Aram Aharonian: “América Latina está en disputa con el renacer del progresismo”

Aram Aharonian: “América Latina está en disputa con el renacer del progresismo”

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.
Aram Aharonian

Trinchera habló con el comunicólogo uruguayo sobre el acuerdo entre el gobierno de Nicolás Maduro y la oposición venezolana, del “renacer progresista” en la región y la “constitución del eje Buenos Aires – México” a partir de diciembre.


En un artículo que escribió sobre la situación en Venezuela, se preguntaba si lo que sucedió en estos días es el retorno de la política o es el ocaso de Guaidó, a raíz del offside en el que queda el autoproclamado por el diálogo que se está dando entre el gobierno venezolano y algunos sectores de la oposición. Sería interesante que desarrolle esta idea.

El acuerdo entre el gobierno y parte de la oposición es un paso realista en la búsqueda de soluciones a la grave crisis venezolana. Con él se rompe ese imaginario colectivo, instalado por los medios hegemónicos y por Estados Unidos, sobre la existencia del bueno y del malo, que hay un malo que es el dictador y que hay un bueno que es el que aglutina toda la oposición a ese dictador. Quedó totalmente en evidencia que no existe una polarización entre el gobierno constitucional y un universo opositor, que se suponía lideraba Juan Guaidó, sino que existe un archipiélago de oposiciones y, parte de ese archipiélago, decidió tomar el camino de la negociación para buscar una salida a la grave crisis del país.

Con este acuerdo, el gobierno logra el reconocimiento por parte del mundo opositor y deja por el camino todos esos alegatos de ilegalidad que se disparan desde Colombia, desde la OEA, desde EEUU o el Grupo de Lima. También queda en discusión la legalidad de Guaidó y su liderazgo; su credibilidad está por el suelo después de las fotos con narcotraficantes y paramilitares colombianos, que oh, sorpresa, fueron invisibilizadas inmediatamente por el terror de los grandes medios hegemónicos.

En la negociación aparece un elemento que parecía estar olvidado: el Grupo de Boston, un grupo de parlamentarios de EEUU y Venezuela que se formó después del golpe en el 2002. Aparentemente este acuerdo se llevó bajo las alas de ese Grupo de Boston y, por ende, no puede haber sorprendido al gobierno de los EEUU que se estuviera manejando ese acuerdo.

En Venezuela, además, están surgiendo foros de dirigentes, intelectuales, trabajadores, campesinos, tanto del chavismo como de la oposición, juntándose y exigiendo que se busque un diálogo, una solución negociada al conflicto, pero siempre teniendo en cuenta la defensa de la soberanía nacional, contra la injerencia extranjera.

En este momento,no se sabe a quién manda Guaidó y sí se sabe que es mandado, obviamente, desde EE.UU., que los representa más que cualquier oposición venezolana. Una fragmentada oposición venezolana y donde varios partidos de la oposición han hecho sus asambleas, sus plenarios hablando de la eventualidad de una fase electoral donde se elegiría a los nuevos diputados para la Asamblea Nacional. O sea que, todo este acuerdo, va acompañado, también, por una cantidad de movimientos dentro de los partidos de la oposición que buscan estrategias y formas para presentarse en las próximas elecciones en la AN.

"Los que están en la administración Trump son todos conservadores y halcones"

En la administración de Donald Trump hay una disputa sobre cómo resolver los conflictos hacia afuera, fundamentalmente por la deriva en la que terminó la política de los halcones. Según Thierry Meyssan, el cambio a una doctrina Trump-Pompeo está más acorde al control de la matriz energética, el petróleo, y, considerando esta situación, cambiarían las lógicas de dominación ante la avanzada rusa, china, etc. El caso venezolano y, en particular, el offside de Guaidó, también tiene que ver con esa interna hacia dentro de los EEUU que, por ejemplo, significó el alejamiento de John Bolton como asesor de seguridad.

Los que están en la administración Trump son todos conservadores y halcones. Es cierto que había diferentes estrategias para llevar adelante sus políticas, pero –antes que Bolton cayera–ya eran un fracaso en todas las estrategias que pusieron en el terreno mundial en los dos últimos años. No es casualidad que haya caído Bolton –debería haber renunciado todo el gabinete–, son los sucesivos fracasos los que minan la política interior estadounidense.

Lo más importante para Trump es la reelección el 3 de noviembre del año que viene. Todavía falta mucho, pero Trump ya trabaja para eso. No hay un cambio severo, radical, en las figuras que dominan la política exterior y la política de seguridad de EEUU. Es muy lento el reacomodo a la realidad, extraña que desde que se dio el acuerdo entre sectores de la oposición y el gobierno de Venezuela, no hubo una respuesta, como estaba acostumbrado ipso facto el gobierno de los EEUU.

Acordémonos que el 23 de enero de este año, Guaidó era autoproclamado presidente para terminar con el gobierno de Maduro en dos o tres días, y pasó todo este tiempo y Guaidó no calentó las calles, no sale nadie atrás de él, fracasó en un intento farsesco de golpe militar, su figura fue impuesta y ya no es reconocida por el resto de la oposición, hoy nadie lo reconoce. La oposición está dividida entre los que quieren hacer política dentro de Venezuela y entre los que siguen los dictados de EEUU.

Hay cambios en EEUU, pero no creo que sean drásticos sobre América Latina. La cuestión es que los tres grandes proveedores de petróleo del mundo están en conflicto y EEUU. no está sacando la mejor parte de ellos. Eso se traduce en nuevas estrategias contra los países productores de petróleo. Es infame la cantidad de sanciones y medidas que se hicieron para acogotar y matar de hambre a una población, una población que realmente la está pasando muy mal dada la restricción que tienen en materia alimenticia y de salud, eso va despertando una reacción negativa hacia EEUU por vastos sectores de la población y de la oposición.

Foto: Mauricio Mejía Muñoz

"Hay una cantidad de conflictos por estallar que no hablan muy bien de los gobiernos neoliberales"

Por lo que vemos, la solución del conflicto en Venezuela viene por la vía política, pero a su vez confronta con un discurso de los EEUU. que, pese a la salida de Bolton, Trump dijo que hubiese sido más agresivo que su asesor en la política con Venezuela. Se da, también, en el marco de la activación del TIAR por algunos gobiernos de la región. Nos interesaría su análisis en términos regionales, dado que esta doble posibilidad respecto a la resolución en Venezuela ha delimitado muy bien las posiciones de los diferentes gobernantes.

Hoy América Latina está en disputa y lo está con el renacer del progresismo o de esa corriente integracionista, algo que no estaba dentro de los planes de EEUU. Se está llevando sorpresas, sobre todo en un eje que posiblemente se pueda constituir en el mes de diciembre, el de Buenos Aires-México, con posiciones más latinoamericanistas. Dos países de esa envergadura van a arrastrar a otros también.

Hay que considerar los fracasos de los gobiernos neoliberales como el peruano, el chileno, el brasileño o lo que sucede en Paraguay. Si hacemos racconto de lo que está pasando en América Latina, vemos que hay una cantidad de conflictos por estallar que no hablan muy bien de los gobiernos neoliberales o derechistas en los últimos tres, cuatro años. Eso tiene que ver con el fracaso de las políticas económicas -fracaso para los pueblos, a los que trabajan en la ruleta financiera les ha ido muy bien-.

Pero hay un renacer, ya no con aquella fuerza de cambios estructurales que tuvo América Latina desde el ’99 con la elección de Hugo Chávez, sino con un progresismo más leve, más social-demócrata. Eso es lo que puede venir en los próximos años como corriente nueva en los principales países de AL. No hay que verlo con tanto optimismo, hay que ir viéndolo paso a paso.

Colombia está estallando internamente y hay varios países que están siguiendo ese ejemplo. Perú es un desgobierno total, no solamentepor culpa de Vizcarra, sino por lo que ha sucedido con cuatro presidentes indiciados por hechos de corrupción y con manifestaciones que se vayan todos. Tenemos un Chile que no ha encontrado, todavía, una fuerza política que pueda sacarlo de ese binomio de derecha y casi-derecha de lo que fue la Nueva Mayoría o Concertación.

Hay nuevos vientos, sobre todo jóvenes, en América Latina. Son gobiernos para nuevos tiempos que no tienen nada que ver con los gobiernos de principio del siglo XX ni siquiera con los de principio del XXI. Habría que hacer un análisis muy estricto sobre cuál es el nuevo mundo que estamos viviendo, cuál es la incidencia de los cambios tecnológicos, cuál es la incidencia del cambio climático, cuál es la incidencia de las migraciones, cuál la del empoderamiento de las mujeres. Todos cambios muy grandes en este mundo y que, generalmente, se dejan de lado en el momento de analizar las condiciones que se necesitan en nuestros países.


* Aram Aharonian es periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la) y surysurtv.net. Autor de libros como "Vernos con nuestros propios ojos", "La internacional del terror mediático" y "El asesinato de la verdad".
El diálogo en Barbados ¿sólo una cortina de humo?

El diálogo en Barbados ¿sólo una cortina de humo?

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

por Miranda Cerdá Campano*

La injerencia de Washington en América Latina no es ninguna novedad; aún menos lo es desde la avanzada de la derecha en la región a partir de 2015. Todos los gobiernos que desde principios de siglo le habían dado un tinte popular y soberano a sus Estados, vieron caer sus poderes en manos de las famosas guerras híbridas, una mezcla de acusaciones mediáticas, procesamientos judiciales y financiamiento de liderazgos opositores.

En este escenario y como desde el comienzo, la luz al final del camino siempre la sostuvo la resistencia del pueblo venezolano. Una resistencia que evidentemente sigue sorprendiendo a Estados Unidos, que desde el intento de golpe de Estado a Hugo Chávez en 2002 no ha cesado sus arremetidas contra el proceso bolivariano.

Este año, los ataques al sistema eléctrico se han vuelto la moneda corriente para seguir asentando la crisis económica y promoviendo una crisis política en pos de posibilitar una intervención en Venezuela. Mientras parecían afianzarse las negociaciones en Barbados entre el gobierno constitucional del Presidente Nicolás Maduro y un sector de la oposición golpista, comandada por Estados Unidos y titereteada por Juan Guaidó, continúa vigente la guerra vestida de apagones.

Supuesta ayuda humanitaria que entraría a Venezuela por la ciudad colombiana de Cúcuta

Luego del fracaso de las intentonas golpistas más recientes en Cúcuta y Caracas, el acoso no ha cesado, y en varias oportunidades durante este año, el imperialismo yanqui acudió a los ataques contra el Sistema Energético Nacional. El 7 de marzo pasado, cortaron el suministro de la energía por vía cibernética en el cerebro del embalse El Guri y una vez restablecido, lanzaron un nuevo ataque electromagnético que tumbó la distribución y transmisión de energía.

Apenas unas semanas después, el 25 de marzo, Caracas y al menos 16 estados del país quedaron nuevamente sin electricidad; esta vez, por la quema de estaciones y subestaciones eléctricas del patio B del embalse del Guri. El 10 de abril se registró un nuevo ataque contra el SEN, que dejó sin electricidad varias zonas de Caracas y los estados Aragua, Carabobo, Falcón, Guárico, Mérida, Miranda, Nueva Esparta, Portuguesa y Táchira.

Este lunes 22 de julio, la falta de energía volvió a afectar a varios estados del país y el gobierno anunció un posible “ataque electromagnético que buscó afectar el sistema de generación hidroeléctrica en Guayana, principal proveedor de electricidad”.

La implicancia de Estados Unidos en ciberataques a lo largo y ancho del globo tiene larga data. En 2010 se realizó el mayor ciberataque conocido hasta entonces: el gobierno de Israel, con evidente apoyo yanqui, infiltró sistemas de control industrial en instalaciones del gobierno iraní a través de un gusano informático llamado Stuxnet, destruyendo así sus centrífugas nucleares.

Para 2015, Washington y sus aliados ya habían incorporado de lleno la ciberguerra a su doctrina militar. En julio de ese año, oficiales de alto rango de los Estados Unidos y el Reino Unido realizaron un simulacro de tres semanas en Suffolk, Virginia. No era la primera vez que se hacía; sin embargo, para ese simulacro se contó con la presencia de nuevos actores: representantes de las industrias bancarias y de energía eléctrica. Ahí se practicaron ejercicios de ataque a sistemas de control industrial de plantas de tratamiento de aguas, interrupción de tuberías de petróleo y gas, congelamiento de retiro de dinero en efectivo y desconexión de redes de energía eléctrica.

El sabotaje cibernético debe entenderse como una guerra camuflada para barrer con el gobierno constitucional y, especialmente, con las conquistas populares alcanzadas por el proceso bolivariano. La mesa de diálogo en Barbados, que avanzaba favorablemente en una resolución democrática de los diversos conflictos que aquejan al pueblo venezolano, parece más un acto de simulacro utilizado para disimular la profundización de los ataques golpistas al Estado soberano de Venezuela, que un espacio para la prevalencia de la Constitución y de la paz.

En el ducentésimo trigésimo sexto aniversario del nacimiento de Simón Bolivar, Venezuela continúa recuperándose del apagón del lunes y resistiendo todas las arremetidas imperialistas.

Bachelet, la protagonista de la nueva arremetida imperialista contra Venezuela

Bachelet, la protagonista de la nueva arremetida imperialista contra Venezuela

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

por MIRAnda cerdá campano

La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, presentó un informe que lapida al gobierno de Nicolás Maduro y lo insta a adoptar de inmediato medidas para detener las graves vulneraciones de derechos económicos, sociales, civiles, políticos y culturales. A continuación, algunas observaciones.

Quienes entendemos que el sistema mundial está gobernado por los mecanismos de ganancia capitalista y por los intereses de las grandes multinacionales, sabemos que la retórica sobre los derechos humanos es utilizada muy a menudo como una pantalla por quienes niegan los derechos humanos desde lo básico: consideran que es un privilegio tener para comer, tener acceso a la salud y a la educación.

Quienes entendemos la asimetría que rige la geopolítica, sabemos que las grandes instituciones internacionales, como la ONU, están dirigidas o al menos controladas por Estados Unidos con gerentes títeres. Y quienes entendemos que la acción política es el resultado de un choque de intereses, enmarcamos las figuras de estos gerentes en estos mismos términos. Y es desde esta perspectiva, que debemos leer el informe de Michelle Bachelet sobre los Derechos Humanos en Venezuela.

La alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet

El informe se compone de un conjunto de observaciones abiertamente contrarias al proceso bolivariano de Venezuela, y que de manera nada accidental, riman muy bien con los intereses del Pentágono en ese país y con la trama golpista confabulada por las administraciones de derecha en el continente, como las de Iván Duque, Jair Bolsonaro, Sebastián Piñera y, por supuesto, Mauricio Macri.

El recorte de Bachelet sobre la realidad de Venezuela es otra de las agresiones del imperialismo yanqui, enmarcadas en las denominadas guerras híbridas, formas multidimensionales de destrucción de gobiernos democráticos cuyos proyectos políticos contradicen los intereses de la Casa Blanca. Se hace uso de armas mediáticas, económicas, financieras, se levantan supuestos liderazgos opositores, se financian grupos fascistas, se utiliza el sistema judicial para perseguir a las figuras que representan esos proyectos políticos populares y soberanos y se amenaza constantemente con invasiones militares. Y para nadie es un secreto que, al igual que los ha resistido Cuba durante décadas, los ataques del Departamento de Estado yanqui en contra de Venezuela tienen fines asociados al saqueo del petróleo y los recursos naturales de ese país.

Además, el contenido del documento discrepa en varias oportunidades con las declaraciones de Bachelet durante su visita a Venezuela entre el 19 y el 21 de junio , donde había condenado las sanciones económicas de Estados Unidos y había recomendado el diálogo. Muy por el contrario, el informe parece culpar a los pobres por estar hambrientos y no denuncia la responsabilidad de quienes les quitan el pan y se asemeja más a una suerte de fotografía de lo que sucede en el Chile de la Sra. Bachelet que a la democracia participativa de Venezuela.

En concreto y tratando de resumir ese informe para su discusión, Bachelet habla de una hegemonía comunicacional impuesta por el gobierno de Nicolás Maduro y de violaciones a los derechos económicos y sociales (dentro de los que incluye el derecho a la alimentación y a la salud); dice que el gobierno se negó a reconocer la magnitud de la crisis y no adoptó medidas para abordarla, que mucha gente ha dejado Venezuela, que se han restringido los espacios democráticos y se ha atacado a la oposición, que se han violentado los derechos colectivos de los pueblos indígenas, que las fuerzas estatales han asesinado a miles de personas y que efectivos de la GNB han ejercido violencia sexual y de género contra mujeres y niñas.

La ex mandataria chilena parece ignorar que ante la crisis, el gobierno de Venezuela ha dedicado más del 70% de los ingresos anuales a planes sociales como los clap, las casas de alimentación, los comedores escolares y los subsidios familiares.

Pero la hipocresía más grande se expresa en dos puntos claves: el de los pueblos indígenas y el de la represión. En ningún gobierno como el de la República Bolivariana de Venezuela las poblaciones indígenas han logrado tanto en términos de derechos y poderes: acceso a viviendas en sus lugares habituales para evitar el desarraigo, uso obligatorio de las lenguas indígenas y hasta sendos intentos por recuperar la piedra cueca, símbolo ancestral de los pemones, vendida a un artista alemán y luego reclamada por el gobierno bolivariano para devolverla a su lugar de origen.

Sin embargo, Bachelet tomó como ejemplo uno de los episodios más contradictorios que recientemente ha interesado a una parte de los nativos Pemones: un intento de extractivismo ilegal llevado a cabo por un grupo de nativos que, cegados por el oro, olvidaron proteger el medioambiente que habitan. Como era de esperarse, los nativos son pintados de manera angelical por los medios hegemónicos de comunicación y son los portadores de una pureza amenazada por el “dictador Maduro”. La Alta Comisionada debe ignorar, también, la persecución y represión ejercida al pueblo mapuche en su Chile para darle lugar a las grandes empresas que quieren explotar el wallmapu.

¿Cómo hubiera reaccionado Bachelet si alguien le hubiera ordenado a su inkgobierno disolver a los Carabineros que hoy actúan con las misma violencia con la que actuaron en la época de Pinochet? En cambio, prefiere hablar de tortura, represión y censura en Venezuela. ¿Y de qué registro ha tomado las estadísticas de la masacre de la cual ha acusado al gobierno de Maduro? Bachelet olvida que en los países que animan la banda del Grupo de Lima, que incluye a Chile, y principalmente a Estados Unidos, existen las ejecuciones selectivas, la tortura, los arrestos masivos y siempre se justifican estas medidas en pos de garantizar la «seguridad».

Como si no fuera obvia la participación yanqui en el informe de la ONU, el departamento de Estado de de EEUU se pronunció a favor de lo reportado por Bachelet y dijo que el documento “confirma que Nicolás Maduro y sus matones están cometiendo graves violaciones de los derechos humanos del pueblo venezolano”. Y se volvió a apelar a que los países que aún no reconocieron a Guaidó, “lo hagan lo antes posible y retiren cualquier apoyo que permita que Maduro se sostenga en el poder”.

Independientemente de cual sea nuestra posición frente al gobierno de Venezuela, el deber de todo latinoamericano es el de oponerse a la interferencia de cualquier potencia sobre nuestra región y de evitar que nuestro continente sea escenario de otra guerra “democratizadora” como las que Washington ha hecho en Afganistán, Irak, Siria o Libia y que se han cobrado millones de muertos y desplazados y han llevado a la destrucción y fragmentación de esos países.

Son los propios venezolanos quienes deben decidir su destino y son ellos mismos quienes deben acordar si mantienen o no a sus respectivos gobernantes. Las sanciones de Washington producen hambre e inestabilidad en toda la región y no apuntan a mejorar la situación de los venezolanos sino a conseguir mejores oportunidades para que sus grandes corporaciones lucren a costa del pueblo bolivariano.

Los ataques siguen, Venezuela resiste

Los ataques siguen, Venezuela resiste

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.
Policía Metropolitana de Washington irrumpe ilegalmente en la Embajada de Venezuela en Estados Unidos (13 de mayo de 2019)

Por Miranda Cerdá Campano*

Desde hace un tiempo que no hay una semana que en la República Bolivariana de Venezuela no sucedan cosas que ameriten un análisis o al menos una mención. Con la autoproclamación de Juan Guaidó en enero, pasando por el intento de ingresar “ayuda humanitaria” en febrero, los apagones de marzo y el último intento de golpe de Estado en abril, Venezuela fue el epicentro de un acoso constante por parte del imperio estadounidense. Y siendo mayo, a pesar de la resistencia antiimperialista llevada adelante en gran medida por la Guardia Nacional Bolivariana, esos ataques no han cesado.

Se habla de violación a los derechos humanos, de crisis y de Nicolás Maduro como dictador, como si eso los habilitara para algún tipo de intervención. No entienden que en todo caso, ese no es asunto de ningún poder extranjero, sino que le corresponde al propio pueblo venezolano. Se olvidan también que Maduro fue electo en mayo del año pasado con casi el 68 por ciento de los votos en unas elecciones que la propia oposición pidió adelantar.

La oposición mediática venezolana se encargó de decir que Maduro no tenía el apoyo popular, que incumplía los procedimientos legales, entre otra sarta de mentiras. Pero, les guste o no a muchos, Maduro es el presidente de su país en términos de orden constitucional y todo lo que sucede en Venezuela es asunto de los propios venezolanos. La injerencia neocolonialista es inaceptable entendiendo que Venezuela es un país, que como cualquier país soberano busca su propio camino sin este tipo de intervenciones.

Entre los hechos concretos que son parte de este plan intervencionista y que han tenido lugar este mes, la antigua embajada de Venezuela en Estados Unidos se encuentra bajo asedio desde hace casi dos semanas y sin energía eléctrica desde el jueves, una política de ataque imperial que se ha vuelto habitual en los últimos meses.

Recordemos que Venezuela rompió relaciones con Estados Unidos en enero, después de que el gobierno yanqui reconociera como “presidente interino” a Guaidó e impulsara una serie de agresiones contra los venezolanos.

No obstante, dentro de la embajada quedan huéspedes que, ante el asedio de opositores, han defendido el recinto diplomático de Venezuela con el nombre Colectivo de Protección de la Embajada. A su vez, las inmediaciones de la embajada en Washington también han sido escenario de violencia opositora contra manifestantes que apoyan el gobierno de Nicolás Maduro.

Está claro que el corte del suministro eléctrico ha sido otra medida de presión para que los activistas a favor de la Revolución Bolivariana dejen la embajada. Ni hablar de que a los huéspedes se les está impidiendo adquirir alimentos. Los activistas lanzan morrales para que se los llenen de comida, pero muchos casos los opositores lo impiden.

Volviendo a Nuestra América, el viernes se informó que la armada venezolana desvió el rumbo de un buque estadounidense que patrullaba las aguas soberanas cerca del puerto de La Guaira, en el norte de Venezuela. Esto supone otra de las tantas provocaciones lanzadas para aumentar las tensiones ya existentes con el imperio yanqui.

El incidente ocurre días después de que EEUU amenazara al Gobierno venezolano de sancionar a todos los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia si no se oponen al presidente Nicolás Maduro y con “consecuencias” si no se liberaba al diputado opositor Édgar Zambrano, detenido el 6 de mayo por su presunta vinculación con el intento de golpe de Estado contra el mandatario Maduro, el pasado 30 de abril.

No está muy claro cuánto tiempo va a tener que resistir Venezuela, sí queda claro que hasta ahora ni una sola de las iniciativas del autoproclamado presidente interino ha tenido éxito y que incluso los propios medios hegemónicos comprometidos con la oposición venezolana y con el plan estadounidense para derrocar a Maduro ya no saben qué decir.

Fuerzas opositoras con armamento de guerra durante el golpe fallido del 30 de abril

Luego del mayor fracaso del plan golpista que fue supervisado personalmente por John Bolton y Elliot Abrams, el Diario Clarín analizó la situación y observó que “ni batallones repletos de soldados hastiados se sumaron a la rebelión popular ni las calles se llenaron de opositores dispuestos a llegar al Palacio de Miraflores para acabar con la usurpación. Y mucho menos, ha caído el régimen chavista” e incluso en otra nota del mismo diario hay casi una confesión: “El respaldo militar a Maduro es clave, pero no la única pata que le permite mantenerse en el poder. Es innegable que aún, y pese al descalabro de la economía que golpea por igual a chavistas y antichavistas, el régimen goza de un respetable apoyo en sectores de la sociedad que viven del sueño de la Revolución Bolivariana”.

Quizás a Clarín se le ocurre empezar a entender que el gran apoyo a este proceso soberano se da en tanto es una revolución que tiene raíces profundas en la historia y la cultura de Venezuela, en las luchas indígenas, campesinas y obreras y que han sido cultivadas con mucho esmero por Chávez y quienes siguieron sus pasos después de su muerte. Por eso Venezuela resiste y por eso Trump y sus fallidos intentos de intervenir Nuestra América a través de sus gobiernos títeres, fracasan.

Es la hora de la más amplia y generosa solidaridad con los pueblos sometidos al castigo económico de Washington.

*Periodista especializada en Sudamérica, redactora de Revista Trinchera y columnista del programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio Universidad Nacional de La Plata) y colaboradora de Agencia Timón 
Stella Calloni: “Guaidó no existe”

Stella Calloni: “Guaidó no existe”

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

A una semana del golpe de Estado fallido en Venezuela, hablamos con la periodista y escritora, Stella Calloni, para analizar esa jornada en la que se evidenció la endeble figura del auto-proclamado presidente Juan Guaidó, el fogoneo violento de los medios y la capacidad de resistir a este “proceso geoestratégico de recolonizar el continente”.

Stella Calloni, periodista, escritora y analista internacional.

El martes, muy temprano por la mañana, se viraliza un video de Guaidó llamando directamente a un golpe de Estado contra el presidente Nicolás Maduro. Durante el transcurso del día, los medios de comunicación hegemónicos mostraban la imagen de los enfrentamientos que se daban entre ese grupo de gente que estaba intentando entrar a una base militar en lo que era el viejo aeropuerto de Caracas. Al final del día eso se apaga muy rápidamente. Muchos remarcan lo acertado de que no se gestara el enfrentamiento, de la manera que hubiese reaccionado cualquier ejército o base militar defendiendo ese territorio. ¿Vos estás de acuerdo?

En Argentina tenemos los medios de comunicación al servicio de la guerra psicológica que se dirige desde el Pentágono estadounidense. Todos estos diarios trabajan para eso, ocultan las manifestaciones locales, ocultan el escándalo más grande que haya sucedido en un gobierno con el descubrimiento de esta red de extorsión. Si acá nos ocultan todas esas cosas, imaginemos todo lo que nos ocultan de Venezuela. Lo triste es que, a veces, en los noticieros de algunos canales amigos también hay gente que tiene la misma actitud de los canales enemigos. Es una guerra cien por ciento mediática.

Volviendo a Venezuela, desde la mañana nunca pudieron meterse a la base, donde no había ninguna situación interna. Intentaron y después dejaron esos grupos que tiraban piedras. Mientras eso estaba pasando y había otras movidas, ya se veía que era un golpe de Estado.

Venezuela tiene 250 mil hombres en armas y casi 2 millones de milicianos. Que ellos sean 7 o 100 inclusive, no es absolutamente nada. Lo cierto es que al mediodía el golpe ya se había disipado. Luego, el tratamiento que se le dio al tema de Leopoldo López. Él estaba en prisión domiciliaria pero que muchas veces salía, hablaba, venía e iba. Acá cuando se habla de prisión domiciliaria no salís o tenés una serie de barras para seguir, pulseras metálicas, etc. Entonces eso de que lo rescataron es falso. Él salió de su casa caminado y, después, fue a la embajada a refugiarse caminando y se cambiaron de embajada, de la de Chile a la de España. Sólo la presencia de Guaidó en Venezuela y de la gente en las calles, contradice a los que afirman ‘esto es una dictadura’. Nosotros que las hemos vivido, cuando un grupito de personas salía a la calle no podía agruparse en una esquina. Por eso fueron heroicas las Madres, porque fue lo único que se movió en los 77. Ahí es cuando vos podes ver la falsedad de las presentaciones.

Cuando quieren comparar y dicen que Argentina se va a parecer a Venezuela, la verdad es que no, porque Argentina no tiene 38 mil millones de dólares retenidos en los bancos estadounidenses, congelados, no le han sacado ninguna empresa, no les han bloqueado todo el dinero que tenían en países europeos por los intercambios comerciales, no le han bloqueado –como en Portugal– el dinero que mandaron para la compra de productos que nunca llegaron, ni tampoco le han hecho un desabastecimiento de la mercadería que venía para Venezuela, como lo ha hecho Colombia, porque se han derivados cantidades de alimentos y medicina. Entonces, no se puede hablar de la situación en Venezuela comparándola, porque aquí no hubo nada de eso. Aquí el Estado está desplomándose porque lo están desplomando desde adentro, porque es una orden de Estados Unidos entregar un Estado totalmente vacíado.

Ningún periodista serio puede dejar de advertir que estamos hablando de un país bloqueado, congelado, con la imposibilidad de vender petróleo. Hay una rebelión en el mundo por esto. ¿Quién es Estados Unidos, finalmente? En el momento que el presidente Trump dice que están aplicando la doctrina Monroe para América Latina regresamos al 1823, al primer período de la expansión, cuando estaban haciendo el imperio. La doctrina Monroe decía, en resumen, ‘América para los americanos’, que en esencia es que América Latina tenía que ser para ellos. Esto fue cambiando con el tiempo, más con el período de integración de los últimos años que abrieron mercados en otras partes. En este momento ellos quieren volver al proyecto original, donde no todos los países pueden invertir, ya que, este ‘patio trasero’ tiene, entre otras cosas en Venezuela, la reserva de petróleo más grande del mundo y está a un paso de Estados Unidos, que no es lo mismo que traer de Irán o Irak. Es una cuestión absolutamente geoestratégica.

 

“Venezuela está en una situación como lo estaba Cuba cuando no le dejaban llegar ni una aspirina”

 

Lo que están haciendo sobre la mentalidad de las personas es sembrar odio con comentarios violentos que no se debieran poder publicar más. Esos comentarios discriminatorios que violan todas las normas de convivencia, todas las normas de respeto al otro, no se deben publicar en ningún diario, ni en los nuestros ni en los de ellos ni en ningún lado. Estamos sometidos a un ataque violento permanentemente. Eso destruye las mentes de las personas. Ellos apuntan a destruir toda conciencia social. Esa es la guerra psicológica.

Entonces, tenemos una América Latina que el imperio quiere recuperar en ese proceso geoestratégico de recolonizar el continente. Por eso está bueno el ‘patria sí, colonia no’, porque precisamente lo que quieren es una colonia. ¿Qué somos ahora con el FMI manejando nuestra política económica? ¿Qué somos nosotros con el Comando Sur manejando nuestra política militar y poniendo bases en Neuquén, Tierra del Fuego, en el noroeste argentino? Ahí tenemos que ir, a esos hechos centrales para determinar la mentira que significa cuando dicen ‘quieren ser como Venezuela’. Venezuela está en una situación como lo estaba Cuba cuando no le dejaban llegar ni una aspirina.

Juan Guaidó y Leopoldo López

Una de las cosas que dejó en claro lo sucedido es que ya la oposición está tan desdibujada que es irrelevante, Estados Unidos es quien comanda. Daniel McAdams decía que hoy Guaidó vale más muerto para la CIA y la oposición venezolana que valía antes de que se liberara a Leopoldo López. Nos interesaría una reflexión tuya al respecto, porque los falsos positivos en Colombia no están muy lejos de lo que pueda llegar a pasar con Guaidó.

¿Por qué sacaron Leopoldo López si con la prisión domiciliaria entraba, salía, caminaba, etc? ¿Qué dictadura es esa? Cuando aquí estaba Videla si alguno de nosotros hubiese hecho algo así, por favor, ya estaríamos muertos nosotros, las familias, los nietos y los bisnietos. Guaidó no se está dando cuenta de todo lo que sucedió, está desesperado por demostrar que puede, cuando en realidad no puede. Pero más desesperados están entre los asesores más fuertes de Trump, Marcos Rubio, Elliott Abrams, Mike Pompeo, John Bolton. De Rubio no se habla y él es el que estuvo en Cúcuta, está desesperado porque, por medio de golpear a Venezuela, quiere golpear definitivamente a Cuba. Y lo están llevando al desastre a Donald Trump, tal como se lo están diciendo alguno de sus propios hombres. Elliott Abrams tendría que estar preso por crímenes de lesa humanidad en Centro América. Cada uno de ellos son los personajes más siniestros que eligió, pero Rubio, Marco Rubio, que fue el hombre que ayudó a las ONG’s donde estaba la actual Ministra de Seguridad de Macri y estaban un montón más, Laura Alonso, todos esos trabajaban con Marco Rubio. Este personaje es siniestro, tiene una gran relación con el ISIS, con los mercenarios de la OTAN. Por eso ahora no quieren dejar llegar petróleo de Venezuela a Cuba. Vuelven a sacar el punto tres de la ley Burton, vuelven a desquiciar todo.

Guaidó no existe. Fijate que, de enero a la fecha, no ha logrado más que ser un tipo nombrado por Estados Unidos para ser presidente de Venezuela, un diputado con sólo 70 mil o menos votos, que ni siquiera es bien visto por la oposición porque se los impusieron desde afuera, porque en último caso Leopoldo López estaba ahí, Enrique Capriles estaba ahí. Este aparece como un niño que lo preparan para esta ocasión pensado que iban a manejar todo rapidísimo y se equivocaron. Les cuentan una historia como aquí cuando el presidente dice que estamos creando empleo y hay casi 50 mil nuevos desempleos en tres meses. Tenemos que entender que aquí la cosa no está bien, pero también tenemos que entender que hay una gran resistencia. Así como resiste el pueblo de Venezuela te cuento lo de Honduras, se ganaron muchísimos lugares en Ecuador a pesar ese golpe post-electoral, como el de acá, con presidentes que no cumplen con nada del programa con el que se comprometieron y están violentando la voluntad popular. Es decir, están gobernando de facto, esa es la situación en que estamos. Pero, ya ves, en todas partes hay levantamientos y América Latina tiene una gran experiencia en resistencias. Ha pagado un precio muy alto por resistir en todo el siglo XX y lo que va del XXI, pero aquí hay una capacidad de resistencia que los europeos no llegan a tener ni soñando. Somos nuestra misma esperanza. Eso es de vital importancia para la sobrevivencia de Nuestra América y para llegar a la independencia definitiva.

El presidente Nicolás Maduro junto a los altos mandos militares.
¡Quiero suscribirme!
1
Más rápido y fácil
Difusiones Trinchera
Hola
Si querés que te incluyamos en nuestras listas de difusión de publicaciones y promoción de entrevistas en vivo, envianos un mensaje para suscribirte y te llegará toda nuestra información.
¡Sumate a la Comunidad Trinchera!