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Comenzó el juicio contra los responsables por la muerte de Emilia Uscamayta Curi en el Tribunal Oral Criminal N°3 de La Plata ¿Qué sucedió en la primera audiencia?

Este 28 de junio a las 10 horas inició el juicio contra los responsables por la muerte de Emilia Uscamayta Curi, en la Sala 2 del Tribunal Oral Criminal N°3 de La Plata (ubicado en calle 8 entre 56 y 57). En la causa están imputados cuatro empresarios organizadores de la fiesta “La Frontera” por el delito de “homicidio simple con dolo eventual”. 

Detrás de sus abogados se encontraban sentados los imputados Carlos Federico Bellone, al fondo y escondiendo su cara entre sus manos; Raúl Ismael “El Peque” García con la mirada perdida en un punto fijo; Santiago Piedrabuena con sus brazos cruzados y postura erguida; y Gastón Haramboure que no dejaba quieto su pie y golpeaba constantemente contra el piso, su mirada espiaba cada rincón de la sala.

Los jueces del TOC N°3, Ernesto Eduardo Domenech, Santiago Paolini y Andrés Vitali dieron apertura a la sesión a las 10:55 y explicaron el procedimiento de la audiencia bajo la cruz que colgaba sobre sus cabezas. 

Luego, la Fiscal Dra. Silvina Langone leyó y detalló el caso a las personas presentes y dio el lineamiento de apertura: comenzó con el slogan de la fiesta “El límite lo ponés vos” y planteó los principales ejes a poner en debate, “la seguridad, la salud y el riesgo de lesión” de los asistentes al evento.

Tras mencionar y explicitar la causa por las que estaban allí, los jueces le consultaron a los imputados sus datos, posteriormente se hizo la lectura de pruebas y se aclaró que el testimonio del hermano fallecido de Emilia, Cristian Uscamayta Curi, que manifestó cuando se denunció el caso, se incorporará por lectura cerca del último día de juicio.

De izquierda a derecha: Carlos Federico Bellone, Raúl Ismael “El Peque” García, Santiago Piedrabuena y Gastón Haramboure

Testigos

A las 11:29 se hicieron presentes los testigos, la primera fue la madre de Emilia, Eugenia Curi, que en principio detalló cómo era Emilia ”mochilera, le gustaba hacer y vender pulseras, y con todo eso se costeaba sus estudios y nosotros tratábamos de ayudar en todo, a veces con el alquiler. Sabía quedarse en casa con todos y alentaba a cada uno”. Y agregó: ”Ella fue a Brasil de vacaciones y luego cuando volvió siguió con su estudio en la Facultad de Periodismo, siempre fue alguien independiente, estudiaba y trabajaba”. Remarcó que “no se daba por vencida”.

Describió la previa a las celebraciones de fin de año de 2015: “Emilia se fue a Capital con sus artesanías y estuvo todo el día, no encontró micro y se organizó con gente para volver en taxi”. Relató que llegó a las 9 de la noche y que se fue a descansar. A medianoche brindó con toda su familia, luego fueron a la casa de una de sus hermanas y estuvieron ahí hasta que Emilia le pidió a su padre Juan: “¿Por qué no le decís a Edgar que me lleve con Cris?”. De esa manera Emilia llegó a la fiesta “La Frontera”. 

Eugenia sostuvo: ”Esa noche ella no encontró ni micro ni taxi para volver a casa de la fiesta y la trajo su amiga de la infancia, Yolanda. Luego nosotros nos pusimos a tomar mates con mi marido y ellos (Emilia y Cristian) me dijeron que se iban a bañar a la pileta, la cual no frecuentaban”.

”Luego Cristian volvió solo y al pasar una hora, cerca de las 11 veíamos que Emi no volvía así que despertamos a Cristian para que vaya a buscarla y cuando estaba por salir de la casa, vimos que venía la policía a notificarnos que Emilia había muerto en la pileta”, prosiguió Eugenia y sentenció con la voz quebrada: ”Señor juez, ¿Le puedo pedir algo? Justicia por Emilia, ella es el dolor más grande que me pasó”. Se levantó de la silla con calma y con su contextura pequeña dio pasos que sonaron fuertes en toda la sala, incluso para los imputados.

Mientras las palabras de Eugenia retumbaban en cada oyente, “El Peque” se tapaba la cara, Bellone no pudo evitar mirarla y la ojeaba con inseguridad, Piedrabuena entrecerró sus ojos no dejando escapar ningún esbozo de tristeza. El más afectado fue Haramboure que dejó escapar lágrimas, se lo escuchó sobar; fue el único que siguió con la mirada a Eugenia mientras declaraba. El juez los miraba esporádicamente. Luego de la declaración, Eugenia pudo presenciar el resto de la audiencia desde el lugar asignado al público junto al resto de la familia que la cobijó.

El segundo testigo fue Claudio Gallardo, era suboficial principal en ese entonces y hace 30 años que está en la fuerza, lo trasladaron a Capital. Declaró múltiples veces: “No recuerdo”. Los imputados volvieron a adoptar un lenguaje corporal que demostraba tranquilidad.

El tercer testigo fue el policía e integrante del Comando Patrulla, Hugo Amarillo, y recordó que esa noche recibió una llamada al 911 y se informó del suceso al acercarse al lugar. Según declaró, como ya había terminado todo, siguió patrullando con su compañero hacia Abasto.

El cuarto testigo fue clave para demostrar la implicación en la causa de Piedrabuena: declaró Alejandro Fabián Piedrabuena, hermano del imputado. Es policía retirado y estuvo presente en la fiesta, de hecho, fue quien identificó a Emilia sin reacción fuera de la pileta y la llevó al Hospital de Melchor Romero. Con respecto a sus declaraciones, la defensa puso en discusión si era necesario o no ponerlo en interrogatorio por una posible violación al artículo 242 del Código Penal que estipula que no se puede declarar “en contra del imputado, bajo pena de nulidad, su cónyuge, ascendientes, descendientes o hermanos”.

“Escuché un griterío. Me acerqué y vi que había una chica tirada ahí, nadie estaba haciendo nada. En eso aparece otra persona que no sé quién era. Le tomé el pulso, que era poco, la cargué y la llevé caminando hasta la puerta principal, la subí a un taxi y la llevé al hospital de Romero. La chica convulsionaba. Estaba pálida, vomitaba agua”, declaró.

Mientras testificaba Alejandro Piedrabuena, los abogados de la defensa intercambiaron comentarios con su hermano imputado, quien además cambió su compostura y se dejó ver conmocionado al ver a su pariente dando testimonio.

El quinto testigo fue Agustin Di Martino, en ese entonces era relacionista público para el boliche “737”, cuyos dueños eran Haramboure y Piedrabuena, y donde se le otorgaron las entradas en preventa que debía vender para la fiesta “La Frontera”. Fue un testigo clave para la defensa ya que se intentó desligar a los imputados de ser encargados del evento. Luego de su declaración, el Tribunal pidió un parate técnico donde ambos imputados salieron a saludar al testigo de forma afectuosa con abrazos a la salida de la sala.

El sexto y último testigo fue Juan Ramón Verón, en ese entonces era el titular de la Comisaría de Romero, actualmente está retirado. Estuvo el día de los hechos y por falta de memoria, al igual que el resto de efectivos policiales testigos, declaró: “No recuerdo pero si figura en las actas, habrá sido así”.

A las 13:38 se pidió un cuarto intermedio y finalizó la audiencia. 

El silencio

Las pocas respuestas ante la gran cantidad de preguntas fueron una escena repetida en la audiencia de hoy. En cuanto a la información de las declaraciones de los testigos, no se pudo dar con nada que no apareciera ya en los expedientes pero sí se remarcó el clima que atravesó y va a seguir atravesando este juicio: tensión entre un tire y afloje de responsabilidades.

“Se evidenció y se viene un pacto de silencio de las personas que viven de la noche que va a apelar al olvido”, declaró al final de la audiencia el abogado del particular damnificado, Adrián Rodriguez Antinao.

“Tenemos la esperanza de que esto va a llegar a buen puerto. Tenemos la ilusión de que estas personas paguen por la muerte de Emi”, sentenció el hermano de Emilia, Edgar Uscamayta Curi.

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Responder a Culpables a medias: sigue el pedido de justicia tras la condena a los empresarios de la noche platenseCancelar respuesta

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