Globalización en tiempos de pandemia (I)

Globalización en tiempos de pandemia (I)

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

Por Pablo Jofré Leal*

Estamos en el año 2020 de la era cristiana, en el año 1441 del calendario islámico, en el 5780 del chino, en el año 1247 del calendario del pueblo mapuche, entre otros muchos calendarios y todos ellos de sociedades sujetas a los intentos hegemónicos de globalización,cuyo objetivo fundamental es imponer sólo el calendario y la visión de la cultura occidental.

Esta conducta, en el contexto de una pandemia global está exigiendo cambios profundos. Para la perspectiva basada en la omnipotencia, soberbia y dominio de las potencias occidentales(liderado por Washington), la orden es que las sociedades se asimilen o se atengan a las consecuencias de una época de profundas transformaciones y que hoy, bajo el tremendo golpe que significan los efectos del Covid-19, nos obliga a concebir, bajo nuevos parámetros, una nueva organización política, social, económica y cultural, que supere a un proceso globalizador, elemento distintivo de un capitalismo decrépito, cansado, agotado, que no ha sido capaz de dar cuenta de las necesidades de nuestro mundo, que son otras lejanas al individualismo extremo que este sistema propugna.

La globalización ha intensificado un modelo político y económico, centrado más en los réditos que puede dar el capital, la imposición de ideologías políticas, con una visión y práctica tecnocrática, en desmedro del necesario beneficio al ser humano. Un modelo que sólo favorece a las grandes potencias, sus transnacionales y a las castas políticas y económicas de los países donde el modelo capitalista se enseñorea, que representa a gran parte dela humanidad. El requerimiento, desde los centros de poder, es que aquellos que no son parte del poder trilateral capitalista (Estados Unidos, Japón, Unión Europea) se atengan a las consecuencias en esta época de profundas mutaciones, mientras el triunfo de este modelo político-económico llamado Globalización propone la construcción de un Pensamiento y Mercado Únicos del que no serán parte.

A inicios del nuevo milenio y como parte de un trabajo de tesis para una maestría, sostuve en un documento llamado “la globalización o el cuento del tío”[1] que “nunca antes la humanidad había tenido tal potencial científico-tecnológico para dar respuesta a las necesidades de la humanidad. Pero también se es capaz de presentar la inequidad, la desigualdad y la brecha entre ricos y pobres, opulentos y miserables, desarrollo y subdesarrollo, futuro y estancamiento y hasta atraso, que se ha profundizado de la forma que se ha hecho en estos años. La coexistencia de contradicciones marcadas, fuertes, notorias e injustas son el rastro imborrable de los inicios de un milenio marcado a fuego por la presencia e imposición de la injusticia como peculiaridad más indeleble, junto a la afectación de todas las instituciones con que las sociedad mundial se ha ido dotando, a través de cientos de años, de práctica política”.

Entre esas instituciones que se han visto coartadas se encuentra el Estado-Nación, que ha visto mermada sus capacidades en desmedro del poder adquirido por entidades como la Organización Mundial de Comercio, el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) entre otras, unido a los procesos de descentralización. Alguna vez se habló del conocimiento como poder, pero en la borrachera triunfalista de un Nuevo Orden Mundial Global ese ideario pasó al poder del conocimiento y sobre la base de ese saber, manejado por las grandes corporaciones transnacionales, se afianzó el reino del ultraliberalismo y la Globalización.

En un artículo publicado recientemente “neoliberalismo y Covid-1”[2] señalaba que el BM y el FMI se encuentran al acecho de los países. Y es con esa conducta rapaz que cuando un país o región está en crisis, se presentan estas instituciones como una especie de salvador, para proporcionar “facilidades” financieras y resolver los trances económicos de estos países. Las políticas neoliberales obligan a los Estados a arruinar aún más sus frágiles economías bajo las directrices de estos fondos que actúan como verdaderos corsarios. Términos como ajuste fiscal, disminución del papel del Estado, privatización del sector sanitario, educativo y de pensiones son parte de las exigencias si los países recurrentes de apoyo financiero desean acceder a esos fondos ofrecidos. Esa realidad nos obliga a cambiar estructuralmente las bases del capitalismo, y avanzar hacia sociedades más colaborativas.

El mundo del Tercer Milenio ha mostrado la imposición de un sistema de dominio “intrínsecamente perverso”, donde la riqueza social, conseguida a golpe de reivindicaciones, luchas, prisión, represión y muerte de millones de hombres y mujeres a lo largo de la historia, quedó concentrada en unas pocas manos. Un mundo donde caminamos conscientemente hacia la autodestrucción de la naturaleza. Una etapa histórica donde se ha agravado la brecha social, entre aquellos que todo poseen y aquellos que viven en la miseria (sólo en Chile el 1% de la población acumula el 28% del PBI total del país), entre ricos y pobres, donde la pobreza se ahonda según se aleja de la holgura soberbia de los poderosos. Un planeta hegemonizado culturalmente y que ha quitado, bajo el resplandor de espejos y vitrinas, los ideales y expectativas de cientos de millones de seres humanos, mudos en una sociedad donde las corporaciones mediáticas imponen “lo que la gente quiere ver y escuchar”, como si de una decisión democrática se tratase.

El Nuevo Orden Mundial Global, surgido tras la caída de los socialismos reales, repite hasta la saciedad, que la panacea tiene nombre omniabarcador, es el edén soñado y a quién se debe obedecer como un Moloch ávido de subordinación y sangre fresca. La maravillosa posibilidad de comunicarnos en tiempo real, en cualquiera de las herramientas tecnológicas, ha posibilitado que, al menos en este campo, aquellas fronteras que suelen separar o impedir el libre tránsito hacia mejores perspectivas de vida, se difuminen y generen un estado de simultaneidad que tiene, indudablemente, beneficios para un amplio sector de la humanidad. Pero también esta maravillosa visión ha posibilitado que la hegemonía cultural de los poderosos se imponga en un mundo, donde el poder maneja el conocimiento pero también las frecuencias, las rotativas y el people meter. 

A causa de la envergadura, la amplitud y celeridad que han adquirido los cambios políticos y económicos se requiere de un permanente esfuerzo colectivo, tanto de carácter nacional como internacional, para extraer las conclusiones más idóneas, que conduzcan a establecer las mejores y más amplias condiciones de igualdad en las relaciones políticas y económicas internacionales. El rápido progreso de las ciencias fundamentales, en especial todo el proceso de cambios tecnológicos como la informática, la biotecnología, la nanotecnología y otras ramas de punta de las ciencias, favorecen su papel transformador, ya sea en el dominio de las fuerzas de la naturaleza como también en la conversión de la ciencia en una “fuerza productiva directa” en el sentido de la capacidad que tiene  de entregar su caudal de conocimientos, para la renovación material y la resolución de numerosos problemas sociales.

La revolución científico-técnica ha desplegado, de manera poderosa, los instrumentos de producción y ha jugado un papel significativo; tanto en el proceso de Globalización como en los cambios en la correlación de fuerzas en la arena mundial, particularmente, con la derrota del proyecto socialista. En el momento histórico en que estamos inmersos, con el desarrollo y uso de tecnologías que no se soñaban hace un par de décadas, con un gobierno globalizador que responde al nombre de sociedades de mercados o corporaciones transnacionales, resulta un imperativo entender, pero sobre todo luchar contra los mecanismos de dominio y las características del Nuevo Orden Mundial Global, y contra las nuevas formas de dominio que los países desarrollados ejercen sobre el conjunto de la humanidad.

Un predominio que conduce a la pregunta de ¿quién gobierna en el mundo? Aparentemente, esta interrogante queda en una especie de brumosa inquietud. Los defensores a ultranza de la globalización pretenden[3] hacernos creer que esta viene acompañada por el canto de las democracias y la igualdad entre los seres humanos. Pero, la realidad es otra: pues aquellos que están en la avanzada del proceso y por ende reciben mayoritariamente sus beneficios, son los que gobiernan al mundo.

(continúa)


* Periodista y escritor chileno. Analista internacional, Master en Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en temas principalmente de Latinoamérica, Oriente Medio y el Magreb. Es colaborador de varias cadenas de noticias internacionales. Creador de revista digital www.politicaycultura.cl

Fuentes:
[1] http://www.lajiribilla.co.cu/2006/n279-09/279_12html
[2] http://www.segundopaso.es/news/408/Virus-Mortales-Neoliberalismo-y-Covid-19
[3] Con esta aparente nebulosa respecto a quienes parecen estar en la sombre del poder, no eludo en modo alguno, la responsabilidad que nos cabe a cada uno de nosotros, como ciudadanos en la actual conformación del mundo. Los gobiernos de los países más poderosos del planeta realizan sus acciones sin contrapeso porque no existe quien se oponga a sus designios y ello es tanto culpa del victimario como de la víctima, del que pretende someter como aquel que indignamente lo acepta.

Ferrer Morillo: “El nuestro es un país bloqueado y ello nos ha hecho muy resistentes ante crisis de grandes complejidades”

Ferrer Morillo: “El nuestro es un país bloqueado y ello nos ha hecho muy resistentes ante crisis de grandes complejidades”

TIEMPO DE LECTURA: 9 min.

Revista Trinchera dialogó con la poeta y activista afrovenezolana, Lilia Ferrer Morillo, acerca de la situación en la República Bolivariana de Venezuela. No sólo cómo está enfrentando al COVID-19 sino cómo está haciendo frente a las nuevas agresiones de los EEUU y sus aliados.


  • ¿Cuáles destacás y qué efectividad considerás que tienen las medidas adoptadas por el gobierno de Nicolás Maduro para enfrentar la Pandemia del COVID-19?

Sin lugar a dudas, la principal acción del gobierno nacional fue la temprana decisión de cuarentena social en la República Bolivariana de Venezuela, con tan solo 17 casos registrados. Fue una decisión estratégica de contención que, sumada a las acciones de dotación también temprana de insumos médicos y kits de detección del covid-19 por parte de la República Popular de China, han logrado contener la expansión del virus en el país.

Otra medida esencial ha sido la implementación de la encuesta sanitaria autogestionada que realizan los venezolanos en la “Plataforma Patria”: las personas registran su información sanitaria y de salud y, en función de sintomatología y factores asociados, son visitadas por personal clínico en sus hogares siguiendo protocolos del caso.

La Plataforma Patria además actúa además como sistema de biopagos y de distribución de alimentos para el pueblo venezolano, esto último a través de los denominados CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción).

Los venezolanos, sin distinción de procedencia partidaria e ideológica, tenemos gran experiencia en lo que se refiere a la organización social y comunitaria, desplegando mecanismos de protección y de respuesta inmediata ante crisis de grandes magnitudes. El nuestro es un país bloqueado y ello nos ha hecho muy resistentes ante crisis de grandes complejidades.


  • ¿Cuán importantes han sido las políticas sociales que ya estaban implementadas antes del COVID-19 como las Cajas CLAP?

Tal y como lo expongo anteriormente, el disponer de la Plataforma Patria ha permitido atender de forma más efectiva la pandemia. No se trata únicamente de la distribución de alimentos porque esta es una plataforma integral que atiende todos y cada uno de los beneficios orientados a la atención del poder popular. El tema de la atención alimentaria es esencial para la supervivencia de la población, así que los CLAP cumplen esa atención básica y fundamental, pero también lo hacen las redes de solidaridad y de apoyo locales y comunitarias. Ejemplo de ello es la distribución de peces que llegan masivamente a nuestras costas y que son distribuidos entre la población.


  • ¿Cuán importante ha sido la política de formación de médicos en alianza con Cuba?

Cuba y Venezuela han estrechado lazos históricos que se han profundizado en estos últimos veinte años de gobierno bolivariano. Estos vínculos ponen el foco en la atención prioritaria de la salud venezolana. Contamos con una infraestructura barrial y socio-comunitaria que, en efecto, ha sido afectada grandemente por el bloqueo a ambas naciones. Nos ha costado vidas y hemos visto mermada nuestra atención primaria de salud. El mundo todo ha sido testigo de cómo nos han bloqueado el arribo de millones de dosis de insulina o de tratamientos oncológicos y de equipos médicos esenciales. También se han visto afectados pacientes que recibían sus tratamientos de alta complejidad en países como Italia y Argentina: estos eran cubiertos por programas de CITGO y luego de que esta filial internacional de PDVSA fuera arbitrariamente robada, nuestros pacientes empezaron a padecer las consecuencias.

No obstante lo anterior y, ante las alertas que dio ya en enero la Organización Mundial de la Salud, tanto Cuba como la República Bolivariana de Venezuela tomaron medidas conjuntas. Cuba elevando, como siempre, su estandarte de solidaridad con los pueblos del mundo y Venezuela, fortaleciendo su infraestructura con la colaboración directa no sólo de Cuba: pues ha sido vital el apoyo de Rusia y China para el control de la pandemia.


  • ¿Cuál es la postura que ha adoptado la oposición golpista en este contexto?

La oposición radical ha sostenido su postura invariable sobre la destrucción y arrase del país. Una oposición apátrida que desoye las exigencias, incluso del Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, quién ha dicho que, ante la agresividad incuestionable del coronavirus, las naciones en guerra “silencien las armas, detengan la artillería, pongan fin a los ataques aéreos”. La oposición terrorista y mercenaria ha hecho lo opuesto, pide invasión armada, ataca sin piedad, desdice las cifras, no propone medidas de contención de la pandemia, introduce fake news en tiempos donde la información es vital para salvar la vida. Son terroristas y prefieren que la nuestra sea una tierra arrasada por las armas y por el caos. Son genocidas, es su naturaleza. Por suerte la población hace caso a las directrices de su gobierno nacional, el verdadero.


  • ¿Qué rol están jugando las FFAA en esta particular situación?

Las FFAA en la República Bolivariana de Venezuela se conciben como Pueblo en armas, armas para la Paz y para la defensa integral de la República. Le ha correspondido a las FFAA la activación sin tregua de comandos estratégicos operacionales para la defensa de la Patria. En un tiempo de tanta complejidad planetaria y nacional, y ante los ataques magnicidas y agresiones terroristas continuadas a nuestras instalaciones esenciales como la petrolífera y eléctrica, las FFAA están dispuestas para el resguardo de la nación bolivariana.Es importante destacar cómo las milicias bolivarianas, concebidas como el quinto componente de las FFAA, se han desplegado a nivel comunal y barrial para atender el tema alimentario y dar soporte en la logística de atención directa en el territorio por la emergencia del coronavirus.


  • ¿Qué lectura hacés de las recientes medidas de agresión contra la revolución adoptadas por parte de la administración Trump y sus aliados europeos?

Las recientes agresiones ejecutadas por la administración Trump, con la complicidad de la envejecida Europa y los gobiernos serviles de la región, son el zenit de 20 años de agresiones continuadas.Ya no sorprende nada. Los bolivarianos izamos la Paz como estandarte, pero no es signo de rendición y menos aún de sujeción a los designios imperiales. Resistimos, nos organizamos y luchamos por la autodeterminación y soberanía nacional.

Medio millón de infectados por el covid-19 en EEUU y más de veinte mil fallecidos al día de hoy y Trump se “ocupa” de combatir un cártel de la droga de Venezuela sobre el cual no hay un solo kilogramo de cocaína incautada en todo el mundo. El único cártel de drogas sin rutas de distribución, ni plantaciones y Trump despliega un dispositivo armamentista sin precedentes en el Caribe por donde la misma DEA asegura que circula únicamente el 15% de la droga que llega a EEUU.

Lamentablemente, la Casa Blanca está tomada por un desquiciado que abandona sus funciones de Jefe de Estado y de Gobierno para complacer a los votantes latinos que le garanticen la continuidad presidencial en el mes de noviembre próximo.


  • Ante ese escenario y teniendo en cuenta la pandemia global ¿Cuál ha sido la reacción de países aliados como Rusia o China?

China y Rusia son países aliados con intereses y negocios comunes. Son países que no condicionan las relaciones binacionales y han demostrado su política de no injerencia sobre los asuntos internos de Venezuela. En este preciso momento, las relaciones con China y Rusia ha permitido salvar nuestras vidas. Venezuela es reconocida por la OMS como una de las naciones que ha tomado las medidas tempranas y necesarias para la contención del covid-19 en el territorio y aplanamiento de la curva de contagios, como de hecho ha ocurrido. Hemos recibido a especialistas altamente calificados provenientes de China, al igual que volúmenes altos de test de detección y equipamiento necesario para afrontar este momento.


  • ¿Qué lectura hacés respecto al posicionamiento de países como el argentino que demandan el fin de los bloqueos y sanciones unilaterales de EEUU para con Venezuela y Cuba?

Importante el paso que ha dado el Presidente Alberto Fernández al pedir el cese del bloqueo de nuestras naciones. Pero no es suficiente.Aún parecen recientes las declaraciones del canciller Felipe Solá, que ha llamado“a la recuperación de la normalidad democrática en Venezuela” o a la “salida política que lleve a la necesaria renovación institucional en el más breve plazo”. Son peligrosas estas aseveraciones. Le pedimos a los gobiernos del mundo abstenerse de poner en duda la condición de democracia y más aún cuando el análisis de la situación deja por fuera el impacto desfavorable de más de 400 medidas coercitivas unilaterales que pesan sobre todos los venezolanos.


  • ¿Cuál es la percepción que tienen el pueblo venezolano ante esta nueva agresión? Tanto chavistas como opositores o indefinidos.

El núcleo duro del chavismo está firmemente articulado y cohesionado en torno a la defensa de la Patria, dispuestos como siempre a defender la Patria en cualquier escenario que se plantee. El sector más extremista de la oposición que gravita en torno a los partidos Voluntad Popular y Primero Justicia y sus figuras apátridas, jamás han cambiado de postura respecto a la gestión de la crisis en Venezuela. Observamos una oposición comedida que ha respondido favorablemente a las decisiones y actos de gobierno del Presidente Nicolás Maduro respecto a la pandemia por el coronavirus. Hay que reconocer el aprendizaje de todos los venezolanos en las respuestas inmediatas ante grandes crisis.


  • ¿Cómo se está viviendo la situación en las fronteras del país, fundamentalmente en las regiones colindantes a Colombia?

Las fronteras con Colombia fueron cerradas de inmediato por Iván Duque al declararse la pandemia por la OMS. Una decisión que se llevó a cabo de forma unilateral obviando irresponsablemente que hay aspectos en esto de las pandemias que han de manejarse entre naciones que comparten grandes fronteras y vínculos que les hermanan por siempre.

Con el cierre, observamos con estupor cómo los venezolanos exigían que se abrieran las fronteras para volver a Venezuela. Este no es un dato menor. Aunque los medios intentaron ocultar este hecho, los llamamientos llegaron desde el corazón mismo de los EEUU, miles de venezolanos que antes despotricaban del “régimen” ahora exigían -y exigen- la repatriación a Venezuela. Y lo hicieron días después de las últimas medidas que resultaron de la gira de Juan Guaidó: el bloqueo de la aerolínea bandera del estado venezolano, Conviasa.

Miles de venezolanos hacen ahora el camino de retorno por las fronteras cerradas de Perú, Ecuador y Colombia. Vuelven en caravanas desde naciones que han desatendido a sus propios ciudadanos ante la crisis del Covid-19. Han sido desalojados de sus viviendas por el impago y, más grave aún, han sido olvidados por los mismos golpistas que dicen detentar cargos de alto gobierno del autonombrado Juan Guaidó.


  • Si bien es sabido la situación económica previa al COVID-19 era compleja ¿Cómo afecta el nuevo escenario el día a día de las familias venezolanas? ¿Cuáles están siendo las formas en las que el pueblo combate ante esta la situación?

La economía es el punto flaco por donde se golpea al pueblo venezolano.La hiperinflación continúa su escalada sanguinaria, mayor en tiempos de Covid-19. Sumado a la baja en los precios del petróleo, la economía sangra dolorosamente. Pero, mientras a la hiperinflación no le alcanzan los ceros para contarla, en Venezuela el Estado es un Estado presente que atiende las necesidades vitales de los venezolanos, sorteando siempre todos los obstáculos que cada día se presentan a los venezolanos. El programa de alimentación estructurado en torno a la Plataforma Patria, la atención primaria de salud, los bonos dispensados a través de la billetera Patria, entre otros tantos programas, sostienen la vida de los venezolanos dispuestos para siempre a no ser nunca más colonia imperial.


  • Una de las políticas que entiendo se estaban impulsando era la producción de alimentos que antes se importaban ¿Qué resultados están teniendo?

A nivel internacional se ha introducido la matriz de que Venezuela no produce sus alimentos y esta aseveración parte del mito de la Venezuela saudí de la época dorada del dólar a 4.30 que benefició a un sector de privilegiados que optaron por utilizar la renta petrolera para importar absolutamente todo y no “sembraron el petróleo” como lo decía el insigne de las letras venezolanas, Arturo Uslar Pietri.

No obstante ello y ante la hiperinflación sin parangón, ha sido el campo el que ha sostenido la vida de los venezolanos.Si bien es cierto que la canasta básica de los venezolanos está compuesta por productos que son importados, buena parte de la dieta nacional se sostiene con lo que producen el campo. Especialmente porque los costos de los productos importados resultan inaccesibles para muchos venezolanos.

El Agua se nos escurre entre los dedos

El Agua se nos escurre entre los dedos

TIEMPO DE LECTURA: 11 min.

Por Pablo Jofré Leal*

En general, usted lector (a) habitualmente utiliza el agua como un bien que está ahí, a su alcance, parece eterna. La usa para cocinar, aseo personal, regar el jardín o como empleo recreacional en piletas, fuentes y jardines. Para usted es algo común, el agua está ahí.

Sin embargo, en nuestro planeta, este recurso, sin el cual ningún organismo viviente podría sobrevivir, no es tan común para miles de millones de seres humanos. Según el Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos del año 2019[1]: 2.200 millones de personas – es decir un 30% de la población mundial – no tiene acceso al agua potable, por tanto, con condiciones de salubridad que representan un peligro social. Dos de cada tres personas en el mundo sufren escases de agua, considerado grave, al menos una vez al año. 750 niños menores de cinco años mueren diariamente, ya sea por no tener acceso a saneamiento básico o por beber aguas insalubres. El año 2030, 700 millones de personas en el mundo, se verán desplazadas de sus lugares de origen por la falta de agua. Y, en materia de género, en cuatro de cada cinco hogares son las mujeres las encargadas de recoger el agua para los hogares, en fuentes ubicadas en ocasiones a varios kilómetros.

Los datos objetivos, tanto aquellos manejados por la ONU como por agencias gubernamentales coinciden en que el uso del agua viene aumentando a una tasa del 1% anual, principalmente desde la década de los 80 del siglo XX hasta ahora. Esto, por el aumento poblacional, el desarrollo social y económico de los pueblos y los cambios en los modelos de consumo, que han incrementado ese uso. En ese nuevo contexto, tanto el agua potable como el saneamiento son reconocidos como derechos humanos fundamentales, tanto en el sentido material (sustento de la población) como también subjetivo (la dignidad de los seres humanos). Esto debería obligar a los Estados a proporcionar a su población el acceso al agua potable y saneamiento sin discriminación, donde se priorice a los sectores más necesitados. Conceptos como acceso, equidad y seguridad son esenciales.

En un interesante trabajo titulado “Agua: dónde está y de quién es? se señala, respecto al agua, en el marco descrito anteriormente, que los temas de propiedad, gestión, manejo y disponibilidad de las aguas ha pasado a constituirse en un eje crítico de las decisiones políticas, económicas y sociales, que debemos tener respecto a este recurso. “A los crecientes problemas de acceso y calidad de los recursos hídricos, se agregan las consecuencias de los procesos de liberalización y privatización del agua, que han transformado su definición desde un bien nacional de uso público, hacia un bien económico sujeto a las reglas del mercado”

En el Informe de la ONU señalado, respecto a Latinoamérica y la región del Caribe,se afirma queesta zona del mundo carece, mayoritariamente, de fuentes adecuadas de agua potable. Con insuficiencias en instalaciones seguras y dignas para la eliminación de las heces. Millones de personas, habitantes de las principales metrópolis del continente están sin acceso al líquido elemento, concentrados en lo que se denomina los cinturones de pobreza, donde el suministro de servicios de agua potable y sanitarios es insuficiente y en otros, sencillamente inexistentes, teniendo que recurrir a camiones aljibes, llaves comunitarias, además del uso letrinas y pozos sépticos, que contaminan además las napas subterráneas.

En gran parte de Latinoamérica, el servicio de agua potable, acompañado de procesos de privatización han generado fragmentación de sus estructuras de servicios, con gran número de prestadores “sin posibilidades reales de lograr economías de escala o viabilidad económica y bajo la responsabilidad de gobiernos locales, que carecen de los recursos e incentivos necesarios, para hacer frente con eficacia a la complejidad de los procesos involucrados en la prestación de servicios. Un ejemplo paradigmático de la privatización del agua lo vive Chile, el único país del mundo que mantiene legalmente privatizada el agua, estableciendo la protección al derecho de propiedad privada más fuerte en el mundo, donde el Estado no interfiere en ningún aspecto para garantizar el bien público.

A principios de los años 90 del siglo XX,en el país sudamericano, bajo el gobierno del ex presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle se privatizó la administración de la infraestructura y los derechos de agua, que pasaron desde el Estado a las empresas privadas. Privatizando así las principales distribuidoras de agua del país. Bajo el gobierno de Ricardo Lagos (sucesor de Eduardo Frei) se optó por un modelo distinto. La llamada Transferencia del derecho de explotación de las concesiones sanitarias, donde a una empresa privada se le entrega la concesión y las inversiones en infraestructura, por un periodo de 30 años al cabo de las cuales definiría su continuidad.

En Latinoamérica, la necesidad de generar inversiones en el tema agua potable y saneamiento sanitaria, debido al aumento poblacional, el desarrollo social y económico de los pueblos y los cambios en los modelos de consumo, generaron la decisión de parte importante de los gobiernos de nuestro continente, marcados por el modelo neoliberal de entregar a empresas extranjeras (donde se destacaron las de origen español) las oportunidades de inversión en infraestructura y saneamiento. “La incapacidad de las autoridades, para brindar una cobertura adecuada a los ciudadanos incitó un aumento de contratos de privatización de servicios de agua entre inversionistas extranjeros y Gobiernos. Hoy en día 10% de los consumidores en todo el mundo reciben agua vía empresas privadas” y en Latinoamérica esa cifra es mayor a medida que las presiones por privatizar los servicios públicos se imponen, sobre todo bajo la égida de gobiernos de corte neoliberal.

Para José Esteban Castro en su trabajo : La privatización de los servicios de agua y saneamiento en América Latina “esas políticas de privatización implementadas desde la década de 1990, para reorganizar los servicios de agua y saneamiento en América Latina, han tenido poca relación con los problemas específicos de esos servicios. Se presentó la privatización como la solución a la crisis de este sector, caracterizada por: falta de cobertura, calidad inadecuada de la prestación, corrupción y falta de inversión pública en la expansión y renovación de la infraestructura. Sin embargo, la razón principal no fue la búsqueda de soluciones a estos problemas, sino la aceptación acrítica de una política fundada en los principios y argumentos característicos de la ideología pro-privatización, que resurgió en los años 80. La crisis real de los servicios fue utilizada y hasta provocada, para promover las privatizaciones.

La privatización del agua es un negocio multimillonario. Se calcula, que para el año 2025, el gasto anual de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en infraestructura relacionada, superará el billón de dólares. Las nuevas tecnologías y la necesidad de inversión adicional en infraestructura aumentarán la demanda en el mercado, lo que potencialmente generaría valoraciones de miles de millones de dólares. Dichas oportunidades y promesas económicas explican en gran medida, por qué los servicios de agua se han ganado el apodo de“oro azul”

En Latinoamérica las cifras respecto al agua dulce la presentan como un botín muy apreciado, un bien económico y no un derecho social. El 26% del agua dulce del planeta está en América Latina, en forma de acuíferos, campos de hielo, ríos, lagos. Sólo Brasil contiene el 5% de toda el agua dulce del mundo. Los 22.100 metros cúbicos de agua per cápita representa el triple del promedio mundial. Entre los 10 principales ríos del mundo, cinco son latinoamericanos: Orinoco, Amazonas (que representa la quinta parte del caudal fluvial del mundo), Rio Negro, Paraná y Madeira. El Acuífero Guaraní es la tercera reserva mundial de agua dulce y se extiende bajo la superficie de Paraguay, Uruguay, Argentina y Brasil. Sus reservas podrían dar agua a todos los habitantes del planeta durante 200 años, de ahí la importancia geopolítica que este acuífero posee, poniéndolo en el radar de los intereses hegemónicos estadounidense.

Pero se da la paradoja, igualmente, que esta Latinoamérica, dotada de recursos hídricos envidiables,100 millones de sus habitantes carecen de total acceso a ella, surtiéndose de fuentes ocasionales.El 25% de la población latinoamericana (de un total de 629 millones de habitantes)no tienen acceso a servicios de agua potable y saneamiento. República Dominicana Haití, Nicaragua, Perú, Ecuador son, dentro de Latinoamérica, los países con menores capacidades de acceso a esas fuentes de agua potable y saneamiento. Sólo el 20% de las aguas residuales de este subcontinente reciben tratamiento.Las represas hidroeléctricas Itaipú y Simón Bolívar, son la segunda y la cuarta más grandes del mundo respectivamente.

Las cifras mencionadas respecto a este oro azul han traído a América Latina a numerosas empresas sanitarias, hidroeléctricas, de distribución de agua entre otras, que representan una tajada importante de ingresos para multinacionales como Endesa, Iberdrola, empresas chinas, entre otras. Según datos entregados por el Banco de Desarrollo de América Latina – CAF – (4) en el Foro Mundial del agua del año 2018, Latinoamérica necesita invertir 12.500 millones de dólares, para alcanzar las metas trazadas por la ONU en los llamados “objetivos de desarrollo sustentable)que entrega datos desalentadores en el plano de agua y saneamiento[2] si no se trabaja por lo signan como el Objetivo 6: Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos[3] que la ONU volcó en la agenda 2030. Como también en los objetivos planteados en la meta de “No dejar a nadie atrás” según el Informe de Mundial de las Naciones Unidas Sobre el desarrollo de los recursos Hídricos presentado el año 2019.

La dicotomía se da respecto al papel que deben desempeñar los Estados y la iniciativa privada, cuestión de áspero debate en momentos que la propia esencia del neoliberalismo está siendo cuestionada en virtud de la pandemia global del Covid-19, que ha sacado a relucir la importancia de concretar Estados poderoso, capaces de garantizar, salud, educación, bienestar y servicios básicos a su población como derechos irrenunciables, entre ellos el agua potable y el acceso a servicios sanitarios.Para el mundo privado, las empresas de lobby, los gobiernos neoliberales y las multinacionales en Latinoamérica existe un déficit de infraestructura, de capital humano, institucional, financiero y de gobernabilidad, que son las que llevan a situaciones de escasez. Una región apetitosa, donde pueden invertir y tener retornos multimillonarios al cabo de pocos años.

Chile sigue siendo el ejemplo de la presencia de capitales extranjeros, que suelen replicar posteriormente sus inversiones en Latinoamérica, en materia de suministro de agua potable y servicios sanitarios. En el caso chileno, su participación en el mercado alcanza el 93%. Grupo europeo Agbar-Suez, controladora de Aguas Andinas (con ganancias en el país que superaron los 150 millones de dólares el año 2019 y más de 2.300 millones en sus subsidiarias en el mundo), Es sal y Aguas Cordillera, que abastece a cuatro de cada diez chilenos. Empresa que a su vez deriva labores hacia el sector de aguas servidas incrementando notablemente sus ingresos. La sanitaria canadiense ligada al mundo docente en Canadá -Ontario Teachers Pension Plan, OTPP – que suman el 36% del mercado con plantas de distribución de agua potable y tratamiento de aguas servidas.

Por su parte, las sanitarias propiedad de la japonesa Marubeni en alianza con la empresa del mismo país Innovation Network Corporation of Japan, con un 9%. Incluso hay presencia de inversiones colombianas, a través de la llamada Empresa Pública de Medellín (EPM), que compró Aguas de Antofagasta al grupo Luksic en US$ 967 millones. La empresa de Singapur Sembcorp, por su parte, vendió a la española Sacyry sus cuatro empresas de agua, que serán gestionadas por la filial agua Sacyr en servicios de captación de agua bruta, distribución de agua potable, recogida y depuración de aguas residuales.

Una fragmentación que da luces de lo interesante y atractivo que resulta, para estas empresas,invertir en un negocio considerado estable, de rentabilidades seguras, que atrae a inversionistas de largo plazo. Es un negocio redondo ¡claro! pero para el que lo pueda pagar pues el resto deberá seguir en sus mismas condiciones de carestía, sujeto a los vaivenes del mercado, mirando como ciertos cultivos, la minería, los proyectos hidroeléctricos, como también la ineficacia de sus gobiernos e intereses económicos marcados por la corrupción, junto a la invisibilización de los derechos sociales,  entre otros le impiden el pleno acceso al agua potable, al saneamiento y en definitiva a su plena dignidad como persona. Que el agua se nos escurra entre los dedos(pero lo mínimo) sólo cuando nuestra sed y nuestra necesidad de higiene esté satisfecha.


* Periodista y escritor chileno. Analista internacional, Master en Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en temas principalmente de Latinoamérica, Oriente Medio y el Magreb. Es colaborador de varias cadenas de noticias internacionales. Creador de revista digital www.politicaycultura.cl

  1. Extraído de https://www.acnur.org/5c93e4c34.pdf. Publicado en 2019 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, 7, place de Fontenoy, 75352 París 07 SP, Francia. © UNESCO 2019. Este informe es publicado por la UNESCO en nombre de la ONU-Agua. La lista de miembros y socios de la ONU-Agua se puede encontrar en el siguiente sitio web unwater.org.
  2. Datos relevantes. 3 de cada 10 personas carecen de acceso a servicios de agua potable seguros y 6 de cada 10 carecen de acceso a instalaciones de saneamiento.Al menos 892 millones de personas continúan con la práctica insalubre de la defecación al aire libre.Las mujeres y las niñas son las encargadas de recolectar agua en el 80% de los hogares sin acceso a agua corriente.Entre 1990 y 2015, la proporción de población mundial que utilizaba una fuente mejorada de agua potable pasó del 76% al 90%.La escasez de agua afecta a más del 40% de la población mundial y se prevé que este porcentaje aumente. Más de 1700 millones de personas viven actualmente en cuencas fluviales en las que el consumo de agua supera la recarga. 4 billones de personas carecen de acceso a servicios básicos de saneamiento, como retretes o letrinas.Más del 80% de las aguas residuales por actividades humanas se vierten en los ríos o el mar sin ningún tratamiento, provocando su contaminación.Cada día, alrededor de 1000 niños mueren debido a enfermedades diarreicas asociadas a la falta de higiene. Aproximadamente el 70% de todas las aguas extraídas de los ríos, lagos y acuíferos se utilizan para el riego. Las inundaciones y otros desastres relacionados con el agua representan el 70% de todas las muertes relacionadas con desastres naturales.
  3. Objetivos 2030. Lograr el acceso universal y equitativo al agua potable a un precio asequible para todosLograr el acceso a servicios de saneamiento e higiene adecuados y equitativos para todos y poner fin a la defecación al aire libre, prestando especial atención a las necesidades de las mujeres y las niñas y las personas en situaciones de vulnerabilidad. De aquí a 2030, mejorar la calidad del agua reduciendo la contaminación, eliminando el vertimiento y minimizando la emisión de productos químicos y materiales peligrosos, reduciendo a la mitad el porcentaje de aguas residuales sin tratar y aumentando considerablemente el reciclado y la reutilización sin riesgos a nivel mundial. Aumentar considerablemente el uso eficiente de los recursos hídricos en todos los sectores y asegurar la sostenibilidad de la extracción y el abastecimiento de agua dulce para hacer frente a la escasez de agua y reducir considerablemente el número de personas que sufren falta de agua. Implementar la gestión integrada de los recursos hídricos a todos los niveles, incluso mediante la cooperación transfronteriza, según proceda. Proteger y restablecer los ecosistemas relacionados con el agua, incluidos los bosques, las montañas, los humedales, los ríos, los acuíferos y los lagos. Ampliar la cooperación internacional y el apoyo prestado a los países en desarrollo para la creación de capacidad en actividades y programas relativos al agua y el saneamiento, como los de captación de agua, desalinización, uso eficiente de los recursos hídricos, tratamiento de aguas residuales, reciclado y tecnologías de reutilización. Apoyar y fortalecer la participación de las comunidades locales en la mejora de la gestión del agua y el saneamiento
De símbolos y representaciones

De símbolos y representaciones

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

Por Rick Sampedro*

Los símbolos son representaciones de un imaginario individual o colectivo sumamente vulnerables a intereses de cualquier signo.

Tal vez las banderas e insignias patrias sean el mejor ejemplo de una simbología cargada de significado, por poco nocivo que este parezca. Remeras, bolsos, mochilas, camperas y hasta paraguas exhiben coloridas insignias de Estados Unidos y Gran Bretaña, por citar dos ejemplos comunes, sosteniendo diferentes ideas o evocando asociaciones según quien las lleve y quien las reconozca.

A menudo, estas banderas son meros símbolos de una moda recurrente y abusiva que conscientemente arroja un manto de trivialidad sobre conceptos e ideologías que poco tienen de inocentes. Un poder imperial no pierde sus costumbres ni sus objetivos por aparecer como parte de artículos de moda con una agradable combinación de colores y formas, con evocaciones que poco tienen que ver con su forma de ver el mundo.

Por otra parte, los mismos titiriteros de la moda aplican sus descomunales recursos y utilizan la siempre bien predispuesta mainstreammedia para hacer desaparecer como por arte de magia, consignas y slogans que fueron creados con otro objetivo: aquél de expresar una opinión o disputar un statusquo. En los 80, por ejemplo, las remeras de Greenpeace con consignas ambientalistas pronto se vieron sofocadas por miles de consignas con mensajes aparentemente similares pero inocuamente vagos. Era la moda. Quedaba bien. Vendía. La mejor manera de hacer desaparecer una idea es, en ocasiones, convertirla en una moda.

Pero si de simbolismos se trata, qué mejor ejemplo que las evocaciones que diferentes servicios públicos han despertado en la conciencia colectiva de los pueblos: Ferrocarriles Argentinos, en su época de expansión del territorio nacional una vez nacionalizados por el presidente Juan Domingo Perón en 1948; o YPF, el gran artífice del desarrollo de una ingente porción de lo que hoy es Argentina. Ambas empresas, aunque por infortunio no las únicas, fueron objeto de gran orgullo nacional, hasta que llegaron las diversas oleadas de destrucción comandadas por los poderes de facto y ejecutadas con precisión de cirujano por los mecanismos coloniales que siguen operando para objetivos cuasi opuestos a los que originaron su creación en 1944 en el acuerdo de Bretton Woods: el Banco Mundial, el FMI y la Organización Mundial de Comercio.

Para aquellos gobernantes que presidían el país cuando comenzó y luego se profundizó el desmembramiento del Estado Nacional, el simbolismo de éstas y otras grandes empresas nacionales no era (ni es) el mismo que para la mayoría de la gente que se supone representan. Para ellos y sus intereses corporativos esas empresas pioneras representaban el riesgo de que el país contara con herramientas y el patrimonio necesario para contribuir a una nación independiente. Una nación en control de su destino. Una nación gobernada por el pueblo a través de sus representantes.

En términos más genéricos, los sistemas públicos de salud y educativo representan dos de los baluartes que cualquier nación igualitaria debe defender a ultranza para superar los cíclicos embates de los dueños del poder.

En este momento en el que de norte a sur y de este a oeste se experimenta la peor crisis sanitaria global de la historia del planeta, los servicios sanitarios públicos aparecen como la más coherente forma de intentar contener y derrotar al COVID-19. Esta misma salud pública dejaba fuera del sistema, en países como Estados Unidos -antes de la aparición del nuevo virus- a más de 50 millones de personas. Por su parte, en Reino Unido el sistema sanitario público ha sido sometida a una paulatina privatización y desarticulación por sucesivos gobiernos de corte conservador, algunos con denominación de origen y otros disfrazados de un socialismo inexistente (el New Labour o la tercería vía de Tony Blair), y ahora nos exhibe, en un grotesco ejercicio de cinismo e imbecilidad, al primer ministro británico Boris Johnson y al secretario de salud y asistencia social MattHancock, detrás de un podio con un cartel que dice ‘Salvar el NHS’ (NHS = Sistema Sanitaria Nacional) y con un botón del mismo en la solapa del blazer. Cabe decir lo mismo de la universidad pública en Inglaterra, creada después de la Segunda Guerra Mundial como un gran instrumento de igualación social y privatizada de facto a partir del 2000, año en el que los aranceles universitarios subieron de 3 mil a 9 mil libras por año.

¿Se vive en un mundo al revés? En absoluto. Quienes delinean los destinos de la humanidad saben exactamente qué mundo es el que seguirá otorgándoles ese poder casi absoluto sobre el destino de la humanidad. Para ellos, éste es el mundo como debe ser.

Lo bueno sería poder entender que finalmente, por más redondo que sea, este mundo no se girará sobre su eje sin la fuerza conjunta de toda la humanidad para la que vivir en armonía, en paz y disfrutando -todos y cada uno de los pueblos- de los derechos innatos que se tienen. Para que esto sea posible, uno de los factores de cambio que se pueden repensar son los símbolos: un desempleado o homeless británico que vende The Big Issue en una esquina de Manchester o una familia que vive de un subsidio que apenas le permite desplazarse hasta el banco de alimentos más próximo, ya sea en Liverpool o en Oxford, está tan lejos de esa persona viviendo en el subte de Buenos Aires o aquella familia Wichí de Salta?

Tal vez es hora de construir un imaginario verdaderamente universal, con símbolos que sólo puedan ser interpretados como parte de la gran bandera global de la justicia social.


* Traductor, capacitador docente, disertante, autor y profesor de ingles especializado en temas globales.
Libia: un crisol de fragmentos, sangre y ambición

Libia: un crisol de fragmentos, sangre y ambición

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

Por Pablo Jofré Leal*

No existe posibilidad de paz en el país norafricano, mientras no cese la intervención extranjera -principalmente europea- y sus intereses por los recursos de este país, que lo hacen un botín a conquistar, sumado a la presencia del extremismo takfiri, el negocio de la inmigración y el multimillonario comercio de armas.

Hoy, Libia, ubicada en la región del Magreb, otrora una de las naciones con los mejores indicadores de desarrollo humano de África, está sumida en una catástrofe política y humanitaria, efecto de una guerra donde se enfrentan las fuerzas de dos gobiernos paralelos, apoyados por países con sus propios intereses en la zona. La muerte de decenas de miles de libios, el desplazamiento de su población, se suma ala presencia de grupos extremistas takfiri, que obedecen a las políticas implementadas por la Monarquía saudípara ampliar su ideología wahabita, apoyada financiera y militarmente por los Emiratos Árabes Unidos.

Después de 9 años de conflicto, tras el derrocamiento del ex jefe de Estado Muhamar Gaddafi en octubre del 2011, Libia fue considerado un Estado Fallido, con una multiplicidad de intereses en juego, que le han impedido cualquier tipo de estabilización y desde abril del año 2019 a la fecha, se han incremento los combates de los grupos en disputa. Todo esto alentado por poderes extranjeros, donde los traficantes de armas, los que expolian el petróleo libio y además se benefician del tráfico de seres humanos que salen desde las costas libias hacia Europa, tienen al país sumido en el caos.

Libia tiene dos bandos en pugna, cada uno con su gobierno y que se disputan el poder. El primero es llamado Gobierno del Acuerdo Nacional (GAN), creado en 2015 como órgano de transición y cuya sede de gobierno está en Trípoli. El GAN cuenta con un Concejo Presidencial, liderado por Fayez al Sarraj, que además ostenta el cargo de primer ministro, y es reconocido por la Organización de las Naciones Unidas (como entidad, lo que no implica el apoyo total de los 192 países que la conforman), y cuenta con el sobresaliente apoyo de la mayoría de las naciones que integran la Unión Europea (Italia, Alemania y Gran Bretaña), sumado a Qatar y Turquía. Este último país envió un contingente militar en apoyo del gobierno del GAN, sufriendo sus primeras bajas el día 25 de marzo pasado.

Desde la trinchera opuesta,se encuentra el gobierno establecido en Tobruk (en el este de Libia) asentado políticamente en la Cámara de Representantes, presidida por Aguilah Issay cuyo sostén es el Ejército Nacional Libio, dirigido por el General Jalifa Haftar. No cuenta con reconocimiento de la ONU pero sí de Rusia, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, que otorgan ayuda financiera, militar y logística, e incluso Francia, que sale de ese apoyo mayoritario que da la UE al gobierno del GAN: el país galo tiene aspiraciones de controlar los pozos petrolíferos autorizados por el gobierno dominado por Haftar y explotados por su transnacional Total Fine. Las fuerzas de Haftar controlan, actualmente, la mayor parte del país, llegando incluso a los suburbios de Trípoli

Ambos poderes libios, luego de años de enfrentamientos se reunieron el día 19 de enero del 2020, en la Conferencia de Paz de Berlín donde se pactó un plan de carácter integral, destinado a concretar una tregua conducente a una paz definitiva. En la capital alemana estuvieron países como Rusia, Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Italia, Turquía y los representantes de la Unión Europea, Ursula Von Der Leyen y Josep Borrel, además de Ghassan Salamé como enviado especial de la ONU en Libia. En el caso de Estados Unidos,la estrategia en la disputa libia responde exclusivamente a sus intereses como potencia hegemónica e implica mirar y participar de acuerdo con lo que estos intereses dicten.

Por ello, no resulta en absoluto extraño que Washington apoye tanto al gobierno de Fayad al Sarraj, político definido profundamente pro-occidental, como también a las fuerzas de Jalifa Haftar, aprovechando el hecho de que este militar haya nacido en Libia, haya sido general bajo el gobierno de Gaddafi (donde fue jefe de su estado mayor) y entrenado militarmente en la ex Unión Soviética, pero luego exiliado en Estados Unidos, donde vivió 20 años, trabajó para la CIA y  adquirió la nacionalidad estadounidense.

En la Conferencia de Paz, el compromiso fue avanzar en poner fin de la injerencia extranjera en el país norafricano, junto a un alto del fuego permanente y un embargo a la venta de armas que fuese verificable. El secretario general de la ONU, António Guterres, permitió visualizar de mejor forma en sus declaraciones el porqué de este encuentro, al señalar que “todos los participantes se han comprometido a renunciar a las injerencias en el conflicto armado y los asuntos internos de Libia ya que había un verdadero riesgo de una escalada regional y eso se ha impedido en Berlín”.

No había pasado un mes cuando la ciudad de Múnich, en la misma Alemania, acogió otro encuentro entre las partes beligerantes destinado a implementar el plan de paz acordado en enero. Terminada esta segunda reunión, la representante de la ONU en Libia, Stephanie Williams, dio a conocer su desazón porque la situación política, militar y humanitaria en Libia había empeorado, sobre todo porque el general Haftar y sus aliados tribales habían incrementado sus acciones para ocupar Trípoli, utilizando para ello la estrategia de impedir la producción de petróleo y privar de fondos a sus rivales. En los últimos cinco meses, los enfrentamientos han generado un millar de muertos y 140 mil desplazados. Complementaria a esta acción diplomática en Múnich, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó el día 13 de febrero una resolución a favor del cese de fuego en Libia y llamando cumplir lo acordado en Berlín. Como era de esperar los mismo que alentaron esta resolución, siguieron catalizando la guerra en Libia.

En un escenario internacional de pandemia, con el virus del Covid-19 que tiene al mundo en crisis, África ha sido alertado sobre los presagios negativos que se van a abatir contra ella. La situación sanitaria y el llamado de la ONU a establecer una tregua humanitaria no ha sido respetada por las partes en conflicto. El día 28 de marzo un centenar de muertos fue la prueba de esta violación. Pese a la “tregua humanitaria” aceptada el pasado domingo por los contendientes a instancias de la ONU,los nuevos enfrentamientos estallaron el día viernes 28 de marzo cuando aviones del Ejército Nacional Libio atacaron un convoy militar del gobierno de Trípoli a la salida de la ciudad de Misrata, en los alrededores de Abu Qurayn, en la autopista que recorre la costa libia. El bombardeo ocasionó un centenar de víctimas, entre ellos 30 muertos y 70 heridos.

La paz es de difícil pronóstico en la ex Yamahiriya, ya sea por los intereses económicos en juego,la presencia de una docena de países que intervienen con armas, las presiones políticas a los dos bandos en pugna, ola sombra de una pandemia que aún no entra con fuerza en África. La supuesta instalación de una democracia representativa,usada como argumento por la OTAN para derrocar a Gaddafi, aplicando la estrategia de la Casa Blanca de la guerra sin fin, también resultó falsa. Un conflicto que no sólo trajo consigo la fragmentación de Libia, sino también la irrupción de grupos extremistas takfiri que han generado mayores grados de inestabilidad no sólo en el Magreb, sino también en la región del Sahel[1].

Han trascurrido 9 años desde el comienzo de la agresión a Libia y el derribo y posterior ejecución del gobierno de Gaddafi y a medida que transcurre el tiempo, queda más claro que ninguno de los objetivos planteados para el país norafricano se cumplió y menos se trabajó para concretar esa mentira magnificada de que se intervino en Libia por “razones humanitarias”, para liberarla de un gobierno totalitario. Argumento que fue repetido en manifestaciones corales por los gobiernos de Estados Unidos y la Unión Europea, avalados por la ONU y la Liga Árabe. Esta última ha cumplido a lo largo de la historia labores de más de coordinación económica que de influencia política pero, en este tipo de situaciones suele servir de tapadera para planes de intervención.

Hoy, tal como ayer [2](2) sostengo lo afirmado desde el momento mismo de la intervención extranjera en Libia: sólo será posible constatar un territorio fragmentado, convertido en coto de caza de gobiernos, grupos y empresas petrolíferas transnacionales, y que al amparo del apoyo a las distintas facciones en pugna, esquilman sus riquezas naturales. Aquellos que apoyaron la lucha contra Gaddafi y su posterior ejecución, han servido, finalmente, a los intereses de actores de mayor peso, formando milicias en base a criterios regionales, tribales y religiosos, que han intensificado y hecho irreconciliable cualquier idea de establecer un Estado Unitario.


* Periodista y escritor chileno. Analista internacional, Master en Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en temas principalmente de Latinoamérica, Oriente Medio y el Magreb. Es colaborador de varias cadenas de noticias internacionales. Creador de revista digital www.politicaycultura.cl

  1. La coalición que atacó Libia se hallaba bajo la dirección de Estados Unidos, país que durante todo ‎el conflicto ocultó a sus propios aliados el fin que realmente perseguía, para ponerlos ‎finalmente ante los hechos consumados, conforme a la política definida como leading ‎from behind, o sea «dirigir desde atrás». Después de haber clamado durante meses que ‎la OTAN no intervendría en Libia, fue finalmente ese bloque militar quien dirigió las operaciones. ‎Washington nunca trató de instalar en Libia un gobierno bajo control estadounidense, lo que ‎hizo fue propiciar el ascenso de fuerzas rivales entre sí para impedir el regreso a la paz entre ‎los libios, en aplicación de la doctrina Rumsfeld/Cebrowski . Meyssan Thierry. https://www.voltairenet.org/article208809.html
  1. https://www.webislam.com/articulos/99215-libia.un.caos.programado.html.Si bien es cierto la pugna entre dos gobiernos en Libia amaga la posibilidad de alcanzar la paz en el país norafricano, también resulta necesario dar cuenta que la presencia de grupos takfirí en Libia y el incremento de sus acciones, amplificadas por la prensa occidental en el marco de la lucha contra Estado islámico en Irak, Siria y otras organizaciones terroristas en Yemen, Malí, Nigeria y Afganistán, han dado el argumento necesario para que sea posible tener otra intervención militar de envergadura en Libia
Para el Ministerio de Colonias, el agente más fiel

Para el Ministerio de Colonias, el agente más fiel

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Por Miranda Cerdá Campano*

El pasado viernes 20 de marzo, el actual secretario general de la Organización de Estados Americanos, el uruguayo Luis Almagro, fue reelecto en su cargo por cinco años más. El resultado no es ninguna novedad si entendemos que la mayoría de los países de Nuestra América tienen a la cabeza gobiernos cuyos funcionarios no sólo han visitado la Casa Blanca en varias oportunidades, sino que han apoyado varias de las arremetidas imperialistas de Washington contra los pueblos libres de América y del mundo.

Algunos se refieren a Luis Almagro como un traidor. Otros creen que aún cuando representaba al Frente Amplio, ya era un hombre de confianza de los Estados Unidos. Vaya uno a saber… Lo cierto es que desde su asunción como Secretario General de la OEA, Almagro ha sido el hombre más fiel que Washington podría haber deseado para ese cargo.

Tal es así, que durante los últimos meses, el Secretario de Estado yanqui, Mike Pompeo, presionó a los gobiernos entreguistas del continente para que voten a favor de Almagro en las elecciones del viernes e incluso propició la salida del peruano Hugo de Zela de la carrera electoral porque entendían que lejos de sacarle votos a Fernanda Espinosa, dividiría a quienes iban a sufragar por el ex canciller uruguayo.

Cuando Almagro se presentó a la Secretaría General de la OEA por primera vez, lo hizo con el apoyo de su Uruguay y también contó con el voto de Venezuela. Este viernes, volvió a recibir el voto de ambos países, pero en su Uruguay natal ahora gobierna la centroderecha y Venezuela, que el año pasado se retiró voluntariamente de la OEA por las constantes agresiones que recibió en el organismo, tiene un representante absolutamente ilegal, designado por el otro gran títere de esta historia, Juan Guaidó.

Algunos días despúes de la muerte del Comandante eterno Hugo Chávez, Luis Almagro se refirió a Venezuela y dijo que “allí estaba la consolidación de un proceso que había sido plenamente exitoso en su política interna y también en su proyección internacional”. Para el entonces Canciller de Uruguay, “ese era el camino”. El viernes, el país que supo dirigir Chávez se expresó contra la reelección de Almagro en la OEA a través de un comunicado oficial publicado en las redes sociales del Ministro del Poder Popular para las Relaciones Exteriores, Jorge Arreaza.

La votación del viernes se llevó a cabo pese a que un grupo de países, entre ellos México y 13 miebros de la Comunidad del Caribe habían pedido que se aplazara debido al coronavirus. En estos momentos, la crisis sanitaria a nivel mundial exigía que los estados estén avocados a solventar los problemas que ha ocasionado la pandemia. Sin embargo, la solidaridad no está en el vocabulario yanqui, ni el de ninguno de los países que con toda violencia manifiesta su apoyo a las mociones que buscan desestabilizar a los gobiernos progresistas de la región.

Argentina y México, dos países que hace algunos meses vienen afianzando sus relaciones en pos de lograr una nueva integración latinoamericana, definieron conjuntamente que iban a votar por Fernanda Espinosa y luego de que Almagro ganara la elección, la embajadora mexicana ante la OEA, Luz Elena Baños expresó su disconformidad al respecto.

Para la funcionaria, el triunfo de Almagro “es muestra del triunfo de la conducción parcial de la OEA, de un Secretario General que actúa como otro Estado miembro y no como un facilitador, un Secretario General que no cree en la relección e hizo todo lo posible por reelegirse usando nuestros recursos para lograrlo”.

Otro de los que también fue crítico ante los resultados del viernes fue el ex presidente de Bolivia. Evo Morales escribió en su cuenta de Twitter que con la reelección de Luis Almagro “se ratifica un modelo de subordinación y no uno de integración”, al mismo tiempo que llamó a los pueblos de América a reabrir el camino de la CELAC para garantizar que se respete la democracia y la libertad con respecto a nuestra diversidad.

La crítica de Evo no es casual. Recordemos que fue el propio Almagro el que acusó el fraude electoral en Bolivia a través de un informe elaborado por la OEA a partir de resultados parciales de un conteo preliminar de votos, argumento que sirvió a la oposición para generar un clima de caos y violencia que permitió reclamar el cese de Morales en la presidencia. Demás está decir que varios centros de investigación realizaron estudios posteriores y negaron la narrativa del fraude. La labor de Almagro luego del Golpe en Bolivia fue muy cuestionada por la comunidad internacional, pero claro, para Estados Unidos, el trabajo del ex Canciller fue fantástico y era necesario mantenerlo en sus filas.

Y es que Almagro es el personaje perfecto: porque camufla los crímenes más perversos tras la máscara de un liderazgo polémico, que desvía la atención de la opinión pública hacia sus imprudencias, para que pasen inadvertidas sus perversiones. Pero el crimen no puede vestirse de democracia ni de derechos humanos y tarde o temprano, las caretas se caen.

Mientras tanto, habrá que mantenerse alerta en la defensa de la soberanía de nuestros pueblos ante cualquier nueva agresión que provenga del seno de los Estados Unidos y su Ministerio de Colonias, titiritado por el reelecto Luis Almagro.


*Periodista, columnista sobre Sudamérica del programa Marcha de Gigantes (Radio UNLP - AM 1390), redactora de Revista Trinchera y colaboradora de Agencia Timón
Ahí vienen las tripas a revolverse una vez más

Ahí vienen las tripas a revolverse una vez más

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Por Nicolás Sampedro*

Mucho se está diciendo en los diferentes medios de comunicación que cubren lo que sucede con la pandemia del Coronavirus (COVID-19). Algunes desde las implicancias locales, otres desde las consecuencias económicas a escala global, o de si es parte o no de una guerra bacteriológica. Lo cierto es que este tiempo de aislamiento y cuarentena dan lugar a reflexionar sobre el sistema, sobre las formas de organización y de cómo vivimos los seres humanos.

La principal reflexión tiene que ver con el rol del Estado. En principio relacionado al rol de la sanidad pública a la hora de frenar o mitigar el contagio del virus que hoy aqueja a gran parte del mundo. Pero no es sólo el sistema público de salud, también se pone en debate el rol de policía o de control, cómo resuelve el Estado la situación económica de quienes se ganan el mango día a día para poder sobrevivir, entre un sinfín de temas que se podrían abrir.

Une podría preguntarse qué tienen en la cabeza les más de 20 mil argentines que se fueron del país luego de que Alberto Fernández comenzara a tomar medidas de aislamiento para evitar la propagación del virus. Muches de elles que ahora reclaman al gobierno argentino que gaste dinero en ir a buscarles porque las aerolíneas privadas suspendieron todos sus vuelos.

¿Qué pasa por la cabeza de quienes durante décadas se la pasaron hablando mal de la salud pública y tirando flores al sector privado y ahora exigen al gobierno que resuelva un problema que requiere de un sistema público fuerte para que el tránsito por esta situación sea lo menos traumático posible? ¿Algune se puso a pensar qué habría pasado con un gobierno de signo neoliberal al frente del Estado?

Si se observa el mapa global, los países más afectados (y que en la tendencia seguirán aumentando sus casos de contagio) son aquellos países que desarticularon y desfinanciaron sus sistemas públicos de salud y que actuaron tarde ante lo que China ya venía alertando.

De aquí se desprende la segunda reflexión, que tiene que ver con los medios de comunicación y los mensajes que se emiten diariamente y se reproducen en redes sociales. Si bien este virus puede ser una mutación natural, lo que muches comunicadores afirman como una verdad, es la reproducción de una mirada particular del problema.

Por ejemplo, no muches han citado las palabras de un importante funcionario de la cancillería China, quien afirmó que este virus es “de laboratorio” y que fue implantado por los EEUU en octubre pasado, momento en que en la ciudad de Wuhan (provincia de Hubei) fue sede de los Juegos Mundiales Militares.

Otro ejemplo concreto del manejo informativo y el rol de les comunicadores, responde al hecho de que cada vez que se menciona a China es para resaltar el supuesto carácter represivo del gobierno para con su pueblo. Pese a que parece haber frenado el contagio local del virus, pese a estar ofreciendo ayuda a otros países, siempre está presente el comentario despectivo de su gobierno.

Algo no muy lejano pasa con Cuba. Si algo demostró esta pandemia es que aquello que decía Fidel era verdad: “nosotros nunca realizaríamos ataques preventivos y sorpresivos contra ningún oscuro rincón del mundo, pero que en cambio nuestro país será capaz de enviar los médicos que se necesiten a los más oscuros rincones del mundo. Médicos y no bombas”.

En estas semanas Cuba no sólo envió médicos y expertos a China, sino que compartió con el país asiático el Interferón Alfa 2B, que parece haber colaborado en la recuperación de las zonas afectadas, algo que ahora realizarán en otros países por pedido de sus gobiernos. Una actitud bastante alejada a la adoptada por el paladín de la libertad occidental, EEUU: Trump ofreció más de mil millones de dólares a una empresa alemana que está investigando una posible vacuna para el Coronavirus: esta debía ser para uso exclusivo del país del norte de América.

Lo antes mencionado se da en un contexto del que muches parecen haberse olvidado. El Coronavirus parece haber acaparado todas las miradas. Temas como la Guerra Comercial, las sanciones unilaterales de EEUU a otros países, la reelección de Luis Almagro como Secretario General de la OEA, los asesinatos en Colombia, la guerra en Siria o Libia, la guerra de precios por los hidrocarburos entre Rusia y Arabia Saudí y la negativa del FMI de otorgar un financiamiento por 5 mil millones de dólares del Fondo de Emergencia del Instrumentos de Financiamiento Rápido (IFR) a Venezuela y a Irán (dos países enemistados con EEUU), quedaron fuera de agenda.

Lo cierto es que el mundo post pandemia no será el mismo. Por más que algune lo quiera, no debería ser el mismo. Debería generar un brote, pero de conciencia respecto de las implicancias de dejar librado al mercado temas tan trascendentes como la salud, como la economía y las formas de distribución de la riqueza, como los derechos a la vivienda y al trabajo digno, entre muchos otros que se podrían mencionar.

El enfriamiento de la economía mundial, las consecuencias sobre los pueblos en costos humanos, o quienes resuelvan antes y de mejor manera la situación, gestarán otro tipo de mundo. Quizás mejor, quizás peor. Ello dependerá de los pueblos y su capacidad creativa y reflexiva para exigir cambios profundos en un mundo que está al límite.

Esta crisis demuestra el agotamiento de una forma de reproducción de la vida que está matando al planeta y que algunes llaman Capitalismo, pero que en realidad debería llamarse Modernidad. El “sálvese quien pueda” impuesto durante décadas debe llegar a su fin si pretendemos que la especie humana y la naturaleza en su conjunto sigan teniendo un futuro de vida.

Quizás uno de los que mejor lo retrató es el cantante venezolano, Sandino Primera (hijo del mítico cantor de esa patria, Ali Primera), que en una de sus canciones sostiene que pa’ andar juntos “tendremos que superar las tristeza y los disgustos que este sistema nos provocará”.

Pa andar juntos (Sandino Primera)

* Periodista, conductor de Marcha de Gigantes (Radio UNLP - AM 1390), productor de Columna Vertebral (Radio Estación Sur - FM 91.7), columnista La Marea (Radio Futura – FM 90.5) y Mirada Crítica (Realpolitik), responsable de la sección Sindical de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.
La inmoralidad y los crímenes del supertirano Trump

La inmoralidad y los crímenes del supertirano Trump

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

Por Pablo Jofré Leal*

Además de poseer una administración de gobierno caracterizada por su ignorancia en temas globales como lo son el Cambio Climático y las crisis migratorias, por ejemplo, se suma la pandemia del Coronavirus y la conducta abiertamente inmoral y criminal por parte de Donald Trump.

Ya en el año 2016, previo a las elecciones que finalmente llevaron a Trump a ocupar la Casa Blanca, el ex presidente estadounidense y antecesor de Trump, el demócrata Barack Obama sostuvo, dijo que los líderes mundiales (agrupados en el G7) estaban intranquilos por la posibilidad que el magnate inmobiliario llegará a ocupar la testera del país más poderoso del planeta. “No saben con qué nivel de seriedad deben tomarse algunos de sus comentarios. Están inquietos con él y por una buena razón, ya que muchas de las propuestas que ha hecho, desvelan o revelan su ignorancia en cuanto a asuntos mundiales, o bien una actitud arrogante”.

Absolutamente complementario con ese oscurantismo supino del mandatario estadounidense, se presenta su inmoralidad en el manejo de las relaciones internacionales. Trump no duda en expresar opiniones y toma de decisiones, que son abiertamente canallescas. Ha sido así con relación a Palestina y el apoyo incondicional que le ha dado a la entidad sionista en materia militar y económica, concretando aquello que sus antecesores se cuidaron de no hacer: reconocer a Al Quds (Jerusalén) como capital del régimen ocupante israelí en Palestina y trasladar su embajada de la ciudad de Tel Aviv a la ciudad santa.

Sume a ello el sostén político en todas las instancias internacionales y la venta multimillonaria de armas a otro de los regímenes acusado de delitos contra la humanidad: la Casa al Saud, enfrascada en una guerra de agresión contra Yemen, en una campaña que ha dejado ya más de 91.000 muertos. Al costo bélico, hay que añadir el enorme costo social que la Guerra ha traído a esta población de 27 millones de habitantes. Aparecen el hambre y las enfermedades, en un país donde, según señaló en un informe del año 2019 la organización Save the Children, han muerto 84.701 niños por inanición y 3.000 por el brote de la

En el caso de la Organización de Naciones Unidas, ésta no sólo ha condenado a Estados             Unidos, Francia y Gran Bretaña por la venta de armas a la monarquía wahabita, sino que ha sacado resoluciones (posteriormente retiradas por la presión económica de Riad) donde se condenan los crímenes de niños yemeníes por los bombardeos de Riad y sus socios. Estos países occidentales son copartícipes y, por ende, responsables de la guerra que Arabia Saudí desató contra Yemen.

Ya en septiembre del 2019, la ONU catalogó a Estados Unidos, el Reino Unido y Francia como cómplices de los crímenes de guerra en Yemen por el respaldo dado a la coalición liderada por Arabia Saudí en los bombardeos contra el pueblo yemení. La misma entidad internacional señala, que el 80 por ciento de la población depende de la ayuda internacional para sobrevivir, ello implica que 22 millones de personas no tienen los elementos mínimos para sobrevivir, en un contexto internacional donde la pandemia del Covid-19 puede generar aún mayores estragos y donde las amenazas del uso de este virus han sido denunciadas por los líderes de la resistencia yemení.

Tal acusación tiene su lógica en la historia de estrategias diseñadas y llevadas a cabo por Arabia Saudí y Estados Unidos, contra aquellos a quienes agreden: uso de armas biológicas, químicas o cualquier forma destinada a derrotar a quienes resisten sus ataques. El ministro yemení de Información, Daifulá al – Shami alerta sobre el complot de EE. UU. y Arabia Saudí, junto con los Emiratos Árabes Unidos, para propagar el nuevo coronavirus en Yemen y Siria. “Estados Unidos se esfuerza por propagar el coronavirus en los países que son sus enemigos y no ha podido subyugar con la fuerza de las armas”, denunció vía twitter el funcionario yemení.

Resulta una inmoralidad el actuar de Estados Unidos en Asia Occidental, donde busca su dominio y prueba de ello es la política de presiones contra Irán. En plena pandemia, la República Islámica de Irán se ubica entre las primeras cinco regiones más riesgosas por el número de contagiados y muertos, y por decisión de Washington o las presiones efectuadas a organismos internacionales, se le ha negado al pueblo iraní el acceso a medicamentos, insumos y apoyo internacional. Al los bloqueos y embargos a los que someten a la nación persa, se suma la presión al Fondo Monetario Internacional para no otorgar ayuda financiera en este complejo contexto. Esto es una política criminal chantajista e inmoral que debe ser condenada. Son, claramente, crímenes de guerra.

Así lo afirma el canciller persa, Mohammad Yavad Zarif quien denunció que el terrorismo económico de Washington contra Irán es “un crimen de lesa humanidad, en momentos que el país lucha contra el COVID-19”. Este terrorismo económico que practica Estados Unidos contra Irán impide “una reacción efectiva” para tratar la pandemia del coronavirus. Además, Zarif ha considerado “hipócrita” la oferta de Estados Unidos, para supuestamente ayudar a Irán en la lucha contra el nuevo virus cuando mantiene acciones de chantaje para impedir que los países vendan sus productos de dispositivos médicos. “Frenen el terrorismo económico (…) Eso es inhumano. Los iraníes están perdiendo la vida mientras el mundo acepta la política de intimidación de Estados Unidos, esperando no verse afectado. Eso no funcionará”.

La organización de las Naciones Unidas (ONU) a través de su secretario general, António Guterres, ante la conducta estadounidense, expresó al canciller de la nación persa su condolencia y solidaridad, enfatizando en la necesidad de eliminar las sanciones unilaterales estadounidenses para combatir a la pandemia del Covid-19, calificando este embargo contra Irán como inhumano, cruel, ilegal y unilateral por parte de Washington. Resulta evidente, incluso para un organismo como la ONU, sujeto al chantaje y las presiones económicas por parte de Estados Unidos, que la conducta de la administración Trump reviste características de crímenes de lesa humanidad. Se ha informado que se presentará un plan ante el Consejo de seguridad de la ONU, que busca levantar todas las sanciones contra otros países, en medio de la pandemia del Covid-19.

La hipocresía de Estados Unidos y esa conducta de embustero crónico, lo deja al descubierto permanentemente. El día 28 de febrero pasado, en un encuentro convocado por el comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, el Secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, señaló que habían ofrecido ayuda en equipos médicos y fármacos a Irán, para contrarrestar los efectos del Covid -19. Como solemos decir, en esta parte del mundo, Pompeo “ni se arrugó” para sostener esta mentira, que quedó al descubierto cuando dos semanas después Washington impuso nuevas sanciones contra Irán, que afectarán aún más su economía y sobre todo la lucha contra un virus que se ha propagado por todo el planeta.

Esa realidad esquizofrénica del gobierno de Trump fue denunciada por el gobierno iraní, que a través del presidente Hasan Rohani sostuvo que “la oferta de ayuda de EE. UU. en la situación difícil del brote del coronavirus es la mayor mentira de la historia. No queremos su vaso de agua turbia. Ustedes (los estadounidenses) levanten los obstáculos y dejen de molestar a nuestros exportadores e importadores. Nuestro pueblo sabe bien qué hacer. Nuestros médicos están muy bien capacitados para hacer su trabajo. Los líderes estadounidenses mienten (…) si quieren ayudar a Irán, todo lo que necesitan hacer es levantar las sanciones (…) Entonces podremos lidiar con el brote de coronavirus”.

Por su parte, el canciller Mohammad Yavad Zarif afirmó en su cuenta de Twitter que “Estados Unidos hace oídos sordos e impide la lucha global contra COVID-19. El único remedio: desafiar el castigo colectivo de la administración Trump… Es un imperativo moral y pragmático hacer frente al castigo colectivo que sufre el pueblo iraní por las medidas inhumanas tomadas por la Casa Blanca”. A la solicitud del alto funcionario iraní se han sumado los gobiernos de Paquistán, Rusia, China y Turquía, como también entidades de defensa de los derechos humanos, que han exigido a Washington tener “un enfoque menos politizado” contra Irán en momentos que el mundo se debate en una cruenta lucha contra la pandemia del Covid-19.

A pesar de las críticas, de las exigencias porque Washington suspenda sus políticas de sanciones, embargos y bloqueos, la administración Trump hace oídos sordos, mostrando la enorme inmoralidad que mueve sus acciones en política exterior: pues no sólo se limita a ejercer sus presiones como país, sino que impone a sus socios y demás países del mundo que lo acompañen en su política criminal contra la nación persa.

Una de las pocas voces en la sociedad estadounidense que se ha levantado con valentía y dignidad contra Trump y su conducta antiraní, ha sido la legisladora demócrata por Minnesota, Ilhan Omar, quien condenó la conducta absolutamente antidemocrática y cruel de Donald Trump. La congresista señaló que “mantener en vigor las sanciones económicas contra Irán en estos momentos donde el Covid-19 se cobra miles de vidas iraníes, representa, por parte de Trump, una crueldad a nivel de supertirano”.

La conducta de Trump, su administración y todo aquel gobierno y empresa, que mediante la imposición de sanciones contra la República Islámica de Irán, busca el doblegar a su gobierno y sociedad, se hace partícipe de crímenes de lesa humanidad. Los crímenes de lesa humanidad o crímenes contra la humanidad son los delitos más graves, que el hombre, una entidad o un gobierno puede cometer y representa un agravio contra la humanidad en su conjunto. No prescriben y deben ser juzgados por la Corte Penal Internacional (CPI).

No crea el gobierno de Trump que la pandemia no lo va a afectar en forma inmisericorde. Allí verá, a diferencia de su política monstruosa, que gran parte de la humanidad sentirá como propia la muerte de decenas de miles de hombres y mujeres en su país.


* Periodista y escritor chileno. Analista internacional, Master en Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en temas principalmente de Latinoamérica, Oriente Medio y el Magreb. Es colaborador de varias cadenas de noticias internacionales. Creador de revista digital www.politicaycultura.cl
Argentina y sus intentos de salir del pantano

Argentina y sus intentos de salir del pantano

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Por Pablo Jofré Leal*

Con una deuda externa de 330.000 millones de dólares, que representa el 95.3% de su Producto Interno Bruto (PIB) Argentina se constituye en uno de los 15 países más endeudados del mundo, con toda la carga política, social y económica que tal condición conlleva.

La abultada deuda obligó al presidente argentino Alberto Fernández a confesar que su país “no puede cumplir con el cronograma de pagos de la deuda contraída con el Fondo Monetario Internacional (FMI), pues si se hiciera se estaría sumiendo a la economía en una postración absoluta”, según expresó en declaraciones a Radio Continental el día 10 de febrero pasado. “Nosotros queremos destinar el pago de la deuda a la reestructuración de la economía, a sacar a la gente de la situación de crisis en la que está y por ello, objetivamente no podemos cumplir”.

Esta declaración fue refrendada por Fernández al inaugurar el 138.º período de sesiones ordinarias del Congreso Nacional. Durante su discurso, el mandatario presentó un diagnóstico negativo sobre la herencia que recibió del Gobierno de Mauricio Macri, una situación que calificó de dramática y de destrucción sobre la economía y el Estado Nacional. Fernández precisó que su Gobierno no va a pagar la deuda, a costa del hambre y la destrucción de los sueños de los argentinos. Lo afirmado por el presidente argentino ha sido igualmente complementado por las declaraciones efectuadas por la vicepresidenta y ex mandataria Cristina Fernández, quien había declarado que “la deuda se salió de control y que para pagarla indudablemente lo primero es salir del período de recesión”.

Las palabras de la dupla Fernández-Fernández, a su vez fueron refrendadas por la decisión del propio Senado argentino con la aprobación de la llamada “ley de Restauración de la sostenibilidad de la deuda pública externa”, un proyecto de ley presentado por el ejecutivo y que permitirá al equipo económico presidio por el Ministro Martín Guzmán, renegociar con los acreedores las condiciones del pago del descomunal.

Recordemos que el nuevo gobierno de Argentina recibió un país en un completo descalabro en múltiples frentes. Una economía en franca recesión desde abril del año 2018 que ha llevado a la población argentina a niveles de pauperización y que implicó tener a un tercio de la población bajo la línea de la pobreza, desconfianza en las instituciones públicas y una alta tasa de desempleo sobre todo en la población joven. Un Mauricio Macri, que tratando de mantener un modelo de crecimiento económico ya sin sustento, trató artificialmente de darlo al solicitar al FMI un empréstito por 56,300 millones de dólares, de los cuales se desembolsaron 44.000 millones, sin poder evitar la profundización de la crisis económica por la devaluación del peso argentino, una altísima inflación en los últimos meses del gobierno macrista y una masiva fuga de capitales.

El gobierno de Alberto Fernández, gracias al apoyo logrado en el senado que le permitió contar con un marco legal y político, pudo emprender un camino de reestructuración de la deuda, en reuniones de coordinación con el llamado Club de Paris[1] bajo la premisa de lograr condiciones mejores que le den la posibilidad de avanzar por escenarios menos onerosos y que no impliquen un ajuste fiscal, porque esa suele ser la exigencia de las corporaciones financieras internacionales como el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario internacional (FMI) y aquellos que en general suelen generar empréstitos que terminan ahogando a los pueblos y sometiéndolos ad eternum a los dictados de esas organizaciones.

El nuevo gobierno argentino enfrenta un duro panorama económico interno y externo. Unido a la crónica oposición de los grupos económicos y empresariales vinculados a la derecha argentina, hay que sumar las dificultades externas derivadas de las fuertes tensiones entre Estados Unidos y China, el reacomodo de los bloques políticos en Latinoamérica y la irrupción de una pandemia como el Coronavirus, que ha afectado a aquellos países exportadores de materias primas como es el caso de Argentina y su producción de carne, trigo y soja. La desaceleración de los niveles de crecimiento, la guerra entre potencias en materia de hidrocarburos, la escasa visión de los organismos financieros internacionales para prever las crisis económicas, hicieron incurrir en préstamos a gobiernos como el que tenía la argentina con Mauricio Macri, cuando todas las alertas indicaban que era contraproducente.

Para poder contrarrestar ese panorama adverso, el gobierno presidido por Alberto Fernández elaboró un programa y buscó, hábilmente, su base política de apoyo transversal. La ley de solidaridad social y reactivación productiva[2]declaró la emergencia pública en materia económica, financiera, fiscal, administrativa, previsional, tarifaria, energética, sanitaria y social; y busca salir de la profunda crisis que dejó el macrismo y que en esencia, ambiciona mantener el precario equilibrio fiscal pero al mismo tiempo incentivar el consumo para así salir de forma más robusta de la recesión que acosa a Argentina.

Una verdadera ley de emergencia que por ejemplo grava con un 30% a la compra en dólares, signada con el nombre de “Impuesto Para una Argentina Inclusiva y Solidaria (PAIS)” que va a regir por un lustro y que gravará con el mencionado 30% además de las compras en el extranjero, la compra de dólares para atesoramiento, la compra de servicios que operen en el exterior y la compra de pasajes al exterior. La aludida ley aumenta los impuestos a los bienes personales y congela las tarifas de servicios, como también eleva los aranceles a las exportaciones de productos agrícolas y apoya a los sectores más vulnerables como son los jubilados quienes recibieron un bono para tratar de paliar su precaria situación. Para este mismo sector se decidió suspender, por 6 meses la fórmula de movilidad jubilatoria, que fue sancionada a fines del año 2016. En estos 180 días el gobierno podrá fijar, en forma trimestral, el incremento de los haberes previsionales.

Otro de los puntos fundamentales de las iniciativas de Fernández y su equipo es llevar adelante las tareas que permitan recuperar lo que denominan “la sostenibilidad de la deuda pública”. Y, para ello, el Ministro de Economía Martín Guzmán afirma que con relación a la renegociación de la deuda externa “tiene que haber conversaciones sobre la base de la buena fe entendiendo cuál es la capacidad del país para poder servir sus deudas en un contexto de recuperación económica”. “Las medidas que hemos tomado están pensadas como un proyecto integral para resolver todos los desequilibrios, redefiniendo prioridades, resolviendo la situación de la población más vulnerable respetando la consistencia macroeconómica” concluyó Guzmán, quien durante estos días se reunió con fondos de inversión que visitaron la Argentina y que desean tener la certeza – que no puede dar el gobierno argentino – de evitar el default.

Es evidente que aunque se logre renegociar la gigantesca deuda externa argentina, este punto no tendrá de inmediato un efecto positivo sobre la economía. Idea sostenida por el propio Alberto Fernández quien reconoció que “renegociar la deuda no es mágico”. Se está trabajando fuertemente por manejar un curso que sintonice la política fiscal con la monetaria, cediendo en ello las exigencias de bonistas y organismos financieros internacionales.

Habrá que ver si Fernández cede en aspectos que suelen ser condición sine qua non en materia de deuda externa: ajustes fiscales que se traducen en desmejorar la calidad de vida de la sociedad. La meta de impulsar las exportaciones en un escenario internacional hostil para acceder a un superávit comercial de 15 mil millones de dólares en el 2020 (que es la cifra esgrimida grosso modo en economía) chocará, sin duda, con el régimen impositivo que se está manejando y que gravará a un sector como el cerealero, que suele ser movedizo y sobre todo sostén de los sectores más conservadores del país.

Argentina trata de salir del pantano dejado por el Macrismo y en ese marasmo las interrogantes suelen cubrir el panorama de posibles soluciones. Latinoamérica necesita una Argentina firme, un gobierno del lado de la integración regional, de los intereses más solidarios con causas justas, no como los de Macri y su inclinación por Washington y el sionismo, que han marcado a fuego el rumbo del país. Todo tiene que ver con todo y en ello la economía no es una cuerda separada de la política interna y externa.


* Periodista y escritor chileno. Analista internacional, Master en Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en temas principalmente de Latinoamérica, Oriente Medio y el Magreb. Es colaborador de varias cadenas de noticias internacionales. Creador de revista digital www.politicaycultura.cl

Articulo cedido por http://www.segundopaso.es/news/381/Argentina-y-sus-intentos-de-salir-del-pantano

  1. Fundado el año 1956 El Club de París es una agrupación de países acreedores cuya finalidad es la de organizar formas de pago para los países deudores, como así también efectuar reestructuraciones de deuda. Debe su nombre a operar desde la tesorería del gobierno de Francia, en París. Argentina fue, sintomáticamente, el primer país en trabajar un proceso de reestructuración de su deuda el año 1956 cuando expresó la necesidad de cumplir con sus acreedores (varios países soberanos) para evitar convertirse en un país deudor. Bajo esa premisa, Francia se ofreció a acoger una reunión excepcional de tres días en París, que tuvo lugar del 14 al 16 de mayo de 1956.
  2. Ley de solidaridad social y reactivación productiva. https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/224184/20191228
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