De la “política militar” a la “política de defensa”

De la “política militar” a la “política de defensa”

TIEMPO DE LECTURA: 8 min.

En 1988, durante el gobierno de Raúl Alfonsín, se aprobó la Ley de Defensa Nacional. El proyecto fue redactado en conjunto por peronistas y radicales y obtuvo amplia mayoría en el Congreso. Sin embargo, durante los siguientes 18 años, la agenda de la defensa se vio dominada por la necesidad de subordinar y limitar el comportamiento político de las Fuerzas Armadas.

El capítulo de cierre de la agenda centrada exclusivamente en el control civil llegó finalmente en 2006. El gobierno de Néstor Kirchner impulsó la reglamentación de la Ley de Defensa Nacional a través del Decreto N° 727/06, mediante el cual se aclaraban algunos puntos que habían sido objeto de interpretaciones diversas. En este sentido, se dejaba explícito que las FFAA iban a ser empleadas en agresiones de origen externo y estatal. Cabe destacar -y es importante prestar atención a este punto- que durante los 90 y a principios de los 2000, hubo presiones yanquis para incorporar a las FFAA de la región a la lucha contra “las nuevas amenazas”, identificadas en el terrorismo y el narcotráfico.

Contexto regional

A lo largo de la historia hemos visto que la política de Defensa Nacional ha ido cambiando de acuerdo a los intereses estratégicos en el contexto internacional y especialmente regional. En este sentido, las Fuerzas Armadas han desarrollado diversas tareas: en algunos casos enmarcadas en la promoción del desarrollo institucional, económico y social; y en otros, como parte de un instrumento de represión y disciplinamiento social.

La última dictadura cívico-eclesiástico-militar en Argentina no fue la única de la región. Por el contrario, hubo procesos militares en varios países del continente, y como afirma la periodista y escritora Telma Luzzani, “durante los 60 y 70, Estados Unidos hizo esfuerzos por comunicar las Fuerzas Armadas de la región con el Pentágono”.

Los objetivos quedaron claros un tiempo después. Había un fin político-económico, que implicaba la consolidación del neoliberalismo como sistema; y una meta militar (que encontró en la Escuela de las Américas su vehículo): ejercer un control sobre las fuerzas armadas de la región (así podrían saber qué iban a hacer nuestros militares, recolectar información, conocer con qué tecnología contaba cada ejército y por lo tanto, cuáles eran las capacidades militares de cada uno de ellos).

A comienzos del siglo XXI, Nuestra América vivió procesos transformadores, liderados por gobiernos progresistas en la región, que impulsaron organismos de cooperación económica y militar sin la participación de Estados Unidos, como Petrocaribe, la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (ALBA), la UNASUR y la Organización del Tratado del Atlántico Sur (OTAS), entre otras.

Ante semejante “descaro” de los pueblos nuestroamericanos, Estados Unidos ha respondido, como analiza Luzzani, con una creciente militarización, el desconocimiento explícito de las leyes internacionales, y durante los últimos 10 años, apoyando el avance de derechas antidemocráticas (el caso más explícito es el del golpe a Evo Morales en Bolivia), y promoviendo el caos, principalmente, a través de nuevas técnicas (ataques informáticos, pulsos electromagnéticos dirigidos, terrorismo mediático, lawfare).

12 años de avances hacia una “política de defensa”

Durante la gestión de Nilda Garré como Ministra de Defensa de la Nación (2005-2010) se registraron los avances más significativos en materia de conducción efectiva de la política de defensa. A la profundización de la política de “revisión del pasado”, se sumó el avance en la materialización de los desafíos que afectan la conducción estratégica del sector.

En 2006, por primera vez, se convocó al Consejo de Defensa Nacional, con el objetivo de elaborar un diagnóstico sobre la situación estratégica nacional, y se firmó el Decreto 1691/2006, que aprobó la Directiva sobre Organización y Funcionamiento de las Fuerzas Armadas, que establecía las pautas para el diseño, empleo y selección de equipamiento para el Instrumento Militar. Esto, sumado a la reglamentación de la Ley de Defensa Nacional (Decreto 727/06), que vino a saldar una deuda de 18 años, trazó un corte fundacional en la política de defensa.

Nilda Garré y Néstor Kirchner

Otra medida de relevancia fue la sanción del Decreto 1729/2007, que instauró un Ciclo de Planeamiento de la Defensa Nacional (CPDN) -basado en el método de capacidades militares en reemplazo del de hipótesis de conflicto-, conducido en su totalidad por el nivel político. La normativa establecía que cada Ciclo debía iniciarse con el dictado de una Directiva de Política de Defensa Nacional (DPDN) concebida por el Ejecutivo.

Los Decretos 1714/09 y 2645/14 establecieron las DPDN de los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner, en las que se asentaron las apreciaciones estratégicas de la Argentina en torno al escenario global y regional, e instruyeron al Ministerio de Defensa y a sus dependientes Fuerzas Armadas, a adecuar su estructura, funcionamiento y previsiones en virtud de las exigencias allí contempladas.

Las DPDN de 2009 y 2014 describían a Sudamérica como una “zona de paz”  atravesada por diferentes instancias de cooperación y confianza en materia de defensa, seguridad internacional y ayuda humanitaria. En efecto, mutaron las percepciones de amenaza y desconfianza entre los países de la región, lo que derivó en una modificación conceptual sobre el papel de las Fuerzas Armadas.

En síntesis, el escenario regional se caracterizaba por ser una región libre de armas de destrucción masiva, por la resolución de conflictos a través de canales diplomáticos u organismos regionales (con especial hincapié en la UNASUR y el Consejo de Defensa Suramericano), medidas de cooperación y transparencia en materia militar, y apoyo a los esquemas de seguridad colectiva, sin que ello implique la renuncia a la defensa autónoma.

2015-2019: Un gobierno PRO retrocesos

Durante el gobierno de Mauricio Macri se experimentaron una serie de retrocesos incrementales en el diseño del planeamiento estratégico de la defensa. A través del Decreto 683/2018 se modificó la Reglamentación de la Ley de Defensa Nacional del 2006, alterando la voluntad de les legisladores en lo relativo a la misión principal del Instrumento Militar (repeler agresiones de origen externo).

Asimismo, a través del Decreto 703/3018 se dictó una nueva Directiva de Política de Defensa Nacional, que implicó un alineamiento irrestricto con la mirada que impulsa el Comando Sur de los Estados Unidos hacia los países nuestroamericanos (pero que obviamente Washington no comparte fronteras adentro).

¿Qué implicaba la nueva DPDN (que casualmente se dictó después del préstamo más grande que haya hecho el FMI en su historia)? Que nuestras FFAA hicieran exactamente lo que se proponía desde la Casa Blanca. Si une presta atención al documento que daba inicio al nuevo Ciclo de Planeamiento de la Defensa Nacional, el escenario regional caracterizado por el gobierno de Macri no hace ni una referencia a la UNASUR y se privilegia a la OEA en la resolución de controversias (tras la convocatoria del TIAR contra Venezuela y las elecciones de 2019 en Bolivia, no hay mucho más que agregar).

Durante su gestión, Oscar Aguad recibió al jefe del Pentágono

Como si todavía no quedaran muy explícitas las intenciones, el documento identifica a Venezuela como una amenaza a la consolidación de la paz sudamericana; asigna, pese a la claridad de la normativa vigente (Ley de Defensa Nacional, Ley de Seguridad Interior y Ley de Inteligencia Nacional), un rol a las FFAA en misiones de seguridad; busca forzar una relación entre la región sudamericana y el “terrorismo” islámico, a partir de una caracterización de la Triple Frontera; y describe cuestiones de seguridad como el “tráfico de armas ligeras y pequeñas”, el “crimen organizado” y el “narcotráfico”.

Además de derogar las anteriores DPDN, el Decreto 703/18 también culminó la vigencia del Decreto 1691/2006, buscando herir el corazón de la integración regional en materia de defensa (quedarán para otro capítulo las implicancias de la direccionada destrucción de la UNASUR).

Desafíos

Con el retorno de Agustín Rossi al Ministerio de Defensa, en junio de este año, se retomó la conducción política del planeamiento estratégico de la defensa, lo que supuso dejar atrás el “modelo delegativo” de Mauricio Macri.

A través del Decreto 571/2020 se derogaron los Decretos 683/18 y 703/18, con un decidido impacto sobre los lineamientos estratégicos que deben conducir la política de defensa nacional. La norma emitida implica el retorno de la Reglamentación original de la Ley de Defensa Nacional y el restablecimiento del Decreto 1691/06, lo que constituye una decisión fundamental con vistas a un nuevo Ciclo de Planeamiento.

Además de recuperar la voluntad original del legislador al sancionar el entramado normativo de la Defensa Nacional, la decisión instruye al ministro de Defensa a que eleve en el plazo de seis meses una nueva Directiva de Política de Defensa Nacional.

En este marco, es fundamental desarrollar una política de defensa autónoma, cooperativa y defensiva; una política propia que no esté anclada en los intereses de grandes potencias que dirimirán sus conflictos a través de territorios terceros. La construcción de una política de defensa debe tener en cuenta la consolidación de una zona de paz en la cual puedan desarrollarse plenamente los intereses nacionales.


Fuentes:
– Luciano ANZELINI, Iván POCZYNOK (2014). “El planeamiento estratégico militar en la Argentina (2003-2013): Reflexiones en torno al Gobierno Político de la Defensa” en Austral: Revista Brasileira de Estratégia & Relações Internacionais, v.3, n.6 (p. 143-167).
– Luciano ANZELINI (2017). “El gobierno de Macri y la (re)militarización de la seguridad pública (2015-2017): algunos apuntes para la discusión” en Colección Gobierno y Seguridad, Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo.
– Jorge BATTAGLINO (2011), “Política de defensa y política militar durante el kirchnerismo” en De Luca, M. y A. Malamud, (comps.) La política en tiempos del kirchnerismo. Eudeba, Buenos Aires.
https://www.zona-militar.com/2020/07/03/politica-de-defensa-argentina-una-reflexion-acerca-del-decreto-no-571-2020/
https://www.pagina12.com.ar/275553-agustin-rossi-en-seis-meses-tendremos-que-elaborar-una-nueva
https://www.elcohetealaluna.com/volver-a-lo-propio/
https://www.pagina12.com.ar/276304-un-enorme-avance-en-defensa-nacional

Miranda Cerdá Campano
Miranda Cerdá Campano

Nací en Chubut y milito porque no hay mejor manera de transformar el mundo. Soy hincha fanática de San Lorenzo y fundamentalista de la Vuelta a Boedo, lloro por todo y no sé cómo explicarle a la gente lo mucho que me gusta la palta. 

Defensa Nacional: nuevos tiempos, nuevos desafíos

Defensa Nacional: nuevos tiempos, nuevos desafíos

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

Como se ha mencionado en anteriores artículos, la última década en Nuestra América se ha caracterizado por cambios significativos en las orientaciones de los gobiernos de muchos de los países de la región. Algunos a través de las urnas, otros mediante golpes de estado a gobiernos democráticamente electos. El escenario se complejizó por el aumento en las tenciones entre los EEUU y Rusia-China, que se comenzaron a reflejar en distintas partes del mundo, y como frutilla del postre, apareció la pandemia del COVID-19.

Tenciones en la frontera rusa, movimiento de tropas norteamericanas, colocación de escudos misilísticos en países de Europa del Este, tenciones en el mar de China, presiones de EEUU en Hong Kong, tensiones entre la India y China; una continua desestabilización de Medio Oriente producto de las políticas del ente Sionista, de la familia Saud, la explosión del puerto de Beirut, la continuidad de la guerra en Siria, etc etc etc.

La derecha en Nuestra América

En Nuestra América si bien los gobiernos de la derecha pro-imperio llegaron a apoderarse de los gobiernos de varios países, esos pueblos hermanos han venido dando categóricas luchas en las calles, exigiendo que se respeten sus derechos, mejores condiciones de vida, políticas públicas que les protejan. En definitiva exigen el fin del neoliberalismo.

Esa llamita que encendieran Chávez, Fidel, Kirchner, Lula, Correa, Evo y tates otres, no se extinguió pese a los intentos desenfrenados de una derecha vernácula por desaparecer toda expresión popular, progresista o revolucionaria del continente. A ello se sumaron las crecientes relaciones políticas, comerciales y estratégicas con países como Rusia y China, cosa que los gringos no toleraron, no toleran y no tolerarán; porque se creen amos y señores de estas tierras.

La región como escenario de disputa

Los presidentes de UNASUR y el grupo BRICS se reunieron en Brasil en 2014 (Foto: Con Nuestra América)

El sociólogo especializado en Relaciones Internacionales, Juan G. Tokatlian, sostuvo que seguramente “después de la pandemia se va a agudizar la rivalidad entre EEUU y China” en el continente. El analista enfatiza que “en la medida que se agudicen las tensiones, sin lugar a dudas, los campos de acción y los márgenes de maniobra se reducen[1] para los países de la región.

En la misma línea, Tokatlian sostiene que la región ha perdido gravitación en la escena internacional y que cada vez es más vulnerable por lo que “puede terminar con una suerte de doble dependencia: de EEUU y de China, simultáneamente”. Si bien en parte se puede coincidir ¿Nuestra América corre el peligro de revivir lo que sucedió en áfrica durante la posguerra? Un escenario repleto de operaciones mediático-judiciales, con fogoneo mediático-corporativo para aumentar los enfrentamientos entre sectores que piensen diferente ¿Acaso ese discurso no viene cobrando cada vez más fuerza?

Cabe recordar que históricamente los EEUU se sirvieron de Nuestra América como plataforma para lanzarse al mundo como potencia hegemónica global. El control militar, las presiones económicas y diplomáticas, los bloqueos o la intervención directa han sido moneda corriente, producto de que el continente represente su reserva estratégica para sostenerse como uno de los jugadores a escala global.

Pasado reciente

Líderes se reunirán en Lima en 2012 (Foto: Diariouno.com.ar)

En el inicio del siglo XXI la región vivió un proceso político muy interesante con la llegada simultánea de gobiernos progresistas que construyeron políticas e instituciones, por fuera de la influencia norteamericana: UNASUR, CELAC, ALBA, Petrocaribe, entre muchas otras. Quizás una de las que más molestó a las administraciones norteamericanas haya sido el Consejo Sudamericano de Defensa, el cual pese a no haberse consolidado, comenzaba a hacerlo.

Frente a una región que se pensaba sin el consentimiento de EEUU y que estrechaba lazos y relaciones con potencias como Rusia y China, la reacción de país del norte no se hizo esperar. Podían mencionarse nuevamente algunas de esas reacciones: la reactivación de la IV Flota en 2008 (luego de que Lula diera a conocer que se habían encontrado grandes reservas de hidrocarburos en la plataforma marítima brasileña), el Golpes de Estado en Honduras en 2009, luego de que Mel Zelaya osara realizar un acuerdo en materia sanitaria con Cuba, en el Paraguay de Lugo en 2012, el golpe parlamentario en 2016 al Dilma Roussef en Brasil, donde seguramente todes recordarán a Bolsonaro argumentando su votación con una reivindicación a quien había sido el torturador de la ex mandataria; el golpe de estado a la vieja usanza en Bolivia, o los innumerables intentos por derrocar al gobierno del chavismo en Venezuela.

Nuestra América es la zona de repliegue de un imperio que día tras día pierda fuerza, aunque no deja de batallar para conservar su poder. Ante esta situación la administración norteamericana -en franco retroceso como potencia- está teniendo una actitud prepotente y cada vez más violenta, donde el uso de la coerción y el militarismo crecieron visiblemente. Miren sino el escenario de Colombia, de Brasil, de Bolivia, de Chile, de Ecuador… Incluso el de EEUU con un Trump pretendiendo sacar a los militares a las calles para reprimir a quienes se manifiestan contra el racismo y la brutalidad policial.

Pensar al imperio

El 25 de agosto sociólogo puertorriqueño Ramón Grosfoguel participó del Ciclo Internacional “Nuestra América en los Planes del Imperialismo”. En esa oportunidad planteó 8 tesis respecto del imperio norteamericano, su situación actual y lo que puede significar para la región. Además de coincidir en la pérdida de hegemonía norteamericana y de su repliegue hacia el continente, Grosfoguel señala que su decadencia “es una buena noticia para el mundo en el largo plazo pero una mala noticia en el corto plazo para América[2].

Es por demás sabido que el magnate de peluquín puede osar intentar invadir Venezuela como estrategia de impacto para correr el eje de las discusiones hacia lo interno de la política norteamericana. Muches analistas hablan de la famosa “sorpresa de octubre”, un hecho político de impacto para poder torcer la balanza a último momento antes de las elecciones.

Los desafíos de Argentina y la región

Las FFAA no sólo tienen por finalidad resguardar la Soberanía Nacional, defender recursos naturales y objetivos estratégicos o garantizar la protección civil, el apoyo a la comunidad y la ayuda humanitaria (como está sucediendo en momentos de pandemia), sino también aportar a la estabilidad de la región.

El Jefe del Estado Mayor Conjunto de las FFAA, el General de Brigada Juan Martín Paleo, señaló en entrevista radiofónica que quieren “que las FFAA de Argentina sean un factor de estabilidad para el país”, revirtiendo el pasado reciente donde fueron precisamente lo opuesto. De igual modo remarcó que pretenden “que Argentina sea un factor de estabilidad de la región[3].

En relación a esto último, se ha analizado en artículos anteriores que las desestabilizaciones hoy no pasan necesariamente por las FFAA, sino por las de seguridad. Recordemos las sublevaciones de policías en Ecuador, Bolivia, incluso Argentina. Además no puede pasarse por alto el rol de los medios masivos de comunicación, sectores del poder judicial putrefactos y otros factores que hacen a las estrategias imperiales para desestabilizar gobiernos.

El imperio está replegando hacia el continente y utiliza a una derecha continental cada vez más envalentonada y virulenta, que se anima a vociferar cosas que hace un tiempo hubiesen sido impensables. Ante este escenario los desafíos de los sectores progresistas de la región y de los pueblos del continente se vuelven cada vez más complejos.

Unasur integra áreas estratégicas de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Guayana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela. (Foto: Telesur)

Para finalizar, retomar algunas de las palabras del Ministro de Defensa, Agustín Rossi, quien remarcó en diferentes oportunidades que “la construcción de un sistema de defensa subregional, con interrelación con todos los países de América del Sur es un objetivo a conseguir”. Si bien este objetivo parece pretencioso y complejo en la situación actual, resulta evidente que una buena estrategia de Defensa Nacional es fundamental no sólo para la Argentina sino para la región.


[1] https://ar.radiocut.fm/audiocut/juan-g-tokatlian-sobre-temas-geopoliticos-latinoamerica-china-y-usa/
[2] https://www.laiguana.tv/articulos/789068-ramon-grosfoguel-8-tesis-imperialismo-estadounidense/
[3] https://ar.radiocut.fm/audiocut/enntrevista-en-siempre-es-hoy-al-jefe-del-estado-mayor-conjunto-general-juan-martin-paleo/#

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

El hombre de las «vederas»

El hombre de las «vederas»

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

El 26 de agosto de 1914 el segundo ejército ruso a cargo del General en Jefe Alexander Samsonov, daba inicio a la batalla de Tannenberg y con ella a la Primera Guerra Mundial. No muy lejos de estos acontecimientos, en Bruselas, el Kaiser y sus tropas avanzaban en la toma de Bélgica. Por aquellas horas, una mujer se inquietaba por el sonido de los obuses alemanes mientras daba a luz a Julio Cortázar. 

De familia inmigrante, mezcla de franceses, vascos y alemanes, obtuvo un cromosoma mestizo que reivindicó durante toda su vida, pero que también le valió de suposiciones acerca de su nacionalidad, aunque siempre se percibió argentino. Después de algunos años nadando en la turbulencia generada por la guerra, que lo obligó a mudarse de país en varias oportunidades, su familia se instaló en Banfield. Supo describir la ciudad como el “meta suburbio” del que se habla en los tangos. Quizá hasta le fue de inspiración para algún que otro poema, de los que luego se hicieron milongas.   

Se formó como Magíster en Letras, e incluso fue docente rural durante cinco años. Por medio de una beca viajó a París, y cuando finalizó, comenzó a trabajar como traductor de la UNESCO. Para este momento ya había realizado algunas publicaciones de poesía en las que se podía notar una influencia Borgiana. Con el boom de la literatura hispanoamericana en los 60 su nombre llegó al mismo nivel de reconocimiento que el del mismo Borges, García Márquez, Rulfo, Benedetti, entre otros. 

Sus relatos superan la mera fantasía, porque su prosa está inmersa en un mundo muy parecido al real, con escenas cotidianas auténticas que, alejadas de la metafísica, le aportan un estilo único al género. Su sensibilidad artística fue el recurso con el que expuso sus preocupaciones sociales. De nuevo el arte como forma de denuncia. Esto lo llevó a coincidir en ideas e incluso aportar a los procesos políticos llevados adelante por los movimientos de izquierda en Nuestra América. Incluso hubo un tiempo en el que sus obras fueron prohibidas, y en más de una ocasión debió exiliarse.

El detonante de Cortázar había sido en el 62, cuando viajó a la Cuba de Fidel Castro a conocer de cerca esa cultura revolucionaria que lo cambió para siempre. Dejó de ser un intelectual introvertido para volverse un militante político, y su figura pública le sirvió para posicionarse fuertemente a favor de los derechos humanos. En los 70 viajó a Chile para apoyar la asunción de Salvador Allende, y más tarde a Nicaragua, donde aportó al movimiento sandinista. 

Son varios los artículos que denotan el compromiso político que asumió como escritor. Uno de ellos es “Dossier Chile: el libro negro” que relata las injusticias cometidas por la dictadura de Pinochet, al igual que “Nicaragua, tan violentamente dulce”, una prueba de la lucha sandinista contra la dictadura de Anastasio Somoza. Existen algunos archivos fílmicos o sonoros que han logrado capturar las grandes elocuencias que supo relatar, pero parece interesante hacer hincapié en un discurso en particular que brindó luego de la revolución en Nicaragua y del que poco se ha oído hablar…

“Como toda generalización, querer hablar de cultura en abstracto no es demasiado útil; pero sí lo es abordarla dentro de un contexto dado y tratar de comprender su especificidad y sus modalidades […] Dejemos pues a otros el tema de las muchas revoluciones en la cultura desde los tiempos más remotos y hablemos concretamente de la cultura en la revolución […] Aquí yo siento que el plato y la cultura son ya una misma cosa, que en última instancia la cultura está presente en cada uno de los avances, de las iniciativas y de las realizaciones populares, que no es ya el privilegio de los que escriben muy bien o cantan muy bien o pintan muy bien, sino que la noción parcial de la cultura ha explotado en miles de pedazos, que se recomponen en una síntesis cada vez más visible y que comporta igualmente miles de voluntades, de sentimientos, de opciones y de actos. Alguien podrá decir que esta tentativa de descripción no parece lo suficientemente precisa: es justamente el tipo de crítica que podría hacer un hombre “culto” en el sentido académico del término, para quien cultura es ante todo una difícil adquisición individual, lo que naturalmente reduce el número de quienes la poseen y además los distingue claramente de los que no han accedido a ella”. 

Julio Cortázar

Una característica que bien podría ayudarnos a comprender su obra es saber que tenía la palabra precisa, y la supo soltar en el momento indicado. No solo fue un escritor, poeta, novelista o la categoría que se le prefiera adjudicar: fue un revolucionario de la cultura. Romper con los paradigmas establecidos para esa pequeña élite dominante que nos dice enseñar de qué se trata la cultura y cómo debemos entenderla, es una ardua tarea por la que se han perdido vidas a lo largo de nuestra historia, y en la que este escritor ha dejado una huella imborrable.

Entender que en nombre de la cultura se han cometido las peores injusticias y que el acceso a ella es una cuestión de privilegios nos permite saber que desde el barro, estamos recomponiendo esa síntesis de la que habla Cortázar, para dar la batalla cultural que los pueblos ansían.

Jorgelina Urra
Jorgelina Urra

Para que las ideas no mueran hay que escribir, pero como el lenguaje es un universo lleno de palabras muertas y consejos de la RAE; prefiero hablar desde un léxico más revolucionarie.

Ojos bien abiertos

Ojos bien abiertos

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

A lo largo de los años y en muchas reflexiones como esta hemos dejado claro que el imperio no descansa nunca. Todo el tiempo está viendo cómo sostenerse y qué fichas mover para no perder terreno, o para conquistar otros. Porque su lógica es de dominación, la política imperial no es otra cosa que conquistar, masacrar y saquear.

En varias oportunidades se ha planteado la preocupación de ver que en muchos espacios (incluidos muchos medios compañeros) se suele hacerse una lectura liviana o superflua de lo que ocurre en otras partes del mundo. Lo alertamos en su momento y lo volvemos a señalar: es una ingenuidad creer que lo que ocurre o ha ocurrido en otras partes del mundo no pueda suceder en nuestro país.

En reflexiones anteriores se señalaba que el imperio norteamericano estaba intentando avanzar en la palestinización de Nuestra América. Quizás haya sido una lectura errónea, al menos parcialmente. Quizás haya que mirar un poco más arriba en el mapa y ver lo que sucede en las fronteras rusas, particularmente en Ucrania.

Bannon: de Europa a Nuestra América

Esto no es invento alocado, sino que tiene que ver con que el mismo asesor norteamericano que viajó a territorio de europeo para “arreglar” lo que sucedía en Ucrania, es el mismo que por ejemplo asesoró a Bolsonaro en su carrera presidencial. Obviamente se está hablando de Steve Bannon.

Este es socio del buitre Paul Singer, es quien además visitó en reiteradas oportunidades la Argentina y asesora a muchos de los gobierno de derecha. La estrategia imperial parece estar cambiando hacia la radicalización de las derechas continentales para no perder influencia. Algo relacionado con esto analiza el sociólogo argentino (radicado en Venezuela), Marco Teruggi.

Las andanzas de Bannon en el continente, entre otres las ha analizado el médico sanitarista y político argentino, Jorge Rachid. El analista señaló recientemente que Banno fue enviado a Europa a “fortalecer el Brexit”. Esto se dio en un contexto donde EEUU buscaba condicionar a la UE, presionaba a la OTAN, se iba del tratado nuclear con Irán, desconocía el Acuerdo de París, entre otras andanadas.

Según Rachid, “Bannon instaló una escuela de formación de cuadros en Italia que se llama “Movement”. Fue a fortalecer una alianza de los partidos de derecha, desde Le Pen en Francia hasta el premier de Hungría, fortalecer a la derecha nazi en Austria, fortalecer al gobierno de derecha de Rumania y a consolidar la operación en Ucrania[1].

Esto se dio en paralelo a una América Latina donde surgía Grupo de Lima; donde EEUU ya se había reactivado de su 4ta Flota (que depende del Comando Sur); donde la Unasur estaba siendo desmantelada por los gobierno de derecha, al tiempo que le daban la espalda a la CELAC; donde ya habían sucedido Golpes de Estado “blandos”, o la reaparición de golpes a la vieja usanza como en Bolivia. Detrás de estas maniobras -según Rachid- hay dos piezas claves del imperio: Steve Bannon y Eliot Abrams.

Brasil como laboratorio

Estas afirmaciones no distan en mucho de las vertidas por el colega uruguayo Aram Aharonian. Este afirma que Brasil está siendo el laboratorio mundial de la ultraderecha. No sólo por las intenciones de Bolsonaro de “armar al pueblo” para “combatir al comunismo“, sino por la delirante y peligrosa línea que va tomando su gobierno, el aumento del poder dentro del gabinete presidencial y en distintos ministerios de parte de las FFAA[2], o la sumisión brasileña -casi pornográfica- con la política exterior norteamericana.

Para darse una idea, recientemente las FFAA brasileñas presentaron modificaciones al Libro Blanco de la Defensa. Entre sus cambios se encuentra la afirmación de que América del Sur ya no es un territorio donde no puedan existir tensiones y conflictos bélicos. A buen entendedor pocas palabras. De hecho el propio Lula alertó sobre esta situación. El ex mandatario y líder popular sostuvo que “es alarmante darse cuenta de que las viejas teorías sobre las rivalidades con los vecinos están siendo revividas y que nuestras Fuerzas Armadas pueden ser utilizadas para acciones incompatibles con los principios constitucionales de no intervención y autodeterminación de los pueblos“.

En relación a lo anterior si bien el escenario que cualquiera podría aventurar es un enfrentamiento con Venezuela, donde Brasil serviría como soporte de una invasión de EEUU -en complicidad con Colombia y posiblemente algún aliado más-, no se puede descartar un conflicto con la Guyana Francesa (o sea Francia). Este escenario del que pocos hablan puede tener a los galos “jodiéndole la vida” a los norteamericanos en la Amazonía como una especie de pase de facturas.

Como se ha visto, Argentina no está exenta de incremento de los niveles de violencia de parte de una derecha cada vez más desbocada: el documento firmado por los presidentes de los partidos opositores que conforman el Cambiemos, donde se daba a entender que el oficialismo tenía algo que ver en el asesinato de Fabián Gutiérrez; los actos de odio expresados en la manifestación opositora el 9 de julio; las amenazas a la presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini; o el retwitt del diputado cambiemita Fernándo Iglesias; todas expresiones que fomentan aún más el odio en un sector de la sociedad.

Volviendo a Rachid, Steve Bannon, que es aliado y socio de Paul Singer y que está enemistado con el megaespeculador de George Soros, es quien fomenta estas directrices de odio. De echo afirma que en la marcha cambiemita del 9 de julio “apareció un cartel que decía Soros o Perón”. Según afirma el analista, Bannon y la Embajada le declararon la guerra al gobierno de Alberto Fernández y utilizarán todo lo que esté a su alcance para esmerilar su gobierno.

En medio de estas situaciones, se dieron dos hechos a los que también hay que prestarles atención: la fake news respecto de Venezuela y la postura del gobierno argentino en relación al informe de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachellet; y la fugaz visita del ex presidente Mauricio Macri a Paraguay, donde visitó a su amigo Horacio Cartes (sindicado como uno de los mayores lavadores de dólares del narcotráfico según la propia DEA norteamericana, y con pedido de captura en Brasil por lavado de activos con el Banco Basa) y al actual Presidente, Abdó Benítez.

¿Se animarán?

¿Se animarán los EEUU a caotizar la región al mejor estilo Ucrania? ¿Bannon logrará articular a la derecha y extrema derecha del continente como parece haber hecho en Europa? ¿Quién ganaría y quién perdería en un escenario de ese calibre? Algunas preguntas que surgen de los hechos antes mencionado, pero que no tienen una única respuesta posible. Pero, vale recordar que un imperio en decadencia, lejos de retirarse de manera ordenada -y sin chistar-, se bestializa y puede ser mucho más peligroso. Precisamente por eso es que hay que tener los ojos bien abiertos.


Referencias:
[1] https://www.youtube.com/watch?time_continue=200&v=EArT1N6AzLY&feature=emb_title
[2] https://www.alainet.org/es/articulo/207502

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

Juego de Tronos

Juego de Tronos

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

En diferentes artículos anteriores se analizó la bestialidad imperial y las atrocidades cometidas por el imperio norteamericano para perpetrarse como el amo y señor del planeta. Sea en la región del mundo que sea los norteamericanos desplegaron su política exterior, que tiene un solo objetivo: ser los gendarmes y que todo salga como ellos pretenden. Pero el paso de las décadas y errores de diversa índole -producto de su insaciabilidad y voracidad- los han hecho perder no solo legitimidad, sino -concretamente- fuerza.

Sin lugar a dudas Nuestra América es considerada por los norteamericanos (sin importar el partido) como su reserva estratégica para perdurar como hegemón. Pero la reciente etapa de gobiernos progresistas y revolucionarios iniciada con la llegada en 1999 de Hugo Chávez, la hasta entonces “controlada” región nuestroamericana, comenzó a rebelarse.

La experiencia vivida en esos años llevó a muchos pueblos de la región a comprender no solo que se podía vivir de otra manera, sino que había formas de enfrentar al imperio, al tiempo que aparecían otros actores en el ajedrez global, fundamentalmente Rusia y China.

Ilustración: Entornointeligente.com

Algunos números

En estos días el investigador del CONICET y profesor de la Universidad Nacional de Quilmes, Bernabé Malacalza[1], publicaba un comparativo de las donaciones realizadas por EEUU y por China en Nuestra América. Mientras el primero lo ha hecho en 83 millones de dólares (lo cual equivale al 9% del total y es menos de la suma de lo que recibieron el Congo y Nigeria), el país asiático lleva donados 665 millones de dólares, una cifra ocho veces mayor.

La prioridad para los norteamericanos siguen siendo países selectos: Colombia y Venezuela (a su empleado Guaido) para desestabilizar al chavismo, a Haití (para que no cambie de signo político), y a los países del famoso Triángulo Norte (Guatemala, El salvador y Honduras) donde lo importante para el imperio es frenar la migración hacia sus fronteras, y seguir fomentando la supuesta “lucha contra el narcotráfico”. La pieza clave para esto último parece ser el México de López Obrador quien se comprometió a fomentar el trabajo de calidad en su país, también como una forma de contener la migración centroamericana.

La visita de AMLO a los EEUU del magnate de peluquín no hace más que reforzar esta teoría. La reciente ratificación del T-MEC, entre muchas otras cosas, permitirá a México relanzar su industria manufacturera, generar puestos de trabajo genuinos y sacar a gran parte de su pueblo de la precarización a la que llevaron décadas de políticas neoliberales, la desregulación, la privatización y fomento a la maquila. Datos no menores son las crecientes inversiones chinas en el país Azteca, que pone los pelos de punta al imperio.

El dragón avanza y ocupa casilleros a su paso

A los 665 millones de dólares donados por China en insumos y equipamiento médico para enfrentar la pandemia, hay que sumarle los créditos otorgados por el China Development Bank y el China Eximbank, y los acuerdos previamente realizados por el gigante asiático con diferentes países del continente, fundamentalmente en materia de extracción petrolera y minera y granos.

Lugar que deja vacío el imperio norteamericano, lo ocupa sin dudarlo el gigante asiático, y donde sigue invirtiendo EEUU, ahora también lo hace China. Mientras EEUU mantiene un política selectiva a la hora de otorgar préstamos o dar donaciones, los chinos abren la billetera y reparten billetes verdes. Esto se suma a la disputa abierta entre las dos potencias en la carrera por la instalación de la tecnología 5G, en la cual la asiática pareciera estar en franca ventaja ante la anglosajona.

Muy pocos son los países de la región que no reciben ayuda financiera de China, o que aún no hayan firmado algún acuerdo político o comercial. Además de los vínculos históricos con la Cuba de Fidel, y de la alianza política estratégica con Venezuela, uno de los puntos predilectos del mandarín Xi y empresarios chinos es Panamá.

Desde que en 2017 los panameños quitaran su apoyo a Taiwan y reconocieran que China es una sola, las inversiones y la atención asiática en el país latinoamericano crecieron exponencialmente. Tal es el punto que según la oficina del portavoz del Ministerio de Exteriores chino, el país asiático se ha convertido en el segundo socio más importante del Canal de Panamá. En 2019 el intercambio comercial entre ambas naciones “alcanzó 8.387 millones de dólares, lo que es un 19,4% más que en el año anterior[2], en tanto las exportaciones panameñas a China crecieron un 444,5% sólo el año pasado.

Diferencias ante la crisis económica global

Producto de la pandemia, la recesión global será inevitable. Mal que le pese a los liberales o a quienes pretenden insistir con abrir la cuarentena para “recuperar” la economía, los números dan cuenta de que sólo sería una locura y una irresponsabilidad sanitaria.

Según datos del propio FMI en su actualización de perspectivas para este 2020, la caída de la actividad mundial alcanzará un 4,9%. Dato no menor para relacionar con lo antes dicho es el desglose por región: Nuestra América caería un 9,4%, EEUU un 8%, la Zona Euro un 10,2% y Japón un 5,8%; sin embargo China crecería un 1%.

Nuevamente, mientras las políticas de EEUU sirven para salvar a bancos, entidades financieras y el sistema especulativo privado (poco y nada para el pueblo), las políticas de China están focalizadas a rescatar empresas productivas, salvaguardar los puestos de trabajo y fortalecer los mecanismos de control para que el dinero destinado sirva para paliar la situación.

La pandemia, lejos de aminorar la conflictividad entre los EEUU y China, parece haberla potenciado. La carrera presidencial en vísperas  de una nueva elección en gringolandia, han hecho que las declaraciones anti-china se hayan vuelto moneda corriente. Para Trump todo es culpa de China y del Partido Comunista Chino y sus aliados en el continente: Venezuela, Cuba y Nicaragua, lo que despectivamente llama “la troica del mal”.

Pero como afirma el general retirado del ejército chino Liu Mingfu: “Estados Unidos no tiene miedo de una China socialista, tiene miedo de una China fuerte. Estados Unidos preferiría una China socialista pobre que una China capitalista poderosa”. Bloquear a Venezuela, Cuba y Nicaragua, hacerles la guerra desde todos los planos, no solo es un intento por alinear a todo el continente en su lógica exterior, sino un desesperado intento por debilitar a China en la región. Cosa que por el momento y en perspectiva a futuro, parece no estar saliéndole del todo bien.


Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

Referencias:
[1] Malacalza, Bernabé. (2020). La rivalidad Estados Unidos-China en América Latina. ¿Hacia dónde fue la ayuda en la región durante la pandemia? CENITAL. Buenos Aires. Disponible en: https://www.cenital.com/la-rivalidad-estados-unidos-china-en-america-latina/

[2] https://mundo.sputniknews.com/politica/202007101092034597-pekin-destaca-el-valor-del-canal-del-panama-para-la-economia-y-el-transporte-naval/

El libreto de la derecha en Latinoamérica: Posverdad, blindaje y el arte de ganar

El libreto de la derecha en Latinoamérica: Posverdad, blindaje y el arte de ganar

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

Por Nicolás Centurión*

En Nuestramérica, la derecha juega en equipo, por más que uno de sus principales postulados sea el individualismo y aparente que cada proyecto nacional marcha por carriles separados. Sus intelectuales orgánicos se cuentan de a cientos. Y, entre ellos se encuentran Olavo de Carvalho de Brasil, asesor de Jair Bolsonaro; Axel Kaiser en Chile como asesor de Sebastián Piñera; Maximiliano Aguiar y Hernando Soto en Perú.

En el rubro de las campañas y asesorías políticas se destacan Juan José Rendón, más conocido como J.J. o el mago negro de la

JJ Rendón

política. Es estratega político, activista, psicólogo, publicista y profesor. Sus asesorías han sido exitosas en Colombia, Honduras, República Dominicana, México y Venezuela donde es el responsable del comité de estrategia del autroproclamado pesidente interino Juan Guaidó, hoy en franca decadencia.

Asimismo, ha reconocido haber firmado un contrato en octubre del 2019 con la contratista militar estadounidense Silvercorp. Los vínculos de Rendón se extienden hasta Uruguay donde asesoró al actual senador por el Partido Nacional Juan Sartori, un empresario completamente desconocido para la opinión pública, que nunca había votado en el país y que apenas sabía el himno nacional.

Otro de los destacados es el ecuatoriano Jaime Durán Barba. Formó la empresa de asesoramiento político Informe Confidencial a fines de la década del 70. Durante los 90 fue asesor en Colombia del partido Alternativa Liberal de Pablo Escobar, debiendo abandonar el país tras el arresto de éste. Trabajó en la campaña del empresario Álvaro Noboa en Ecuador y la de Mauricio Macri en Argentina.

Duran Barba junto a Rendón integran el Salón de la Fama de la revista Campaigns and Elections. Sería los premios Oscar de los estrategas políticos. Cierran la nómina de los primeros cinco: Ralf Murphine de Estados Unidos, Carlos Manhanelli de Brasil y José Luis Sanchis de España.

Durán Barba y Macri

Estos asesores han dado un giro a las formas de hacer política con muy buenos resultados e innovadoras tácticas, han sido acusados de hacer “campañas sucias”. Las fake news y la posverdad son cartas predilectas de su arsenal para imponer imaginarios colectivos y sus acciones políticas muchas veces rozan la ilegalidad.

En Uruguay gobierna una coalición de derechas compuesta por cinco partidos. El grupo líder es el Partido Nacional, del hoy presidente Luis Lacalle, y se pueden trazar ciertos paralelismos de este gobierno con la propaganda macrista made in Durán Barba.

Los sindicalistas son blancos predilectos de estas campañas y los califican como mafiosos, a los docentes como corporativos, los jubilados son una carga, el sueldo de los trabajadores un costo y así con cualquier colectivo que se organice y dispute sentido con esta plana neoliberal.

La estrategia duranbarbista desembarcó en Uruguay. La inseguridad fue el caballito de batalla de la derecha. Lograron en noviembre de 2019 la victoria electoral y apenas asumieron en marzo de 2020, varios ministros y parlamentarios declaraban a voz en cuello que habían encontrado un país en ruinas. La pesada herencia.

Además vociferaban que el déficit fiscal le dejaba poco margen de flexibilidad, que había mucha inflación, que Uruguay se iba a convertir en Venezuela (porque Cuba ya había pasado de moda), que los sindicatos dominaban el país. Así se fue poblando el discurso del ciudadano de a pie que repetía como versos las portadas y columnas de los diarios y canales de televisión afines al gobierno.

Así se fue perfilando el sentir de los uruguayos. La tónica duranbarbista marida muy bien con la subjetividad neoliberal. La lógica es simple, enfrentar a trabajadores contra trabajadores, a los penúltimos contra los últimos de la fila.

Duran Barba divide el mundo en dos: el de la ideología y el de los sentimientos. El primero pasó de moda, según él, y ahora sólo importa el segundo. Por eso el presidente Lacalle, en medio de un escándalo por un audio filtrado de la Vicepresidenta, donde al menos comete el delito de tráfico de influencias, sale en todos los canales jugando al “piedra, papel o tijera” con un niño.

Cuando visita un cuartel militar se lo filma comiendo con los soldados, cuando visita el campo se lo ve trepar un alambrado y en cada acto toma los celulares de las personas que le piden fotos y él mismo toma la selfie.

Es un intento de humanizar al hoy presidente , candidato de un partido conservador de larga data en Uruguay y conjugarlo con las estrategias mediáticas del siglo XXI. Hoy la campaña política (que nunca descansa) es un reality show 24/7, donde los debates se dan a través de declaraciones en caliente en reportajes, los discursos se condensan en un tweet y el programa político de un candidato se resume en un video de instagram de un minuto.

En Uruguay se vive un deja vu macrista. La economía se deteriora cada vez más con la excusa del coronavirus. Los desempleados se cuentan de a miles, los que están en seguro de paro también. El salario real de los trabajadores ha disminuido. Por primera vez en 15 años no se convocará a los consejos de salario (ámbito de negociación tripartita entre empresarios, el Estado y los trabajadores) y el aumento de los jubilados será por debajo de la inflación.

Los homicidios no han dejado de aumentar, los femicidios son una tragedia nacional que nadie le pone coto ni se hace cargo. Los discursos de la impunidad leudan cada vez más bajo la complicidad de los liberales y republicanos que miran para un costado, a la vez que se destapa la mayor red de trata de personas y explotación de menores en la historia del Uruguay.

Con todo este panorama la imagen del presidente se mantiene por encima del 50% de aprobación como había arrojado la encuesta sobre el primer mes de su gestión. La pandemia ha sido utilizada por el gobierno de manera certera para sus intereses, el blindaje mediático ha sido eficaz y la difusa y confusa oposición frenteamplista ha hecho gran favor también.

Este blindaje no hubiera sido tal de tener en vigencia, por ejemplo, la ley de servicios de comunicación audiovisual más conocida como Ley de Medios, que en los gobiernos frenteamplistas, durmió el sueño de los justos en algún cajón del Parlamento. Esta ley no era la panacea, pero al menos hubiera hecho contrapeso al poder mediático que reposa en solo tres grupos empresariales (Scheck, Cardoso y Romay), todos ellos panegiristas, por abhora, del gobiernoderechista.

Reflexiones finales 

La derecha pretende correr los ejes que estructuran los debates, pretende negar la existencia de las derechas y las izquierdas, aunque todo el tiempo haga caza de brujas y califique de “zurdo” a todo lo que cuestione al status quo. Se niega a sí misma, pero reconoce a su contrapartida. Tamaña contradicción.

La vieja política de los grandes actos masivos y de líderes preclaros colisiona con las campañas 2.0 en un mundo que avanza hacia el 5G y el internet de las cosas en un mundo pospandémico que obliga a  repensar y reinventar casi todas las estrategias y tácticas que antes eran efectivas.

Para la izquierda es momento de resistencia, pero con eso no alcanza. Pasar a la ofensiva con novedosas propuestas lo demanda la coyuntura en la que transitamos.

Nota publicada originalmente en: estrategia.la


* Licenciado en Psicología, Universidad de la República, Uruguay. Miembro de la Red Internacional
de Cátedras, Instituciones y Personalidades sobre el estudio de la Deuda Pública (RICDP). Analista
asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)
El problema es la concentración de la tierra

El problema es la concentración de la tierra

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

POR NICOLÁS SAMPEDRO*

…bestialidad que no tiene una frontera determinada ni pertenece a un país determinado.
Bestias fueron las hordas hitleristas, como bestias son los norteamericanos hoy, como bestias son los paracaidistas belgas, como bestias fueron los imperialistas franceses en Argelia. Porque es la naturaleza del imperialismo la que bestializa a los hombres, la que los convierte en fieras sedientas de sangre que están dispuestas a degollar, asesinar, a destruir hasta la última imagen de un revolucionario, de un partidario de un régimen que haya caído bajo su bota o que luche por su libertad.”

Comandante Che Guevara 

Salvando las evidentes distancias, las palabras del Che sirven de analogía para comprender el comportamiento que tuvo el poder real en Argentina -y sus voceros mediáticos- desde que el pasado lunes el presidente argentino anunciara la intervención de la empresa Vicentín y el envío al congreso de un proyecto de expropiación de esta empresa. El dicho popular afirma que “para muestra, un botón”… y eso que no se habló de reforma agraria.

Amén de ello, queda claro que lo que puso sobre la mesa el COVID-19 son las grandes desigualdades que existen en todos los rincones de este planeta. Pese a ello, el sistema mediático dominante (que son los voceros del poder real) se ha encargado de intentar ocultar esas desigualdades y hacer como que “no pasa nada, les pobres son pobres y así debe ser”.

Lo central es que la pandemia puso de manifiesto que el Estado es un actor clave a la hora de proteger a la población y que quienes defienden el mercado, sólo piensan en sus bolsillos. Algo de esto señaló en distintas oportunidades el ex presidente ecuatoriano Rafael Correa: el capitalismo prioriza las ganancias y la acumulación de capital por sobre la vida de les seres humanos.

Ahora bien, continuando con lo que se ha señalado en reflexiones anteriores, la situación actual habilitó algunas discusiones que algunes vienen impulsando desde hace muchos años: hoy le toca al tema de a la posesión de la tierra.

Algunos números

Según un informa publicado por la OXFAM en 2016, retomado por la FAO, Nuestra América es la región del mundo más desigual. Según éste “en la región, 32 personas privilegiadas acumulan la misma riqueza que los 300 millones de personas más pobres. Esta desigualdad económica está íntimamente relacionada con la posesión de la tierra, pues los activos no financieros representan un 64% de la riqueza total[1].

Si se puntualiza en la propiedad de la tierra, en Nuestra América, el 1% de las fincas concentra más de la mitad de las tierras productivas. Medido según el coeficiente de Gini (donde 0 es lo más equitativo y 1 lo más inequitativo), la región alcanza al 0.79, muy por encima de Europa (0.57), África (0.56) y Asia (0.55).

Fuente: Oxfam

En la región, Colombia es el caso más preocupante: “Las fincas de más de 500 hectáreas –que apenas representan el 0,4 por ciento del total de explotaciones– concentran el 67,6 por ciento de la tierra productiva”. Números similares tienen Chile o Paraguay en donde el 1% de las fincas acumula el 70% de las tierras donde hay algún tipo de explotación económica[2].

Según el mismo informe en Argentina, “el 0,94% de los dueños de las grandes extensiones productivas maneja el 33,89% del total del territorio argentino. El 99,06% restante controla apenas el 66,11%[3].

Estos datos vienen de la mano con la profundización del monocultivo: Argentina, Brasil, Paraguay, Bolivia y Uruguay están consideradas las Repúblicas unidas de la Soja dado que “entre 1990 y 2014 triplicaron el área de cultivo y quintuplicaron la producción hasta alcanzar conjuntamente más de 150 millones de toneladas en 60 millones de hectáreas, una extensión más grande que la superficie de Paraguay y Uruguay juntos[4].

“Daños colaterales”

La concentración de la tierra es un problema fundamental e histórico en Nuestra América, pero no viene solo, está atado -y genera- otro sin fin de inconvenientes que hacen a la compleja situación que acarrean los pueblos del continente: desplazamientos forzados, asesinatos, persecución judicial, represión, expulsión y concentración de población en las urbes, pobreza, marginación, y un largo etcétera.

Por dar un ejemplo y citar algunas cifras, según el informe de Global Witness: en 2017 ocurrieron 207 asesinatos a defensores del medio ambiente en 22 países, casi 4 personas por semana; la mayoría de esos asesinatos estuvieron vinculados a proyectos de agricultura destructiva como el acaparamiento de tierra para la producción de aceite de palma; el 60% de los asesinatos registrados ocurrieron en Nuestra América; y Brasil registró la mayor cantidad de asesinatos a líderes campesinos e indígenas en el mundo con 57 casos.

El tema de los asesinatos de activistas sociales es sólo un caso testigo, porque las desigualdades se repiten sea cual sea la perspectiva que se elija para analizar la problemática. Por ejemplo, cabe recordar que la posesión de la tierra en pocas manos, las grandes desigualdades sociales y el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán, fueron las chispas que dieron lugar a la insurgencia colombiana[5].

Fuente: dejusticia.org

A día de hoy se podrían mencionar los más de 7 millones de desplazamientos forzados en Colombia, o los asesinatos diarios a ex guerrilleros y a líderes y lideresas sociales. Pero esto no es algo que sea propio de ese país, también sucede en muchos países de Centroamérica, en Brasil o en otros países. De igual manera se podrían mencionar los maltratos y cacerías a miembros de las comunidades campesino-indígenas en Argentino (como vimos recientemente en Chaco), las reiteradas represiones a la comunidad Mapuche en Chile y en la patagonia Argentina; y nuevamente un largo etc.

Vicentín es un buen paso hacia adelante, pero el problema de fondo -y revertirlo puede ser una posible solución al problema estructural de la pobreza- es la concentración de la tierra, la concentración de los mercados, la concentración de la riqueza. Todas concentraciones que siempre están en las mismas manos, las de una oligarquía cipaya y entreguista, y/o en las manos de grandes multinacionales extranjeras que sólo miran planillas de excel y las decenas de ceros de sus cuentas bancarias.

La pandemia del COVID-19 puso en evidencia los desequilibrios de un sistema planetario opresivo, injusto y capaz de hacer lo que sea para sostenerse en pie. Avanzar en la redistribución de la propiedad de la tierra; repensar las formas de producción y de consumo, para que sean más responsables con el cuidado del ambiente; o la implementación de un sistema impositivo más progresivo (que por ejemplo grave las herencias y a las grandes fortunas de personas o empresas), No sólo son debates urgentes y necesarios, sino posibles soluciones equilibrar la balanza y que no estalle todo por los aires.

Imagen de Luis Arenal Bastar sobre la Revolución Mexicana

* Prefiero escucha antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún 
resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las
injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

Referencias:
[1] https://www.alainet.org/es/articulo/184653
[2] https://www.eltiempo.com/vida/ciencia/concentracion-de-la-tierra-en-america-latina-oxfam-52376
[3] https://www.ambito.com/politica/se-profundiza-la-concentracion-la-tierra-la-argentina-apenas-1-acapara-33-del-territorio-n3969517
[4] Idem 2
[5] https://www.celag.org/el-9-de-abril-en-las-escenas-de-la-guerra-por-la-tierra-por-javier-calderon-castillo/

Buscando respuestas colectivas a problemas comunes

Buscando respuestas colectivas a problemas comunes

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

Por Nicolás Sampedro*

Desde que comenzó la pandemia, en los medios de comunicación hegemónicos, han circulado infinidad de voceros (conscientes o no) del establishment. Acorde a los temas de debate propuestos por estos emporios infocomunicacionales, se repitió una y otra vez la dicotomía entre salud y economía, en la que -lógicamente- se abogaba por la segunda.

Si bien -desde este espacio- se considera que es una falsa dicotomía, el ejemplo sirve para analizar qué hay por detrás de estas ansias de volver a encender motores. Y como sucede frecuentemente, el mejor ejemplo es plantar una dicotomía real: Capitalismo vs Socialismo.

Los casos de Cuba y EEUU son quizás el mejor ejemplo para graficar lo que esta pandemia ha generado. Por un lado el imperio (con Trump a la cabeza), burlándose de la pandemia, llegando tarde con la toma de medidas que protegieran a ese pueblo, con un sistema sanitario que no da abasto con la cantidad de contagiados (hoy un tercio de los contagiados a nivel mundial), donde parece reinar la ley de la jungla (de mercado), donde quien tiene más recursos puede salvarse, entre muchas otras particularidades.

Por otro lado Cuba, la histórica Cuba revolucionaria del Che y Fidel que hoy comanda Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y que pese a estar bloqueada desde hace décadas (con las limitaciones que esto conlleva), sigue solidarizándose con los demás pueblos del mundo, enviando brigadas médicas.

La dicotomía cambia a Barbarie o Solidaridad, Individualismo o Comunidad, pero en definitiva se habla de lo mismo. De igual manera la discusión puede transpolarse al plano de la producción y del consumo: producir sin límites y consumir sin límites, o producir lo necesario para garantizar la vida (no sólo humana) y consumir lo que hace falta para no malgastar bienes finitos que en algún momento pueden acabarse.

Algunos científicos atribuyen la aparición de virus como el COVID-19 al constante abuso que hace el ser humano de las condiciones de producción. No importa el hacinamiento de animales, no importa talar indiscriminadamente, no importa devastar el mar o las montañas, importa la rentabilidad. Así la humanidad se encuentra con el calentamiento global, con los incendios forestales, con montañas de desechos plásticos en el mar y en basurales que matan todo a su alrededor, con grandes sequías o inundaciones fatales. El ser humano se convirtió en su peor enemigo.

Como decía el amigo Jorge Beinstein, la rueda del mundo se mueve gracias al petróleo. Pero esa forma de producción energética hoy está en cuarentena. El desplome de los precios ha hecho tambalear la economía global, que sumado a la pandemia está complicando seriamente el comercio tal y como lo conocíamos hasta hace pocos meses.

Pero antes de que los números de las bolsas se vinieran abajo, antes de que se desplomaran los precios del crudo, ya existía sobre el tablero mundial otra disputa, ampliamente difundida y analizada en este espacio: la disputa por el 5G y la inteligencia artificial.

La inteligencia artificial, la nanotecnología, la computación cuántica, pueden ser términos no muy comunes para el general de la población, pero que poco a poco están ganando terreno en la discusión social. El punto es que estos avances tecnológicos implicarían necesariamente una reconversión de los trabajos. Si las máquinas van a hacer trabajos que antes hacían les seres humanos, eso quiere decir que habrá mucho menos empleo disponible. O se reconfigura el terreno laboral o habrá tendales de pobres (aún más que las ya escandalosas cifras que ostenta la humanidad). Si se va hacia ese paradigma ¿se está avanzando o retrocediendo?

Para el filósofo ruso Alexander Duggin el mundo ya avanzaba hacia la multipolaridad (China y Rusia ya estarían actuando en base a ese escenario) y lo que ha hecho la pandemia es acelerar ese proceso. La muerte de la globalización como sistema-mundo sería una consecuencia casi ineludible (coincidiendo con el analista mexicano Alfredo Jalife-Rahme). Esto llevaría a un mundo post-globalización con fuertes características nacionalistas y donde la soberanía se volvería el principal valor social.

Lógicamente avanzar hacia un mundo con esas características también llevaría a reordenar prioridades, formas de producción, formas de consumo o formas de relacionamiento. La normalidad que hoy conocemos ya no sería tal.

Está más que claro que quienes detentan el poder y grandes fortunas no pretenden ceder ni una pisca de su patrimonio. También es evidente que para sobrellevar la situación actual y superar la pandemia los Estados (único actor capaz de pilotear la situación) necesitarán adquirir otras dinámicas. En este contexto los debates que se abren son muchos y muy variados.

Pero como señaló recientemente el político, periodista, intelectual y ex ministro del Gobierno boliviano, Hugo Moldiz: “los escenarios están ahí, un Estado intervencionista no actúa necesariamente en beneficio de las clases subalternas. Las propias burguesías por momentos, demandan el Estado para inyección de capital en beneficio del sector empresarial”.

Ante este escenario el colega boliviano se pregunta si vamos hacia la superación del capitalismo, hacia un “comunismo renovado” (como también afirmó el filósofo eslavo, Slavoj Zizek) o hacia un “capitalismo reforzado”.[1]

En este sentido y coincidiendo con los postulados esgrimidos por Moldiz, cabe preguntarse ¿Cómo relanzar aquellas gestas heroicas de quienes soñaron con la libertad y avanzaron en su conquista? ¿Cómo relanzar esa tarea titánica abrazada por Chávez, Fidel, Lula, Evo, Correa, Kirchner que pretendía conquistar nuestra segunda independencia? En definitiva ¿Cómo volver a tejer causas y sueños comunes?


* Periodista, conductor de Marcha de Gigantes (Radio UNLP - AM 1390), productor de Columna Vertebral (Radio Estación Sur - FM 91.7), columnista La Marea (Radio Futura – FM 90.5) y Mirada Crítica (Realpolitik), responsable de la sección Sindical de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.

Fuentes:
[1] https://www.youtube.com/watch?v=Ed8Uk1_e_H0

Eduardo Galeano, incansable salvador de la memoria colectiva

Eduardo Galeano, incansable salvador de la memoria colectiva

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

La historia oficial les dio la espalda porque ellos metieron el dedo en la llaga; la historia intentó desterrarlos de su tierra, de su patria, de nuestro mundo, pero olvidó que hay cosas que no se pueden olvidar. Y para eso nació Eduardo, para conocerlos, para nombrarlos, para contar de una forma particular lo que nadie se atrevió a contar. Porque el mundo no es la realidad que te venden, sino la mejor mentira que nos disponemos a comprar, que la historia oficial no es la historia real,solo es un buen cuento, aquel que queremos escuchar.

En su vida y por obligatoriedad del destino fue muchas cosas: dibujante, pintor, mensajero, obrero de fabrica, mecanógrafo y hasta cajero de banco.

Pero en su vida plena, la verdadera, la del amor a la vocación más que al oficio, decidió ser lo que nadie pudo ser: historiador desconfiado que desconfiando de una verdad absoluta tropezó con unas cuantas verdades; crítico ferviente de las injusticias de este mundo, fue la voz de los débiles e implacable con los injustos;  cuestionador nato que cuestionó hasta el hartazgo aquello que el hombre tomó como dado; admirador que admirando las cosas simples y bellas logró ser admirado; optimista exagerado, pues entendió que el mejor de los días no es el que ya pasó sino el que está por venir, el que aún no llegó; amigo de los justos ladrones, gran reivindicador de las mujeres olvidadas; perseguidor de perseguidores, inquisidor de torturadores; buscador de verdades: reivindicó a los preguntadores insaciables, a quienes no se conforman con el orden dado de antemano, buscó y preguntó, y encontró que las venas de nuestra tierra estaban abiertas; un contador de cuentos que sobrepasó el límite porque contando lo que nadie se atrevió a contar jamás, llenó de vida a aquellos que la vida decidió ignorar; fiel amigo de los amigos y crítico ferviente del machismo que América importó.

Decidió celebrar todo aquello que el colonialismo occidental condenó: celebró la indianidad  latinoamericana y su moderno sistema cultural; celebró a los despreciados dándoles un lugar, celebró a los invisibles dándole visibilidad; celebró la diversidad sexual y el divorcio porque el amor no es atadura ni humillación, es libertad, es elección; celebró a la mitad de la humanidad que intentaron invisibilizar y les agradeció rindiéndole un incesante homenaje en cada cuento que contó: niñas, jóvenes, madres, abuelas, de ayer, de hoy y de siempre; celebró a los anormales y a los locos, a aquellos que teniendo lo simple lo tienen todo; celebró a los desaparecidos que gracias a la lucha de sus madres lograron no desaparecer;celebró aquello que estaba prohibido celebrar, celebró el comunismo, celebró al Che, celebró lo prohibido; Celebró escribiendo el arte  de escribir, celebró narrando el arte de narrar, y celebró bailando “la música de las palabras”.

Pero también condenó, y decidió condenar todo lo que el colonialismo occidental quiso celebrar: condenó la discriminación racial y la masiva matanza de los negros africanos y americanos que antes de morir sufrieron como ganado; condenó al año 1492 y su misión civilizadora por hacer una América que nunca quiso ser lo que fue obligada a ser; condenó a los piratas de saco y corbata, a su ideología imperial y a sus miedos de comunicación; condenó dictaduras y a dictadores, al plan Cóndor y a sus creadores del norte; condenó a aquel que estigmatiza al prójimo por pertenecer a otra patria, por vestir distinto, por ser el paria, por pertenecer a las tierras“terroristas” de Asia, tierras enemigas del sentido común, tierras masacradas; condenó a todos aquellos que ocultan lo que pasa y transcurre, lo que sucede y sucedió, los que distorsionan la veracidad de la información, y por eso decidió hablar desde la realidad y se propuso dar cuenta de la verdad de la vida observando al mundo desde la óptica inversa, como quien mira “por el ojo de una cerradura”; condenó a los poderosos, a aquellos que teniendo mucho quieren tenerlo todo, a los Estados Unidos por su necesidad incesante de matar, doblegar y volver a matar a costa de todo, por perseguir el sueño imperial y reproducir el exterminio del mundo; y condenó a Dios, por querer ser único y no permitir otras religiones, un dios celoso de los mortales, propagador del miedo, cómplice de los malos hombres. Lo condenó por condenar la diversidad sexual e imponer la norma, la heterosexualidad obligatoria, por su indiferencia frente al pobre. Lo condenó por querer hacer de la mujer simple costilla yocultar su rol protagonista. Lo condenó por querer ser el creador, creerse superior, por no aparecer y salvarnos del dolor. Lo condenó por hacerse el sordo cuando más había que escuchar, por ser invisible cuando ahí tenía que estar.

Ese fue Eduardo, escritor uruguayo, que escribiendo les dio vida a los hombres sin nombre.

Ese fue Eduardo, el latinoamericano más humano de los escritores.


* Estudiante de Sociología (FaHCE - UNLP)
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