Juicio por Johana Ramallo: los rostros de la impunidad y la organización criminal

Juicio por Johana Ramallo: los rostros de la impunidad y la organización criminal

TIEMPO DE LECTURA: 8 min.

Fotografías: Martín Nievas

El viernes 16 de mayo inició el primer juicio vinculado con el narcofemicidio de Johana Ramallo. En este proceso judicial se juzgará por los delitos de comercio de estupefacientes, facilitación y promoción de la prostitución ajena, explotación económica de la prostitución, encubrimiento y falso testimonio. Los ocho imputados son Carlos “Cabezón” Rodríguez, Hernán D’Uva Razzari, Hernán Rubén García, Carlos Alberto Espinosa Linares, Mirko Alejandro Galarza Senio, Celia Benítez, Paola Erika Barraza y Celia Giménez. El juicio está a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de La Plata N°2, integrado por los jueces Germán Castelli (presidente), Andrés Basso y Nelson Jarazo.

Este juicio es uno de los dos que abordan la causa Johana Ramallo. En el Juzgado Federal N° 1 de La Plata se sigue investigando la causa principal por el delito de trata de personas con fines de explotación sexual y posterior femicidio de Johana.

 

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Johana Ramallo, “Yoa” para su familia y sus amigos, nació el 25 de noviembre de 1993, la primera de siete hermanos. Su madre, Marta Ramallo, tenía 14 años cuando dio a luz. Johana también fue madre joven, tuvo a su única hija a los 16. Nació el 2 de noviembre de 2010 y tenía seis años cuando su madre desapareció.

Johana fue parte del programa “Ellas hacen”, destinado a mujeres víctimas de violencia de género y orientado a la formación y el trabajo de las mujeres como forma integral de abordaje a las situaciones de vulnerabilidad. También se encontraba terminando sus estudios secundarios en el programa “FinEs”. Era hincha del Club Gimnasia y Esgrima de La Plata, su perra se llamaba “Loba”.

Era una chica a la que le gustaba estar “arreglada” pero hubo un tiempo antes de su desaparición donde “ya no se maquillaba ni se peinaba ni se ponía aritos ni collares”, según relata la familia en una crónica del medio Perycia. En ese momento ya no se encontraba en pareja con el padre de su hija, Santiago, y tenía una relación con un hombre casi 30 años mayor que había conocido en 2013, con el que estuvieron juntos un año, hasta 2014. En ese lapso de tiempo, Johana comenzó a adelgazar rápidamente, a consumir drogas y se alejó de su familia. Dejó su casa de Villa Elvira y se mudó con él a El Mondongo. Las visitas familiares no eran recurrentes, y cuando aparecía intentaba ocultar los moretones de su cuerpo. En 2014 cuando lo dejó, volvió a ser pareja de Santiago y su familia volvió a sentirse cerca. Pero en mayo de 2017, su ex novio, treinta años mayor, volvió junto a sus adicciones.

El 25 de julio Johana se fue de su casa a las cinco de la tarde, prometió volver a las ocho para cocinar sopa de puchero con su madre, pero no lo hizo. Esa noche fue ingresada al Hospital San Martín por una descompensación. Al otro día, temprano, se fue del hospital sin el alta médica, el personal avisó a la policía la fuga de una mujer joven “NN” pero no se investigó. Cuando volvió a su casa le dijo a su madre que había perdido el celular, le contó de la descompensación y se acostó a dormir. A las cinco de la tarde volvió a irse con la misma promesa de volver a las ocho pero no sucedió.

El 26 de julio de 2017 fue vista por última vez en la estación de servicio de la intersección de las calles 1 y 63 en el barrio El Mondongo de la ciudad de La Plata. Marta sabía que frecuentaba la zona roja, no sabía que se encontraba en situación de prostitución pero sí que se relacionaba con “gente de la noche”. 

En agosto de 2018 encontraron sus restos en Palo Blanco, costa de la ciudad de Berisso. Un año más tarde se confirmó su identidad y el dato de que habría sido asesinada entre septiembre de 2017 y 2018. 

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Llovía, al igual que el día que desapareció Johana. Siendo las 8:40 de la mañana del viernes 16 de mayo de 2025, un grupo de personas esperaba bajo el techo del Juzgado Federal en 8 y 50 a que inicie la primera audiencia del juicio vinculado con el narcofemicidio de Johana Ramallo.

“Cuanta prensa, cuanta gente”, le comentaba un policía a otro sin levantar la mirada mientras autorizaba la entrada de quienes deseaban ingresar al establecimiento. 

La sala estaba colapsada, en las primeras bancas apoyando a Marta y a la familia Ramallo estaban sentadas madres de mujeres víctimas de femicidios y de causas relacionadas a muertes y asesinatos abandonadas por el Poder Judicial. Todas con las imágenes o insignias de sus hijas asesinadas junto a los carteles con la cara de Johana. Emilia Uscamayta Curi, Lucía Perez, Natalia Melmann, Nicol Ruiz, entre decenas de nombres más. Las puertas abiertas escondían detrás siete bancos más con un público ansioso, aguantando el aire denso de la humedad de la sala pero sin poder abrir ninguna ventana por la tormenta que empeoraba afuera.

Esa imagen se reflejaba en la mirada de los imputados pálidos, incómodos por las esposas en sus manos. La mayoría de ellos cumplen prisión preventiva. Desfilaron escoltados por funcionarios de seguridad a quienes también se les escapaba el asombro una vez que pasaban la puerta de ingreso a la sala. Una vez acomodados en las sillas detrás de sus representantes legales parecía que la tensión se les disipaba, los rostros de la impunidad reían y compartían charlas entre susurros. Uno de ellos, Hernán Rubén García, parecía tranquilizarse después de ver a su familia y tirarles un beso, luego giró la cabeza para cobijarse en el grupo de imputados.

Minutos pasados de las 10 de la mañana inició la audiencia con la primera petición de la querella: que Marta Ramallo presenciara la lectura de la elevación a juicio del juez del caso y la de la querella. Al ser testigo de la causa, por normas del Poder Judicial, no debía presenciar la audiencia pero el Juzgado accedió al pedido. Con pasos firmes y acompañada por su familia, Marta ingresó a la sala que cortó con el silencio para romper a los gritos de: “Marta escucha, tu lucha es nuestra lucha”. La palidez de las caras de los imputados comenzó a ponerse más a tono con la jornada que se estaba viviendo.

En los textos se hablaba de organización criminal y la coordinación en los roles de los imputados.

Los “8/40” ejercían la vigilancia sobre las mujeres con la excusa de protegerlas. Retenían su dinero y también eran parte del negocio de la venta de drogas. Ellos son: Carlos Rodriguez, apodado “El Cabezón” (apuntado como uno de los principales líderes de la organización), Hernán D’Uva Razzari, Hernán Rubén García, Carlos Alberto Espinosa Linares y Mirko Alejandro Galarza Senio. Los últimos dos se encargaban principalmente del comercio de estupefacientes.

“Las viejas” es el grupo de las tres mujeres imputadas: Celia Benítez, apodada “La Negra” o “La Misionera”; Paola Erika Barraza, conocida como “Tormenta”; y Celia Giménez. Pisaban fuerte en la zona roja recorriendo las esquinas y “cobrando la parada”. Están acusadas por explotar económicamente a mujeres en situación de prostitución.

“El Cabezón” además está imputado por falso testimonio y encubrimiento. Días después de la desaparición de Johana intentó meter pistas falsas en la investigación. Entre las pruebas que lo comprometen se mencionó que usaba la red social Facebook para promocionar la venta de mujeres a través de fotografías, entre ellas, Johana. “Si le puede sacar una moneda a las pibas se las saca, y si puede, también se las coge”, declaró un testigo con identidad reservada sobre “El Cabezón”.

Se hacía énfasis en la inacción y la complicidad policial para garantizar una “zona liberada” para los delitos mencionados. Se menciona específicamente a la DDI que se encuentra en 1 y 60, a pocos metros de donde sucedían los hechos, y a la Comisaría Novena, a quien correspondía accionar sobre esa jurisdicción.

Se reconoció el aprovechamiento de los imputados sobre la situación de vulnerabilidad de las mujeres cis, las mujeres trans, migrantes y con adicciones y que se encuentran en situación de prostitución en la zona. “Ingerían cocaína para tolerar el cuerpo en el marco del trabajo sexual”, esgrimía el texto. Se habló de “campos de concentración a cielo abierto”, por el control y la tortura constante en plena calle.

Una vez terminada la lectura de los textos, Marta Ramallo se retiró de la sala aplaudida y ovacionada por todo el público. Se escucharon de fondo los gritos de la planta baja recitando: “Johana Ramallo ¡presente!”. 

Antes de comenzar las indagatorias a los imputados, sus defensores legales hicieron una petición al Juzgado: que no se tomen imágenes de los imputados mientras declaraban. Luego de varios minutos de debate, el Juzgado accedió al pedido pero de todas formas aclaró que la transmisión en vivo por YouTube continuaría al ser un juicio oral y público.

Uno por uno, los imputados fueron llamados a prestar declaración y a hacer uso de su derecho de defensa. Ninguno accedió a declarar, solo fueron interrogados sobre temas personales: nombres y apodos, edad, conformación de su familia, ocupación. Celia Gimenez perdió la seriedad al sentarse y compartir sonrisas con Carlos Alberto Espinoza Linares.

A las 13:39 finalizó la primera audiencia.

***

La próxima jornada será en 15 días de forma presencial e iniciará con el testimonio de Marta Ramallo. Lo hará acompañada de su psicóloga, como establece el marco legal vigente, para que no haya revictimización. Desde la familia, amigos y las personas que acompañan la causa aseguran que este es el primer paso para saber qué sucedió con Johana:

“Necesitamos la VERDAD para que haya JUSTICIA y necesitamos MEMORIA para no olvidar lo que le hicieron y que no haya más víctimas de explotación sexual y narcofemicidios”.


Agustina Flores

Hija de los vientos patagónicos. Compañera (in)esperada de la militancia para la liberación. Entusiasta del puño y la letra. Lo personal es político, el periodismo también.

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PASCUA ES RESUCITAR AL MOVIMIENTO NACIONAL Y POPULAR

PASCUA ES RESUCITAR AL MOVIMIENTO NACIONAL Y POPULAR

TIEMPO DE LECTURA: 3 min.

Por Antonio “Tony” Fenoy, coordinador del Colectivo de Teología de la Liberación “Pichi Meisegeier”

Ingresamos en la Semana Santa donde hacemos memoria de un asesinato político, el de Jesús de Nazareth, que es consecuencia de una vida, de una práctica significativa, que buscó construir una sociedad más justa, fraterna, sororal e igualitaria. Esto lo llevó a enfrentarse, a Él y su movimiento, con los poderes económico, político y religioso de su tiempo, que desencadenó su muerte.

Pero la vida sembrada por Jesús se hizo resurrección, se hizo lucha, búsqueda, construcción de utopías. Porque la muerte no puede tener la última palabra de la historia. El dios de Jesús es el dios-en-el-pueblo, que sufre con los que sufren y lucha con los que luchan por una vida digna de ser vivida.

Transitamos en nuestra Patria un tiempo de muerte, en donde la crueldad, la mentira y el individualismo extremo se enseñorean por nuestro país como si se hubieran adueñado de nuestra historia y de nuestro pueblo. El acuerdo con el FMI y la visita del secretario del tesoro del gobierno de Trump, no hacen más que reafirmar la entrega de nuestra soberanía política y económica al imperio de turno.

Pero la muerte no puede tener la última palabra. Lo vemos cada miércoles cuando las y los heroicos jubilados vuelven a reclamar por sus haberes y por los nuestros. Lo vimos en el paro y la movilización (tardía e insuficiente), pero necesaria, de las centrales obreras. Lo vimos el 24 de marzo en esa incontable marea humana que desbordó las plazas del país, reivindicando la lucha, los sueños y las utopías de las y los 30000 que están más vivos que nunca.

Pero estas semillas de vida y resurrección necesitan que el movimiento nacional y popular resucite, que tenga su Pascua, que es pasar de la pelea inútil a una alternativa que aglutine las luchas que por abajo se vienen dando.

A la muerte y a la crueldad se las enfrenta cara a cara y cuerpo a cuerpo. Con organización, de abajo hacia arriba y de la periferia al centro. Se las enfrenta entendiendo que no es un tema de cargos, sumisiones ni rebeldías, sino que es un tema de comprender que la lucha es entre la vida y la muerte de nuestro pueblo.

Resucitar, en este momento, es sembrar una nueva subjetividad que recupere los mejores valores populares: la solidaridad, el servicio, la búsqueda de justicia, el cuidado mutuo, la vida comunitaria.

Pascua hoy, significa que nuestros dirigentes y dirigentas se conviertan al pueblo, sean parte de sus dolores y sus esperanzas, “suban con el pueblo”, como decía el querido Pichi Meisegeier

No es tiempo de buscar Judas ni de lavarse las manos como Pilato, sino que es momento de enfrentar juntos a este proyecto de destrucción y muerte. No se construye desde el rencor. A la vida hay que militarla diariamente y como dice Rubén Dri, hoy es tiempo de militantes y no de soldados.

Celebrar la Pascua no es recordar acontecimientos del pasado ni golpearse el pecho por pecados individuales y moralistas. Celebrar la Pascua es ponernos de pie colectivamente y luchar con el convencimiento de que la vida vencerá a la muerte.


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Clama el viento y ruge el mar

Clama el viento y ruge el mar

TIEMPO DE LECTURA: 12 min.

Nuestra patria dejará de ser colonia o la bandera flameará sobre sus ruinas.

El viento frío pegaba de costa, allí en Puerto Argentino la brisa empujaba el mástil de La Sanmartiniana, todavía amarrada y con el motor averiado a pesar de semanas de trabajo en él. La corriente de aire se elevaba como diciendo: 

“Sí, yo voy a inflar las velas, me voy a encargar de llenarlas de patria y fuerza, los empujo, los devuelvo al continente, pero ustedes por favor no se dejen acarrear bajo la bandera de estos piratas hijos de puta”.

No hay puerto en el mundo en el que se pueda salir navegando a vela, uno debe salir propulsado a motor o remolcado por otra embarcación. Y al ser inviables los arreglos eléctricos del motor de La Sanmartiniana, la situación ameritaba que el velero argentino de dos palos sea tirado por una embarcación inglesa, bajo el resguardo humillante de estar bajo la orden de su bandera. 

Una nueva ráfaga se incrementó desde el corazón de la Isla, como si desde las viejas trincheras argentinas nuestros caídos estuvieran inflando sus pulmones y soplando. A esta bocanada se le sumó el tórax hinchado lleno de aire de Dardo Cabo, María Cristina Verrier, Antonio Rivero y sus gauchos. Sin preguntar y consensuar mucho, como esas cosas que uno hace atolondrado pero decidido bajo los impulsos irracionales del corazón, la tripulación desamarró los cabos de estribor de la Sanmartiniana quedando a merced y a disposición del viento.

No hubo tiempo para la especulación, para un último Padre Nuestro ni nada. La vela mayor se infló, y en un instante la cubierta del barco era un un revoleo de cabos, sogas y órdenes técnicas para zarpar en condiciones.

La Sanmartiniana se dejó impulsar hacia el sudeste de la Isla. Ajustes de timón, cabos de aquí para allá, las velas que se iban hinchando, y una vez cercanos a estrellarse con el pedazo de Isla que forma el puerto natural y protege ese pedazo de agua del Océano Atlántico, el velero viró por completo su rumbo, poniendo ahora el horizonte en el noroeste. Después de tantos meses parada y ultrajada, La Sanmartiniana comenzaba firmemente a navegar; volvía a sentir el impacto y la tensión del agua corriendo de lleno en su casco. Luego de unos cuarenta minutos con el noroeste como único objetivo, los montes de la Isla Soledad se agrandaron, como apareciendo de golpe, dando a entender que nuevamente había que virar y volver casi por el mismo surco de agua que habían dejado, ganando solo unos pocos metros.

Así estuvo la tripulación un buen rato de la mañana del domingo 27 de noviembre de 2016, pero a esta altura, desde sus Land Rover, los habitantes de las Islas miraban con cara de soberbia, -pero también sorprendidos- a ese velero oxidado de dos palos, que tanto tiempo había estado amarrado sin ninguna protección en las marinas de Port Stanley. Si lo habían dejado ahí tirado pudriéndose desde septiembre del 2015.

Lo tenían secuestrado y descuidado, pero no lo dejaban morir, porque ese velero de dos palos con nombre de libertador americano, arrebatado en aguas argentinas, no era otra cosa que un botín de guerra; un pedazo de patria robado por las fuerzas de la OTAN bajo la bandera inglesa. Lo poseían y alardeaban del mismo modo que se muestra un trapo robado de una hinchada a otra. Estaba ahí colgado en el alambrado y nos lo mostraban envuelto entre los colores de sus banderas, mientras se agarraban las bolas y la poronga, como diciéndonos: “dale cagones, vengan a buscarlo si les da la sangre”.

Esa mañana, casi de fines del 2016, la Sanmartiniana navegaba soberana por la bahía, y los kelpers sentían una indignación similar a la que sintieron aquel 22 de junio del 86, cuando ese morochito petizón saltaba aún más alto que Shilton, y con el puño escondido entre los rulos les marcaba el 1 a 0.

Luego de algunas maniobras más la tripulación se encontró frente al estrecho que daba fin a la Bahía, abriendo camino a la inmensidad voraz del Océano. Iba terminando así el primer gran paso de esta travesía que luego, en mar abierto, depararía seis días más. 

Frente al estrecho fueron los primeros gritos de alivio, de excitación, de victoria. Recién ahí la tripulación levantó la mirada, y entre el oleaje se toparon con la inmensidad de la Isla Soledad, con su geografía de ultramar, con los picos de sus montes negados a desprenderse de la Cordillera de los Andes, como gritando: “Yo soy la última vértebra de la columna del continente, yo soy América Latína, no se olviden de mí, vuelvan con más gente, organizados. Saquenme de encima esta base militar de la OTAN y estas casitas de mierda con arquitectura anglosajona”.

Hubo un silencio. Hasta el viento paró. Desde el mástil más grande, como el color del cielo y con un sol amarillo libertador, el pabellón patrio se fue elevando con nuestras Islas Malvinas de téstigos.

“Oíd, mortales, el grito sagrado

Libertad, libertad, libertad

Oíd el ruido de rotas cadenas

Ved en trono a la noble igualdad

Ya su trono dignísimo abrieron…”

Luego de cantar el himno y soltar un par de lágrimas, Cascote Bertola se bajó el cierre de su traje náutico, dejando ver el pecho bien inflado y su remera del MPR QUEBRACHO,  de su bolsillo sacó una pequeña vasija y entregó a ese viento que los había impulsado hasta recién, las últimas cenizas de Raúl “Boli” Lescano, militante del ERP-PRT y fundador del MPR QUEBRACHO en los años 90. Anteriormente, Cascote, había esparcido los restos del “Boli” en el Cementerio de Darwin, junto a los ex combatientes argentinos caídos en las Islas.

De esta manera, arrancaba ahora una nueva travesía y quizás uno de los hitos más importantes de la Náutica nacional en el Siglo XXI: volver a continente desde las Isla Soledad con un velero descuidado, sin motor, un teléfono satelital, gps, sextante, brújula y 6 patriotas llenos de dignidad.

Durante el segundo gobierno de Cristina Kirchner, la Fundación Interactiva Para Promover la Cultura del Agua (FIPCA), se adjudicó el velero escuela que pertenecía al Naútico San Isidro. Por aquellos años la embarcación se encontraba parada y deteriorada por el tiempo, pero anteriormente, con navegantes de nariz respingada y ropa cara, el velero de dos palos y doce camas que llevaba el nombre “Naútico”, había tocado distintos puertos del mundo, incluyendo varios embarcaderos de la Isla de Gran Bretaña. Contra todo postulado de costumbres y presagios marinos, además de hacerle los arreglos necesarios con mano de obra que aportaron distintas organizaciones populares, FIPCA decidió rebautizar al velero “Náutico” con el nombre “La Sanmartiniana”. 

No se puede defender lo que no se ama
No se puede amar lo que no se conoce

Bajo el Mar Argentino, duplicada como una segunda nación, yace la Plataforma Continental. Equivale al doble de la superficie terrestre nacional y son más de 4 millones de kilómetros cuadrados. 

“La plataforma continental comprende el lecho y subsuelo de las áreas submarinas que se extienden más allá del mar territorial y a todo lo largo de la prolongación natural del territorio. Jurídicamente la plataforma continental comienza donde termina el lecho y el subsuelo del mar territorial, que en la Argentina llega a las doce millas marinas medidas desde las líneas de base. Todo Estado ribereño tiene reconocida, más allá de este punto, una plataforma continental hasta las doscientas millas marinas medidas desde las líneas de base. Sin embargo cuando la prolongación natural del territorio se extiende más allá de esa distancia, el Estado se halla facultado a establecer el límite exterior de su plataforma continental en lo que técnicamente se denomina “borde exterior del margen continental”.

En la Plataforma Continental descansa la Península Antártica, las Islas Orcadas del Sur, Islas Sandwich del Sur, Islas Georgias del Sur y las Islas Malvinas. 

“En este espacio marítimo el Estado ribereño ejerce derechos de soberanía a los efectos de la exploración y explotación de sus recursos naturales: minerales, hidrocarburos y especies sedentarias (langostinos, mejillones, vieiras, etc.). Estos derechos son exclusivos en el sentido de que, aun cuando el Estado ribereño no explore la plataforma continental o no explote sus recursos naturales, nadie podrá emprender estas actividades sin su expreso consentimiento. Además los derechos del Estado ribereño sobre la plataforma continental son independientes de su ocupación real o ficticia, así como de toda declaración expresa.”

Con el objetivo de popularizar la cultura del agua y dar a conocer las discusiones de la Plataforma Continental, las vías navegables internas y los derechos soberanos que tiene el pueblo argentino, FIPCA puso a punto el velero de doce camas y comenzó a dar pequeñas recorridas por las aguas del Río de La Plata, junto a los integrantes de las organizaciones populares que habían trabajado en su reparación. 

Desde las mismas marinas de San Isidro donde se paseaba gente en mocasín y ropa de lino, ahora la Sanmartiniana le abría la puerta a pibes que quizás tenían como pendiente en su vida conocer el mar. Entre el movimiento constante y desordenado de las olas rioplatense, los jóvenes aprendían a tensar un cabo, izar una vela y virar a babor y estribor, pero principalmente comprendían que ese río marrón, al igual que el Océano y las Malvinas era de ellos y había que cuidarlo, habitarlo y defenderlo.

Luego de varios meses haciendo pequeñas salidas por el Plata, se pudo consolidar una tripulación que sumado a la incorporación de Capitanes, Patrones de Yate, y Timoneles, decidieron remontar el Paraná. Convidar y democratizar la cultura del agua; incentivar a conocer y abrazar la soberanía nacional. Ese fue el objetivo principal de este proyecto.

Con la celeste y blanca flameando orgullosa, la Sanmartiniana surcó la Vía Troncal Navegable y no dejó puerto sin arribar. La defensa de la soberanía y la naútica popular se volvieron causa federal con el paso del velero por todas las Provincias del Litoral: Santa Fé, Entre Ríos, Corrientes, Chaco, Formosa y Misiones. Durante la larga travesía del Paraná la tripulación se fue renovando, y más de 3000 niños de escuelas cercanas a los distintos puertos que iban tocando, pudieron timonear el rumbo de la Sanmartiniana por el río argentino.

Dicha actividad dejó óptimas condiciones en distintos sentidos: por un lado tuvo un gran nivel de aceptación,  al mismo tiempo que fue generando entusiasmo y posibilidades de agrandar la tripulación para futuras instancias. Fue con estos ánimos que se proyectaron nuevos horizontes, esta vez surcando el agua verdosa y salada del Mar Argentino.

Con la Ciudad de Mar del Plata como objetivo, el 17 de noviembre del 2014 partieron desde la Ensenada Barragán, lugar dónde estallaron cañones patrios defendiendo nuestra tierra, tanto en la segunda Invasión Inglesa de 1807 como en los bloqueos a Buenos Aires de 1830.

En la mañana del 20 de noviembre, Día de la Soberanía, la tripulación llegó a la Ciudad de la feliz, a la Base Militar de Mar del Plata. La Base Militar que supo operar durante el Terrorismo de Estado recibía con honores a la Sanmartiniana, comandada por el Teniente de Fragata retirado, Julio Urien, militante Montonero y preso durante toda la dictadura. Para aquella misma fecha también se encontraba en el Puerto la Fragata Libertad y el submarino Ara San Juan. 

En el Astillero de la Base, el  velero de dos palos recibió un gran trabajo de carpintería y puesta a punto, teniendo en cuenta que el próximo objetivo de La Sanmartiniana sería navegar y habitar el Mar Argentino, desde las costas  marplatenses hasta hasta el Ushuaia.

Como viajero frecuente que llena el pasaporte de sellos o la mochila de banderas, la tripulación se propuso tocar todos los puertos de la nación que le faltaban sobre el litoral marítimo. Así fueron descendiendo por la Provincia de Buenos Aires para seguir rumbo sur por Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, llegando a Isla de Los Estados, el puerto más austral del mundo. 

En aquel largo y helado trayecto por el mar patagónico, la tripulación se permitió acercarse a la Cuenca de los Yaganes, ubicada al sur de las Islas Malvinas, para rendir homenaje a los 323 combatientes asesinados en el hundimiento del Crucero ARA General Belgrano, único barco de guerra hundido en la historia por un submarino nuclear, pero que además se encontraba fuera de la zona de guerra pactada entre la Armada Argentina y la Inglesa. En un salón lleno de niños de escuelas primarias, el homenaje fue transmitido en vivo  mediante radio satelital en el Museo Malvinas, ubicado en el predio de la Ex ESMA.

Una vez llegada a Isla de los Estados los logros que se podían enumerar de la Sanmartiniana eran muchos. Durante dos años había surcado los ríos interiores y también lo había hecho en el Mar Argentino. En sus distintas travesías pasaron más de 3000 chicos de distintas escuelas y alrededor de 2000 militantes que aprendieron de naútica y soberanía, y pudieron dimensionar la importancia de habitar y cuidar nuestra extensa patria. Además, la embarcación atracó en 38 puertos, logrando la totalidad de los embarcaderos argentinos.

En septiembre de 2015, volviendo de Tierra del Fuego con el rumbo puesto en Río Gallegos, una gran tormenta obligó a la tripulación a pedir socorro a un barco pesquero que estaba en la zona, dejando a la Sanmartiniana sola. El velero escuela de doce camas se perdió en la inmensidad del Océano Atlántico.

El mundo de la náutica está cargado de supersticiones, historias reales o ficticias donde los barcos tienen vida, y el peligro, la muerte, la soledad, el amor, olas gigantes, tempestades y amaneceres con tanta calma que generan locura, son relato común en cualquier charla que uno frecuente. Quienes han navegado las aguas argentinas o visto a la Sanmartiniana amarrada en algún puerto tienen muchas historias de este tipo.

Los primeros tripulantes que la arreglaron y navegaron dicen que el barco rechinaba y andaba lento, casi que terco, como si estuviese resistiéndose a su nuevo nombre vinculado al General San Martín, y que además estaba completamente negada a la presencia de los sectores populares durmiendo en sus camarotes.  Luego de remontar el Paraná y ser habitada por tantos niños comentan que sus velas comenzaron a inflarse con más fuerza y su andar comenzó a ser más calmo y ligero. Hay turistas que confirman haberla visto charlando en La Base Militar de Mar del Plata con la Fragata Libertad y el Submarino ARA San Juan.

Uno de los tripulantes que estuvo presente en el homenaje a los caídos del Crucero General Belgrano comentó que el barco dejó caer algunas lágrimas sobre la Cuenca de los Yagan. Y yo, quién escribe estas líneas, Felipe Bertola, afortunado de haberme paseado por la cubierta de la Sanmartiniana, les digo que era terca como una mula, porque era bien argentina. Y cuando notó que de Isla de los Estados fijaban el rumbo hacia Río Gallegos, ella sola se deshizo de toda la tripulación, para dirigirse de una vez por todas a su principal objetivo, el último punto nacional de su travesía, Puerto Argentino en la Isla Soledad.

* El 5 de diciembre de 2016 la Sanmartiniana amarró en Puerto Deseado, Santa Cruz. La trajeron al continente, navegando únicamente a vela. La tripulación estaba integrada por Luis “Cacho” Wettstein (Capitán), Héctor Casenave, Manuel Benzi, Enrique Estevez, José Bjerring y Carlos “Cascote” Bertola. Actualmente la Sanmartiana se encuentra bajo las órdenes de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (UNTDF) y está destinada a llevar adelante misiones científicas en el Mar Argentino.

Felipe Bertola

Cuando estaba en la panza, mi vieja me cantaba “Significado de Patria” para tranquilizarme. En la comunicación y organización popular encontré la clave para poder “ser la revancha de todxs aquellxs”. Como todo buen platense, sé lo que es ganar una Copa Libertadores.

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Malvinas: los británicos realizan libremente ejercicios militares, frente a la inacción del Gobierno nacional

Malvinas: los británicos realizan libremente ejercicios militares, frente a la inacción del Gobierno nacional

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

En este último tiempo, las fuerzas armadas de Gran Bretaña aumentaron su presencia en las Islas Malvinas y actualmente llevan a cabo entrenamientos aéreos sin restricciones. Frente a estos avances y provocaciones, el Gobierno nacional liderado por Javier Milei, como ya es habitual, sólo se mantiene en silencio y permite la militarización en el territorio argentino.

Según el reciente informe del medio “probritánico” Mercopress, se dieron a conocer los ejercicios militares de Gran Bretaña en las Islas Malvinas, en los cuales la Real Fuerza Aérea (RAF) disfruta de una “incomparable libertad” para llevar a cabo entrenamientos aéreos. Según detalla el escrito “las condiciones del archipiélago, caracterizadas por cielos despejados y escasa actividad aérea, permiten a los pilotos de la RAF realizar maniobras sin limitaciones”.

Si bien es de público conocimiento que, desde que los británicos arrebataron y ocuparon las Islas en 1833, ya se realizan movimientos de este estilo, el escrito refuerza el papel de la base de Monte Agradable (Mount Pleasant) como un eje central en la estrategia de militarización del Reino Unido en los territorios usurpados a la Argentina en el Atlántico Sur.

No obstante, ni la presidencia de Javier Milei ni el Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, Gerardo Werthein aún no han emitido una condena formal sobre estas actividades desde el ámbito diplomático o militar, lo que revela una preocupante pasividad respecto a tal situación.

Asimismo, lo que ahora realiza Inglaterra a los ojos del mundo no es más que el avance sobre el claro objetivo detrás del plan imperialista de ocupación y población del archipiélago lanzado hace casi dos siglos.

Por otra parte, la nota publicada por el medio de propaganda de los usurpadores del extremo sur argentino, lleva el provocativo título de “Condiciones incomparables para el entrenamiento y formación de pilotos de combate” en las Islas Malvinas. “Ofrecen a los pilotos de los aviones a chorro de la Real Fuerza Aérea, RAF, incomparables condiciones de libre entrenamiento, debido a los cielos muy despejados de nubes y la falta de tráfico aéreo”, prosigue el escrito del portal que apoya el colonialismo británico.

El despliegue continuo de fuerzas militares en cercanía de la Antártida subraya la determinación británica de mantener una capacidad de guerra en la región mediante ejercicios aéreos regulares y patrullajes de la Royal Navy. Además, recientemente, las tropas británicas en Malvinas han visto una ampliación con la participación de la Sección 2 del Regimiento Real de Fusileros Gurkhas, que llevó a cabo el ejercicio “Marinización”. 

Aunque Londres justifica estos entrenamientos como una medida de protección para los habitantes de las islas, hay un trasfondo más complejo que involucra estrategias para consolidar su influencia en la Antártida, donde hay zonas en disputa entre Argentina, Chile y Reino Unido. Tampoco hay dudas que los imperialistas anglosajones pretenden mantener tal dominio por la fuerza que ejercen en la zona desde hace décadas, cuando el ejército usurpador expulsó de las islas a las legítimas autoridades argentinas.

Cabe recordar que desde la guerra de 1982, el Reino Unido ha establecido una fuerte infraestructura militar en las islas. La base de Monte Agradable alberga no solo cazas Eurofighter Typhoon y sistemas de defensa antiaérea, sino también nuevas incorporaciones navales como el patrullero HMS Forth y el rompehielos HMS Protector. La reciente actuación del buque RRS Sir David Attenborough, que pasó por aguas argentinas, también ha suscitado controversia y preocupación.

Adicionalmente, el medio británico The Telegraph ha expuesto que el Reino Unido tiene planes estratégicos para explotar recursos en la Antártida, un territorio reclamado por Argentina. La nota, titulada “La bonanza petrolera antártica podría salvar a Gran Bretaña, pero debemos llegar allí antes que Argentina”, subraya las crecientes aspiraciones del colonialismo británico en la región.

Históricamente, Argentina ha denunciado este tipo de ejercicios ante organismos internacionales, argumentando que contradicen el principio de desmilitarización del Atlántico Sur.

Sin embargo, la falta de una postura contundente del gobierno actual de La Libertad Avanza y alineamiento incondicional con EE.UU y Gran Bretaña, deja en evidencia una estrategia de inacción que podría tener consecuencias a largo plazo en la disputa de soberanía, pero que en el corto plazo también se manifiestan mediante esta clase de informaciones que revelan el poderío y la impunidad con la que se manejan los usurpadores.

Es preocupante que, frente a la prepotencia colonialista que muestra Reino Unido con estos avances y provocaciones de mostrar cómo hacen y deshacen en territorio argentino, el Gobierno nacional sólo se mantenga en silencio y siga en la línea de subordinación total que ya es conocida.

Por eso desde el Multimedio Trinchera se sostiene que es necesario repudiar y visibilizar estas acciones y como ya enfatizó (en este medio Inglaterra pretende avanzar con un “extractivismo total” en Malvinas) la historiadora especializada en geopolítica y defensa nacional, Elsa Bruzzone:  “No hay lugar para la retirada, tenemos que hacernos más fuertes y enfrentar esta adversidad porque más temprano que tarde obtendremos la victoria”.


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¿¡Cuanta gilada más va a ensuciar tu alma!?

¿¡Cuanta gilada más va a ensuciar tu alma!?

TIEMPO DE LECTURA: 9 min.

Entre canciones de duda
Y la calle hambrienta
Por ese límite la vida siempre irá

Entre lo que te toca y lo que te dejen hacerPor ese límite la vida siempre irá

¿¡Cuanta gilada más!?

Este miércoles 12 de marzo se realizó, como cada miércoles de la semana, la ya tradicional marcha de protesta de jubilados y jubiladas frente al Congreso de la Nación. Hace más de un año y medio, entre congelamiento, ajuste, mísero aumento y veto a ese mismo aumento de por medio (con asado para los mercenarios de partido a partido que votaron en contra), que el sector octogenario de esta partida y desmoralizada Argentina pone sobre la mesa el poco carácter que sobra en este suelo para reclamar frente a una sola certeza: las fuerzas a cargo de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich los gasearán, palearán, y, de ser necesario, les tirarán al revoleo con balas de goma. 

Suena un poco injusto, ¿no? Es importante recalcar que sí, que algunos sectores militantes, sindicales y de otros ámbitos han acompañado en más de una ocasión a los viejos, pero desde ya es una minoría. Sin embargo, durante la marcha correspondiente al miércoles 5, un grupo de hinchas de Chacarita, ante la impotencia que les generó ver cómo semana tras semana se castiga al sector más vulnerable, decidió hacerse presente para resguardar a los damnificados. A partir de allí, y de manera espontánea, una serie de sucesos se desencadenaron para llegar hasta los acontecimientos del miércoles posterior.

Para varios sectores, la Argentina se ha convertido en un lugar donde las instituciones han perdido el sentido de apoyo y comunidad construido hace tantos años bajo una doctrina que tituló “la comunidad organizada”. Si durante la marcha de este miércoles, unos de los cánticos que más sonó fue el “a donde está esa famosa CGT”, podemos confirmar que algo de eso sobrevuela por el aire. 

No por opinión personal, menos por línea editorial, pero es una realidad a la vista de quien quiera ver que la Confederación General del Trabajo, creada justamente para custodiar esa comunidad organizada, ha ido perdiendo muchísima credibilidad, confianza, y sobre todo fe durante estos últimos años. Mientras que una gran parte de la sociedad dejó de creer en las instituciones y en el colectivo (si no no se explica la victoria del actual presidente, dispuesto a detonar todo lo que está debajo de estas consignas), la otra, que dio su voto de confianza porque sabe que la organización es indispensable, está en vilo desde el 20 de noviembre de 2023, esperando que ésta CGT o algún dirigente de los que integró la lista de batalla lo defienda. 

Ante tal escenario de anomia, la espontaneidad pareciera ser la variable que puede aflorar el inédito viable, ese suceso que no sabemos de dónde, cómo o por qué sucede. Repito, siguen existiendo instituciones valiosas, políticas y dirigentes al pie de la circunstancia y sindicatos que sí dan las peleas correspondientes, pero sin dudas ello no llega a repeler el daño irreparable que este gobierno realiza en cada una de sus medidas en materia económica. Siquiera parece factible de a ratos cobrarse un vuelto con el escandaloso Critpo Gate, que, sabemos, es lo menos dañino que hizo este poder ejecutivo a la Argentina, pero probablemente lo más capitalizable a los ojos del mundo.

En concreto, con la misma espontaneidad con la que las personas realizaron múltiples donaciones para suplir las necesidades de las familias destruidas por el temporal en Bahía Blanca, hinchadas de todos los colores, así como diversas organizaciones de toda calaña se sumaron a reforzar la seguridad de los jubilados para este miércoles 12. Esas instituciones, a veces desdibujadas, reaparecen en otras instituciones. Esa misma unidad, también desdibujada, reaparece, por más insignificante que parezca, a través de una necesidad tan básica como la ayuda a los más necesitados, o a través de un lazo cultural tan fuerte como es el fútbol en nuestro país.

 

El triste recuerdo de los clubes como último sostén de contención social que aquellos frívolos años 90 produjeron, reaparece, así como aquellos escritos de la época: “Los reyes y papá noel no existen, y a la gente solo la ayuda la gente”, escribía Patricio Fontanet en la letra de “Fantasía o realidad”, tema publicado en el disco de la banda Callejeros “Presión”, dos meses antes de que Néstor Kirchner asumiera la presidencia de la Nación, precisamente en 2003. 

Relatado ya lo previo, solo quedaba un hecho por acontecer: la unidad de todos estos sectores en la plaza frente al Congreso, mientras la política hacía lo suyo adentro. No obstante, la movilización, lamentablemente, nació muerta. Mientras que la convocatoria estaba fijada para las 17 horas, desde muy temprano, horas antes, se pudo observar en las inmediaciones del recinto parlamentario un gran despliegue de fuerzas de seguridad conocido como operativo anti piquete. El Gobierno nacional estaba listo, con el pretexto ya armado de “las temibles barrabravas” y la información de horario, sumado a la cantidad de hinchas, autoconvocados y jubilados que se desplazaban desde el mediodía en transporte público, la estrategia no podía ser otra que no dejar que tanta gente se junte. Algo, evidentemente, aprendieron de aquél inédito ocurrido el 17 de octubre de 1945. 

 

Al son de ello, el clima sumó lo que quizás escasea en estos tiempos: no vamos a decir alegría, sino coraje y convencimiento. “¿¡Cómo le van a pegar a nuestros viejos!? Ahora que nos peguen a nosotros”, se decía. Claro, es difícil retener esta postura cuando ni siquiera llega la convocatoria y el camión hidrante de las fuerzas de seguridad avanza a pasos agigantados intentando despejar la plaza, mientras que el centro de ella es un campo de batalla en sí mismo, en donde las armas solo las tiene un bando. Gases por aquí, gases por allá, gases a tu cabeza, balas para todos los cuerpos. No faltó ni una cuota de “seguridad” a la hora de repeler y atacar a toda costa a los manifestantes. Una manifestación que, es importante repetir, no llegó a nacer. 

Pero algo quedó en el aire, o mejor dicho en las calles. Hasta altas horas de la madrugada, incluso del posterior jueves. La movilización era dispersa, pero el convencimiento no. “¡Vamos a plaza de Mayo!”, se escuchaba casi al unísono, mientras la amplia Avenida de ese mismo nombre era testigo de una multitud que no se rendía, y mudaba su protesta hacia otra zona al grito de “que se vayan todos, que no quede ni un solo”. De esa manera, a la misma noche un nuevo cacerolazo con caminata y presencia en la plaza diría presente en una jornada donde la represión bestial no pudo con un pueblo genuinamente saturado.

Fantasía o realidad, a esta historia le da igual 

Para los despistados de turno: el sector jubilatorio es castigado desde hace más de un año con represión por parte de las Fuerzas de Seguridad. Todo ello para poder garantizar a raya el esquema económico del ministro de esa cartera, Luis Caputo. Esta búsqueda yace de la necesidad de mantener el dígito de inflación bajo a cualquier costo, y, en este caso, desde la óptica que adoptó el ministro, era necesario destruir el consumo (cosa que sucedió) para que los precios se enfríen a la fuerza. 

Al mismo tiempo, congelando Salario Mínimo Vital y Móvil, jubilaciones e interviniendo paritarias, se evitaría un “traslado de precios”. Lejos de atacar el fondo de olla que se encuentra en el por qué de los aumentos, desde su inicio de producción hasta la góndola final, para Caputo resultó más sencillo realizar lo que técnicamente se define como “enfriamiento de la economía”. La variable de ello, jubilados y trabajadores.

En la misma línea, este esquema necesita de manera imperante superávit fiscal, no para “gastar menos de lo que produce” necesariamente, si no para mantener las acciones de las empresas a la alta, y a los bonistas, con los dólares dentro del Banco Central. Si no, debería ser tan o más importante el superávit comercial, pero para Caputo esto parece quedar en segundo plano de a ratos. Por más que cada tanto recuerde este apartado y lo nombre.

De esta manera, el “ajuste” que el gobierno necesitaba para obtener ese superávit y al mismo tiempo enfriar la economía no podía salir del gasto político, como lo había prometido en campaña el bufón de esta serie, o mejor dicho presidente de la Nación, Javier Milei. Éste representa menos del 1% del Producto Bruto Interno, mientras que el objetivo, dicho por el propio Milei, era reducir 5 puntos. 

Para septiembre de 2024, un estudio del Centro de Economía Política Argentina aseguró -en consonancia con todos los estudios realizados sobre el tema- que casi un tercio del ajuste cayó sobre el sector jubilatorio. Por esto mismo, el papel lamentable de la mayoría de los medios de comunicación durante la jornada de ayer es una canallada gigantesca, ya que, según su relato, no existió contexto para dicha movilización y pareciera que barras bravas nacieron de un tubérculo arrojando piedras al Congreso cuando ningún jubilado estuvo allí.

Habría que preguntarle entonces a estos periodistas si lo mejor era que los adultos de tercera edad fueron solos para que, otra vez, el operativo de terror de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, los reprima nuevamente. 

Es importante, por otro lado, hacer hincapié en lo mencionado anteriormente: el operativo está a cargo de Bullrich, una funcionaria que responde a las necesidades que otro funcionario (Caputo) tiene para llevar adelante su esquema económico que demanda miles de dólares al día para controlar el tipo de cambio y que no se dispare el precio de la divisa paralela.

Probablemente un grupo bastante grande de la opinión pública que le esquive al relato de “la culpa de los barras pendencieros” reduzca la discusión a la triste y vacía frase que tanto resuena en las movilizaciones populares: “Qué feo es ser policía” o “estudiá, no seas policía”, como si realmente no necesitáramos de una fuerza de seguridad al servicio de las necesidades de los argentinos, o como si su accionar no dependiera -a grandes rasgos- de las órdenes que bajen desde arriba. 

No es un conflicto con la lógica búsqueda de culpas en un grupo de uniformados que, muchas veces realiza su tarea incluso con saña, si no un problema con la posible reducción de estos acciones, y de que quienes realmente son los artífices salgan ilesos, utilizando como escudo a otro sector que, tal vez se alimente un poco mejor, pero que no deja de ser esbirro de las directrices del Poder Ejecutivo. 

Como se mencionó anteriormente, algo quedó dando vueltas en el aire, y sin bien la movilización se repetirá este miércoles 19 porque así es todos los miércoles desde hace año y medio, lo que se espera para esta jornada venidera parece, lejos de reducir, seguir ampliando el horizonte de protestas para una sociedad que -por momentos- parecería haber perdido el miedo.


Joaquín Bellingeri

Militando desde la información y la palabra contra el amarillismo oportunista y por una sociedad en la que predomine la equidad social.

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La hipocresía del presidente Javier Milei y su nuevo préstamo del FMI

La hipocresía del presidente Javier Milei y su nuevo préstamo del FMI

TIEMPO DE LECTURA: 3 min.

El presidente Javier Milei, aclamado por su discurso de lucha contra la inflación y la herencia económica de años de mal manejo, se encuentra nuevamente en el ojo del huracán por sus decisiones frente a la crisis financiera de Argentina. Su reciente anuncio de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), a través de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), no solo refleja una contradicción con sus promesas de austeridad, sino que revela la insostenibilidad de su plan económico. Con la firma de un nuevo préstamo, el presidente no solo carga a la Argentina con más deuda externa, sino que también deja entrever la vulnerabilidad de su gobierno ante las exigencias del FMI y las realidades económicas del país.

Según un informe reciente de Bullmarket, la consultora de Ramiro Marra, uno de los exintegrantes de la coalición libertaria, el acuerdo con el FMI incluye detalles que el gobierno ha intentado ocultar. En primer lugar, se destaca que el dinero que el FMI prestará a Argentina no podrá ser utilizado para intervenir en el mercado cambiario, lo que socava una de las principales expectativas del gobierno: calmar la disparada del dólar y estabilizar el mercado de cambios. En lugar de ello, los fondos se destinarán a pagar deudas previas, incluidas las obligaciones con el propio FMI y el Banco Central de la República Argentina (BCRA). En otras palabras, los dólares del FMI no estarán destinados a reactivar la economía o aliviar las tensiones internas, sino a tapar los agujeros de una deuda externa cada vez más grande.

Este nuevo préstamo confirma una tendencia peligrosa que caracteriza el gobierno de Milei: la búsqueda constante de financiamiento externo para cubrir déficits estructurales sin una estrategia clara para reducir la deuda o mejorar la competitividad económica del país. El presidente, que en su campaña prometió una economía sana y libre de endeudamientos, se ve forzado a recurrir una vez más a un rescate del FMI, dejando atrás las promesas de autonomía financiera y estabilidad económica que lo catapultaron a la presidencia.

El DNU que acompaña este préstamo no solo es una muestra de desesperación económica, sino también de una falta de transparencia y respeto por las instituciones. A través de este decreto, Milei ha eludido al Congreso, donde debería haberse debatido un acuerdo de esta magnitud, lo que pone en evidencia una vez más la debilidad de su gobierno ante la presión de los mercados internacionales y la falta de un plan económico que inspire confianza. A pesar de las promesas de transparencia y de un gobierno que daría la cara ante la ciudadanía, Milei prefiere pactar en secreto, sin dar detalles claros sobre las consecuencias a largo plazo de este nuevo endeudamiento.

La aprobación de este préstamo también cuestiona la coherencia del discurso oficial. Si bien en sus discursos públicos Milei insiste en que Argentina debe desendeudarse y cortar con la dependencia del FMI, las decisiones tomadas demuestran lo contrario. En lugar de implementar políticas que permitan una reducción gradual de la deuda, como la reestructuración de pagos o el impulso de una economía exportadora, se opta por más endeudamiento y una mayor dependencia de los organismos internacionales. El alivio temporal que promete el préstamo no será más que un parche que solo pospone una crisis que, tarde o temprano, tendrá que afrontarse.

En resumen, el préstamo del FMI y la gestión de Milei ante la crisis económica revelan una profunda contradicción con su retórica de independencia económica y prosperidad. El presidente parece atrapado en una trampa financiera de la que no puede salir, atrapando al pueblo argentino en una espiral de deuda que solo incrementa la fragilidad de la economía nacional. Sin un cambio radical en su enfoque económico, este préstamo no será más que otro capítulo en la historia de una crisis interminable.

Dragan Bukovički

Escritor, poeta y traductor serbio. Editor de la publicación “Dos del sur”

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¡Pero que nadie se espante!

¡Pero que nadie se espante!

TIEMPO DE LECTURA: 15 min.

Escribo y redacto cual vómito.

Escribo por el mismo sentimiento que tiene el fisura a la hora de expulsar el vino
fermentado en la panza a partir de una violenta y rasposa arcada que arrastra bilis,
llanto y otros rastros de humanidad que llevamos dentro de nuestro castigado cuerpo.

Escribo oscuro como el agua estancada en los miles de arroyos sin entubar que
zigzaguean entre los chaperíos del conurbano bonaerense.

Escribo profundo como seca de faso en la esquina, debajo de esa pintada en aerosol
gastada por el viento, la lluvia y las caravanas.

Escribo con la cabeza gacha, como señora arrumbada sobre una vieja caja de cartón,
que hace de aislante contra la fría vereda céntrica pidiendo una moneda.

Escribo humeante como olla popular tiznada y calentada a leña, porque la garrafa es un
lujo para estos tiempos que corren.

Escribo sacando pecho como nene que dejó la escuela rozando el final de la primaria y
que el único lenguaje que sabe hablar es el de la violencia que invita la calle.

Escribo flaco como brazo de pibe que espera el rojo del semáforo para ganar unas
chirolas.

Escribo frío como barrote de comisaría por la madrugada.

Escribo avergonzado de mí mismo, con culpa de militante berreta derrotado por el siglo
XXI, que, siendo consciente de la cotidianeidad de estas imágenes relatadas, no le
dieron los huevos siquiera para organizar un caño y por lo menos, volarle una pata a
alguno de los eternos saqueadores de nuestra nación y responsables de tanta miseria.

A los protagonistas de estas historias les pido permiso para contarlas.

 

La segunda Buenos Aires

Cuando uno piensa en la Provincia de Buenos Aires se le vienen destellos de imágenes
variadas. El viento húmedo de la sudestada, las costas barrosas del Río de La Plata, el
Delta interminable con sus lanchas colectivo de madera. Las ciudades balnearias con
vista al Mar Atlántico, los puertos pesqueros y graneleros, los cornalitos en Mar del
Plata y la Ruta 2 explotada en algún verano.

También puede asociarlo a la figura del paisano, el gaucho, el chacarero, las alpargatas, la bombacha de campo y el olor a aceite quemado de un viejo tractor; la carne vacuna, el maíz, el trigo, la soja, los silo bolsas y las Hilux 4×4. 

El ferrocarril serpenteando por el interminable interior productivo y los cientos de pueblos que emergieron al borde de las estaciones, para luego ser aislados ante la privatización de los trenes en los años 90.

Uno puede pensar también en la Universidad Pública, la ciudad de La Plata con sus diagonales y su Catedral Gótica sin revocar. En Avellaneda, con su corazón industrial latiendo al ritmo de las Usinas de Dock Sud, el Viaducto y el Riachuelo que se adentra en el arrabal haciéndose amigo, compartiendo unos mates, con el poblado, denso y desordenado conurbano bonaerense.

El conurbano, ese anillo que abraza a la porción más rica de Argentina, la Capital Federal, y que está plagado de gigantescos galpones que supieron ser fábricas y una a una fueron bajando sus persianas ante las crisis económicas y los modelos neoliberales. El conurbano con sus monoblocks venidos abajo, planes de viviendas y chalecitos obreros.

El almacenero que fue echado de su oficio, pero tiene aún hoy un viejo torno oxidado en el fondo de su casa, esperando volver a ser usado.

El conurbano con su infinidad de rutas provinciales que lo atraviesan y en cada barrio las renombran con el mismo apodo: Camino Negro.

La Tercera Sección Electoral, la de los diecinueve municipios, el lugar donde históricamente gana el peronismo y se queja la derecha. La pequeña extensión donde viven aproximadamente once millones de personas y además de castellano se habla guaraní, quechua y aimara. El lugar de la Argentina donde más barrios populares hay.

Esa frontera difusa que tiene un frente de monoblock o plan de viviendas que rápidamente se intercala con construcciones imperfectas: una casita de ladrillo de un solo ambiente, una construcción de tres pisos con una losa sin terminar y dos bolsas de arena arriba de todo, al lado una casilla con solo una pared de material y un balde azul de doscientos litros que hace de tanque de agua; luego un pasillo que dobla a la
derecha.

El lugar que tristemente le da la razón a Rodolfo Walsh, casi cincuenta años después de escribir su Carta a la Junta Militar:

“En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de
sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos
con la miseria planificada”. Walsh, Rodolfo (1977) Carta abierta a la junta militar.

Eduardo Galeano escribió alguna vez sobre los sectores populares. Dijo algo así como que los pobres sueñan con salir de pobres, esperando que la suerte llueva de a cántaros, pero lo único que ocurre cuando el cielo se pone negro es que rebalsan rápido las napas y las cloacas, se corta la luz, suben los arroyos y la vida se vuelve color barro. Para colmo, el escritor uruguayo también dijo que las únicas veces que los pobres son noticia es para hacer correr la tinta amarillista y punitivista de los medios de comunicación.

Los sectores populares no tuvieron la suerte siquiera de ser lo primero que se nos vino a la cabeza cuando pensamos en la Provincia de Buenos Aires, antes imaginamos el pituco Delta o el Manolo de la costanera marplatense.

Vivir en la miseria planificada

Las piernas expulsan un leve ardor cálido, no dan más, están fundidas después de una jornada tan larga como todas las anteriores. La planta del pie se acalambra levemente bajo la zapatilla de lona y justo un instante después, la rueda del bondi se cae en el mismo pozo de siempre, anticipando la entrada al barrio.

El olor a barro estancado es lo primero que se mete por las fosas nasales, luego el ladrido de los perros mezclado con el escape de una moto lejana, acompañan el zigzagueo constante y los saltos cortos esquivando charcos. Un farol municipal le da a la escena un aspecto amarillo gastado. 

Van pasando las cuadras y las fachadas de los viejos chalets obreros se terminan, comienzan a predominar construcciones irregulares, donde el ladrillo hueco sin revocar y medianeras con botellas de vidrio rotas toman relevancia. La calle ya no es un viejo pavimento arrasado por los años, solo es tierra, escombro y algún rastro de conchilla blanca, que de repente se topa con una ventana que pone fin al camino. Unos pasos a la izquierda un pasillo de aproximadamente dos metros de ancho se abre.

A esta altura, bajo el pantalón de jean, el calor de las piernas se mezcla con la humedad de la cava y la transpiración que levantan los músculos después de caminar unas siete u ocho cuadras; el resto del cuerpo solo quiere llegar a casa.

Paso a paso los techos y las paredes que dan la estructura al pasillo van descendiendo al igual que la fina carpeta de material que marca la senda del camino. Para esto hay una sola explicación: el barrio está edificado en un pozo.

El pasillo zigzaguea y cambia su geografía en cada curva, de repente puede aparecer una pintada en aerosol reclamando el mando de ese tramo y algunos nombres dando a entender la conformación de una banda, también se cruza algún Perón Vuelve, un pequeño santuario del Gauchito Gil o un stencil de la Virgen. Lo que nunca desaparece son los miles de cables que viajan por encima de los techos de chapa y la pequeña zanja que también zigzaguea siguiendo el ritmo interno del barrio, llevando un agua gris brillante que deja ver restos de jabón y grasa.

Al día de hoy, la página del RENABAP tiene registrados 6.467 barrios populares en toda la Argentina. 2.065 están en la Provincia de Buenos Aires.

Vivir en un humedal, vivir en un pantano, vivir sin agua natural, sin luz, sin gas, vivir entre la basura, caminar día a día entre la mierda del vecino por la falta de cloacas. Vivir en la miseria planificada, generación tras generación.

                                                                 ***

En el octavo país más extenso del mundo, la discusión y la lucha por la vivienda, sigue siendo hoy, una de las mayores deudas que se tiene con la dignidad del pueblo argentino.

Las causas para entender el porqué de la desigualdad a la hora de conseguir un pedazo de tierra para habitar en nuestro país son amplias, y pueden buscarse disparadores desde los tiempos de la instauración del Estado Nación hasta la actualidad. Pero fue durante la última dictadura militar cuando se consolidaron las bases de la Argentina que hasta el día de hoy sufrimos.

De la mano de Martínez de Hoz, la última dictadura cívico militar llevó adelante un plan económico que destrozó la industria nacional, se endeudó de manera fraudulenta con el FMI potenciando la deuda externa y nacionalizó la deuda privada; también devaluó y congeló los salarios.

Con una idea de controlar el territorio y disciplinar a la sociedad la dictadura volvió a darle curso, profundizando el “Plan de erradicación de las villas de emergencia de la Capital Federal y del Gran Buenos Aires. Primer programa. Erradicación y alojamiento transitorio” que había comenzado Juan Carlos Onganía, anterior gobierno dictatorial durante la década del 60 (1966-1970).

Con el Mundial 1978 a la vuelta de la esquina, mediante nuevas normas de ordenamiento del territorio, descongelamiento del precio de los alquileres, desalojo, topadora, secuestro y tortura, la dictadura extirpo a gusto a miles de familias que vivían en barrios de la Capital Federal con gran proyección para el negocio inmobiliario. Mandaron a mudar grandes fábricas al Gran Buenos Aires, buscando que con ellas
también junten sus petates y se vayan los barrios obreros cercanos a los cordones industriales.

Por último, mediante deuda externa llevaron adelante la construcción de las distintas circunvalaciones y autopistas que rodean y cruzan la capital, siempre con fin en el puerto y la aduana.

Entre la concentración de propiedades, el aumento desmedido de los alquileres y la migración de las fábricas, los barrios bonaerenses cercanos a Capital Federal aumentaron su población en poco tiempo. Con muy poca planificación territorial y urbana, se terminó de edificar el primer y segundo anillo del conurbano bonaerense.

Al mismo tiempo, a través del terror y el exterminio, desapareciendo a 30.000 personas y apropiando a más de 500 bebés, generó las bases para individualizar a la sociedad, dando paso así a la fundación del neoliberalismo en Argentina.

Para el año 1977 Rodolfo Walsh dejaba asentada en la Carta a la Junta Militar un presente nacional, que con el correr de los años no ha hecho otra cosa que empeorar.

“Basta andar unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez
con que semejante política la convirtió en una villa miseria de diez millones de
habitantes. Ciudades a media luz, barrios enteros sin agua porque las industrias
monopólicas saquean las napas subterráneas, millares de cuadras convertidas
en un solo bache porque ustedes sólo pavimentan los barrios militares y
adornan la Plaza de Mayo, el río más grande del mundo contaminado en todas
sus playas porque los socios del ministro Martínez de Hoz arrojan en él su residuos industriales, y la única medida de gobierno que ustedes han tomado es prohibir a la gente que se bañe”. Walsh, Rodolfo (1977) Carta abierta a la junta militar

La Buenos Aires bajo la alfombra

La masa impacta en un golpe seco contra el cortafierro que nuevamente afloja un pedazo de pared y hace mover otro bloque de tres, cuatro ladrillos, acto seguido se desprende un pedazo de cemento convirtiéndose en escombro que cae al piso, dejando una pequeña nube de polvo en el aire. Por el cíclico retumbe del movimiento corporal, los hombros y los antebrazos están mareados y no saben qué parte del cuerpo debería estar más cansada. Los pensamientos se fatigan y el cerebro no sabe si el agotamiento y el dolor le corresponde al brazo izquierdo que hace de pistón subiendo y bajando con prepotencia cargando el mango de la masa o le corresponde más el brazo derecho, que agarra con fuerza el cortafierro y a cada impacto de la masa, recibe un nuevo cosquilleo metálico que le sube casi hasta el hombro. Todo es cansancio y polvo que se mezcla con una amoladora de fondo que no para de chillar.

Es lunes por la mañana. A unos pares de metros, en el primer pasillo que se abre camino al corazón del barrio aún sale cumbia de un saturado parlante, mientras la Cooperativa de Trabajo encara una nueva semana, buscando achicar los tiempos y terminar el SUM escolar que quedó clavado con los fondos nacionales que nunca más giraron.

El frío húmedo hace rato que le venció los viejos botines de trabajo. El pantalón con una franja refractaria está limpio, pero ya con los primeros mazazos fueron quedando unas pintitas blancas de polvo en el azul marino, su campera de tela anti desgarro deja ver en la espalda una serigrafía blanca que dice UTEP, el nombre de la Cooperativa y el logo de la Provincia de Buenos Aires.

                                                                    ***

Mientras el fondo de la olla se va llenando de a poco, la bolsa de red color naranja va disminuyendo. Las manos de Felisa y el cuchillo de mango de plástico están embarradas por la tierra que queda de la papa negra, aun así, el brillo del filo despliega un pequeño destello en cada corte del tubérculo. En la mesa improvisada con un tablón y dos caballetes hay un paquete de sal, una botella de aceite por la mitad, un par de cebollas, cuatro zanahorias, tres cartones de tomate y un kg de alas de pollo; el resto de los ingredientes para el guiso serán unos cuantos litros de agua, siempre dependiendo de la cantidad de familias con tuppers que se acerquen al comedor popular.

A unos dos metros, en un pequeño refugio improvisado con unas chapas oxidadas, Laura se encarga de prender el fuego. Para esto utiliza un viejo tronco tiznado con la punta ya hecha carbón, se ayuda con un par de boletas de la campaña 2023 color celeste y un viejo cajón de pollo. 

No son más de las 14 horas, ambas mujeres vienen de dejar a sus hijos en el colegio y durante el tiempo que duren las clases, ellas preparan el guiso que por la tarde noche comerá toda la cuadra.
                                                                  ***
Alcanza con caminar algunas cuadras por los cientos de barrios populares que tiene la Provincia de Buenos Aires, para arrojar una triste conclusión. El daño hecho por la última dictadura militar y la continuidad neoliberal de ese período, ha sido tan grande y tan atroz que los posteriores 12 años de gobierno kirchnerista no fueron capaces de rebatir la realidad. Esto no quita que durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández (2003-2015) el nivel de la pobreza y el crecimiento de los asentamientos y barrios populares se haya estancado en comparación con los períodos anteriores y también en algunos casos haya disminuido de la mano de la reconstrucción del empleo, la industria nacional, la obra pública y la gran batería de políticas sociales implementadas para el bienestar del pueblo argentino. Aunque no se pudo erradicar la pobreza, estas fueron las banderas y el modelo político en el que mejor le ha ido efectivamente a los sectores populares desde la vuelta de la democracia hasta hoy.

Pero haciendo una cronología hasta la actualidad, el gobierno de Mauricio Macri (2015-2019) dinamitó en poco tiempo los avances logrados por el kirchnerismo, atacando la industria nacional y endeudándose por cien años con el FMI. En poco tiempo volvió a dejar la situación de los barrios populares igual o peor que durante los años noventa. 

Para colmo, el Frente de Todos (2019-2023) comenzó su gestión ocupándose de la crisis sanitaria desatada por la pandemia de COVID 19. Pero una vez superada esta, las tensiones internas, las roscas, la tibieza y un panorama regional e internacional muy distinto al de los primeros años del siglo XXI imposibilitaron hacer siquiera la mitad de lo logrado durante el período del 2003-2015.

La mala gestión del Frente de Todos y su nula capacidad de construir un proyecto, tuvieron como síntesis la continuidad en la pérdida del poder adquisitivo que el pueblo argentino ya venía sufriendo desde los tiempos del macrismo. Triste afirmación, entendiendo que el gobierno y el peronismo llevaban en su espalda la esperanza de poder salir adelante de millones de argentinos y argentinas.

Un pueblo golpeado, desorientado y cansado, que soñaba recuperar las condiciones de vida que unos años atrás había tenido. Pero la contracara de ese horizonte fue el aumento de la pobreza. Y en los barrios populares, la miseria como si fuese un manchón de humedad en la pared, emergió arriba de la vieja miseria, esa que se venía acumulando desde la última dictadura hasta acá.

Árboles genealógicos con raíces humildes. Ser el último orejón del tarro como única herencia.

 

                                                                    ***
Mi Buenos Aires querido
Cuando yo te vuelva a ver
No habrás más pena ni olvido.

Carlos Gardel. “Mi buenos Aires querido”.

Barrio, esquina, escuela pública arrasada, olla tiznada y tupper lleno de guiso. Cumbia en el aire que se mezcla con la voz rasposa del Pity en sus distintas épocas: modo fierita Viejas Locas o pibe Intoxicado buscando la redención en Dios y el Sol. 

El sueño de ser Messi y Maradona, el potrero primero como escape al aburrimiento ante la falta de tele por cable y juegos de consola, luego un poquito más grandecito, el potrero como camino a la fama y la esperanza. El anhelo de comprar una casa con una pieza para cada hermano y una cocina bien grande, con muchas mesadas para mamá. El fútbol como posibilidad. La oportunidad de ingresar a un club del ascenso o de primera, esquivarle a la esquina, la vagancia y el consumo. El sueño de salir adelante
mediante taquito, gambeta y algún que otro puntinazo a la miseria.

El sueño de conocer a un hombre serio, con laburo y un oficio. Ser mamá y esquivarle al futuro en la casilla rodeada de violencia, frío y hambre.

Vivir en un barrio popular sin servicios de luz, agua potable, cloaca ni asfalto.

En verano el sol te derrite y no hay sombra, birra o “naranjú” que le dé pelea.

En invierno el frío se pega a las chapas y hiela todo a su paso, haciendo colapsar las precarias instalaciones eléctricas que vuelan por los aires quemando todo a su paso.

Tocándole los talones al cierre del primer cuarto del siglo XXI, las condiciones de vida de millones de argentinas y argentinos son más parecidas a los tiempos de los primeros conventillos arrabaleros y en muchos otros casos a la edad feudal.

Luego de dictaduras militares y la continuidad de un modelo económico neoliberal, lejos ha quedado el anhelo de la vivienda digna que alguna vez, flameó bajo las banderas de la justicia social.

La vida del pueblo humilde bonaerense se degrada y hunde en la mierda, pero la única vez que estos son noticia es para llenar las editoriales amarillistas que encubren a quienes día tras día continúan aportando a un modelo de saqueo y entrega, profundizando aún más el modelo de la miseria planificada.

Felipe Bertola

Cuando estaba en la panza, mi vieja me cantaba “Significado de Patria” para tranquilizarme. En la comunicación y organización popular encontré la clave para poder “ser la revancha de todxs aquellxs”. Como todo buen platense, sé lo que es ganar una Copa Libertadores.

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Tiempos violentos

Tiempos violentos

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

Las mujeres y las disidencias se encuentran en una encrucijada hace años, pero que se recrudeció al asumir Javier Milei como presidente junto a un gabinete de funcionarios que deslegitima, criminaliza y excluye a estos sectores desde el cierre de organismos de prevención de violencia de género hasta en declarar que las personas gays son pedófilas. 

Este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, devenido también en Día de las Mujeres y Disidencias Trabajadoras, encuentra a estos grupos inmersos en el juego del “vale todo” propuesto por el oficialismo, por fuera de los llamados “consensos democráticos”, y que una parte de la sociedad pareciera avalar.

¿Cómo se llega al 8M? ¿Cómo se da vuelta el rumbo de esta sociedad que pareciera buscar la destrucción del otro/otra/otrx? ¿Se puede llamar “batalla cultural” a la persecución y hostigamiento desde las arcas del Estado contra grupos históricamente vulnerabilizados? ¿Cómo construir una resistencia sin ser cautivo de sus espejitos de colores?

 

El feminismo, enemigo del gobierno

Desde el primer día del gobierno de La Libertad Avanza en alianza con el PRO y sectores de la UCR, el feminismo y la militancia LGBTQ+ han sido declaradas enemigas. 

Se cerró la Subsecretaría de Protección contra la Violencia de Género, luego de reducir la categoría de Ministerio en primera instancia, que implicaba mucho más que el abordaje de las violencias de género. Es la primera vez en 37 años que el país no cuenta con un organismo especializado en la temática. Al mismo tiempo, el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, pretende eliminar del código penal como agravante el término femicidio. 

El programa AcompañAr que otorga ayuda económica a víctimas de violencia de género fue reducido en un 98,63%. La línea 144 perdió el 28% de su presupuesto y el 42% de su personal. El 93,9% del presupuesto para programas de prevención del embarazo adolescente se redujo. 

Se eliminó el Fondo de Asistencia Directa a Víctimas de Trata y el Programa Acercar Derechos que facilitaba el acceso a la justicia y el acompañamiento psicológico.

El presupuesto nacional en programas de salud sexual y reproductiva es el más bajo en nueve años: no hubo entregas de medicamentos para las interrupciones voluntarias de embarazos ni fue correcto el abastecimiento y distribución de métodos anticonceptivos.

Podemos continuar en la enumeración de políticas desguazadas del Estado, pero también resulta esencial ver el plano discursivo-ideológico para profundizar en el tema.

Más allá del ataque directo que sufrieron las mujeres y las disidencias en el discurso de Milei en Davos y que despertó una gran movilización histórica antifascista y antirracista el 1 de febrero en todos los rincones del país, la erosión de los vínculos de respeto hacia las mujeres y diversidades y sus reivindicaciones históricas también radica en la destrucción en términos generales y masivos del tejido social, de las redes comunitarias de contención. Leer el ataque y la avanzada de violencia hacia los sectores mencionados solo desde los lenguajes y discursos burdos de un presidente espectacularizado podría ser un error.

 

La violencia 

El intelectual italiano Franco “Bifo” Berardi explica que el caso argentino como el resto de casos de extremas derechas a nivel global “no son elegidas a pesar de la violencia, sino por esa violencia que pregonan”, según una nota del medio feminista LATFEM. Allí se desglosa cómo desde la campaña, Javier Milei esgrime su motosierra haciéndola pública y explícita, toma la destrucción violenta como bastión de su plataforma política, haciendo gala de “la violencia al estilo gore”.

¿Quién apareció primero? ¿El huevo o la gallina? ¿Milei y su motosierra o una sociedad apropiada de las reglas de la violencia?

Para librar la batalla cultural, la Libertad Avanza pone sus armas sobre la mesa, agrede a las mujeres y las diversidades sexuales sin tapujos y reafirma su promesa electoral con sus fieles seguidores. Si bien no hay que desconocer que su agresividad hizo replantearse su voto a una parte de su electorado, no es la gran mayoría: la pérdida de su imagen positiva fue en una parte por sus medidas económicas y/o por el escándalo de la estafa cripto

La violencia se esparció ya no solo en los lugares donde no llegaba el Estado y que los espacios comunitarios, las organizaciones sociales y las instituciones intentaban contener, sino que también se apropió de las herramientas del Estado para destruir a los espacios comunitarios, las organizaciones sociales y las instituciones. ¿El resultado? Una sociedad atravesada por la violencia y los lazos comunitarios destruidos sin capacidad de contención.

En su nota de El Cohete a La Luna, Esteban Rodriguez Alzueta explica que algunos funcionarios “se olvidan que la comunidad no es un organismo natural sino una construcción política. Le corresponde también al Estado vigorizar la trama comunitaria, y le conviene que sea así porque las instituciones comunitarias pueden llegar donde las agencias estatales no llegan o tardan en llegar. En vez de organizar a la comunidad se dedicaron a ‘desintermediarla’”.

Los números hablan por sí solos. En los primeros dos meses del 2025 hubo un femicidio cada 29 horas según el Observatorio Nacional MuMaLá, 48 en total. Otro dato a tener en cuenta es que hubo 182 intentos de femicidios, es decir, uno cada ocho horas. No solo la violencia de género se acrecentó, sino que las herramientas estatales y las redes de contención y acción comunitaria no dan abasto para prevenir las agresiones.

Entre la última semana de enero y la primera de febrero hubo por lo menos cuatro ataques a lesbianas que mostraban abiertamente su orientación sexual. Un hombre prendió fuego la casa de una pareja de lesbianas y su familia, ellas habían decidido irse porque el hombre las venía hostigando hace tiempo. Una pareja que caminaba de la mano a plena luz del día en el barrio porteño de Recoleta fue golpeada por un hombre después de que les preguntará: “¿Por qué se visten como hombres si son mujeres?”. En La Plata, una mujer fue perseguida por un hombre luego de haber participado de la Asamblea Antifascista, el mismo hombre había apuñalado a una mujer de 63 años en la vía pública momentos antes. Una militante reconocida de la comunidad LGBTIQ+ en Orán (Salta) fue agredida en su propia casa por un hombre que intentó asfixiarla mientras dormía y luego intentó asesinarla con siete puñaladas.

Lo discursivo traspasa lo plano y toma otra dimensión material gracias al aval presidencial.

 

¿Y ahora qué?

Como mencionamos, Milei puso sus armas sobre la mesa: ¿qué acciones vamos a desenfundar para resistir pero también avanzar desde el movimiento feminista?

La pregunta radica en si vale la pena obnubilarse con los discursos provocadores del presidente, cuyo objetivo es reafirmar las ideas de su electorado o si somos capaces de salir de esa espectacularización de la imagen de Milei y sus aliados. Ojo, no quiero decir que hay que obviar ni minimizar las agresiones, hay que mencionarlas para denunciarlas pero tal vez, acompañadas de acciones que permitan salir de la “calle online” al verdadero escenario de disputa: las calles reales, los espacios de encuentro, las denuncias y los reclamos colectivos, la organización de la resistencia.

El gobierno ubica a quienes agredió en un lugar de pasividad, y no sólo a los movimientos feministas y de la comunidad LGBTIQ+, sino también a jubilados y jubiladas, a estudiantes, a trabajadores y trabajadoras. Todos estos sectores se encuentran amenazados directa o indirectamente porque también son parte de un colectivo u otro, se entrelazan. Es así que la transversalidad de la lucha también es fundamental para hacer frente a la desintegración social.

En este 8M cabe preguntarse ¿Cuál es el siguiente paso?

Agustina Flores

Hija de los vientos patagónicos. Compañera (in)esperada de la militancia para la liberación. Entusiasta del puño y la letra. Lo personal es político, el periodismo también.

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¡Democracia! ¿Qué pretende usted de mí? 

¡Democracia! ¿Qué pretende usted de mí? 

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

Demokratos: de origen Griego
Puede decirse que “democracia” significa literalmente “poder del pueblo”.
Pero ¿Quienes – quien es el pueblo?

Considerando que las expresiones artísticas en cualquiera de sus formatos, tienen la virtud de adelantarse la mayoría de las veces a lo que posteriormente será estudiado y enmarcado por la ciencias sociales, el caso de Street Fighting Man, no es la excepción. Jagger mencionaba en una entrevista con Jann Wenner en 1995 para la revista Rolling Stone, que la inspiración para Street Fighting Man fueron los movimientos emergentes que marcaban la presencia activa de multitudes movilizadas, entre otras las revueltas en Estados Unidos contra la guerra de Vietnam y el Mayo Francés. Y aunque hay tantas interpretaciones de esta obra como gente en el mundo, elegimos utilizarla de cortina desde donde nos introduciremos a lo que hoy nos quita el sueño. 

En 1968, los Rolling Stone, miraban a los estudiantes de París y sacudían al pueblo de Londres diciendo “Cause in sleepy London Town. There’s just no place for street fighting man” (En español algo así como: “Porque en la somnolienta ciudad de Londres. No hay lugar para el hombre que lucha en las calles“). En 2025 cabe preguntarnos: ¿Por qué está tan dormida Argentina, no hay acaso lugar para las luchas? ¿O será que nos corresponde empezar a preguntar, para saber hacia donde caminar?

Mientras la incertidumbre avanza, el rey garufa nos induce sin paliativo y así nos tienen, como diría el Indio “sentados en bolas, wacheando la tele”, presos de presiones, indignaciones y tristes pasiones.

Hace un tiempo venimos entrando en un periodo de transición de difícil embestidura para el lenguaje de época. En los círculos académicos se dirime si el gobierno de Milei es o no democracia, si es un régimen autoritario o fascista. Si hay que pensar en imperialismos, en globalización o en tecno-feudalismos para darle un marco de comprensión más acabado. De un lado y del otro se interrogan racionalidades, se construyen argumentos desde la arrogancia y se manda a leer de Hayek a Keynes. 

Nadie tiene respuestas y tampoco soy quien para aportar más luz a esta tormenta, vengo tan solo a lanzar otro cargamento de preguntas. 

José Nun, en 2002 se preguntaba qué carajo era la Democracia, y lo hacía de la forma más humanamente posible. Se preguntaba por el origen del demos, y traía nuevamente a colación la pregunta entre el gobierno del pueblo o gobierno de los políticos. 

Tanto las palabras demos como krátos, son vocablos ambiguos. La primera pregunta que nos podemos plantear es: ¿quién es “el pueblo”?. Y ante esto nos encontramos con que hay una ambigüedad de origen que se refleja en toda la historia del lenguaje político. Los griegos indicaban, bajo esas categorías o bien a la totalidad de los componentes de la comunidad política (es decir, sin mujeres, negros ni esclavos). O  bien a la parte menos elevada de la población, es decir a aquellos considerados como la clase no-noble. Otra clara ambigüedad, se debe a que del pueblo como conjunto de los ciudadanos, pueden darse dos imágenes opuestas: la imagen de un cuerpo colectivo orgánico, del cual los individuos en particular son miembros; y la imagen de un conjunto, de la simple suma de todos los individuos como particulares, que tienen o que pretenden tener valor en cuanto tales. Ambas posturas; filosóficamente válidas y políticamente antagónicas, a juicio propio, son las discusiones parteras de los enfrentamientos del mundo.  

La pregunta por la democracia en Argentina es por demás dificultosa. Nadie está dispuesto a cuestionarla como régimen preferible de gobernabilidad. Pero nadie puede definir con exactitud qué es la democracia, señalar sus límites, mentar su potestad o incluso leer en la Constitución algo más que un manual de instrucciones legales con obligaciones débiles y funciones acotadas. Decime a qué escuela jurídica perteneces y te diré que interpretas de la ley. 

El ejercicio de cuestionar la democracia es demasiado costoso, tanto para aquellos que cargan la ceniza de una infancia marcada por dictaduras, como para aquellos que crecimos con democracias vigorizantes – a riesgo claro está, de darla como algo tan bien cimentado, que somos incapaces de cuestionar-. Es entonces, a priori , un ejercicio difícil de digerir ¿Puede ser posible que esta transición política a nivel global cambie los regímenes de gobernabilidad? ¿Puede ser posible que estemos llamando democracia a gobiernos que ya no lo son? A fin de cuentas ¿La democracia era solo votar? 

En los años 20 del siglo pasado, había alrededor treintaicinco gobiernos constitucionalmente electos en el mundo, para finales de los años 30 del mismo siglo, los gobiernos democráticos se habían reducido a poco más que la mitad de los anteriormente mencionados, es decir, de treinta y pico, se pasó a alrededor de doce gobiernos democráticos. Para aquel entonces el historiador Hobsbawm decía pasada la guerra que “nadie predijo o esperaba que la democracia se revitalizará”. 

No quiero con esto, caer en pesimismos atolondrados ni hacer diagnósticos de defunción, que corresponden a videntes y especuladores. Pretendo únicamente invitar a la pregunta, ¿y si nadie predijo o esperaba el agotamiento de este sistema político? ¿Estamos dispuestos a morir por la democracia, o lo que creo aún más complejo, estamos dispuestos a discutirla? 

Hay que pensar en los dinamismos de los ciclos políticos, al lado de las transformaciones de los modelos de gobierno. Se necesita urgentemente discutir la democracia, no solamente para saber hacia dónde se quiere ir, sino también para tener la capacidad de discutir los límites de la misma.

Defenderla por el mero hecho de la defensa, es dejar en manos de aquellos que no tienen prácticas democráticas, el beneficio del acotado margen de acción dentro de las reglas de juego democrático, cuando claramente, hay un sector que no tiene pudor ni inconvenientes en transgredirlo. 

Pero para ello, nos debemos una discusión honesta y profunda en torno a qué nos referimos cuando hablamos de democracia. ¿Cuáles son sus objetivos, cuál es el modelo de país que representa y cuáles son sus límites? ¿Somos capaces de repensar nuevos horizontes de deseabilidad y construir bisagras que den lugar al surgimiento de un nuevo escenario político? 

Discutir la democracia es también discutir la justicia social, los criterios de igualdad y los modelos económicos que rigen las estructuras de distribución de capital. En un mundo que profundiza cada día más sus desigualdades, donde cinco individuos se llevan grandes porcentajes de la riqueza mundial y se desgarran las solidaridades intraclases, profundizando los criterios de diferenciación entre clases medias y bajas. Donde los sistemas de salud se desbordan, donde la educación no da abasto y donde la rivalidad se construye entre pares. En un mundo que es cada día más hostil y más violento. 

Es inminente que juntemos el guante antes de acusar a adversarios de locos e irracionales, en tiempo donde la transgresión y el corrimiento de los límites de posibilidad pareciera un ejercicio exclusivo de las derechas, insisto en preguntar: ¿Qué es la democracia? ¿Qué estamos dispuestos a hacer por ella? ¿Somos capaces de cuestionarla? ¿Somos capaces de pensar por fuera de los márgenes establecidos? ¿Seremos capaces de defenderla?

Manu Bertola

Hija y nieta de la historia de nuestro pueblo. Estudiante de sociología. Nacida y criada en la ciudad donde las diagonales tocan el sol.

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