La cuestión de los Uigures en China

La cuestión de los Uigures en China

TIEMPO DE LECTURA: 8 min.

Durante la conferencia de prensa del 10 de marzo Zhao Lijian, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular China, desestimó las acusaciones de Estados Unidos en contra de las autoridades chinas por los supuestos abusos contra los derechos humanos en la región de Sinkiang, poblada mayoritariamente por musulmanes uigures.

Por supuesto, China niega toda acusación estadounidense, como así también de la Unión Europea, que compara al “genocidio” de Pekín sobre los uigures con el que hubo con los tibetanos. “La población uigur en Sinkiang creció de 5,55 millones a más de 12 millones en las últimas cuatro décadas. ¿Y esta duplicación de la población se llama ‘genocidio’?”, comentaron desde China. En este contexto, las autoridades chinas pidieron hacer caso a la historia de la nación norteamericana, que vio la expulsión y asesinatos en masa de los indios nativos. China, además, se metió con la historia estadounidense respecto a la relación con los pueblos originarios de Norteamérica: “Su población cayó en picado en un 95% de 5 millones en el año 1492 a 250.000 a principios del siglo XX. No es China, pero hay otro más adecuado para la etiqueta de genocidio”.

La Unión Europea también se metió con China en el caso de los uigures. Acusa a Pekín de tener campos de concentración en Sinkiang, donde tiene prisioneros a cientos de militantes separatistas uigures. Tanto Estados Unidos como la Unión Europea aplicaron ciertas sanciones comerciales a China, como así también a funcionarios de la región de Sinkiang. Desde luego, China ya advirtió que no tolerará ninguna injerencia en sus asuntos internos. Pekín argumenta que está combatiendo contra militantes radicales islámicos uigures que buscan el “terrorismo fundamentalista” en Sinkiang.

Desde hace unos años que en Sinkiang ha habido protestas uigures contra China. En 2009 hubo una gran manifestación de uigures que causó gran impacto en China. La violencia en Urumqi, la capital de la noroccidental Región Autónoma Uigur de Sinkiang, ha causado más de cien muertos y más de 800 heridos, con lo que representó un ejemplo de crecientes conflictos entre el mayoritario grupo étnico Han de China y las diversas minorías étnicas.

Las protestas uigures fueron decayendo en los últimos años y la aparición de ramas islámicas fundamentalistas al estilo Daesh surgieron en Sinkiang. Los medios chinos mostraron cómo gentes de la etnia uigur agredía a gentes de la etnia Han, mientras las Naciones Unidas, Estados Unidos, Rusia y los países musulmanes de Asia central pedían calma ante la dramática situación y que Pekín retome las riendas para la paz social en Sinkiang. Grupos políticos independentistas uigures decrecieron, mientras que ganan las posturas “autonomistas” más conciliadoras con China. Los grupos asociados al Daesh son pequeños, pero son una preocupación para Pekín.

Con el tema de los uigures para China sobrevolaron los fantasmas de los disturbios en el Tíbet. El gobierno chino siempre acusó al Dalai Lama de orquestar la violencia en tierras tibetanas. Ahora bien, más allá de las acusaciones y las implicancias oscuras de la CIA y la presión norteamericana hacia las políticas chinas sobre sus áreas calientes dentro de su territorio, queda claro que prevalece el hecho de que violentos conflictos son fácilmente instigados por la desconfianza mutua entre los miembros de la etnia mayoritaria Han y minorías étnicas.

Pero, ¿quiénes son los uigures? Aquí debemos remontarnos a la historia de los pueblos turcomanos en Asia central y sus expansiones poblacionales hasta las zonas de China. La etnia uigur es una de las 55 minorías nacionales de China, que en total apenas suponen el 9% de su población. El 91% restante de los 1350 millones de chinos corresponde a la etnia Han. Los uigures son de religión musulmana sunna, de lengua de origen túrquico y de alfabeto árabe. Habitan fundamentalmente en Sinkiang, que oficialmente se denomina Región Autónoma Uigur, en la que también habitan otras minorías musulmanas, además de la mayoría Han, muy numerosa sobre todo en la capital, Urumqi, debido a los intentos del gobierno central de repoblar esta región con ciudadanos Han. Aunque Sinkiang es la provincia más extensa de China, con unos 1.600.000 kilómetros cuadrados de superficie, está muy poco poblada -unos 20 millones de habitantes- por sus difíciles condiciones geográficas, que incluyen el enorme desierto del Taklimakán y la cadena montañosa de Tianshan.

Mujeres de la etnia uigur de la región china de Sinkiang

 En la actualidad, los uigures apenas alcanzan la mitad de la población de Sinkiang (el 45%), de ahí el malestar creciente por lo que llaman la “hanización” de sus costumbres. Los Han superan ya el 40% de la población provincial. Pero lo que más descontento genera es el desigual reparto del trabajo, con los puestos de mayor responsabilidad en poder de los han, que sobre todo copan buena parte de la administración pública. También hay una considerable presencia uigur en los países de Asia Central limítrofes con Sinkiang, sobre todo en Kazajistán y Kirguizistán, además de en Uzbekistán.

El Congreso Mundial Uigur, con sede en Múnich (Alemania), que acoge al exilio de esta etnia, sostiene que en el mundo hay ya 20 millones de uigures, con importantes comunidades en Estados Unidos, Suecia y Alemania. Después de que el Partido Comunista Chino ganara la guerra civil en 1949, el Ejército Popular de Liberación entró en Sinkiang y puso fin a la declaración unilateral de independencia de la llamada República del Turkestán Oriental, que desde 1933 gobernaba el destino de los uigures. Muchos iniciaron entonces el exilio. Hay que decir que el régimen social y económico uigur antes de la revolución comunista liderada por Mao era estrictamente opresivo. Unos pocos señores de la tierra dominaban sobre una masa de campesinos sometidos a la servidumbre de forma coercitiva. Los comunistas chinos intentaron desterrar esta situación de vasallaje del tipo “feudal” y chocaron con la elite uigur señorial que se exilió rumbo a países musulmanes como Afganistán e Irán.

En los últimos años, Pekín ha invertido grandes cantidades de dinero para tratar de disminuir la tremenda disparidad existente entre el desarrollo de esa región y las de la costa oriental del país. Al mismo tiempo, ha desatado toda una guerra, tanto diplomática como ofensiva, contra el independentista Movimiento Islámico del Turkestán Oriental (ETIM), en la que ha conseguido que el ETIM sea considerado un grupo terrorista por la ONU y por Estados Unidos. Durante los tiempos de Mao la región de Sinkiang ha vivido un desarrollo social y económico que brindó alfabetización general, salud pública gratuita, planes sociales integrales y empleo.

Movimientos islámicos de Asia protestan contra China por la cuestión de los uigures musulmanes

Es cierto que las ideas marxistas chocaron con las tradiciones musulmanes de la población Uigur, provocando no pocos enfrentamientos alentados desde el exterior por la elite uigur derrocada y apoyada por la CIA como en el caso de la región del Tíbet. Estados Unidos siempre ha tratado de lesionar la integridad regional marcada por la diversidad de etnias. Además de ellas, existe una pequeña cantidad de habitantes cuya etnia todavía no ha sido identificada. Las etnias chinas se reparten por toda la nación, pero suelen concentrarse en su lugar de origen. Hoy en día el “socialismo de mercado” de China ha golpeado también a Sinkiang. De hecho, Pekín ha estado involucrado en políticas contradictorias para resolver el contencioso de los uigures. Oficialmente, China describe a Sinkiang como una región autónoma. Una situación muy parecida a la de Tíbet. Pekín dice que militantes uigures alimentan una campaña violenta por un estado independiente a través de la colocación de bombas y los sabotajes y creando malestar cívico. Tras el atentado de las Torres Gemelas en Nueva York, el 11 de septiembre de 2001, el gobierno chino acusó a separatistas uigures de colaborar con al-Qaeda. Según China, activistas uigures reciben entrenamiento y adoctrinamiento de militantes islamistas en el vecino Afganistán.Aunque no se han presentado suficientes evidencias que corroboren esta afirmación. También es cierto que China ha patrocinado la colonización de la etnia han sobre Xinjiang en los últimos años.

Banderas de la región de los uigures

Hoy en día el 40% de la población de Sinkiang está compuesta por personas de la etnia Han, mientras que el 45% es de uigures. Pero China ha tratado también de cambiar el panorama en Sinkiang para sacarlo de su “atraso” como provincia periférica de la República Popular. Durante la última década las grandes ciudades de la región se han visto beneficiadas por grandes proyectos de desarrollo. No obstante, las secuelas salvajes del liberalismo que implantó China luego de la muerte de Mao han generado una tremenda desigualdad socioeconómica en todas las provincias periféricas como Sinkiang que exacerbó los roces históricos étnicos en la región que gobierna Pekín. En China, la igualdad política basada en la igualdad de clases se ha derrumbado. Durante los últimos 60 años, esta idea de igualdad de clases constituyó una base en la cual toda la gente común, incluidas las minorías, podía mantener una identidad como miembro de la comunidad política china.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Trump le deja el regalito de Taiwán a Biden

Trump le deja el regalito de Taiwán a Biden

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

Trump ordenó que se levanten todas las restricciones que pesaban sobre Taiwán, molestando una vez más a la República Popular China, que considera a la isla una “provincia rebelde” desde 1949. Pero también le deja un problema a los demócratas en su relación con Pekín y el clima de la “guerra comercial” del futuro.

Reconocimiento de Taiwán

En enero de 2021 la administración de Donald Trump decidió irse, no sin seguir molestando tanto a Pekín como a los demócratas. El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, ha anunciado el 9 de enero el levantamiento de las “restricciones autoimpuestas” a la cooperación entre Estados Unidos y Taiwán: “Hoy anuncio que levantaré todas estas restricciones autoimpuestas. Las agencias del poder ejecutivo deberían considerar que todas las pautas de contacto con respecto a las relaciones con Taiwán emitidas previamente por el Departamento de Estado bajo las autoridades delegadas al secretario de Estado son nulas y sin valor”, ha anunciado con firmeza Pompeo en un comunicado.

Aunque Taiwán es “una democracia vibrante y un socio confiable de Estados Unidos”, durante varias décadas el Departamento de Estado ha creado “complejas restricciones internas” para regular las interacciones de diplomáticos, miembros del servicio y otros funcionarios estadounidenses con sus homólogos taiwaneses, señaló Pompeo.

¿Acaso Taiwán era un “estado fallido” para Washington? En realidad, no tanto, pero desde el decenio de 1970 Estados Unidos hizo un acuerdo con la República Popular China para que deje de apoyar a Taiwán y así reconocer a Pekín en el orden internacional. Esto le dio legitimidad a la China comunista de entonces, a tal punto de que le dio la posibilidad de ingresar a las Naciones Unidas (ONU), sacando así a Taiwán.

De comunistas y anticomunistas

Todo tiene su historia. Luego del triunfo de la Revolución liderada por Mao Tse Tung del 1º de octubre de 1949, China se convirtió en otro país que adhirió al marxismo-leninismo. Pero los derrotados anticomunistas nacionalistas del Kuomintang se refugiaron en su último bastión, la isla de Formosa, bajo liderazgo de Chiang Kai-shek (quien fue formado político en la Unión Soviética en el decenio de 1920), donde fundaron la República de China con capital en la ciudad de Taipéi.

Rápidamente Estados Unidos y Europa Occidental reconocieron al régimen anticomunista de Chiang Kai-shek, que se convirtió en un furioso dictador desde Taiwán. Mao, por su parte, ordenó considerar como “provincia rebelde” a Taiwán, pero no llevó a cabo planes de invasiones futuras sobre la isla de Formosa para derrocar a Chiang Kai-shek. Este se quedó en el poder hasta el año de su muerte en 1975, gobernando con mano de hierro a los taiwaneses y apoyado por unos 10.000 soldados de Estados Unidos estacionados en la isla de Formosa para cuidarlo. Incluso Chiang Kai-shek pidió en 1960 a Estados Unidos para invadir a la China continental y derrocar a Mao.

Chiang Kai-shek es un prócer en Taiwán.

Bajo Chiang Kai-shek Taiwán se convirtió en un primer laboratorio de política de toque de gong ultraliberal en Asia Oriental. Bajo ley marcial, se redujeron los derechos laborales de los trabajadores taiwaneses y una poderosa elite burguesa se asoció a capitales estadounidenses para convertirse en un “tigre asiático” en los años de los decenios de 1960 y 1970. La industria textil se fue para arriba y también de la tecnología digital primigenia, engendrando el famoso “Made in Taiwán” con ayuda estadounidense, que invadió de manufacturas textiles y de electrodomésticos hacia el Tercer Mundo. Taiwán de hecho fue reconocido como “toda China” ante la ONU, dejando fuera a la China maoísta.

Pero todo se terminó en 1971-1972. En 1971 Estados Unidos decidió sacar a Taiwán de la ONU. En 1972 el presidente estadounidense republicano Richard Nixon visitó Pekín y se entrevistó con Mao. Allí acordó con las autoridades chinas continentales que Pekín apoye a Washington en la guerra fría contra la Unión Soviética. A cambio, Pekín le pidió reconocimiento internacional, ingreso a la ONU y que se Washington deje de reconocer a Taiwán como estado nacional independiente.

China comunista logra lugar en la ONU

Hay que recordar que la China de Mao se enemistó con Moscú en 1956, y desde entonces hubo peleas entre los gigantes comunistas de la guerra fría. Estados Unidos no aprovechó esta pelea, ya que Mao hasta 1970 siguió una línea radicalizada antiimperialista muy osada. Pero eso culminó y los chinos decidieron aliarse a Washington para impedir una invasión soviética latente desde Mongolia o Siberia Oriental (siempre presente entre 1960 y 1966). Algunas escaramuzas militares en 1970-191 en las fronteras chino-soviéticas alertaron a Pekín de que Moscú estaba a punto de invadir China para instalar un régimen títere moscovita. Mao lo entendió y se acercó a Estados Unidos.

Lo que consiguió Mao fue que Estados Unidos saque de la ONU a Taiwán. Sólo eso, que no es poco, porque la República Popular China tomó su lugar en la ONU y en el Consejo de Seguridad. Mao muere en 1976 y desde entonces Deng Xiaoping toma las riendas del poder en Pekín e intenta convertir a la China continental en una especie de “milagro económico taiwanés” a mayor escala. Eran los albores del llamado “socialismo de mercado” de China, de la llegada del capitalismo salvaje al gigante asiático.

Reunión cumbre entre Mao y Nixon en Pekín en 1972.

Desde 1972 Taiwán es reclamada por la República Popular China, que rechaza las relaciones diplomáticas con países que la reconocen. Taiwán mantiene vínculos oficiales con 14 de los 193 estados miembros de la ONU y la Santa Sede. Las organizaciones internacionales en las que participa la República Popular China se niegan a otorgar membrecía a Taiwán o le permiten participar solo de manera no estatal. Pero Taiwán es miembro de la Organización Mundial del Comercio, el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico y el Banco Asiático de Desarrollo bajo varios nombres.

Los países cercanos y los países con grandes economías mantienen vínculos no oficiales con Taiwán a través de oficinas de representación e instituciones que funcionan como embajadas y consulados de facto. A nivel nacional, la principal división política es entre los partidos que favorecen la eventual reunificación china y promueven una identidad china en contraste con aquellos que aspiran a la independencia y promueven la identidad taiwanesa, aunque ambas partes han moderado sus posiciones para ampliar su atractivo.

Taiwán y el nacionalismo contra Pekín

Taiwán eligió el 16 de enero de 2016 a Tsai Ing-wen como su primera presidenta mujer, junto a Chien-Jen Chen, luego de concederle a su partido, el independentista, Partido Democrático Progresista, su primera mayoría en la legislatura nacional. Este partido se acercó a las posturas nacionalistas más radicalizadas contra Pekín. Estados Unidos con  Trump desde 2017 le brindó toda ayuda política, económica y militar al régimen de Chen. Si bien desde 1971 los estadounidenses no se fueron de Taiwán, con Trump aumentaron su presencia militar.

Washington no reconoció técnicamente a Taiwán como un país, aunque es su undécimo socio comercial más grande. Incluso el complejo diplomático de Estados Unidos en Taipéi es llamado el “Instituto Americano en Taiwán” , en lugar de una embajada o consulado. Pekín ha presionado constantemente a otras naciones para que respeten su reclamo de soberanía sobre Taiwán.

Pero Trump ordenó movimientos militares de la Armada en el Mar de China y cerca de las costas de la República Popular China, realizando ejercicios junto a soldados de Taiwán en 2018-2020, irritando a Pekín siempre, como parte de la “guerra comercial”. Además, Pekín siempre pegó el grito en el cielo ante las sucesivas ventas de armas de Estados Unidos a Taiwán bajo órdenes de Trump.

La mandataria taiwanesa Tsai Ing-wen y Trump reforzaron vínculos diplomáticos y militares en 2017-2020.

El regalito de Trump a Biden

La historia en enero de 2021 cambió. Trump no quería irse sin molestar a China continental. En ese sentido, la declaración de los últimos días reconoce que la relación entre Washington y Taipéi “no necesita, ni debe, estar encadenada por las restricciones autoimpuestas de nuestra burocracia permanente”, concluyó el jefe de la diplomacia estadounidense Pompeo.

En realidad, Trump quiere dejarles un regalito problemático a los demócratas que asumirán el 20 de enero próximo. Pekín sabe que con Biden puede haber un punto de acercamiento comercial con Estados Unidos para terminar con los roces y las tensiones creadas por Trump en 2017-2020.

 ¿Querrán los demócratas un problema militar en el Mar de China? Algunos pretorianos del Pentágono no aconsejan un enfrentamiento con China por Taiwán. Habrá que esperar a ver qué hacen los demócratas. ¿Terminará la “guerra comercial”? Lo cierto es que el reconocimiento de Taiwán es una piedra en el zapato diplomático de la futura administración de Biden.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

De revés en revés, no caigamos otra vez

De revés en revés, no caigamos otra vez

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

En el artículo anterior hablábamos de las posibilidades que se abrían ante el escenario de incertidumbre que generó la inestabilidad y la polarización política dentro y fuera de los EEUU, alrededor de quién será el próximo presidente de esa potencia y si el bando perdedor asumiría la derrota. Nada de esto cambió hasta el momento, más allá de lo que digan los medios de comunicación concentrados de occidente.

Cada vez son más (aunque no se los vea en la gran prensa hegemónica) quienes advierten sobre una posible confrontación interna en los EEUU. Como si no bastara la judicialización de las elecciones por parte del actual presidente norteamericano y su equipo de campaña, Trump está haciendo una purga ni más ni menos que en el Pentágono y dejando varios regalitos a la administración Biden, en caso de ser quien asuma la presidencia en enero de 2021.

¿Diplomacia en problemas?

La administración Trump de todas formas sigue intentando demostrar que será la que continúe frente a la conducción del imperio del norte. Pese a ello, quizás el hecho más significativo y relevante de la pérdida de influencia internacional de esta administración EEUU es la actual gira del Secretario de Estado (Canciller), Mike Pompeo, por países de Europa y el Sudeste Asiático. Macron sólo lo escuchó lo justo y necesario, Erdogán lo dejó plantado, Rusia demostró cómo se hizo cargo del conflicto en Nagorno Karabaj, Georgia está envuelto en una situación similar a EEUU con acusaciones cruzadas de fraude electoral.

La gira prosiguió en Israel donde será la primera vez que un alto rango de la diplomacia norteamericana visite territorios ilegalmente ocupados en Cisjordania, para culminar en Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Arabia Saudí donde sin dudas el tema central de discusión será Irán.

Pero como se ha señalado en ocasiones anteriores, que el binomio Biden-Harris llegue a la presidencia de los EEUU no es garantía de cambios sustanciales. De hecho de llegar tendrá grandes desafíos interna y externamente.

Un partido Demócrata fragmentado que sólo se unió para sacar a Trump del medio, un Senado que muy posiblemente quede en manos de los Republicanos convirtiéndose en un obstáculo permanente para las políticas que “debería” llevar adelante la nueva administración, y un largo etcétera de problemas que aparecen.

Revés en Nuestra América

Algo está cambiando en Nuestra América. El golpe parlamentario a Martín Vizcarra, la sucesión de 3 presidentes en una semana producto del hartazgo popular; las elecciones municipales en Brasil que debilitaron de manera importante las aspiraciones reeleccionistas de Bolsonaro y que plasman una división cada vez más notoria de la derecha del gigante del sur; el pueblo en las calles de Chile no dan respiro a un Sebastián Piñera cada vez más desprestigiado; las próximas elecciones en Venezuela (parlamentarias) y Ecuador (presidenciales), que podrían potenciar al progresismo regional; y los presidentes de México y Argentina que siguen consolidando su lugar en la región.

A estos cambios individuales en los países de la región hay que sumar el ya desprestigiado papel de Luis Almagro frente a la OEA que sin ruborizarse confesó haber operado para que Evo Morales no sea reelegido en 2019, y el prácticamente moribundo “Cártel” de Lima.

China avanza a paso lento pero firme

Las disputas en el continente y las tensiones e incertidumbres sobre lo que sucederá en EEUU se vieron potenciadas esta semana por la firma del mayor acuerdo de libre comercio del mundo que no cuenta con el protagonismo de los norteamericanos. Hablamos del acuerdo de la Asociación Económica Integral Regional (RCEP, por sus siglas en inglés), en el cual quince economías de Asia-Pacífico cerraron este histórico pacto luego de 8 años de negociaciones.

Este acuerdo comprende un territorio con una población de 2.200 millones de habitantes, un tercio de la población global; asimismo, un PIB en conjunto que supera los 25 billones de dólares, el 30 % de la economía del mundo[1].

En este contexto, la Argentina aprobó el ingreso del país al Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, sumándose a los más de 82 países que hacen parte del organismo y ante una virtual parálisis de préstamos internacionales para el país, producto de el endeudamiento que dejó la gestión macrista.

El mundo está cambiando y todo parece indicar que avanzaremos hacia un globo marcado por procesos de desglobalización (al menos como los conocimios hasta ahora) con un gran peso gravitante de los regionalismos. Urge fortalecer la CELAC y la UNASUR para no pasar de la dependencia gringa a otra, cualquiera sea su nombre.


[1] https://misionverdad.com/china-lidera-el-mayor-tratado-de-libre-comercio-en-el-mundo

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

Los pueblos queremos paz, pero con justicia social

Los pueblos queremos paz, pero con justicia social

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Hace algunas semanas el ex agente de inteligencia ruso devenido en comunicador/divulgador, Daniel Estulin, señaló que ante el colapso del sistema financiero global -que según afirma está destruido-, la única solución posible para dar nuevo cauce a la economía global, es una guerra. Plantea dos posibilidades: una guerra termonuclear entre las potencias mundiales o una guerra civil en EEUU.

Más allá de si se está de acuerdo o no con esta tesitura, lo cierto es que hay sobrados elementos que se pueden encastrar tanto en uno y como en otro sentido.

En cuanto a una posible guerra civil interna en los EEUU se pueden observar los recientes levantamientos de las comunidades afro -producto de la violencia racial de las fuerzas de seguridad-, reflejo de una situación de hartazgo de un sector de la población muy castigado. A ello se puede sumar el desastroso manejo de la pandemia del COVID-19 que hizo la administración Trump que ya cuenta con más de 8 millones de contagiades y casi 220 mil muertes.

A estos dos elementos hay que sumar no solo la retórica agresiva de Trump, sino la virulencia mediática (fomentada fundamentalmente por los Demócratas) contra el mandatario. Cabe señalar que incluso varios sectores del partido Republicano soltaron la mano al magnate e incluso están operando abiertamente para que pierda. Esto, obviamente, aumenta los niveles de polarización.

¿Imperio o Nación?

Para entender esto último es interesante retomar la diferenciación que introduce el analista Thierry Meyssan respecto de los proyectos de país que están en disputa en EEUU. Por un lado quienes profesan que EEUU debe dominar el mundo “conteniendo” a sus potenciales rivales (estrategia acuñada en plena Guerra Fría por George Kennan en 1946 y aplicada por todos los presidentes hasta 2016) y quienes, por el contrario, rechazan esta idea imperial y plantean el enriquecimiento de los estadounidenses (estrategia acuñada por el ex presidente ‎Andrew Jackson -1829-).

Según Meyssan, Trump pertenece a quienes son denominados “jacksonianos”, que “denuncian la corrupción, la ‎perversidad y en definitiva la hipocresía de los anteriores y exhortan los estadounidenses a ‎luchar, pero no por el imperio sino por su nación[1]. El famoso slogan de campaña “Make America great again”, da cuenta de esa particularidad. Obviamente esto no implica que el Estado norteamericano deje de funcionar bajo la lógica imperial, sino que representa un gran foco de tensiones internas.

De hecho, hace no mucho algunos analistas empezaron a especular con que había sectores de las FFAA y de los organismos de inteligencia estadounidenses que -de ganar Trump- podrían intentar un golpe de estado. También hay quienes analizan que tanto si gana Biden, como si lo hace Trump será difícil que se reconozca la victoria. El hecho, que haya grupos armados -que apoyan a Trump- en las calles y que demuestren su virulencia cotidianamente, complejiza aun mucho más el panorama.

Piezas de ajedrez

El otro escenario descripto por Estulin habla de una conflagración entre potencias mundiales en las que obviamente los EEUU son un actor principal. Si bien no lo explicita, está claro que sería en oposición a las otras dos grandes potencias: Rusia y China. Y los últimos meses ha habido una escalada de agresiones de parte de occidente a estas dos potencias.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin (izda.), recibe a su homólogo chino, Xi Jinping, en Kremlin, Moscú. (Foto: Hispan Tv)

En cuanto a Rusia, lo que ha venido sucediendo (además de las sanciones impuestas por EEUU y la Unión Europea) es un incremento sustancial de vuelos de aviones de fuerzas occidentales en las fronteras rusas. Ellas han sido denunciadas por el Kremlin una tras otra y ha obligado a la Fuerza Aérea de ese país a enviar aviones militares a impedir que ingresen en territorio sin permiso.

De igual manera han aumentado los ejercicios militares en Europa Oriental entre miembros de la OTAN y los EEUU  (en las fronteras de la Federación Rusa); incluso en momentos de pandemia. Los más recientes, fueron los realizados por EEUU y países de la alianza europea tanto en Ucrania como en Lituania en septiembre de este año, y más recientemente el simulacro de Guerra Nuclear entre Alemania y algunos miembros de la OTAN.

Obviamente a este escenario hay que sumar la venta de sistemas armas de EEUU a países europeos fronterizos con Rusia como Polonia, Rumania o Finlandia. Esto en consonancia con la escalada discursiva tanto europea como estadounidense. Todo lleva a pensar que hay una especie de encerrona militar, discursiva y económica que lleva a cabo desde occidente.

Guerra comercial y tecnológica

En cuanto a la situación con la República Popular China, es por demás conocido el enfrentamiento y la despiadada guerra comercial lanzada por EEUU contra el gigante asiático. No es Tik Tok, no es Huawei, es el dominio del mercado tecnológico, elemento de extrema sensibilidad para la industria militar y de comunicaciones, dos áreas estratégicas para ambas potencias.

A esta conocida batalla hay que sumarle las reiteradas denuncias de parte del país asiático de intromisión en asuntos interno de parte de los norteamericanos, ya sea en Taiwan, el Tibet, Hong Kong o el Mar de China.

Inversión mediática del agresor

Como suele sucede, la prensa hegemónica occidental, invierte la carga de la prueba. Los enfoques “periodísticos” (habría que llamarlos propagandísticos) de las “grandes” agencias de noticias no hacen más que justificar el accionar de EEUU y occidente y de responsabilizar a Rusia y China o sus aliados.

Esto no es nada nuevo, de hecho lo vemos a diario en los medios tanto de Argentina como de todo el continente. El engranaje mediático se vuelve clave para construir narrativamente que el responsable de todos los males es el adversario o el enemigo político.

Esta dinámica mediática, es complementa con el entramado de sectores del poder judicial, con organismos internacionales (que hacen silencio omiso), con ONG’s y sectores empresariales de diverso tipo. Los conglomerados de poder de occidente (cada vez más concentrados), han armado una compleja red de complicidades muy difíciles de desentramar. Pero como todo bajo el capitalismo, si se rastrea el origen del dinero, casi siempre se llega a los autores intelectuales, o sea, el poder real.

Nuestra América como esperanza

Se ha señalado en varias oportunidades que las experiencias de las últimas décadas en nuestro continente, han sido un faro para pensar que otro mundo es posible. Pero pese a los errores cometidos, a la guerra mediática y judicial, los pueblos nuestroamericanos han dado cuenta de ello.

A los procesos de resistencia de Venezuela, de Cuba o de otros países de la región, en los últimos años se sumaron el México de Andrés Manuel López Obrador y la Argentina de les Fernández. Gobiernos que pese a las condiciones calamitosas en las que encontraron sus respectivos países, pese a la aparición de la pandemia (que tomó por sorpresa a todo el mundo), comienzan a poner de pié los extremos norte y sur del continente.

A este escenario se suma la victoria electoral del MAS-IPSP en Bolivia. El proceso gestado por Evo Morales Ayma, derrocado por la derecha boliviana, con la complicidad de las FFAA y las Fuerzas de Seguridad, con el apoyo de la embajada de EEUU y la OEA, y bajo un silencio de ultratumba de la gran mayoría de los países del mundo, vuelve a demostrar que no ha sido derrotado.

El triunfo electoral de Lucho Arce y David Choquehuanca aún no ha sido reconocida por el golpista Luis Fernando Camacho y según afirmó, cuando tengan los resultados definitivos determinarán qué hará la fuerza política que dirige (Creemos). “Aún tenemos que terminar lo que empezamos”, deslizó muy ligeramente el golpista santacruceño.

Suenan los clarines de guerra

Estas declaraciones de la derecha boliviana radicalizada se suman a las permanentes arremetidas contra la Venezuela chavista por EEUU, el Grupo de Lima, la OEA y afines, o a las recientes represiones en Chile, el asesinato sistemático en Colombia, al igual que muchas otras situaciones que podrían describirse en toda la región. La derecha por gringa no descansa.

En Argentina y en México se ven claramente no solo mediante las operaciones de prensa, sino con las “convocatorias anti”. La derecha no tiene una propuesta concreta porque el neoliberalismo está agotado. No solo en la región, sino en el mundo entero. Por ello la única forma que tienen de convocar adeptos es en “oponiéndose a”. No hay proposición, construcción o alternativa, sólo hay destrucción. Una alarmante maquinaria de impedir y mentir.

La debilidad de EEUU y su situación interna tienen mucho que ver con esta forma de operatoria de las derechas continentales. La utilización de la violencia y la caotización parecen ser los últimos cartuchos de un imperio que pierde su hegemonía. Lo hemos visto en el Medio Oriente y en la Europa del Este. Ahora ¿esto quiere decir que EEUU está terminado y que su influencia terminará? En lo absoluto, muy por el contrario esto se vuelve muy peligroso para la región y para el mundo.

Lo decíamos hace algún tiempo y lo volvemos a afirmar: EEUU desde hace mucho tiempo lanzó una guerra a perpetuidad contra los pueblos del mundo, aunque ahora -quizás- sus señales se vean con mayor claridad.

Los pueblos no se dejarán pisotear

Pese a las intentonas golpistas, pese a tener prácticamente a toda la prensa hegemónica en contra, los procesos populares de la región siguen dando muestras de su voluntad de avanzar hacia una sociedad más justa. El ejemplo más gráfico fueron las diversas movilizaciones del 17 de octubre en conmemoración del día de la Lealtad peronista.

Ese día se destruyó el mítico relato que pretendía construir la derecha (y sus medios de propaganda) de que habían ganado la calle. Está claro que los pueblos saldrán a defender a sus intereses y a defender a los gobiernos que representan ese camino.

Los desafíos de los pueblos de Nuestra América son infinitos, pero sin dudas el de mayor relevancia será demostrarle al mundo que hay otro camino, que se puede construir un sistema más justo, libre y soberano, donde se respeten las diversidades, donde haya mayor tolerancia y solidaridad. Pero ese camino no significa renunciar a la lucha popular.

Los pueblos queremos paz, pero con justicia social.


[1] https://www.voltairenet.org/article210761.html

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

Defensa Nacional: nuevos tiempos, nuevos desafíos

Defensa Nacional: nuevos tiempos, nuevos desafíos

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Como se ha mencionado en anteriores artículos, la última década en Nuestra América se ha caracterizado por cambios significativos en las orientaciones de los gobiernos de muchos de los países de la región. Algunos a través de las urnas, otros mediante golpes de estado a gobiernos democráticamente electos. El escenario se complejizó por el aumento en las tenciones entre los EEUU y Rusia-China, que se comenzaron a reflejar en distintas partes del mundo, y como frutilla del postre, apareció la pandemia del COVID-19.

Tenciones en la frontera rusa, movimiento de tropas norteamericanas, colocación de escudos misilísticos en países de Europa del Este, tenciones en el mar de China, presiones de EEUU en Hong Kong, tensiones entre la India y China; una continua desestabilización de Medio Oriente producto de las políticas del ente Sionista, de la familia Saud, la explosión del puerto de Beirut, la continuidad de la guerra en Siria, etc etc etc.

La derecha en Nuestra América

En Nuestra América si bien los gobiernos de la derecha pro-imperio llegaron a apoderarse de los gobiernos de varios países, esos pueblos hermanos han venido dando categóricas luchas en las calles, exigiendo que se respeten sus derechos, mejores condiciones de vida, políticas públicas que les protejan. En definitiva exigen el fin del neoliberalismo.

Esa llamita que encendieran Chávez, Fidel, Kirchner, Lula, Correa, Evo y tates otres, no se extinguió pese a los intentos desenfrenados de una derecha vernácula por desaparecer toda expresión popular, progresista o revolucionaria del continente. A ello se sumaron las crecientes relaciones políticas, comerciales y estratégicas con países como Rusia y China, cosa que los gringos no toleraron, no toleran y no tolerarán; porque se creen amos y señores de estas tierras.

La región como escenario de disputa

Los presidentes de UNASUR y el grupo BRICS se reunieron en Brasil en 2014 (Foto: Con Nuestra América)

El sociólogo especializado en Relaciones Internacionales, Juan G. Tokatlian, sostuvo que seguramente “después de la pandemia se va a agudizar la rivalidad entre EEUU y China” en el continente. El analista enfatiza que “en la medida que se agudicen las tensiones, sin lugar a dudas, los campos de acción y los márgenes de maniobra se reducen[1] para los países de la región.

En la misma línea, Tokatlian sostiene que la región ha perdido gravitación en la escena internacional y que cada vez es más vulnerable por lo que “puede terminar con una suerte de doble dependencia: de EEUU y de China, simultáneamente”. Si bien en parte se puede coincidir ¿Nuestra América corre el peligro de revivir lo que sucedió en áfrica durante la posguerra? Un escenario repleto de operaciones mediático-judiciales, con fogoneo mediático-corporativo para aumentar los enfrentamientos entre sectores que piensen diferente ¿Acaso ese discurso no viene cobrando cada vez más fuerza?

Cabe recordar que históricamente los EEUU se sirvieron de Nuestra América como plataforma para lanzarse al mundo como potencia hegemónica global. El control militar, las presiones económicas y diplomáticas, los bloqueos o la intervención directa han sido moneda corriente, producto de que el continente represente su reserva estratégica para sostenerse como uno de los jugadores a escala global.

Pasado reciente

Líderes se reunirán en Lima en 2012 (Foto: Diariouno.com.ar)

En el inicio del siglo XXI la región vivió un proceso político muy interesante con la llegada simultánea de gobiernos progresistas que construyeron políticas e instituciones, por fuera de la influencia norteamericana: UNASUR, CELAC, ALBA, Petrocaribe, entre muchas otras. Quizás una de las que más molestó a las administraciones norteamericanas haya sido el Consejo Sudamericano de Defensa, el cual pese a no haberse consolidado, comenzaba a hacerlo.

Frente a una región que se pensaba sin el consentimiento de EEUU y que estrechaba lazos y relaciones con potencias como Rusia y China, la reacción de país del norte no se hizo esperar. Podían mencionarse nuevamente algunas de esas reacciones: la reactivación de la IV Flota en 2008 (luego de que Lula diera a conocer que se habían encontrado grandes reservas de hidrocarburos en la plataforma marítima brasileña), el Golpes de Estado en Honduras en 2009, luego de que Mel Zelaya osara realizar un acuerdo en materia sanitaria con Cuba, en el Paraguay de Lugo en 2012, el golpe parlamentario en 2016 al Dilma Roussef en Brasil, donde seguramente todes recordarán a Bolsonaro argumentando su votación con una reivindicación a quien había sido el torturador de la ex mandataria; el golpe de estado a la vieja usanza en Bolivia, o los innumerables intentos por derrocar al gobierno del chavismo en Venezuela.

Nuestra América es la zona de repliegue de un imperio que día tras día pierda fuerza, aunque no deja de batallar para conservar su poder. Ante esta situación la administración norteamericana -en franco retroceso como potencia- está teniendo una actitud prepotente y cada vez más violenta, donde el uso de la coerción y el militarismo crecieron visiblemente. Miren sino el escenario de Colombia, de Brasil, de Bolivia, de Chile, de Ecuador… Incluso el de EEUU con un Trump pretendiendo sacar a los militares a las calles para reprimir a quienes se manifiestan contra el racismo y la brutalidad policial.

Pensar al imperio

El 25 de agosto sociólogo puertorriqueño Ramón Grosfoguel participó del Ciclo Internacional “Nuestra América en los Planes del Imperialismo”. En esa oportunidad planteó 8 tesis respecto del imperio norteamericano, su situación actual y lo que puede significar para la región. Además de coincidir en la pérdida de hegemonía norteamericana y de su repliegue hacia el continente, Grosfoguel señala que su decadencia “es una buena noticia para el mundo en el largo plazo pero una mala noticia en el corto plazo para América[2].

Es por demás sabido que el magnate de peluquín puede osar intentar invadir Venezuela como estrategia de impacto para correr el eje de las discusiones hacia lo interno de la política norteamericana. Muches analistas hablan de la famosa “sorpresa de octubre”, un hecho político de impacto para poder torcer la balanza a último momento antes de las elecciones.

Los desafíos de Argentina y la región

Las FFAA no sólo tienen por finalidad resguardar la Soberanía Nacional, defender recursos naturales y objetivos estratégicos o garantizar la protección civil, el apoyo a la comunidad y la ayuda humanitaria (como está sucediendo en momentos de pandemia), sino también aportar a la estabilidad de la región.

El Jefe del Estado Mayor Conjunto de las FFAA, el General de Brigada Juan Martín Paleo, señaló en entrevista radiofónica que quieren “que las FFAA de Argentina sean un factor de estabilidad para el país”, revirtiendo el pasado reciente donde fueron precisamente lo opuesto. De igual modo remarcó que pretenden “que Argentina sea un factor de estabilidad de la región[3].

En relación a esto último, se ha analizado en artículos anteriores que las desestabilizaciones hoy no pasan necesariamente por las FFAA, sino por las de seguridad. Recordemos las sublevaciones de policías en Ecuador, Bolivia, incluso Argentina. Además no puede pasarse por alto el rol de los medios masivos de comunicación, sectores del poder judicial putrefactos y otros factores que hacen a las estrategias imperiales para desestabilizar gobiernos.

El imperio está replegando hacia el continente y utiliza a una derecha continental cada vez más envalentonada y virulenta, que se anima a vociferar cosas que hace un tiempo hubiesen sido impensables. Ante este escenario los desafíos de los sectores progresistas de la región y de los pueblos del continente se vuelven cada vez más complejos.

Unasur integra áreas estratégicas de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Guayana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela. (Foto: Telesur)

Para finalizar, retomar algunas de las palabras del Ministro de Defensa, Agustín Rossi, quien remarcó en diferentes oportunidades que “la construcción de un sistema de defensa subregional, con interrelación con todos los países de América del Sur es un objetivo a conseguir”. Si bien este objetivo parece pretencioso y complejo en la situación actual, resulta evidente que una buena estrategia de Defensa Nacional es fundamental no sólo para la Argentina sino para la región.


[1] https://ar.radiocut.fm/audiocut/juan-g-tokatlian-sobre-temas-geopoliticos-latinoamerica-china-y-usa/
[2] https://www.laiguana.tv/articulos/789068-ramon-grosfoguel-8-tesis-imperialismo-estadounidense/
[3] https://ar.radiocut.fm/audiocut/enntrevista-en-siempre-es-hoy-al-jefe-del-estado-mayor-conjunto-general-juan-martin-paleo/#

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

Juego de Tronos

Juego de Tronos

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En diferentes artículos anteriores se analizó la bestialidad imperial y las atrocidades cometidas por el imperio norteamericano para perpetrarse como el amo y señor del planeta. Sea en la región del mundo que sea los norteamericanos desplegaron su política exterior, que tiene un solo objetivo: ser los gendarmes y que todo salga como ellos pretenden. Pero el paso de las décadas y errores de diversa índole -producto de su insaciabilidad y voracidad- los han hecho perder no solo legitimidad, sino -concretamente- fuerza.

Sin lugar a dudas Nuestra América es considerada por los norteamericanos (sin importar el partido) como su reserva estratégica para perdurar como hegemón. Pero la reciente etapa de gobiernos progresistas y revolucionarios iniciada con la llegada en 1999 de Hugo Chávez, la hasta entonces “controlada” región nuestroamericana, comenzó a rebelarse.

La experiencia vivida en esos años llevó a muchos pueblos de la región a comprender no solo que se podía vivir de otra manera, sino que había formas de enfrentar al imperio, al tiempo que aparecían otros actores en el ajedrez global, fundamentalmente Rusia y China.

Ilustración: Entornointeligente.com

Algunos números

En estos días el investigador del CONICET y profesor de la Universidad Nacional de Quilmes, Bernabé Malacalza[1], publicaba un comparativo de las donaciones realizadas por EEUU y por China en Nuestra América. Mientras el primero lo ha hecho en 83 millones de dólares (lo cual equivale al 9% del total y es menos de la suma de lo que recibieron el Congo y Nigeria), el país asiático lleva donados 665 millones de dólares, una cifra ocho veces mayor.

La prioridad para los norteamericanos siguen siendo países selectos: Colombia y Venezuela (a su empleado Guaido) para desestabilizar al chavismo, a Haití (para que no cambie de signo político), y a los países del famoso Triángulo Norte (Guatemala, El salvador y Honduras) donde lo importante para el imperio es frenar la migración hacia sus fronteras, y seguir fomentando la supuesta “lucha contra el narcotráfico”. La pieza clave para esto último parece ser el México de López Obrador quien se comprometió a fomentar el trabajo de calidad en su país, también como una forma de contener la migración centroamericana.

La visita de AMLO a los EEUU del magnate de peluquín no hace más que reforzar esta teoría. La reciente ratificación del T-MEC, entre muchas otras cosas, permitirá a México relanzar su industria manufacturera, generar puestos de trabajo genuinos y sacar a gran parte de su pueblo de la precarización a la que llevaron décadas de políticas neoliberales, la desregulación, la privatización y fomento a la maquila. Datos no menores son las crecientes inversiones chinas en el país Azteca, que pone los pelos de punta al imperio.

El dragón avanza y ocupa casilleros a su paso

A los 665 millones de dólares donados por China en insumos y equipamiento médico para enfrentar la pandemia, hay que sumarle los créditos otorgados por el China Development Bank y el China Eximbank, y los acuerdos previamente realizados por el gigante asiático con diferentes países del continente, fundamentalmente en materia de extracción petrolera y minera y granos.

Lugar que deja vacío el imperio norteamericano, lo ocupa sin dudarlo el gigante asiático, y donde sigue invirtiendo EEUU, ahora también lo hace China. Mientras EEUU mantiene un política selectiva a la hora de otorgar préstamos o dar donaciones, los chinos abren la billetera y reparten billetes verdes. Esto se suma a la disputa abierta entre las dos potencias en la carrera por la instalación de la tecnología 5G, en la cual la asiática pareciera estar en franca ventaja ante la anglosajona.

Muy pocos son los países de la región que no reciben ayuda financiera de China, o que aún no hayan firmado algún acuerdo político o comercial. Además de los vínculos históricos con la Cuba de Fidel, y de la alianza política estratégica con Venezuela, uno de los puntos predilectos del mandarín Xi y empresarios chinos es Panamá.

Desde que en 2017 los panameños quitaran su apoyo a Taiwan y reconocieran que China es una sola, las inversiones y la atención asiática en el país latinoamericano crecieron exponencialmente. Tal es el punto que según la oficina del portavoz del Ministerio de Exteriores chino, el país asiático se ha convertido en el segundo socio más importante del Canal de Panamá. En 2019 el intercambio comercial entre ambas naciones “alcanzó 8.387 millones de dólares, lo que es un 19,4% más que en el año anterior[2], en tanto las exportaciones panameñas a China crecieron un 444,5% sólo el año pasado.

Diferencias ante la crisis económica global

Producto de la pandemia, la recesión global será inevitable. Mal que le pese a los liberales o a quienes pretenden insistir con abrir la cuarentena para “recuperar” la economía, los números dan cuenta de que sólo sería una locura y una irresponsabilidad sanitaria.

Según datos del propio FMI en su actualización de perspectivas para este 2020, la caída de la actividad mundial alcanzará un 4,9%. Dato no menor para relacionar con lo antes dicho es el desglose por región: Nuestra América caería un 9,4%, EEUU un 8%, la Zona Euro un 10,2% y Japón un 5,8%; sin embargo China crecería un 1%.

Nuevamente, mientras las políticas de EEUU sirven para salvar a bancos, entidades financieras y el sistema especulativo privado (poco y nada para el pueblo), las políticas de China están focalizadas a rescatar empresas productivas, salvaguardar los puestos de trabajo y fortalecer los mecanismos de control para que el dinero destinado sirva para paliar la situación.

La pandemia, lejos de aminorar la conflictividad entre los EEUU y China, parece haberla potenciado. La carrera presidencial en vísperas  de una nueva elección en gringolandia, han hecho que las declaraciones anti-china se hayan vuelto moneda corriente. Para Trump todo es culpa de China y del Partido Comunista Chino y sus aliados en el continente: Venezuela, Cuba y Nicaragua, lo que despectivamente llama “la troica del mal”.

Pero como afirma el general retirado del ejército chino Liu Mingfu: “Estados Unidos no tiene miedo de una China socialista, tiene miedo de una China fuerte. Estados Unidos preferiría una China socialista pobre que una China capitalista poderosa”. Bloquear a Venezuela, Cuba y Nicaragua, hacerles la guerra desde todos los planos, no solo es un intento por alinear a todo el continente en su lógica exterior, sino un desesperado intento por debilitar a China en la región. Cosa que por el momento y en perspectiva a futuro, parece no estar saliéndole del todo bien.


Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

Referencias:
[1] Malacalza, Bernabé. (2020). La rivalidad Estados Unidos-China en América Latina. ¿Hacia dónde fue la ayuda en la región durante la pandemia? CENITAL. Buenos Aires. Disponible en: https://www.cenital.com/la-rivalidad-estados-unidos-china-en-america-latina/

[2] https://mundo.sputniknews.com/politica/202007101092034597-pekin-destaca-el-valor-del-canal-del-panama-para-la-economia-y-el-transporte-naval/

Mr. Trump, YOU ARE FIRED!

Mr. Trump, YOU ARE FIRED!

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

POR NICOLÁS SAMPEDRO*

Como muches han analizado, el mundo entero está en medio, no de una, sino de muchas turbulencias en simultáneo. La crisis financiera, la guerra comercial, los desbarajustes en los precios del petróleo… Todas antecedieron a la pandemia del COVID-19, que -indefectiblemente-, las profundizó.

Sin dudas el mundo asiste a un cambio de época sin precedentes. El desplazamiento de EEUU como superpotencia es cada vez más difícil de ocultar, pese a los esfuerzos del establishment occidental y sus corporaciones propagandísticas.

Sin ir más lejos esta semana el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (www.celag.org) analizaba los principales escenario planteados recientemente por los Think Tanks (Tanques de pensamiento) más influyentes del mundo. Algunos directamente alertando sobre el ascenso de China como centro, otros responsabilizando a Trump del mal manejo ante la pandemia. En lo que todos coincidían es que China es el peligro (excepto para los tanques de pensamiento chinos, obvio).

Los acontecimientos de las últimas semanas, no sólo hacia lo interno, sino hacia lo externo de la política norteamericana, dan cuenta del cimbronazo que vive el imperio. Hacia lo interno, no sólo fue el asesinato de George Floyd (que desató un mar de movilizaciones en todo el país), sino también los intentos de Trump de apagar el fuego con nafta, amenazando con sacar al ejército a las calles de su propio país. Este hecho no lo respaldaron ni el Pentágono, ni los demócratas, ni siquiera el Secretario de Defensa (Mark Esper). Incluso les miembres del Partido Republicano esquivan posicionarse o directamente critican abiertamente al presidente.

Foto: Getty Images

Para colmo de males, ahora hasta Twitter se pudo de punta con el magnate brabucón que conduce los destinos del país desde el Despacho Oval de la Casa Blanca. Y es que como señala el colega Jorge Elbaum, las multinacionales tecnológicas desplazaron a las corporaciones energéticas, financieras e industriales de los primeros puestos en la recaudación y acumulación de capitales. Hoy Apple, Alphabet, Microsoft, Amazon o Facebook son quienes empiezan a tener la sartén por el mando, y es por demás sabido que Trump proviene del sector energético.

A lo antes mencionado hay que agregar el papel que está jugando China en el sector de la innovación tecnológica, la inteligencia artificial y las redes 5G. Trump pierde con los propios y los ajenos, y en su forma altanera y autoritaria de querer controlar la situación parece estar agotando los últimos cartuchos, pero de todas maneras intentará no perder.

Como se ha mencionado en reiteradas oportunidades, una bestia herida de muerte, lejos de rendirse, se vuelve más bestial y peligrosa. Tambores de guerra que cada vez suenan con mayor intensidad en Venezuela, no son mera coincidencia, son parte de la posible salida hacia adelante del imperio. Caotizar Nuestra América como lo hicieron con Medio Oriente, no es algo descabellado en las pretensiones de dominación imperial.

En noviembre de este año, se supone que serán las elecciones en el país del norte. Lo que previo a la pandemia era un triunfo asegurado de Trump, se discute producto de su mal manejo y las vulnerabilidades sistémicas que puso de manifiesto la crisis sanitaria. Pero como dice el refrán: “No está muerto quien pelea”, y Trump, si de algo sabe, es de cómo jugar sucio.

Como sostiene el analista Marcelo Solervicens, excepto en dos ocasiones, todos los presidentes norteamericanos se reeligieron, y pese al desastre sanitario que es hoy EEUU, a Trump todavía le quedan ases bajo la manga. No sería ni la primera ni la última vez que se utilice el argumento de la guerra para ganar una elección. China, Irán, Siria, Venezuela, Cuba… Todas opciones bélicas que en cualquier momento pueden encenderse.

Pero (siempre hay un pero) que llegue Joe Biden (Sleepy Joe, como lo descalifica Trump), no garantiza que para la región puedan cambiar mucho las cosas. De hecho la política exterior norteamericana no ha cambiado esté un demócrata o un republicano conduciendo los destinos del imperio.

Habrá que ver qué sucede; pensar en noviembre es una eternidad teniendo en cuentas la velocidad con la que se dan los hechos y lo vertiginoso de la política internacional en estos momentos. Habrá que ver si en esta ocasión no es el pueblo norteamericano el que le grita a Mr. Trump la tan famosa frase: You are fired!

No hay infectaduras si hay ciencia para todes

No hay infectaduras si hay ciencia para todes

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

POR JONATAN PEREZ*

En medio de la pandemia que azota al mundo, alrededor de 300 personalidades de diversos espacios como el científico, el político y el mundo del espectáculo compartieron un comunicado titulado “La democracia está en peligro”, afirmando que vivimos una “infectadura”, haciendo referencia a una dictadura por el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) dispuesto por el gobierno de Alberto Fernández para combatir el coronavirus.

En este comunicado -firmado por figuras de renombre como la investigadora Sandra Pitta, el actor Luis Brandoni, el escritor Juan José Sebreli, y el periodista Baby Etchecopar, entre otros- se repudian las acciones tomadas por el Gobierno a la hora de lidiar con el enemigo invisible que tiene al mundo bajo sus pies, criticando el accionar a la hora de decretar el ASPO de manera improvisada y sin ningún tipo de plan, ni una fecha posible de finalización, “a pesar de las advertencias de un sector independiente de la comunidad científica y de la política”.  

También se mencionan cuestiones como la suspensión de clases, la crisis económica, a les argentines varades alrededor del mundo como víctimas del mal manejo del Presidente, a quien elles describen como “el que ha concentrado todo el poder para eludir cualquier tipo de control institucional”, y a los expertos que lo acompañan en la salud pública, quienes fueron catalogados como “ignorantes de las consecuencias sociales de sus decisiones”.  Una frase cargada de cinismo, si pensamos que estas figuras que firman el comunicado son las mismas que apoyaron a la gestión cambiemita, que en sus cuatro años de gobierno se encargó de desguazar a nuestro país, dejando solamente pobreza, hambre y deudas.

Sin embargo, este comunicado lanzado con un alto contenido político de la mínima oposición mediática, no hace más que alimentar el odio de les inconscientes que solo miran sus narices, sin tener noción de la magnitud del problema que ha generado el coronavirus y de cómo estas acciones “improvisadas” han logrado evitar una verdadera catástrofe como la que viven hoy muchos de los países de Nuestra América.

Ante este hecho hubo dos respuestas directas, concretas y rápidas. Por una lado, la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) lanzó un comunicado de repudio ante “la desgraciada referencia a la ‘dictadura de la infectología’ que se hiciera pública en los últimos días”. Allí se expresa que “aún cuando hubiera tenido la supuesta intención de promover el debate, aun cuando se hubiera dicho en sentido simbólico, los argentinos bien sabemos que ningún rótulo es inocente, y el daño que producen el estigma y la discriminación.”

Por otra parte, el segundo hecho fue una carta firmada por distintes intelectuales como  los asesores presidenciales Ricardo Forster y Alejandro Grimson , el biólogo e investigador Alberto Kornblihtt , el matemático Adrián Paenza, entre otros, a favor de las medidas tomadas por el Gobierno, alegando que “en comparación con los demás países latinoamericanos con grandes metrópolis, Argentina es el que obtuvo mejores resultados en el control de la pandemia”, y cómo el disminuir la movilidad de la población, ha dado grandes resultados alrededor del mundo.

Pero si de respuestas hablamos no hay más que ir a los hechos concretos, ya que la ciencia argentina sigue siendo reconocida a nivel mundial y todo gracias a la revalorización de les cientifiques argentines.

El CONICET no solo ha logrado crear NEOKIT-COVID-19, el test rápido de diagnóstico molecular para detectar el coronavirus, sino que en los últimos días un equipo conformado por diez científicas y un científico ganó un subsidio de 100 mil dólares otorgado por la Unidad Coronavirus, una Agencia de Investigación que depende del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, para desarrollar una vacuna, convirtiéndose así en el primer país latinoamericano en sumarse a los 126 proyectos que hay de desarrollo de vacunas a nivel mundial, en lo que hoy es catalogado como “la nueva carrera espacial”.

Este equipo interdisciplinario compuesto por virólogas, inmunólogas y especialistas en el análisis de estructura de proteínas, está liderado por la doctora Juliana Cassataro, quien es investigadora del CONICET en el Instituto de Investigaciones Biotecnológicas (IIB-INTECH) de la Universidad de San Martín (UNSAM) y especialista en inmunología, enfermedades infecciosas y desarrollo de vacunas. Al mismo, lo complementan les investigadores Karina Pasquevich, Lorena Coria, Diego Álvarez, Eliana Castro, Claudia Filomatori y Lucía Chemes y las becarias Celeste Pueblas, Laura Darriba, Laura Bruno y Eugenia Bardossay.

El equipo de investigadores argentines que ganó el subsidio para desarrollar una vacuna contra el coronavirus.

La líder de este equipo declaro qué “China y EEUU corren una competencia por ver quien llega primero a la vacuna. Para nosotras, está bueno que ello suceda porque cuanto antes esté la respuesta mucho mejor. No queremos ser las primeras pero sí desarrollar las capacidades y las experiencias suficientes para poder generar nuestras propias tecnologías y no tener que andar esperando si los poderosos se deciden a hacer las cantidades de dosis necesarias para mandar aquí”.

Este no es un dato menor ya que si tenemos en cuenta los últimos acontecimientos, el estallido social en Estados Unidos ha servido de contracara para lo que viene ocurriendo en el país asiático. En China, la compañía de biotecnología Sinovac está “99% segura” de haber desarrollado una vacuna contra el coronavirus. La vacuna, bautizada CoronaVac, ya fue testeada en monos con éxito y actualmente se encuentra en ensayos de etapa 2 con la participación de más de 1000 voluntarios, pero tras la baja tasa de contagios actuales, la compañía está dialogando con varios países europeos para llevar a cabo los ensayos de etapa 3, la parte final del proceso de ensayos.

Es aquí donde las palabras de Juliana Cassataro toman mucha más importancia, ya que la investigadora afirma que “si bien afortunadamente no se observan grandes cambios ni mutaciones muy rotundas del coronavirus, para el diseño de la vacuna nos concentramos en las cepas que circulan en Argentina”. “Aunque nuestro país no logre el podio en la competencia la experiencia es muy provechosa porque es la única manera que tenemos para ir desplegando las capacidades para fabricar nuestras propias tecnologías. El desarrollo tecnológico sirve para esta ocasión y para otras infecciones virales que vengan en el futuro”, puntualizó.

Además del desarrollo de esta vacuna, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación suma otros 8 proyectos de investigación científico-tecnológica que tienen por finalidad aportar conocimiento para paliar los efectos de la pandemia del COVID-19, que serán cofinanciados entre la Agencia y la Fundación Bunge y Born con un acuerdo de más de 37 millones de pesos.

Los proyectos seleccionados son:

  • Desarrollo de un método diagnóstico que permita predecir, en fases tempranas de COVID-19, complicaciones pulmonares severas. Ricardo Dewey de Rad Bio S.A.S. / CONICET.
  • Tomografía por bioimpedancia para monitorización pulmonar en pacientes ventilados mecánicamente en unidades de cuidados críticos. Daniel Omar Badagnani de Universidad Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur (UNTDF).
  • Desarrollo de recubrimientos antivirales para textiles de uso en elementos de protección personal. Leandro Nicolás Monsalve del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) — Departamento de Nanomateriales Funcionales — Centro de Micro y Nanotecnologías.
  • Utilización de la plataforma basada en SPR (Biacore) para la determinación de la presencia y avidez/afinidad de anticuerpos anti-SARSCoV-2 en sueros de pacientes. Marisa M. Fernández de Cátedra de Inmunología, Facultad de Farmacia y Bioquímica, e Instituto de Estudios de la Inmunidad Humoral Profesor Ricardo A. Margni (IDEHU), UBA-CONICET;
  • Nueva estrategia terapéutica basada en compuestos tiodigalactósidos capaces de inhibir la infectividad del virus SARS-CoV-2 y la respuesta inflamatoria desencadenada. Gabriel Rabinovich del Instituto de Biología y Medicina Experimental, IBYME-CONICET;
  • Análisis de la actividad biológica de los anticuerpos anti- SARS-CoV-2: implicancia en el curso de la enfermedad y en su empleo terapéutico. Matías Ostrowski del Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y SIDA (INBIRS / HOSPITAL FRANCISCO MUÑIZ);
  • Tablero de monitoreo, pronóstico y control epidemiológico. Pablo A. Lotito de CONICET y PLADEMA – Fac. de Cs. Exactas – UNCPBA;
  • Ingeniería de control e instrumentación aplicada al modelado y estimación de parámetros del sistema pulmonar bajo respiración asistida. Carolina A. Evangelista del Instituto LEICI, Facultad Ingeniería, UNLP-CONICET.

En el medio de una pandemia que ya tiene casi 6,5 millones de infectados y más 500 mil muertos  a nivel mundial, vemos que mientras unos pocos escupen rabia y bronca contra un Estado que prioriza la salud por sobre la economía, ese Estado no baja los brazos y sigue brindando las herramientas para que poco a poco todes juntes salgamos de esta. Al igual que el año pasado, el CONICET sigue estando varios puestos por encima de la NASA entre los mejores organismos gubernamentales en el ranking Scimago, el más importante a nivel mundial, aunque hoy con un mayor financiamiento y con la valoración que se merece. Tal vez no encontremos la cura para el coronavirus, pero siguiendo esta línea siempre vamos a tener la cura contra el gorilismo por más infectaduras que nos tiren.


* De humor ácido, bastante particular. Un poco friki, un poco otaku. Le dicen "Chino" desde siempre y eso no lo cambia por nada. Apuesta por la comunicación popular, por eso intenta ser productor de la gloriosa No Se Mancha, columnista en Columna Vertebral, y escritor de la Trinchera. Un colgado que deja siempre todo para último momento; lo único que puede llegar a garantizar es que va a llegar tarde así sea a la esquina de su casa.

Referencia:
https://www.sadi.org.ar/novedades/item/1099-nosotros-los-infectologos
https://www.scimagoir.com/rankings.php?sector=Government
https://www.pagina12.com.ar/270091-coronavirus-cientificas-argentinas-desarrollan-una-vacuna-y-
https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/coronavirus-empresa-china-esta-99-segura-su-nid2371888
https://www.argentina.gob.ar/noticias/se-anunciaron-los-proyectos-seleccionados-en-el-marco-del-acuerdo-con-la-fundacion-bunge-y

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