“Aprender a resistir, ni a irse ni a quedarse, a resistir”

La orden ejecutiva de Trump se suma a las al menos 150 medidas coercitivas unilaterales que ha emprendido el imperio contra la República Bolivariana de Venezuela 2017 que intentan minar las posibilidades del gobierno de Nicolás Maduro para sortear la embestida del imperio.

Por Nicolás Sampedro*

Donald Trump (Presidente de EEUU) y Nicolás Maduro Moros (Presidente de Venezuela)

El cálculo y la dinámica electoral Argentina parece una aplanadora que saca de circulación todo a su paso. Poco y nada se ha hablado de la gravedad de algunos acontecimientos que están sucediendo a lo largo y ancho de este mundo, fundamentalmente lo sucedido en torno a Venezuela, por la proximidad y las implicancias que pueden tener.

El lunes de esta semana Donald Trump firmó una Orden Ejecutiva con la cual, literalmente, bloquea en su totalidad las actividades financieras, económicas y comerciales del país sudamericano. Posiblemente servirá para tomar dimensión de la gravedad de esta medida lo publicado por el medio norteamericano The Wall Street Journal, el cual señala que es «la primera vez que Washington aplica medidas de este tipo contra un gobierno del hemisferio occidental en más de 30 años«[1].

Algo similar a lo que marcaba la cadena BBC la cual indicaba que “esta medida de embargo guarda similitudes con la Ley Helms Burton con la cual se le ha aplicado un bloqueo a Cuba durante más de 50 años[2].

La orden ejecutiva de Trump se suma a las al menos 150 medidas coercitivas unilaterales que ha emprendido el imperio contra la República Bolivariana de Venezuela desde 2017[3] hasta la fecha, que intentan minar las posibilidades del gobierno de Nicolás Maduro para sortear la embestida del imperio.

Recientemente el sociólogo y comunicado argentino radicado en Venezuela, Marco Teruggi, dialogó con el integrante de la Asamblea Nacional Constituyente y profesor en la Universidad Central de Venezuela Julio Escalona, el cual señala que el bloqueo económico, financiero, busca asfixiar al país caribeño. «Están incrementando la presión a ver hasta dónde se aguanta”. “Lo que hay que tener en la cabeza es cuál es la otra jugada que está preparando EEUU«, plantea Escalona[4].

Las maniobras tienen un fin central: generar caos. «El objetivo es convertir la vida cotidiana en un infierno, que la gente no encuentre cómo vivir, y entonces esperan que el pueblo se rebele, se desmoralice, tenga pérdida de confianza, de fe, es agudizar el caos, y por lo tanto la cohesión social, que las iniciativas populares se vean frustradas«[5].

El imperio sabe que sin romper la unidad del pueblo venezolano y sin fracturar a las Fuerzas Armadas, poco y nada podría hacer. Ante una oposición política claramente en declive, que no tiene la capacidad de enfrentar en las urnas al oficialismo y que a medida que avanzan las sanciones y las acciones beligerantes, parece generar el efecto contrario.

Precisamente esto sucede porque una de las cosas que legó el comandante Chávez al pueblo venezolano es esa posibilidad de comprenderse como sujetos colectivos y saber que no están solos en esta lucha.

Una de las políticas que intenta generar este bloqueo y que se han mencionado en notas anterior) es romper con una de las políticas que ha sostenido el gobierno bolivariano: las cajas CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción). Ayuda que brinda el Estado venezolano a más de 6 millones de familias (24 millones de personas si tomamos una familia tipo de 4 integrantes).

Por citar sólo un ejemplo, hace unos días la cancillería venezolana y la vicepresidenta Delcy Rodríguez, denunciaban que en Panamá se retuvo un buque que llevaba 25 toneladas de alimentos hacia Venezuela. Alimento que precisamente nutre esas cajas CLAP[6].

Jesús García, un venezolano de a pié del barrio Altos de Lídice señala que «la frontera son las cajas Clap, esa es la delgada línea roja”. Difícilmente se aguante sin los Clap, aseguran. Una caja con 19 productos alimentarios cuesta la mitad que un sólo kilo de harina de maíz en la calle. Cuando las cajas se demoran crece la tensión, los mensajes para saber cuándo llegarán”[7]

La política de agresiones a Venezuela hay que comprenderla en múltiples direcciones. No es sólo derrotar a quien sigue siendo faro de resistencia para los pueblos de Nuestra América, es además apoderarse de la mayor reserva de hidrocarburos del mundo, es dar un mensaje al resto del mundo, es intentar impedir que Rusia y China se sigan metiendo en lo que consideran su patio trasero, pero también es parte de la campaña electoral de Trump.

La pérdida de popularidad dentro de EEUU, hace peligrar su renovación de mandato en 2020, por eso las agresiones a Venezuela. A nivel global, y por más que diga que lo que le preocupa es salvar a su propio país, Trump se hunde cada día más en los brazos financieros de Wall Street y la City de Londres. A nivel regional, se hunde cada vez más en los brazos de la mafia de Miami y de los intereses corruptos de las derechas latinoamericanas. 

Las sanciones también son un mensaje para la oposición venezolana que estaba encaminada a llegar a un acuerdo con el gobierno venezolano en lo que comenzaron siendo los diálogos de Oslo, que debían continuar esta semana en Barbados. Diálogos que se pusieron en Stand by tras la decisión de Trump.

Escalona insiste: «EEUU no va a ceder en la guerra contra Venezuela”. Significa que no habrá tregua, que aumentará la superposición de variables de asalto con la impunidad imperial que le permite a Trump declarar un embargo y contar con un silencio cómplice de gobiernos aliados de Europa, así como aplausos de gobiernos de derechas latinoamericanas” [8], que como sucede en Argentina, utiliza la situación de Venezuela para deslegitimar a la oposición.

Y si bien para el intelectual venezolano la opción militar está lejos de poder suceder, incluso por propios sectores norteamericanos que saben las consecuencias y los costos que tendría, lo que no está descartado es el accionar paramilitar, hecho que no se habla en la gran prensa hegemónica occidental de los países aliados al imperio. Una forma de agresión que se han venido sucediendo y que tuvo como una de sus últimas apariciones, el asesinato de 6 militantes chavistas hace pocas semanas.

Cabe retomar las palabras del Consejero Ejecutivo del Centro Mexicano de Análisis de la Política Internacional, Ricardo Orozco, el cual afirma que “en tiempos como éste, las posibilidades de que corra sangre por las calles de América no es sólo una metáfora más sin sentido, sino una posibilidad por completo cierta para un actor (Estados Unidos) que se juega algo más que el control de un espacio estatal, una proyección geopolítica regional y un abasto permanente de hidrocarburos desde los yacimientos más ricos del mundo[9].

Pero el pueblo venezolano se ha caracterizado, desde la llegada de Chávez para acá, en aprender a resistir. “Se trata de una batalla diaria, permanente, donde las necesidades aumentan, la presión para construir respuestas también[10]. Aquí algo que el propio Chávez había afirmado que iba a ser el elemento clave para sostener la revolución como lo son las comunas.

«La comuna es un instrumento práctico para que la comunidad se organice y pueda solventar los problemas en cualquier coyuntura, sobre todo y más aún en una como esta«, cita Marco Teruggi quien además agrega que “la comuna debe resolver con su propia fuerza a la vez que articular con el Gobierno, las instituciones, la dirigencia política[11].

Pero como dice Jesús “nosotros somos de los que creemos que pa’lante es pa’llá, y que bajar los brazos es no solamente traicionar a Chávez sino traicionarnos a nosotros mismos, los que creemos y nos quedamos en este país, entendemos que hay buscar las formas, maneras y alternativas para salir adelante«[12].

Como señala el argentino Juan Gelman en el poema Mi Buenos Aires querido: “Hay que aprender a resistir, ni a irse ni a quedarse, a resistir”[13]


* Periodista especializado en temas internacionales, conductor del programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio Universidad Nacional de La Plata), productor general del programa La Marea (FM 90.5 Radio Futura), redactor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.

Bibliografía:
[1] http://misionverdad.com/la-guerra-en-venezuela/se-oficializa-el-embargo-contra-venezuela-las-claves-y-el-contexto
[2] Idem 2
[3] https://www.telesurtv.net/telesuragenda/cronologia-sanciones-eeuu-venezuela-historia-20190529-0002.html
[4] https://mundo.sputniknews.com/america-latina/201908071088307884-eeuu-vs-venezuela-el-embargo-como-parte-de-una-guerra-sin-retorno/
[5] Idem 4
[6] https://www.telesurtv.net/news/venezuela-retencion-barco-alimentos-canal-panama-20190807-0017.html
[7] https://mundo.sputniknews.com/america-latina/201908091088334294-como-reaccionan-los-barrios-frente-al-bloqueo-economico-en-venezuela/
[8] Idem 4
[9] https://www.alainet.org/es/articulo/201450
[10] Idem 7
[11] Idem 7
[12] Idem 7
[13] https://www.poeticous.com/juan-gelman/mi-buenos-aires-querido?locale=es

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