Feminismos para qué

Por Floren Luengo*


¿En qué momento se pensó que los feminismos son de mujeres para las mujeres? Posiblemente, la respuesta redunde en los medios masivos de comunicación y en la rama radical del movimiento. Por lo general, la prensa muestra el feminismo a través de los torsos desnudos, la irrupción de las axilas sin depilar, lo mismo que el bozo y el cavado; las mujeres hegemónicamente bellas sin maquillaje y algunx famosx que salió a denunciar un abuso sexual –como si ciertos abusos sólo fueran relevantes socialmente-.


En primer lugar, siendo personas que trabajan y se comprometen con la comunicación popular, el siguiente escrito realiza una gran crítica a la industria cultural instalada en los medios hegemónicos de comunicación. Los mismos que con entusiasmo se ejercitan día a día en pos de mediatizar la violencia, acentuar la sociedad del punitivismo e individualismo y hacerle el trabajo menos agitado a un Poder Judicial que estructura la violencia en la sociedad a través de la interpretación de las leyes e incumplimiento de las mismas.

En segundo lugar, el escrito propone abonar a un campo de discusión cuyas argumentaciones se articulen para buscar interrogantes antes que respuestas a una problemática social que compromete al sistema en que nos vemos envueltas las personas. Y digo “nos” porque el compromiso es colectivo.

Ahora sí. En los últimos días las cifras de personas asesinadas sólo por el hecho de ser mujeres en Argentina, ha llegado a la obscena irracionalidad de 4 muertes en 48hs. Se registra un asesinato cada 32hs en lo que va del 2019. Por su parte, el Observatorio “Ahora que sí nos ven” registró desde principios de este año hasta finales de agosto 223 cuerpos feminizados asesinados[1].

Estos casos no son sólo hechos aislados. En otras partes del mundo, los feminismos y transfeminismos están decidiendo políticamente salir a las calles a exigir que paren de matar. En Chile denuncian un alarmante aumento de feminicidios, en Francia lo mismo, en Puerto Rico evalúan declarar la emergencia contra la violencia hacia las mujeres, niñxs y disidencias, París se suma a las protestas. Es decir, no sucede sólo acá. Hay que romper con las visiones reduccionistas que lo único que refuerzan es 1) vivir peligrosamente en un raviol; 2) la naturalización de las violencias en la sociedad que alteran las justificaciones de los hechos.

La cuestión de fondo es cultural. No es sólo el ámbito económico, ni el social ni el político; sino la congruencia de todos los espacios públicos y privados que habitan cotidianamente las personas. Erich Fromm[2] habla del invento de lo cultural para satisfacer aquellas necesidades que la biología no puede alcanzar. Es la cultura, dice el pensador, la que determina el amor, el dolor, el enojo, los enemigxs y amigxs, es decir que la cultura es la maquinaria por excelencia de la vida en sociedad. Tal invento no es natural, sino construido dialécticamente por y para las personas.

Entonces ¿qué responsabilidad tenemos como sociedad cuando estos hechos ocurren sistemáticamente en nuestro cotidiano?

En cuanto al quehacer de las leyes, podría pensarse como una regulación jurídica de las conductas sociales e individuales, cuya sanción y/o incumplimiento de la misma recae en una pena individual. Podría ser también, que el funcionamiento de las leyes en la sociedad sea el sustento legal y legítimo de las personas que reclaman a los Estados y gobiernos por el cumplimiento de los derechos humanos – o por la violación de los mismos-, entre muchas otras funciones del sistema jurídico.

Respecto a cuestiones de regulación estatal y profesional, en enero de este año -2019-, organizaciones sociales y sindicatos crean y exigen la sanción de una ley con demandas específicas. En el Art. N°1, la Ley Micaela (N° 27499) expresa lo siguiente: “Establécese la capacitación obligatoria en la temática de género y violencia contra las mujeres, para todas las personas que se desempeñen en la función pública en todos sus niveles y jerarquías.” La regulación y cumplimiento está a cargo del Instituto Nacional de las Mujeres (INAM).

Ahora bien, ¿es necesaria la aparición de un órgano que abogue por las Mujeres y Disidencias en cada organismo estatal? Siendo parte del todo, ¿por qué a las mujeres y disidencias se las ubica en paralelo y no como parte del sistema social? ¿Por qué se piensa en separar a la sociedad como cuestiones aisladas cuando el sistema capitalista hace funcionar –a las mujeres, varones, no binarias, lesbianas, trans, travas, maricas, queer- de manera perfectamente eficaz en la matriz económica, política y cultural?

Y para cavar un poco más profundo ¿te preguntaste alguna vez cómo funciona el poder en tu propio núcleo familiar? ¿Quién manda y por qué? ¿Qué rol ocupas? Y ahora te invito a preguntarte acerca de cómo funciona el poder en tu sociedad, quién manda y por qué, y qué rol crees que ocupas. Los feminismos en la sociedad son aquellas organizaciones sociales y políticas que levantan banderas no individuales –algo que viene a romper con las maneras de militar las problemáticas en las organizaciones sociales-. O mejor dicho, lo propio de los feminismos es lo colectivo.

¿En qué momento se pensó que los feminismos son de mujeres para las mujeres? Posiblemente, la respuesta redunde en los medios masivos de comunicación y en alguna rama radical del movimiento. Por lo general, la prensa muestra el feminismo a través de los torsos desnudos, la irrupción de las axilas sin depilar, lo mismo que el bozo y el cavado; las mujeres hegemónicamente bellas sin maquillaje y algunx famosx que salió a denunciar un abuso sexual. Sin quitar importancia, esto es parte de algo mayor. Los feminismos cuestionan la matriz de pensamiento colonial, denuncian el racismo, la gordofobia, la xenofóbia, cuestiona las relaciones de poder en las esferas más altas y bajas, invita a abrazarse con la diferencia que enriquece y hace más fuerte el grito liberador.

Como se mencionó al inicio del escrito, la onda es generar preguntas para encontrar diversidad de respuestas posibles. Ya no se acepta una única respuesta. Desde los feminismos y transfeminismos lo que se busca es escuchar, leer, analizar la información y debatir para transformar.


* Periodista, conductora del programa La Marea (Radio Futura FM 90.5), redactora de Revista Trinchera, editora del portal Luchelatinoamérica y colaboradora de Agencia Timón.

Bibliografía:
[1] VER https://feminacida.com.ar/cuatro-femicidios-y-el-show-de-la-morbosidad/
[2] FROMM, E. El miedo a la libertad. -3ª ed.- Buenos Aires: Paidós, 2006.

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