¿De dónde venimos, hacia dónde vamos?

¿De dónde venimos, hacia dónde vamos?

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

La coyuntura obliga a repensarnos constantemente. O quizá sea parte de la tarea militante: asumir las contradicciones cotidianas y romper con el costumbrismo para hacernos las preguntas incómodas que ameritan respuestas urgentes.

En un diagnóstico prematuro se leen diversos fenómenos que dan cuenta de un cambio paradigmático. Habitamos hoy una sociedad sobre-fragmentada, donde lo que prima es la individualidad por sobre lo colectivo, bajo un disciplinamiento social locuaz en el que todos somos un poco títeres y titiriteros. El cuerpo social se volcó en una homogeneidad atomizada de identidades licuadas que se construyen desde la otredad como punto de partida. Hasta acá, nada nuevo. 

De un tiempo a esta parte, podríamos pensar en cómo el liberalismo se fue filtrando en la porosidad de los diversos eslabones sociales hasta entrelazarse íntimamente en la génesis del pensamiento regional, gestando un pensar global que responde a intereses ajenos a los propios. ¿Es posible hablar de un pensamiento nacional-popular hoy, que no esté infectado por las características procaces del neoliberalismo en las prácticas más íntimas y cotidianas de la política desde sus distintas vertientes? 

Ignorar las influencias de una sociedad plenamente intervenida por la manipulación económica, política y cultural de un imperialismo sobre-desarrollado sería ignorar el trasfondo de la cuestión. Dentro de ello, es también un gran error suponer que el poder real se sostiene sobre las estructuras institucionalizadas o gubernamentales. En ese sentido, podríamos explicar la crisis de representatividad política en la cual hoy se inscribe toda la región nuestroamericana. 

La crisis política tiene diversos rostros y está plenamente signada por un tiempo sin claridad tangible. Hay quienes hablan de la misma como producto de la pérdida de los valores sociales y morales que conglomeran y ordenan a la comunidad; otros asignan que este estado de fragmentación aparentemente sin retorno responde a la modernidad, y del mismo modo hablan del fin de la historia como la conocemos. O mismo aquellos que explican este contexto como un retroceso que responde a tiempos cíclicos de crisis, necesaria para gestar nuevas transformaciones. Y aunque las lecturas son más amplias y tienen otros colores, todas coinciden en que el mundo de hoy es imperativamente desigual, fragmentado y caótico, lo que nos lleva a preguntarnos constantemente qué hacemos.

Me gustaría retomar lo que postula Dubet en “¿Por qué preferimos la desigualdad?: traza la idea de una trampa que conduce a sostener desigualdades justas y desigualdades injustas. ¿Cuál es entonces el lugar donde radica la igualdad y la fraternidad?, y aquellas ideas revolucionarias y parteras de los tiempos violentos -léase modernos-. Nos encontramos nuevamente con que la desigualdad es una elección racional que impone un pequeño grupo poseedor de la mayor parte de la riqueza en detrimento de las mayorías. 

Es decir, las élites políticas y económicas son las que deciden qué tan igual o desigual puede ser una sociedad. En esta clave, las desigualdades son producto de los mecanismos que componen las redes de relaciones donde se constituyen las ideologías y que luego se traducen a políticas que establecen los grupos de poder en cada sociedad para mantener el control.

La génesis misma de la formación individual y colectiva está transversalmente influenciada por las desigualdades. Partamos del sistema educativo. Sería muy ingenuo sostener que la educación en nuestro país -y ni hablar si lo traspolamos a un análisis nuestroamericano- no abona a la profundización de las desigualdades, cuando es parte del engranaje que articula en pos de mantener el orden establecido de las cosas. Un orden tan prolijamente articulado, interconectado e internalizado que funciona sin mayor requerimiento que las condiciones sociales establecidas. 

Hay, a mi entender y a sabiendas de que puedo estar equivocada, algo que se dibuja sobre todas las lecturas. La dialéctica es siempre la misma: opresores-oprimidos. Imperialismo más o menos oculto, más o menos tangible, más o menos violento.

A todo tiempo le corresponden pensadores que se topan con una maraña de sucesos aparentemente inconexos, pero profundamente relacionados. Han sido pocos los tiempos de claridad, si es que alguna vez los hubo, y pocos los pensadores que han sabido interpretar la coyuntura de modo tal que pudieran trazar diagnósticos y proponer utopías dignas de ser defendidas como quien entrega su vida a las causas. Han sido apenas pequeños focos en un camino largo y tendido donde, como Silvio, podríamos cantar sosteniendo que muchas veces

comenzamos un día por los tiempos de siempre y todavía;
comenzamos felices
a juntar cicatrices,
como buenas señales de los años,
y, peldaño a peldaño,
levantamos paisaje

Y como replica llegado el final, quizá haya que recordar y sostener siempre que

el amor sigue en brete  
y el camino a machete

Releyendo a Cooke, podríamos sostener que si el caos de estos tiempos nos altera y nos quita el sueño, si la vorágine nos apabulla y no nos deja pensar, no creamos que esta es la primera vez que nos vemos presos del desencanto político. Ya lo expuso el Bebe en el ’64: “La despolitización es una política como cualquier otra, dentro de la no-ideología que no es otra cosa que la ideología de las clases dominantes”.

Ante la despolitización, la única respuesta es la organización colectiva; la política de las bases como respuesta a la política mezquina. Es imperante que la unidad sea el eje central de todo escenario político, y se ponga en el centro lo que nos unifica como pueblo sin perder de vista a los enemigos de siempre. El imperialismo siempre fue y ha sido la cuestión central de nuestros problemas políticos, aunque algunos renieguen de esta categoría y se pierda como algo caducado. 

Cabe preguntarnos justamente si no es su relego del análisis coyuntural lo que nos impide ver qué hay de trasfondo. ¿Quién mueve los hilos de nuestra historia, quién es el banquero de nuestra economía, quién es el verdugo de nuestra autonomía política? Si hemos perdido o vamos perdiendo nuestra soberanía política y económica, quizá sea porque nos han privado de nuestra identidad popular, manipulando el juego y haciendo del campo político un dramaturgo propenso al desencanto, una política domesticada. 

La única alternativa a la atomización y fragmentación en ebullición, no puede ser otra que la conformación de nuevas consagraciones comunales, dentro de un cambio cuasi ontológico que se revele a la idea de una patria sometida, para parir y gestar una praxis liberadora que construya un proyecto político. No desde la otredad, sino integrando al otro en un todo/s.

Solo apostando en un otro, solo creando marcos de acción directa y concreta en colectivo, es que podemos pensar en la creación de nuevos horizontes políticos que además de defender lo construido hasta la fecha, nos inviten a reencantar el mundo, a embestirlo nuevamente en sueños transformadores; a recuperar el sentido político de la palabra democracia y hacer de la identidad popular una herramienta contra la internalización del enemigo de la que tanto habla Fanon. Solo retomando las categorías de la descolonización, hablando a viva voz del imperialismo, de opresiones y resistencias, sin tapujos y sin que las críticas a los modelos sean sinónimo de rupturismos, es que podemos entender la escalada de la violencia como la internalización y la respuesta a una desigualdad que crece con una profundidad grotesca.

La tarea es aún más escalofriante en la cotidianidad cada día más efímera hija de la liquidez de este tiempo, que de tan tirano se evapora y no nos permite frenar la pelota y visualizar el detalle, hasta marearnos como si viviéramos viajando sobre un tren sin frenos y sin paradas. Si ese movimiento constante no nos permite delimitar las estructuras que se proyectan precoces sobre nuestros ojos para desvanecerse, debemos poder convertirnos nosotros mismos en freno y pausa. No correr tras la agenda impuesta. 

Ante tiempos veloces y violentos, lo único que puede salvarnos es recuperar el sentido político de la palabra política. Construir la unidad desde la diversidad. Que las cabezas y los cuerpos a los que abonan las bases distingan y construyan nuevos horizontes hacia donde dirigirnos por fuera de las mezquindades de la política liberal-burocrática. Y que, en todo caso, las discusiones sean para saldar desacuerdos y no para sumar a la profundización de la fragmentación del cuerpo político. 

Tanto a nivel nacional como en el territorio nuestroamericano, existe y resiste en la pulsión de esta, nuestra tierra, una compleja unidad histórico-cultural que debe tomar por rehén a nuestro cuerpo político aburguesado. Hacer del arte estratégico y político, un campo que ponga en cuestión efectivamente los intereses en juego; y para ello debemos empezar por ser las bases quienes cuestionamos esos funcionamientos. Es preciso remover la desesperanza, recomponer las organizaciones y las representaciones sociales, salirnos de los travestismos políticos lavados y modernizantes, y preguntarnos como en su momento lo hacía Darcy Ribeiro:

“¿Dónde está la intelectualidad iracunda que se haga voz de este pueblo famélico? ¿Dónde están las militancias políticas que armen a los latinoamericanos de una conciencia crítica esclarecida sobre nuestros problemas y decidida a dejar atrás tantos siglos de padecimiento?”

Y aunque esto ya no sea de Darcy: ¿Qué significa hoy ser un intelectual comprometido con la Universidad Pública en la Argentina? ¿Qué significa habitar esas aulas? ¿Qué hacer cuando la política se fuga de la rosca y lo intransigente se vuelve imperante? 

Darcy tenía otra característica muy particular que lo coloca en el panteón de pensadores de época que pudieron leer y actuar en consonancia con su tiempo histórico. Mantuvo la coherencia entre el decir y el hacer, y realizó las preguntas incómodas que nos obligan a repensarnos y situarnos en tiempo y espacio para ver de dónde venimos y preguntarnos hacia dónde vamos. 

Manuela Bertola
Manuela Bertola

Hija y nieta de la historia de nuestro pueblo. Estudiante de sociología. Nacida y criada en la ciudad donde las diagonales tocan el sol.

El tiempo no para

El tiempo no para

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

EEUU sigue intentando evitar su derrumbe. Sin embargo, el tiempo juega en su contra. Si no resuelve pronto sus posiciones globales, todo indicaría la caída será inevitable. El problema es la bestialidad a la que puede estar dispuesto para conseguirlo.

La crisis norteamericana como hegemón global no es sencilla de explica ni comenzó recientemente. Es un proceso de largo aliento que comienza a darse justo en el momento en que la globalización se expande por todo el planeta.

En el medio, y pese que durante un breve período de tiempo lo tuvo como superpotencia, Rusia comenzó a levantar cabeza, China continuó su lento pero constante crecimiento, Nuestra América vivió una década de gobierno populares que aumentaron sus niveles de unidad y soberanía, y un sinfín de elementos que se podrían agregar.

Así las cosas, la política de EEUU hacia sus competidores directos se ha recrudecido en las últimas décadas. Sea la administración que sea, para el país del norte es un problema que tanto Rusia como China sigan adquiriendo mayores niveles de influencia a nivel mundial. Eso mismo (en parte) fue lo que motivó a Trump a declararle una guerra comercial a China, y que llevó a Biden a fogonear y fomentar el conflicto en Ucrania.

El problema para los gringos es que ni a Trump ni a Biden le estarían saliendo bien los cálculos. China salió fortalecida (incluso de la pandemia) y todo indicaría que Rusia sigue avanzando en posiciones estratégicas en el conflicto ucraniano. Pese a las sanciones unilaterales, la guerra diplomática, el financiamiento de estructuras paramilitares o irregulares, los rusos siguen avanzando gracias a una estrategia inteligente de Putin. Esto obviamente no implica que la cosa esté terminada, pero es significativo que el mismísimo Henry Kissinger haya advertido a Occidente de las consecuencias para la seguridad europea de continuar con la Guerra.

Ante la imposibilidad de frenar a Rusia, el imperio parece estar evaluando seriamente la posibilidad de abrir otro frente de conflicto, pero ahora con China. Las recientes declaraciones de Biden sobre Taiwan no hicieron más que encender las alarmas en Beijing, quien rápidamente salió al cruce. La pregunta que se desprende sería ¿Realmente EEUU está en condiciones de enfrentar dos frentes en simultáneo?

Tampoco es posible descartar el análisis y las afirmaciones del director del portal Red Voltaire, Thierry Meyssan, quien afirma que Occidente está preparando otra guerra luego del conflicto en Ucrania, esta vez en el Sahel (África), con la sustancial diferencia que en este caso “no será ‘problemática’ porque no afectará a las grandes potencias y las ‎víctimas serán ‘sólo’ africanos”.

Nuestra América

Por otro lado, EEUU organizó la IX Cumbre de las Américas entre los días 6 y 10 de junio. Una cumbre que parece haber traído más dolores de cabeza que otra cosa a la administración norteamericana. Fueron varies les mandataries que se negaron a asistir de concretarse la exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela. Fue el presidente argentino, Alberto Fernández quien llevó la voz de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en clara señal de protesta ante el atropello cometido por el país anfitrión.

En su discurso hubieron varias críticas: por haber marginado a varios países; por la utilización de la OEA como instrumento para realizar el Golpe de Estado en Bolivia (pedido de renuncia de Almagro mediante); por haberse quedado con la conducción del BID; por los bloqueos a Cuba y Venezuela; por la ausencia de Malvinas en el logo de la cumbre; por el préstamo del FMI (con la clara intervención de Trump) a la Argentina gobernada por el macrismo; y por el papel del norte en el cambio climático.

A este hecho hay que sumarle -necesariamente- el incremento de la influencia china sobre Nuestra América. Ya de por sí es el principal socio comercial de casi todos los países del continente. No sólo en la compra de materias primas, sino también en la venta de tecnología y otros productos en los que el gigante asiático es punta de lanza. Como si fuese poco, es cada vez más importante su cooperación en materia de seguridad, cosa que evidentemente le traerá más de un dolor de cabeza al gigante del norte.

En lo interno

En este contexto, la popularidad de Biden no para de caer y actualmente menos del 45% de les norteamericanes aprueban su gestión. Si a esto le sumamos que los republicanos tienen grandes posibilidades de arrebatarles ambas cámaras en las elecciones de medio término de diciembre de este año, el panorama no es nada alentador para el demócrata.

Parece ser que las mismas políticas que lanzara la administración norteamericana en las últimas décadas, sumadas a su histórica actitud patoteril con aires de superioridad (racistas) asociada a la Doctrina Monroe y la del Destino Manifiesto, le están resultando un tiro en el pie.

Así las cosas, EEUU está corriendo una carrera a contrarreloj para evitar seguir perdiendo terreno, y a la luz de las pruebas parece que la guerra (militar, diplomática, económica, discursiva y financiera) es su única herramienta.

El imperio del norte sólo propone sufrimiento, muerte y destrucción. Siempre lo ha hecho y todo parece indicar que seguirá haciéndolo. Mientras tanto los pueblos del mundo seguimos padeciendo su brutalidad, su falta de humanidad y su sed de sangre.

Pero como dice la canción “El tiempo no para”…

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro
A desalambrar y a organizar

A desalambrar y a organizar

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

Distintas fueron las reacciones de los países del continente ante la negativa de Washington de convocar a Cuba, Venezuela y Nicaragua a la próxima Cumbre de las Américas. EEUU y una encerrona compleja de resolver.

En un artículo recientemente publicado por el analista Jorge Majfud, el autor utiliza el concepto “síndrome de Hiroshima” para referirse a la condescendencia que tienen muchos gobiernos de la región con el victimario histórico del barrio: EEUU.

Al menos para quien suscribe, un concepto tragicómico pero que de alguna manera explica la actitud lacaya de sectores de cada uno de nuestros países que rinden pleitesías al imperio del norte cada vez que pueden, pese a que éste es el mayor saqueador, represor y violador de derechos humanos del mundo.

Majfud define a este síndrome señalando que producto de la impunidad norteamericana, la cual afirma es la madre de todas las corrupciones, ha reforzado este flagelo por el cual “todos los años los japoneses le piden perdón a Washington por las bombas atómicas que le arrojaron sobre ciudades llenas de inocentes”.

Si bien el autor hace referencia a la falta de voluntad política de los gobiernos nuestroamericanos para exigir reparaciones históricas por los daños acaecidos por el imperio del norte, vale también para explicar (en parte) la actitud vasalla de algunos gobiernos.

Algo está cambiando

Lo cierto es que desde hace al menos dos décadas, la influencia de EEUU sobre nuestro continente ha ido cambiando. Ese poder omnipresente y universal del que se vanagloriaba el gigante del norte, ya no es lo que era. Países como Rusia y China lo han puesto en crisis, ayudados por errores grotescos oficiados por quienes se creyeron y se siguen creyendo, los guardianes de la libertad y la democracia.

Sin ir más lejos, y es algo que ya hemos analizado en estas líneas editoriales, la guerra que se vive en Ucrania es parte de una multiplicidad de iniciativas lanzadas por los norteamericanos para intentar revertir su debacle. Si lo lograrán o no, dependerá de múltiples factores que no se analizarán en estas líneas.

El pasado reciente

En este marco, lo concreto es que Nuestra América fue históricamente la reserva estratégica del imperio norteamericano (hecho que también se ha analizado en oportunidades anteriores), pero ese control sobre nuestro continente se vio interrumpido a inicios de siglo con la llegada de gobiernos populares que pusieron en tensión el dominio norteamericano. Lula y Dilma, Chávez, Fidel, Néstor y Cristina, Correa, Evo, Ortega, Mujica, Lugo, Zelaya y tantes otres, trabajaron en pos de la unidad continental y de mayores grados de independencia y soberanía.

Con sus más y sus menos estos compañeros y compañeras hicieron un camino común para dejar de depender de los dictados del norte, más allá de que en cada uno de nuestros países continuaron las operaciones y desestabilizaciones de parte de sectores de la oposición política, de los medios hegemónicos de (in)comunicación y de aparatos judiciales totalmente cooptados por el adoctrinamiento gringo.

La Cumbre de las Américas y sus repercusiones

Está claro que la situación actual, avanzada neoliberal y pandemia mediante, no es la misma que en aquel gran primer momento de tiempo nuestroamericano. Pero lo cierto es que paulatinamente empiezan a aparecer señales de que esa senda puede retomarse para dar continuidad al proyecto que comenzaran Bolívar, San Martín, Artigas y tantes otres.

Recientemente el gobierno de los EEUU amagó con no invitar a Cuba, Venezuela y Nicaragua a la próxima Cumbre de las Américas. Este evento paradójicamente lleva un nombre que tranquilamente podría haber sido utilizado por Bolívar para organizar un cónclave en pos de librarnos del yugo español (hoy norteamericano y de sus corporaciones multinacionales).

La cuestión es que ante la exclusión de estos tres países del ALBA-TCP, las reacciones no se hicieron esperar: AMLO, durante su reciente gira por Centroamérica, salió al cruce y dijo que no asistiría si había exclusiones. A posteriori se sumaron Bolivia, Antigua y Barbuda, Honduras y Argentina, que si bien no negó su participación sí manifestó su descontento ante tamaña desvergüenza.

Ante la posición diplomática de varios gobiernos del continente, desde la Casa Blanca salieron a intentar bajarle la espuma al asunto argumentando que aún no estaban definidas las incitaciones finales ¡Patrañas! Ante la reacción a las exclusiones se vieron ante la siguiente encerrona:

EEUU tiene elecciones de medio término en noviembre de este año. Los republicanos (según las encuestas) tienen muchas chances de sacarle el control de ambas cámaras a los “demócratas” y Biden no acierta una sola de todas las políticas lanzadas para recuperar su imagen dentro del país.

Si invita a Cuba, Venezuela y Nicaragua mostraría una suerte de debilidad ante países que eligieron defender su soberanía ante cualquier presión, y los republicanos, sobre todo en Florida (estado electoral clave) podrían hacerse un festín. De excluir a estos países, México, Bolivia, el Caricom en pleno y vaya une a saber qué otro país más, podrían no asistir al evento, lo cual daría muestras de la clara pérdida de influencia de los EEUU en el continente.

Cuestiones paralelas

A este escenario hay que agregarle la cada vez más importante inversión no occidental, sobre todo china y rusa, en muchos países de la región. Inversiones que, si bien no son tan importantes como en otras partes del mapa, tienen la particularidad de no tener contraprestaciones leoninas como las norteamericanas, lo cual las hacen más atractivas para los gobiernos del continente.

Como si fuera poco, este año hay elecciones en dos países claves del sur del continente: Brasil y Colombia. En ambos hay muchas posibilidades de que ganen proyectos populares que, con sus limitaciones y las complejas situaciones internas, serían un revés importante en la influencia norteamericana.

Como si fuese poco, recientemente mandataries de alto vuelo nuestroamericano como Cristina Fernández de Kirchner y Luis Ignacio Lula Da Silva realizaron discursos que marcan un camino y orientan los esfuerzos para retomar la senda de la unidad continental y el trabajo para retomar márgenes mayores de autonomía respecto de las directrices del norte.

CFK planteando la necesidad de readecuar las estructuras institucionales de los estados nacionales ante la falta de herramientas para controlar a los sectores de poder reales (los privados de varias índoles), y Lula hablando no sólo de recuperar las experiencias integracionistas como el Mercosur, UNASUR, la CELAC y los BRICS; sino proponiendo la creación de una nueva moneda (el SUR) para dejar de depender del patrón dólar (impuesto a punta de fusil y bombardeos por Washington).

Qué hará EEUU ¿priorizará el escenario doméstico para intentar no perder por paliza en las elecciones de medio término o su imagen a nivel internacional como mandamás de las Américas?

Qué harán los gobiernos de la región ¿Seguirán manifestando su síndrome de Hiroshima o tomarán el camino iniciado por Bolívar y San Martín, luego retomado por Chávez, Fidel y otres mandataries?

Por lo pronto, más allá de lo que hagan nuestros gobiernos, nuestra tarea como puebles es hacer caso a la canción: ¡A desalambrar!… ¡y A organizar!

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

Chile y la oportunidad de una unidad latinoamericana

Chile y la oportunidad de una unidad latinoamericana

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

El triunfazo electoral del pueblo de Chile contra el neoliberalismo y el neopinochetismo es una suma alegría. Abre una nueva oportunidad de unidad de la América morena. Ahora nos toca seguir uniendo gobiernos. Con el triunfo del joven Gabriel Boric podemos construir con más margen la unidad.

Tenemos a Cuba, Venezuela, Nicaragua, México, Argentina, Bolivia, Perú, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Antigua y Barbuda y Dominica, y ahora se le suman Honduras y Chile. Podemos agregar a los gobiernos progresistas de Barbados, Belice, San Cristóbal y Nieves, que se van animando de a poco a acercarse al ALBA-TCP desde el Caribe. Toda una señal y vamos sumando. El año que viene esperamos triunfos en Brasil y Colombia. De los 35 estados de América, 15 pertenecen a la llamada “ola progresista” actual, que no es poco. Si se suman Brasil y Colombia, un golazo geoestratégico. Y esperamos por Uruguay también.

Pero lo de Chile debe ser un llamado continental a la unidad. Es ahora. Sabemos de las particularidades de cada país y cada gobierno. También sabemos de las singularidades. Tenemos a una Revolución Socialista en Cuba encabezada por el Partido Comunista. Las revoluciones de Venezuela y Nicaragua tienen oposiciones fuertes y que no van a parar de detener el camino popular. En países como Argentina y Perú hay gobiernos de coalición con muchas contradicciones y problemas, pero que deben seguir en el camino de lo latinoamericano. Bolivia sigue de pie con Luis Arce y toda la militancia que le pone Evo para que el MAS sea la bandera del Estado Plurinacional, baluarte de la América originaria. Excepto Cuba, Venezuela y Nicaragua, el resto de los países progresistas siguen estando en la sucia OEA. Los países caribeños progresistas como San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda, Dominica y Santa Lucía también están en la OEA y siguen siendo parte de la Mancomunidad Británica de Naciones, con la reina Isabel II de Inglaterra como jefa de Estado nominal. Barbados se convirtió en República y se despojó de esa figura de raigambre colonial, y se anima de a poco a sumarse a la “ola progre”. Los gobiernos de San Cristóbal y Nieves y el de Belice parece que también andan con ganas de sumarse.

Pero, más allá de las diversidades, es tiempo de unirse. De dejar la agenda continental de las derechas y del imperio. Todos los gobiernos de esta “ola progre” deben unir fuerzas y defenderse en los foros mundiales. Hay que dejar la idea imperial de que son “cucos” Cuba, Venezuela y Nicaragua. Hay que unirse y ser solidarios con estas naciones. El ALBA-TCP y el llamado “Grupo de Puebla” deben ser dos frentes de lucha continental en los cuales defender los intereses de los pueblos en contra del imperio, el neoliberalismo y el capitalismo oligárquico. Lo de Chile fue un impactazo para las derechas regionales.

Esperemos que los dirigentes están a la altura de las circunstancias para poder tender puentes. Los gobiernos de Cuba, Venezuela y Nicaragua felicitaron al joven Boric y ese es el camino. El de la hermandad, el de la unidad, el de los mensajes de trabajos en conjuntos. Salirse de la agenda imperial, de la OEA y de la Unión Europea que demonizan a nuestros líderes populares. Hay que revitalizar más que nunca a la CELAC y construir el Banco del Sur, con el que tanto soñó Hugo Chávez. Hay que revivir la UNASUR y apoyar a los procesos electorales en favor de Petro y Lula en Colombia y Brasil, respectivamente.

El camino no es fácil. No lo será para Boric. Tampoco para Xiomara Castro en Honduras. No lo es para todos los gobiernos progresistas. Pero no todo es fácil cuando se combate contra el enemigo imperial. Sólo la unidad logrará una lucha más firme. Aprovechemos esta primavera chilena. La esperanza chilena debe ser una esperanza de la América morena. La que soñaron los pueblos que lucharon junto a Bolívar, San Martín, Artigas, José Gaspar Rodríguez de Francia, Juana Azurduy, José Martí, Sandino, Farabundo Martí, Perón, Evita, el “Lobo” Gaitán, el Che, Camilo Torres, Marulanda, Fidel, Allende, Maurice Bishop, Néstor Kirchner y Hugo Chávez.

Mauricio Macri
Mauricio Macri

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Vienen por todo

Vienen por todo

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

Esta afirmación es algo que venimos sosteniendo desde hace algún tiempo. Era sabido que esté quien esté en el Despacho Oval, EEUU cree que Nuestra América les pertenece y en este contexto de decadencia eso se vuelve aún más peligroso para nuestros pueblos.

Hace ya algún tiempo se viene advirtiendo que EEUU está en franco repliegue y que el control de Nuestra América es el territorio vital para poder sobrevivir como uno de los actores de peso a nivel mundial.

El complejo escenario afgano

Muches analistas calificaron la salida de EEUU de Afganistán como apresurada, desprolija y un largo etcétera de críticas al gigante del norte sindicando que éste había perdido en Afganistán. Sin embargo, la retirada norteamericana podría leerse como una retirada estratégica: dejar un polvorín difícil de controlar, financiar al ISIS-K, complicar los negocios chinos e iraníes en la región y un largo etc.

De ello da cuenta por qué rusos, chinos e iraníes están intentando acelerar las vías diplomáticas para acercar posiciones don los Talibanes y ordenar lo antes posible el escenario. De ello da cuenta el analista brasileño, Pepe Escobar en un reciente artículo publicado en el Asia Times.

China toma la delantera

La retirada (formal) de los norteamericanos, puso al descubierto nuevamente que el “terrorismo” es no sólo una práctica ampliamente conocida por los EEUU, sino utilizada, financiada y creada.

Lo cierto es que China no sólo está tomando la delantera en materia tecnológica, de inteligencia artificial o como “fábrica del mundo”, sino que esto a su vez está modificando hasta la propia cartografía marítima y cómo se desplazan las mercancías a través del planeta. Al respecto el analista Germán Gorraiz López hace un minucioso estudio de cómo podría cambiar las rutas y el impacto global que ello significaría.

La tarea: Frenar a China

EEUU sigue haciendo pasos desesperados por revertir la tendencia. Eso fue el AUKUS, cuerdo militar del que hemos hablado en anteriores oportunidades y que no es más que una alianza militar con quienes siempre fueron sus socios, para intentar contener a China en lo que ésta reclama como su mar.

El problema es que así y todo, más allá de que los norteamericanos hayan logrado convencer a Australia, Japón o Taiwán de enfrentarse al gigante asiático, para el resto de la región EEUU no tiene nada que ofrecer. Tal como lo señala el economista brasileño, Tulio Ribeiro, los norteamericanos no tienen la capacidad económica para enfrentar a la iniciativa de la Franja y la Ruta de China.

¿Una guerra convencional con China?

EEUU sabe que saldría perdiendo ante un enfrentamiento con el gigante asiático. No por que EEUU no pueda vencer militarmente a China, sino por quienes podrían involucrarían en ese conflicto.

El otro problema que tienen los norteamericanos, en palabras del analista uruguayo Raúl Zibechi, es el conflicto interno. Una sociedad que en las últimas décadas ha visto como una generación entera perdía la empatía, cómo se encerraba en sí misma al punto de perder la sociabilidad y el compromiso.

Este fenómeno está preocupando a los norteamericanos porque según un estudio “el 71% de los jóvenes estadounidenses entre 17 y 24 años no son elegibles para servir en el ejército, es decir, 24 millones de los 34 millones de personas de ese grupo de edad“. Si se mira esta cifra en detalle, la imposibilidad de que muchos jóvenes entraran en el ejército se debe: “el 32% es por razones de salud, el 27% por escasas aptitudes físicas, el 25% por no haber finalizado la secundaria y el 10% por presentar una historia criminal”.

En este punto cabe destacar la reflexión del analista uruguayo quien sostiene que no hay que olvidar que la capacidad militar “depende más de la entereza de los seres humanos que de las máquinas”.

A este problema se suma que China está avanzando considerablemente en sus capacidades militares; que sigue avanzando en su vinculación comercial, financiera y política con la gran mayoría de los países del mundo; y que los EEUU están manejando muy mal el tema migratorio y de inversiones en Nuestra América, motivo por el cual el analista mexicano Alfredo Jalife Rhame sostuvo recientemente que el país del norte “pierde Latinoamérica ante China por su pésimo manejo migratorio y su falta de inversiones”. De hecho, ya hay países del continente que son parte de la famosa Iniciativa de la Franja y la Ruta.

La caída norteamericana puede ser un sisma para la región

La retirada de Afganistán tranquilamente puede haber sido una retirada estratégica, dejando un caos aquel país para focalizar sus cañones en nuestro continente. Un continente que creen que es de su propiedad.

Al punto tal que esta semana medios oficiales de la República Islámica de Irán, dieron a conocer como frustraron el robo del contenido de un barco petrolero iraní en el Golfo de Omán. Petróleo que fue recuperado por fuerzas iraníes pero luego de un breve enfrentamiento militar con fuerzas nosteamericanas. Un hecho de piratería en aguas internacionales que lisa y llanamente pone al descubierto la desesperación de los EEUU.

El combo antes mencionado, pone a los EEUU en la apremiante situación de recuperar el control de Nuestra América si es que pretenden seguir siendo un jugador de grandes ligas como hasta ahora. Por este motivo el obstinamiento sobre Nicaragua, Cuba y Venezuela. Porque desde la lógica imperial, son malos ejemplos a seguir, obviamente no sólo porque no siguen los designios de la Casa Blanca, sino porque los combaten.

Lo dicen sin tapujos

Días recientes el sociólogo y politólogo argentino Atilio Borón citaba dos declaraciones de personeros del imperio que como mínimo hay que tener en el radar: La primera relacionada con los dichos de quien fue elegido por la administración Biden para ser el Embajador en Argentina, Marc Stanley. Este personero del imperio sostuvo que nuestro país es un “hermoso bus turístico pero cuyas ruedas no funcionan bien” y aclaró que trabajará con sectores locales –básicamente- para que Argentina no haga acuerdo con China respecto al 5G, para que se condene a Irán y Hezbollah por el atentado a la AMIA y para que se firme rápidamente (y sin chistar) un acuerdo con el FMI.

A las barbaridades expresadas por quien puede llegar a ser el Embajador de EEUU en Argentina, hay que acoplar las declaraciones del general Mark A. Milley, Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos quien en una ceremonia en el Cuartel General del Comando Sur (en la que asumió Laura Richardson como nueva jefa) donde afirmó que el “este hemisferio (el occidental) nos pertenece a nosotros y a nadie más”  a lo cual agregó que “estamos hombro con hombro en esta causa común para proteger a nuestro hemisferio de cualquier amenaza internacional.”

Las declaraciones de Milley obviamente hacen alusión a no seguir perdiendo terreno en el continente ante el avance de las relaciones con países como China, Rusia o Irán, fundamentalmente del gigante asiático.

En este sentido vale recordar las declaraciones del Secretario de Defensa de Biden, el general Lloyd J. Austin III, quien hace no mucho tiempo sostuvo que la misión del Comando Sur es trabajar en estrecho vínculo con los gobiernos de la región para “combatir” a las “malignas influencias” que merodean Nuestra América.

En este contexto de Doctrina Monroe a cara descubierta nuestro país negocia con el Fondo Monetario Internacional la impagable deuda contraía por el gobierno de Mauricio Macri, en este contexto se dan las presiones para devaluar, en este contexto la derecha profundiza su discurso de odio y propone una destrucción más rápida de nuestro país.

Como decía Stella Calloni en una entrevista radial reciente, no estamos discutiendo con los personajes de cartón que están en la Argentina representando o haciendo de voceros de las corporaciones y del imperio. Estamos discutiendo contra toda esa brutalidad imperial.

El devenir de nuestro país y de toda Nuestra América, como ya se ha dicho en anteriores oportunidades, dependerá -fundamentalmente- de la fortaleza de nuestros gobiernos y pueblos y de las luchas que estemos dispuestos a dar, en definitiva de si estamos o no a la altura del desafío histórico que se nos presenta.

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

El final es en donde partí

El final es en donde partí

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Como se ha analizando en reiteradas oportunidades, las condiciones actuales del sistema capitalista, se recrudecieron luego de la llegada del COVID 19 que puso patas arriba al mundo. Pero a no equivocarse, este ya era un mundo caótico que estaba al borde del colapso por las inmensas desigualdades generadas por un sistema que excluye, hambrea y asesina.

Occidente ya estaba en franco retroceso ante el avance de potencias emergentes como Rusia o China y ya las más altas esferas del poder económico global (occidental) habían comenzado a hablar del gran reseteo mundial.

La pandemia del COVID 19 agravó el escenario y hoy de lo que algunes analistan habla es del cuello de botella que se generó por las bajas y altas en distintos productos y por los quiebres en las cadenas de suministros. Los grandes aumentos: alimentos e insumos para su producción, y combustibles. El gran faltante: los contenedores atascados en los puertos de EEUU que no vuelven a China (la gran fábrica del mundo).

La crisis global de suministros ha golpeado particularmente a EEUU. Un país que ya venía arrastrando una fuerte crisis producto del mal manejo de la pandemia y el debilitamiento de las relaciones con sus socios occidentales durante la administración Trump, por la olla a presión que significa la disputa interna en ese país y por años de fogonear la globalización y la consiguiente relocalización de sus empresas en países con “menor costo de mano de obra”.

Como si fuera poco, a esto debe sumarse la consolidación de Rusia y China como un bloque emergente que disputa el tablero mundial y la hegemonía de EEUU en alianza con otras fuerzas occidentales. Tal como lo señala el analista Pepe Escoba, la consolidación del bloque euroasiático con instituciones como la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) o la Iniciativa de la Franja y la Ruta (en sus múltiples niveles), hacen casi imposible que la potencia del norte pueda revertir su caída en picada.

La pérdida de hegemonía a nivel global de los EEUU viene de la mano con la consolidación de China como el mayor socio comercial con gran parte del mundo, incluida Nuestra América. Así lo retrata en su último artículo el analista mexicano Alfredo Jalife (EEUU pierde Latinoamérica ante China por su pésimo manejo migratorio y su falta de inversiones), quien resalta que “en tan solo 20 años, el comercio chino con la región se incrementó de 12.000 millones a 315.000 millones. ¡26 veces más!

Si se analiza el área claves de este momento histórico (las telecomunicaciones) se puede observar que el desarrollo Chino en el sector aventaja por décadas al hegemón del norte. Al respecto el economista Alfredo Zaiat señala que “entre 2015 y 2020, empresas privadas y estatales (chinas) invirtieron alrededor de 74.850 millones de dólares en la región”.

Pero, cual bestia herida, los EEUU han dado continuidad a diversas modificaciones de su estrategia global. Saben que China es su mayor disputa y hacia allí apuntaron algunos de sus cañones, por eso el acuerdo AUKUS y sus intenciones de controlar el indo-pacífico, dejando a Europa expuesta al ridículo. Al mismo tiempo, su paranoia no les permite confiar en casi nadie y por ello la posible ampliación de la alianza “Cinco Ojos” que se dedica a espiar las telecomunicaciones de todo el mundo.

En todos los escenarios a lo largo y ancho del mapa, lo que EEUU despliega es una Guerra Híbrida, pese a que sus medios de propaganda se esfuercen para hacernos creer que quienes ejercen el terrorismo o trabajan deslealmente son potencias no occidentales que disputan el lugar de poder que otrora ocupara Washington.

Particularmente en nuestra región EEUU sabe que no puede seguir perdiendo terreno ante sus competidores, ni puede permitirse un revivir del proyecto de unidad continental que se viviera durante la primera parte del siglo XXI. Es por ello que utiliza herramientas archi conocidas como las ONG`s, las medidas coercitivas unilaterales (como sanciones o bloqueos), la difusión de mentiras mediáticas y a través de redes sociales e incluso el endeudamiento planificado de los países con organismos multilaterales de crédito (como el FMI o el BM) para acorralar y ahorcar a nuestros pueblos.

En medio de estas movidas en el tablero, estallan escándalos globales como los Pandora Papers que ponen al descubierto los entramados de corrupción de representantes de la derecha regional como Lasso, Piñera, Duque o Macri, pero que también deja en evidencia a muchos empresarios y sus prestigiosas compañías, a artistas, escritores (como Vargas Llosa) deportistas y ex funcionarios.

Y como no podía ser de otra manera, la reacción de la derecha continental es la de siempre: mentir o desviar el tema con algún chivo expiatorio. Lo hizo Lasso decretando el estado de excepción en todo el territorio ecuatoriano, lo hizo Piñera volviendo al conflicto con el pueblo Mapuche, lo hizo Duque (entre otras cosas) con la detención de Rodrigo Granda (ex comandante de las FARC y firmante de los Acuerdos de Paz).

Como lo hemos señalado en reiteradas oportunidades, es fundamental que los pueblos de Nuestra América y el mundo comprendamos que lo que sucede en cada uno de nuestros países está íntimamente relacionado con lo que sucede fuera de nuestras fronteras. Conocer los estrechos vínculos entre las oligarquías y los poderes locales y los poderes foráneos nos permitirá tener una mirada más compleja y amplia de la realidad que nos toca vivir.

El mundo es cada vez más caótico, los sectores de poder buscan permanentemente invertir los hechos y responsabilizar a los sectores populares y a sus gobiernos a través de los medios y las campañas en redes. La única medicina contra este cáncer es la conciencia colectiva y ésta se adquiere con discusión, con formación, con organización y luchando por construir un mundo más justo.

El dominio norteamericano sobre nuestro continente históricamente se sostuvo a través de la fuerza, de la guerra, de las invasiones, de los golpes de Estado o de ahorcarnos con deudas impagables contraídas por los sectores reaccionarios de nuestros países (sean civiles o militares). Y cuando algunes sostenemos que el imperio le declaró la guerra a perpetuidad a los pueblos no es otra cosa que señalar que la guerra es la política por otros medios y viceversa. En definitiva, como dice la canción, el final es en donde partí.

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

Congreso del Frente Amplio uruguayo: apenas renovar, resistir, remendar

Congreso del Frente Amplio uruguayo: apenas renovar, resistir, remendar

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

El Congreso finalizó con la proclamación de los tres candidatos a la presidencia de dicha fuerza política: Fernando Pereira, Ivonne Passada y Gonzalo Civila. Los tres llegaron a esta instancia con los votos del Plenario Nacional que arrojó estos resultados: Pereira 134 votos, Passada 77 y Civila 66.

Todos ellos pretenden renovar al Frente Amplio y darle un aire fresco luego de la derrota de 2019 ante la coalición multicolor de derecha, de cara a la contienda que tendrá contra el gobierno el año siguiente en un referendo para derogar el núcleo del proyecto principal que es la Ley de Urgente Consideración y a las elecciones de 2024.

Los candidatos

Passada pertenece al Movimiento de Participación Popular (MPP), el sector de José “Pepe” Mujica. Es docente, fue primera diputada  por dicho sector, vicepresidenta del Frente Amplio   y se desempeña como senadora desde el año 2015. Fue candidata en las últimas elecciones municipales como alcaldesa al municipio CH y resultó derrotada por el oficialismo.

Civila es profesor de filosofía, diputado desde la legislatura del 2014 y actual Secretario General del Partido Socialista (PS). Se lo identifica como referente de la corriente que se asocia con los planteos más de izquierda y marcadamente anticapitalistas dentro del PS, sostiene posiciones de respaldo crítico al gobierno del Frente Amplio, reivindica la militancia de base entre los trabajadores y sectores populares y se fundamenta en el legado intelectual y político de Vivian Trías.

Pereira es el actual presidente de la central única de trabajadores PIT-CNT. Aceptó ser el candidato a pedido de sectores como el Movimiento de Participación Popular (MPP), el Partido Comunista, la Vertiente Artiguista y el ala seregnista de Danilo Astori. Es quien encabeza las preferencias de los frenteamplistas

Los que apoyan su candidatura ven favorable que alguien con su trayectoria militante y sindical encabece la oposición al gobierno de la coalición de multiderechas encabezada por Luis Lacalle Pou; otros plantean que se está debilitando al movimiento sindical quitando a uno de sus referentes hacia la arena política partidaria.

Eso lo dirimirá el tiempo. Lo que está claro es que, luego de la renuncia a la candidatura del exintendente de Canelones Marcos Carámbula que se presentaba como el candidato de la unidad, Pereira es el que más adhesiones reúne.

Centro al centro

El 5 de octubre sectores del FA lanzaron “Convocatoria Seregnista-Progresistas», un espacio para recuperar “votantes de centro”. Los sectores Asamblea Uruguay, Fuerza Renovadora, Partido Demócrata Cristiano, Plataforma, Claveles Rojos, Movimiento Humanista, Izquierda Cristiana, Frente Río Negro y Magnolia anunciaron la creación de este espacio y expresaron su deseo de que más grupos adhieran.

El ex vice uruguayo Astori, internado con neumonía, espera el resultado del  test de coronavirus

Uno de los referentes de esta nueva alianza es el exministro de Economía y Finanzas Danilo Astori (Asamblea Uruguay) que vive sus últimos años en la política y que se caracterizó por ser muy prolijo macroeconómicamente cuando le tocó gobernar, olvidando toda su prédica antes de ser gobierno, cuando era contundente respecto al tema deuda pública y duro contra el Fondo Monetario Internacional.

Astori dijo, “Hoy presentamos esta iniciativa política de inspiración seregnista que procura acumular y equilibrar desde nuestro FA.” Alrededor de la figura del general Líber Seregni, en 1971 se fue conformando el Frente Amplio.

Según supo La diaria, se han hecho contactos con la Vertiente Artiguista, el Nuevo Espacio, Ir y PAR. El grupo irá con lista única en apoyo a Fernando Pereira en las elecciones internas y para 2024 quiere captar a quienes “votaron a Talvi”, candidato del tradicional Partido Colorado y renunciante ministro de Relaciones Exteriores en el primer gabinete de Luis Lacalle Pou, por fricciones con éste.

Talvi, ex candidato a la presidencia por el Partido Colorado, fue director de Ceres, un think tank asociado a la “libertaria” Red Atlas, y en su campaña a la presidencia tomó como modelo de referencia a Chile. Luego de los estallidos sociales en el país trasandino, la realidad le estalló en la cara. Talvi obtuvo un exiguo 12% para el partido que fuera el más votado de toda la historia uruguaya, pero que viene en franco retroceso.

Entonces, la pregunta que surge es si esos votantes son los que está buscando Seregnistas-Progresistas. ¿El que quiere el modelo chileno? Quizá el votante de Talvi no sea reaccionario, pero tampoco acumula para una fuerza histórica y popular como el Frente Amplio.

Las recientes encuestas plantean que en realidad hubo más migración del Frente Amplio hacia el partido de ultraderechas Cabildo Abierto que hacia otros partidos. El Partido Nacional se mantuvo como hace 20 años entre el 30 y el 35%, incluso yendo en coalición. Es más, un tercio de los votantes de Cabildo Abierto votaron al Frente Amplio en el balotaje, por eso se explica en parte la casi remontada final que lo dejó a apenas 35 mil votos de renovar su cuarto mandato.

El Frente Amplio se encamina hacia la elección de su presidente o presidenta con candidatos nuevos. Ya no están ni Mujica, ni Tabaré Vázquez ni Astori. La autocrítica sobre lo hecho –que devino en la pérdida del gobierno- a veces resulta efectiva y cada semana se realizan actividades en los (muchas veces olvidados por la dirigencia) comité de base. Otras veces se vuelven a generar las roscas de cúpulas que dejan por fuera de las decisiones a la masa frenteamplista.

Planteos como los del nuevo sector Seregnistas-Progresistas pretenden correr al centro (¿aún más?) al Frente Amplio, licuando su piedra fundamental de 1971. La mayor fuerza política del Uruguay se encuentra en proceso de resistencia, de renovación y de remendar sus errores. Tibias reformas no alcanzaron en el pasado. ¿No será hora de probar con revolucionar?


Nicolás Centurión
Nicolás Centurión

Como dice un rapero: «por amor y por vicio… se convirtió en mi oficio.» La palabra se milita. Junto café con palabras para subsistir en este paréntesis, desde la periferia.

Lacalle, Piñera, Duque y Abdo, los jinetes del Grupo de Lima

Lacalle, Piñera, Duque y Abdo, los jinetes del Grupo de Lima

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

Los presidentes derechista de Chile y Uruguay, Sebastián Piñera y Luis Lacalle Pou, parece que toman la bandera del Grupo de Lima para reflotar otro grupo, alianza o cumbre. No importa cual sea el nombre sino atacar al “eje del mal” como se lo ha denominado desde Washington a Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Cuatro presidentes y el Rey español a la asunción de Lacalle Pou en Uruguay — MercoPress

El cuarteto de Piñera en Chile, Duque en Colombia, Abdo en Paraguay y Lacalle en Uruguay, juegan su rol regional luego de haber perdido Perú y Bolivia como aliados en el gobierno. El banquero Guillermo Lasso en Ecuador está imbuido en sus propios asuntos y ni qué hablar del ultraderechista Jair Bolsonaro en Brasil, donde la derecha brasileña busca un bolsonarismo sin él.

Luego de la bofetada que el movimiento popular le acertara al presidente uruguayo, con una recolección de 800.000 firmas (en un país de tres millones de habitantes) para derogar el núcleo duro de su buque insignia, la Ley de Urgente Consideración (LUC),  Lacalle Pou apostó fuerte a su supuesto rol internacional en un mensaje al interior de su país, enmarcado en su permanente campaña de imagen en medios tradicionales y redes sociales.

Presidente Luis Lacalle Pou recibió a su par de Chile, Sebastián Piñera | Am 550

El lunes 27 de setiembre, el presidente se reunió con el mandatario chileno Sebastián Piñera. «Siempre es un gusto recibir a un presidente de otro país. En este caso, con algunos temas importantes como por ejemplo la Alianza Atlántico-Pacífico que es importantísimo», dijo el mandatario uruguayo.

La llegada de Piñera a Uruguay se dio en el marco de una serie de visitas oficiales que también incluyó a Colombia y que finalizará en Paraguay. La gira comenzó el viernes 24 y se extenderá hasta el próximo 29 de setiembre.

Pero hay que tener en cuenta el eventual efecto búmeran que podía sufrir Lacalle Pou con el argumento de los Derechos Humanos (1). Abrazarse con Piñera, es obviar el estallido social y las protestas que derivaron en un proceso constituyente en Chile y que tuvo gran repercusión las prácticas brutales del cuerpo de Carabineros. Esta misma semana se produjeron ataques xenófobos de chilenos contra migrantes venezolanos migrantes en dicho país. Todo un gesto de época.

Ni hablemos de Colombia y las sádicas policía nacional y fuerzas armadas. Basta con conocer el caso de un joven que fue decapitado y su cabeza apareció en una ciudad y el resto de su cuerpo en otra. ¿Y los derechos humanos para Lacalle Pou dónde quedan?

La afinidad que existe entre los gobiernos de  Paraguay y Uruguay es de las más fuertes y, además, con vínculo personal de este cuarteto. Obviamente Lacalle Pou ha hecho caso omiso a los interminables maltratos y vejaciones que sufren los campesinos en tierras guaraníes, por solo nombrar un ejemplo. Ni hablemos de la connivencia con el narcotráfico.

Para esgrimir a voz alzada en una cumbre internacional sobre los derechos humanos, desde un altar de moral, hay que tener un gobierno y aliados que estén a la altura: si no, simplemente es coreografía. Máxime si la indignación pasa por el filtro de los compinches ideológicos. Peor aún si define que su gobierno en materia internacional no se va a manejar con tintes ideológicos pero sigue el manual de la Secretaría de Estado y el Comando Sur de Estados Unidos.

Lacalle, hasta el momento, funge de ariete en las acciones contra el Mercosur y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y ese es un traje en el que se siente a gusto. Por sus paseos televisivos por Argentina ha sido vitoreado en su país, aunque más bien fue usado como tiro por elevación contra el presidente Alberto Fernández.

Ahora recibió elogios del exasesor de imagen del expresidente neoliberal Mauricio Macri, el ecuatoriano Jaime Durán Barba. En una entrevista virtual dejó algunas frases: “Uruguay no ha buscado liderazgo regional, pero Lacalle Pou está preparado para eso.” Lacalle  “es el presidente más sistemático y organizado del continente en este momento”, sentenció el publicista.

Los cuatros jinetes van galopando el continente para seguir sembrando desgracia.


Notas

1.- Ver Luis “Lacayo” Pou, el fusible provocador de la Casa Blanca https://estrategia.la/2021/09/23/luis-lacayo-pou-el-fusible-provocador-de-la-casa-blanca/

Artículo publicado originalmente en Periferia

Nicolás Centurión
Nicolás Centurión
Ningún esfuerzo será estéril en esta lucha

Ningún esfuerzo será estéril en esta lucha

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

En muchas ocasiones se han analizado los movimientos de fichas en el tablero mundial. En infinidad de oportunidades se han escuchado relatos de uno y otro lado, justificando o denigrando lo acontecido. Lo concreto es que siempre quienes terminan padeciendo las consecuencias de la guerra son los pueblos donde ocurre.

Sobre el 11S

De más está analizar la ya voluptuosa cantidad de obras periodísticas, investigaciones y ensayos respecto de los acontecimientos de aquel 11 de septiembre de 2001. Un manto de sospecha nace con cada irregularidad o falta de veracidad en los relatos oficiales que explicaron aquella jornada.

¿Se sabía de antemano que podía pasar y no hicieron nada adrede? Si no sabían, ¿cómo una superpotencia militar como Estados Unidos no podía derribar esos aviones supuestamente secuestrados antes de que impactaran? ¿Cómo en menos de 24 horas ya sabían quiénes habían sido los perpetradores? ¿Cómo se explica la forma en la que se derrumbaron las dos torres del World Trade Center de New York? Y la lista continúa.

Sobre la “Guerra contra el Terrorismo”

Desde aquella jornada hasta la actualidad, lo único que sucedió es que EE. UU. y las potencias occidentales rejuntadas en la OTAN han hecho desastres. Primero en Afganistán, después en Irak y luego en Libia, Siria, Yemen, etc, etc, etc.

Una intervención que cambiaría el paradigma: ahora el enemigo no era algo tangible, alguien a quien se le conocía el rostro. Circunstancialmente podía tener un nombre u otro, una fisonomía u otra, pero cuando ese “terrorista” era abatido, aparecía otro que lo reemplazaba. Algunos señalamos desde aquel entonces que la guerra del imperio norteamericano y las potencias occidentales se había convertido en una guerra a perpetuidad contra los pueblos del mundo. Ya no importaba quién era o de dónde venía, si se oponía a los planes trazados por el imperio, era suficiente para ser automáticamente caracterizado por la prensa hegemónica como “terrorista”.

Según un informe del proyecto Cost of War de la Universidad de Brown, la “Guerra global contra el terrorismo” costó más de 8 billones de dólares (trillones según los norteamericanos). La espeluznante cifra que lleva un 8 y 18 ceros detrás (casi 18 veces el PBI anual argentino medido en dólares). Como si fuera poco, costó la vida de más de 900 mil personas, muchas de ellas civiles.

Las cifras son espeluznantes, pero más atroz es el cinismo y el negocio de la elite norteamericana y occidental que hizo cuantiosos negocios con estas guerras. Todo ese dinero fue a parar a las arcas de grandes corporaciones del Complejo Industria Militar (CIM) como lo señaló recientemente el sociólogo puertorriqueño Ramón Grosfoguel: “Más del 50% del presupuesto federal de los EEUU va al departamento de Defensa que luego subcontrata a estas compañías. EEUU es una economía de guerra. ¿Cómo haces para tener ganancias en el Complejo Industrial Americano? Si no hay guerra, te la inventas”.

Según el sociólogo y docente en la Universidad de Berkeley, estas corporaciones encontraron en el fisco norteamericano (y de la OTAN) “la gallina de los huevos de oro”. El estado imperial tiene una deuda de cerca de 30 trillones de dólares y una gran porción de ello es producto de su política de guerra a perpetuidad.

La retirada de Afganistán

Lo anterior da cuenta de que lo que está de fondo es perpetrar las guerras, porque lo importante para el CIM norteamericano y su lobby dentro del gobierno americano es seguir generando rentabilidad para sus empresas. Ahora quizás no con el ejército estadounidense en territorio afgano o iraquí, pero sí vendiéndoles armamento a unos y otros grupos. El negocio continúa.

Más allá de que algunes analistas lo hayan planteado como una derrota política del imperio norteamericano y de sus lacayos europeos, ¿realmente perdieron o se retiraron para que el trabajo sucio lo hagan otros mientras siguen sumando dólares a sus abultadas arcas? Tampoco puede desconocerse el dolor de cabeza que podrían significar los Talibanes para potencias emergentes como China e Irán (países fronterizos a Afganistán), o Rusia, país que militarmente resurgió como actor a escala global. De hecho, así lo afirmó el propio presidente norteamericano Joe Biden.

Aquí toman mayor relevancia los análisis del director del portal RedVoltaire, Thierry Meyssan, quien asegura que lo que está sucediendo es parte central de la estrategia trazada por Rumsfeld-Cebrowski según la cual EEUU no debe enfrentarse a potencias como Rusia y China, sino que por el contrario debe convertirlas en “clientes”. “‎Hay que ayudarlas a explotar los recursos de Afganistán, Irak, Libia, Siria y de muchos países más… ‎pero sólo bajo la protección del ejército de Estados Unidos”. Para el analista, el objetivo de Washington es “dominar al mundo desde las sombras y obtener el máximo de capitales”.

La repartija de Medio Oriente

Siguiendo con la línea argumental de Meyssan, las potencias globales se están distribuyendo Medio Oriente en una especie de pacto de Yalta II, donde Francia empieza a jugar un papel nuevamente de ocupante ilegal e ilegítimo en el Líbano, Irak pasa a convertirse en la figurita mediadora en la región (entre Arabia Saudí e Irán), y los EEUU y Rusia reparten fichas.

El problema es que mientras tanto las guerras continúan, el saqueo de esos países sigue intacto (o cambia de manos o de formas), y el sufrimiento y padecimiento de esos pueblos se sigue perpetrando. Hasta que el deseo de libertad de esos pueblos se termine imponiendo.

Cómo repercute el escenario descripto en Nuestra América

Se ha advertido en varias oportunidades que EEUU, para seguir siendo una potencia a nivel global, necesita del control de Nuestra América. Sin el control de lo que consideran su “patio trasero” le sería prácticamente imposible. Y precisamente la retirada de Medio Oriente puede significar una señal de que vuelven a enfocar sus cañones (pero potenciados) sobre nuestro continente.

Como dirían les chilenes, “arto” problema tendrán, porque en Nuestra América no solo los pueblos están demostrando niveles de cansancio espeluznantes sobre las políticas neoliberales, sino porque China y Rusia (fundamentalmente la primera) también comienzan pisar fuerte en estas tierras.

El objetivo sigue siendo el mismo en todos los casos: llevarse los bienes estratégicos de nuestros pueblos al menor costo posible para tener mayores niveles de rentabilidad en sus empresas y poder sostener los niveles de consumo y producción del norte global. Sea en África, en Medio Oriente, en Asia o en Nuestra América el objetivo es el saqueo y la rapiña.

La unidad continental es la única esperanza

Es por ello que el momento histórico que vivimos es crucial. La propuesta de Andrés Manuel López Obrador de sustituir a la OEA con la CELAC o algún otro órgano institucional regional no es ni más ni menos que soltarle la mano a un imperio que históricamente miró por encima del hombro al resto del continente, que saqueó a más no poder a cada país, que fomentó intervenciones militares y que presiona permanentemente mediante distintos mecanismos (como podrían ser las deudas externas).

Lo advirtió el ex vicepresidente boliviano Álvaro García Linera en un reciente artículo publicado: “Vivimos la articulación imprevista de cuatro crisis que se retroalimentan mutuamente: una crisis médica, una crisis económica, una crisis ambiental, y una crisis política. Una coyuntura de enorme perplejidad y angustia”.

Existen enormes desafíos para los pueblos y las fuerzas progresistas y/o revolucionarias del continente: hay que democratizar la política y la economía, luchar contra la explotación, desracializar y descolonizar las relaciones sociales y los vínculos entre los pueblos, despatriarcalizar nuestras sociedades, comprender que somos interdependientes del ambiente donde vivimos, y comprender que solo en unidad y con una mirada internacionalista, solidaria y colectiva podremos salir adelante.

Como diría ese gran compañero llamado John William Cooke: “Cuando culmine el proceso revolucionario argentino (podríamos agregarle “nuestroamericano”), se iluminará el aporte de cada episodio y ningún esfuerzo será en vano, ningún sacrificio estéril, y el éxito final redimirá todas las frustraciones”.

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

¡Quiero suscribirme!
1
Más rápido y fácil
Difusiones Trinchera
Hola
Si querés que te incluyamos en nuestras listas de difusión de publicaciones y promoción de entrevistas en vivo, envianos un mensaje para suscribirte y te llegará toda nuestra información.
¡Sumate a la Comunidad Trinchera!