Los desafíos para el Frente de Todos

Por Nicolás De La Iglesia*

A partir del 10 de diciembre los desafíos que deberá enfrentar el nuevo gobierno no serán nada fáciles. Cambiemos, muy por el contrario a lo que se creía, logró un caudal de votos importante sumando aproximadamente 2 millones de votos a los que había hecho en la paso. Este hecho complica un más un panorama desalentador, ya que contaría, en principio con un mayor número de bancas en la cámara de diputados, aunque aún resta saber cuáles son los porcentajes que arroja el escrutinio definitivo.


La cuestión económica

El primer desafío para Alberto Fernández y su equipo es, sin dudas, el problema de la deuda generada durante estos cuatro años. Sin ir más lejos, en el primer trimestre del 2020 se vencen 27 mil millones de dólares. Dentro del entorno del presidente electo se habla de una restructuración de esa deuda, una salida “a la uruguaya” que implicaría correr los vencimientos pero sin quita y manteniendo los mismos intereses. Este modelo le permitió al país vecino tener un crecimiento económico sostenido. Sin embargo, la situación Argentina es más compleja ya que la matriz productiva del país está en una de las peores crisis de su historia, de la que se desprenden el desempleo más alto en décadas y un proceso inflacionario nunca visto desde la hiperinflación de finales de los años 80’.

Alberto ha planteado en varias entrevistas que uno de sus primeros objetivos va a ser lograr un pacto social que involucra al sector empresario, a las PyMEs y a los gremios. De esta manera pretende empezar a componer la situación productiva, generar empleo de calidad y comenzar a hacer que la rueda del mercado interno gire. Es un plan ambicioso que cuenta, en principio, con la buena voluntad de un sector que apoyó y financió el modelo económico de Cambiemos y que en su cosmovisión el problema son los costos laborales, insistiendo en la necesidad de una reforma laboral como solución. Cuestión que incluso para algunos sectores dentro del Frente de Todos no se ve con malos ojos. El presidente electo deberá tener la suficiente cintura política como para articular políticas con este sector que no impliquen una reducción en los derechos laborales de los y las trabajadoras.

La deuda argentina ya alcanzó el 100% del PBI (era de 38% en 2015) y el panorama económico internacional no es para nada alentador. Se estima que, producto de la guerra comercial entre China y Estados Unidos, la economía global entrara en un periodo de estancamiento y de recesión. Los primeros signos de ello se pueden ver, por ejemplo, en la economía alemana que tras décadas de crecimiento, actualmente esta entrado en recesión.

A ello se le suman las proyecciones para el 2020 que suponen una caída del PBI del 2,2%, un rebote de la caída de 1,5% que se sufrirá este año. La gestión de Alberto Fernández se enfrentará con una gran deuda, argentina es el país emergente que más se endeudo, y con estancamiento económico. Tal vez, la peor combinación de todas.

Situación social

Uno de los peores efectos del neoliberalismo se da dentro del entramado social con la destrucción de lazos sociales que son vitales para el funcionamiento de la vida en sociedad. Este modelo económico individualiza al sujeto, lo carga de culpa, reforzando el egoísmo por sobre la construcción colectiva. Si a esto se le suman mensajes de odio constantes, el resultado es una sociedad polarizada y llena de resentimiento.

El gobierno de Cambiemos durante cuatro años fomentó discursos de odio muy profundos: negando la última dictadura y fomentando el racismo y el clasismo en las capas medias de la sociedad. No hay que olvidarse del papel que jugaron en la desaparición de Santiago Maldonado, el asesinato de Rafael Nahuel o cómo fomentaron e “institucionalizaron” la “doctrina Chocobar”.

El pueblo argentino estuvo frente a un gobierno que se dedico pura y exclusivamente a la quita de derechos y a señalar a las capas más postergadas como las culpables de todo. Se apuntó constantemente -desde lo discursivo- a ningunear a la política como instrumento de transformación social. Esto ahondó en una polarización de la sociedad y puede traducirse en un marco social aún más complejo y por demás inestable.

La incertidumbre económica que se puede ver en los niveles de desempleo, en los constantes aumentos de tarifas y en una inflación que no da respiro, tiene fuertes repercusiones en el ánimo de las personas. No hay perspectivas de un futuro mejor, por lo que se cae en un desanimo generalizado que luego se traduce en bronca. La elección de Alberto Fernández fue un respiro en medio de tanta desazón y eso se pudo ver en los rostros de miles personas que rompieron en llanto el domingo 27 en las inmediaciones del bunker del Frente de Todos.. Sin embargo, no es una tarea fácil construir lazos sociales y reponer la sensación de desanimo generalizada.

De hecho, esa sensación de alivio tiene otro grado de análisis más si se mira la situación que está viviendo hoy el pueblo chileno. La violencia que manifestó la sociedad trasandina fue producto de décadas de abusos por parte de gobiernos conservadores. Al no tener una alternativa política para salir de esa situación, el clima social funcionó como una olla a presión, en donde en el caso de chile el aumento de transporte llevó esa olla a ebullición. El peronismo funcionó como un faro de esperanza que bajó el fuego, es decir, la presión que sentían los sectores populares. La política surge en los inicios de la sociedad moderna como mediadora, para imponer al lenguaje por sobre la violencia física. Las cuentas en ese sentido son simples, si se quita la política como medio de transformación social, emerge la violencia como respuesta.

No hay dudas de que el panorama que le espera al gobierno entrante es por demás complejo y en donde, en palabras del presidente electo, se tomaran medidas económicas ortodoxas y heterodoxas. La articulación de un bloque de gobierno amplio y en donde habitan visiones políticas contrapuestas, mantener la unidad lograda debe ser el principal sostén del Frente de Todos. Una unidad que es trascendental para gobernar en una Argentina donde Cambiemos sigue teniendo una fuerte presencia en la cámara de diputados y que configurará una oposición que hará lo posible para que el modelo propuesto para los próximos cuatro años fracase.


*Periodista, columnista sobre Europa del programa Marcha de Gigantes (Radio UNLP - AM 1390) responsable de redes de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.

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