Fuego con fuego, la lógica de la Provincia

Fuego con fuego, la lógica de la Provincia

TIEMPO DE LECTURA: 9 min.

La Policía bonaerense multiplicó incalculables veces su presencia en las inmediaciones del estadio tripero luego de la represión ejercida durante el encuentro Gimnasia-Boca. Para “evitar nuevas tragedias”, la Provincia resolvió llevar más de los mismos que foguearon el clima.

Tras la ardua represión ejercida por la Policía de la Provincia de Buenos Aires durante la noche del 6 de octubre, en el marco del partido Gimnasia – Boca, en el estadio Juan Carmelo Zerillo, las inmediaciones del estadio amanecieron militarizadas durante la mañana del miércoles 13, a la espera de realizar el operativo para el encuentro entre “el Lobo” y San Lorenzo de Almagro.

Como si hubiera un enemigo a combatir, y con la misma lógica que se ejecutó el operativo asesino del anterior encuentro, la provincia resolvió imponer un cuerpo policial descomunal y nunca antes visto para enfrentar “los peligros” que podría suponer la realización de la fecha de turno en el bosque.

Aquel 6 de octubre, el mismo cuerpo policial protagonizó una de las mayores -sino la mayor- tragedia del fútbol argentino en la década. El encuentro en cuestión develó, una vez más, varias fragilidades de lo que constituye la realización del fútbol en Argentina -así como en otras sociedades-. Sin embargo, en este caso el foco está en nuestro país, y para comprender el desarrollo de semejante atrocidad, se pueden analizar múltiples causalidades que se desprenden desde la opinión pública y los medios de comunicación, pero también hay que contextualizar sus orígenes.

Ante la abundante disponibilidad de declaraciones de quienes están al frente de los operativos y forman en gran parte a la opinión pública, dígase el ministro de Seguridad de la Provincia, Sergio Berni, o la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte (APreViDe), Revista Trinchera decidió comunicarse con socios del club tripero, que vivieron en carne propia el infierno del pasado jueves, y la reivindicación policial durante la jornada del miércoles 13. Los mismos darán sus testimonios líneas adentro.

Las más de 400 balas de goma disparadas, junto con la indefinida cantidad de gases lacrimógenos desbloqueados la última noche de jueves en el bosque platense, dieron como resultado –en un ambiente de angustia, caos y desesperación- la muerte de “Lolo” Regueiro, hincha de Gimnasia, a raíz de un paro cardiorrespiratorio.

Cumplidos los 9 minutos de juego del partido, una nube blanca cubrió el cielo bajo los bancos de suplentes, donde, los propios jugadores, en una sorpresiva maniobra, comenzaron a cruzar el campo de juego dirigiéndose a los vestuarios. Los cánticos podían aseverar que el equipo xeneize abandonaba el partido, pero los motivos eran desconocidos.

Solo uno o dos minutos fueron necesarios para que esta nube se presente como el motivo de suspensión, y penetre a toda la hinchada del “Lobo”, que había asistido a uno de los partidos más importantes y definitorios del torneo con una gran expectativa.

La gran asistencia -que apenas superaba la capacidad instalada en el predio, si es que la superaba- podría definirse como un hecho que conspiró a favor de la tragedia pero, sin dudas, quedarse en este punto sería acortar a gran escala la discusión.

De repente el aire se hizo irrespirable, la movilización imposible y la desesperación creció en escala. La popular más popular, la llamada “centenario”, que recibe a los hinchas más enérgicos y festivos, se convirtió en un verdadero escenario de terror. Con las puertas cerradas, la capacidad colmada y el aire cubierto de toxinas, un desenlace de desgracia tenía los minutos contados.

Es imposible afirmar que la noche del jueves 6 de octubre, en el estadio Juan Carmelo Zerillo no fue una tragedia, contextualizando el accionar policial, las horribles sensaciones que los hinchas transmitieron a través de sus rostros, y por sobre todas las situaciones, con el resultado de un fallecido.

No obstante, es importante remarcar que podríamos estar en la narración de un hecho mayormente catastrófico, si no fuese por el comportamiento de la multitud Tripera, que procuró ayudarse entre sí, y logró, por ejemplo, tirar abajo las puertas que la policía creía necesarias dejar cerradas. Justo a tiempo, ya que el aire se acotaba. Otros grupos decidieron abrir paso en algunos alambrados del predio para poder encontrar una nueva salida que no sea hacia el oscuro bosque, donde existía otra problemática: los ruidos de disparos no cesaban, minutos a minuto.

Una verdadera trampa mortal, adentro gas que imposibilitaba la respiración, afuera balas y más balas. Pero, ¿contra quién?

Uno de los ejes más importantes de este análisis sin dudas es este ilógico e incongruente accionar policial, que disparó a diestra y siniestra balas de goma durante aproximadamente una hora, a la altura de tener un enemigo formidable en frente. Sin embargo, no existía tal enemigo. Es difícil imaginar un grupo rebelde que se enfrente durante una hora a un cuerpo policial, y en desventaja.

A la altura de estas ejecuciones también están las decisiones de arrojar gas lacrimógeno bajo las tribunas, como si no alcanzara con el que se usó para reprimir afuera, cuando comenzaron los incidentes a raíz de la insatisfacción de algunos socios que quedaron en el exterior del espectáculo deportivo.

La consigna sigue sin ser resuelta: ¿Qué puede haber justificado tal represión? De base, ninguna situación. Sin embargo, tampoco se desprende un hecho concreto que haya tentado a los oficiales. Se indica desde los grandes medios de comunicación, como una de las posibles causas, que alrededor de 10 mil personas quedaron fuera del predio y que, en este sentido, su origen se debería a una sobreventa de entradas en base a la capacidad del estadio.

La tragedia se debió exclusivamente a una represión policial, están circulando distintos videos e imágenes en redes, y demuestran que no había 10 mil personas que Aparicio (Eduardo, titular de APreViDe) denunció al principio. No existían y no existe que en una cancha para 30 mil personas entren 10 mil mas, no hay forma de disimular eso, ni en las canchas más grandes del país. Está claro que había lugar, que no hubo sobreventa, y que salieron a reprimir sin ninguna mediación ni acción concreta”, contó a Revista Trinchera Nazareno Santucho Re, socio de Gimnasia y miembro de la Agrupación Compromiso Gimnasista.

El socio se refirió fuertemente a la seguridad, y lamentó que Gimnasia deba afrontar ahora el gasto de alrededor de 1 millón de pesos para arreglar la infraestructura dañada por los incidentes: “Esto fue un daño muy concreto al club, que ahora tiene un palo de gastos para reparar las instalaciones, además del daño a los socios e hinchas, sin mencionar al fallecido y su familia. Yo desde la agrupación no estoy de acuerdo con muchísimas cosas de la gestión, pero no se le puede hacer cargo en este caso al club de la locura del otro día, sino a la seguridad, única responsable de esto, y que no se hace cargo”.

Por otro lado, las declaraciones de Berni son una locura, salió a justificar la represión, mintió sobre que no había un muerto cuando todos los medios locales ya estaban dando nombre y apellido. A la mañana siguiente sostenía que no había alguien con el ojo comprometido, y al otro día salió la nota de TyC sobre el hincha, que además fue apretado por el ministerio de Seguridad, algo sumamente grave”, aseveró Santucho, quien además no se olvidó de mencionar a Aprevide: “para colmo está ApreVide que, en su lógica, los operativos de seguridad están armados para perseguir al hincha, que para ellos todo hincha es conflicto, y así te militarizan el bosque un día como hoy, una provocación total al hincha y demostración de poder”.

En esa línea, el socio tripero se refirió a la excesiva contratación de cuerpo policial para los controles, el cual fue entendido por los hinchas como una “mojada de oreja total”, y que además complejizó el ingreso al estadio.

La lógica de control se refuerza con más firmeza a tan solo semanas de esta profunda herida al hincha de Gimnasia, que se mantiene fresca, en lo que fue una noche traumática para muchos socios que pretendían disfrutar del partido.

El ambiente era el de siempre, la popular repleta. Nosotros entramos un poco antes, pero el protocolo fue el mismo, juntada con amigos en el monumento y adentro. A partir de las 21 empezamos a escuchar balas de goma, y a los 10 minutos de partido, empezó a llegar el gas que tiraron desde afuera para adentro. El ambiente se hizo imposible de transitar, sin aire y espacio, la gente se desesperaba por salir. Finalmente logramos avanzar luego de que los hinchas tiraron las puertas, y tuvimos  que romper el alambrado de la cancha de tenis para evacuar gente; chicos asmáticos, gente grande y nenes, para poder salir por otro lado que no sea la entrada, donde estaban tiroteando”, relató para este medio Irineo Estefanell Pradás, socio de Gimnasia desde 2014, y concurrente del estadio Juan Carmelo Zerillo desde hace 15 años, sobre las vivencias de la noche del jueves.

Volvimos a entrar porque quedaron varios amigos adentro, y la policía seguía reprimiendo afuera. Fueron casi dos horas de represión en la que se tiraron balas de goma y gas lacrimógeno, no sé si fue bajada de línea de Berni, querer bajar a Berni y a Kicillof, o una interna a raíz del cambio de jefe de la departamental, no importa, fueron a matar gente. A mi entender fue todo premeditado”, aclaró el socio tripero, que además puso en dimensión la anomalía de lo vivido: “Hace muchos años voy a la cancha, movilizaciones y otros contextos donde se puede reprimir, y nunca vi una represión de esta índole, la gente nunca hizo ningún tipo de disturbio y los policías nunca pararon de tirar”.

Según Pradás, otra intención de fondo que manejan las autoridades es incrementar los motivos que lleven a Gimnasia a jugar en el Estadio Provincial, que fue construido en proyección del modelo europeo, que consta de un estadio para los dos equipos más grandes de la ciudad, como puede ser el “Giuseppe Mezza” o “San Siro”, estadio único en el que juegan el Milán y el Inter de Italia.

Otra causa tapada acá es la intención de sacarnos del bosque y llevarnos al estadio provincial de 25 y 32. Fue una inversión muy grande de la provincia y está prácticamente inutilizado, sacando la vacunación y algunos conciertos. Cada municipio que pasó en estos años quiso que Estudiantes y Gimnasia jueguen ahí, y buscan motivos constantemente para llevar al club, pero el grueso común de hincha no quiere irse del bosque”, explayó el socio de Gimnasia.

Las declaraciones de ambos hinchas coinciden en la necesidad de los medios de desviar el foco de la tragedia, lo que recala un accionar de las fuerza policiales a la altura casi de un conflicto bélico, en un contexto festivo y familiar, que derivó en la trágica muerte de César “Lolo” Regueiro, de 57 años de edad. La impunidad con la que el cuerpo policial bonaerense actuó durante la noche del jueves 6 de octubre representa un accionar asesino. Desde este medio, exigimos que los culpables no permanezcan impunes, y que se ejerza justicia por Lolo Regueiro y por el pueblo tripero.

Joaquín Bellingeri
Joaquín Bellingeri

Militando desde la información y la palabra contra el amarillismo oportunista y por una sociedad en la que predomine la equidad social.

¿De dónde venimos, hacia dónde vamos?

¿De dónde venimos, hacia dónde vamos?

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

La coyuntura obliga a repensarnos constantemente. O quizá sea parte de la tarea militante: asumir las contradicciones cotidianas y romper con el costumbrismo para hacernos las preguntas incómodas que ameritan respuestas urgentes.

En un diagnóstico prematuro se leen diversos fenómenos que dan cuenta de un cambio paradigmático. Habitamos hoy una sociedad sobre-fragmentada, donde lo que prima es la individualidad por sobre lo colectivo, bajo un disciplinamiento social locuaz en el que todos somos un poco títeres y titiriteros. El cuerpo social se volcó en una homogeneidad atomizada de identidades licuadas que se construyen desde la otredad como punto de partida. Hasta acá, nada nuevo. 

De un tiempo a esta parte, podríamos pensar en cómo el liberalismo se fue filtrando en la porosidad de los diversos eslabones sociales hasta entrelazarse íntimamente en la génesis del pensamiento regional, gestando un pensar global que responde a intereses ajenos a los propios. ¿Es posible hablar de un pensamiento nacional-popular hoy, que no esté infectado por las características procaces del neoliberalismo en las prácticas más íntimas y cotidianas de la política desde sus distintas vertientes? 

Ignorar las influencias de una sociedad plenamente intervenida por la manipulación económica, política y cultural de un imperialismo sobre-desarrollado sería ignorar el trasfondo de la cuestión. Dentro de ello, es también un gran error suponer que el poder real se sostiene sobre las estructuras institucionalizadas o gubernamentales. En ese sentido, podríamos explicar la crisis de representatividad política en la cual hoy se inscribe toda la región nuestroamericana. 

La crisis política tiene diversos rostros y está plenamente signada por un tiempo sin claridad tangible. Hay quienes hablan de la misma como producto de la pérdida de los valores sociales y morales que conglomeran y ordenan a la comunidad; otros asignan que este estado de fragmentación aparentemente sin retorno responde a la modernidad, y del mismo modo hablan del fin de la historia como la conocemos. O mismo aquellos que explican este contexto como un retroceso que responde a tiempos cíclicos de crisis, necesaria para gestar nuevas transformaciones. Y aunque las lecturas son más amplias y tienen otros colores, todas coinciden en que el mundo de hoy es imperativamente desigual, fragmentado y caótico, lo que nos lleva a preguntarnos constantemente qué hacemos.

Me gustaría retomar lo que postula Dubet en “¿Por qué preferimos la desigualdad?: traza la idea de una trampa que conduce a sostener desigualdades justas y desigualdades injustas. ¿Cuál es entonces el lugar donde radica la igualdad y la fraternidad?, y aquellas ideas revolucionarias y parteras de los tiempos violentos -léase modernos-. Nos encontramos nuevamente con que la desigualdad es una elección racional que impone un pequeño grupo poseedor de la mayor parte de la riqueza en detrimento de las mayorías. 

Es decir, las élites políticas y económicas son las que deciden qué tan igual o desigual puede ser una sociedad. En esta clave, las desigualdades son producto de los mecanismos que componen las redes de relaciones donde se constituyen las ideologías y que luego se traducen a políticas que establecen los grupos de poder en cada sociedad para mantener el control.

La génesis misma de la formación individual y colectiva está transversalmente influenciada por las desigualdades. Partamos del sistema educativo. Sería muy ingenuo sostener que la educación en nuestro país -y ni hablar si lo traspolamos a un análisis nuestroamericano- no abona a la profundización de las desigualdades, cuando es parte del engranaje que articula en pos de mantener el orden establecido de las cosas. Un orden tan prolijamente articulado, interconectado e internalizado que funciona sin mayor requerimiento que las condiciones sociales establecidas. 

Hay, a mi entender y a sabiendas de que puedo estar equivocada, algo que se dibuja sobre todas las lecturas. La dialéctica es siempre la misma: opresores-oprimidos. Imperialismo más o menos oculto, más o menos tangible, más o menos violento.

A todo tiempo le corresponden pensadores que se topan con una maraña de sucesos aparentemente inconexos, pero profundamente relacionados. Han sido pocos los tiempos de claridad, si es que alguna vez los hubo, y pocos los pensadores que han sabido interpretar la coyuntura de modo tal que pudieran trazar diagnósticos y proponer utopías dignas de ser defendidas como quien entrega su vida a las causas. Han sido apenas pequeños focos en un camino largo y tendido donde, como Silvio, podríamos cantar sosteniendo que muchas veces

comenzamos un día por los tiempos de siempre y todavía;
comenzamos felices
a juntar cicatrices,
como buenas señales de los años,
y, peldaño a peldaño,
levantamos paisaje

Y como replica llegado el final, quizá haya que recordar y sostener siempre que

el amor sigue en brete  
y el camino a machete

Releyendo a Cooke, podríamos sostener que si el caos de estos tiempos nos altera y nos quita el sueño, si la vorágine nos apabulla y no nos deja pensar, no creamos que esta es la primera vez que nos vemos presos del desencanto político. Ya lo expuso el Bebe en el ’64: “La despolitización es una política como cualquier otra, dentro de la no-ideología que no es otra cosa que la ideología de las clases dominantes”.

Ante la despolitización, la única respuesta es la organización colectiva; la política de las bases como respuesta a la política mezquina. Es imperante que la unidad sea el eje central de todo escenario político, y se ponga en el centro lo que nos unifica como pueblo sin perder de vista a los enemigos de siempre. El imperialismo siempre fue y ha sido la cuestión central de nuestros problemas políticos, aunque algunos renieguen de esta categoría y se pierda como algo caducado. 

Cabe preguntarnos justamente si no es su relego del análisis coyuntural lo que nos impide ver qué hay de trasfondo. ¿Quién mueve los hilos de nuestra historia, quién es el banquero de nuestra economía, quién es el verdugo de nuestra autonomía política? Si hemos perdido o vamos perdiendo nuestra soberanía política y económica, quizá sea porque nos han privado de nuestra identidad popular, manipulando el juego y haciendo del campo político un dramaturgo propenso al desencanto, una política domesticada. 

La única alternativa a la atomización y fragmentación en ebullición, no puede ser otra que la conformación de nuevas consagraciones comunales, dentro de un cambio cuasi ontológico que se revele a la idea de una patria sometida, para parir y gestar una praxis liberadora que construya un proyecto político. No desde la otredad, sino integrando al otro en un todo/s.

Solo apostando en un otro, solo creando marcos de acción directa y concreta en colectivo, es que podemos pensar en la creación de nuevos horizontes políticos que además de defender lo construido hasta la fecha, nos inviten a reencantar el mundo, a embestirlo nuevamente en sueños transformadores; a recuperar el sentido político de la palabra democracia y hacer de la identidad popular una herramienta contra la internalización del enemigo de la que tanto habla Fanon. Solo retomando las categorías de la descolonización, hablando a viva voz del imperialismo, de opresiones y resistencias, sin tapujos y sin que las críticas a los modelos sean sinónimo de rupturismos, es que podemos entender la escalada de la violencia como la internalización y la respuesta a una desigualdad que crece con una profundidad grotesca.

La tarea es aún más escalofriante en la cotidianidad cada día más efímera hija de la liquidez de este tiempo, que de tan tirano se evapora y no nos permite frenar la pelota y visualizar el detalle, hasta marearnos como si viviéramos viajando sobre un tren sin frenos y sin paradas. Si ese movimiento constante no nos permite delimitar las estructuras que se proyectan precoces sobre nuestros ojos para desvanecerse, debemos poder convertirnos nosotros mismos en freno y pausa. No correr tras la agenda impuesta. 

Ante tiempos veloces y violentos, lo único que puede salvarnos es recuperar el sentido político de la palabra política. Construir la unidad desde la diversidad. Que las cabezas y los cuerpos a los que abonan las bases distingan y construyan nuevos horizontes hacia donde dirigirnos por fuera de las mezquindades de la política liberal-burocrática. Y que, en todo caso, las discusiones sean para saldar desacuerdos y no para sumar a la profundización de la fragmentación del cuerpo político. 

Tanto a nivel nacional como en el territorio nuestroamericano, existe y resiste en la pulsión de esta, nuestra tierra, una compleja unidad histórico-cultural que debe tomar por rehén a nuestro cuerpo político aburguesado. Hacer del arte estratégico y político, un campo que ponga en cuestión efectivamente los intereses en juego; y para ello debemos empezar por ser las bases quienes cuestionamos esos funcionamientos. Es preciso remover la desesperanza, recomponer las organizaciones y las representaciones sociales, salirnos de los travestismos políticos lavados y modernizantes, y preguntarnos como en su momento lo hacía Darcy Ribeiro:

“¿Dónde está la intelectualidad iracunda que se haga voz de este pueblo famélico? ¿Dónde están las militancias políticas que armen a los latinoamericanos de una conciencia crítica esclarecida sobre nuestros problemas y decidida a dejar atrás tantos siglos de padecimiento?”

Y aunque esto ya no sea de Darcy: ¿Qué significa hoy ser un intelectual comprometido con la Universidad Pública en la Argentina? ¿Qué significa habitar esas aulas? ¿Qué hacer cuando la política se fuga de la rosca y lo intransigente se vuelve imperante? 

Darcy tenía otra característica muy particular que lo coloca en el panteón de pensadores de época que pudieron leer y actuar en consonancia con su tiempo histórico. Mantuvo la coherencia entre el decir y el hacer, y realizó las preguntas incómodas que nos obligan a repensarnos y situarnos en tiempo y espacio para ver de dónde venimos y preguntarnos hacia dónde vamos. 

Manuela Bertola
Manuela Bertola

Hija y nieta de la historia de nuestro pueblo. Estudiante de sociología. Nacida y criada en la ciudad donde las diagonales tocan el sol.

¿Lo único que queda es el Fondo?

¿Lo único que queda es el Fondo?

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Instrúyanse, porque tendremos necesidad de toda nuestra inteligencia. Agítense, porque tendremos necesidad de todo nuestro entusiasmo. Organícense, porque tendremos necesidad de toda nuestra fuerza”.

Antonio Gramsci

Argentina duele y nos duele a todas y a todos. La brutal desigualdad en la que desemboca la economía argentina luego de más de 40 años ininterrumpidos de políticas neoliberales, hace pensar que la única salida que hoy tiene el país es el ajuste para cumplir el programa con el FMI de modo de evitar un “colapso” de la economía.

De los ajustes sabemos que implican recesión y la ruptura de los tejidos sociales que traen aparejados los procesos depresivos, con el todavía fresco recuerdo del 2001 donde el establishment económico y unos cuantos políticos se rieron en la cara de lxs argentinxs, estafando y asesinando al pueblo (muchos responsables todavía impunes, qu fueron funcionarios de la Alianza, hoy integran Juntos por el Cambio, y también sigue en funciones alguno que otro en las filas del Frente de Todos).

Más allá del FMI, el brutal endeudamiento (cual salvavida de plomo) y la destrucción del tejido social que dejó la administración macrista, la economía argentina funciona mal y distribuye mucho peor, porque pese a tener algunos indicadores que se pueden decir “positivos”, el hecho de que tengamos más del 50% de las infancias bajo la línea de la pobreza es inaceptable.

Somos el país que más entradas reservadas/solicitadas tiene para el Mundial en Qatar, por lo tanto alguien está quedándose con algo que le corresponde a otre, y el problema no solo es político sino también redistributivo.

El problema está en las estructuras de los negocios que suceden en nuestra economía, que dado un Estado con escasas/nulas capacidades regulatorias efectivas, las transferencias de recursos del sector público al privado son enormes, por no decir obscenas, y en muchos sectores los subsidios al sector privado superan con creces las migajas que llegan a las políticas sociales, que en un contexto inflacionario licua todo intento redistributivo.

La economía informal permite diversos modos de “hacer negocios” por fuera de toda capacidad regulatoria, dando lugar a rentas que no sean gravadas, a que no haya condiciones dignas de empleo para les trabajadores y a que queden por fuera del acceso a derechos básicos asociados al trabajo formal un montón de compatriotas, destruyendo la posibilidad de que el trabajo permita contener y acompañar en el proyecto de vida de las personas.

Hoy nuestro país se encuentra con las tres herramientas de la política macroeconómica (tipo de cambio – tasa de interés – precios regulados) vedadas o limitadas para la utilización y con dificultades de que sean efectivas para resolver los problemas como la inflación; muchos menos quedan herramientas que busquen resolver los problemas redistributivos y de justicia social.

La escasez de reservas, la alta inflación y la imposibilidad de acceder al crédito externo, hacen del escenario una tormenta que puede devenir en tragedia dadas las condiciones socio-políticas que atraviesa nuestro país estos días.

El programa de ejecutar un ajuste fiscal y los pagos al FMI, cuyo cumplimiento implicaría un ancla en las expectativas inflacionarias de la economía, es lo que se está practicando y parece haber poca claridad en la conducción política respecto de un proceso de ajuste en el que no se comprometan políticas en curso o sin perjudicar a lxs más vulnerables. La tijera pasa por los más débiles, manifestando así la brutal desigualdad.

Una alternativa posible ante este panorama complejo sería que se recaude en los sectores con mayor capacidad contributiva para evitar una pauperización de les trabajadores, y que realmente se expongan las taras de funcionamiento de una economía en un país rico, donde un par de avivados hacen negocios a costa del hambre y la desesperación de las mayorías.

Nuevamente hay que remarcar que no hay que ajustar sectores sensibles como salud y discapacidad, y sí es necesario establecer mejores regulaciones para que los dineros a ese sector se traduzcan en beneficios concretos para la sociedad y no para tres vivos que facturan en el sector.

Mejorar la efectividad del gasto y aumentar la recaudación es una decisión política que requiere comunicación y prolijidad a la hora de implementar algún tipo de propuesta para que no se sigan profundizando la desigualdad y la miseria.

La propuesta de reveer las transferencias que el sector público le da al sector privado y aumentar la recaudación abre una ventana de oportunidad donde entra en disputa un punto clave de la política económica: intentar ordenar la economía de modo de que disfrutemos de las inconmensurables riquezas que tiene nuestra tierra. Defender a capa y espada la necesidad de mejorar y hacer más efectivas las transferencias a salud, educación y vivienda, es algo urgente.

Las transferencias (y “permisos” para evadir y eludir impuestos) que recibe el sector privado, que tanto dice ser promercado, se pueden pensar como renta subsidiada: si por tu actividad económica el Estado te otorga muchas exenciones y beneficios impositivos significa que te está subsidiando el negocio y que sin eso tendrías que cerrar la fábrica y hacerte cargo de las personas que dejas en la calle. Por lo tanto muchos de los que invierten en defenestrar al Estado lo hacen porque históricamente se enriquecieron a costa de él y cuentan con la impunidad para seguir reproduciendo esa injusticia. 

Un Estado que subsidia a sectores que no le reportan un buen servicio (caso servicios públicos) tiene la obligación de indagar en los aspectos de reproducción de estos sectores ya que limitan el uso de recursos en otros sectores que generen mayores desencadenamientos.

La vía de buscar recaudar más y mejor es urgente para poner en marcha procesos económicos que den trabajo y contengan, y esbozar líneas para que vivir bien en la Argentina no sea el sueño de muches y la realidad de unos pocos. La inevitabilidad de que el ajuste se realice sobre quienes menos tienen sería una injusticia, que de ser aplicada, será el caldo de cultivo de múltiples violencias. El hambre de les niñes no se puede pasar por alto, la necesidad de construir un futuro habitable para todas y todos debe ser el horizonte de aquelles que soñamos y luchamos por la dignidad de todo el pueblo.

Nasim Iusef Venturini
Nasim Iusef Venturini

Habitando la tarea de generar ciencia, con los pies en el barro y a partir de la acción, para construir justicia social. Me formo permanentemente en los campos de la economía y la salud, y considero que lo más importante es cuidarnos y cuidar nuestra tierra. Integrante de la Red Argentina de Investigadoras e Investigadores de Salud (RAIIS) y de la Red pública Argentina de Evaluación de Tecnologías de Salud (RedArets)

Un disparo a la razón / Un atropello a la democracia

Un disparo a la razón / Un atropello a la democracia

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Disputas de sentido, libertad de expresión y una democracia en vilo. El magnicidio a Cristina Fernández de Kirchner, ¿un hecho aislado e irracional u otra herramienta explícita del atentado a los acuerdos democráticos y la soberanía política?

“No puedo cruzarme de brazos
e interrogar ahora al vacío.
Me rodean la indignidad
y el desprecio;
me amenazan la cárcel y el hambre.
¡No me dejaré sobornar!
No. No se puede ser libre enteramente
ni estrictamente digno ahora
cuando el chacal está a la puerta
esperando
que nuestra carne caiga, podrida.”

Raúl González Tuñón

Fueron días intentando pasar en limpio los últimos sucesos para intentar volcar al papel una lectura clara de los hechos ocurridos el pasado jueves 1 de septiembre . 

Al día de hoy, el panorama político se desarrolla en un marco de tires y aflojes entre quienes toman una postura de sentencia a los sucesos ocurridos y quienes eligen seguir fogoneando la situación a raíz de diversas declaraciones de descreimiento a la violencia, sujeta al caso particular del magnicidio y sobre aquella que se fue incrementando en los últimos años.

Como venimos observando de un tiempo a esta parte, quienes levantamos cotidianamente las banderas democráticas, y analizando determinados marcos de despliegue político, nos encontramos con una desarticulación cada vez más profunda sobre los criterios básicos de convivencia política dentro de diversos espacios de acción colectiva. Podríamos incluso hablar de una ruptura en el convenio democrático de 1983, convenio sobre el cual podemos ser más o menos afines y al cual podemos recriminarle más o menos deudas de carácter democrático, pero que garantiza un piso de discusión y convivencia.

No es sorpresa que los mismos que pusieron en duda la desaparición de Santiago Maldonado o la cifra de los detenidos desaparecidos de la última dictadura cívico-militar-económico-eclesiástica, sean los que hoy ponen en tela de juicio el disparo contra la referenta del campo nacional y popular como un atentado a la democracia. Tampoco es de extrañar que diversos personajes, representantes de los poderes económicos y de los medios de comunicación hegemónicos, vociferen en defensa del discurso del odio, en nombre de la libertad de expresión. 

Cabe preguntarnos, entonces, cuál es el límite actual del ejercicio político. ¿Hasta dónde es capaz de llegar el accionar cada vez más reaccionario de una derecha sobreidentificada con las herramientas más encarnizadas de la violencia? 

El gatillo de ayer es ni más ni menos que el gatillo de hoy. Representado por quienes defienden a diestra y siniestra los intereses de los más poderosos. Son ellos quienes tienen la definición de arrasar con los intereses de un pueblo a punta de fuego y quienes construyen en la cotidianeidad los discursos mediáticos de blindaje político para que estos hechos ocurran a vista de todos, y bajo el silencio de algunos. 

Ante la avanzada de discursos de odio y el fogoneo constante, focalizado por determinados sectores pero que se filtra en los andamiajes más íntimos de nuestra realidad y se impregna en diversas dimensiones de nuestra sociedad, construir marcos de unidad política es imprescindible. 

Podríamos pensar en diversos ejes de abordaje para la construcción de marcos de unidad. La construcción de políticas que trabajen en clave de memoria democrática, es decir, el desarrollo de una política pública que piense y articule sobre el contenido de los mensajes mediáticos que se encargan de alentar discursos de odio. Pero, y fundamentalmente, poner en práctica políticas contra el negacionismo que cala cada vez más profundo en el sentido común de nuestro pueblo, repensando también la pauta oficial, en tanto y en cuanto significa el financiamiento a quienes monopolizan el discurso mediático que atenta contra la democracia.

Por otro lado, pero no menos importante, es urgente repensar el rumbo económico al cual nos vemos sujetos, no solo en el territorio nacional, sino en la región. En este sentido, podemos leer un giro de carácter neoliberal adoptado incluso por gobiernos populares, que es condescendiente con la profundización de las desigualdades sociales más estructurales de la región latinoamericana. Sin hacer la vista gorda sobre las presiones del poder concentrado real, es imprescindible analizar las diversas crisis de gobernabilidad impuestas por los mecanismos de control que responden a los intereses del poder hegemónico.

Probablemente, las características desarrolladas evoquen a volver a hablar de imperialismo en el sentido más tangible y explícito de la palabra, en tanto podemos leer dentro del desarrollo de la acción política de determinados sectores del poder, una réplica intervencionista en el sentido más cruento del intervencionismo sobre políticas que responden a la autonomía y la construcción de soberanía de los países latinoamericanos. 

La violencia como respuesta política no escapa a las dinámicas ya conocidas de las derechas neoliberales sobre estas tierras. Es alarmante la indiferencia colectivizada de gran parte de la sociedad ante el avance de dichas violencias, podemos entenderlo atado a la individualización masificada, que garantiza la fragmentación necesaria para el avance de consensos sobre los parámetros que definen el verdadero límite de la violencia política. 

Y justamente por esto, no es redundante hacer hincapié en la necesidad de profundizar y construir una salida colectiva que nos permita volver a los espacios de discusión política respetando los acuerdos democráticos y volviendo a poner de relieve el límite de la violencia. 

Es urgente hablar de la crisis política en la cual nos vemos inscriptos hoy, tanto como hacernos carne de las luchas que nos anteceden en la constitución de un país libre, justo y soberano. Con memoria y, particularmente, con una conciencia colectiva que sirva de abono para construir la patria de los humildes, bajo un re-encanto del sentido político. No aquella que perpetúa las injusticias, sirviéndose de la misma pólvora del ayer, pero a miras de cambiar el cuerpo del cual se vale para gatillar. A través de la manipulación y la des-identificación del propio pueblo con ciertas insignias populares, la derecha se camufla y se fragmenta, con nuevas herramientas, construyendo nuevos relatos, para vender el mismo buzón de siempre. 

Y charlando con Discépolo, pareciera que en mordisquito, ¡a mi no me la vas a contar! nos moja un poquito la oreja para rematar.

“Porque yo no lo inventé a Perón, ni a Eva Perón. Los trajo esta lucha salvaje de gobernar creando, los trajo la ausencia total de leyes sociales que estuvieran en consonancia con la época. Los trajo tu tremendo desprecio por la clases pobres a las que masacraste, desde Santa Cruz hasta lo de Vasena, porque pedía un mínimo respeto a su dignidad de hombres y un salario que los permitiera salvar a los suyos del hambre.(…)No. Yo no lo inventé a Perón ni a Eva Perón. ¡Vos los creaste! Con tu intolerancia. Con tu crueldad.”

¿Qué más se le va a refutar al tanguero excluido de la élite? Si nosotros no inventamos a Cristina, ni a Néstor, ni mucho menos a Evita o a Perón; a ellos, a ellos los inventaste vos, con el odio de siempre, regurgitado y recalentado en los discursos de hoy. 

Manuela Bertola
Manuela Bertola

Hija y nieta de la historia de nuestro pueblo. Estudiante de sociología. Nacida y criada en la ciudad donde las diagonales tocan el sol.

Justicia por Emilia Uscamayta Curi: la corrupción mata

Justicia por Emilia Uscamayta Curi: la corrupción mata

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

A seis años y siete meses de su muerte, se realizó una radio abierta para denunciar y pedir justicia por el acto de corrupción municipal que terminó con la vida de Emilia.

El pasado primero de agosto, se realizó un nuevo pedido de justicia por Emilia Uscamayta Curi en una radio abierta en la Plaza San Martín organizada por la Asamblea Justicia Por Emilia Uscamayta Curi. La manifestación fue encabezada por la familia quienes recordaron a Emilia en un día especial para su identidad indígena, el día de la Pachamama.

También participó uno de los abogados de la causa, Adrián Rodriguez Antinao, quien expuso los últimos avances de la causa y recordó que en menos de tres meses se realizará la primera audiencia del juicio. Además, participó la ministra de mujeres, políticas de género y diversidad sexual de la provincia de Buenos Aires, Estela Díaz; el cuerpo de concejales del Frente de Todos de La Plata; representantes de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social; y organizaciones políticas y sociales.

Emilia murió ahogada en una fiesta ilegal realizada el primero de enero de 2016 en la quinta “San Cayetano” (avenida 520 entre 159 y 160) en la localidad de Melchor Romero. El evento no contaba con guardavidas ni personal de seguridad en la pileta, ni con ambulancias y servicio de emergencias, que podrían haber evitado su muerte. Emilia fue auxiliada por algunas personas pero ninguna contaba con las herramientas para salvar su vida. Los organizadores del evento ignoraron la situación y siguieron con la realización de la fiesta durante toda la noche.

La familia junto a amigues, compañeres de militancia, la Asamblea Justicia por Emilia Uscmayta Curi y distintas organizaciones políticas comenzaron en esos primeros meses de 2016 con el pedido de justicia y pusieron el foco en los culpables efectivos y políticos del hecho para enmarcar a este crimen como un caso de corrupción. 

Emilia tenía 26 años y estudiaba en la facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP, donde también militaba en la agrupación Jorge Ricardo Masetti levantando las banderas de los pueblos originarios y de los feminismos. Ella tenía una fuerte identidad indígena heredada por su familia y sus raíces aymara y quechua. Nació en territorio querandí, por lo que también se posicionaba desde esa comunidad.

El juicio y los imputados

El próximo 25 de octubre es la primera audiencia del juicio donde hay cuatro organizadores de la fiesta imputados por el delito de homicidio simple con dolo eventual y dos hechos de desobediencia: Raúl “el Peque” García, Carlos Bellone, Santiago Piedrabuena y Gastón Haramboure. Mientras que, el ex funcionario municipal Daniel Piqué, está imputado por incumplimiento de los deberes de funcionario público.

En el momento del hecho, Haramboure contaba con el beneficio de prisión domiciliaria y salidas laborales, luego de haber sido condenado a más de 10 años de prisión por el crimen de Juan Maldonado en el boliche Alcatraz de Berisso en 2009. Piedrabuena tenía una condena de cuatro años por tenencia de armas y una causa abierta por desobediencia por violar una clausura en un boliche de su propiedad. Bellone es el dueño de la quinta donde sucedió la fiesta.

Todos los imputados tienen estrechos vínculos con dirigentes de Juntos por el Cambio como María Eugenia Vidal, Mauricio Macri y principalmente con el partido a nivel local con el intendente Julio Garro a la cabeza. Pero el más cercano a ellos es Raúl “el peque” García, empresario que en enero de 2019 fue detenido en San Bernardo en el marco de una causa por trata de personas para explotación sexual.

El último imputado es Piqué, quien era secretario de Seguridad. Desde ese área municipal se habría cobrado un canon ilegal para permitir la realización de la fiesta a pesar de no contar con habilitación municipal y que hizo desaparecer toda presencia policial o de Control Urbano a partir de las diez de la noche.

Justicia por Emilia Uscamayta Curi

De cara al juicio, el pedido de justicia se está extendiendo a todos los espacios públicos de la ciudad para que el caso cobre relevancia entre la población platense y de esa forma, presionar a los jueces para que cumplan con su labor. “Le pasó a Emilia, pero le podría haber pasado a cualquiera”, declaró Juan Uscamayta, padre de Emilia, en la radio abierta. El reclamo es por Emilia, pero también es por los miles de jóvenes de la ciudad que se encuentran desprotegidos por un municipio que no solo desampara por inacción, sino que también permite las condiciones para que se den hechos como este.

La corrupción mata.


Agustina Flores
Agustina Flores

Hija de los vientos patagónicos. Compañera (in)esperada de la militancia para la liberación. Entusiasta del puño y la letra. Lo personal es político, el periodismo también.

Mansilla: “El problema de la basura es un problema estructural en la ciudad”

Mansilla: “El problema de la basura es un problema estructural en la ciudad”

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Dialogamos con Cintia Mansilla, concejala platense por el Frente de Todos, sobre el tratamiento de los basurales a cielo abierto y la falta de transparencia del municipio.

La deficiencia en el servicio de recolección de residuos y el crecimiento de basurales a cielo abierto en los barrios de la periferia de La Plata contrastan con la promesa de Ciudad Verde y Sustentable que propone el intendente Julio Garro. Hablamos con Cintia Mansilla, concejala platense por el Frente de Todos, sobre la problemática que afecta cada vez a más vecinos y los reclamos por la falta de transparencia del municipio en sus vínculos con la empresa ESUR, que se lleva el 25% del presupuesto local. 

¿Qué sucede con el servicio de recolección de residuos en los barrios? ¿Qué demandas reciben de los vecinos? 

Estamos en una situación muy crítica respecto a la recolección de residuos en la ciudad. Si te alejas un poco del casco urbano, se ve que la cuestión de la basura es un problema, que ya afecta sanitariamente en los barrios de la periferia de la ciudad, pero también en términos de la planificación. En concreto, el problema es la deficiencia del servicio.

Uno de los primeros problemas es que no hay claridad o transparencia en función de saber cuáles son los recorridos concretos que tiene que hacer la empresa de recolección de residuos. Y el segundo, tiene que ver con la falta de la ubicación de contenedores en los barrios, que se suma al problema del estado de las calles: los camiones no entran a los barrios de la periferia porque las calles no están en condiciones para que suceda. 

¿Y en el casco urbano?

En el casco hay un funcionamiento bueno del servicio de recolección, aunque sucede que algunos barrios quedaron en el casco más histórico, como el barrio Hipódromo, por ejemplo, y otros lugares que se van alejando del casco urbano, y en los que hay muchos reclamos de los vecinos sobre el servicio. Particularmente, en el barrio Hipódromo pasó que las cuadrillas de limpieza que estaban funcionando en ese lugar, que eran cooperativistas, se sacaron a partir de la idea del intendente de pasar a contratación a esos trabajadores. Pero eso no sucedió, hay un personal que no se reemplazó y toda la limpieza que se venía haciendo del barrio no se está haciendo. 

También es cierto que hay un maquillaje en el casco, que se va notando, pero que también es un problema. Tanto en los barrios como en el casco urbano no pasan a buscar las bolsas verdes de forma diferenciada. Entonces el ejercicio de los vecinos de reciclar desaparece cuando el mismo camión pasa a recolectar y se lleva las bolsas negras y verdes todas juntas. 

¿Qué problemas genera esta deficiencia del servicio?

Hicimos un recorrido muy detallado de varios de los barrios que se encuentran con esta situación y tenemos un problema enorme con la creación de basurales a cielo abierto en muchas de las localidades: Villa Elvira, Romero, Altos de San Lorenzo. Los vecinos reclaman que el camión pasa una vez por semana o no tiene una frecuencia clara. Eso genera que se acumulen residuos por la falta de servicio, pero también que los vecinos tiren basura en una esquina porque no la pueden llevar a 30 cuadras donde hay un contenedor o una calle por la que pasa el camión. 

En la ciudad tenemos un problema estructural que es el crecimiento sin planificación y sin acompañamiento municipal, que hace que algunos barrios queden por fuera de la estructura a resolver, tanto edilicia como también de calles. Y esto afecta todo: no llega el servicio de salud como tiene que llegar en la salita de los barrios, no llega el arreglo de calles, y tampoco tenemos un avance en cuanto a la falta de cloacas. Si a esto le sumamos que la recolección de basura no es tal, y se generan estos basurales a cielo abierto o microbasurales, tenemos un problema sanitario enorme. 

¿Por qué sucede esto? ¿Sobre quién recae la responsabilidad?

La recolección de basura en la ciudad es un servicio tercerizado. No lo lleva a cabo el municipio, sino una empresa que es ESUR S.A., contratada desde hace varias gestiones. Es decir, el problema de la basura es un problema estructural en la ciudad. Eso es así. No viene solamente de esta gestión, pero sí se profundizó. 

En 2018, el intendente Julio Garro tuvo la oportunidad de cambiar la empresa prestataria del servicio, cosa que no realizó. Al contrario, se le sumó una cantidad mucho más grande de dinero en la contratación y hoy tenemos casi el 25% del presupuesto municipal puesto en esta empresa.  Lo que se invierte representa el presupuesto más caro en recolección de residuos en la provincia de Buenos Aires.

Esto muestra que no es un problema en términos de fondos, sino que tiene que ver con el funcionamiento del servicio y el no seguimiento por parte del municipio: no hay multas que se hagan por la falta de recolección de la empresa, ni tampoco sabemos qué discusiones tuvo la gestión respecto a las denuncias que vienen haciendo repetidamente los vecinos de prácticamente todos los barrios de la ciudad. Tenemos un presupuesto enorme puesto en este servicio que no funciona. Hay muchos municipios que tercerizan el servicio, pero también hay muchos ejemplos de municipios que gestionan la recolección de basura, con mucho menos presupuesto que el nuestro, ya sea con cooperativas conformadas u otras experiencias. Entendemos que La Plata está en condiciones de poder hacerlo. 

Pero Garro habla de La Plata como “Ciudad Verde”…

Hay una focalización en lo que sale a decir el intendente, donde tenemos una ciudad supuestamente planificada, con puntos de Ecocanje, con recolección de residuos y tratando de generar una política en cuanto a la separación de residuos en origen. Esto está bueno discursivamente, es algo que el intendente viene recalcando cada vez que habla del tema, como lo hizo en el inicio de sesiones ordinarias del Concejo. Es mentira que tenemos una ciudad eco sustentable con una política marcada en ese sentido. El intendente desconoce concretamente qué es lo que pasa en la ciudad y qué le pasa a los vecinos. 

¿Qué respuestas dio el municipio sobre los problemas con este servicio?

Desde el bloque del Frente de Todos hemos presentado muchos pedidos de informe respecto al funcionamiento de la empresa ESUR, sobre las recolecciones que no se hacen, los caminos que están supuestamente señalados para que pase la recolección de basura y no pasa, los días en que deben pasar los camiones, etc. La recolección de basura parece más un negocio para el municipio que un servicio esencial. Lo que hay por detrás es muy oscuro porque no sabemos cuáles son las obligaciones que tiene la empresa y cuál es la acción que toma el municipio para que la empresa haga lo que tiene que hacer. No hay nada de transparencia. No hay ninguna multa hecha por parte del municipio a la empresa ESUR por las fallas en el servicio.

¿Qué propuestas se presentaron o se están trabajando desde el bloque del Frente de Todos?

Nosotros discutimos dos cosas: que para poder generar una mirada más profunda del funcionamiento del servicio necesitamos saber en qué consiste el mismo, que es lo que estamos pidiendo y no nos dan respuesta. Realizamos presentaciones todas las sesiones al respecto. Hemos presentado desde el bloque algunos proyectos que tratan de atacar el tema de la falta de transparencia y el enorme financiamiento que tiene la Municipalidad. Los pedidos de informe son en función de eso, porque es difícil para cada vecino reclamar el recorrido del camión de la basura si no sabe cuál es. 

Hay propuestas que se presentaron como proyectos de ordenanza, pero no fueron votadas. Uno de los mayores problemas que tenemos con el bloque es que no somos mayoría en el Concejo, pero además Juntos por el Cambio tiene la mayoría automática, entonces para muchas de estas cuestiones relacionadas con temas esenciales para la población no podemos intervenir a menos que generemos campañas de visibilización de los microbasurales, de los basurales a cielo abierto y de basurales provocados por el mismo municipio. 


Agustina Flores
Agustina Flores

Hija de los vientos patagónicos. Compañera (in)esperada de la militancia para la liberación. Entusiasta del puño y la letra. Lo personal es político, el periodismo también.

Delfina Venece
Delfina Venece

Nací en el interior de Buenos Aires: los porteños nos confunden con Parque Chacabuco. De crianza gorila, devenida en pseudo-troska por contraste, hoy peronista por convicción. Mi canción favorita a los 10 años era Los Salieris de Charly, de León Gieco.

Olor a basura: los negocios de Garro siguen ensuciando la ciudad

Olor a basura: los negocios de Garro siguen ensuciando la ciudad

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

Vecinos y vecinas de los barrios de la periferia platense conviven con basurales y en condiciones que pueden perjudicar su salud, mientras se enfrentan al silencio y la negligencia del municipio y sus acuerdos con la empresa que presta el servicio.

Los basurales a cielo abierto que se multiplican desde hace años en los barrios de la periferia platense no se pueden ocultar detrás de un disfraz verde que intenta imponer el gobierno local en manos de Julio Garro. Los vecinos y vecinas son testigos, todos los días, de las fallas en los servicios de recolección de los residuos, la falta de contenedores cercanos a sus casas o barrios y las condiciones en las que se encuentran las calles, que impiden el ingreso de los camiones que se llevan la basura. 

La iniciativa del gobierno neoliberal de Juntos por el Cambio en La Plata para construir una “ciudad verde, sustentable y resiliente” contrasta enormemente con los intereses y negocios que tiene el municipio con la empresa ESUR S.A., la cual recibe casi el 25% del presupuesto local por ofrecer un servicio no funciona como corresponde. 

Residuos sin rumbo

Los servicios no llegan a los barrios de la periferia de la ciudad, o lo hacen de forma irregular e insuficiente, provocando la creación de basurales a cielo abierto o microbasurales en las esquinas, en terrenos baldíos, o incluso sobre calles que terminan bloqueadas para la circulación. Muchos de ellos generados por los mismos vecinos que no encuentran otra solución para la ubicación de sus residuos, pero también aquellos provocados por el mismo Estado municipal.

Mapa de basurales en La Plata en 2017

No se conocen los recorridos, días y horarios en los que el camión pasa a recolectar la basura; en la gran mayoría de los barrios el recolector directamente no pasa o lo hace con irregularidad; no hay contenedores para depositar la basura y los vecinos deben caminar cuadras y cuadras para encontrar uno; a lo que también se suma las condiciones en las que se encuentran las calles: los camiones argumentan que el estado deficiente de los caminos les impide acceder a los barrios para retirar la basura. Y como si ello fuera poco, lejos de promover una ciudad verde y sustentable, el mismo municipio genera basurales a cielo abierto en las afueras del casco urbano en lugar de generar políticas para la gestión de los residuos.

La página web de la Municipalidad presenta los mapas de recorrido de los camiones de recolección de basura pero no son respetados. En Sicardi, Garibaldi y Arana solo hay recorrido para los camiones que retiran basura en la bolsa negra (no reciclables, residuos húmedos). Al igual que en algunas zonas de Altos de San Lorenzo y Villa Elvira.

¿Quién se hace cargo?

El problema de los basurales no emergió de repente en los últimos años en los barrios de la periferia. Es un problema estructural. De hecho, la empresa ESUR S.A. tiene las llaves del servicio desde hace más de 20 años. Pero la situación se profundizó durante la gestión del intendente Julio Garro, quien no dudó en renovar la licitación en 2018 por ocho años más, a pesar de los reclamos de los vecinos. A lo largo de 2022, según el presupuesto aprobado por el Concejo Deliberante, está previsto que esta empresa reciba una cuarta parte de los recursos totales con los que cuenta el municipio: casi 6.500 millones de pesos de un total de más de 27 millones para la recolección de residuos y la instalación de contenedores. 

Fuente: Municipalidad de La Plata

Además, el pliego de condiciones generales aprobado hace cuatro años establece que la fiscalización y control de los servicios debe estar a cargo de la Municipalidad. Pero la misma se resiste a dar información y no realiza un seguimiento real de las condiciones del servicio. 

“No hay multas hechas por la falta de recolección de la empresa, ni tampoco sabemos qué discusiones tuvo la gestión respecto a las denuncias que vienen haciendo repetidamente los vecinos de prácticamente todos los barrios de la ciudad”, señaló a este medio Cintia Masilla, concejala por el Frente de Todos en La Plata al ser consultada por esta problemática. Y agregó: “Lo que se invierte representa el presupuesto más caro en recolección de residuos en la provincia de Buenos Aires. Un presupuesto enorme puesto en un servicio que no funciona”. 

No es un problema de recursos económicos. El presupuesto en alza destinado a este servicio deficitario da cuenta de negociados oscuros que están ocultos a los ojos de los vecinos y vecinas de toda la ciudad. Lo que sí pueden ver con claridad quienes habitan las periferias del casco urbano son los basurales a cielo abierto y microbasurales que se multiplican. 

El Estado municipal no solo debería haber evitado la generación de los basurales, sino que, una vez que ya existen, tiene la obligación de brindar una solución: según las leyes nacionales N° 25.675 y N°11.723, las Autoridades Municipales quedan obligadas a clausurar los basurales.

Más que solo basura

La situación perjudica cada vez más las vidas de los vecinos de los barrios. Incluso hace que algunas calles dejen de ser transitables. “Tenemos un basural en la esquina hace 3 años, pero desde antes ya teníamos basurales en 25 y 85, donde es una calle que no está abierta, quedó como campo tapada por la basura. Otro basural en 26 y 86 donde antes había contenedores que desaparecieron, otro en 27 y 86 también, y muchos más”, nos comentó “Negu”, vecina de Altos de San Lorenzo y responsable del comedor 25 de Abril de la CTD Aníbal Verón, ubicado en calles 25 bis y 87. 

Basural de las calles 25 bis y 87 – Imagen propia

“Te dicen que pasan lunes, miércoles y viernes, y después te aparecen un jueves. Depende de uno como vecino saber qué días pasa el recolector, poder quemar la basura que se pueda quemar, y hacer entender a los vecinos que tirar la basura en cualquier lado es como tirarla en la puerta de tu casa”, explicó “Negu”. 

A esto se suma que los basurales generan condiciones peligrosas para la salud de quienes transitan las cercanías de esos espacios. La falta de resolución de este problema por parte del municipio genera problemas sanitarios graves que ponen en riesgo a los platenses. Así también, afecta al ambiente por la modificación de las funciones ecosistémicas de cada territorio. En este caso genera la mala absorción de las aguas -produciendo inundaciones-, la contaminación de las napas subterráneas y los arroyos cercanos, la modificación de la tierra en términos de fertilidad para las zonas productivas, entre otros.

La mentira de la ciudad verde

Fuente: Municipalidad de La Plata

El pasado 28 de junio, Argentina entró en “default ambiental”: todos los recursos que teníamos para consumir en un año, de acuerdo a la cantidad que generamos en ese mismo período, ya fueron consumidos. Ante esto, el intendente de la ciudad, Julio Garro, hizo un llamado de atención en Twitter y resumió en un hilo las políticas ambientales que implementó durante su gestión.

Mencionó los “puntos de ecocanje” y los “puntos verdes”, charlas sobre compostaje y cuidado ambiental y la entrega de reconocimientos a empresas que cuentan con producción sustentable. Si bien son políticas correctas, no se terminan de implementar y se contradicen con otras acciones del municipio: el no tratamiento de los basurales a cielo abierto ya mencionado, la recolección incorrecta de residuos en donde se juntan todas las bolsas -las verdes y las negras- sin respetar la separación en origen, entre otras.

Un municipio en silencio

Las sesiones ordinarias del Concejo Deliberante de la ciudad encuentran frecuentemente un tema en agenda: los pedidos de informes de la bancada opositora del Frente de Todos para que el Ejecutivo explique cómo es la auditoría y el control sobre la empresa ESUR. Sin embargo, las respuestas nunca llegan. No hay fiscalización ni control del servicio, tampoco multas o penalizaciones que sancionen a la empresa a partir de los reclamos y demandas de los vecinos y vecinas.

La falta de información sobre este negociado y la negación de la problemática por parte del municipio obstaculiza la presentación de propuestas y alternativas al servicio. La necesidad de recibir una respuesta es urgente. Los basurales siguen creciendo y ponen en peligro la salud y el bienestar de los barrios de la periferia, mientras el gobierno local celebra políticas ficticias para la planificación urbana y la promoción del cuidado del ambiente. No hay cortina verde que pueda tapar el olor que desprende la negligencia, y los basurales. 


Delfina Venece
Delfina Venece

Nací en el interior de Buenos Aires: los porteños nos confunden con Parque Chacabuco. De crianza gorila, devenida en pseudo-troska por contraste, hoy peronista por convicción. Mi canción favorita a los 10 años era Los Salieris de Charly, de León Gieco.

Agustina Flores
Agustina Flores

Hija de los vientos patagónicos. Compañera (in)esperada de la militancia para la liberación. Entusiasta del puño y la letra. Lo personal es político, el periodismo también.

Massa hace pleno

Massa hace pleno

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Algunas reflexiones respecto del relanzamiento (¿?) del Frente de Todos en la vertiginosa jornada del jueves 28 de julio. ¿Se endereza el barco? Las personas son según su circunstancia y sus acciones, habrá que ver para donde dispara Sergio Tomás.

Mientras se escriben estas líneas (pasadas las 22hs del jueves 28 de julio), el presidente Alberto Fernández ha llevado adelante la primera jugada fuerte de todo su mandato: le acaba de dar la llave de gestión económica a Sergio Tomás Massa, convirtiendo el ministerio de economía en un ministerio que englobará a Economía, Planificación Estratégica y las áreas de Producción Industrial y Agropecuaria, así como el diálogo con los entes multilaterales (FMI).

La expresión lógica es Súper ministro, aunque por el recuerdo de Cavallo en el corto gobierno delarruista, desde el oficialismo se intenta conjurar esa palabra tanto como desde la oposición imponerla. Justo cuando desde las usinas de la alianza opositora estaban instalando la renuncia a lo De La Rúa, esta comparación parece caída del cielo.

La centralización de la economía parece una medida correcta, aunque tal vez tardía. Si tenemos en cuenta que el liberalismo, en su convicción de que la economía se dirige sola, dividió la cartera en dos, se puede concluir fácilmente que concentrarla es una buena idea. Además, tiene mucho de gesto de fuerza en un momento de crisis, de refundación, pero también de último truco.

La apuesta del gobierno es mostrar capacidad de decisión, fortaleza y control del rumbo en el momento de mayor debilidad, pero el gesto se deberá completar con una gestión que muestre resultados. Hasta ahora, la dinámica que ha ganado en todos los intentos de refrescar al gabinete con el cambio de nombres ha sido la falta de dinámica.

Desde que comenzó a circular la posibilidad del desembarco de Massa al frente de un superministerio (circulación que muchos sostienen que puso a rodar el mismo tigrense), la comparación que la acompañó fue la de Fernando Henrique Cardoso en Brasil. El sociólogo brasileño accedió a la presidencia en 1994, luego de haber acompañado a Itamar Franco y logrado ordenar una economía desquiciada e inflacionaria con el Plan Real, que puso al gigante sudamericano en la senda del neoliberalismo (senda que lo llevaría a la crisis conocida como “Caipirinha”).

La comparación parece correcta, porque Massa nunca ocultó su voluntad de poder y su intención de ocupar el sillón de Rivadavia, y si esta es la última oportunidad de un gobierno que no logra enderezar el barco, también puede ser la bala en la recámara de un político que surge como salvador indiscutido e indiscutible llevando a buen puerto al gobierno del Frente de Todos o se hunde irremediablemente con el experimento que pergeñó Cristina Fernández.

Massa asume con la responsabilidad de revertir un período de concentración de la riqueza (según los números de CIFRA-CTA) inédito que comenzó con el gobierno macrista, pero se no se interrumpió con la gestión de Guzmán, bajo el gobierno de Alberto Fernández.

La segunda quincena de agosto (en unos días) se debería convocar el Consejo del Salario Mínimo Vital y Móvil para discutir la adecuación del salario de referencia (un salario social complementario es medio salario mínimo) a la evolución de la inflación, y ahí tendremos una probadita de hacia dónde piensa Sergio Tomás que hay que virar el barco. Esta responsabilidad (única posibilidad de poner al Frente de Todos en carrera para una reelección) se solapa con bajar la inflación, dar señales a los “mercados”, intentar negociar con un sector productor agrícola que se considera desenganchado de los destinos de la Nación, renegociar con un FMI que tiene la otra gran llave de los dólares y puede dar oxígeno así como sacarlo, y continuar (con ese escenario de falta de divisas verdes) con un sendero de crecimiento que puede ser el único legado de los idos Guzmán y Kulfas.

Para describirlo gráficamente: Massa debe avanzar repartiendo pesos, haciendo que esos mismos pesos valgan más o menos lo mismo de una semana a la otra, sacarle dólares a “el campo” (obligándolo a liquidar, aunque no tenga ninguna herramienta para hacerlo) y sonreírle al FMI para que los mercados se queden mosca y no generen una nueva corrida, pero también para que el mismo organismo le crea que el plan es sustentable o, al menos, lo suficientemente delirante para funcionar. Todo esto lo debe concretar mientras intenta que los otros socios del frente electoral (Alberto y Cristina Fernández) sigan hablando entre sí para mantener unido el aparato.

Tal vez sea esperar un milagro, pero el convencimiento del movimiento popular es que, aunque nada de todo esto sea parte de los sueños que intentamos construir, es lo que hay que defender para no perder en 2023, porque eso es condición de posibilidad para darle continuidad histórica a un proceso que tenga apenitas un germen de lo que la Patria necesita para ser justa, libre y soberana.

Gabriel Kudric
Gabriel Kudric

Padre de tres, militante, nacionalista, convencido de que al mundo le damos forma con nuestras manos. Gozosamente absorbido por la música, el cine, la ciencia ficción, los juegos de mesa y lo geek en general.

Corrida cambiaria, devaluación y dólar blue: Una nueva película de terror en las salas del país

Corrida cambiaria, devaluación y dólar blue: Una nueva película de terror en las salas del país

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¿Por dónde comenzar a explicar lo que está sucediendo en las últimas semanas con la economía argentina? La situación ya era compleja desde antes de la salida de Guzmán, y con la llegada al ministerio de Silvina Batakis, la cosa tampoco parece estar mejorando. Escuchamos hablar mucho durante los últimos días acerca de una corrida cambiaria, de presiones devaluatorias, de manipulación mediante el valor del dólar blue. Proponemos parar la pelota para analizar e intentar entender los motivos de estas semanas turbulentas.

Para comenzar podemos detenernos a reflexionar sobre por qué ocurre una corrida cambiaria y que implicancias tiene sobre la macroeconomía. Podemos decir entonces a grueso modo, que una corrida cambiaria se da cuando se produce un desprecio de la moneda local, al tiempo que aumenta el nivel de cotización de una divisa extranjera, en este caso el dólar. Entonces los inversionistas buscan comprar dólares que serán pagados con moneda local es decir con pesos.

Si bien es difícil atribuir esta situación a una sola causa, sino que por el contrario hablamos de un fenómeno multicausal, en donde las expectativas acerca de lo que se cree que ocurrirá toma una peso trascendental, hablamos de que una corrida cambiaria puede ocurrir cuando: se producen desequilibrios macroeconómicos, o un déficit en la balanza de pagos, cuando se acumula una alta inflación a nivel local, o cuando el déficit fiscal es financiado mediante la emisión monetaria. Cartón llenó para la Argentina.

Sumemos a todo esto el agravante de la escasez de dólares que viene atravesando una economía bimonetaria como la argentina, en este contexto si el Banco Central decide intervenir para mantener el valor del peso, lo hace utilizando reservas en dólares, es decir vendiendo dólares al mercado, bajo el viejo axioma del capitalismo de fijar los precios de los bienes mediante la relación entre la oferta y la demanda. Entonces si aumenta la oferta de dólares, es decir la cantidad de dólares que están a disposición de los inversionistas para la compra, bajará la demanda, pero si esta venta perdura en el tiempo, y los mercados detectan que las reservas se van agotando, estos intentarán desprenderse de la moneda local antes de que la misma pierda más valor.

Durante 2018, el crédito de más de 50 mil millones de dólares que el FMI le otorgó al gobierno del por entonces presidente Mauricio Macri, teóricamente estaba destinado a acumular reservas y de ese modo poder hacer frente a la amenaza de corridas bancarias, o presiones devaluatorias por contar con los dólares necesarios que respalden y sustenten el tipo de cambio. Nada de eso pasó. A principios de mayo de 2018 la cotización del dólar era de $22 pesos. Un años después, en mayo de 2019, el FMI ya le había desembolsado a la Argentina más de 40 mil millones de dólares, se habían colocado un monto similar en bonos de deuda, pero un dólar equivalía a $45 pesos, y se estimaba que ya se habían fugado del país 45 mil millones de dólares.

A la delicadísima situación que dejó Mauricio Macri, se le sumó una pandemia, y luego una guerra. Este combo explosivo del cual venimos hablando a lo largo de estas columnas es lo que está haciendo que la situación actual sea tan inestable. El contexto mundial no ayuda para nada a una economía golpeada y tan necesitada de dólares.

A todo esto le sumamos el hecho de que tanto la Reserva Federal de los Estados Unidos como el Banco Central Europeo han decidido aumentar las tasas de interés, lo que provoca que un mayor número de inversionistas, y un mayor volumen de capital se vuelque a una moneda más segura, o con más garantías como puede ser el dólar.

Volviendo a la máxima capitalista en donde la mano invisible del mercado regula los precios en función de la oferta y la demanda de un bien, en el caso de los dólares en argentina, podemos decir que se cumplen todas las premisas para que su precio aumente. Hablamos de una oferta escasa para un bien sumamente demandado, como consecuencia, aumenta su precio. Si bien el Estado argentino pone a disposición de la industria, y de los sectores productivos, la venta de dólares a un precio oficial, que se encuentra por debajo de la cotización del dólar paralelo, estos no alcanzan para cubrir la totalidad de la demanda, por lo que el mismo aumenta.

Si bien es cierto que los volúmenes de divisas que se manejan en el mercado paralelo no deberían ser parámetro, puesto que los bienes que cotidianamente consumimos están cotizados o sujetos al valor de un dólar oficial, desde los medios hegemónicos, se está utilizando esta cotización del dólar paralelo para contribuir a la situación de desconfianza y descreimiento, no solo del peso como moneda nacional, sino también de un gobierno y de su forma de gestionar una situación de crisis.

Otro de los sectores que en las últimas semanas ha presionado fuertemente con la idea de una devaluación es el sector agropecuario junto a algunos sectores empresarios, que son quienes en la práctica se disputan los pocos dólares que se encuentran disponibles. Es que más allá de que el gobierno en sus dos últimos años haya tenido superávit, y de que se haya podido renegociar la deuda externa tanto con acreedores privados como con el FMI, la realidad es que logró acumular dólares en las reservas internacionales. Además se empezaron a aplicar desde el Banco Central medidas restrictivas a la salida de divisas,  primero con la venta de dólares a ahorristas minoristas, y luego con el acceso de dólares a las corporaciones empresarias y las limitaciones a la venta de divisas para importaciones.

Es en este contexto que la ausencia de dólares comienza a sentirse en la economía real, y por eso el sector del campo pide a gritos una devaluación casi como condición para liquidar los más de 20 mil millones de dólares que se estima se encuentran en silobolsas. Es que una posible devaluación haría saltar más aún el tipo de cambio, haciendo que cuando se liquiden las cosechas se obtengan más pesos para pagar gran parte de los insumos para la producción, insumos que se pagan en pesos. Esto posibilita entonces que una eventual devaluación haga crecer las ganancias del sector.

Estamos hablando como dijimos, de una situación de una particularidad pocas veces vista, en donde el margen de acción del gobierno se ve fuertemente limitado tanto desde lo económico como desde lo político, ya que se sabe que una devaluación en los términos que la están planteando, dinamitaría el poder adquisitivo del grueso de la población, y sería darse un tiro en el pie. Es en este contexto que Silvina Batakis viajó a los Estados Unidos a encontrarse con la directora del FMI, Kristalina Georgieva, y otros funcionarios de peso para tratar el problema de conjunto.

Según la directora del FMI en la reunión que mantuvo con Batakis coincidieron en la importancia de la implementación decisiva de un programa para abordar los desafíos económicos y sociales de la Argentina. Al menos en las declaraciones sus definiciones tuvieron sabor a poco y habrá que ver qué posibilidades se abren para el país y cómo continuará influyendo el contexto internacional sobre la actual situación nacional.

Lo cierto es que para salir del pozo se va a necesitar de perspicacia y audacia, de ser políticamente capaz de adoptar medidas que beneficien al grueso de la población, y que sirvan para lograr un crecimiento sólido, sostenido y con redistribución. Para esto, habrá que tener los pantalones bien puestos, y hacerle frente a quien corresponda, porque en esta lucha y en la disputa por construir una Argentina grande, libre, justa y soberana con algún enemigo hay que pelearse, algún interés hay que tocar y alguna medida hay que firmar.

Nacho Albanesi
Nacho Albanesi

Colaborador de Revista Trinchera y columnista de la sección Economía en el programa 526 al Fondo.
Instagram: @nacho.albanesi | Twitter: @nch_albanesi

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