Dia 2 del Juicio por Emilia: Complicidad municipal

Dia 2 del Juicio por Emilia: Complicidad municipal

TIEMPO DE LECTURA: 8 min.

Continúan las audiencias por la muerte de Emilia Uscamayta Curi. Acuerdos, corrupción y el entramado político entre el municipio platense y el empresariado de la noche.

Durante la jornada del 29 de junio, a partir de las 11 horas, se dio inicio a la segunda audiencia del juicio contra los responsables de la muerte de Emilia Uscamayta Curi, en la Sala 2 del Tribunal Oral Criminal N°3 de La Plata (ubicado en calle 8 entre 56 y 57), en la que están imputados los cuatro empresarios por “homicidio simple con dolo eventual”. 

Al igual que en la primera jornada, detrás de sus equipos de abogados y divididos en dos bloques, se ubicaron por un lado Carlos Bellone y Raúl “Peque” García, y por otro Santiago Piedrabuena y Gastón Haramboure, con actitudes y posturas muy parecidas a las de la primera jornada. Aunque cabe destacar que este último estuvo más relajado y en contacto con su familia, que se hallaba muy cerca de él. 

Por lo que respecta al resto de los actores presentes en la Sala 2, nuevamente estuvieron presentes los jueces del TOC N°3 Ernesto Eduardo Domenech, Santiago Paolini y Andrés Vitali; la Fiscal Dra. Silvina Langone, y el cuerpo de abogados de la familia Uscamayta Curi. Una vez se hallaron todos presentes en la sala, se dio inicio a la sesión con la entrada directa de los testigos a las 11:06.

Testigos 

En esta ocasión, la primera testigo fue Marina Buffone, pareja de Bellone, quien estuvo dentro de la casa ubicada en la quinta en la que se realizó la fiesta como acompañante de Bellone. “La fiesta no la organizaba Bellone. Había alquilado la quinta”, afirmó, y al igual que varios testigos, se desentendió sobre la cantidad de asistentes al evento: “no sabría decir si había 10, 100 o 100 mil personas”. 

Además, al comienzo de su testimonio reconoció que “Bellone fue al hospital” y que “la persona (Emilia) tenía pulso”, según le había llegado “por comentarios”. La desmemoria apareció también en esta segunda audiencia del Juicio: “no recuerdo la presencia de personal policial o de control urbano”, declaró.

La Fiscal Dra. Silvina Langone, con el acompañamiento de los abogados de la familia Uscamayta Curi, solicitó que le inicien acciones legales por el delito de falso testimonio por “omisiones” que quedaron evidenciadas cuando leyó las declaraciones del 2016 de la mujer. 

El 1 de enero de ese año, por la tarde, pocas horas después de la muerte de Emilia, ella había declarado ante la DDI que los organizadores de la fiesta eran Raúl García que “se dedica a organizar eventos” y se “encargó de las bebidas que se vendieron”, Gastón (Haramboure) “que venía arreglando hace una semana atrás con mi novio para que la fiesta salga bien”, y “otro sé que se llama Santiago o Santino”, haciendo alusión a Piedrabuena.

Langone continuó leyendo definiciones que ahora la testigo decía no recordar pero que fueron clave para la causa: “Supuestamente ellos se encargaron de traer gazebos, bancos y sillones para poner en el parque de la quinta y al lado de la pileta”. Buffone insistió en que no recordaba haber dicho eso porque “pasaron 7 años y medio”: recuerdo que “firmé y me quería ir a dormir”, explicó ante los jueces.

También dijo que no recordaba lo que ella misma había declarado ante la Fiscalía el 5 de enero de aquel año, cuando dijo que “no había guardavidas en el predio ni ambulancia en la puerta” y que “tenía entendido que eso lo tenían que traer Haramboure y Piedrabuena. Carlos Bellone iba a poner la quinta y le puso un seguro”. 

Por último, la Fiscal pidió a los jueces que se revise si está iniciada una investigación por posible omisión pública ante la falta de fojas en el expediente con declaraciones de Buffone de aquella fecha. El deber de cuidado de ese documento estaba a cargo del fiscal Álvaro Garganta, de la Fiscalía 11, quien estaba de turno cuando sucedió el hecho. Los jueces aseguraron que atenderán dicho pedido.

El segundo testigo fue Alberto Alvelo, quien estaba encargado del estacionamiento de los autos que asistían a la fiesta. “A mí me llamó García (“el Peque”) y era a quien conocía. En el momento en el que llegué al predio estaba García, el dueño de la quinta (Bellone), un DJ y un barman”, aseguró, y contabilizó que el estacionamiento estaba lleno, con una capacidad de entre 15 y 20 autos, y que afuera de la casa quinta los autos se estacionaban en la vía pública.

Al ser consultado, Alvelo detalló que le pagaron por su trabajo después de la fiesta, por la mañana, y que siempre era así, ya que había trabajado antes con García. Finalmente declaró que vio a muchas personas asistir caminando y que no vio ningún servicio médico, “no recuerdo”.

El tercer testigo fue Adrián Daniel Zamudio, quien era delegado municipal en Melchor Romero, donde se halla la casa quinta en donde se realizó la fiesta “La Frontera”. Además, vivía frente a dicha propiedad, por lo que estaba al tanto de las fiestas que se realizaban. En ese sentido, Zamudio rememoró que la quinta había sido alquilada antes del 1 de enero de 2016 a un grupo de estudiantes, y que ese evento había terminado con violencia, golpes y aventones de botellas.

Luego, en relación al evento del 1 de enero, el delegado municipal explicó que intentó organizar la suspensión del evento, ya que el comisario Verón le había hecho entender que no estaban dadas las condiciones para que suceda la fiesta, pero que necesitaban el apoyo de Control Urbano. “Me reuní con Control Urbano y me dijeron que necesitaban del comisario, así que logré juntar al comisario con una representante de Control Urbano que dijo que se pondría en contacto, pero eso nunca sucedió”.

En esa línea, Zamudio aseguró que existió una negligencia de la seguridad urbana en complot con el municipio. “Me dijeron que estaba arreglado de arriba, y que no se podía suspender, hubo un hermetismo en el manejo municipal, vos querías hablar y nadie te daba bola, de ahí en más ya me querían reemplazar. Juan Manuel Martínez Garmendia, integrante del equipo de Julio Garro dio vía libre para que la fiesta se haga igual”, sentenció.

Por otro lado, el delegado mencionó que incluso intentó dar de baja una página de Facebook por donde se publicitaba la fiesta, y que, tras la muerte de Emilia, le entregó al Fiscal Garganta “un drive” con las capturas de pantalla.

Zamudio declaró que después de la fiesta vio salir a Bellone de la quinta detrás de Control Urbano: “Me miró y se sonrió irónicamente como diciendo ‘viste que no pudiste hacer nada’”, concluyó.

El cuarto testigo fue Néstor Galarraga, supervisor del turno noche en Control Urbano de la Municipalidad de La Plata, con quien se dieron una serie de controversias y diálogos entre las defensas, y estiraron el testimonio a una hora de duración. Aseguró que el evento era peligroso “por la cantidad de personas que había”.

“Con respecto a esa fiesta fui yo quien hizo el acta de contravención por falta del permiso municipal del lugar, por vender alcohol y por no tener seguro”, relató y agregó: “al lugar fuimos en dos móviles, en uno iban el Director de Tránsito Walter Etchevest, el Director de Nocturnidad Gerardo Gioglio, y el Director General Emanuel Reyes”.

Seguido a ello, Galarraga explicó que el desalojo del lugar fue complicado porque “había tanta gente que se produjo un embotellamiento e íbamos a paso de hombre”. Luego, “Santiago Piedrabuena se presentó como uno de los organizadores que dialogó con Reyes, pero yo no pude escuchar nada porque el volumen estaba exageradamente alto”. El supervisor afirmó que Reyes tomó la decisión de que la fiesta siga y que le dijo que “no había apoyo policial”. 

“Apareció Bellone y nos invitó a pasar a una cocina de la casa junto a Gioglio, donde vimos un depósito de bebidas alcohólicas, hecho que fue directo al acta junto a la situación de venta de entradas, explicitada por el dueño”, describió en detalle el supervisor. 

Al ser consultado sobre la posibilidad de que Control Urbano sea quien corte la fiesta, Néstor dijo: “Con respecto a la organización tanto Bellone como Reyes me dijeron que Piedrabuena era quien organizaba la fiesta, y que ya lo conocía porque es un empresario de la nocturnidad”.

Cuando se le pidió describir el procedimiento general de inspección, mencionó que aún hoy “no hay plan o protocolo de suspensión de fiestas” y que “después de lo ocurrido con este tema también se pregunta si hay piletas en el lugar”. 

Por último, el quinto testigo fue Kevin Ogawa, quien era Subdelegado de Melchor Romero en ese entonces. Declaró que no tuvo participación en los sucesos y aclaró que solo podía dar constancia de que Zamudio había llamado para intentar evitar la fiesta. También afirmó que no había estado en las reuniones que, según sus propias declaraciones anteriores, sí había presenciado.

La fiscal Langone repasó el testimonio donde se contradecía con lo expuesto durante la jornada de este jueves: “Sé lo que ocurrió por lo que me contó el delegado municipal Adrián Daniel Zamudio. Lo que yo quiero declarar es que estuve en la reunión que se realizó con gente de Control Urbano en la Delegación donde trabajó. En esa reuniones, estuvieron los de Control Urbano Roberto Di Grazzia y Emanuel Reyes, ellos dos se comprometieron a que gente de Control Urbano iba a ir al lugar donde se va a hacer la fiesta y posteriormente clausurar el lugar y a su vez iban a necesitar apoyo de la policía para el operativo”, leyó de a declaración previa.

Así Ogawa decidió despegarse de la declaración que había realizado Zamudio, con quien había ido a testificar en conjunto al inicio de las investigaciones: “Yo no estuve en ninguna reunión, que es lo que dije cuando me vuelven a citar, que digo no, me retrotraigo, es un error de testimonio”.

A partir de aquí la fiscal llamó la atención de la situación por el cambio en las declaraciones, ante lo que el masculino se mostró cada vez más nervioso. Luego reconoció que fue a la Torre 1 en una ocasión a declarar, pero no sabe ante quién ni quién lo convocó, ni recuerda cómo era el edificio ni a qué unidad pertenece.

Testimonios claros, complicidad clara

En una grata diferencia con la primera jornada, en esta ocasión los diversos testigos que estuvieron presentes en el hecho otorgaron narraciones claves que demuestran tanto el entramado de la organización como el pacto de inacción que hubo entre distintos agentes municipales y gestores para que dicha fiesta, en clara imposibilidad de realizarse, siga adelante y concluya con la muerte de Emilia.

“Tenemos testimonios que demostraron el desastre en materia de organización en este evento clandestino”, dijo el abogado de la familia, Adrián Rodriguez Antinao, al finalizar la audiencia en la radio abierta que se estaba realizando en las puertas de Tribunales. También destacó “el empeño de la Dra Langone, que está trabajando codo a codo, dejando todo en la cancha para que se esclarezca este evento. Se vendrá otra jornada difícil”.

“Hay testigos que hablan y otros que dan ganas de abrazar” ,dijo el hermano de Emilia, Edgar Uscamayta Curi, y concluyó: “Se notó la complicidad política”.

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Comenzó el juicio contra los responsables por la muerte de Emilia Uscamayta Curi en el Tribunal Oral Criminal N°3 de La Plata ¿Qué sucedió en la primera audiencia?

Este 28 de junio a las 10 horas inició el juicio contra los responsables por la muerte de Emilia Uscamayta Curi, en la Sala 2 del Tribunal Oral Criminal N°3 de La Plata (ubicado en calle 8 entre 56 y 57). En la causa están imputados cuatro empresarios organizadores de la fiesta “La Frontera” por el delito de “homicidio simple con dolo eventual”. 

Detrás de sus abogados se encontraban sentados los imputados Carlos Federico Bellone, al fondo y escondiendo su cara entre sus manos; Raúl Ismael “El Peque” García con la mirada perdida en un punto fijo; Santiago Piedrabuena con sus brazos cruzados y postura erguida; y Gastón Haramboure que no dejaba quieto su pie y golpeaba constantemente contra el piso, su mirada espiaba cada rincón de la sala.

Los jueces del TOC N°3, Ernesto Eduardo Domenech, Santiago Paolini y Andrés Vitali dieron apertura a la sesión a las 10:55 y explicaron el procedimiento de la audiencia bajo la cruz que colgaba sobre sus cabezas. 

Luego, la Fiscal Dra. Silvina Langone leyó y detalló el caso a las personas presentes y dio el lineamiento de apertura: comenzó con el slogan de la fiesta “El límite lo ponés vos” y planteó los principales ejes a poner en debate, “la seguridad, la salud y el riesgo de lesión” de los asistentes al evento.

Tras mencionar y explicitar la causa por las que estaban allí, los jueces le consultaron a los imputados sus datos, posteriormente se hizo la lectura de pruebas y se aclaró que el testimonio del hermano fallecido de Emilia, Cristian Uscamayta Curi, que manifestó cuando se denunció el caso, se incorporará por lectura cerca del último día de juicio.

De izquierda a derecha: Carlos Federico Bellone, Raúl Ismael “El Peque” García, Santiago Piedrabuena y Gastón Haramboure

Testigos

A las 11:29 se hicieron presentes los testigos, la primera fue la madre de Emilia, Eugenia Curi, que en principio detalló cómo era Emilia ”mochilera, le gustaba hacer y vender pulseras, y con todo eso se costeaba sus estudios y nosotros tratábamos de ayudar en todo, a veces con el alquiler. Sabía quedarse en casa con todos y alentaba a cada uno”. Y agregó: ”Ella fue a Brasil de vacaciones y luego cuando volvió siguió con su estudio en la Facultad de Periodismo, siempre fue alguien independiente, estudiaba y trabajaba”. Remarcó que “no se daba por vencida”.

Describió la previa a las celebraciones de fin de año de 2015: “Emilia se fue a Capital con sus artesanías y estuvo todo el día, no encontró micro y se organizó con gente para volver en taxi”. Relató que llegó a las 9 de la noche y que se fue a descansar. A medianoche brindó con toda su familia, luego fueron a la casa de una de sus hermanas y estuvieron ahí hasta que Emilia le pidió a su padre Juan: “¿Por qué no le decís a Edgar que me lleve con Cris?”. De esa manera Emilia llegó a la fiesta “La Frontera”. 

Eugenia sostuvo: ”Esa noche ella no encontró ni micro ni taxi para volver a casa de la fiesta y la trajo su amiga de la infancia, Yolanda. Luego nosotros nos pusimos a tomar mates con mi marido y ellos (Emilia y Cristian) me dijeron que se iban a bañar a la pileta, la cual no frecuentaban”.

”Luego Cristian volvió solo y al pasar una hora, cerca de las 11 veíamos que Emi no volvía así que despertamos a Cristian para que vaya a buscarla y cuando estaba por salir de la casa, vimos que venía la policía a notificarnos que Emilia había muerto en la pileta”, prosiguió Eugenia y sentenció con la voz quebrada: ”Señor juez, ¿Le puedo pedir algo? Justicia por Emilia, ella es el dolor más grande que me pasó”. Se levantó de la silla con calma y con su contextura pequeña dio pasos que sonaron fuertes en toda la sala, incluso para los imputados.

Mientras las palabras de Eugenia retumbaban en cada oyente, “El Peque” se tapaba la cara, Bellone no pudo evitar mirarla y la ojeaba con inseguridad, Piedrabuena entrecerró sus ojos no dejando escapar ningún esbozo de tristeza. El más afectado fue Haramboure que dejó escapar lágrimas, se lo escuchó sobar; fue el único que siguió con la mirada a Eugenia mientras declaraba. El juez los miraba esporádicamente. Luego de la declaración, Eugenia pudo presenciar el resto de la audiencia desde el lugar asignado al público junto al resto de la familia que la cobijó.

El segundo testigo fue Claudio Gallardo, era suboficial principal en ese entonces y hace 30 años que está en la fuerza, lo trasladaron a Capital. Declaró múltiples veces: “No recuerdo”. Los imputados volvieron a adoptar un lenguaje corporal que demostraba tranquilidad.

El tercer testigo fue el policía e integrante del Comando Patrulla, Hugo Amarillo, y recordó que esa noche recibió una llamada al 911 y se informó del suceso al acercarse al lugar. Según declaró, como ya había terminado todo, siguió patrullando con su compañero hacia Abasto.

El cuarto testigo fue clave para demostrar la implicación en la causa de Piedrabuena: declaró Alejandro Fabián Piedrabuena, hermano del imputado. Es policía retirado y estuvo presente en la fiesta, de hecho, fue quien identificó a Emilia sin reacción fuera de la pileta y la llevó al Hospital de Melchor Romero. Con respecto a sus declaraciones, la defensa puso en discusión si era necesario o no ponerlo en interrogatorio por una posible violación al artículo 242 del Código Penal que estipula que no se puede declarar “en contra del imputado, bajo pena de nulidad, su cónyuge, ascendientes, descendientes o hermanos”.

“Escuché un griterío. Me acerqué y vi que había una chica tirada ahí, nadie estaba haciendo nada. En eso aparece otra persona que no sé quién era. Le tomé el pulso, que era poco, la cargué y la llevé caminando hasta la puerta principal, la subí a un taxi y la llevé al hospital de Romero. La chica convulsionaba. Estaba pálida, vomitaba agua”, declaró.

Mientras testificaba Alejandro Piedrabuena, los abogados de la defensa intercambiaron comentarios con su hermano imputado, quien además cambió su compostura y se dejó ver conmocionado al ver a su pariente dando testimonio.

El quinto testigo fue Agustin Di Martino, en ese entonces era relacionista público para el boliche “737”, cuyos dueños eran Haramboure y Piedrabuena, y donde se le otorgaron las entradas en preventa que debía vender para la fiesta “La Frontera”. Fue un testigo clave para la defensa ya que se intentó desligar a los imputados de ser encargados del evento. Luego de su declaración, el Tribunal pidió un parate técnico donde ambos imputados salieron a saludar al testigo de forma afectuosa con abrazos a la salida de la sala.

El sexto y último testigo fue Juan Ramón Verón, en ese entonces era el titular de la Comisaría de Romero, actualmente está retirado. Estuvo el día de los hechos y por falta de memoria, al igual que el resto de efectivos policiales testigos, declaró: “No recuerdo pero si figura en las actas, habrá sido así”.

A las 13:38 se pidió un cuarto intermedio y finalizó la audiencia. 

El silencio

Las pocas respuestas ante la gran cantidad de preguntas fueron una escena repetida en la audiencia de hoy. En cuanto a la información de las declaraciones de los testigos, no se pudo dar con nada que no apareciera ya en los expedientes pero sí se remarcó el clima que atravesó y va a seguir atravesando este juicio: tensión entre un tire y afloje de responsabilidades.

“Se evidenció y se viene un pacto de silencio de las personas que viven de la noche que va a apelar al olvido”, declaró al final de la audiencia el abogado del particular damnificado, Adrián Rodriguez Antinao.

“Tenemos la esperanza de que esto va a llegar a buen puerto. Tenemos la ilusión de que estas personas paguen por la muerte de Emi”, sentenció el hermano de Emilia, Edgar Uscamayta Curi.

De Tiahuanaco a Melchor Romero, esta tierra no olvida

De Tiahuanaco a Melchor Romero, esta tierra no olvida

TIEMPO DE LECTURA: 9 min.

Hija, hermana, compañera, primera generación universitaria, resistencia ancestral de los márgenes al cuadrado platense. Corrupción, desidia municipal y encubrimiento. Emilia Uscamayta Curi es mucho más que su muerte.

El olor a asado se cuela por encima de la medianera de ladrillo sin revocar. A los pies de un olmo una mesa improvisada con caballetes y un mantel de tela alberga tres o cuatro botellas de vino, alguna gaseosa y otras tantas fuentes con empanadas de carne. Alrededor hay unas doce o quince personas que tienen la punta de las orejas y la nariz rojizas por el frío. De fondo, al ritmo de la cumbia, una gallina bataraza escarba en la tierra buscando algo que comer, a cada picotazo mueve su cuello para no perder de vista al perro que la observa con las orejas levantadas a unos pocos metros.

Es 20 de junio de 2023. En la celebración por el Día de la Bandera, Eugenia es cordial y está atenta a la gente que llega a su casa. Del horno de barro que hay a unos metros de la mesa saca más empanadas asegurándose que nunca falten. Al mismo tiempo se encarga de revolver una olla en la que el zapallo del locro se sigue cocinando. Eugenia tiene el pelo oscuro pero los mechones blancos son los que predominan en su cabeza; es bajita, lleva anteojos y tiene una mirada que delata más de cinco siglos en este continente. Sus manos son color tierra y parecen gastadas como los cerros en los que se crío de chica.

Eugenia nació en Bolivia, es madre de siete hijos y vive en Melchor Romero, Barrio Las Rosas. En ocho días, en la ciudad de La Plata arrancará el juicio por la muerte de la menor de sus hijas mujeres, Emilia Uscamayta Curi, ocurrida el 1 de enero de 2016 en la Fiesta la Frontera.

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Yesica Emilia Uscamayta Curi nació el 25 de mayo de 1987 en La Plata, es la sexta hija del matrimonio Uscamayta Curi.

Juan Uscamayta nació en la década del cuarenta en la capital de Bolivia, La Paz, y a sus 18 años se mudó a Mendoza, donde conoció a Eugenia Curi, con quien se fue a vivir a Tucumán, provincia en la que ella había pasado gran parte de su infancia. Tuvieron siete hijos: María, Erica, Siria, Cristian, Edgar, Emilia y Brian. Durante los años 80, junto a sus dos primeras hijas se mudaron a la provincia de Buenos Aires y se radicaron en La Plata. Por esos años, nacieron allí el resto de sus hijos.

Desde chicos, Emilia y todos sus hermanos trabajaron como quinteros en el cordón frutihortícola de la región, ayudando a su padre Juan. Al principio, la labor de la tierra era en relación de dependencia, pero luego de unos años, pudieron alquilar algunas hectáreas en la localidad de Gorina y pusieron un puesto propio en el Mercado Central de la ciudad. Las cosas parecían acomodarse de a poco para la familia, pero como si fuese un recuerdo de los tiempos neoliberales que se vivían en el país, la tormenta Santa Rosa arrasó con la producción de verduras de los Uscamayta a principios de los 2000. Les rompió todo. Hasta la casa les tiró abajo.

“Fue muy malo para la familia, nos quedamos en bolas. Entonces dejamos de trabajar la quinta, perdimos el puesto en el mercado y ahí nos vinimos para Romero”, cuenta Edgar, mientras de fondo se escuchan las charlas de la sobremesa.

Sin posibilidad de recuperar lo perdido, la familia se mudó al Barrio las Rosas, en Melchor Romero y puso un pequeño comercio. Juan Uscamayta comenzó a organizarse con el resto de los quinteros afectados por el temporal y la crisis económica. Tras largas asambleas, dieron nacimiento a la Asociación de Medieros y Afines (ASOMA). Muchas veces los hermanos acompañaban a su padre a las reuniones. También participaron de un gran Tractorazo que se llevó adelante en La Plata a mediados del 2001.

Emilia cursó la secundaria en la Escuela Media N° 22 y se egresó en el 2005. En vísperas de sus últimos meses en el colegio, viajó a Mar del Plata con una amiga para formar parte de las movilizaciones contra la IV Cuarta Cumbre de las Américas. La organización popular, los presidentes latinoamericanos alineados contra Estados Unidos y esa victoria histórica anti imperialista que fue el No al ALCA, terminó de convencerla para arrancar la carrera de Comunicación Social en 2006.

Se mudó de Melchor Romero y se fue a vivir a una zona cercana a la facultad. Para bancarse el alquiler, laburaba en una pizzería y hacía changas. Los fines de semana volvía para el barrio a trabajar en el negocio de su tía y darle una mano a sus padres. En esas idas y venidas siempre estaba acompañada de su gato Carbón.

“Emi era artesana: hacía pulseras, collares, sabía tejer y bordar. Tejía con macramé e hilo encerado. Sabía hacer un montón de cosas zarpadas, también hacía malabares con antorchas prendidas fuego. En ese sentido no se iba a morir de hambre porque se sabía defender”, comenta Edgar.

Edgar también cuenta que durante los primeros años de la carrera le dio rienda libre a su vida. Cuando podía, cargaba la mochila con lo que tenía encima y encaraba la ruta sin fecha de regreso. Así visitó el sur argentino, paró en el Bolsón y en Bariloche. Después trepó para el norte y en tierras brasileras conoció la militancia del MST (Movimiento de Trabajadores sin Tierra).

Las experiencias que vivió en sus viajes, sumado a la sangre quechua-aymara que corría por sus venas, la impulsaron a sumarse a la Asociación de Residentes Bolivianos en La Plata (A.R.B.O.L.), organización que había fundado su padre Juan, luego de las experiencias previas con los quinteros.

Por aquellos años cercanos al Bicentenario argentino, la Facultad de Periodismo y Comunicación Social inauguró la primera parte del Edificio Néstor Carlos Kirchner, en calle 63 y diagonal 113. En esas nuevas aulas Emilia conoció a Cintia Mansilla y a Nube Huentun, dos compañeras de cursada e integrantes de la agrupación estudiantil Jorge Ricardo Masetti.

En el 2013, Emilia comenzó a hacer una columna radial los sábados a la tarde, en el programa Marcha de Gigantes, emitido por la AM de Radio Universidad. Dividía su fin de semana entre el periodismo y los talleres de pueblos originarios que daba con su padre Juan, en el CAI del Barrio La Loma, en la Escuela 122. El CAI en el que comenzaron a trabajar padre e hija fue el primer taller intercultural de la ciudad de La Plata.

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Acompañado por el rasgueo de un charango que avecina un carnavalito andino, se escucha a Hugo Chávez hablando del imperialismo norteamericano, luego una voz femenina de locutora corta en seco al presidente venezolano y recuerda que ya comienza la segunda hora de Marcha de Gigantes. En los viejos estudios de Plaza Rocha, con unos auriculares negros grandotes, Emilia Uscamayta Curi le da el último sorbo a un mate y se prepara para salir al aire.

 “Mi nombre es Emilia Uscamayta Curi, mi posición es hablar desde el pueblo aymara porque mi viejo es aymara, mi mamá viene de una raíz quechua, desde el norte de Bolivia. Yo nací acá en tierra querandí, entonces puedo considerarme querandí. Y bueno venía a plantear la postura desde los pueblos originarios, pero a partir de nuestra identidad como miembros de la comunidad querandí”, dice la introducción de una columna emitida a mediados de 2013.

Nicolas Sampedro, conductor y productor de Marcha de Gigantes, guarda hasta hoy algunos fragmentos y discusiones que llevaba Emilia al programa.

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El 12 de octubre de 2014, Evo Morales ganó sus tercera elección con el 61 por ciento de los votos. Desde Argentina se festejó la victoria popular y en el Barrio las Rosas, A.R.B.O.L decidió viajar a la nueva asunción del presidente. A principios de 2015 Emilia cargó su mochila, sumó una cámara de fotos y junto a diez compañeros bolivianos encararon para la tierra de sus raíces, calculando su llegada unos días antes de la tercera asunción.

En Tiahuanaco, a Emilia le sacaron una foto que la familia Uscamayta recuerda mucho.

Se la puede ver con una whipala en su sombrero, anteojos para la vista de marco negro y una sonrisa grande mostrando los dientes que le adorna el rostro, sobre su pecho cuelga una cámara de fotos y un carnet de prensa. De fondo se puede ver a una señora con una Caja Chayera dándole ritmo a la celebración.

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Después de la derrota de Daniel Scioli en el ballotage de 2015, la agrupación Jorge Ricardo Masetti hizo un gran plenario junto al Movimiento Estudiantil Liberación de cara a los tiempos que se vendrían. Franco Carignano recuerda que después de muchas horas de discusión, la noche fue virando hacia los juegos de cartas y algunas cervezas. Emilia que estaba jugando al chancho en una mesa que se sumergía en la trampa y la mentira, no dudó mucho y rápidamente los mandó a todos a la mierda.

“Se re calentó, los re puteó a todos”, recuerda riéndose.

Actualmente Franco es profesor en Comunicación Social y conduce la primera mañana desde el estudio de radio Emilia Uscamayta Curi, en Radio Trinchera.

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La noche del 31 de diciembre de 2015 la familia Uscamayta estuvo trabajando hasta tarde. Braian, el menor de los hermanos se pasó el día yendo y viniendo del comercio que estaba en la entrada del terreno hasta el fondo del patio, para cuidar el asado de los perros que ya hacían fila pidiendo un huesito. Cristian, el mayor de los varones, tuvo la verdulería abierta hasta entrada la noche y Emilia llegó tarde, porque había ido a trabajar a una feria en Villa Celina.

Pasada la cena y el brindis por año nuevo, Edgar, Cristian y Emilia salieron a dar una vuelta para festejar.  Fueron a una fiesta por la zona del Estadio Único y después volvieron para el barrio.

Edgar se acostó a dormir. Cristian y Emilia fueron a la fiesta La Frontera, a unas pocas cuadras de distancia, una quinta en 520 y 159. Se rumoreaba que duraría dos días y que el municipio no la iba a clausurar, porque ya había aceptado coimas por más de 20 mil pesos.

Esa madrugada Emilia murió ahogada en la pileta de la quinta. Tenía 27 años y le quedaban las últimas materias para recibirse de la licenciatura en Comunicación Social.

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Gracias a la persistencia de su familia, amigos y compañeros de militancia, el 28 de junio de 2023, siete años y medio después de su muerte, comienza el juicio de Emilia. En la causa están imputados cuatro empresarios de la noche platense por el delito de homicidio simple con dolo eventual. Los cuatro fueron sobreseídos del delito de desobediencia el pasado 12 de junio por el Tribunal Oral Criminal N° 3. 

Los imputados son Raúl “el Peque” García, de estrechos vínculos con altos dirigentes de Juntos por el Cambio como María Eugenia Vidal, Mauricio Macri y el intendente platense Julio Garro; Carlos Bellone, Santiago Piedrabuena y Gastón Haramboure.

El ex Secretario de Seguridad municipal, Daniel Piqué, estaba imputado por incumplimiento de los deberes de funcionario público, pero tendrá un juicio en otra instancia. Hay otros funcionarios mencionados en la causa que aún no han sido imputados por la muerte de Emilia y que deben dar respuestas. 

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“La palabra Ayni es una palabra de origen quechua, es como juntar a todos los hermanos de diferentes naciones y unirse por un motivo.” Así termina Emilia su columna de Marcha de Gigantes del año 2013.

En vísperas del inicio del juicio por su muerte, unirse por un mismo motivo: el pedido de justicia y el castigo a los culpables.


Felipe Bertola

Cuando estaba en la panza, mi vieja me cantaba “Significado de Patria” para tranquilizarme. En la comunicación y organización popular encontré la clave para poder “ser la revancha de todxs aquellxs”. Como todo buen platense, sé lo que es ganar una Copa Libertadores.

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