¿Quién se la roba toda?

Hasta el hartazgo llenaron minutos, horas y días de basura informativa en medios de comunicación sobre la corrupción K. Hay gente que argumenta que la administración “kirchnerista” se robó todo y por eso hay que avalar un programa neoliberal como el que aplicó la Alianza Cambiemos. La crisis, sin embargo, es evidente.

Es cierto que el manejo de los recursos públicos requiere de mecanismos de control y participación social, que hay situaciones de corrupción y que suceden en todos los gobiernos y a todo nivel, en eso no hay que ser hipócritas. Evidentemente Argentina tendrá que construir mecanismos de participación para que de ese trabajo colectivo se construyan derechos.

Sin embargo, el paquete de políticas económicas que llevó a cabo la Alianza Cambiemos desde el inicio de la gestión dio lugar a un proceso de saqueo, destrucción del aparato industrial, endeudamiento y pauperización de la población aplicando el libreto de políticas que les recetó el FMI, avalando los dictámenes y requisitos del imperio para pertenecer a la casta de países “serios”.

Luego del cachetazo electoral que se comió el oficialismo en las PASO, comenzó y se profundizó la política de tierra arrasada. La sangría de dólares en el Banco Central, la incapacidad de gestionar el Estado y someterlo a un endeudamiento explosivo tienen como consecuencias que esta gestión sí se robó todo, permitiendo la descapitalización de la economía de nuestro país.

El Banco Nación está en un situación muy grave producto de las políticas económicas que impulsó la Alianza Cambiemos, que lo desfinancia sistemáticamente. La semana pasada el banco asistía al gobierno nacional con más de 30 mil millones y ahora la gobernadora Vidal pretende pedir un préstamo por 6 mil millones de pesos para pagar los sueldos, porque quebró la provincia.

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Lo paradójico es que son las políticas de desregulación y favorecimiento de la especulación financiera las que generaron que en Argentina crezca el hambre y la pobreza, de la mano de un endeudamiento que no se tradujo en beneficios para el pueblo argentino, sino todo lo contrario: la libertad para saquear primó por sobre el derecho a la dignidad.

La imposibilidad para concretar un control de divisas acorde a los requerimientos de una economía bímonetaria como la argentina, demuestra que las políticas oficiales condujeron a que el saqueo sea exitoso.

Muchos y muchas compatriotas en estos días se agarraban la cabeza porque el país está transitando una nueva devaluación pre elecciones y según trascendidos se viene un recrudecimiento en la restricción de compra de dólares. Se habla que la restricción llegaría a 500 dólares como compra máxima.

El salario se licúa permanentemente con el aumento del dólar, que rápidamente es trasladado a precios y todo vuelve a subir de manera circular. Ayer el microcentro porteño estaba desbordado de camiones de caudales ¿Qué están esperando que suceda? Se repite la historia en la economía argentina: grandes jugadores se llenan los bolsillos de dinero mientras mucha gente pasa hambre. El gobierno y sus socios buscan justificar el ajuste y el sufrimiento del pueblo con los supuestos beneficios de aplicar el libreto neoliberal.

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