Cuando migrar es delito y cagar de hambre al pueblo no es infracción

Cuando migrar es delito y cagar de hambre al pueblo no es infracción

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Por Floren Luengo*

En el año 2004, Argentina derogó la “Ley Videla” sancionada en 1981 y promulgó la Ley de Migraciones N°25.871, introduciendo el enfoque de derechos humanos. En 2017, el gobierno nacional de Mauricio Macri modificó ésta última con el Decreto 70/2017, hecho que el discurso oficial asoció directamente con la idea de que el problema de la inseguridad es consecuencia del ingreso de personas provenientes de países vecinos, específicamente de la región nuestroamericana [1]. Un claro alineamiento con las políticas migratorias de Trump en EEUU.

 “Que el Estado debe regular la política migratoria teniendo en
especial consideración el bien común”

¿Bienes para qué común?

La cita figura en el Decreto (70/2017) que firmó Mauricio Macri para modificar de la Ley de Migraciones N° 25.871, claramente anclándolo en la construcción del discurso de la inseguridad. En Jujuy se adoptó una nueva Ley que establece el cobro de los servicios públicos a los migrantes que se establezcan allí de manera transitoria. En Chubut el gobierno decretó la expulsión de todas las personas migrantes que tengan antecedentes penales. Ahora bien, ¿qué significa que las personas migren? Desde una perspectiva de género ¿Porqué se habla de una Feminización de la Migración?

Argentina derogó en 2004 la “Ley Videla” (sancionada 1981) y promulgó la Ley de Migraciones 25.871, que introduce el enfoque de los derechos humanos como eje rector, además de adoptar una perspectiva regional beneficiosa para las personas migrantes. La palabra migrar proviene del latín migrare que significa cambiar de residencia, moverse. La mayoría de las veces, los desplazamientos son consecuencia directa de las transformaciones socioeconómicas y las crecientes desigualdades de una economía global que presenta una interdependencia cada vez mayor y en la cual se producen distintos procesos de integración regional

En las últimas décadas, los países latinoamericanos han experimentado un creciente proceso de feminización de los flujos migratorios. En el caso de Argentina, las mujeres migrantes han pasado a constituir algo más del 50% en el censo 2010 (el último). Dentro de los tres grupos más dinámicos de migrantes, las personas llegan mayoritariamente de Bolivia, Paraguay y Perú, representando las mujeres en cada caso el 50,3%; 55,6% y 55% respectivamente. La inmigración femenina es superior a la masculina: 1.168.208 mujeres que migran, lo que supone el 54% del total, frente a los 996.316 de varones, que representan el 46 % restante.

De modo que, para llevar adelante la praxis de los feminismos en Nuestra América, es preciso establecer un trabajo analítico partiendo del Racismo de Estado: los procesos de racialización son inherentes a la colonialidad; ésta última como categoría y perspectiva teórica para pensar(nos) desde los conflictos geopolíticos mundiales.  El concepto de raza, para Aníbal Quijano, representa el eje que dinamiza a los procesos de socialización, a las economías mundiales y a las formas de dominio y expansión del imperialismo. 

Lo interesante para analizar de las noticias que crean algunos medios de (in)comunicación, no es Liz Moreta en sí misma ni la enfermera Vanessa Gómez Cueva, sino lo que éstas figuras representan para el sistema penal argentino y el imaginario social, así como por su condición de mujeres migrantes y originarias de países devastados por la sed acumulativa del capital. Estas dos sujetas políticas, han sido sujetadas por su pasado aun habiendo cumplido las condenas penales que se le atribuyen al rol de las mujeres migrantes que generalmente se enmarcan en causas de contrabando de estupefacientes. Pero cuando los prejuicios sociales se hacen carne tan profundamente en la sociedad, es más fácil -quizás- entablar decretos presidenciales para beneficiar las fronteras ideológicas. 

¿Será que la justicia sólo se contenta con el punitivismo sobre los cuerpos feminizados?

Las políticas sobre migración a menudo suelen ignorar la dimensión de género naturalizando situaciones de vulnerabilidad que afectan a muchas migrantes [2]. En Nuestra América, la criminalización de las mujeres e identidades disidentes en conflicto con la ley penal y la relación que éstas tienen con el sistema de justicia criminal, ha generado que desde hace más de 30 años los feminismos lleven adelante estudios y denuncien la discriminación, la vulneración de derechos y las categorías de género, clase y raza como determinantes de tal criminalización. 

El mencionado Decreto Presidencial leído en clave feminista, puede pensarse, entre otras cosas, como la criminalización del comportamiento ilegal-amoral de las mujeres. Es decir que a través del caso de una mujer migrante, le están mostrando a la sociedad toda -específicamente a los cuerpos feminizados- cómo tiene que ser una mujer y cómo no debería serlo, de lo contrario: cárcel, separación de la sociedad y de sus familias, discriminación. En breves palabras, lo que sucede es una vulneración legitimada de los derechos humanos. Entre las modificaciones a la Ley de Migraciones, se establece entre otros retrocesos, un procedimiento de expulsión que vulnera las garantías del debido proceso, el acceso a la justicia y el derecho de defensa de las personas migrantes. 

La puesta en escena del gobierno nacional de la Alianza Cambiemos busca asociar migración con delito. Desde allí, que se incrementan los recursos para las fuerzas de seguridad, se inventan noticias tendenciosas en cuanto a la peligrosidad de vivir en una sociedad que “deja entrar” a personas que vienen de países vecinos, y hasta se crea una Prisión sólo para extranjeros sin papeles, siendo la Policía Federal la encargada del traslado y custodia de las personas retenidas ¡Esto es tremendo! 

La violencia institucional se vive una y otra vez a lo largo y ancho de nuestra región, y la Argentina como se ve, no está exenta. La criminalización sobre las personas que buscan un mejor destino de vida que el que tendrían en su tierra de origen, se replica en cada trámite burocrático para obtener la ciudadanía, en cada traba administrativa y requisitos finamente calculados, en cada coima aduanera y en cada acceso carnal a los cuerpos vulnerados para que así acepten la “libre” circulación.  


* Periodista, conductora del programa La Marea (Radio Futura FM 90.5), redactora de Revista Trinchera, editora del portal Luchelatinoamérica y colaboradora de Agencia Timón.

Fuente:
[1] Pichetto sacó a pasear toda su xenofobia (Página 12)
[2] Samaranch y Di Nella (2016). Mujeres y cárceles en América Latina. Perspectivas críticas y feministas. 

No hay que cambiar un gobierno, hay que cambiar un sistema

No hay que cambiar un gobierno, hay que cambiar un sistema

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Por Nicolás Sampedro*

Si bien en el último tiempo no les fue tan redituable, ha sido moneda corriente la utilización de la situación de Venezuela por parte de los gobiernos cipayos para deslegitimar a los procesos populares de las últimas dos décadas.

El posicionamiento de los medios de comunicación hegemónicos y sus repetidores (conscientes o no) al respecto ha buscado generar en el pueblo una asociación directa de la palabra “Venezuela” con el caso, la pobreza, la represión, el autoritarismo e incluso con el término dictadura.

La frase “Vamos camino a ser Venezuela[1] se repitió hasta el hartazgo en casi todos los canales de televisión, en gran parte de las radios, en casi todos los periódicos de alcance nacional y en las discusiones en redes sociales. A decir verdad la situación actual Argentina -bajo el gobierno de Cambiemos-, muy por el contrario a lo que se intenta que crea nuestro pueblo, es incluso peor.

Lo primero que habría que señalar, es el hecho de que las calificadoras de riesgo y los organismos internacionales como el FMI, el Banco Mundial, la OEA u otros son instrumentos del capital concentrado para legitimar o deslegitimar a gobiernos según su afinidad. Motivo por el cual, lo que digan estas instituciones debe caracterizarse como de quién viene, cosa que los medios de comunicación precisamente ocultan por responder a sus mismos intereses.

En segundo lugar, la gran diferencia entre ambos procesos se caracteriza por el rol que cumple el Estado en la defensa de los intereses de las grandes mayorías y del interés nacional, por sobre el de las corporaciones, los poderes financieros internacionales y el imperio norteamericano.

Mientras en Argentina Macri causa una crisis colosal, asegura los negocios de sus amigotes, se subordina a los designios gringos y colabora en el experimento del FMI, en Venezuela Maduro defiende a su pueblo de la voracidad imperial, realiza ayudas muy significativas a les más necesitades e impulsa la construcción de un mundo multipolar que se base en el respeto y la cooperación entre los pueblos.

Mientras Macri es ayudado por su jefe del norte para que la Argentina vuelva a estar atada de pies y manos de los organismos internacionales y de acreedores privados que sólo buscan rapiñar, Maduro se enfrenta al imperio y busca vías alternativas en asociación estratégica con Rusia, China, Irán para intentar sortear el bloqueo criminal impuesto por Donald Trump y sus aliados. La disputa de fondo es la misma: saquear y rapiñar los bienes comunes o recursos naturales de nuestras naciones y pueblos.

El 21 de agosto del año pasado en un artículo titulado “Todavía estamos a tiempo[2] retomábamos las palabras del Dr. de Estado en Economía, Jorge Beinstein, quien en su último libro analizaba el carácter de la familia Macri y el componente mafioso de la lumpenburguesía parasitaria y de la oligarquía argentina que llegó al gobierno a finales de 2015.

En ese artículo señalábamos la necesidad de asumir la responsabilidad histórica que teníamos como pueblo, para generar las condiciones subjetivas que entierren el experimento oligárquico que en ese entonces ya estaba llevando hacia el abismo a nuestro país.

Sólo dos semanas después, publicábamos otro artículo de opinión titulado “El shock room argentino”[3]. En esa oportunidad retomábamos las investigaciones de la periodista canadiense Naomi Klein y cómo los poderes globales han utilizado desde los años 60 en adelante la política de shock para implementar reformas neoliberales ante crisis de diversa índole a lo largo y ancho del planeta. En Argentina el ejemplo más concreto sería la dictadura cívico-eclesiástico-militar.

Lo acontecido durante este año reafirma lo que se pronosticaba en aquel entonces: un gobierno compuesto por una mafia que sólo buscaba hacer suculentos negocios con las estructuras del Estado a su favor; un sistema internacional permisivo con estos experimentos, con un Trump presionando para que el FMI haga el préstamo más grande de su historia (incluso salteándose sus propias reglas) para sostener al jardinero Mauricio, fiel siervo lacayo del imperio; y un pueblo que en algún momento reaccionaría por más shock que intentaran imprimir.

El pueblo argentino demostró madurez política y verdaderos deseos de vivir en paz, no por ello dejó de luchar en cada lugar donde le fuese necesario. Ya sea en las calles con enormes movilizaciones, en la discusión de los sindicatos en la defensa de los derechos de les trabajadores, o en las urnas, con la aplastante derrota electoral al experimento oligarca argentino.

Ahora bien, la montaña rusa en la que ha entrado Argentina luego de las PASO, no sólo representa un gran riesgo, sino un gran desafío para nuestro pueblo. Las presiones internacionales, de los grupos concentrados de poder, de los medios de comunicación e incluso del derrotado oficialismo, para con Alberto Fernández no han cesado desde entonces.

Desde todos los lados posibles se pretende acorralar al candidato de Todes para que continúe en la línea trazada por Trump y los grupos de poder financieros internacionales y seguida al pié de la letra por Macri.

El desafío para el pueblo argentino no sólo será abrazar a les Fernández y llevarlos en octubre a un triunfo aún más contundente, sino condicionarles para que muchas de las cosas que están mal y aportaron a que se genere el desastre actual no se vuelva a repetir.

Si se las analiza fríamente, las situaciones de crisis no son ni buenas ni malas. Son una oportunidad para transformar lo existente en algo nuevo. Como relata Naomi Klein en su libro “Decir no, no basta”, ésta lógica de shock la han implementado desde hace décadas el imperio y los grupos concentrados de poder para imponer medidas neoliberales que los favorezcan.

Ahora le toca al pueblo imponer sus condiciones en detrimento de los ganadores de siempre. Hay que darse una profunda reflexión sobre la matriz productiva, sobre la forma matriz impositiva, sobre el ordenamiento jurídico y constitucional. Hay que parar de desangrar al pueblo y que la exuberante deuda que contrajeron que la paguen ellos. Expropiarles hasta la última pertenencia si hace falta, pero que no se salgan con la suya y salgan libres de culpa y cargo.

Luego de la crisis del 2001 una de las cosas que se analizaban era que la madurez política del movimiento popular organizado argentino no había logrado ser parte del nuevo gobierno que había surgido. Las condiciones actuales son mucho más favorables para que lo que surja en diciembre cuando asuma el próximo gobierno nacional y popular, cambie de raíz las lógicas de funcionamiento y que nunca más sea el pueblo quien pague las consecuencias de lo que hace un grupúsculo minoritario y enriquecido.

Esos cambios profundos no sólo son una necesidad histórica para que haya felicidad y prosperidad con justicia social en nuestro pueblo, es una necesidad humana, si pretendemos seguir existiendo como especie. No hay que cambiar un gobierno, hay que cambiar un sistema.


* Periodista especializado en temas internacionales, conductor del programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio UNLP), productor del programa Columna Vertebral (Radio Estación Sur - FM 91.7), columnista del programa La Marea (Radio Futura – FM 90.5) editor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.

Bibliografía:
[1] https://actualidad.rt.com/actualidad/308995-mauricio-macri-venezuela-destino-evitado
[2] https://revistatrinchera.com/2018/09/21/todavia-estamos-a-tiempo/
[3] https://revistatrinchera.com/2018/10/07/el-shock-room-argentino/

“Aprender a resistir, ni a irse ni a quedarse, a resistir”

“Aprender a resistir, ni a irse ni a quedarse, a resistir”

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Por Nicolás Sampedro*

Donald Trump (Presidente de EEUU) y Nicolás Maduro Moros (Presidente de Venezuela)

El cálculo y la dinámica electoral Argentina parece una aplanadora que saca de circulación todo a su paso. Poco y nada se ha hablado de la gravedad de algunos acontecimientos que están sucediendo a lo largo y ancho de este mundo, fundamentalmente lo sucedido en torno a Venezuela, por la proximidad y las implicancias que pueden tener.

El lunes de esta semana Donald Trump firmó una Orden Ejecutiva con la cual, literalmente, bloquea en su totalidad las actividades financieras, económicas y comerciales del país sudamericano. Posiblemente servirá para tomar dimensión de la gravedad de esta medida lo publicado por el medio norteamericano The Wall Street Journal, el cual señala que es “la primera vez que Washington aplica medidas de este tipo contra un gobierno del hemisferio occidental en más de 30 años[1].

Algo similar a lo que marcaba la cadena BBC la cual indicaba que “esta medida de embargo guarda similitudes con la Ley Helms Burton con la cual se le ha aplicado un bloqueo a Cuba durante más de 50 años[2].

La orden ejecutiva de Trump se suma a las al menos 150 medidas coercitivas unilaterales que ha emprendido el imperio contra la República Bolivariana de Venezuela desde 2017[3] hasta la fecha, que intentan minar las posibilidades del gobierno de Nicolás Maduro para sortear la embestida del imperio.

Recientemente el sociólogo y comunicado argentino radicado en Venezuela, Marco Teruggi, dialogó con el integrante de la Asamblea Nacional Constituyente y profesor en la Universidad Central de Venezuela Julio Escalona, el cual señala que el bloqueo económico, financiero, busca asfixiar al país caribeño. “Están incrementando la presión a ver hasta dónde se aguanta”. “Lo que hay que tener en la cabeza es cuál es la otra jugada que está preparando EEUU“, plantea Escalona[4].

Las maniobras tienen un fin central: generar caos. “El objetivo es convertir la vida cotidiana en un infierno, que la gente no encuentre cómo vivir, y entonces esperan que el pueblo se rebele, se desmoralice, tenga pérdida de confianza, de fe, es agudizar el caos, y por lo tanto la cohesión social, que las iniciativas populares se vean frustradas[5].

El imperio sabe que sin romper la unidad del pueblo venezolano y sin fracturar a las Fuerzas Armadas, poco y nada podría hacer. Ante una oposición política claramente en declive, que no tiene la capacidad de enfrentar en las urnas al oficialismo y que a medida que avanzan las sanciones y las acciones beligerantes, parece generar el efecto contrario.

Precisamente esto sucede porque una de las cosas que legó el comandante Chávez al pueblo venezolano es esa posibilidad de comprenderse como sujetos colectivos y saber que no están solos en esta lucha.

Una de las políticas que intenta generar este bloqueo y que se han mencionado en notas anterior) es romper con una de las políticas que ha sostenido el gobierno bolivariano: las cajas CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción). Ayuda que brinda el Estado venezolano a más de 6 millones de familias (24 millones de personas si tomamos una familia tipo de 4 integrantes).

Por citar sólo un ejemplo, hace unos días la cancillería venezolana y la vicepresidenta Delcy Rodríguez, denunciaban que en Panamá se retuvo un buque que llevaba 25 toneladas de alimentos hacia Venezuela. Alimento que precisamente nutre esas cajas CLAP[6].

Jesús García, un venezolano de a pié del barrio Altos de Lídice señala que “la frontera son las cajas Clap, esa es la delgada línea roja”. Difícilmente se aguante sin los Clap, aseguran. Una caja con 19 productos alimentarios cuesta la mitad que un sólo kilo de harina de maíz en la calle. Cuando las cajas se demoran crece la tensión, los mensajes para saber cuándo llegarán”[7]

La política de agresiones a Venezuela hay que comprenderla en múltiples direcciones. No es sólo derrotar a quien sigue siendo faro de resistencia para los pueblos de Nuestra América, es además apoderarse de la mayor reserva de hidrocarburos del mundo, es dar un mensaje al resto del mundo, es intentar impedir que Rusia y China se sigan metiendo en lo que consideran su patio trasero, pero también es parte de la campaña electoral de Trump.

La pérdida de popularidad dentro de EEUU, hace peligrar su renovación de mandato en 2020, por eso las agresiones a Venezuela. A nivel global, y por más que diga que lo que le preocupa es salvar a su propio país, Trump se hunde cada día más en los brazos financieros de Wall Street y la City de Londres. A nivel regional, se hunde cada vez más en los brazos de la mafia de Miami y de los intereses corruptos de las derechas latinoamericanas. 

Las sanciones también son un mensaje para la oposición venezolana que estaba encaminada a llegar a un acuerdo con el gobierno venezolano en lo que comenzaron siendo los diálogos de Oslo, que debían continuar esta semana en Barbados. Diálogos que se pusieron en Stand by tras la decisión de Trump.

Escalona insiste: “EEUU no va a ceder en la guerra contra Venezuela”. Significa que no habrá tregua, que aumentará la superposición de variables de asalto con la impunidad imperial que le permite a Trump declarar un embargo y contar con un silencio cómplice de gobiernos aliados de Europa, así como aplausos de gobiernos de derechas latinoamericanas” [8], que como sucede en Argentina, utiliza la situación de Venezuela para deslegitimar a la oposición.

Y si bien para el intelectual venezolano la opción militar está lejos de poder suceder, incluso por propios sectores norteamericanos que saben las consecuencias y los costos que tendría, lo que no está descartado es el accionar paramilitar, hecho que no se habla en la gran prensa hegemónica occidental de los países aliados al imperio. Una forma de agresión que se han venido sucediendo y que tuvo como una de sus últimas apariciones, el asesinato de 6 militantes chavistas hace pocas semanas.

Cabe retomar las palabras del Consejero Ejecutivo del Centro Mexicano de Análisis de la Política Internacional, Ricardo Orozco, el cual afirma que “en tiempos como éste, las posibilidades de que corra sangre por las calles de América no es sólo una metáfora más sin sentido, sino una posibilidad por completo cierta para un actor (Estados Unidos) que se juega algo más que el control de un espacio estatal, una proyección geopolítica regional y un abasto permanente de hidrocarburos desde los yacimientos más ricos del mundo[9].

Pero el pueblo venezolano se ha caracterizado, desde la llegada de Chávez para acá, en aprender a resistir. “Se trata de una batalla diaria, permanente, donde las necesidades aumentan, la presión para construir respuestas también[10]. Aquí algo que el propio Chávez había afirmado que iba a ser el elemento clave para sostener la revolución como lo son las comunas.

La comuna es un instrumento práctico para que la comunidad se organice y pueda solventar los problemas en cualquier coyuntura, sobre todo y más aún en una como esta“, cita Marco Teruggi quien además agrega que “la comuna debe resolver con su propia fuerza a la vez que articular con el Gobierno, las instituciones, la dirigencia política[11].

Pero como dice Jesús “nosotros somos de los que creemos que pa’lante es pa’llá, y que bajar los brazos es no solamente traicionar a Chávez sino traicionarnos a nosotros mismos, los que creemos y nos quedamos en este país, entendemos que hay buscar las formas, maneras y alternativas para salir adelante[12].

Como señala el argentino Juan Gelman en el poema Mi Buenos Aires querido: “Hay que aprender a resistir, ni a irse ni a quedarse, a resistir”[13]


* Periodista especializado en temas internacionales, conductor del programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio Universidad Nacional de La Plata), productor general del programa La Marea (FM 90.5 Radio Futura), redactor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.

Bibliografía:
[1] http://misionverdad.com/la-guerra-en-venezuela/se-oficializa-el-embargo-contra-venezuela-las-claves-y-el-contexto
[2] Idem 2
[3] https://www.telesurtv.net/telesuragenda/cronologia-sanciones-eeuu-venezuela-historia-20190529-0002.html
[4] https://mundo.sputniknews.com/america-latina/201908071088307884-eeuu-vs-venezuela-el-embargo-como-parte-de-una-guerra-sin-retorno/
[5] Idem 4
[6] https://www.telesurtv.net/news/venezuela-retencion-barco-alimentos-canal-panama-20190807-0017.html
[7] https://mundo.sputniknews.com/america-latina/201908091088334294-como-reaccionan-los-barrios-frente-al-bloqueo-economico-en-venezuela/
[8] Idem 4
[9] https://www.alainet.org/es/articulo/201450
[10] Idem 7
[11] Idem 7
[12] Idem 7
[13] https://www.poeticous.com/juan-gelman/mi-buenos-aires-querido?locale=es

Héctor Bernardo: “No se puede analizar lo que pasa en América Latina sin tener en cuenta el rol de Estados Unidos”

Héctor Bernardo: “No se puede analizar lo que pasa en América Latina sin tener en cuenta el rol de Estados Unidos”

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Dialogamos con el periodista y docente, Héctor Bernardo, quien está próximo a lanzar su nuevo libro “América Latida, voces en constante movimiento”. El comunicador no sólo repasa el camino transitado hasta llegar a la publicación de su nuevo trabajo, sino que analiza brevemente la situación regional.


Estás sacando en breve un libro titulado “América Latida, voces en constante movimiento” donde también hay un trabajo con voces de peso…

La verdad es que es un libro que me llenó de placer poder concretarlo, materializarlo. Es algo que venía pensado desde hace tiempo. La idea y cuando empiezo a trabajar este libro surge en 2015, después hubo un paréntesis por distintas cuestiones que me llevaron a frenarlo y luego lo volví a encarar.

Muchas veces los proyectos uno los encara abriendo un montón de puertas, la idea era que estuvieran todos los países de América Latina, por lo menos los del Cono Sur, y muchas voces contando lo que pasaba, y al final tuve que resumirlo a México, Venezuela, Ecuador, Colombia, Brasil, Argentina y un capítulo con una mirada regional. En México aparece Fernando Buen Abad, el filósofo mexicano, que analiza la situación del triunfo de AMLO; y está el testimonio que más me movilizó, que es de una persona bastante desconocida, que se llama María Herrera, que es madre de 4 hijos desaparecidos.

Conocemos la tragedia de lo que pasa en México con el asesinato cotidiano, la desaparición, los crímenes de los narcos y esta mujer, que cuando la conocí y me contó su testimonio me hizo acordar a lo que había pasado con muchas Madres de Plaza de Mayo. La típica mujer que no estaba involucrada en política, que no le interesaba, que incluso desconocía lo que pasaba en su propia ciudad, y que por la tragedia se involucra y empieza a transformarse en una militante social y en una luchadora, ya no sólo por lo suyo o por lo que le pasó a ella, sino por lo que le pasó a tantos desaparecidos en ese país.

Fuente: teleSUR

Me decía que las cifras oficiales indican que en México hay 40 mil desaparecidos, pero que en su pueblo hay al menos 50 familias tienen un desaparecido y ella es la única que hizo una denuncia. Y que eso se replica en todo México. Me decía: “imaginate cuáles son los números reales de la cantidad de desaparecidos que hay”.

Sus hijos eran trabajadores. Dos de ellos salieron a vender, comprar e intercambiar oro y otros metales y desaparecieron. Estuvieron 2 años de búsqueda en los que habían frenado todo, habían dejado de trabajar, y cuando se les empieza a acabar el dinero, sus otros dos hijos salen a trabajar (en otra dirección) y también desaparecen. “Yo hoy soy una madre que busca a sus hijos pero no quiero que mis nietos sean hijos que buscan a sus padres”, me decía.

En Colombia están las voces de Piedad Córdoba, de Iván Cepeda, de Ángela Robledo (que fue candidata a vicepresidenta junto con Gustavo Petro). De Brasil están Gleisie Hoffman y Pablo Pimenta que es el presidente del bloque de Diputados del PT. De Venezuela está Elias Jaua ex vicepresidente y ex canciller de Chávez, Marco Teruggi que es argentino pero está viviendo allá. De Ecuador está Gabriela Rivadeneira. De Argentina están Jorge Taiana y Alicia Castro. Y después hay una mirada global donde aparece Álvaro García Linera a quien tuve el placer de entrevistar cuando vino a recibir el premio Rodolfo Walsh; Zafaroni y Atilio Borón.

Foto: Sputnik Mundo

Aprovechando que te dedicas a escribir sobre política internacional y que en este último tiempo han pasado infinidad de cosas ¿Cómo estás viendo a la región y qué se puede venir?

Creo que lo primero que se debe señalar es que no se puede analizar lo que pasa en América Latina sin tener en cuenta el rol de Estados Unidos. Eso es algo que muchos periodistas, incluso algunos de los que uno denomina “del palo”, dejan de lado.

Hay que tener en cuenta que lo que pasó en Brasil con el golpe de Estado a Dilma Rousseff, la persecución judicial a Lula, la instalación de Bolsonaro; el golpe de Estado en Paraguay contra (Fernando) Lugo, el golpe de Estado en Honduras contra (Mel) Zelaya; el intento desestabilizador constante en Venezuela; la traición en Ecuador; el desastre en el que se convirtió México con el rol del narcotráfico impulsado por la DEA (Agencia Antidrogas de EEUU); el asedio constante a Cuba o a Nicaragua; la desestabilización en Bolivia; el triunfo de Macri en Argentina; la consolidación de los líderes de ultraderecha en Colombia o Chile; no se pueden analizar sin tener en cuenta el rol fundamental del gobierno de EEUU, de sus grandes conglomerados económicos, de sus multinacionales; que son los que en definitiva gobiernan en ese país.

Esa supuesta democracia, que nos vienen a poner siempre de ejemplo, el voto es realmente casi una anécdota: Trump ganó sin tener la mayoría de los votos, que la tuvo Hillary Clinton.

Fuente: Reuters

Que de ganar tampoco habría sido la panacea…

Por eso lo destaco. En EEUU hay disputas de poder entre sectores que representan a distintos conglomerados económicos. Algunos más alineados con Israel, otros no tanto pero tampoco tan lejos. Otros con un discurso más progresista hacia adentro, pero hacia afuera, siempre  con la lógica de la Doctrina Monroe; de América para los Americanos, que quiere decir América del sur y Centroamérica para los norteamericanos; con la imposición de la Doctrina del Garrote (Big Stick) o del “Buen Vecino” dependiendo su conveniencia.

Una vez le escuché decir a Dilma que Lula señalaba que él se llevaba mejor con Obama que con Bush, pero que Obama había hecho muchas más cosas en contra de la libertad de los brasileños que las que había hecho Bush. Los Demócratas siempre tienen modos mucho más correctos o amenos, un discurso mucho más efectivista, pero por ejemplo, si bien el asedio contra Venezuela se multiplicó (por algunas decisiones de Donald Trump) quien declaró a Venezuela, mediante un decreto, un riesgo para la seguridad de EEUUfue Barack Obama.

No se puede perder de vista esto, los lazos que hay entre los sectores de la oligarquía regional y esa derecha imperialista que gobierna en EEUU, pero tampoco se puede perder de vista que ese discurso que nos quieren hacer creer del fin de los populismos, del fin de la ola populista en América Latina, es una gran mentira. La derecha no logra imponerse a excepción de triunfos puntuales y coyunturales. Hay un territorio en disputa.

Imagen: teleSUR

Venezuela, Cuba y Nicaragua resisten, en México ganó AMLO, en Argentina, en octubre, es muy probable que se de vuelta la situación y realmente la derecha no logra tener un proyecto que se consolide en el tiempo y su discurso puede engañar a muchos durante poco tiempo o a muchos durante poco tiempo, pero no puede engañar a todos durante todo el tiempo.

La lucha de los pueblos no se termina, es una constante. Recordaba las palabras de San Martín que decía “Seamos libres que lo demás no importa nada”, o el discurso de Fidel donde señalaba “tenemos que pensar en un mundo mejor y cuando ese mundo mejor se conquiste, pensar de nuevo que otro mundo mejor es posible y seguir luchando en ese camino”. Es una lucha constante que está en nuestras raíces y que late en nuestras sangres y por eso al libro que sale en breve le puse “América Latida”, porque es ese latir que tenemos constantemente los que creemos que podemos construir un mundo mejor y que no vamos a dejar de luchar nunca.

Dafne Esteso: “La disputa es por ver quién va a encarar la próxima revolución industrial, que va a ser tecnológica”

Dafne Esteso: “La disputa es por ver quién va a encarar la próxima revolución industrial, que va a ser tecnológica”

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Para la investigadora del Centro Latinoamericano de Estudios Políticos y Económicos sobre China (CLEPEC), Dafne Esteso, lo que empezó con la suba de aranceles a productos importados de ciertos países por parte de la administración Trump, es en realidad “la disputa hegemónica por la Quinta Generación de las Comunicaciones“. Por un lado, la China de Xi Jinping con el tiempo a favor y, por otro, los norteamericanos desesperados. ¿Es posible cambiar el patrón dólar?

¿Cómo podemos entender, en términos generales, la política exterior económica, comercial que está desarrollando China con varios aliados en la región y Rusia como la principal? ¿Qué significa esta amplitud que está consolidando, esta expansión comercial que está disputándole la hegemonía en este territorio a los EEUU?

Para hablar de la política exterior china tenemos que hablar de la Iniciativa OBOR (One Belt, One Road) o Belt and Road Initiative, BRI, y hay que situar dos momentos. El primero es cuando el presidente chino, Xi Jinping, lanza la iniciativa en septiembre del 2013 en Kazajistán y afirma que el principal objetivo de China –que viene desarrollándose y que en los últimos 40 años sacó a 700 millones de personas de la pobreza– con la Iniciativa de la Ruta de la Seda es el desarrollo interno, ya que, todavía tiene cuestiones de desigualdad muy importantes.

El segundo es con la llegada de Trump a la presidencia y la retirada de los EE.UU. del TTP. Hoy ya no es más una herramienta de balance interno chino, sino, también, un posicionamiento a nivel global. Es decir, que es de inserción internacional, lo que en chino sería salir afuera, la re-apertura, que se inició a fines de los 70, tuvo en los 80 la expansión de las zonas económicas exclusivas y que empezó en cuatro regiones.


Este avance en lo económico, comercial de China puertas afuera, puede haberse visto favorecido con la llegada de Trump, que pateó el tablero del comercio global, dando lugar a la expansión china, cosa que desemboca en la disputa denominada como Guerra Comercial. ¿Cómo podemos entender las sanciones disciplinantes de los EEUU, con el último caso de mayor repercusión, Huawei, en el marco de la disputa por la proliferación de la tecnología 5G?

La denominada Guerra Comercial o disputa tecnológica es la reacción de EEUU frente al asenso chino, que es percibido como amenaza en términos económicos, hegemónicos, militares. Es la reacción geopolítica a los planes que viene llevando exitosamente China, con las distintas etapas por las que está pasando la reforma y la apertura que se inició a fines de los 70, con reajustes y crisis, pero exitosamente.

China se pone metas en el mediano y corto plazo y las cumplen. En este salir afuera genera una reacción inevitable. A veces toma términos que nos remiten a la Guerra Fría. Primero fueron los aranceles, pero, en realidad, el tema comercial es la punta del iceberg. Un iceberg que se está empezando a ver cada vez más y que es la disputa hegemónica por la Quinta Generación de las Comunicaciones, 5G, o la internet de las cosas como lo llaman. Un internet que va a estar en los autos, en las heladeras, en las comunicaciones y que va a tener implicancias muy importantes a futuro, porque las Fuerzas Armadas van a usar vehículos autónomos que van a precisar de esta tecnología.

"La excusa es que el 5G chino permite que el Partido Comunista Chino espíe a sus clientes, como si Google no lo hiciera

La disputa es por ver quién va a encarar la próxima revolución industrial, que va a ser tecnológica. Es una disputa por la supremacía en este sentido. El último episodio fue en mayo, Trump subió la escalada colocando a Huawei en la lista de las empresas que no pueden comprar tecnología norteamericana. Todavía esta megaempresa depende de los chips de EEUU para sus teléfonos celulares.

La excusa es que el 5G chino permite que el Partido Comunista Chino espíe a sus clientes como si Google no lo hiciera, cuando cualquiera de nosotros hace una búsqueda de cualquier cosa en internet. La disputa comercial está teniendo efectos en el resto de los países. Se vienen tiempos complicados en términos de restricción de comercio.


Da la sensación que esta escalada de agresiones norteamericanas –que no solamente es contra China, sino, también, contra la Unión Europea y ahora México– es un elemento que le está quedando como manotazos de ahogado para tratar de salvar su lugar en la hegemonía mundial, pero que en términos concretos China viene a pasos agigantados año a año, con proyección a ser la primera economía del mundo. En una nota del portal oficial chino en español, decían que la forma de resolver el conflicto, siguiendo la tradición china, iba a ser como aquella gran marcha de Mao hace años atrás. Si bien es especulación, ¿qué análisis haces de esta situación en la que los chinos parecen ser más cautos y serenos ante unos norteamericanos desesperados en generar condiciones para evitar que China siga creciendo?

Hay dos cuestiones.

Por un lado, Trump está usando la carta comercio con los terceros países y ahora, también, se viene el tema de quién va a vetar a Huawei, al uso del 5G. El vicepresidente de Brasil, Mourão, ya descartó vetar a Huawei. Los países europeos están coqueteando, Europa está en el medio de esta disputa, es una de las zonas que tiene que balancear entre China y EEUU. México es vecino, el primero en el patio trasero de EEUU. Incluso Argentina cuyo embajador en China felicitó a Huawei por liderar el 5G, después rectificó diciendo que Argentina debe tener una tercera posición, de dejar que los dos tigres se peleen entre sí, parafraseando al proverbio chino que usó Putin en estos días.

El otro tema, es que los chinos tienen a favor la variable tiempo. Si Trump es reelecto, cuando Trump termine su potencial segundo mandato el presidente chino, Xi Jinping, va a seguir estando en el gobierno, siendo el líder del PCCh y a la cabeza del ejército chino. Entonces, 4 o 5 años, incluso 10 años, a un chino no le mueve la balanza. Son pequeñas batallas que provocan pequeñas crisis. La economía China no crece a los niveles que crecía, pero los datos del primer cuatrimestre de este año fueron bastante alentadores para China. Eso les da margen a los dos lados para doblar la apuesta. ¿Por qué los dos están doblando la apuesta y dejan que el otro lo haga?

Vladimir Putin y Xi Jinping en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo. Junio 2019

China viene llevando la delantera en varios aspectos, principalmente el tecnológico, pero también muchos han indicado que para poder establecerse por encima de los EEUU en términos financieros, deberían cambiar el patrón dólar a nivel mundial. Entre una serie de acuerdos que firmaron entre el presidente ruso y el chino en San Petersburgo, el anfitrión Putin expresó que “Rusia y China pretenden desarrollar la práctica de los asentamientos en monedas nacionales”, es decir, realizar pagos transfronterizos utilizando el rublo o el yuan. ¿Puede llegar a ocurrir este corrimiento del dólar como patrón de comercio mundial?

En algún momento va a pasar. Esto no se da de un día para el otro y la desesperación corre del lado norteamericano. China sabe que en algún momento eso va a suceder. Las instituciones de posguerra están empezando a ser reemplazadas por otras. Muchos mal comparan lo que es la Iniciativa OBOR con lo que fue el Plan Marshall. El Banco Asiático –que vendría a ser la nueva institución que, eventualmente, reemplazaría a las de posguerra– en su estructura y desarrollo tendría otras dinámicas respecto a las del Banco Mundial o el FMI. Los países que recurren a estas instituciones para solicitar préstamos sufren fuertes condicionamientos respecto a la política económica interna. En cambio, las iniciativas como OBOR –este gran proyecto del siglo xxi de China para la construcción de ferrocarriles, carreteras, gasoductos, oleoductos, infraestructura, y en el caso de Latinoamérica la llegada de un corredor marítimo, etc. – no vienen con condicionamiento a la política interna.

Volviendo a la pregunta, la variable tiempo la tienen a favor los chinos. Se plantean metas como erradicar la pobreza para el 2020, o ser una sociedad modestamente acomodada para el 2035. Entonces, no están apurados y sin dudas va a pasar.

¿Qué quiere Trump de México?

¿Qué quiere Trump de México?

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

por emilio ibañez*

México y EEUU llegan a un acuerdo por tema aranceles y migrantes.

Las sorpresas son uno de los factores característicos de Trump. Cuando todos los elementos nos conducen por un lado, repentinamente vemos que un viraje inoportuno nos lleva al polo opuesto. La incertidumbre ante una figura política que nos dará años de análisis y debates por si se trata de un hábil operador mediático-político o un empresario incapaz que aún se esfuerza por dominar las clavas de malabares. Cuando la racionalidad indica que el camino correcto es A, Trump decidirá por Z. La guerra comercial con China vislumbra este panorama. Su celoso proteccionismo, su alejamiento de las principales potencias económicas europeas y asiáticas o el tratamiento del TLCAN indicaban la conciliación con economías emergentes, la apuesta por nuevos socios comerciales que tengan la posibilidad de ser protagonistas. Efectivamente sucedió con México, pero por Z.

América Latina ocupaba la primera fila como espectador de la guerra comercial. La expectativa de una ruptura comercial entre los dos gigantes podía derivar en beneficios económicos para los países latinoamericanos. EEUU al dejar de comprar regularmente materia prima a Asia podía optar por naciones cercanas y dependientes fiscalmente ante la fluctuación del dólar. Así fue el caso de México, en el primer trimestre del año tuvo una alza en la canasta de importaciones de EEUU mientras la participación de China en el mercado importador estadounidense descendió. Ya se hablaba de concesiones arancelarias cuando Trump negociaba la eliminación de aranceles al acero y aluminio de México y Canadá. Algunas multinacionales optaron por mudarse a México para escapar de la telaraña impositiva de la guerra comercial y López Obrador negociaba tratados bilaterales con EEUU para monitorear importaciones chinas dentro del territorio. Todo perfilaba a una simple configuración esquemática de las rutas comerciales, un presidente mexicano que desde su llegada pregonó el diálogo y el consenso, indicaba que no había razones para trascender a mayores conflictos.

Trump anuncia el acuerdo con México por temas fronterizos y arancelarios.

Fue un revés inesperado cuando posteriormente a estos signos de consenso el presidente Trump anunció a finales de mayo la imposición de aranceles por un 5% a los productos provenientes de México a partir del 10 de junio si no tomaban “medidas decisivas” para controlar la migración. Rápidamente, los funcionarios mexicanos tuvieron que acercarse a Washington para que esta amenaza no prospere, mientras tanto, Trump sonaba amenazante: “No estoy preocupado porque ellos nos necesiten, nosotros no los necesitamos” afirmaba. Lo que venía siendo una llamativa cooperación por parte de EEUU, terminó derivando en una sorpresa negativa que debía ser resuelta con velocidad. Finalmente hubo acuerdo y los aranceles se desvanecieron  “indefinidamente” bajo un trato de unidad. López Obrador anunció el 8 de junio que México se comprometía a controlar la frontera con Guatemala enviando 6000 oficiales de la Guardia Nacional para evitar el libre flujo de migrantes.

La jugada fue acercarse a México, cautivarlo con negociaciones y asociaciones comerciales, absorber parte de su actividad económica para luego extorsionarlo con aranceles contundentes si no cumplía con lo que Trump pedía. El objetivo de EEUU con México es similar al que tiene con China: prevalecer como referente comercial a nivel global y espantar cualquier posibilidad de déficit fiscal ante sus competidores. Es un hecho que la guerra comercial con China derivó en un acercamiento a sus homólogos regionales pero bajo condiciones estrictas. Ahora México está sujeto a un acuerdo que debe cumplirse en un plazo de 45 días, de lo contrario, EEUU presionaría con nuevas imposiciones.

Foto: Notimex

Este acuerdo contempla la colaboración de ambos países para promover condiciones de asilo para aquellos migrantes que viajan desde Centro América hacia el norte, buscando de este modo evitar el flujo masivo hacia EEUU. Trump ve con urgencia la necesidad de cumplir expectativas de su electorado, muchas de sus promesas inconclusas se respaldan en políticas de este tipo. López Obrador insiste en el diálogo para evitar confrontaciones directas con la Guardia desplegada en la frontera de Guatemala y busca cómo solucionar un problema ocasionado por Norteamérica, responsables de la desidia que atraviesan en el Triángulo Norte centroamericano integrado por Honduras, El Salvador y Guatemala.

México padecerá por siempre el drama de un vecino conflictivo en el norte. La convivencia autónoma con EEUU es un desafío constante, más aún considerando que son los receptores de aproximadamente el 80% de sus exportaciones y una cuarta parte de la producción económica del país. Sumando el inevitable tránsito centroamericano por territorio mexicano para llegar a EEUU, los tratados económicos se fusionan con políticas migratorias impuestas por Trump que de no ser cumplidas se traducirán en imposiciones arancelarias. López Obrador es objeto de críticas y apoyos en México por esta resolución. Algunos ven en este acuerdo el costo de hacer el trabajo sucio de EEUU en la frontera con Guatemala para mantener limpia la imagen de Trump y favorecer su imagen para las próximas elecciones. Otros ven como un acierto conciliar un acuerdo inmediato para evitar una guerra arancelaria que podría desatar más caos. AMLO insiste en el diálogo, Trump responde con números.

* Periodista especializado en temas internacionales, columnista del programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio Universidad Nacional de La Plata), redactor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.
Migración centroamericana: Estados Unidos ataca

Migración centroamericana: Estados Unidos ataca

TIEMPO DE LECTURA: 3 min.

por melany de juana*

Foto: VTV

En una nueva arremetida, de esas que tanto caracteriza al mandatario norteamericano, Donald Trump  anunció el jueves 30 de mayo a través de su cuenta de Twitter que le impondrá un arancel a los productos mexicanos, por considerar que el presidente Andrés Manuel López Obrador no hizo nada para detener las migraciones de miles de centroamericanos que buscan en Estados Unidos una mejor calidad de vida.

En su anuncio, Trump postuló que a partir del 10 de junio cobrará un impuesto del 5% a los productos que México exporta a  Estados Unidos hasta el momento en que se ponga un freno a los migrantes que, escapando de la violencia, la pobreza y el hambre de sus países, intentan cruzar la frontera que une a ambos territorios.

Siguiendo la línea del presidente, la Casa Blanca emitió un comunicado en el que afirmó que de no cesar la entrada ilegal de centroamericanos, los aranceles se elevarán a un 25% en octubre.

Para llevar a cabo la implementación de esta medida, Washington recurriría a la Ley de Poderes Económicos.

Los aranceles constituyen una herramienta de presión al gobierno mexicano, que tiene como objetivo resolver un problema que no es comercial sino social por medio del debilitamiento de la economía del país centroamericano quien, después de Canadá, es el primer exportador de productos agrícolas y alimenticios.

En 2017 el país azteca exportó un total de 408 millones de dólares; de esa cifra 307 millones corresponden a los productos exportados hacia Estados unidos. 

De concretarse el plan que amenaza a la economía de México, la nación tendría pérdidas iniciales valuadas en US$ 2.200 millones de dólares que afectarían a más de un millón y medio de mexicanos.

La medida llama la atención, ya que se da luego del anuncio que hizo Norteamérica en mayo de este año, en el que acordó eliminar los aranceles del 25% que aplicó en 2018 a las importaciones de acero y aluminio de Mexico y Canada.

Trump impone aranceles a México por considerar que AMLO no está haciendo lo suficiente para frenar la migración hacia su país.

A su vez la postura de Donald Trump pondría en peligro la aprobación del Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá, destinado a sustituir el Triple tratado de libre comercio de América del Norte (NAFTA por sus siglas en inglés).

Cabe destacar que la iniciativa estadounidense se da en el marco de las detenciones de más de mil centroamericanos, efectuadas por la Patrulla Fronteriza, que en varios casos concluyó con la separación de menores de edad de sus familias, y que tuvieron como consecuencia la muerte de al menos seis niños. A esta situación se sumó la negativa del Congreso estadounidense de concederle a su presidente la suma de US$ 6.700 millones de dólares para la construcción del muro fronterizo. 

En este sentido la postura del presidente mexicano András Manuel López Obrador siempre fue la misma: el diálogo y la cooperación entre ambas naciones, con el objetivo de impulsar el desarrollo y ayudar a los países centroamericanos con inversiones productivas para producir empleos y resolver de raíz los problemas de estas regiones.

Una vez más queda demostrada la hipocresía del mandatarios norteamericano, que acusa a su vecino de no detener las migraciones que, en definitiva, son mera consecuencia de la política injerencista que Estados Unidos lleva a cabo en los países centroamericanos.


*Periodista y analista especializada en Centro América, redactora de Revista Trinchera, columnista del programa Marcha de Gigantes (AM1390) y colaboradora de Agencia Timón.
Hasan Rohani, presidente de Irán: “Rendirnos no es consistente con nuestra cultura y nuestra religión”

Hasan Rohani, presidente de Irán: “Rendirnos no es consistente con nuestra cultura y nuestra religión”

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.
Portaviones USS Abraham Lincoln (CVN 72)

Por Luciano Montefinale *

Luego de la incursión –planificada y notificada hacía tiempo– del portaviones USS Abraham Lincoln en las aguas del Golfo Pérsico y –sobre todo– de las declaraciones “incendiarias” del asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Bolton, es posible agregar un nuevo hito en las agresiones de la administración Trump contra todo país no alineado/sometido. En este caso fue la República Islámica de Irán, que recibió “un mensaje claro” de que “EE.UU. no busca una guerra” pero “está completamente preparado para responder a cualquier ataque contra los intereses estadounidenses o de sus aliados”.

Ilan Goldenber, ex-funcionario del Departamento de Defensa de EE.UU, llama “incendiarias” (inflammatory) las declaraciones de Bolton

Con “cualquier ataque”, el comunicado de Bolton, hace referencia a la decisión del país persa de no continuar con algunas de las restricciones a su programa nuclear acordadas en el pacto internacional alcanzado en el 2015. Hace un año el gobierno estadounidense se retiró del acuerdo y, a partir de ahí, algunos de los países firmantes que quedaron no cumplieron lo pactado, dejando a Irán más vulnerable a las sanciones impuestas.

Esta situación motivó los anuncios de la semana pasada de Rohani con el que los norteamericanos, israelíes y saudíes –principalmente– no están de acuerdo y, a partir de los cuales, creen poseer el deber de policía mundial y aplican el manual del injerencismo de las últimas décadas: montajes de falsas banderas, bloqueo comercial, económico, operaciones de prensa internacionales, amenaza de intervención militar –cuando no intervención directa–, financiamiento de grupos desestabilizadores, el juicio de la autodenominada comunidad internacional, etc.


Escarbando a penas con la uña, asoman otros elementos por los cuales se hace imposible reducir estas agresiones a las actividades nucleares de Irán.


El papel de Teherán en el armado –junto a Siria, Irak, Rusia y la Resistencia Islámica de El Líbano– del Eje de la Resistencia con un claro posicionamiento anti-sionista y anti-imperialista, más el despliegue de la Guardia Revolucionaria Islámica (GRI) en territorios sirio –a pedido de Damasco– y la administración desligada de intereses norteamericanos de la cuarta reserva –por debajo de Venezuela, Arabia Saudí y Canadá– de petróleo en el mundo, permiten evidenciar que la escalada de las agresiones para parte de los Estados Unidos y sus aliados no son precisamente por salvaguardar a la humanidad de un irresponsable gobierno con despliegue nuclear.

En las últimas horas la tensión fue en aumento a raíz del sabotaje que sufrieron dos buques petroleros saudíes que se dirigían al puerto de Ras Tanura, para ser cargados con crudo y enviados a compradores en EE.UU., según indicó el Ministro de Energía del reino de la familia saúd, Khalid al-Falih. Si bien por parte de la monarquía no dieron mayores detalles y mantuvieron cierto hermetismo, desde la Casa Blanca apuntaron sus cañones hacia los persas, quienes no tardaron en advertir, mediante el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, Abbas Mousavi, sobre “los complots de malhechores para perturbar la seguridad regional” y pedir “vigilancia de los estados regionales ante cualquier aventura de elementos extranjeros”.


Estos últimos sucesos produjeron un viraje en la gira que el Secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, tenía planeada en la Federación de Rusia, desviándolo el lunes a Bruselas, para debatir con miembros de la Unión Europea la situación en Irán, para luego sí seguir rumbo a Sochi, donde mantendrá una reunión con el presidente ruso, Vladímir Putin, y su canciller, Serguéi Lavrov, por la situación en Venezuela.


Es preciso recordar que Donald Trump, en la campaña de 2016 que lo depositó como presidente, tuvo un mensaje claro a favor de retirar sus tropas de Oriente Medio. Esto no sólo puede verse incumplido, sino, también, empeorado, ya que, las tensiones han aumentado desde que el magnate yanqui retiró a EE.UU del acuerdo conocido como el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA), restauró las sanciones que han empujado a la economía de Irán a una crisis e incluyó a la GRI en su lista de organizaciones “terroristas”.

Por su parte, las autoridades iraníes salieron a contestar cada uno de los ataques, siendo el presidente Rohani quien afirmó que se enfrentan a “una guerra sin precedentes en la historia de la república islámica” y agregó, durante un encuentro para romper el ayuno durante el mes de Ramadán, que “no deberíamos aceptar la sumisión y deberíamos intentar encontrar una solución”. En tanto el jefe de la división aeroespacial de la GRI, Amirali Hajizadeh, señaló que la presencia militar estadounidense en la región no es una “amenaza”, sino una “oportunidad”, ya que, “si hacen un movimiento, les golpearemos en la cabeza”. En el mismo sentido, el comandante de la Guardia, Hossein Salami, aseveró que Washington ha iniciado una guerra psicológica y destacó la vulnerabilidad de los portaaviones estadounidenses, por lo cual, no cree que se arriesguen a tomar medidas militares.

A plena luz del día, como nos tiene acostumbrados, la administración de Trump avanza sobre la soberanía de los pueblos, ya sea en el Caribe u Oriente Medio, con calcados mecanismos y un denominador común: petróleo.

*Periodista. Productor general y columnista de la sección 'Asia' del programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio Universidad Nacional de La Plata), editor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón. 
Galeb Moussa: “El lobby sionista maneja el Congreso de Estados Unidos”

Galeb Moussa: “El lobby sionista maneja el Congreso de Estados Unidos”

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

Para el periodista de Annur TV y analista internacional, Galeb Moussa, no hay que dar por ciertos los campos de entrenamiento yihadistas en América Latina, ya que, la noticia carece de pruebas y este tipo de divulgaciones profundizan las persecuciones a las comunidades islámicas en la región. El especialista también nos dejó su análisis respecto a las sanciones y amenazas que los Estados Unidos dispersan por diferentes países que comparten una característica: no ser aliados del gobierno de Donald Trump.

¿Qué primera reflexión haces sobre las declaraciones del jefe adjunto del Departamento Central de Inteligencia de Rusia, el vicealmirante Ígor Kostiukov, respecto de que en la región hay espacios de entrenamiento de Daesh?

Es una noticia que no está confirmada del todo, es muy vaga, no dice en qué parte de Latinoamérica. En estas cuestiones, cuando la salud de un país está en juego, por ejemplo Venezuela, se empiezan a correr un montón de rumores para crear nerviosismo y desestabilidad en la región. No sé qué harían mercenarios del Daesh o de Al-Qaeda entrenando en Latinoamérica, no sé quién les podría dar lugar, sí a quién le podría servir: Estados Unidos, pero ¿para qué? No le encuentro demasiado sentido. Hay que tener cuidado con este tipo de noticias porque, por ejemplo, aquí en Argentina ha pasado que gente que difunde el islam es detenida y muchas veces sin ninguna prueba, solamente porque somos musulmanes somos sospechosos.

El colega uruguayo, Aram Aharonian menciona en una nota la estrategia de balcanización, incluso en países de América Latina, algo que no es propio de la región, pero lo han hecho en otras partes del mundo, podemos mencionar la división en dos de Sudán o los intentos de crear el Kurdistán en Siria, una situación compleja y que hay que manejar con cuidado por lo que decías, pero no deja de ser llamativo que un alto funcionario ruso haga declaraciones de estas características.

No sé si es segregación. En realidad, no se puede descartar del todo ni afirmar del todo. El jefe de la Dirección Central de Inteligencia de Rusia no es una opinión para despreciar ni tomar a la ligera. Puede entrar dentro de la guerra de propaganda porque sabemos que estos grupos mercenarios los financió, crió y entrenó Estados Unidos.

En esta misma cumbre, la tercera en Seguridad que se realizó en Moscú, quien también hizo declaraciones arribando al aeropuerto fue el general de Brigada de la República Islámica de Irán, Amir Nasirzadeh, remarcando los peligros que está generando la prepotencia y la agresión permanente con la que se está manejando el gobierno de Donald Trump. ¿Qué reflexión haces respecto a esta situación?

Hay una puesta en escena de prepotencia, de imposición por parte de los Estados Unidos, desparramando sanciones a lo largo y ancho del mundo, no importa quién se ponga adelante, puede ser la República Islámica de Irán, puede ser Corea del Norte, o puede ser aquel país que comercia con Irán pero que no tiene una alianza establecida, firme con Estados Unidos. Esto es a colación de la reciente disposición de los Estados Unidos de que todo aquel país que todavía le siga comprando petróleo a Irán va a ser sancionado. Entonces, acá surge la pregunta que nos hacemos todos es –bueno, todos los que podemos pensar en lo que es la autodeterminación, la libertad, la democracia– con qué autoridad otros países tienen que seguir las directrices de los Estados Unidos. No tiene sentido. Estados Unidos está intentando imponer, a la fuerza, su voluntad amenazando y extorsionando a quienes no son sus aliados. De eso no hay ninguna duda.

La importancia que tiene Irán hoy en la región, la influencia cada vez mayor que está teniendo, sobre todo teniendo en cuenta que, pese a las sanciones, a las agresiones permanentes de Estados Unidos y sus aliados, sigue estando en pie y siendo una pieza importante en conflictos como el sirio. ¿Qué opinión te merecen las elecciones en Israel, considerando que es el contrapeso, junto con Arabia Saudí, o el títere que Estados Unidos tiene ahí o que por lo menos coordinan en políticas para tratar de condicionar a la región y teniendo en cuenta que, nuevamente, gana Netanyahu en su quinto mandato?

Es algo peculiar lo que ocurre en el estado de Israel con respecto a los candidatos que había para la primera magistratura. Todos ellos con un discurso claramente violento, belicista, racista, exclusivista, con todas las banderas que encarna el sionismo. No había una campaña proclamando mejoras para el pueblo, tratando de buscar una solución a este estado permanente de tensión que se vive allí, sino que consistía en ver quién era el más violento con los palestinos para ganar las elecciones. Por lo tanto, lo que me deja a mí las elecciones en el estado de Israel, es que la voluntad de la ciudadanía israelí es la de que desaparezcan los palestinos, la de que siga habiendo más muerte, más ocupación, más limpieza étnica.

Bueno, el viernes 26 de marzo que pasó, en una nueva movilización del pueblo gazatí, en lo que se conoce como la Gran Marcha del Retorno del pueblo palestino, casi una decena de palestinos murieron a mano de soldados israelíes.

Las Marchas del Retorno, que se vienen realizando desde hace más de un año, siempre dejan victimas mortales, porque es un claro ejemplo de lo que se está disputando. Por un lado, la recuperación de la tierra ocupada y, por otro, la patente de ocupación de un usurpador europeo que hace 70 años se le ocurrió instalarse artificialmente sobre la tierra de otro pueblo. Realmente, la represión que ejerce el estado de Israel y que nunca es condenada, siempre queda impune, alarma porque a cualquiera por mucho menos le invaden el país.

Es un lugar complejo. Atravesado por un montón de situaciones, fundamentalmente por esta doble vara y cómo los israelíes o norteamericanos suelen terminar haciendo lo que quieren sin tener consecuencias, por lo menos en términos concretos, sí puede haber un repudio en término de los organismos multilaterales y demás, pero siempre termina más en una declaración que en otra cosa.

Perdón, yo no creo que Israel esté sancionada, bloqueada económicamente ni nada, y, si hay resoluciones de las Naciones Unidas, no las cumple tampoco. Entonces, una república como la de Irán que, si nos ponemos a revisar la historia, salvo la Guerra Impuesta con Irák en los años 80, no tuvo conflicto con ningún otro país desde hace más de 500 años. Sin embargo, está sancionada. Con qué vara medimos.

También se explica en que la gran mayoría de los organismos multilaterales creados post-segunda guerra mundial están controlados por Estados Unidos o Europa.

O el sionismo.

Bueno, la banca internacional también tiene un gran papel en estas situaciones.

Pongamos en claro esta cuestión. No hay que desdeñar lo que es el sionismo. El sionismo no es precisamente el estado de Israel. El sionismo es una idea política a la cual adhieren muchísima gente, incluso no judíos, hay sionismo cristiano que también está ahí haciendo baza sobre la política en cualquier parte del mundo. Entonces, a esto no hay que despreciarlo ni dejarlo de lado cuando, por ejemplo, el lobby sionista es el que maneja –prácticamente– el Congreso de los Estados Unidos. Yo no le echaría la culpa directamente a Estados Unidos y a Europa, el sionismo tiene gran parte de la responsabilidad en la toma de decisiones en muchísimos países.

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