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Por Nicolás Sampedro*

Macri, orígenes e instalación de una dictadura mafiosa” es el título del último libro publicado por el Doctor de Estado en Economía Jorge Beinstein, en el que hace un repaso del árbol genealógico de la familia presidencial.

Este analista e investigador persigue los rastros de la familia hasta dar con el surgimiento del clan, allá por los tiempos de Mussolini. Digamos que la empresa familiar la monta Antonio Macri, un calabrés conocido como “Zzi ´ntoni”, aquel que quedó registrado en la historia de la mafia italiana como el capobastone o jefe de la ´Ndragheta, la estructura mafiosa más importante de Calabria, producto del tráfico de cocaína colombiana.

La llegada de Franco Macri a la Argentina en 1949, su posterior unión matrimonial con Alicia Blanco Villegas (miembro de una de las familias oligárquicas tradicionales de la Provincia de Buenos Aires), el ingreso de la familia al club de la patria contratista y el gran salto que dieron en la dictadura haciendo negocios con los altos mandos (Franco Macri y el Almirante Massera compartieron pertenencia en la logia mafiosa italiana P2), son algunos de los hechos que según explica Beinstein, colocan a Maurizio como el jefe natural del clan familia; el capobastone de la ´ndrina.

La historia del clan Macri, es la que explicaría (según el autor) el derrotero contrarevolucionario de medidas antipopulares que nos están llevando vertiginosamente hacia un callejón sin salida: hiperdevaluación, reducción de impuestos a las exportaciones, suba de tasas de interés y de las tarifas, la apertura de importaciones y la liberalización del mercado (lo cual explica el incremento de la inflación), la contracción de los salarios reales, el achicamiento del mercado interno, el incremento del déficit fiscal, la creciente desocupación y la fuga de capitales. Un gran saqueo concentrador de ingresos, sistemáticamente enviados al exterior.

Todo esto combinado con un explicito avance sobre las subjetividades y los derechos conquistados, dan cuenta del plan operativo ejercido en poco más de dos años y medio de gestión Cambiemos. El deterioro sobre la educación y la salud pública, los intentos de reinstalar la teoría de los dos demonios, la persecución a los sindicatos que se plantan y luchan, la persecución judicial a opositores políticos (fundamentalmente a Cristina Fernández de Kirchner y quienes fueron parte de su gobierno). Políticas de un mundo tenebroso, protegido por jueces, políticos, burocracias sindicales, periodistas y comerciantes que ejercen su influencia sobre grandes sectores de nuestro pueblo, y más aun sobre los sectores medios.

Pero el caso argentino no está aislado de lo que sucede en toda Nuestra América. Un territorio que EEUU considera su patio trasero y que pretende reacomodar a sus intereses en la disputa geopolítica a nivel global. Situación que pueden llevar a la práctica de la mano de las lumpenburguesías globales dominantes (burguesías degradadas), con el permanente incremento de una perspectiva militarista que los vuelve cada vez más irracionales (producto de la degradación del sistema capitalista).

Este avance hacia la dictadura mafiosa se sostiene sobre tres pilares: la corrupción de dirigentes, la represión de la protesta social y política, y el bombardeo mediático. Operaciones de resultados inciertos a la hora de abrir la heladera y ver, que mes a mes, se le puede meter menos comida; que ya es prácticamente insostenible el costo de los servicios públicos, que cada vez hay más desempleo, y que la semilla del odio crecer al mismo tiempo que los niveles de conflictividad social.

Origen y auge de las lumpenburguesías latinoamericanas

Jorge Beinstein
https://beinstein.lahaine.org/origen-y-auge-de-las-lumpenburguesias-latinoamericanas/

Ollas no, dicen los que siembran miedo, pero los sectores populares se siguen organizando y no dejaran de avanzar en procesos de unidad que posibiliten poner un freno a ésta situación compleja de solucionar, si vemos el cuadro completo y no sólo los escenarios locales.

En 2012 el presidente ruso, Vladimir Putin, aseguró en una conferencia que el mundo en el que vivimos solo tiene una regla: que no hay reglas. Y si tenemos en cuenta esta afirmación entenderemos que no sólo es necesaria, sino una obligación histórica, dejar las mezquindades de lado y aportar a cada escenario de lucha, dedicar día y noche a la construcción de esa larga y ancha avenida, que es la unidad del campo popular, para intentar sortear esta situación de la manera menos dolorosa y traumática posible.

Es sabido que en un escenario como el de 2001, las muertes las pone el pueblo. Por lo tanto es necesario, y una obligación, asumir ésta responsabilidad y realizar aportes concretos para afrontar este delicado y complejo momento.

La pregunta es: ¿Estamos a la altura de este desafío histórico?


* Periodista especializado en temas internacionales, conductor del programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio UNLP), productor del programa Columna Vertebral (Radio Estación Sur - FM 91.7), columnista del programa La Marea (Radio Futura – FM 90.5) editor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.

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