Productos regulados para comercios de proximidad

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Desde la Secretaria de Comercio Interior pondrán en vigencia una medida que establece 60 productos a precios regulados para comercios de proximidad. 

El Gobierno nacional lanzó un programa que se efectivizará dentro de 15 días, que establece una canasta básica de 60 productos de consumo esencial que se encontrará disponible en los comercios de proximidad, como almacenes o supermercados chinos. 

Así lo afirmó el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, quien además aseguró que, en su mayoría, los productos se desprenden del programa precios cuidados; en tanto, otros fueron incorporados por las alimenticias a raíz de las negociaciones que mantuvieron con dicho ente. 

La canasta estará vigente a partir del 7 de abril, misma fecha en que se actualizaran los precios cuidados. La misma se podrá encontrar en almacenes, autoservicios, supermercados barriales y otros comercios de proximidad. 

En ese sentido, la medida tiene como finalidad contener la suba de los precios de los principales productos de consumo masivo que percibieron un aumento excesivo entre febrero y marzo de este año. Ante esta situación, Feletti afirmó que los aumentos de los precios fueron “ataques especulativos infundados, no tolerables porque son contra los argentinos”.

Asimismo, el titular de la cartera aseguró que la medida se da en el marco de una brecha muy grande entre comercios de proximidad y las grandes cadenas de supermercados, ya que estas son las que cuentan con la política de precios cuidados. 

Al respecto, sostuvo que en febrero impactaron los aumentos de precios del rubro de las verduras y de los comercios de proximidad a causa de “una política de algunas empresas alimenticias de canalizar por lugares menos controlados y regulados ciertos desvíos de precios mayores”.

Con el fin de poder contener la situación, subrayó: “Se está elaborando un acuerdo para una canasta de frutas y verduras a precios regulados, en línea con los mercados concentradores para completar la canasta de cortes de carnes”. 

Calore: “Para romper con el piso de la inflación se requiere una política inflacionaria integral”

Calore: “Para romper con el piso de la inflación se requiere una política inflacionaria integral”

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En diálogo con el programa 526 al fondo, la economista e integrante del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz, Celina Calore, analizó el contexto económico que atraviesa Argentina.

La economista Celina Calore analizó las posibles consecuencias del acuerdo con el FMI y el panorama actual del país. En ese sentido sostuvo que “desde el CESO no creemos que este acuerdo pueda resolver aquellas necesidades que estamos teniendo en el día a día: cuestión de precios, escasez de divisas; que si bien estamos en un sendero de recuperación económica en términos de generación de empleo, esto todavía no llega a drenar al resto de la economía por la situación inflacionaria“.

La economista agregó que “el acuerdo del fondo no va a solucionar el problema inflacionario y tampoco abre un panorama sobre cómo se va a enfrentar la cuestión de precios que es el principal problema que tenemos“. En el mismo sentido, sostuvo que “las revisiones que se plantean en el acuerdo, de forma trimestral, van a hacer que nosotros cada tres meses, y ante un nuevo desembolso, estemos sometidos a revisiones de los compromisos que vamos a asumir: las metas fiscales, las metas monetarias y la meta de acumulación de reservas“.

Respecto de las posibles medidas del gobierno para contener la situación económica, señaló: “Esto de tener algún efecto, lo tendría en el rubro alimentos que es el que hay que atacar para enfrentar la suba de precios de manera urgente. El rubro alimentos tuvo una evolución del 7,5% en febrero donde todavía no había impactado de lleno el conflicto bélico“, en alusión al conflicto entre Ucrania y Rusia.

Establecer una estrategia para controlar los precios de los alimentos no es una política anti-inflacionaria, no creo que eso venga a frenar la inflación“.

Celina Calore

En línea con lo anterior, Calore destacó que desde el CESO “venimos insistiendo con el concepto de inercia inflacionaria, que es ese piso de inflación que no podemos romper y que cada vez es más alto, el cual no se rompe solamente con acuerdos de precios sectoriales, o con un ancla en el tipo de cambio, sino que requiere una política inflacionaria integral que tenga en cuenta todos los sectores“.

En cuanto a las retenciones la economista consideró que “si la estrategia de subir retenciones a un sector para recaudar, y subsidiar cruzadamente y llega esa distribución, es algo que puede andar“. Respecto del conflicto en Ucrania Calore enfatizó en que “nos esta impactando en los precios de nuestras exportaciones pero también en las importaciones, principalmente en el precio del gas que nos va a impactar internamente en el uso de la energía“.

Finalmente, analizó el aumento del 45% del Salario Mínimo, Vital y Móvil, y sostivo que “estamos viendo, ante esta necesidad de desacoplar precios internacionales y atender la inflación, que es necesario que todo esto sea acompañado con políticas de ingreso, el aumento del salario mínimo es muy importante pero se queda corto ante una inflación que viene siendo del 52% interanual“.

Geopolítica del clima y economías sustentables

Geopolítica del clima y economías sustentables

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Un estudio publicado en la revista Environmental Research Letters estimó que los costos económicos de la crisis climática serán unas seis veces más de lo que se preveía hasta ahora para fines de este siglo. Según el informe, el producto bruto interno (PBI) mundial podría llegar a ser un 27% más bajo para el 2100. Anteriormente, se estimaba una caída del 6% pero nunca se habían tenido en cuenta los impactos ambientales duraderos provocados por la crisis climática.

Las consecuencias de la crisis están presentes día a día en todas partes del mundo y para cuando termine el siglo aumentarán exponencialmente. Economistas que realizaron el estudio mencionado sostienen que es poco probable que las economías se recuperen de forma inmediata de fenómenos meteorológicos extremos como las sequías, inundaciones, variaciones extremas de temperatura y otros escenarios que pueden generar pérdidas en la productividad. Luego, se encuentran las consecuencias indirectas para toda la población con respecto a la generación de riquezas tanto en niveles pequeños y medianos como para el Estado.

Al mismo tiempo, se desprenden otras consecuencias como la vida cotidiana que será -y es- sumamente afectada por los efectos en sus trabajos y condiciones de vida. Principalmente, les más perjudicades son las personas enmarcadas dentro de la economía popular en donde se encuentran tanto trabajadores rurales como pescadores artesanales, entre otros trabajos ligados directamente a los territorios. 

La economía se verá afectada por ser el Estado el organismo que debe resguardar a la sociedad cuando ésta se encuentra desamparada. Los impactos con respecto a las inundaciones y distintas condiciones climáticas que rompen los ecosistemas, inevitablemente generarán cambios de la mano de la planificación urbana. Garantizar condiciones de vida básicas como el acceso a una vivienda serán sumamente necesarias. 

Una cadena sin fin de consecuencias que si no es analizada adecuadamente podrá ser cada vez peor. Por lo general, la agenda climática no suele tratarse de forma interseccional, pero estudios como este demuestran que no hay escapatoria. Mediciones y proyecciones de este tenor permitirán que los gobiernos y organismos a fines calculen costos y beneficios relativos a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y otros residuos que aceleran el proceso del calentamiento global.

Deuda externa

Entonces, entendiendo la problemática desde la interseccionalidad, si hay crisis climática, hay crisis económica y financiera; pero también sucede a la inversa. Se necesitan economías fuertes y estables para poder generar avances en el ámbito ambiental y cambiar la matriz productiva tradicional que perjudica a los territorios. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el 60% de las exportaciones regionales están destinadas al pago de servicios de la deuda externa, que representa alrededor del 76% del PBI.

Reducir la deuda externa resulta fundamental para poder direccionar recursos hacia proyectos e iniciativas de acción climática, además de la recuperación económica propia de cada territorio para paliar las consecuencias mencionadas en la productividad y las condiciones de vida de la población.

El pasado miércoles 8, se realizó la Cumbre Latinoamericana sobre el Cambio Climático liderada por la Argentina. Dio inicio al acto el presidente Alberto Fernández y realizó un recorrido por algunas políticas empleadas para reducir la crisis climática como la implementación del Plan Nacional de Adaptación y Mitigación del Cambio Climático y la puesta en marcha de una mesa de transición para la promoción de las energías renovables, entre otras. Pero tal vez, uno de los puntos más importantes que mencionó fue el de los canje de deuda por acción climática.

Establecer nuevos términos de pago de las deudas externas para fomentar proyectos y políticas en relación a las problemáticas ambientales, puede fortalecer las economías de la región y permitir un desarrollo sano de cada país. En este punto, también entran en juego los Derechos Especiales de Giro (DEG) del Fondo Monetario Internacional (FMI) que liberaron la emisión de 600.000 millones de dólares y puede generar una oportunidad de abrir mejores condiciones de financiamiento para América Latina.

Multilateralismo ambiental

En la desigualdad de economías en la región existen barreras que discriminan a países que no pueden acceder a ciertos avances tecnológicos ambientales, allí entra en juego el término de multilateralismo ambiental. El 80% de la emisión de préstamos ambientales está concentrada en los países “desarrollados” del Norte global, y América Latina apenas cuenta con un 3,8%. 

Una transición justa, integral e igualitaria hacia políticas de esta índole es necesaria, un ejemplo podría ser la liberación de las patentes de las vacunas contra el COVID-19 para que todos los países puedan acceder a ellas sin importar las lógicas de la geopolítica dominante. Algunas de las discusiones dentro de esta temática son la declaración de las tecnologías limpias como bienes públicos globales y la moratoria de patentes de avances decisivos en el proceso de descarbonización.

La economía y el ambiente tienen que comenzar a ser analizados en conjunto para poder realizar cambios que enfrenten a la crisis climática de forma adecuada. El contexto sociopolítico es fundamental para entender los hilos que hay por detrás en toda disputa de poder. Por ejemplo, el ambiente no es afectado de la misma forma por nuestro país como por Estados Unidos, uno de los países que genera más gases de efecto invernadero.

El plan oficial de financiamiento internacional del clima de Estados Unidos busca establecer una base conceptual para ayudar a otros países de forma financiera. Sin embargo, no se habla en ningún punto sobre el canje de deuda por acción climática.

El Norte global y las disputas de la geopolítica del clima tienen que deconstruirse para poder realizar políticas que no afecten negativamente la economía de regiones donde la injerencia de países extranjeros es plena. La soberanía de los pueblos y sus territorios resulta necesaria para dar la discusión y que los Estados fomenten una economía sustentable y estable que enfrente la crisis climática.


Agustina Flores
Agustina Flores

Soy hija de los vientos patagónicos. Compañera (in)esperada de la militancia para la liberación. Entusiasta del puño y la letra. Lo personal es político, el periodismo también.

Hablemos con números

Hablemos con números

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El miércoles 22 de julio el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires anunció el programa Acompañar, que básicamente le otorga un incentivo económico mínimo a quien tiene síntomas leves o está en proceso de recuperación de la infección por el COVID-19.

Lo primero que se me vino a la cabeza cuando me enteré de la noticia, fue el ejercito de trolls que buscan generar impacto con un discurso odiante a partir de sostener que son planes, que la emisión genera inflación en fin; un discurso liberal que mira para otro lado ante el derrumbe del mundo como lo conocíamos o creíamos conocerlo.

El impacto fiscal de la medida hay que tomarlo con los números sobre la mesa.

Al día de la fecha, 22 de julio y con los datos de la cantidad de casos confirmados de COVID-19 para la Provincia de Buenos Aires al día 21 de julio, hay un total de 12,541 personas en situación de cuidados mínimos. Esta sería la población blanco de dicha medida, que representa el 16.32% del total de los casos (76,817 al 21/07/20).

La cantidad de personas en cuidados intermedios en PBA son 2,882, siendo esto el 3.75% del total de casos confirmados, y en cuidados intensivos hay 3,735 personas, que representan el 4.8%. Hay un total de 37,254 personas recuperadas y 1.229 fallecieron al 21 de julio del corriente.

Si tomamos a las 12,541 personas que atraviesan los cuidados mínimos, el costo de la medida anunciada, que le otorga $500 a quienes transitan esta etapa, es de $6,270,500, con un aumento diario del 4.5%, lo que permite una recuperación monitoreada.

En este caso se estaría destinando diariamente alrededor de $6,500,000 para reducir la mitigación del COVID, que tiene parada la economía mundial. Aproximadamente el 0.0000012% del PBG anual (Producto bruto geográfico de la PBA), o lo que es lo mismo, el 0,00046 % de PBG diario.

Si pagarle a las personas en cuidados mínimos opera en función de mitigar la propagación del virus y encima le brinda un apoyo económico a aquellas personas que sí o sí tienen que conseguir el mango día a día, se podrán retomar las actividades antes de que si no se hiciera nada, evitando que el sistema de salud colapse. La irreversibilidad del daño sobre la vida es incalculable y aún mayor que sobre la economía, que igual como funcionaba, sumergía a gran parte de la población a la miseria.

Es verdad que la provincia no está siendo prolija en un montón de aspectos: el no reconocimiento de la labor de les trabajadores de la economía popular que a diario paran las ollas, trabajadores esenciales que no son respetades en sus derechos, policías que desaparecen o fusilan gente y no hay justicia cuando la bala mata a une pobre. Eso no hay que dejar de verlo, ni denunciarlo.

Eso sí, no soy de los que piensan que haya que volver a la vieja normalidad, ya que lo que desnudó esta crisis global es que si no modificamos los modos de vivir, consumir, producir y relacionarnos con el medio, si no revertimos las desigualdades y violencias que genera el sistema de distribución actual, volverán a aparecer nuevas pestes para matar a la pandemia más destructiva que le tocó albergar a nuestra madre tierra, el ser humano.

Aparición con vida de Facundo Astudillo Castro.


Los números vertidos en esta nota, son cálculos propios en base a información oficial de la PBA, Ministerio de Salud y de Economía.

Nasim Iusef Venturini
Nasim Iusef Venturini

Habitando la tarea de generar ciencia, con los pies en el barro y a partir de la acción, para construir justicia social. Me formo permanentemente en los campos de la economía y la salud, y considero que lo más importante es cuidarnos y cuidar nuestra tierra.

La crisis económica es inevitable, la sanitaria no

La crisis económica es inevitable, la sanitaria no

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*POR NASIM IUSEF VENTURINI

Estamos atravesando la crisis económica más grande de la que tenemos registro en la modernidad (últimos 250 años), en la cuál es evidente que el modo de acumulación capitalista que se consolidó en los últimos 40 años, no es viable en términos humanitarios.

Ya se sabía que el año 2020 iba a ser un año con alta probabilidad de que la burbuja financiera especulativa de la economía occidental estalle, hundiendo al mundo en una profunda recesión. El origen de la misma es que el capital en su forma actual se reproduce a partir de la especulación con productos financieros que no tienen su correlato en la creación de valor adicional, sino que se reproduce a partir de la diseminación de los riesgos, y en consecuencia, la venta de algo que supuestamente va a tener cierto valor futuro. He aquí el problema grande, ya que luego de 40 años de economía neoliberal la concentración de la riqueza en pocas manos y la destrucción del medio han llevado a la humanidad a niveles de desigualdad y despojo de los medios de reproducción de la vida, antes desconocidos.

El capital transnacionalizado hoy tiene más poder que muchos Estados nación, e impone sus formas y sus reglas para la realización del valor, destruyendo el medio de forma brutal. Despojando a poblaciones de sus hábitats, envenenando el suelo, el aire y el agua, solo por el afán de creer que se tiene la libertad de consumir. Y creando circuitos de acumulación del capital en donde la riqueza de los países termina en guaridas fiscales, a nombre de las grandes corporaciones que exprimen a los pueblos.

Hoy nos encontramos en una encrucijada global, donde todas las economías del mundo están atravesando procesos de caída muy grande de la producción, aumento del desempleo y por consiguiente una profundización de la desigualdad social.

La pandemia profundiza la recesión global y la opción de los gobiernos de mitigar la circulación ciudadana para contener la transmisión del virus del Covid-19 tiene un fuerte impacto en la reducción de las muertes, ya que países que tuvieron medidas de aislamiento menos severas o estrictas no solo vieron caídas muy grandes en sus economías, sino que padecieron una gran cantidad de muertes. La crisis económica es global, la crisis sanitaria es manejable si hay voluntad política.

Fuente: Informe “Crisis económica local y global: ¿es la pandemia o la cuarentena?” Centro CEPA julio 2020

La crisis global nos lleva a preguntarnos acerca de los modos en que vivimos y habitamos, dado que la disputa por el sentido es tangible y quienes ondulan las banderas de la “libertad” son quienes construyeron y fortalecieron los puentes de la dependencia a ese dios dinero que no produce más que miseria y desigualdad.

No creo que se trate de capitalismo sí o no, sino que se trata de dimensionar que el capitalismo actual se alimenta de muerte y destrucción. Las vidas que se pierden por el modo de acumulación capitalista en la actualidad son parte del alimento de esa maquinaria de destrucción masiva, que vende felicidad efímera para unos pocos mientras condena a las mayorías.

Aquí el ejercicio me parece que es pensar más allá de las categorías que conocemos, que discutimos y aun así no nos ponemos de acuerdo. Se trata de pensarnos y pensar cómo vamos a seguir reproduciéndonos como especie: si con ese afán destructor donde no importa nada más que el placer inmediato que nos vende el capitalismo actual, o si pensamos y habitamos modos de vida más relacionados al cuidado entre las personas y el medio.

Las acciones por los modos de vida que queremos construir colectivamente son las que van a ir construyendo ese sentido más solidario y humano que nos permitirá combatir el sentido del odio y el resentimiento que proliferan los poderosos para mantener sus privilegios.

Hoy la naturaleza nos está hablando, negarlo es de una necedad absoluta. Negar que somos tan destructivos al punto que engendramos las mismas enfermedades que nos aniquilan es no reconocer que el modo de vida que llevamos debe ser transformado para construir esa ansiada libertad y dignidad para todos y todas.

Experiencias hay, dignidad también. Rescatar aquellos procesos comunitarios que ponen como valor fundamental el compartir, el aprender y el contener, son los caminos para fortalecer esa visión de que los otros mundos que queremos, son posibles.

Construir los puentes para el diálogo entre los pueblos y la consolidación de la ansiada independencia, es tarea cotidiana.


* Lic en Economía, integrante del colectivo "Economía a pata", Co-conductor de “Promocionando 
la Salud” (Radio Futura – FM 90.5), responsable de la sección Economía de Revista Trinchera.
Siglo XXI desesperación

Siglo XXI desesperación

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POR NASIM IUSEF VENTURINI*

“Los problemas de la Medicina como rama del Estado, no pueden resolverse si la política sanitaria no está respaldada por una política social. Del mismo modo que no puede haber una política social sin una economía organizada en beneficio de la mayoría.”

Ramón Carrillo[1]


En la segunda década del siglo XXI estamos atravesando una pandemia de escala global, que desnuda cómo la obscenidad del poder reproduce miseria y desigualdad.

No se trata de un debate estéril de la supuesta dicotomía entre la salud y la economía. En todos los países del mundo se contrajo el empleo a niveles desconocidos y los niveles de endeudamiento de las familias aumentaron considerablemente.

La crisis del modo de producción hegemónico occidental se acentúo con la pandemia del Covid-19, siendo este fenómeno una especie de alerta global ante el modo en el que se reproducen nuestras sociedades y las relaciones al interior de ellas.

En el mundo bursátil, donde los fondos de inversión arbitran los flujos de capital del sistema financiero, mientras grandes paquetes de acciones de las principales empresas que vieron parada su producción por los confinamientos necesarios para disminuir la transmisibilidad cayeron en picada, las acciones de Gilead[2], un laboratorio privado de los EEUU, aumentaron su cotización un 8.78% entre el 04/02 y el 28/05, por la supuesta buena efectividad de un fármaco que está aún en proceso de evaluación para el tratamiento del Zika y que no ha demostrado buenos resultados en los tratamientos con dicha droga aplicada en los pacientes con Covid-19[3]. Pero el simple anuncio de su supuesta efectividad le hizo facturar millones a les que especulan con la vida de las personas.

Esta pandemia nos muestra y desangra a la vez porque nos interpela de frente los modos. Y digo todos los modos, porque si no tomamos las precauciones sanitarias pertinentes, podemos dañar más de lo que creemos que estamos ayudando. Hoy, quienes podamos, reflexionemos sobre lo que nos pasa; nuestres viejes y abueles vivieron otras, les niñes están viviendo una, y entre todes y mirándonos, podremos encontrar las estrategias comunitarias para transformar y darle forma a esa nueva cotidianeidad que de normativa no queremos que tenga nada; solo que sea una norma cuidarse une y cuidar al otre.

Cada región del mundo está teniendo un tránsito distinto de la pandemia. Hoy todavía se trafican esclavos en Libia, luego de que las tropas de la OTAN las rieguen de sangre; en la Amazonía, las comunidades nativas están siendo brutalmente despojadas mientras Brasil se convierte en una gran fosa común. La disputa en torno a cómo se despliegan las estrategias de salud por parte del Estado están en una disputa de sentido, que es importante dimensionar para cargarla de contenido humano y que aporte a mejorar la calidad de vida de las personas.

Esta crisis mostró la necesidad imperiosa de sistemas de salud que respondan a las necesidades del pueblo y que no sean una fuente de negocio y/o abandono. También mostró que si no se transforman los modos en cómo producimos y nos reproducimos en relación con la naturaleza y sus ciclos, dudo que podamos revertir los daños que nos podemos generar.

Los mares dejan el plástico en las costas cual acto de purga, mientras algunes esperan ansioses por ir al shopping a gastar para comprar felicidad de plástico.

Los momentos de crisis nos abren puertas, y en ellas vemos monstruos de un pasado que no muere y un presente que no termina de nacer (Antonio Gramsci). También vemos esperanzas, porque las redes de solidaridad y organización que se tejen a diario en nuestras tierras por esas compañeras y compañeros que día a día asumen la responsabilidad de laburar para que les llegue un plato de comida a quien tiene hambre, es potencia y esa potencia es nuestra.

De nuestras relaciones y las lógicas que abonemos es que surgirán las estrategias para hacer de esto algo mejor, porque la salida es colectiva y con les otres.


* Lic. en Economía, integrante del colectivo "Economía a pata", Co-conductor de “Promocionando la Salud” 
(Radio Futura – FM 90.5
), colaborador de Revista Trinchera y Agencia Trinchera.

[1] Médico sanitarista argentino, primer Ministro de Salud del país durante la primera presidencia de J. D. Perón.
[2] Denunciado por sobreprecios millonarios para el tratamiento de la Hepatitis C (Caso Sosfosbuvir).
[3] “Remdesivir para el tratamiento de infección por COVID-19. Informe de Revisión Rápida” CUFAR- UNLP https://drive.google.com/file/d/1EtH62II7WxAMn2ZEIDq_Gytz9lbHA87J/view

Peronismo Intergaláctico

Peronismo Intergaláctico

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Por Nicolás De La Iglesia*

En estos días surgió una noticia donde la NASA emitió una alerta sobre un asteroide de 325 metros de diámetro que va a pasar cerca de la tierra. La comunidad científica, para calmar las aguas, bajar un cambio como quien dice, eligió como nombre para la roca espacial “El dios del caos”. No queda claro si les hace falta un community manager (teléfono para el ex jefe de gabinete Marquitos Peña) o efectivamente tienen uno y todavía se está cagando de risa de todes. Lo cierto es que de llegar “El dios del caos” a este rincón de la Vía Láctea, se puede dudar de cuánto más puede traer de algo que, por estos días, sobra. Es más, la tierra diría “¿Querés ver lo que es el caos? Pasá que te enseño ñery”.

A nivel global, la clase política está en terreno fanganoso y debe hacer uso de una herramienta que nunca utiliza: su capacidad de gestión. Un ejemplo de esto se puede ver en los estados europeos que venían arrastrando un estancamiento económico; sin ir más lejos, su principal economía (la alemana) preveía, después de más de una década de crecimiento sostenido, recesión para el 2020. A esto se le puede sumar la terrible falta de representatividad del sistema político, donde grandes partes de la población ni siquiera se toman el trabajo de ir a votar. Esto se puede anclar en un estado de debilitamiento de los estados nacionales después de décadas de financiarización del sistema global. Esta situación dejó a la clase política a merced de las grandes corporaciones (cuando no atienden en los dos kioscos al mismo tiempo).

¿Qué tendrá que ver la coyuntura europea con la argentina? Sirve para tomar un poco de noción acerca de la terrible crisis institucional que venía arrastrando gran parte del mundo. Además, sirve para dar cuenta de que volver a la normalidad, como dicen muchos, no sirve porque, como explica la ensayista y autora de “La doctrina del Shock”, Naomi Klein, “la normalidad es lo que estaba mal”. Es a partir de esta línea que se comienzan a dar ciertas discusiones sobre temas como el impuesto a las grandes riquezas, amén de la desesperación por conseguir la bishusha que hace a los engranajes estatales girar.

Esta semana se llevó adelante una sesión histórica tanto en la Cámara de Senadores como en la de Diputados, en donde se convino la virtualidad con la presencia de aquelles que podían acercarse a los recintos. Mención aparte para les diputades de Cambiemos que viajaron cientos de kilómetros (exponiendo no sólo su salud, sino también la de otres) para ir a sesionar y poder defender los intereses de los millonarios, oponiéndose fervientemente al impuesto a la riqueza, los despidos y un largo y tedioso etcétera. Trabajo noble el de defender a los desamparados de Nordelta.

Además de homologarse todos los DNUs que tiro @alferdez en plena cuarentena, en la sesión sobresalió el discurso de Máximo Kirchner. A lo largo de este, el diputado por el Frente de Todes planteó la desconcentración del “polo industrial”, el cual se encuentra en su mayoría en una de las zonas más afectadas, como lo es el conurbano bonaerense. Al mismo tiempo remarcó la densidad poblacional de esta zona geográfica del país. Esta es una discusión más que interesante teniendo en cuenta las intenciones del ejecutivo nacional de descentralizar la actividad política del país. Hay, de hecho, un proyecto que plantea la instalación de capitales móviles en distintas ciudades de Argentina, a donde el Gobierno llevaría sus oficinas. Esta va a ser sin dudas una de las grandes discusiones a futuro, más teniendo en cuenta que si hay algo que sobra es extensión territorial y que además nunca está demás reafirmar la soberanía nacional.

En una entrevista radial, el hombre de la Shweppes de pomelo dijo que se sentía como los maestros ajedrecistas jugando varias partidas al mismo, haciendo referencia a la crisis laboral, la sanitaria y la económica. Respecto a la crisis laboral se prevé que cerca de la mitad de la población activa del mundo se quede sin trabajo (algo de eso se está viendo en EE.UU., con la peor crisis de desempleo desde el crack del 30’). En cuanto a la crisis sanitaria hay que destacar que en sólo unos meses se levantaron varios centros de atención y se finalizaron obras que venían de cuatro años de abandono. Sin embargo es necesario proyectar una inversión y una reconversión del sistema de salud pública, que es una de las grandes cuentas pendientes del sistema político argentino. Por último, la crisis económica es uno de los grandes desafíos a futuro, no solo en referencia a la negociación que lleva adelante Martín Guzmán con los acreedores (que cuenta con un gran apoyo nacional y de figuras internacionales como la directora del FMI Kristalina Georgieva), sino también al futuro sombrío para la economía mundial en los próximos años.

En este sentido, no hay que dejar pasar la homologación de una rebaja salarial de hasta el 25% para trabajadores suspendidos. La medida surgió de negociaciones entre las cúpulas de la Unión Industrial Argentina (UIA) la Confederación General del Trabajo (CGT), y el Estado nacional, que obró como mediador. Según el Gobierno, la iniciativa tuvo lugar para evitar una ola de despidos. Además, la homologación fue acompañada de una serie de requisitos que los industriales deberán cumplir, como la exención de adultos mayores, trabajadores de grupos de riesgo, embarazadas o personal dedicado a tareas bajo el esquema del teletrabajo.

¿Qué tenemos por delante? Un panorama que lejos de aclarar, está oscureciendo cada vez más. A todos estos factores con lo que tiene que gestionar el Gobierno nacional se encuentra también el periodismo de “guerra”: no hay que olvidarse de quienes están detrás de las fake news que intentan desgastar constantemente a un Gobierno que lo único que quiere es no tener que cavar fosas comunes como en Brasil. El gobierno de @alferdez debe ser lo suficientemente astuto como para negociar con el empresariado argentino y poder esquivar las constantes operaciones que pasaron y que vendrán.


*Periodista, columnista sobre Europa del programa Marcha de Gigantes (Radio UNLP - AM 1390) responsable de la sección de Política Nacional de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.
En tierra arrasada

En tierra arrasada

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Por Nasim Iusef Venturini*

“Lo actual es un complejo amasado con el barro de lo que fue y el fluido de lo que será.”

A. Jauretche

Pasó el vendaval de la aventura neoliberal en nuestro país y los índices lejos están de reflejar la algarabía popular producto del cambio de gobierno.

Es que la crisis en la que nos sumergieron cuatro años de políticas neoliberales sigue manifestándose y lo que sentimos en lxs cuerpxs e historias colectivas y particulares en estos últimos meses de gestión neoliberal, toma otra dimensión a medida que se conocen los indicadores del descalabro.

En el mes de noviembre la inflación mensual fue de 4.3%, la acumulada en el año 48,3% y la interanual (noviembre 18/19) es de 52.1%. Los precios aumentan y los salarios perdieron sistemáticamente poder adquisitivo en los últimos cuatro años. Objetivo cumplido para la Alianza Cambiemos: pulverizar el salario de lxs trabajadores.

Cuando sucedió la irresponsabilidad post PASO, de permitir una devaluación brusca y en un día, este cronista advertía en artìculos anteriores, que el impacto más fuerte de dicho desmanejo se iba a percibir durante el último cuatrimestre y que recién a fin de año con las publicaciones de los índices correspondientes a esos meses, íbamos a poder afirmar con los números sobre la mesa que la política económica que propuso la Alianza Cambiemos fracasó: por el empobrecimiento general y por la incapacidad de generar un proceso de crecimiento sostenible que mejore la calidad de vidad de nuestra sociedad.

La recesión fue la regla de la Alianza Cambiemos y, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos, en el mes de octubre el índice de utilización de la capacidad instalada fue de 62,1%, menor al 64,8% registrado en el mes anterior.

Mucho se habló del impacto que tienen los programas de ajuste estructural en la incapacidad de generar empleo y reactivar la economía. El actual Ministro de Economía, Martín Guzmán, ya advertía hace unos años[1] sobre los programas de ajuste propuestos por el Fondo Monetario Internacional. Lejos de permitir la recuperación de una economía que acude al financiamiento por haber entrado en una crisis de cesación de pagos, las medidas de ajuste propuestas por el FMI -que priorizan el pago a los acreedores por sobre la preservación del empleo y la capacidad distributiva- profundizan la recesión en tanto asfixian a la economía.

El camino de la recuperación será difícil: cuatro años de neoliberalismo dejan tierra arrasada, en términos de pérdidas de empleo, una delicadísima situación social producto del destrato a las políticas sociales y un endeudamiento brutal que favoreció un esquema de especulación y valorización financiera que no generó beneficios para nuestro país.

El desafío es grande y las tensiones estructurales de una conducción soberana de la economía no tardarán en aparecer. Ante ello, recordemos que los momentos donde el salario de la masa trabajadora tuvo mayor poder adquisitivo fue durante gobiernos que intentaron políticas económicas soberanas y que, cuando se rifó la política a los designios del FMI, el hambre y la desocupación  se hicieron carne en nuestra sociedad.

[1] M. Guzmán: CUESTIONES DEFINITIVAS EN EL MARCO DE ANÁLISIS DE SOSTENIBILIDAD DE LA DEUDA DEL FMI UNA PROPUESTA. (2016) https://www.cigionline.org/sites/default/files/pb_no.77_web.pdf


* Lic en Economía, integrante del colectivo "Economía a pata", Co-conductor de “Promocionando la Salud” (Radio Futura – FM 90.5), responsable de la sección Economía de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Trinchera.
Clara Razu: “Después de evaluar la composición del gabinete, creería que hay más esperanzas que preocupaciones”

Clara Razu: “Después de evaluar la composición del gabinete, creería que hay más esperanzas que preocupaciones”

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Por Revista Trinchera

Dialogamos con la Licenciada en Economía, docente e investigadora de la Universidad de La Matanza, Clara Razu, con quien analizamos lo que dejan estos cuatro años de gobierno macrista en materia económica.


¿Qué nos dejan esto cuatro años de un gobierno oligárquico-neoliberal?

Oligárquico, neoliberal, de negocios, de un conjunto de empresarios que se interesaron en hacer negocios y que perjudicaron al mismo Estado. Nunca dejaron de ser empresarios.

En principio y lo más preocupante es la tasa de desempleo. Muchos economistas hacen hincapié en la inflación; yo en el desempleo. Y hago hincapié ahí porque la inflación es cierto que afecta, sobre todo a los sectores de ingresos fijos, pero quienes no tienen ningún ingreso, quienes han perdido el trabajo, son las personas que en este momento más nos deben preocupar.

El desempleo pasó del 5% al 10,5%, es el doble. Dentro de esos porcentajes hay familias que en este momento no tienen una manera de sostenerse y abastecerse de lo básico, además del 54,6% de inflación sólo en 2019. Trabajadores, jubilados, perceptores de Asignación Universal por Hijo tampoco tienen dinero como para poder sostenerse; aún muchos trabajadores que conservan sus trabajos, son pobres; los jubilados, obviamente, a quienes les han afectado la fórmula de actualización de sus haberes, además de que la inflación horadó sus ingresos: les han quitado un 20% de lo que percibían a partir de una fórmula que fue tocada -según el gobierno que se va- para ser mejor.

Por otro lado tenés el peso de la deuda externa sobre el Producto Bruto Interno que pasó del 42 al 92%. ¿Qué significa esto? Que el 92% del valor de producción de bienes que se genera en nuestro país es equivalente a la deuda. Y esta es una de las cosas que más preocupa, por eso lo primero que dijo Alberto Fernández es que para pagar, primero tenemos que crecer. Si no, no hay manera de pagar lo que se debe.

Aclaremos que cuando se habla de reservas del Banco Central, se habla del pasivo del banco; en esas reservas se incluye la deuda: bonos que hay que pagar en un futuro, por lo que no es dinero de libre disponibilidad. Las reservas genuinas que quedan en el Banco Central, las de libre disponibilidad (y que son las que provienen de las exportaciones), son menos de 10 mil millones de dólares y son con las que se deben enfrentar los pagos.


¿Qué tan real es la disminución del déficit que anunció Macri?

Eso tiene que ver más con el déficit externo que con el déficit fiscal. Ellos han tenido déficit fiscal durante toda su gestión, sólo que median la superación del déficit a partir de lo que se llama déficit primario que es considerar recursos menos gastos, sin considerar los intereses de la deuda. En ese sentido tenían superávit fiscal. Ese superávit fiscal primario, cuando le restaban los intereses de la deuda, era déficit.

Además, cuando uno analiza por qué tenían superávit fiscal, era porque no se ejecutaba el presupuesto de gastos. Menos inversión en educación y en salud, y ahí tenés por qué no tenés déficit, o sea que es la pérdida de calidad de vida de los argentinos que padecimos durante estos cuatro años. Esto más allá de que en términos reales nunca bajaron el déficit fiscal, porque no tenemos ministerio de salud, no tenemos ministerio de trabajo y tenemos el de transporte en bicicleta. Todo esto fue un gran maquillaje, una gran mentira, que pretendía que se vea como un gobierno ajustador. Hay que ver en qué ajustaba y en qué gastaba.

De herencia también nos deja un decreto en el que han sido nombrados funcionarios a los que hay que indemnizar si se los despide, con sueldos millonarios. Obviamente esto puede ser tirado atrás legal y rápidamente.

La pesada herencia que recibe el gobierno de Alberto Fernández es la deuda externa, el desempleo, la inflación y la caída abrupta de la actividad económica, que hace que todos los argentinos hoy tengamos menos dinero. Aún los que trabajan. Antes veíamos gente comprando a esta altura del año, hoy vemos gente que con el aguinaldo va a pagar deudas, porque lo que se ve en el país con su economía sobreendeudada, también se ve en las familias de sectores medios que, para sostenerse y mantenerse, están sobre endeudados con sus tarjetas de crédito.


El endeudamiento nacional tiene un correlato con el endeudamiento particular

Y con el endeudamiento de microemprendedores, ya que Desarrollo Social, como política hacia los emprendedores, les daba préstamos, producciones que no lograban vender en el mercado y que se tienen que pagar. Préstamos a familias pobres. Realmente una política nefasta y perversa.


Y otro de los sectores fuertemente ajustados durante esto cuatro años fueron los jubilados

Justamente. El PAMI retiró la cobertura de muchos medicamentos, entonces parte de esa magra jubilación afectada por la inflación, tiene que ser destinada a la compra de esos medicamentos que son de uso común para los jubilados. Además del aumento de precios de los medicamentos de calidad compleja. Medicamentos comunes como los que suelen tomar las personas de mayor edad para la diabetes o la presión, se fueron a precios exorbitantes, aún los antibióticos que son comunes cuando hay una infección.

Lo que adeuda PAMI a las prestadoras, la falta de prestación a los jubilados, fue un plan como el que se presentó para acabar con la pobreza: transparentar cifras y que la Argentina esté sostenida en bases sólidas, cuando en realidad está todo atado con alambre.


¿Qué podemos esperar de los primeros meses de Alberto Fernández, pensando en que la mirada está puesta en resolver a la vez el nivel de pobreza y como él dice “prender la economía”?

La mirada que tiene el presidente es una mirada keynesiana-peronista (como diría Kicillof, Keynes en Argentina es peronista). Es una mirada de recomposición de ingresos para que las personas vuelvan a satisfacer sus necesidades, a consumir. Esto es posible dado que tenés una capacidad ociosa de producción de un 50%. Entonces uno puede reactivar el consumo sin que esto genere mayor inflación ni necesidad de inversiones. En la medida en que las personas vuelvan a consumir, las empresas vuelven a producir y cuando se vuelve a producir, vuelve a haber empleo.

Alberto Fernández lo ve por el lado de los que tienen menores ingresos porque por ahí resolvés el problema de la pobreza, por lo que los primeros aumentos serían para jubilados, para pensionados, para AUH, para salarios estatales de los niveles más bajos. Como son los de menores ingresos, son los de mayor propensión al consumo -como le decimos los economistas-, porque son los que más necesidades insatisfechas tienen.

De esa manera uno prende la economía, pero por otro lado hay que atender al sector financiero para desliquizar, que es sacar la banda de bonos que inventaron: Leliq, Lebaq, Letes, Bonar, etc. Habría que -de alguna manera- trasladar la capacidad crediticia de los bancos al sector productivo, de manera tal de poder otorgar préstamos a bajas tasas de interés a las pequeñas y medianas empresas para que puedan recomponer su capital de trabajo, y así atraer el ahorro en pesos de los que aún tienen capacidad de ahorrar. Porque justamente la idea sería que ahorren en pesos y no en dólares.

Por otro lado el control cambiario va a seguir. No hay manera de eliminarlo, pero sí se pueden cambiar algunas reglamentaciones porque en este momento hay muchas empresas endeudadas en dólares en el exterior que tienen problemas para el pago de sus compromisos. No hay peligro de un default público, pero sí de uno privado. Entonces habrá que revisar esas normas para que las empresas puedan pagar sus deudas en dólares, pero no sacar el control cambiario. Sí atender a este sector financiero, volcar recursos hacia el sector productivo de PyMEs que son las que generan el 90% del empleo en nuestro país.


¿Hay más esperanzas o preocupaciones ante este escenario?

Después de evaluar la composición del gabinete, creería que hay más esperanzas que preocupaciones. La tortilla se vuelve a volcar hacia los que producen. Ya el hecho no sólo que tengamos un ministerio de Desarrollo Productivo, sino un ministro que es especialista en la materia, da una clara muestra del objetivo. Y que el Ministro de Economía sea un docente especialista en tratamientos de deuda, también. Cambiamos a los CEO´s por especialistas. Y no es una cuestión de soberbia académica, es una cuestión de conocimiento. Y eso da más esperanza que preocupación.

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