Dafne Esteso: «La disputa es por ver quién va a encarar la próxima revolución industrial, que va a ser tecnológica»

Para la investigadora del Centro Latinoamericano de Estudios Políticos y Económicos sobre China (CLEPEC), Dafne Esteso, lo que empezó con la suba de aranceles a productos importados de ciertos países por parte de la administración Trump, es en realidad «la disputa hegemónica por la Quinta Generación de las Comunicaciones«. Por un lado, la China de Xi Jinping con el tiempo a favor y, por otro, los norteamericanos desesperados. ¿Es posible cambiar el patrón dólar?

¿Cómo podemos entender, en términos generales, la política exterior económica, comercial que está desarrollando China con varios aliados en la región y Rusia como la principal? ¿Qué significa esta amplitud que está consolidando, esta expansión comercial que está disputándole la hegemonía en este territorio a los EEUU?

Para hablar de la política exterior china tenemos que hablar de la Iniciativa OBOR (One Belt, One Road) o Belt and Road Initiative, BRI, y hay que situar dos momentos. El primero es cuando el presidente chino, Xi Jinping, lanza la iniciativa en septiembre del 2013 en Kazajistán y afirma que el principal objetivo de China –que viene desarrollándose y que en los últimos 40 años sacó a 700 millones de personas de la pobreza– con la Iniciativa de la Ruta de la Seda es el desarrollo interno, ya que, todavía tiene cuestiones de desigualdad muy importantes.

El segundo es con la llegada de Trump a la presidencia y la retirada de los EE.UU. del TTP. Hoy ya no es más una herramienta de balance interno chino, sino, también, un posicionamiento a nivel global. Es decir, que es de inserción internacional, lo que en chino sería salir afuera, la re-apertura, que se inició a fines de los 70, tuvo en los 80 la expansión de las zonas económicas exclusivas y que empezó en cuatro regiones.


Este avance en lo económico, comercial de China puertas afuera, puede haberse visto favorecido con la llegada de Trump, que pateó el tablero del comercio global, dando lugar a la expansión china, cosa que desemboca en la disputa denominada como Guerra Comercial. ¿Cómo podemos entender las sanciones disciplinantes de los EEUU, con el último caso de mayor repercusión, Huawei, en el marco de la disputa por la proliferación de la tecnología 5G?

La denominada Guerra Comercial o disputa tecnológica es la reacción de EEUU frente al asenso chino, que es percibido como amenaza en términos económicos, hegemónicos, militares. Es la reacción geopolítica a los planes que viene llevando exitosamente China, con las distintas etapas por las que está pasando la reforma y la apertura que se inició a fines de los 70, con reajustes y crisis, pero exitosamente.

China se pone metas en el mediano y corto plazo y las cumplen. En este salir afuera genera una reacción inevitable. A veces toma términos que nos remiten a la Guerra Fría. Primero fueron los aranceles, pero, en realidad, el tema comercial es la punta del iceberg. Un iceberg que se está empezando a ver cada vez más y que es la disputa hegemónica por la Quinta Generación de las Comunicaciones, 5G, o la internet de las cosas como lo llaman. Un internet que va a estar en los autos, en las heladeras, en las comunicaciones y que va a tener implicancias muy importantes a futuro, porque las Fuerzas Armadas van a usar vehículos autónomos que van a precisar de esta tecnología.

"La excusa es que el 5G chino permite que el Partido Comunista Chino espíe a sus clientes, como si Google no lo hiciera

La disputa es por ver quién va a encarar la próxima revolución industrial, que va a ser tecnológica. Es una disputa por la supremacía en este sentido. El último episodio fue en mayo, Trump subió la escalada colocando a Huawei en la lista de las empresas que no pueden comprar tecnología norteamericana. Todavía esta megaempresa depende de los chips de EEUU para sus teléfonos celulares.

La excusa es que el 5G chino permite que el Partido Comunista Chino espíe a sus clientes como si Google no lo hiciera, cuando cualquiera de nosotros hace una búsqueda de cualquier cosa en internet. La disputa comercial está teniendo efectos en el resto de los países. Se vienen tiempos complicados en términos de restricción de comercio.


Da la sensación que esta escalada de agresiones norteamericanas –que no solamente es contra China, sino, también, contra la Unión Europea y ahora México– es un elemento que le está quedando como manotazos de ahogado para tratar de salvar su lugar en la hegemonía mundial, pero que en términos concretos China viene a pasos agigantados año a año, con proyección a ser la primera economía del mundo. En una nota del portal oficial chino en español, decían que la forma de resolver el conflicto, siguiendo la tradición china, iba a ser como aquella gran marcha de Mao hace años atrás. Si bien es especulación, ¿qué análisis haces de esta situación en la que los chinos parecen ser más cautos y serenos ante unos norteamericanos desesperados en generar condiciones para evitar que China siga creciendo?

Hay dos cuestiones.

Por un lado, Trump está usando la carta comercio con los terceros países y ahora, también, se viene el tema de quién va a vetar a Huawei, al uso del 5G. El vicepresidente de Brasil, Mourão, ya descartó vetar a Huawei. Los países europeos están coqueteando, Europa está en el medio de esta disputa, es una de las zonas que tiene que balancear entre China y EEUU. México es vecino, el primero en el patio trasero de EEUU. Incluso Argentina cuyo embajador en China felicitó a Huawei por liderar el 5G, después rectificó diciendo que Argentina debe tener una tercera posición, de dejar que los dos tigres se peleen entre sí, parafraseando al proverbio chino que usó Putin en estos días.

El otro tema, es que los chinos tienen a favor la variable tiempo. Si Trump es reelecto, cuando Trump termine su potencial segundo mandato el presidente chino, Xi Jinping, va a seguir estando en el gobierno, siendo el líder del PCCh y a la cabeza del ejército chino. Entonces, 4 o 5 años, incluso 10 años, a un chino no le mueve la balanza. Son pequeñas batallas que provocan pequeñas crisis. La economía China no crece a los niveles que crecía, pero los datos del primer cuatrimestre de este año fueron bastante alentadores para China. Eso les da margen a los dos lados para doblar la apuesta. ¿Por qué los dos están doblando la apuesta y dejan que el otro lo haga?

Vladimir Putin y Xi Jinping en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo. Junio 2019

China viene llevando la delantera en varios aspectos, principalmente el tecnológico, pero también muchos han indicado que para poder establecerse por encima de los EEUU en términos financieros, deberían cambiar el patrón dólar a nivel mundial. Entre una serie de acuerdos que firmaron entre el presidente ruso y el chino en San Petersburgo, el anfitrión Putin expresó que “Rusia y China pretenden desarrollar la práctica de los asentamientos en monedas nacionales”, es decir, realizar pagos transfronterizos utilizando el rublo o el yuan. ¿Puede llegar a ocurrir este corrimiento del dólar como patrón de comercio mundial?

En algún momento va a pasar. Esto no se da de un día para el otro y la desesperación corre del lado norteamericano. China sabe que en algún momento eso va a suceder. Las instituciones de posguerra están empezando a ser reemplazadas por otras. Muchos mal comparan lo que es la Iniciativa OBOR con lo que fue el Plan Marshall. El Banco Asiático –que vendría a ser la nueva institución que, eventualmente, reemplazaría a las de posguerra– en su estructura y desarrollo tendría otras dinámicas respecto a las del Banco Mundial o el FMI. Los países que recurren a estas instituciones para solicitar préstamos sufren fuertes condicionamientos respecto a la política económica interna. En cambio, las iniciativas como OBOR –este gran proyecto del siglo xxi de China para la construcción de ferrocarriles, carreteras, gasoductos, oleoductos, infraestructura, y en el caso de Latinoamérica la llegada de un corredor marítimo, etc. – no vienen con condicionamiento a la política interna.

Volviendo a la pregunta, la variable tiempo la tienen a favor los chinos. Se plantean metas como erradicar la pobreza para el 2020, o ser una sociedad modestamente acomodada para el 2035. Entonces, no están apurados y sin dudas va a pasar.

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