El Che presente en tiempos de Coronavirus

En la Higuera, Bolivia, le amputaron las manos incluso después de haberlo matado por si a este loco cubano se le ocurría volver a levantarse…

Por Juan Francisco Blascone*

En la Higuera, Bolivia, le amputaron las manos incluso después de haberlo matado por si a este loco cubano se le ocurría volver a levantarse…

Sin lápida, sin nombre, sin tumba lo enterraron; no vaya hacer cosa que un guerrillero muerto pueda recibir los honores de un ser humano.

Pero el tiro les salió por la culata. Aquel que nadie podía encontrar, fue encontrado; y el enterrado, fue desenterrado. El ahora muerto, que supo traer dicha a esta vida, salió a la superficie, porque estaba cansado de acostumbrarse a lo que nunca pudo acostumbrar, a callar cuando hay que hablar, a escapar cuando se debe luchar.

El hombre anduvo con ansias de salir a la vida otra vez, para demostrar la verdadera cara de la moneda, la verdadera cara de las potencias, la cara del capitalismo más individualista, que privilegia por sobre la salud, su economía. Y también por qué no, para fumarse un habano y volver a firmar un billete cubano, con su toque distintivo, el del «Che». Porque distinto es quien deja el lujo a un lado por creer en una nueva forma de Estado y distinto es quien comprende que la educación, la salud y la vivienda es más lujo que el mayor de los lujos. Distinto es quien entiende que el lujo es para todos o no es para ninguno.

Y así partió siendo distinto.

Será que se volvió único aquel que logró hacer del dinero un fetiche, del valor una cosa, del billete un papel.

Y se volvió a reír del dinero propagador del capitalismo, quien supo asentar el comunismo.

Y se volvió a reír de los Estados Unidos recordando la gran defensa cubana en Bahía de los Cochinos.

Y se volvió a reír de la muerte que nunca lo pudo mantener dormido.

Y como nunca se volvió a reír.

Y no te olvides que lo que hoy es Cuba, se lo debe a sí misma, se lo debe a aquellxs que hicieron posible que hoy sea lo que es, que hoy Cuba sea libre, que tenga médicxs distinguidxs, que sea ejemplo de educación pública y de solidaridad. Y me pregunto en los momentos en que las potencias cierran fronteras ¿Cuánto le debe Italia a Cuba por la ayuda humanitaria? ¿Cuánto debe el mundo por copiar este gesto? ¿Cuánto le debemos al futuro en camino, al héroe sin corona? ¿Cuánto le debemos hoy al Che?


* Estudiante de Sociología (FaHCE - UNLP)

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