¿Quién se la roba toda?

¿Quién se la roba toda?

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Hasta el hartazgo llenaron minutos, horas y días de basura informativa en medios de comunicación sobre la corrupción K. Hay gente que argumenta que la administración “kirchnerista” se robó todo y por eso hay que avalar un programa neoliberal como el que aplicó la Alianza Cambiemos. La crisis, sin embargo, es evidente.

Es cierto que el manejo de los recursos públicos requiere de mecanismos de control y participación social, que hay situaciones de corrupción y que suceden en todos los gobiernos y a todo nivel, en eso no hay que ser hipócritas. Evidentemente Argentina tendrá que construir mecanismos de participación para que de ese trabajo colectivo se construyan derechos.

Sin embargo, el paquete de políticas económicas que llevó a cabo la Alianza Cambiemos desde el inicio de la gestión dio lugar a un proceso de saqueo, destrucción del aparato industrial, endeudamiento y pauperización de la población aplicando el libreto de políticas que les recetó el FMI, avalando los dictámenes y requisitos del imperio para pertenecer a la casta de países “serios”.

Luego del cachetazo electoral que se comió el oficialismo en las PASO, comenzó y se profundizó la política de tierra arrasada. La sangría de dólares en el Banco Central, la incapacidad de gestionar el Estado y someterlo a un endeudamiento explosivo tienen como consecuencias que esta gestión sí se robó todo, permitiendo la descapitalización de la economía de nuestro país.

El Banco Nación está en un situación muy grave producto de las políticas económicas que impulsó la Alianza Cambiemos, que lo desfinancia sistemáticamente. La semana pasada el banco asistía al gobierno nacional con más de 30 mil millones y ahora la gobernadora Vidal pretende pedir un préstamo por 6 mil millones de pesos para pagar los sueldos, porque quebró la provincia.

Lo paradójico es que son las políticas de desregulación y favorecimiento de la especulación financiera las que generaron que en Argentina crezca el hambre y la pobreza, de la mano de un endeudamiento que no se tradujo en beneficios para el pueblo argentino, sino todo lo contrario: la libertad para saquear primó por sobre el derecho a la dignidad.

La imposibilidad para concretar un control de divisas acorde a los requerimientos de una economía bímonetaria como la argentina, demuestra que las políticas oficiales condujeron a que el saqueo sea exitoso.

Muchos y muchas compatriotas en estos días se agarraban la cabeza porque el país está transitando una nueva devaluación pre elecciones y según trascendidos se viene un recrudecimiento en la restricción de compra de dólares. Se habla que la restricción llegaría a 500 dólares como compra máxima.

El salario se licúa permanentemente con el aumento del dólar, que rápidamente es trasladado a precios y todo vuelve a subir de manera circular. Ayer el microcentro porteño estaba desbordado de camiones de caudales ¿Qué están esperando que suceda? Se repite la historia en la economía argentina: grandes jugadores se llenan los bolsillos de dinero mientras mucha gente pasa hambre. El gobierno y sus socios buscan justificar el ajuste y el sufrimiento del pueblo con los supuestos beneficios de aplicar el libreto neoliberal.

Protestas en Chile: un gobierno ciego, sordo, inepto e incompetente

Protestas en Chile: un gobierno ciego, sordo, inepto e incompetente

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Por Pablo Jofré Leal*

La crónica tozudez del presidente chileno Sebastián Piñera, su escasa pericia política y el divorcio absoluto del conglomerado de partidos que lo apoya – pero también la gran parte de la oposición – respecto a dar solución a las reivindicaciones sociales, tienen hoy sumido en crisis al sistema político del país austral.

La peor crisis desde el inicio del proceso democrático tras la derrota de la dictadura militar y que se acrecienta con un gobierno soberbio, inepto e incompetente como el de Piñera, que muestra conductas propias de personas con discapacidad visual y auditiva, pero no mudez. Y cuando esa falta de silencio vocal se propaga con su incontinencia verbal, exhibida y criticada por su propio sector, le suele jugar en contra al sostener que está en guerra contra millones de chilenos que están en la calle. Sumado al coro de ministros, voceros y parlamentarios, que tratan infructuosamente de defender una obra inexistente, una empresa que jamás se ha concretado, sólo parafernalia.

La Juventud señala el camino

Estas semanas han sido la muestra absoluta del divorcio y agotamiento de una forma de hacer política bajo una práctica instalada por todos los partidos, que han sido parte de los diversos gobiernos del duopolio instalado en el país desde el año 1990. Un duopolio que ha creído que el país era una empresa y bastaba el ejercicio del directorio para que las medidas que se tomaban se llevaran a cabo por una población servil, una sociedad de borregos que agachaba el lomo en forma indigna.Una sociedad que soportaba burla tras burla de ministros que creen que los ciudadanos son empleados de algunas de sus empresas. Una sociedad, que de la mano de la clásica y sana rebeldía y coraje de la juventud le dijo ¡no más! al gobierno cuando quiso alzar las tarifas del metro de Santiago (el ferrocarril subterráneo con una de las tarifas más caras del mundo) que es utilizado por cerca de tres millones de chilenos cada día.

Una respuesta lógica cuando el Ministro de Economía Juan Andrés Fontaine señaló ante esta subida “El que madrugue será ayudado, de manera que alguien que sale más temprano y toma el metro a las 7 de la mañana tiene la posibilidad de una tarifa más baja que la de hoy”. No contento con ello el Ministro de Hacienda Felipe Larraín sostuvo, ante las críticas al aumento de los precios de bienes y servicios básicos ““Para los románticos (…) que las flores han tenido un descenso en su precio: Así que los que quieran regalar flores en este mes, las flores han caído un 3,6%”.

Esa juventud, principalmente estudiantes secundarios comenzaron a evadir el pago de este medio de transporte generando una ola de imitaciones a lo largo de todas las líneas del metro, sacando a la policía militarizada a la calle, con declaraciones del gobierno tratando de delincuentes a esta juventud y definiendo, finalmente, el jueves 17 de octubre cerrar las estaciones del metro dejando a decenas de miles de personas sin forma de llegar a sus casas, que comenzó a exteriorizar lo que estaba latente: rabia, indignación, impotencia que explotó en millones de gritos.

Fue el comienzo de una jornada que lleva ya cinco días de manifestaciones, de irritación, de indignación que se acrecentó con el nuevo desatino del gobierno de decretar primero: ley de seguridad interior del Estado, el viernes 18 Estado de Excepción y el sábado 19 de octubre declara Toque de Queda, como no se había vivido desde la dictadura militar. Es decir, 30 años en la cual el país vivió sin tener presente esta medida extrema y lógicamente con una juventud nacida posterior a ella, que increpa a los uniformados porque se trata de una juventud nacida en democracia, con todas sus imperfecciones y que exige su derecho a manifestarse a denunciar lo que considera abusos por parte de la autoridad y que les toca directamente como es el tema de la educación. Una juventud que visualiza en sus propias casas los efectos de un “milagro económico” chileno que sólo ha dado bienestar a una parte pequeña de la población. Jóvenes que perciben un futuro gris. Según el último Informe llamado Panorama Social de América Latina elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el 1% con más ingresos en el país posee el 26,5%, mientras que el 50% de los hogares de menores ingresos accedió solo al 2,1% de la riqueza neta del país

El gobierno del presidente Sebastián Piñera Echeñique ha hecho oídos sordos al clamor ciudadano, que va más allá de terminar con el alza del transporte, sino que se adentra en reivindicaciones destinadas a cambiar la estructura del modelo: reforma tributaria que deje de favorecer a los más ricos del país, trabajar por un sistema de pensiones que no deje a la capitalización individual la jubilación de los chilenos y chilenas. Una educación donde la equidad sea el fundamento y no aquella donde siga privilegiando a un sector mínimo de la población. Un sector de salud donde no exista un servicio para ricos y una para pobres donde sólo el año 2018 han muerto 26.700 mil chilenos y chilenas por no poder concretar una operación. Millones que no tienen acceso a especialistas, a fármacos, a un tratamiento completo que mejoren sus expectativas de vida.

Las manifestaciones que se están dando, unida a acciones de saqueos y delincuencia en múltiples ciudades del país austral, es la muestra del ocaso de un modelo político-económico que ya no da ancho, que se ha agotado, que no tiene bases, no hay sustento ideológico, moral ni político para seguir manteniendo en pie este arquetipo denominado neoliberal. Realidad reconocida incluso por personeros de la propia derecha como el Ex Alcalde de Puente Alto y ex candidato presidencial Manuel José Ossandón quien llama a crear una “derecha social” e incluso formar un gobierno de consenso “Mí sector está tomando esto como un tema solo de delincuencia, un tema de violencia, es de violencia y hay delincuencia, pero esto tiene causas, y si no queremos reconocer las causas esto no se va arreglar. Hay demandas sociales que hay que atender”. Bien sabe esa derecha más “liberal” que es posible que pierda el enorme botín que significa el Estado.

Piñera y su incompetencia

Piñera no quiere reconocer las causas, el multimillonario empresario devenido por segunda vez presidente de Chile sostuvo,el día domingo 20 de octubre, en un punto de prensa en la Guarnición Militar de Santiago, la capital chilena “ “Estamos en guerra contra un enemigo poderoso, implacable, que no respeta a nada ni a nadie y que está dispuesto a usar la violencia y la delincuencia sin ningún límite” la pregunta que surge es ¿Quién es ese enemigo poderoso e implacable del cual habla Piñera, que no respeta a nadie ni a nada? ¿Será acaso que el próximo paso sea acusar públicamente a Venezuela y su presidente Nicolás Maduro? O tal vez a Cuba, a Evo Morales? Aunque parezca risible, dichas teorías han salido de las huestes más radicales de la derecha en las reuniones sostenidas por este conglomerado para tratar de contrarrestar las movilizaciones que tienen a su gobierno contra las cuerdas.El único resultado del mensaje de Piñera fue asimilar sus palabras a las pronunciadas por el fallecido Dictador Augusto Pinochet.

Lo señalado muestra la rotunda discrepancia, la escasa noción de realidad que tiene el gobierno frente a lo que sucede en el país. El segundo mandato de la derecha y la ultraderecha en Chile ha mostrado que las frases huecas, sin fondo social, alejada de aquellas preocupaciones y necesidades de la población son su respuesta frente a las demandas ciudadanas. Y se ha mantenido así durante 29 años de democracia formal hasta que la sociedad dice ¡basta!  Y explota indignada y sale a las calles a exigir sus derechos a exhibir la vergüenza propia escondida tras el velo del consumo, del letargo político avalado por una casta política, en común unión con empresarios, grupos económicos y medios de información, que han gozado de todas las prebendas que un sistema como el que rige Chile puede proporcionar.

Una casta política que en estas protestas ha sido dejada a la vera del camino, imposibilitada de asumir un papel de liderazgo porque la población, mayoritariamente no confía en ella. No deposita su confianza en parlamentarios, en empresarios, grupos económicos, ministros, instituciones del estado como aquellas, que hasta hace poco tiempo representaban el escalón más alto en el aprecio ciudadano y la confianza en ellos, específicamente carabineros de chileno. Cuerpo militarizado, que a la luz de una enorme corrupción interna, sobre todo de sus altos mandos minó esa confianza hasta convertirla en un remedo de protección ciudadana.

La población nos les perdona el robo, los miles de millones de pesos esquilmados el Estado para enriquecer a la alta oficialidad mientras el cuerpo de suboficiales y rangos menores debe salir a la calle y recibir el desprecio ciudadano. Esa institución requiere ser cambiada estructuralmente. Misma impresión que se tiene respecto al Ejército de Chile involucrado en multimillonarios escándalos de corrupción vinculado a facturas duplicadas, robo de recursos por parte de algunos Comandantes en Jefe y pago de comisiones fraudulentas en la compra de material militar. Es este Ejército el que saca a sus miembros a la calle a apoyar el trabajo de vigilancia de la policía uniformada.

El país vive situaciones que debilitan la convivencia social, que afectan la vida diaria, que implican la muerte de personas, ya sea a manos de agentes del Estado, que han salido a controlar estas movilizaciones como también muertes debidos a acciones de saqueo que han terminado con incendios de los establecimientos sujetos a esos actos delictivos. Según las autoridades se contabilizaron 15 muertos hasta el lunes 21 de octubre – cuatro de las cuales atribuidas a la acción de patrullas militares – . La destrucción y daños de decenas de estaciones del metro de Santiago, seis trenes, cuantificado en una cifra superior a los 200 millones de dólares. Destrucción de mobiliario público: semáforos, plazas, paraderos del sistema de transporte, rejas, calles, luminarias.

El gobierno responde con fuerte represión a las demandas de la población, aquella que se manifiesta mayoritaria y pacíficamente en función de sus reivindicaciones pero, actúa en forma hasta benevolente con aquellos que han saqueado comercios, grandes, pequeños, cadenas de supermercados, tiendas de ropa, electrodomésticos en las principales ciudades del país. Es una dicotomía peligrosa pues se reprime la manifestación por mejores condiciones de vida y se hizo vista gorda, por varios días, a la represión de los elementos que claramente ocasionan daños. La pregunta que surge frente a esto. ¿Por qué? ¿Por qué se pretende exacerbar el clima de peligro, enfrentar a chilenos contra chilenos? Esto, porque estamos siendo testigos que parte de la población armadas de palos y objetos contundentes defiende lo que denomina sus bienes e incluso aquellos, que no siendo suyos, consideran son parte de sus derechos como ciudadanos: acceso a comprar sin tener impedimentos e incluso limitar el tránsito por el entorno donde habitan.

Da la impresión que la derecha más belicista dentro del gobierno de Sebastián Piñera quiere entrar en una dinámica de guerra, de levantar un enemigo interno, incluso asignar responsabilidad en los hechos de violencia que se han dado a la influencia del gobierno de Venezuela o “poderoso enemigos” repetido hasta el hartazgo por la derecha chilena sin dar prueba alguna de esto, hace sospechar que ciertas mentes termocéfalas, al interior del grupo gobernante,quiere concretar un golpe blando. Idea nada descabellada si siguen los días manifestaciones, saqueos e incertidumbre ¿Piñera habla de un nuevo pacto social pero con quién? ¿Con los mismos que nos han llevado a este sistema inequitativo? No hay posibilidad de cambio en el país si se sigue pensando que el cambio es el gatopardismo frustrante y traicionero, el lampedusiano “el cambiar todo para que nade cambie”.

Es por esto, que las movilizaciones que sacuden Chile han pasado de la lógica etapa reivindicativa de no más alzas en los servicios de transporte a un político y concreto ¡Fuera Piñera ¡generando con ello un efecto político de envergadura, que no se saldará con el hecho que Piñera lance al altar del sacrificio a algún ministro o un funcionario de alto nivel. O que llame a un consenso social con quienes generan desconfianza en la sociedad. Piñera ha quedado en el viejo régimen de creer que todo se soluciona entre el presidente del Senado, de la Cámara de Diputados, el presidente de la corte Suprema y la figura presidencial. Eso es parte de la vieja política, la que ha muerto en los fuegos de las múltiples fogatas que se han encendido en Chile.

Las palabras de Piñera al país en la noche del lunes 21 de octubre mostraron que las esperanzas de cambio serán vanas. Nuevamente centró sus palabras en el tema de la violencia. Acusando a desconocidas organizaciones de ser responsables de la violencia con medios y recursos gigantescos. La referencia de Piñera al dolor que le causaba los hechos de violencia en Chile es meramente económica. No hay en sus palabras ideas de futuro, de cómo aumentar nuestras expectativas, como ser más competitivos como país en correlación con un cambio socioeconómico que permita pensar en remuneraciones justas, en acceso a servicios que son derechos básicos, a pensar en nuestras jubilaciones como lo que su palabra indica “júbilo”. A soñar por un país más justo, competitivo, con alta productividad pero con una población mayoritariamente satisfecha de su nivel de vida. Nada de eso hay en las palabras de Piñera.

Nada de eso hay en las próximas conversaciones entre la casta política. Quiere avanzar hacia un acuerdo social para encontrar mejores soluciones pero el temor, en base a 29 años de experiencias políticas traumáticas, es que todo quede en meras promesas y la triada entre políticos-grupos económicos y el sostén ideológico comunicacional haga estéril todo esfuerzo de mejora. Ello, hasta volver a salir a la calle pero ahora sin freno alguno. Las palabras finales de Piñera en sus palabras al país recordaron un referente que no puede ser emulado, signando la incompetencia y la ineptitud de un gobierno que debe encomendarse a la divinidad. Piñera se despidió del país afirmando el “Dios bendiga a Chile” rogativa que Piñera y su gobierno tendrán que repetir como un mantra, frente a los próximos eventos internacionales a celebrarse en el país: la XXV Conferencia sobre Cambio Climático de la ONU (COP 25) a fines de noviembre próximo y la Cumbre de la APEC cuya Cumbre de Líderes se efectuará los días 16 y 17 de noviembre.


Periodista y escritor chileno. Analista internacional, Master en Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en temas principalmente de Latinoamérica, Oriente Medio y el Magreb. Es colaborador de varias cadenas de noticias internacionales. Creador de revista digital www.politicaycultura.cl
F(ormatear) M(onitorear) I(ntervenir)

F(ormatear) M(onitorear) I(ntervenir)

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Por Nicolás Sampedro*

Desde su fundación hasta la actualidad, la construcción de narrativas mediáticas acerca del Fondo Monetario Internacional han buscado ubicarlo como un ente responsable, independiente y garantista de que las políticas económicas de los países mejoren la calidad de vida de les ciudadanes. La realidad demuestra sobradamente que no es ni busca ser eso que se le endilga desde la opinología mediática.


A raíz de la crisis económica y financiera en la que sumergió a la Argentina el gobierno de Cambiemos, encabezado por Mauricio Macri, los titulares periodísticos, los informativos radiales o los zócalos televisivos volvieron a hablar del FMI, del Riesgo País, o de la Deuda Externa[1]. Esto no quiere decir que antes de Don Gato y su pandilla no existiera endeudamiento externo o que la deuda por sí sola sea mala, el punto es cómo te endeudás, para qué, por cuánto tiempo, con quién y con qué fin.

No es intención de esta reflexión indagar o meterse de lleno en el análisis concreto de la deuda que contrajo Argentina en estos últimos 4 años de gestión cambiemita. Los hechos recientes (que aún persisten) en la hermana República del Ecuador, donde todo un pueblo salió a las calles a rechazar las medidas de ajuste y austeridad[2] que pretendía implementar Lenín Moreno -como parte de las condiciones del fondo para prestarle 4200 millones de dólares-, dan cuenta de que los planes del fondo son bastantes similares, por lo menos, para toda la región[3].

El papel intervencionista del Fondo Monetario Internacional, así como el de otras instituciones internacionales (como el Banco Mundial), es de larga data y se centra sólo en la intervención sobre políticas económicas internas de un país, sino intervenciones sobre la vida política de los países.

Lo primero a destacar es que estos organismos internacionales de crédito surgen en 1945 luego de que concluyera la segunda guerra mundial con los acuerdos de Bretton Woods. Estos nacieron bajo el pretexto de reconstruir una Europa completamente devastada por la guerra y para evitar que vuelva a suceder en el mundo una crisis global como la ocurrida en 1929. Nada de eso ocurrió si miramos la crisis desatada por las diferentes burbujas económicas y/o financieras como la ocurrida en 2008 en Wall Street.

Está claro que la finalidad política de estas instituciones desde un primer momento fue condicionar a occidente a los designios del dólar y de los EEUU, y debilitar la posición de la URSS. Luego de que cayera la Unión Soviética, lejos de cambiar de lógicas, el FMI y el BM siguieron operando para condicionar las políticas de gobiernos tanto de amigos como de enemigos.

El historiador, Dr. en Cs Política y portavoz de la Red Internacional del Comité para la Abolición de las Deudas Ilegítimas, Eric Toussaint[4], señala que los organismos jugaron un papel clave en ese enfrentamiento con el bloque soviético, fundamentalmente a partir del alejamiento de la Rumania que conducía Nicolae Ceaucescu en 1980. El endeudamiento en tan sólo 2 años fue suficiente para que cuando estallara la crisis internacional (Crisis del Tequila de 1982) el Secretario General del Partido Comunista Rumano, implementara una política de austeridad agresiva para pagar rápidamente su deuda con el BM y librarse de los condicionamientos.

Rumania pagó rápidamente su deuda, como consecuencia el pueblo pasó hambre y miserias por un tiempo prolongado, lo que aumentó el descontento. Este hecho fue la cuña que metió occidente para derrocar a Ceauscescu culpándolo de todos los males del país, y después de un juicio express de 2 horas, un show mediático, él y su esposa fueron fusilados.

Como se puede apreciar el organismo tuvo un papel clave. De igual modo, Toussaint marca la injerencia del Banco Mundial y del FMI con otros procesos como las dictaduras en Chile (a Allende le negaron todos los préstamos que después de 1973 le otorgarían a Pinochett), en Brasil (A Goulart le negaban el dinero que luego le dieron a la dictadura que lo asesinó en 1964), o en Nicaragua (a la familia Somosa la ayudaron, a los sandinistas les cortaron el crédito y se lo volvieron a dar a Violeta Chamorro, apoyada por los EEUU en las elecciones de 1990). Lo mismo se podría decir de las monarquías del golfo o de los regímenes autoritarios que castigan al medio oriente o África.

El resultado siempre es el mismo por más que cambien los tiempos, porque las políticas son siempre las mismas: ajuste, recortes, cambio de políticas pública, liberalización de la economía, privatización de empresas públicas, reducción del Estado. En definitiva lo que siempre hicieron el FMI y el BM fue enfrentar a los gobiernos “enemigos” de los designios de EEUU y las potencias occidentales y condicionar más o menos salvajemente a los gobiernos “amigos” para que estén siempre amarrados del cuello[5].

En este sentido se puede observar lo relatado por el Magister en Desarrollo Económico, Federico Kucher, quien sostiene que el fondo ha pifiado sistemáticamente en las predicciones de crecimiento del PBI, el desempleo o la inflación de los países latinoamericanos. En el estudio publicado por CELAG, donde compara lo pronosticado con lo que verdaderamente sucedió, la información analizada revela que el “error” en promedio es de más de 23 puntos porcentuales[6] ¿Error o intencionalidad?

En otro estudio publicado por el portal el Dr. en Economía Aplicada, Guillermo Oglietti, señala analiza la proyección histórica del la deuda de los países de la región donde “gracias al impulso del FMI, la deuda pública externa latinoamericana pasó de representar porcentajes en torno al 15% del PIB, a principios de los ’70, hasta cerca del 50% antes de la crisis de la deuda en el 1982 (Crisis del Tequila). El salto en el nivel de la deuda fue formidable. En dólares corrientes, la deuda pública externa de Latinoamérica y el Caribe pasó de apenas 14 mil millones en 1970, a 126 mil millones en 1980, 314 mil millones en 1990, 394 mil millones en 2000, 474 mil millones en 2010 y 742 mil millones hasta 2015. La deuda regional se multiplicó 9 veces en la primera década de globalización, y por 53 veces desde 1970 hasta 2015[7].

Si bien el mundo cambia y ha cambiado permanentemente, podría afirmarse que los últimos años se empezaron a observar muestras de un hartazgo generalizado de los pueblos respecto de las políticas neoliberales. Se puede ver en Medio Oriente, se puede ver en África, se puede ver en el propio EEUU o en Europa, se puede ver aquí en Nuestra América.

El desprestigio de estos organismos, la aparición de nuevas instituciones financieras, el emergente de bloques regionales que ponen en cuestión la hegemonía norteamericana, ponen de manifiesto que esta nueva aparición del FMI en Nuestra América no tiene más fin que volver a condicionar a los gobiernos regionales. Sea cual sea el signo político, lo que buscan es condicionar las políticas de Estado, impedir que los pueblos puedan desarrollarse y cambiar las lógicas acumulación y producción. En definitiva, que esos gobiernos garanticen los derechos básicos de sus pueblos.

De aquí en adelante, fundamentalmente si se ganan las elecciones el 27 de octubre, y posteriormente asumen Alberto y Cristina Fernández, quedará pendiente la tarea de cómo resolver esta ecuación y cómo librarse de esos condicionamientos que seguramente buscará imponer el Fondo Monetario Internacional, para intentar impedir que la experiencia del Frente de Todos pueda ser un fato, una guía, para el resto de los países de la región.

Habrá que ver qué es lo que sucede, pero lo que está fuera de discusión es que estos debates, necesariamente, los esté debatiendo el pueblo en su conjunto. Porque la jaula, la prisión que impone el Fondo Monetario Internacional es realmente violenta.

El supuesto significado de la sigla FMI es Fondo Monetario Internacional, aunque podría afirmarse que en la práctica la “F” es de Formatear, la “M” es de Monitorear y la “I” es de Intervenir.


* Periodista, conductor de Marcha de Gigantes (Radio UNLP - AM 1390), productor de Columna Vertebral (Radio Estación Sur - FM 91.7), columnista La Marea (Radio Futura – FM 90.5) y Mirada Crítica (Realpolitik), responsable de la sección Sindical de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.

Bibliografía:
[1] http://www.motoreconomico.com.ar/economia-mundial/el-extrao-mundo-al-que-volvimos-cules-son-los-pases-deudores-del-fmi-en-la-actualidad
[2] https://www.youtube.com/watch?v=VNFi2RZ6sFg
[3] https://www.alainet.org/es/articulo/202658
[4] https://www.alainet.org/es/articulo/172870
[5] https://www.pagina12.com.ar/118988-las-condiciones-del-fmi
[6] https://www.celag.org/errores-proyecciones-fmi-para-america-latina/
[7] https://www.celag.org/deuda-latinoamericana-argentina-y-el-fmi/

El oasis y la sequía

El oasis y la sequía

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Por José Miguel Urzua*

Estudiantes chilenos movilizados contra las medidas de ajuste de Sebastián Piñeira

Recientemente en el periódico británico Financial Times (17-10-19), el presidente de Chile, Sebastián Piñera afirmó que el país era un oasis sudamericano respecto de la situación de otros estados del vecindario sumidos en lo que definió como populismo, demagogia y crisis política. Afirmó que en Chile había democracia estable, empleo, mejora creciente en los salarios y equilibrio macroeconómico. Concluyó con la disposición de “hacer todo” para evitar que ocurriera lo que está pasando con los países vecinos.

Por otro lado, el país sufre la peor crisis hídrica, con el invierno más seco (comúnmente lluvioso) desde hace 60 años. Esta situación ha llevado al gobierno a declarar emergencia agrícola en varias regiones y 17 comunas de la Región Metropolitana. Diferentes luchadores/as de organizaciones de defensa del agua, han declarado que esta crisis se amplifica a partir del carácter mercantil de la transacción de la propiedad del agua, consignado en el código de aguas de 1981 (promulgado en dictadura), el cual es defendido férreamente por las patronales agrícolas y forestales. Según datos de CNN para 2030, el 57% del consumo de agua estará destinado a la industria forestal y el 37% para la agricultura. Solamente el 2% para agua potable.

Este 18 de octubre ocurrieron diversos hechos espontáneos de manifestación social, convocados un día antes en las redes sociales, impulsados por los/as estudiantes, orientados a evasiones masivas en el pago del metro, y que continuaron durante el día con la destrucción de varias estaciones de este medio de transporte, saqueos, barricadas y cacerolazos en distintos puntos de la capital.

La convocatoria tuvo eco en la población a partir del alza del pasaje del metro, sin embargo, podría atribuirse al encadenamiento de diversos hechos que encolerizan a la población: la impunidad de varios ejecutivos de empresas involucrados en evasión de impuestos, corrupción en Carabineros y las Fuerzas Armadas, perdonazos tributarios a grandes empresas, las pingües ganancias de las administradoras privadas de las pensiones (AFP`s) y la salud (Isapres), colusiones empresariales para la fijación de precios  en mercancías de consumo básico,  represión policial al pueblo mapuche, zonas de sacrificio ambiental, crisis sanitaria en el sistema público de hospitales, la desidia y altos emolumentos de los/as parlamentarios/as, abandono de la educación pública, innecesario involucramiento gubernamental en la crisis política de otros países sudamericanos, alto endeudamiento de la personas, bajos salarios, desigualdad social, alzas en el pago de la luz eléctrica y la impericia política del presidente y sus ministros/as respecto de declaraciones inoportunas hechas para suavizar los hechos descritos, logrando un efecto contrario al esperado.

La interpretación que hacen las autoridades es errónea pues conciben a estos hechos como meramente delictuales, invocando la Ley de Seguridad Interior y el Estado de Emergencia. Mediante estas medidas son los militares lo que controlan el orden público en una circunstancia no provocada por un fenómeno de origen natural como los terremotos, algo inédito en este período postdictatorial. 

El primer recuento después de las protestas en Santiago son 41 estaciones de Metro quemadas y/o destruidas y 308 personas detenidas. Hay también, 56 policías heridos, 49 vehículos policiales con daños y 11 civiles constataron daños.

Sin duda, estos hechos dan cuenta que el oasis tiene una crisis no solamente hídrica, sino social, política, económica e institucional.


* Dr. en Antropología chileno
Bastones largos y patas cortas

Bastones largos y patas cortas

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Por Sol Castillo*

El 29 de julio se cumplieron 53 años de la Noche de los Bastones Largos y como todo acontecimiento histórico, este trágico suceso sigue siendo fundamental para comprender los proyectos educativos que se encuentran en pugna y que responden ni más ni menos que a disputas de proyectos de país antagónicos.

***

A partir del Decreto Nº 29.337 de Supresión de Aranceles Universitarios[1], firmado por el presidente Juan Domingo Perón en 1949, las universidades nacionales pasaron a ser gratuitas, abriendo las puertas a aquellos sectores que veían como irreal acceder a la educación superior. Convertirla en un derecho universal, implicó un gran aumento de las matrículas. La concepción democratizadora de la enseñanza, puede marcarse como un punto de partida clave para situar lo que se llamó la “Época de Oro” de las Universidades.

Más tarde, el golpe del ‘55 autodenominado “Revolución Libertadora”, dio comienzo a la proscripción del peronismo y en diciembre de ese año dictó el Decreto-Ley 6.403 de “Organización de las Universidades Nacionales“[2]. Éste abrió las puertas para la creación de universidades privadas con la potestad de otorgar títulos de igual validez que las públicas. La disposición generó una gran resistencia en amplios sectores de la sociedad.

El movimiento estudiantil se encontraba marcado por el espíritu heredado de la Reforma Universitaria del año 1918, y por la fuerte concepción adquirida a partir de la Ley 1.420 que concibió a la educación de forma pública, gratuita y laica en nuestro país.

La confrontación que giró en torno a la enseñanza Laica o Libre, alcanzó grandes dimensiones pero no fue hasta el año 1958, con la asunción de Arturo Frondizi, que se reglamentó el artículo Nº 28: “La iniciativa privada puede crear universidades libres que estarán capacitadas para expedir diplomas y títulos habilitantes siempre que se sometan a las condiciones expuestas por una reglamentación que se dictará oportunamente”. Pese a tratarse en ese momento de instituciones confesionales, esta legislación también funcionó de amparo a todas aquellas universidades de marcada matriz mercantil y empresarial.

Las universidades resistieron el convulsionado contexto y atravesaron un proceso de modernización con la formación de centros de investigación, la renovación de planes de enseñanza, la creación de las carreras de Psicología y Sociología, la fundación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y el Instituto de Cálculo -pionero en computación con la máquina “Clementina”-, el nacimiento de EUDEBA[3], la editorial de la UBA que llegó a editar casi 12 millones de libros a precios populares.

La coyuntura mundial estaba atravesada por la Guerra Fría. Fueron años donde diversas experiencias de luchas por la liberación, resultaron triunfantes haciendo frente a proyectos colonizadores e imperialistas. Los grandes poderes económicos comenzaron a ver peligrar sus planes de sometimiento para esta región y desde de los EEUU se volvieron a digitar planes injerencistas con el objetivo de agotar cualquier posibilidad de otra “Cuba”.

En nuestro país, con Illia llegando a la presidencia con el 25% de los votos y el peronismo aún proscripto, se dan grandes manifestaciones callejeras que tuvieron como protagonistas -principalmente- a sectores obreros y estudiantiles, profundamente interpelados por los ideales revolucionarios.

El clima de confrontación con las fuerzas represivas del Estado alcanzó niveles más altos con la llegada de Onganía al poder mediante un golpe (junio de 1966). Éste ordenó inmediatamente la disolución del Congreso y de la Corte Suprema de Justicia, intervino las provincias y empezó una despiadada persecución a toda forma de organización política que fuese sospechosa de ser una “amenaza roja”. En este sentido, las universidades y los elevados grados de organización y movilización estudiantil, eran un blanco a atacar para “neutralizar la infiltración marxista y erradicar la acción del comunismo”. En línea con la Doctrina de Seguridad Nacional impulsada por Washington para Nuestra América, buscaron eliminar a ese enemigo interno que construyeron.

El Ministerio de Educación pasó a ser una Secretaría dependiente del Ministerio del Interior y a partir del Decreto-Ley 16.912 se puso fin a la autonomía universitaria y se convocó a rectores y decanos a ser interventores del gobierno. Varios renunciaron, otros pocos acataron la orden. En las facultades de la UBA donde se intentaron organizar medidas de fuerza para mostrar el rechazo, el gobierno de facto ordenó el ingreso de la Policía Federal. En Filosofía y Letras, Arquitectura y en la facultad de Ciencias Exactas y Naturales, descargaron sus palos y gases lacrimógenos contra estudiantes y profesores, y se encargaron de destruir laboratorios y bibliotecas. La represión terminó con 400 detenidxs.

Este episodio dejó profundas consecuencias para la educación argentina y para el desarrollo del país. Las universidades públicas fueron vaciadas: alrededor de 1.500 investigadores y docentes fueron despedidxs o renunciaron a sus cargos. Cientxs de ellxs se exiliaron. El proyecto de una Universidad como usina de pensamiento crítico y al servicio del pueblo, fue brutalmente interrumpido.

La Memoria no se acalla a fuerza de palos

El plan detrás de “La Noche de los Bastones Largos” parece ser re-editado, esta vez de la mano de la Alianza Cambiemos. A veces recurriendo a su brazo represor como sucedió en la Jujuy de Gerardo Morales (UCR)[4], o asestando golpes a maestrxs que se manifestaban en defensa de la escuela pública y un salario digno[5], por nombrar sólo algunos.

En general, la educación pública -en todos sus niveles- ha sido blanco de ataque. Frases manifestadas por el presidente Mauricio Macri como “¿qué es esto de universidades por todos lados? Basta de esta locura” o “los que tienen que caer en la escuela pública”; o la de la gobernadora María Eugenia Vidal que dijo que “nadie que nace en la pobreza llega a la universidad”; o el reciente y lamentable discurso en defensa del Servicio Cívico Voluntario de la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, en el que afirmó que “Gendarmería es la institución más valorada, mucho más que la educación pública”. Una clara expresión de cómo conciben este derecho de millones de argentinxs.

Cabría preguntarnos cómo piensa el futuro, un gobierno que retira al Estado como garante de los derechos fundamentales del pueblo argentino; que subsume sus políticas a los lineamientos del FMI; que aboga por un modelo agroexportador y por ende desindustrializado, donde no hay lugar para investigadorxs ni científicxs; que concibe a la educación como un negocio; que ofrece a lxs jóvenes instruirse con la Gendarmería o lxs empuja a un mercado laboral profundamente precarizado; que responde con represión en las calles cuando se denuncian sus atropellos.

Ejercitar la memoria es una de las principales herramientas para reconocer en el presente quiénes son los continuadores de un proyecto que se encuentra en las antípodas de las conquistas heredadas por generaciones que defendieron el derecho a una educación pública, gratuita, de calidad, y una ciencia soberana, en vistas a forjar una Universidad verdaderamente popular.


* Comunicadora social, columnista del programa La Marea (Radio Futura – FM 90.5), editora de Revista Trinchera y colaboradora de Agencia Timón.

Bibliografía:
[1] http://gratuidaduniversitaria.cin.edu.ar/attachments/article/15/decreto%2029337-1949.pdf
[2] http://www.coneau.gob.ar/archivos/567.pdf
[3] http://zonda.sanjuan.edu.ar:8081/wikipedia_es_all_novid_2018-04/A/EUDEBA.html
[4] http://www.infonews.com/nota/307105/bastones-largos-en-jujuy-la-policia-entro
[5] https://www.pagina12.com.ar/30838-represion-para-impedir-otra-carpa-blanca

La otra cara de la economía

La otra cara de la economía

TIEMPO DE LECTURA: 3 min.

por nasim iusef venturini*

Al ritmo que se destruyen empleos, empresas y fábricas que cierran. La incertidumbre que se manifiesta en no tener que comer, un Estado que aparece en forma de balas y represión por parte de las Fuerzas de Seguridad sobre los sectores populares; tarifazos y aumentos de precios que empobrecen. Ante este escenario surgen estrategias para ver cómo llevar algo para comer y poder sobrevivir a la casa.

Así de crudo se manifiesta el neoliberalismo impulsado por la Alianza Cambiemos, que en 4 años de gestión destruyó una parte importante del tejido industrial y social del país. Utilizando un discurso de odio entre las personas, permite la brutal concentración de la riqueza, al tiempo que se expande la miseria, se desguazan las funciones sociales del Estado y se rifa la soberanía económica a los designios imperiales.

Estas estrategias de supervivencia, se basan en comerciar/trocar lo que se tiene, lo que sobra, buscar más trabajo en un contexto adverso, donde más de un tercio de la población vive bajo la línea de la pobreza y donde cada día hay más gente que no puede afrontar los gastos básicos de vivienda y recurre al abrigo de la calle.

En lo que va de gestión macrista, según un estudio del Centro de Estudio Económicos de Política Argentina (CEPA) las ferias populares aumentaron Gran Buenos Aires, mostrando la grave situación a la que se enfrentan miles de argentinas (porque en mayoría son mujeres) a la hora de conseguir el pan para sus hijos.

El día 22 de julio en la Ciudad de La Plata, nuevamente la respuesta fue represión. Represión a la voluntad de salir a feriar para parar la olla, detenciones a quienes se manifestaban en contra de tal aberración. Porque que la policía impida desarrollar estrategias de supervivencia como lo es feriar, para conseguir un mango para comer, es aberrante. La policía impidiendo que las personas se ganen el mango respondiendo a los intereses del poder, que día a día deja a miles excluidos es la cruda cara del neoliberalismo a la que estamos expuestos.

Ante esta desesperación y la urgencia surge lo que ellos llaman inseguridad, que se llama desamparo, desesperanza y violencia sobre sectores populares que se transforma en más violencia, no contra el régimen sino contra lo próximo.

El localcito de doña Rosa, la casa de les jubilades que terminan cagados a palos. Porque hay que decir todo, pese a que este gobierno se vanaglorió de combatir la “inseguridad”, en el año 2018 en Provincia de Buenos Aires, aumentaron 63% los robos, 55,4% las estafas y 50% los secuestros.

Será que, como dice la Comisión Provincial de la Memoria “las políticas represivas son altamente inefectivas para combatir el delito” y que la estrategia de la represión sólo permite instaurar un régimen injusto, que es violento contra las personas y construye la inseguridad de no tener que llevar a comer a tu casa.

La mejor forma de construir una sociedad sin violencia e inseguridad, es garantizando la seguridad de tener educación, salud y dignidad, cosas que el neoliberalismo del siglo XXI nos intenta arrebatar y ante eso no queda más que juntarse y reforzar la solidaridad, arma fundamental que tenemos les de este lado para construir una sociedad más justa.


* Lic en Economía, integrante del colectivo "Economía a pata", Co-conductor de “Promocionando la Salud” (Radio Futura - FM 90.5), Redactor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Trinchera.
CENTROAMÉRICA EN LLAMAS

CENTROAMÉRICA EN LLAMAS

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

POR MELANY DE JUANA*

En el 2019 varios países centroamericanos parecen no encontrar la paz. Honduras, Costa Rica y México se encuentran rodeados por conflictos sociales y políticos, asesinatos y violencia que, a excepción del país Azteca, son mera consecuencia de los gobiernos de derecha que actúan a fin de los intereses de Estados Unidos.

Desde abril Honduras se ve envuelta en manifestaciones protagonizadas por distintos sectores de la sociedad que reclaman el cese de políticas neoliberales impulsadas por el gobierno fraudulento de Juan Orlando Hernández a quien, a su vez, se lo ha involucrado en casos de corrupción. 

El punto de inflexión fue la sanción de dos reformas orientadas a reestructurar el sector educativo y de salud. A partir de ese momento los gremios salieron a las calles para expresar su rechazo a las reformas: llamaron a paro en varias ocasiones y conformaron la Plataforma para la defensa de la Salud y la Educación Pública.

En este contexto de convulsión social el presidente hondureño derogó las reformas y llamó al “Diálogo nacional por la educación y la salud”, pero los gremios denunciaron que ningún representante fue convocado para participar del mismo. Ante esto los sindicatos propusieron que el Ejecutivo adhiera al “Diálogo alternativo ciudadano”, con dirigentes de diferentes sectores sociales.

Protestas en Honduras, junio 2019.

Los reclamos en las calles  siguieron creciendo y a los mismos  se sumaron los partidos políticos de la oposición, sectores campesinos, estudiantiles, de transporte y demás ciudadanos.  Las protestas fueron reprimidas. Tras estos hechos la Policía Nacional de Honduras se declaró en paro contra el gobierno hondureño y exigieron mejoras salariales, al mismo tiempo en que apoyaron a la Plataforma para la defensa de la educación y la salud. 

La condensación de diferentes reclamos intensificó las protestas que nuevamente fueron contenidas. Esta vez la violencia fue ejecutada por la Policía Militar que actúo en función del Ejecutivo,  quien ordenó un amplio despliegue militar. La represión dejó una cifra de tres muertos, 29 heridos y 41 detenidos.

El viernes 21 la Dirección Nacional de Fuerzas Especiales se reunió con representantes de la Secretaría de Seguridad de Honduras con el objetivo de firmar un acuerdo para poner fin al paro y comprometerse a mejorar las condiciones laborales de las fuerzas.

Por su parte, lo que parece una de las insurrecciones populares con mayor relevancia de los últimos tiempos en el país centroamericano, sigue colmando las calles con sus reclamos y un pedido muy concreto:  que Juan Orlando Hernández renuncie.

el país azteca registró un total de 17.010 homicidios en los primeros seis meses del actual gobierno


En la misma sintonía Costa Rica continúa con movilizaciones que se plegaron a lo largo y ancho del país. Las misma son encabezadas por los gremios sindicales que exigen mejoras laborales y rechazan las políticas del presidente Carlos Alvarado Quesada orientadas a la privatización del sector educativo a través de la ley de Educación Dual y Formación Técnica Dual.

Asimismo los profesionales de la salud también se volcaron a las calles en repudio a los impuestos y los proyectos que buscan regular las huelgas en el sector público.


En tanto México, que a diferencia de Honduras y Costa Rica tiene un presidente  progresista cuya bandera es la erradicación del neoliberalismo, presentó en mayo la tasa más alta de homicidios desde la asunción de Manuel López Obrador, con un cifra de 2903 asesinatos reportados. De acuerdo a cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública, el país azteca registró un total de 17.010 homicidios en los primeros seis meses del actual gobierno.

La crisis de violencia e inseguridad que atraviesa a México sigue siendo uno de los mayores problemas a resolver. AMLO reconoció que no ha logrado reducir el número de homicidios que entre julio y septiembre de 2018, meses en los que aún gobernaba Enrique Peña Nieto, osciló entre 2937 y 3050.

A esta situación se suman las crecientes columnas de migrantes que arriban al país huyendo de la violencia y marginalidad a la que se ven expuestos en sus territorios, consecuencia de la injerencia estadounidense que operan en conjunto con los gobiernos neoliberales.

No cabe duda que en los países centroamericanos se viven momentos de constante ebullición. La historia demuestra que la unidad del pueblo es lo que puede llegar a generar un cambio, y los centroamericanos son conscientes de eso.


*Periodista y analista especializada en Centro América, redactora de Revista Trinchera, columnista del programa Marcha de Gigantes (AM1390) y colaboradora de Agencia Timón. 
Éxodo migrante: les desplazades del neoliberalismo en Centro América

Éxodo migrante: les desplazades del neoliberalismo en Centro América

TIEMPO DE LECTURA: 7 min. 

Por Melany De Juana y Nicolás Sampedro

En esta entrevista a Wendy Cruz, militante de la Vía Campesina – Honduras, con urgencia se ponen arriba de la mesa los motivos que empujan a miles de personas a migrar en condiciones precarias e inciertas hacia destinos hostiles. De la tierra de Berta Cáceres, hondureñes huyen a diario de las consecuencias de un modelo de saqueo y concentración voraz de los bienes comunes impuesto desde el norte con un títere en el gobierno. Cualquier coincidencia con la Argentina, no es coincidencia. La exclusión y persecución como políticas de Estado.

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¿Cómo ves el clima social que se está viviendo en Honduras? ¿Cómo recibe la gente de a pie lo que está pasando con las migraciones masivas?

La verdad es que hay toda una preocupación en la población. Con esta situación del éxodo, donde hay de miles y miles de hondureños hacia Estados Unidos, la estamos pasando bastante mal. Mucho más ellos (los migrantes), porque en estos momentos hemos seguido las noticias y nos hemos dado cuenta de que la están pasando mal. Algunos mexicanos están bastante molestos, porque dicen que no quieren más centroamericanos.

Es lamentable que nuestros compatriotas tengan que huir de nuestro país por una cantidad de condiciones: por no tener acceso al trabajo, por el tema del acceso a los recursos productivos. Realmente es una situación lamentable la que vivimos en Honduras y no vemos ninguna víspera de mejoras, sino que cada día está más deteriorado todo nuestro sistema democrático.

En el 2009 sufrimos el golpe de Estado (a Mel Zelaya), sufrimos un segundo golpe de Estado cuando nos volvieron a robar las elecciones el año pasado, y eso ha marcado la desesperanza de miles y miles de hondureños.

 

”Las políticas neoliberales han venido a explotar nuestros recursos y están generando violencia, militarización de los territorios, asesinatos, persecuciones

 

Recién nombrabas algunas razones por las que se exilian de honduras ¿Podrías profundizar sobre el tema?

Por ejemplo, en Honduras somos más de 8 millones de personas, tenemos el 67% de la población en la pobreza y un 47% en extrema pobreza. Esto significa altos niveles de concentración de la riqueza del país. Por ejemplo, de cada 100 personas que viven en el área rural 86 no tienen acceso a la tierra.

¿Qué significa esto? Significa expulsarte del territorio prácticamente. Y en Honduras, el 51% de la población es rural. Al no tener acceso a los recursos productivos como la tierra, el crédito, la asistencia técnica, implica que prácticamente te están expulsando de tu tierra.

Por otra parte, las políticas neoliberales han venido a explotar nuestros recursos y están generando violencia, militarización de los territorios, asesinatos, persecuciones. A raíz de toda esa situación, se vive un tema de desesperanza. No tienen alternativa alguna porque tenemos un Estado que no se ocupa del desarrollo rural, o sea del 50% de la población. En Honduras, del presupuesto general de la república, sólo se invierte (para el sector) el 1,14%. Sin embargo, para la militarización se utiliza 5 veces más.

De la aplicación de todas las políticas neoliberales en nuestro país, ahora estamos sufriendo las consecuencias porque, si miramos, estos son los efectos, pero las causas son que nos han robado la democracia, nos están robando todos nuestros recursos naturales, hay un tema con la concentración de la tierra, concentración del poder. Todo eso ha generado una desesperanza en la población en general.

 

”Como siempre, nos llevamos la peor parte los niños, las niñas y las mujeres

 

¿Cuál es la respuesta del gobierno ante la situación?

Ninguna. No hay ninguna respuesta del gobierno. Todas son respuestas tibias que realmente no profundizan en las causas del desplazamiento de miles de hondureños.

Para que tengan una idea, en Honduras, al día, se van más de 300 personas, huyen del país. Así que vamos a seguir viendo, lamentablemente, este éxodo de personas. Lo más lamentable son las condiciones que tienen aparejadas todas las consecuencias que tienen que pagar. Ya hemos visto compatriotas que han regresado muertos por accidentes, por temas de salud, otros que se han quedado en el camino con sus hijas e hijos, las mujeres la están pasando mal porque algunas han declarado que han sido violadas en el proceso, han sido maltratadas. Como siempre nos llevamos la peor parte los niños, las niñas y las mujeres.

Nosotros, desde la Vía Campesina, hemos estado, durante los últimos 8 años, haciendo propuestas para que discutamos en el país una política de desarrollo rural que nos permita, nos garantice vivir con grados de desarrollo, desarrollo que realmente cambie la vida. Porque lo que hay en el país son muchos programas asistencialistas que están endeudando a la población y desestabilizándonos social y económicamente.

 

”Cuando escuchamos a Trump diciendo que no va a permitir ingresar más inmigrantes, nosotros le decimos: que dejen todos nuestros recursos y todas nuestras riquezas y que se vayan con sus bases militares a sus países

 

¿Qué rol crees que tienen los EE.UU. en lo que está sucediendo?

El papel que han venido jugando las políticas de los Estados Unidos han sido nefastas. Estados Unidos es el que ha colocado los últimos presidentes en este país. Ellos son cómplices de toda la situación. Ellos les han dado el respaldo total, además de recursos económicos para militarizar el territorio a nivel nacional. Y eso se acredita porque hay miles y miles de bases militares en nuestro territorio. Ellos quieren tener una hegemonía a nivel de la región centroamericana.

Nosotros, como hondureños y hondureñas, estamos claros de que ellos juegan a su política, ellos son los que ponen y quitan presidentes en este país, porque tienen intereses para un control de la región centroamericana y tienen, también, un control territorial con sus bases militares. Por eso, cuando escuchamos a Trump diciendo que no va a permitir ingresar más inmigrantes, nosotros le decimos: que dejen todos nuestros recursos y todas nuestras riquezas y que se vayan con sus bases militares a sus países y podamos nosotros hacer nuestras propias políticas de desarrollo. Pero mientras tengamos una intervención y un control de los EE.UU. sobre nuestra soberanía poco o nada vamos a tener aspiraciones de cambiar el sistema realmente, que nos está oprimiendo. Nos está oprimiendo a través de las políticas de Estado que benefician a las grandes transnacionales, pero que ahogan a miles y miles de campesinos a nivel nacional.

En Honduras, ser un disidente de este gobernante, Juan Orlando Hernández, es un peligro. Muchos, miles y miles de hondureños que somos militantes por generar nuevos cambios en el país, tenemos que tener mucho cuidado. Aparte tenemos que cuidar mucho nuestras familias y aparte de ello, algunos de nuestros compañeros y compañeras han tenido que huir del país para no ser asesinados.

Y de toda esa política que estamos viviendo aquí en Honduras, los EE.UU. son cómplices.

 

”Aquí (los medios) normalizan lo que es malo como si fuera bueno y la lucha que hacemos como organizaciones sociales la satanizan

 

¿Cuál es el rol que juegan los medios de comunicación en esta situación?

En Honduras tenemos un cerco mediático. Tienen el control total de los medios de comunicación. Aquí no hay ninguna vos disidente que le cuestione al gobierno sus hechos, e incluso han dicho que todos esos miles de hondureños se van porque huyen de las responsabilidades, de delincuencia y que aquí hay oportunidades, pero, en realidad, en Honduras el 50% de los más de 3 millones de la población económicamente activa, se encuentra desempleada. Entonces la gente no encuentra, realmente, alternativa. Pero los medios de comunicación son cómplices de este régimen y es por eso que no tenemos ningún avance como sociedad hondureña.

El control que ejercen los grupos de poder sobre los medios de comunicación es perverso y realmente nos someten. La población en general no tiene acceso a los medios de comunicación de nivel nacional alternativos. Hay algunos esfuerzos pero que no son suficientes y lógicamente tienen mucho más llegada los grupos de poder que han controlado los medios por más de 100 años en este país.

Así que debemos de llamarnos a la reflexión como ciudadanos a nivel mundial sobre el tema del control, del papel que juegan los medios de comunicación, para someter a los pueblos, para criminalizarlos. Aquí normalizan lo que es malo como si fuera bueno y la lucha que hacemos como organizaciones sociales la satanizan. Tenemos un cerco mediático, estamos estigmatizados como organizaciones. Las organizaciones sociales estamos en la asfixia total por un régimen, a través de leyes a nivel judicial, y estigmatizados a nivel de la comunicacional.

Wendy, te agradecemos por el tiempo y te enviamos un fraternal abrazo.

Gracias. Nosotros hemos hecho seguimiento de todo lo que está pasando en Argentina, los asesinatos de líderes en la lucha por la tierra. Así que igualmente solidarizarnos. Creo que sólo la unidad, la organización y la resistencia de los pueblos pueden generar la esperanza de cambio. Si no nos unimos y no somos solidarios a nivel internacional, a nivel de nuestros pueblos, y no seguimos resistiendo ante estas políticas, poco o nada vamos a tener esperanza de que nuestras generaciones tengan nuevas oportunidades de vivir en países libres y en paz.

 

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