La Gran Marcha

Por Nicolás Sampedro*

Fuente: spanish.peopledaily.com.cn

La embestida de Trump contra la República Popular China, ya sea con la suba de aranceles a productos importados chinos -especialmente el acero y el aluminio- o los embates contra la corporación de telecomunicaciones Huawei, han generado preocupación en terceros actores, dada las implicancias y repercusiones que podría tener sobre el globo.

La reciente incorporación de la corporación asiática y de 70 empresas afiliadas en la “lista de entidades” o “lista negra” (luego pospuesta por 90 días por el propio Trump), generó que los principales fabricantes de chips norteamericanas como Intel Corp., Qualcomm Inc., Xilinx Inc y Broadcom Inc. se alinearan de inmediato, comunicando a sus empleados que “no habrá suministros a Huawei hasta nuevo aviso”.

Por la misma razón, Google comunicó que suspendería sus negocios con el gigante tecnológico, por lo que “dejará de proporcionar soporte técnico y colaboración para los servicios de Android y Google a Huawei” y sus equipos ya no podrán accedes ni al Play Store, ni a aplicaciones de la compañía norteamericana como YouTuve o Gmail.

Efectos inmediatos

Esta decisión de la administración norteamericana no sólo generó la inmediata reacción de la diplomacia china que salió al cruce, sino la decisión de hacer público -de Huawei- de los avances en el reemplazo de Android por Hongmeng, el sistema operativo propio de la compañía.

El mandatario Xi Jimping no se quedó de brazos cruzados y envió a sus ministros, casi de inmediato, a denunciar púbicamente el atropello y a realizar las políticas diplomáticas necesarias para intentar revertir esta situación[1][2]. Por ejemplo, el portavoz de la cancillería china, Lu Kang, declaró en rueda prensa (en respuesta a los dichos del Secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo) que «durante algún tiempo, ciertos políticos estadounidenses han difundido repetidamente rumores sobre Huawei, pero nunca han sido capaces de proporcionar la evidencia demandada por otros países«.

Pocos días después el mandatario chino junto a empresarios y funcionarios de alto rango, visitó empresas dedicadas a la comercialización de las tierras raras, materiales estratégicos para la producción de tecnología, de la cual depende en un 80% la industria norteamericana. El as en la manga que señalan Negrete, Ugarteche y otros analistas en un artículo publicado recientemente.

Por su parte, los ciudadanos chinos abandonaron en masa el uso de teléfonos inteligentes de la empresa Apple. La campaña “Apoya a Huawei” se difundió rápidamente a través de las redes sociales. Esto generó una caída en las acciones de la compañía norteamericana que vende más del 50% de sus productos en el mercado chino. La decisión administrativa de Trump generó que los días posteriores a la publicación de la medida, las acciones de la empresa yanqui cayeran un 0,44% y un 0,57% en Wall Street, y se estimaba que siguieran en caída.

Según el portal Iprofesional “En el último trimestre de 2018, las ventas de móviles de Apple en China cayeron un 19,9%”, mientras que en el mismo periodo “crecieron un 23,3% las ventas de móviles de Huawei. Al cierre de 2018 la cuota de mercado de Apple en China bajó desde el 12,9% previo hasta el 11,5%”.


¿Qué hay en el fondo de la cuestión?

Hay que recordar que las acusaciones de EEUU contra compañías chinas no son nuevas. Durante la administración de George W. Bush la empresa Cisco acusó a Huawei de copiar su código fuente (2003). En tanto durante la de Barack Obama fue acusada de ciberespionaje (2007), cuando la empresa china intentó comprar la empresa Bain Capital, y en 2012 la norteamericana T-Mobile les achacó “los intentos de robar la tecnología del robot Tappy”.

A pocos días de conocerse la medida de Trump, el abogado, economista y politólogo cubano, Manuel Yepe Menéndez, publicó una interesante nota analizando los motivos de esta disputa. En la misma, citando al economista francés Philippe Waechter, sostiene que una de las motivaciones norteamericanas para tomar esta decisión está relacionada con el déficit comercial que tienen los EEUU respecto de China.

Empresa alemana de telecomunicaciones

Durante los últimos 20 años, la economía china tuvo una gran repuntada a base (entre otras cosas) del mercado norteamericano. Si bien sus economías eran complementarias, los estadounidenses no sólo quedaron en desventaja por la gran cantidad de productos que compran al gigante asiático, sino porque además los chinos compraron una gran cantidad de bonos del tesoro. Si bien esto sirvió para que EEUU pudiera seguir emitiendo billetes e inundando el mercado mundial de dólares, esa ecuación comenzó a mermar paulatinamente hasta llegar a valores similares a los de 2006.

Ese mecanismo de crecimiento (sumado a su gran mercado interno), posibilitó a China invertir grandes cantidades de dinero, no sólo para al día en materia tecnológica, sino para convertirse en uno de los principales productores y desarrolladores en el sector. Según el subdirector del departamento de comercialización de investigación e innovación regional del Ministerio de Ciencia y Tecnología, Yang Xianwu: «un total de 136.000 empresas chinas de alta tecnología invirtieron 900 millones de yuanes en investigación y desarrollo en 2017«. Tanto es así que los asiáticos se pusieron al frente en la competencia global por el desarrollo de la Inteligencia Artificial y el 5G.

Waechter, sostiene que “quienquiera que fije los estándares para estas nuevas tecnologías tendrá una ventaja comparativa considerable. Será más fácil desarrollar innovaciones utilizando estas tecnologías. Por eso es aquí donde se estancan las negociaciones”.

Según el francés, “es la primera vez en la historia moderna que se produce una situación que hace probable que la economía mundial se desplace hacia una nueva región en virtud de criterios relacionados con la innovación tecnológica”.

La importancia de esta situación se vuelve aún más contundente cuando se leen las declaraciones del ex estratega electoral de Trump, Steve Bannon. Consultado sobre el tema Huawei lanzó declaraciones de alto calibre como que el asesinato de la compañía asiática “es 10 veces más importante que conseguir un arreglo comercial» con Pekín, o que tienen “planes para excluir a todas (sic) las empresas chinas de los mercados de capitales de EEUU”.


Europa no se decide

Las presiones a otros países del planeta de parte de los norteamericanos nunca se hicieron esperar. Ya entre 2009 y 2011 la británica Vodafone denunció a Huawei por fallos de seguridad (‘backdoors’ en los routers según los expertos) en el material que ésta había enviado a su filial en Italia. Motivo por el cual Vodafone y British Telecom quitaron el material de la asiática de su red.

Antes de su renuncia, la propia Teresa May se sumó a este conflicto ofreciendo una participación limitada en su infraestructura de 5G a Huawei, luego de intensas discusiones con su gabinete y con el Consejo de Seguridad Nacional. Una discrepancia -filtrada a la prensa- de su ministro de Defensa, Gavin Williamson, que generó su renuncia.

En Alemania, el embajador gringo directamente amenazó con reducir la cooperación en materia de inteligencia si Merkel no rechazaba abiertamente a la empresa de telecomunicaciones china. Por su parte el presidente de la agencia de regulación de telecomunicaciones, Jochem Homann, declaró que «nadie será específicamente apartado«, argumentando que Huawei posee gran cantidad de patentes en el sector y que si era excluido se retrasaría el lanzamiento de la 5G.

 Por su parte España y Francia, han optado por bajar las tenciones en el debate, poniendo en suspenso sus decisiones, en tanto el actual Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, sostuvo que al organismo le importa que las decisiones respecto del 5G “sean tomadas de manera que garantice su seguridad. No se puede evitar esta reflexión”.

La relación de China con Nuestra América

Las relaciones entre el gigante asiático y Nuestra América no fueron significativas hasta entrados los años 2000. Fue recién en 2001 que se dio la primera visita de un presidente chino (Hu Jintao) por este continente.

En 2005 la República Popular China prestó alrededor de 150 mil millones de dólares a los países nuestroamericanos. En 2008 publicó por primera vez un documento donde subrayaba el interés estratégico en la región, y un año después se integraría al BID con una donación de 350 millones de dólares.

En 2015 el mandarín Xi reafirmó su compromiso con la región, comprometiéndose a invertir 250 mil millones de dólares en una década y en la actualidad no sólo es el socio comercial más importante de Argentina, Brasil y Perú, sino que es el principal destino de las exportaciones de Brasil, Chile, Cuba, Perú y Uruguay.

La estrategia del “sur-sur” aumentó significativamente la presencia del gigante asiático en la región, siendo Venezuela el mayor socio. El suelo bolivariano, además de tener China como uno de sus mayores proveedores de armamento, se llevó el 53% del total del dinero chino que llegó al continente.

Nuestra América es estratégica para los chinos no sólo por sus riquezas y potencialidades en el intercambio comercial, sino porque la mayoría de éstos son quienes reconocen a Taiwán como nación.

Como si esto fuera poco, la política hostil de Washington hacia los vecinos del sur, el proteccionismo[3] [4] de la Casa Blanca y los desplantes al multilateralismo abrieron las puertas para que China aproveche la oportunidad y profundice las relaciones con la región[5][6].

Centroamérica en el ojo de China

Lo que históricamente fue el “Mare Nostrum” o la “frontera sur” para la estrategia imperial norteamericana, con la llegada de Trump se vio lesionado por el tono descalificador del mandatario gringo.

Si bien las relaciones entre China y Centroamérica no son tan relevantes económicamente hablando, si son estratégicas para el gigante asiático. Fundamentalmente luego de que Panamá firmara (en 2017) casi una veintena de convenios entre los que se encontraba un memorándum de entendimiento que incluía al país caribeño en el proyecto de la Franja y la Ruta. Iniciativa a la que se sumó Costa Rica en abril de este año.

El nerviosismo norteamericano no se hizo esperar. Recientemente el encargado del Hemisferio Occidental  del Consejo de Seguridad de los EEUU, Mauricio Claver-Carone, visitó al presidente saliente al país caribeño (Juan Carlos Varela) y reiterara la advertencia de su administración, recomendando tener “mucho cuidado con los turistas chinos”.

Pocos días después el vicecanciller chino, Qin Gang visió al presidente electo Laurentino Cortizo, quien aseguró que su «política exterior tendrá una misión y un mandato claro: proteger los intereses nacionales y convertirse en una herramienta de desarrollo económico y social”.

Está más que claro que China pretende jugar fuerte en la región y rápidamente está consiguiendo meter la cuña: Costa Rica, Panamá, El Salvador ya desconocen a Taiwán y sus vínculos con el gobierno de Xi Jimping crece rápidamente.

El presidente electo Laurentino Cortizo recibiendo al vicecanciller chino, Qin Gang.

Implicancias para la región

El conflicto entre EEUU y China por Huawei podría generar algunas consecuencias en Nuestra América.

Si bien en Argentina su participación en el mercado de las telecomunicaciones es casi irrisorio (6,34%), otros países del continente podrían verse seriamente afectados. Los caso de Costa Rica (27,9%) y Perú (24,6%) serían los más significativos, aunque en varios países la cuota de participación oscila entre el 10 y el 25%.

Informe del canal ruso en español sobre la cuota de mercado de Huawei en Nuestra América.

Quizás el revés más importante es el que pueda generar Brasil. Pese a las intenciones de alineamiento directo que pueda pretender el presidente Jair Bolsonaro, la reciente visita a China de su vice, Hamilton Mourão, dejó en claro que no hay una definición unánime hacia el interior del gigante carioca.

El vicepresidente brasileño (un militar), remarcó que «Brasil desea promover la sinergia de sus proyectos de asociación de inversión con la Iniciativa de la Franja y la Ruta y expandir la cooperación en áreas como comercio, ciencia y tecnología e innovación«, a lo cual agregó que su gobierno ve con buenos ojos la presencia de Huawei en el país.

Según señala el experto en ingeniería electrónica y profesor de la Universidad de Estado de Río de Janeiro, Orlando Bernardo Filho, «el principal problema radica en el hecho de que todos los productos utilizados en el ámbito de esquemas integrales son importados por Brasil del extranjero«, lo cual podría significar un gran costo para las empresas locales y se requeriría de una enorme inversión para su sustitución.

Algunas consideraciones finales

Todo indica que la actitud de Trump y su administración intentan frenar la economía del gigante asiático que año a año le va quitando protagonismo en la economía global. Parecen toda una suerte de intentos desesperados por mantener su lugar hegemónico, que desde hace años viene en declive.

Para muestra alcanza un botón: “China es hoy el primero socio comercial de 120 economías del mundo; EEUU tiene déficit comercial con 102. Las diatribas a propósito de los desequilibrios con sus socios evidencian sus carencias estructurales”.

A esto se pueden sumar las declaraciones de Mike Pence en octubre del año pasado -en el Instituto Hudson- cuando señaló que “en Oriente está nuestro grande rival estratégico”.

Quizás la mejor interpretación de cómo pretenden resolver este conflicto los asiáticos lo haya dado la agencia oficial de noticias china en español, Xinhua, cuando afirma en un artículo publicado recientemente que “a lo largo de la historia, la nación China ha sobrevivido y prosperado pese a las dificultades y apuros. Hoy continuará luchando contra el acoso comercial de Estados Unidos sin temor hasta que esta larga guerra comercial llegue a su fin. Ya nos hemos embarcado en esta nueva «Gran Marcha»”.


[1] https://www.hispantv.com/noticias/china/428910/huawei-google-negocios-trump-eeuu?fbclid=IwAR0kuJiffc66PSNDMmvGHp018F667EnMCbv4S-3_PQAkLQQCPuHNP-01pkk

[1] https://www.hispantv.com/noticias/china/428910/huawei-google-negocios-trump-eeuu?fbclid=IwAR0kuJiffc66PSNDMmvGHp018F667EnMCbv4S-3_PQAkLQQCPuHNP-01pkk

[2] https://www.hispantv.com/noticias/china/429212/huawei-eeuu-sanciones-trump-guerra?fbclid=IwAR0ZsonaiRNs3O6FYklSCOETjo47hUZnI4EJxSOflEdj0rmJu1GT8GVJxKE

[3] https://elordenmundial.com/trump-juncker-realpolitik-transatlantica/

[4] https://www.cgdev.org/publication/trumps-protectionist-threat-latin-america

[5] https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-42770427

[6] https://www.economist.com/the-americas/2018/02/03/china-moves-into-latin-america


* Periodista especializado en temas internacionales, conductor del programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio Universidad Nacional de La Plata), productor general del programa La Marea (FM 90.5 Radio Futura), redactor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.

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