Wendy Cruz: “Nos enfrentamos a gobierno, que quiere usar a la pandemia del COVID-19 para continuar en el poder a través de la fuerza y del fraude”

Wendy Cruz: “Nos enfrentamos a gobierno, que quiere usar a la pandemia del COVID-19 para continuar en el poder a través de la fuerza y del fraude”

TIEMPO DE LECTURA: 10 min.

Revista Trinchera dialogó con la militante de la Vía Campesina de Honduras, Wendy Cruz, quien analizó la situación que enfrenta el país ante un gobierno golpista que es inoperante para enfrentar al COVID-19.


¿Cuál era la situación general del país previa a la aparición de la pandemia?

La situación es bastante difícil para la población. Desde el 13 de marzo estamos en un total aislamiento social y eso ha significado una agudización de la problemática social de la población en general, ya que en Honduras el 67% de la población se encuentra en niveles de pobreza y eso significa que se han agudizado estas cifras.

Hay una protesta generalizada en los territorios, demandando al Estado ayuda alimentaria dado que no se puede salir a trabajar y el 60% de la población vive de lo que gana en su trabajo en el día a día. Es una situación bastante lamentable.

Ha quedado al descubierto toda la debilidad de la estructura social del país. Tenemos problemas graves en el área sanitaria, ya sea en la estructura como en el acceso a la salud, y ante la asignación de mucha cantidad de dinero, ha habido altos niveles de corrupción con el manejo de estos recursos para enfrentar al COVID-19.

La situación de inseguridad alimentaria se ha acrecentado enormemente. El gobierno ha hecho unos decretos donde pretende reactivar la producción alimentaria pero en mano de la agroindustria. Esto representa un gran peligro para las comunidades campesino-indígenas ya que no se está viendo el papel fundamental que juega este sector para la producción de alimentos a nivel local, y sobre todo para que la gente tenga acceso a los alimentos en sus territorios.

Para nosotros el tema de la producción campesino-indígena es fundamental para poder enfrentar esta crisis de seguridad alimentaria que se avecina. Realmente es una situación bastante grave.

Otra de las situaciones de gravedad que se han presentado es una “pandemia de violencia contra las mujeres”. En el país se han elevado los niveles de violencia contra las mujeres. Es una situación crítica a nivel nacional.

¿Cómo caracterizarías la actitud del gobierno nacional para enfrentar al COVID-19?

El accionar del gobierno es inoperante, incompetente, pero sobre todo corrupto. Con todos los recursos para enfrentar la pandemia, se han elevado los niveles de corrupción de manera espeluznante. Se han perdido 54 millones de lempiras (más de 2 millones de dólares) que estaban destinados a manejar la crisis. Prácticamente no han dotado de ningún insumo a los hospitales, no tenemos información real (fehaciente) de parte del Estado, la población está muy escéptica y no creemos en las cifras de contagiados que nos están dando.

Para identificar a las personas con COVID-19, sólo se están realizando entre 170 y 200 pruebas diarias, cuando se deberían hacer 2 mil pruebas diarias para una población de 8.5 millones de personas. Realmente han sido incapaces y ha quedado al descubierto la falta de gobernabilidad y la poca democracia que tenemos en el país.

Nos enfrentamos a un Estado, a un gobierno, que como estrategia quiere usar la pandemia del COVID-19 para continuar en el poder a través de la fuerza, del uso de las armas y del fraude. Para nosotros es un gobierno incapaz de manejar la situación. Sobre todo han partidizado el problema y no han convocado a los demás sectores para enfrentar la pandemia como sociedad.

¿A qué le atribuís la actitud adoptada por el gobierno?

Esta actitud del gobierno responde a intereses mezquinos de los grupos de poder, de la clase política, de empresarios que están cercanos al gobierno haciendo negocios, y sobre todo a las intenciones del gobierno de perpetuarse en el poder.

En el país teníamos pendiente las reformas a la ley electoral para mejorar los niveles de transparencia para el próximo proceso. Esto seguramente no se va a dar dado que están utilizando la crisis como excusa. Aquí todo es prioridad la pandemia, pero al mismo tiempo están abandonando otras crisis que tenemos como sociedad: el acceso a la salud, crisis educativa, la falta de inversión para la producción agrícola. Todo está relacionado con perpetrarse en el poder a través de la fuerza para seguir profundizando el modelo económico neoliberal, que ha sido un fracaso para asegurar el bienestar de la sociedad hondureña.

¿Qué efectividad consideras que tienen las medidas adoptadas?

La medida del aislamiento social absoluto la están utilizando para tramar procesos que van en contra de la democracia. Esta situación la están utilizando para elevar los niveles de corrupción que ya existían en el país. Consideramos que las medidas son fundamentalmente clasistas porque no están contribuyendo para el bienestar social de más del 70% de la población. Nos están sumergiendo en una crisis social peor a la que ya había.En el país se están anunciando despidos masivos, acabando con los pocos puestos de trabajo formal que existían.

Esta situación nos está hundiendo en una crisis económica, social y política de mayor profundidad a la que veníamos arrastrando desde el golpe de estado en 2009. Estamos sumamente preocupados porque hay un futuro incierto. No sabemos cómo vamos a sobrevivir ni cómo será la situación post pandemia.

¿Cuál ha sido la actitud de la oposición en esta situación? ¿Actuaron con prudencia y colaborando a mejorar o aprovecharon para golpear al gobierno?

La oposición ha presentado un pliego de 30 medidas, el problema es que en el Congreso Nacional no hay lugar para presentar ninguna propuesta de ley porque todo está manipulado desde el poder ejecutivo. Se hace lo que manda el Presidente.

La realidad es que no vivimos un proceso democrático, ni de separación de poderes. Por eso es muy difícil que las propuestas de la oposición lleguen a buen puerto. Realmente no hay apertura por lo que no creemos que se pueda lograr ninguna de ellas porque el oficialismo tiene el control absoluto del congreso. Esta situación la aprovechan para hacer lo que se les antoja en contra del pueblo hondureño.

¿Cómo repercutió este nuevo escenario en la economía nacional?

Prácticamente ha desestabilizado lo poco que teníamos en el país. Han despedido a mucha gente en el marco del COVID-19. La economía a nivel nacional está totalmente cerrada, y hay que recordar que nuestra economía ya era bastante débil.

Honduras depende en gran medida de la economía informal y producto de las restricciones, la gente no ha podido salir a trabajar. No se avizora un panorama bueno. Sumado a esto, el gobierno se ha aprovechado para seguir endeudandoal país y ha sido muy poco transparente en el manejo de los recursos supuestamente destinados a enfrentar la pandemia.

Para tener una idea, Honduras es el país con el mayor presupuesto para enfrentar la pandemia en toda la región centroamericana.

¿Cómo repercutió la pandemia en el día a día del pueblo?

Es una calamidad doméstica. Mucha gente en huelga de hambre, otras en protesta. La verdad que la situación de los hondureños es bastante lamentable. La gente prácticamente no tiene acceso a la comida. A nivel nacional se ha encarecido en un 20% la producción de alimentos, sin que el Estado haya tomado alguna acción de coerción para poder controlar la especulación.

La violencia doméstica está en niveles muy elevados a escala nacional, es prácticamente una pandemia de violencia contra las mujeres. Estamos muy preocupados porque se ha desprotegido el cuidado de otros problemas como el Dengue. En nuestro país el dengue se está cobrando más vidas que el COVID-19 y el gobierno sólo ha focalizado hacia el segundo. Está claro que lo está haciendo con la intención de beneficiarse de los actos de corrupción.

Es una situación muy difícil. En las comunidades no hay comida, en las ciudades la gente no tiene dinero para comprar su comida, los niveles de stress son cada vez mayores porque no saben si perderán o no sus trabajos, no hay ningún nivel de seguridad, no se sabe hasta cuándo va a durar la pandemia y que si nos toca ir a un centro de salud lo más probable es que nos encuentre la muerte ya que tenemos uno de los sistemas sanitarios más débiles de América Latina.

¿Qué rol están jugando las FFAA en esta particular situación?

En particular, el rol de las Fuerzas Armadas ha sido frenar la movilización de la gente, hacer que se respete el toque de queda absoluto. También se les ha conferido la distribución de alimentos, por lo menos en las principales ciudades como lo son Tegucigalpa y San Pedro Sula. Pero la principal función es mantener la coerción para que no podamos salir a las calles, frenar a toda la gente que quiere que se abra la economía (particularmente la informal, que es la gente que vive del día a día).

Sin embargo ha habido denuncias permanentes sobre el abuso de autoridad de parte de las fuerzas armadas hacia la población cuando toman a personas que no les corresponde andar en las calles. Es lamentable que siempre se use la fuerza desmedida para controlar a la ciudadanía. Creo que esto también es un método para infundir miedo e ir posicionando en el imaginario de la población, que ellos (el gobierno) tienen el control a través de las armas.

Más allá de las medidas oficiales ¿Cómo está haciendo el pueblo en general para sobrellevar esta situación?

La gente se ha tenido que organizar, primero para salir a las calles a demandar alimento, segundo en las comunidades haciendo ollas comunes para poder enfrentar la hambruna de forma colectiva. Por ejemplo algunas mujeres de las áreas rurales y de los pueblos indígenas están preparando sus tierras para poder sembrar en la siembra de primera, ya que se avizora que va a haber escasez de alimentos en el país.

Esta situación nos está dejando muchas lecciones. La gente se está organizando en sus comunidades para hacer cercos y tener un control sobre quiénes entran y quiénes salen, pero sobre todo para poder tener un control de que la gente haga 14 días de cuarentena si vienen de las ciudades, dado el peligro de contagio.

Pero, sobre todo, a lo que más miedo le tiene la gente es a que no tenemos un sistema de salud que nos pueda garantizar condiciones de recuperación del virus. Por eso hay un proceso de organización espontánea en las comunidades, en las aldeas y en los barrios.

¿Cuál es la actitud de los empresarios?

No han sido para nada solidarios con el pueblo. Hay excepciones de algunos empresarios, pero en su mayoría han exigido al gobierno de Honduras, algunas medidas económicas que les alivie las pérdidas durante este mes y están haciendo presiones para poder abrir los comercios poco a poco y con algunas medidas de seguridad, pero esto no garantiza ninguna medida de solidaridad.

Por ejemplo, se aprobó el PCM Nº33, que es la reactivación de la producción agrícola de alimentos en el país pero está orientada a que sea manejado únicamente por la agroindustria. Esto significa que va a comer el que tenga dinero en este país. Reitero, más del 67% de la población está en la pobreza y no tiene trabajos formales, por lo cual va a comer un 30% de la población (una minoría) y el resto vamos a tener que padecer una profunda hambruna, producto de la falta de acceso al empleo o de acceso a los recursos productivos para poder producir nuestro propio alimento.

Los empresarios no están jugando a construir de forma colectiva y enfrentar de forma colectiva la crisis. Lo que están viendo es cómo pueden seguir generando sus ganancias a costa de la mayoría del pueblo hondureño.

¿Cuáles crees que serían las medidas más urgentes que debería adoptar el gobierno en este contexto, entendiendo las particularidades del país?

En principio debe fomentarse la producción de alimentos en las familias urbanas y rurales, pero a nivel de las comunidades y las familias y no en manos de los terratenientes o de la gran agroindustria. Producir la comida de los y las hondureñas es urgente, de lo contrario padeceremos hambre.

Por otro lado debe fortalecerse el sistema de salud del país. Esta situación de debilidad estructural es la que genera mucho pánico entre la población, porque sabemos que ese sistema no nos garantiza ningún bienestar si nos llegamos a enfermar.

Por otro lado la necesidad de estandarizar el acceso a la educación a nivel nacional, a través de los medios digitales (cosa que no tenemos en el país). Hay una crisis profunda donde se puede perder el año lectivo del país.

Otro de los retos es que se manejen los fondos de manera transparente. Es urgente para la corrupción ya que eso nos ha dejado prácticamente en la total indefensión al 67% de los hondureños.

Deben focalizarse en el presupuesto general de la república, debe invertirse más en los asuntos sociales y del bienestar general de la población y deben disminuir los altos presupuestos que tienen las fuerzas de seguridad (FFAA). Un país tan pobre no puede seguir invirtiendo más recursos en las FFAA que en la producción de alimentos, la educación o la salud.

También está el gran reto de atender esa pandemia de violencia que hay contra las mujeres. Es una violencia indiscriminada que cada día se descontrola más.

Sin dudas tenemos muchos retos como hondureños y hondureñas. Sobre todo cómo fortalecemos los procesos democráticos del país. No es posible que se sigan aprovechando de las crisis para perpetuarse en el poder. Urge tener procesos de organización, locales, territoriales y de todas las formas, porque lo que nos espera no será nada fácil para los próximos años.

Bolsonaro en offside

Bolsonaro en offside

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

Por Maia Cubric*

Jair Bolsonaro plantea la vuelta del fútbol como un beneficio para la sociedad. ¿A qué está ligado este interés? ¿Se debe solamente a la implicancia económica del mismo? ¿O es una estrategia para afianzar su posición reticente frente al aislamiento?

La paralización del mundo del deporte, con lo que eso implica social y económicamente, es un tema que actualmente está en la agenda mediática. En este contexto, donde se visualizan más claros los intereses de fondo de cada posicionamiento político, el lugar que se le concede al fútbol, y cómo se lo concibe, aporta varias aristas al análisis. Lo que sucede en Brasil puede servir como ejemplo para graficar al campo del fútbol como un espacio en constante disputa.

Brasil es el noveno país del mundo con más casos de Covid-19, tiene más de 100.000 contagiades, y a Jair Bolsonaro eso parece no importarle porque constantemente se “burla” del virus. Sin ir más lejos, hace tres días, el presidente se expresó a favor de la vuelta del fútbol, desconociendo el cuidado colectivo como estrategia frente a la pandemia, que ya se cobró la vida de 7921 personas en el país.

El fútbol: expresión y herramienta política

En un breve repaso por las nefastas declaraciones que realizó el presidente, es clave tener en cuenta que siempre tomó esa posición en lo que al fútbol y la continuidad de los torneos respecta. El 15 de marzo declaró que “cuando se prohíben partidos de fútbol, entre otras cosas, se cae en la histeria, a mi entender, y yo no quiero eso”. Lo paradójico de esa frase radica en que a Bolsonaro pareció no importarle nunca la tranquilidad de su pueblo, salvo en ese caso en el cual es el argumento para su interés. El posicionamiento de Bolsonaro respecto al fútbol, se puede interpretar desde diversos lugares: en primer lugar, es evidente que está estrechamente relacionado a la importancia económica que recae en el cese de actividades. En segundo lugar, la vuelta del fútbol implicaría la flexibilización de distintas medidas de seguridad respecto al aislamiento, a las cuales Bolsonaro se opuso desde el primer día.

En ese mismo momento, en el que el presidente hacía estas polémicas declaraciones, los jugadores y directivos de Gremio salían a la cancha con barbijos para protestar que estaban poniendo en juego su salud por intereses o caprichos particulares, en un contexto mundial que requiere la construcción colectiva. Tratar a les futbolistas solamente como instrumentos de entretenimiento para la población, es inhumano. Sin embargo, no está alejado de la concepción que tienen los gobiernos neoliberales sobre el pueblo, que para ese orden representa un número más.

Pese a idas y vueltas, y en relación con las medidas a nivel mundial, las distintas competiciones y torneos de Brasil, fueron suspendidas a mediados de marzo.

¿Y ahora?

A medida que crecieron abismalmente los casos de contagiades y muertes en el país vecino, Bolsonaro reafirmó su posición, pero esta vez expresando que el fútbol debía volver “para proteger los empleos y la economía“. Esa dicotomía que señala que economía y salud son asuntos separados y que por ende se tiene que elegir por cuál abogar, carece de sentido. Salvo para este sistema capitalista que busca expandir la primera, a costa de la destrucción de la segunda.

Lo cierto es que Bolsonaro se mostró desde el primer día reticente a declarar el aislamiento y pretendió que el ritmo de vida y producción humano no cambiase de curso ni en un contexto que lo obligue. Esta decisión política es la que llevó a Brasil a estar cavando fosas comunes y contando las muertes como números, y de la cual Bolsonaro no retrocede porque ahora suma el componente del fútbol, para presionar los aislamientos sociales que cada departamento declaró.

El miércoles pasado Bolsonaro prometió, mientras paseaba con la remera del Palmeiras en la residencia presidencial, que permitiría que se vuelva a jugar al fútbol. El lunes, en una rueda de prensa, declaró: “Las autoridades del fútbol han entrado en contacto conmigo. Si depende de mi voto, lo apruebo. Lógicamente, con el respaldo técnico del Ministerio de Sanidad, que creo que será favorable a que vuelvan los entrenamientos”. Acto seguido se presentó en un acto en Brasilia, sin barbijo como acostumbra para deslegitimar el virus, y crítico las medidas de confinamiento social.

En una entrevista a Radio Guaiba se lo escuchó decir, entre otras cosas que“la decisión de reanudar el fútbol”no era suya,“pero podemos ayudar” y que “hay mucha gente en el fútbol que está a favor de una reanudación, porque el desempleo va a tocar también a la puerta de los clubes“. Sin embargo el Bolsonaro que quiere resguardar la situación de los clubes, y se vende como solidario, es el mismo ignora todas las problemáticas económicas, políticas y sociales de su pueblo. Entonces, su interés desmedido por la vuelta del fútbol, responde a un patrón de conveniencia. Para terminar el tema en la rueda de prensa, y como ya es costumbre, expresó su comentario estigmatizante: “Los futbolistas, si se infectan con el virus, tienen una probabilidad muy baja de morir. Y eso es debido a su estado físico, porque son atletas”.

A su vez el presidente informó que el ministro de salud, Nelson Teich, emitiría una sugerencia para que los partidos se reanuden. El otro responsable que Jair Bolsonaro designó para organizar la reanudación de las actividades deportivas fue Marcelo Magalhães, secretario de Deportes del Ministerio de Ciudadanía. El presidente les encargó explícitamente que trabajen en conjunto con la Confederación Brasilera de Fútbol (CBF).

El jueves pasado, dicha confederación (CBF), envió al ministro sugerencias sobre pasos a seguir ante una posible reanudación.En relación a esto, Teich declaró “Todavía estamos estudiando, pero son iniciativas que podrían mejorar la rutina de las personas, porque el confinamiento tiene un impacto muy negativo en el bienestar de la población”. El viernes, el Ministerio de Salud de Brasil comunicó que “es favorable el retorno de las actividades del fútbol, en tanto que sean atendidas todas las medidas que sean presentadas en este parecer”.

La posible vuelta del fútbol implicaría en Brasil una serie de medidas que organicen dicha situación. Teniendo en cuenta que el sistema de salud brasilero está desbordado y que no hay siquiera disponibilidad de pruebas de testeo rápido, el punto de partida es caótico. Bolsonaro propone, ahora, tener las precauciones por las que nunca invirtió ni tiempo ni dinero cuando debía hacerlo. Es que no le interesa la salud del pueblo, sino cumplir con las medidas que le piden para el regreso del fútbol. Entonces, mientras promulgan la importancia de este cuidado colectivo, hace semanas que ignoran a les médiques que protestan porque carecen de recursos y protección para llevar a cabo su trabajo.          

Según el Ministerio de Salud, les futbolistas deberán ser testeades antes de cada partido y permanecer a no menos de dos metros de distanciamiento. En la situación actual de Brasil, con un brutal desfinanciamiento al sector público, hacerse un test es un privilegio que exige el pueblo brasilero y que solamente se le otorga a los futbolistas para continuar el espectáculo.Si bien no existe fecha fija aún para la vuelta del fútbol, es cada vez más un hecho a nivel nacional, pero que cada departamento deberá evaluar según la particularidad de su situación. Obviamente, se habla de encuentros sin público presente.

¿Se puede estar a favor?

Aunque parezca irrazonable, existen quienes se declararon a favor del regreso a las canchas. Obviamente respaldando sus intereses concretos. Uno de los principales defensores de que se anule la suspensión de los campeonatos es el presidente del Atlético Paranaense, Mário Celso Petraglia, el cual, no es menor destacar, hizo la campaña política por Bolsonaro en 2018. El argumento que presenta es que “si el fútbol no vuelve cuanto antes, los clubes, incluidos los grandes, entrarán en colapso económico”.

Ayer, por otra parte, el presidente del Porto Alegre, Marcelo Medeiros declaró que “Los jugadores que no quieran jugar pueden renunciar”, obligando directamente a les futbolistas a aceptar o ser expulsades. Y agregó: “Estoy seguro de que todos quieren trabajar. Otro problema que enfrentamos ahora es el tema económico. Los jugadores que no quieran jugar pueden renunciar. Si se abre la posibilidad de que el fútbol regrese, cumplirá el contrato que firmó”.

Nadie sale campeón sole

Pese a la imposición directa de Jair Bolsonaro y sus aliados en el mundo del deporte, ayer, jugadores de distintos equipos como Flamengo, Corinthians, Vasco da Gama, Fluminense, Cruzeiro, se expresaron en contra de la vuelta del fútbol. Así, la Federación Nacional de atletas Profesionales del Fútbol (FENAPAF), sacó un vídeo que tiene como mensaje central el cuidado colectivo de la salud y en el que participaron distinto jugadores reconocidos como Felipe Melo, Cassio y Diego. Allí, concretamente expresan “Estamos acá y necesitamos ser escuchados con atención, al fin y al cabo somos una democracia […] Pero necesitamos pensar en la salud todos nosotros”.        

A su vez, este miércoles, el capitán de la selección brasileña de futbol, Daniel Alves, se posicionó en contra de la idea el regreso y me recomendó a Bolsonaro “pensar en el bienestar del pueblo“. Además agregó que “son muchas familias y muchas personas trabajando en pos del combate contra esa pandemia” y que por ende,“usted, como la persona más importante de este país, debería también pensar en el bienestar de nuestro país y de nuestro pueblo”.

Queda claro, entonces, que los interés de la derecha se reflejan en todos los ámbitos que componen a un país, y el fútbol como actor social que moviliza masas, y por ende economía, ocupa un lugar central. ¿Se volverá a jugar al fútbol en Brasil en medio de una crisis sanitaria global? ¿Qué va a implicar la reestructuración mundial posterior a esta pandemia en el deporte? ¿Cómo pensar un fútbol al servicio del pueblo? En primer instancia entendiendo que nadie sale campeón sole y que el deporte es un espacio para pensar y construir desde la colectividad.


* Periodista, conductora del programa La Marea (Radio Futura - FM 90.5), columnista del programa No Se Mancha (Radio Estación Sur – FM 91.7), colaboradora de Revista Trinchera y de Agencia Timón.
MNOAL en Azerbaiyán: Multilateralismo en épocas de pandemia

MNOAL en Azerbaiyán: Multilateralismo en épocas de pandemia

TIEMPO DE LECTURA: 9 min.

Por Pablo Jofré Leal*

En momentos que la crisis sanitaria derivada de la pandemia del Covid 19 golpea al mundo, los conceptos vinculados a sociedades más colaborativas y donde seamos capaces de gastar nuestros recursos y energías en el combate a esta enfermedad y sus efectos colaterales, en lugar de seguir tratando de imponer poderes hegemónicos, se ponen en el tapete de la discusión.

Así, el encuentro del Movimiento de Países no Alineados (MNOAL) celebrado este 4 de mayo, mediante el formato de videoconferencia y convocado por el presidente de Azerbaiyán, Ilham Alíev, quien además ocupa la presidencia pro tempore del organismo multilateral,entra de lleno al ruedo político, defendiendo los conceptos y prácticas de solidaridad y multilateralismo. Esto, en el marco de la peor crisis sanitaria y las secuelas políticas y económicas aparejadas, desde la gran depresión del año 1929, que obliga a repensar la forma en que hasta ahora hemos llevado las relaciones internacionales.

Desde el término de la Conferencia del MNOAL celebrada el año 2016 hasta el encuentro en Bakú en la XVIII Conferencia del MNOAL de octubre del año 2019 se habló hablado de encarar los retos del desarrollo y del cumplimiento de la Agenda 2030 de Naciones Unidas y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Agenda de trabajo que desembocó, finalmente, en la llamada Declaración Política de Bakú, junto a otros documentos: el Documento Final de Bakú, la Declaración sobre Palestina y el Documento de Gratitud a y Solidaridad con el Gobierno y el pueblo de Azerbaiyán.

Si bien es cierto, la convocatoria de este 4 de mayo del 2020 se enmarcó en la idea “Estamos juntos contra COVID-19″ no se descuidó ni se dejó de mencionar otros elementos centrales, que ocupan el quehacer del MNOAL y donde estas reuniones representan una importante vitrina internacional. En línea con los principios emanados de la conferencia de Bandung [1] del año 1955, antecedente del MNOAL, que destaca como bases fundantes el respeto a la integridad territorial, a la soberanía de los países y la no intervención en los asuntos internos.

Este 4 de mayo, al inaugurar la reunión telemática el presidente Alíev señaló que “La pandemia de la COVID-19 ha tenido una repercusión en todos los países del mundo, ninguno ha sido inmune, Solamente a través del apoyo mutuo podemos enfrentar con éxito la COVID-19. Azerbaiyán ha sido un miembro responsable de la comunidad internacional” y ha hecho un aporte financiero de 5 millones de dólares a la OMS para respaldar la lucha contra el coronavirus. Además, el presidente de Azerbaiyán anunció “un aporte financiero adicional de 5 millones de dólares a la OMS, fondos que serán asignados a los países que necesitan ayuda en África, Asia y América Latina”. Durante su intervención Alíev llamó a la solidaridad de la comunidad internacional y los miembros del MNOAL, para afrontar la COVID-19. “Como ejemplo de solidaridad, los estados miembros del MNOAL, en consonancia con la carta de las Naciones Unidas, proponen una sesión especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas en respuesta a la COVID-19 a través de una videoconferencia con la participación de jefes de Estado y de Gobierno”, dijo al término de su intervención

El mandatario de Azerbaiyán ha señalado, igualmente, que la promoción de la diplomacia multilateral y el fortalecimiento de la cooperación y la solidaridad entre los Estados miembros del MNOAL sería una de las prioridades de la presidencia pro témpore de esta organización, desde que asumió dicho cargo en Bakú, en octubre del año 2019. En aquella ocasión, la mayoría de las intervenciones de los asistentes llamaron a que el MNOAL apostara por el multilateralismo, el diálogo entre las naciones, la negociación y no la agresión, además de cooperar en lugar de seguir enfrascados en intervenciones militares, en conflictos que ponen en peligro la precaria paz mundial.

Por su parte, en su intervención, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, destacó que el sistema de cooperación multilateral es necesario para “garantizar que los países puedan responder de manera efectiva ante la COVID-19 mientras que se prepararan para otras emergencias. Ningún país, independientemente de su tamaño o recursos, puede gestionar la COVID-19 por sí solo”, aseguró. En tanto, el secretario general de la ONU, António Guterres, en su mensaje enviado a los miembros de la cumbre virtual, destacó que la crisis sanitaria que enfrenta el mundo requiere de una respuesta “coordinada” y pidió más apoyo para países en vías de desarrollo a fin de que puedan hacer frente, no sólo a la pandemia sino también a las consecuencias económicas y sociales, que tendrán en sus sociedades. En la conferencia también intervino el Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, quien recordó que nadie estará seguro en ninguna parte del mundo mientras haya países que continúan luchando contra la pandemia. El diplomático subrayó que la OMS debe seguir desempeñando un papel vital en la tarea de contener la expansión del virus

Resultó una tarea interesante el constatar, que en este encuentro, virtual convocado por el presidente Alíev gran parte de las intervenciones, con matices más o menos concordaron en la necesidad de la lucha contra el Covid 19 (lógicamente pues representó el elemento aglutinador del llamado) pero ello en el marco de la puesta en práctica de deberes, que aún no se cumplen, como es el caso de los 17 objetivos definidos en la agenda del desarrollo sostenible (ODS) y las 169 metas acordadas en el encuentro de la ONU del año 2015 y cuyo vencimiento es el año 2030. La ODS constituyen un llamado universal a llevar adelante acciones concretas que pongan a la pobreza, proteger el planeta y mejorar las vidas y las perspectivas de las personas en todo el mundo.

En ese contexto de tareas globales es que surge y se desarrolla la pandemia del Covid 19, que debe impulsar aún más el trabajo agendado pero al cual hay que incorporar una serie de puntos, que los conferencistas dieron a conocer en este encuentro virtual del día 4 de mayo, convocado por el líder azerbaiyano Ilham Alíev.

  1. Acceso oportuno y equitativo a una futura vacuna contra el Covid 19.
  2. Enfoque integral y multilateral de la lucha contra el virus
  3. Críticas a los ataques que se hacen a la OMS. Considerándolo un error estratégico.
  4. Instar al Consejo de seguridad para llamar un cese de los conflictos en el marco de la lucha contra la pandemia. Llamados a la solidaridad contra países agredidos
  5. Crear un grupo de trabajo que apoye la lucha contra la pandemia y revertir las consecuencias amplias que trae aparejada.
  6. Respuesta global e interconectada y eso implica defender el multilateralismo y la colaboración internacional.

Un Foro Indispensable

El MNOAL, fundado el año 1961 y cuya primera cumbre se celebró en Belgrado, capital de la desaparecida Yugoslavia, reúne en la actualidad a 120 países, que lo convierte en el foro mundial que más miembros posee, después de la Organización de las Naciones Unidas(ONU). Un Movimiento donde las posiciones de sus miembros 53 países africanos, 26 países de América Latina y El Caribe, dos de Europa y 39 asiáticos, tiene como objetivo central es levantar la voz, los intereses y la opinión de estos 120 países, con dificultades, estructuras económicas y políticas distintas pero un enemigo común: la lucha contra la pobreza y la globalización excluyente, proceso dominado por algunas potencias hegemónicas, donde se levanta con luces propias el país enemigo del multilateralismo: Estados Unidos, que salió en múltiples ocasiones a colación en esta cumbre del 4 de mayo.

Las tareas del MNOAL definen, a su vez, la lucha contra la desigualdad a través de una alianza entre estados independientes, que intentan concretar decisiones acompañadas de acciones alejadas de las presiones, chantajes y alineamientos con que suelen ser atacados organismos que buscan armonizar el desarrollo d ellos países, sustentados en agendas globales no excluyentes. Este trabajo tiene un gran paraguas, que ha marcado su quehacer en los últimos 59 años: el fortalecimiento de la paz y la seguridad internacional. No es casual que esas líneas de trabajo encaucen la labor del MNOAL, teniendo en cuenta las agresiones, sanciones, bloqueos, embargos, presiones, ataques, procesos de desestabilización a los países miembros que hemos mencionado y que implican muertes, heridos y destrucción de infraestructuras básicas.

En todo caso, la constatación de la importancia del MNOAL y sus líneas estratégicas, no quita la necesidad, como en otras muchas organizaciones multilaterales, que haya cambios, una reconfiguración de su quehacer, un rediseño constante y del cual existe plena conciencia en el seno de sus miembros. Poder restructurar este Movimiento en formas más armónicas, más modernas y dinámicas, y que efectivamente tenga decisiva influencia sobre los sucesos del mundo, que puedan generar los cambios que se necesitan, influyendo, por ejemplo, para un cambio democrático en el seno de la ONU y su Consejo de Seguridad.

El Presidente Alíev con respecto a los puntos de respeto a los principios de Bandung, que es hablar también de fortalecer y respetar la carta de la ONU, respecto a la integridad territorial de los estados ha sido enfático en señalar como lo hizo en la Ceremonia de apertura de la 18ª Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Movimiento de los Países No Alineados en Bakú el 25 de octubre de 2019 y lo reitera en esta Cumbre virtual que “Debemos redoblar nuestros esfuerzos para garantizar el cumplimiento universal de las normas y los principios del derecho internacional. En este sentido, las actividades de las Naciones Unidas requieren reformas importantes. El cambio de fronteras por la fuerza, la violación de la integridad territorial de los países mediante el uso de la fuerza y la injerencia en los asuntos internos son inaceptables”.

Como corolario de esta reunión vía videoconferencia, los participantes concordaron una declaración compuesta por 18 puntos donde señalaron: “Nosotros, los Jefes de Estado y de Gobierno, habiéndonos reunidos por videoconferencia en la Reunión Cumbre Virtual a nivel de Grupo de Contacto del MNOAL en respuesta a la COVID-19, bajo el lema “Unidos contra la pandemia de la COVID-19” el 4 de mayo de 2020, por iniciativa del Excmo. Sr. Ilham Alíev, Presidente de la República de Azerbaiyán y Presidente del Movimiento de los Países No Alineados, con el fin de contribuir eficazmente a los esfuerzos mundiales para hacer frente a los efectos sin precedentes de la pandemia de la COVID-19[2]. Así, considero que el papel del MNOAL así deviene en un catalizador indispensable, necesario, que puede dar aliento vital a los cambios que requiere el mundo y que tras esta pandemia sanitaria nos llama a gritos a modificar el actual estado de cosas. No podemos seguir igual. 


* Periodista y escritor chileno. Analista internacional, Master en Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en temas principalmente de Latinoamérica, Oriente Medio y el Magreb. Es colaborador de varias cadenas de noticias internacionales. Creador de revista digital www.politicaycultura.cl

Referencias:

  1. La Conferencia de Bandung fue una reunión realizada en Indonesia en abril del año 1955, en la que participaron varias naciones asiáticas y africanas.Fue organizada por Gamal Abdel Nasser presidente de Egipto, Jawaharlal Nehru de la india y Sukarno, jefe de estado de Indonesia. Su principal objetivo era favorecer la cooperación económica y cultural afroasiática en una organización independiente del capitalismo y del socialismo. Fue la antesala del Movimiento de los Países No Alineados (MNOAL).

    Principios fundamentales (Diez principios de Bandung):
    1. Respeto de los derechos humanos fundamentales y los objetivos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.
    2. Respeto de la soberanía e integridad territorial de todas las naciones.
    3. Reconocimiento de la igualdad de todas las razas y la igualdad de todas las naciones, grandes y pequeñas
    4. La abstención de intervenir o de interferir en los asuntos internos de otro país.
    5. El respeto para defenderse de cada nación, individual o colectivamente, de conformidad con la Carta de la ONU.
    6. La abstención del uso de pactos de defensa colectiva en servicio de los intereses particulares de cualquiera de las grandes potencias
    7. La abstención de todo país de ejercer presiones sobre otros países.
    8. Abstenerse de realizar actos o amenazas de agresión, o de utilizar la fuerza en contra de la integridad territorial o independencia política de cualquier país.
    9. La solución pacífica de todos los conflictos internacionales, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas.
    10. La promoción de los intereses mutuos y de la cooperación.
      El respeto de la justicia y de las obligaciones internacionales
  2. http://www.radiorebelde.cu/noticia/declaracion-reunion-cumbre-virtual-nivel-grupo-contacto-mnoal-respuesta-covid-19-20200504/
30 años de Neoliberalismo

30 años de Neoliberalismo

TIEMPO DE LECTURA: 12 min.

Por David Soltero*

Luego de treinta años, Perú parece despertar del sueño neoliberal: tres décadas de crecimiento económico le permitieron ser uno de los países más fuertes en reservas -con 69.169 millones en 2020-. Sin embargo, este gran sueño es solo de unos pocos. Las políticas neoliberales han costado en la actualidad el 20% de pobreza del país andino; tan solo en 2019 se han sumado 400 mil peruanos pobres a ese porcentaje y un millón y medio en riesgo de entrar en esta situación. Un modelo que ha desmantelado durante años la industria nacional, haciéndola dependiente de la inversión e importación extranjera. Y sin olvidar a los grandes exponentes de este condicionamiento, el imperialismo y el FMI, actuando en conjunto para recrudecer el modelo neoliberal.

Antes de la instalación del modelo neoliberal en la década de los 90, Perú se encontraba gobernado -desde 1985- por el presidente Alan García, del partido Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA). En sus primeros años, el mandatario tomó varios posicionamientos sobre la crisis que aquejaba al país. Uno de ellos acerca de la deuda externa -que rondaba los 14 millones de dólares- contraída con el FMI, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. El gobernante peruano dio un discurso en ante la ONU, mencionando que el FMI no tenía autoridad moral para hacer pedagogía de austeridad sobre el Perú y que desde los años 70 promovía y aumentaba la deuda, no solo de su país, sino también la de los países más pobres del mundo. Además acusó al organismo de responder a los intereses de Estados Unidos, que se favorecía ante la sumisión bajo las condiciones impuestas del FMI, que intentaban hipotecar la soberanía económica de nuestros pueblos. Alan García terminó su discurso diciendo: “es deuda o democracia”. Un año más tarde declaró que solo el 10% de la exportación del país iba a ser destinada a los pagos de la deuda. Esto generó un quiebre en las relaciones con el FMI, el cual le negó todo desembolso de dinero.

Diario la república – Tapa de las consecuencias de la Hiperinflación

Alan García logró un crecimiento económico durante los dos primeros años, invirtiendo en la nueva reestructuración del aparato productivo nacional. Sin embargo, las reservas del país cayeron drásticamente y, a consecuencia de la falta inversión extranjera y de préstamos de los organismos internacionales, llevaron al país a un estancamiento. Además la inflación pasó a ser hiperinflación, la cual llegó al 2.178,482%. Esto redujo el 30% del poder adquisitivo de los peruanos y aumentó entre un 50% y un 70% el precio de alimentos básicos como la leche y el pan. Esta situación provocó la devaluación de la moneda nacional, el INTI, que pasó de valer 1 dólar (1 a 1), a 0,000005 de 1 dólar (USD 1 = 175.000 INTI)

Esta crisis aguda, dio lugar a la estatización de la banca peruana en 1987. Con ella, el Estado se hacía cargo de los bancos privados y las instituciones financieras, para hacer uso del dinero que tenían e invertirlo dentro el país. Alan García enarboló la justicia para justificar la estatización, que a pesar de su aprobación no duraría mucho tiempo. Posteriormente a la intervención del Estado sobre los bancos, masivas protestas del sector empresarial privado y de la clase alta, dirigidos por el escritor Mario Vargas Llosa, se hicieron oír en las calles. Vargas Llosa en ese entonces fundó el Movimiento Libertad -que sería protagonista en las próximas elecciones-, logró que el poder judicial falle a su favor y que la ley de estatización quede inoperante.

Estatización de la Banca- Protestas masivas

La situación nacional era insostenible para el presidente Alan García, quien no tenía el apoyo ni de los sectores dueños de la economía peruana y tampoco de los organismos internacionales. Finalmente su mandato culminó en 1989 ante un tumulto de silbidos dentro del Congreso. Esta era la oportunidad ideal para que el modelo neoliberal sea radicalizado en el país andino. El hombre elegido por las empresas trasnacionales y la misma Iglesia Católica, era Alberto Fujimori, quien se vistió durante toda su campaña bajo el discurso de una reestructuración nacional para el desarrollo. Mientras que su opositor, Mario Vargas Llosa, era apoyado por las clases altas peruanas y las empresas privadas.

El 28 de julio de 1990, con el 57% de los votos Alberto Fujimori asumió como presidente del Perú. En su primer discurso, caracterizó como “Epidemia nefasta” al gobierno de Alan García, a quien además culpó por la economía de guerra, la sociedad envuelta en violencia y la corrupción del país que heredó. Como primera medida, el presidente llevó adelante el Plan Fujishock, que consistía en liberar los precios, liberar el tipo de cambio y suprimir subsidios a los alimentos y a la gasolina; una muestra clara del tutelaje del FMI, con la intención de que el Estado le de la potestad de decidir sobre el futuro económico país.

Disolución del congreso, mediante el autogolpe

Para seguir profundizando bajo la lógica del neoliberalismo, el 5 de abril de 1992 ocurrió el conocido autogolpe de Estado, donde se cerró y disolvió el Congreso y se dictaminó una restructuración nacional. Esto sucedió porque Fujimori no tenía una bancada parlamentaria mayoritaria para seguir aprobando las iniciativas de ajuste, la privatización de empresas, la explotación de recursos naturales por empresas trasnacionales e incluso el otorgamiento de facultades discrecionales para las Fuerzas Armadas. Cabe recordar que desde el inicio de su mandato Fujimori declaro la lucha contra el narcotráfico y los actos terroristas de Sendero Luminoso, valiéndose de esto como justificación perfecta para legitimar aún más su golpe de Estado.

El gobierno dictatorial de Fujimori, en los años siguientes logró profundizarse gracias a la alianza con las FFAA, el servicio de inteligencia nacional peruano (SIN) y el grupo Colina, integrado por miembros del ejército y de la policía nacional. Los asesinatos, la intimidación, los secuestro y las torturas, no solo fueron direccionadas hacia la lucha contra Sendero Luminoso, sino contra dirigentes sindicales, populares, periodistas y militantes opositores al gobierno. Los casos más significativos fueron la masacre de Barrios Altos, en Lima, en la que se asesinaron a 15 personas y la de la Cantuta donde se asesinaron nueve estudiantes y un profesor. Además, mediante la promulgación de la Ley de Amnistía en junio de 1995, el régimen otorgó impunidad a los crímenes cometidos durante esa época.

Fuerzas armadas

Un año después del autogolpe, a Fujimori le restaba legitimar constitucionalmente el golpe de Estado y garantizar su permanecía en los años siguientes. En 1993 llama a la aprobación de una nueva constitución, que sea la garantía del modelo neoliberal en todos sus aspectos. Por ejemplo los contractos de las empresas trasnacionales, como los encargados en la explotación de los hidrocarburos, no podrían ser modificados por el Estado, permitiendo la “Santidad de los contratos”. Esto demuestra que el Estado estaba sumido a un institución de consulta y, con alguna excepcionalidad, solo vigiliaba y facilitaba la libre competencia, el libre cambio y legalizaba la libre tenencia de moneda extranjera. En tan solo dos años, Fujimori privatizo más de 200 empresas nacionales, argumentado -en el marco del Consenso de Washington- que las privatizaciones  generarían un estabilidad económica, y permitiría acceder a los mercados internacionales de crédito, cerrados a los países de la región en los años 80.

Alberto Fujimori en desfile militar (AFP Photo/Jaime RAZURI)

Fujimori tenía todo garantizado, un congreso representado por Cambio 90 y Nueva mayoría, afines a su gobierno; una nueva constitución, aprobada por el 52%, que permitió su reelección en 1995; y la implementación de la doctrina de Seguridad Nacional (con el apoyo del Tío Sam) yendo contra la insurgencia y profundizando el estado de terror. Sin embargo esa estabilidad que profesaba Fujimori (en tiempos de auge), se empezó a resquebrajar con la aparición de los distintos hechos de corrupción y fraudes electorales. El más significativo y que sería el final del régimen, fueron los sobornos de Vladimir Montesinos, quien aparece en un video en su residencia ofreciéndole 15 mil dólares a Alberto Kouri (perteneciente al partido opositor de Alejandro Toledo) para que se pase al bando oficialista. Luego se difundirían otros videos, donde se veía a magistrados, empresarios, parlamentarios, dueños de medios comunicación, jueces y altos funcionarios, cómplices del régimen. A partir de allí la fiscalía realizó una investigación por enriquecimiento ilícito de más de 264 millones de dólares. Ante la tercera reelección de Fujimori, la Secretaría de Estado de los Estados Unidos adviertió que su apoyo estaba condicionado a que se apartara a Montesinos del gobierno. Finalmente en noviembre del 2000 Fujimori huiría a Japón, desde donde enviaría un fax de renuncia a su mandato y obligaba a que se tuviese que llamar a elecciones al siguiente año.

Luego de diez años de un gobierno autoritario y fundantes de las bases de un modelo beneficiario para unos pocos, parecía que el retorno a la democracia daría un cambio de dirección del país andino. Pero los cinco años siguientes, mostrarían la inoperancia de un gobierno hundido en los incumplimientos de promesas, en la corrupción y en los escándalos personales del presidente Alejandro Toledo.

Este último apareció en escena por primera vez en las elecciones del 2000, representando al partido Perú Posible. En la primera vuelta, éste partido obtendría un 40% de los votos, mientras que Fujimori un 49%. Todo indicaba que ese margen del 9%, podía revertirse y darle un fin la dictadura que vivía el país. En la segunda vuelta, Toledo solo consigue un 25%, mientras que el fujimorismo un 74%. Una muestra obscena de fraude electoral que el pueblo peruano y Toledo no aceptarían.

Concentración frente al congreso Nacional “Marcha los 4 suyos”

El candidato a presidente, convocaría a la marcha de “los Cuatro Suyos”, haciendo una referencia simbólica de la división del Tahuantinsuyo del imperio Inca. La convocatoria consistía en marchar al Congreso nacional en Lima, con la intención de impedir la asunción del Fujimori . Esta convocatoria sería fuertemente reprimida por la policía nacional y ensuciada por un atentado planificado por Vladimiro Montesinos para incendiar el Banco nacional, e incriminar a Toledo de lo acontecido. Sin embargo, ésto sería otra pieza clave para profundizar el final del régimen autoritario. Un año después, el 28 de julio del 2001, y posteriormente a las elecciones, Perú volvía a la democracia de la mano de Alejandro Toledo, el primer mandatario procedente de un pueblo originario.

Toledo en sus primeras intervenciones públicas, proclamaría la lucha contra la corrupción, prometía el control de la inflación (que hasta ese entonces era de 1,8% anual), reducir la pobreza (que rondaba el 54,8% de la población), aumentar la cantidad de exportaciones, dejar de privatizar de empresas nacionales y generar empleo digno y productivo. El pueblo andino se ilusionaba, Toledo lograba un acuerdo nacional con los diferentes partidos políticos del país (tanto de derecha como de izquierda), con el objetivo de caminar juntos la reconstrucción de la democracia.

Pormesas del presidente Toledo

En el año 2002 inauguraría el funcionamiento del proyecto Camisea, que consistía en la explotación de uno de los yacimientos más grandes de reserva de gas en Perú. Sin embargo, más allá que este proyecto generó 18 mil puestos de trabajo (entre el 2002 y 2004), todo fue a costa de inversión extranjera y el reparto dentro del país se lo llevaron las empresas privadas. Incluso desde el descubrimiento del yacimiento de gas por la multinacional Shell (empresa de hidrocarburos anglo-neerlandesa ), entre 1883 y 1887, las licencias para llevar a cabo el proyecto, se plantearían por un tiempo de explotación de más de treinta años. En el 2000 la empresa Shell, y luego Mobil (la empresa norteamericana de petróleo), decidieron no continuar con el proyecto, y un consorcio liderado por Pluspetrol Perú Corporation, con la participación de Hunt Oil Company (de Estados Unidos), SK Corporation (de Corea), Sonatrach Petroleum Corporation B.V.I. (de Argelia), Graña y Montero S.A.A. (de Perú) y luego Tractebel (de Bélgica), y Tecpetrol SA, se harían cargo adjudicándose 33 años de explotación. Así mismo la construcción de gaseoductos, figurarían empresas como Techint Ingieneria & Construcciones.

Habría un crecimiento económico de un 4,5% anual, se pondrían en marcha proyectos como la carretera interoceánica (que buscaba unir el océano atlántico con el océano pacifico, a través de Brasil y Perú), se promoverían los planes como Techo Propio (para aquellos peruanos que ganen menos de 1000 soles y no tengan vivienda), se pensaría en la educación mediante el desarrollo del Plan Huascaran (que consistía en la inclusión de computadoras para equilibrar el acceso a la educación de calidad). Sin embargo, estos aspectos de camino, desarrollo y crecimiento, eran el disfraz perfecto para seguir generando más deuda, mediante desembolsos de 100 millones de dólares del Banco Mundial y de 300 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo.

Aparecerían en escena el Tratado de Libre Comercio (TLC) con EEUU, que no sería aprobado hasta el 2006. Perú negociaba con el país del norte desde 1991, exportando principalmente minerales, textiles, productos pesqueros y petróleo crudo. Los aranceles impuestos a estas exportaciones, se renovaban periódicamente y lo que se busca era una estabilidad, para generar una libre comercialización y la incitación de las empresas trasnacionales para que inviertan en el país. Las repercusiones de este acuerdo transcurrirían en dos escenarios diferentes: por un lado la oposición que argumentaba que el tratado ponía en riesgo a las pequeñas empresas nacionales y la agricultura del país; por otro, dentro del Pacto Andino, donde Venezuela -ante los acuerdos de Perú y Colombia con los Estados Unidos-, se iría de esta instancia regional, dado que Hugo Chávez comprendía que el TLC atentaba contra una verdadera integración de la región, profundizando la dependencia al Imperialismo Norteamericano.

Malestar Social

Durante los años de mandato de Toledo, el malestar social crecería poco a poco. Su gobierno había comenzado faltando a sus promesas de campaña, y tendría distintitos puntos de quiebre, como el Arequipazo en 2001. Ese año se sucedieron protestas masivas que fueron reprimidas por la policía nacional, dejando 318 heridos. Las manifestaciones se habían generado producto de la marcha atrás del gobierno frente a la privatización de las empresas de electricidad (Egesur y Egasa), a la empresa de capitales belga Tractebel a cambio de 167 millones de dólares. Otro punto de malestar ocurrió en la capital del callao, Ilave, donde se lincho hasta la muerte al alcalde Cirilo Robles por actos de corrupción, malversación de fondos e incumplimiento electorales. Pero el punto que le valió la pérdida total de legitimidad, fue el caso de corrupción conocido como Ecoteva: un escándalo por el lavado de 31 millones de dólares, que años más tarde, se blanquearían en la compra de inmuebles de personas allegadas al entorno de Toledo.

El mandatario culminaría su presidencia con el incumplimiento de promesas como la generación de empleo (dejando un tasa de desempleo del 42%) y con una economía sostenida por la oligarquía y los capitales extranjeros, que profundizaría la desigualdad y el modelo neoliberal.


* Periodista, columnista en "No Se Mancha"(Radio Estación Sur - FM 91,7), redactor en Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.

Fuentes:
http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/gt/20101003020549/8cap07.pdf
https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/3066001.pdf
https://www.studocu.com/pe/document/universidad-nacional-de-san-cristobal-de-huamanga/economia/informe/la-hiperinflacion-en-el-primer-gobierno-de-alan-garcia-perez/2788873/view
https://cavb.blogspot.com/2017/06/fujishock-el-super-paquetazo-del-8-de.html
https://www.monografias.com/trabajos82/hiperinflacion-peru/hiperinflacion-peru2.shtml
https://nuso.org/articulo/un-proceso-con-luces-y-sombras/

Rodrigo Coronel: “Si la escena pública está llena de incógnitas, hay una certeza inconmovible: la oposición no colabora”

Rodrigo Coronel: “Si la escena pública está llena de incógnitas, hay una certeza inconmovible: la oposición no colabora”

TIEMPO DE LECTURA: 8 min.

Revista Trinchera dialogó con el periodista, politólogo mexicano y editor en jefe de la Revista Algarabía, Rodrigo Coronel, quien analizó cómo está enfrentando México la situación de pandemia del COVID-19.


¿Cuál era la situación general del país previa a la aparición de la pandemia?

México estaba polarizado. Y sigue igual. Las posturas de la oposición al presidente López Obrador frisaban en lo neurótico, lo absurdo. Cada día, desde ciertos círculos políticos, alentados desde las cañerías del rencor y la nostalgia por el poder perdido, las arremetidas contra el gobierno subían de tono y bajaban en calidad; eran más ruines. El debate público se fue empobreciendo a un ritmo acelerado y de esa espiral pocos se desmarcaban.

Tampoco hacían algo mucho mejor los que defendían, acríticamente, al presidente. Éstos apenas recurrían a un puñado de manidos argumentos, uno más gastado que el otro. A veces, en medio de la vorágine, se confundían los gritos y desde las dos trincheras terminaban por gritarse los mismos insultos. Era como si la palestra pública se hubiera llenado de gritos y los argumentos de los pocos que querían hablar se fueran apagando poco a poco y apenas quedaran algunos murmullos.

El vehículo de la oposición cada vez se decantó con mayor intensidad; no eran los partidos políticos –desdibujados desde su rotundo fracaso en las últimas elecciones-, sino algunos empresarios y un puñado de columnistas.

Luego llegó la pandemia.

 ¿Cómo caracterizarías la actitud del gobierno nacional para enfrentar al COVID-19?

Irregular, errática incluso. Las primeras semanas de la pandemia estuvieron llenas de mensajes contradictorios. Si un gobierno local, afín políticamente al central, determinaba el quedarse en casa y evitar cualquier salida a la calle, el presidente aparecía en las redes sociales diciendo lo contrario y saludando a un centenar de personas sin protección ni distancia.

Puede decirse que el mensaje gubernamental tardó en cuajar; la coordinación no fue exactamente eficaz. Tardía podría ser otra de las características que aquejaron a las acciones del gobierno; mientras el virus se desplegaba con inusitada intensidad alrededor del mundo, las palabras del presidente se iban quedando pequeñas e insuficientes, a destiempo y a la zaga. Luego, las cosas tomaron su rumbo, el mensaje se encarriló y el presidente, poco a poco, fue haciéndose cargo de la coyuntura y la comunicación, gracias al involucramiento de Hugo López-Gatell, viceministro de salud, una figura clave en el tratamiento de la pandemia.

En todo aquél desastre comunicacional de las primeras horas, la oposición hizo su parte, fue tal el nivel de enfrentamiento y polarización al que llegó, que fue difícil discernir una nota real de una falsa.

El subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud mexicano, Hugo López-Gatell, anuncia medidas contra el COVID-19.

 ¿A qué le atribuís la actitud adoptada por el gobierno?

Por un lado, el “estilo personal de gobernar” de López Obrador;  por otro, a la maldita circunstancia de la desigualdad mexicana.

Cada mañana, de lunes a viernes, el presidente sale ante los medios de comunicación de todo el país y dicta agenda, ninguna otra más que la suya. También habla de todo y un poco más. Cuando los chats familiares, las sobremesas y las charlas antes de dormir eran dominadas por el virus, el presidente insistía en sus temas; ello le restó puntos. Luego, cuando habló del problema, lo hizo tan desordenadamente, sin concierto ni estrategia, que su mensaje se perdió entre las muchas otras cosas que también dijo. De ahí la descoordinación y la insidiosa percepción de que las preocupaciones del presidente eran diferentes a las de los ciudadanos.

La desigualdad económica vino a continuación. Mientras el mundo entero mandaba a la gente a parapetarse detrás de su puerta, en México “aguantaban” la medida. Tenía sentido. Aquí son millones las personas que viven al día, que se buscan la vida en la calle, sin nada fijo, a la buena de Dios. Clausurar la calle era igual a cerrarles el grifo del dinero y que se las apañaran como fuera. No era una decisión sencilla. La disyuntiva sigue siendo la misma.

La cuarentena tiene visos de privilegio. Se encierran los que pueden, se la rifan todos los demás. Al final, otra vez, tiene que ver con los pesos y los centavos. La desigualdad sigue siendo la misma cabrona que enluta una casa y a otra la deja en paz.

¿Qué efectividad considerás que tienen las medidas adoptadas?

México ha abordado la pandemia de otra forma. Parece apostar a otras variables; tanto que durante un buen tiempo se abstuvo de aplicar pruebas de Covid-19 y desaconsejó el uso generalizado de cubrebocas, con algunas excepciones. Fueron a contrapelo del resto del mundo. Sinceramente, aún es temprano para saber si lo que hicieron, hablando estrictamente del sector salud, será eficaz o un desastre.

Naturalmente, los opositores al gobierno predicen, casi con morbosa delectación, un apocalipsis; los seguidores de éste apuestan a un final casi feliz –todos dan por sentado una complejidad sin precedentes-. Ya se verá si fueron genios incomprendidos o burócratas irresponsables.

¿Cuál ha sido la actitud de la oposición en esta situación? ¿Actuaron con prudencia y colaborando a mejorar o aprovecharon para golpear al gobierno?

El gobierno no cuenta con la oposición. Si la escena pública está llena de incógnitas, hay una certeza inconmovible: la oposición no colabora. A diferencia de otros países en el mundo, que han encontrado como imperiosa la necesidad de convocar a una tregua política, en la realidad mexicana esto es más bien ingenuo, incluso ridículo. No recuerdo un sólo mensaje de colaboración  o respaldo de la oposición para el gobierno. Al contrario, sólo saetas y críticas aviesas.

Pero, para ser justo, nada o muy poco esperamos de esa clase política. Su descrédito es lo suficientemente definitivo como para que ellos mismos cancelen su redención pública.

¿Cómo repercutió este nuevo escenario en la economía nacional?

Pongámoslo así: el FMI dice que la economía mexicana caerá 6.6%; el propio gobierno mexicano estima que la caída será del 3.9%. Según la ministra de Trabajo, Luisa Alcalde, del 13 de marzo al 6 de abril, en México se perdieron 346 mil 878 puestos de trabajo, poco más de los que se crearon en el 2019.

En buen mexicano: se ve de la chingada.

¿Cómo repercutió la pandemia en el día a día del pueblo?

Los atascos viales, las aglomeraciones y el transporte público eran la normalidad de las ciudades mexicanas. Nada de eso queda. En la Ciudad de México, por ejemplo, ya no hay ese tránsito agobiante; tampoco vagones de tren a reventar, ni personas en tránsito. Es decir, ya nadie compra y pocos venden. El frenón económico ha sido brutal.

Son los pequeños negocios los más afectados; esos, precisamente, que iban al día. En vista de esta repentina dinámica, la improvisación ha sido su mejor aliada. Hay iniciativas dispersas que procuran la adquisición de productos fuera de las líneas de distribución de las grandes transnacionales; así, en algunos casos, se prefieren los mercados populares a los grandes almacenes, los restaurantes locales a las cadenas de comida rápida. En fin, una suerte de supervivencia comunitaria que se deja sentir en las ciudades.

¿Cuál es la percepción en las calles tanto de las medidas como de la situación cotidiana?

Tanto en las grandes debacles, como en los acontecimientos inéditos, el sentir popular mexicano suele ser de descreimiento. Un sentimiento, más que una creencia, de que todo es sólo una gran tomadura de pelo.  No es una certeza fincada desde la racionalidad, sino una pulsión subconsciente, automática, de desconfianza.

Para muchos, para más de lo que nos gustaría aceptar, el Coronavirus es una triquiñuela, algún peldaño en la escalera de un plan mayor, más complejo y exquisito, de fines desconocidos pero mezquinos. Un arreglo inconfesable de los de muy arriba para perjudicar otro plan, igualmente complejo y enrevesado.

Injusto sería decir que esta es una intuición mayoritaria, pero sería una mentira prescindir de ella para explicar la displicencia con la que algunos se toman la pandemia. En México, todos tenemos un tío o una tía a la que hemos escuchado decir: “Eso del Coronavirus es puro pedo, ¿cuántos conocidos tienes que se hayan enfermado?”.

No obstante, al margen de la cultura de la sospecha, pocos se han escapado de los rigores del momento. Entre despidos y reducciones del ingreso, la “conspiración” tiene su dosis de realidad.

¿Qué rol están jugando las FFAA en esta particular situación?

Para un gobierno que ha hecho de las fuerzas armadas una aliada insustituible, su participación ha sido más bien anecdótica. Apenas algunas intervenciones de sus generales respaldando el plan del gobierno en lo que haga falta. En esta coyuntura, el protagonismo está en otra parte: los servicios de salud.

¿Cuáles crees que serían las medidas más urgentes que debería adoptar el gobierno en este contexto, entendiendo las particularidades del país?

Dos, con urgencia. Fortalecer los servicios de salud, históricamente pauperizados por el neoliberalismo y la obsesión psicótica de sus gobiernos, y disipar las nubes negras que se ciernen sobre la clase media.

Los servicios de salud se perciben débiles, maltratados por malos manejos previos y su sistemático desmantelamiento. Se sabía, naturalmente, de su insuficiencia y difícil situación; en realidad, para nadie ha sido una novedad el hecho de que profesionales de la salud salgan de sus hospitales y marchen para exigir el equipamiento necesario para cumplir con sus funciones. No es una novedad, claro, pero no deja de ser preocupante percatarse, con descarnada precisión, la vulnerabilidad de nuestro sistema de salud. Pero, para ser justos, ninguno estaba preparado; esa, quizá, sea la más descorazonadora conclusión de esta coyuntura.

Para las clases medias, las cosas no son mejores. Sus fuentes de trabajo peligran y, peor aún, están ausentes del discurso del gobierno. Toda una generación de pequeños y medianos empresarios se enfrenta casi desnuda a lo que, se mire por donde se mire, es una debacle económica que será particularmente sañosa con su endeble constitución. Al menos en esto, el gobierno ha asumido un elocuente silencio: su prioridad no está aquí. La agenda, como ya se dijo, no es otra más que la del presidente; las demás pueden esperar. Pero en este rubro, no todo está dicho.

Carlos Romainville: “Desde hace mucho tiempo tenemos un sistema de salud colapsado y en vías de privatización”

Carlos Romainville: “Desde hace mucho tiempo tenemos un sistema de salud colapsado y en vías de privatización”

TIEMPO DE LECTURA: 8 min.

Revista Trinchera dialogó con el periodista Carlos Romainville, Radio Cielo de la República del Perú y Coordinador del Movimiento Alfa y Omega, quien analiza cómo está enfrentando ese país al COVID-19.

Carlos Romainville

¿Cuál era la situación general del país previa a la aparición de la pandemia?

El Perú es un país que esta siendo víctima de política neoliberales desde hace 30 años, por lo cual la situación, desde el punto de vista social, ya era bastante difícil por la desigualdad generada: un sistema de salud colapsado con una epidemia de Dengue que ya le había costado la vida a 25 conciudadanos.

Desde hace mucho tiempo tenemos un sistema de salud colapsado y en vías de privatización. Antes de que apareciera el COVID-19, Vizcarra había anunciado la entrega de hospitales importantes a la administración del sector privado.

Las políticas neoliberales también estaban avanzando en la privatización del agua, de la educación, en la flexibilización laboral y con paquetes de recortes en curso.

Si bien hoy la situación ha empeorado por la pandemia, lo cierto es que la actitud del gobierno para enfrentar al COVI-19, aún está enmarcada en esta lógica. Si bien en parte ha habido algunas medidas para tratar de palear la situación, lo cierto es que son muy pocas. Los grupos de poder -especialmente la banca-, siguen aprovechándose incluso de la crisis, lo cual en el fondo demuestra que Vizcarra es un gobernante que no tiene el poder ni siquiera para decidir algunas políticas serias.

Si bien es cierto que se han destinado algunos bonos con la finalidad de ayudar a pasar la cuarentena, éstos aún no llegan a esos bolsones de pobreza bastante serios que tenemos en nuestro país.

El Perú, además, ya se encontraba en una situación de avance de la pobreza, con un índice de de niños con anemia muy alto (aproximadamente el 43,5 %), un porcentaje similar de desnutrición y estando en el 2do lugar en América Latina en cantidad de casos de Tuberculosis. Con problemas serios de denuncias de contaminación minera y con conflictos sociales en casi todo el país, en general relacionados a problemáticas con el medio ambiente.

¿Cómo caracterizarías la actitud del gobierno nacional para enfrentar al COVID-19?

El Coronavirus encuentra al gobierno en una situación de bastante descuido del sector de la salud y con una proletarización de millones de peruanos. Esta situación hizo mucho más difícil al gobierno poder abordar los problemas que siguen siendo estructurales en nuestro país.

Lo que Vizcarra está haciendo es tomar algunas medidas para palear la situación, pero en las últimas declaraciones hubo un sinceramiento de que ya se rompió la posibilidad de cubrir la situación y han tenido que reconocer que va a haber mucha gente que va a morir en sus casas, otros en las calles, otros en los hospitales, porque ya se rebalsó la capacidad del sistema de salud. Incluso ha habido actos de corrupción en compras que se han venido denunciando.

¿A qué le atribuís la actitud adoptada por el gobierno?

El gobierno de Vizcarra en realidad es el de un presidente que no tiene un partido, que se maneja con algunos asesores y que verdaderamente es muy débil como para poder afrontar con firmeza las presiones que recibe por parte del sector empresarial que está en la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (CONFIEP).

La CONFIEP ha pedido al gobierno que se le dé la posibilidad de aplicar despidos masivos, afectando a los trabajadores. El gobierno disimuladamente había dicho que se oponía a ello, pero terminó aceptando. Quien en realidad manda en nuestro país es el sector empresarial y el bancario, que tienen el apoyo de los medios de comunicación.

¿Qué efectividad considerás que tienen las medidas adoptadas?

Creería que no se va a poder cubrir con las expectativas que se quisiera porque no tenemos ni los hospitales, ni las camas, ni los respiradores, ni lo que se necesita para enfrentar una pandemia. Si bien creo que ningún país estaba preparado para eso, el descuido aquí en el Perú ha sido verdaderamente alarmante. Las 500 camas que tenemos ya están utilizadas y esa situación está haciendo que muchos contagiados empiecen a tratarse en sus hogares.

Se está previniendo las muertes que van a venir por ellose han conformado comandos para armar fosas comunes. En Lambayeque se dice que ya están construyendo una. Ese tipo de medidas ya se están tomando. Incluso en algunas regiones se está diciendo que se para la atención se les va a dar prioridad a las personas más jóvenes que a los adultos. Por esto, la efectividad de las medidas no será la que prevé el gobierno.

Por otro lado, el respeto a la cuarentena, si bien es cierto que un gran porcentaje lo está cumpliendo,hay gente que (alguno por indisciplina) por su condición de extrema pobreza prefiere salir y arriesgar su vida para ganar algunos soles y de esa manera garantizarle el alimento a su familia. Hay que recordar que el Perú tiene un 70% de trabajo informal. Si bien el gobierno ha anunciado un bono de 380 soles (120 dólares aproximadamente), esto aún no llega, hay muchas trabas para que los independientes que han sido beneficiados (no todos lo han sido) puedan retirar su dinero del banco. Son paleativos que de alguna manera ayudan a un sector de la población pero no toda se siente beneficiada. Hay bastante descontento y mucha gente quiere salir a trabajar, pero ahora se va a multar y castigar a quienes violen la cuarentena.

Algo que está preocupando mucho son los penales, donde ya se están reportando muchos contagiados. Esperemos que hagan algo rápido. Además se suma la problemática de los Pueblos Originarios que es algo de lo que no se está hablando mucho aquí en el país.

¿Cuál ha sido la actitud de la oposición en esta situación? ¿Actuaron con prudencia y colaborando a mejorar o aprovecharon para golpear al gobierno?

No hay oposición en nuestro país. Y si hay algo de oposición, se aprovechó políticamente desde un sector de congresistas que están en campaña para las elecciones del 2021, y que han puesto sobre el tapete la situación de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP).

Si bien nosotros somos opositores a las AFP y queremos que desaparezcan, un grupo de partidos que no son necesariamente de izquierda (la mayoría son de derecha) está pidiendo el retiro del 25% de los fondos de las APF’s (cuyos dueños -en nuestro país- son los banquerosy que han venido perdiendo millones de soles en los últimos tiempos). Hoy hay una tendencia a que se devuelva algo de lo que se tiene. El gobierno no creo que apruebe el porcentaje que se está pidiendo, si bien ha dicho que va a tomar algunas medidas respecto de ello y que después de que pase la pandemia se plantearía una reforma a las AFP’s.

Por ser un gobierno de derecha y neoliberal sometido a los intereses de los organismos internacionales y muy especialmente a los intereses del gobierno de los EEUU, por ser parte del Grupo de los 12, no esperamos que pueda garantizarle al pueblo peruano los cambios que deberían darse. Hay debates que se están dando, pero del gobierno de Vizcarra es muy poco lo que podemos esperar. Está intentando, pero no tiene la fuerza para poder hacerlo. Los ministros que lo acompañan, la mayoría de ellos son de corte neoliberal y por lo tanto todo lo que se ha venido haciendo se hace pensando en beneficiar principalmente a los grandes empresarios más que a las PyMEs. Según se dice, se iban a invertir 30 mil millones de dólares, de los cuales solo 500 millones serían para las pequeñas empresas y el resto para las grandotas.

Hay que ver cómo reacciona la población después de todo esto, pero entendemos que estamos en una especie de prisión domiciliaria masiva, donde la prohibición de reuniones entre otras medidas, limita el accionar de los sectores populares organizados.

Se dice que esto se extenderá hasta el 26 de abril y desde ahí se volvería, poco a poco, a la normalidad, cosa que dudamos que suceda porque estamos en la etapa de ascendencia. Discursivamente se quiere echar la culpa a quienes no acatan pero en el fondo el problema es el sistema mismo que se ha venido aplicando en el país, que hoy en el mundo se ha demostrado que es un fracaso.

Esto no cambiará mientras no cambie la correlación de fuerzas (que lamentablemente aún siguen siendo de derecha en nuestro país) y no se cambien las leyes con que nos gobiernan, esa constitución espuria herencia de una dictadura. Lamentablemente la izquierda no está a la altura del tiempo histórico que le toca vivir.

¿Cuál es la actitud de los empresarios?

Como ya lo dijimos, si hablamos de los grandes grupos de poder (que están en la CONFIEP), ellos siguen buscando aprovecharse de la crisis y seguir haciéndose más ricos a costa del trabajo del pueblo peruano.

Del mismo modo, ¿Cómo están actuando los medios de comunicación?

Son pocos los medios de comunicación de confianza. La prensa alternativa o popular sigue haciendo su trabajo, algunos en las redes. Pero son contados con una mano los medios que tienen una postura al menos crítica.

Lo que sí hay es consenso, y en algunos medios grandes se dice es que las cosas no van a ser como eran y que van a tener que suceder cambios. Lo que hay que ver es de qué cambios hablan ellos y de qué cambios hablamos nosotros.

¿Cuáles crees que serían las medidas más urgentes que debería adoptar el gobierno en este contexto, entendiendo las particularidades del país?

Hay muchas medidas que se podrían tomar. Lamentablemente es poca la esperanza de que esto suceda. Una de ellas podría ser el no pago de la deuda externa. El Perú paga, incluso hace pagos adelantados, y eso es verdaderamente inmoral.

Se podría recurrir a buscar soluciones verdaderas como la de apoyar al campesinado que hoy está perdiendo sus cosechas por falta de una planificación en medio de la pandemia, y se podrían facilitar las cosas para que los productos lleguen de manera más directa a los consumidores.

Otro tema sería la organización misma que podría adoptar la población, porque desde el gobierno es poco lo que se puede hacer porque Vizcarra es gobierno pero no tiene el poder. Lo que haga estará enmarcado en lo que sus amigos le digan. Está claro que gobierna para las empresas y los grupos de poder.

La Migración centroamericana: Causas y desafíos

La Migración centroamericana: Causas y desafíos

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

Por Pablo Jofré Leal*

¿Qué impulsa a millones de seres humanos a recorrer largas distancias, cruzar montañas, vadear ríos, trechos de selva, caminar bajo el calor húmedo o soportando lluvias torrenciales, abandonar sus hogares, su familia, el entorno social en el que viven, para buscar nuevos horizontes, mejores perspectivas de vida?

Cuando esta pregunta se hace con relación a los habitantes de la región centroamericana, las causas son múltiples y suelen ser campo de estudios económicos, sociológicos y políticos. Sin embargo, a pesar de los análisis, los diagnósticos y las políticas que han sido llevadas a cabo, para intentar variar esta situación de desangramiento de la población, generalmente, la población más joven de América Central, sigue siendo una realidad y seguirá aconteciendo, mientras las razones estructurales que permiten esta emigración se mantengan.

De los 35 millones de migrantes internacionales provenientes de América Latina y El Caribe, 17 millones de ellos proceden de Centroamérica, cuyo norte principal es arribar a Estados Unidos, teniendo a México como territorio de tránsito principal. En documentos elaborados por organismo internacionales como es la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL) a través del titulado Atlas de Migración[1] elaborado junto a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO) se constata, que la mayoría de los migrantes hacia Norteamérica provienen de México y del llamado Triángulo del Norte centroamericano, conformado por Guatemala, Honduras y El Salvador. Migrantes, que en forma mayoritaria provienen de sus áreas rurales, donde se concentra la población con mayores carencias de esos países. La Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcenas señala respecto a esto que “El 77% de los habitantes rurales en Guatemala son pobres, y la pobreza en Honduras afecta al 82% de los habitantes rurales, en El Salvador esa cifra es del 50%”. Cifras, que bajo el marco de la pandemia global del Coronavirus, indudablemente tienden a empeorar la situación.

Mientras los organismos mencionados llaman al estudio pero también al cambio, el énfasis de los países destinatarios de esos procesos migratorios (especialmente Estados Unidos) es intensificar el control y las prohibiciones, que impidan la migración de “indeseables, pobres, delincuentes y narcotraficantes” como han sido denominados, por el presidente estadounidense Donald Trump, en una clara discriminación a millones de personas, que buscan un mejor vivir. Es evidente que la migración tensiona fuertemente la política interna estadounidense, principalmente por las presiones a la que es sometida por los grupos de extrema derecha y en general la masa de votantes de Trump, renuentes a la diversidad y sobre todo dotados de una fuerte carga racista.

Donald Trump ve a los inmigrantes como enemigos, a los cuales “hay que disparar a las piernas o como lo dijo en el discurso a la nación del año 2018 “Durante décadas, las fronteras abiertas han permitido entrar drogas y pandilleros a nuestras comunidades más vulnerables. La inmigración ha permitido a millones de trabajadores poco cualificados competir por empleos y salarios con los estadounidenses más pobres”. Un discurso racista, que alienta la violencia y que no da cuenta del valor de esos inmigrantes, que según datos de la CEPAL el 70% de los centroamericanos provenientes del Triángulo Norte, que están en los Estados Unidos trabaja. Pero, así como aportan a la riqueza estadounidense, el 63% de ellos no posee protección social. Es decir aportan pero no existe reciprocidad. Personas, que además con sus remesas (15 mil millones de dólares el año 2019) permiten crear un circuito económico de mejora en los países mencionados. Envíos de dinero, que según la CEPAL, adquieren un rol preponderante debido, fundamentalmente, a la debilidad estructural de las economías receptoras, dejando en evidencia las razones y causas de migración.

Se verifica que en el caso centroamericano, la complejidad de los procesos migratorios ha aumentado, sobre todo por el número de migrantes en tránsito, retornados, deportados, menores no acompañados, políticas de contención fuertemente cuestionada por considerarse violatorias de los derechos humanos de las personas sometidas a prisión y resoluciones que termina con el impedimento de ingresar al país. Hoy, la migración se ha convertido en un tema sensible internacionalmente, de la más alta prioridad no sólo en América, sino también en Europa, África, Asia Occidental, entre otras zonas con conflictos migratorios migratorias que tensionan la relaciones entre los países, desatándose además crisis humanitarias, que han significado el incremento en el número de refugiados, el tráfico de personas y la muerte de miles de ellas tratando de llegar a sus destinos, ya sea en el Mar Mediterráneo, en la ruta de los Balcanes o en la frontera entre México y Estados Unidos.

El análisis fino respecto a los procesos migratorios, estudios como el señalado de la CEPAL y la FAO, informes de organismos defensores de los derechos humanos coinciden, que los factores principales que explican este éxodo, sobre todo del Triángulo Norte son: la violencia e inseguridad social en estos países, que los sitúan con los mayores índices de criminalidad y asesinatos. El Triángulo Norte de Centroamérica es la región más insegura en América Latina, según el informe ‘Estudio Mundial sobre el Homicidio’ de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). Razones vinculadas a la reunificación familiar ya que muchos de estos migrantes tienen familiares directos que suelen ser un buen impulso para acometer estos viajes. El 82% de los migrantes que provienen del Triángulo Norte, tienen familiares en los Estados Unidos y esas redes son factores que sustentan la migración. Catástrofes naturales: terremotos, huracanes, sequías, avance de la desertificación incrementan la vulnerabilidad social de aquellas poblaciones que suelen visualizar, como única salida posible, la búsqueda de mejores horizontes.

Sumemos a lo mencionado, las crónicas crisis económicas de los países de origen, la desigualdad social abismal, donde la concentración de la tierra implica aumentar la pobreza rural de las familias con pedazos de terreno que no alcanzan para alimentar a sus familias. Otro punto concluyente refiere al cambio climático, donde en los últimos años, las plantaciones de café, frijoles, arroz, calabaza, plátano, maíz se han visto afectados generando altos niveles de desempleo, junto con afectar la producción de alimentos. La población rural dedicada a estas labores se ha visto forzada a migrar fuera de la región y a trabajar como mano de obra asalariada, ya que los efectos de los fenómenos climáticos se extienden en lo que se conoce como el “Corredor Seco Centroamericano”[2] que justamente abarca Guatemala, Honduras, El Salvador y parte de Nicaragua.

Este Corredor Seco, está viviendo una de las sequías más graves de los últimos 10 años, lo que implica que 3,5 millones de personas necesiten asistencia humanitaria. La inestabilidad política es, indudablemente, otro de los puntos a considerar, que obliga a buscar refugio frente al incremento de bandas, gobiernos corruptos, violencia, paramilitarismo, narcotráfico, entre otras. A la luz de los informes, la realidad descrita por los propios migrantes y el análisis comparado con otras migraciones, la modificación del actual curso de emigración, que deja a los pueblos campesinos sin su savia nueva, sólo puede tener un cambio modificando estructuralmente las razones que posibilitan esta migración.

Ello implica por trabajar e impulsar modelos y sistemas económicos sociales y políticos distintos a los que actualmente rigen estos países. Terminar con la violencia, las bandas criminales, el narcotráfico que usa a los países centroamericanos como lugares de almacenamientos y protección de la droga, que sale de los países andinos (Bolivia, Perú y Colombia) hacia el mercado norteamericano. Terminar con la dependencia política y económica, que permite el surgimiento de gobiernos sometidos a Washington y por tanto sujeto a sus políticas hegemónicas, que impiden los cambios que permitirían modificar el mapa actual de Centroamérica. Existen desafíos, sociales, económicos, ambientales, seguridad e institucionales en los países de origen de los migrantes, que su cambio impulsaría, no sólo el retorno de parte de su población (voluntariamente no deportada), sino también impedir, mediante la creación de un clima país virtuoso, la salida de millones de personas, indispensables para el desarrollo de sus países de origen.

Centroamérica, y en particular los países del Triángulo Norte, ha devenido en una subregión con profundas deficiencias y ello plantea desafíos, no sólo para esas sociedades y sus gobiernos, sino del conjunto de los países y gobiernos involucrados, además de los organismos vinculados a este tema, para abordar de manera profunda, estructural los por qué, las causas y responder con políticas adecuadas, que respeten los derechos humanos de esa población en forma principal.


* Periodista y escritor chileno. Analista internacional, Master en Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en temas principalmente de Latinoamérica, Oriente Medio y el Magreb. Es colaborador de varias cadenas de noticias internacionales. Creador de revista digital www.politicaycultura.cl

Referencias:
[1] “La masiva migración irregular que hemos visto en los últimos meses es una consecuencia directa de la inseguridad alimentaria, las crisis climáticas, la erosión del tejido social y la falta de oportunidades económicas en las aldeas y territorios rurales de estos países”, explicó Kostas Stamoulis, Subdirector General del Departamento de Desarrollo Económico y Social de la FAO en el lanzamiento del Atlas.

[2] El Corredor Seco Centroamericano es una subregión de bosque tropical seco de Centroamérica, compartida por los países pertenecientes al NCA y Nicaragua (y en menor proporción por territorios en Costa Rica y Panamá). Se estima que la población de esa zona llega a 10,5 millones de personas, correspondiendo la mayor parte de esta a los países del Triángulo Norte o NCA (FAO, 2012)

Martín Pastor: “La estrategia del gobierno de Moreno es echarle la culpa de todo lo que pasa a Correa”

Martín Pastor: “La estrategia del gobierno de Moreno es echarle la culpa de todo lo que pasa a Correa”

TIEMPO DE LECTURA: 18 min.

Revista Trinchera dialogó con el periodista ecuatoriano, Martín Pastor, acerca de la situación en la República del Ecuador, cómo se está enfrentando al COVID-19 y cuáles son las posturas de cada sector.


  • ¿Cuál era la situación general del país previa a la aparición de la pandemia?

La situación ya estaba bastante grave. Estaba deteriorada tanto política como económicamente.

En el aspecto político recordemos que veníamos de una jornada muy fuerte que incluso tuvo una sonada internacional en octubre cuando se dieron las marchas y protestas a nivel nacional. Incluso pararon al país casi por dos semanas. Recordemos que estas protestas se dieron a raíz de las reformas que quería hacer el gobierno por demanda del FMI: quitar subsidios a la gasolina y al diesel (que tendría un efecto directo sobre los consumidores, y que si bien en octubre parecía que se había resuelto, el gobierno para principios de este año, ya estaba nuevamente hablando sobre cómo iban a quitarlos. Si bien negociaron con los líderes indígenas -que eran los que lideraban los reclamos- no podían quitarlo de la mesa porque era una demanda del Fondo Monetario. En ese momento cayó lo del Coronavirus que disipó la temática.

Por esto el gobierno ya estaba desgastado, la popularidad y credibilidad de Lenin Moreno seguía cayendo y se encontraba entre el 10 y el 14 % dependiendo los sondeos.

Por otro lado, recordemos que este es año electoral (o era, aún no se sabe), entonces se estaba hablando sobre posibles candidatos.

En términos económicos el país ya presentaba un problema deficitario grave en la cuenta corriente, las reservas internacionales estaban ya muy bajas y el FMI advirtió que no iban a hacer el desembolso que tocaba para febrero si no hacían las reformas estructurales solicitadas. El gobierno estaba expectante a hacer esos cambios pero cayó lo del COVID-19.

Particularmente en el tema sanitario, la inversión en salud había venido cayendo desde 2017. Ese año la inversión fue de 305 millones de dólares, en 2018 bajó a 201 millones, y en 2019 bajó a 58 millones, siendo la inversión más baja en los últimos 11 años.

Si bien el sector salud previo al COVID-19 estaba muy deteriorado con recortes fuertes a personal y hospitales durante el 2018 y 2019. Incluso hubo declaraciones sobre la inutilidad de tener tantos hospitales, que era una crítica a los supuestos elefantes blancos del gobierno anterior. Como se puede apreciar, las eventualidades del COVID-19 muestran -justamente- el efecto de esta desinversión.


  • ¿Cómo caracterizarías la actitud del gobierno nacional para enfrentar al COVID-19?

Aquí deberíamos separar entre la actitud del gobierno nacional y el local. Desde el gobierno nacional desde que hubo la sospecha de un primer caso, ya existió falta de información, una postura clásica de este gobierno que es deslegitimar a toda información que cuestione al gobierno y atacándolo de ser una fake news o de ser propaganda del correismo, y a su vez negar todo.

Al principio mientras a nivel mundial había cifras muy bajas, ya sea en América Latina o en EEUU, aquí ya hubo un primer caso, que se trabajó de manera muy superficial y nadie sabía qué estaba pasando y luego estalló.

La actitud del gobierno ha sido de reservar la información, de contradecirse entre ellos mismos. Hay tres figuras claves que son parte de este proceso: Otto Sonnenholzner que es el vicepresidente y que es la cara del gobierno en el tema Coronavirus y que de cierta manera tomó la tutela del país. Lenin Moreno ya ni siquiera sale en las cadenas nacionales (que son pregrabadas). Muchos ven esto como una estrategia electoral ya que él es el candidato posible para un sector específico de la derecha ecuatoriana que está más atada a los sectores comerciales.

Por otro lado está la ministra de Interior, María Paula Romo, quien ya había sonado bastante durante las protestas de octubre, porque fue quien lideró la represión, el encubrimiento de muertes y la violencia que se vivió durante esas jornadas. Y por último está el Presidente.

El gobierno ya ha tenido problemas muy grabes en términos de imagen y de comunicación porque hay muchas demandas de subregistro de cifras. Son públicos los videos, imágenes y testimonios en primera persona de familiares sobre casos de personas enfermas, muertes no atendidas o cuerpos en las calles. Esto llegó a resonar a nivel internacional, pero el gobierno se ha enfocado en culpar a Rafael Correa y a su gobierno. Cada vez que se encuentran con un problema lo primero que hacen es culpar a Correa y luego tratan de excusarse por eso. Entonces si bien hay problemas en salud es por Correa, si hay problemas de esto es por Correa… Y los medios hegemónicos replican ese discurso.

A nivel de imagen el gobierno está absolutamente golpeado. Ya los mismos grupos que en algún momento apoyaron al gobierno de Moreno, ahora están críticos. De la manera que se ha manejado el gobierno, diría que es de las peores de América Latina. Ni siquiera optaron por salvar la economía, han optado por salvar a ciertos grupos económicos.


  • ¿A qué le atribuís la actitud adoptada por el gobierno?

Se podría analizar desde dos puntos. Por un lado diría que es un gobierno ineficaz y esto se debe a que no es un gobierno de personas preparadas para sus puestos, sino que son personas puestas para cumplir con sus intereses partidistas. Desde el vicepresidente hasta la ministra de interior y muchos de los ministros actuales, ninguno pertenece a Alianza País que es el partido que ganó en las urnas. Incluso muchos son de partidos que no ganaron nada y que de repente se encuentran con todo el poder en sus manos como el caso de María Paula Romo con su grupo “Ruptura 25”, que fue un partido que en las urnas no ganó nada y que ahora tienen puestos claves.

En segundo lugar, y al no estar preparados, hay gente que sabe lo que está haciendo pero por intereses de los grupos que mencioné anteriormente. Entonces el ministro de economía Richard Martínez (Alvadaro) donde todo lo que han hecho en esa materia es para satisfacer a inversores internacionales y a la banca privada, a los tenedores de bonos.

Por lo antes dicho, la actitud del gobierno responde a intereses que no son los del pueblo ecuatoriano, al menos no para responder a lo que implicaría una emergencia sanitaria.


  • ¿Qué efectividad consideras que tienen las medidas adoptadas?

Apenas se supo del primer caso se los puso en aislamiento. Fue una señora migrante ecuatoriana que regresó de Italia e hizo aquí turismo y al visitar a su familia contagió a todo su núcleo familiar directo.

Este caso lo menciono anecdóticamente. Si bien se lo ha tomado como el paciente 0, pero paralelamente -y aunque no se sabrá cual fue el primero en realidad-, en la ciudad de Guayaquil, en uno de los barrios más ricos del país, donde vive gente de la élite económica (el barrio Sanborondón), se realizó una boda con 900 personas donde participó la nieta del ex presidente (León) Febres Cordero. Estaba toda la alcurnia de Guayaquil en ese evento.

En esa fiesta se contagiaron muchas personas porque la chica había venido también de Italia. Incluso discursivamente hubo una discusión de quienes fueron los causantes del paciente 0, si fue esta señora de El Oro, de una provincia relativamente pobre, de migrantes, o si fueron estas personas con mucho dinero.

Luego de que se da el brote inicial, el gobierno al principio responde de forma muy pasiva, diciendo que ellos estaban muy preparados. Parecida a la actuación de Donald Trump en los EEUU: Que aquí no va a pasar nada, que todo está bajo control y que todas las medidas de seguridad y de salud están previstas.

Cuando empezó a crecer en forma exponencial el número de contagiados en Guayaquil, se percibió que el gobierno se asustó y las medidas que tomaron fueron muy bruscas y de repente lo que asustó también a la población. Han tenido medidas muy reactivas a cada problema que hemos tenido. Entonces cuando se declaró la emergencia sanitaria se prohibió paulatinamente el contacto social, el aislamiento fue muy paulatinamente volviéndose más restrictivo, al punto que este fin de semana se prohibió el uso de autos particulares. Hasta la semana pasada se podía utilizar una vez por semana, una semana antes se podía usar 2 días a la semana. Lo han hecho cada vez más restrictivo pero porque no se tiene claro qué está pasando

Como decía al principio, localmente hay 2 diferencias muy grandes entre Guayaquil y Quito. La administración de Guayaquil lo tomó a la ligera, no hubo ningún tipo de restricciones, incluso cuando ya estaba declarada la pandemia por la OMS y en América Latina ya estaba habiendo bastantes casos, y en Guayaquil se permitieron la realización de partidos de fútbol y de eventos masivos. En Quito en ese momento ya se había prohibido todo ese tipo de eventos a pesar de que en Guayaquil todavía no había ni un caso registrado en esa fecha.

En Quito el alcalde actuó de forma muy brusca, de un día para otro prohibió que la gente salga, y lo hizo un día a las 11 de la noche, entonces había gente que ni siquiera se enteró. Pero evidentemente esta respuesta de Quito ha sido mejor que la de Guayaquil, por más problemas que haya habido.


  • ¿Cuál ha sido la actitud de la oposición en esta situación? ¿Actuaron con prudencia y colaborando a mejorar o aprovecharon para golpear al gobierno?

La oposición ha actuado de una manera muy estratégica. Hay que tomar en cuenta que la “oposición” a Lenin Moreno en forma pública la ha criticado pero también han aprovechado para hacer campaña política (como comentaba del vicepresidente, son parte del gobierno pero les gusta presentarse como oposición). Han tomado de forma muy estratégica qué decir, cómo decirlo y cómo presentarse.

Cynthia Viteri, la alcaldesa de Guayaquil (que pertenece al Partido Social Cristinano), tuvo un problema muy grave que fue la prohibición de que 2 aviones humanitarios (uno de KLM y otro de Iberia) se llevaran ciudadanos europeos para Europa. Este problema diplomático se tuvo que solucionar desde la cancillería y Viteri debería haber ido a la cárcel porque lo que hizo está penado por el Código Penal, pero de forma muy cómica, al día siguiente, salió a decir en twitter que ella había sido diagnosticada con COVID-19 y que se iba a quedar en la casa, entonces salió de la palestra pública durante 2 o 3 semanas y reapareció recién este viernes 10 de abril. Utilizó esto para decir que todo lo que sucede en Guayaquil es culpa de gobierno nacional porque ella no estaba directamente enterada de lo que sucedía.

Jaime Nebot, que es el líder del Partido Social Cristiano y uno de los posibles candidatos a la presidencia en 2021, se ha mantenido muy, muy sigiloso, con muy pocas apariciones mediáticas. Está dirigiendo un comité cívico en la ciudad de Guayaquil y su posición es criticar al gobierno desde un punto de vista más social; ha tomado una posición más populista de criticar.

El candidato Guillermo Lasso, del partido Creo, directamente atacó al principio al gobierno diciendo que no estaban listos e inició una campaña para reunir fondos y puso dinero de su banco, que es el Banco Guayaquil, y dinero de su bolsillo, aproximadamente 330 mil dólares.

Posteriormente Laso comenzó a tener más apariciones públicas diciendo que no es momento de politizar el tema sino de unir las manos de todos los ecuatorianos y ponerse a trabajar juntos para salir de esta situación.

Por otro lado tenemos la oposición más “correista” que ahora se corrió del gobierno, que si bien sigue siendo dirigida por Rafael Correa desde el exterior. Desde este sector la posición es que el gobierno no puede seguir, que tienen que dar un paso al costado y dejar que alguien más asuma el poder en este momento. Incluso Correa ha propuesto que se nombre un nuevo vicepresidente que no importa si es de izquierda o de derecha, sino que no sea del gobierno actual, que luego Lenin Moreno renuncie para que ese vice asuma el poder de forma interina hasta las elecciones.

Este último sector trata de golpear al gobierno de todas formas y a la oposición de derecha, pero de manera más solapada. Desde el correismo se ha tratado de salir de este problema de manera constitucional.


  • ¿Cómo repercutió este nuevo escenario en la economía nacional?

Las medidas más criticadas fue que ya cuando el Ecuador estaba en plena crisis, con todos los déficits que te mencionaba en salud y respecto de los reportes de muertos por COVID-19, el 24 de marzo el gobierno optó por pagar a los tenedores de bonos Global 2020 (324 millones de dólares) que sacó de las arcas públicas.

La justificación de pagar a inversores internacionales fue que si no pagaban no iban a tener nuevas líneas de crédito. El tema es que con otras instituciones como el BID, la CAF o el Banco Mundial, ya se tenía créditos aprobados. Si bien los bonos Global 2020 fueron puestos en el mercado en 2015, el llamado general era a que no se pague deuda externa como han hecho muchos países, incluida la Argentina. Ecuador optó por pagar esto.

Recordemos que en ese momento el riesgo país había superado por mucho a Argentina, que en teoría estaba en una situación económica mucho más grave que Ecuador, y bordea los 6 mil puntos. Al 8 de abril el riesgo país está en 4841 puntos. Los bonos de deuda se están cotizando en 21 centavos de dólar, entonces la situación es muy grave.

Posteriomente Ecuador tuvo que vender aproximadamente 7.5 toneladas de oro de las reservas para obtener otros 300 millones de dólares. Esa fue la crítica: pagaron 320 y pico de millones a bonos Global 2020 y dos días después tuvieron que vender esa cantidad de oro para supuestamente palear la crisis sanitaria.

Ahora el país está perdiendo aproximadamente 125 millones de dólares diarios por el parate en la industria. El país está en cuarentena general y sólo se permite trabajar a los sectores básicos como alimentación, salud y medios de comunicación. La situación económica está muy grave.

Entre las medidas económicas iniciales se prohibió que los empleadores puedan despedir gente, pero hay muchas denuncias de lo contrario. Pero los empleadores están usando la cláusula 6 del Código de Trabajo (artículo 169), que habla de que en caso de fuerza mayor. Sin embargo hay una mala interpretación de la Ley ya que el artículo implica que el caso de fuerza mayor debe hacer que la empresa se extinga. Este se utilizó en la época del terremoto, donde literalmente hubo empresas que desaparecieron, incluso sus edificios. Esto no puede ser una decisión unilateral  o de empleador y empleado, sino que tiene que ser dictaminado por la Corte Nacional.

Este artículo se está utilizando por dos razones: primero que el Ministerio de Trabajo está cerrado, entonces no hay forma de denunciar y las empresas se están aprovechando. Toda la función judicial del país está paralizada desde hace 3 semanas cuando se declaró la emergencia sanitaria (lo único que está funcionando es flagrancias). Las empresas están obligando a la gente a que firme sus renuncias o despidiéndoles, asumiendo que no van a tener que pagar despidos intempestivos.

Por otro lado las economías familiares ya se están viendo afectadas como en todas partes. Quienes pueden mantener el distanciamiento social y la cuarentena son las clases medias (también sería debatible), clases medias altas y altas, incluso sus trabajos les permite seguir haciéndolo desde el hogar y sin problemas las empresas siguen pagando sueldos y no sienten el efecto de esta situación, más allá de estar en casa y no poder salir.

Si se baja en los estratos sociales, la gente se ve obligada a salir. Incluso hay un reportaje a un hombre que dice que a él no le importa enfermarse porque sus hijos se mueren de hambre. Esta es la realidad de la gran mayoría de los ecuatorianos ya que estamos bordeando el 38% de pobreza, entonces mucha gente ya se ve en la obligación de salir. La informalidad se ha visto tan afectada que la gente ya está buscando formas, pero ya no hay quien les compre.

En el día de ayer (sábado 11) el presidente hizo una cadena nacional en la que se presentaron unas nuevas medias. Hay más, pero a grandes rasgos son 2: la primera es la conformación de un Fondo Nacional de Recuperación (un fideicomiso). La propuesta es que el gobierno no maneje ese dinero y nombre a un grupo de notables de la sociedad civil para manejarlo. Ese grupo direccionaría el destino de ese dinero a salud, alimentos y mantenimiento de puestos de trabajo. Se le va a dar dinero público a que lo manejen manos privadas, es la desinstitucionalización total del Estado.

Para financiar este fideicomiso se crearía un nuevo impuesto a los sueldos, entonces todo ciudadano del sector público o privado que gane más de 500 dólares, van a tener que aportar un porcentaje de su suelo (de forma progresiva) todos los meses.

Otra forma de financiamiento del fideicomiso será a través de un impuesto del 5% de sus utilidades para las ganancias de las empresas que ganen más de un millón dólares. Se hará en tres pagos mensuales para la cuenta de asistencia humanitaria. La crítica de este impuesto es que no son tantas las empresas que tienen estas ganancias, entonces en realidad la carga tributaria es hacia los trabajadores. O sea que mientras en el mundo se está buscando proteger a los trabajadores en Ecuador se toma de ellos un porcentaje de sus sueldos.

Por otra parte, durante este lapso de tiempo de Coronavirus, en el oriente hubo una rotura en el sistema de oleoductos transecuatoriano (SOTE) y en el oleoducto de crudos pesados (el OCP) producto de un deslave.

La empresa pública (PetroAmazonas) suspendió la producción en aproximadamente en casi 20 bloques petroleros, lo que es decir casi todos los bloques. Ante esto implementaron un plan de contingencia apagando los pozos y con un cierre técnico en los campos petroleros. Inmediatamente se declaró fuerza mayor lo que implica suspender la entrega de petróleo a los compradores que ya tenían contratos. Estamos con la producción petrolera sin producir al 100%.


  • ¿Cuál es la percepción en las calles tanto de las medidas como de la situación cotidiana?

En las calles la gente está asustada, hay mucha incertidumbre. Volvió a aparecer el regionalismo, desde Quito se dice que es culpa de los guayaquileños, que son ignorantes, que por qué siguen saliendo; pero en Quito se ve que la gente sigue saliendo a las calles. Hay sectores de clase que no se dan cuenta que hay gente que se ve obligada a hacerlo.

También hay gente que sale sin sentido lo cual es una gran irresponsabilidad. Tratan de burlar la cuarentena. Se da por la falta de información y por el miedo que se está generando.

Si bien el país tendrá que volver a abrirse en 2 o 3 semanas, el miedo es a qué va a pasar en la economía. Entonces la gente se está preparando, el consumo ha bajado, los bancos han propuesto créditos


  • ¿Qué rol están jugando las FFAA en esta particular situación?

Al ministro de defensa, Oswaldo Jarrín, ni siquiera se le ha visto, pero las FFAA han tomado control de la ciudad de Guayaquil desde el regimiento Guayas. Han tomado a cargo la seguridad por sobre la policía nacional.

En general no se sabe qué va a pasar luego de que se abra el país. Se habla de que las FFAA van a seguir en las calles pero son sólo rumores. Lo que sí, han apoyado 100% al gobierno.


  • Más allá de las medidas oficiales ¿Cómo está haciendo el pueblo en general para sobrellevar esta situación?

Lastimosamente no lo están logrando porque la informalidad, quienes venden en las calles no tienen a quien venderle. A los mercados sólo puede ir una persona del grupo familiar y sólo puedes ir un día a la semana con el último número de tu cédula, lo cual también reduce el consumo, porque la gente no es que tiene mucho ahora.

La mayoría de los bancos han hecho una prórroga de 60 días sin intereses a los pagos de tarjetas de crédito y créditos de consumo, o la opción de refinanciar (que siempre ha estado presente). Entonces la gente está tratando de no pagar las tarjetas.

Ayer el presidente propuso una moratoria para el pago de renta (alquileres), pero ahora los arrendatarios no pueden echar a la gente de sus casas por falta de pago, porque eso caería en un delito penal que llevaría de seis meses a un año de cárcel.

En este escenario la gente está tratando de no pagar las tarjetas, de no pagar el arriendo, preparándose para ver qué puede pasar.


  • ¿Cuál es la actitud de los empresarios?

Hace dos semanas y de manera muy teatral (cosa típica de la cultura ecuatoriana), los sectores empresariales salieron de forma heroica a decir que ellos debern poner el hombro para el país y que iban a crear un fondo (el que comentaba anteriormente de Guillermo Lasso). La reacción de la gente fue de sorpresa, de mucha gratitud, incluso se los llamó héroes. Pero en las medidas que se presentaron ayer, esas donaciones no van a ser tomadas como deducibles de impuestos sino como crédito tributario. A groso modo pagaron sus impuestos por adelantado, no donaron nada.


  • Del mismo modo, ¿Cómo están actuando los medios de comunicación?

Los medios de comunicación tratan de parecer objetivos. Al principio criticaron al gobierno, pero han caído en esta nueva estrategia discursiva que es decir que no es momento de politizar sino de poner el hombro.

Esta semana se han mantenido al margen incluso de criticar al gobierno, cosa que sí se hizo la semana pasada y optaron por abordar la sentencia a Rafael Correa. Hay periodistas específicos que han criticado pero de forma muy general. Por el momento el aparato mediático sigue apoyando al gobierno aunque no como antes.

Lo que sí se les está dando mucha palestra a Guillermo Lasso y a los posibles candidatos, con mucho espacio para que ellos se presenten más como candidatos que con preguntas o cuestionamientos periodísticos.

La condena a Correa como tal cumple la función de Lowfare. En este momento y en este contexto es tratar de trasladar la atención de los medios a otro tema justo en medio de la crisis sanitaria y de esa forma apaciguar el discurso en contra del gobierno, retomar el discurso en contra de Correa e instrumentalizar ese discurso para decir que todo es culpa del correismo, de Correa, de la corrupción, etc. Es una forma de justificar la actuación actual del gobierno.


  • ¿Cuáles crees que serían las medidas más urgentes que debería adoptar el gobierno en este contexto, entendiendo las particularidades del país?

Hay que tomar en cuenta que para el Ecuador esta es una situación muy grave porque no tenemos soberanía monetaria, entonces no podemos imprimir moneda para tener liquidez, lo cual nos pone en una situación de precariedad mayor que la de nuestros vecinos.

Por ende haber eliminado el impuesto a la salida de divisas fue el error más grande porque exacerbó la fuga de capitales y eso a este país lo mata porque nos quedamos sin dólares, sin liquidez. Si bien la CEPAL y el FMI advirtieron que América Latina está sufriendo la fuga de capitales más grande en su historia, Ecuador no hace nada por frenarla.

El sector privado tiene 27 mil millones de dólares en el exterior según el Banco Central de Ecuador. Lo primero que se tendría que hacer es disponer que se prohíba la fuga de capitales. El primer paso es cerrar esa opción.

En segundo lugar se debería intentar repatriar esos capitales ecuatorianos. Si bien el impuesto al trabajador es necesario en este momento, ese impuesto no tendría que ser al sueldo del trabajador sino a la ganancia y a la riqueza. Habría que cambiar el tipo de impuesto y que los que más tienen sean los que más pongan.

La banca privada, sólo el año pasado, tuvo aproximadamente 519 mil millones de dólares en utilidades, en ganancia. Y a un solo banco se le perdonó 18 millones en impuestos y en multas por falta de pago de impuestos. Y en 2018 hubo una moratoria donde se perdonaron 4.500 millones de dólares en multas intereses e impuesto especialmente a los grupos de poder, que son los que más deben. Entonces si no se pone una carga impositiva a las empresas y grupos de élite el país no va a tener fondos y ahí va a haber la justificación de tener más deuda externa y de empezar a aumentar la carga tributaria a los trabajadores y al pueblo. Hay que cambiar el tipo de impuesto y a quién se le carga.

Otra de las medidas es que se debería ser mucho más firmes ante los despidos a trabajadores. Que el fondo que se generó sea dirigido a las personas que lo necesitan y no a salvar a las grandes empresas, y cuidar a los médicos y al personal de la salud que es el que más se necesita ahora. El problema es que incluso los médicos están renunciando por el trato, por la falta de pago y por el peligro que corren. Si nos quedamos sin doctores entonces sí es imposible enfrentar una crisis sanitaria.

Fuera de foco

Fuera de foco

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

Por Dayana López Villalobo*

Está claro que lo mejor que le ha podido pasar a la Argentina en un contexto de pandemia global es el cambio de gestión desde el pasado 10 de diciembre, con el ascenso de Alberto Fernández a la Presidencia de la República, con un equipo de gobierno que ha venido sorteando de forma correcta los desmanes causados por el Covid-19 y, más antes, por la gestión macrista, caracterizada por el desfinanciamiento criminal de la salud pública, entre otros “logros”.

Sin embargo, y tal vez por quedar bajo tierra, es necesario que alertemos sobre algunas posturas que desde la Cancillería argentina, con Felipe Solá a la cabeza, se vienen planteando respecto de la situación en la República Bolivariana de Venezuela.

Hagamos un recuento. El 11 de octubre de 2019, la Cancillería Argentina bajo la gestión de Mauricio Macri, entregó a Elisa Trotta Gamus las credenciales que la acreditaban como “Representante del Presidente de la Asamblea Nacional y Presidente Encargado de Venezuela, Juan Guaidó”, tal como reza el comunicado de prensa 144/19.

Una de las primeras medidas del gobierno de Fernández en materia diplomática fue desconocer a la enviada Guaidó, poniéndole fin a sus “funciones diplomáticas”, si se le puede considerar tal a quien actúa desde los bordes de todo marco legal internacional.

Lossiguientes fueron comunicados desenfocados. El 05 de enero de 2020, cuando Guaidó montaba un show en la Asamblea Nacional para evitar que se renovaran sus autoridades  -como de hecho ocurrió- y con ello quedar fuera de la presidencia del Poder Legislativo, la Cancillería Argentina se aventuró a lanzar un comunicado titulado: “la Argentina hace un llamado a recuperar la normalidad democrática en Venezuela”.

Un comunicado lleno de aseveraciones falsas sobre hostigamiento contra diputados y funcionarios diplomáticos. Actos que fueron ampliamente desmentidos por medios de comunicación como TeleSUR y otros comunicadores populares desde el lugar de los hechos.

El pasado dos de abril en un escueto comunicado de prensa llama nuestra atención el siguiente extracto: “la comunidad internacional tiene el deber de colaborar en la facilitación del diálogo entre las partes y en la búsqueda de una salida política que lleve a la necesaria renovación institucional en el más breve plazo y con ello a la plena vigencia de la democracia y los derechos humanos, a la recuperación de la economía venezolana y al bienestar de su gente” (destacado nuestro).

Al respecto, es menester hacer varias consideraciones: estamos de acuerdo en que la salida es política. Pero tanto se le ha exigido a Venezuela el respeto por las instituciones y la Constitución Bolivariana, que es inconcebible una “renovación institucional en el más breve plazo”, fuera de ese marco legal gestado, aprobado, defendido y bien conocido por el pueblo venezolano.

Por otro lado, este texto sugiere que esta “renovación institucional” es condición sine qua non para “la plena vigencia de la democracia y los derechos humanos,  la recuperación de la economía venezolana y al bienestar de su gente”, pero se desconoce la vigorosidad de la democracia venezolana, el país con más elecciones por año en el mundo y con altísimos niveles de participación popular en la vida pública; se desconoce cómo se privilegia en el Plan de la Patria 2019-2025 la vida humana; se desconocen los esfuerzos para cambiar la matriz económica del capitalismorentista en función, precisamente, del bienestar colectivo al que aspira este tercer Plan Socialista que se propone Venezuela.

En este contexto de pandemia, es Venezuela uno de los países que exhibe mejores resultados en el manejo de esta crisis, con bajas tasas de contagio y muerte por coronavirus (175 casos / 9 muertes / 84 recuperados a la fecha), siendo el primer país de la región en decretar cuarentena obligatoria y tomar medidas contra el avance del virus, como el despliegue territorial de personal sanitario de la Misión Barrio Adentro, para realizar despistaje masivo de Covid-19 casa por casa (500 mil pruebas realizadas a la fecha), con el apoyo de las Misiones Médicas Cubanas y los gobiernos de Rusia y China. Todo cuanto se ha hecho por salvar vidas, aún en las circunstancias más adversas, ha sido invisibilizado.

Se desconoce en este comunicado que la condición sine qua non para mejorar la situación económica del país es el cese del bloqueo criminal que pesa sobre Venezuela, de forma declarada, desde el 15 de agosto de 2015; el cese de las sanciones unilaterales impuestas sobre instituciones públicas y privadas necesarias para la comercialización de alimentos, medicinas y bienes esenciales para el desarrollo de las actividades vitales y productivas del país. Es esta una contradicción olímpica de la Cancillería respecto del pedido del Presidente Alberto Fernández ante los líderes del G20 de cesar el bloqueo contra Cuba y Venezuela, con la lapidaria frase: “no digamos que nos interesa la vida del hombre si los condenamos a semejante orfandad”.

Por último, pareciera que no se toma dimensión de las amenazas de invasión territorial a través de tácticas de guerra convencionales que, desde los Estados Unidos, se ciernen sobre Venezuela y que, en las últimas semanas han recrudecido a pesar del escenario dantesco de muertes por coronavirus que azota al pueblo estadounidense-o tal vez para tapar el sol con un dedo-, que hoy es sepultado en fosas comunes. Necesario es, cuando se trata de Venezuela, poner la mirada en todo lo que está fuera de foco.


* Comunicadora Social (UNICA/VE). Especialista en Prácticas Sociales de Lectura y Escritura (UNGS/AR). Diplomada en Diseño Editorial por el Instituto Internacional de Periodismo "José Martí" de La Habana.
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