Madagascar: del socialismo al capitalismo del cambio climático

Madagascar: del socialismo al capitalismo del cambio climático

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De acuerdo a un informe de las Naciones Unidas (ONU) más de 1,3 millones de personas sufren hambre severa en Madagascar. También se reportan violencia de género y explotación infantil, q1ue van en aumento en la isla africana. Además, unas 30.000 personas se enfrentan a condiciones de hambruna. Se cree que la sequía en el sur de país es producto del cambio climático. Pero, desde que el capitalismo se apoderó del país la situación fue de padecimiento crónico para el pueblo malgache.

Madagascar es la isla más grande de África. También es la isla más grande del mundo después de Groenlandia, Nueva Guinea y Borneo, se encuentra situada en el Océano Índico, frente a las costas de Mozambique. El clima tiene bastantes variaciones en función de la altitud y de su relación con el mar. Así, la zona costera en el este tiene un clima con abundantes precipitaciones, mientras que la costa del oeste tiene una larga estación seca. En el sur y suroeste se da un clima semiárido y con escasas precipitaciones, en tanto que en el noroeste las lluvias pueden legar a los 3000 mm anuales. En muchas zonas del interior predomina un clima tropical suavizado por la altitud.

Se cree que desde el siglo VIII d.C., la isla fue habitada por habitantes provenientes de Insulindia, de regiones donde se desarrollaron los austronesios de Borneo. Entre el 1000 y el 1400 llegaron poblaciones nuevas de Insulindia, pero también colonos bantúes africanos, comerciantes musulmanes de Omán y tamiles del sur de India y Sri Lanka. El mestizaje se hizo presente y se formó el lenguaje malgache. También se engendró una sociedad de castas y las guerras entre etnias. La etnia Merina es la que se convirtió en clase señorial y dominante. A principios del siglo XIX, la isla se unificó políticamente bajo el gobierno del reino Merina que estableció su capital en Antananarivo, gobierno que se mantuvo hasta 1896, cuando fue derrotado por tropas francesas que convirtieron a Madagascar y las islas cercanas en una nueva colonia de Francia. La independencia del país fue obtenida en 1960con Philibert Tsirana, dirigentes del Partido Socialdemócrata (PSD), como primer presidente elegido por las urnas.

Hoy Madagascar sufre una hambruna en el sur del país que afecta a 1,3 millones de personas. También hay violencia bandoleril rural entre los “jalas”, que saquean aldeas y cometen actos de violencia de género y explotación infantil entre las tribus bantúes malgaches. Las familias azotas por una sequía terrible se alimentan de grillos y de cactus del desierto. El ganado es robado por los “jalas” lo que deja a estas poblaciones sin fuentes de alimentos cárnicos. El coordinador humanitario de la ONU en esa nación, Issa Sanogo declaró que “más de medio millón de niños sufren desnutrición aguda”. Esta situación ha propiciado que infantes sean privados de la educación porque han tenido que ayudar a sus familias con trabajos que sostienen la vida cotidiana como buscar comida y agua.

Los impactos de la sequía más aguda en más de 40 años, combinados con tormentas de arena y plagas, han hecho que sea casi imposible para las personas cultivar sus propios alimentos durante al menos tres años. Los grandes medios informan que lo que está viviendo Madagascar es muy grave yuna hambruna terrible, la primera provocada por el cambio climático.

Cierto es que los grupos más pobres y marginados de la sociedad sean los que paguen el precio más alto por las acciones y errores de los mayores emisores de dióxido de carbono del mundo. Pero Madagascar ha tenido un historial de más de 40 años de capitalismo salvaje que ha excluido a millones de personas. Hoy tiene a más de 30 millones de seres humanos habitando sus suelos, casi 20 etnias diversas y conflictos entre pueblos que ha llevado a que los barrios pobres de las ciudades sean cócteles de explosión de inseguridad social. En la actualidad gobierna un empresario progresista llamado Andry Rajoelina, del Tanora Malgache Nonora, una fuerza política que proclama a los cuatro vientos “la vía socialdemócrata al bienestar malgache”. El ex alcalde de la capital, Antananarivo, llegó al poder tras un golpe de Estado protagonizado por el ejército contra el anterior presidente Marc Ravalomanana en medio de una larga crisis de disturbios a lo largo de 2009.

Un poco de historia reciente no viene nada mal. Tras la independencia de 1960 Madagascar se sumó a la ola de radicalización socializante africana de los tiempos de Guerra Fría. Tsirana se mantuvo en el gobierno hasta 1972, fecha en que la oposición de importantes sectores de la población a su política de supeditación a la política francesa le forzó a dimitir, entregando la dirección provisional del gobierno a su hombre de confianza, el general Ikus Ramanantsoa, quien se comprometió a iniciar una política más nacionalista. Tres de años después, Ramanantsoa renunció de su puesto y fue nombrado el Comandante Didier Ratsiraka como cabeza de estado.

Ratsiraka era marxista-leninista y era apodado “el Capitán Rojo”. Pronto se unió a la Unión Soviética y se amigó con la Revolución Cubana de Fidel Castro. Ratsiraka promovió la realización de elecciones para la Asamblea Nacional en 1977, elecciones en las que sólo participaría el único partido legal, Vanguardia de la Revolución Malgache (AREMA). Se nacionalizó la economía, el comercio exterior, se decretó una reforma agraria, granes planes de alfabetización y planes quinquenales para el desarrollo de la industria de manufacturas ligeras. Con ayuda de Moscú y La Habana Ratsiraka llevó a cabo su plan socialista, que además apoyó a los rebeldes sudafricanos, namibianos y zimbabuenses contra los regímenes racistas de África Austral.

Andry Rajoelina, el actual presidente socialdemócrata y empresario católico de Madagascar desde el 19 de enero de 2019, también estuvo en el cargo desde el 17 de marzo de 2009 hasta el 25 de enero de 2014. Fue elegido en diciembre de 2018 para otro mandato presidencial.​ Antes era el alcalde de la capital, Antananarivo y llegó al poder tras un golpe de Estado protagonizado por el ejército contra el anterior presidente Marc Ravalomanana en medio de una larga crisis de disturbios a lo largo de 2009.

En el decenio de 1980 la ayuda soviética mermó y Ratsiraka fue abandonando su socialismo de juventud. En el año 1982 en las siguientes elecciones legislativas, se permitió la participación en las misma a un nuevo partido, el Movimiento Nacional para la Independencia de Madagascar (MONIMA), pero el presidente Ratsiraka fue reelegido, quien prometió “liberar la economía”. El giro burgués estaba en marcha en Madagascar.

En febrero de 1989, el general Amina Rakotoarijaona, después de diez años como primer ministro, renunció de su cargo, siendo sustituido por el Coronel Ihak Ramahatra, perteneciente a la realeza merina. En mayo de ese mismo año, se celebran elecciones presidenciales y Ratsiraka vuelve a ser reelegido. A mediados de 1991, el descontento de la población contra el gobierno, a quien responsabiliza de la desastrosa situación económica desde su aceptación de las propuestas del FMI y de representar sólo los intereses de la oligarquía merina, estalla en numerosos motines populares que son reprimidos duramente por el ejército, con centenares de muertos entre los manifestantes. Esta represión militar divide al propio ejército y una parte de éste, apoyada por los franceses, exige el abandono del presidente. Ratsiraka no dimite, pero se ve obligado a pactar en octubre de 1991, la formación de un “Gobierno de Transición” que asume el compromiso de preparar la celebración de elecciones libres en noviembre de 1992.

En febrero de 1993, los votos acaban con los 18 años de gobierno de Ratsiraka, siendo elegido nuevo presidente el profesor de medicina, Albert Zafy, representante de la plataforma de la oposición Comité des Forces Vives (CFV), quien forma un gobierno encargado de la “Transición a la Tercera República”. Pero Zafy, que no supo depurar una administración fiel al anterior presidente, no logró a penas mejorar la situación del país y, ante la desilusión general de la población que en gran parte se abstuvo de participar en las siguientes elecciones, perdió su posición y permitió que el eterno Ratsiraka volviera, en 1996, de nuevo a la presidencia.  De nuevo, la aceptación de los planes impuestos por el FMI no serviría en los años siguientes para que el gobierno de Ratsiraka sacara al país de la mala situación económica general ni para que una gran parte de la población que vivía por debajo de los niveles de pobreza cambiaran su situación. Nuevamente, el descontento fue aumentando, al tiempo que aumentaba la popularidad de Marc Ravalomanana, alcalde de Antananarivo, que venía a representar la alternativa al mal gobierno de Ratsiraka.

El hambre azota a 1,3 millones de personas en el sur de Madagascar

Cuando en diciembre de 2001, ambos se enfrentaron en las elecciones presidenciales, Ratsiraka no reconoció el triunfo de Ravalomanana, autoproclamándose ambos vencedores de las elecciones. Aunque el gobierno formado en febrero de 2002 por Ravalomanana fue rápidamente reconocido por la comunidad internacional y Ratsiraka y sus fuerzas abandonaron la capital para refugiarse en la ciudad portuaria de Tamatave, los sabotajes constantes realizados por la gente de Ratsiraka obligaron a la realización de unas nuevas elecciones que zanjaran la situación, elecciones que en diciembre de 2002 dieron de nuevo el triunfo a Ravalomanana.

Desde la consolidación del poder por parte de Ravalomanana, el país ha conseguido alcanzar unas cotas muy altas de crecimiento económico para el empresariado merina, apoyado por ayudas muy cuantiosas de instituciones internacionales como el Banco Mundial.En enero de 2009 comenzaron unas protestas masivas contra el gobierno y sus planes de ajuste. ​ La violencia enfrentó al entonces presidente Ravalomanana con Andry Rajoelina, alcalde de la capital, Antananarivo. ​Rajoelina movilizó a sus partidarios para que salieran a las calles de Antananarivo a exigir la destitución de Ravalomanana, a causa de su supuesto estilo de gobierno “populista” y en contra de su política económica y de concesión de tierras agrícolas a consorcios extranjeros.

Rajoelina en el poder ahora fue resistido por la Unión Africana y la Unión Europea, trató de establecer lazos con China, pero también con Estados Unidos. Admirador de Joseph Biden y Kamala Harris, Rajoelina busca congraciarse con “la ola progresista yanqui”. Pero pronto Rajoelina se convirtió en otro fiasco. Se acercó al FMI, al Banco Mundial y el Banco Africano de Desarrollo, y buscó inversiones de la Unión Europea y Estados Unidos. En la actualidad, Madagascar es uno de los países más pobres del mundo y, además, su zona meridional vive una devastadora hambruna que afecta a más de un millón de personas.

Pueden culpar al cambio climático por lo de la sequía de Madagascar. Pero las políticas neoliberales de los últimos 40 años han llevado al país a esta pobreza que hoy explota. Rajoelina nada hace por la situación y busca vender materias primas del país a los mercados occidentales (algodón, sorgo y ñame). El capitalismo malgache destruye al país y agrava la situación en el sur del país con esto del cambio climático.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Mandela

Mandela

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Nació el 18 de julio de 1918 en Mvezo, un caserío a orillas del río Mbashe en el distrito de Umtata, capital de la región de Transkei, actualmente integrada en la provincia del Cabo Oriental. Perteneciente al clan Madiba de la etnia xhosa y uno de los trece hijos tenidos con una de sus cuatro esposas por un consejero principal de la Casa Real Thembu, a su vez nieto de rey (Ngubengcuka, fallecido en 1832) aunque sin derechos dinásticos.

Recibió la educación primaria en una misión wesleyana (metodista) próxima al palacio de su padrino adoptivo y en el Clarkebury Boarding Institute de Engcobo, y la secundaria en la Healdtown Methodist Boarding School de Fort Beaufort. Su profesora de primaria, una misionera británica, le puso el nombre anglófono de Nelson, el cual adquirió validez a efectos legales.

En 1939, tras completar la instrucción escolar, propia de un vástago de la nobleza xhosa, que parecía encaminada a convertirle en el funcionario y cortesano que había sido su padre, Mandela marchó a la ciudad de Alice para titularse en Derecho en el Fort Hare University College, una institución académica reservada a estudiantes no blancos. Allí conoció entre otros a Oliver Tambo, en lo sucesivo estrecho amigo y camarada.

En 1944 ingresó en el Congreso Nacional Africano (ANC), un movimiento de lucha contra la opresión de los negros sudafricanos. Mandela fue uno de los líderes de la Liga de la Juventud del Congreso, que llegaría a constituir el grupo dominante del ANC; su ideología era un socialismo africano: nacionalista, antirracista y antiimperialista.

Después de la creación del Partido Nacional Sudafricano en 1948, con su política de segregación racial, (el Apartheid), Mandela cobra importancia dentro del Congreso Nacional Africano, especialmente en la Campaña de desobediencia civil de 1952, y el Congreso del Pueblo de 1955, en el que la adopción de la Carta de la Libertad provee el programa principal en la causa contra el Apartheid.

Durante esta época, Mandela y el abogado Oliver Tambo dirigen un despacho de abogados que proporciona consejo legal de bajo costo a muchos negros que de otra manera no hubieran tenido representación legal.

En 1962 fue arrestado y más tarde condenado por sabotaje, además de otros cargos, a cadena perpetua. Estuvo 27 años en la cárcel, la mayoría de los cuales estuvo confinado en la prisión de Robben Island.

En la cárcel Mandela estudió por correspondencia a través del programa externo de la Universidad de Londres, obteniendo el grado de Licenciado en Derecho. Fue nombrado para el cargo de Rector de la Universidad de Londres en las elecciones de 1981, pero ganó la Princesa Anne.

Uno de los aspectos menos conocidos de su cautiverio fue la falsa operación de fuga que el Servicio Secreto Sudafricano preparó en 1969. El verdadero objetivo era asesinar a Mandela bajo la apariencia de una recaptura. Pero el Servicio de Inteligencia Británico tuvo conocimiento del complot y frustró toda la operación. El agente secreto inglés Gordon Winter lo narra en su libro de memorias Inside Boss, publicado en 1981.

En marzo de 1982 Mandela fue transferido de la isla de Robben a la prisión de Pollsmoor, junto con otros altos dirigentes del ANC: Walter Sisulu, Andrew Mlangeni, Ahmed Kathrada y Raymond Mhlaba.

En 1988 Mandela fue trasladado a la prisión Víctor Verster, permaneciendo allí hasta su liberación. Diversas restricciones fueron levantadas y Harry Schwarz pudo visitarlo. Schwarz, amigo de Mandela, lo conocía desde la universidad cuando fueron compañeros de clase.

A lo largo del encarcelamiento de Mandela, las presiones locales e internacionales sobre el gobierno de Sudáfrica para dejar a Mandela en libertad, fueron notorias y en 1989, Sudáfrica llegó a una encrucijada cuando el Presidente Botha sufrió un derrame cerebral y fue sustituido por Frederik Willem de Klerk. De Klerk anunció la liberación de Mandela en febrero de 1990 y abrió el camino para desmontar la segregación racial, convirtiéndole en su principal interlocutor para negociar el proceso de democratización.

Tras su liberación el 11 de febrero de 1990, Mandela lideró a su partido en las negociaciones para conseguir una democracia multirracial en Sudáfrica, lo que se consiguió en 1994. Mandela ganó las elecciones y fue presidente desde 1994 hasta 1999. Recibió más de 250 premios y reconocimientos internacionales durante cuatro décadas, incluido en 1993 el Premio Nobel de la Paz.  Gran amigo de Cuba y de Fidel Castro. En 1991, tras su liberación, visitó la Isla y en un discurso, el 26 de julio de 1991 en Matanzas, agradeció la solidaridad y apoyo de Cuba a África durante décadas y su contribución al fin de la política del Apartheid en África del Sur.

Tras una larga lucha contra una enfermedad pulmonar, contraída tras 27 años en prisión, falleció el 5 de diciembre de 2013, a la edad de 95 años.

Lumumba de los pueblos

Lumumba de los pueblos

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Buscó la descolonización del Congo y destruir totalmente el poder colonialista europeo presente en África, erradicar el ultraje y el expolio que durante siglos había sufrido el continente.

Siendo trabajador de Correos, Lumumba comenzó a organizar un sindicato de trabajadores y fue detenido y encarcelado por los colonialistas belgas en 1955. Tras su puesta en libertad, dos años más tarde, comenzó a relacionarse con el movimiento independentista. En 1958 logró agrupar a la mayoría de las fuerzas progresistas en un partido panafricanista semilegal: el Movimiento Nacional Congoleño (MNC), primer partido político nacional, convirtiéndose rápidamente en el principal dirigente independentista del país. El MNC se dedicó a superar las diferencias tribales y regionales, y crear una organización independiente y unificada, frente a las ambiciones imperialistas de dividirlas en áreas de influencia y crear varios estados independientes. 

En diciembre de 1958, se celebró en Accra, actual Ghana, la Conferencia de los Pueblos de África, y el movimiento de liberación congoleño estuvo representado por Lumumba. Al regresar a su país, habló ante una multitud en Leopoldville, actual Kinshasa, y en un emotivo discurso exigió la independencia del Congo. Seguidamente se produjeron disturbios en la ciudad y Lumumba escapó, pero fue detenido más tarde por la policía colonial y considerado responsable de los desórdenes. El gobierno colonial belga lo condenó, acusado de sedición y lo encarcelaron nuevamente, pero la movilización popular hizo que lo liberaran en 1960.

El MNCL y sus aliados ganan las elecciones organizadas en mayo y, el 23 de junio de 1960, Lumumba se convierte en el primer Primer Ministro del Congo independiente.  El 23 de junio formó un gobierno de coalición con el traidor Joseph Kasavubu, como presidente, y él como primer ministro, para proclamar la independencia el 1 de julio de 1960. Debido a que el gobierno belga deseaba seguir controlando la riqueza minera del país, apoyó la escisión de Katanga y Kasai del Sur, implantando gobiernos títeres en dichos territorios. El Gobierno de Patrice Lumumba solicitó la ayuda norteamericána, no siendo siquiera recibido por el presidente de EE.UU., lo que motivó el acercamiento a la Unión Soviética que proporcionó transporte y asesores militares con el objeto de controlar la situación en las provincias separatistas. Lumumba negó repetidamente tener ideología comunista alguna.

 La CIA, el servicio de inteligencia belga, y otras potencias trabajaban día y noche para mantener en el poder a los congoleños leales al imperialismo. Promovieron las sublevaciones y fomentaron otros movimientos secesionistas. Con el pretexto de proteger a la población belga, Bélgica envió tropas a Katanga, intentando sostener al gobierno secesionista de Tshombé por la fuerza. Ante esta situación, el gobierno de Kinshasa recurrió a las Naciones Unidas para expulsar a los belgas y ayudar a restaurar el orden. Las tropas belgas se negaron a evacuar el país y continuaron apoyando la secesión de Katanga. LaONU envió tropas, pero éstas no sólo se negaron a intervenir en apoyo del gobierno central, sino que intensificaron la desestabilización del nuevo gobierno.

 Las potencias imperialistas reaccionaron presionando al Presidente Joseph Kasavubu para que acabara con Lumumba, cosa que hizo el 5 de septiembre de 1960, destituyéndole del gobierno ilegalmente y reemplazándolo. Lumumba se negó a abandonar el cargo y destituyó a su vez a Kasavubu. El 14 de septiembre, nueve días después de su destitución, el coronel Joseph Mobutu Sese Seko, jefe del ejército, tomó el control político en la capital tras un golpe de estado y desató una ola de represión contra las organizaciones políticas. A los dos meses, Mobutu devolvió el poder a Kasavubu y se autodesignó comandante en jefe de las fuerzas armadas.

Asesinado el 17 de enero de 1961 por una conspiración organizada por el gobierno de Bélgica, con la complicidad de los Estados Unidos, de Gran Bretaña y de las Naciones Unidas. Un equipo de policías belgas desenterró el cadáver y lo disolvió con el ácido sulfúrico que proporcionó una compañía minera. Cuarenta años después el parlamento belga admitió su responsabilidad en el asesinato en una sesión celebrado en noviembre de 2001.

Eswatini, la pequeña monarquía africana en crisis

Eswatini, la pequeña monarquía africana en crisis

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Desde 1968 hasta el año 2018, este pequeño reino se llamaba Swazilandia, “Tierra de los Swazi”. Es un pequeño estado soberano sin salida al mar situado en África Austral o del Sur, en las estribaciones orientales de los montes Drakensberg, entre Sudáfrica y Mozambique, cuya forma de gobierno es la monarquía absoluta. Su territorio está organizado en cuatro distritos. Su capitalidad está formada por dos ciudades: Mbabane, sede administrativa y Lobamba, sede del poder real y legislativo. La ciudad más poblada es Manzini.

En un principio el país estuvo bajo el protectorado de Transvaal y, tras la guerra de los bóeres en 1906, estuvo bajo el protectorado de Gran Bretaña, bajo el Alto Comisariado de África del Sur. A partir de 1961, el cargo de Alto Comisario de África del Sur estuvo ejercido por el Embajador del Reino Unido en la República de Sudáfrica.  Existían dos consejos: uno que representaba los intereses de los europeos atraídos por las minas de oro, estaño y de diamantes del país; y el Consejo Nacional Swazi, que defendía los de la población nativa. En 1963 se instituyó un consejo legislativo electivo que obtuvo la autonomía interna en 1967. El partido monárquico, Movimiento Nacional Imbokodvo, ganó todos los escaños y su líder, Makhosini, fue nombrado primer ministro.

El rey Mswati III de Eswatini, polémico, dictatorial y ¿exiliado?

La elite bantú de los swazi, emparentada con los ancestrales zulúes sudafricanos, se convirtió, pues, en la garante del orden contra otros pueblos. Hoy gobierna el rey Mswati III, quien ostenta el trono desde 1986. Sucedió a su padre Sobhuza II, de la Casa de Dlamini, histórica elite nobiliaria bantú de guerreros expansionistas, quien en 1968 comenzó a ser el rey de Swazilandia. Hasta 1973 todo estaba bien, ya que los grupos tribales bantúes acordaron formar una especie de “monarquía constitucional” al estilo inglés. Pero Sobhuza, con apoyo de Occidente, tomó el poder en un golpe de Estado y fundó una férrea monarquía dictatorial, con el fin de frenar el avance de los liberales, los comunistas y los antitradicionalistas. Las fuerzas políticas opositoras fueron perseguidas y la Casa de Dlamini se apoderó de todo.

El Rey SobhuzaII continuó con la práctica tribal de tener varias esposas. Este rey tuvo 70 esposas, que le dieron 210 hijos entre 1920 y 1970. Muchos de ellos están vivos hoy en día. Gran Bretaña apoyó al régimen de Sobhuza II y lo asesoró en todo. La monarquía de Swazilandia se puso del lado de Occidente en tiempos de guerra fría y mantuvo una fuerte crítica hacia las luchas de liberación nacional en Angola, Zimbabwe, Sudáfrica y Mozambique. Inversiones británicas y estadounidenses para explotar los ricos minerales preciosos del país crearon una especie de trampolín para la formación de una burguesía local asociada a la monarquía. También Occidente le armó una guardia pretoriana al rey anticomunista.

Protestas en las calles del reino de Eswatini contra la monarquía de Mswati III

En 1986 fue sucedido por su hijo Mwsati III. Fue coronado príncipe en septiembre de 1983 y rey el 25 de abril de 1986 (a la edad de 18 años y 6 días, el rey más joven que tuvo nunca el país). El rey y su madre, cuyo título es Ndlovukazi o Gran Elefanta, gobiernan juntos.

El gobierno de MswatiIII ha sido criticado por ignorar los crecientes problemas de la nación mientras él vive lujosamente, sacrificando la salud de su nación a su confort personal. Esto incluye la compra de una flota de limusinas, un jet de lujo (que costó un cuarto del presupuesto nacional), y la construcción y renovación de palacios para albergar a sus muchas esposas. Además, en el pasado ha restringido las libertades civiles y la libertad de expresión.  Cerca de las iglesias evangélicas, prohíbe el divorcio y el uso de minifaldas.

Mswati III tiene actualmente 14 esposas. Las esposas son elegidas por él mismo, y cualquier mujer virgen puede aspirar a ser esposa del rey. En agosto de 2005, 50.000 mujeres desfilaron ante Mswati III para intentar ser elegidas.

El 19 de abril de 2018, el rey Mswati III anunció que el país dejaría de ser conocido por su nombre colonial, pasando a llamarse oficialmente Eswatini,que el gobierno español y la Unión Europea adaptaron, a la lengua española, como Esuatini.​ Una de las razones, es para marcar el 50º aniversario de la independencia del país; aunque también, en parte, para evitar que el nombre del país fuese confundido con el de Suiza.

En el reino de Eswatini hay firmes colectivos de identidades plurisexuales que protestan contra el fundamentalismo cristiano evangélico adoptado por la monarquía

Desde 1992 que vienen surgiendo grupos que piden más democracia en el reino. No fue fácil. Sin embargo, en las elecciones legislativas del 21 de octubre de 2003, los partidos políticos habían sido nuevamente ilegalizados, pudiendo solo ser elegidos aquellos ciudadanos no relacionados con ningún partido político.

Esuatini es principalmente rural y es uno de los países más pobres del mundo (el 63% de su población vive por debajo del umbral de pobreza), Un círculo económico de 15.000 empresarios se lleva la mayor parte de la riqueza del país. Este círculo incluye a inversores sudafricanos que vinieron a Esuatini para encontrar una mano de obra tres veces más barata y a un grupo de empresarios blancos que heredaron de los colonos británicos.

Pero el pueblo se cansó. Masivas protestas surgieron en el país. Desde sectores de la oposición y medios de comunicación aseguran que en la noche del lunes 28 de junio pasado, ante la oleada de protestas, el rey Mswati III tomó un jet privado para refugiarse en Johannesburgo, una de las capitales de Sudáfrica.

El rey estaría organizando el escape para el resto de su familia según una exclusiva de la televisión sudafricana SABC. La noticia es negada por el gobierno. Un portavoz oficial desde Mbabane, la capital, aseguró este martes que “el rey no ha huido del país a causa de los disturbios”.

Ubicación en el mapa de Eswatini

Las protestas sacuden al país, especialmente desde que se conoció su posible salida, donde los consejos locales o tinkhundla, cercanos al monarca, son los que nombran a los diputados convirtiendo las elecciones en una farsa. El gobierno ordenó este martes la imposición de un toque de queda y el cierre de las escuelas para frenar la ola de protestas contra Mwsati III.

Las medidas fueron anunciadas por el primer ministro interino, Themba Masuku, asegurando que las mismas responde a la necesidad de poner normas para controlar la expansión de la variante delta del coronavirus, buscando quitar importancia a las manifestaciones.

Las primeras manifestaciones se remontan al pasado 8 de mayo, cuando Thabani Nkomonye, un estudiante de 25 años, murió en condiciones que no fueron aclaradas por las autoridades y su cuerpo no apareció hasta cinco días después. La explicación de la policía fue que había sufrido un accidente de coche.

La Unión Nacional de Estudiantes de Suazilandia convocó una manifestación de repulsa por lo que calificaron como un “asesinato”, y comenzó una campaña en redes sociales acusando a la policía de la muerte de Nkomonye.

La lucha de las diversidades en Eswatini

En esas manifestaciones otro estudiante, Phiwayinkosi Dlamini, recibió el impacto de una pelota de goma en el ojo y esta acción desató la ira de los jóvenes de la Universidad de Esuatini (UNESWA) que salieron a la calle desconociendo la prohibición de manifestar decretada por el rey.

Las protestas contra el monarca se suceden desde hace varios días, pero alcanzaron mayor intensidad desde el fin de semana. Los manifestantes claman contra la brutalidad policial con la que se reprime la disidencia en el pequeño reino del sur de África.

Junto a la falta de derechos y libertades a nivel político, el país afronta altos niveles de pobreza y alta prevalencia de problemas sanitarios como la tuberculosis y el VIH.Alrededor del 40 por ciento de la población vive con menos de 1,9 dólares al mes, según datos del Banco Mundial, en un país donde los más afectados son los jóvenes (el 37% de la población tiene menos de 15 años), que han salido a las calles para enfrentarse con las fuerzas de seguridad.

Esuatini, el pequeño reino del sur de África vive uno de sus momentos más críticos. ¿Despertó el pueblo? En julio se prometen nuevas protestas contra la monarquía que muchos creen moribunda. El tiempo dirá.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Liberia bajo la presidencia de un ex astro del fútbol

Liberia bajo la presidencia de un ex astro del fútbol

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Nacido en 1966 en una familia de clase trabajadora en los suburbios de Monrovia, la capital de Liberia, el ex astro del fútbol George Weah llegó a trabajar como técnico en la compañía nacional de telecomunicaciones. Pero lo que le permitió tener una vida completamente distinta a la de los 4,7 millones de liberianos fue su talento para jugar al fútbol. En 1988, a los 22 años, Weah ingresó a la elite del fútbol mundial.

George Weah, presidente actual de Liberia

Pasaría al París Saint-Germain y en 1995, el año más importante de su carrera, al Milan de Italia. La combinación de potencia goleadora con técnica y destreza lo volvieron el delantero del momento en Europa. Esa temporada se convirtió en el primer y hasta ahora único jugador africano en ganar el Balón de Oro que entrega la revista France Football al mejor jugador del mundo.

Weah jugó dos años en Inglaterra, regresó a Francia para jugar en el Marsella y luego se mudó a Emiratos Árabes, donde se retiró en 2003, jugando para el Al-Jazira. El único sueño que no pudo cumplir como futbolista fue jugar un mundial con su país. Lo intentó en numerosas ocasiones, pero lo máximo que llegó a disputar fue una Copa Africana de Naciones, sin mucho éxito.

Liberia tuvo sus inconvenientes para poder tener una regular participación en los campeonatos de fútbol organizados por FIFA. Junto a Etiopía, Liberia fue uno de los países que no cayó bajo el control del yugo colonial blanco orquestado por el Congreso de Berlín de 1884-1885. Pero no fue un país con pasado tradicional africano, sino que fue fundado en 1821 por colonos norteamericanos libertarios, como resultado de un plan para financiar la emigración y afincamiento de los esclavos liberados de Estados Unidos. Se unieron a ellos unos 6000 africanos, liberados de los barcos de esclavos por patrullas británicas y estadounidenses. En 1847, Liberia declaraba su independencia con capital en Monrovia (en honor al presidente estadounidense James Monroe, el de la frase “América para los americanos”). La nueva nación no pudo controlar a las tribus locales del interior selvático y recién en 1915 se las sometió con ayuda de marines estadounidenses.

Liberia fue un país independiente, pero siempre bajo tutela económica de Estados Unidos. En 1927, la compañía Firestone inició un programa de plantaciones de caucho. Aparecieron los trabajos forzados para un proletariado liberiano en crecimiento demográfico, que no dudó en sindicalizarse en 1930 para exigir derechos laborales. Liberia fue uno de los países fundadores de las Naciones Unidas y en tiempos de Guerra Fría estuvo del lado de Estados Unidos.

La economía desde 1950 se diversificó un poco, pero siempre orientada a la exportación de materia prima. El caucho representaba siempre el 15 % de su exportación, de las que casi el 45 % corresponden a Firestone. El mineral hierro supuso un 75 % de las exportaciones en la década de 1970. Pero el hallazgo de yacimientos de minerales fue una maldición para Liberia. También el petróleo. Las elites liberianas empezaron a pelear por la rentabilidad y la inestabilidad política se hizo presente. Luego estalló en una guerra civil en 1989.

Liberia en el mapa africano

En septiembre de 1990 el presidente golpista Samuel Doe (en el poder desde 1980) fue depuesto y asesinado por las fuerzas de la facción encabezada por Yormie Johnson y miembros de la tribu gio. Pero no todo se calmó. Un pistolero y matón llamado Charles Taylor fue elegido presidente en las elecciones de 1997, tras encabezar una sangrienta insurrección. El régimen de Taylor fue uno de los más sanguinarios de Liberia. En 1998 el gobierno de Taylor intentó asesinar al activista por los derechos de los niños Kimmie Weeks, por un informe que publicó sobre la instrucción militar a menores. Taylor condujo al país a una segunda guerra civil en 1999. Se calcula que más de 200.000 personas perecieron en las dos guerras civiles. El conflicto se intensificó a mediados de 2003 y la lucha se desplazó hasta Monrovia, la capital.

La disputa era por los minerales y las multinacionales occidentales financiaron a “señores de la guerra” que combatían a Taylor. Pero también al autócrata presidente liberiano. No importaba nada, el que ganaba debía garantizar la extracción de minerales, petróleo, madera de la selva y caucho. En 2002 surgió el movimiento Mujeres de Liberia por la Paz, coordinado por Leymah Gbowe​ y en el que participaron miles de mujeres cristianas y musulmanas que pedían pacíficamente la paz. Sus representantes se reunieron con el presidente Taylor y lograron que concluyese con éxito la conferencia de paz que en 2003 puso fin a la guerra. Taylor se fugó para Nigeria.

Con las tropas de la ONU y de países africanos occidentales como escenario, Liberia celebró unas elecciones “pacíficas” en 2005. Se presentaron 23 candidatos a estas elecciones, en las que se esperaba que el astro futbolero George Weah, además embajador de UNICEF y miembro de la etnia Kru, dominara el voto popular. Pero no lo logró. El 8 de noviembre de 2005 se declaró que Johnson-Sirleaf, una economista formada en Harvard, había ganado los comicios. Johnson-Sirleaf vivió gran parte de su vida en Estados Unidos, por lo que se la ha acusado de desconocer la realidad liberiana desde dentro y de haber ganado las elecciones en forma fraudulenta con el apoyo manifiesto de Washington. Lo único que hizo de forma impactante fue pedir un juicio contra Taylor. Al viejo dictador excéntrico se le acusa de haber dirigido, formado y armado a los rebeldes del Frente Revolucionario Unido (RUF) de Sierra Leona a cambio de diamantes en bruto, comenzando una guerra que dejó 120.000 muertos. Además es juzgado por muertes, violaciones y por haber usado niños soldado. Durante el juicio, el expresidente afirmó que nunca tuvo en su poder diamantes en bruto, declaración controvertida pues la modelo Naomi Campbell aseguró haber recibido por parte de dos hombres no identificados tres diamantes en bruto durante una cena en la que estuvo Charles Taylor. Weah también se hizo eco del juicio y pidió justicia, renovando su sueño de ser presidente de Liberia.

El 10 de octubre de 2017 se celebraron nuevas elecciones presidenciales. Los candidatos que lograron alcanzar la segunda vuelta fueron Weah y el oficialista Joseph Boakai. En dicha segunda vuelta, celebrada el 26 de diciembre de ese año, Weah se impone ampliamente a Boakai, logrando alcanzar al segundo intento la presidencia de su país natal. Sueño cumplido.

Protestas populares en Monrovia, capital de Liberia, contra el presidente Weah

Todo parecía panacea para Liberia con la llegada a la presidencia de uno de sus hijos predilectos. Exitoso, multimillonario, filántropo, embajador de UNICEF y bancado por una gran cantidad de sponsors, Weah se preparaba para la presidencia de su vida. Para cientos de miles de jóvenes era la personificación de una utopía de superación. Haber crecido pobre en Monrovia y abrirse camino para entrar en el escenario mundial lo hizo una figura especialmente popular entre los jóvenes pobres de las zonas urbanas, un factor importante en un país donde más del 60% de la población tiene menos 25 años y casi la mitad vive en la capital o en la región circundante.

Pero todo fue un sueño. Nada más. Weah convirtió a Liberia en un club de fútbol. Es decir, se manejaba como un gerente de un club y no como mandatario de una nación. Estados Unidos lo asesoró y recibió ayuda de la Unión Europea, que prácticamente le nombraron los ministros y asesores técnicos para manejar al país. Y vinieron los planes de ajuste del FMI y del Banco Africano de Desarrollo para Liberia. Weah decía que había que “ser austeros”.

En 2019 estalló la bronca popular. Weah hizo una mala jugada. En junio del año 2019, comenzaron las protestas contra su gobierno por la dramática crisis económica que atraviesa el país y su controversial manejo de las finanzas públicas. También se lo acusa de favorecer a amigos y allegados empresariales.

En 2020 vino el giro autoritario de Weah. Otra mala jugada. La policía respondió con gases lacrimógenos y cañones de agua a los miles de manifestantes que salieron a expresar su enojo el 7 de enero de 2020 en Monrovia. Además, cerró la radio de Henry Costa, uno de los referentes de las movilizaciones, que se fue del país denunciando persecución política.

Weah se convirtió en un presidente casi dictatorial. Sólo lo banca Estados Unidos. No generó el crecimiento económico ni el trabajo que los liberianos más pobres ansían desesperadamente. No erradicó la corrupción y no fue totalmente transparente con respecto a sus propias finanzas, ni proporcionó los recursos y el apoyo necesarios para que la Comisión Anticorrupción pueda hacer su trabajo. Su gobierno reaccionó a la defensiva ante las protestas. En lugar de reconocer las faltas o de entablar un diálogo abierto con los opositores, intentó reprimirlos y aparentemente ha utilizado recursos del Estado para acosarlos a ellos y a los medios de comunicación.

Weah se convirtió en un presidente autocrático en Liberia, apoyado por Occidente

Weah tampoco ha sido capaz de atraer los mismos niveles de inversión y se enfrenta a acusaciones similares de corrupción de presidente anteriores de Liberia, con el desempleo y otros desafíos socioeconómicos todavía persistentes, y sin más fuerzas de paz para dar estabilidad. Weah estudió administración de negocios en la Universidad DeVry de Miami. Pero eso no fue suficiente. Weah nombró en su gobierno a individuos que formaban parte de la antigua elite. También debe asegurarse de que los estilos de vida de quienes lo rodean estén a la altura de las expectativas de un país con una economía pobre como Liberia. Para ser claros, no se puede ver a Weah y a su círculo íntimo conduciendo autos importados caros y dando fiestas fastuosas, mientras la economía está funcionando mal. Las privaciones llevarán a muchos más liberianos a las calles si creen que las elites no comparten su sufrimiento.

Weah gobierna sobre un volcán. Liberia es uno de los países más pobres del mundo. Tiene un PIB per cápita de apenas 688 dólares, bajo incluso para los estándares africanos. Su Índice de Desarrollo Humano es de solo 0,465 y se ubica en el puesto 176 a nivel mundial. Solo 13 países, todos del mismo continente, tienen un desarrollo menor, según las estadísticas del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. En 2018, primer año del ex futbolista como presidente, se registró una desaceleración y la economía creció 1,2 por ciento. Lo más dramático es que el freno de la actividad económica se conjugó con una disparada de la inflación. Es la séptima más alta del planeta, con un 30 % anual. Las finanzas públicas están en ruinas y miles de empleados públicos cobran con semanas de retraso. Al mismo tiempo, el sistema financiero está comprometido y ya hay bancos que no están en condiciones de entregar los depósitos a sus clientes. Liberia se parece a la Argentina del año 2001.

Un verdadero golazo en contra el de Weah para su país. Esperanzas de cambio, marketing puro y sólo un sueño de Weah que convirtió en pesadilla para el pueblo de Liberia. El clima de guerra civil no se ha ido del país. Las cicatrices de la era de los “señores de la guerra” y los “diamantes de sangre” están muy presentes. Y Weah no sabrá gambetear si sigue siendo un títere de las multinacionales, Estados Unidos, la Unión Europea y el FMI.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Eduard Paz
Eduard Paz

Proveniente del sur, me instalé en la ciudad de las diagonales. Fiel pensante que la política el deporte van de la mano.  Siempre me vas a tener al servicio de la comunicación del pueblo y su deporte.

Ruanda, entre el genocidio, la memoria y el covid-19

Ruanda, entre el genocidio, la memoria y el covid-19

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

En tiempos de la pandemia, pocos casos se conocen de África Subsahariana. Quizá haya noticias como la muerte del presidente de Tanzania, quien ha negado al covid-19 en su país. O que surgió una nueva cepa contagiosa del covid-19 en Sudáfrica y que ha puesto en jaque a las estructuras sanitarias de algunos países. Pero de Ruanda nadie se esperaba que sea una de las naciones pobres en combatir con eficacia a la pandemia dentro de sus fronteras. Parece que Ruanda se destaca internacionalmente, incluso entre otras naciones africanas, como un ejemplo de gestión contra el covid-19, con 322 muertos y una población de 12,6 millones de habitantes.

Ruanda confirmó su primer caso de covid-19 el 13 de marzo de 2020 y, desde entonces, acumula alrededor de 24.000 casos, de los cuales 22.000 corresponden a pacientes recuperados y los 322 fallecidos ya mencionados. Frente a los 567 mil fallecidos que contabiliza por ejemplo Estados Unidos, los 371.000 de Brasil o las 212.000 víctimas mortales del covid-19 de México, Ruanda parece haber encontrado una alternativa para amortizar el impacto de la enfermedad que azota al mundo.

Se dice que Ruanda aplicó unas duras restricciones, con políticas de una cuarentena extensa en casi todo el año 2020, pero también fortaleciendo el sistema comunitario de salud. Hasta han usado “médicos robots” que atienden a pacientes de covid-19 en algunos sanatorios. Estos robots ayudan a medir varios signos vitales de los pacientes infectados, les sirven comida y limpian los hospitales.

Chan… Presidente de Ruanda Paula Kagame con Macri en Buenos Aires en la cumbre del G20 de 2018.

El país es gobernado por un ex señor de la guerra, el excéntrico Paul Kagame, uno de los fundadores de la guerrilla llamada Frente Patriótico del Pueblo de Ruanda en 1987.  Kagame visitó Argentina en el marco de la famosa Cumbre del G-20 de Buenos Aires, como representante de África, y fue recibido por Mauricio Macri. Desde 2003 Kagame se erigió como el “hombre fuerte” de África Subsahariana. Pero ha sido acusado de violador de derechos humanos y de ser un “dictador” en el marco de la lucha contra el covid-19. El enfoque de Ruanda de su estrategia pandémica ha atraído importantes críticas de grupos como Human Rights Watch, que han condenado las “tácticas autoritarias del gobierno para hacer cumplir las medidas de salud pública”.

Lo que hay que tener en cuenta es que Kagame pertenece a la etnia de los Tutsi, que siempre ha sido considerada como “rival” del pueblo Hutu. Pero a este ex señor de la guerra mucho no le agradó que sea atacado por Occidente. Mucho menos por Francia. El lunes 19 de abril pasado, mediante un informe, el gobierno de Kagame informó que Francia “tiene una responsabilidad importante” por permitir el genocidio de 1994 en Ruanda y han condenado que París aún se niegue a reconocer su participación en la tragedia. Este informe, encargado en 2017 por Kagame y realizado por el bufete de abogados Levy Firestone Muse —con sede en Washington— basa sus hallazgos en cientos de libros, procedimientos judiciales, investigaciones y esfuerzos periodísticos. Ruanda apunta el dedo acusador a los funcionarios franceses por armar, capacitar, equipar y proteger a los Hutu. Los franceses no prestaron atención al compromiso del régimen de el entonces presidente ruandés, Juvenal Habyariman con la deshumanización, la destrucción y la muerte de los Tutsis. Hace unas semanas, Francia publicó también una investigación en que la reconocía los fallos “abrumadores” por una actuación “ciega” del entonces presidente francés François Mitterrand respecto al genocidio ruandés.

Pero la historia del genocidio ruandés debe ser conocida en profundidad. Las “rivalidades étnicas” entre Hutu y Tutsi vienen de la época colonial, cuando desde fines del siglo XIX tanto Ruanda como Burundi se convirtieron en territorios belgas. Los Hutus son el grupo mayoritario, ya que el 90% de los ruandeses y el 85% de los burundeses son de este grupo. Culturalmente se trata de una división artificial, basada más en la clase social que en la etnicidad, dado que no hay diferencias lingüísticas o culturales entre los Hutus y los demás grupos étnicos de la zona, principalmente los Tutsis. Históricamente, sin embargo, había diferencias físicas, principalmente en la altura media. Los Hutus y los Tutsis comparten la mayoría la misma religión y lenguaje (la mayoría son católicos y de idioma bantú). Algunos estudiosos señalan también el importante papel que tienen los colonizadores belgas en crear la idea de una “raza Hutu” y una “raza Tutsi”.

Mapa de Ruanda

Si se nos permite hacer una historia antigua sobre estos pueblos, ayudará a comprender la actualidad. Los Hutus llegaron a la región de los Grandes Lagos de África alrededor del siglo I d.C., desplazando al grupo étnico de “pigmeos” llamados twa (en plural batwa). Los Hutus eran agricultores y dominaron la zona con una serie de pequeños reinos hasta el siglo XV. Se cree que a partir de esa época entraron los Tutsis en la zona desde Etiopía y conquistaron a los Hutus. La monarquía Tutsi sobrevivió hasta el fin de la era colonial en los años del decenio de 1950, usando y codificando los gobernantes belgas la división étnica para apoyar su dominio. Tras la caída de la monarquía Tutsi, la zona fue dividida en Ruanda y Burundi en el año de 1962, año de la independencia de ambas naciones. Los Tutsis, no obstante, permanecieron dominantes en Burundi mientras que los Hutus ganaron un cierto grado de control en Ruanda.

Y aquí sobrevino el caos. Desde 1962 hasta principios del decenio de 1990, se desató una cruenta guerra civil entre las elites Hutu y los campesinos empobrecidos Tutsi. Kagame entró en escena como el guerrillero Hutu luchaba para detener a las guerrillas campesinas Tutsi, que buscaban hacerse con el poder en Ruanda. Francia y Bélgica siempre apoyaron a la elite Hutu y vieron en Kagame un candidato para la estabilidad del pequeño país.

En octubre de 1990, el FPR irrumpió en Ruanda a exigir derechos para los Tusi frente a la invasión de Tutsi desde Burundi. Tres años más tarde, gracias a la crisis que azotaba al país, a la tensión con Burundi y gobiernos occidentales, además de la presión ejercida por el Fondo Monetario Internacional, el presidente Juvenal Habyarimana (que gobernada desde 1973 con apoyo francés) firmó los Acuerdos de Arusha (en Tanzania)​, dando fin a la guerra civil y creando un gobierno de transición compuesto por Hutus y Tutsis.

Escena del genocidio de 1994

Pero no fue así. En abril de 1994 el asesinato del general Habyarimana y el avance del FRP desencadenan una multitud de masacres en el país contra los Tutsis obligando a un desplazamiento masivo de personas hacia campos de refugiados situados en la frontera con los países vecinos, en especial el Zaire (hoy República Democrática del Congo). En agosto de 1995 tropas zaireñas intentan expulsar a estos desplazados a Ruanda. Catorce mil personas son devueltas a Ruanda, mientras que otras 150.000 se refugian en las montañas. Más de 800.000 personas fueron asesinadas y casi todas las mujeres que sobrevivieron al genocidio fueron violadas, además de que muchos de los 5000 niños nacidos fruto de esas violaciones fueron asesinados.

En 100 días, el 70 % de la población Tutsi de Ruanda fue exterminada y murieron muchos Hutus moderados que defendieron a sus vecinos o se negaron a dejar sus casas cuando se dio la orden de evacuación. En total, unas 800.000 personas de ambas etnias habrían sido asesinadas.

Kagame pateó el tablero y acusó a Francia. “Este informe complementa el de la Comisión Duclert (encargado por Francia) y profundiza en la revelación de la participación directa de los franceses en el período comprendido entre 1990 y 1994, así como en los años que siguieron al genocidio”, ha recalcado el canciller ruandés, Vincent Biruta. Parece que el Tutsi Kagame se quiere vengar por la ayuda que dio París al Hutu Habyarimana y a los exaltados Hutu que en 1994 engendraron uno de los genocidios de fines del siglo XX.

Kagame, en fin, no quiere que le arruinen su exitosa campaña contra el covid-19 y trata de alejar las acusaciones de violador de derechos humanos desde que es gobernante en 2003 en su Ruanda natal. Pero lo que no hay que olvidar que Kagame le abrió las puertas a China para la explotación de la riqueza mineral y forestal que hay en la pequeña Ruanda. Otro capítulo se abre.


Véase:
https://www.youtube.com/watch?v=lK4Zv6ThsWg
https://www.youtube.com/watch?v=pic_aDKT-GA
https://www.youtube.com/watch?v=UyzfTBIg7vA
https://www.youtube.com/watch?v=ok6XFjzr8tQ

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

La presidenta de Tanzania y las mujeres en la política africana

La presidenta de Tanzania y las mujeres en la política africana

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

Fue anunciada el viernes 19 de marzo último y ratificado días después en Dar es Saalam, capital económica tanzana. Pero, ¿cómo está el rol de las mujeres en la política africana? Hoy en día, Hassan es la segunda mandataria presidencial africana, junto a Salehwork Zewde, mujer que rige los destinos de Etiopía desde 2018 junto al premier Ahmed Abiy.

Se dice que en un país musulmán es muy difícil que las mujeres alcancen puestos políticos claves o de alta consideración. Tanzania tiene una gran población musulmana y ahora tiene a Samia Suluhu Hassan como su presidenta. De 61 años y perfil bajo, pero muy firme en sus convicciones, Hassan tiene la responsabilidad de manejar a la República Unida de Tanzania. Ejerció como vicepresidenta de Magufuli, elegido por primera vez en 2015 y reelegido en 2020. Ella cumplirá los cuatro años restantes del mandato del difunto Magufuli, que finaliza en octubre de 2025. Se rumoreaba que el presidente se había contagiado de coronavirus. Sin embargo, Hassan ha detallado que el político murió de un ataque cardíaco.

Se sabe que en los países de mayoría musulmana como Tanzania las mujeres tienen puestos significativos. Y no sólo en África. Hay mujeres en la administración en países tan diversos como Emiratos Árabes Unidos, Irán, Siria, Líbano, Pakistán e Indonesia. ¿Esto significa un crecimiento del rol de las mujeres en la política en naciones de mayoría islámica? Claro, pero falta mucho aún.

Ellen Johnson Sirleaf, ex presidenta de Liberia

Volviendo a tierras africanas, la cuestión es interesante. Un poco de historia reciente puede ayudar. Ellen Johnson-Sirleaf fue la primera mujer en ser elegida presidenta en África, quien ha recibido el Nobel de la Paz en 2011 por su lucha no violenta por los derechos de la mujer y por trabajar en la construcción de la paz en su país, Liberia. Gobernó desde el 2006 hasta el 2018, llevando políticas neoliberales a uno de los países independientes más viejos de la historia africana moderna. Funcionaria del Banco Mundial, educada en Estados Unidos (recordemos que el imperialismo fundó Liberia en el decenio de 1820 y le otorgó la independencia al país en 1847), Johnson-Sirleaf es miembro del Consejo de Mujeres Líderes Mundiales, una red internacional de actuales y ex mujeres Presidentas y Primeras Ministras, cuya misión es movilizar el mayor nivel de mujeres dirigentes a nivel mundial para la acción colectiva sobre cuestiones de importancia como un desarrollo equitativo.

Luego vino la etíope Salehwork Zewde, también procedente de las burocracias de los organismos internacionales. En 2018 se convirtió en presidenta del país federal y multiétnico de Etiopía, que también tiene la figura fuerte del Primer Ministro, en este caso el Premio Nobel de la Paz Ahmed Abiy. Por eso hay que aclarar algo. Su rol es meramente representativo y no ejecutivo. Todo lo maneja Abiy. La única chapa de Zewde es haber sido funcionaria de las Naciones Unidas, en la parte de los asuntos africanos. Así y todo, en Etiopía van ganado terreno de a poco dirigentes feministas en un país marcado por el tradicionalismo de la milenaria iglesia cristiana ortodoxa abisinia y las facciones musulmanes del norte. Por ejemplo, en el Tribunal Supremo de Justicia, la feminista Meaza Ashenafi es su presidenta y le ha dado impulso a las organizaciones feministas etíopes desde hace un tiempo.

Salehwork Zewde, presidenta de Etiopía

Un dato que no es menor nos informa que África Subsahariana es uno de los lugares donde hay una activa participación política de las mujeres en los parlamentos, sobre todo en los países australes del continente. De hecho, África Subsahariana ocupa un digno tercer puesto detrás de Europa y América Latina. Por ejemplo, Ruanda es el país del mundo con más mujeres en su Parlamento.

Con una Cámara de Diputados compuesta en un 61,3% por mujeres, Ruanda es el país con mayor representación parlamentaria femenina del mundo. Así lo indica un informe de la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el empoderamiento de las Mujeres. Detrás de Ruanda, apenas en otros dos países las mujeres con mayoría en la Cámara baja: Cuba, con una representación femenina de 53,2%, y Bolivia, donde el porcentaje asciende a 53,1%. Cuarto aparece Emiratos Árabes Unidos, con una distribución 50/50 entre hombres y mujeres.

En el caso de Argentina, tras la sanción de la Ley de Paridad de Género, el país ascendió al puesto 19 a nivel mundial. En la Cámara de Diputados, el 40,9% de las bancas están ocupadas por mujeres. En el Senado, el porcentaje es similar: 40,3%.

Las mujeres africanas han avanzado mucho en países como Sudáfrica, Zambia, Zimbabwe, Malawi, Burundi, Angola, Namibia, Mozambique, Lesotho, Botswana y Madagascar. El caso a destacar es el de Saara Kuugongelwa, Primera Ministra y Jefa de Gobierno de Namibia desde 2015, quien también ha puesto en la agenda una mirada feminista en el país de África Sudoccidental. Pero en otros aún falta mucho. En la pequeña Esuatini (antes Swazilandia), última monarquía absoluta de África, la población femenina tiene pocos derechos efectivos, dependiente siempre de maridos, padres y hermanos.

Saara Kuugongelwa, primer ministra de Namibia

En el Magreb y el Sahel las cosas son algo distintas. Túnez tiene una de las políticas más favorables a los derechos femeninos, seguido por Argelia. No es tan así en Marruecos, Mali, Mauritania, Níger, Chad y Sudán. En la Libia bajo gobierno de Muammar al Gadafi (1969-2011) el país ha hecho notables avances en los derechos de la mujer, enfrentando el tradicionalismo sunna de los musulmanes del Sahara y el Magreb.

En África Occidental la cosa es diversa. Burkina Faso, en tiempos del líder revolucionario socialista Thomas Sankara (1983-1987), fue uno de los más avanzados en políticas de género de África Occidental. También en el Benín socialista del líder pragmático Mathias Kerekou (1972-1991) hubo organizaciones femeninas que crecieron y lograron derechos. Lo mismo puede decirse del gobierno socialista de Manuel Pinto da Costa en Santo Tomé y Príncipe (1975-1991).

Ameenah Gurib Fakim, ex presidenta de la isla de Mauricio

Sin embargo, en países como Sierra Leona, Nigeria, Gambia, Senegal, Togo, Guinea Bissau, Camerún y Costa de Marfil, las mujeres sufren violencia machista, guerras civiles endémicas, mutilaciones genitales, masacres étnicas y hay un alto porcentaje de enfermas de SIDA.

La última presidenta de África antes de la elección de Salehwork, la mauriciana Ameenah Gurib-Fakim, dimitió en marzo de 2018. Sin poder ejecutivo, renunció tras ser acusada de usar una tarjeta de crédito de una ONG a la que representaba, para uso privado, hecho que ella desmintió; mientras, hombres con cargos de corrupción siguen en puestos políticos en el continente.

Las mujeres africanas continúan abriéndose camino y ocupan alcaldías de capitales y ciudades tan importantes como Durban (Sudáfrica), que alberga el principal puerto de África. No obstante, las mujeres que llegan a altos puestos políticos, no son del todo progresistas y feministas. Muchas de ellas siguen las políticas patriarcales y representando fuerzas reaccionarias.

Aún así, crecen día a día tendencias más prometedoras y en contextos muy difíciles, por cierto. En el noreste de Nigeria, campo de batalla contra el islamismo radical sunna de Boko Haram, existen colectivos de mujeres en primera línea que trabajan como lideresas comunitarias y en proyectos de personas desplazadas. Sin olvidar que, en todos los países africanos, florecen asociaciones de mujeres que luchan cada día por los derechos políticos, civiles, sociales, económicos, culturales, religiosos y sanitarios, como así también por los colectivos plurinacionales y plurisexuales.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Mozambique y la batalla contra el Daesh subsahariano

Mozambique y la batalla contra el Daesh subsahariano

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Pocos medios internacionales se hicieron eco de una grave noticia en África Subsahariana. La organización no gubernamental Save The Children denunció este martes 16 de marzo pasado que niños de tan solo 11 años de edad han sido decapitados por milicianos vinculados al Daesh wahabita en el norte de Mozambique, en medio de un conflicto que cobrado ya más de 2000 vidas y desplazado a decenas de miles de personas.

La norteña provincia de Cabo Delgado se encuentra inmersa en un feroz conflicto que se inició en el 2017, con la aparición de varias milicias rebeldes relacionadas con el autodenominado “Estado Islámico”, o Daesh, que pretenden hacerse con el control de esa región estratégica, rica en piedras preciosas y gas natural, de cuya extracción participan grandes multinacionales.

Mozambique tiene una historia de grandes tragedias. Pasó de ser colonia portuguesa entre 1505 y 1952, luego provincia de ultramar de Lisboa entre 1952 y 1975. El 25 de junio de 1975 Portugal le concede finalmente la independencia al país de África sudoriental. Se funda la República Popular de Mozambique bajo el liderazgo del notable militante anticolonialista marxista Samora Machel.     

Machel fue el máximo líder del original Frente de Liberación de Mozambique (Frelimo) en la guerra de independencia, que se declaraba socialista, antiimperialista, antiapartheid, no alineado y revolucionario. Machel se declaró a favor del campo socialista en la Guerra Fría y estableció relaciones diplomáticas y comerciales con la Unión Soviética y la China Popular. También recibió ayuda de Cuba, República Popular Democrática de Corea, Vietnam socialista y la Libia de Muammar al Gadafi. No rompió del todo con Occidente, aunque nacionalizó propiedades foráneas en Mozambique y apoyó a los patriotas de Angola en su lucha contra los mercenarios sudafricanos afrikáners y los señores de la guerra de África Central apoyados por Estados Unidos y el régimen tiránico del gendarme Joseph Mobutu del Zaire. Machel hacia mediados del decenio de 1980 se sumó al apoyo de las revoluciones de Granada y Nicaragua surgidas en 1979 y se sumó al pedido de Fidel Castro y el burkinés Thomas Sankara en la suspensión del pago de la deuda externa de los países del Tercer Mundo en 1983. Los roces con la Sudáfrica racista por el apoyo a las guerrillas antiapartheid y a Nelson Mandela llevaron a Mozambique a radicalizar su sistema socialista nacional. Machel fue visto, pues, como una molestia para las fuerzas reaccionarias occidentales y africanas. El líder mozambiqueño emprende una lucha marxista contra el tribalismo, tratando de reducir la influencia de las religiones animistas y el catolicismo de herencia colonial portuguesa.

Folha de Maputo - Notícias - Nacional - Machel condecorado com o  Grande-Colar da Ordem de Timor-Leste
Samora Machel, padre de la patria de Mozambique

Una guerra civil empezó tímidamente en 1977 entre el gobierno socialista y las guerrillas reaccionarias apoyadas por Estados Unidos y la Sudáfrica racista. Hacia 1980 esta se recrudeció. La opositora Resistencia Nacional Mozambiqueña (Renamo) atacó a las fuerzas militares de Machel, que tuvo que recibir ayuda cubana y soviética.

En marzo de 1984, se firmó un tratado de seguridad con el gobierno sudafricano, en lo que se conoció como los Acuerdos de Nkomati. Esto conllevó al cese del apoyo sudafricano a la guerrilla de la Renamo, y una provisión de ayuda económica en un momento en el que la sequía amenazaba seriamente la vida media mozambiqueña. En la ceremonia de la firma de estos acuerdos se presentó ante el presidente sudafricano, Pieter Wellel Botha, vestido con el uniforme de Jefe de las Fuerzas Armadas de Mozambique, simbolizando con ello que la firma no suponía una derrota. Poco después, el avión soviético en el que volvía de Lusaka, capital de Zambia, se estrelló en una colina de la localidad sudafricana de Mbuzini, pereciendo todos sus ocupantes, incluido el presidente Machel el 19 de octubre de 1986 Se acusó al gobierno sudafricano de este hecho aunque el gobierno de Pretoria siempre lo negó rotundamente. Todo un misterio.

Machel en la Unión Soviética

Mozambique cayó bajo gobiernos débiles y sufrió nuevos ataques de Renamo. Hacia la década de 1990 Mozambique se sumó a Occidente y la llegada del FMi, el Banco Mundial y los préstamos de Estados Unidos no tardaron de apoderarse de la economía del país. En 1994 se adoptó una economía de mercado bajo un programa de ajuste estructural, que convirtió a Mozambique en el país más pobre del mundo junto a Afganistán, Bután, Haití y Moldavia. A mediados de 1995, los más de 1,7 millones de refugiados mozambiqueños que habían buscado asilo en las vecinas Malaui, Zimbabue, Suazilandia, Zambia, Tanzania, y Sudáfrica como resultado de la guerra y sequía que habían vuelto, como parte de la más grande repatriación presenciada en el África subsahariana.

La nueva larga guerra civil entre el Frelimo y el Renamo fue cruenta en los albores del siglo XXI. Recién en 2016 hubo alto al fuego, pero surgieron los militantes musulmanes wahabita del norte de Mozambique que fundaron la guerrilla Daesh, complicando al gobierno de Felipi Jacinto Nyussi, presidente perteneciente al Frelimo y que busca revivir las ideas patrióticas de Samora Machel.

El actual gobierno de Mozambique intenta revivir al ideal patriótico de Machel

Mozambique, cuya capital es Maputo, es un país de casi 25 millones de habitantes. Casi el 45 % del territorio de Mozambique se puede utilizar para agricultura, ya que el 80 % de la producción agrícola es de subsistencia. Del modo similar, aunque cerca de un quinto de la fuerza de trabajo nacional se consagra a la agricultura, ese sector solo representa el 20 % del producto interno bruto nacional. En 2010-2011 la compañía estadounidense Anadarko Petroleum Corporation y la italiana Eni (el campo gasífero Sur de Mamba) descubrieron reservas recuperables por 4,2 miles de millones de metros cúbicos de gas natural en la cuenca de Rovuma frente a la costa de la Provincia Cabo Delgado. Una vez que se desarrolle, este podría convertir a Mozambique en uno de los productores más grandes de gas natural licuado del mundo. En enero de 2017, el gobierno de Mozambique seleccionó tres firmas para los proyectos de Desarrollo de Gas Natural de la Cuenca Gasífera de Rovuma. GL Africa Energy (de origen británica) recibió una de las licitaciones. Planea construir y operar una planta de gas.

El idioma oficial de Mozambique es el portugués. En Mozambique se hablan diversas lenguas nativas, todas de la gran familia de lenguas bantúes. La esperanza de vida es de 40 años. El 36,5 % de la población está alfabetizada. Se calcula que el 12,2 % de la población está infectada con el virus de VIH-SIDA. La tasa de natalidad es de 5,29. Todo un triste panorama.

Según datos de la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, cerca de 670.000 personas han sido desplazadas debido al conflicto en Cabo Delgado. Además, al menos 2614 personas han muerto en los enfrentamientos, incluyendo a 1312 civiles. La situación ha empeorado en los últimos 12 meses, con la escalada de ataques a las aldeas.

Cabe aclarar que los musulmanes en el norte del país han estado desde hace tiempo. En la actualidad, el 28 % de la población es cristiana católica, el 18 % es musulmana, el 27 % se identifica como cristianos evangélicos e independientes. Aunque en muchas ciudades no hay comunidades musulmanas, en la región situada entre los ríos Lurio y Rovuma, los musulmanes sunna son mayoría. En 1994, el país se adhirió a la Organización de la Conferencia Islámica, dejando contentos a las comunidades sunna del país.

El legado de Machel sigue vivo en el país de Mozambique

Pero las ideologías wahabitas calaron hondo en las poblaciones pobres del norte del país. Militantes musulmanes fundaron guerrillas islámicas, copiando a los guerreros de Somalia y a los del Daesh del Medio Oriente y el Magreb. Se cree que reciben ayuda de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Bahrein, y también de gobiernos africanos como el de las Comoras (país insular de mayoría musulmana sunna).

Mozambique la tiene difícil y nuevamente hay olor a gas y petróleo en otro conflicto africano en esta década del 2020.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

África y la búsqueda de la descolonización de su historia

África y la búsqueda de la descolonización de su historia

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El modelo lineal de la historia del progreso tenía un ámbito de exclusión, tal vez más importante: la de todos los pueblos que no pertenecen a la cultura dominante de origen europeo, cuyas sociedades y culturas se solía presentar como dormidas en el tiempo hasta el momento en que la colonización las introdujo en la dinámica de la modernización. Esto afectaba a África y a su historia.

El tránsito de una historia colonial a otra nacionalista resultaba especialmente complejo en el caso de África, ya que los viejos modelos interpretativos coloniales comenzaban por excluirla de la historia. Inmediatamente después de la independencia, los historiadores africanos se vieron empujados a escribir una especie de historia “resistente”, opuesta a la del imperialismo. En los últimos tiempos la preocupación por el saber del pasado humano en el continente africano ha dado sus frutos y de a poco una con conciencia histórica africana se va forjando para salirse de los prejuicios racistas, eurocentristas y reduccionistas.

Especialistas africanos y no africanos se han unido para descolonizar al pasado africano con el objetivo de rescatar culturas ignoradas y destacar sus legados aún en los tiempos presentes. Ya pasaron de moda las quejas que se referían a que África subsahariana, por ejemplo, no podía ser considerada parte de la historia porque las fuentes escritas eran escasas o casi nulas en varias de sus regiones de selvas, sabanas y montañas.

El patriota africano y congoleño Patrice Lumumba.

La historia, la antropología, la paleoantropología, la arqueología, la filología, la sociología, la politología, la economía política y hasta la psicología han aportado sus metodologías de estudio para revalorizar el pasado de las numerosas culturas africanas que fueron negadas en los tiempos del colonialismo europeo y que no eran demasiado protagonistas en los textos escolares y universitarios acerca de “historia universal”.

Cierto que en las primeras planas de los periódicos del mundo salían a la luz los informes impactantes sobre los hallazgos paleoantropológicos de los ancestros remotos y fósiles de la humanidad en varias regiones africanas. También es cierto que se le ha dado mucha importancia a la arqueología y la historia del antiguo Egipto faraónico, el primer reino surgido en tierras africanas. Tampoco se puede negar el gran aporte del Islam en África Septentrional, ya que de allí han surgido eruditos y relaciones comerciales del orbe musulmán que dejó fuentes escritas sobre culturas de África Subsahariana. Otros hallazgos como el de los reinos de la antigua Nubia, Axum, el reino de Ghana, el reino de Malí, el reino Songhay, el reino de Benín, el Gran Zimbabwe y de las proezas militares del rey zulú Chaka el Grande fueron motivos de estudios sobre el pasado de África subsahariana que asombraron a muchos acerca del desarrollo cultural complejo de una parte del globo que se creía “empobrecida”, “ahistórica” y “atrasada”.

Los nacionalismos modernos que emergieron en la primera mitad del siglo XX en África influyeron en eruditos de varios países del continente como el senegalés Cheik Anta Diop o el burkinés Joseph Ki Zerbo, como así también a especialistas del Occidente. Teorías racistas y europeístas fueron abandonadas por postulados nacionalistas de claros africanismos militantes que intentaban reivindicar “pasados gloriosos” de reyes y reinos poderosos de tierras subsaharianas y de “pueblos negros”. Las tradiciones orales empezaron a ser muy valorizadas tanto como las fuentes escritas para reconstruir historias de ciudades, dinastías y expansionistas imperios que eran consideraron como de más “evolucionados” que el que desarrollaron los blancos en Europa.

Panafricanismo en esta postal en la que se ve a Sankara y Gadafi.

El afrocentrismo quizás haya sido exagerado con la escritura y reescritura de la historia africana antes de la llegada del mundo colonial blanco. Los nacionalismos modernos africanos quizás se aprovecharon de ciertas tergiversaciones que no ayudarían en nada a reivindicar el legado complejo de todas las culturas humanas que surgieron en el continente desde hace más de 2 millones de años.

Es verdad que las culturas humanas más antiguas aparecieron en África, pero también florecieron reinos, imperios, grandes centros urbanos y comerciales, religiones complejas, migraciones etnolingüísticas de grandes amplitudes, manifestaciones artísticas admirables e invenciones tecnológicas tanto como en Asia, Europa y las Américas antes de la invasión capitalista mundial de mediados del siglo XIX.

Para algunos se trataba de reivindicaciones extremas de los valores africanos (como la de la “negritud” del antiguo Egipto), que sobrevaloraba el estado de civilización y desarrollo, en términos europeos, de África en los inicios de la “edad moderna”.

Pero no se puede dudar de que la historia africana esté ganando su lugar. Y hoy en día debe ser de suma utilidad, porque las realidades del continente deben también buscar su pasado. Por ello la descolonización del pasado africano debe ser una herramienta de trabajos académicos, pero también de una lucha internacionalista para darle su lugar a la Patria Humana.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

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