La No-Negligencia económica de Larreta

La No-Negligencia económica de Larreta

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

Por Adrián Berrozpe*

 NEGLIGENCIA n. f. Error o fallo involuntario causado por esta falta de atención, aplicación o diligencia.

En primer lugar, más allá de que parezca engañoso, esta es una nota que no va a hablar de economía (en el sentido frío y duro de la numérica), sino que va a hablar de las consecuencias de tomar ciertas decisiones económicas que no se pueden entender como negligentes, ya que son tomadas con determinación, atención y diligencia.

Hoy se vuelve un trago amargo enterarse de la muerte de la vecina de la villa 31, Ramona, quien venía denunciando el estado de abandono del barrio a consecuencia de la toma de decisiones que privilegiaban a algunos, mientras a otros (la gran mayoría), los marginaba a la espera de ese supuesto rebalse de la copa económica.

Hay que entender que ni el “Pro” o la alianza “Juntos por el Cambio” puede desentenderse de las consecuencias que han producido la toma de decisiones (o la falta adrede de ellas) después de cuatro mandatos consecutivos en la Ciudad de Buenos Aires.

Aclarando la situación CABA hoy, no solo es el distrito con mayor recaudación, sino que durante el mandato de Mauricio Macri fue bendecida con la condonación de parte de la deuda entre la misma y el estado nacional. También hay que saber que desde que gobierna el macrismo y el larretismo, la deuda de la ciudad se ha cuadruplicado.

Con la aprobación de dos leyes claves en las últimas semanas[i], Rodríguez Larreta ha conseguido poder endeudarse aún más. Pero su mayor deuda personal como mandatario de la Ciudad es con los vecinos de las barriadas más humildes, que luego de más de 12 años de gobierno de un mismo color, no han visto sensiblemente mejoradas sus condiciones de vida. Mientras, ellos siguen aportando raudamente al pago de impuestos -por que hoy a un vecino de 1-11-14 le cobran los mismos impuestos por un kilo de harina que lo que paga Paolo Roca o Cande Tinelli-.

Elizabeth, otra vecina del Barrio Padre Mugica, en una entrevista a Radio Gráfica[ii], denunciaba que claramente el acueducto se había hecho en beneficio de la empresa Flecha Bus (que se encuentra en la terminal de retiro, al lado del barrio) y del local de la cadena Mc Donalds que funciona dentro del barrio, demostrando allí, que las decisiones son de carácter económico-político, beneficiando a quien ellos consideran que deben.

También este viernes último, la junta interna de ATE del Consejo de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes[iii] ha puesto en evidencia dos casos dados bajo la órbita del consejo, donde como decisión política no se practican las propias recomendaciones de Horacio y Diego Santilli: faltan insumos para la prevención y protocolos sanitarios. No se puede hablar de negligencia, sino de medidas tomadas a conciencia, donde se pone en un riesgo innecesario a trabajadores (esenciales) a quien nadie aplaude, y que puede desembocar en una nueva punta de un ovillo de casos en masa.

Como último ejemplo se da el caso de los geriátricos. De pronto y para asombro del amarillismo gobernante, se da cuenta de la falta de regulación de estos espacios o la falta de escrúpulos de algunos gerenciadores o dueños, que hasta obligan a ungirse de enfermeras o enfermeros a trabajadores que no están preparados (muchas, pero muchísimas veces, bajo a amenazas).

Ahora, si se menciona que una clínica estética, que rompió durante mas de 60 días la cuarentena, funcionó durante años con un batallón de irregularidades, ¿es posible seguir hablando de que es mala suerte frente al fenómeno mundial de la pandemia?

El larretismo, el macrismo, el Pro o Juntos por el Cambio (donde son socios de la UCR) deben dar una explicación contundente, porque en esto ni siquiera se puede hablar de negligencia, sino que se debe entender que hay una política direccionada específicamente a beneficiar a los sectores más acomodados de la sociedad, en detrimento del resto de los vecinos (y estamos hablando del 80% o más).

¿Puede Cambiemos seguir pretendiendo vender que son un proyecto superador, cuando cada decisión que toman en cualquier arena se convierte en una decisión que económica y políticamente aumenta aún más la brecha entre los sectores pudientes y el resto del universo?

Los trabajadores y vecinos de la Ciudad Buenos Aires merecen darse un profundo debate respecto de si el proyecto de Larreta, Santilli y Cia. puede seguir siendo viable para la capital del país, porque sino la muerte (¿asesinato por negligencia? ¿genocidio social?) de Ramona y tantos más van a convertirse en un numero frío, que se ve a la distancia, pero cada día nos roza de más cerca.


* Productor periodístico del programa de radio "Cabezas de Radio" que se emite los sábados de 9 a 12 hs en radio Ahijuna (FM 94.7). Trabajador de la Dirección General de Responsabilidad Penal Juvenil de CABA y colaborador de Revista Trinchera y Agencia Timón.

Referencias:
[i]https://www.nueva-ciudad.com.ar/notas/202004/43396-la-deuda-portena-que-dejara-la-pandemia-por-werner-pertot.html
[ii]https://radiografica.org.ar/2020/05/15/el-acueducto-que-era-para-el-barrio-padre-mugica-se-hizo-para-el-mcdonalds-y-flechabus/
[iii]https://www.facebook.com/search/top/?q=ate%20cdnnya%20junta%20interna&epa=SEARCH_BOX 

En la demora está el peligro

En la demora está el peligro

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Por Nicolás Sampedro*

En artículos anteriores se marcaban algunos de los debates que abrió la pandemia del COVID-19 a escala global. En esas líneas también se manifestaba la necesidad de avanzar en ellos ante la inminente respuesta de las elites globales a la situación actual y si bien sólo han pasado algunos días, la realidad es que ya se comienzan a ver esas respuestas.

Hace unos días el filósofo y comunicador mexicano radicado en Argentina, Fernando Buen Abad escribía al respecto señalando que los sectores de poder global “preparan un arsenal de paliativos, analgésicos y entretenimientos ideados para anestesiar la rebeldía, para diluir el espanto develado por la pandemia y para convencernos de que nada puede ser cambiado, que “la cosa es así” y que debemos resignarnos… que alguna migaja caerá de la mesa del capitalismo ‘renovado’[1].

Semanas atrás también se ha analizado el papel que están jugando las deudas externas para los países periféricos o en vías de desarrollo -como, mediática y académicamente, los países centrales gustan denominar a sus oprimidos-. En tal sentido y haciendo honor a sus costumbres occidentalocéntricas e imperialistas, el Fondo Monetario Internacional otorgó millonarios préstamos a varios países de la región.

Según analiza el periodista económico argentino, analista asociado a al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la), Rodolfo Koé Gutiérrez, “entre el 15 de abril y el 1 de mayo el FMI aprobó préstamos a Bolivia, Costa Rica, Dominica, Ecuador, El Salvador, Granada, Haití, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Santa Lucía, por un total de 3.483 millones de dólares, pero con la condicionalidad de las temidas recetas de ajuste pospandémico”.

El colega señala que en todos los casos se condicionó a los países nuestroamericanos a que superada la pandemia, comiencen los ajustes fiscales para devolver estos créditos. Todos países ya castigados de antemano y con situaciones de extrema vulnerabilidad y desigualdad hacia lo interno. La complicidad del organismo con las corruptelas locales se hace insalvable y muy por el contrario a lo que algunos vienen diciendo, las políticas de ajuste del Fondo no cambiaron, fueron puestas en cuarentena.

Esta situación se da en un marco de pérdida masiva de trabajo, y de pobreza y pobreza extremas que se incrementarán sustancialmente según lo planteado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). Este organismo señaló recientemente la pandemia dejará a más de 214 millones de personas en la pobreza y a más de 83 millones en la pobreza extrema. Como siempre, les más pobres son les que peor la pasan.

El organismo alertó a los gobiernos de la región a implementar políticas para frenar las consecuencias de la pandemia para no revivir la crisis de los 80, e implementar una renta básica universal para el 34,6% de las personas que habitan este continente y están en situación de pobreza.

Y es que en Nuestra América existen grandes porciones de la población que sobreviven de trabajos informales (53,1% según la Organización Internacional del Trabajo). Según detalla Koé Gutierrez, “en 2018 solo el 47,4% de los ocupados aportaba al sistema de pensiones y más de 20% de los ocupados vivía en la pobreza. Las mujeres, las jóvenes, los indígenas, los afrodescendientes y los migrantes están sobrerrepresentados entre los trabajadores informal[2].

Los datos arrojados por el colega son acoplables a los expresados por el investigador del Centro Mundial de Estudios Humanistas y comunicador en agencia internacional de noticias Pressenza, Javier Tolcachier, quien señaló que “una de cada 10 personas está en la indigencia total, mientras 2 de cada diez está bajo la línea de la pobreza. Claro que con diferencias enormes entre lugares. Mientras 43 de cada 100 seres humanos que viven en el África Subsahariana mal subsisten con menos de 2 unidades de moneda estadounidense – lamentable patrón aún en la estadística internacional – en los países de la OCDE esta proporción es de apenas 0.7 por cada cien[3].

El investigador rescata las cifras relevadas por la FAO, que en su informe de 2019 señaló que 820 millones de personas padecían hambre, en tanto cerca de 2 mil millones sufrían de inseguridad alimentaria.

De igual manera Tolcachier analiza los gastos del sector armamentístico que según cifras del SIPRI, en 2019 el despilfarro bélico sumó la vergonzosa cifra de “1.917 millones de millones de dólares, lo cual equivale a 60.800 dólares por segundo[4].

El contraste de estas cifras astronómicas, da cuenta de la podredumbre del capitalismo neoliberal y globalizado que rige hoy sobre este planeta. Pero la gran desvergüenza de la elite dominante y de sus complejos aparatos de propaganda (conocidos como medios de comunicación hegemónica), no hacen más que intentar tapar estas atrocidades.

Volviendo a Buen Abad, éste enfatiza que las elites dominantes “están tratando de maquillar el sistema económico dominante, sus salas de tortura laboral, sus refinamientos de usura bancaria, sus estrategias de despojo y privatización en educación, salud, vivienda, cultura… están tratando de maquillar las monstruosidades de la industria bélica capitalista, sus adláteres financieros y mediáticos… más todas las canalladas ideadas pertinazmente para humillar a la humanidad con hambre y pobreza”.

Dicho todo esto -y coincidiendo con el filósofo y comunicador mexicano- la pregunta que cabe es ¿Cómo será el mundo después de la pandemia?  Nadie tiene la respuesta, pero lo innegable es que si no se actúa pronto y de manera organizada, se estará ante el peligro de que los poderosos del mundo den respuestas a la crisis y “secuestren el futuro nuevamente”. Como  decía el histórico líder Eloy Alfaro: “En la demora está el peligro”.


* De pocas palabras, escucha más de lo que habla. Esquemático y metódico en el trabajo. Ni comunicador, ni  periodista, ni intelectual, es una cosa amorfa en constante transformación que intenta encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Lo irritan las injusticias, perder el tiempo y fallar en algo a alguien.

Fuentes:
[1] https://rebelion.org/el-capitalismo-no-morira-de-coronavirus/
[2] http://estrategia.la/2020/05/13/covid-19-dejara-215-millones-de-nuevos-pobres-en-la-region-segun-cepal/
[3] Informe Programa Naciones Unidas para el Desarrollo “Covid-19 y Desarrollo Humano” https://datastudio.google.com/reporting/abd4128c-7d8d-4411-b49a-ac04ab074e69/page/CJbLB
[4] https://www.alainet.org/es/articulo/206463

Pueblos fumigados: sin voz y ahogados en veneno

Pueblos fumigados: sin voz y ahogados en veneno

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

Por Agustina Flores*

La engañosa disyuntiva entre salud y economía llevó al enfrentamiento del pueblo contra las codiciosas mentes empresariales. La provincia santiagueña pide que la defensa de la salud no se dé solo con el COVID-19, sino también cuando hablamos de su peor enemigo: los agrotóxicos.


El aislamiento social, preventivo y obligatorio llevó, una vez más, a que sectores empresariales tomaran provecho de la situación apoyándose en el silencio de una sociedad resguardada bajo techo. Avionetas y maquinas terrestres con agroquímicos pasan sobre las casas de los vecinos sin voz.

Si bien, entre las actividades exceptuadas de la cuarentena, se encuentra la producción agropecuaria, no se trabajó en fino sobre la diversidad que existe dentro del sector. “Como si fuera lo mismo sostener la producción de alimentos que la de commodities de exportación o agrocombustibles” relata el comunicado “¿De la pandemia del agronegocio quien nos cuida?” firmado por más de cien organizaciones sociales, ambientales y rurales, denunciando el esparcimiento de agrotóxicos sobre el pueblo con total impunidad.

Se han denunciado “incidentes” con fumigaciones, no solo en Santiago del Estero, sino también en Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Chaco, donde se manejan con total libertad. Las restricciones impuestas en ordenanzas y leyes de las jurisdicciones parecen hacer caso omiso a estas prácticas: se mira para otro lado con tal de ganar un par de billetes.

Es necesario comprender que no son hechos recientes, es la realidad que se vive en estas regiones desde hace tiempo. Cada año se liberan 500 millones de litros/kilos de agrotóxicos sin control alguno, constituyendo prácticas ilegales, ya que la Ley General del Ambiente Nº 25.675 es violada rotundamente.

A su vez, a nivel provincial, se presentó un comunicado por parte de la Mesa Provincial de Agrotóxicos y Salud de Santiago del Estero. El mismo denuncia dichas acciones según la Ley Provincial de Agroquímicos N° 6.321, que establece normas generales y metodologías de aplicación para la defensa, conservación y mejoramiento del ambiente y los recursos naturales. Además de apelar al artículo 41 de la Constitución Nacional que dicta: “todos los habitantes tenemos el derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer los de las generaciones futuras”. De esta forma, se exige el cese de fumigaciones y pulverizaciones conforme a la aplicación del principio mencionado.

Se denuncia reiteradamente la ilegalidad a través de los comunicados de las organizaciones y de los pueblos. No se rompe solo una ley provincial, sino también una nacional y un artículo de nuestra ley suprema, la Constitución Nacional, mostrando la impunidad que logran con su acumulación de poder.

No hay marcha atrás

Las consecuencias de estas fumigaciones desmedidas tienen precedentes desde hace años: fueron y son descriptas en investigaciones hechas por laboratorios alrededor del mundo, en las cuales siempre se confirmó que conllevan grandes peligros. Pero al parecer, un par de monedas gana contra cualquier daño irreversible hacia las comunidades.

En Argentina existen numerosas pruebas de los efectos de los agrotóxicos. Se ha sistematizado información de relevamientos sanitarios en ciudades y dan cuenta de las enfermedades que se repiten en los pueblos fumigados: abortos espontáneos, malformaciones congénitas, enfermedades oncológicas, problemas respiratorios y pulmonares.

Hoy, en épocas de pandemia, es sumamente peligroso continuar con estas prácticas cuyas consecuencias convierten a las personas en factores de riesgo. Se ha demostrado que los agrotóxicos generan inmunosupresión: se debilita el sistema inmunológico reduciendo los linfocitos y alterando los niveles de anticuerpos. En otras palabras, facilitan el acceso de los virus, bacterias y gérmenes al cuerpo humano, comprometiendo la capacidad del organismo humano para hacer frente al coronavirus.

Mentes empresariales

Las respuestas de las empresas vinculadas al agronegocio son desconocidas, al igual que la de los gobiernos que la permiten. A contracara de ello, se muestran con una imagen “solidaria” preocupados por la salud de la sociedad a la que asesinan.

La Mesa de Enlace y Aapresid comenzaron una campaña publicitaria donde se muestran preocupados por la salud del país: ofrecen máquinas fumigadoras para combatir el dengue, se publicita la donación de maíz transgénico a comedores comunitarios y regalan silos-bolsa (plásticos donde acopian los granos) para fabricar ropa de protección para hospitales y clínicas. Lo que está en la parte oculta del iceberg es que los procedimientos para combatir el dengue no son del todo efectivos y encima afectan a la biodiversidad y contaminan el ambiente. Las silos-bolsas que ofrecen están empapadas de biocidas, por lo que deben ser tratados como residuos peligrosos, conforme a la Ley Nacional N° 24.051.

El disfraz lleno de solidaridad y ayuda comunitaria se fue destruyendo por si solo cuando se los encontró realizando cuatro días de paro agropecuario, reteniendo granos y carne, contra el aumento del 3% en los derechos de exportación para grandes productores de soja. Se generó controversia en el mundo rural y en parte de nuestra población.

Brindan apoyo y ayuda hasta que les toca poner un poco de sus millones para la necesidad del pueblo. Allí se devela lo que realmente los atraviesa: puras acciones mercantilistas para su propio beneficio. Los medios de comunicación cumplen un rol fundamental en la perpetuación de la imagen “positiva” de estos. La agenda mediática, ya ocupada casi totalmente por el coronavirus, es copada por la creación de sentidos individualistas y capitalistas, que solo llevan a que se generen cacerolazos por noticias falsas o acciones en conjunto por redes sociales, desprestigiando a órganos políticos y defendiendo a empresas multinacionales que se ríen en sus caras. Nuestro virus más peligroso, interdependiente del resto de las emergencias, es el de la infodemia: sobreabundancia de información falsa, con rápida propagación entre las personas y medios. La misma solo lleva a la confrontación entre pares, cuando el real enemigo esta afuera sacando ventaja, realizando fumigaciones casi desconocidas por no tener ni un solo minuto al aire en la televisión.

Surgimiento de pandemias y modelo del agronegocio

Existe una paradoja terrible que plantea evidencias a nivel mundial que vinculan al modelo del agronegocio con el surgimiento de las pandemias. “El aumento de la aparición de virus está estrechamente relacionado con la producción de alimentos y la rentabilidad de las corporaciones multinacionales. Cualquiera que pretenda comprender por qué los virus se están volviendo más peligrosos debe investigar el modelo industrial de la agricultura y, más específicamente, la producción ganadera. En la actualidad, pocos gobiernos y pocos científicos están preparados para hacerlo.” afirmaba Rob Wallace, investigador norteamericano.

Cuando surgen estos virus, los gobiernos, los medios de comunicación y la mayoría de los establecimientos médicos, se enfocan en cada emergencia por separado por la urgencia que requiere su tratamiento. Sin embargo, la respuesta descansa en el cuadro más amplio y conjunto, se descartan las causas estructurales que conducen una y otra vez a estas catástrofes, caso contrario quedaría develado que ellos mismos, o sus “amigos de negocios”, se encuentran detrás del entramado.

Los modelos de consumo que mueven los hilos conductores de la sociedad no paran de exigirle más y más a nuestra tierra. No hay otra opción de supervivencia más que cambiar nuestros hábitos y no olvidar el pasado. Hace falta aprender de otras grandes pandemias que la humanidad ha sufrido, como la Peste Negra, desencadenada por la acumulación de los señores feudales a contramano de las necesidades alimentarias de la población.

La crisis actual es una oportunidad de cambio. Mientras los grupos del agronegocio la usan para aparentar y sacar buena imagen frente a una sociedad a la que envenenan, organizaciones ambientalistas les piden a los gobernantes que defiendan su salud. El pueblo exige más que nunca el cese de las fumigaciones que atentan contra sus hogares, huertas y escuelas, envenenando al primero que se cruce sin ningún cargo de responsabilidad. Si de verdad fueran solidarios con la salud de las comunidades, dejarían las fumigaciones y cambiarían a la agroecología.

En una emergencia sanitaria como la actual, es incompatible que se sigan perpetuando prácticas amenazadoras a los sistemas inmunológicos con tal de que una minoría se llene los bolsillos.


* Hija de los vientos patagónicos. Compañera (in)esperada de la militancia para la liberación. Entusiasta del puño y la letra. Lo personal es político, el periodismo también.

Fuentes:
http://www.naturalezadederechos.org/525.pdf
“Transformaciones en los modos de enfermar y morir en la región agroindustrial de Argentina”, del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Rosario.
https://drive.google.com/file/d/1mxqdtOOAbjeTNbXRKSRhgWS7AYFPzMw3/view
http://reduas.com.ar/generacion-de-derivas-de-plaguicidas/
http://www.biodiversidadla.org/Documentos/La-responsabilidad-de-la-agroindustria-en-el-Covid-19-y-otras-enfermedades-virales

Centurión: “Es un gobierno oligarca que gobierna para la oligarquía nacional”

Centurión: “Es un gobierno oligarca que gobierna para la oligarquía nacional”

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

Revista Trinchera dialogó con el psicólogo, miembro de la Red Internacional de Cátedras, Instituciones y Personalidades sobre el estudio de la Deuda Pública (RICDP) y analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la), Nicolás Centurión, quien analizó cómo está enfrentando Uruguay la pandemia del COVID-19.


¿Cuál era la situación general del país previa a la aparición de la pandemia?

El 1ro de marzo asumió un gobierno de coalición de derechas. Cinco partidos de un arco que va desde una social democracia cristiana hacia la ultra derecha militar, para vencer al Frente Amplio después de 15 años consecutivos de gobierno. El Frente Amplio había dejado al país con porcentajes de pobreza e indigencia a niveles mínimos históricos pero a la par un endeudamiento preocupante a futuro y un déficit fiscal que rozaba el 5%. Pero quizá lo más preocupante es la falta de organización y movilización que dejó el Frente Amplio. La asunción del nuevo gobierno pronosticaba una debacle para la clase trabajadora y aprovecharon la pandemia para llevar adelante su proyecto de ajuste. Por dar un ejemplo el dólar aumentó $6 en los primeros días de gobierno y se anunció el envío de una ley de urgente consideración que consta de 501 artículos para tratar en 60 días.

¿Cómo caracterizarías la actitud del gobierno nacional para enfrentar al COVID-19?

Las medidas que ha tomado el gobierno han beneficiado claramente a los sectores económicos concentrados. Es un gobierno oligarca que gobierna para la oligarquía nacional. Todas medidas que benefician al sector exportador, a los grandes terratenientes y exoneraciones fiscales a las empresas. Para los trabajadores apenas una canasta de $1200 (unos 30 dólares a la cotización actual) mientras se aumentan los precios de los productos básicos, de las tarifas y del transporte. Eso en materia económica, luego en materia sanitaria no se ha implementado la cuarentena obligatoria. Eso implica que el sector informal ha quedado por el suelo y la pobreza ha aumentado en 100.000 personas en un país con poco más de 3 millones de pobladores. Prácticamente se ha parado el país pero sin sostén para los trabajadores y en grises exhortaciones mientras se desmantelan planes y programas sociales con la complicidad de los medios de comunicación hegemónicos.

¿A qué le atribuís la actitud adoptada por el gobierno?

Como planteaba anteriormente, es un gobierno de oligarcas gobernando para la oligarquía. Para ellos mismos o para los amigos y afines que los llevaron al gobierno. Al sector agroexportador, a los medios de comunicación hegemónicos, a los grandes empresarios. El gobierno que se autodenomina Coalición Multicolor, que es liderada por el Partido Nacional (partido histórico junto con el colorado y de raigambre liberal y conservadora, asociado a la Iglesia Católica) viene a terminar el proyecto inacabado de su gobierno en los 90. Justamente liderado por el padre del actual presidente. Una oligarquía con nombre y apellido: los Lacalle Herrera. Como buena dinastía tiene que tener su apellido compuesto.

¿Qué efectividad consideras que tienen las medidas adoptadas?

El tema que la efectividad depende para qué sector social. En Uruguay según las cifras oficiales son pocos los casos de contagios y de fallecidos. Pero desde el sindicato médico hasta la OMS ha sugerido realizar muchos más tests, porque se realizan solo a los que se tiene sospecha de que tienen coronavirus. Entonces esta curva aplanada despierta sospechas en varios actores sociales.

¿Cuál ha sido la actitud de la oposición en esta situación? ¿Actuaron con prudencia y colaborando a mejorar o aprovecharon para golpear al gobierno?

La actitud del Frente Amplio como oposición luego de 15 años siendo oficialismo ha sido responsable con respecto a la pandemia, pero condescendiente demás ante el proyecto de ajuste de las derechas. Solo algunos sectores del Frente Amplio recién ahora han empezado a levantar la voz, ya que la Ley de Urgente Consideración (LUC) plantea cuestiones que nada tienen que ver con la pandemia. La misma se basa en 3 ejes: criminalización de la protesta, mercantilización de la educación, desmantelamiento de las empresas públicas.

¿Cómo repercutió este nuevo escenario en la economía nacional?

Los pronósticos vaticinan que la caída del PBI será del 3%. Se venía con un leve crecimiento de la economía, de apenas un 1% anual. La inflación ha superado los dos dígitos luego de años varios con un solo dígito. Cien mil uruguayos han caído por debajo de la línea de pobreza. Más de 150 mil en el seguro de paro y otros tantos miles despedidos.

¿Cómo repercutió la pandemia en el día a día del pueblo?

Al principio con sorpresa. Las medidas del gobierno no eran claras y a su vez contradictorias entre sí. Poco a poco las ciudades fueron quedando vacías. Los comercios empezando a cerrar y sosteniéndose por la incertidumbre ya que las políticas para los pequeños comerciantes fue nula. En la primer semana los supermercados se abarrotaron de personas que llenaban sus carros y dejaban casi sin stock a estos. Hoy día es obligatorio el uso de barbijo en estos establecimientos, el ingreso de a una persona por núcleo familiar. Pero las aglomeraciones en el transporte público se siguen dando ya que muchos uruguayos y uruguayos siguen yendo a trabajar para poder subsistir y en su rubro no se puede implementar el teletrabajo.

¿Cuál es la percepción en las calles tanto de las medidas como de la situación cotidiana?

A pesar de que las medidas sean en contra de los trabajadores la aprobación a la gestión del presidente son de más del 60%. Esto debe llamar la atención de los que estamos del lado del campo nacional y popular para analizar el rol de los medios de comunicación y a su vez la penetración del sentido común neoliberal en la gran mayoría de la población. Esto se suma a la campaña feroz de desprestigio contra todo lo que implique organización popular, dígase sindicatos, gremios estudiantiles y toda la izquierda.

Más allá de las medidas oficiales ¿Cómo está haciendo el pueblo en general para sobrellevar esta situación?

Han vuelto después de 18 años las ollas populares y los caceroleos. La solidaridad del pueblo y desde abajo es la que está sosteniendo a los sectores menos favorecidos. Con campañas de abrigo, reparto de viandas y merenderos.

¿Cuál es la actitud de los empresarios?

La misma actitud que en épocas de bonanza, servirse de “Papá” Estado de todas maneras. Con exoneraciones o reclamos. El gobierno ha sido expedito con esta situación y enseguida los ha asistido. El gobierno ha contribuido con un 25% en un llamado Fondo Coronavirus para los trabajadores que están en seguro de paro; y el propio gobierno ha dicho que es aporte de los empresarios, un sin sentido de proporciones bíblicas.

Del mismo modo, ¿Cómo están actuando los medios de comunicación?

Como decía anteriormente, blindando al gobierno en toda sus medidas. Sobre todo porque con la LUC se verán favorecidos los canales privados. Es un reality show de 24 horas de lo que hace el presidente y luego a la noche diarias conferencias de prensa que se transmiten en cadena nacional sin que se diga oficialmente.

¿Cuáles crees que serían las medidas más urgentes que debería adoptar el gobierno en este contexto, entendiendo las particularidades del país?

Primero frenar los desahucios por moratoria de pagos en alquileres. Frenar la suba de precios  de la canasta básica y a su vez tener un control de precios. Congelar los aumentos de tarifas de servicios públicos. Renta básica transitoria para los que lo precisen. Fortalecer el primer nivel de atención en salud ya que el mismo se está desmantelando.

René Otaduy: “El gobierno no ha llegado a plantear un plan serio que merezca tal nombre para luchar contra la pandemia”

René Otaduy: “El gobierno no ha llegado a plantear un plan serio que merezca tal nombre para luchar contra la pandemia”

TIEMPO DE LECTURA: 10 min.

Revista Trinchera dialogó con el militante de Izquierda Castellana y de varios movimientos sociales, René Otaduy, quien analizó la compleja situación que vive España ante la pandemia del COVID-19 y cómo está se la está enfrentando.


¿Cuál era la situación general del país previa a la aparición de la pandemia?

Desde la década de los ’80 del pasado siglo arrastramos una crisis estructural del capitalismo aún sin resolver, en la que el modelo neoliberal ha sido asumido como receta desde el imperialismo anglo-americano y el capitalismo occidental en general. Dicho modelo fue implantado a lo largo y ancho de Latinoamérica, y en Europa comenzó a aplicarse de la mano de Margaret Tatcher en el Reino Unido, y de la mano de Felipe González y del PSOE en el estado español. La entrada de nuestro país al proyecto de la Unión Europea supuso el que pasáramos a jugar un papel subordinado a los intereses del eje franco-alemán, con el desmantelamiento en buena medida del sector industrial autóctono, la reducción del sector agrario y ganadero a su mínima expresión, siendo convertido nuestro territorio en un paraíso para los servicios (de ocio y turismo), en una gran zona residencial para los países ricos de Europa, y en un paraíso también para la prostitución, el narcotráfico, el crimen organizado, la corrupción y el capitalismo especulativo.

En ese contexto se desarrolla la crisis coyuntural del 2008, año en el que quebró el modelo especulativo basado en el mercado hipotecario de las viviendas, crisis en la que fueron trasvasadas  ingentes cantidades de dinero público para rescatar al sector privado, y en la que se arrastró a las sociedades del sur de Europa a una situación de endeudamiento creciente con respecto de la UE, y de profundización en el proceso de pérdida de soberanía y de implantación del modelo neoliberal.

La situación previa general del país era por lo tanto la de una sociedad duramente golpeada por años de privatizaciones, de precarización de las condiciones socio-laborales, y de empobrecimiento de amplios sectores de la población.

Pero la crisis que veníamos arrastrando y padeciendo no era sólo de carácter económico y social, sino también de tipo político. Ya que todos estos procesos han venido acompañados de un cuestionamiento social creciente de las principales estructuras del Régimen político surgido de la denominada transición: la monarquía, la clase política, el poder judicial, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del estado, los medios de comunicación, así como el propio encaje territorial. El proceso democrático y republicano independentista catalán vino a acelerar esta crisis política, dejando en evidencia ante sectores cada vez más amplios, que el estado español es en esencia un estado post-franquista, impregnado de prácticas antidemocráticas hasta la médula.

Aquella última crisis de 2008 por lo tanto no fue resuelta, sino simplemente maquillada, y la actual crisis socio-sanitaria ha venido a agudizarla.

¿Cómo caracterizarías la actitud del gobierno nacional para enfrentar al COVID-19 y a qué le atribuís dicha actitud?

La línea dominante en el estado español sobre la epidemia hasta bien iniciado el mes de marzo ha sido la de minimizar el problema, planteando que venía a ser algo así como una gripe estacional. Y de ahí se ha pasado al otro extremo, induciendo un auténtico estado de pánico en la población.

El gobierno no ha llegado a plantear un plan serio que merezca tal nombre para luchar contra la pandemia, sino una serie de medidas parciales, algunas muy mal planteadas, enmarcadas eso sí en un plan global de control social. Desde el inicio del Estado de Alarma hasta el 3 de mayo van 806.595 multas y 7.189 detenciones, muchas de ellas con malos tratos y agresiones policiales incluidas, todo ello bajo la cobertura de la Ley Mordaza, una ley que teóricamente el Gobierno iba a derogar, y que ha acabado utilizándola más incluso que los gobiernos del PP.

En cuanto a los recursos financieros necesarios para hacer frente a la crisis, podrían haberse obtenido de una moratoria de la deuda ilegítima contraída en 2008, pero no ha sido así. De los 117.000 millones de euros aportados por el Estado, 100.000 han ido destinados a satisfacer las necesidades de las empresas y la banca, y solo 17.000 se han destinado en forma de ayudas a trabajadoras/es, entre ellos las y los autónomos. Comparando las medidas adoptadas en otros países del entorno, como Italia, Francia, Alemania o Reino Unido, las medidas más favorables al capital han sido las adoptadas por el estado español.

¿Qué efectividad consideras que tienen las medidas adoptadas?

Hay que tener en cuenta que la crisis de 2008 fue una gran oportunidad para los impulsores de las privatizaciones y la mercantilización de la sanidad. Los tremendos recortes presupuestarios y de personal deterioraron la capacidad y la calidad del sistema sanitario. No es por lo tanto casualidad que sea en Madrid, donde el proceso de privatizaciones alcanzó su máxima expresión, en donde la epidemia haya tenido una mayor incidencia.

En el plano socio sanitario, los resultados están a la vista. A pesar del plan de control social, y a pesar de haberse adoptado una de las cuarentenas más drásticas y menos ajustadas a las necesidades especiales de sectores amplios de la población, en España, al igual que en Italia, el virus ha evolucionado de forma natural, siendo el nuestro el segundo país del mundo en morbimortalidad. Según datos oficiales disponibles a finales de abril, somos también el país del mundo con más personal sanitario contagiado, debido a la ausencia de medidas de prevención en los centros hospitalarios. Las cifras de fallecimientos en las residencias de ancianos han sido terribles, el retorno de las actividades económicas no esenciales fue prematuro, y actualmente nos enfrentamos a la desescalada de las medidas de confinamiento, entre ellas el retorno de las y los alumnos a los centros educativos, en unas aulas por lo general masificadas en lo que respecta al sistema público, sin tener un estudio preciso de cuánta población hay realmente infectada y cuánta está ya inmunizada.  

¿Cuáles crees que serían las medidas más urgentes que se deberían haber adoptado el gobierno en este contexto, entendiendo las particularidades del país?

Echando la vista atrás, sin duda, haber apostado por la prevención, reforzando las medidas de seguridad en centros hospitalarios, aislando y estudiando los primeros casos, actuando a tiempo, reforzando el sistema de salud pública, haciendo acopio del material necesario para afrontar una crisis de este estilo, y desarrollando un plan general ajustado a las particularidades socio-económicas del país, teniendo en cuenta las debilidades de las que partimos (largos años de privatizaciones y ataques al sistema público de salud), así como de las fortalezas, que residían principalmente en el sistema de atención primaria, sistema de cercanía que ha quedado demostrado haber jugado un papel esencial en casos como el de Cuba, y que en el caso de Madrid durante la crisis del Covid-19 ha quedado desmantelado, trasvasando el personal de cabecera a la cubrir el hospital de campaña del IFEMA.

La transparencia en la información ha brillado por su ausencia. La autocrítica también, así como la humildad como para aprender de las experiencias exitosas de países como China, Cuba (país del que se ha rechazado la ayuda ofrecida) o Vietnam, y en el caso de nuestra región europea, de experiencias como la de Portugal o países del norte de Europa, que han desarrollado medidas exitosas muy diferentes.

¿Cuál ha sido la actitud de la oposición en esta situación? ¿Actuaron con prudencia y colaborando a mejorar o aprovecharon para golpear al gobierno?

Las medidas económicas adoptadas en marzo, así como el establecimiento del estado de alarma, fueron apoyadas en lo esencial por el bloque de la oposición, incluida la extrema derecha. A medida que ha ido evolucionando la crisis, desde diferentes ámbitos se han levantado voces planteando que era necesario esperar para hacer críticas a la gestión de las administraciones, en especial al gobierno socio-liberal, y exigir responsabilidades cuando la crisis pasara. Un planteamiento que nos parece erróneo, porque el problema se va a alargar de forma considerable (el modelo de curva epidemiológica en el estado español no es en forma de pico, sino de meseta), nos vamos a encontrar durante un tiempo prolongado con casos nuevos, con rebrotes, y plantear la corrección de las medidas equivocadas es absolutamente necesario, así como la construcción de una oposición de izquierdas, ya que si ese espacio no se ocupa desde una óptica progresista, será desempeñado exclusivamente por los sectores más reaccionarios de la sociedad.

¿Cómo repercutió este nuevo escenario en la economía nacional y cuál es la actitud de los empresarios?

Nuestro modelo económico está fuertemente tercerizado, y es dependiente del turismo, presenta unos niveles muy elevados de endeudamiento, y los diferentes presupuestos generales del estado de los diferentes gobiernos son monitorizados desde Bruselas y Berlín, con unas cifras de paro muy elevadas, y con numerosas familias en situación de precariedad y pobreza. La economía se encontraba en una situación muy debilitada. La crisis del coronavirus ha supuesto un golpe muy duro para la población asalariada, las pequeñas y medianas empresas, así como al sector autónomo y de falsos autónomos.

La CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales) ha valorado positivamente las medidas económicas, y tal y como ha planteado el Sindicato de Inquilinas, las medidas sobre la vivienda en alquiler, han venido en lo esencial a salvar los intereses de los grandes propietarios de vivienda, así como de los fondos buitre, endeudando a las familias.

A esta crisis sanitaria le acompaña una crisis social y económica profunda, que está empezando a arrojar cifras preocupantes: 4 millones de trabajadores/as acogidos a un Expediente de Regulación Temporal de Empleo, tasa de paro cercana al 20%, desplome del PIB, una tasa de endeudamiento público en torno al 115% del PIB, así como voces que comienzan a amenazar con la necesidad de ajustes y “rescates” para corregir el déficit.

¿Qué rol están jugando las FFAA en esta particular situación?

El estado de alarma decretado y prorrogado en sucesivas ocasiones es en realidad un estado de excepción encubierto, en el que las libertades y derechos democráticos han sido suspendidos, tal y como vienen denunciando diferentes organismos. Desde el Gobierno, se ha venido trasladando la visión de la pandemia y de la lucha contra el Covid-19 como una guerra. Y no estamos en guerra, a las crisis sanitarias hay que hacerlas frente adoptando medidas sanitarias. Hay ciertas tareas que deben ser desempleadas por la UME (Unidad Militar de Emergencias), pero la militarización absoluta de la respuesta, con los mandos del ejército en las ruedas de prensa de las televisiones públicas, es el reflejo de la ausencia de un plan global sanitario efectivo y coherente, así como es el reflejo también de una concepción de la salud pública que tiene más que ver con la época del franquismo, en la que las competencias sanitarias estaban incorporadas en el Ministerio de la Gobernación, que tenía la responsabilidad sobre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

¿Y en el día a día del pueblo, cuál es la percepción en las calles tanto de las medidas como de la situación cotidiana?

Ante una emergencia sanitaria de estas características, son necesarias la disciplina social y la solidaridad, así como la ejemplaridad desde las diferentes instituciones, y aunque el confinamiento llegó tarde y sin atender las necesidades especiales de sectores importantes de la población, la percepción que tenemos es que la respuesta por lo general y salvo casos puntuales ha sido correcta.

Recién comenzada la cuarentena, la monarquía trató de aprovechar la situación para tapar las corruptelas de la institución, y se produjo una masiva cacerolada republicana de rechazo durante el discurso de Felipe VI, reclamando la donación a la sanidad pública de los 100 millones de euros recibidos de las comisiones de los negocios de su padre con Arabia Saudí.

Las redes de solidaridad en los barrios han ido extendiéndose, articulando toda clase de medidas de apoyo mutuo, de recogida de alimentos, así como de reparto de material médico en los centros hospitalarios. Actualmente hay cerca de 20.000 personas en huelga de alquiler, y en los barrios de Madrid más afectados por el virus, se han venido produciendo diferentes tipos de protestas.

Las medidas económicas adoptadas por el gobierno se perciben como insuficientes, y se tiene en el recuerdo la actuación de los poderes públicos en 2008, que al igual que ahora, vinieron a salvar los intereses de las grandes empresas y la banca. Existe también una percepción creciente sobre los diferentes modelos sociales, políticos y económicos que hay actualmente en el mundo, así como de las diferentes formas que ha habido de enfrentar la pandemia. Expresión de ello son las muestras de agradecimiento espontáneo que se han venido produciendo ante las ayudas de China, o ante el personal médico de las Brigadas Cubanas rumbo a Andorra en el aeropuerto de Barajas. La percepción acerca de la gravedad de la crisis económica ante la que nos estamos enfrentando es también creciente, al igual que la pérdida de legitimidad de la UE. Más allá de la crisis sanitaria, y de su gravedad, las contradicciones se agudizan tanto a nivel internacional con en el seno del estado español, abriéndose todo un abanico de oportunidades que no podemos desaprovechar.

Con amor no se llega a fin de mes

Con amor no se llega a fin de mes

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Por Sol Castillo*

¿Cuántas veces hemos escuchado -incluso afirmado- que las madres no trabajan, sino que se quedan en el hogar y por eso son “amas de casa”? Esta frase es una de las tantas que grafican la naturalización que la sociedad patriarcal ha construido en torno a todas aquellas tareas que recaen asimétricamente sobre las mujeres. Fruto de la división sexual del trabajo, desde pequeñes se nos ha educado para realizar determinadas tareas según el género asignado en el binarismo varón-mujer.

Cuando se hace referencia al sostenimiento de una doble jornada laboral, se piensa en aquellas mujeres que además de trabajar por fuera de casa, sostienen hogares y llevan adelante las tareas de cuidado. No es amor: es trabajo no pago y limita concretamente las posibilidades de un acceso justo a la educación y al trabajo, acrecentando de esta manera la brecha salarial.

Una mujer que es madre o está a cargo del cuidado de algún familiar o adulte mayor, que estudia o trabaja, seguramente delegue parte de esas labores a otra mujer (niñera, cuidadora, empleada doméstica). Puede suceder también que tenga que recurrir a empleos de pocas horas, flexibles -por ende sumamente precarizados-, para poder volver a su hogar a seguir trabajando.

Por todo eso y más, la necesidad de visibilizar el trabajo doméstico y las tareas de cuidado no remuneradas es una tarea fundamental para entender por qué existen grandes brechas entre los géneros. La temática ya tiene largas décadas de estudio entre debates y teorizaciones.

En 1951, Evita publica su escrito titulado La Razón de mi Vida. En uno de los capítulos titulados “El hogar y la fábrica”, relata lo siguiente:

“En las puertas del hogar termina la nación entera y comienzan otras leyes y otros derechos… la ley y el derecho del hombre… que muchas veces sólo es un amo y a veces también… dictador. Y allí nadie puede intervenir. La madre de familia está al margen de todas las previsiones. Es el único trabajador del mundo que no conoce salario, ni garantía de respeto, ni límites de jornadas, ni domingo, ni vacaciones, ni descanso alguno, ni indemnización por despido, ni huelgas de ninguna clase… Todo eso — así lo hemos aprendido desde “chicas” — pertenece a la esfera del amor… ¡y lo malo es que el amor muchas veces desaparece pronto en el hogar… y entonces, todo pasa a ser “trabajo forzado”… obligaciones sin ningún derecho…! ¡Servicio gratuitos a cambio de dolor y sacrificios!”

Si bien desde algunas voces se intenta señalar la enemistad que había entre Evita y las feministas de los 50′ y 60‘, o se busca leer desde cierto anacronismo a ciertas figuras de nuestra historia, no se puede ignorar que ya en aquel tiempo existía una noción acerca de las desigualdades que se les presentaban a las mujeres que sostenían los hogares.

Ahora bien, reflexionando acerca de una posible genealogía de nuestros feminismos, resulta interesante rescatar un trabajo pionero para Argentina y Nuestra América, incluso muy poco mencionado a la hora de repasar la problemática del trabajo doméstico no remunerado. En 1969, la feminista argentina-cubana Isabel Larguía junto a su pareja, el antropólogo John Dumoulin, presentan Por un feminismo científico. Este ensayo nace durante el proceso de institucionalización de la Revolución Cubana y deja ver las tensiones que se daban entre el feminismo y el marxismo de aquel tiempo. Analizaron la plusvalía en el trabajo reproductivo y acuñaron el término trabajo invisible para referirse a este: “Si la mujer comprendiera hasta qué punto está deformada, hasta qué punto es explotada, se negaría a seguir proporcionando trabajo invisible, trabajo no remunerado. Los cimientos de la sociedad de clases se hundirán antes de tiempo”[1].

Pocos años después, las producciones teóricas de francesas e italianas en torno al trabajo doméstico alcanzaron mayor circulación y relevancia. Gran parte de los movimientos feministas se formaron al calor de estos escritos, sin haber llegado a conocer antes los escritos precursores de Isabel Larguía.

Los números de la desigualdad

Según un informe de Economía Femini(s)ta elaborado en el tercer trimestre de 2019 en base al EPH-INDEC[2], del total de personas que realizan tareas domésticas, un 73% son mujeres y un 27% son varones. Estos datos no discriminan los hogares unipersonales por lo que probablemente esa diferencia sea mayor.

Se puede observar entonces, que la carga asimétrica del trabajo doméstico no remunerado tiene implicancia directa en el acceso al empleo. A continuación dos gráficos que ilustran notoriamente esta realidad:

El aislamiento y la gestión del hogar

La aparición de la pandemia del Covid-19, obligó a declarar el aislamiento social, preventivo y obligatorio, empujando a muchas familias a permanecer en sus hogares y presenciar las múltiples tareas del ámbito doméstico con las que cargan las mujeres. Como producto de la cultura machista, vimos cómo se viralizan imágenes y vídeos que, lejos de tener un atisbo de humor, muestran a los varones acomplejados porque tienen que cocinar, lavar, ordenar, criar a sus hijes, y demás labores. Aún quedan muchos mandatos por derribar si pretendemos construir una sociedad más justa. La cuarentena podría servir, entre otras cosas, para aprender a revalorizar el trabajo reproductivo y de cuidados.

En una coyuntura que pareciera volver a revalorizar el rol del Estado luego del reiterado fracaso de la globalización neoliberal, será necesaria la planificación y ejecución de más políticas de géneros que atraviesen todos los ámbitos y, en este sentido, será fundamental profundizar y complejizar aún más la propuesta desde el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad sobre las tareas de cuidado. El lugar que le toca a la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género también es central para pensar las partidas presupuestarias o beneficios focalizados en los sectores más vulnerables de la población.


* Periodista, columnista del programa La Marea (Radio Futura – FM 90.5), redactora de Revista Trinchera y colaboradora de Agencia Timón.

Fuentes:
[1] http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/gt/20180803110052/Desde_Cuba_revolucionaria.pdf
[2] https://ecofeminita.github.io/EcoFemiData/informe_desigualdad_genero/trim_2019_03/informe.nb.html

La educación pública a distancia: ¿una educación para todxs?

La educación pública a distancia: ¿una educación para todxs?

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

El actual estado de emergencia sanitaria a causa de la pandemia mundial del COVID-19, trae aparejado la profundización de la existente crisis estructural de la educación pública argentina. A casi dos meses de la definición del Ministerio de Educación de la Nación del cese temporal de las actividades presenciales de enseñanza, alineada al aislamiento social, preventivo y obligatorio decretado por el gobierno nacional, es oportuno reflexionar sobre las implicancias que estas medidas conllevan. Medidas preventivas por de más necesarias y acertadas ante la adversidad de la coyuntura signada por una situación epidemiológica que genera numerosas muertes, e infecciones en aumento. Sin embargo, es relevante analizarla persistente brecha digital y social en materia de educación, siendo que la desigualdad de condiciones materiales, económicas, pedagógicas, tecnológicas y de conectividad,  hacen que el derecho al acceso a la educación a distancia, no sea igualitario.

Al hablar de brecha digital y social, debemos partir de analizar que la misma deviene del desfinanciamiento de la educación pública promovido por la Alianza Cambiemos durante los cuatro años de gestión, que conllevó a la profundización de la desigualdad de las condiciones educativas, en relación a la educación privada. Durante el gobierno de Mauricio Macri, el presupuesto educativo bajó del 6,1 al 4,8%. Según los datos aportados por el CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento) entre los años 2016 y 2018 la inversión educativa nacional cayó un 9% en términos reales y la inversión provincial un 8% entre 2015 y 2016. A su vez, la Ley de Educación Nacional (2006) establece que la inversión en educación debe alcanzar el 6% del PBI. Sin embargo, el gasto educativo en 2016 fue de 5,80% y en 2017 de 5,65% del PBI.

Evolución de la inversión educativa nacional, en millones de $ constantes de 2018 (2012-2019)

Fuente: CIPPEC, sobre la base de información del Ministerio de Hacienda de la Nación, serie de Índice de Precios al Consumidor IPC- INDEC y ECOLATINA.

El desfinanciamiento implicó la suspensión de programas de inclusión como el Conectar Igualdad, dejando en estado de abandono los dispositivos que debían repartirse (actualmente recuperados por el Ministerio de Educación de la Nación). La Alianza Cambiemos ha implementado durante sus cuatro años de gestión un proyecto de corte neoliberal, en términos políticos, económicos, sociales y culturales. Promovió, mediante sus políticas de miseria y ajuste, la idea de una educación entendida como mercancía, deslegitimando a la educación pública frente a la educación privada.

Viene a la memoria la exposición de Esteban Bullrich -siendo Ministro de Educación de la Nación (2015-2017)- en el Foro de Inversión y Negocios de Argentina, en la cual propuso “crear argentinos y argentinas que sean capaces de vivir en la incertidumbre y disfrutarla, de entender que no saber lo que viene es un valor.” Esta expresión que denota los lineamientos de un proyecto social y cultural que insta, desde las instituciones educativas, a la “creación” de sujetxs pasivxs, a los cuales ese disfrute (cínico) los convierta en incapaces de querer revertir el orden desigual.

El gobierno actual del Frente de Todxs representa un cambio de paradigma con respecto a la educación. En el marco de la pandemia, el Ministro de Educación, Nicolás Trotta, promueve la implementación de políticas educativas inclusivas, con el objetivo de contener la desigualdad. Entre éstas se encuentran la creación de la plataforma “Seguimos Educando”, articulando contenidos de TV, cuadernillos y materiales digitales, en los cuales la navegación no consume datos; y la reciente reanudación del Programa Conectar Igualdad, a partir de la readecuación y distribución de las netbooks abandonadas por la gestión saliente. Según expresó el actual Ministro, el objetivo es facilitar el acceso a la tecnología a estudiantes y trabajar para reducir la brecha digital en Argentina.

Sin embargo, es sabido, hasta por el propio Trotta, que dichas políticas, por demás inclusivas que sean, no modifican las preocupantes condiciones de desigualdad social. En diálogo con Página 12 sostuvo, muy acertadamente, que: “En este tiempo en el que no se está yendo físicamente a la escuela se va a profundizar la desigualdad. Aprender y enseñar es un acto colectivo; cuando lo llevamos al hogar, se transforma en una instancia muy condicionada por la realidad social del niño. Eso se vincula a la evaluación y a la acreditación de saberes: no estamos en condiciones a la distancia, como norma general, de acreditar saberes. Si lo hiciéramos estaríamos evaluando al entorno familiar y a sus condiciones socioeconómicas más que al niño”.

Acertadamente porque es menester reflexionar y problematizar las condiciones de vulnerabilidad en las que transitan numerosas familias la educación a distancia, incluso para muchxs inaccesible. No menos necesario, es reivindicar el esfuerzo y compromiso puesto en práctica por aquellxs docentes que asumen, por un lado, la responsabilidad pedagógica de diseñar (para más de un curso) tareas que se adapten a la modalidad virtual, y por otro, la responsabilidad social al formar parte de la distribución de alimentos desde las escuelas cada quince días.

El pasaje momentáneo de la situación educativa del aula a la casa genera dificultades que implican obstáculos para la continuidad del proceso de enseñanza-aprendizaje. La función de enseñanza y el acompañamiento para la realización de las actividades recae en las familias (generalmente en las mujeres), que se enfrentan al conflicto de no contar con las herramientas pedagógicas necesarias, y en muchos casos tampoco con los dispositivos tecnológicos y con la conectividad para llevar adelante semejante desafío.

Si a eso le sumamos condiciones habitacionales de hacinamiento y  escasos recursos para solventar las necesidades alimenticias, la situación educativa se torna por de más dificultosa, incluso hasta imposible, siendo relegada en el orden de prioridades. Esto justamente es lo que, como sociedad, no podemos permitir. El derecho a la educación pública debe ser garantizado para todxs lxs pibxs, en lo extenso y ancho del país, desde Jujuy a Tierra del Fuego (y hasta las Islas Malvinas, si contáramos con la justa y soberana jurisdicción).

No caben dudas que desde el actual Ministerio de Educación se continuará priorizando a los sectores que atraviesan la coyuntura en condiciones de extrema vulnerabilidad social y económica, pero sería un error descansar a la espera de que esas políticas alcancen a la totalidad de la población. Es urgente fortalecer los lazos sociales entre la comunidad educativa y la comunidad barrial:entre directivos, docentes, EOE, inspectores, gremios docentes, las familias y las organizaciones sociales, en pos de repensar estrategias y nuevas modalidades para abonar al aprendizaje de lxs pibxs; desde una perspectiva de emancipación, fomentando la creatividad y la participación activa, evitando posibles frustraciones.

De generarse un vacío en el deseo de aprender, este espacio será cooptado por la cultura dominante, por la construcción de subjetividades neoliberales -como deseaba Esteban Bullrich- que disfruten de la incertidumbre. Si hay algo que lxs pibxs deben disfrutar, es de sus derechos. Tenemos el compromiso de abonar a que se garantice el acceso a la educación pública, aún a la distancia; a una educación que desde su sentido político eduque para la emancipación de sujetxs con capacidad crítica y reflexiva, protagonistas de su propia formación, conscientes de que otra realidad es posible.


Laura Herrera
Laura Herrera

Soy una militante popular en defensa de los derechos de lxs pibxs, con el compromiso inquebrantable de construir una patria grande, más justa, igualitaria, soberana y feminista. Estoy convencida de que otra realidad es posible.

* Estudiante de Trabajo Social de la UNLP y militante popular.
¿”Nueva normalidad”? Psicología de la pandemia

¿”Nueva normalidad”? Psicología de la pandemia

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

Por Nicolás Centurión*

Cuareim y La Paz. Dos calles del centro de Montevideo que se cruzan y en su esquina un nuevo mural capta la atención de los transeúntes por las luces de un bar. La imagen es la de una señora de tercera edad con un barbijo. “El mundo ya no va a ser el mismo. Esa nueva normalidad, la estamos probando en base a estudios científicos”, indicó el presidente uruguayo Lacalle Pou en conferencia de prensa el 16 de abril.

Nueva normalidad. Concepto que al otro día recorrió todos los medios de comunicación. Los diarios afines ya se hicieron eco del mismo y lo adoptaron a modo de slogan. Algo a lo que hay que acostumbrarse y listo.

Pero, ¿qué es lo normal? ¿quién define lo que es normal? ¿y lo anormal? En el imaginario social, como diría Castoriadis, se piensa que lo normal es lo que define lo anormal. En realidad es a través de lo anormal como definimos lo normal: sólo por la anormalidad sabemos qué es normal. Por lo tanto, aunque la anormalidad sea excluida y supuestamente ocultada, la gente que permanece, la gente normal, se dedica a estudiarla e interrogarla de manera incesante y obsesiva.

El psicólogo, nos habla sobre los locos, el médico sobre los enfermos, el criminólogo habla sobre los criminales, pero nunca escucharíamos a los últimos hablar sobre los primeros. Lo que tienen que decir ha sido decretado de antemano como irrelevante, dado que por definición carecen de saber (y esta es justamente la clave para no otorgarles ningún poder).

El estudio de la anormalidad constituye una de la vías principales a través de la cual se establecen las relaciones de poder en la sociedad. Cuando se define una anormalidad con su correspondiente norma, siempre, de una manera u otra, es la persona normal la que tiene el poder sobre la anormal, siguiendo a Foucault.

La nueva normalidad que plantea el presidente uruguayo, se alinea con los poderes concentrados de la derecha continental y mundial. Pero pierden de vista que el centro gravitacional del mundo ya no es Estados Unidos sino que se está corriendo hacia China.

Esta nueva normalidad de nuevo tiene poco y más bien son los 90 con barbijo y distanciamiento social. El sueño húmedo de la oligarquía criolla, que las organizaciones populares no puedan aglomerarse ni manifestarse. La imaginación política será fundamental para poder transitar esta realidad con nuevos obstáculos, como si las organizaciones políticas y sociales tuvieran pocos.

El otro, nosotros, el virus

Hoy el otro es el enemigo. El otro no es la patria, es un agente de contagio. Alguien que nos puede enfermar y matar sin intención. Nosotros lo mismo, potenciales contagiantes.

La amenaza ya no está tan estereotipada, aunque el racismo estructural de este sistema no se lava de un día al otro. Ya no son solo los negros, los pobres, los marginales, los extranjeros, los subversivos. Hoy somos todos amenaza y amenazados. El otro es la barrera y en la atomización social, los de siempre amasan fortunas desde su auto-aislamiento económico.

Allí surge el ecofascismo. Grupos que plantean que el virus es el ser humano y no el COVID-19. Si se plantea que el virus es el ser humano y no el sistema, entonces lo que hay que eliminar es al ser humano. Pero no a todos, porque sería autoeliminación. Entonces a determinada cantidad de seres humanos en nombre de la sobrepoblación.

Quizá no se sepa un número en concreto pero quiénes deciden quienes mueren o no. ¿Los que más consumen, los que más contaminan, los que destruyen ecosistemas? ¿O en realidad siempre terminan definiendo los “normales” a los que ellos consideran “anormales”? Entonces en nombre de la ecología el fascismo se camufla de verde reciclaje y siembra su semilla de odio.

Siglo corto, siglo largo, siglo viral

Las farmacéuticas opulentas aumentan sus arcas mientras un sin techo gasta las pocas monedas que tiene en un barbijo porque no puede ingresar al supermercado para comprar alimentos sino no come.

Un predicador apunta con su dedo hacia el cielo y con la otra mano hacia al piso señalando un número de cuenta para que le transfieran el diezmo. Una nueva tribu olvidada del Amazonas es arrasada por la aplanadora del progreso. Otro preso mira por la ventana de su celda ansiando libertad. Un trabajador mira por la ventana de su oficina ansiando libertad.

En esta nueva etapa mundial se encuentran en una esquina plena de cámaras: Foucault, Orwell y Huxley. El big data toma el té con el 5G mientras esperan a la Inteligencia Artificial. Los brazaletes biométricos se aprontan para salir a escena. Byung Chul Han y Zizek debaten acaloradamente en un bar mientras pasa Bill Gates por detrás de ellos y se dirige hacia atrás del mostrador. A lo lejos asoma Fukuyama sin que se lo vea, escondido, viendo como la historia sigue pariendo nuevos capítulos.

Si el siglo XX fue un cambalache, como decía el tango, ¿qué nos espera para este siglo XXI?


* Licenciado en Psicología, Universidad de la República, Uruguay. Analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)
Wendy Cruz: “Nos enfrentamos a gobierno, que quiere usar a la pandemia del COVID-19 para continuar en el poder a través de la fuerza y del fraude”

Wendy Cruz: “Nos enfrentamos a gobierno, que quiere usar a la pandemia del COVID-19 para continuar en el poder a través de la fuerza y del fraude”

TIEMPO DE LECTURA: 10 min.

Revista Trinchera dialogó con la militante de la Vía Campesina de Honduras, Wendy Cruz, quien analizó la situación que enfrenta el país ante un gobierno golpista que es inoperante para enfrentar al COVID-19.


¿Cuál era la situación general del país previa a la aparición de la pandemia?

La situación es bastante difícil para la población. Desde el 13 de marzo estamos en un total aislamiento social y eso ha significado una agudización de la problemática social de la población en general, ya que en Honduras el 67% de la población se encuentra en niveles de pobreza y eso significa que se han agudizado estas cifras.

Hay una protesta generalizada en los territorios, demandando al Estado ayuda alimentaria dado que no se puede salir a trabajar y el 60% de la población vive de lo que gana en su trabajo en el día a día. Es una situación bastante lamentable.

Ha quedado al descubierto toda la debilidad de la estructura social del país. Tenemos problemas graves en el área sanitaria, ya sea en la estructura como en el acceso a la salud, y ante la asignación de mucha cantidad de dinero, ha habido altos niveles de corrupción con el manejo de estos recursos para enfrentar al COVID-19.

La situación de inseguridad alimentaria se ha acrecentado enormemente. El gobierno ha hecho unos decretos donde pretende reactivar la producción alimentaria pero en mano de la agroindustria. Esto representa un gran peligro para las comunidades campesino-indígenas ya que no se está viendo el papel fundamental que juega este sector para la producción de alimentos a nivel local, y sobre todo para que la gente tenga acceso a los alimentos en sus territorios.

Para nosotros el tema de la producción campesino-indígena es fundamental para poder enfrentar esta crisis de seguridad alimentaria que se avecina. Realmente es una situación bastante grave.

Otra de las situaciones de gravedad que se han presentado es una “pandemia de violencia contra las mujeres”. En el país se han elevado los niveles de violencia contra las mujeres. Es una situación crítica a nivel nacional.

¿Cómo caracterizarías la actitud del gobierno nacional para enfrentar al COVID-19?

El accionar del gobierno es inoperante, incompetente, pero sobre todo corrupto. Con todos los recursos para enfrentar la pandemia, se han elevado los niveles de corrupción de manera espeluznante. Se han perdido 54 millones de lempiras (más de 2 millones de dólares) que estaban destinados a manejar la crisis. Prácticamente no han dotado de ningún insumo a los hospitales, no tenemos información real (fehaciente) de parte del Estado, la población está muy escéptica y no creemos en las cifras de contagiados que nos están dando.

Para identificar a las personas con COVID-19, sólo se están realizando entre 170 y 200 pruebas diarias, cuando se deberían hacer 2 mil pruebas diarias para una población de 8.5 millones de personas. Realmente han sido incapaces y ha quedado al descubierto la falta de gobernabilidad y la poca democracia que tenemos en el país.

Nos enfrentamos a un Estado, a un gobierno, que como estrategia quiere usar la pandemia del COVID-19 para continuar en el poder a través de la fuerza, del uso de las armas y del fraude. Para nosotros es un gobierno incapaz de manejar la situación. Sobre todo han partidizado el problema y no han convocado a los demás sectores para enfrentar la pandemia como sociedad.

¿A qué le atribuís la actitud adoptada por el gobierno?

Esta actitud del gobierno responde a intereses mezquinos de los grupos de poder, de la clase política, de empresarios que están cercanos al gobierno haciendo negocios, y sobre todo a las intenciones del gobierno de perpetuarse en el poder.

En el país teníamos pendiente las reformas a la ley electoral para mejorar los niveles de transparencia para el próximo proceso. Esto seguramente no se va a dar dado que están utilizando la crisis como excusa. Aquí todo es prioridad la pandemia, pero al mismo tiempo están abandonando otras crisis que tenemos como sociedad: el acceso a la salud, crisis educativa, la falta de inversión para la producción agrícola. Todo está relacionado con perpetrarse en el poder a través de la fuerza para seguir profundizando el modelo económico neoliberal, que ha sido un fracaso para asegurar el bienestar de la sociedad hondureña.

¿Qué efectividad consideras que tienen las medidas adoptadas?

La medida del aislamiento social absoluto la están utilizando para tramar procesos que van en contra de la democracia. Esta situación la están utilizando para elevar los niveles de corrupción que ya existían en el país. Consideramos que las medidas son fundamentalmente clasistas porque no están contribuyendo para el bienestar social de más del 70% de la población. Nos están sumergiendo en una crisis social peor a la que ya había.En el país se están anunciando despidos masivos, acabando con los pocos puestos de trabajo formal que existían.

Esta situación nos está hundiendo en una crisis económica, social y política de mayor profundidad a la que veníamos arrastrando desde el golpe de estado en 2009. Estamos sumamente preocupados porque hay un futuro incierto. No sabemos cómo vamos a sobrevivir ni cómo será la situación post pandemia.

¿Cuál ha sido la actitud de la oposición en esta situación? ¿Actuaron con prudencia y colaborando a mejorar o aprovecharon para golpear al gobierno?

La oposición ha presentado un pliego de 30 medidas, el problema es que en el Congreso Nacional no hay lugar para presentar ninguna propuesta de ley porque todo está manipulado desde el poder ejecutivo. Se hace lo que manda el Presidente.

La realidad es que no vivimos un proceso democrático, ni de separación de poderes. Por eso es muy difícil que las propuestas de la oposición lleguen a buen puerto. Realmente no hay apertura por lo que no creemos que se pueda lograr ninguna de ellas porque el oficialismo tiene el control absoluto del congreso. Esta situación la aprovechan para hacer lo que se les antoja en contra del pueblo hondureño.

¿Cómo repercutió este nuevo escenario en la economía nacional?

Prácticamente ha desestabilizado lo poco que teníamos en el país. Han despedido a mucha gente en el marco del COVID-19. La economía a nivel nacional está totalmente cerrada, y hay que recordar que nuestra economía ya era bastante débil.

Honduras depende en gran medida de la economía informal y producto de las restricciones, la gente no ha podido salir a trabajar. No se avizora un panorama bueno. Sumado a esto, el gobierno se ha aprovechado para seguir endeudandoal país y ha sido muy poco transparente en el manejo de los recursos supuestamente destinados a enfrentar la pandemia.

Para tener una idea, Honduras es el país con el mayor presupuesto para enfrentar la pandemia en toda la región centroamericana.

¿Cómo repercutió la pandemia en el día a día del pueblo?

Es una calamidad doméstica. Mucha gente en huelga de hambre, otras en protesta. La verdad que la situación de los hondureños es bastante lamentable. La gente prácticamente no tiene acceso a la comida. A nivel nacional se ha encarecido en un 20% la producción de alimentos, sin que el Estado haya tomado alguna acción de coerción para poder controlar la especulación.

La violencia doméstica está en niveles muy elevados a escala nacional, es prácticamente una pandemia de violencia contra las mujeres. Estamos muy preocupados porque se ha desprotegido el cuidado de otros problemas como el Dengue. En nuestro país el dengue se está cobrando más vidas que el COVID-19 y el gobierno sólo ha focalizado hacia el segundo. Está claro que lo está haciendo con la intención de beneficiarse de los actos de corrupción.

Es una situación muy difícil. En las comunidades no hay comida, en las ciudades la gente no tiene dinero para comprar su comida, los niveles de stress son cada vez mayores porque no saben si perderán o no sus trabajos, no hay ningún nivel de seguridad, no se sabe hasta cuándo va a durar la pandemia y que si nos toca ir a un centro de salud lo más probable es que nos encuentre la muerte ya que tenemos uno de los sistemas sanitarios más débiles de América Latina.

¿Qué rol están jugando las FFAA en esta particular situación?

En particular, el rol de las Fuerzas Armadas ha sido frenar la movilización de la gente, hacer que se respete el toque de queda absoluto. También se les ha conferido la distribución de alimentos, por lo menos en las principales ciudades como lo son Tegucigalpa y San Pedro Sula. Pero la principal función es mantener la coerción para que no podamos salir a las calles, frenar a toda la gente que quiere que se abra la economía (particularmente la informal, que es la gente que vive del día a día).

Sin embargo ha habido denuncias permanentes sobre el abuso de autoridad de parte de las fuerzas armadas hacia la población cuando toman a personas que no les corresponde andar en las calles. Es lamentable que siempre se use la fuerza desmedida para controlar a la ciudadanía. Creo que esto también es un método para infundir miedo e ir posicionando en el imaginario de la población, que ellos (el gobierno) tienen el control a través de las armas.

Más allá de las medidas oficiales ¿Cómo está haciendo el pueblo en general para sobrellevar esta situación?

La gente se ha tenido que organizar, primero para salir a las calles a demandar alimento, segundo en las comunidades haciendo ollas comunes para poder enfrentar la hambruna de forma colectiva. Por ejemplo algunas mujeres de las áreas rurales y de los pueblos indígenas están preparando sus tierras para poder sembrar en la siembra de primera, ya que se avizora que va a haber escasez de alimentos en el país.

Esta situación nos está dejando muchas lecciones. La gente se está organizando en sus comunidades para hacer cercos y tener un control sobre quiénes entran y quiénes salen, pero sobre todo para poder tener un control de que la gente haga 14 días de cuarentena si vienen de las ciudades, dado el peligro de contagio.

Pero, sobre todo, a lo que más miedo le tiene la gente es a que no tenemos un sistema de salud que nos pueda garantizar condiciones de recuperación del virus. Por eso hay un proceso de organización espontánea en las comunidades, en las aldeas y en los barrios.

¿Cuál es la actitud de los empresarios?

No han sido para nada solidarios con el pueblo. Hay excepciones de algunos empresarios, pero en su mayoría han exigido al gobierno de Honduras, algunas medidas económicas que les alivie las pérdidas durante este mes y están haciendo presiones para poder abrir los comercios poco a poco y con algunas medidas de seguridad, pero esto no garantiza ninguna medida de solidaridad.

Por ejemplo, se aprobó el PCM Nº33, que es la reactivación de la producción agrícola de alimentos en el país pero está orientada a que sea manejado únicamente por la agroindustria. Esto significa que va a comer el que tenga dinero en este país. Reitero, más del 67% de la población está en la pobreza y no tiene trabajos formales, por lo cual va a comer un 30% de la población (una minoría) y el resto vamos a tener que padecer una profunda hambruna, producto de la falta de acceso al empleo o de acceso a los recursos productivos para poder producir nuestro propio alimento.

Los empresarios no están jugando a construir de forma colectiva y enfrentar de forma colectiva la crisis. Lo que están viendo es cómo pueden seguir generando sus ganancias a costa de la mayoría del pueblo hondureño.

¿Cuáles crees que serían las medidas más urgentes que debería adoptar el gobierno en este contexto, entendiendo las particularidades del país?

En principio debe fomentarse la producción de alimentos en las familias urbanas y rurales, pero a nivel de las comunidades y las familias y no en manos de los terratenientes o de la gran agroindustria. Producir la comida de los y las hondureñas es urgente, de lo contrario padeceremos hambre.

Por otro lado debe fortalecerse el sistema de salud del país. Esta situación de debilidad estructural es la que genera mucho pánico entre la población, porque sabemos que ese sistema no nos garantiza ningún bienestar si nos llegamos a enfermar.

Por otro lado la necesidad de estandarizar el acceso a la educación a nivel nacional, a través de los medios digitales (cosa que no tenemos en el país). Hay una crisis profunda donde se puede perder el año lectivo del país.

Otro de los retos es que se manejen los fondos de manera transparente. Es urgente para la corrupción ya que eso nos ha dejado prácticamente en la total indefensión al 67% de los hondureños.

Deben focalizarse en el presupuesto general de la república, debe invertirse más en los asuntos sociales y del bienestar general de la población y deben disminuir los altos presupuestos que tienen las fuerzas de seguridad (FFAA). Un país tan pobre no puede seguir invirtiendo más recursos en las FFAA que en la producción de alimentos, la educación o la salud.

También está el gran reto de atender esa pandemia de violencia que hay contra las mujeres. Es una violencia indiscriminada que cada día se descontrola más.

Sin dudas tenemos muchos retos como hondureños y hondureñas. Sobre todo cómo fortalecemos los procesos democráticos del país. No es posible que se sigan aprovechando de las crisis para perpetuarse en el poder. Urge tener procesos de organización, locales, territoriales y de todas las formas, porque lo que nos espera no será nada fácil para los próximos años.

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