¡Patria sí! ¡Colonia no!

En el día de la soberanía compartimos algunas reflexiones que creemos necesarias en una época muy compleja y convulsa del mundo. ¿Estamos viviendo una transición? ¿Seguirás primando las lógicas globalistas o mutará hacia las soberanistas? ¿Dónde quedamos como país?

Durante gran parte del siglo XX la dicotomía que dividió como un parte aguas al mundo fue la izquierda y derecha. Con la irrupción del peronismo y otros gobiernos que no pretendían ubicarse de un lado o del otro de las grandes superpotencias de la época, se conformó una tercera vía. Desafortunadamente -cuanto menos en Nuestra América- muchos de esos gobiernos terminaron siendo derrocados bajo las directrices de Washington.

La frase decía: “Ni yanquis ni marxistas, peronistas”. Procesos soberanistas que no se encuadraban ni con el capitalismo promulgado por los norteamericanos, ni con el comunismo impulsado por la Unión Soviética.

La caída del muro de Berlín puso fin a ese momento de disputa. Habían ganado las fuerzas occidentales en esa batalla cultural por ver quién se convertía en el hegemón mundial. Estados Unidos logró aquel triunfo a punta de pistolas, no solo de las reales, sino las de Hollywood y los medios de comunicación, las presiones económicas y el sueño de “libertad”, “desarrollo” y “modernidad”, entre otros.

Nuevas dicotomías

Como todo proceso histórico, las contradicciones de antaño no necesariamente responden a los mismos patrones varias décadas después, y hoy hablar de izquierda y de derecha quizás no termine de definir lo que sucede en el mundo.

La globalización ha hecho un terrible daño a la humanidad y sus consecuencias se están viendo a escala planetaria. Desde el acelerado cambio climático con sequías e inundaciones donde antes no sucedían, las cada vez mayores brechas entre quienes más y menos ingresos perciben diariamente para vivir (o subsistir), una economía globalizada ultra dependiente de las cadenas de suministros (que la pandemia puso a temblar), la concentración de las industrias culturales (fundamentalmente en el cine y en los medios de comunicación), entre un sinfín de campos o áreas que podrían mencionarse.

¿Sirve hoy hablar de izquierdas y derechas para explicar el mundo? ¿Putin o Xi Jimping son de izquierda? ¿Biden, Merkel o Sánchez son de derecha? Seguramente esta dicotomía es necesaria, pero no suficiente para explicar el mundo de hoy. En relación con ello, el analista político Alfredo Jalife-Rahme sostiene que hoy habría que hablar de “globalistas” o “soberanistas”.

Desde esta otra dicotomía quizás se pueda comprender mejor lo que sucede en el mundo. Están aquellos que pretenden seguir avanzando hacia un mundo hiperconectado (donde ellos son quienes lo controlan) y quienes, sabiendo que vivimos en un mundo globalizado, utilizan las herramientas por este creadas para intentar aumentar sus cuotas de decisiones soberanas.

Ante el triunfo de la unipolaridad, los EEUU avanzaron con la globalización y la construcción de un mundo controlado por las finanzas y el individualismo. No sin tener sus resistencias, obviamente. Y se hizo muy difícil para quienes no estaban dispuestos a subordinarse a los designios del imperio.

Vuelta de Obligado

Este 20 de noviembre para les argentines es una fecha muy especial. El propio General José de San Martín sostuvo que la Batalla de Vuelta de Obligado había sido la “Segunda Guerra de Independencia”. Ese día de 1845 la Confederación Argentina se enfrentó a las dos potencias militares de la época: Francia e Inglaterra.

Fecha que, como mencionaba Cristina Fernández de Kirchner en 2009, fue celosamente ocultada por la historiografía oficial. ¿Y ocultada por qué? Porque la historia mitrista no quería un pueblo heroico y orgulloso de su historia y su cultura, nos querían deprimidos, angustiados, pensando que todo está mal. ¿Acaso eso no es lo que responde una gran parte de nuestro pueblo cuando le preguntan cómo le está yendo al país?

Hoy día la cosa no es muy diferente pese a haber pasado más de un siglo y medio. Ahora son los medios de comunicación y las hordas de trolls por las redes las que construyen ese imaginario de que todo está mal y que va a ir a peor. La oposición política actual se monta sobre esas premisas y construye su discurso de odio desde esa plataforma. Y siempre la culpa de todo es del gobierno, de los sectores populares, de la falta de “libertad”, de la falta de “democracias”. Las mismas acusaciones que hicieron a Rosas cuando decidió dejar el libre comercio y sancionó la ley de Aduanas.

En aquel momento las presiones eran de Gran Bretaña y Francia, hoy son de los EEUU y sus acólitos (FMI, Banco Mundial, OEA, BID, etc), aunque Gran Bretaña sigue allí, usurpando una parte de nuestro territorio en las Islas Malvinas y las demás Islas del Atlántico Sur. Y como lo hemos dicho en otras oportunidades, no es casual que así sea.

Una nueva oportunidad

El gobierno argentino hizo malabares para sortear airosamente la pandemia, dada la situación catastrófica en las que había heredado el país. Endeudamiento externo descontrolado, desregulación, falta de inversión en salud y educación, inflación galopante, salarios depreciados, ministerios cerrados, y un sinfín de cosas para arreglar.

Pese a las dificultades, se logró sobreponer a la pandemia, no sin sufrimientos y malestares, pero se pasó, y hoy estamos volviendo a ponernos de pie. Pero más de un año y medio de pandemia no fueron gratuitos. El desgaste del gobierno y algunas malas decisiones fueron letales en cuanto a lo electoral y las PASO lo reflejaron.

Afortunadamente, se hizo una correcta lectura de lo que sucedía y con mucho trabajo y militancia se acortaron las brechas en las elecciones de la semana pasada. El gobierno del Frente de Todos lo leyó como una buena elección pese a haber perdido terreno en las Cámaras. La derecha ya se creía dueña de la pelota -grosero error- y terminaron con caras largas pese a haber ganado.

«¿Qué van a festejar?», vociferaban los muñecos de cartón opositores. La gran movilización popular del 17 de noviembre dio un espaldarazo al gobierno que ahora se puede parar de otra manera ante la oposición interna y externa. Pero esta segunda oportunidad no tiene margen de error. O se avanza en defensa de los intereses populares y de la defensa de la soberanía, o el pueblo argentino lo castigará.

Nuestra primera independencia quedó trunca producto de las traiciones de la oligarquía criolla, misma oligarquía que hoy pretende subsumirnos en la desesperanza y entregarnos al mejor postor como hiciera Mauricio Macri y “el mejor equipo de los últimos 50 años”. Por ello es tan importante en una fecha como esta seguir reafirmando nuestro derecho de autodeterminación, de soberanía y de libertad.

Cristina Fernández de Kirchner en la asunción de Alberto Fernández dijo: “Sé que usted tiene la fuerza y la convicción para cambiar esta realidad tan fea que hoy están viviendo los argentinos. Tenga fe en el pueblo, tenga fe en la historia. La historia siempre la terminan escribiendo -más temprano o más tarde- los pueblos. Y sepa que este pueblo maravilloso, que nunca abandona a los que se juegan por él… convóquelo cada vez que se sienta solo o sienta que los necesita, ellos siempre van a estar acá cuando los llamen por causas justas”.

En el Día de la Militancia nos convocó y estuvimos. Ahora hay que avanzar sobre las multinacionales que nos saquean, y allí estaremos; avanzar sobre los vivos que pretenden enriquecerse a costa de nuestro sufrimiento, y allí estaremos; investigar la deuda externa y que la paguen los que se la robaron, y allí estaremos; volver a dar la discusión sobre la concentración mediática, y allí estaremos; dar la discusión sobre el acceso a la tierra y la vivienda, y allí estaremos; y tantas otras batallas que hay que dar.

En el día de la Batalla de la Vuelta de Obligado, en el Día de la Soberanía Nacional, gritemos más unidos y con más fuerza que nunca: ¡Patria sí! ¡Colonia no! ¡Venceremos!

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

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