La decisión de autorizar una nueva búsqueda de hidrocarburos en nuestro mar fue acompañada de varios mitos y verdades sobre cómo, dónde y por quién se desarrollará actividad; a su vez, amplió el debate sobre la compatibilidad del desarrollo productivo con el cuidado del medioambiente.
A fines de 2021 y a través de la Resolución n° 436/21 publicada en el Boletín Oficial, el Gobierno Nacional autorizó a la empresa noruega Equinor para llevar adelante la exploración off shore de hidrocarburos en aguas del mar argentino, luego de la declaración de impacto ambiental otorgada por la Secretaría de Energía.
A raíz de esto, organizaciones medioambientales, intelectuales y parte de la sociedad civil manifestaron su preocupación por el medio ambiente y la preservación de la fauna marina autóctona ante un eventual derrame o accidente de alguna de las plataformas. Pero al mismo tiempo comenzó una campaña en contra del proyecto que se enfocó en la difusión de información y contenido confuso a través de las redes sociales, encabezada por la ONG canadiense Greenpeace: abundaron las imágenes de personas o playas cubiertas de petróleo, pero escaseó un análisis más profundo de la situación.
En primer lugar, la medida representa un paso más de un proyecto cuyo origen se remonta al 2017. Lo que hizo el gobierno de Alberto Fernández fue prorrogar por dos años el primer período exploratorio de los permisos otorgados durante la Ronda 1 en el marco del proyecto Argerich. Y si bien la petrolera Equinor apareció en el centro de la cuestión, la iniciativa se llevará a cabo por un consorcio también conformado por Shell e YPF; por lo que se trata de una sociedad de capitales mixtos con presencia del sector privado y del Estado Nacional.
La producción off shore puede considerarse una actividad de antaño ya que no es la primera vez que Argentina se embarcará en un proyecto de esta índole. La búsqueda de hidrocarburos en nuestro país data de más de 90 años, con cerca de 187 pozos perforados en el lecho marino (36 activos) sin incidentes medioambientales; por ejemplo, el 17% del gas que se consume en estas tierras proviene de la Cuenca Austral (1).
De hecho, el descubrimiento de petróleo en la zona de Comodoro Rivadavia en 1902 es el antecedente histórico para la creación veinte años después de los Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) de la mano del General Enrique Mosconi, durante la presidencia del radical Hipólito Irigoyen, que nos constituyó en pioneros por tratarse de la primera empresa petrolera estatal del mundo.
En cuanto al proyecto propiamente dicho, es un proceso que consta de tres fases: 1) exploratoria, 2) desarrollo y 3) producción. En la primera instancia se prevé la exploración del subsuelo marítimo a través de movimientos sísmicos que permitan detectar la existencia de gas o petróleo en aguas de ultra profundidad. Dicha exploración se realiza de manera off shore (costas afuera) a más de 300 km de la costa, sobre aguas del mar argentino y no sobre las playas de Mar de Plata ni de ninguna otra ciudad.
En números específicos, las tres cuencas involucradas se ubican a 307 km (CAN 100 y CAN 108) y a 443 km (CAN 114) de la costa atlántica.
El perjuicio a la actividad pesquera en la zona fue otro de los argumentos que se esgrimió contra de la decisión, sin embargo, el Sindicato Marítimo de Pescadores (SIMAPE) se manifestó a favor de la iniciativa a través de palabras de su secretario general Pablo Trueba. Uno de sus principales beneficios es el empleo de trabajadores calificados, así como la creación de puestos de trabajo tanto de manera directa como indirecta. En cuanto a la repercusión económica, se estima que su potencial puede ser tres veces superior al de Vaca Muerta.
Por otro lado, el rol de las ONG y de cierto sector del ambientalismo en el freno al desarrollo económico y productivo fue una de las principales críticas de los sectores afines al proyecto; el ojo estuvo puesto sobre todo en Greenpeace, que se cargó al hombro la campaña en contra de la exploración off shore en aguas nacionales, convocó movilizaciones y creó consignas como “mar argentino sin petróleo”, “Mar del Plata sin petróleo” o “atlanticazo”.
Sin dudas no se puede negar el genuino interés y la preocupación por las consecuencias socio-ambientales de algunas organizaciones ambientalistas y de parte de la sociedad civil, pero el boicot total a una actividad productiva tampoco parece ser la solución. Un camino a seguir podría ser la participación con un papel protagónico que les permita a estos actores constituirse como los garantes del cuidado y la preservación del medio ambiente y la fauna marina. También son válidas las tensiones por la presencia de Shell, que genera resquemor y desconfianza ya que no se trata de una empresa con un historial intachable; aquí es donde el Estado Nacional tendrá la tarea de resguardar los recursos e intereses nacionales.
Argentina se enfrenta a la oportunidad y el desafío para avanzar hacia un horizonte de mayor soberanía que permita conocer nuestros recursos y apropiarnos de ellos de manera estratégica en un contexto de ausencia de divisas y de crisis energética a nivel global.
Notas (1) Datos aportados por el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas a través de un comunicado presentado en enero de este año.
Hace 46 años el Golpe de Estado que inauguró la dictadura más cruenta del país abrió una herida que motivó la lucha incansable de los organismos de derechos humanos y de una sociedad comprometida con el pedido de verdad y justicia.
El 24 de marzo de 2018 cubrí por primera vez la marcha por el día de la Memoria, la Verdad y la Justicia en la misma Plaza de Mayo que las Madres recorrieron para denunciar las desapariciones forzadas de sus hijxs durante la dictadura cívico-eclesiástico-militar.
En esos días, nuestro país era gobernado por la coalición negacionista de Mauricio Macri, que desde que asumió su mandato no se cansó de poner en cuestión la cifra de lxs desaparecidxs, ni de hacer referencia a ese período como un contexto de “guerra sucia”, en un afán por minimizar el terrorismo de Estado.
Como en todo los gobiernos neoliberales, los organismos de derechos humanos y la sociedad comprometida con una causa que cala en lo más profundo de la historia argentina no la tuvieron fácil, pero ese día en las calles se vivió una fiesta.
Desde el estudio me pidieron que entreviste a alguien, así que me acerqué a una señora que sostenía en lo alto un cartel de palo largo con la imagen en blanco y negro de una mujer. En la foto estaba retratada Irma Zuchi, profesora de la facultad de Bellas Artes de la ciudad de La Plata, desaparecida en el 76’; quien sostenía el cartel como bandera a la victoria era su sobrina.
Hablamos sobre la importancia de reivindicar esa fecha, sobre las frases del entonces presidente y sobre la impactante movilización que tuvo lugar un año antes en contra del fallo de la Corte Suprema de Justicia que buscó beneficiar con el 2×1 a los genocidas, pero que el pueblo con memoria rechazó.
Al terminar, nos fundimos en un abrazo y lloramos juntas. No nos conocíamos, pero su dolor y su lucha no eran individuales: eran -y son- colectivos. También me pertenecían y movilizaban. Ese abrazo resumió la razón de una marcha que nació del amor, el recuerdo y la necesidad de justicia.
Nuestras lágrimas ya no eran nuestras, eran las de un pueblo que no olvida, las de las Abuelas que buscaron a sus nietxs, y se emocionaron con lxs 130 recuperadxs, la de lxs Hijxs que recuerdan a sus padres o madres desaparecidxs, las de las Madres de los pañuelos blancos que en los tiempos más oscuros gritaron ante los medios: “Nosotras queremos saber dónde estás nuestros hijxs, vivos o muertos”.
Muchas partieron de este mundo sin saberlo, 46 años después de iniciado el golpe de Estado los militares mantienen un pacto de silencio. “No está muerto ni vivo, está desaparecido”, dijo en 1979 el genocida Videla sobre las personas que la dictadura persiguió, torturo y despareció. Los años pasaron y en muchos casos no se sabe qué sucedió.
Después de la nota, desde la radio me mandaron un mensaje que decía: “Llamó un ex alumno de Irma que la tuvo como profesora en Bellas Artes, escuchó la entrevista y se emocionó al recordarla”. La dictadura no atravesó a una parte de la sociedad, un país está unido por la misma tragedia.
El 24 de marzo no es un día más. En esta fecha las historias personales se vuelven de todxs, ya no son las madres y las abuelas las que se sostienen unas a otras, al lado tienen al pueblo que las acompaña en el camino. Ellas sembraron las semillas de la memoria que germinaron y se volvieron un campo de flores.
Hoy las calles que durante la dictadura se convirtieron en un lugar inhóspito son un territorio de lucha. La sociedad no olvida, no calla y recuerda que en los tiempos más difíciles hubo personas que tampoco lo hicieron, como Rodolfo Walsh, que dejó su vida en una carta a la Primera Junta; como lxs jóvenes de la Noche de los Lápices, que sintieron el horror en sus propios cuerpos; o los caídos y sobrevivientes de la Guerra de Malvinas, que combatieron hasta que el frío les congeló los pies.
Hoy, después de dos años, la plaza volvió a ser ese lugar de encuentro, de abrazos, de alegría, de memoria y de unión. También del dolor que se convirtió en resistencia. Hoy el pueblo volvió a vestir sus pañuelos blancos, por el recuerdo de los más de 30.000 secuestradxs, detenidxs y desaparecidxs, por lxs nietxs que faltan recuperar y por las abuelas que no lxs pudieron abrazar, por la verdad y la justicia, y porque sin memoria, no hay nada. Hoy, como cada 24, en las calles se volvió a gritar presente y “Nunca Más”.
Melany De Juana
Hace 25 años nací en La Plata, pero soy de cada lugar que me vio crecer. Disfruto de las cosas simples, y al mismo tiempo grandes: un libro feminista, mates en compañía, charlas de madrugada. Soy las causas que milito, y escribo porque desde ese lugar siento que puedo conectar historias.
Las especulaciones del sector privado no se hicieron esperar y ante la declaración de “Guerra contra la Inflación” subieron los precios sólo por si las dudas. Analicemos algunos datos.
El martes pasado el presidente Alberto Fernández, declaró que en tres días comenzaría en el país una “guerra contra la inflación”. La analogía utilizada quizás no haya sido la mejor, más aún cuando vemos que al gobierno le está costando llenar de sentido, o de medidas concretas, esta expresión. La declaración del presidente, lejos de generar optimismo, se volvió una catarata de memes, y los especuladores y formadores de precios aprovecharon el margen de maniobra para remarcar un poco más el valor de algunos productos.
Hagamos un breve repaso cronológico de la última semana. El martes al mediodía Alberto anuncia el comienzo de la guerra contra la inflación para el día viernes. Ese día publicó un mensaje grabado desde sus redes sociales, de unos 18 minutos, en dónde explica los vaivenes que ha tenido el fenómeno inflacionario en nuestro país en el último tiempo, cómo influyen en los precios de los alimentos el conflicto entre Rusia y Ucrania, la necesidad de acumular reservas, de mejorar el acceso al crédito público, y de desacoplar los precios del mercado interno del mercado internacional. Mencionó también la importancia del acuerdo con el FMI para que el país pueda tener acceso al crédito y de esta manera depender en menor medida de la emisión monetaria y así, con todas estas premisas por delante, poder “darle batalla a la inflación”. Mucho ruido y pocas nueces; el Presidente anunció que próximamente habrá más anuncios, y si anunció una medida concreta: la creación a través del Decreto 132/2022 del Fondo de estabilización del trigo. Este organismo tendrá a cargo la regulación del precio de este cereal, que es el que compran los molinos argentinos e intervienen directamente en la formación del precio del pan, fideos, galletitas y harina.
Ayer lunes, Matías Kulfas ministro de Desarrollo Productivo, realizó una conferencia de prensa en donde anunció el subsidio por 8 mil millones de pesos para la industria molinera para que puedan acelerar la compra de trigo que es uno de los productos que más ha aumentado en el último mes. A través del aumento del 31 al 33% a las retenciones de harina y aceite de soja se buscará recaudar ese dinero que debería servir para que los molinos puedan retrotraer el precio de la harina de trigo a los precios de febrero de este año.
También el Ministro Kulfas participó de una reunión con el Secretario de Comercio Roberto Feletti y la Asociación de Supermercados Unidos que agrupa a cadenas como Coto, La Anónima, Disco, Wal Mart, Jumbo y Toledo entre otras y la Copal (Coordinadora de las Industrias de Productos alimenticios, que agrupa a 36 cámaras asociadas que representan a más de 2.200 empresas del país. El motivo fue la detección de aumentos injustificados en los precios de algunos productos que van desde el 9 al 15%, el gobierno les dio 24 horas a los empresarios para que justifiquen los aumentos y mencionó que podría aplicar la ley de Abastecimiento que permite al Poder Ejecutivo inspeccionar empresas, multar a determinados comercios, fijar precios máximos e incautar productos en caso de considerarlo necesario.
Por otra parte, el Ministro de Economía Martín Guzmán se refirió a la posibilidad de que se cree una empresa nacional de alimentos algo con lo que el gobierno viene coqueteando hace tiempo, primero con Vicentín, luego con YPF agro, pero que hasta el momento no ha logrado materializarse en nada concreto.
¿El conflicto Rusia Ucrania?
Lo cierto es que la situación a nivel internacional no está ayudando. Al golpe que significó para las distintas economías mundiales la crisis por la pandemia, ahora se le suma una guerra. Una guerra que hizo que la cotización del barril de crudo a nivel mundial se mantenga volátil, pero alcanzando el mayor precio en los últimos 10 años, y que el precio del aceite de girasol, y del trigo aumenten, dado a que son precisamente estos dos países quienes reúnen alrededor del 30% de la producción mundial de trigo. Este aumento se pudo ver reflejado ya hace unas semanas en la cotización en el mercado de Chicago, en donde el precio del trigo aumentó de 300 a 400 U$S la tonelada. En una economía tan atada a los precios internacionales, esto hizo que ese aumento se traslade al mercado interno de nuestro país pasando de valer en febrero de este año 26.000 pesos la tonelada de trigo a valer 35.000 en la última semana, y es aquí precisamente en donde el gobierno pretende tomar medidas.
Para el día de mañana se espera que Roberto Feletti anuncie el congelamiento de alrededor de 70 productos de la canasta básica, en un nuevo esquema de lo que fue precios cuidados y con anuncios que llegarían a los denominados comercios de cercanía para garantizar precios máximos en determinados productos no solo en los grandes supermercados.
Si bien Alberto Fernández el día viernes habló de una “batería de medidas”, los anuncios hasta el momento parecen pocos, y sectorizados, sin una estrategia global que permita atacar al fenómeno inflacionario desde varias aristas. Lo cierto es que con una inflación que en enero fue del 3,9%, en febrero del 4,7% y de un estimado de 5,5% para marzo, haría que el gobierno llegue a abril con una inflación trimestral del 14,1%.
Las paritarias están atrasadas y otra vez los salarios corren detrás de la inflación, lo que hace que las personas trabajadoras en el país cada vez tengan menor poder adquisitivo. En esta línea el INDEC reveló que el salario mínimo debería ser hoy de $136.104, este monto es 4 veces mayor al salario mínimo vigente ($33.000) que a fin de mes pasaría a ser de $47.850. Estamos hablando de una caída del salario mínimo con relación a la Canasta Básica de un 35 % desde 2017.
Mientras tanto Martín Guzmán viaja a Francia para re negociar vencimientos con el Club de París, y desde el gobierno esperan que el FMI ratifique el acuerdo sancionado por el Senado el jueves pasado para que hacia fines de mes llegue el primer desembolso del Fondo, destinado a pagar la primera cuota del nuevo acuerdo y para acumular reservas que sirvan para sostener el tipo de cambio.
En los próximos días desde el gobierno también se insistirá con la creación de una mesa de acuerdo que permita equiparar los precios con los salarios, para esto Alberto Fernández mencionó la intención de reunirse con los dirigentes Héctor Daer de la CGT, Hugo Yasqui de la CTA de los trabajadores, y Daniel Funes de Rioja de la UIA.
El escenario es complejo, ya que estamos hablando de otro año en el que la inflación podría llegar al 50%, y una virtual estabilización de los precios está lejos de ocurrir. En estos primeros días la inflación tomó la iniciativa, y la guerra por ahora, queda solo en declaraciones y no en anuncios ni medidas reales y concretas. Se espera mucho más, y por lo visto, por ahora, habrá que seguir esperando.
Nacho Albanesi
Colaborador de Revista Trinchera y columnista de la sección Economía en el programa 526 al Fondo. Instagram: @nacho.albanesi | Twitter: @nch_albanesi
Reflexionando acerca de los temas que hacen en la economía nacional por estos días, vemos que todos y cada uno de ellos, se encuentran estrechamente relacionados al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Si quisiéramos hoy hablar de precios, inflación, del valor del dólar o de las tarifas, no habría forma de hacerlo sin referirnos directa o indirectamente al acuerdo con FMI.
Por qué se preguntarán varios, porque de la aprobación o no de este proyecto -o en términos técnicos el “Memorando de Entendimiento” que ya cuenta con media sanción en diputados y que esta semana se trataría en senadores- va a depender la economía argentina y en buena parte la suerte del gobierno del Frente de Todos de cara a 2023.
Este acuerdo es el que va a regular la macroeconomía argentina en los próximos años, va a regular la inflación, los salarios, el precio del combustible y los subsidios. Es decir, si este nuevo acuerdo no obtiene la sanción en senadores, el que estará en vigencia es el que firmó en 2018 Mauricio Macri. Según ese acuerdo la Argentina debería enfrentar este año vencimientos por 19 mil millones de dólares y el año que viene por 20 mil millones de dólares. Es técnicamente y fácticamente imposible pagar esa suma de dinero. De hecho Guzmán anunció que el país no dispone de los 2.800 mil millones de dólares para afrontar el vencimiento de este mes. De ahí las reuniones durante meses, de ahí las negociaciones y como resultado de todo ello este proyecto. Proyecto que debe pasar por el congreso como lo indica la nueva Ley de “Fortalecimiento de Sostenibilidad de la Deuda Pública”, sancionada en marzo del año pasado y que establece la necesidad de que toda deuda pública contraída en moneda extranjera, deba ser aprobada no solo por el ejecutivo, sino que también deba contar con el apoyo del Congreso de la Nación.
El proyecto para un nuevo acuerdo lo que busca es esencialmente estirar los plazos de pago de los 45 mil millones de dólares que hoy el país tiene con el organismo. Para esto entre el equipo que tiene a Guzmán a la cabeza, y el directorio del FMI, elaboraron un nuevo proyecto de Facilidades Extendidas que es uno de los mecanismos que tiene el FMI, y que contempla desembolsos en dólares para pagar los vencimientos de la deuda. Si, se está tomando más deuda para pagar la deuda.
El proyecto del acuerdo contempla 10 revisiones por parte de los equipos técnicos del FMI, una cada tres meses, durante dos años y medio, con su correspondiente desembolso en caso de alcanzar las metas fijadas. Este desembolso se utilizará para pagar la cuota de la deuda refinanciada, y su vez quedará un margen excedente que irá destinado a acumular reservas.
Y entonces cabe preguntarse de qué forma se pagará esta nueva deuda. Deuda que contempla 10 desembolsos por un total de casi 45 mil millones de dólares. El nuevo sistema de pagos, sería así: cada uno de estos giros empieza a pagarse después de cuatro años y medio de otorgados, y se pagan en doce cuotas semestrales, es decir que el primer desembolso del FMI que llegaría en marzo de este año, y que sería de alrededor de 7 mil millones de dólares, comenzaría a pagarse en 2026 y se terminaría en 2032. Quizás algunos de estos datos ayuden a explicar por sí mismos la relevancia del asunto.
Y más allá de los números, podemos preguntarnos qué otras implicancias tiene el acuerdo, y qué rol tienen las revisiones del Fondo. Y si, es lo que a priori se suponía, el Fondo lo que busca es que Argentina reduzca su déficit fiscal a través de recortes centrados principalmente en los subsidios a la energía como lo son el gas y la electricidad, la baja de las tasas de interés bancarias y un gradual aumento del PBI. De hecho el Gobierno como parte del acuerdo, ya se comprometió a bajar en 2022 a 2,5% el déficit fiscal con un aumento proyectado del PBI de alrededor del 4%, lo que Guzmán mismo ha explicado como un crecimiento real de la economía nacional.
Si algo se puede rescatar de este acuerdo es que esta vez el Fondo no vino ni por las empresas públicas, ni por las jubilaciones, ni por el sistema laboral.
Si, es así, por el momento no se prevé ninguna reforma laboral ni previsional, ni privatizaciones de empresas. Algunos podrán pensar que se tiró la pelota para adelante, que el problema sigue estando. Y tendrá razón. Otro puede pensar que esto es lo mejor que se puede negociar con el FMI, y ahí está la gran pregunta. Pregunta que incluso expuso diferencias dentro del Frente de Todos que tuvo como correlato la renuncia de Máximo Kirchner a la presidencia del bloque en la cámara de Diputados, y el voto en contra del proyecto por parte de los diputados de La Cámpora en la sesión en la Cámara de Diputados.
Entre una de cal y una de arena, acá van dos datos. En primer lugar, mencionar que de los 45 mil millones de la deuda contraída por Macri ya se pagaron
4.500 millones de dólares, de ahí la diferencia en los primeros desembolsos entre la cuota que tiene que pagar y la que recibirá si es que se cumplen los deberes.
En segundo lugar, nos preguntamos al principio acerca de la gravedad de la situación. Solo por hacer una comparación de números. Semanas atrás el famoso influencer Santiago Maratea recaudó más de 150 millones de pesos (un millón de dólares) para combatir los incendios en la provincia de Corrientes. Nos preguntamos
¿Qué diría Maratea, si se enterara que para pagar la deuda con el Fondo, debería realizar esa misma colecta todos los días durante 45 mil días o el equivalente a 123 años?
Estos datos a lo mejor hagan que se dimensione la gravedad del problema, aunque muchos aún no cobren dimensión de que esto va a repercutir directamente en toda la economía, de ahora hacia por lo menos los próximos doce años. Esto afectará en el valor del dólar por ende en los precios, en el combustible, en la energía y lo más preocupante, en los alimentos.
Sin embargo, este acuerdo le trae confianza y previsibilidad al sistema financiero, un sistema que no podría funcionar si el país incurriera en incumplimientos en el pago con el Fondo. Porque esto cerraría automáticamente la posibilidad de acceso a capitales internacionales. Capitales internacionales que el país hoy necesita porque necesita de sus dólares, para poder pagar su deuda, y generar una diferencia en la balanza comercial que sirva para acumular reservas, para reducir la brecha cambiaría e ir liberando progresivamente la restricción que rige para la compra de moneda extranjera y para generar una situación de mayor estabilidad en el país.
En cuanto a los plazos, esta semana el proyecto se votaría en el Senado, se espera que el día jueves el proyecto esté obteniendo sanción de ley, ya que rige la fecha límite del 22 de marzo, día en que el país si no hay un nuevo acuerdo, debería pagarle al fondo 2800 millones de dólares como parte de los 19 mil millones que contemplaba acuerdo de 2018.
Habrá que esperar, seguramente el proyecto salga en ambas cámaras, luego el FMI rectifique el acuerdo, y en el mes de julio ya tengamos la primera visita del Fondo para controlar las cuentas del país. Restará por ver si las metas fijadas son alcanzables, y como vaya evolucionando la situación en cada uno de los trimestres acordados.
Finalmente para rescatar algunos puntos que considero son positivos y otros quizás no tanto. Empecemos por lo malo para dejar lo bueno para el final en toda esta historia.
Lo malo son sin dudas las visitas del FMI, las pautas que hay que ir cumpliendo y todo lo que implica el seguimiento detallado de un organismo que ya sabemos el rol que ha jugado a lo largo de su historia. Hay que ver qué sucede si en alguna de esas 10 visitas no se cumple con alguna meta u objetivo, ya que de eso dependerá que el Fondo nos de plata para pagarle la deuda que tenemos con él, si eso no sucede, el país deberá afrontar esa cuota sin la plata del fondo.
Y terminemos con algo bueno que ya mencionamos pero que no es menor. No hay recortes proyectados ni en salarios públicos, ni en los jubilados, ni en empresas nacionales, ni flexibilización laboral, que creo es la frutillita del postre que Mauricio preparaba en su mente para un segundo mandato. Por ahora el Fondo al menos se quedó con las ganas, quizás porque ni sus mismos directivos pueden explicar la magnitud del crédito que le otorgaron a Macri, pero bueno de ellos que se puede esperar.
Nacho Albanesi
Colaborador de Revista Trinchera y columnista de la sección Economía en el programa 526 al Fondo. Instagram: @nacho.albanesi | Twitter: @nch_albanesi
Llega el comienzo de clases en Argentina, luego de dos años de pandemia (que aún no culminó), pero con el desafío de retomar la presencialidad y sumos cuidados sanitarios. Refuerzo de dosis para la comunidad educativa, fechas distintas de comienzo en un país federal y todo un desafío para recuperarse del duro golpe pandémico.
Argentina ya tiene fecha para que el ciclo lectivo 2022 arranque en los jardines de infantes, las escuelas primarias y las escuelas secundarias. Se definieron los nuevos protocolos a implementar que buscarán la presencialidad plena. El pasado 10 de febrero hubo una reunión de máximo nivel en el que el presidente Alberto Fernández encabezó el anuncio sobre la vuelta a clases. En el Museo del Bicentenario de la Casa Rosada el mandatario argentino estuvo junto a la ministra de Salud, Carla Vizzotti, el de Educación, Jaime Perczyk, y representantes de las 24 provincias.
Vale destacar que el presidente lanzó ese día en el Museo del Bicentenario de la Casa Rosada la segunda etapa del Programa Nacional de Infraestructura Universitaria, para la realización de 75 nuevas obras en universidades. Además, mediante una videoconferencia inauguró un edificio de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Foto: Página 12
El gobierno nacional anunció que garantizará el inicio de clases para el próximo 2 de marzo a nivel nacional y el ciclo lectivo se extenderá hasta el 20 de diciembre en 22 jurisdicciones, según informó el ministro de Educación. Según comunicó el funcionario, el objetivo es que el año 2022 haya un ciclo lectivo de al menos 190 días de clase. Pero, con el fin de “recuperar la ausencia” de los chicos en las aulas a raíz de la pandemia, la provincia de Corrientes y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires resolvieron adelantar el inicio para febrero, comenzando el 14 y 21, respectivamente.
Por su parte, el ministro de Educación Perczyk reafirmó que el gobierno proyecta una “presencialidad plena” y remarcó que “la autoridad sanitaria nacional y las provinciales sostienen que el 2 de marzo” pueden empezar las clases con “presencialidad plena, a menos que la pandemia implique otra cosa”. El ministro explicó también que en ese caso “la virtualidad o educación a distancia” funcionará “como apoyo, como fortalecimiento, pero la presencialidad es la regla en el sistema educativo argentino”.
En fin, así quedó el cronograma de inicios del ciclo lectivo 2022 en un país federal como el nuestro:
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en Mendoza las clases empezarán el 21 de febrero.
En la Provincia de Buenos Aires, Catamarca, Santa Fe, Salta, Formosa, Chaco, Tucumán, Santiago del Estero, Corrientes, Misiones, Entre Ríos, Córdoba, San Luis, La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, San Juan, La Rioja y Tierra del Fuego las clases empezarán el 2 de marzo.
En Jujuy las clases empezarán el 2 de marzo la primaria y el 9 de marzo la secundaria.
Como era de esperarse, el gobierno macrista de Horacio Rodríguez Larreta fue contra la corriente. Desde la provincia de Buenos Aires, el Director General de Cultura y Educación, Alberto Sileoni, había cuestionado al jefe de gobierno porteño de “cortarse solo” tras el anuncio que realizó junto a la ministra de educación porteña, Soledad Acuña, respecto a la quita de protocolos contra el coronavirus para el ciclo lectivo 2022. Una vez más, la educación en tiempos de pandemia pone en veredas opuestas a los gobiernos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de la provincia de Buenos Aires, que se disputan la presencialidad y las políticas educativas. En la provincia de Buenos Aires, tanto el gobernador Axel Kicillof como el ministro Sileoni anunciaron que habría clases presenciales, pero llamaron a sostener los protocolos y cuidados, y a vacunarse. Incluso, el ministro de Salud bonaerense Nicolás Kreplak pidió reforzar el uso de barbijo con tapabocas de buena calidad. Por el contrario, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires la ministra Acuña aseguró que “la evidencia indica que las clases presenciales no representan un foco de contagio” y dijo que eliminará la palabra “protocolo” de las escuelas. “Se eliminará el sistema de burbujas por aula y la dinámica escolar regresa a la normalidad. Todos los espacios serán libres, y únicamente se indicará aislamiento a los casos positivos”, fueron las principales medidas de la lista que anunció Acuña.
Foto: Canal C
Con respecto a la vacunación de docentes y estudiantes hay interesantes datos. Más del 90% de las y los docentes del nivel inicial, primario, secundario y universitario de todo el país ya completó su esquema de vacunación contra el coronavirus. Los datos que brinda el Ministerio de Educación de la Nación son elocuentes. Según el informe elaborado por la Secretaría de Evaluación e Información Educativa de la cartera nacional, un total de 1.001.379 (91,9%) docentes completaron su esquema y 430.488 ya cuentan con la tercera dosis de refuerzo.
El relevamiento destaca que el 93.7% del personal docente de nivel inicial completó el esquema, mientras que de ese porcentaje el 48% ya recibió la tercera dosis de refuerzo. En el caso de primaria, el 92.1% cuenta con dos dosis y el 41.4% de ese total también recibió la dosis de refuerzo. El 91.2% de las profesoras y profesores de nivel medio completaron el esquema de vacunación y, sobre ese total, el 42.8% recibió la tercera dosis. En el nivel universitario, el 91.2% cuenta con dos dosis, mientras que el 41.8% ya fue inoculado con la dosis de refuerzo.
Por otra parte, en el capítulo universitario, el ministro Perczyk, ratificó el pasado 15 de febrero que habrá presencialidad plena y cuidada en todas las universidades del país en el ciclo lectivo 2022 e insistió en la necesidad de lograr la mayor vacunación posible contra el COVID-19. “Este es el compromiso que habíamos firmado a fin de año con las rectoras y los rectores de las universidades de garantizar la presencialidad en el primer cuatrimestre de este año y hoy tenemos las condiciones sanitarias para lograrlo”, resaltó. Destacó que el gobierno nacional “tiene en claro que la universidad pública es una plataforma de desarrollo y una de las propuestas que tiene la Argentina para encontrar un camino mejor y más federal de justicia social con trabajo, con producción, con ciencia, y con conocimiento”. Perczyk, la ministra de Salud, Carla Vizzotti, y el secretario de Políticas Universitarias (SPU), Oscar Alpa, analizaron también con las y los rectores de las universidades y representantes gremiales el protocolo a adoptar para las clases presenciales que fue aprobado por el Consejo Federal de Educación y el de Salud por unanimidad para aplicar también en las escuelas.
También hay que recordar que durante un acto en el Museo Casa Rosada, del pasado 12 de febrero, se realizó el lanzamiento de la etapa 2022 que comprende 75 nuevos proyectos en Universidades y Escuelas de Formación Profesional, que se suman a las 92 obras vigentes, para beneficiar a más de 1.5 millones de estudiantes y docentes. El presidente Fernández, el ministro Perczyk, y el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, anunciaron en esa jornada nuevas obras del Programa Nacional de Infraestructura Universitaria, para realizar un total de 167 obras en las 24 jurisdicciones con una inversión de $33.274 millones. Todo un desafío.
Foto Telam
Por último, el presidente Fernández estuvo el 16 de febrero en Tecnópolis anunciando buenas noticias para la educación argentina. “Ustedes merecen vivir en un país mejor. Un país mejor exige que el Estado esté presente, nos exige que todos tengamos las mismas oportunidades y, mientras yo gobierne esta patria, le voy a dar oportunidades a todos y a todas”, aseguró el presidente frente a cientos de jóvenes, durante el anuncio de la construcción de 100 nuevas Escuelas Técnicas de Educación Profesional Secundaria en todo el país, a las que podrán asistir unos 100.000 estudiantes. La iniciativa es un proyecto conjunto entre el Ministerio de Obras Públicas y el Ministerio de Educación, a través del Instituto Nacional de Educación Tecnológica. El proyecto contempla la construcción de cien escuelas de “una superficie total de 3 mil metros cuadrados” y contarán con aulas, talleres, laboratorios, biblioteca, SUM y espacios de encuentro “que permitan realizar un trabajo colaborativo entre las diferentes áreas curriculares; y lograr una aproximación a los procesos productivos y su vinculación con el desarrollo local, los servicios tecnológicos y la comunidad”. Cada una de estas escuelas podrá recibir a 600 estudiantes en tres turnos, y beneficiará así a unos 100 mil estudiantes. Según las estimaciones oficiales, las obras demorarán entre 10 y 18 meses en ser construidas.
El ciclo 2022 es de desafíos y las escuelas y las universidades regresan a las clases presenciales luego de dos años duros de pandemia. Pero el COVID-19 no se ha ido y hay que cuidarse mucho. A eso apuesta el gobierno nacional en materia educativa con el regreso a clases presenciales seguras.
Mauricio Piñero
Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.
Después de siete días consecutivos de movilizaciones en las calles se derogó la Ley de Zonificación Minera en Chubut, pero quedan cabos sueltos por saldar.
El miércoles 15 de diciembre, con 14 votos a favor y 11 en contra, se aprobó en la Legislatura de Chubut el proyecto de Ley de Zonificación que habilita la actividad minera en los departamentos de Gastre y Telsen ubicados en la meseta central. Al otro día, el gobernador Mariano Arcioni promulgó la ley a través del decreto 1285/21.
Por dentro del edificio de la legislatura en la ciudad capital de Rawson, los diputados trataron el proyecto en una sesión exprés y sin aviso previo. Por fuera, les vecines de toda la provincia comenzaron a manifestarse por la sorpresiva decisión de los legisladores de sesionar rápido y a escondidas, y que terminaron por permitir la instalación de la megaminería en sus territorios.
Los escenarios de las calles fueron similares a los del 2003, cuando la minera Meridian Gold intentó instalarse en la provincia pero que, gracias a las manifestaciones de les vecines, no pudo ser posible. Se realizó un plebiscito histórico en el que el 83% de la sociedad le dijo “no” a la mina y de esta forma se fomentó la Ley Nº 5001 que prohíbe la actividad minera metalífera a cielo abierto y el uso de cianuro en su producción. Sin embargo, les legisladores de ese entonces, dejaron una ventana abierta por la cual hoy la empresa Pan American Silver busca instalarse completamente en la meseta de la provincia.
El artículo 2 de la Ley Nº 5001 establece la creación de un Consejo Provincial del Ambiente (COPRAM) para determinar el territorio de zonificación para la explotación minera y que la legislatura provincial debería aprobar o rechazar. El miércoles pasado se usó este artículo para aprobar una ley que efectivamente permitiría la zonificación para el “Proyecto Navidad” en manos de la empresa Pan American Silver.
Casa de Gobierno del Chubut – 15/12/2021
Ante la aprobación de la zonificación, comenzaron las movilizaciones en las calles con presencia policial que derivó en la represión de los manifestantes con un gran saldo de herides y detenides. Pasaron los días y creció la persecución policial a militantes en todas las ciudades aledañas a Rawson y las trabas que el gobierno puso para que la población no pudiera manifestarse en la ciudad capital, como la detención de personas y vehículos en la Ruta 3. El accionar policial fue denunciado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en la denuncia “Violación a los Derechos Humanos en Chubut” que se encuentra en trámite.
En el sexto día de lucha consecutiva con fuerte presencia en las calles, el gobernador Arcioni, bajo presión social, anunció que derogaría la ley y llamaría a plebiscito para “escuchar a todas las voces del pueblo”. Al otro día, 23 diputados votaron a favor del proyecto que proponía la derogación de la Ley XVII 149 de Zonificación Minera.
Crisis económica
La provincia se encuentra inmersa en una crisis económica que data de varios años y que llevó a generar irregularidades en los pagos de sueldos de trabajadores estatales y un desencadenamiento del deterioro de las economías regionales. Bajo este panorama, el gobierno presentó al proyecto megaminero como única solución a la crisis.
El “Proyecto Navidad”, a través de la ley de zonificación, propone generar puestos de trabajo directo e indirecto empleando en su mayoría a personas de la región: el 80% de la mano de obra tiene que ser local, el 50% de los proveedores de los proyectos deben ser chubutenses, entre otros lineamientos. Si bien estos datos son el soporte principal de las críticas positivas del proyecto, la cantidad de puestos de trabajo generados no va a producir un crecimiento económico sostenible a largo plazo en la región. En los pocos años en los que se puede mantener activa la empresa, se genera trabajo y ganancias -aunque la mayoría suele irse al exterior-, pero una vez que el territorio no es más explotable se retiran y dejan a la región deteriorada. La población cuenta con pocas posibilidades de darle otro uso a las tierras que le permita a las economías locales crecer y mantener el desarrollo de la población, tanto en términos económicos como de supervivencia física.
Existen otras actividades productivas locales que pueden generar igual o mayor desarrollo económico sin la necesidad de destruir los territorios por una solución temporal, pero no cuentan con la inversión necesaria para lograrlo. La cría de ovejas es la principal actividad productiva de la meseta, sin embargo, la lana extraída de los bovinos se vende sin valor agregado, lo que permitiría generar más crecimiento económico en la región. También existe la producción agrícola que ha sido brutalmente afectada por las modificaciones en los territorios que dejan a los suelos sin vida fértil, la población no quiere que ese proceso se acelere con la instalación de la minera.
Para generar el crecimiento de otras alternativas productivas se requiere inversión, ergo, voluntad política, mientras tanto se apuesta a un solo modelo de producción. Existe culturalmente una idea de “lo productivo” y “lo no productivo” definida por las propuestas capitalistas de industrialización: generar más ganancias, en poco tiempo y a costa de los territorios. Las actividades productivas que quedan por fuera de los procesos de industrialización no son considerados como productivos, se los trata de procesos “naturales” de las regiones y no se les da valor ni a las actividades en sí, ni a les trabajadores que apuestan y desarrollan esas actividades. La discusión sobre la matriz productiva es una deuda sin saldar que sigue permitiendo el avance de proyectos extractivistas como este y la postergación de otras alternativas más populares.
Crisis hídrica y ambiental
No es el momento ni el lugar. El 26 de agosto de este año se aprobó la Ley de Emergencia Hídrica para mitigar los efectos de la sequía por la falta de precipitaciones. Es usual en la región que las zonas pobladas no puedan abastecerse de agua, en las zonas urbanas por el poco caudal que llega y en las zonas rurales se le agrega la dificultad de no poder aprovecharla por no contar con sistemas de cañerías y de retención del agua.
Estudios de instituciones locales del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) rechazan el proyecto megaminero por los posibles daños a las cuencas del Río Senguer y del Río Chubut que “abastecen el 70% de la población chubutense”. Al mismo tiempo, plantearon que los estudios provistos por la empresa extranjera y los sistemas de monitoreo del Estado provincial son “insuficientes para poder realizar análisis cuantitativos y prever escenarios futuros”.
La megaminería produce desechos tóxicos provenientes de los procesos de extracción de los metales que contaminan los ríos y las napas subterráneas. Además de la utilización de 9 millones de litros de agua por día declarados por Pan American Silver en sus informes realizados por Hidroar S.A.
En los balances que se realizaron por parte del gobierno provincial y su Ministerio de Ambiente, no se tuvieron en cuenta las instituciones científicas locales que hace años presentan todas las alternativas de desarrollo productivo y que analizan sus posibles consecuencias. En la patagonia también hay científicos y profesionales, y plantean que no es viable el proyecto megaminero.
Justicia ambiental es justicia social
El derecho a un ambiente sano también garantiza el derecho a la salud, a una economía sana, al pleno desarrollo de la población y junto a eso, el derecho a la cultura e identidad. Si se sigue defendiendo la jerarquización de la garantía de derechos, la población va a seguir inmersa en una matriz productiva imperialista y saqueadora que sólo genera daño.
Las organizaciones sociales están dando esta discusión y buscan ir más allá de la derogación de la Ley de Zonificación Minera para denunciar los hechos de violencia policial e institucional por parte del gobierno provincial y para seguir exclamando que no se puede ignorar la voluntad popular. Al mismo tiempo, sigue en pie el proyecto de Iniciativa Popular que consiguió más de 30 mil firmas y que exige una ley que no permita la instalación de megamineras en la meseta.
“No queremos plebiscito, el pueblo ya decidió” es la consigna actual dirigida al gobernador Arcioni que todavía no descartó la realización de un dispositivo de consulta popular. La lucha sigue en Chubut.
Agustina Flores
Hija de los vientos patagónicos. Compañera (in)esperada de la militancia para la liberación. Entusiasta del puño y la letra. Lo personal es político, el periodismo también.
Texto escrito en los días duros de la cuarentena del año pasado, algunos apartados siguen vigentes como deudas que arrastra el sistema para con los menos desde siempre.
Escuchando sin atención no nos dimos cuenta que las sirenas estaban entonando desde hace tiempo un canto fúnebre, un grito de auxilio y nosotros transitamos con los oídos tapados de miel para endulzar una melodía triste: en enero casi se desata una gran guerra cuando Estados Unidos decidió atacar a Irán; en febrero los incendios de Australia fueron tan grandes que las cenizas llegaban a Chile; en marzo el coronavirus (COVID-19) es declarado pandemia y casi el mundo entero, unos países antes y otros luego, entró en un largo período de cuarentena, de aislamiento social y obligatorio; en abril se desploma el precio del petróleo y lo que en un principio era una crisis ecológica devino en una crisis de salud, luego se transformó en una crisis política -entiendo que la salud es, también, una cuestión de política-, de ahí en crisis económica, y con la caída de los precios del petróleo la crisis es total.
Estábamos arriba del carro del progreso como forma de pensamiento, de las industrias como lugar de producción y del capitalismo como forma desregularizada de gobierno, que parecía prometer un crecimiento infinito, en un lugar donde los recursos son finitos y al ritmo actual no nos da ni da tiempo a la naturaleza de reponerlos[1]; las trompetas de la crisis estaban sonando hace mucho y nosotros, como especie, absortos en una razón que no razona, o que lo hace alejándonos de un algo esencial: nuestro habitar como una especie más en este planeta que llamamos hogar.
La razón que todo lo piensa, pensó en los bosques y vio que eran materias primas y con ello expulsó a las musas y fantasmas que allí habitaban; pensó los mares y amplió los límites del mundo para después comprimirlos y no vio a un Poseidón encolerizado, a una Escila y una Caribdis, a un Eolo que controlaba los vientos: vio allí que los mares tenían un límite, que los vientos y las tormentas eran explicables, que los monstruos marinos no son más que productos de la imaginación de tiempos antiguos y que el mar era -es- una fuente de recursos y de tránsito de mercancías. El grito de la razón es medible y cuantificable, y borró de un plumazo toda sacralidad y respeto por nuestro mundo, nos erigió en la especie que está por encima de todo y con ello olvidamos que somos una especie más en el orden natural de un hábitat compartido.
Nos subimos como especie, como auriga, en el carro de la razón llevando luz a lugares en los que había sombra y dejando en la oscuridad lugares donde habían otras formas de claridad: mítica, religiosa, sacralidad, respeto por otras formas de ser y de habitar el mundo, formas que ligaban a nuestra especie con un ser/estar/habitar en un orden más respetuoso con la naturaleza. Y con ello no quiero decir que todo tiempo pasado fue mejor, pues siempre hubo barbarismos, injusticias, despotismo, pero nunca a la escala actual: que tiene la capacidad de borrar a la humanidad de un plumazo y no dejar siquiera el rastro de que una vez existimos y de que “fuimos capaces de imaginar la felicidad”[2]. Ya nos lo recordaba Esquilo cuando Prometeo canta su desdicha por haber entregado el fuego, “maestro de todas las artes”[3], a los hombres, y con ello la técnica: “puse en ellos -los humanos- ciegas esperanzas”[4]; pero por ciegas que hayan sido, las esperanzas estaban y están, y es justo estos momentos de crisis los que nos permiten cambiar el rumbo de los caballos del progreso y construir un orden social más justo, más equitativo y respetuoso con la naturaleza.
En estos momentos, justo cuando creíamos que el sistema moderno y las instituciones que de ella emanan estaban en crisis de legitimidad, nos damos cuenta que no, que es justo esta pandemia la que está poniendo en escena de nuevo a las instituciones modernas: la escuela se reinventa, el sistema de salud se fortalece, los políticos -algunos- toman medidas, y la política se sube al pedestal de las soluciones. Y esperemos que esta vez sea con intenciones transformadoras de realidades sociales más que injustas y que asumamos responsabilidades colectivas a problemas globales, pero sin dejar de lado que hay responsables mayores: no todos hemos consumido y explotado por igual. Los que más tienen más deben pagar, y no solo los millonarios individuales y las grandes multinacionales de manufactura, sino las naciones imperialistas que son las que más han socavado los cimientos de las libertades de los pueblos y naciones pequeñas, y sobre-explotado los recursos naturales del mundo entero en un banquete pantagruélico en el que las mayorías han quedado afuera y la maximización de las ganancias es para unos pocos.
¿Salud e igualdad?
El cine, como las demás artes, apela a su tiempo, y desde allí lanza críticas. Películas como La Isla, Los Recolectores, Los sustitutos, Gattaca, Elysium, son solo algunas distopías –que como toda distopía, habla más de su tiempo que de un futuro; el futuro es ahora- que tratan el tema de la salud: cuerpos modificados genéticamente para ser perfectos, clones criados y creados para ser reservorios de órganos para sus millonarios dueños, venta de órganos a cuotas, lugares creados en los que toda enfermedad e infelicidad son inexistentes, de nuevo, para una parte de la personas, mientras para la otra -sumida en la pobreza- la explotación laboral y la enfermedad son el pan de cada día. No hace falta preguntar si esas películas hablan del futuro, y eso tomando solo la salud como tema y dejando afuera las súper-ciudades, los totalitarismos, las crisis ecológicas.
No hace falta preguntarse si esta crisis de salud es igual para todos porque la respuesta es no. Lo que es igual es la posibilidad de infectarse, nada más, pero tampoco nada menos. Pues cómo va a ser igual que haya un foco de infección en una comunidad cuya dieta no llega a cumplir los requerimientos básicos del día a día, donde el hacinamiento está a la orden del día y por ende el aislamiento social es difícil, donde los habitantes están en contacto con focos de infección en su cotidianidad porque son los que habitan los cordones de miseria que deja la ciudad, son los que viven en medio de -y de- los desechos de las ciudades.
Mientras tanto, los que viven otra realidad ahora se sienten -sentimos- amenazados y ven la fragilidad del sistema de salud, y gritan desde sus redes sociales, y los medios de comunicación comienzan a pedir soluciones para lo que muchos vienen gritando desde hace mucho tiempo: la necesidad de un sistema de salud estatal fortalecido con políticas públicas y con justicia social. Es harto evidente que los ricos no nos van a dar soluciones a problemas que para ellos son, pareciera, un problema de clase: pues como recuerda la BBC[5], ellos hasta en épocas de pandemia solo buscan su bienestar, y si su bienestar es comprar pruebas -ya de por sí escasas- para realizar a sus empleados para entrar a sus barrios, lo van a hacer, de hecho: -lamentable, muy lamentable- lo hicieron.
Quizá lo que quieren recrear es esa aspiración mitológica de llegar y habitar un mundo en el que no haya enfermedad y todo sea felicidad, quizá busquen la posibilidad de hacer de sus lugares de residencia sus propios Campos Eliseos, esos en los que la dicha es eterna, los campos son verdes y florecidos y el sol acaricia; dejando para nosotros, los menos, ese temido Tártaro donde el sufrimiento es eterno. Sufrimiento es: la falta de vivienda digna, la falta de trabajo, de salud, de alimentos, la falta de justicia que brilla por su ausencia, se dice en otra distopía.
Lo que sí es nuevo es la atención que los gobiernos le están dando a un problema de salud que han convertido en un problema de seguridad policial y de control social. Si el problema para el sistema fueran las muertes ya habrían solucionado el hambre, la falta de agua potable y un sinfín de enfermedades curables. Pero lo nuevo está en el enfoque que se le ha dado a esta situación y que nos ha estallado en la cara: esta vez el problema no afecta solo a las capas socialmente relegadas. He aquí por qué el sistema le está dando la importancia que precisa, si es que afecta a todos: ricos, clase media y pobres. Entonces las demandas son atendidas, las políticas son desplegadas y los políticos toman medidas urgentes, no sea que el tinglado se les venga abajo y el costo político sea grande: te recortan libertades pero es por tu bien, para salvar tu vida, y la búsqueda de una solución es desesperada.
Somos una sociedad hedonista que vive pensando que los logros son técnicos y no sociales: celebramos que hemos llegado a la luna, pero no nos preocupamos por no llegar con un plato de comida a cada mesa. Solucionar la hambruna, la migración forzada, entre otras injusticias, sería más económico que mantener el orden injusto que hoy impera. Pero, al parecer, eso no da votos, ni crea una burbuja de presión desde las clases medias y ricas que, a través de las redes sociales y los medios de comunicación, ejercen presión para que los gobiernos tomen medidas urgentes.
Quizá esto demuestre que la democracia liberal no es la mejor forma de gobierno, pues, si nos atenemos a la definición de Mill: la mayor cantidad de bienestar para la mayor cantidad de personas queda corta en nuestro tiempo histórico, donde las masas más humildes, las mayorías, están condenadas y confinadas a vivir entre los desechos de las ciudades y en condiciones sociales escandalosas. Quizá todo esto nos permita transformar nuestra democracia en una democracia inclusiva y generosa con las mayorías. Porque éste sistema de producción y de gobierno está haciendo agua y le está pasando como a Dédalo, que por no escuchar voló cerca del sol y se le quemaron las alas cayendo al vacío. En este caso el fuego recién empieza y lo podemos apagar.
Globalización, miseria y crisis
Los videos musicales nos muestran comunas/barriadas/villas miseria coloridas y alegres, pero nos alejan del drama y las historias de violencia y tragedia a la que han estado sometidos sus habitantes. Muestran, en definitiva, que el pobre es feliz. Esto no es más que una fachada del sistema de producción que oculta las consecuencias reales de un orden injusto: la consigna parece ser -en algunos programas de tele, vídeo clips y películas- que el pobre es más que pobre: es un pobre feliz.
De los beneficios de la globalización no se ve ninguno: por lo menos las mayorías no vemos ninguno. En cambio, sus consecuencias las padecemos todos.
La acumulación de riqueza mediante la circulación de mercancías a escala planetaria se la quedan unos pocos. Los beneficios del turismo salvaje son para aquellos que se pueden dar el lujo de “vivir una experiencia” y se llenan los bolsillos con la industria hotelera. La homogenización cultural se nota en la poca incorporación de prácticas/cosmogonías/lenguas vernáculas a producciones culturales locales, en la lógica cultural de hoy: todo es reductible a formas que garantizan el éxito y la venta afuera pero que nos hace más desconocidos hacia adentro.
La pérdida ha sido muy grande, la globalización a sentado las bases para “planchar” las formas de narrar nuestro ser/habitar/ver. Es válido pensar si todo producto de un lugar es de verdad de ese lugar, o si responde a las exigencias de las lógicas estéticas y de producción que gobiernan el mercado. Los estados nacionales negocian a la baja, la “cultura” es algo que se vende, que se compra y que se cuenta como experiencia; para eso están las redes sociales. No reconocemos la pluralidad hacia dentro de nuestras naciones, lo que consecuentemente lleva a una pérdida de identidad de un nosotros desconocido: hablamos de nuestros pueblos nativos para vender sus estéticas como algo exótico, pero no incorporamos sus cosmogonías y sus relaciones con la naturaleza a nuestras formas de ver el mundo, porque, de nuevo, no entran en el campo de la razón y la técnica: se puede vivir la experiencia Maya desde el turismo, pero no desde la grandeza de una cultura que hace parte del ethos de un ser centro americano.
Para entablar un diálogo con el mundo en forma de iguales deberíamos, primero, conocernos hacia adentro, reconocernos en la diferencia, y desde esa diferencia entrar en diálogo de iguales con el resto del mundo. Pero es ahí donde fallan nuestros gobiernos: para ellos la cultura no es un valor que genere riqueza, no es un commoditie que se pueda vender y se pague en dólares.
De la crisis de salud que devino en crisis casi total, y cuyas consecuencias no podemos aventurar -y sería irresponsable, además, arrojar profecías sobre lo que vendrá-, es poco lo que se pueda decir que no se haya dicho ya. En nuestros tiempos, los Tiresias parecen estar más aventurados en pensar que esta crisis es el final del capitalismo; Zizek, en que la sociedad que surgirá va a ser una sociedad de mayor control policial sobre la población; Byung-Chul Han, en que las cosas no van a cambiar y que el capitalismo se va a recomponer y que todo volverá a ser como antes, etc., pero en el que, en definitiva, o recomponemos el rumbo de este barco que se está hundiendo, o el barco se recompondrá sin nosotros. “No tenemos otro mundo al que podernos mudar”, y contradiciendo al cine y la publicidad: no parece que haya alguien externo que venga en nuestro auxilio.
Las trompetas del apocalipsis parecen estar entonando un canto fúnebre de fin del mundo, pero entonan una melodía de cambio, ya que volver a la normalidad es la peor de las pandemias. Necesitamos cambios profundos que nos permitan incorporar a nuestra esencia otras formas de producir, de estar, de habitar el mundo, pues este sistema que parecía estable no lo es y estaba -está aun- sostenido por una forma de producción y acumulación capitalista con el petróleo y la explotación de trabajadores y naturaleza como caballo de tiro de una forma social injusta.
Cambiar el sistema es una apuesta sobre el sistema mismo. Este nos hace creer que las soluciones no requieren esfuerzos y que siempre vendrá alguien a salvarnos, o eso es lo que vende la publicidad: adelgaza comprando esto y usándolo mientras ves televisión, en reposo, sin esfuerzo alguno; cuando algo apremia siempre hay un superhéroe que nos salvará; todo es consumir y nada de trabajo para llevar adelante soluciones reales que dejen aprendizajes y establezcan otro orden, en este caso uno más justo. Sin embargo, el barco ahora se está hundiendo y no parece que haya alguien externo que venga en nuestro auxilio: solo nosotros somos, como colectivo, los que podemos salvarnos a nosotros mismos. Los héroes son colectivos.
Hormigas de ciudad
Se ha hecho viral el aplauso que se le da al personal de salud, y no es que piense que no es merecido, es justo aplaudirlos. Pero también es justo aplaudir a un montón de héroes que escapan al censor -creo, establecido por los medios de comunicación y los usuarios de redes sociales que dicen quién es merecedor y quién no- que dicta a quién hay que reconocer. Nadie ha salido a aplaudir a los profesores que hacen milagros para mantener las clases de manera virtual y sostienen el sistema educativo, nadie ha salido a aplaudir a los recolectores de residuos que evitan que se acumulen en nuestras casas, a los kiosqueros de barrio que hacen que no tengamos que ir muy lejos a comprar provisiones, a los choferes que hacen que el mundo siga andando, a los cooperativistas que barren la veredas, cortan el pasto, levantan las hojas coloridas del otoño, juntan la mugre de las calles; que hacen, en definitiva, el trabajo que otros no harían. Para todos ellos y muchos otros, no hay aplausos. Ellos: ¿son héroes de segunda? No, no y no: son las hormigas de ciudad, son los que la hacen funcionar, los que la limpian, la construyen, la mueven. Además del personal de salud, ¿a quién aplaudirás hoy?
Conclusión:
La sociedad actual es como un Narciso, ese que cayó al agua y se ahogó en la contemplación de sí mismo enamorado de su reflejo, pues era hermoso. Nosotros, como sociedad, estamos en caída, creyendo que nuestro reflejo, fundamentado desde la razón y la técnica, es hermoso. Pero esta pandemia nos está mostrando que el reflejo es espantoso y que tememos asomarnos a ver: incendios temibles, destrucción de la Amazonía, envenenamiento de los mares y ríos, hambrunas, pandemias, extinción en masa de la especies, pérdida de biodiversidad… No, nuestro reflejo no es hermoso, y sin embargo estamos cayendo obnubilados por una imagen de superioridad, y cegados por unos medios de comunicación y una academia y una forma de habitar y ser en el mundo al servicio del capital y del hambre voraz de acumulación de unos pocos. Ese es, creo, el reflejo, por lo menos el que veo. Pesimista, sí, pero creo que “los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay”[6].
Quizá como civilización -acudiendo a orientalismos- estemos viendo aquello que Buda vio después de una vida alejado de todo lo que le hiciera daño: la muerte, la vejez, la enfermedad. Y estemos ahora por empezar a ver al mendigo feliz, y comprender con ello que podemos vivir con menos, sin tantos atavíos superfluos creados por el gran mercado y vendidos y promocionados por la publicidad que aprovechando nuestro deseo explota nuestra debilidad y nos crea necesidades innecesarias. Empezar a ver que podemos transformar este mundo en uno más justo, en que las quijotadas son necesarias, en que otro mundo no solo es posible, sino necesario.
Vengo de la tierra del café y de la ciudad de las montañas. Soy un proyecto de contador de historias y de periodista cultural, para lo que uso la fotografía, el vídeo y, sobretodo, la palabra. Escribo y «foteo» porque le apuesto a una sociedad justa. Mi lema: para todos todo.
En el día de la soberanía compartimos algunas reflexiones que creemos necesarias en una época muy compleja y convulsa del mundo. ¿Estamos viviendo una transición? ¿Seguirás primando las lógicas globalistas o mutará hacia las soberanistas? ¿Dónde quedamos como país?
Durante gran parte del siglo XX la dicotomía que dividió como un parte aguas al mundo fue la izquierda y derecha. Con la irrupción del peronismo y otros gobiernos que no pretendían ubicarse de un lado o del otro de las grandes superpotencias de la época, se conformó una tercera vía. Desafortunadamente -cuanto menos en Nuestra América- muchos de esos gobiernos terminaron siendo derrocados bajo las directrices de Washington.
La frase decía: “Ni yanquis ni marxistas, peronistas”. Procesos soberanistas que no se encuadraban ni con el capitalismo promulgado por los norteamericanos, ni con el comunismo impulsado por la Unión Soviética.
La caída del muro de Berlín puso fin a ese momento de disputa. Habían ganado las fuerzas occidentales en esa batalla cultural por ver quién se convertía en el hegemón mundial. Estados Unidos logró aquel triunfo a punta de pistolas, no solo de las reales, sino las de Hollywood y los medios de comunicación, las presiones económicas y el sueño de “libertad”, “desarrollo” y “modernidad”, entre otros.
Nuevas dicotomías
Como todo proceso histórico, las contradicciones de antaño no necesariamente responden a los mismos patrones varias décadas después, y hoy hablar de izquierda y de derecha quizás no termine de definir lo que sucede en el mundo.
La globalización ha hecho un terrible daño a la humanidad y sus consecuencias se están viendo a escala planetaria. Desde el acelerado cambio climático con sequías e inundaciones donde antes no sucedían, las cada vez mayores brechas entre quienes más y menos ingresos perciben diariamente para vivir (o subsistir), una economía globalizada ultra dependiente de las cadenas de suministros (que la pandemia puso a temblar), la concentración de las industrias culturales (fundamentalmente en el cine y en los medios de comunicación), entre un sinfín de campos o áreas que podrían mencionarse.
¿Sirve hoy hablar de izquierdas y derechas para explicar el mundo? ¿Putin o Xi Jimping son de izquierda? ¿Biden, Merkel o Sánchez son de derecha? Seguramente esta dicotomía es necesaria, pero no suficiente para explicar el mundo de hoy. En relación con ello, el analista político Alfredo Jalife-Rahme sostiene que hoy habría que hablar de “globalistas” o “soberanistas”.
Desde esta otra dicotomía quizás se pueda comprender mejor lo que sucede en el mundo. Están aquellos que pretenden seguir avanzando hacia un mundo hiperconectado (donde ellos son quienes lo controlan) y quienes, sabiendo que vivimos en un mundo globalizado, utilizan las herramientas por este creadas para intentar aumentar sus cuotas de decisiones soberanas.
Ante el triunfo de la unipolaridad, los EEUU avanzaron con la globalización y la construcción de un mundo controlado por las finanzas y el individualismo. No sin tener sus resistencias, obviamente. Y se hizo muy difícil para quienes no estaban dispuestos a subordinarse a los designios del imperio.
Vuelta de Obligado
Este 20 de noviembre para les argentines es una fecha muy especial. El propio General José de San Martín sostuvo que la Batalla de Vuelta de Obligado había sido la “Segunda Guerra de Independencia”. Ese día de 1845 la Confederación Argentina se enfrentó a las dos potencias militares de la época: Francia e Inglaterra.
Fecha que, como mencionaba Cristina Fernández de Kirchner en 2009, fue celosamente ocultada por la historiografía oficial. ¿Y ocultada por qué? Porque la historia mitrista no quería un pueblo heroico y orgulloso de su historia y su cultura, nos querían deprimidos, angustiados, pensando que todo está mal. ¿Acaso eso no es lo que responde una gran parte de nuestro pueblo cuando le preguntan cómo le está yendo al país?
Hoy día la cosa no es muy diferente pese a haber pasado más de un siglo y medio. Ahora son los medios de comunicación y las hordas de trolls por las redes las que construyen ese imaginario de que todo está mal y que va a ir a peor. La oposición política actual se monta sobre esas premisas y construye su discurso de odio desde esa plataforma. Y siempre la culpa de todo es del gobierno, de los sectores populares, de la falta de “libertad”, de la falta de “democracias”. Las mismas acusaciones que hicieron a Rosas cuando decidió dejar el libre comercio y sancionó la ley de Aduanas.
En aquel momento las presiones eran de Gran Bretaña y Francia, hoy son de los EEUU y sus acólitos (FMI, Banco Mundial, OEA, BID, etc), aunque Gran Bretaña sigue allí, usurpando una parte de nuestro territorio en las Islas Malvinas y las demás Islas del Atlántico Sur. Y como lo hemos dicho en otras oportunidades, no es casual que así sea.
Una nueva oportunidad
El gobierno argentino hizo malabares para sortear airosamente la pandemia, dada la situación catastrófica en las que había heredado el país. Endeudamiento externo descontrolado, desregulación, falta de inversión en salud y educación, inflación galopante, salarios depreciados, ministerios cerrados, y un sinfín de cosas para arreglar.
Pese a las dificultades, se logró sobreponer a la pandemia, no sin sufrimientos y malestares, pero se pasó, y hoy estamos volviendo a ponernos de pie. Pero más de un año y medio de pandemia no fueron gratuitos. El desgaste del gobierno y algunas malas decisiones fueron letales en cuanto a lo electoral y las PASO lo reflejaron.
Afortunadamente, se hizo una correcta lectura de lo que sucedía y con mucho trabajo y militancia se acortaron las brechas en las elecciones de la semana pasada. El gobierno del Frente de Todos lo leyó como una buena elección pese a haber perdido terreno en las Cámaras. La derecha ya se creía dueña de la pelota -grosero error- y terminaron con caras largas pese a haber ganado.
“¿Qué van a festejar?”, vociferaban los muñecos de cartón opositores. La gran movilización popular del 17 de noviembre dio un espaldarazo al gobierno que ahora se puede parar de otra manera ante la oposición interna y externa. Pero esta segunda oportunidad no tiene margen de error. O se avanza en defensa de los intereses populares y de la defensa de la soberanía, o el pueblo argentino lo castigará.
Nuestra primera independencia quedó trunca producto de las traiciones de la oligarquía criolla, misma oligarquía que hoy pretende subsumirnos en la desesperanza y entregarnos al mejor postor como hiciera Mauricio Macri y “el mejor equipo de los últimos 50 años”. Por ello es tan importante en una fecha como esta seguir reafirmando nuestro derecho de autodeterminación, de soberanía y de libertad.
Cristina Fernández de Kirchner en la asunción de Alberto Fernández dijo: “Sé que usted tiene la fuerza y la convicción para cambiar esta realidad tan fea que hoy están viviendo los argentinos. Tenga fe en el pueblo, tenga fe en la historia. La historia siempre la terminan escribiendo -más temprano o más tarde- los pueblos. Y sepa que este pueblo maravilloso, que nunca abandona a los que se juegan por él… convóquelo cada vez que se sienta solo o sienta que los necesita, ellos siempre van a estar acá cuando los llamen por causas justas”.
En el Día de la Militancia nos convocó y estuvimos. Ahora hay que avanzar sobre las multinacionales que nos saquean, y allí estaremos; avanzar sobre los vivos que pretenden enriquecerse a costa de nuestro sufrimiento, y allí estaremos; investigar la deuda externa y que la paguen los que se la robaron, y allí estaremos; volver a dar la discusión sobre la concentración mediática, y allí estaremos; dar la discusión sobre el acceso a la tierra y la vivienda, y allí estaremos; y tantas otras batallas que hay que dar.
En el día de la Batalla de la Vuelta de Obligado, en el Día de la Soberanía Nacional, gritemos más unidos y con más fuerza que nunca: ¡Patria sí! ¡Colonia no! ¡Venceremos!
Nicolás Sampedro
Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.
El espacio político que hoy se presenta como “Juntos” (que fue “Juntos por el cambio” en 2019 y “Cambiemos” en 2015), despliega una campaña que destila odio, mentira y confusión… La gestión de Cambiemos fue la mejor banda tributo a las políticas neoliberales que aplicaron los militares en términos económicos (y en otros términos también). Se basó en conseguir financiamiento internacional para hacer andar la bicicleta financiera y transformar al país en un gran espacio para blanquear dineros ilegales y fugarlos a paraísos fiscales. Sin que quede un solo dólar en términos de infraestructura, quedó una deuda como salvavidas de plomo que perpetúa el saqueo y la dependencia. A una persona con un capital significativo le era más rentable ponerlo a jugar en el sistema financiero que apostar a un proyecto productivo. Ese modelo no estimula el trabajo, solo la especulación y la exclusión.
En sus slogans enarbolan conceptos como trabajo, educación y salud, sin embargo sistemáticamente recortaron presupuesto en esas áreas. Para dar cuenta de lo que pueden hacer basta con mirar el estado de la educación y la salud pública en la Capital Federal, que luego de 3 gestiones de gobiernos del PRO, año a año miles de pibes y pibas se quedan sin vacantes en las escuelas, el acceso a la salud y la capacidad de resolución de los efectores públicos de salud se deteriora al compás de un ajuste sistemático, la exclusión social se hace inocultable. La ciudad más rica del país reproduce la miseria y la desigualdad, sin garantizar derechos básicos para las mayorías.
La irresponsabilidad de estos dos años como oposición, realmente puso en peligro una estrategia sanitaria. A más de un año y La irresponsabilidad de estos dos años como oposición, realmente puso en peligro una estrategia sanitaria. A más de un año y medio del comienzo de una pandemia que azotó al mundo y rompió el paradigma del modo de vida occidental, Argentina mostró buenos resultados debido a la tradición sanitaria de nuestro pueblo (amplia predisposición al cumplimiento de las medidas de prevención y buena recepción de las vacunas). Nuestro país es uno de los que tuvo mejor desempeño según el indicador epidemiológico de exceso de mortalidad de la región y el mundo: en el país las muertes en 2020 solo superaron un 12% el promedio entre los años 2015 y 2019, mientras que Perú tuvo un exceso de mortalidad de 94% y Ecuador de 64%.
Pero la economía…
Sin embargo la situación económica es compleja. El buen desempeño de la macroeconomía no se traduce en reducción de la desigualdad. Mientras tanto la especulación y los aumentos de precios (de quienes controlan las cadenas de valor), impactan de lleno en un pueblo que hace años viene siendo castigado por una injusta repartija de la riqueza, donde los privilegios para unos pocos se profundizan mientras la miseria se expande, al igual que la violencia y la falta de educación.
Hay fenómenos globales que azotan al país y eso hay que poder verlo. La violencia en el resto de los países de Nuestra América también es brutal. La inseguridad en países como Colombia, donde se asesina a sangre fría pese a que está técnicamente militarizada, muestra una vez más que pese a que nos quieran convencer (con horas de tv y chorros de tinta) que el problema de la inseguridad se resuelve con mano dura, baja de la imputabilidad y otras medidas, éstas solo profundizan la desigualdad y la miseria. Para resolver la inseguridad hay que repartir, y no palos, sino tierra, trabajo, educación, salud y dignidad. El camino para eso es largo pero no por eso tenemos que perder el aliento.
El mundo está en crisis y ante eso florecen los discursos de odio, de intolerancia. Otros momentos de crisis global parieron los movimientos más brutales y asesinos de la historia. La intolerancia lleva a la violencia y quienes reproducen esos discursos lo saben muy bien. En un momento donde construir esperanza se hace cada vez más difícil, apostar a la dignidad es nuestra única salvación. Teniendo en cuenta que la pandemia nos abrió los ojos para practicar el cuidado, no solo entre nosotres sino también con nuestra casa grande, la madre tierra. Internalizar ese aprendizaje y su práctica nos permitirá construir otros tipos de sociedades, más inclusivas y tolerantes.
Muchos desafíos
Falta mucho y el Frente de Todos cosecha muchas críticas, errores no forzados, incongruencias y tibiezas que favorecen a los Falta mucho y el Frente de Todos cosecha muchas críticas, errores no forzados, incongruencias y tibiezas que favorecen a los poderosos de siempre. Sin embargo, es la fuerza política que contiene al campo nacional y popular, y que nos permite construir otros modos de hacer políticas. Es la única esperanza para poner freno a la derecha que representa Juntos, pero que tiene a muchos laderos que a la hora de juntarse para destruir derechos lo van a hacer.
Es hora de recuperar la iniciativa, de poner sobre la mesa que el problema de la pobreza es producto de la excesiva riqueza y de la falta de distribución. Echarle la culpa a un gobierno por los números de la pobreza es el camino fácil de los gritones de lata que obvian observar que hay pobres porque hay ricos y si cada vez hay más pobres es porque desde hace 14 años que vivimos un proceso de concentración global de la riqueza.
Tenemos que repensar los modos de producción para no seguir destruyendo la tierra; profundizar las políticas redistributivas para terminar -de una vez por todas- con la miseria y la desigualdad; ejecutar urgentemente programas de reparto de tierras para generar condiciones dignas de vida; generar procesos educativos que permitan condiciones dignas de trabajo y de aprendizaje; desarrollar políticas sanitarias integrales donde el cuidado y la promoción de la salud sean el camino. Son las tareas pendientes a construir como campo nacional y popular. Sin embargo es necesario comprender que esas tareas serán cada vez más difíciles de concretar si siguen sumando votos y adeptos quienes proponen al saqueo, la intolerancia y el individualismo como práctica política.
Nasim Iusef Venturini
Habitando la tarea de generar ciencia, con los pies en el barro y a partir de la acción, para construir justicia social. Me formo permanentemente en los campos de la economía y la salud, y considero que lo más importante es cuidarnos y cuidar nuestra tierra.
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