Eritrea, el amigo de Rusia

Eritrea, el amigo de Rusia

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

El pasado miércoles 2 de marzo las Naciones Unidas (ONU) sometió a voto la decisión de “condenar” o no la “ofensiva de Rusia” sobre Ucrania. El resultado fue 141 votos a favor de la “condena”, 35 abstenciones y tan solo 5 en contra. Los países que se negaron a denunciar la situación en Ucrania fueron Rusia, Bielorrusia, Siria, República Popular Democrática de Corea (RPDC) y Eritrea. Pocos conocen el porqué de Eritrea, un pequeño país africano independizado en 1993 y que parece que tiene una férrea actitud filorrusa.

Eritrea se encuentra en el noroeste de África, es limítrofe con Yibuti, Etiopía y Sudán y su costa está bañada por las aguas del Mar Rojo. Es parte de una geografía donde surgieron culturas antiguas como la de los habeshes sudarábigos, el reino de Damot y el imperio de Aksum.

A lo largo de la historia y hasta 1890, año en el que Italia coloniza el territorio y lo delimita oficialmente, la zona de Eritrea había formado parte de varios imperios y reinos de la región del Cuerno de África Oriental, sobre todo del imperio cristiano de Etiopía. El Reino de Italia, tras el Tratado de Wichale, creó la colonia de Eritrea en 1890 y la mantuvo hasta la Segunda Guerra Mundial, con las mismas fronteras que posee hoy en día.

Eritrea en las Naciones Unidas ha votado contra las condenas a Rusia por la crisis de Ucrania.

En 1941 Eritrea fue conquistada por los británicos, en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, y pasó a formar parte de la administración colonial del Reino Unido. En 1952 se federó con el imperio de Etiopía, hasta que en 1962 la unión se disolvió y Eritrea fue degradada a una provincia.

Hasta 1993 perteneció siempre a Etiopía. En ese año logró su independencia bajo el mando de Isaías Afewerki, líder de la resistencia socialista contra el rival etíope y que hoy comanda el país con firmeza frente a cualquier agresión foránea de sus vecinos.

Cabe aclarar que Etiopía fue un imperio cristiano hasta 1974, año en que cayó el régimen filoyanqui del Haile Selassie I. Se forma una República bajo mando de una junta militar progresista, de donde surgirá Mengistu el Rojo, muy prosoviético y que logró convertirse en el hombre fuerte del país en 1977. Con ayuda de la Unión Soviética, Cuba y la República Popular Democrática del Yemen, Mengistu el Rojo consolidó la Etiopía socialista. Pero había frentes internos que neutralizar.

En 1977-1978, Etiopía socialista derrotó a los rebeldes somalíes del Ogadén, que recibían apoyo del régimen socialista somalí del General Siad Barré, que se enemistó con Moscú y se alió a Washington para destruir al gobierno de Mengistu el Rojo y crear la “Gran Somalía” en el Cuerno de África Oriental.

Pero quedaban rebeldes en Etiopía, sobre todo en las zonas norteñas, en Eritrea. Una resistencia eritrea actuó contra Etiopía desde 1962, y también desde 1974, sucediéndose diversos conflictos que se convirtieron en guerra abierta en 1983. Tras cuatro años, y ya bajo control del llamado Frente Popular para la Liberación de Eritrea (FPLE), la Etiopía socialista volvió a declarar a Eritrea en 1987 como “región autónoma”.

El FPLE fue creado en 1970 como un grupo intelectual de izquierda maoísta, que acabó escindiéndose del Frente para la Liberación de Eritrea (FLE). Tras su victoria en la guerra de la independencia de Eritrea en 1991, el Frente Popular pasó a denominarse Frente Popular por la Democracia y la Justicia (FPDJ) en 1994, y desde aquel desde entonces es el único partido político legal en Eritrea, adoptando una postura nacionalista y alejada del viejo maoísmo.

Afewerki se convirtió en el hombre fuerte del nacionalismo del FPDJ. En 1966 se incorporó como guerrillero maoísta al FPLE y viajó a la República Popular China donde recibió formación política y militar. Más tarde cofundó el Frente Popular para la Liberación de Eritrea y fue nombrado Secretario General en 1987. Tras la independencia de su país, se convirtió en el primer presidente y dirigió los enfrentamientos armados que se sucedieron después con Etiopía.

Eritrea también ha establecido una fuerte alianza comercial con la República Popular China.

Aunque la separación de Etiopía fue amistosa, en 1994 rompió relaciones diplomáticas con los etíopes. Las guerras fronterizas no tardaron en aparecer. El 9 de julio de 2018, Afwerki, y el primer ministro etíope, Abiy Ahmed, declararon el fin del estado de guerra entre sus dos países y la normalización de sus relaciones. El 11 de septiembre de 2018, con motivo del Año Nuevo etíope, se reabrieron la frontera entre Eritrea y Etiopía, que se había cerrado desde 1998 durante una ceremonia oficial.

Pero Eritrea es el “malo” del Cuerno de África Oriental para Occidente. Aliado de China y Rusia, hacia el 2020 la crisis etíope puso en conflicto la paz de 2018 con Eritrea.  Estados Unidos advirtió en septiembre de 2021 a Eritrea que su papel en la guerra de Etiopía podría acarrear sanciones contra las Fuerzas de Defensa de Eritrea y el FLE. Para mantener el poder en la región, Afwerki no dudó en buscar relaciones exteriores que lo apoyaran, y ahí aparece Rusia. También China. Occidente siempre ha sancionado a Eritrea casi desde que nació, porque Afewerki nunca se alineó a Washington, dada su rivalidad con Etiopía, que en 1991 dejó de ser socialista soviética y pasó a manos de ser aliado filoyanqui.

A comienzos de este año 2022, Eritrea se reunió con China y Rusia para que se posicionasen en contra de las sanciones que el gobierno de Joe Biden establecía en el país africano. Para devolver el favor a Moscú, Eritrea votó este miércoles en la ONU en contra de condenar la agresión de Rusia a Ucrania.

La posición de Eritrea “es contra la internacionalización, la retórica incesante y la imposición de sanciones unilaterales, que lamentablemente polarizan aún más las relaciones internacionales y escalan la situación con enormes implicaciones para los civiles”.

Rusia tiene interés en Eritrea por su estratégica ubicación en el Mar Rojo y por el mercado que suponen los países africanos: el 49% de las importaciones rusas a África son armas. El Departamento del Tesoro impuso sanciones contra las Fuerzas de Defensa de Eritrea y el gobierno nacionalista de Afwerki alegando la que “presencia desestabilizadora de Eritrea en Etiopía” estaba amenazando la integridad del estado etíope. En su intento por mantener resistir, Afwerki no duda en estrechar lazos con Rusia y China. También con Siria, Irán, RPDC, Bielorrusia, Venezuela, Nicaragua y Cuba.

Eritrea está en la lista negra de Estados Unidos. Hay sanciones comerciales de Occidente que dificultan su economía rural. Eritrea tiene 6.147.398 habitantes, y gracias a la intervención gubernamental, se han logrado mejoras importantes en puertos, aeropuertos y comunicaciones por carretera. Eritrea tiene una posición comercial estratégica en el Mar Rojo y sus reservas minerales de mármol, granito, plata, cobre, zinc, oro y sílice son muy importantes.

Isaías Afewerki, histórico líder independentista y actual presidente de Eritrea. Desde 1993, año de la independencia del país, Afewerki es el líder histórico y hombre fuerte.

En Eritrea existen nueve grupos étnicos: los afar, los bilen, los beja (los hedareb), los kunama, los nara, los rashaida, los saho, los tigré y los tigriña. Eritrea tiene dos religiones predominantes, el cristianismo, con el 62,9 % de seguidores; y el islam, que agrupa al 36,2 % de la población. Los cristianos pertenecen principalmente a la Iglesia ortodoxa eritrea. También hay minorías cristianas católicas, coptas, protestantes y luteranas.

Eritrea tiene alfabetizada a más del 80 % de su población. Pese a las sanciones, trata de salir adelante y las inversiones rusas y chinas han ayudado al país para desafiar a Occidente.

Su férrea posición filorrusa responde a los ataques de Estados Unidos y la Unión Europea, que acusan a Afewerki de “dictador” y “violador de los derechos humanos”. Típico discurso colonialista. Y Eritrea no se queda atrás. Afewerki sigue firme defendiendo su patria.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Aliados de Rusia en África, Asia, Europa, Latinoamérica y el Pacífico

Aliados de Rusia en África, Asia, Europa, Latinoamérica y el Pacífico

TIEMPO DE LECTURA: 9 min.

Pasó una semana del llamado conflicto Rusia-Ucrania. Mientras el mundo occidental y occidentalizado demoniza a Moscú, el presidente ruso Putin cuenta con aliados en algunas partes del mundo. Más allá de una alianza gigante con China, en tierras latinoamericanas, africanas y asiáticas halló algunos apoyos.

Los grandes medios occidentales y sus satélites engendraron la quimera de “Todos contra Rusia” para apoyar al régimen filoyanqui y europeísta de Volodomir Zelenski en Ucrania. La opinión pública mundial debe ser adoctrinada con el objetivo de aislar a Putin, el “malo de la película”. No se trata de “buenos”, “feos” y “malos”, sino de analizar lo que viene en el orden internacional. Para algunos Rusia pateó el tablero en Ucrania. Poniendo los puntos a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) es todo un clímax. Eso no se puede negar. Hasta China quedó casi como asombrada por la operación militar rusa en Ucrania. Vienen los recuerdos de Taiwán, y sabe que Occidente le va a reclamar por los casos de los uigures separatistas de Xinjinag o el famoso contencioso del Tíbet. Pero China ha dicho que ni Xinjiang, ni el Tíbet y mucho menos Taiwán son Ucrania. Pekín se ha puesto del lado ruso y hasta lo ha auxiliado económica ante las duras sanciones occidentales.

Rusia no sólo se sirve de la alianza con Pekín. En Europa aún tiene sus aliados. Todos ya saben que el gobierno de Alexander Lukashenko de Bielorrusia es aliado primordial de Moscú. Los es desde 1994, cuando Lukashenko se erigió como máximo líder del país europeo. De hecho, Minsk, capital bielorrusa, fue la sede de los llamados “Acuerdos de Minsk” que Zelenski nunca cumplió para detener los ataques de Kiev sobre las poblaciones rusoparlantes en Donbás.

Ucrania ha acusado directamente a Bielorrusia de “facilitar” la “invasión rusa”, según las palabras que ha utilizado el embajador ucraniano ante las Naciones Unidas (ONU), Sergii Kislitsia. Estados Unidos anunció a fines de febrero el cierre de su embajada en Minsk y autorizó la salida de sus trabajadores y familiares. Por su parte, Minsk cedió la región de Gomel para las negociaciones entre rusos y ucranianos.

En Europa, Rusia aún tiene como aliado a Serbia. El caso serbio es muy singular. Todavía Serbia sufre al separatismo nacionalista derechista de los albano-kosovares, apoyados por Estados Unidos, y Rusia siempre se puso del lado de Belgrado, capital del país balcánico, argumentando que defiende “el derecho a la integridad del territorio serbio”.

Venezuela bolivariana siempre aliada a Rusia, uniendo fuerzas antiestadounidenses.

Kosovo, que se independizó con ayuda yanqui de Serbia en 2008 y cuya soberanía no reconocen ni Belgrado ni Moscú. Pero parece ser que el accionar ruso lo ha cambiado todo. Según algunos analistas regionales, Rusia podría incitar ahora a sus aliados serbios en Bosnia-Herzegovina, Montenegro y Kosovo a provocar “desórdenes”. Por ejemplo, Croacia ha elevado el estado de alerta de su Ejército ante el temor de que la crisis de Ucrania pueda desestabilizar los Balcanes.

Moldavia no es un país de Europa que apoye a Moscú. Pero tiene un conflicto con filorrusos en su parte oriental, en la frontera con… Ucrania. Durante las últimas tres décadas, Rusia ha respaldado un régimen prorruso en la región disidente de Moldavia, llamada Transnistria. La Moldavia propiamente dicha en el oeste, también conocida por aquellos lares como la Moldavia “rumana” o Besarabia, tiene casi más de 2 millones de habitantes. Hace 30 años, Transnistria se independizó de facto. Moscú facilitó esta independencia con sus tanques y aparatos y ahora hay 2000 soldados rusos estacionados en Transnistria para “mantener el orden”.

Saliendo del mapa europeo, Rusia tiene sus aliados más firmes en Asia central. Hay una entidad que se llama Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva (OTSC), una especie de alianza de antiguas naciones soviéticas liderada por Rusia. Moscú y sus amigos bielorrusos lograron formar esta alianza con Armenia, Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán, y fue concebida como una unión para contrarrestar las amenazas militares externas.

El origen de la OTSC se remonta a 1991, en pleno final de la Guerra Fría. Ese año se disolvió el Pacto de Varsovia, la alianza militar de la Unión Soviética y otras repúblicas socialistas del este de Europa que se creó en 1954-1955 para luchar contra la OTAN. La caída del mundo soviético obligó a Rusia a impulsar otra organización que garantizara su influencia en el espacio postsoviético. Solo un año después, en 1992, se firmó el “Tratado de Seguridad Colectiva”, con una vigencia de cinco años ampliables. Tras una prórroga en 1999, los Estados miembros acordaron en 2002 institucionalizar una organización permanente, la OTSC.

El nacimiento de la OTSC permitió a Rusia instalar bases militares en los demás países de la organización y vetar el establecimiento de bases extranjeras en estos territorios. De esta manera, Moscú evitó que sus socios entablaran alianzas militares con Estados Unidos. Además, el Tratado de la OTSC estableció un principio de seguridad colectiva parecido al de la OTAN. De hecho, su “artículo 4to” determina que una agresión contra un Estado de la alianza se considerará un ataque contra todos sus miembros.

Desde su creación, la OTSC ha estrechado lazos con la “Comunidad de Estados Independientes”, otra organización de Estados postsoviéticos liderada por Rusia. También con la Organización de Cooperación de Shanghái, que incluye a Rusia, cuatro repúblicas centroasiáticas, China, India y Pakistán, en línea con la apuesta rusa por reforzar las relaciones con las principales potencias de Asia. Además, la OTSC colabora con la ONU, la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) o el Comité Internacional de la Cruz Roja en materia humanitaria.

Pero la OTSC es medio vacilante. En 2010, Kirguistán solicitó la intervención de la alianza para frenar la oleada de violencia, pero Rusia denegó la ayuda, calificando la situación como de “asunto interno”. La llamada segunda guerra del Alto Karabaj (2020) entre Armenia y Azerbaiyán supuso otro desafío para la OTSC, que no actuó en apoyo a las fuerzas armenias, históricas aliadas a Moscú. La organización tampoco intervino en el conflicto fronterizo (2021) entre Kirguistán y Tayikistán, dos Estados miembros, ya que carece de competencias en conflictos entre países aliados. Pero sí hubo un primer despliegue conjunto de tropas de la OTSC en el último enero de 2022, con la crisis de Kazajistán. El presidente kazajo, Kasim-Yomart Tokaev, solicitó ayuda a la alianza para poner fin a disturbios en el país y Rusia no dudó en ayudar. Pero los rusos se fueron a casa.

Por tierras africanas tenemos algunas cuestiones que analizar. Rusia ha ganado terreno en África de alguna manera. Tiene una alianza comercial muy vigorosa con Sudáfrica, en el marco del llamado BRICS (Brasil-Rusia-India-China-Sudáfrica). El gobierno sudafricano pidió por la paz en Europa, pero luego le dijo a Rusia que salga de Ucrania.

El principal aliado africano de Rusia es Egipto. En octubre de 2019, el presidente Vladimir Putin organizó una cumbre en Sochi entre Moscú y los países africanos. Fue el egipcio Abdel Fattah al-Sisi quien encabezó este encuentro, junto al líder ruso, en el que se acabaron firmando más de 500 acuerdos, memorandos y contratos por valor de 11.300 millones de euros entre Rusia y más de 40 gobiernos africanos. Según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), Rusia ha triplicado sus intercambios comerciales con el continente en apenas una década, pero principalmente en los últimos tres años. Sus principales socios son Egipto, Marruecos, Argelia y Túnez. En materia de seguridad, Moscú obtuvo garantías para establecer bases militares en Egipto, República Centroafricana, Eritrea, Madagascar, Mozambique y Sudán. Todos estos países solo atinaron a clamar por la “paz mundial”, pero sin herir susceptibilidades del Oso Misha.

Viajando a Asia, el caso de la alianza con la República Árabe Siria es ya de público conocimiento. El gobierno de Bashar Al Asad es un aliado de Rusia, ya que Moscú ayuda mucho en sus batallas contra el Daesh y otros grupos terroristas financiados por Occidente. De hecho, Siria ha reconocido abiertamente la independencia de las dos provincias separatistas del Donbás. Desde 2015, Moscú interviene militarmente en Siria en favor del Al Asad. Tampoco olvidemos la alianza entre Moscú y la República Islámica de Irán. Eso es otro hueso duro de roer para Occidente.

Siria y Rusia unidas contra EEUU y la OTAN desde 2015.

En el este de Asia, tenemos también a la República Popular Democrática de Corea (RPDC), un aliado de Rusia siempre. Dura alianza para digerir en el esófago de los imperialistas.

Hacia la zona del Pacífico tenemos casos muy singulares. Filipinas coquetea con Rusia. Pero pocos saben que los países de Oceanía de Vanuatu, Tuvalu y Nauru son amigos de Rusia. De hecho, en el 2008-2009 avalaron las acciones militares rusas en Abjasia y Osetia del Sur, en Georgia. Estos países oceánicos corrieron a reconocer como países independientes a estas dos regiones rusoparlantes y se les otorgó reconocimiento diplomático.

Hay que aclarar que Vanuatu, Tuvalu y Nauru han concretado jugosos acuerdos comerciales con Rusia, pero se declararon como “neutrales” ante los casos de Crimea y Ucrania.

Por último, tenemos a América Latina. Cuba, Venezuela y Nicaragua son los países que abiertamente son aliados de Rusia. En 2014, el presidente nicaragüense Daniel Ortega incluso se apresuró a respaldar, oficiosamente también, a los rusoparlantes de Crimea, donde mandó establecer un consulado. “El presidente Putin ha dado un paso. Ha reconocido a unas repúblicas que, desde el golpe de Estado de 2014, no reconocieron a los gobiernos golpistas de Ucrania y establecieron su Gobierno, dando la batalla”, manifestó Ortega en un acto oficial.

Nicaragua y Rusia tienen una alianza firme y que apunta a socavar la influencia estadounidense.

Asimismo, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, que agradeció a través de su cuenta en la red social Twitter el apoyo de China, Cuba y Rusia en la inmunización contra el covid-19 de la población venezolana, se ha aliado con el presidente de Putin en contra de Estados Unidos y ha mostrado su apoyo al presidente Putin y a su pueblo. “Desde Venezuela repudiamos los planes perversos que pretenden rodear militar y estratégicamente a Rusia”, expresaba Maduro en internet. “Estamos seguros de que Rusia saldrá unida y victoriosa de esta batalla, con la admiración de los pueblos valientes del mundo”, añadía.

Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba manifestó en un comunicado que el gobierno de Estados Unidos lleva semanas amenazando a Rusia y “manipulando a la comunidad internacional sobre los peligros de una inminente invasión masiva a Ucrania”, de acuerdo con lo que recogía el Ejecutivo en dicho documento, que se puede consultar a través del sitio web oficial del Minrex. Así, Cuba alertaba de lo peligroso de una campaña “propagandística antirrusa” y pedía que la intervención de las potencias internacionales cesase para garantizar “la paz y la seguridad”.

Cierto que no son muchos los países del orden mundial los que son aliados o amigos del gobierno de Putin. Pero son los que tienen las agallas para no sólo enfrentar al poderío estadounidense, sino para también denunciarlo frente a un mundo embriagado por las mentiras de las “fake news”, las redes sociales y el visceral discurso antirruso.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Francia y la crisis del Sahel occidental

Francia y la crisis del Sahel occidental

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

Tras nueve años de presencia militar para luchar contra el “yihadismo”, Francia anunció el 17 de febrero último la retirada de sus tropas de Mali, una decisión que se preveía inminente ante la ruptura de relaciones entre París y la junta militar gobernante en el país africano. Antes, el 24 de enero pasado el ejército de Burkina Faso se ha hecho con el poder y derrocó al presidente del país, Roch Kaboré. ¿Pierde terreno Francia en el Sahel occidental?

El año 2022 empezó con todo en África. La región del Sahel occidental, en enero y en los albores de febrero ya tiene dos crisis. La del 24 de enero pasado fue la de un golpe militar en Burkina Faso, donde la guardia pretoriana del teniente coronel Paul-Henri Sandaogo Damiba puso fin al gobierno del alicaído Kaboré. Ahora, en este 17 de febrero pasado, Francia decide irse de Mali. La decisión fue plasmada en una declaración conjunta firmada por Francia, sus aliados europeos en la operación llamada Barkhane, Canadá y sus socios africanos en el Sahel y en el golfo de Guinea.

Tropas francesas en el Sahel africano.

“Ya no se dan las condiciones políticas, operativas y jurídicas para continuar de forma efectiva su actual compromiso militar en la lucha contra el terrorismo en Mali y, por tanto, hemos decidido iniciar la retirada coordinada”, declaró el gobierno de Emmanuel Macron.

El anuncio coincidió con una cumbre en Bruselas, capital del Reino de Bélgica y sede de líderes de la Unión Europea (UE), y la Unión Africana (UA), en esa ciudad europea, sobre una nueva relación con África, un continente rico en materias primas donde China, Rusia y Turquía también tienen sus intereses.

La idea llevaba varios meses barajándose ante el continuo deterioro de las relaciones entre Bamako y París, que también afectó a otros aliados europeos. Hay que recordar que Mali también fue protagonista de un golpismo en 2021. Pero debemos aclarar los tantos. En la noche del 24 de mayo de 2021 las Fuerzas Armadas de Malí capturaron al presidente Ba N’Daou,1 al primer ministro Moctar Ouane y al ministro de Defensa Souleymane Doucouré.​ Assimi Goita, el jefe de la junta que lideró el golpe de Estado de 2020, anunció que N’daw y Ouane fueron despojados de sus poderes y que se celebrarían nuevas elecciones en 2022. Es el tercer golpe de estado del país en diez años, después de los golpes militares de 2012 y 2020.

Mali y sus conflictos

Goita es el hombre fuerte del país decidió contratar a los paramilitares de la empresa rusa Wagner, acusada por Occidente de enviar “mercenarios” a países en conflicto con un modelo similar al usado años atrás por la estadounidense Blackwater. Los grupos “yihadistas” son facciones de los pueblos tuareg que buscan separarse de Mali. Este acercamiento a Rusia, sumado a la decisión Goita de quedarse en el poder al menos cinco años y no iniciar la prometida transición civil, provocó nuevos roces con Francia, pero también con socios europeos y la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedeao).

Goita expulsó en octubre de 2020 al representante de la Cedeao por imponer sanciones al poder castrense, mientras que las hostilidades con los militares llevaron a Dinamarca y Suecia a retirar sus tropas de la fuerza especial europea Takuba, puesta en marcha para reducir el despliegue francés. Ante el riesgo de dejar la vía libre a Moscú en Mali y descuidar una región clave para contener el “yihadismo” y la inmigración hacia Europa, los miembros de Takuba, Reino Unido y Estados Unidos lograron un consenso sobre cómo continuar en la zona.

París prometió coordinar su retirada con la misión de la ONU (Minusma) y la de la Unión Europea (EUTM) en Mali, que seguirán beneficiándose de un apoyo aéreo y médico francés.

Militares golpistas toman el poder en Burkina Faso en enero de 2022.

Pero Francia no se va ir del Sahel occidental y de África occidental. París prevé proponer sus servicios a los países del Golfo de Guinea, como Costa de Marfil, Togo, Benín o Ghana, para ayudarlos a frenar la propagación del “yihadismo”.

Los galos no pueden darse el lujo de irse del todo. Les surgió otro problema en Burkina Faso. El mandatario derrocado Kaboré se había enfrentado a un creciente descontento por su fracaso en detener una “insurgencia islamista”. El secretario general de la ONU, António Guterres, condenó el golpe y pidió a los militares que “garanticen la protección y la integridad física” de Kaboré. Desde 2015, el país ha estado luchando contra esa misteriosa “insurgencia islamista” asociada a Al Qaeda y el Daesh (que tiene sus grupos en gran parte de África subsahariana y saheliana) que se extendió desde el vecino Mali. Esto ha alimentado la ira de los militares y ha dañado la otrora importante industria turística. Francia teme que los pretorianos de Burkina Faso se unan a Mali y se hagan socios de Rusia o China.

Francia viene teniendo acciones flojas en sus ex colonias. Burkina Faso, una antigua colonia francesa, ha sufrido una inestabilidad crónica desde que obtuvo la independencia en 1960, incluidos varios golpes de Estado. El nombre del país, que significa “tierra de los hombres honestos”, fue elegido por el militar revolucionario Thomas Sankara, quien tomó el poder en 1983. Fue derrocado y asesinado en 1987. Mali también fue colonia de Francia y también se independizó en 1960. Luego vino un historial de militarismo y desestabilización. Francia ha generado fricciones para dominar en el siglo XXI con el invento de luchar contra el “mal yihadista”.

¿Francia pierde terreno neocolonial en África occidental y el Sahel ante rusos y chinos? No es un terreno fácil y los pretorianos antes entrenados por los galos neocolonialistas ahora parece que adoptaron un nacionalismo favorable a hacer negocios con Moscú y Pekín. Todo un clímax. Durante el último año, varias naciones africanas han sufrido golpes de Estado. Entre ellas han estado Chad, Guinea, Mali y Sudán. Excepto Sudán, todas esas naciones fueron colonias del ex Sudán francés en la era imperialista de fines del siglo XIX.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Madagascar: del socialismo al capitalismo del cambio climático

Madagascar: del socialismo al capitalismo del cambio climático

TIEMPO DE LECTURA: 9 min.

De acuerdo a un informe de las Naciones Unidas (ONU) más de 1,3 millones de personas sufren hambre severa en Madagascar. También se reportan violencia de género y explotación infantil, q1ue van en aumento en la isla africana. Además, unas 30.000 personas se enfrentan a condiciones de hambruna. Se cree que la sequía en el sur de país es producto del cambio climático. Pero, desde que el capitalismo se apoderó del país la situación fue de padecimiento crónico para el pueblo malgache.

Madagascar es la isla más grande de África. También es la isla más grande del mundo después de Groenlandia, Nueva Guinea y Borneo, se encuentra situada en el Océano Índico, frente a las costas de Mozambique. El clima tiene bastantes variaciones en función de la altitud y de su relación con el mar. Así, la zona costera en el este tiene un clima con abundantes precipitaciones, mientras que la costa del oeste tiene una larga estación seca. En el sur y suroeste se da un clima semiárido y con escasas precipitaciones, en tanto que en el noroeste las lluvias pueden legar a los 3000 mm anuales. En muchas zonas del interior predomina un clima tropical suavizado por la altitud.

Se cree que desde el siglo VIII d.C., la isla fue habitada por habitantes provenientes de Insulindia, de regiones donde se desarrollaron los austronesios de Borneo. Entre el 1000 y el 1400 llegaron poblaciones nuevas de Insulindia, pero también colonos bantúes africanos, comerciantes musulmanes de Omán y tamiles del sur de India y Sri Lanka. El mestizaje se hizo presente y se formó el lenguaje malgache. También se engendró una sociedad de castas y las guerras entre etnias. La etnia Merina es la que se convirtió en clase señorial y dominante. A principios del siglo XIX, la isla se unificó políticamente bajo el gobierno del reino Merina que estableció su capital en Antananarivo, gobierno que se mantuvo hasta 1896, cuando fue derrotado por tropas francesas que convirtieron a Madagascar y las islas cercanas en una nueva colonia de Francia. La independencia del país fue obtenida en 1960con Philibert Tsirana, dirigentes del Partido Socialdemócrata (PSD), como primer presidente elegido por las urnas.

Hoy Madagascar sufre una hambruna en el sur del país que afecta a 1,3 millones de personas. También hay violencia bandoleril rural entre los “jalas”, que saquean aldeas y cometen actos de violencia de género y explotación infantil entre las tribus bantúes malgaches. Las familias azotas por una sequía terrible se alimentan de grillos y de cactus del desierto. El ganado es robado por los “jalas” lo que deja a estas poblaciones sin fuentes de alimentos cárnicos. El coordinador humanitario de la ONU en esa nación, Issa Sanogo declaró que “más de medio millón de niños sufren desnutrición aguda”. Esta situación ha propiciado que infantes sean privados de la educación porque han tenido que ayudar a sus familias con trabajos que sostienen la vida cotidiana como buscar comida y agua.

Los impactos de la sequía más aguda en más de 40 años, combinados con tormentas de arena y plagas, han hecho que sea casi imposible para las personas cultivar sus propios alimentos durante al menos tres años. Los grandes medios informan que lo que está viviendo Madagascar es muy grave yuna hambruna terrible, la primera provocada por el cambio climático.

Cierto es que los grupos más pobres y marginados de la sociedad sean los que paguen el precio más alto por las acciones y errores de los mayores emisores de dióxido de carbono del mundo. Pero Madagascar ha tenido un historial de más de 40 años de capitalismo salvaje que ha excluido a millones de personas. Hoy tiene a más de 30 millones de seres humanos habitando sus suelos, casi 20 etnias diversas y conflictos entre pueblos que ha llevado a que los barrios pobres de las ciudades sean cócteles de explosión de inseguridad social. En la actualidad gobierna un empresario progresista llamado Andry Rajoelina, del Tanora Malgache Nonora, una fuerza política que proclama a los cuatro vientos “la vía socialdemócrata al bienestar malgache”. El ex alcalde de la capital, Antananarivo, llegó al poder tras un golpe de Estado protagonizado por el ejército contra el anterior presidente Marc Ravalomanana en medio de una larga crisis de disturbios a lo largo de 2009.

Un poco de historia reciente no viene nada mal. Tras la independencia de 1960 Madagascar se sumó a la ola de radicalización socializante africana de los tiempos de Guerra Fría. Tsirana se mantuvo en el gobierno hasta 1972, fecha en que la oposición de importantes sectores de la población a su política de supeditación a la política francesa le forzó a dimitir, entregando la dirección provisional del gobierno a su hombre de confianza, el general Ikus Ramanantsoa, quien se comprometió a iniciar una política más nacionalista. Tres de años después, Ramanantsoa renunció de su puesto y fue nombrado el Comandante Didier Ratsiraka como cabeza de estado.

Ratsiraka era marxista-leninista y era apodado “el Capitán Rojo”. Pronto se unió a la Unión Soviética y se amigó con la Revolución Cubana de Fidel Castro. Ratsiraka promovió la realización de elecciones para la Asamblea Nacional en 1977, elecciones en las que sólo participaría el único partido legal, Vanguardia de la Revolución Malgache (AREMA). Se nacionalizó la economía, el comercio exterior, se decretó una reforma agraria, granes planes de alfabetización y planes quinquenales para el desarrollo de la industria de manufacturas ligeras. Con ayuda de Moscú y La Habana Ratsiraka llevó a cabo su plan socialista, que además apoyó a los rebeldes sudafricanos, namibianos y zimbabuenses contra los regímenes racistas de África Austral.

Andry Rajoelina, el actual presidente socialdemócrata y empresario católico de Madagascar desde el 19 de enero de 2019, también estuvo en el cargo desde el 17 de marzo de 2009 hasta el 25 de enero de 2014. Fue elegido en diciembre de 2018 para otro mandato presidencial.​ Antes era el alcalde de la capital, Antananarivo y llegó al poder tras un golpe de Estado protagonizado por el ejército contra el anterior presidente Marc Ravalomanana en medio de una larga crisis de disturbios a lo largo de 2009.

En el decenio de 1980 la ayuda soviética mermó y Ratsiraka fue abandonando su socialismo de juventud. En el año 1982 en las siguientes elecciones legislativas, se permitió la participación en las misma a un nuevo partido, el Movimiento Nacional para la Independencia de Madagascar (MONIMA), pero el presidente Ratsiraka fue reelegido, quien prometió “liberar la economía”. El giro burgués estaba en marcha en Madagascar.

En febrero de 1989, el general Amina Rakotoarijaona, después de diez años como primer ministro, renunció de su cargo, siendo sustituido por el Coronel Ihak Ramahatra, perteneciente a la realeza merina. En mayo de ese mismo año, se celebran elecciones presidenciales y Ratsiraka vuelve a ser reelegido. A mediados de 1991, el descontento de la población contra el gobierno, a quien responsabiliza de la desastrosa situación económica desde su aceptación de las propuestas del FMI y de representar sólo los intereses de la oligarquía merina, estalla en numerosos motines populares que son reprimidos duramente por el ejército, con centenares de muertos entre los manifestantes. Esta represión militar divide al propio ejército y una parte de éste, apoyada por los franceses, exige el abandono del presidente. Ratsiraka no dimite, pero se ve obligado a pactar en octubre de 1991, la formación de un “Gobierno de Transición” que asume el compromiso de preparar la celebración de elecciones libres en noviembre de 1992.

En febrero de 1993, los votos acaban con los 18 años de gobierno de Ratsiraka, siendo elegido nuevo presidente el profesor de medicina, Albert Zafy, representante de la plataforma de la oposición Comité des Forces Vives (CFV), quien forma un gobierno encargado de la “Transición a la Tercera República”. Pero Zafy, que no supo depurar una administración fiel al anterior presidente, no logró a penas mejorar la situación del país y, ante la desilusión general de la población que en gran parte se abstuvo de participar en las siguientes elecciones, perdió su posición y permitió que el eterno Ratsiraka volviera, en 1996, de nuevo a la presidencia.  De nuevo, la aceptación de los planes impuestos por el FMI no serviría en los años siguientes para que el gobierno de Ratsiraka sacara al país de la mala situación económica general ni para que una gran parte de la población que vivía por debajo de los niveles de pobreza cambiaran su situación. Nuevamente, el descontento fue aumentando, al tiempo que aumentaba la popularidad de Marc Ravalomanana, alcalde de Antananarivo, que venía a representar la alternativa al mal gobierno de Ratsiraka.

El hambre azota a 1,3 millones de personas en el sur de Madagascar

Cuando en diciembre de 2001, ambos se enfrentaron en las elecciones presidenciales, Ratsiraka no reconoció el triunfo de Ravalomanana, autoproclamándose ambos vencedores de las elecciones. Aunque el gobierno formado en febrero de 2002 por Ravalomanana fue rápidamente reconocido por la comunidad internacional y Ratsiraka y sus fuerzas abandonaron la capital para refugiarse en la ciudad portuaria de Tamatave, los sabotajes constantes realizados por la gente de Ratsiraka obligaron a la realización de unas nuevas elecciones que zanjaran la situación, elecciones que en diciembre de 2002 dieron de nuevo el triunfo a Ravalomanana.

Desde la consolidación del poder por parte de Ravalomanana, el país ha conseguido alcanzar unas cotas muy altas de crecimiento económico para el empresariado merina, apoyado por ayudas muy cuantiosas de instituciones internacionales como el Banco Mundial.En enero de 2009 comenzaron unas protestas masivas contra el gobierno y sus planes de ajuste. ​ La violencia enfrentó al entonces presidente Ravalomanana con Andry Rajoelina, alcalde de la capital, Antananarivo. ​Rajoelina movilizó a sus partidarios para que salieran a las calles de Antananarivo a exigir la destitución de Ravalomanana, a causa de su supuesto estilo de gobierno “populista” y en contra de su política económica y de concesión de tierras agrícolas a consorcios extranjeros.

Rajoelina en el poder ahora fue resistido por la Unión Africana y la Unión Europea, trató de establecer lazos con China, pero también con Estados Unidos. Admirador de Joseph Biden y Kamala Harris, Rajoelina busca congraciarse con “la ola progresista yanqui”. Pero pronto Rajoelina se convirtió en otro fiasco. Se acercó al FMI, al Banco Mundial y el Banco Africano de Desarrollo, y buscó inversiones de la Unión Europea y Estados Unidos. En la actualidad, Madagascar es uno de los países más pobres del mundo y, además, su zona meridional vive una devastadora hambruna que afecta a más de un millón de personas.

Pueden culpar al cambio climático por lo de la sequía de Madagascar. Pero las políticas neoliberales de los últimos 40 años han llevado al país a esta pobreza que hoy explota. Rajoelina nada hace por la situación y busca vender materias primas del país a los mercados occidentales (algodón, sorgo y ñame). El capitalismo malgache destruye al país y agrava la situación en el sur del país con esto del cambio climático.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Mandela

Mandela

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

Nació el 18 de julio de 1918 en Mvezo, un caserío a orillas del río Mbashe en el distrito de Umtata, capital de la región de Transkei, actualmente integrada en la provincia del Cabo Oriental. Perteneciente al clan Madiba de la etnia xhosa y uno de los trece hijos tenidos con una de sus cuatro esposas por un consejero principal de la Casa Real Thembu, a su vez nieto de rey (Ngubengcuka, fallecido en 1832) aunque sin derechos dinásticos.

Recibió la educación primaria en una misión wesleyana (metodista) próxima al palacio de su padrino adoptivo y en el Clarkebury Boarding Institute de Engcobo, y la secundaria en la Healdtown Methodist Boarding School de Fort Beaufort. Su profesora de primaria, una misionera británica, le puso el nombre anglófono de Nelson, el cual adquirió validez a efectos legales.

En 1939, tras completar la instrucción escolar, propia de un vástago de la nobleza xhosa, que parecía encaminada a convertirle en el funcionario y cortesano que había sido su padre, Mandela marchó a la ciudad de Alice para titularse en Derecho en el Fort Hare University College, una institución académica reservada a estudiantes no blancos. Allí conoció entre otros a Oliver Tambo, en lo sucesivo estrecho amigo y camarada.

En 1944 ingresó en el Congreso Nacional Africano (ANC), un movimiento de lucha contra la opresión de los negros sudafricanos. Mandela fue uno de los líderes de la Liga de la Juventud del Congreso, que llegaría a constituir el grupo dominante del ANC; su ideología era un socialismo africano: nacionalista, antirracista y antiimperialista.

Después de la creación del Partido Nacional Sudafricano en 1948, con su política de segregación racial, (el Apartheid), Mandela cobra importancia dentro del Congreso Nacional Africano, especialmente en la Campaña de desobediencia civil de 1952, y el Congreso del Pueblo de 1955, en el que la adopción de la Carta de la Libertad provee el programa principal en la causa contra el Apartheid.

Durante esta época, Mandela y el abogado Oliver Tambo dirigen un despacho de abogados que proporciona consejo legal de bajo costo a muchos negros que de otra manera no hubieran tenido representación legal.

En 1962 fue arrestado y más tarde condenado por sabotaje, además de otros cargos, a cadena perpetua. Estuvo 27 años en la cárcel, la mayoría de los cuales estuvo confinado en la prisión de Robben Island.

En la cárcel Mandela estudió por correspondencia a través del programa externo de la Universidad de Londres, obteniendo el grado de Licenciado en Derecho. Fue nombrado para el cargo de Rector de la Universidad de Londres en las elecciones de 1981, pero ganó la Princesa Anne.

Uno de los aspectos menos conocidos de su cautiverio fue la falsa operación de fuga que el Servicio Secreto Sudafricano preparó en 1969. El verdadero objetivo era asesinar a Mandela bajo la apariencia de una recaptura. Pero el Servicio de Inteligencia Británico tuvo conocimiento del complot y frustró toda la operación. El agente secreto inglés Gordon Winter lo narra en su libro de memorias Inside Boss, publicado en 1981.

En marzo de 1982 Mandela fue transferido de la isla de Robben a la prisión de Pollsmoor, junto con otros altos dirigentes del ANC: Walter Sisulu, Andrew Mlangeni, Ahmed Kathrada y Raymond Mhlaba.

En 1988 Mandela fue trasladado a la prisión Víctor Verster, permaneciendo allí hasta su liberación. Diversas restricciones fueron levantadas y Harry Schwarz pudo visitarlo. Schwarz, amigo de Mandela, lo conocía desde la universidad cuando fueron compañeros de clase.

A lo largo del encarcelamiento de Mandela, las presiones locales e internacionales sobre el gobierno de Sudáfrica para dejar a Mandela en libertad, fueron notorias y en 1989, Sudáfrica llegó a una encrucijada cuando el Presidente Botha sufrió un derrame cerebral y fue sustituido por Frederik Willem de Klerk. De Klerk anunció la liberación de Mandela en febrero de 1990 y abrió el camino para desmontar la segregación racial, convirtiéndole en su principal interlocutor para negociar el proceso de democratización.

Tras su liberación el 11 de febrero de 1990, Mandela lideró a su partido en las negociaciones para conseguir una democracia multirracial en Sudáfrica, lo que se consiguió en 1994. Mandela ganó las elecciones y fue presidente desde 1994 hasta 1999. Recibió más de 250 premios y reconocimientos internacionales durante cuatro décadas, incluido en 1993 el Premio Nobel de la Paz.  Gran amigo de Cuba y de Fidel Castro. En 1991, tras su liberación, visitó la Isla y en un discurso, el 26 de julio de 1991 en Matanzas, agradeció la solidaridad y apoyo de Cuba a África durante décadas y su contribución al fin de la política del Apartheid en África del Sur.

Tras una larga lucha contra una enfermedad pulmonar, contraída tras 27 años en prisión, falleció el 5 de diciembre de 2013, a la edad de 95 años.

Lumumba de los pueblos

Lumumba de los pueblos

TIEMPO DE LECTURA: 3 min.

Buscó la descolonización del Congo y destruir totalmente el poder colonialista europeo presente en África, erradicar el ultraje y el expolio que durante siglos había sufrido el continente.

Siendo trabajador de Correos, Lumumba comenzó a organizar un sindicato de trabajadores y fue detenido y encarcelado por los colonialistas belgas en 1955. Tras su puesta en libertad, dos años más tarde, comenzó a relacionarse con el movimiento independentista. En 1958 logró agrupar a la mayoría de las fuerzas progresistas en un partido panafricanista semilegal: el Movimiento Nacional Congoleño (MNC), primer partido político nacional, convirtiéndose rápidamente en el principal dirigente independentista del país. El MNC se dedicó a superar las diferencias tribales y regionales, y crear una organización independiente y unificada, frente a las ambiciones imperialistas de dividirlas en áreas de influencia y crear varios estados independientes. 

En diciembre de 1958, se celebró en Accra, actual Ghana, la Conferencia de los Pueblos de África, y el movimiento de liberación congoleño estuvo representado por Lumumba. Al regresar a su país, habló ante una multitud en Leopoldville, actual Kinshasa, y en un emotivo discurso exigió la independencia del Congo. Seguidamente se produjeron disturbios en la ciudad y Lumumba escapó, pero fue detenido más tarde por la policía colonial y considerado responsable de los desórdenes. El gobierno colonial belga lo condenó, acusado de sedición y lo encarcelaron nuevamente, pero la movilización popular hizo que lo liberaran en 1960.

El MNCL y sus aliados ganan las elecciones organizadas en mayo y, el 23 de junio de 1960, Lumumba se convierte en el primer Primer Ministro del Congo independiente.  El 23 de junio formó un gobierno de coalición con el traidor Joseph Kasavubu, como presidente, y él como primer ministro, para proclamar la independencia el 1 de julio de 1960. Debido a que el gobierno belga deseaba seguir controlando la riqueza minera del país, apoyó la escisión de Katanga y Kasai del Sur, implantando gobiernos títeres en dichos territorios. El Gobierno de Patrice Lumumba solicitó la ayuda norteamericána, no siendo siquiera recibido por el presidente de EE.UU., lo que motivó el acercamiento a la Unión Soviética que proporcionó transporte y asesores militares con el objeto de controlar la situación en las provincias separatistas. Lumumba negó repetidamente tener ideología comunista alguna.

 La CIA, el servicio de inteligencia belga, y otras potencias trabajaban día y noche para mantener en el poder a los congoleños leales al imperialismo. Promovieron las sublevaciones y fomentaron otros movimientos secesionistas. Con el pretexto de proteger a la población belga, Bélgica envió tropas a Katanga, intentando sostener al gobierno secesionista de Tshombé por la fuerza. Ante esta situación, el gobierno de Kinshasa recurrió a las Naciones Unidas para expulsar a los belgas y ayudar a restaurar el orden. Las tropas belgas se negaron a evacuar el país y continuaron apoyando la secesión de Katanga. LaONU envió tropas, pero éstas no sólo se negaron a intervenir en apoyo del gobierno central, sino que intensificaron la desestabilización del nuevo gobierno.

 Las potencias imperialistas reaccionaron presionando al Presidente Joseph Kasavubu para que acabara con Lumumba, cosa que hizo el 5 de septiembre de 1960, destituyéndole del gobierno ilegalmente y reemplazándolo. Lumumba se negó a abandonar el cargo y destituyó a su vez a Kasavubu. El 14 de septiembre, nueve días después de su destitución, el coronel Joseph Mobutu Sese Seko, jefe del ejército, tomó el control político en la capital tras un golpe de estado y desató una ola de represión contra las organizaciones políticas. A los dos meses, Mobutu devolvió el poder a Kasavubu y se autodesignó comandante en jefe de las fuerzas armadas.

Asesinado el 17 de enero de 1961 por una conspiración organizada por el gobierno de Bélgica, con la complicidad de los Estados Unidos, de Gran Bretaña y de las Naciones Unidas. Un equipo de policías belgas desenterró el cadáver y lo disolvió con el ácido sulfúrico que proporcionó una compañía minera. Cuarenta años después el parlamento belga admitió su responsabilidad en el asesinato en una sesión celebrado en noviembre de 2001.

Eswatini, la pequeña monarquía africana en crisis

Eswatini, la pequeña monarquía africana en crisis

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

Desde 1968 hasta el año 2018, este pequeño reino se llamaba Swazilandia, “Tierra de los Swazi”. Es un pequeño estado soberano sin salida al mar situado en África Austral o del Sur, en las estribaciones orientales de los montes Drakensberg, entre Sudáfrica y Mozambique, cuya forma de gobierno es la monarquía absoluta. Su territorio está organizado en cuatro distritos. Su capitalidad está formada por dos ciudades: Mbabane, sede administrativa y Lobamba, sede del poder real y legislativo. La ciudad más poblada es Manzini.

En un principio el país estuvo bajo el protectorado de Transvaal y, tras la guerra de los bóeres en 1906, estuvo bajo el protectorado de Gran Bretaña, bajo el Alto Comisariado de África del Sur. A partir de 1961, el cargo de Alto Comisario de África del Sur estuvo ejercido por el Embajador del Reino Unido en la República de Sudáfrica.  Existían dos consejos: uno que representaba los intereses de los europeos atraídos por las minas de oro, estaño y de diamantes del país; y el Consejo Nacional Swazi, que defendía los de la población nativa. En 1963 se instituyó un consejo legislativo electivo que obtuvo la autonomía interna en 1967. El partido monárquico, Movimiento Nacional Imbokodvo, ganó todos los escaños y su líder, Makhosini, fue nombrado primer ministro.

El rey Mswati III de Eswatini, polémico, dictatorial y ¿exiliado?

La elite bantú de los swazi, emparentada con los ancestrales zulúes sudafricanos, se convirtió, pues, en la garante del orden contra otros pueblos. Hoy gobierna el rey Mswati III, quien ostenta el trono desde 1986. Sucedió a su padre Sobhuza II, de la Casa de Dlamini, histórica elite nobiliaria bantú de guerreros expansionistas, quien en 1968 comenzó a ser el rey de Swazilandia. Hasta 1973 todo estaba bien, ya que los grupos tribales bantúes acordaron formar una especie de “monarquía constitucional” al estilo inglés. Pero Sobhuza, con apoyo de Occidente, tomó el poder en un golpe de Estado y fundó una férrea monarquía dictatorial, con el fin de frenar el avance de los liberales, los comunistas y los antitradicionalistas. Las fuerzas políticas opositoras fueron perseguidas y la Casa de Dlamini se apoderó de todo.

El Rey SobhuzaII continuó con la práctica tribal de tener varias esposas. Este rey tuvo 70 esposas, que le dieron 210 hijos entre 1920 y 1970. Muchos de ellos están vivos hoy en día. Gran Bretaña apoyó al régimen de Sobhuza II y lo asesoró en todo. La monarquía de Swazilandia se puso del lado de Occidente en tiempos de guerra fría y mantuvo una fuerte crítica hacia las luchas de liberación nacional en Angola, Zimbabwe, Sudáfrica y Mozambique. Inversiones británicas y estadounidenses para explotar los ricos minerales preciosos del país crearon una especie de trampolín para la formación de una burguesía local asociada a la monarquía. También Occidente le armó una guardia pretoriana al rey anticomunista.

Protestas en las calles del reino de Eswatini contra la monarquía de Mswati III

En 1986 fue sucedido por su hijo Mwsati III. Fue coronado príncipe en septiembre de 1983 y rey el 25 de abril de 1986 (a la edad de 18 años y 6 días, el rey más joven que tuvo nunca el país). El rey y su madre, cuyo título es Ndlovukazi o Gran Elefanta, gobiernan juntos.

El gobierno de MswatiIII ha sido criticado por ignorar los crecientes problemas de la nación mientras él vive lujosamente, sacrificando la salud de su nación a su confort personal. Esto incluye la compra de una flota de limusinas, un jet de lujo (que costó un cuarto del presupuesto nacional), y la construcción y renovación de palacios para albergar a sus muchas esposas. Además, en el pasado ha restringido las libertades civiles y la libertad de expresión.  Cerca de las iglesias evangélicas, prohíbe el divorcio y el uso de minifaldas.

Mswati III tiene actualmente 14 esposas. Las esposas son elegidas por él mismo, y cualquier mujer virgen puede aspirar a ser esposa del rey. En agosto de 2005, 50.000 mujeres desfilaron ante Mswati III para intentar ser elegidas.

El 19 de abril de 2018, el rey Mswati III anunció que el país dejaría de ser conocido por su nombre colonial, pasando a llamarse oficialmente Eswatini,que el gobierno español y la Unión Europea adaptaron, a la lengua española, como Esuatini.​ Una de las razones, es para marcar el 50º aniversario de la independencia del país; aunque también, en parte, para evitar que el nombre del país fuese confundido con el de Suiza.

En el reino de Eswatini hay firmes colectivos de identidades plurisexuales que protestan contra el fundamentalismo cristiano evangélico adoptado por la monarquía

Desde 1992 que vienen surgiendo grupos que piden más democracia en el reino. No fue fácil. Sin embargo, en las elecciones legislativas del 21 de octubre de 2003, los partidos políticos habían sido nuevamente ilegalizados, pudiendo solo ser elegidos aquellos ciudadanos no relacionados con ningún partido político.

Esuatini es principalmente rural y es uno de los países más pobres del mundo (el 63% de su población vive por debajo del umbral de pobreza), Un círculo económico de 15.000 empresarios se lleva la mayor parte de la riqueza del país. Este círculo incluye a inversores sudafricanos que vinieron a Esuatini para encontrar una mano de obra tres veces más barata y a un grupo de empresarios blancos que heredaron de los colonos británicos.

Pero el pueblo se cansó. Masivas protestas surgieron en el país. Desde sectores de la oposición y medios de comunicación aseguran que en la noche del lunes 28 de junio pasado, ante la oleada de protestas, el rey Mswati III tomó un jet privado para refugiarse en Johannesburgo, una de las capitales de Sudáfrica.

El rey estaría organizando el escape para el resto de su familia según una exclusiva de la televisión sudafricana SABC. La noticia es negada por el gobierno. Un portavoz oficial desde Mbabane, la capital, aseguró este martes que “el rey no ha huido del país a causa de los disturbios”.

Ubicación en el mapa de Eswatini

Las protestas sacuden al país, especialmente desde que se conoció su posible salida, donde los consejos locales o tinkhundla, cercanos al monarca, son los que nombran a los diputados convirtiendo las elecciones en una farsa. El gobierno ordenó este martes la imposición de un toque de queda y el cierre de las escuelas para frenar la ola de protestas contra Mwsati III.

Las medidas fueron anunciadas por el primer ministro interino, Themba Masuku, asegurando que las mismas responde a la necesidad de poner normas para controlar la expansión de la variante delta del coronavirus, buscando quitar importancia a las manifestaciones.

Las primeras manifestaciones se remontan al pasado 8 de mayo, cuando Thabani Nkomonye, un estudiante de 25 años, murió en condiciones que no fueron aclaradas por las autoridades y su cuerpo no apareció hasta cinco días después. La explicación de la policía fue que había sufrido un accidente de coche.

La Unión Nacional de Estudiantes de Suazilandia convocó una manifestación de repulsa por lo que calificaron como un “asesinato”, y comenzó una campaña en redes sociales acusando a la policía de la muerte de Nkomonye.

La lucha de las diversidades en Eswatini

En esas manifestaciones otro estudiante, Phiwayinkosi Dlamini, recibió el impacto de una pelota de goma en el ojo y esta acción desató la ira de los jóvenes de la Universidad de Esuatini (UNESWA) que salieron a la calle desconociendo la prohibición de manifestar decretada por el rey.

Las protestas contra el monarca se suceden desde hace varios días, pero alcanzaron mayor intensidad desde el fin de semana. Los manifestantes claman contra la brutalidad policial con la que se reprime la disidencia en el pequeño reino del sur de África.

Junto a la falta de derechos y libertades a nivel político, el país afronta altos niveles de pobreza y alta prevalencia de problemas sanitarios como la tuberculosis y el VIH.Alrededor del 40 por ciento de la población vive con menos de 1,9 dólares al mes, según datos del Banco Mundial, en un país donde los más afectados son los jóvenes (el 37% de la población tiene menos de 15 años), que han salido a las calles para enfrentarse con las fuerzas de seguridad.

Esuatini, el pequeño reino del sur de África vive uno de sus momentos más críticos. ¿Despertó el pueblo? En julio se prometen nuevas protestas contra la monarquía que muchos creen moribunda. El tiempo dirá.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Liberia bajo la presidencia de un ex astro del fútbol

Liberia bajo la presidencia de un ex astro del fútbol

TIEMPO DE LECTURA: 9 min.

Nacido en 1966 en una familia de clase trabajadora en los suburbios de Monrovia, la capital de Liberia, el ex astro del fútbol George Weah llegó a trabajar como técnico en la compañía nacional de telecomunicaciones. Pero lo que le permitió tener una vida completamente distinta a la de los 4,7 millones de liberianos fue su talento para jugar al fútbol. En 1988, a los 22 años, Weah ingresó a la elite del fútbol mundial.

George Weah, presidente actual de Liberia

Pasaría al París Saint-Germain y en 1995, el año más importante de su carrera, al Milan de Italia. La combinación de potencia goleadora con técnica y destreza lo volvieron el delantero del momento en Europa. Esa temporada se convirtió en el primer y hasta ahora único jugador africano en ganar el Balón de Oro que entrega la revista France Football al mejor jugador del mundo.

Weah jugó dos años en Inglaterra, regresó a Francia para jugar en el Marsella y luego se mudó a Emiratos Árabes, donde se retiró en 2003, jugando para el Al-Jazira. El único sueño que no pudo cumplir como futbolista fue jugar un mundial con su país. Lo intentó en numerosas ocasiones, pero lo máximo que llegó a disputar fue una Copa Africana de Naciones, sin mucho éxito.

Liberia tuvo sus inconvenientes para poder tener una regular participación en los campeonatos de fútbol organizados por FIFA. Junto a Etiopía, Liberia fue uno de los países que no cayó bajo el control del yugo colonial blanco orquestado por el Congreso de Berlín de 1884-1885. Pero no fue un país con pasado tradicional africano, sino que fue fundado en 1821 por colonos norteamericanos libertarios, como resultado de un plan para financiar la emigración y afincamiento de los esclavos liberados de Estados Unidos. Se unieron a ellos unos 6000 africanos, liberados de los barcos de esclavos por patrullas británicas y estadounidenses. En 1847, Liberia declaraba su independencia con capital en Monrovia (en honor al presidente estadounidense James Monroe, el de la frase “América para los americanos”). La nueva nación no pudo controlar a las tribus locales del interior selvático y recién en 1915 se las sometió con ayuda de marines estadounidenses.

Liberia fue un país independiente, pero siempre bajo tutela económica de Estados Unidos. En 1927, la compañía Firestone inició un programa de plantaciones de caucho. Aparecieron los trabajos forzados para un proletariado liberiano en crecimiento demográfico, que no dudó en sindicalizarse en 1930 para exigir derechos laborales. Liberia fue uno de los países fundadores de las Naciones Unidas y en tiempos de Guerra Fría estuvo del lado de Estados Unidos.

La economía desde 1950 se diversificó un poco, pero siempre orientada a la exportación de materia prima. El caucho representaba siempre el 15 % de su exportación, de las que casi el 45 % corresponden a Firestone. El mineral hierro supuso un 75 % de las exportaciones en la década de 1970. Pero el hallazgo de yacimientos de minerales fue una maldición para Liberia. También el petróleo. Las elites liberianas empezaron a pelear por la rentabilidad y la inestabilidad política se hizo presente. Luego estalló en una guerra civil en 1989.

Liberia en el mapa africano

En septiembre de 1990 el presidente golpista Samuel Doe (en el poder desde 1980) fue depuesto y asesinado por las fuerzas de la facción encabezada por Yormie Johnson y miembros de la tribu gio. Pero no todo se calmó. Un pistolero y matón llamado Charles Taylor fue elegido presidente en las elecciones de 1997, tras encabezar una sangrienta insurrección. El régimen de Taylor fue uno de los más sanguinarios de Liberia. En 1998 el gobierno de Taylor intentó asesinar al activista por los derechos de los niños Kimmie Weeks, por un informe que publicó sobre la instrucción militar a menores. Taylor condujo al país a una segunda guerra civil en 1999. Se calcula que más de 200.000 personas perecieron en las dos guerras civiles. El conflicto se intensificó a mediados de 2003 y la lucha se desplazó hasta Monrovia, la capital.

La disputa era por los minerales y las multinacionales occidentales financiaron a “señores de la guerra” que combatían a Taylor. Pero también al autócrata presidente liberiano. No importaba nada, el que ganaba debía garantizar la extracción de minerales, petróleo, madera de la selva y caucho. En 2002 surgió el movimiento Mujeres de Liberia por la Paz, coordinado por Leymah Gbowe​ y en el que participaron miles de mujeres cristianas y musulmanas que pedían pacíficamente la paz. Sus representantes se reunieron con el presidente Taylor y lograron que concluyese con éxito la conferencia de paz que en 2003 puso fin a la guerra. Taylor se fugó para Nigeria.

Con las tropas de la ONU y de países africanos occidentales como escenario, Liberia celebró unas elecciones “pacíficas” en 2005. Se presentaron 23 candidatos a estas elecciones, en las que se esperaba que el astro futbolero George Weah, además embajador de UNICEF y miembro de la etnia Kru, dominara el voto popular. Pero no lo logró. El 8 de noviembre de 2005 se declaró que Johnson-Sirleaf, una economista formada en Harvard, había ganado los comicios. Johnson-Sirleaf vivió gran parte de su vida en Estados Unidos, por lo que se la ha acusado de desconocer la realidad liberiana desde dentro y de haber ganado las elecciones en forma fraudulenta con el apoyo manifiesto de Washington. Lo único que hizo de forma impactante fue pedir un juicio contra Taylor. Al viejo dictador excéntrico se le acusa de haber dirigido, formado y armado a los rebeldes del Frente Revolucionario Unido (RUF) de Sierra Leona a cambio de diamantes en bruto, comenzando una guerra que dejó 120.000 muertos. Además es juzgado por muertes, violaciones y por haber usado niños soldado. Durante el juicio, el expresidente afirmó que nunca tuvo en su poder diamantes en bruto, declaración controvertida pues la modelo Naomi Campbell aseguró haber recibido por parte de dos hombres no identificados tres diamantes en bruto durante una cena en la que estuvo Charles Taylor. Weah también se hizo eco del juicio y pidió justicia, renovando su sueño de ser presidente de Liberia.

El 10 de octubre de 2017 se celebraron nuevas elecciones presidenciales. Los candidatos que lograron alcanzar la segunda vuelta fueron Weah y el oficialista Joseph Boakai. En dicha segunda vuelta, celebrada el 26 de diciembre de ese año, Weah se impone ampliamente a Boakai, logrando alcanzar al segundo intento la presidencia de su país natal. Sueño cumplido.

Protestas populares en Monrovia, capital de Liberia, contra el presidente Weah

Todo parecía panacea para Liberia con la llegada a la presidencia de uno de sus hijos predilectos. Exitoso, multimillonario, filántropo, embajador de UNICEF y bancado por una gran cantidad de sponsors, Weah se preparaba para la presidencia de su vida. Para cientos de miles de jóvenes era la personificación de una utopía de superación. Haber crecido pobre en Monrovia y abrirse camino para entrar en el escenario mundial lo hizo una figura especialmente popular entre los jóvenes pobres de las zonas urbanas, un factor importante en un país donde más del 60% de la población tiene menos 25 años y casi la mitad vive en la capital o en la región circundante.

Pero todo fue un sueño. Nada más. Weah convirtió a Liberia en un club de fútbol. Es decir, se manejaba como un gerente de un club y no como mandatario de una nación. Estados Unidos lo asesoró y recibió ayuda de la Unión Europea, que prácticamente le nombraron los ministros y asesores técnicos para manejar al país. Y vinieron los planes de ajuste del FMI y del Banco Africano de Desarrollo para Liberia. Weah decía que había que “ser austeros”.

En 2019 estalló la bronca popular. Weah hizo una mala jugada. En junio del año 2019, comenzaron las protestas contra su gobierno por la dramática crisis económica que atraviesa el país y su controversial manejo de las finanzas públicas. También se lo acusa de favorecer a amigos y allegados empresariales.

En 2020 vino el giro autoritario de Weah. Otra mala jugada. La policía respondió con gases lacrimógenos y cañones de agua a los miles de manifestantes que salieron a expresar su enojo el 7 de enero de 2020 en Monrovia. Además, cerró la radio de Henry Costa, uno de los referentes de las movilizaciones, que se fue del país denunciando persecución política.

Weah se convirtió en un presidente casi dictatorial. Sólo lo banca Estados Unidos. No generó el crecimiento económico ni el trabajo que los liberianos más pobres ansían desesperadamente. No erradicó la corrupción y no fue totalmente transparente con respecto a sus propias finanzas, ni proporcionó los recursos y el apoyo necesarios para que la Comisión Anticorrupción pueda hacer su trabajo. Su gobierno reaccionó a la defensiva ante las protestas. En lugar de reconocer las faltas o de entablar un diálogo abierto con los opositores, intentó reprimirlos y aparentemente ha utilizado recursos del Estado para acosarlos a ellos y a los medios de comunicación.

Weah se convirtió en un presidente autocrático en Liberia, apoyado por Occidente

Weah tampoco ha sido capaz de atraer los mismos niveles de inversión y se enfrenta a acusaciones similares de corrupción de presidente anteriores de Liberia, con el desempleo y otros desafíos socioeconómicos todavía persistentes, y sin más fuerzas de paz para dar estabilidad. Weah estudió administración de negocios en la Universidad DeVry de Miami. Pero eso no fue suficiente. Weah nombró en su gobierno a individuos que formaban parte de la antigua elite. También debe asegurarse de que los estilos de vida de quienes lo rodean estén a la altura de las expectativas de un país con una economía pobre como Liberia. Para ser claros, no se puede ver a Weah y a su círculo íntimo conduciendo autos importados caros y dando fiestas fastuosas, mientras la economía está funcionando mal. Las privaciones llevarán a muchos más liberianos a las calles si creen que las elites no comparten su sufrimiento.

Weah gobierna sobre un volcán. Liberia es uno de los países más pobres del mundo. Tiene un PIB per cápita de apenas 688 dólares, bajo incluso para los estándares africanos. Su Índice de Desarrollo Humano es de solo 0,465 y se ubica en el puesto 176 a nivel mundial. Solo 13 países, todos del mismo continente, tienen un desarrollo menor, según las estadísticas del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. En 2018, primer año del ex futbolista como presidente, se registró una desaceleración y la economía creció 1,2 por ciento. Lo más dramático es que el freno de la actividad económica se conjugó con una disparada de la inflación. Es la séptima más alta del planeta, con un 30 % anual. Las finanzas públicas están en ruinas y miles de empleados públicos cobran con semanas de retraso. Al mismo tiempo, el sistema financiero está comprometido y ya hay bancos que no están en condiciones de entregar los depósitos a sus clientes. Liberia se parece a la Argentina del año 2001.

Un verdadero golazo en contra el de Weah para su país. Esperanzas de cambio, marketing puro y sólo un sueño de Weah que convirtió en pesadilla para el pueblo de Liberia. El clima de guerra civil no se ha ido del país. Las cicatrices de la era de los “señores de la guerra” y los “diamantes de sangre” están muy presentes. Y Weah no sabrá gambetear si sigue siendo un títere de las multinacionales, Estados Unidos, la Unión Europea y el FMI.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Eduard Paz
Eduard Paz

Proveniente del sur, me instalé en la ciudad de las diagonales. Fiel pensante que la política el deporte van de la mano.  Siempre me vas a tener al servicio de la comunicación del pueblo y su deporte.

Ruanda, entre el genocidio, la memoria y el covid-19

Ruanda, entre el genocidio, la memoria y el covid-19

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

En tiempos de la pandemia, pocos casos se conocen de África Subsahariana. Quizá haya noticias como la muerte del presidente de Tanzania, quien ha negado al covid-19 en su país. O que surgió una nueva cepa contagiosa del covid-19 en Sudáfrica y que ha puesto en jaque a las estructuras sanitarias de algunos países. Pero de Ruanda nadie se esperaba que sea una de las naciones pobres en combatir con eficacia a la pandemia dentro de sus fronteras. Parece que Ruanda se destaca internacionalmente, incluso entre otras naciones africanas, como un ejemplo de gestión contra el covid-19, con 322 muertos y una población de 12,6 millones de habitantes.

Ruanda confirmó su primer caso de covid-19 el 13 de marzo de 2020 y, desde entonces, acumula alrededor de 24.000 casos, de los cuales 22.000 corresponden a pacientes recuperados y los 322 fallecidos ya mencionados. Frente a los 567 mil fallecidos que contabiliza por ejemplo Estados Unidos, los 371.000 de Brasil o las 212.000 víctimas mortales del covid-19 de México, Ruanda parece haber encontrado una alternativa para amortizar el impacto de la enfermedad que azota al mundo.

Se dice que Ruanda aplicó unas duras restricciones, con políticas de una cuarentena extensa en casi todo el año 2020, pero también fortaleciendo el sistema comunitario de salud. Hasta han usado “médicos robots” que atienden a pacientes de covid-19 en algunos sanatorios. Estos robots ayudan a medir varios signos vitales de los pacientes infectados, les sirven comida y limpian los hospitales.

Chan… Presidente de Ruanda Paula Kagame con Macri en Buenos Aires en la cumbre del G20 de 2018.

El país es gobernado por un ex señor de la guerra, el excéntrico Paul Kagame, uno de los fundadores de la guerrilla llamada Frente Patriótico del Pueblo de Ruanda en 1987.  Kagame visitó Argentina en el marco de la famosa Cumbre del G-20 de Buenos Aires, como representante de África, y fue recibido por Mauricio Macri. Desde 2003 Kagame se erigió como el “hombre fuerte” de África Subsahariana. Pero ha sido acusado de violador de derechos humanos y de ser un “dictador” en el marco de la lucha contra el covid-19. El enfoque de Ruanda de su estrategia pandémica ha atraído importantes críticas de grupos como Human Rights Watch, que han condenado las “tácticas autoritarias del gobierno para hacer cumplir las medidas de salud pública”.

Lo que hay que tener en cuenta es que Kagame pertenece a la etnia de los Tutsi, que siempre ha sido considerada como “rival” del pueblo Hutu. Pero a este ex señor de la guerra mucho no le agradó que sea atacado por Occidente. Mucho menos por Francia. El lunes 19 de abril pasado, mediante un informe, el gobierno de Kagame informó que Francia “tiene una responsabilidad importante” por permitir el genocidio de 1994 en Ruanda y han condenado que París aún se niegue a reconocer su participación en la tragedia. Este informe, encargado en 2017 por Kagame y realizado por el bufete de abogados Levy Firestone Muse —con sede en Washington— basa sus hallazgos en cientos de libros, procedimientos judiciales, investigaciones y esfuerzos periodísticos. Ruanda apunta el dedo acusador a los funcionarios franceses por armar, capacitar, equipar y proteger a los Hutu. Los franceses no prestaron atención al compromiso del régimen de el entonces presidente ruandés, Juvenal Habyariman con la deshumanización, la destrucción y la muerte de los Tutsis. Hace unas semanas, Francia publicó también una investigación en que la reconocía los fallos “abrumadores” por una actuación “ciega” del entonces presidente francés François Mitterrand respecto al genocidio ruandés.

Pero la historia del genocidio ruandés debe ser conocida en profundidad. Las “rivalidades étnicas” entre Hutu y Tutsi vienen de la época colonial, cuando desde fines del siglo XIX tanto Ruanda como Burundi se convirtieron en territorios belgas. Los Hutus son el grupo mayoritario, ya que el 90% de los ruandeses y el 85% de los burundeses son de este grupo. Culturalmente se trata de una división artificial, basada más en la clase social que en la etnicidad, dado que no hay diferencias lingüísticas o culturales entre los Hutus y los demás grupos étnicos de la zona, principalmente los Tutsis. Históricamente, sin embargo, había diferencias físicas, principalmente en la altura media. Los Hutus y los Tutsis comparten la mayoría la misma religión y lenguaje (la mayoría son católicos y de idioma bantú). Algunos estudiosos señalan también el importante papel que tienen los colonizadores belgas en crear la idea de una “raza Hutu” y una “raza Tutsi”.

Mapa de Ruanda

Si se nos permite hacer una historia antigua sobre estos pueblos, ayudará a comprender la actualidad. Los Hutus llegaron a la región de los Grandes Lagos de África alrededor del siglo I d.C., desplazando al grupo étnico de “pigmeos” llamados twa (en plural batwa). Los Hutus eran agricultores y dominaron la zona con una serie de pequeños reinos hasta el siglo XV. Se cree que a partir de esa época entraron los Tutsis en la zona desde Etiopía y conquistaron a los Hutus. La monarquía Tutsi sobrevivió hasta el fin de la era colonial en los años del decenio de 1950, usando y codificando los gobernantes belgas la división étnica para apoyar su dominio. Tras la caída de la monarquía Tutsi, la zona fue dividida en Ruanda y Burundi en el año de 1962, año de la independencia de ambas naciones. Los Tutsis, no obstante, permanecieron dominantes en Burundi mientras que los Hutus ganaron un cierto grado de control en Ruanda.

Y aquí sobrevino el caos. Desde 1962 hasta principios del decenio de 1990, se desató una cruenta guerra civil entre las elites Hutu y los campesinos empobrecidos Tutsi. Kagame entró en escena como el guerrillero Hutu luchaba para detener a las guerrillas campesinas Tutsi, que buscaban hacerse con el poder en Ruanda. Francia y Bélgica siempre apoyaron a la elite Hutu y vieron en Kagame un candidato para la estabilidad del pequeño país.

En octubre de 1990, el FPR irrumpió en Ruanda a exigir derechos para los Tusi frente a la invasión de Tutsi desde Burundi. Tres años más tarde, gracias a la crisis que azotaba al país, a la tensión con Burundi y gobiernos occidentales, además de la presión ejercida por el Fondo Monetario Internacional, el presidente Juvenal Habyarimana (que gobernada desde 1973 con apoyo francés) firmó los Acuerdos de Arusha (en Tanzania)​, dando fin a la guerra civil y creando un gobierno de transición compuesto por Hutus y Tutsis.

Escena del genocidio de 1994

Pero no fue así. En abril de 1994 el asesinato del general Habyarimana y el avance del FRP desencadenan una multitud de masacres en el país contra los Tutsis obligando a un desplazamiento masivo de personas hacia campos de refugiados situados en la frontera con los países vecinos, en especial el Zaire (hoy República Democrática del Congo). En agosto de 1995 tropas zaireñas intentan expulsar a estos desplazados a Ruanda. Catorce mil personas son devueltas a Ruanda, mientras que otras 150.000 se refugian en las montañas. Más de 800.000 personas fueron asesinadas y casi todas las mujeres que sobrevivieron al genocidio fueron violadas, además de que muchos de los 5000 niños nacidos fruto de esas violaciones fueron asesinados.

En 100 días, el 70 % de la población Tutsi de Ruanda fue exterminada y murieron muchos Hutus moderados que defendieron a sus vecinos o se negaron a dejar sus casas cuando se dio la orden de evacuación. En total, unas 800.000 personas de ambas etnias habrían sido asesinadas.

Kagame pateó el tablero y acusó a Francia. “Este informe complementa el de la Comisión Duclert (encargado por Francia) y profundiza en la revelación de la participación directa de los franceses en el período comprendido entre 1990 y 1994, así como en los años que siguieron al genocidio”, ha recalcado el canciller ruandés, Vincent Biruta. Parece que el Tutsi Kagame se quiere vengar por la ayuda que dio París al Hutu Habyarimana y a los exaltados Hutu que en 1994 engendraron uno de los genocidios de fines del siglo XX.

Kagame, en fin, no quiere que le arruinen su exitosa campaña contra el covid-19 y trata de alejar las acusaciones de violador de derechos humanos desde que es gobernante en 2003 en su Ruanda natal. Pero lo que no hay que olvidar que Kagame le abrió las puertas a China para la explotación de la riqueza mineral y forestal que hay en la pequeña Ruanda. Otro capítulo se abre.


Véase:
https://www.youtube.com/watch?v=lK4Zv6ThsWg
https://www.youtube.com/watch?v=pic_aDKT-GA
https://www.youtube.com/watch?v=UyzfTBIg7vA
https://www.youtube.com/watch?v=ok6XFjzr8tQ

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

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