Aram Aharonian: “América Latina está en disputa con el renacer del progresismo”

Dialogamos con fundador de TeleSUR, periodista y analista político uruguayo, Aram Aharonian*, con quien analizamos la compleja situación que vive la República Bolivariana de Venezuela ante el bloqueo de los EEUU y sus aliados en la región, y la reciente convocatoria del TIAR.

Aram Aharonian

Trinchera habló con el comunicólogo uruguayo sobre el acuerdo entre el gobierno de Nicolás Maduro y la oposición venezolana, del “renacer progresista” en la región y la “constitución del eje Buenos Aires – México” a partir de diciembre.


En un artículo que escribió sobre la situación en Venezuela, se preguntaba si lo que sucedió en estos días es el retorno de la política o es el ocaso de Guaidó, a raíz del offside en el que queda el autoproclamado por el diálogo que se está dando entre el gobierno venezolano y algunos sectores de la oposición. Sería interesante que desarrolle esta idea.

El acuerdo entre el gobierno y parte de la oposición es un paso realista en la búsqueda de soluciones a la grave crisis venezolana. Con él se rompe ese imaginario colectivo, instalado por los medios hegemónicos y por Estados Unidos, sobre la existencia del bueno y del malo, que hay un malo que es el dictador y que hay un bueno que es el que aglutina toda la oposición a ese dictador. Quedó totalmente en evidencia que no existe una polarización entre el gobierno constitucional y un universo opositor, que se suponía lideraba Juan Guaidó, sino que existe un archipiélago de oposiciones y, parte de ese archipiélago, decidió tomar el camino de la negociación para buscar una salida a la grave crisis del país.

Con este acuerdo, el gobierno logra el reconocimiento por parte del mundo opositor y deja por el camino todos esos alegatos de ilegalidad que se disparan desde Colombia, desde la OEA, desde EEUU o el Grupo de Lima. También queda en discusión la legalidad de Guaidó y su liderazgo; su credibilidad está por el suelo después de las fotos con narcotraficantes y paramilitares colombianos, que oh, sorpresa, fueron invisibilizadas inmediatamente por el terror de los grandes medios hegemónicos.

En la negociación aparece un elemento que parecía estar olvidado: el Grupo de Boston, un grupo de parlamentarios de EEUU y Venezuela que se formó después del golpe en el 2002. Aparentemente este acuerdo se llevó bajo las alas de ese Grupo de Boston y, por ende, no puede haber sorprendido al gobierno de los EEUU que se estuviera manejando ese acuerdo.

En Venezuela, además, están surgiendo foros de dirigentes, intelectuales, trabajadores, campesinos, tanto del chavismo como de la oposición, juntándose y exigiendo que se busque un diálogo, una solución negociada al conflicto, pero siempre teniendo en cuenta la defensa de la soberanía nacional, contra la injerencia extranjera.

En este momento,no se sabe a quién manda Guaidó y sí se sabe que es mandado, obviamente, desde EE.UU., que los representa más que cualquier oposición venezolana. Una fragmentada oposición venezolana y donde varios partidos de la oposición han hecho sus asambleas, sus plenarios hablando de la eventualidad de una fase electoral donde se elegiría a los nuevos diputados para la Asamblea Nacional. O sea que, todo este acuerdo, va acompañado, también, por una cantidad de movimientos dentro de los partidos de la oposición que buscan estrategias y formas para presentarse en las próximas elecciones en la AN.

"Los que están en la administración Trump son todos conservadores y halcones"

En la administración de Donald Trump hay una disputa sobre cómo resolver los conflictos hacia afuera, fundamentalmente por la deriva en la que terminó la política de los halcones. Según Thierry Meyssan, el cambio a una doctrina Trump-Pompeo está más acorde al control de la matriz energética, el petróleo, y, considerando esta situación, cambiarían las lógicas de dominación ante la avanzada rusa, china, etc. El caso venezolano y, en particular, el offside de Guaidó, también tiene que ver con esa interna hacia dentro de los EEUU que, por ejemplo, significó el alejamiento de John Bolton como asesor de seguridad.

Los que están en la administración Trump son todos conservadores y halcones. Es cierto que había diferentes estrategias para llevar adelante sus políticas, pero –antes que Bolton cayera–ya eran un fracaso en todas las estrategias que pusieron en el terreno mundial en los dos últimos años. No es casualidad que haya caído Bolton –debería haber renunciado todo el gabinete–, son los sucesivos fracasos los que minan la política interior estadounidense.

Lo más importante para Trump es la reelección el 3 de noviembre del año que viene. Todavía falta mucho, pero Trump ya trabaja para eso. No hay un cambio severo, radical, en las figuras que dominan la política exterior y la política de seguridad de EEUU. Es muy lento el reacomodo a la realidad, extraña que desde que se dio el acuerdo entre sectores de la oposición y el gobierno de Venezuela, no hubo una respuesta, como estaba acostumbrado ipso facto el gobierno de los EEUU.

Acordémonos que el 23 de enero de este año, Guaidó era autoproclamado presidente para terminar con el gobierno de Maduro en dos o tres días, y pasó todo este tiempo y Guaidó no calentó las calles, no sale nadie atrás de él, fracasó en un intento farsesco de golpe militar, su figura fue impuesta y ya no es reconocida por el resto de la oposición, hoy nadie lo reconoce. La oposición está dividida entre los que quieren hacer política dentro de Venezuela y entre los que siguen los dictados de EEUU.

Hay cambios en EEUU, pero no creo que sean drásticos sobre América Latina. La cuestión es que los tres grandes proveedores de petróleo del mundo están en conflicto y EEUU. no está sacando la mejor parte de ellos. Eso se traduce en nuevas estrategias contra los países productores de petróleo. Es infame la cantidad de sanciones y medidas que se hicieron para acogotar y matar de hambre a una población, una población que realmente la está pasando muy mal dada la restricción que tienen en materia alimenticia y de salud, eso va despertando una reacción negativa hacia EEUU por vastos sectores de la población y de la oposición.

Foto: Mauricio Mejía Muñoz

"Hay una cantidad de conflictos por estallar que no hablan muy bien de los gobiernos neoliberales"

Por lo que vemos, la solución del conflicto en Venezuela viene por la vía política, pero a su vez confronta con un discurso de los EEUU. que, pese a la salida de Bolton, Trump dijo que hubiese sido más agresivo que su asesor en la política con Venezuela. Se da, también, en el marco de la activación del TIAR por algunos gobiernos de la región. Nos interesaría su análisis en términos regionales, dado que esta doble posibilidad respecto a la resolución en Venezuela ha delimitado muy bien las posiciones de los diferentes gobernantes.

Hoy América Latina está en disputa y lo está con el renacer del progresismo o de esa corriente integracionista, algo que no estaba dentro de los planes de EEUU. Se está llevando sorpresas, sobre todo en un eje que posiblemente se pueda constituir en el mes de diciembre, el de Buenos Aires-México, con posiciones más latinoamericanistas. Dos países de esa envergadura van a arrastrar a otros también.

Hay que considerar los fracasos de los gobiernos neoliberales como el peruano, el chileno, el brasileño o lo que sucede en Paraguay. Si hacemos racconto de lo que está pasando en América Latina, vemos que hay una cantidad de conflictos por estallar que no hablan muy bien de los gobiernos neoliberales o derechistas en los últimos tres, cuatro años. Eso tiene que ver con el fracaso de las políticas económicas -fracaso para los pueblos, a los que trabajan en la ruleta financiera les ha ido muy bien-.

Pero hay un renacer, ya no con aquella fuerza de cambios estructurales que tuvo América Latina desde el ’99 con la elección de Hugo Chávez, sino con un progresismo más leve, más social-demócrata. Eso es lo que puede venir en los próximos años como corriente nueva en los principales países de AL. No hay que verlo con tanto optimismo, hay que ir viéndolo paso a paso.

Colombia está estallando internamente y hay varios países que están siguiendo ese ejemplo. Perú es un desgobierno total, no solamentepor culpa de Vizcarra, sino por lo que ha sucedido con cuatro presidentes indiciados por hechos de corrupción y con manifestaciones que se vayan todos. Tenemos un Chile que no ha encontrado, todavía, una fuerza política que pueda sacarlo de ese binomio de derecha y casi-derecha de lo que fue la Nueva Mayoría o Concertación.

Hay nuevos vientos, sobre todo jóvenes, en América Latina. Son gobiernos para nuevos tiempos que no tienen nada que ver con los gobiernos de principio del siglo XX ni siquiera con los de principio del XXI. Habría que hacer un análisis muy estricto sobre cuál es el nuevo mundo que estamos viviendo, cuál es la incidencia de los cambios tecnológicos, cuál es la incidencia del cambio climático, cuál es la incidencia de las migraciones, cuál la del empoderamiento de las mujeres. Todos cambios muy grandes en este mundo y que, generalmente, se dejan de lado en el momento de analizar las condiciones que se necesitan en nuestros países.


* Aram Aharonian es periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la) y surysurtv.net. Autor de libros como "Vernos con nuestros propios ojos", "La internacional del terror mediático" y "El asesinato de la verdad".

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