¿Será Trump la estocada final al imperio norteamericano?

EEUU parece no hacer pié ni en el terreno interno, ni en el externo. La política twittera de Trump parece estar trayendo más de un dolor de cabeza al imperio del norte.

Parece no estar saliéndole nada al magnate neoyorquino de peluquín que por ahora se sienta a diario en el sillón presidencial de la Casa Blanca. Y es por ahora porque la mayoría de las encuestas y sondeos de opinión, realizadas por diversas instituciones, lo dan perdedor en las próximas presidenciales.

Desde su llegada al Despacho Oval la verborragia y la política twittera parecen haberse apoderado de la política norteamericana. En lo concreto parece que al mandatario con nombre de pato no le están saliendo bien las cosas. Quizás mejor que nunca el refrán “un paso, una cagada”.

La última de sus declaraciones disruptivas fue la de posponer las elecciones presidenciales previstas para el 3 de noviembre. Un hecho que fue criticado por propios y ajenos y que podría llevarlo al banquillo de les acusades ni bien termine su mandato, por violación a la carta magna, dado que sólo el Congreso puede ejercer tal facultad.

En picada libre

A esta situación se suman: el desastroso manejo de la pandemia del COVID-19 (más de 4.5 millones de contagiades y con casi 155 milfallecides), el aumento sideral de la desocupación (que a día de hoy supera el 13%) la imposibilidad de contener a Rusia y a China, los desmanejos con Irán y Venezuela, las interminables protestas de los antirracistas (con la consecuente militarización de ciudades) y la crisis económica sin parangón.

Respecto a esto último el 30 de julio “el Departamento de Comercio de EEUU, informó que la contracción económica en el segundo semestre fue de 32,9%, un hito que marca el peor desempeño económico de Estados Unidos desde que comenzaron los registros oficiales en 1947[1].

En sintonía con esto último, el propio FMI señaló para EEUU la pandemia significará una crisis económica pero que el crack del ’29, sumado a que la Oficina de Presupuesto del Congreso de Estados Unidos señaló recientemente que la deuda alcanzará al 101 por ciento del PBI. Algo no tan alejado del vaticinio hecho por el banco Morgan Stanley que prevé que para 2025 el país llegaría a una deuda del 126 por ciento del Producto Bruto Interno.

Estado de terror

A los desaciertos en materia sanitaria y su consecuente fracaso económico hay que sumarle las protestas que recorren de norte a sur y de este a oeste del país. El asesinato del afroamericano George Floyd produjo una polvareda producto de décadas (por no decir siglos) de racismo de parte del Estado y sus agentes de seguridad.

La situación parece incontrolable para el magnate que está acostumbrado a dar órdenes e imponer sus caprichos. Portland y Seattle bajo estado de caos, una situación que parece no ceder ante la represión de agentes federales enviados a “contener” las protestas.

¿Potencia militar?

Luego de una mirada general de los problemas que enfrenta (y en parte generó) Trump, se suma las fallidas maniobras de presión internacional para seguir siendo el gendarme global. No pudieron con Venezuela pese al bloqueo y la campaña de “presión máxima” contra la República Islámica de Irán fracasó.

Lo último no es algo quien diga quien suscribe, sino la exsubsecretaria de Estado de los EEUU, Wendy Sherman quien en un artículo publicado en el portal The Foreing Policy señala que “el enfoque de Trump hacia Irán es otro ejemplo costoso y doloroso. Más de tres años después de que la Administración Trump abandonó el acuerdo nuclear, Irán tiene más uranio altamente enriquecido (…), más instalaciones nucleares activas y tecnología más sofisticada[2].

A estos escenarios hay que agregarle el deterioro y retroceso de los EEUU en materia militar si se las compara con China y Rusia, ambas en franco ascenso. Recientemente el analista Sergio Rodríguez Gelfenstein indaga en el deterioro naval norteamericano, hecho que pone a la potencia del norte en una situación de debilidad ante sus rivales asiáticos. EEUU sabe que ante un escenario bélico lleva las de perder.

Quizás es por esta razón que presiona permanentemente a los países de la OTAN para que aumenten los presupuestos destinados al organismo militar. De hecho recientemente Trump tildó de “morosos” a les alemanes y decidió reubicar a un tercio del total de les soldades que tenía en tierras teutonas y mandarlos a la frontera polaca con Rusia.

Como señala Gelfenstein, “la doctrina militar de Estados Unidos ha comenzado a cambiar, trasladando su foco desde las zonas occidentales con costas en las cercanías del Atlántico a la fronteras directa con Rusia, construyendo una gran alianza con los tres países bálticos (Letonia, Estonia y Lituania), Polonia y Ucrania, naciones ancestralmente anti rusas y, en esa medida naturales aliados de Estados Unidos en este escenario[3].

Tik Tok… el reloj que molesta a Trump

Es indiscutible que uno de los alfiles de presidente norteamericano es el Secretario de Estado de los EEUU, Mike Pompeo. El funcionario manifestó este domingo que Trump tomaría medidas porque desde la red social china “envían datos directamente al Partido Comunista Chino[4] y son un problema para la seguridad nacional.

Si bien suena disparatado desde un comienzo, lo que Amazon, Apple, Facebook, Microsoft, Twitter u alguna de las grandes compañías norteamericanas del sector hacen a diario, es lo que el magnate endilga a la empresa de capitales chinos.

Pero la disputa con China en el terreno tecnológico no es nueva, de hecho se han mencionado hechos similares en artículos anteriores, como el emblemático conflicto con la empresa de telefonía celular Huawei.

Ganar sin luchar

El problema que tienen les norteamericanes es que el gigante asiático avanza a pasos agigantados no sólo en materia tecnológica, sino espacial y militar. Para colmo de males, China produce el 75% de las tierras raras del mundo en su propio territorio y procesa casi el 95%. Estos minerales son claves para la producción de elementos de alta tecnología, desde celulares y PCs, hasta misiles de nueva generación. Y China podría dejar sin estas “vitaminas” a las empresas norteamericanas como Lockheed Martin, que produce el famoso sistema de misiles de defensa aérea, Patriot.

EEUU sabe que está perdiendo la batalla del tiempo y eso lo desespera. El 31 de julio el mandarín Xi anunció el lanzamiento oficial de la constelación de 55 satélites BeiDou-3, un sistema de navegación por satélite similar al Glonass ruso o al GPS norteamericano. Esto permitirá a China no depender del GPS, que ante un conflicto militar con EEUU, podría verse bloqueado.

Vacunas para todes

Al mismo tiempo, la carrera por encontrar una cura para el virus del COVID-19 parece no dejar dormir a Trump. Tanto China como Rusia sostuvieron que de encontrar una cura, la pondrán a disposición de todo el mundo para su utilización. Actitud muy disímil a la adoptada por el peluquín neoyorquino, que incluso quiso comprarle la vacuna a una empresa alemana con la condición de tener la exclusividad. Las declaraciones del máximo responsable en enfermedades infecciosas de la Administración norteamericana, Anthony Fauci, dan cuenta del nerviosismo.

Pomposo de gira

En este marco de desesperación por no seguir perdiendo popularidad en su país y mostrando un supuesto músculo ante el gigante asiático, Pompeo salió de gira para buscar aliados para enfrentar a China.

«No podemos enfrentar este desafío solos. La ONU, la OTAN, los países del G7, el G20, nuestro poder económico, diplomático y militar combinado es seguramente suficiente para enfrentar este desafío si lo dirigimos claramente y con gran coraje«[5], dijo Pompeo en la Biblioteca Nixon.

Quizás la ficha destacada de EEUU sea la del Primer Ministro de la República de la India, Narendra Modi. Una relación que se ha afianzado en el último tiempo, fundamentalmente desde la llegada del nacionalista indú en 2014. Para Modi, China es un peligro para sus intereses, fundamentalmente porque es más grande y poderoso, además de las escaramuzas en la región de Cachemira de hace unas semanas.

A la posible alianza con India hay que sumarle las ya establecidas con Japón y Australia, aliadas históricas de los norteamericanos. Distinta es la situación de Europa según el analista internacional mexicano, Alfredo Jalife Rahme. Si bien son aliados históricos de EEUU, en las últimas décadas su acercamiento a China ha generado que hoy estén en el intento de sostener sus “relaciones favorables con EEUU, pero no sacrificarán sus relaciones favorables con China[6].

¿Debacle gringa?

Está más que claro que un enfrentamiento militar entre ambas potencias no sirve a ninguna de las partes. Fundamentalmente porque nadie sabe cómo actuaría Rusia, pese a que la portavoz de la cancillería rusa, María Zajárova, haya calificado de “ingenuo” el intento de Pompeo de involucrar al país euroasiático en una estrategia antichina.

Las relaciones entre EEUU y China se deterioran a gran velocidad -fundamentalmente por las bravuconadas de Trump- y el encuentro que se realizaría este mes entre las partes, para analizar la implementación de la primera fase del acuerdo comercial suscrito en enero pasado, puede fracasar antes de suceder.

En este escenario cabe la pregunta que da nombre a este artículo: ¿Será Trump la estocada final al imperio norteamericano?


Referencias
[1] https://medium.com/@misionverdad2012/estados-unidos-se-desliza-a-una-crisis-terminal-f9d65b3e6d10
[2] https://www.hispantv.com/noticias/ee-uu-/473138/presion-maxima-trump-iran
[3] https://www.alainet.org/es/articulo/208049
[4] https://actualidad.rt.com/actualidad/361940-casa-blanca-pronto-tomar-medidas
[5] https://mundo.sputniknews.com/politica/202007231092191654-eeuu-busca-nueva-alianza-para-combatir-a-china-con-poder-economico-y-militar-combinado/
[6] https://mundo.sputniknews.com/firmas/202007311092265063-que-falta-para-una-guerra-entre-eeuu-y-china/

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

1 pensamiento sobre “¿Será Trump la estocada final al imperio norteamericano?

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