Castremos al imperialismo patriarcal

Castremos al imperialismo patriarcal

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

Por Ana Valenzuela* y Nicolás Sampedro**

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La semana pasada se recordó no sólo los seis años del paso a la inmortalidad del Comandante Eterno Hugo Chávez Frías, sino también el Día Internacional de las Mujer, el día de lucha donde millones de mujeres salimos a las calles en todo el mundo y gritamos fervorosamente, puños al aire y pies firmes… por la reivindicación de nuestros derechos.

Quizás, si observamos de manera aislada estos hechos parece no tener relación, pero dado que el 15 de noviembre de 2011, Chávez se reivindicaba como feminista y que sostenía que el proceso bolivariano, además de ser socialista debía ser feminista, ya que el sistema capitalista es históricamente de estructura machista.

En una primera aproximación quizás sería interesante mencionar los dichos de la antropóloga argentina, Rita Segato, quien sostiene que la opresión y la violencia hacia la mujer es comparable geopolíticamente con la prepotencia bélica, la invasión territorial y hasta las mismísimas guerras lanzadas desde las potencias coloniales occidentales (hoy EEUU, antes las naciones coloniales europeas) hacia los países de la periferias o hacia quienes se opongan a su plan de enriquecimiento y dominación.

Tal vez esto sirva para comprender la situación de violencia sistemática y multidireccional que vive la hermana República Bolivariana de Venezuela, desde la llegada de Hugo Chávez al gobierno allá por 1998.

Puede que ahora se pueda asociar el carácter autoritario, misógino y machista del presidente norteamericano Donald Trump, y la feroz embestida que realiza junto a Mike Pompeo, John Bolton y Elliott Abrams contra la revolución bolivariana, contra la heroica Cuba de Fidel, Camilo y el Che, y contra la Nicaragua Sandinista. La Troika del mal, según Bolton.

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Acaso esa analogía permita comprender por qué a los machirulos de la Casa Blanca, en Washington, les molesta tanto que el gobierno bolivariano se niegue a entregar su soberanía; que se resista a dejar de construir viviendas populares y que proyecte llegar a las 3 millones de casas entregadas en revolución; que pese a todas las dificultades, garantice la alimentación a más de 6 millones de familias a través de los  Comités Locales de Abastecimiento y Producción, o CLAP; que siga coordinando con Cuba en la formación gratuita de miles de médicos y médicas de todas partes del mundo, (no por nada la hija de una ex presidente de la Nación elige tratar su enfermedad allá); o que siga fomentando el desarrollo del Caribe a través de las políticas de Petrocaribe.

Quizás esta comparación nos sirva para asemejar la violencia que ejerce un machista sobre una mujer cuando le dice que no, a la que ejerce el imperio norteamericano contra el pueblo venezolano que está resuelto a ser libre y a no dejarse pisotear.

Quizás esto mismo, también sirva para comprender el accionar de gobiernos como el de Canadá, Colombia, Brasil, Chile, Paraguay, Ecuador o la propia Argentina. Dignos hijos sanos del patriarcado que (también parafraseando a Segato), cumplen con su mandato de masculinidad y callan, omiten, justifican, reproducen y obedecen, los designios del macho alfa.

La opresión y violencia patriarcal, colonialista y capitalista representada en los Estados Unidos de Trump, implementando desesperados esfuerzos por derrocar al gobierno de Nicolás Maduro y a la revolución bolivariana que con sus errores y aciertos, pretende garantizar una vida digna para la humanidad donde primen la equidad, la justicia social, la libertad…

Tal vez esa desesperación es como la del macho, que ve que día a día son más las personas que nos cuestionamos los mandatos patriarcales, cada vez más quienes repensamos sus prácticas y buscamos cambiarlas, sean extrapolable a quienes criticamos la opresión y el saqueo imperial, quienes rechazamos todo tipo de injerencia externa en los asuntos de una nación soberana, quienes rechazamos al capitalismo, al patriarcado y al colonialismo.

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Venezuela resiste a la embestida del machirulo promedio. Ese grandote que dos por tres mira para otro lado, que cree tener el control sobre todes les demás vecinos del vecindario. Ese grandote que cual paralelismo entre David y Goliat, hará más ruido al caer. Porque que se va a caer, se va a caer… y porque ¡La Revolución Bolivariana vivirá y vencerá!

*Periodista, conductora del programa La Marea (Radio Futura FM 90.5), redactora de Revista Trinchera y colaboradora de Agencia Timón

** Periodista especializado en temas internacionales, conductor del programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio Universidad Nacional de La Plata), productor general del programa La Marea (FM 90.5 Radio Futura), redactor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.

Ley Helms-Burton: Cuba resiste

Ley Helms-Burton: Cuba resiste

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

Por Melany De Juana*

A 23 años de la creación de la Ley Helms-Burton, cuyo fin es asfixiar a la economía y obstaculizar el desarrollo de Cuba, la administración del presidente estadounidense Donald Trump anunció el pasado 4 de marzo que se pondrá en práctica el artículo III de dicha ley, en un claro intento de recrudecer el bloqueo económico impuesto en el país caribeño.

 

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Bill Clinton firma la Ley Helms-Burton en Washington, el 12 de marzo de 1996

 

Esta ley, denominada “Ley para la Solidaridad Democrática y Libertad  Cubana”, fue firmada en 1996 por el ex presidente Bill Clinton y dio legitimidad al bloqueo económico impuesto por de John Kennedy, dos años después de la Revolución Cubana.

Lejos de promover la democracia y la libertad, dicha ley expresa su carácter de injerencia extraterritorial y los intentos de recolonización que el imperio estadounidense quiere impulsar hace más de seis décadas, violando el Derecho Internacional y la Carta de la ONU, al mismo tiempo que ataca la soberanía de Cuba.

En sus cuatro artículos evidencia sus intenciones: el primero establece el fortalecimiento del bloqueo argumentando que Cuba viola los derechos humanos y que constituye una amenaza para la paz internacional; a su vez contempla el cerco financiero que busca aislar a la mayor de las Antillas, estimula las subversiones internas en el país y decreta que no se importaran productos cubanos a Estados Unidos.

El artículo dos refleja los deseos  de que se produzca un cambio de régimen, a fin a sus intereses, y postula los requisitos de cómo debería ser la transición. Para que esto suceda el presidente estadounidense tendría que activar planes de asistencia económica con la finalidad de subordinar a las autoridades cubanas y demostrar la existencia de “un gobierno democrático”, para que el bloqueo sea suspendido.

El tercer punto de la ley otorga a los ciudadanos norteamericanos la posibilidad de presentar -en cortes estadounidenses- demandas por un supuesto tráfico de propiedades nacionalizadas por Fidel Castro en 1960 (de forma legal).

El cuarto y último artículo establece la expulsión de los extranjeros que trafiquen con estas propiedades, al mismo tiempo en que se les negara la visa de entrada a Estados Unidos.

La reciente aplicación del artículo tres generó controversia y el descontento del gobierno cubano, dado que este entorpece las relaciones económicas, comerciales y financieras de Cuba con otros países y afecta la capacidad de atraer capitales extranjeros, un factor clave para su desarrollo.

Desde que la Ley Helms-Burton fue sancionada todos los presidentes estadounidenses habían suspendido por seis meses la aplicación efectiva de dicho artículo, pero Donald Trump anunció que sólo lo haría por treinta días. Poco después el Departamento de Estado estableció que a partir del 19 de marzo se permitirá la presentación de demandas a 200 empresas que figuran en una lista negra creada unilateralmente por la administración del país del norte.

La respuesta del gobierno de Cuba a la Casa Blanca fue la sanción de la Ley 80 de  “Reafirmaron de la Dignidad y la Soberanía Cubana”, que declara ilícita y sin efecto jurídico la Ley Helm-Burton.

No resulta extraño que Estados Unidos arremetiera una vez más contra la isla. Esto se da en el marco del apoyo público que el presidente Miguel Díaz-Canel le expresó a Nicolás Maduro, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, la cual está siendo blanco de los intentos desestabilizadores de Washington.

El mandatario cubano hizo evidente su rechazo a la iniciativa yanqui mediante diferentes manifestaciones públicas entre las que se encontraron una variada cantidad de tweets en los que defendió la soberanía de Cuba y denunció la política injerencista norteamericana que atenta contra la independencia y la libertad del pueblo.

La Ley Helms-Burton es el fiel reflejo de los intereses extraterritoriales que buscan reforzar el embargo asentado contra la más grande de las Antillas pese al amplio rechazo que genera en el resto del mundo. Una vez más Estados Unidos atenta contra la población y el gobierno de Cuba que hace más de 60 años resolvió luchar y ser libre, y que hoy nuevamente resiste.

 

* Analista especializada en Centro América, redactora de Revista Trinchera y columnista del programa Marcha de Gigantes (AM1390) y colaboradora de Agencia Timón

Conferencia completa del juez Alejo Ramos Padilla en el Congreso de la Nación

Conferencia completa del juez Alejo Ramos Padilla en el Congreso de la Nación

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(Imagen principal: Joaquín Salguero)

El miércoles 13 de marzo, el juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla, expuso ante les legisladores que integran la Comisión de Libertad de Expresión sobre la presunta asociación ilícita que involucra al falso abogado Marcelo D’Alessio, al fiscal Carlos Stornelli, al falso periodista Daniel Santoro y que llegaría hasta agencias internacionales de investigación pasando antes por funcionarios de Cambiemos.

Mirá a continuación la exposición del caso que podría develar el mayor hecho de corrupción y chantaje de la democracia:

Ucrania: actualidad y su rol en Europa

Ucrania: actualidad y su rol en Europa

TIEMPO DE LECTURA: 10 min.

Por Nicolás De La Iglesia*

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Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente de Rusia, Vladimir Putin.

 

Poniendo las piezas sobre el tablero

Imaginemos al globo terráqueo como un gran tablero de ajedrez. Por un lado, con las piezas negras y con “el rey” está Estados Unidos, la reina podría ser la Unión Europea. Del otro, La Federación Rusa y China serían el rey y la reina respectivamente. El resto de las piezas está asignada a un país diferente. El que gane la partida tendrá como premio la hegemonía mundial y, por lo tanto, tendrá en sus manos la potestad de dictar nuevas reglas de juego para los peones. Es necesario aclarar que tanto Rusia como China son aliados circunstanciales, ya que, cada uno persigue sus intereses particulares. En realidad, esto es válido para cada país imperialista, ya que, se mueven únicamente en base a sus intereses.

Ahora bien, desde fines de la Segunda Guerra el dueño del tablero fue Estados Unidos, reafirmando su dominio –aún más– luego de la caída del muro de Berlín. El dólar fue y sigue siendo –por ahora– la moneda a través de la cual se realizan transacciones internacionales; Hollywood dicta patrones y estereotipos culturales a través de sus grandes producciones manejando una industria cultural que parece no tener barreras. Y a esto se le puede sumar la industria farmacéutica y la armamentística, la última es sin dudas el pilar de la economía del país.

Sin embargo, en los últimos 10 años Rusia y China crecieron no sólo en materia económica sino también en la industria armamentística, convirtiéndose en serios competidores en todos los frentes. Ante esta avanzada, lo que hizo Estados Unidos fue poner a trabajar a sus piezas para equilibrar la balanza y comerle algunas piezas a sus oponentes. Es a partir de esta lógica a través de la cual es conveniente mirar a los problemas geopolíticos, que pueden parecer lejanos y por lo tanto difíciles de prestarles la atención que merecen.

¿Son Rusia y China los paladines que buscan el bien del mundo contra los opresores yankees que ante la duda invaden cualquier país? La respuesta es rotundamente negativa, ya que lo único que buscan es poner en jaque a su rival. Sin embargo, han mostrado estos últimos años que tienen respeto por la autonomía y la autodeterminación de los pueblos. No tienen por qué simpatizarnos ni debemos dejar de cuestionar ciertas lógicas que ocurren dentro de esos países, pero sin perder de vista el tablero entero.

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Territorio en disputa

 

Las fichas están en juego

El conflicto de Ucrania con Rusia es un claro ejemplo de cómo operan las potencias y sobre todo las artimañas que utiliza el imperialismo para provocar un dolor de cabeza a su oponente. La tensión entre ambos países ha escalado este último tiempo hasta alcanzar un punto de inflexión. En noviembre del 2018 la guardia costera rusa interceptó tres buques de guerra ucranianos que se encontraban realizando acciones peligrosas en el mar de Azov, cerca del recientemente inaugurado puente de Crimea. Luego de un breve enfrentamiento los barcos fueron incautados y sus tripulantes (entre los que se encontraban agentes de inteligencia) apresados.

Una cuestión a tener en cuenta es que la península de Crimea realizó en  2014 un referéndum popular en el que más del 90% de la población votó por anexarse a Rusia. Esta decisión, como era de esperarse, no fue aceptada por Ucrania (respaldada por la OTAN y por potencias occidentales), ya que, perdía no sólo un territorio de vital importancia geopolítica sino, también, una de las rutas a través de las cuales pasará un gran gasoducto con el que Rusia planea suministrar a diversos países europeos. El presidente ruso, Vladimir Putin, recibió la noticia con los brazos abiertos e inició la construcción de un puente que conecta directamente el territorio ruso con la península.

Volviendo al tema que nos concierne, podríamos afirmar que las dos lanchas fueron un claro desafío y una muestra del desconocimiento de la soberanía Rusa. Pero, ¿qué hay detrás de esta maniobra? En primer lugar, hay que observar con detenimiento la repercusión mediática que tuvo el suceso y como operaron los medios hegemónicos de comunicación. A partir del incidente comenzó una campaña de desprestigio contra Rusia, maniobra que por año se repite cientos de veces, hablando del autoritarismo del país y de cómo apresó a los tripulantes. Algo que hay que remarcar es que Petro Poroshenko, actual presidente de Ucrania, debe competir en las elecciones presidenciales el 31 de marzo y en estos días es realmente impopular entre el pueblo ucraniano. Bien puede pensarse a esta maniobra como una estrategia de distracción para que la opinión pública deje de hablar de las pésimas condiciones en las que está el país.

 

Para comprender en profundidad el conflicto en el que se encuentra Ucrania es necesario remontarse al año 2013, en donde en medio de violentas revueltas populares, cientos de miles de personas derrocaron al presidente Víktor Yanukóvich, elegido mediante el voto popular. Ahora bien ¿qué fue lo que ocasionó el conflicto? En esos tiempos se había empezado a discutir la posibilidad de la firma de un acuerdo de comercio entre Ucrania y la Unión Europea. El mismo implicaba un desastre para la economía ucraniana, ya que permitía que se abrieran las importaciones de los productos del bloque y se entreabrieran las puertas de los países europeos para recibir productos ucranianos, en clara desventaja en cuanto a la competitividad de los mismos contra los de los países de la UE.

El posible acuerdo hizo relucir las marcadas diferencias que tiene el pueblo ucraniano. Por un lado estaban quienes simpatizan por Rusia, debido a la cercanía geográfica, sumado a una fuerte cuestión identitaria producto de un pasado en común en tiempos de la Unión Soviética. Por el otro, entre quienes ven un futuro como parte de la Comunidad Europea, disfrutando de los beneficios de pertenecer a uno de los bloques económicos más importantes. Este último grupo apoyado fuertemente por campañas comunicacionales que hablaban de los grandes beneficios que tendría el país en caso de acercase a la Unión Europea.

El golpe de Estado fue orquestado por servicios de inteligencia norteamericanos que operaron a través de ONG´s, en complicidad con la oligarquía ucraniana, medios masivos de comunicación y grupos de extrema derecha (como el Svoboda, movimiento que reivindica al nazismo y a la figura de Hitler). Se podría trazar un paralelismo y establecer a esta operación como la precursora de los disturbios organizados en el pasado reciente en Venezuela (“las guarimbas”) y en Nicaragua. Sin embargo, fue en Europa del Este entre los años 2000 y 2005  en donde se llevaron a cabo levantamientos con las mismas características -en Georgia y en Kirguizistán-, derrocando gobiernos que eran aliados estratégicos de Rusia. Fue a partir de allí que se fundó una ONG llamada Center for Applied Non Violent Action and Strategy (CANVAS), que se encargó de exportar la metodología a cualquier lugar del mundo.

Fue a través de este conflicto que tanto EEUU como la UE se aseguraron un presidente títere como Poroshenko, quien ratificó el tratado con el bloque europeo y profundizó vínculos con la OTAN y la Casa Blanca. Asimismo, el sector pro ruso del pueblo decidió sublevarse y formar la República Popular de Donetsk, lo que desencadenó una guerra civil entre ambas facciones. Una apoyada por los Estados Unidos, con millonarias donaciones de armamentos que terminan no sólo en las fuerzas armadas ucranianas sino también en grupos paramilitares fascistas; y por el otro lado cuentan con el apoyo –siempre cauteloso– del gobierno de Vladimir Putin. En este enfrentamiento el ejército ucraniano ha tirado cientos de bombas sobre civiles y se ha dado rienda suelta a grupos neo nazis financiándolos y brindándoles armas.

Este no podría ser mejor escenario para Estados Unidos. Por un lado, mantiene un fuerte enfrentamiento armado en la frontera de su principal competidor, haciendo que éste destine recursos para que no estalle su patio trasero, y, por el otro, en caso de resultar victoriosos tendría un territorio rico en recursos naturales –hierro, carbón, gas natural, petróleo, etc.– y una zona de extrema importancia geopolítica en donde poner sus misiles. Mientras tanto, la OTAN utiliza la cercanía para movilizar tropas y realizar tareas de espionaje en territorio ruso.

Antes de que todo esto sucediera, Ucrania era un país con sus problemas pero tenía una economía relativamente estable. Hoy día se pueden ver los efectos de la política económica neoliberal llevada adelante por Poroshenko y aclamada por los pro-occidentales. Nos encontramos con un país completamente endeudado con el Fondo Monetario Internacional y con la U.E, dependiendo su estabilidad de nuevos desembolsos de dinero. Caer en las garras del FMI implica lo mismo para cualquier país, para ponerlo en cifras: el PBI per cápita cayó de 4.030 dólares a 2.640, el salario promedio se redujo más de un 20%, las pensiones disminuyeron un 64% y el precio del gas se hizo 11 veces más caro, la calefacción 5,5 y la electricidad 4 veces. Esto trajo aparejado un crecimiento alarmante en la tasa de desocupación llevándola a ser  una de las más altas del continente.

Estas condiciones se pueden ver en el flujo anual de emigrantes, casi un millón de personas, cuya mayoría elige Rusia como destino. Es en este contexto en el cual el –por ahora– presidente de Ucrania utilizó la operación realizada con las embarcaciones como excusa para abandonar por decreto el tratado de amistad firmado con Rusia en el año 1997, llevando, así, las relaciones bilaterales a un punto de no retorno. Si bien la mayoría de los puntos del documento son anacrónicos y ya no se cumplen, es más que nada un acto simbólico, ya que, no habrá una actualización del mismo sino la eliminación, es decir, la ruptura de una vía diplomática para resolver el conflicto. Aunque no es la primera vez que desde Ucrania acuden a este tipo de maniobras, se puede nombrar los tratados de Minsk firmados en 2014 y 2015 que buscaban llevar paz al país. El mismo fue presentado por Francia, Alemania y Rusia para buscar una salida pacífica al conflicto. Sin embargo, el ejército y las milicias no tardaron mucho en violar el acuerdo y atacar impunemente ciudades de la República Popular.

A lo largo de los últimos 20 años el imperialismo norte americano y sus aliados buscaron aislar a la Federación Rusa. Para esto apuesta a la creación de focos de tensión en las fronteras rusas, obligando a que Rusia deba destinar recursos. Sin embargo, podemos ver el apoyo del gobierno ruso –tanto a Cuba como Venezuela– como maneras de contraatacar. Este último país es la reserva petrolera del mundo, por lo que se puede pensar que, colaborando con el gobierno venezolano, se busca debilitar la reconstrucción de EEUU como nación dominante. Por otro lado, queda destacar que metiéndose en Nuestra América lo que hace el gobierno ruso es poner un pie en lo que siempre fue considerado por los yankees como su reserva estratégica de recursos naturales. Se puede ver cómo cada jugador pone sus piezas en juego para poner en jaque a su adversario, el juego puede tener un claro vencedor o la partida se puede “trabar” dando como resultado una multipolaridad.

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 Buques de la Marina de Ucrania en territorio ruso. Noviembre 2018. SERVICIO DE PRENSA DEL DEPARTAMENTO DE LA GUARDIA FRONTERIZA DE CRIMEA DEL SERVICIO FEDERAL DE SEGURIDAD DE RUSIA

Las próximas elecciones encontrarán a una Ucrania sumida en sus miserias, producto de políticas económicas neoliberales que siempre se ofrecen como la salvación de países periféricos. Fue a través de los grandes medios de comunicación en coordinación con las burguesías nacionales que permitieron la instalación de un modelo de país subyugado a los intereses del FMI y de la Unión Europea, con la promesa de ser parte del bloque en un futuro. Hasta el momento sólo se puede ver como en detrimento de la calidad de vida del pueblo ucraniano, este país se ha convertido en una base de operaciones del imperialismo occidental.

No es un panorama muy alentador, sobre todo si se pone el foco en quienes son la alternativa al –ya decadente– Petro Poroschenko. Por un lado, la ex canciller Timochenko –que según sondeos derrotaría sin problemas a Petro en una segunda vuelta–, quien no representa un cambio en los factores antes expresados. Por último, Volodímir Zelenski, cómico y actor, cuya popularidad reside sobre todo en los votantes jóvenes y se apoya en ser un outsider –es decir, alguien que está por fuera de la política tradicional–. Estos son los candidatos que mas fuerte están pisando de cara a las elecciones que se celebrarán el 31 del corriente mes.

A decir verdad, las urnas poco pueden hacer por una nación en guerra en donde los intereses imperialistas están puestos en que todo continúe como se encuentra. La oligarquía nacional es un simple títere que busca con sus difamaciones y constantes ataques provocar un conflicto armado con Rusia. La finalidad puede ser intentar distraer a un pueblo cada vez más cansado de las políticas de ajuste o buscar excusas para que desembarquen –aún mas– tropas norteamericanas y de la OTAN. La última opción sería la más redituable, ya que, implicaría que se destinen más recursos para la movilización de tropas que bien podrían estar en cualquiera de los focos de conflicto en los que participa Rusia. Ucrania es un simple peón en esta partida, un laboratorio en donde el imperialismo puede probar sus nuevas estrategias mediáticas, sus tropas de mercenarios y tantas otras cosas. Este país tiene una gran sanguijuela que no va a parar de chupar sangre hasta que el pueblo no la saque de raíz.

 

*Periodista especializado en temas internacionales, columnista del programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio Universidad Nacional de La Plata) y redactor de Revista Trinchera.

Martín Pastor: ”Nos encontramos en un proceso de corporativización del Estado y eso ha resultado en un recrudecimiento de la situación actual y de lo que se viene, con la entrada del FMI”

Martín Pastor: ”Nos encontramos en un proceso de corporativización del Estado y eso ha resultado en un recrudecimiento de la situación actual y de lo que se viene, con la entrada del FMI”

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En esta conversación con Martín Pastor, periodista y analista internacional ecuatoriano, repasamos por qué ‘Es hora que Estados Unidos invada a Estados Unidos’; para luego meternos a analizar hacia el interior de Ecuador, donde el gobierno de Lenín Moreno reafirma su inserción en la ola neoliberal que azota nuevamente a Nuestra América, con la firma de un acuerdo de 4.200 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional de receta calcada.

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Martín Pastor, periodista y analista internacional ecuatoriano

 

–Haces una reflexión sobre la situación interna de Estados Unidos, en la que afirmás que es hora que se invadan así mismos. Te pido una descripción de ese análisis.

–En realidad, parte como una crítica a la posición que los Estados Unidos ha tomado hacia a América Latina y el resto del mundo. Especialmente, con el caso de Venezuela y esto de ampararse bajo la ayuda humanitaria. ¿Ellos pueden justificar ir a luchar por la democracia y ayudar a otros países si su país en sí, al interior, tiene problemas estructurales muy graves? ¿Qué está pasando en Estados Unidos en su interior? Todos tenemos ideas del sueño americano, pero ese sueño murió hace muchos años. Se ha convertido en una pesadilla para millones de estadounidenses y es lo que muestran las cifras. Tomo las del relator especial, Philip Alston, que es encargado de pobreza extrema y derechos humanos para las Naciones Unidas. Revela que en el 2018 aproximadamente 40 millones de personas viven en pobreza en EEUU, 18.5 millones en extrema pobreza y más de 5 millones viven en condiciones de pobreza absoluta. Estamos hablando que incluso se ha llegado a comparar con lo que llaman el Tercer Mundo, ya que no tienen el acceso a servicios básicos y no tienen estándares de vidas o bienestar como se podría entender.

–Juega mucho también este imaginario que se ha construido respecto del sueño americano, pero, también, quiénes son los dueños de los medios más influyentes y cómo este tipo de información se pone en la palestra de la información que circula a nivel mundial, sobre todo sabiendo que de las 5 agencias multinacionales de la información, hay 3 que son norteamericanas.

–Totalmente. Hay que entender que parte de la política exterior de los Estados Unidos es un manejo y manipulación mediática, no sólo con esas grandes corporaciones transnacionales de comunicación sino incluso la influencia que tienen en los sectores de comunicación al interior de otros países. Esta situación es totalmente silenciada o maquillada para que no se vea de esta forma. Entonces, lo que vemos ahí es el discurso de ese absolutismo estadounidense y si le preguntas a cualquier estadounidense cree que es el mejor país del mundo, el más fuerte, el más grande, el más poderoso, pero cuando se le empieza a revisar por partes y segregando estas categorías empezamos a ver que ya no es así. Está muy atrasado en muchas áreas y hay países que ya le comieron completamente otras.

–En estos días no fue sólo el caso venezolano, sino que fue, también, la injerencia o el planteo de Bolton y Pompeo respecto de las situaciones específicas de Cuba, Nicaragua, llamando a los tres país junto con Venezuela como la Troika. ¿Qué análisis haces partiendo del recrudecimiento sobre estas tres naciones en particular?

–Ellos abiertamente dijeron que no tienen miedo de aplicar el concepto de la doctrina Monroe. Para ellos sigue siendo ese su patio trasero. Pero vemos un cambio interesante. Es decir, los Estados Unidos están perdiendo influencia en el resto del mundo. El no haber logrado lo que quisieron en Siria como ellos lo querían, demuestra que hay nuevos poderes que pueden hacerle un peso, no al 100% en este momento pero ya le van haciendo un contra-balance. Lo único que les queda, por decirlo de alguna forma, es América Latina, que sigue siendo esa reserva que tienen, ese último bastión de influencia en los que tienen que interferir. Ahí entonces aparecen estos tres países que llaman la Troika de la tiranía. Bolton ha llamado de esta forma a Cuba, Nicaragua y Venezuela. Entonces, vemos que todos los ataques van a ser dirigidos hacia ellos desde lo mediático y, si tomamos la palabra del gobierno venezolano, incluso ya ataques reales como pasó con el tema del apagón eléctrico que se dio hace 48 horas.

–Es interesante ver cuál ha sido la reacción de la mayoría de países de Nuestra América a raíz de la ofensiva contra Venezuela. ¿Qué valoraciones tenés respecto a la posición que ha tomado el Ecuador con la situación de Venezuela y con esta reconfiguración que se ha dado en el continente?

–En el caso de Ecuador, como lo estamos viendo desde hace más de un año, nos encontramos en un proceso de corporativización del Estado. Entonces, en este proceso en el cual el sector empresarial y las élites económicas han asumido el control de ministerios y zonas estratégicas del país, el discurso que en algún momento se manejó desde la UNASUR respecto a la unión latinoamericana en contra de este tipo de injerencias es hoy totalmente nulo. Ya que desde las élites económicas y el sector empresarial el discurso es: ‘los Estados Unidos es nuestro mayor inversionista y nosotros no tenemos que cuestionar nada de lo que ellos dicen’. Lo que ha resultado de esta corporativización del Estado en Ecuador es el recrudecimiento de la situación para los ecuatorianos en la actualidad y en lo que se viene. Es decir, el FMI va a entrar al Ecuador. Lo hizo ya en Argentina. Nosotros estamos siguiendo la misma receta.

–Respecto a esto que mencionabas del FMI, si no recuerdo mal, una de las cosas que también había sido motivo de orgullo para los ecuatorianos era la no injerencia de organismos internacionales en la política interna pese a la dolarización de su economía. ¿Qué lectura haces, desde el sentir de la calle, con este nuevo pedido de ‘ayuda’ al FMI?

–Gracias a la ayuda de los medios de comunicación locales se ha instalado un nuevo sentido común sobre esa necesidad de inversión extranjera directa como la salvación para el país. Esta es la estrategia de las élites económicas y del sector empresarial. Esto es un retorno inconstitucional de elementos como los tratados bilaterales de inversión que nuevamente se van a aplicar en el país y, ahora, el retorno del FMI al Ecuador. Tomemos en cuenta que la situación económica y lo que sienten los ecuatorianos se ve en cifras. Es decir, recientemente, en febrero, CEDATOS, una encuestadora importante del país, publicó que el 70% está preocupado sobre la situación. Es una cifra que pasó del 40% en el 2017 cuando Lenin Moreno entró al poder. En términos de economía, hay que tomar en cuenta dos factores importantes en el análisis. Uno es la balanza comercial que nuevamente el año pasado cerró con un déficit. El otro factor es la deuda externa. Sólo en bonos soberanos, Moreno ha puesto en 20 meses casi 8 mil ochocientos millones de dólares, incluida la última emisión que fue en febrero de este año. Tomando en cuenta al período 2014-2017, Rafael Correa puso 7 mil seiscientos millones. Es decir, en estos veinte meses, casi dos años, Moreno llega a lo que se puso en tres años antes, y en épocas muy difíciles que nos tocó. Entonces, el retorno del FMI y esta nueva pérdida de soberanía en términos económicos y, también, políticos es parte de una estrategia no sólo en Ecuador sino a nivel regional.

Guadi Calvo: ”El riesgo de un enfrentamiento nuclear está”

Guadi Calvo: ”El riesgo de un enfrentamiento nuclear está”

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El histórico conflicto que desde hace décadas enfrenta a Pakistán e India por el territorio de Cachemira, volvió a estar en el centro de la escena global en las últimas semanas a raíz de ataques que se sucedieron entre ambas naciones. Para comprender el escenario en la región hablamos con Guadi Calvo, escritor, periodista y analista internacional especializado en África, Medio Oriente y Asia, quien afirma que, si bien no son infrecuentes estos enfrentamientos, ”el mundo está en tensión porque ambos países poseen armamento nuclear”.

 

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Guadi Calvo

–Sería interesante poner en contexto cuál es el conflicto que existe entre Pakistán y la India

–Es un largo conflicto que se inicia en 1947. Pakistán e India conformaban un mismo territorio en posesión de Reino Unido, cuando se logra la independencia de ese sector del imperio británico, en 1947, comienza esta guerra por la división de ese territorio. Pakistán es un país de absoluta mayoría islámica y su nombre significa ‘país de los puros’, refiriéndose a los musulmanes. La India es un país con una enorme mayoría hinduista, pero con una ‘minoría’ de ciento cincuenta, ciento sesenta millones de musulmanes. Cachemira fue un punto que no llegó a concretar esa división, ese nuevo dibujo de la separación entre Pakistán e India, y quedó siempre en disputa. Era un antiguo reino que nunca fue parte de ninguno de los dos países y fue involucrado, en ese contexto, a partir de 1935. Es irse muy lejos, pero hay que dar algunos antecedentes para saber por qué este conflicto de hoy.

Entonces, partiendo de 1947, en el ’65 hubo una guerra, en el ’71 también, en el ’99 hubo una guerra de apenas un par de meses. Es esencial ver este conflicto porque las dos son potencias nucleares. En Cachemira, el conflicto es permanente. Si uno sigue la información con alguna rutina, se va a encontrar con algún choque, algún cruce de artillería, incluso muertos. No es nada infrecuente esta situación. En definitiva, el 14 de febrero último hubo un atentado en la Cachemira controlada por la India, un ataque suicida de un grupo separatista musulmán que opera en Cachemira india, que se lanzó con un autobomba contra un micro y mató casi a cincuenta policías indios.

A partir de ahí, el Primer Ministro, Narendra Modi –que proviene de un partido absolutamente neo-fascista por su convicción racista, por su tipo de propaganda, de discurso, usan uniformes como la SS y, además, va por su reelección en mayo–, se montó a este atentado como parte de su campaña política. Pakistán ha negado que tenga que ver con estos grupos terroristas, pero se sabe que el servicio de inteligencia pakistaní está muy vinculado a todos los movimientos terroristas que operan en Pakistán, Afganistán y en la frontera con India. Así India lanzó un ataque, hace cuatro o cinco días, a unos diez kilómetros dentro de Pakistán contra un campamento y sitio de entrenamiento de este grupo terrorista, Jaish-e-Mohammad, que son seguidores de Mahoma. De inmediato vino la devolución de Pakistan y, desde entonces, se han derribado tres aviones, un helicóptero, y hubo fuego de artillería en la frontera donde se produjeron unas 20 muertes, en su mayoría civiles. Yo pensé que esta tensión, para esta altura, ya habría cedido, porque no es nada nuevo en esa región este tipo de enfrentamientos. Pero continúa. Tanto Rusia como China llamaron a la serenidad. Pakistán es un socio fundamental de China en un proyecto comercial que se llama la Nueva Ruta de la Seda, que sería muy largo entrar en eso, pero que en definitiva hace que Pakistán sea hoy un jugador esencial para la economía China. A nadie le conviene una guerra nuclear, no creo que escale a esos niveles, pero el mundo está en tensión justamente porque ambos países poseen armamento nuclear.

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Mapa de la zona (Imagen RT en español)

–Precisamente hay varios analistas que, cuando empezó el auge de las negociaciones entre Corea del Norte y los Estados Unidos, ya en ese entonces, planteaban que el conflicto entre Pakistán e India era mucho más peligroso en términos nucleares, precisamente por las tensiones que venís señalando. Un jugador que también entró en el conflicto fue la República Islámica de Irán que, como tiene relación con ambas naciones, puede servir como una especie de mediador en la región. ¿Lo ves factible teniendo en cuenta la enemistad que existe entre estos dos países?

–Hasta hace un par de meses te hubiese dicho que sí. Pasa que India acaba de estrechar lazos con Israel. Una cuestión absolutamente inédita en la historia de India. El Primer Ministro hindú viajó a Israel y, por primera vez, India pasa, de apoyar a Palestina, a apoyar a Israel, políticamente hablando. Han hecho grandes negocios armamentísticos. Israel le ha vendido gran cantidad de armas, aviones y demás a India y el Primer Ministro israelí visitó también India hace muy poco. Ese lazo se ha fortalecido. Esta alianza genera que Irán, el enemigo jurado de Israel, sea muy mal visto y, seguramente, la diplomacia judía debe estar influyendo sobre los indios para no aceptar esta negociación por parte de Irán. Creo que es más factible que sea Rusia el juez de esto. India ha sido históricamente un aliado de Rusia, que es un jugador más independiente.

–¿Este acercamiento de Israel con India puede comprenderse como una intromisión en el BRICS de parte de los Estados Unidos, pero utilizando a Israel como Caballo de Troya?

–Israel está teniendo un gran lanzamiento de relaciones hacia lugares inéditos, países musulmanes como Malí, Níger, Chad. Está avanzando sobre esos países intentando restablecer sus relaciones diplomáticas, ofreciendo armamentos, planes de irrigación de desiertos. Todo esto para aislar, todavía más, a Palestina. Estados Unidos e Israel, en algunos puntos, no se sabe quién es quién. Los intereses están muy unidos y es muy difícil distinguirlos. Entonces, con lo que decís sobre los BRICS, Israel esté haciendo un juego subterráneo y, conociendo a estos jugadores, no me llamaría la atención que suceda lo que decís.

–¿Cómo crees que puede proseguir este conflicto entendiendo que viene en escalada la tensión?

–Todas las cartas están en el mazo. No me animaría a decirte que esto se acaba pronto o que va a continuar. Sí hay que seguirlo de cerca porque el riesgo de un enfrentamiento nuclear está ahí.

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El Primer Ministro de Israel (izquierda), Benjamín Netanyahu, con el Primer Ministro de India (derecha), Narendra Modi.
Haití: La crisis que el mundo ignora

Haití: La crisis que el mundo ignora

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.


Por Melany De Juana*

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Protestas en la capital haitiana, Puerto Príncipe

 

Desde el 7 de febrero las calles de Haití son el escenario de protestas encabezadas por ciudadanos que exigen la renuncia del presidente Jovenel Moïse y de sus funcionarios en medio de una crisis social que devasta a la población, y que el resto del mundo y los medios de comunicación hegemónicos parecen olvidar.

Las manifestaciones surgieron luego de que el presidente declarara la emergencia económica y que el Tribunal Superior de Cuentas emitiera un informe que evidenciaba un serie de irregularidades en la gestión de recursos y el desvío de fondos prestados en 2008 por Venezuela, a través del programa Petrocaribe que provee a Haití de petróleo a precios más accesibles que los que imponen las grandes multinacionales estadounidenses.

En este hecho de corrupción están involucrados 15 ex funcionarios junto al actual presidente, quien figura como responsable de una empresa que se benefició con dichos fondos para la construcción de una carretera por medio de un proyecto del que no se encontraron procesos legales.

Sin embargo, las protestas que hoy en día tienen en vilo al país centroamericano (que cuenta con los niveles de desigualdad más altos en América Latina), no son casuales ni se dan de un día para el otro, sino que están sujetas a la política injerencista que lleva a cabo Estados Unidos.

Para entender la coyuntura actual es necesario remontarse a su historia. Haití fue la primera nación esclava en independizarse de su colonia, Francia, quien le exigió el pago de 150 mil francos en oro a cambio del reconocimiento de su independencia; esa deuda culminó en 1937.

Los años que siguieron fueron aún más difíciles para el desarrollo de la nación centroamericana. Washington invadió Haití con el objetivo de explotar sus tierras y saquear sus recursos como si fuese su patio trasero. Hoy se vuelve un punto estratégico debido a su cercanía con Nicaragua, Venezuela y Cuba, cuyos gobiernos son contrarios a la política yanqui.

Estados Unidos poco a poco fue ganando el territorio: estableció sus bases militares, primero en 1915, luego de que el presidente Guillaume Sam fuera asesinado, razón suficiente para que la Casa Blanca enviara soldados con la excusa de restablecer la paz, que -cabe destacar- no es algo que a Estados Unidos le preocupe. Caso contrario no hubiese apoyado las dictaduras de Francois Duvalier y su hijo Jean Claude Duvalier, cuyos regímenes sumaron 30 años en el poder.

Años más tarde, en 1954, volvió a enviar soldados con el pretexto de garantizar el traspaso presidencial de Raúl Cedra a Jean Bertrand Aristide, quien fue derrocado en 2004. En ese mismo año la Organización de las Naciones Unidas, subordinada a los deseos de Washington, envió la Misión de las Naciones Unidas (MINUSTHA) con la excusa de la necesidad de ayuda humanitaria, aunque queda claro que el gobierno de Estados Unidos de humanidad, no tiene nada.

En 2017 la ONU definió la finalización de MINUSTHA pero, por el contrario, se estableció una “misión de seguimiento” (Misión de las Naciones Unidas para el Apoyo de la Justicia en Haití) que actualmente sigue ocupando la región con sus bases militares. La intervención de Estados Unidos profundizó la debilidad de las instituciones, la inestabilidad política, la pobreza y la crisis humanitaria que se desencadenó a raíz de una de las peores catástrofes naturales que sufrió Haití, como el terremoto de 2010.

El terremoto dejó a más del 80% de la población sumida en la pobreza y al país prácticamente en ruinas. El Fondo Monetario Internacional, lejos de brindarle ayuda desinteresada para que el país pueda salir adelante, otorgó un préstamo de 140 millones de dólares que el Estado haitiano debía devolver en un plazo de cinco años, incrementando su deuda externa.

La crisis humanitaria desencadenó la migración masiva de haitianos hacia República Dominicana, en busca de una mejor calidad de vida, ya que el acceso al agua, los alimentos y los medicamentos está reducido. Sumado a esto la moneda oficial (la Gourde) se devaluó, hay crisis energética y la inflación llegó al 15% anual.

Resulta llamativo que Estados Unidos, quien levanta la bandera de la “ayuda humanitaria” en Venezuela, no haya brindado dicha ayuda a los haitianos que atraviesan días desesperantes. Una diferencial con un país donde Juan Guaidó se autoproclamó “presidente interino” y es apoyado por Washington, algunos países que integran la OEA (entre ellos Haití), los cuales no reconocen a Nicolás Maduro como presidente electo y montan un show para enviar camiones por la fuerza.

Por el contrario, el país de Donald Trump se mostró a favor del diálogo entre el pueblo y el gobierno de Haití y pidió que se respete el proceso democrático. Una muestra clara de apoyo a la presidencia de Jovenel Moïse  y un desinterés profundo de la vida de los haitianos.

La ayuda humanitaria que quiere impartir Estados Unidos es obvia, sólo se rige por intereses políticos y económicos. En Haití no hay petróleo.

Una vez más es el pueblo revolucionario quien desenmascara al imperio yanqui, denuncia las injusticias en su país y reclama en las calles que atiendan los problemas que aquejan a los ciudadanos.

 

* Analista especializada en Centro América, redactora de Revista Trinchera y columnista del programa Marcha de Gigantes (AM1390) y colaboradora de Agencia Timón

 

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Presidente de Haití, Jovenel Moïse

 

Bruno Lima Rocha: ”Las fuerzas armadas de Brasil tuvieron una inyección de seriedad y no permitieron que la diplomacia brasileña se sumara a los esfuerzos bélicos de Trump, Bolton y Mike Pence”

Bruno Lima Rocha: ”Las fuerzas armadas de Brasil tuvieron una inyección de seriedad y no permitieron que la diplomacia brasileña se sumara a los esfuerzos bélicos de Trump, Bolton y Mike Pence”

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

Εl primero de marzo se cumplieron dos meses desde la asunción de Jair Bolsonaro en el gobierno de Brasil y, para Bruno Lima Rocha, la gestión del ‘mesías’ es ”una fábrica de escándalos y problemas”. En diálogo con el politólogo, internacionalista, periodista y profesor de Ciencia Política y Relaciones Internacionales brasilero, repasamos estos primeros sesenta días signados por una crisis política interna que da cuenta de las tensiones entre el ala militar y el ‘clan Bolsonaro’.

 

Bruno Lima Rocha
Bruno Lima Rocha

 

–¿Qué balance haces de estos dos meses de Jair Bolsonaro, un presidente que tuvo complicaciones a lo largo de estos sesenta días?

–Lo primero que es importante comprender es que –aunque Bolsonaro tenga un discurso de ultraderecha y venga de una práctica de comunicación política de ultraderecha– él y su familia no tienen un partido político. Brasil tiene un sistema de gobierno muy atrapado entre el Ejecutivo y el Legislativo. Acá decimos en broma que somos un semi-parlamentarismo. El partido de Bolsonaro, PSL (Partido Social Liberal), un año antes de las elecciones casi no existía. Decimos que es una sigla de alquiler. Entonces, al no tener un partido político y estar muy al tanto de la reacción de la horda de reaccionarios, semi-facho, ultra-fachos, fachos de moda o pitucos travestidos de fachos, son una fábrica de escándalos y problemas, porque siguen como si estuviesen en campaña electoral y no gobernando un país del tamaño de Brasil.

Hasta el presente momento, el único tema de fondo que ha circulado es la propuesta de la supuesta ‘reforma’ del aparato de jubilación y que tiene como propuesta final una especie de affaire brasileña del modelo de capitalización como el que ocurrió en Chile, si no me equivoco hay una experiencia similar en Argentina, Uruguay ciertamente, y resulta una pérdida de sueldo de pago para los jubilados. Pero está tramitando en el Congreso Nacional y hasta el presente momento no hay un acuerdo previo. Bolsonaro mismo, aunque tenga treinta años de congreso, se está mostrando como un negociador muy flojo. La gente grita, él abre una puerta; la otra gente grita, él abre otra puerta más. Por eso es una colección de escándalos, de equívocos, por qué no también de crímenes de administración pública como la última comunicación formal del Ministro de Educación –que es una cosa rara porque es colombiano, no tengo nada en contra de los hermanos colombianos, pero no recuerdo un ministro de otra nacionalidad en Brasil, aunque sea brasileño nacionalizado– y como es un facho también, envió una comunicación para los directores de escuela primaria y secundaria para que los niños cantaran el himno nacional los viernes de tarde. Eso es lo que se hacía en tiempos de dictadura militar y que da una imagen muy fea porque estamos en Latinoamérica y, en general, el nacionalismo es mucho más progresista y muchas veces de izquierda, y Brasil tiene la tradición de cantar su himno nacional solamente en ocasiones deportivas. Además, eso de filmar a menores de edad es un crimen. Esto fue un escándalo, hasta la derecha dijo que el Ministro está loco, que no tiene asesoría jurídica.

Los tres hijos de Bolsonaro son muy cercanos, de relaciones privadas, de relaciones de trabajo, a los parapoliciales de Río de Janeiro

Esta fue la última, pero la más grave fue de el clan Bolsonaro, sus tres hijos son muy cercanos, de relaciones privadas, de relaciones de trabajo, a los parapoliciales de Río de Janeiro que, para desgracia de la tradición de izquierda, los medios llaman milicias. Esto de oficinas de crímenes existen en Río y en este lugar se escondió el asesor del hoy senador Favio Bolsonaro, hijo mayor del presidente. Un tipo muy raro que tiene un sueldo que es seis o siete veces mayor que sus ganancias como policía jubilado, tiene una empresa de seguridad –cosa que la ley no permite–, tiene reventa de autos –cosa que no tiene caja para hacerlo–, hace depósitos un millón ochocientos mil reales, eso es más o menos quinientos mil dólares y no tiene renta para tal. Si este tipo habla, el senador cae. Y si cae un hijo de Bolsonaro no sé a qué punto llega su plan. Para concluir, hay una evidente campaña de presentarse como la opción del vice-presidente, el general Hamilton Mourao, quien tiene como su mayor reto favorable el hecho que sabe hablar portugués, habla bien, tiene entrenamiento y habla cosas más o menos sensatas.

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–¿Qué es lo que se está jugando Brasil en la frontera con Venezuela? Porque pese al alineamiento de Bolsonaro con Trump, Brasil no accedió a la intervención militar que propuso la cumbre del Cartel de Lima.

–Lo que ocurrió, hablando en criollo, es que las fuerzas armadas, el ejército brasileño, hizo una intervención en la misión diplomática, no permitió el delirio del canciller, Ernesto Araújo –que está muy vinculado a la ultra-derecha yanqui–, y desautorizó el ministro de relaciones exteriores a sumarse a cualquier aventura militarista. Pero Brasil se sumó a la provocación enviando una aeronave con materias de tipo ayuda humanitaria, incluyendo papel higiénico –no es broma–, y esto fue percibido por el gobierno de Nicolás Maduro como una provocación. El cierre de la frontera de Brasil con Venezuela es un cierre que es muy complicado. No me acuerdo de una frontera con Argentina que sea frontera seca, sin un río o sin un puente, pero, por ejemplo, tenemos frontera seca en el sur entre ciudades grandes como Livramento, que tiene casi doscientos mil habitantes, y Rivera, que tiene casi cien mil. Y esto es lo que ocurría entre Pacaraima, desde el lado brasileño, y la frontera venezolana, donde se hacen lo que en el sur decimos ‘chivos’, es decir, pequeños contrabandos: se compra gasolina en Venezuela, se compra alimentos y medicamentos en Brasil. El cierre de esta frontera generó una tensión muy elevada en el lado venezolano. Y los medios hicieron un escándalo diciendo que las fuerzas venezolanas iban a hacer crímenes de guerra en el lado brasileño, como por ejemplo asesinar a venezolanos en el lado brasileño. Esto no ocurrió. Las fuerzas armadas de Brasil tuvieron una inyección de seriedad y de lógica de relaciones externas y no permitieron que la diplomacia brasileña se sumara a los esfuerzos bélicos de Trump, Bolton y Mike Pence.

–Mencionabas el caso venezolano y cómo los militares frenan esta situación, también mencionabas al vice-presidente brasileño y el rol que está jugando. ¿Cuál crees que puede ser el destino de Bolsonaro teniendo en cuenta esta situación que no gobierna o creyendo que está en campaña?

Bolsonaro está bajo tutela de los oficiales que fueron invitados por él para gobernar

–De hecho, Bolsonaro nunca fue gobernador. Cuando viví en Uruguay, iba seguido a Argentina en tiempos de Carlos Saúl Menem, era un desastre tras otro pero había sido gobernador de La Rioja, tenía una experiencia de, por lo menos, supervivencia, de estar vivo en su puesto. Bolsonaro está bajo tutela de los oficiales que fueron invitados por él para gobernar. Hay que decírselo. En la mayor parte de los ministerios en Brasil hay muchos militares de la reserva, acá les decimos milicos de ropa de dormir, de pijama, y esto es algo muy complicado porque si ellos se dedican a la defensa interna y a la gobernabilidad, no se dedican a la defensa externa. Lo que ocurrió con la frontera de Venezuela es un síntoma de la locura que se ha apoderado de la derecha brasileña queriendo establecer algo que para ustedes no es nada nuevo y se van a acordar de las ‘relaciones carnales’ de Menem con los Estados Unidos, bueno, eso está ocurriendo aquí también.

El vicepresidente tiene muchas chances de presentarse como una opción válida frente a los medios, la Casa Blanca y el Congreso Nacional

La posición en función de los militares en este gobierno hace que tenga nula capacidad administrativa. Además, se metieron en una aventura política que capaz les cueste todo el esfuerzo de preservar su imagen para salirse de la de dictadura militar. Explico rápidamente: la represión en Brasil no fue como en Argentina en tiempos de dictadura militar, aquí la represión fue hecha por pequeños grupos selectos y descaracterizados, disfrazados, no había militares de uniforme reprimiendo gente en la calle; los centros de tortura eran discretos, no eran cosas enormes como la ex ESMA; y los militares salieron a un régimen democrático por una negociación transaccional, y en los últimos treinta años preservaron su imagen como si fueran la única categoría, el único gremio de empleados públicos que servía para algo. Ahora esa imagen se está cayendo, el disfraz se está yendo, porque ellos co-gobiernan con Bolsonaro. Aun así, el vicepresidente tiene muchas chances de, abonando el nivel de crisis o escándalo del clan Bolsonaro, presentarse como una opción válida frente a los medios, la Casa Blanca y el Congreso nacional.

 

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Hamilton Mourao, vicepresidente de Brasil
El imperio no perdona, pero el pueblo vencerá

El imperio no perdona, pero el pueblo vencerá

TIEMPO DE LECTURA: 10 min.

*por Nicolás Sampedro

El pasado 10 de enero se llevó a cabo la ceremonia oficial que dio origen al segundo mandato del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros. El siguiente artículo tiene por finalidad arrojar algunos datos y algunas apreciaciones sobre las implicancias políticas hacia lo interno y hacia lo externo desde ese momento hasta las movilizaciones del pasado 23 de enero.

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Mitos y verdades sobre la asunción

Los días previos a la asunción del 2do período presidencial de Nicolás Maduro, la prensa occidental vomitó hasta el hartazgo las mil y una falacias sobre las implicancias de éste acto institucional que no es ni más ni menos que una formalidad.

Las voces de les opositores locales del gobierno de Maduro, repetían en todas las pantallas que desconocerían la asunción y argumentaban que la juramentación sería la consolidación de una usurpación de Maduro del ejecutivo venezolano. Los medios reproducían sin parar sus vociferaciones.

Como primer punto debe señalarse que lo ocurrido el 10 de enero fue el acto formal de asunción, los resultados electorales se dieron el pasado 20 de mayo de 2018, en el cual Nicolás Maduro resultó reelecto como presidente de la república con el 67,84 de los votos válidos, en una jornada que contó con el 47,02 por ciento de participación.
Ver http://www.vive.gob.ve/index.php/articulos-m/3830-primer-boletin-de-resultados-de-elecciones-presidenciales-2018-categ=10

A efectos comparativos Donald Trump no sólo sacó menos votos que Hilary Clinton en las presidenciales de 2016, sino que ganó las elecciones por el sistema indirecto que rige en EEUU. Sacó con el 46,09 por ciento de los votos (48% Clinton) con un 55,4 por ciento de participación.
Ver https://elpais.com/tag/elecciones_eeuu_2016/a

Macrón ganó en Francia con un 66,1 por ciento de los votos con una participación de casi el 75 por ciento del electorado. Piñeira en Chile obtuvo el 54,6 por ciento con una participación del 49,2 por ciento. Duque en Colombia ganó con el 54,03 por ciento de los votos con una participación del 53,9 por ciento de participación. Merkel ganó con el 32,9 por ciento con una participación del 76,2 por ciento. Bolsonaro en Brasil ganó con el 55,13 por ciento con una participación del 79 por ciento del padrón.

Macrón ganó en Francia con un 66,1 por ciento de los votos con una participación de casi el 75 por ciento del electorado. Piñeira en Chile obtuvo el 54,6 por ciento con una participación del 49,2 por ciento. Duque en Colombia ganó con el 54,03 por ciento de los votos con una participación del 53,9 por ciento de participación. Merkel ganó con el 32,9 por ciento con una participación del 76,2 por ciento. Bolsonaro en Brasil ganó con el 55,13 por ciento con una participación del 79 por ciento del padrón.

Como se puede observar ninguno de les mandataries antes citados superó a Nicolás Maduro en el porcentaje de votos obtenidos en las últimas elecciones de cada uno de esos países. Y si bien el porcentaje de participación es más bajo en la tierra chavista, los motivos son variados: un sector de la oposición llamó a no ir a votar y que intentó impedir (por diversos medios) que el pueblo vaya a ejercer su derecho cívico; un sector del chavismo desilusionado con el rumbo encarado por Maduro; otres por el descreimiento en la política (producto de múltiples factores); entre otros argumentos que se podrían arrojar.

Ahora son les mismos que antes llamaban a no ir a votar, les que se autoproclaman presidente (interino, como el dirigente de Voluntad Popular, Juan Guaidó, hoy presidente de la Asamblea Nacional) y que en 2014 y 2017 llamaban a las calles a derrocar a Maduro (las famosas “Guarimbas”) donde cientos de venezolanos perdieron la vida (mayoritariamente a manos de la oposición y de los “guarimberos”).
Ver: http://misionverdad.com/la-guerra-en-venezuela/sobre-exxonmobil-guaido-y-el-10-de-enero-escalada-de-la-insurreccion-y-vicio

Es importante señalar que una de las argumentaciones para desconocer la asunción fue el lugar de juramentación. Según la constitución venezolana, que como en cualquier país es el instrumento jurídico máximo de la república, en el artículo 231 dice que “Si por cualquier motivo sobrevenido el Presidente o Presidenta de la República no pudiese tomar posesión ante la Asamblea Nacional, lo hará ante el Tribunal Supremo de Justicia”.
Ver: http://misionverdad.com/opinion/claves-juridicas-y-contexto-politico-para-una-aproximacion-al-10-de-enero

El hecho es que la Asamblea Nacional venezolana se encuentra en desacato desde su composición en 2016 y todo su accionar desde ese entonces hasta la fecha es de nulidad absoluta, lo cual pone en riesgo permanentemente la institucionalidad al limitar, por ejemplo, el presupuesto anual del país o la designación de magistrades.

Muches han sido les juristas venezolanes que explicaron los motivos de tal situación: La oposición, que resultó victoriosa en las elecciones parlamentarias de 2015, hizo juramentar a 3 parlamentaries que realizaron fraude en sus respectivas elecciones. Por este motivo el Tribunal Supremo de Electoral ordenó que no juramentaran esos 3 parlamentaries y que se realicen nuevamente esas elecciones. Ante el desconocimiento de la oposición, el poder judicial puso en desacato al poder legislativo por estar violando resoluciones de otros poderes del estado. Tan sencillo como eso. Si eses 3 parlamentaries opositores no se juramentaban, la AN estaría ajustada a derecho. Ante este escenario el presidente electo para el mandato 2019-2025, Nicolás Maduro Moros, tuvo que hacer su juramentación ante el TSJ como indica la carta magna venezolana.
Ver: http://misionverdad.com/la-guerra-en-venezuela/que-dijo-el-tsj-sobre-las-ultimas-decisiones-de-la-an-en-desacato

El hecho más descabellado (en materia judicial) realizado por la oposición, fue la “autoproclamación” como “presidente interino” del presidente de esta Asamblea Nacional, Juan Guaidó. Éste hecho generó que se iniciara una investigación judicial debido a que no hay artículo alguno que posibilite tal hecho. Esta acción solamente busca generar un impacto mediático que sirva de excusa para los poderes internacionales para desconocer al presidente constitucional Nicolás Maduro.
Ver: http://misionverdad.com/la-guerra-en-venezuela/la-construccion-de-juan-guaido-narrativas-y-movilizacion-antichavista

Habrá que ver en qué deriva esta “autoproclamación” y su consiguiente investigación judicial dado que esto viola el artículo 236, numerales 4 y 15 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, al pretender usurpar competencias del poder ejecutivo y tiene consecuencias en el artículo 128 y consiguiente del Código Penal venezolano.
Ver: https://www.telesurtv.net/news/tsj-venezuela-fiscalia-asamblea-nacional-usurpar-funciones–20190123-0018.html

Tampoco funcionaron los intentos de levantamientos dentro de las fuerzas. Si bien hubo algunas intentonas, todas fracasaron a manos de las FANB (que manifestaron en más de una oportunidad su respaldo a Maduro y a hacer respetar la constitución venezolana – Ver: https://www.telesurtv.net/news/venezuela-fanb-defensa-soberania-padrino-lopez-20190123-0032.html) y del servicio de inteligencia venezolano. El más conocido fue el levantamiento de 40 agentes de la Fuerza Nacional Bolivariana (dependiente de las FANB), que intentaron “tomar un puesto de comando policial, un destacamento, y robar armas” (Ver: https://www.pagina12.com.ar/169910-madrugada-de-balas-en-una-venezuela-bajo-asedio).

 

El factor externo

Desde la llegada al gobierno del presidente Hugo Chávez, las grandes corporaciones trasnacionales y los grupos de poder dominantes de la burguesía cipaya venezolana han visto caer paulatinamente sus privilegios de clase y sus negocios. Uno de los sectores más afectados fue el de las industrias de hidrocarburos, fundamentalmente desde que el presidente venezolano decretara que en la Franja del Orinoco todas los proyectos hidrocarburíferos debían ser de empresas mixtas donde el estado tendría si o si el mayor porcentaje accionario. Una política soberana de protección de sus riquezas.

Desde entonces las grandes corporaciones de este sector han realizado lobbies para derrocar a Chávez y posteriormente a Maduro. Y sin lugar a dudas es la estadounidense ExxonMobil uno de los emblemas de estas maniobras. La empresa antiguamente dirigida por el ex secretario de Estado de Trump, Rex Tillerson (Ver http://www.voltairenet.org/article204683.html), es la principal proveedora del pentágono y teniendo en cuenta que Venezuela es la reserva más grande del mundo de hidrocarburos y que está a sólo 4 días en barco de las costas norteamericanas, contra los 45 días que tarda en llegar el petróleo de la monarquía saudí a suelo gringo ¿Hace falta explicar los intereses en que caiga el chavismo?
Ver: Programa Dossier 05/06/2017 – Entrevista a Fernando Travieso (especialista en hidrocarburos venezolano) https://www.youtube.com/watch?v=1S3eCnHoEAM

Recientemente dos buques de exploración de la Exxon irrumpieron en aguas venezolanas, motivo por el cual la marina bolivariana “les invitó a retirarse”. El hecho fue tomado por la prensa internacional para volver al ataque contra el gobierno de Maduro, situación que también fue utilizada por el (grupo) Cartel de Lima que en el punto 9 de última declaración hacía mención del hecho.

Rápidamente el gobierno bolivariano presentó pruebas audiovisuales de la violación realizada por los buques de la petrolera gringa y las comunicaciones entre los capitanes de los navíos con la marina venezolana (Ver http://www.voltairenet.org/article204683.html), y dio 48 hs para que se hiciera una retractación pública de parte de todos los países del cartel. Todos exceptuando Canadá y Paraguay hicieron la corrección. Un triunfo diplomático venezolano que deja en ridículo al Cartel.
Ver: https://www.telesurtv.net/news/paises-grupo-lima-rectifican-venezuela–20190111-0009.html

No casualmente el conflicto territorial con Guyana por la región del Esequibo toma impulso nuevamente. Un territorio que perteneció a la Guyana Británica y que es parte de con la Faja Petrolífera del Orinoco en la región marítima. Este motivo, claro está, es más que suficiente para que el ministro de Defensa piratas haya hecho declaraciones a la prensa señalando que la Corona “pone fin a la doctrina de descolonización” (Ver http://www.voltairenet.org/article204642.html) por lo que existen posibilidades de que Guyana sea el territorio elegido para una nueva base militar británica.

El Cartel de Lima termina siendo según varios analistas, el grupo de perritos falderos de la administración Trump. Un grupo de mandatarios reunidos que no tiene entidad ni ética, ni moral, ni mucho menos legal para decir qué está bien y qué no y mucho menos para delimitar las políticas que debe o no llevar la República Bolivariana de Venezuela.

En el mundo existen 194 países reconocidos por la ONU. El cartel de Lima son 13 (afortunadamente México recobró su cordura con la llegada de Andrés Manuel López Obrador). El discurso de este grupo de mandatarios fue de desconocer los resultados electorales en Venezuela, desconocer a Maduro como presidente, “transferirle” el poder a la AN hasta un nuevo llamado a elecciones y denunciad permanentemente a Maduro como un dictador.

Entre estos mandatarios y sus repetidoras mediáticas intentaron generar la idea de que Venezuela está aislada. Nuevamente haciendo una comparación para demostrar la falsedad de estas afirmaciones: A la asunción de Maduro fueron representantes de 94 países, a la de Bolsonaro sólo 46 (Ver https://www.telesurtv.net/news/asistentes-juramentacion-maduro-dobla-bolsonaro-asuncion-20190113-0008.html?fbclid=IwAR38jwg44A8-ZwfJ_l8y2uWcrFQZrm1FOBZpjGZl9bBNPeev1WkctTyaEeA).

En lo más reciente, el 23 de enero del corriente, ante la convocatoria de opositores y chavistas a movilizarse en las calles, y ante la “autoproclamación” del Presidente (ilegal) de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, los gobiernos de EEUU, Canadá, Colombia, Perú, Costa Rica, Brasil y Argentina, reconocieron a éste como “presidente interino” en Venezuela. Éste hecho no sólo es ilegítimo e ilegal para la constitución venezolana, sino que además vulnera cualquier tipo de tratado internacional, dado que ninguna institución internacional puede inmiscuirse en las políticas internas de los países.

Las declaraciones de Trump al reconocer a Guaidó como “Presidente Interino de Venezuela” (Ver: https://mundo.sputniknews.com/america-latina/201901231084951822-trump-reconoce-a-guaido-como-presidente-interino-de-venezuela/) y del vicepresidente gringo, Mike Pence, llamando a la oposición a manifestarse contra el gobierno (Ver: https://actualidad.rt.com/actualidad/302934-vicepresidenta-venezuela-mike-pence-golpe-estado?fbclid=IwAR0_VwT-f4t_Ujv668rArt1__iopCOIbcDi_wbVo1C3luHmxSKaHqJOp97c), generó que el presidente Nicolás Maduro Moros rompa relaciones diplomáticas con los EEUU y haya dado 72 hs para que todo el personal de ese país se retire de Venezuela.
Ver: https://www.youtube.com/watch?v=ANkU3IkrttA

Estos hechos, no son más, ni menos, que un nuevo proceso de Golpe de Estado encabezado por los EEUU y que reproducen algunos de los gobiernos lacayos del Cartel de Lima. La Unión Europea tampoco logró consensuar el desconocimiento a Maduro y sólo se limitaron a reconocer a Guaidó con legitimidad como “presidente” de la Asamblea Nacional.

Al respecto son varies les investigadores y analistas que describen los sucesos en Venezuela como la réplica de la estrategia utilizada en Libia para derrocar a Muhamar Gaddafi, generando un “gobierno en el exilio” para desde allí proseguir con los ataques (en este caso desde Colombia, Guaidó dirigió a la embajada colombiana en Venezuela luego de su autoproclamación – Ver: https://twitter.com/SergioNovelli/status/1088153168150777857).

El punto clave en esta situación es la postura, fundamentalmente, de Rusia y China (que tienen poder de veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas), lo cual cambia radicalmente la situación y las posibilidades de una intervención de tal característica.
Ver: https://mundo.sputniknews.com/firmas/201901231084938856-guerra-molecular-en-venezuela/

El pueblo vencerá

Lo cierto es que los intentos de golpe de estado no son nuevos en la Venezuela Bolivariana. Desde el golpe de Estado del 2002 en adelante hubo reiterados intentos de golpe, sabotaje y ataques al proceso chavista hasta llegar a la actual situación de guerra desatado por el imperio y sus aliados.

La situación se vuelve mucho más compleja cada día, dada la avanzada imperial y de los gobiernos lacayos: Desconocimiento diplomático de la asunción de Maduro, asfixia económica y financiera, el llamado lisa y llanamente de la oposición a un Golpe de Estado, la presión de gobiernos vecinos (fundamentalmente Brasil y Colombia por su peso militar), entre otros (Ver: https://www.telesurtv.net/opinion/Venezuela-claves-del-asalto-en-preparacion-20190117-0034.html).

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La resolución de esta situación está en las manos del pueblo venezolano, de la inteligencia de su gobierno para sortear las trabas económicas, diplomáticas y militares (o paramilitares) que surjan como variables del imperio, de la solidaridad que se pueda gestar desde los pueblos del mundo (fundamentalmente de Nuestra América), y de la unidad popular y cívico-militar.

En lo concreto, y siguiendo el legado de Chávez, el Bravo Pueblo Bolivariano, Chavista y Revolucionario decidió hace más de una década, ser libre y soberano de sus decisiones y manifestó en más de una ocasión estar dispuesto a entregar su vida si fuese necesario (Ver: https://www.youtube.com/watch?v=w2tldpn4tiY).

 

*Periodista especializado en temas internacionales, conductor del programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio Universidad Nacional de La Plata), productor general del programa La Marea (FM 90.5 Radio Futura), colaborador del programa Columna Vertebral (FM 91.7 Radio Estación Sur), redactor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.

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