“Exprópiese”, dijo y me conquistó

“Exprópiese”, dijo y me conquistó

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POR NICOLÁS DE LA IGLESIA

Mientras Donald Trump se esconde en un búnker abajo de la Casa Blanca en un país prendido fuego, mientras Ángela Merkel se fija cómo hacer para que el Deutsche Bank (el banco más grande de Alemania) no quiebre y se lleve a la rastra a toda la Unión Europea, y mientras Piñera y Bolsonaro cavan fosas comunes, Argentina se muestra como un faro en medio de una economía mundial en franca caída.

Sin ir más lejos, desde la Oficina de Países Bajos CPB para el Análisis de la Política Económica, ven azorados como el comercio mundial está bajando a niveles alarmantes. La referencia más clara de una crisis económica, conocida por muches, es la famosa crisis del 2008, en donde explotó la “burbuja” inmobiliaria yankee y se llevó puesto al sistema financiero internacional. En esta ocasión, los porcentajes de comercio internacional muestran, en el primer trimestre del 2020, una baja aún más pronunciada que en ese entonces.

Para entender el por qué de esta caída abrupta, hay que recordar que los pronósticos a fines del año pasado no eran alentadores. La famosa pelea comercial entre Estados Unidos y China funcionó como catalizador y comenzó resquebrajar el delicado castillo de naipes que es la economía mundial. Una de las perjudicadas de este conflicto fue Alemania, un ejemplo paradigmático de un país industrializado y pujante. Sin embargo, esta batalla comercial impidió que el país germano pueda acceder cómodamente a la materia prima para sus fábricas. En pocas palabras, en diciembre del 2019 la primera potencia económica de la Unión Europea comenzaba a entrar en recesión, después de una década de crecimiento continuo.

Entonces, si el pronóstico no era bueno y encima le sumamos el cierre casi completo de la actividad económica de una gran parte de los países del mundo, lo que queda por delante es, en pocas palabras, caos y destrucción. ¡Ojo! Pareciera que estas crisis suceden ya sea por la guerra comercial o por el COVID-19, sin embargo, no es el análisis adecuado. El principal problema que afronta la humanidad y tal vez su peor enemigo a la hora de pensar desarrollos económicos soberanos, es la financiarización de la economía global.

El principal escollo es, hoy por hoy, que los bancos centrales lo único que están haciendo para contener el tsunami es emitir y emitir, rezando que los problemas se solucionen solos. La realidad es que el sistema financiero no está reglamentado ni a nivel internacional, ni desde los estados nacionales. Entonces, la clave está en intentar regular este sector de manera colectiva; eso sí, tiene que estar la voluntad política de que este sistema de saqueo sistemático deje de existir, o de lo contrario, peores crisis se sucederán.

¿Y por casa?

En Argentina el Gobierno nacional está manejando esta crisis con más aciertos que errores. Si se tiene en cuenta el contexto de caos global, el peronismo está en su salsa. Más allá de errores puntuales, se ve la voluntad política de gobernar para les más vulnerables. A lo que se esta apuntando desde el Ejecutivo nacional es a generar un proceso redistributivo real. A diversos planes, como el plan Argentina Construye o el Concetar Igualdad, ahora se suma una verdadera victoria política: la estatización de la empresa Vicentín.

Esta empresa es la sexta exportadora de granos del país. Cuenta con acciones en 20 empresas no sólo en Argentina, sino también en Uruguay, Paraguay, Brasil y España. Es la principal empresa de molienda de oleaginosa, con ventas que superan los 3 mil millones de dólares. Al ser la firma con mayor capacidad instalada para la molienda de granos, pasan un aproximado de 8.4 millones de toneladas de cereales por sus fábricas, lo que representa un 9% de lo exportado por el país.

A mediados de mayo un solo tweet de la diputada Fernanda Vallejos, hizo que toda la oposición se escandalizara y se rasgara las vestiduras por sus aportantes de campaña. Claro, lo que propuso la diputada era nada más  y nada menos, que aquellas empresas que recurrían al estado en busca de un salvavidas, no se la lleven de arriba; o sea, que ese salvataje no sea gratis, sino que el Estado nacional adquiera acciones de dicha empresa (práctica que se sopesa en Italia, Francia y que podría extenderse a más países liberales).

Si bien desde el circulo de Fernández no miraron con malos ojos a esta propuesta, no hicieron declaraciones contundentes al respecto. Poco se imaginaban desde el sector empresarial que la palabra con la que tienen sus peores pesadillas, aquella que hace que sus miembros erectos se vuelvan flácidos, los estaba asechando a la vuelta de la esquina. “Expropiación”. Esa fue la palabra que circuló cómo mantra el lunes por la tarde en todos los medios de comunicación. En todas las notas confirmaban lo que gran parte de la militancia y del sector político le pedía al gobierno, que sacara frutos de los negociados de González Fraga y Macri.

Estos últimos días y con el delirio de la “infectadura” corriendo por los medios hegemónicos, desde diverosos sectores se cuestionaba por qué siempre era el Gobierno el que tenía que salir a contestar, en lugar de proponer el tema de agenda. Ahora se plantea otra batalla discursiva en dónde el que está proponiendo el tema es el oficialismo. Lo cierto, es que desde la oposición no tienen muchos más discursos con los cuales atacar. Por lo visto ahora están rascando el fondo de la olla, convocando a energúmenos conspiranoicos que tienen en YouTube la teta de la cual chupan la idiotez que los corrompe.

La estatización de una empresa de las dimensiones de Vicentín, le va a permitir al Estado nacional poder intervenir en el mercado de cereales sin pagar retenciones, y comprarle a pequeños y medianos productores. Al mismo tiempo, se asegura una entrada de dólares fundamental para los tiempos que vienen. Es más, si se piensa a largo plazo, la próxima crisis va  a estar relacionada con los alimentos, por lo que esta estrategia es aún más valiosa.

La frutillita del postre la pone Martín Guzmán quien cuenta con amplio apoyo internacional (Alemania, Francia y el FMI) en las negociaciones por la reestructuración de la deuda. El camino es sinuoso, pero de lograrse una negociación con acreedores tal y cómo la plantea el ministro de economía, el próximo paso debería ser modificar las leyes impositivas que dictó Martínez de Hoz para poder forjar un sistema distributivo más igualitario. De concretarse estás modificaciones estructurales podríamos empezar a soñar con la patria libre, justa y soberana por la que dieron su vida miles y miles de argentinos y argentinas.


*Existencialista. La cuestión del "ser" le parece inabordable. El humor es su bálsamo, la tabla 
con la que surfea la ola de mierda que puede ser la realidad. Hace poco se dio cuenta que siempre
fue peronista.

Referencias:

https://mundo.sputniknews.com/economia/202006061091675611-la-crisis-de-deutsche-bank-plantea-problemas-para-espana-y-el-resto-de-la-ue
https://mundo.sputniknews.com/economia/201904281086964826-desaceleracion-economia-mundial-global-amenaza-crisis
https://es.m.wikipedia.org/wiki/Crisis_financiera_de_2008#:~:text=La%20crisis%20financiera%20Global%20de,crisis%20de%20las%20hipotecas%20subprime.
https://www.ambito.com/economia/vicentin/los-numeros-que-analizo-

Neoliberalismo: la otra peste en Chile

Neoliberalismo: la otra peste en Chile

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

POR MIRANDA CERDÁ CAMPANO*

En octubre del 2019, el gobierno de Sebastián Piñera debió enfrentar una ola de protestas masivas que se extendió durante meses. Si bien el detonante fue el incremento del precio del pasaje de metro, las demandas sociales de los manifestantes tuvieron un carácter heterogéneo y abarcaban asuntos como el acceso a la salud, a la educación, la reducción de las disparidades de género, lo insuficientes que son los ingresos para la mayoría de la población y el fin del sistema privado de pensiones, entre otros.

De la creciente movilización popular, se desprendió que las inequidades socioeconómicas eran insostenibles, y que además estaban íntimamente relacionadas a las reglas del juego institucionales consagradas en la Constitución Política de Chile, diseñada durante la dictadura, que protegen el statu quo y obstaculizan la adopción de cambios que promuevan una mayor equidad.

En ese sentido, fue tomando fuerza la idea de producir un nuevo texto constitucional, y los principales partidos políticos de gobierno y oposición sellaron un acuerdo mediante el cual se disponía que la ciudadanía chilena iba a poder decidir, mediante un plebiscito a celebrarse el 25 de octubre, si apoyaba o rechazaba la idea de una nueva constitución. 

En esa misma instancia, les chilenes también podrían emitir su voto en torno al mecanismo de redacción de esa nueva constitución, si el resultado fuese positivo. Las dos opciones en este caso, serán si se conforma una convención constitucional compuesta por ciudadanes elegides para ese propósito o una convención mixta que incluya también a un 50% de les legisladores del país.

Pese a que el Gobierno accedió a este acuerdo, los niveles de legitimidad de la gestión de Piñera siguieron cayendo. Hoy, en contexto de pandemia, según un estudio realizado por el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), 7 de cada 10 chilenes evalúa negativamente las medidas del Presidente frente a la crisis del coronavirus. 

Respecto a los cambios constitucionales, la misma encuesta asegura que 6 de cada 10 encuestades creen que Chile está viviendo una transformación política, y 9 de cada 10 apuestan por un cambio constitucional: un 61% cree que debería promulgarse una nueva constitución y un 39% aboga por cambios en la actual Carta Magna.

¿El faro político?

La irrupción de la pandemia de coronavirus tuvo lugar en medio de un estallido social de grandes proporciones. Si bien durante enero y febrero habían mermado las movilizaciones iniciadas en octubre, a principios de marzo hubo grandes manifestaciones y ese descontento social volvía a sonar con fuerza. Pero ¡PUM¡ Llegó el Covid-19 y el gobierno y la clase política, que ya exhibían bajísimos niveles de legitimidad, tuvieron que hacerse cargo de una de las crisis sanitarias más importantes de la historia.

Las personas acataron bastante las medidas de distanciamiento social y por lo tanto se depusieron las masivas movilizaciones. De alguna manera, la pandemia vino a darle un poco de aire a un gobierno que se encontraba sofocado por la movilización popular. Pero para el pueblo chileno, el coronavirus aparece como un problema más: ahora tienen dos pestes, la sanitaria y la sistémica. 

Durante los primeros días de marzo, cuando Chile comenzó a registrar casos de Covid-19,  el mandatario aseguró que su gobierno contaba con las herramientas para enfrentar la pandemia, pero en mayo dio marcha atrás y reconoció que “tampoco estaban preparados”. 

Asimismo, Chile fue aplaudido por la comunidad internacional en tanto se constituyó como el país de la región que más testeos realizaba cada millón de habitantes, pero eso nunca le garantizó un buen manejo de la pandemia.

En las últimas 24 horas, Chile registró 6.405 nuevos casos y 96 muertes, y sigue siendo el tercer país de América Latina con más positivos de coronavirus por detrás de Brasil y Perú, aunque su tasa de mortalidad es menor a la de otros países con menos casos como Ecuador y Colombia.

Por otra parte, no se han tomado medidas efectivas para el beneficio de la mayoría de la población en este contexto. De hecho se pidió un préstamo al Fondo Monetario Internacional de 23 mil millones de dólares y hay que resaltar dos cuestiones: primero, que el gobierno de Piñera intentó encubrir el préstamo y salieron a decir que no lo habían pedido; fue el Banco Central el que tuvo que admitir la información, luego de que el FMI lo publicara en su página web; y segundo, que el ministro de Hacienda, Ignacio Briones salió a decir que el préstamo no estaba diseñado para resolver los problemas con el gasto público, por que “no es un préstamo para el gobierno chileno”. ¿Para quién es la guita, entonces? Lo que distintos analistas apuntan es que el préstamo se propone evitar un corte en la cadena de pagos de bancos y grandes empresas.

Es en este sentido que hay una abismal diferencia entre lo que se destina para salvar a las grandes corporaciones, que lo que se dedica para ayudar a los grupos más vulnerabes socialmente, que son los más afectados por la pandemia.

Se han ofrecido planes de asistencia que son insuficientes. También se lanzó una Ley de Protección al Empleo, que evidentemente sirvió para permitir a las empresas despedir trabajadores sin tener que justificarlo o suspender temporalmente los contratos, y el desempleo ha aumentado considerablemente en el último trimestre.

Como si esto fuera poco, sumado a los estragos que está causando el Covid-19, debe añadirse la violencia que ejerce el aparato represivo del régimen neoliberal. La cuarentena obligatoria ha venido como anillo al dedo para imponer un estado de sitio. En este sentido, la bestialidad del modelo se manifiesta con violencia y terrorismo estatal sobre quienes disienten y resisten las políticas económicas y sociales y se han manifestado, respetando el distanciamiento social, en contra del hambre.

De lo que se observa en los barrios populares, se entiende que el hambre no puede ser saciado con una caja de alimentos no perecederos, que es lo que de manera clientelar empieza a distribuir el Gobierno. La crisis sanitaria causada por la pandemia está profundizando las desigualdades económicas y sociales, y los culpables son los que siguen perpetrando este modelo de miseria.

De alguna manera, en su afán por aferrarse al poder y salvar la calamidad neoliberal, el gobierno de Piñera está dispuesto, como lo hace desde aquel 18 de octubre del año pasado, a descargar la barbarie represiva que ha caracterizado históricamente a la derecha. La novedad en este punto tiene que ver con la decisión del Gobierno de dar suma urgencia a un proyecto de ley que modifica la Ley 19.974 sobre el Sistema de Inteligencia del Estado, ya aprobada en el Senado y también en la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados.

Basta con analizar lo que dijo el ministro de Defensa, Alberto Espina, para entender que el objetivo de la iniciativa es reprimir la movilización social: “Si hubiésemos tenido un sistema de inteligencia moderno, los actos de violencia que ocurrieron en el mes de octubre se podrían haber impedido”.

En lugar de pensar políticas sociales y económicas que den respuesta a las causas estructurales de la protesta popular, el Gobierno y parte del Congreso optan, una vez más, por la represión y el debilitamiento de los derechos humanos.

Las más graves modificaciones de la iniciativa del ejecutivo apuntan a centralizar, concentrar y ampliar las atribuciones de los órganos de inteligencia. Con este proyecto, se pretende una concentración del poder incompatible con un sistema que se dice democrático, y se impide la participación de otros órganos y de la sociedad en la definición de las políticas de defensa e inteligencia, que tan profundamente pueden afectar los derechos humanos de la población chilena. 

Básicamente, se diseña un sistema de Inteligencia que liderará Piñera con sus ministros de Defensa e Interior, la Agencia Nacional de Inteligencia, la Policía y las Fuerzas Armadas, sin ningún control de otro poder del Estado y en sesiones secretas. En otras palabras, el Presidente se transforma en el Jefe de la Inteligencia Policial y Militar.

A medida que avanza la pandemia y por extensión, la crisis social, se va confirmando la imperiosa necesidad de masificar el debate en torno al papel del Estado en todos los ámbitos estratégicos de la economía, la seguridad social, la educación y la salud. Que deje de prevalecer el lucro por sobre la vida.


* Chubutense de nacimiento y militante porque no hay mejor manera de transformar el mundo. 
En la escuela le hablaron de la colonización y las guerras. Cuando la militancia le mostró
la historia de las resistencias, empuñó el mejor arma: la pluma.
Psicovid-19: Los que sobran, ecofascismo, necropolítica… y el miedo

Psicovid-19: Los que sobran, ecofascismo, necropolítica… y el miedo

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

POR NICOLÁS CENTURIÓN*

En no mucho tiempo se tendrá que meditar y analizar sobre las razones por las que el Covid-19 impactó tanto en la dinámica mundial. Una pandemia de miedo.

La ola expansiva resultó ser peor que la bomba. ¿Qué factores hicieron saltar los resortes de la paranoia cuando las muertes de otras enfermedades son cuantitativamente muy superiores al coronavirus? ¿Los medios de comunicación infundiendo temor? ¿Quien se sirve del miedo?

La disyuntiva que plantea el abordaje sobre esta pandemia es la vida por encima del capital y viceversa. O su otro par, la economía sobre la salud y viceversa. Una tercera opción pero muy similar la planteó una senadora uruguaya, de la coalición de derechas gobernante: la propiedad por encima de la vida, y agregó que “decir lo contrario sería una ofensa.” para su fuerza política.

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Antes de situarnos en el acontecer actual, es necesario remontarnos a unas décadas atrás para ver un poco las razones que cimentaron el miedo global.

El siglo corto, como lo denominó Eric Hobsbawm, finalizó con la caída del muro de Berlín en 1989 y luego con la posterior disolución de la URSS en 1991. La hegemonía de Estados Unidos parecía no tener fin y Francis Fukuyama, asesor del entonces presidente George Bush, en un intento de clausurar cualquier posibilidad insurrecta, sentenció el “fin de la historia” al haber vencido al gigante rojo.

Se tenía que diseñar un nuevo enemigo de “los países libres” de Occidente. Entonces aparecieron en escena los musulmanes, Afganistán, terroristas y árabes. Todos mezclados en una ensalada que beneficiaba a los hacedores de guerras. Mientras EEUU  daba la lucha contra el “terrorismo” invadiendo países, China se preparaba como potencia hegémonica.

En 2008 sucede la crisis financiera a nivel mundial, que tiene como emblema o símbolo la quiebra de Lehmann Brothers. Una crisis del sistema que hizo vibrar los cimientos del capitalismo, pero como hasta el momento ha sucedido, fue la opción de los bancos por encima de la vida, el salvataje del capital ficticio ante la vida material y concreta.

La hegemonía estadounidense ya se encontraba cuestionada y el eje mundial empezaba a virar hacia Asia. Un antecedente de ello es el debate Arrighi-Wallerstein, donde el primero anunciaba con gran tiempo de antelación el avance del gigante asiático. La crisis del 2008 siguió dando sus coletazos en 2013 y comenzó a explotar a principios de 2020. El enemigo a temer eran los asiáticos. Específicamente un enemigo invisible: “un virus chino.”

¿La pandemia fue tapadera o excusa para la crisis?

Las interrogantes se repiten: ¿La crisis se aceleró debido a la pandemia? o ¿la pandemia sirvió de tapadera para la crisis o de excusa para la misma? De tener que aventurar una respuesta, creo que es parte del mismo plan. Una crisis mundial estaba en ciernes. Había que hacer un shock y esta vez se precisaba contraer la economía, aplacar las protestas sociales y amenazar la salud de la gente sin distinción de clase.

El tablero mundial se está reconfigurando. Los dueños del capital se están reconfigurando, es un barajar y dar de nuevo, pero siempre dentro del mismo juego. Esta crisis es una puja dentro del sistema capitalista. Las empresas que sobrevivan absorberán a las que quedaron en el camino. Eso implica un proceso de mayor concentración: los grandes capitales quedarán en cada vez menos manos y en paralelo el ejército de reserva engrosará sus filas.

Se suele decir que toda crisis es una oportunidad, pero ¿oportunidad para quienes? Para la clase trabajadora… muy difícil. El virus no va a tumbar al sistema como dice Slavoj Zizek y bien lo rebate Byung Chul Han. Pequeño detalle el de Zizek de olvidarse del sujeto de la revolución, siendo marxista.


Esta pandemia, es un parteaguas de nuestra era contemporánea. Lo que los medios de comunicación hegmónicos han repetido a coro, “la nueva normalidad”. Es la nueva nomenclatura para decirnos “no hay vuelta atrás”.

Es interesante como se nos plantea esta tríada: “no hay vuelta atrás” nos clausura el pasado. Aunque ¿desde este rincón del mundo volveríamos atrás? ¿La vieja normalidad era beneficiosa para los pueblos de Nuestramérica? Claro que no. Tampoco. Pero no tenemos opción.

Aquí entra en acción la tercera parte de esta tríada. El pasado clausurado, el presente de la nueva normalidad y un futuro de aceptación sumisa con el “no hay alternativa”, acuñado décadas atrás por Margaret Thatcher.

¿Qué papel debe cumplir la psicología o las psicologías?

Muchas veces la psicólogía actúa como agente paliativo del sistema, de la crisis y de sus desigualdades. Muchas veces es mera espectadora de la realidad y su acontecer, de análisis en la epidermis de la sociedad y forma parte poco de su transformación. Es de destacar de igual manera corrientes como la Psicología de la Liberación, la psicología política, o el estudio de las patologías a raíz del capitalismo.

¿Dónde se ubica la psicología en un mundo donde el 1% tiene la misma riqueza que la mitad más pobre de este mundo, unos 3.600 millones de seres humanos?. ¿Qué mecanismos son los que operan la mente humana para legitimar y validar este mundo desigual? Se ha estudiado mucho esto, la superestructura, el sentido común, la cultura, la hegemonía, los valores, pero la psicología todavía tiene para darle una vuelta de tuerca más a esta temática.

¿A qué nueva normalidad nos estamos adaptando?

Estábamos en un mundo sumido en la incertidumbre y esta pandemia nos corrió el eje de la atención, pero la disputa comercial EEUU vs China sigue en pie. Así como la lucha del dominio del 5G, el avance del neofascismo en Europa, el calentamiento global y el cambio climático, las protestas en Francia, en Ecuador, en Haití y en Chile, la ola verde feminista en varios puntos del mundo.

Luego de unos meses y pensando en la postpandemia se puede vislumbrar que la misma benefició a los grandes sectores concentrados, aplacó manifestaciones que estaban por tumbar gobiernos, generando, a la vez,  altos niveles de movilización. No solo eso, sino que además generó un brote de ecofascismo.

Para los que no están familiarizados con el término, es el fascismo disfrazado de ecologismo, donde se propone que el verdadero virus es el ser humano, contrario a los que proponen desde el campo popular que el verdadero  virus es el capitalismo.

Si seguimos su razonamiento, hay demasiados humanos en el mundo, contaminamos todo, derretimos los polos, extinguimos especies. Es cierto. Pero no es el ser humano per se, sino el modo de producción de este sistema que genera estas consecuencias terribles.

Si damos por bueno que el ser humano es el virus, entonces hay gente que sobra y que debe morir. Allí la cuestión se empieza a complicar: ¿quién decide quién muere y quién vive? Es un dejar morir y un hacer morir. Una necropolítica como señala el camerunés Achille Mbembe.

Se refuerza la xenofobia, el cierre de fronteras, el distanciamiento social, el aislamiento físico y moral. El temor al otro. El otro pasa a ser un agente contagiante y contagiado. Y uno mismo también. Todos pasan a ser potenciales enemigos.

Lo interesante de esto no es que ahora de manera “democrática” todos seremos discriminados o todos corramos con la misma suerte. No, todo lo contrario. Este miedo siempre será apuntado hacia los sectores marginados, a los pobres, los negros, los trans, los extranjeros, etc. Es un estigma que se les va a cargar sobre las espaldas sobre “los otros”, que ya les habían sido cargados.


Aquí, en Latinoamérica, se debe potenciar el pensar desde el Sur, con el Sur, mirando hacia el sur. No el sur por el sur en sí mismo. Sino por un conocimiento situado y un bagaje cultural, social y político que arrastramos desde hace más de 500 años. Debemos pensar y repensarnos desde este capitalismo atrasado, deforme y periférico, con nuestras propias claves y con nuestros propios ojos. Construir y deconstruir desde la epistemología hasta el arte.

La oportunidad que se le presenta -o más bien obliga- a las organizaciones políticas, sociales es a romper con viejos esquemas, desafiar a la imaginación, estirar sus límites. A todo pensamiento dogmático, a toda frase y axioma incuestionable, se le debe colocar, al principio y al final, un signo de interrogación.

Publicado originalmente en estrategia.la


* Licenciado en Psicología, Universidad de la República, Uruguay. Miembro de la Red Internacional
de Cátedras, Instituciones y Personalidades sobre el estudio de la Deuda Pública (RICDP). Analista
asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)
Mr. Trump, YOU ARE FIRED!

Mr. Trump, YOU ARE FIRED!

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

POR NICOLÁS SAMPEDRO*

Como muches han analizado, el mundo entero está en medio, no de una, sino de muchas turbulencias en simultáneo. La crisis financiera, la guerra comercial, los desbarajustes en los precios del petróleo… Todas antecedieron a la pandemia del COVID-19, que -indefectiblemente-, las profundizó.

Sin dudas el mundo asiste a un cambio de época sin precedentes. El desplazamiento de EEUU como superpotencia es cada vez más difícil de ocultar, pese a los esfuerzos del establishment occidental y sus corporaciones propagandísticas.

Sin ir más lejos esta semana el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (www.celag.org) analizaba los principales escenario planteados recientemente por los Think Tanks (Tanques de pensamiento) más influyentes del mundo. Algunos directamente alertando sobre el ascenso de China como centro, otros responsabilizando a Trump del mal manejo ante la pandemia. En lo que todos coincidían es que China es el peligro (excepto para los tanques de pensamiento chinos, obvio).

Los acontecimientos de las últimas semanas, no sólo hacia lo interno, sino hacia lo externo de la política norteamericana, dan cuenta del cimbronazo que vive el imperio. Hacia lo interno, no sólo fue el asesinato de George Floyd (que desató un mar de movilizaciones en todo el país), sino también los intentos de Trump de apagar el fuego con nafta, amenazando con sacar al ejército a las calles de su propio país. Este hecho no lo respaldaron ni el Pentágono, ni los demócratas, ni siquiera el Secretario de Defensa (Mark Esper). Incluso les miembres del Partido Republicano esquivan posicionarse o directamente critican abiertamente al presidente.

Foto: Getty Images

Para colmo de males, ahora hasta Twitter se pudo de punta con el magnate brabucón que conduce los destinos del país desde el Despacho Oval de la Casa Blanca. Y es que como señala el colega Jorge Elbaum, las multinacionales tecnológicas desplazaron a las corporaciones energéticas, financieras e industriales de los primeros puestos en la recaudación y acumulación de capitales. Hoy Apple, Alphabet, Microsoft, Amazon o Facebook son quienes empiezan a tener la sartén por el mando, y es por demás sabido que Trump proviene del sector energético.

A lo antes mencionado hay que agregar el papel que está jugando China en el sector de la innovación tecnológica, la inteligencia artificial y las redes 5G. Trump pierde con los propios y los ajenos, y en su forma altanera y autoritaria de querer controlar la situación parece estar agotando los últimos cartuchos, pero de todas maneras intentará no perder.

Como se ha mencionado en reiteradas oportunidades, una bestia herida de muerte, lejos de rendirse, se vuelve más bestial y peligrosa. Tambores de guerra que cada vez suenan con mayor intensidad en Venezuela, no son mera coincidencia, son parte de la posible salida hacia adelante del imperio. Caotizar Nuestra América como lo hicieron con Medio Oriente, no es algo descabellado en las pretensiones de dominación imperial.

En noviembre de este año, se supone que serán las elecciones en el país del norte. Lo que previo a la pandemia era un triunfo asegurado de Trump, se discute producto de su mal manejo y las vulnerabilidades sistémicas que puso de manifiesto la crisis sanitaria. Pero como dice el refrán: “No está muerto quien pelea”, y Trump, si de algo sabe, es de cómo jugar sucio.

Como sostiene el analista Marcelo Solervicens, excepto en dos ocasiones, todos los presidentes norteamericanos se reeligieron, y pese al desastre sanitario que es hoy EEUU, a Trump todavía le quedan ases bajo la manga. No sería ni la primera ni la última vez que se utilice el argumento de la guerra para ganar una elección. China, Irán, Siria, Venezuela, Cuba… Todas opciones bélicas que en cualquier momento pueden encenderse.

Pero (siempre hay un pero) que llegue Joe Biden (Sleepy Joe, como lo descalifica Trump), no garantiza que para la región puedan cambiar mucho las cosas. De hecho la política exterior norteamericana no ha cambiado esté un demócrata o un republicano conduciendo los destinos del imperio.

Habrá que ver qué sucede; pensar en noviembre es una eternidad teniendo en cuentas la velocidad con la que se dan los hechos y lo vertiginoso de la política internacional en estos momentos. Habrá que ver si en esta ocasión no es el pueblo norteamericano el que le grita a Mr. Trump la tan famosa frase: You are fired!

¿Por qué el negro es negro? Una interpretación peronista, marxista y gramsciana del color

¿Por qué el negro es negro? Una interpretación peronista, marxista y gramsciana del color

TIEMPO DE LECTURA: 8 min.

POR JORGELINA URRA*

Estas líneas intentan aportar al análisis en torno a la construcción social de muchos de los relatos que demonizan todo aquello que no pertenece a la cultura blanca, tomando como punto de partida la Teoría del Color. Como recurso simbólico, esta teoría ha contribuido a legitimar el modelo de hombre -occidental, blanco y normado- que bajo los cánones de la modernidad y su inseparable modelo de acumulación capitalista, se ha impuesto como hegemonía mundial a lo largo de los siglos.

Para tener una imagen representativa de lo que hacemos referencia, podríamos decir que se trata de una persona pálida, de estilo europeo o pro yankee, que cumple con determinados cánones al comprar los estereotipos de belleza, estética o moral que el sistema ofrece; consciente o inconscientemente. Esa es la normalidad que nos vienen vendiendo e incluso con la que muchas veces nos han hecho soñar.

La Zur Farbenlehre

Entre el crecimiento de Estados Unidos como posible potencia y el cambio de paradigma posterior a la Revolución francesa, Alemania se encargaba de hacer la revolución de la pluma. Escapando a las apreciaciones artísticas de la ilustración, por el lado del romanticismo, Johann Wolfgang von Goethe (poeta) desarrolló la Zur Farbenlehre, traducida al español como “Teoría de los Colores”, aunque su traducción más acertada del alemán es “enseñanza”, por lo que su lectura no ha sido muy objetiva.

Ese cambio lingüístico podría leerse como un gran error de traducción o un pequeño adoctrinamiento, ya que modifica absolutamente el enfoque desde el cual pretende ser analizada a simple vista. El intercambio simbólico entre lo que quiso decir el autor, la obra en sí y quien la recepta, pretende darse desde el aprendizaje directo de la experiencia. Goethe invita a mirar, observar y obtener conclusiones propias, por lo tanto es una obra que se presta a la libre interpretación; pero ha sido presentada como una teoría en lugar de una enseñanza.

¿Que entendía Goethe por color?

Desde el punto de observación naturalista y de experimentación científica por medio del método cuantitativo, y en contraposición a la teoría física newtoniana predominante desde el siglo anterior, Goethe nos acerca una enseñanza respecto del fenómeno cromático que, siendo útil a les artistas de la posteridad, planteó un “regreso al arte” desde la fisiología del color y el efecto moral y estético del mismo. Su teoría se opone al enfoque óptico- matemático de Newton, que proponía una supuesta “objetividad” respecto del estudio de la luz y el color. Ésta explicación objetiva, medible del color, dejaba fuera de consideración la cualidad específica del color para el órgano visual, la relación viva entre la luz y el ojo.

A grandes rasgos la Teoría del Color se compone de dos secciones. En la primera están los aspectos físicos, químicos, teóricos y psicológicos o culturales del color, en donde Goethe hace énfasis principalmente en la tipología cromática. Ésta se divide en tres categorías: fisiológica (colores subjetivos, donde el único intermediario es el sujeto perceptor), física (colores subjetivos u objetivos de intensidad variable dependiendo del objeto intermediario), o química (colores objetivos fijados artificial o naturalmente sobre los cuerpos o cualquier sustancia).

En la segunda sección de su trabajo, realiza un análisis “sensible-moral” de los colores, algo que allanó el camino para el estudio de la psicología del color, dato clave para entender la visión occidental moderna. Se trata de la relación entre el aspecto material del color (aquello que observamos); y la naturaleza interior inmaterial del hombre (nuestra interpretación respecto de lo que observamos).

Es una asociación moral centrada en el ser humano desde el plano sentimental y simbólico, del uso del color como recurso estético; lo que nos lleva a considerar el rol del color en campos como la música, la medicina, la filosofía; o por qué no, en las líneas que delimitan los diversos territorios en que el color es encerrado. Si al encontrarnos con la palabra “África”, la sinapsis automática que realiza nuestro cerebro se asocia directamente al color negro, y por consiguiente a la pobreza, significa que la Teoría del Color es real, y puede hacernos daño. Por eso, es interesante remarcar en este punto la teoría de las polaridades, una concepción subjetiva de los colores como límites entre luz y oscuridad, como elementos polares contrapuestos. Algo así como el Yin y el Yang del color.

Goethe entiende el concepto de polaridad en la naturaleza como una ley de oposición donde existen “fuerzas de signo contrario”, al igual que en la corriente continua. Según el poeta, esto se da por la relación simbólica entre luz y oscuridad y su vínculo con le sujete. Los colores acromáticos, como el negro, representan entonces “la oscuridad”, de signo negativo (-), y el blanco representa “la luz”, de signo positivo (+). En el desarrollo del círculo cromático analiza aspectos como la temperatura (cálido y frío) o divide los colores entre activos y pasivos. Relacionar los colores con las tonalidades acromáticas da como resultante los dos polos primarios: el amarillo (sombra luminosa, del lado activo); y el azul (sombra oscura, del lado pasivo). Por lo tanto el círculo cromático se define en dos arcos: el positivo (rojo- naranja- amarillo) y el negativo (verde- azul- violeta).

Accedemos a la forma sólo a través del color

A partir de la base del estudio del color que propone Goethe, una gran cantidad de filósofes, científiques, psicólogues y artistas han realizado diversas teorías que dan cuenta del efecto de los colores en la psique humana. Eva Heller en su obra Psicología del Color explica la interpretación psicológica de cada uno: el negro (con sus diferentes matices) representa cuestiones negativas como el duelo, el poder, la violencia y la brutalidad entre otras. Sin lugar a dudas estas interpretaciones subjetivas han dado pie a la delimitación de patrones de comportamiento respecto del color, que fueron y siguen siendo utilizadas para promover un conjunto de valores morales y éticos pertinentes a los intereses del gran hegemón blanco, lo que pone de manifiesto la relación dialéctica entre el color y el comportamiento humano.

El brillante análisis que realizaba en tono interrogador con más certezas que dudas, dejaba en evidencia un cúmulo de diversas situaciones que suelen pasar inadvertidas, y en las que absolutamente todas las referencias al color negro se relacionan directa o indirectamente con concepciones negativas; esto da lugar al blanco para posicionarse como “el lado bueno”.

Desde las grandes obras pictóricas como La Última Cena de Leonardo Da Vinci -representación bíblica ejecutada sólo por blancos-, hasta campañas publicitarias como la de Volkswagen, que con un poco de barba y una chalina (Kufiyya) presentaba a un hombre de tez morena, aparentemente terrorista yihadista, para dar a entender que el nuevo modelo de auto era a prueba de bombas; el color y la simbología utilizada de manera malintencionada por diversos intereses políticos, genera efectos específicos en quien percibe el mensaje a partir de la mera observación, y está claro que no tienen ningún tipo de reparo en las consecuencias negativas que tales atribuciones generan en muchas culturas.

Por lo tanto no sorprenden las reacciones que vemos manifestadas en las calles de Minneapolis hoy por hoy. No obstante, sería bueno reflexionar entorno al uso del término “racismo” para referirnos, en realidad, a una cuestión de discriminación étnica y cultural. Todes pertenecemos a la raza humana, eso no debería estar en discusión.

Manifestación por George Floyd

El territorio, la pertenencia cultural y la discriminación

Como se mencionaba en párrafos anteriores, es posible encasillar el color a un determinado territorio, pero incluso entonces, la discriminación puede variar según el contexto en el que les sujetes vulnerades estén inmerses. Dependen del tipo de relación que establezcan con el mundo, o a la que se les permita acceder. ¿Qué significa esto? Cuando en los grandes medios se habla de discriminación, normalmente se está haciendo referencia a la comunidad negra (afrodescendiente) que habita territorio estadounidense, ya que la relación histórico-material entre estos, está plagada de violaciones a los derechos humanos, denigración y menosprecio, que se evidencia desde que les afro eran colonia en las plantaciones del costado del Mississippi hasta nuestros días, cuando vemos que un negro es asesinado sin escrúpulos en plena calle y a manos de un efectivo policial blanco.

¿La discriminación se mide según el grado de negritud? No, absolutamente todos los matices del negro son objeto de discriminación, independientemente de si pertenecen o no a comunidades afro, y el caso más concreto para analizar es el de la comunidad Qom del Norte Argentino. En reiteradas ocasiones esta comunidad ha sido violentada de diversas formas, que van desde la violación hasta la desmoralización, pasando por golpes, secuestros, quita de derechos e incluso de territorio y acceso a los bienes comunes para satisfacer necesidades básicas, sea a manos de las fuerzas de seguridad o del mismo Estado. En la última semana surgió un nuevo caso de agresión hacia miembros de esta comunidad, por eso cuando nos pronunciamos en contra de la discriminación debemos contemplar todo aquello a lo que la palabra hace referencia; de lo contrario, estaríamos vaciando la discusión y permitiendo que se siga reafirmando la violencia en el sentido común y la práctica cotidiana.

Familia qom brutalmente agredida por la Policía en Chaco

Podríamos seguir marcando ejemplos y argumentar cada uno de ellos a través del análisis que nos permite realizar el prisma de la Teoría del Color y hablar de les cabecitas negras, les pobres, o toda la gente que habita territorios vulnerados en los que el Estado parece no llegar y que por las condiciones materiales que les atañen, son estereotipados bajo el calificativo despreciativo de “negros” y sus variantes de acuerdo al poder adquisitivo; pobres, villeres, kukas, planeres etc.

Pero la conclusión a la que se intenta llegar es a que post cuarentena no debemos volver a la normalidad, algo que desde el inicio es intransigente y no representa la cultura nuestroamericana. Nos han convencido de que se trata de “racismo” en lugar de discriminación por color, incluso sabiendo que raza hay una sola, la humana. ¿Cabe, entonces, la posibilidad, luego de haber experimentado tantos extremos, de retomar el cumplimiento estricto de los mandamientos de la normalidad? ¿De darle el gusto a la hegemonía blanca?

Más aún, piensen en las veces que de manera inadvertida hemos sido cómplices de la rueda que mueve al mundo, alimentada por la lógica consumista y enardecida por las estrategias mercantiles, que apropiándose de diversas culturas a partir de una resignificación -de un conjunto de valores o creencias, incluso modos de vida y vestimenta-, han vaciado de significante y convertido en otro producto vendible, toda cultura que resulte un estorbo para el desarrollo imperial. En definitiva, estamos hablando de colonialismo cultural, algo que para Goethe quizá sería una visión muy poco sensible de relacionarnos con el mundo a través de los colores.


* Entiende que para que las ideas no mueran hay que escribir, pero como el 
lenguaje es un universo lleno de palabras muertas y consejos de la RAE;
prefiere hablar desde el léxico revolucionarie.

El último Caudillo

El último Caudillo

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

POR FELIPE BERTOLA*

La Baring Brothers se había adueñado libra por libra de Buenos Aires. Mientras negociaba con Mitre, el embajador Ingles, miraba a sus futuras enemigas: todas las economías regionales que no aceptarían el libre cambio propuesto por los porteños. Con Urquiza tranquilo en el Litoral, los Unitarios pro ingleses tenían el camino allanado para imponer por la fuerza su modelo centralista y hambreador para todo el pueblo. 

Atrás había quedado la gesta de Moreno, Castelli, Belgrano, Artigas, San Martín, Dorrego y Rosas . A diferencia de 1845, las armadas inglesa y francesa navegaban los ríos internos, y también formaban parte del ejército nacional porteño. Del puerto de Buenos Aires, salía la materia prima que se dirigía hacia Londres , y de allí,  llegaban las vías de los primeros ferrocarriles, las heladeras para los frigoríficos y la pólvora para enfrentarse a la “barbarie” gaucha Federal.

Con literatura francesa, muerte y terror, el “progreso” librecambista de piel blanca y manos limpias, iba dominando las provincias del interior. Pero en contraposición, tras la lanza del Chacho Peñaloza, entre trapos harapientos, tacuaras y caballos flacos, se iban levantando Las Montoneras, que en un solo grito unido de libertad y “Viva la Federación” daban batalla defendiendo su territorio y la panza de sus hijos.

La historia siempre era la misma. Por cuestiones lógicas de armamento Las Montoneras perdían las batallas, y los porteños avanzaban fusilando. Las milicias huían derrotadas a la montaña. Pero a los pocos días, de cada rancho de adobe salían nuevos integrantes para sumarse a la nueva Partida. Se armaban con algún fusil viejo o lo que encontraran. Si no había balas, empuñaban sus herramientas para trabajar la tierra o alguna lanza precaria. Las Montoneras eran un mezcla entre cuatreros, guachos, mujeres e indígenas; todos luchaban por lo mismo, la gloria de la Federación. Entre las milicias se encontraba el joven Caudillo Felipe Varela.

En el aire seco y polvoriento del noroeste de nuestro país, se podía sentir la esperanza y la efervescencia de Las Montoneras. Las filas de Peñaloza se ensanchaban y desde Buenos Aires, Mitre mandaba armamento de última generación para masacrar a las milicias. Felipe Varela fue designado para recorrer La Rioja y popularizar aún más al Chacho Peñaloza. Quien escuchaba a Varela, tomaba sus pocas pertenencias y se sumaba a la proclama federal. Ante su paso, los ranchos quedaban vacíos. A diferencia de los sectores más humildes, los terratenientes explotadores y negreros recibían un dialogo menos hermanado, siempre acompañado de alguna bayoneta cargada. Así se consiguieron los aportes para la causa revolucionaria. El dinero, los  caballos, las mulas, la ropa, las armas y el alimento; todo fue expropiado a los únicos Unitarios liberales de La Rioja, los dueños de la tierra.

La Montonera avanzaba a paso firme y los soldados del Ejército Argentino, esperaban a que llegue la noche para poder huir y sumarse a las líneas Federales de Peñaloza. Una por una se iban tomando las provincias, Buenos Aires retrocedía. Pero en 1863 Peñaloza es traicionado y emboscado. El caudillo es degollado y su cabeza es clavada en una pica por el Gobernador de San Juan, Domingo Faustino Sarmiento. Varela escapa con un puñado de hombres a Chile.

El Chacho era la continuación mítica de Facundo Quiroga, sin él y con Urquiza negociando con los Unitarios, el sueño de La Federación y de la Patria Grande llegaba a su fin, por lo menos por esas tierras rojizas.

Con el interior librado de Caudillos, Mitre pisó el acelerador y apuntó a destruir a las naciones vecinas, Uruguay, Paraguay y Bolivia, que tampoco querían darle la centralidad económica a Buenos Aires. Los porteños se unieron con el Imperio del Brasil y financiados por Inglaterra, ambos  atacaron Montevideo . El Partido Blanco resistió el ataque. Mientras, Solano López, Presidente Paraguayo y caudillo compañero de ideas Federales, iba en su rescate. Pero Los Blancos fueron derrotados  y Uruguay tomada por los liberales. Comenzaba La Guerra de la Triple Alianza.

Todos los ojos estaban puestos en Urquiza, él era el único que podía levantar en armas al Litoral y frenar la guerra contra Paraguay, pero no hizo nada. Desde Chile, Felipe Varela mandó cartas a Urquiza para pedirle financiamiento y volver al noroeste y así generarle nuevamente otro frente de batalla a los Unitarios. Pero la carta no tuvo devolución.

Varela pidió dinero para reconstruir las viejas milicias de Peñaloza, pero nadie podía aportar, las arcas estatales de las Provincias y las Naciones estaban en rojo. Bolivia mandaba dinero y hombres a Paraguay y además, junto a Chile, Ecuador y Perú resistían ataques desde el Pacífico, por parte de Ingleses y Españoles. El último esqueleto de la Patria Grande estaba siendo asfixiado por Buenos Aires, Brasileros, Ingleses y Españoles.

Las condiciones económicas no estaban dadas para el caudillo y el noroeste argentino era manejado por las sangrientas y bien equipadas tropas Unitarias. Aún así Varela tomó su poncho y su lanza y al galope cruzó la frontera con algunos pocos hombres. En el primer pueblo al que llegó, venció a los soldados Unitarios y profesó estas palabras.

“¡Argentinos todos! ¡Llegó el día de mejor provenir para la Patria; a vosotros cumple ahora el noble esfuerzo de levantar del suelo ensangrentado el pabellón de Belgrano, para enarbolarlo gloriosamente sobre las cabezas de nuestros liberticidas enemigos!

Compatriotas; ¡a las armas!… es el grito que se arranca del corazón de todos los buenos argentinos”.

El pueblo contestó decidido nuevamente. Levantó sus precarias armas y sus ponchos colorados. Un rugido de guerra, descendió de la montaña que hizo estremecer el corazón de todo terrateniente. De cada rancherío popular revivían Las Montoneras. Quiroga, Peñaloza y el sueño de aquella Junta de Mayo, que había luchado por la Patria Grande y la hermandad con los pueblos originarios, renacía nuevamente en Varela.

Pueblo por pueblo, La Partida revolucionaria avanzaba y ganaba territorio. En cada discurso victorioso, más lanzas se unían en un mismo grito a las filas federales. Los Porteños tuvieron que sacar tropas del Paraguay para hacerle frente las milicias populares, que a pasos agigantados y a facón, iban recuperando todo el noroeste.

Varela seguía escribiéndole cartas a Urquiza. Él era el único que podía aportar dinero para armar y vestir a la milicia; además siempre estaba la esperanza de que nuevamente tomara su caballo y se sumara a la lucha junto a todo el Litoral. Pero Urquiza nunca respondió. La Montonera se quedó sola, no tenía dinero, armas, ropa, ni comida y el frío que llegó del Pacífico cruzando por los Valles Calchaquíes, golpeó más fuerte que nunca.

Los Unitarios aprovecharon las condiciones y comenzaron a atacar a las milicias populares desprotegidas, que cada vez retrocedían más al norte. Varela tenía hombres dispuestos a dar la vida al igual que él. Pero ya no quedaban provisiones ni pólvora. Entonces La Partida cruzó a Bolivia, por la Quebrada de Humahuaca. Felipe Varela fue recibido como héroe de guerra junto a todos sus hombres, pero los hermanos Bolivianos no tenían una moneda para aportar a su causa revolucionaria; la última Montonera  de la historia fue disuelta.

Con el noroeste dominado, los Porteños movieron las últimas fichas para destruir al Paraguay. Los ejércitos de La Triple Alianza fusilaron a todo varón mayor de doce años que había en Asunción y se encargaron de tirar arena para volver obsoletas las grandes fundiciones de acero industrial, que habían forjado los descendientes de los Guaraníes.

Apoyándose en la libra esterlina, el modelo centralista, imperialista y liberal,  dirigido desde Buenos Aires, terminó de destruir el sueño Federal, que no era ni más ni menos que la continuación de las ideas de San Martín, Belgrano, Artigas y Bolívar.

En 1870 Felipe Varela muere de tuberculosis, en Chile, cerca de Valparaíso. En ese momento la flota Española bombardeaba la ciudad.


* Periodista, columnista del programa No Se Mancha (Radio Estación Sur - FM 91.7) y de Hijos de 
30.000 (Radio UNLP - FM 107.5), redactor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.
51 años del Cordobazo

51 años del Cordobazo

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

POR FELIPE BERTOLA*

Entre un griterío infernal, el ruido de sirenas, las detonaciones, el aire seco picoso de los gases lacrimógenos, y la luz amarillenta de los viejos faroles de los camiones policiales de Córdoba, que cortaban la oscuridad de Plaza Colón, gatillaron tres veces a quemarropa sobre Santiago Pampillón.


Una ráfaga de metralla calibre 20 mm, cayó sobre les transeúntes que cruzaban Plaza de Mayo; un instante después, una gran cantidad de bombas impactaron en los techos de Casa Rosada, la Residencia Presidencial y el edificio de la CGT. Desde el cielo, la Armada Argentina bombardeó y disparó contra su pueblo. Al lado del nombre de cada avión de guerra de nuestra nación, se podía ver todavía con pintura fresca, la insignia de la cruz.

Tres meses después, Perón debe escapar exiliado a Paraguay. Tras la gorra del General Aramburu y la denominada Revolución Libertadora, la derecha más reaccionaria, el radicalismo, la iglesia y algunos sectores socialistas, derrocaron al gobierno popular de Juan Domingo Perón. Hubo fusilamientos y encarcelamientos a dirigentes políticos, se prohibió el justicialismo; hasta los recuerdos que guardaban los más humildes fueron censurados.

Este pueblo conoce los tiempos duros. Sabe bien como se siente el sabor en la boca de lágrima mezclada con saliva, tierra y moco, después de haber sido arrastrado por el piso, y luego quedar con la bota del enemigo en la cabeza; estas cosas las conoce, hace quinientos años que las experimenta. Pero de lo que nunca estuvo al tanto fue de la derrota: no conoce el sentimiento de resignación, el de bajar la nuca, mirarse los pies y decir – Nos vencieron. No. Por eso, dirigidos por John William Cooke, mediante la clandestinidad y  los “caños”, nació la Resistencia Peronista.

Para la década del 60, la CGT dirigida por Vandor negociaba con los gobiernos radicales que emergieron con la proscripción, dejando siempre los salarios a la baja.  Ante esto, en el interior del país, sectores de base,  iban conformando sindicatos combativos, que tenían como columna vertebral la experiencia de la Resistencia Peronista.

En América Latina, los frentes de liberación nacional iban tomando fuerza. Cuba era un faro en el que miles de militantes de todo el continente proyectaban su futuro. En Argentina, los procesos de guerrilla rural ya tenían dos antecedentes: Uturuncos, brazo armado de la Resistencia Peronista y el Ejército Guerrillero del Pueblo, conducido por Jorge Ricardo Masetti, hombre de extrema confianza del Che. Contra esta avanzada revolucionaria que tomaba el continente, el imperio Norteamericano contestó organizando desde la Escuela de las Américas, dictaduras sangrientas y asesinas. Siguiendo esta línea, el 28 de junio de 1966 el militar Juan Carlos Onganía derrocaba al Radical Arturo Umberto Illia, y se autoproclamaba presidente, con la Doctrina de Seguridad Nacional como primera bandera.

Un mes después La Policía Federal, entraba a cinco Universidades de la UBA y reprimía a docentes y estudiantes; el acontecimiento es recordado como Noche de los Bastones Largos. Ante esta situación, la Federación Universitaria de Córdoba convocó a una asamblea en Plaza Colón para discutir un plan de lucha. Les estudiantes fueron emboscades y cazades por la policía. El obrero y alumno de segundo año de Ingeniería Santiago Pampillón fue asesinado. La muerte de Santiago Pampillón comenzó a fundar la unidad de les trabajadores y les estudiantes ante un mismo enemigo, la dictadura.

Onganía devaluó la moneda y congeló salarios por dos años y la CGT de Vandor aceptó estas medidas. Los sindicatos se rompieron y nació la CGT de los Argentinos; Raimundo Ongaro la encabezaba. En Tucumán y Rosario se tomaron las primeras medidas de fuerza contra el plan económico del gobierno. La policía reprimió y contuvo el malestar a balazos. 

La dictadura iba aumentado sus niveles de violencia a pasos agigantados, e intentaba asfixiar cualquier espacio de organización popular. Para mediados del ’68, las Fuerzas Armadas Peronistas hacían su primera aparición. Onganía quitaba el Sábado Inglés. En Córdoba los obreros metalúrgicos comenzaban a organizarse.

Desde la Región Centro, se convocaba a un Paro Nacional para el 30 de mayo de 1969, intentando torcerle el brazo a Vandor y la CGT que tenía mayor fuerza en Buenos Aires. Agustín Tosco, referente marxista de Luz y Fuerza, era la principal voz de los sindicatos del interior y el mayor exponente del paro del 30 de mayo. La CGT de los Argentinos adhiere. Raimundo Ongaro viaja a Córdoba para ser orador durante el paro, pero es detenido por la policía. La medida de fuerza, entonces, se pasa al 29 de mayo.

Esa mañana miles de obreros partieron del cordón industrial cordobés hacia la Capital de la Provincia. Los camiones de la fábrica Renault Ika salían rebalsados de trabajadores. Desde la planta de Epec salió la columna más grande, la de Luz y Fuerza, conducida por Agustín Tosco. Desde la Ciudad Universitaria del Barrio Clínicas, miles de estudiantes marcharon hacia la Capital, apoyando los reclamos y uniéndose a les trabajadores.

Todas las columnas fueron reprimidas. Para al mediodía fue asesinado Máximo Mena, trabajador de Renault. Ante el enojo del pueblo, no alcanzaron gases ni las balas para frenarlo. La provincia quedó tomada. Esa noche no se mantuvo en pie un solo vidrio; las molotov se encargaron de explotar e incendiar cualquier sucursal bancaria del stablishment. Al día siguiente, el Ejercito Argentino avanzó sobre los obreros y estudiantes. La fecha y pueblada popular es recordada como Cordobazo.

Luego del Cordobazo, el gobernador presentó la renuncia; Onganía empezó a tambalear ante la resistencia popular. Exactamente un año después, es secuestrado Pedro Eugenio Aramburu, el militar que derrocó a Juan Domingo Perón y que meses antes había bombardeado Plaza de Mayo. Aramburu es asesinado por la Agrupación Montoneros que, con ese acto, hacía publica su aparición. Ante esto Onganía cede su lugar al militar Marcelo Levingston, que al poco tiempo sufrirá el segundo Cordobazo, el  Viborazo.

51 años después, la unidad entre obreros y estudiantes se mantiene en pie, demostrando que la lucha es una sola. En cada aula o cualquier lugar de trabajo, Santiago Pampillón nos marca el camino, para que no nos equivoquemos y no perdamos de vista el fin: la segunda y definitiva independencia.


* Periodista, columnista del programa No Se Mancha (Radio Estación Sur - FM 91.7) y de Hijos de 30.000 (Radio UNLP - FM 107.5), redactor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.
Las derivas del neoliberalismo pospandémico a las tinieblas de la “izquierda”

Las derivas del neoliberalismo pospandémico a las tinieblas de la “izquierda”

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Por Nicolás Centurión* y Eduardo Camín**

“Es un hecho que el mundo está cambiando y para peor. Los horizontes posibles que se nos aproximan no auguran buenas nuevas para los que vivimos en América Lapobre como diría un compatriota uruguayo. El horizonte ya no se nos aparece lejano como la utopía  para caminar, como diría otro uruguayo más, sino que viene hacia nosotros a paso firme como una distopía. O visto del otro lado del mostrador, como la utopía de la élite mundial.”


En nuestros días, el ritmo vertiginoso de transformación del mundo globalizado, de complicación técnica, de automatización laboral, de creación científica, de mentiras reales y verdades virtuales, nos impone una ráfaga de necesarias innovaciones en la convivencia social.

Una innovación impuesta, un armado que nos excede y que al mutar la realidad nos obliga a pensar alternativas, a llevar el análisis un poco más allá de lo que se nos presenta como aparente y a descartar de una vez por todas, viejas recetas esquemáticas y dogmáticas.

Es tentadora la situación de querer anticiparnos a lo que va a suceder. De poder prever aunque sea una pequeña escena de este guión incierto. Hoy, académicos e intelectuales  aparecen confundidos  en las redes sociales, presionados por su narcisismo y las exigencias del mercado editorial o mediático, buscando pruebas que avalen sus posiciones ideológicas y que les ayuden a distinguir quienes son los buenos y quiénes son los malos.

Pero los intelectuales de izquierdas ya no buscan construir armas de lucha contra el capitalismo, ni alimentar las resistencias: sólo se ocupan de encontrar ese dato, esa historia humana, ese argumento que les permita seguir publicando libros, seguir dando entrevistas a los medios masivos y sosteniendo sus posiciones como si en ello les fuera la vida. Unas posiciones que coinciden con los intereses y las lógicas de expansión capitalista.

Es un hecho que el mundo está cambiando y para peor. Los horizontes posibles que se nos aproximan no auguran buenas nuevas para los que vivimos en América Lapobre como diría un compatriota uruguayo. El horizonte ya no se nos aparece lejano como la utopía  para caminar, como diría otro uruguayo más, sino que viene hacia nosotros a paso firme como una distopía. O visto del otro lado del mostrador, como la utopía de la élite mundial.

Estados más policiales, generaciones enteras de niños y adolescentes criados en un higienismo extremo. Los cuerpos dóciles, las mentes palpitando paranoia en cada exhalación, la voluntad de las almas predigitada. Las empresas farmacéuticas calzándose las botas de siete leguas para avanzar en su fortuna, el sistema financiero ampliando sideralmente su ventaja con respecto al capital industrial.

Hasta no hace mucho estábamos debatiendo sobre el ascenso de los nacionalismos de ultraderecha en la vieja Europa, sobre la guerra comercial entre Estados Unidos y China, sobre la disputa de la hegemonía por el 5G y más. En unos pocos meses poder lavarse las manos pasó de ser un bien suntuoso en esta “nueva normalidad.”

Ciertas certezas a las que nos aferrábamos y daban estabilidad intelectual y de acción hoy las sentimos temblar y resquebrajarse bajo nuestras suelas. ¿No sería una estrategia más eficaz el intentar ver las carencias de nuestro pensamiento y de nuestra acción política que han otorgado tal ventaja al sistema económico capitalista (y a la ideología neoliberal que lo sostiene y legitima) que parece ya irreversible?

Pensar, por lo tanto, desde la izquierda nos debe situar, en la esfera de reflexión cuya potencia radica en la capacidad para desarrollar y constituir una razón crítica. Las razones de la democracia, es decir la construcción del hombre ético y político, son, al igual que las razones de la libertad, es decir el bien común, objetivos irrenunciables para lograr el total desarrollo de la condición humana.

Romper el bloqueo teórico y político que teje esta sociedad del conformismo regido por el mercado, acabar con el miedo que impone el poder, asumir el valor crítico de un proyecto alternativo, deben de ser estas las razones de la democracia.

Hasta que no se elabore una propuesta real y valiente para intentar salir de la situación presente – y no simplemente para paliar sus efectos más atroces, con planes de emergencia, y ayudas sociales- su destino político seguirá preñado de melancolía.

¿Acaso el mundo de las modernidades nacionales, y la retórica del discurso del neoliberalismo conservador globalista, seguirá marcando el sentido de los tiempos?

Alzar la vista

Hoy los proyectos de las izquierdas y derechas regionales imponen un modelo del no-ser. Son en cuanto no son como el otro y se dibujan caricaturas grotescas en espejos deformes. Ni volvernos la Venezuela de Maduro o Cuba según la derecha, Ni ser la Argentina de Macri o el Brasil de Bolsonaro según la izquierda

¿Cuál es el horizonte que plantea la derecha? Ninguno. Su horizonte se mira en el retrovisor de un tiempo pasado que nunca fue y que paradójicamente si se pudiera volver a ese pasado, sería un presente nefasto. De allí se evocará al pasado nuevamente, ¿y hasta cuándo?

¿Cuál es el horizonte que plantea la izquierda? Ninguno. Estos expertos en denunciar y realizar sesudos análisis sobre el acontecer, ¿qué ofrece para levantar la frente y la mirada, para soñar despierto con un mundo de iguales?

Los parias no entran dentro los cálculos del 1% más rico (y podríamos ampliar más esa cifra). Más robotización y menos trabajo son la ecuación mundial. Las películas de ciencia ficción futuristas fueron el avant-premiere de la nueva era del anunciado esclavismo digital.

El ejército de reserva se engrosa día a día mientras la inventiva ideológica se estrecha cada vez más. Las consignas de barricada se refugian en un efímero hashtag.

Frente a los sembradores de tinieblas, la verdad actúa siempre como la luz de la razón.El topo de la historia aún persiste, subterráneamente, en seguir haciendo andar el motor de la historia y desplegando sus luchas.

¿Seremos ilustrados y valientes, creativos y heroicos? ¿Estaremos a la talla?



* Camin es periodista acreditado en ONU-Ginebra, Centurión, Licenciado en Psicología, Universidad de la República, Uruguay. Ambos son miembros de la Red Internacional de Cátedras, Instituciones y Personalidades sobre el estudio de la Deuda Pública  (RICDP) y analistas asociados al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)

Nota publicada originalmente en www.estrategia.la

Venezuela: Pandemia, bloqueo, petróleo y la coherencia iraní

Venezuela: Pandemia, bloqueo, petróleo y la coherencia iraní

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

Por Dayana López Villalobos

Irán envía cinco buques a Venezuela cargados de combustibles y aditivos, sorteando las barreras impuestas por EEUU en el marco de la pandemia por Covid-19. En represalia, los gringos anuncian la venta de CITGO, refinería venezolana en territorio estadounidense.


Las relaciones entre la República Bolivariana de Venezuela y la República Islámica de Irán están estrechamente relacionadas con la producción petrolera. Ambas naciones integran la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) desde su fundación en septiembre de 1960.

Sin embargo, fue en el año 2001 que sus relaciones experimentaron un giro importante tras la primera visita del presidente venezolano Hugo Chávez Frías a Irán en el marco de una gira por el Medio Oriente, que tuvo como objetivo reflotar la OPEP para recuperar los precios del petróleo, bajo un esquema de complementariedad entre sus miembros, implementando los recortes de producción acordados y que, hasta el momento, nadie cumplía.

Cuando Chávez ganó las elecciones presidenciales en diciembre de 1998, el petróleo cotizaba en 7 $USD (dólares estadounidenses) por barril. En sólo cinco meses el precio se había duplicado gracias a las primeras medidas presidenciales. Alcanzó en mayo de 1999 los 14,9 $USD / barril. Para septiembre de ese año, Venezuela había implementado un recorte de 0,6 MBD (Millones de Barriles Diarios), llevando su producción a 2,7 MBD y recuperando la cotización que ya rondaba los 22 $USD.

“Señores, vamos a respetarnos todos la producción. La OPEP no puede ser un club de pinochos”, había arengado Chávez en el discurso de sus primeros 100 días de Gobierno. No sólo se recuperó rápidamente el precio del petróleo, beneficiando a los países OPEP, sino que esta gira de Chávez por Medio Oriente permitió a Venezuela diversificar sus relaciones comerciales y de cooperación con países como Irán.

Relaciones Venezuela –Irán

Dos elementos marcaron la consolidación de las relaciones: el ascenso al poder de Mahmud Ahmadinejad en la presidencia de Irán (2005) y la agenda antiimperialista de común entre ambos países.

A partir de entonces se afianzó una relación de cooperación mutua que se verificó en los poblados más recónditos del territorio caribeño, donde a la par de la recuperación de tierras ociosas en poder de latifundistas, el campesinado venezolano empezó a operar maquinaria agrícola iraní, gracias a un convenio que incluyó la instalación de la fábrica Venirán en Venezuela, que no sólo producía tractores sino vehículos para uso particular.

Es así como en el parque automotor venezolano circulan autos con nombres como “Turpial”, “Centauro” y “Orinoco”. Pero este es apenas un ejemplo concreto de cómo el pueblo venezolano se vio beneficiado por los más de 300 convenios de cooperación firmados entre Venezuela e Irán en materia científica, tecnológica, industrial, de infraestructura, soberanía alimentaria y vivienda.

En el marco de una visita del entonces presidente iraní Mahmud Ahmadinejad a Caracas, el 22 de junio de 2012, Chávez le agradecía y reconocía el impulso de Irán a la recién creada Gran Misión Vivienda Venezuela:

“Tu debes recordar cuando en Teherán conversábamos sobre vivienda y todas tus sabias orientaciones, recomendaciones. Con tu ministro de Vivienda, el Ministro de Industria, fuimos a visitar un valle  muy hermoso donde estaban construyendo una gran ciudad nueva en Irán. Parán, allá fuimos, a Parán. Y luego tu enviaste una comisión de expertos en vivienda, el Ministro, vinieron los empresarios iraníes y me da mucho gusto decirte que a partir de allí se desató con mucha fuerza la Gran Misión Vivienda Venezuela”.

Ahmadinejad, invitado a una entrega de viviendas, le respondía a Chávez: “Le agradezco a mi querido amigo, a mi querido hermano que se está esforzando en este camino de la construcción de viviendas, eso es la vista y la mira revolucionaria y popular del presidente Chávez. Los líderes revolucionarios siempre están con el pueblo y al lado del pueblo”.

A la fecha la GMVV ha otorgado más de 3 millones de viviendas en Venezuela. Es así como estos líderes –y con ellos sus pueblos– tejieron fuertes lazos que trascendieron lo diplomático, al punto que, en mayo de 2011 el Departamento de Estado norteamericano anunció sanciones a PDVSA por enviar crudo a Irán entre los años 2008 y 2011, a contracorriente del bloqueo comercial impuesto por Estados Unidos desde 2006, como represalia por los proyectos iraníes de enriquecimiento de uranio. El presidente venezolano rechazaba estas acciones y, en un tuit, asumía las consecuencias.

La coherencia iraní

Estamos, es sabido, en el marco de una pandemia mundial. Venezuela e Irán son dos países fuertemente afectados por las sanciones criminales estadounidenses, que no han cesado durante esta particular coyuntura planetaria, a pesar de los llamados de atención propinados en instancias internacionales como Naciones Unidas (ONU) y el BRICS.

El bloqueo estadounidense contra Venezuela ha afectado drásticamente su capacidad de producción de petróleo y sus derivados, al encontrarse imposibilitada de garantizar mantenimiento adecuado a la infraestructura de extracción y refinación de la estatal PDVSA. En consecuencia, el primer país en reservas internacionales de petróleo, perdió su capacidad de autoabastecerse de combustible para consumo interno.

La respuesta de Irán es coherente y contundente. Ha establecido con Venezuela un convenio de suministros,enviando cinco buques tanqueros cargados de combustibles y aditivos para la industria petrolera y ya se encuentran surcando el océano Atlántico hacia las costas venezolanas en el Mar Caribe. Ellos son Fortune, Petunia, Forest, Faxon y Clavell y estarían arribando paulatinamente a las refinerías de PDVSA en los próximos 10 días.

Mientras esto ocurre, el Departamento de Estado Norteamericano se pone de nuevo a la carga y amenaza con evitar el arribo de estos buques a Venezuela, hecho denunciado ante el Consejo de Seguridad de la ONU el pasado viernes 22 de mayo por el embajador venezolano ante el organismo, Samuel Moncada.

La respuesta de Estados Unidos no se hace esperar. Anuncian la venta de acciones de CITGO, refinería venezolana en territorio norteamericano, arrebatada al país como parte de las sanciones coercitivas unilaterales contra Venezuela, cuyo objetivo expreso es derrocar al presidente Nicolás Maduro.

El Estado Venezolano dispuso escoltar por aire, tierra y mar a las embarcaciones ante eventuales ataques norteamericanos, con apoyo de las Fuerzas Armadas y las Milicias Populares, como un ejercicio de soberanía. El primer buque, el Fortune (o IranFazel), ya está en aguas venezolanas y esto es celebrado por el pueblo, en Venezuela y en Irán, como una victoria popular.


* Comunicadora Social (UNICA/VE). Especialista en Prácticas Sociales de Lectura y Escritura (UNGS/AR).
Diplomada en Diseño Editorial por el Instituto Internacional de Periodismo “José Martí” de La Habana.
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