El tío “rico” y el cuento del revés

El tío “rico” y el cuento del revés

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

Juegan a “primero yo” / Y después a “también yo” / Y a “las migas para mí” y cierran el juego / Porque ya saben que / El tonto nunca puede oler al diablo, vida mía / Ni si caga en su nariz

Fragmento “El tesoro de los inocentes” – Los fundamentalistas del aire acondicionado

Desde que comenzó la llamada Operación Militar Especial, a finales de febrero de este año, lo que se ha escuchado, leído o visto respecto del conflicto en Ucrania entre la Federación Rusa y los países miembros de la OTAN, ha sido sólo en detrimento del primero y a favor del bloque occidental.

Pese a que se redujo la cantidad de información y la cantidad de horas, minutos y caracteres en la prensa hegemónica, nunca se dejó de contar una sola cara de la moneda. El objetivo: seguir profundizando la deslegitimación de Vladimir Putin en busca del tan mentado “cambio de régimen”, al que nos tiene acostumbrado el imperialismo y sus voceros.

Recientemente el gobierno de los EEUU presentó su nueva Estrategia de Seguridad Nacional, según la cual la Casa Blanca busca proteger la seguridad del pueblo norteamericano, ampliar las oportunidades económicas y realizar y defender los valores democráticos (lo que vienen imponiendo desde hace décadas).

De la lectura del documento queda claro que el imperio norteamericano pretende no perder su hegemonía global. Intenta e intentará por todos los medios resquebrajar los vínculos entre sus competidores directos (Rusia y China), debilitar a Europa e impedir que se vincule con estas potencias asiáticas, recuperar terreno en África y retomar el control de la hegemonía en territorio nuestroamericano.

Cada vez queda más claro que lo de Ucrania no es más que una parte, un engranaje más para continuar siendo el matón del barrio. Por un lado, la guerra está debilitando a Europa, involucrada a financiar al régimen nazi de Kiev con millones de euros y envío armamento. En simultáneo incrementó los niveles de producción de armamento en fábricas norteamericanas que gustosamente las venden a países de la UE, mientras EEUU envía armas viejas de regalo a Ucrania.

¿Alemania caerá?

Según la célebre fórmula de Lord Ismay, quien fuera el primer secretario ‎general de la OTAN, la ‘gran estrategia’ de los anglosajones consiste en ‘Mantener a ‎los americanos dentro, a los rusos fuera y a los alemanes bajo tutela’‎.

Seguramente para muches de quienes no siguen el día a día de la política internacional, estas semanas transcurrieron sin penas ni glorias, pero se dieron hechos de gran envergadura que sin dudas están cambiando el rumbo de la política internacional, sobre todo lo relacionado a las directrices de EEUU para las fuerzas occidentales.

Semanas recientes en diversos medios se daba a conocer la noticia de que se habían saboteado los gasoductos Nord Stream, por donde se transporta el gas ruso hacia Europa, principalmente a Alemania. Horas después de conocerse esos hechos el presidente de ‎Polonia, el primer ministro de Dinamarca y el ministro de Energía de Noruega inauguraban con ‎bombo y platillo el gasoducto “Baltic Pipe”.

El primer ministro polaco, Mateusz ‎Morawiecki, proclamó triunfalmente su odio en plena ceremonia al sentenciar: «Llega a su fin ‎la era de la dominación rusa en el sector del gas; una era que estuvo marcada por el chantaje, las ‎amenazas y la extorsión.»‎

Ustedes se preguntarán qué significan estos hechos: Lisa y llanamente que EEUU encontró en Polonia al nuevo referente continental desplazando a la Alemania potencia ¿Por qué? Simplemente porque los germanos y su industria dependen del gas ruso y con estos sabotajes y las sanciones que la Unión Europea impuso a Rusia, lo cual imposibilita el mantenimiento del gasoducto “Brotherhood” que atraviesa Ucrania, es muy factible que la economía de potencia europea se desmorone abruptamente y pase a ser Polonia su reemplazo.

Olaf Shols se tiró un tiro en los pies al seguir los dictados de Washington y creer que podría reemplazar así nomás su dependencia energética de Rusia. Para colmo de males, no tuvo mejor idea que decir públicamente que al ser Alemania el centro del continente y ser la potencia económica, ese país debía convertirse en el eje de la defensa convencional del continente. Es importante recordar que según la lógica imperial (impresa en el 92 por Paul Wolfowitz en su manifiesto “Defense Policy Guidance”) Estados Unidos vería toda voluntad de emancipación de sus aliados europeos como un cassus ‎belli. Saquen ustedes sus conclusiones.

Así las cosas, con estos sabotajes, EEUU le declaró la guerra no sólo a Rusia, sino a Alemania, Francia y Países Bajos, los 4 países propietarios/accionistas del Nord Strem II. La pregunta que surge es qué harán ahora estos países cuando los vientos favorecen a Polonia y los 11 países socios en la llamada Iniciativa de los Tres Mares o Intermarium.

En esta misma línea se pueden incluir el asesinato de la hija del filósofo ruso Alexander Diguin y el reciente atentado contra el puente que une Rusia a Crimea. Éste último fue una línea roja cruzada por occidente que catapultó la ofensiva rusa[1]. Alemania pierde y se dirige al abismo, la Polonia odiadora serial y antirrusa revive de las cenizas.

Un Armagedón de mentiras

Por otro lado, la propaganda mediática y de redes da pie para que el imperio intente seguir deslegitimando al presidente ruso y su accionar y con ello presionar (por no decir extorsionar) al resto del mundo para que disminuya sus vínculos con el “tirano de Putin”. Incluso alertando al planeta entero con la posibilidad de un “Armagedón nuclear”. Parece que “se olvidó” que su país fue el único en utilizar bombas nucleares en la historia de la humanidad.

Pero pese a la guerra de propaganda instalada y profundizada contra Putin, las cosas no están saliendo del todo bien: la economía rusa se recuperó luego del primer cimbronazo, el conflicto no va nada bien para los ucranianos, el atentado contra el puente de Crimea no logró inhabilitarlo por más de algunas horas, el apoyo a Putin en Rusia sigue creciendo, los vínculos con China aumentan, Rusia sigue incrementando sus vínculos con Asia, África y Nuestra América, el comercio de Europa con Rusia se incrementa y la lista sigue. Mientras tanto la economía gringa está al borde del abismo.

Los grandes perjudicados siguen siendo los europeos: Forzados o no, van camino a un invierno que será muy difícil, y siguen invirtiendo en una guerra prácticamente perdida desde el inicio. Vaya une a saber por qué siguen disparándose en los pies.

En tanto en occidente el claro ganador (por el momento parcial) es EEUU: Europa se debilita; queda nuevamente como el mandamás de la OTAN; le vende sus espejitos de colores con el gas de esquisto; aleja a algunos gobiernos nuestroamericanos presionados no sólo diplomáticamente; alimenta su industria militar y renueva armamento en esta carrera desatada contra Rusia y China; y -lógicamente- endeuda a Ucrania con la esperanza de que una vez terminada la guerra se puedan hacer cuantiosos negocios en su reconstrucción (cosa que también hicieron en Irak).

El problema de estas macabras circunstancias es que miles de personas (no sólo en esa región del mundo) están padeciendo las consecuencias de una guerra que nadie quiso y de la que prácticamente todes salen perdiendo. La voracidad imperial está llevando al mundo a un cada vez más delicado escenario del cual será difícil retornar.

El tío “rico”, nos está contando el cuento del revés… Lamentablemente muches se lo están creyendo.


[1] https://misionverdad.com/globalistan/perspectivas-de-un-punto-de-inflexion-en-el-conflicto-otan-vs-rusia

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

China ratificó su apoyo a Rusia

China ratificó su apoyo a Rusia

TIEMPO DE LECTURA: 3 min.

A pesar de haber adoptado una postura a favor de la integridad del terreno donde se disputa el conflicto, la potencia asiática se mostró en desacuerdo con las sanciones impuestas.

El presidente de China, Xi Jinping, le garantizó a su par ruso, Vladimir Putin, respaldo en cuestiones soberanas y de seguridad en el conflicto bélico entre Rusia y la OTAN. El comunicado fue realizado vía telefónica este miércoles.

A pesar de haber adoptado una postura a favor de la integridad del terreno donde se disputa dicho conflicto (Ucrania), la potencia asiática se mostró en desacuerdo con las sanciones sin precedentes impuestas por los países de occidente al gigante euroasiático.

China, que ofrece desde principios del conflicto ayuda económica y humanitaria a Ucrania, coincide con Rusia en que las medidas provocaron una “desaceleración económica global”. En este sentido, a pesar de respetar el territorio ucraniano, se mostró en cooperación con el país que preside Vladimir Putin, lo que supone un bloque de recursos casi imposible de derrotar.

“China está dispuesta a proseguir con Rusia el apoyo mutuo en cuestiones de soberanía, seguridad y otras cuestiones de interés fundamental y preocupaciones importantes”, expresó Xi en un comunicado oficial publicado por la agencia de noticias china, Xinhua.

“Xi y Putin acordaron ampliar la cooperación en los campos energético, financiero, industrial, de transporte y otros, teniendo en cuenta la situación económica mundial que se ha complicado debido a las sanciones ilegítimas de Occidente”, explicó además el Kremlin sobre la causa.

Ante la disminución de negocios con los países de occidente debido a las sanciones impuestas, Rusia busca nuevos socios de comercio, entre los que China se perfila como un gran candidato. Ambos mandatarios coincidieron en “construir un sistema de relaciones internacionales verdaderamente multipolar y justo”.

Esta situación podría terminar acelerando el proyecto que desde hacer varios años se dialoga entre los países que se han mostrado en distintas ocasiones como “alternativos” a la gestión occidental. Los mismos buscan trazar una nueva unión que equipare al G7. Además de los nombrados, se encuentran Sudáfrica e India.

La última comunicación oficial entre los mandatarios se había dado un día después del primer bombardeo ruso a Ucrania. Desde este día Xi aseguró que “a pesar de los trastornos globales, las relaciones entre China y Rusia han mantenido una buena dinámica de desarrollo”, y además pidió “una coordinación estratégica más estrecha entre Beijing y Moscú”.

La confirmación de apoyo en materia de recursos de China hacia Rusia supone, la creación de un bloque casi indestructible. Rusia se mantiene en guerra desde hace tres meses prácticamente contra toda la OTAN, que envía recursos a su aliado. Incluso batalla contra los recursos que la propia China manda, además de otros países que no pertenecen a OTAN. 

En síntesis, sin los extras de nadie, Rusia sostiene su posición en el conflicto desde hace ya tres meses, por lo que el hecho de contar con un aliado como China lo hace casi indestructible. Desde los comienzos de la guerra se especuló con la posición que tomase el país asiático, que, para sorpresa de muchos, se encuentra en una equilibrada e inteligente intervención, ya que no se ha vaticinado de lleno en ningún frente.

El tiempo no para

El tiempo no para

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EEUU sigue intentando evitar su derrumbe. Sin embargo, el tiempo juega en su contra. Si no resuelve pronto sus posiciones globales, todo indicaría la caída será inevitable. El problema es la bestialidad a la que puede estar dispuesto para conseguirlo.

La crisis norteamericana como hegemón global no es sencilla de explica ni comenzó recientemente. Es un proceso de largo aliento que comienza a darse justo en el momento en que la globalización se expande por todo el planeta.

En el medio, y pese que durante un breve período de tiempo lo tuvo como superpotencia, Rusia comenzó a levantar cabeza, China continuó su lento pero constante crecimiento, Nuestra América vivió una década de gobierno populares que aumentaron sus niveles de unidad y soberanía, y un sinfín de elementos que se podrían agregar.

Así las cosas, la política de EEUU hacia sus competidores directos se ha recrudecido en las últimas décadas. Sea la administración que sea, para el país del norte es un problema que tanto Rusia como China sigan adquiriendo mayores niveles de influencia a nivel mundial. Eso mismo (en parte) fue lo que motivó a Trump a declararle una guerra comercial a China, y que llevó a Biden a fogonear y fomentar el conflicto en Ucrania.

El problema para los gringos es que ni a Trump ni a Biden le estarían saliendo bien los cálculos. China salió fortalecida (incluso de la pandemia) y todo indicaría que Rusia sigue avanzando en posiciones estratégicas en el conflicto ucraniano. Pese a las sanciones unilaterales, la guerra diplomática, el financiamiento de estructuras paramilitares o irregulares, los rusos siguen avanzando gracias a una estrategia inteligente de Putin. Esto obviamente no implica que la cosa esté terminada, pero es significativo que el mismísimo Henry Kissinger haya advertido a Occidente de las consecuencias para la seguridad europea de continuar con la Guerra.

Ante la imposibilidad de frenar a Rusia, el imperio parece estar evaluando seriamente la posibilidad de abrir otro frente de conflicto, pero ahora con China. Las recientes declaraciones de Biden sobre Taiwan no hicieron más que encender las alarmas en Beijing, quien rápidamente salió al cruce. La pregunta que se desprende sería ¿Realmente EEUU está en condiciones de enfrentar dos frentes en simultáneo?

Tampoco es posible descartar el análisis y las afirmaciones del director del portal Red Voltaire, Thierry Meyssan, quien afirma que Occidente está preparando otra guerra luego del conflicto en Ucrania, esta vez en el Sahel (África), con la sustancial diferencia que en este caso “no será ‘problemática’ porque no afectará a las grandes potencias y las ‎víctimas serán ‘sólo’ africanos”.

Nuestra América

Por otro lado, EEUU organizó la IX Cumbre de las Américas entre los días 6 y 10 de junio. Una cumbre que parece haber traído más dolores de cabeza que otra cosa a la administración norteamericana. Fueron varies les mandataries que se negaron a asistir de concretarse la exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela. Fue el presidente argentino, Alberto Fernández quien llevó la voz de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en clara señal de protesta ante el atropello cometido por el país anfitrión.

En su discurso hubieron varias críticas: por haber marginado a varios países; por la utilización de la OEA como instrumento para realizar el Golpe de Estado en Bolivia (pedido de renuncia de Almagro mediante); por haberse quedado con la conducción del BID; por los bloqueos a Cuba y Venezuela; por la ausencia de Malvinas en el logo de la cumbre; por el préstamo del FMI (con la clara intervención de Trump) a la Argentina gobernada por el macrismo; y por el papel del norte en el cambio climático.

A este hecho hay que sumarle -necesariamente- el incremento de la influencia china sobre Nuestra América. Ya de por sí es el principal socio comercial de casi todos los países del continente. No sólo en la compra de materias primas, sino también en la venta de tecnología y otros productos en los que el gigante asiático es punta de lanza. Como si fuese poco, es cada vez más importante su cooperación en materia de seguridad, cosa que evidentemente le traerá más de un dolor de cabeza al gigante del norte.

En lo interno

En este contexto, la popularidad de Biden no para de caer y actualmente menos del 45% de les norteamericanes aprueban su gestión. Si a esto le sumamos que los republicanos tienen grandes posibilidades de arrebatarles ambas cámaras en las elecciones de medio término de diciembre de este año, el panorama no es nada alentador para el demócrata.

Parece ser que las mismas políticas que lanzara la administración norteamericana en las últimas décadas, sumadas a su histórica actitud patoteril con aires de superioridad (racistas) asociada a la Doctrina Monroe y la del Destino Manifiesto, le están resultando un tiro en el pie.

Así las cosas, EEUU está corriendo una carrera a contrarreloj para evitar seguir perdiendo terreno, y a la luz de las pruebas parece que la guerra (militar, diplomática, económica, discursiva y financiera) es su única herramienta.

El imperio del norte sólo propone sufrimiento, muerte y destrucción. Siempre lo ha hecho y todo parece indicar que seguirá haciéndolo. Mientras tanto los pueblos del mundo seguimos padeciendo su brutalidad, su falta de humanidad y su sed de sangre.

Pero como dice la canción “El tiempo no para”…

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro
Señores de la guerra

Señores de la guerra

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

Si algune aún cree que la Guerra en Ucrania comenzó cuando Vladimir Putin anunció la Operación Especial para “desnazificar” ese país, está mirando otra película: la que occidente pretende imponer como verdadera.

Desde que estalló el conflicto en Ucrania lo único que se ve en la prensa occidental son las atrocidades supuestamente cometidas por el ejército del zar Vladimir Putin. Que masacre por acá, que bombardeo por allá, que tantas personas se tuvieron que ir del país y un sinfín de operaciones mediáticas y diplomáticas, pero de amplificación en las pantallas.

El dicho sostiene que en una guerra lo primero desaparece es la verdad. Y es tan así que duele. Lo único que vemos en los medios es propaganda, tanto de un lado como del otro. Lo cual nos lleva a tener que hacer un doble trabajo, porque para estar informades no hay que sólo leer una y otra campana, sino contrastar con la mayor cantidad de fuentes (que no es lo mismo que medios) para recién después poder dilucidar qué puede ser cierto y qué no y recién ahí empezar a comprender los hechos.

Pero si algune aún cree que la Guerra en Ucrania comenzó cuando Vladimir Putin anunció la Operación Especial para “desnazificar” ese país, está mirando otra película: la que occidente pretende imponer como verdadera.

Podrían ponerse múltiples momentos de la historia para anclar el inicio del conflicto, y todos serían arbitrarios. Pero como no se puede hacer de otra manera, arriesguemos uno: el triunfo de la Revolución Rusa de 1917.

Occidente (primero Gran Bretaña y luego EEUU, aunque también la Alemania Nazi) sabían -y saben- que un país tan grande en extensión como Rusia, es un mal negocio para sus intereses. Es por ello que desde aquel entonces han venido intentando erosionar las posibilidades de consolidación de un gobierno estable. Sobre todo, porque es uno de los pocos países que es tanto europeo como asiático.

Y durante un tiempo lo lograron. Caída la Unión Soviética el dominio occidental (con la anglósfera en primera línea) se expandió por todo el planeta. China aún no representaba un problema y la URSS dejaba de existir. El bloque soviético paulatinamente se fue fragmentando y occidente avanzó cada vez con mayor fuerza hacia el este. Fiel reflejo de ello fue la sistemática violación de parte de EEUU y sus aliados respecto de la expansión de la OTAN. Desde fin de la URSS en 1991 hasta el 97 el avispero no se movió demasiado, pero desde ese año hasta la actualidad 14 países se han incorporado al bloque militar y otros 3 pretenden hacerlo.

Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, República Checa, Eslovaquia, Hungría, Rumania, Eslovenia, Croacia, Montengro, Albania, Macedonia del Norte y Bulgaria no eran miembros de la OTAN hasta el 97 y antes del 91 muchos de ellos eran parte del Pacto de Varsovia (o del bloque soviético). Hoy deberíamos sumar a esa lista a la propia Ucrania, a Finlandia y a Suecia. Prácticamente todos los países limítrofes a Rusia, más allá del grado de animosidad que tengan con el Kremlin.

Como la expansión de la OTAN podrían citarse decenas de ejemplos de cómo Occidente, encabezada por los EEUU, fue paulatinamente avanzando hacia las fronteras rusas en una guerra que como se puede observar, lleva mucho tiempo; quizás no con bajo las mismas formas, pero de larga data al fin y al cabo: Golpes de estado, revoluciones de colores, invasiones, aparición de los yihadismos y un largo etcétera. No es casual que Rusia se haya plantado en Siria. Si bien aún estaban lejos de sus fronteras, Moscú sabía que tarde o temprano era inevitable la confrontación (aunque no directamente) con occidente. Sobre todo, si tanto las proyecciones de Putin eran las de devolver a Rusia el lugar de potencia euroasiática.

Luego de los “atentados” de septiembre de 2001 y el lanzamiento de la llamada “Guerra contra el terrorismo”, las políticas de hostilidad norteamericanas fueron in crescendo. En la lista de occidente estuvieron Hussein en Irak, los afganos, Gaddafi en Libia, y Bashar Al-Assad era quien seguiría, para avanzar contra la República Islámica de Irán. Países amigos de Rusia y/o con mayor o menor grado de autonomía respecto de occidente.

Lo que se conoció como el “Techo Sirio” fue eso, una Rusia plantada, ayudando a su colega sirio quien le solicitó ayuda. Hecho donde también participaron los demás actores del mal llamado “Eje del mal” (Hezbollah del Líbano, Irán, el ejército sirio y Rusia).

Lo que a finales de 2013 se conoció como el “Euromaidán”, si bien fue un conflicto entre distintos sectores de la oligarquía ucraniana, no dejó de contar con la participación de occidente, su financiamiento y su utilización política. El derrocamiento del presidente Víktor Yanukóvich no fue casual ni únicamente por el malestar interno de su población, desde mucho antes ya existían expresiones neonazis que venían operando en complicidad de la CIA y otras entidades occidentales.

El llamado Batallón Azov, no era (no es) otra cosa que una de las estructuras paramilitares de la derecha ucraniana que reivindica a Stepán Bandera. Éste fue un austrohúngaro que organizó a la derecha antirusa ucraniana y que se alió con Hitler para que los ejércitos nazis atravesaran ese país para llegar más rápido a Moscú. Análisis e información al respecto hay mucha y muy variada, pero sin dudas una de las lecturas más agudas de la actualidad es la del director del portal Red Voltaire, Thierry Meyssan.

Así las cosas, el interinato de Turchinov y la llegada al gobierno de Poroshenko y luego de Zelenski no fueron otra cosa que la consolidación en el poder de un proyecto político pro-occidentales con un carácter abiertamente antiruso, que no tuvo ningún prurito para masacrar a sus compatriotas del Donbás durante más de ocho años. Y no estamos hablando sólo de las milicias populares de Lugansk y Donetsk, sino también de población civil. Regiones de Ucrania que no estaban de acuerdo con las directivas de Kiev, que realizaron plebiscitos y decidieron separarse de Ucrania para pasar a ser repúblicas independientes.

Ante la constante agresión del régimen de Kiev que encabezaron Poroshenko y Zelenski, las autoridades de las nuevas repúblicas pidieron ayuda a la Rusia de Putin. El Zar Vladi (como lo llama el analista mexicano, Alfredo Jalife) tenía bien claro que el país vecino podía significar un problema mayor de no frenar la avanzada nazi-antirusa.

Muches analistas sostienen que Putin y la inteligencia rusa sólo iniciaron la acción militar hasta estar 100% seguros de que era inevitable. Según señalan Zelenski en conjunto con fuerzas occidentales pretendían comenzar una ofensiva sobre territorio ruso. Y no es de extrañar si se tiene en cuenta no sólo la historia de hostigamiento contra Moscú, sino las múltiples violaciones al espacio aéreo realizado por la OTAN desde territorio finlandés, los ejercicios militares de EEUU y la OTAN en Polonia, en la misma Ucrania, en Letonia y otros países cercanos a las fronteras rusas.

Todo este relato busca complejizar la mirada sobre lo que ocurre en territorio ucraniano. No se trata meramente de un “loquito” que decidió lanzarse a una guerra, no se trata de un actor que llegó a presidente bajo la construcción mediática de sectores de la oligarquía ucraniana antirusa. Se trata de EEUU y sus socios occidentales haciendo negocios.

Y no es sólo el negocio de la guerra y la producción de armamento para que se autodestruyan entre si los ucranianos, sino la maquinaria la reconstrucción posterior del país, la deuda monumental que van a dejar por la “ayuda” en armamento y logística que proporciona occidente. También es una política para debilitar a la Unión Europea y generarles una guerra –nuevamente- en su territorio, es alejar a Rusia de la Unión Europea en términos comerciales, es construir un enemigo común (como lo hicieron con los musulmanes en su momento), etc.

Pero por añadidura buscan debilitar a China, aliado estratégico de Rusia y quien hoy le disputa la hegemonía económica y productiva a EEUU y las multinacionales occidentales.

EEUU y occidente parecen decididos a replicar la misma lógica de la carrera armamentística que utilizaron durante la guerra fría: que el conflicto se estire en el tiempo y forzar a Rusia a destinar incalculables recursos hasta que caiga por peso propio. El problema es que Moscú aprendió sus lecciones de aquella época y todo parece indicar que no cometerá los mismos errores que la llevaron a la caída de la URSS.

El avance estratégico en diferentes regiones del sur de Ucrania parece inevitable y la reciente rendición de un importante grupo de más de 2 mil militares del Batallo Azov en Azovstal, sin dudas es un duro revés para los intereses occidentales, y a medida que pasan los días, Rusia parece estar más cerca de concretar sus objetivos.

Mientras tanto los señores de la guerra siguen haciendo de las suyas.

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

Pakistán sufre golpismo yanqui en pleno Siglo XXI

Pakistán sufre golpismo yanqui en pleno Siglo XXI

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

El sábado 9 de abril último el primer ministro de Pakistán, Imran Khan es derrocado a través de un golpe parlamentarista. El derrocado jefe de estado pakistaní denunció abiertamente que Washington lo derrocó. Estados Unidos juega sucio en una región cercana a los intereses rusos y chinos como es Asia del Sur.

El Parlamento de la llamada República Islámica de Pakistán votó este sábado 9 de abril a favor de someter a moción de censura al primer ministro, Imran Khan. Este líder muy respetado en Islamabad, capital pakistaní, se convierte en el primer ministro de la historia del país musulmán urdu en ser expulsado del poder a través de este procedimiento. Los partidos de la oposición aseguraron los votos de 174 de los 342 parlamentarios en apoyo a la moción de censura, obteniendo así la mayoría.

Khan no dudó en días anteriores a su derrocamiento que Estados Unidos estaba detrás de este golpe parlamentarista. Parece ser que las negociaciones con Rusia y China de las últimas semanas no cayeron bien en Estados Unidos. También las fuerzas nacionalistas urdus musulmanas vieron que Khan estaba muy “flojo” a la hora de enfrentar a India por el caso del histórico conflicto de la región de Cachemira, disputada desde 1947 con Nueva Delhi.

Imran Khan también apostó a una alianza fuerte con la República Popular China.

Khan era considerado un prochino. Hasta ahí, todo bien, ya que China siempre ha apoyado a Pakistán de alguna manera con el caso de Cachemira, tirando una piedra en el jardín a India, con la cual tiene roces fronterizos desde 1965. Pero a finales de febrero, Khan viajó a Moscú para reunirse con Vladímir Putin y comprar gas y trigo pese a las sanciones occidentales, además de mantener una postura neutral respecto a la operación militar de Rusia en Ucrania. Rusia le pidió a Khan que no aliente la guerra de Cachemira, ayudando a India, aliado de Moscú. Los rusos querían la paz en el Indostán y el Punjab para hacer jugosos negocios de gas y petróleo. Esto cayó muy mal entre los agentes filoyanquis de Pakistán y los nacionalistas urdus que quieren recuperar Cachemira y hacer la guerra a India. Por otra parte, Khan aseguró que un funcionario estadounidense le expresó al embajador de Pakistán en Washington su molestia por la visita del primer ministro a Rusia.

Khan es una figura muy popular en Pakistán. Este gran jugador de cricket, el deporte más popular de Pakistán, cuando fue elegido primer ministro en 2018, Khan parecía tener casi todo a su favor. Emergió como una fuerza nueva, con actos políticos vibrantes llenos de canciones pegadizas que, junto con su enorme presencia en las redes sociales, amplificaron su firme mensaje anticorrupción.

Khan fue un pragmático y no dudó en hacer alianzas con el “círculo rojo” de Islamabad. Se reconoce ampliamente que llegó al poder con la ayuda del poderoso ejército y los servicios de inteligencia de Pakistán, y ahora se peleó con ellos. La idea era que Pakistán recupere su alianza histórica con Estados Unidos. También el costo de vida en Pakistán se disparó, con fuertes aumentos en los precios de los alimentos y la desvalorización de la rupia frente al dólar. Los partidarios de Khan culpan a las condiciones globales, pero la desaprobación hacia él fue en aumento.

Cabe destacar que Islamabad y Moscú firmaron en 2015 y 2021 dos acuerdos para la construcción de un gasoducto de 1.100 kilómetros entre Karachi y Lahore, la primera y segunda ciudad del país respectivamente. La realización del proyecto, valorado en 2.500 millones de dólares, está previsto que dé comienzo en 2023. Khan lejos de romper con Moscú, siguió con la alianza pakistaní-rusa.

Vladimir Putin e Imran Khan mantuvieron una reunión cumbre a principios de este año, la cual molestó mucho a Occidente. Islamabad se mantuvo neutral en la crisis ucraniana.

Últimamente, las relaciones de Pakistán con Estados Unidos se han deteriorado también por la situación en Afganistán. Washington acusó a Pakistán de apoyar a los talibanes, que el año pasado provocaron una caótica retirada del territorio afgano de las fuerzas yanquis y de sus aliados.

De acuerdo al presidente parlamentario, Ayaz Sadiq, la votación para elegir un nuevo primer ministro de Pakistán se llevará a cabo el próximo lunes 11 de abril.  Los reportes apuntan a que el líder de la oposición en la Asamblea Nacional, Shehbaz Sharif, es el favorito para ocupar el cargo. Se trata de un filoyanqui, que buscará rearmar la alianza entre Islamabad y Washington.

Lo cierto es que Estados Unidos jugó fuerte en Pakistán, alterando la relación entre naciones de Asia del Sur y los rusos y chinos. China tenían un aliado interesante en Pakistán, y lo mismo Moscú. Ahora una Pakistán filoyanqui molesta a una India filorrusa y antichina. También a un Afganistán filorruso y filochino. Estados Unidos alentará el nacionalismo de los urdus en Cachemira contra una India aliada a Rusia. A su vez, India está entre dos fuegos: Pakistán filoyanqui y China. ¿Se unirá de nuevo a Washington para calmar las aguas?

Queda claro que Biden estropeó los intereses comerciales de rusos, chinos, afganos e indios con esto de Pakistán. La idea es enlodarlo todo. Asia del Sur ahora se convierte en el primer coletazo del conflicto entre Estados Unidos y Rusia-China.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

El imperio de las fobias

El imperio de las fobias

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En 1829, seis años después de la famosa proclama del gobierno de James Monroe, Simón Bolívar se refirió con gran claridad política a la potencia norteamericana señalando en una frase, ahora famosa, que Estados Unidos parecía estar destinado “a plagar a América de miseria en nombre de la Libertad”. Esa afirmación no fue una premonición sino el producto de un análisis muy acertado del Libertador sobre el expansionismo y el supremacismo blanco anglosajón, que ya se expresaban en la política estadounidense a principios del siglo XIX.

La joven potencia, paradójicamente formada por migrantes de diversos países, creció signada por un profundo racismo y la idea de ser una nación excepcional, con un “Destino Manifiesto” que, luego de la Segunda Guerra Mundial, lo facultaba para llevar las riendas del mundo capitalista. Al racismo estructural de la cultura occidental que desprecia las culturas latinoamericanas, africanas y asiáticas, se sumó, en las más de cuatro décadas de Guerra Fría, una fobia anticomunista promovida por Estados Unidos.

Una vez desintegrada la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), ese destino que creían haber logrado alcanzar tropezó con pueblos insumisos y potencias emergentes.

Para sostener su poder económico y político invade países de África y Medio Oriente y estimula la “islamofobia” con herramienta cultural para acompañar el discurso supremacista frente a los países invadidos.

El nuevo milenio comienza con la consolidación de un gran bloque latinoamericano antiimperialista, una Rusia que se fue reconstruyendo política y económicamente de las cenizas de la URSS y una China que silenciosamente se había convertido en una potencia que hoy le disputa el primer lugar como economía mundial.

Ahora, ante el lento derrumbe del imperialismo y su mundo unipolar, Estados Unidos está dispuesto a generar nuevas guerras, antes que aceptar ser una potencia más dentro de un mundo multipolar. Como ya hemos dicho, estos conflictos requieren que siembre más miedos y fobias. La pregunta consiste en cómo justificar un discurso supremacista estadounidense sobre dos poderosas culturas, y particularmente sobre la milenaria cultura china, cuna de muchos de los más grandes inventos de la humanidad, y en cuya raíz está el evitar los conflictos que pongan en riesgo la paz que el pueblo chino sabe valorar.

El uso de la pandemia para despertar la “sinofobia”

Tan pronto como China anunciara la aparición de un contagioso virus en su territorio que poco a poco se convirtió en pandemia, Estados Unidos comenzó a promover esa fobia contra China que requiere para abonar el terreno de la guerra.

Donald Trump, uno de los presidentes estadounidenses más representativos del supremacismo blanco, comenzó a hablar del “virus chino” en lugar de utilizar el nombre científico que se le había asignado.

Trump alimentó la tesis de que el nuevo coronavirus había sido creado por China para establecer una especie de control mundial a partir de la muerte de millones de personas.

La tesis del entonces presidente estadounidense se caía por su propio peso. Primero porque es ilógico y casi ridículo pensar que China haya lanzado un arma biológica en su propio territorio, y segundo porque, tal como luego lo confirmó la Organización Mundial de la Salud (OMS), era muy poco probable que este virus se hubiera originado en un laboratorio. Pero, aun así, esta acusación logró gran impacto mediático.

Un estudio publicado hace unos meses por la Asociación Norteamericana de Salud Pública, logró establecer una relación entre el primer trino de Trump usando las palabras “virus chino” con un aumento de expresiones racistas y xenófobas antiasiáticas en las redes sociales, y la ejecución de crímenes de odio contra la comunidad asiática residente en Estados Unidos.

A pocos meses de asumir la presidencia, Joe Biden ordenó a la llamada “comunidad de inteligencia” de su país que elaborara un informe sobre los orígenes del virus. Según el informe final, no hubo consenso entre las agencias de inteligencia sobre el origen del virus SARS-CoV-2 causante de la covid-19. La investigación concluyó que aquél no había sido diseñado como arma biológica y que no era posible asegurar que hubiera salido de un laboratorio chino, pero de igual manera, el discurso del nuevo gobierno estadounidense continuó señalando a China como responsable de esta pandemia.

En ambos casos, los mencionados carteles de comunicación de masas se encargaron de difundir estas teorías que resultaban tan útiles para promover la ansiada “sinofobia” en los países occidentales. Primero alimentando la incertidumbre sobre el origen de la pandemia, y luego estigmatizando hasta las costumbres culinarias y la medicina tradicional del gigante asiático.

La razón de esta campaña, que como hemos señalado se mantiene de diversas formas, mande quien mande en la Casa Blanca, obedece precisamente a la necesidad de reafirmar la idea racista y xenófoba del supremacismo estadounidense para justificar las agresiones que han ejecutado y las que probablemente piensan ejecutar próximamente contra China.

Quién produce armas biológicas

Mientras tanto, en esa pugna, Washington ha optado por centrarse primero en Rusia para tratar de desplazarla del tablero geopolítico, de modo que posteriormente pueda enfocarse en la disputa definitiva con China.

Por eso, Estados Unidos ha empujado la guerra en Ucrania utilizando a la OTAN para sacrificar a toda Europa, lo que además le servirá para reeditar un Plan Marshall que garantice la continuidad de su subordinación. Consecuentemente con todo lo aquí dicho, se impone hoy una censura sin precedentes contra Rusia y se estimula una terrible “rusofobia”.

A principios de marzo de este año, el gobierno ruso denunció la existencia de laboratorios biológicos en Ucrania en los que se estarían realizando peligrosas investigaciones y produciendo armas biológicas. Evidencias sobre el papel rector del Departamento de Defensa de los Estados Unidos sobre estos laboratorios fueron presentadas por una periodista búlgara y tácitamente asumidas por la subsecretaria de Estado norteamericana, Victoria Nuland, quien confirmó la existencia de dichos laboratorios y manifestó la preocupación del gobierno estadounidense por que los materiales que ahí se encuentran no “caigan en manos de las fuerzas rusas”, ante el Senado de su país, lo que comprueba que dichos laboratorios tienen importancia militar.

A raíz de esta información, el portavoz del Ministerio de Defensa de la República Popular China recordó en una rueda de prensa realizada hace pocos días, que China fue víctima de ataques con armas biológicas en el pasado y por eso ha abogado siempre por la completa prohibición y erradicación de este tipo de armas de destrucción masiva, por lo que llamó a Estados Unidos a respetar la “Convención sobre la prohibición del desarrollo, de la producción y del almacenamiento de armas bacteriológicas (biológicas) y toxínicas y sobre su destrucción” firmada en 1972; del mismo modo pidió al gobierno estadounidense que aclare ante la opinión pública mundial, qué hace en los 336 laboratorios biológicos que posee en 30 países del mundo.

Recientemente en Nuestra América, por ejemplo, la oposición colombiana exigió al gobierno de Duque que revele si se almacena en el país armas nucleares o biológicas estadounidenses, ya que tras su reunión con Joe Biden el pasado 10 de marzo, el presidente colombiano afirmó públicamente que Colombia “puede almacenar en nuestro territorio equipos para Estados Unidos que puedan servir ante cualquier situación de riesgo”.

Pero ante todas estas evidencias sobre la producción de armas biológicas por parte de Estados Unidos que ponen en riesgo al mundo entero, las grandes corporaciones mediáticas han optado por restar importancia a estas graves informaciones o simplemente callar. Esto deja claro que estos carteles de la comunicación están al servicio del discurso supremacista estadounidense para promover sus fobias y justificar sus guerras, y nos recuerda que la paz mundial requiere también grandes batallas en el terreno de la comunicación.

Artículo publicado originalmente en Misión Verdad

María Fernanda Barreto
María Fernanda Barreto

Escritora, investigadora y educadora popular colombo-venezolana, integrante de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad

Rusia se acerca a Asia

Rusia se acerca a Asia

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

Las sanciones económicas de Occidente y sus lacayos contra Rusia parecen generar un efecto poco deseado por algunos en Washington y Bruselas. Ya hay algunos analistas del poder occidental que advierten que tales medidas antirrusas acercan más a Moscú con China y hacen fuerte a Putin en Asia.

China ha dicho en varias ocasiones ante la opinión pública mundial que su amistad con Rusia es “tan sólida como una roca”. Pero ha negado que le esté dando ayuda militar a Moscú para el accionar antifascista en Ucrania. Sin embargo, los auxilios económicos y financieros no se descartan desde Pekín hacia el amigo ruso. Esto lo advierte Estados Unidos, que ha lanzado una dura amenaza a los chinos si siguen colaborando con los rusos. En el medio de este escenario tenso, Estados Unidos juega con su carta taiwanesa, mientras China irritada sigue diciendo a los cuatro vientos que la “China Taipéi” es una “provincia rebelde” desde 1949.

Rusia sabe que China será un aliado importante en el medio de las tensiones con Estados Unidos. Una y otra vez Pekín culpa a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) de lo que pasa en Ucrania. Pero llama a la paz y a un alto fuego, para buscar una salida diplomática. Los rusos en este contexto buscan reforzar alianzas con potencias regionales en Asia.

Asia central, frente a Rusia y China

Dicen algunos portales que las sanciones de Estados Unidos a Rusia, excluyendo a este país del sistema interbancario SWIFT, podría terminar siendo un boomerang para el poder hegemónico del dólar como divisa internacional. Un caso interesante es el de la amistad Rusia-China. Nueva Delhi acordó comprar 3 millones de barriles de crudo ruso con un gran descuento, y es probable que en los próximos meses el comercio entre ambas naciones toque otra área crucial: la defensa.

India, el mayor importador de petróleo del mundo detrás de China y Estados Unidos. Además del acuerdo petrolero, el gobierno indio del premier Narendra Modhi también está explorando formas de mantener el comercio con Rusia mediante la reactivación de un acuerdo de la era de la “Guerra Fría” llamado comercio entre rupias y rublos. Permitiría a las empresas indias y rusas hacer negocios evitando la necesidad de usar dólares estadounidenses, la moneda predominante del comercio internacional, y reduciendo el riesgo de posibles sanciones estadounidenses. Ya India comercia con Irán, otro país bajo sanciones de Estados Unidos, utilizando un acuerdo comercial similar entre riyal y rupia.

Rusia y China mantienen un equilibrio de amistad, sobre todo en la región de Asia central, rica en reservas de gas y petróleo.

En 2016, Modi y Vladimir Putin supervisaron un acuerdo de 13 mil millones de dólares entre Rosneft y una refinería en el estado natal de Modi, Gujarat, que representó la mayor inyección de inversión extranjera en la historia de India y el mayor acuerdo de salida de Rusia. Mientras tanto, las empresas energéticas indias han invertido 16.000 millones de dólares en yacimientos petrolíferos siberianos.

India y Rusia también están explorando la posibilidad de utilizar el yuan chino como moneda de referencia para valorar el mecanismo comercial rupia-rublo.

Rusia también está estableciendo fuertes contactos con sus vecinos de Asia Central. Y aquí entra en escena otra vez China. Rusia apuesta por la fuerte demanda de gas y de petróleo de China para darle salida a sus reservas. Para el 2030, las necesidades de gas de gas del gigante asiático serán un 40% mayores a las de 2020, advierte la Agencia Internacional de la Energía (AIE). El gas ruso solo representa el 5% del consumo chino. Aunque los volúmenes del gas que consume China no cesan de aumentar, siguen siendo muy inferiores a las importaciones europeas, principal destino del gas ruso.

La Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) es una organización de vocación político-militar entre varios países de Europa y Asia Central. Integrantes de la OTSC son Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Rusia y Tayikistán.

Rusia suministra a China el 16% de su petróleo, una media de 1,59 millones de barriles diarios el año pasado. Para abastecerse de gas ruso, China tiene dos opciones: a través de tuberías (gasoductos) o con terminales de gasificación adonde se transporte, en general por mar, gas natural licuado (GNL). El primer gasoducto Rusia-China entró en servicio en 2019. Denominado “Power of Siberia” (Potencia de Siberia), el tubo conecta, por más de 2.000 km., yacimientos de Siberia oriental con la frontera china.

El tramo chino, que en un futuro debería facilitar el suministro de gas hasta Shanghái, se divide en tres partes. Una de ellas todavía está por construir. El conjunto estará completamente operativo en 2025. “Power of Siberia” podrá suministrar 38.000 millones de m3 al año. Además se contempla la construcción de un segundo gasoducto, “Power of China 2”, que debería atravesar Mongolia. Si la obra se lleva a cabo, la infraestructura suministrará 50.000 millones de m3 de gases suplementarios a China.

Narendra Modi, premier de India, Xi Jiping, presidente de China, y Vladimir Putin, presidente de Rusia, en una cumbre BRICS (Bloque Brasil-Rusia-India-China-Sudáfrica).

Rusia y China hacen valer el rol que tiene Mongolia. Se trata de un país enlace. Los mongoles hace tiempo que tienen buenas relaciones con los rusos, y hace poco con los chinos. En diciembre de 2019, Gazprom y el gobierno de Mongolia firmaron un Memorando de Entendimiento. En enero de 2022, Gazprom y Mongolia firmaron un protocolo sobre los resultados de la consideración de un estudio de viabilidad (FS) para la construcción del gasoducto Soyuz Vostok. Ukhnaagiin Khürelsükh es el actual presidente de Mongolia, considerado un “prorruso” y un “prochino”. Anteriormente fue primer ministro de Mongolia, desde octubre de 2017 hasta enero de 2021, bajo la presidencia de Khaltmaagiin Battulga, de centro-derecha, que se fue acercando, no obstante, a Moscú y Pekín.

Rusia también ha abierto puentes muy significativos a Kazajistán, donde gobierna un aliado, Kasim Tokayev. El mandatario kazajo autorizó la entrada de tropas de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), al mando de Rusia, para neutralizar a los manifestantes que protestaban contra su gobierno y el alza de los precios de los combustibles. Esto ha reforzado la alianza entre Moscú y Nursultán.

La alianza de la llamada OTSC está conformada actualmente por Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Rusia y Tayikistán, y fue concebida como una unión para contrarrestar las amenazas militares externas. Kazajistán, una nación de unos 19 millones de habitantes, comparte una extensa frontera con Rusia y se encuentra en lo que Moscú considera como su esfera de influencia. Esta es la primera vez que la OTSC, fundada después de la disolución de la Unión Soviética, acepta desplegar “fuerzas de paz” para ayudar a un país miembro. Kazajistán es un aliado internacional muy importante para Rusia. Es miembro de todos los proyectos de integración de Moscú como la Unión Económica Euroasiática.

Rusia pisa fuerte en Asia. Ya lo hace en Irán, en Siria, en Arabia Saudí y busca no perder terreno en Asia central. Hasta ha establecido sus relaciones con el régimen talibán afgano. Claro está, que todo anda coordinado siempre con una especie de alianza gasífera y petrolera con Pekín. Todo esto pone nervioso a Washington.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Mongolia ¿entre Rusia y China?

Mongolia ¿entre Rusia y China?

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

Mongolia, tierra del famoso líder Gengis Khan, es un estado que se ubica entre dos gigantes de la geopolítica. En los tiempos modernos ha estado siempre con sus relaciones fronterizas con Rusia y China. Pero pocos recuerdan que Mongolia fue el segundo país en proclamar el socialismo marxista en la historia mundial.

Una noticia en el medio de la crisis ucraniana no fue muy atendida por los grandes medios demonizadores de Rusia. Gazprom, la mayor compañía estatal de Rusia, dio un nuevo paso hacia el posible acuerdo de suministro de gas natural más grande de su historia con China luego de que las naciones de todo el mundo rompieran los lazos económicos y políticos con Putin por la situación de Ucrania. Gazprom suscribió un contrato para diseñar el gasoducto Soyuz Vostok a través de Mongolia hacia tierras chinas.

Este supuesto nuevo gasoducto Soyuz Vostok transportará hasta 50.000 millones de metros cúbicos de gas natural por año a Mongolia, en medio de las montañas alguna vez recorridas por Gengis Khan. Todo parece indicar que los mongoles quieren estar cerca de sus vecinos gigantes.

Vale recordar que, en diciembre de 2019, Gazprom y el gobierno de Mongolia firmaron un Memorando de Entendimiento. En enero de 2022, Gazprom y Mongolia firmaron un protocolo sobre los resultados de la consideración de un estudio de viabilidad (FS) para la construcción del gasoducto Soyuz Vostok.

En la actualidad gobierna el histórico Partido del Pueblo de Mongolia (PPM). El PPM gobernó el país entre 1921 y 1996, hasta 1990 en carácter de partido único. Accedió al poder nuevamente en 2000 hasta 2004 y entre 2006-2009, formó parte de un gobierno de coalición.

El recuerdo soviético de Mongolia, país asiático que fue el segundo en proclamar el socialismo marxista leninista en la historia mundial. Fue en 1924.

Hay que aclarar que el PPM fue de origen marxista leninista, y el que fue parte de la fundación de la República Popular de Mongolia. Pero en 1990 abandonó el marxismo leninismo y pasó a ser socialdemócrata. No obstante, hoy en día, se ha alineado a Moscú y Pekín. Ukhnaagiin Khürelsükh es el actual presidente de Mongolia, del PPM, y considerado un “prorruso” y un “prochino”. Anteriormente fue primer ministro de Mongolia, desde octubre de 2017 hasta enero de 2021, bajo la presidencia de Khaltmaagiin Battulga, del Partido Democrático (PD), de centro-derecha, que se fue acercando, no obstante, a Moscú y Pekín.

Interesante observar estas posturas. Si bien en 1990 Mongolia se acercó a Washington y adoptó el capitalismo, las relaciones con Rusia y China no se terminaron del todo. La Federación Rusa es capitalista y la República Popular China es “socialista de mercado”. Mongolia capitalista actual no dudó en unirse.

Desde tiempos de la China Qing (1644-1912) las tierras de los mongoles quedaron bajo sometimiento de la etnia Han. Pero los señores terratenientes mongoles pactaron con los Qing. El budismo es la creencia imperante en tierras mongolas y es del tipo lamaisiano.

En julio de 1911 un grupo de señores terratenientes Khalkha persuadieron al Jebtsundamba Khutuktu, la cabeza del budismo mongol, de que Mongolia debía declarar su independencia de la dinastía Qing. Acordaron enviar una pequeña delegación a Rusia para obtener asistencia para esta tarea. En octubre de 1911 la revolución republicana estalló en China, y las diversas provincias una tras otra fueron declarando su independencia del gobierno Qing. El 1 de diciembre de 1911 “Mongolia Exterior” declaró su independencia, y estableció una teocracia bajo el líder religioso Khutuktu. El 29 de diciembre de 1911 fue entronizado como Bogd Khan (Gran Khan, o Emperador) de Mongolia. Reinó desde 1911 hasta 1919.

Entre 1911 y 1921 los comunistas leninistas iniciaron una lucha contra los señores terratenientes mongoles y con mucha ayuda de Moscú. En octubre de 1920 una delegación mongola comunista llegó a la Rusia socialista para pedir el apoyo de los bolcheviques. Lenin aprobó la ayuda. Khorloogiin Choibalsan era el líder marxista más respetado de Mongolia. Un tal Mijaíl Kucherenko era otro destacado dirigente y muy admirador de Lenin. Otro miembro era Damdin Sükhbaatar, un soldado del ejército mongol que luego de su fallecimiento, fue canonizado por los historiadores comunistas como el “Lenin de Mongolia”.

En 1921 la División Asiática de Caballería liderada por el comandante ruso Román von Ungern-Sternberg, quien recibió la aprobación del monarca mongol Bogd Khan, en plena guerra civil rusa ayudó a los mongoles expulsar a los chinos. Hacia fines de 1922 se funda la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URRS) y los comunistas mongoles lo celebraron.

El 26 de noviembre de 1924 fue proclamada la República Popular de Mongolia, un Estado socialista orientado hacia Moscú. Unidades del Ejército Rojo llegaron a Mongolia. Es decir, Mongolia se convirtió en el segundo país marxista leninista de la historia mundial.

Navaandorjiyn Jadambaa fue el primer presidente de Mongolia socialista. Pero el hombre fuerte era Choilbasan, que se hizo con el poder en 1929 con ayuda de Stalin. Gobernó hasta 1952, año de su muerte. Sus sucesores fueron tan prosoviéticos como él.

En sus diferentes etapas la URSS estuvo compuesta por un número variado de repúblicas constituyentes que osciló entre 4 y 16. El número máximo fue de 16 e incluyó a la República Soviética Socialista de Carelo-Finesa, que existió entre 1940 y 1956. Precisamente en esa época sonaron voces a favor de la incorporación de Mongolia en el seno de la URSS. Las autoridades mongolas querían que su país se convirtiese en la 17ª república del gigante comunista.

Ukhnaagiin Khürelsükh, presidente de Mongolia, y Vladimir Putin, presidente de Rusia, aliados en Asia central.

En 1956, el nuevo líder de Mongolia, Yunjaagiin Tsedenbal, solicitó en reiteradas ocasiones que su país fuera incorporado en la URSS como una de las repúblicas constituyentes, pero la respuesta de Moscú siempre fue negativa.

Hoy en día, Mongolia se parece a una ex república de la URSS. Ulán Bator es una típica ciudad postsoviética. Además, allí muchas personas estudian el idioma ruso en las escuelas y lo hablan perfectamente. Igual que en muchas repúblicas de Asia Central el principal alfabeto que se usa para escribir en el idioma oficial (en este caso, el mongol) es cirílico. En ese país asiático hay muchos monumentos hechos al estilo soviético. La población de Mongolia es de tan solo 3,53 millones de personas.

Mongolia capitalista actual está de nuevo en la encrucijada entre Rusia y China, dos potencias que tienen mucho que decir. Antes, Mongolia era más bien un Estado tapón. Hoy parece un Estado lazo entre Moscú y Pekín. La dirigencia mongola desde 1991-1992 no se animó a establecer lazos muy concretos con Occidente. Parece ser que saben que sus dos vecinos gigantes no lo permitirían. Mongolia no es Ucrania. Mongolia no es Taiwán.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

De vencedores y vencidos

De vencedores y vencidos

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

Algunas apreciaciones respecto de lo que acontece en el mundo de hoy. ¿Alguien gana? ¿Quiénes perdemos? ¿Es inevitable revertir la situación? ¿Hay certidumbres? Algunas de estas preguntas son las que intentaremos despejar.

En reiterados artículos editoriales como este hemos retomado las palabras del presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin. Palabras más, palabras menos, el mandatario insistía allá por 2012 con que vivíamos en un mundo donde la única regla que existe es que no hay reglas. Cuán cierta se vuelve hoy la frase.

Como todo en política aquí no se trata de separar entre buenos y malos. Parafraseando a la famosa película de George Lucas no existen unas fuerzas oscuras y otras iluminadas o puras. La política como el arte de poder transformar las cosas responde a intereses. Intereses de un lado y del otro. Intereses que no son en forma de binomio, sino de múltiples niveles.

Está claro que no todos los intereses (o interesados) tienen el mismo peso, las mismas posibilidades de materializarse o incluso las mismas consecuencias. Pero no dejan de ser intereses. Obviamente, bajo el sistema capitalista, quienes son propietarios de los medios de producción (parafraseando a Marx) tienen mejores posibilidades. Hoy ya no son las fuerzas de producción, sino un entramado muy complejo de desenredar que asocia medios de comunicación (producción de sentido); influencia en los poderes judiciales a todo tipo de escala; grandes inversiones financieras en bolsas de todo el mundo, que han robado tanto dinero que pueden darse el lujo de convertirse en prestamistas privados; y un largo etcétera de elementos que se podrían agregar.

Desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial (que no fue mundial sino básicamente europea o euroasiática en su defecto), EEUU surgió como el gran ganador: se convirtió en el prestamista estrella para la reconstrucción, se encargó de que Hollywood construyera ese relato ficcional que tergiversaba la historia real, consiguió una cada vez mayor influencia mediática (hay que recordar que más de un 90% de la producción de noticias pasa por manos norteamericanas o de países fuertemente influenciados por ellos), y las empresas gringas cada vez adquirieron mayor fuerza e influencia global (entre ellas el complejo industrial-militar-farmacéutico), entre otras.

Todo ello (y otras travesuras que han hecho, como invasiones, asesinatos selectivos, y un montón de etcéteras más) reforzó la creencia de muchos gobiernos norteamericanos de que eran los salvadores del mundo por gracia divina; que eran los guardianes de principios y valores impuestos por la divinidad. Todo aquel que osara contradecirlo era aplastado.

Claro, esto se vio potenciado con la caída del Muro de Berlín y de la URSS, y, por consiguiente, con la globalización de la dominación occidental encabezada por gringolandia. Una dominación que poco a poco se fue anquilosando y que generó que desde un perfil bajo otros países comenzaran a repuntar a grado tal de ponerla en cuestión.

Este “hacer lo que quisieron” estuvo vigente básicamente hasta los acontecimientos sucedidos en Siria. Eso que el Doctor en Economía -y amigo de la casa- Jorge Beinstein llamaba el “Techo sirio”, momento en el cual las fuerzas populares de ese país los derrotaron militarmente, junto con su presidente Bahar Al Assad y sus socios/amigos: el Hezbollah, la República Islámica de Irán y fundamentalmente la Federación Rusa comandada por Putin.

Desde entonces el retroceso norteamericano no ha dejado de crecer. En Nuestra América vivimos una década de gobierno populares, Europa se fue despegando paulatinamente (sobre todo durante la administración Trump), África dejó de ir arrastrado de las narices detrás de occidente y comenzó a crear vínculos más sólidos con China, y éste último se convirtió en la fábrica del mundo, ergo en la principal potencia económica a nivel mundial.

De esta forma, EEUU se quedaba rezagada: en lo militar Rusia le lleva décadas en materia de tecnología y en lo económico China lo superó -en gran medida gracias a la globalización impuesta por occidente- como primera potencia global; ambos casos también relacionados a los avances tecnológicos.

En lo que sí siguieron siendo potencia fue en lo financiero especulativo, en el dominio de los organismos creados luego de los acuerdos de Bretton Woods (FMI, BM, ONU, OTAN) y en su influencia mediática y comunicacional, ya no sólo con los medios tradicionales, sino con las famosas redes sociales, donde una gran parte de la población mundial consume productos: el famoso GAFAM (Google, Ámazon, Facebook, Appel y Microsoft). Pese a ello, China le disputa esa hegemonía no sólo en lo relacionado a las empresas tecnológicas, sino en el área diplomática e incluso en el peso específico dentro de instituciones como el FMI o en la construcción paralela de otras.

EEUU no se podía permitir seguir perdiendo influencia y cual bestia herida utilizó todas sus herramientas para intentar frenar el avance de estas dos nuevas potencias. Sanciones, guerra económica y financiera, guerra de propaganda, guerra diplomática, y -lamentablemente- también guerras en el plano militar. Eso fueron los terroristas y mercenarios en Siria, Libia, Venezuela, Irán u otros países enemistados con EEUU, y eso también es la guerra impuesta hoy en Ucrania.

Se preguntarán ¿por qué Ucrania? Simplemente porque es una región vital en la lógica de funcionamiento de la vida de Rusia. Es como si Hitler estuviera a las puertas de Moscú sin estar en el contexto de la SGM. Simple y sencillamente porque a EEUU y occidente (léase Europa) no les gusta la competencia. Quieren ser ellos los mandamases del barrio y para ello tienen que balcanizar a Rusia a como dé lugar.

Y en este punto se ve con claridad por qué muches insistimos en que la producción de sentidos, de relatos y la batalla cultural hoy por hoy tienen un peso sin precedentes en la historia de la humanidad. Las grandes agencias (empresas) de comunicación construyen desde hace décadas un relato anti-ruso, hoy potenciado por el conflicto; empresas como Facebook o YouTuBe censuran a medios rusos como RT o Sputnik que cuentan la otra cara de la moneda; a periodistas que contradicen el relato occidental Twitter intempestivamente les sindica como “medio afiliado al gobierno de Rusia”; y muchos medios construyen “noticias” con información falsa o tergiversada (Fake News).

Y el accionar comunicacional occidental da cuentas de que -como decía Putin- en este mundo capitalista de hoy no importan las reglas. Y es sólo un ejemplo de cómo funciona la cosa, porque esto mismo se podría aplicar a lo económico, a lo diplomático, a lo comercial o a lo jurídico.

Desde la llegada de Putin al gobierno ruso, tiempo después de la caída de la Unión Soviética, el mandatario viene advirtiendo sobre las posibles consecuencias de la expansión hacia el este de la OTAN (instrumento militar europeo pero que comanda EEUU). Casi ningún medio occidental se preocupó por el tema, al contrario, lo ocultaron/ningunearon. Casi ningún medio occidental se rajó las vestiduras por el padecimiento de los pueblos del Dombass, bombardeados desde hace 8 años por las administraciones neonazis de Kiev. Pocos medios occidentales ponían en cuestión las sanciones unilaterales de EEUU (acompañadas fundamentalmente por Europa contra otras naciones bajo pretexto de defender los Derechos Humanos).

Como lo señalamos en reiteradas oportunidades en este espacio editorial, vivimos un tiempo donde el imperialismo norteamericano declaró la guerra a perpetuidad a los pueblos que buscan ser libres, soberanos y que se oponen a directa o indirectamente a sus directrices. ¿O qué creen que vino a hacer Macri? El endeudamiento con el FMI, la pérdida de empleo, de poder adquisitivo, no fueron otra cosa que condicionar a nuestro pueblo para que no podamos seguir en una senda de construcción de soberanía, esa que desde inicios de siglo emprendieron los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner.

¿Hay certidumbres de lo que pueda pasar? No, claramente vivimos momentos de muchísima incertidumbre y cualquier error de cálculos puede tener un costo altísimo para la humanidad en su conjunto.

¿Es inevitable revertir la situación? La respuesta es sí. Mucho de lo que acontezca dependerá de las luchas que emprendamos como pueblos y de que no nos conformemos con lo posible, sino que apuntemos a buscar lo que esté más allá.

Por el momento los grandes ganadores siguen siendo los de siempre. Aquellos que ganan poder y dinero a costa del sufrimiento del resto de la humanidad. Los que perdemos en este mundo, bajo las reglas del capitalismo, seguimos siendo los pueblos. Revertirlo dependerá de las luchas que podamos gestar; de que logremos generar marcos de unidad fuertes y solidarios; en definitiva, de que logremos convencer a las grandes mayorías que este no es el sistema en el que queremos vivir y que otro mundo es posible.

El imperialismo, el capitalismo (y sus injusticias y opresiones), no caerán solos, hay que empujarlos para que caigan. En esa batalla nos encontraremos.

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

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