De cara al proceso electoral que tendrá lugar el 6 de diciembre en Venezuela, en los últimos meses comenzaron a olfatearse algunas rupturas en el Gran Polo Patriótico como frente de unidad. Sin ir más lejos, hace algunas semanas, el presidente Nicolás Maduro, durante una videoconferencia ante el Congreso Bolivariano de los Pueblos, utilizó el concepto de bloque histórico (acuñado por Antonio Gramsci), como línea central de su discurso, para referirse a la encrucijada nacional entre las presiones internacionales, la lucha contra la pandemia del Covid-19 y el escenario electoral venidero.
Llamo a la unión del bloque histórico de la revolución, de las bases de los partidos políticos, movimientos sociales, del Gran Polo Patriótico. Unión por encima de la diversidad y la dificultad, para preservar la independencia y la construcción del Socialismo del Siglo XXI. pic.twitter.com/pugHSj9QSD
La evocación de Maduro al concepto de Gramsci no es casual por el momento político que atraviesa el chavismo en relación a lo comentado con anterioridad. Y, a priori, la referencia no parece solamente indicar la necesidad de mantener el bloque político para ganar las elecciones, sino que también parece hacer referencia a la necesidad de relanzar, de alguna manera, los principios fundacionales del chavismo: ir a la disputa por el modelo, por la construcción de hegemonía.
El costado B del frente de unidad
Tanto el Partido Comunista de Venezuela como facciones de Patria Para Todos decidieron no participar del proceso electoral como aliados del Gran Polo Patriótico. En este sentido, observamos a un sector de la izquierda ofertando candidatos independientes e ignorando los llamados que el gobierno venezolano ha realizado para mantener la unidad y recuperar la Asamblea Nacional que perdió en 2015.
Cabe resaltar que durante cinco años, ese lugar le ha servido al antichavismo para conjurar el bloqueo contra venezuela, deslegitimar el resto de los poderes del estado y conspirar a favor de operaciones golpistas. Todo, obviamente, bajo la expresa tutela de Estados Unidos.
De cualquier manera, las posturas divisionistas con respecto al chavismo no son inéditas. En 2017, cuando Maduro convocó a una Asamblea Nacional Constituyente -el mismo año en el que también se celebraban elecciones para elegir gobernadores y alcaldes- el PCV, PPT y el Movimiento Electoral del Pueblo apoyaron, en las elecciones para la alcaldía de Caracas, la candidatura del ex ministro de Comercio Eduardio Samán en oposición a la candidata que proponía el Partido Socialista Unido de Venezuela, Erika Farías. Como en aquel entonces, un sector de la izquierda no supo estar a la altura y reconocer las complejidades del momento histórico.
El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) inscribió sus candidaturas, entre las cuales figuran las de les dirigentes Diosdado Cabello, Jorge Rodríguez, Cilia Flores, Iris Varela, entre otres. La lista incluyó a candidates de 9 partidos aliados, y en ese sentido, pese a las incertidumbres, el mapa interno ha quedado en gran parte aclarado. Esto no quiere decir que se calmen las aguas porque de seguro vendrán más sanciones y operaciones encubiertas.
La llave maestra
Con miras a estas pequeñas fracturas, y pensando en otras estrategias de cara a las elecciones del 6 de diciembre, el presidente Maduro firmó la semana pasada un decreto de indulto presidencial a 110 polítiques de la oposición. De esta manera el gobierno venezolano busca la reconciliación nacional y que se reencaucen todas las acciones de todos los actores por las vías constitucionales. La idea es que la situación pueda aprovecharse como oportunidad para que el próximo 6 de diciembre Venezuela pueda demostrar la solidez de su democracia.
La decisión no fue difícil de digerir para algunos sectores del chavismo, pero la jugada también es parte del cuadro de excepcionalidad política con el que lidia Venezuela. Y un dato no menor es que la Unión Europea aplaudió los indultos.
¿Y la oposición?
El decreto presidencial llegó en un momento donde se han multiplicado los desencuentros opositores respecto a qué hacer de cara al 6 de diciembre. Desde la casa blanca se estaba promoviendo una estrategia abstencionista, algo que a nivel nacional defendía y encarnaba Juan Guaidó, que cuelga de unos hilitos a punto de cortarse, pero que sigue siendo el hombre elegido por Washington.
Fuente: Agencia EFE
Esta estrategia tuvo un lindo revés cuando el dirigente opositor Henrique Capriles (quien peleó elecciones presidenciales frente a Chávez y a Maduro) anunció de manera pública que apostaría a las parlamentarias. Algunos se fueron sumando a sus intenciones, como Stalin Gonzalez, quien era parte del núcleo cercano a Guaidó y anunció su alejamiento del partido Un Nuevo Tiempo para apostar a la contienda electoral. Esos cambios de posición, insinuados con cierta anterioridad, vinieron a confirmar que una parte creciente de la oposición venezolana no solamente descree de la opción abstencionista, sino que ha tomado distancia de la estrategia diseñada desde Estados Unidos.
Esto no quiere decir que Estados Unidos ya no tenga estrategia. Hace algunos días, James Story, quien está a cargo de la embajada virtual de los Estados Unidos en Venezuela, realizó una transmisión en vivo con Guaidó para subrayar que lo van a seguir apoyando, aún después de las legislativas. En esta misma transmisión fue anunciado que Estados Unidos podría declarar a las Fuerzas de Acciones Especiales de Venezuela como una organización terrorista y pactar un acuerdo entre la DEA y Guaidó.
Aunque pareciera que el camino del asedio se va agotando, la postura de Estados Unidos se mantiene: Washington no va a reconocer las elecciones del 6 de diciembre, llama a mantenerse detrás de Guaidó y amenaza con nuevas sanciones económicas. Y pese a que habrá elecciones en noviembre para ver quién ocupará el sillón presidencial del Despacho Oval, la política de agresión constante no sufrirá demasiadas modificaciones.
En este sentido, el diálogo que comenzó a entablarse con la Unión Europea, organismo invitado por el gobierno a observar las elecciones del 6D, también representa estrategia del chavismo en la lucha por el rescate de la institucionalidad y la estabilidad política. Europa quería alejarse de la visión yanqui, intenta recuperar peso y quizás pueda aportar algo en la estabilización del camino democrático, para dejar con menos espacio a cualquier factor golpista.
Miranda Cerdá Campano
Nací en Chubut y milito porque no hay mejor manera de transformar el mundo. Soy hincha fanática de San Lorenzo y fundamentalista de la Vuelta a Boedo. Lloro por todo y no sé cómo explicarle a la gente lo mucho que me gusta la palta.
Desde que en 2009 las oligarquías hondureñas, en complicidad con el imperio norteamericano y sus lacayos, derrocaran a Mel Zelaya en Honduras, poco a poco se comenzaron a ver tipos de Golpes de Estado similares. La excusa era el descontento de unas anquilosadas estructuras de poder que ante el mínimo atisbo de cambio mostraban sus dientes.
Lo que a Zelaya le ocurrió por acordar cooperación en materia sanitaria con Cuba, a Lugo le pasó bajo la acusación de ser responsable de la masacre de Curuguaty en 2012. Algo parecido sucedería con Dilma Roussef, a quien se acusaría de algo habitual: cambiar recursos de un ministerio a otro para resolver determinadas situaciones según la consideración política del gobierno de turno.
En Argentina no estuvimos ajenos a tal tipo de operaciones. Aquí fue la muerte del fiscal Alberto Nisman, que desencadenaría el 18F: la acusación ferviente de que había sido asesinado por el kirchnerismo y la posterior conformación de la alianza entre el PRO, la UCR y la Coalición Cívica.
A ese escenario se sumaron las persecuciones y la utilización del Lawfare para perseguir a les líderes progresistas que habían sido gobierno hasta ese momento: Cristina Kirchner, Lula Da Silva, Fernando Lugo, Mel Zelaya, Rafael Correa y desde el año pasado Evo Morales.
En el último tiempo, previo a la aparición de la pandemia, los gobiernos neoliberales de Chile, Colombia, Ecuador y la dictadura en Bolivia, enfrentaban fuertes movilizaciones que reclamaban el fin de las políticas neoliberales. A estos gobiernos la pandemia les vino como anillo al dedo para “calmar” las aguas y sortear el mal momento. También les sirvió de excusa para pisar el acelerador e incrementar las políticas de saqueo, dado que “la calle” dejaba de ser un factor de preocupación, y de darse tenían la excusa perfecta para reprimirlas sin tapujos.
Ecuador y su (des)gobierno
En esta oportunidad interesaba analizar la situación de Ecuador. Un (des)gobierno encabezado por Lenín Moreno, supuesto sucesor de Rafael Correa y quien daría continuidad a la Revolución Ciudadana, pero que cual Caballo de Troya se recostó sobre los sectores concentrados de poder y replicó las políticas neoliberales que dictaban desde Washington.
Vuelta del FMI, despidos masivos en el sector público y en el privado, reducción de los presupuestos en salud y educación, privatizaciones de empresas del Estado, persecución política a quienes hasta antes de asumir habían sido sus compañeros de partido, destrucción de muchas áreas del Estado y ahora intentos de proscripción política a Correa.
Según afirman desde la Comunidad Eclesiástica de Base, “unos 800 millones de dólares se fugaron a los paraísos fiscales, unos 4.000 millones de dólares se perdonaron a los grandes deudores del SRI (Servicio de Rentas Internas). Por la liquidación de unos 330.000 puestos de trabajo y la rebaja del salario de los empleados y trabajadores, el desempleo llega a un 13% y el trabajo informal, a un 50%”.[1]
Precisamente, el ex presidente ecuatoriano es quien recientemente alertó sobre la ausencia del estado de derecho en su país. El ex mandatario señaló “en Ecuador se está destrozando el Estado de derecho mientras el mundo mira hacia otro lado“[2]. La denuncia viene a colación de que a último momento el CNE Ecuatoriano (que controla en su totalidad el gobierno de Moreno) se inventó unos cambios en el reglamento de inscripción para las fórmulas presidenciales.
Pero pese a que Correa cumplió con esas demandas de último momento, el sobrino del presidente Moreno (que es quien controla la inscripción de candidatos) recurrió a imitar a Forrest Gump y salió corriendo con tal de no dejar que el binomio de Centro Democrático pueda inscribirse.
El formulario de aceptación de mi candidatura firmado electrónicamente. La firma electrónica reúne los tres requisitos exigidos por el CNE: aceptación expresa, indelegable y personalísima. Telemáticamente estuvimos frente a un delegado del CNE y en las respectivas oficinas. pic.twitter.com/ZN2LWWlTu5
Todo indica que de presentarse el binomio Arauz-Correa, podrían arrebatar el control del Estado, hoy en manos de banqueros y del poder concentrado. Grupos de poder que durante el gobierno de Moreno -fundamentalmente durante la pandemia- se han enriquecido sustancialmente.
Números duros…
De acuerdo con el analista Jonathan Báez -utilizando un estudio comparativo viciado con muchos datos ausentes que agravarían la situación-, la apropiación del ingreso del decil más alto durante el 2020 ascendió al 48,41%, superando incluso la debacle financiera causada por los banqueros en el 2000. De igual manera la diferencia de apropiación de la renta entre el 10% más rico del país en comparación con el 40% más pobre, se elevó a 7 veces, casi duplicando la escandalosa cifra de 4 veces de comienzos de siglo[3].
Según una encuesta del CELAG publicada recientemente, la desaprobación del gobierno de Lenin Moreno alcanza un 83,4%, en tanto 9 de cada 10 ecuatorianes vio reducidos sus ingresos desde la llegada de la pandemia. A esto debe sumarse que casi el 50% afirmó haber tenido que endeudarse para afrontar sus gastos y 6 de cada 10 afirmó haber perdido su fuente laboral[4].
La situación de Ecuador, se puede describir de similar manera en Brasil, en Bolivia, en Chile, incluso en los EEUU. En todos estos casos, entre lo que queda de este año y el que viene, se vivirán procesos electorales de diversa índole.
Los desafíos electorales que se vienen
Se vienen las presidenciales en Bolivia (Octubre 2020), el plebiscito en Chile (Octubre 2020), las presidenciales en EEUU (noviembre 2020), municipales en Brasil (noviembre 2020), presidenciales en Ecuador (2021).
A este combo electoral hay que sumar las parlamentarias venezolanas en diciembre de este año y las argentinas en 2021. Momentos que sin dudas pueden profundizar las conducciones autoritarias actuales o revivir una región bajo la lógica de “La diplomacia de los pueblos“.
Coincidiendo con las afirmaciones de Javier Tolcachier -y como lo demuestra la experiencia Argentina- “más allá de la coyuntura presente, que presenta obstáculos a las aspiraciones comunes de felicidad, justicia, coherencia y unidad, entre otras, existen, como en cada bifurcación de la historia, opciones que recogen lo mejor del momento anterior y lo proyectan de manera renovada a la próxima fase de la evolución social”.
Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.
Las elecciones municipales en Uruguay, que eligen las máximas autoridades de los 19 departamentos (Intendentes y Juntas departamentales), se realizarán el 27 de setiembre. Serán los primeros comicios con protocolo contra el Covid-19. El centroizquierdista Frente Amplio va por el triunfo en Montevideo y Canelones departamento que, juntos, representan más de la mitad de la población del país.
La mayoría de las intendencias ya están prácticamente definidas (14 de 19). El Partido Nacional (líder de la coalición gobernante) obtendrá una gran votación en el interior del país, su bastión, donde el peso del ruralismo conservador es preponderante. Cabildo Abierto, el novel partido de ultraderecha puede dar sorpresa nuevamente en estos comicios e ir acumulando un caudal electoral que le dé cimientos de cara a las elecciones nacionales de 2024.
El Partido Colorado por su parte, pretende retener la intendencia de Rivera, al noreste de Uruguay, fronterizo con Brasil. Este partido que otrora fue nombrado “Partido-Estado” por haber logrado la mayoría de los gobiernos en la historia uruguaya, hoy avanza a paso lento pero firme hacia la que parece ser una existencia testimonial.
Luego de la debacle del 2002, en las elecciones donde resultó triunfante el Frente Amplio, el Partido Colorado obtuvo su peor votación histórica con apenas un 7%. Con los emergentes liderazgos de Pedro Bordaberry y posteriormente Ernesto Talvi, parecía que esta conformación política resurgía de las cenizas. Pero Talvi, su líder carismático, renunció a su cargo como Canciller y a toda actividad política.
¿Cuál es el futuro que le depara al Partido Colorado? Es incierto, no asoma la cabeza de nadie para su renovación y su actual Secretario General es el dos veces presidente, Julio María Sanguinetti, de 84 años.
Las intendencias que están en disputa son Rocha, Paysandú, Colonia, Río Negro y Florida. Según las encuestas de la consultora Opción, a pesar del final reñido, los intendentes oficialistas renovarán sus cargos por otro período. El caso más destacado es el de Yamandú Orsi en Canelones, el segundo departamento con mayor población. El frenteamplista en la última encuesta obtuvo un 65% de intención de voto frente al candidato del Partido Nacional con tan solo un 10%.
El oficialismo, compuesto por los cinco partidos que conforman la coalición multicolor que gobierna el país (Partido Nacional, Partido Colorado, Partido Independiente, Partido de la Gente y Cabildo Abierto), presentará en la mayoría de los departamentos distintos candidatos, según la correlación de fuerzas que tengan en cada territorio. El mapa departamental quedaría de la siguiente forma: Partido Nacional catorce intendencias, Frente Amplio cuatro y Partido Colorado una.
En el caso de Montevideo, la coalición derechista presentará candidatura única para tratar de desbancar al Frente Amplio, con 30 años consecutivos de victorias. Su candidata es Laura Raffo, economista, conferencista y panelista de televisión. Por muchos años fue analista en los medios de comunicación donde anunciaba inminentes crisis en la economía uruguaya que nunca sucedieron.
En los últimos días circuló en las redes un video de hace algunos años, donde a la salida de una conferencia analizaba el devenir de Argentina en tiempos del gopbiernjo neoliberal de Mauricio Macri. Una frase quedó resonando, auspiciando “el crecimiento que viene sosteniendo el gobierno de Macri”.
Laura Raffo es hija de Juan Carlos Raffo, quien fuera senador por el Partido Nacional y ministro de Transporte y Obras Públicas, quien estuvo involucrado en casos de coimas (sobernos) en el gobierno de Luis Alberto Lacalle (padre del actual presidente).en los años 90, Laura Raffo, que ha propuesto en más de una ocasión políticas que ya se vienen aplicando, presentándolas como novedad, persigue muy de lejos a los candidatos del Frente Amplio. Todas las encuestas dan entre 15 y 20% de diferencia.
A pesar de ello, el oficialismo pretende instalar la sensación de que la elección será renida. Uno de sus caballitos de batalla, es el argumento que el Frente Amplio gobierna hace treinta años y es hora de una renovación. Una actualización del eslogan de campaña presidencial ‘está bueno cambiar’. Dirigentes frenteamplistas rápidamente señalaron la contradicción de esta premisa, ya que en intendencias de otros departamentos el Partido Nacional gobierna hace más de treinta años.
¿Otra vez?
El Frente Amplio no logró los consensos necesarios para una candidatura única y vuelve a demostrar el paulatino deterioro de su unidad. Presentará tres candidatos a la Intendencia de Montevideo donde se expresan las tres corrientes que lo componen: Daniel Martinez, Álvaro Villar y Carolina Cosse.
Según las últimas encuestas, existe un empate técnico en 17 puntos para cada candidato. De igual manera, algunas encuestas han dado a Carolina Cosse encabezando la intención de voto y como posible vencedora de la interna frenteamplista.
Daniel Martinez, ex intendente y ex candidato a presidente es la cara de la derrota de las últimas elecciones, donde el Frente Amplio pretendía obtener su cuarto mandato consecutivo. Con un debate presidencial endeble y falta de carisma, Martínez fue el timonel de la pérdida del gobierno, junto con otros de la tripulación que aún no han hecho autocrítica.
Martínez había declarado que de perder se retiraría “a descansar con sus nietos”. Faltando a su palabra, volvió al ruedo con aprobación de su gestión por parte de los montevideanos pero con signo negativo de los trabajadores municipales de su propia intendencia. Representa la línea socialdemócrata del Frente Amplio, cuenta con el apoyo de los grupos Magnolia, Par, Plataforma, Liga Federal, Nuevo Espacio, Vertiente Artiguista, Asamblea Uruguay y el Partido Demócrata Cristiano.
Álvaro Villar es neurocirujano y fue director del Hospital Maciel. Una especie de outsider de la política, ya que como declaró “hace treinta años que no militaba, pero siempre fui frenteamplista.” Es el único de los tres candidatos que no hizo campaña en las elecciones del año pasado. Es el candidato con menos intención de voto aunque en las últimas encuestas se ha acercado a los otros dos.
En las últimas semanas ha sido blanco de ataques por denuncias de acoso sexual y laboral dentro de su gestión en el hospital. El stress de la campania y las acusaciones devinieron en un accidente cardíaco y ha suspendido momentáneamente su agenda.
Cuenta con el apoyo del Movimiento de Participación Popular (MPP, el sector de José Pepe Mujica), Fuerza Renovadora del ex presidente del Banco Central y senador Mario Bergara; y UNIR un grupo escindido del Partido Colorado que no integra la orgánica del Frente Amplio.
Carolina Cosse, ingeniera, actual senadora, exministra de Industria y expresidenta de la empresa estatal de telecomunicaciones Antel, ha desbancado en las últimas semanas a Daniel Martínez del primer puesto de intención de votos en las encuestas. Se perfila como la futura intendenta, pero nada está dicho.
Uno de esos síntomas es la virulencia con la que la derecha ataca a esta candidata y la necesidad de confrontar a Laura Raffo contra ella en cada ocasión que se le presente. Cosse salió segunda en la interna del Frente Amplio a las presidenciales. Martínez no la tuvo en cuenta como vicepresidenta y eligió, salteándose la línea orgánica, a otra candidata.
Hoy es el blanco predilecto de la derecha para lanzar sus dardos y se la cuestiona por sus gestiones en entes estatales. Cosse cuenta con el apoyo de los sectores del polo de izquierda dentro del Frente Amplio: Partido Comunista, Partido Socialista, Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) y Casa Grande.
Donde se pisa
Estas elecciones se dan en un contexto de caída del PBI, mayor desempleo y pobreza. El presupuesto proyectado por el gobierno nacional ya promete un ajuste feroz a las clases populares, mientras se le duplica el salario a director y gerentes de entes estatales. Cero presupuesto para la Universidad de la República y para la ley de combate a la violencia de género.
El partido de ultraderecha Cabildo Abierto negocia los votos del presupuesto nacional en el Parlamento, especulando con el desafuero de su líder, Guido Manini Ríos, por temas asociados a crímenes de lesa humanidad del pasado reciente. La calidad democrática empieza a deteriorarse en un país donde la impunidad del terrorismo de Estado hoy tiene un partido que la defiende en el parlamento..
Atravesamos una coyuntura de avance de las derechas en todo el continente, un reflujo de las izquierdas, sumado brújulas que no marcan el norte. Las intendencias de corte progresista, donde el Frente Amplio es el único que tiene chances de acceder, serán el escudo para paliar este embate neoliberal que apenas cumple un semestre de los diez que va a gobernar. La articulación con organizaciones sociales y referentes locales será fundamental para que los políticos no se distancien de la realidad.
Como dice un rapero: «por amor y por vicio…se convirtió en mi oficio.» La palabra se milita. Junto café con palabras para subsistir en este paréntesis, desde la periferia.
La violencia institucional se incrementó exponencialmente en los últimos meses. Según el informe de la Red Argentina por los Derechos Humanos y la Inclusión Social, solo en la provincia de Santiago del Estero se registraron 28 casos hasta el día de la fecha. Esos números no están vacíos, esos números tienen historia. Desde que comenzó el ASPO decenas de familias están luchando para que la Justicia haga caso a su nombre.
En los últimos días, el caso más conocido es el de Facundo Astudillo Castro en la provincia de Buenos Aires. Lamentablemente, hay muchos Facundos a lo largo y ancho del país.
Desde muertes en celdas a detenciones sin razón, la provincia de Santiago del Estero se convirtió en una de las regiones del país en donde la violencia institucional se vive a diario. Las medidas que las fuerzas de seguridad deben emplear para hacer cumplir el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) han creado un marco de impunidad y de poder que se concentra en un uniformado y su arma en mano.
El aislamiento en la provincia
Al día de la fecha, en la provincia de Santiago del Estero, se registra un total de 1.154 infectados por COVID-19 y 13 muertos. La provincia sigue manteniendo el ASPO como forma de evitar la propagación del virus, sin embargo, las fuerzas de seguridad tienen una percepción de hacer cumplir el aislamiento muy distinta a la que debería ser bajo el ojo de la ley.
La provincia tiene restricciones de horarios y de días para circular libremente por las calles. Se puede circular hasta las 18 horas los días de semana y los fines de semana y feriados hasta las 15 horas; no se contemplan las excepciones que rigen a nivel nacional, como el poder salir a comprar alimentos. Esta medida da paso libre a la detención de tode aquel que la incumpla: estas suelen durar 12 horas o más y cuentan con multas que van desde los mil hasta los 70 mil pesos. Les vecines compararon a la restricción con un toque de queda.
Otro escenario es el del “escrache” que realiza la policía a les detenides. Muestran sus rostros y nombres a través de videos filmados sin el consentimiento de las personas y se difunden en forma de intimidación al resto de habitantes del lugar, se apela al generar miedo con un discurso sumamente punitivista y hasta cínico, en el sentido de que el mensaje se transforma en una amenaza directa a la población.
Y si mencionamos la situación de hacinamiento dentro de las comisarías nos encontramos con cientos de problemas más. No existen ni el distanciamiento social ni las medidas sanitarias correspondientes a la crisis sociosanitaria que estamos viviendo.
Casos de violencia institucional
Repasemos algunos de los casos de violencia institucional registrados por Amnistía Internacional y por la Red Argentina por los Derechos Humanos y la Inclusión Social:
Tal vez el más conocido fue el de Mauro Ezequiel Coronel. Mauro fue denunciado el 5 de mayo por un vecino que lo acusó de violencia de género, lo detuvieron en su casa y lo trasladaron a la Comisaría Décima. Allí fue torturado, brutalmente golpeado y atado a un poste afuera de la comisaría. Cuando su madre se dirigió a la comisaría, escuchó los gritos de su hijo mientras lo golpeaban. Esa misma noche lo ingresaron al Hospital regional sin notificárselo a su familia. Mauro falleció cuatro días después. El informe médico habría comprobado que existían lesiones en las vías respiratorias. Amnistía Internacional solicitó información a las autoridades provinciales.
El 25 de marzo, un vecino que entregaba elementos de higiene fue detenido y golpeado por las fuerzas de seguridad. Pese a que el médico policial no registró lesiones, éstas fueron verificadas y registradas por facultativos del hospital posteriormente.
Días después, el 28 de marzo, un matrimonio responsable de un merendero fue detenido mientras retiraban mercadería, a pesar de contar con permiso de circulación. Les secuestraron su moto y sufrieron violencia física y psicológica. Finalmente los liberaron a nueve kilómetros de su casa.
El 23 de abril, Jorge Ricardo Villa salió de su casa en la capital de Santiago del Estero. Al regresar, lo interceptaron entre 10 y 15 policías motorizados en un operativo singular y le dijeron que había cometido el delito de violar la cuarentena; acto seguido, lo llevaron a la comisaría. Allí lo esposaron junto a otros 15 detenidos por supuestamente haber violado la cuarentena. Luego lo trasladaron, con una mochila o un objeto pesado sobre su cabeza para que no viese ningún rostro, a la cárcel Fandet, conocida por las condiciones precarias en las que está y las prácticas policiales que rememoran los centros clandestinos de la dictadura militar. Jorge manifestó que allí lo desnudaron completamente, lo humillaron y lo vejaron.
El 19 de agosto, un cadete de mensajería circulaba finalizando su día laboral en el límite del horario permitido. A pesar de mostrar que tenía todo en regla, cinco policías lo detuvieron y se le tiraron encima, pisándole la espalda, la cabeza y sosteniéndole las manos. El hecho se constató por un video filmado por vecinos de la zona.
En Loreto, Mario Lobos, de 73 años, fue aislado en un centro para aislamiento por COVID-19 por ser un caso sospechoso. Sin embargo, por su edad, debería haber sido aislado en su domicilio particular por ser paciente de riesgo. Presentó cuadros de hipertensión en el centro y la atención médica fue tardía y precaria: se quejó junto a otros ciudadanos aislados en el mismo lugar ante el intendente, quien finalmente lo denunció por amenazas. Fue trasladado junto a otros ciudadanos a la capital de la provincia para prestar declaración al Liceo de Policía y allí fueron desnudados y sometidos a humillaciones.
Casos como estos hay muchos, desde perseguimiento por redes sociales a detención de trabajadores esenciales exceptuados del ASPO, pasando por maltrato en comisarías, hasta asesinatos. El escenario de terror que se vive en la provincia es comparado por vecinos con la última dictadura militar que azotó a nuestro país.
¿De dónde surge tal impunidad?
Las fuerzas de seguridad dependientes del Ministerio de Seguridad de la Nación y de las diferentes jurisdicciones son las encargadas de velar por el efectivo cumplimiento del ASPO. Siempre teniendo en cuenta que su accionar debe respetar los procedimientos enmarcados en los Derechos Humanos.
Las medidas de seguridad por el COVID-19 no son excusa para un uso excesivo de la fuerza. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) puntualizó la necesidad de “garantizar que no se realicen detenciones arbitrarias durante la vigencia de estados de emergencia o restricciones a la circulación de las personas, y que toda detención cuente con el debido control judicial, de conformidad con los estándares”.
El artículo 3 del Decreto 297/2020 estableció controles permanentes en rutas, vías y espacios públicos, accesos y demás lugares estratégicos a cargo del Ministerio de Seguridad de la Nación, en coordinación con las jurisdicciones provinciales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En el Artículo 4 se dispuso el procedimiento a seguir en caso de confirmar una infracción al ASPO: se debe hacer cesar la conducta infractora y dar accionar a la autoridad competente dentro del marco de los artículos 205, 239 y concordantes del Código Penal.
Por lo que, el accionar de las fuerzas de seguridad debe ser dirigirse a la persona que circula sin autorización y garantizar que retorne a su hogar para cumplir con lo debido. Pero eso no vemos en las calles, o por lo menos no en barrios de extrema vulnerabilidad y pobreza.
Como establece el derecho internacional de los derechos humanos, “todo uso de la fuerza por el personal de las fuerzas de seguridad debe ser excepcional y usado como último recurso y debe cumplir las obligaciones internacionales contraídas por el Estado en materia de derechos humanos”. Estas son la obligación de respetar y proteger el derecho a la vida, a la integridad física, a la dignidad y a la seguridad de la persona.
Para que se emplee el uso de las fuerzas legítimamente se deben cumplir cuatro requisitos:
El principio de legalidad: el uso de la fuerza debe estar suficientemente fundamentado y debe estar al servicio de un objetivo legítimo preestablecido normativamente.
El principio de necesidad: las fuerzas de seguridad deben utilizar medios no violentos antes de recurrir al uso de la fuerza y de armas de fuego, estas se deben usar sólo cuando otros medios resulten ineficaces o no garanticen el resultado previsto.
El principio de proporcionalidad: cuando el uso de la fuerza sea inevitable, las fuerzas de seguridad deben actuar con moderación y en proporción a la gravedad del delito y al objetivo legítimo que se persiga; si el daño excede el objetivo el uso de la fuerza, debe cesar y expresa “el principio de que el fin no justifica todos los medios”.
Y, por último, la rendición de cuentas: ésta se logra mediante un sistema de controles y equilibrios que permite la evaluación sobre toda actividad llevada a cabo por las fuerzas de seguridad para analizar si se cumple con los estándares mencionados y las normativas vigentes. Estos mecanismos, que involucran al poder judicial, al poder legislativo, al poder ejecutivo y a la sociedad civil son: hacer rendir cuentas a los posibles responsables de violaciones de derechos humanos y proporcionar reparación e indemnización a las víctimas; prevenir futuras violaciones a los derechos humanos; mejorar la labor del organismo encargado de hacer cumplir la ley.
Vemos constantemente cómo estos principios son violados y llevan al maltrato o incluso muerte de les detenides.
Nunca más
En nuestro país el concepto de “Derechos Humanos” tienen un peso especial. Los crímenes de lesa humanidad durante en la última dictadura militar son seguidos de reclamos por memoria, verdad y justicia por todes les desaparecides. El estar presenciando escenas similares a la de esas épocas genera pánico en les santiagueñes y en el resto del país, porque se supone que hay discusiones dadas y cuentas saldadas.
Es necesario que el Nunca Más lo sea de verdad. El imaginario social punitivista, que sigue creyendo en el poder ordenador de la policía y la represión, no es la solución y se ve evidenciado en las discusiones que se dan hoy en día en distintas instituciones y movimientos sociales. No es suficiente sancionar la violencia policial para erradicar el conflicto, se deben poner en discusión las estructuras institucionales y sociales que crean las condiciones para que este tipo de prácticas se sigan perpetuando.
Es una deuda de la democracia que las fuerzas de seguridad dejen de llevarse vidas.
Soy hija de los vientos patagónicos. Compañera (in)esperada de la militancia para la liberación. Entusiasta del puño y la letra. Lo personal es político, el periodismo también.
El pasado domingo, el país y el mundo fueron testigos de una nueva campaña de lanzamiento de un satélite argentino, siendo este el sexto satélite de observación construido en el país por la CONAE y el octavo fabricado por la empresa estatal Investigaciones Aplicadas (INVAP). Constituyéndose como un hito en nuestra (no tan) joven historia espacial, ya que se trata de la primera constelación satelital operada por el país. Y que junto con cuatro satélites italianos conforman el Sistema Italo-Argentino de satélites para la gestión de emergencias (SIASGE).
En la presente nota se presentarán algunos de los mayores logros y desafíos de esta misión. Además de anticipar los futuros proyectos estratégicos, que ya se están pensando o ejecutando desde el Estado.
SAOCOM: El valor del trabajo en equipo
Satélite Argentino de Observación COn Microondas (SAOCOM), es un proyecto cuyos orígenes se remontan a 1998, pero fue ejecutado recién a partir del 2007. Era una misión muy adelantada para su época y el contexto del país. Sin embargo, desde la CONAE se buscó esa estratégica vinculación con el INVAP (empresa estatal rionegrina de alta tecnología), en conjunto con la Comisión de Energía Atómica (CNEA) y más de 80 pequeñas empresas tecnológicas.
INVAP fue la encargada del diseño, fabricación, integración y ensayos de la plataforma y la electrónica principal del Radar, siendo la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) responsable del diseño, fabricación e integración de la antena radar, y test del instrumento principal: el Radar de Apertura Sintética (SAR por sus siglas en inglés) que opera en Banda L, un enorme instrumento compuesto por 7 paneles y que tiene un tamaño de 35 metros cuadrados. Mientras, la CNEA diseñó y construyó el conjunto de paneles solares encargados de cargar las baterías y mantener “viva” a esta mole de tres toneladas de peso.
Una solución en busca de problemas: utilidades, beneficios y Spin-off poco conocidos de la misión SAOCOM
Numerosos artículos periodísticos y portales de información académica nos han presentado el porqué de esta misión, cómo se piensa utilizar las imágenes obtenidas por los Saocom para fortalecer la agricultura, y han brindado información muy valiosa para lxs productores, además del estudio, manejo y prevención de catástrofes naturales como las inundaciones. Pero todo esto es solo la carta de presentación de la Misión. Mucho se habló de que “Argentina está entre los diez países capaces de ejecutar una misión satelital de esta envergadura”, cuando yendo más al hueso del asunto, solo son dos países los que operan satélites equipados con Radar SAR en banda L: Japón y Argentina.
Lxs nipones cuentan también con dos satélites (ALOS Daichi I y II) y se refieren a ellos como “una solución en busca de problemas” debido a las múltiples utilidades que se les han descubierto una vez puestos en órbita y trabajando. Por ejemplo, en dicho país insular, plagado de montañas y colinas inestables, el primer Alos detectó un inminente deslave (desmoronamiento de tierra por acción del agua) y permitió evacuar a tiempo a una pequeña ciudad japonesa de montaña antes que la tapara el barro. Y el segundo hace tareas parecidas, pero además monitorea la navegación extranjera en aguas militarmente calientes. Una nave chica podrá evadirlo, pero el Alos II detecta su estela.
Pero, ¿de qué se trata este aparato llamado SAR? Es una antena de radar que funciona con tecnología de apertura sintética; una revolución tecnológica en la industria radarística: desarrollarlo fue para la Argentina el equivalente de aprender montañismo tomando la primera clase en el Everest, por la complejidad de la misión. Todo lo hecho después fue un desafío menor, y a partir de entonces INVAP se ha capacitado en la fabricación y repotenciado de diferentes tipos de radares, desde meteorológicos, aeroportuarios y aparatos de largo alcance, para usos militares.
De esta manera, se constituye como un ahorro muy importante en la adquisición de estos medios que, de otro modo, serían importados. Así es que al día de hoy, la empresa rionegrina ha diseñado y fabricado más de 100 radares de distintas categorías, y entre sus principales clientes se encuentra el Estado, a través de las Fuerzas Armadas, Aerolíneas Argentinas y las empresas nacionales de Navegación Aérea.
Países tan dispares como Bolivia y Croacia ya han mostrado interés en estos aparatos. En un país con problemas de deuda y en donde faltan divisas, las exportaciones de estos productos tecnológicos de muy alto valor agregado podrían ser útiles para darle unos paletazos de cardioversor a un PBI que además está fuertemente golpeado por la pandemia.
Radar primario 3D, denominado RPA-240, de uso militar para vigilancia aérea de fronteras, fabricado por INVAP. Su desarrollo se dió a partir del Spin-off y el conocimiento adquirido a partir de la misión SAOCOM
SAOCOM 1B, ¿el segundo y el último? ¿Podríamos lanzarlos desde Argentina?
Si hubiéramos ido a sacar fotos a la famosa Sala limpia de INVAP en el año 2011, hubiéramos obtenido una imagen del momento histórico donde había tres satélites en construcción al mismo tiempo (Sac-D Aquarius, ARSAT-1, ARSAT-2). Si de ahí viajamos al 2015 hubiéramos visto algo similar (pero con el ARSAT-2, SAOCOM 1A y 1B).
Sin embargo, si vemos la Sala limpia, luego de que el SAOCOM 1B partiera hacia Cabo Cañaveral, nos encontramos con que no hay ningún satélite en construcción, fruto de los cuatro años de políticas destructivas del gobierno de Mauricio Macri.
Hace algunas semanas, personal de la CoNAE estuvo presente en el Congreso durante el trabajo de la comisión de Ciencia y Tecnología. Entre ellxs expuso el Físico Conrado Varotto (histórico fundador de INVAP, presidente de la CoNAE desde su fundación y hoy asesor del organismo). Durante su exposición dejó entrever que se tiene proyectada una continuación del Proyecto SAOCOM -los denominados SAOCOM 2-, además de que ya se estaba firmando un acuerdo con Italia por el “SIASGE II” y que tenían en mente varias innovaciones de cara al proyecto.
Quizá la más destacable fue el cambio de diseño: en lugar de una arquitectura monolítica de un gigantesco satélite de 3 toneladas como sus predecesores, SAOCOM 2 estaría pensado desde la arquitectura segmentada, una serie de tecnologías en desarrollo muy prometedoras que permitirían que, en lugar de enviar un único satélite grande, pesado, más costoso para mandar al espacio e irreparable si falla, se enviarán muchos satélites más pequeños que hagan tareas específicas y que estén conectados entre sí, lo que abarata los costos de lanzamiento y permite que, llegado el caso de que uno de ellos falle o se vuelva obsoleto, pueda ser reemplazado con facilidad.
El corazón del proyecto de arquitectura segmentada es el Plan Nacional de Acceso al Espacio, por el cual se tiene planeado lanzar nuestros satélites desde Argentina, evitando gastos, complicaciones logísticas que impliquen el viaje y los tan previsibles retrasos, que sufrimos por ejemplo con el Último Saocom 1b, cuando por antojo de la Fuerza Aérea Norteamericana nos patearon el lanzamiento de julio a agosto, debido a que consideraban otros lanzamientos “prioritarios”.
El Plan de Acceso al Espacio es llevado a cabo por la CoNAE y una empresa contratista estatal llamada Vehículo Espacial Nueva Generación (VENG SA). Para ello están diseñando una serie de cohetes, denominados Tronador II y Tronador III, que podrían ser capaces de poner en órbita satélites de hasta 700 kg de peso. Como un paso previo, y para validar las tecnologías necesarias para dichos cohetes sin grandes costos, se está trabajando en el desarrollo de un vector más pequeño, denominado VLE, que tendría la capacidad de llevar al espacio cargas útiles de hasta 75 kg. Se espera que hacia fines de 2022 este último sea probado, y posterior a un período de 1 o 2 años, el Tronador III estaría despegando desde una base muy cercana a Bahía Blanca.
Render de la futura base de lanzamientos espaciales del país, el Centro Espacial Manuel Belgrano, Abajo se muestra su estado de avance hasta el 2017. Abajo a la izquierda se ve al vehículo experimental Vex 5a siendo ensayado en Pipinas, Buenos Aires.
Agenda regional y soberanía satelital, los otros proyectos de CoNAE/ARSAT
En junio de este año nos enteramos de la decisión interministerial de retomar el proyecto Pampa Azul, abandonado por la anterior gestión. Dicho proyecto, orientado al estudio del Mar Argentino, su biósfera y sus bienes comunes, también tiene una pata espacial: se tenía pensado construir un satélite que estudie el mar así como los SAOCOM estudian las masas continentales. Este satélite es el SABIA-MAR 1, el cual está en una etapa previa a su fabricación y se tiene pensado ponerlo en órbita en el año 2023, siendo las imágenes obtenidas un instrumento clave para el proyecto Pampa Azul, ya que estará orientado hacia el estudio del color/naturaleza de los océanos, principalmente del Mar Argentino.
Otro proyecto que en un futuro cercano podría ser una realidad es la construcción de un satélite meteorológico latinoamericano, que hoy no existe y por ello nos vemos obligadxs a tercerizar este servicio mediante satélites norteamericanos. Por ende, nuestros pronósticos son menos precisos que en el Hemisferio Norte, e inestables, dado que en época de huracanes ese país deja de brindarnos el servicio por encontrarse sus aparatos trabajando prioritariamente en su territorio. Esta idea nace de una reunión entre representantes de las distintas agencias espaciales de Latinoamérica, con el objetivo de diagramar agendas en conjunto. La construcción del satélite estaría a cargo de Argentina, por ser el país con mayor desarrollo en el sector, y estaría financiada por el Banco interamericano de Desarrollo (BID).
Por último, no podemos omitir a otro de los grandes actores de la política espacial nacional de los últimos años, la empresa estatal de telecomunicaciones ARSAT. Durante 2016 se tenía pensado construir el tercer satélite de la flota geoestacionaria nacional, pero (otra vez) el gobierno de Cambiemos se encargó de cancelarlo.
Este año se retomó, ya no el ARSAT 3, sino el SG-1 (Segunda Generación 1) por la innovación que significa: tendrá un rendimiento muy superior a sus antecesores y solo la mitad de su peso, lo que reducirá enormemente el costo de lanzamiento. El año pasado se firmó un convenio de colaboración con la empresa turca TAI para construir una flota de estos satélites para ofrecer señal no solo a nuestros países, sino con vistas a exportar, lo que podría constituir un verdadero hito en nuestra industria.
Render del Satélite de observación Sabia Mar-1 y Posible aspecto del Satélite de telecomunicaciones ARSAT SG-1. Ambos a lanzarse en 2023.
ARSAT SG-1 va a ser el primero de la flota en poder brindar servicio de internet de calidad a la totalidad de pueblos y ciudades pequeñas del país donde no llega la red de fibra Óptica, por lo que aportará a la federalización del país, y a la generación de oportunidades para aquellxs que hoy en día carecen de un servicio básico. En la lucha por democratizar un mercado que hoy en día está monopolizado por unas pocas empresas, sin dudas, el SG-1 será un gran aporte.
Por cuatro años hemos tenido un presidente que públicamente ha dicho que “lanzar un satélite era igual que lanzar una heladera al espacio”, desde una posible ignorancia, pero más probable afición por la dependencia. Albert Einstein en su momento dijo: “Las grandes naciones del mañana serán naciones del conocimiento, y sólo serán exitosos los pueblos que entiendan cómo generar conocimientos y cómo protegerlos”, y eso los países desarrollados lo saben bien. Nunca una tecnología sensible y de potencial uso dual, como la tecnología satelital, va a ser intercambiada entre países como dicta el libre mercado que algunxs persisten en instalar.
Lo que denominamos soberanía satelital no es otra cosa que la autodeterminación de contar con medios para poder estudiar, conocer y proteger nuestro territorio, además de generar y potenciar nuestras comunicaciones, etc. Eso sin contar los innumerables beneficios que se “derraman” al sistema productivo fruto de las investigaciones y desarrollos en materia espacial.
Hoy en día vemos con mucho orgullo que estos temas sean visibles y de interés público cada vez más marcado: es parte de una batalla cultural contra aquellas expresiones cuyo discurso se basa en demonizar al Estado, considerando a la salud, educación y ciencia como un gasto; utilizandolas como variable de ajuste económico, alejándonos de nuestro horizonte de soberanía. Después de años de organización popular, y mucho trabajo para alcanzar un frente de unidad, hoy vemos a un gobierno con los guantes bien puestos.
Stefano Zanazzi
Estudiante de Geología y Peronista. Aunque identificado con las ciencias naturales, en realidad soy un acumulador de datos y memorias sobre las muchas cosas que me interesan, un abanico muy amplio que abarca desde aprender historia, geografía y política, hasta tecnología y actualidad satelital y nuclear. Odio caerle mal innecesariamente a otras personas, excepto a lxs gorilas.
En uno de sus excelentes cuentos de terror, el escritor norteamericano Howard Phillips Lovecraft, utiliza la absurda teoría de un excéntrico fisco alemán, que ponía al tiempo y al espacio como cuestiones relativas, y escribe un relato en el cual el protagonista descubre que es posible moverse a través del espacio y el tiempo a cualquiera de los cientos de miles de líneas temporales existentes. ¿Existirá una línea temporal en donde una abstemia Patricia Bullrich hace gala de su capacidad intelectual para criticar al oficialismo? ¿O tal vez alguna en donde un para nada senil cabezón Duhalde este realizando agudas observaciones de la actualidad política Argentina?
La clave de cualquier análisis político es la perspectiva, ya que para poder entender cualquier cuestión medianamente compleja es necesario, en primera instancia, tomar cierta distancia de lo que sea que se quiera analizar. Por eso, primero es necesario mirar el panorama internacional y después sí, adentrarse en los confusos corredizos de la, por momentos absurda, realidad política nacional.
El convulsionado clima internacional
La pandemia del Covid-19 funcionó como catalizador del proceso global de contracción del reinado norteamericano, situando a China como el nuevo centro económico global. Esto da como resultado un convulsionado panorama de poder multipolar, en dónde no hay que confundir retirada con muerte. El imperio yankee está comenzando a retroceder en ciertas partes del globo ante el poder creciente de Rusia y China (el nuevo centro del poder internacional), pero no por eso deja de tener todo el poder y la influencia que más de 70 años al frente de la hegemonía global le dieron.
Este proceso de retirada estadounidense ocurre en un marco de fuerte crisis económico-social: la peor crisis económica de la historia, después del crack del 30, se mezcla con una explosión social después de que serios casos de violencia institucional despertaran la furia de una comunidad negra que es víctima de segregación racial desde hace más de doscientos años. La violencia del estallido social se ve potenciada por un Donald Trump que polariza su discurso y utiliza fuerzas represivas para cazar manifestantes, al tiempo que el extremismo blanco sale armado a las calles.
Dentro de este cóctel de muerte y destrucción que se está tomando de un saque un agotado tío Sam, se están desarrollando las campañas presidenciales que culminarán en la elección del 3 de noviembre. Si bien se afirma erróneamente que el bipartidismo clásico entre Demócratas y Republicanos está más polarizado que nunca, tal y como afirma el sociólogo puertorriqueño Ramón Grosfoguel, en su escrito titulado “8 tesis sobre el imperialismo estadounidense y las luchas antiimperialistas”, tanto Joe Biden como Donald Trump lo único que tienen por objetivo es sostener a una élite blanca al frente de una porción del deep state.
Por un lado, los Demócratas, explica Grosfoguel, buscan una segregación disfrazada de multiculturalidad en dónde se le dan espacios a la comunidad hispana o afrodescendiente pero que no dejan de ser posiciones de poder. Un claro ejemplo es cómo la presidencia de Barack Obama, el primer presidente negro de la historia, estuvo lejos de modificar algún rasgo estructural en la sociedad norteamericana. Sin ir más lejos, la narrativa y las políticas exteriores de George Bush hijo fueron sostenidas y potenciadas. Lo que afirma también una cuestión sabida por todes y es que dentro del esquema de poder yankee, el rol del presidente es secundario.
Por otro lado, los Republicanos reforzaron su discurso supremacista y tienen como cabeza del partido a un Donald Trump que pensó “¿Cómo salgo de este pozo? ¡Ya sé! Cavando”, y salió a profundizar la grieta racial que azota a su país. Como si no tuviera suficiente con ser el epicentro de muertes por la pandemia o con ostentar la mayor cifra de desempleo después de la gran depresión, con 50 millones de desempleados, al tipo se le ocurre tratar de terroristas a los manifestantes y cuestionar los reclamos por violencia institucional. En este contexto de arenga al extremismo, es que salen cientos de blancos, lobotomizados por un discurso enajenante, con armas de guerra a apoyar a las fuerzas policiales.
Es con este panorama que EEUU se encuentra en retirada, después de una década de fracasos, en la zona de Medio Oriente, principalmente en Irak, Afganistán y Siria en dónde no pudo cosechar ninguna victoria y debió ceder ante la poderosa presencia rusa. Lo que trae como consecuencia este movimiento de fichas en el tablero internacional es que el imperio norteamericano vuelva su vista a su zona de influencia por excelencia, Nuestra América. Por lo que buscará asegurar su dominio en la región, bajo la amenaza que suponen Rusia y China: el libreto es siempre el mismo apoyar mediante Ongs a las derechas cipayas regionales y en el caso de que estas no tengan posibilidad de disputa en su respectivo país recurrir a golpes blandos como los de Brasil o Bolivia.
El oscuro laberinto de la política nacional
El gobierno de les Fernández se enfrenta a un panorama por demás complejo y desalentador, sin embargo, esta semana se ratificó el acuerdo con el 99% de los tenedores de bonos, demostrando que la estrategia presentada por Martín Guzmán fue brillante por dónde se la mire. La reestructuración de la deuda limpia el horizonte financiero del país hasta el 2023 y le da la posibilidad de planear una política de desarrollo económico, que a mediano plazo va a servir para amortiguar el daño hecho por la pandemia y por cuatro años de gestión macrista.
Si bien las negociaciones oficiales con el Fondo Monetario Internacional aún no comienzan, el ministro de Economía advierte que puede llegar a durar como mínimo seis meses ya que el primer vencimiento es en el mes de marzo. Independientemente de ello, todos saben que el desembolso realizado por el organismo internacional tuvo como único fin sostener al hijo inepto de Franco Macri en el poder, hecho afirmado por Mauricio Claver, uno de los asesores más importante del presidente de los Estados Unidos en una conferencia de prensa.
Esto inclina la balanza en favor de Argentina a la hora de comenzar las negociaciones; incluso, desde el Gobierno nacional, lo que se va a proponer en lo que respecta a la variable de ajuste, es que en lugar de ser les más vulnerables les que paguen la campaña de Juntos por el Cambio, la receta que tanto excita al fondo, sean los más ricos. El impuesto a la riqueza va direccionado en ese sentido, en poder financiar al Estado sacándole un poco, un poco de verdad, a las 12 mil personas más ricas del país. ¿Esto es marxismo? ¿Alguna de las variantes del temido Comunismo? No, nada más alejado.
En ese sentido, hay que destacar que el impuesto empieza a cobrarse a partir de los 200 millones de pesos y que a partir de ese monto va en aumento progresivo cada 100 millones. La particularidad de la medida está en que en caso de que los empresarios tengan patrimonio en el exterior deberán pagar un 50% extra, monto que se suspende en caso de que decidan repatriar el dinero.
Además, de la guita que se va a sacar de este aporte extraordinario, gran parte irá destinada a seguir apoyando al sistema de salud con la compra de insumos y equipamiento que permita la apertura de más camas. Un 20% será destinado a brindar subsidios a pequeñas y medianas empresas para poder comenzar a incentivar la generación de empleo, al tiempo que a través de créditos e incentivos se posibilitará a emprender o retomar la actividad económica. Por último, está previsto que una parte de ese dinero vaya destinado al sistema educativo, sobre todo direccionado hacia becas, como el progresar, para poder evitar la deserción y amortizar el golpe sufrido por el sector durante la pandemia.
Por otro lado, la otra apuesta fuerte de Alberto es poder disputar la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), promoviendo como candidato al secretario de Asuntos Estratégicos de la Argentina, Gustavo Béliz, alguien muy cercano al presidente. En la vereda de enfrente, está EEUU que, con el afán de asegurar su influencia en la región, propone al cubano exiliado y uno de sus principales asesores Mauricio Claver Carone. La importancia del puesto, es disponer de nada más y nada menos que 100 mil millones de dólares para apoyar proyectos que busquen reducir la pobreza, la desigualdad o prestar apoyo financiero.
En relación a esto, la principal estrategia de Fernández es la solicitud de que las elecciones, previstas para el 12 y el 13 de septiembre se pospongan para el año entrante, buscando de esta manera que ocurran luego de las elecciones norteamericanas, anhelando un fracaso de Trump. En caso de que así suceda, Joe Biden no tendrá intenciones de pujar para lograr que el primer norteamericano en la historia se haga con la presidencia del banco. El principal acierto del gobierno nacional, fue aliarse con el gobierno mexicano de López Obrador, consiguiendo luego que avalen su pedido Chile, Costa Rica y la Unión Europea, que representan un 30% de los votos necesarios. Más allá de eso, dada la correlación de fuerzas, es bastante difícil que se le pueda torcer el brazo a los norteamericanos o a los EEUU.
Finalmente, otra de las iniciativas del gobierno está en la reforma judicial, prometida en campaña, que busca, entre otras cosas, descentralizar el poder de los juzgados de los Tribunales de Comodoro Py. Allí recaen, sobre doce jueces, las principales causas de corrupción, lavado de dinero, trata de personas, etc. El objetivo de esta reforma es poder visibilizar los entramados de corrupción dentro del poder judicial, utilizados como punta de lanza en el avance de la derecha en el Cono Sur, y poder poner en discusión diferentes formas que le retornen la seriedad y la independencia del poder político que necesita. Sólo hay que mencionar, por ejemplo, que todas, absolutamente todas las causas sorteadas entre diez jueces contra Cristina Fernández en esos tribunales, cayeron sobre Claudio Bonadio.
A todo esto, la oposición pone el grito en el cielo y en conjunto con una violenta campaña en los monopolios informativos, confecciona un discurso en dónde tilda de autoritario a un oficialismo que propone, nada más y nada menos, el debate a través de las distintas cámaras. De hecho, la legisladora porteña por el Frente de Todos, Lucía Cámpora, expuso, en un par de tweets, el doble discurso de Cambiemos: mientras se oponen a sesionar de manera virtual y hablan de falta de garantías, la legislatura porteña funciona con el mismo método que ellos discuten. Incluso, argumentan que de manera remota no se pueden discutir reformas en la justicia, cuando desde Cambiemos se propuso y aprobó en la ciudad de Buenos Aires (bajo ese método) la reforma del Consejo de la Magistratura.
Queda claro que la verdad o incluso la realidad quedan en segundo plano en la estrategia discursiva opositora, y que a lo que apuntan es a desgastar al gobierno de la manera que sea. Lo más preocupante, es la falta de aceptación de las reglas propias del juego democrático, llegando a la bajeza de difundir el teléfono del presidente de la Cámara de Diputados Sergio Massa y el de su mujer Malena Galmarini, a quienes les llegaron todo tipo de amenazas e incluso varios mensajes que reivindicaban al terrorismo de estado de los años 70.
Por último, hay que destacar que Juntos por el Cambio intenta hacer pie ante la falta de un arco narrativo serio que le permita oponerse a las medidas del gobierno. En primera instancia, es necesario resaltar el lamentable papel que jugaron está semana oponiéndose a que la Cámara de Diputados sesiones de manera mixta, con el único fin de que no se traten los proyectos que ellos no aprueban. Lo que más deja en evidencia esta actitud es la falta de propuestas y la negación a aceptar las reglas de la democracia, en dónde, aunque no les guste, gobiernan las mayorías. Esto último, y sin citar a Duhalde, puede representar un peligro en sí mismo.
Nicolás De La Iglesia
Existencialista. La cuestión del «ser» me parece inabordable. El humor es mi bálsamo, la tabla con que surfeo la ola de mierda que puede ser la realidad. Hace poco me dí cuenta que siempre fui peronista.
En los últimos meses, el deporte se ha levantado y ha sido una trinchera para disputar y visibilizar la situación social que atraviesa Estados Unidos. La NBA, la MLS, y la WNBA, entre otras organizaciones, frenaron la pelota para hacerse escuchar.
La rabia y frustración se hicieron ver el lunes de la semana pasada en la burbuja de Orlando luego del escalofriante ataque al afroamericano Jacob Blake por dos policías del estado de Wisconsin mientras entraba a su camioneta. Sus tres hijos se encontraban en el asiento trasero. Ante ello los deportistas de diferentes disciplinas decidieron frenar la actividad y dar voz a lo que sucedía en la calles del país norteamericano.
Basquetbolistas en la burbuja
Los que llevaron la bandera y tomaron fuertes medidas fueron jugadores de la NBA: empezó con los Milwaukee Bucks, quienes se negaron a jugar el último miércoles de agosto el quinto partido en primera ronda ante los Magic. Esto decantó en la suspensión de la jornada sumado a que los jugadores evaluaron en ese momento cancelar el resto de la temporada.
El acuerdo realizado el miércoles y el jueves pasado para no jugar los playoffs fue dado de baja el viernes, y pese a durar dos días, el parate tuvo una repercusión muy grande e hizo eco en los demás deportes del país yanqui.
Uno de los causantes de la reactivación del básquet fue Michael Jordan: logró revertir el clima tenso que había dentro del parque de Disney World y a través del diálogo inclinó el pensamiento de varios jugadores por la opción de continuar con la temporada; hasta ese momento, un núcleo duro de basquetbolistas pensaban concretamente en cancelar la actividad para dar un fuerte mensaje a todo el país en contra de la violencia racial por parte de la policía.
Asimismo, Chris Paul y Andre Iguodala, presidente y vicepresidente primero de la Asociación de Jugadores (NBPA), lideraron la conversación del jueves con el mítico 23 (Jordan), y resaltaron las implicaciones que hubiese tenido negarse a terminar la temporada, que se reanudó el 30 de julio tras la suspensión por el coronavirus y debería concluir en octubre.
Algo que sin dudas tuvo peso en la reanudación es que durante los próximos días los basquetbolistas podrían comenzar a recibir visitas, algo que no quieren echar por la borda, tras el sacrificio de aislarse durante casi dos meses sin ver a sus seres querides.
Por otro lado la directora ejecutiva de la NBPA, Michele Roberts, les detalló las consecuencias económicas que tendría para ellos la cancelación total de la temporada. Además de los salarios perdidos por los partidos cancelados, se suma que la NBA podría aplicar la cláusula de “fuerza mayor” para extinguir el actual convenio laboral con los jugadores y negociar después a la baja, algo que tendría un gran impacto en la economía de aquellos basquetbolistas que cobran menos o recién empiezan.
En números reales la casa mayor de basket de EEUU podría perder alrededor de 1.000 millones de dólares por el impacto del Covid-19 pese a haber invertido unos 150 millones de dólares en crear la llamada “burbuja sanitaria” en el predio de Disney con tal de que siga el show.
A eso se le suma que Donald Trump, actual presidente de ese país, criticó a los jugadores de la NBA: “No sé mucho sobre la protesta de la NBA. Sé que sus índices de audiencia han sido muy malos porque creo que la gente está un poco cansada de la NBA”. Además, insistió desde Washington: “Se han convertido en una organización política, y eso no es bueno para el deporte ni para el país”.
Estos dichos resuenan por lo visto en estos últimos meses: muches jugadores de la NBA y la WNBA cada vez más comprometides con las causas sociales y profundizando sus esfuerzos por lograr el cambio. LeBron James, quien se ha cruzado ya varias veces con Trump, se sumó a otros profesionales para crear la iniciativa More Than a Vote, que protege los derechos electorales y defiende el sufragio de los ciudadanos afroamericanos. Steph Curry en cambio se prestó como una de las caras visibles y apoyo a Joe Biden, el candidato demócrata para las próximas elecciones.
Asimismo, las mujeres también se alzaron y se concentraron en trabajar para terminar con la desigualdad pese a no contar con los focos que tienen los hombres. La plantilla al completo de las Atlanta Dream mostró su apoyo público al rival de Kelly Loeffler en su carrera al senado; y lo llamativo de esta historia es que Loeffler es, precisamente, una de las propietarias de la franquicia de Atlanta, que unos días antes había criticado el movimiento Black Lives Matter y el activismo político en el deporte por ir en contra de sus políticas.
A lo anteriormente mencionado se le suma que la liga de basquetbol femenina (WNBA) canceló toda su programación y las jugadoras salieron a la cancha de juego con camisetas que llevaban dibujados siete disparos de bala haciendo alusión al mismo número de tiros que recibió en su espalda Jacob Blake.
Por el momento, les jugadores han acordado seguir jugando los playoffs. Sin embargo, no han dudado en avisar de que si se vuelve a repetir aquello que realmente importa y no se sigue trabajando en el caso, darán la temporada por terminada inmediatamente.
Esta no es la primera vez que les basquetbolistas protestan y frenan la competencia: tenemos que remontarnos a más de cincuenta años atrás para encontrar un precedente de esta magnitud en el que los jugadores se levantaron ante el poder. En ese caso fue contra la propia liga, un órdago de los trabajadores contra los dueños, buscando el reconocimiento de algunos derechos básicos y fundamentales.
La NBPA se fundó en 1954 pero no fue hasta una década después que la Junta de Gobernadores, integrada por todos los dueños de las franquicias, reconoció a la misma como el sindicato oficial de todos los jugadores.
En la temporada 1963-1964 varios jugadores hicieron llegar sus preocupaciones y peticiones a los propietarios: una lista de aquello que consideraban mejorable e indispensable: pensiones, seguros médicos y mejoras salariales. Pese a que los dueños dieron el visto bueno, jamás hicieron nada por mejorar las condiciones de los jugadores.
Por aquel entonces estas condiciones eran realmente detestables: les basquetbolistas viajaban en vuelos comerciales, tenían sueldos miserables; y por eso decidieron que era el momento de cambiar las cosas. La siguiente campaña contaría con el primer All-Star Game televisado de la historia, una oportunidad perfecta para luchar por su causa: decidieron no presentarse hasta que todas la peticiones mencionadas hayan sido firmadas.
Les basquetbolistas tanto de de la NBA como la WNBA están jugando un rol importante y hasta el momento sus movimientos son coordinados y ordenados; por lo que la sociedad y les aficionades saben que cuentan con una comunidad de jugadores comprometides con la lucha social, la defensa de la igualdad y con el empeño en erradicar el racismo de su país.
Además, trabajadores dentro de la NBA se declararon en huelga tras las protestas de jugadores en los playoffs: un total de 100 funcionarios de la oficina central de la entidad, en la ciudad de Nueva York, frenaron su actividad como muestra de apoyo a lo realizado por les deportistas tanto de la NBA como WNBA para presionar por justicia social en el país.
Más allá del básquet
Ante el actuar de les basquetbolistas, las Grandes Ligas de Béisbol suspendieron 3 de los 15 partidos del 26 de agosto, y en la liga de fútbol norteamericano -MLS- cinco de seis partidos no fueron disputados. Además, el jueves pasado tres equipos de la liga de football americano -NFL- cancelaron sus entrenamientos a dos semanas del inicio de la temporada.
En el tenis, la japonesa Naomi Osaka anunció su retiro de las semifinales del torneo de Cincinnati, disputado en Nueva York la semana previa al inicio del Abierto de Estados Unidos. Al respecto, destacó: “No espero que pase nada drástico porque yo no juegue, pero si puedo hacer que empiece una conversación en un deporte mayoritariamente blanco, lo considero un paso en la buena dirección”.
Asimismo, el torneo de Cincinnati, en el que compite Novak Djokovic, decretó una jornada de pausa el jueves en apoyo al movimiento por la igualdad racial. Esto habría hecho que Osaka se incline por jugar las semifinales el viernes contra la belga Elise Martins; la nipona de 22 años, aclaró que dio marcha atrás en su decisión pero no en sus palabras.
Llamó la atención que el Hockey -NHL- no cancelara ningún partido en esos días de lucha. A su vez, la liga de fútbol americano, una de las competiciones más conservadoras que hay en Estados Unidos, tampoco se unió a las protestas y recibió numerosas críticas por parte de los colegas.
Pese a lo mencionado en el párrafo anterior, vale quedarse con que la mayoría de les deportistas claramente visibilizan, desde su lugar, la terrible realidad que vive Estados Unidos en el aspecto social, y la desdicha de Trump de querer invisibilizar lo que atañe al país.
El deporte estadounidense ha encontrado esta manera para expresarse en contra del racismo y de la brutalidad policial en una histórica respuesta. “Los cambios no se producen solo hablando, requieren acción y es necesario que suceda ahora”, remarcó LeBron James, quien también señaló que “depende de nosotros marcar las diferencias juntos”. Es necesario un giro social, que solo puede venir de un cambio en la política, que hoy flaquea por el levantamiento de les deportistas.
Eduard Paz
Proveniente del sur, me instalé en la ciudad.Fiel pensante que la política yel deporte van de la mano.Siempre me vas a tener al serviciode la comunicación del pueblo y su deporte.
En este contexto sitúo, por ejemplo, lo que la historia conoce como la caza de brujas de McCarthy[1] como también el mencionado Artículo X de George Kennan considerado “is one of the most important documents in the history of American Foreign Policy – not because of what it revealed about Soviet comunism, but because of what it made so clear about America and America´s continuing vision of itself and of the world[2].
En este marco de enorme dinamismo en la lucha política e idelógica, aparece este Articulo X o también llamado “Telegrama Largo” considerado, por el ex Asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Henry Kissinger como la Biblia de la política de contención, durante las cuatro décadas que aquella estrategia estuvo en ejecución. El Article X tuvo como autor a George Kennan –ex subjefe de la misión estadounidense en Moscú – que el 22 de febrero del año 1946 envía a Washington un largo telegrama de 5.500 palabras – que después sería publicado formalmente bajo el nombre de “Las raíces de la conducta soviética ” en la Revista de Asuntos Exteriores de Estados Unidos el año 1947. “El aporte de Kennan consistió en explicar los modos en que la hostilidad a las democracias era inherente a la estructura interna soviética, y por qué esa estructura resultaría impenetrable a los esfuerzos conciliatorios de occidente[3].
Su artículo apelaba a las virtudes más nobles de pueblo norteamericano, lo que Kissinger denomina la “heroica doctrina de la lucha perpetua”, para dar cuenta, no sólo de la lucha contra la ex URSS, sino que ello implicaba entrar de lleno en ese Destino Manifiesto de cruzado, cual Quijote con la adarga bajo el brazo. Se convocaba a los Estados Unidos a una misión global, lo que explica iniciativas que dieron origen, por ejemplo, a la conformación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que velaría por la seguridad de un continente, que marchaba por la senda de la seguridad económica establecida por el Plan Marshall. El gran gendarme daba sus primeros pasos, para concretar una hegemonía que tendría su triunfo con la caída de los socialismos reales.
Ese elemento tan importante en la consideración del carácter nacional estadounidense, que era el aislacionismo, definitivamente se perdió con la entrada de Estados Unidos a la SGM y se consolida cuando la OTAN, ve la luz en Abril de 1948, que constituyó una desviación clara y definitiva de la política exterior norteamericana. Para Kissinger, el liderazgo norteamericano en la OTAN garantizaba, que el nuevo orden mundial sería justificado en términos morales y ocasionalmente hasta mesiánico, apelando a esos valores fundamentales y soluciones generales, cuestión que subyace en los textos mencionados, tanto de Allman como de Kennan.
La Guerra de Corea mostraría la importancia que adquirió el Article X, en los procesos de Policy Making estadounidense, que vieron en la ofensiva de Kim Il Sung al sur del paralelo 38, el año 1950, el horror suscitado, en las sociedades occidentales, hábilmente manipuladas y desinformadas por los mass media, por hordas de comunistas que atacaban el mundo libre, cuestión que para el imaginario del “mundo libre no se podía permitir. Sobre todo porque Washington se había encargado de vocear, que Estados Unidos contendría a los comunistas en todo lugar donde viera amenazado sus áreas de influencia, que es hablar de regiones donde la libertad de actuar de sus empresas o sus aliados no estuviera vedado. Claro está que Corea estaba bastante lejos del tesoro europeo, y era un poco difícil aceptar que la seguridad de los Estados Unidos o de su mundo libre estuviese amenazada, pero para ello había un remedio, y en esa construcción de una amenaza mundial venida desde el bloque socialista se apeló a la intervención de la ONU que dio el marco multinacional para operar en el conflicto peninsular.
En otro plano, la separación de las dos Alemanias, primero permitiendo el nacimiento de la República Federal Alemana y posteriormente con la construcción del Muro de Berlín, es una muestra clara de las orientaciones que la política exterior norteamericana va teniendo en su tarea de contener el comunismo y la respuesta soviética a los fanes occidentales. Washington está decidido a restaurar rl viejo orden conservador y asegurarse, ad eternum, que no surgirían tendencias socializantes o un poderoso movimiento obrero, en tierras donde debía existir paz y prosperidad basada en el libre mercado. Entre las ideas más recordadas del Article X sobresale aquel que señala “aunque el poder soviético es impermeable a la lógica de la razón, es muy sensible a la lógica de la fuerza” claro está, que en todo el período de la guerra fría nunca hubo un enfrentamiento directo entre fuerzas militares de ambas superpotencias.
Ahora bien, no podemos asignarle toda la responsabilidad a Kennan y su Telegrama Largo, toda vez que el hombre se ha disculpado a lo largo de los años, con respecto al malentendido suscitado con su documento, en una especie de que no “quise decir lo que dije”. Podríamos darle un poco de crédito si consideramos, que el peligro que se quería contener no era la amenaza soviética, sino la amenaza a la libertad, la democracia representativa, la libre empresa, las libertades individuales, y todos aquellos ideales que subyacen en su ideal del Destino Manifiesto y que Estados unidos ha logrado convertir en auto de fe.
Con el paso de los años el artículo de Kennan ha caído en descrédito[4] toda vez que el mismo autor, considerado hoy en día uno de los principales críticos de la Guerra Fría, ha escrito que uno de los errores históricos de los Estados Unidos, fue rechazar cualquier tentativa de lograr un arreglo pacífico de sus conflictos con los soviéticos, y declara finalmente que se debe volver a ese estado del alma cercano al puritanismo”la mejor manera que tiene un país como el nuestro, para ejercer una influencia benéfica más allá de sus fronteras es el ejemplo, y nunca la imposición”Lamentablemente para Kennan y su necesidad de redención, la historia se ha encargado de descubrir su disfraz de enternecido postcrítico, y con esto arrastramos también las tibias críticas de Allmam con respecto al actuar de los Estados Unidos en el campo de su política exterior.
En 1948 George Kennan y su equipo de planificadores, seres dotados de una visión más allá del pragmatismo puritano, conscientes que los Estados Unidos no podía seguir sosteniendo una política de aislacionismo, y por tanto sujeto a los vaivenes, que la defensa de sus corporaciones le demandaba, asignaron a cada región del mundo su status y su función. Los Estados Unidos se harían cargo del Hemisferio Occidental, marginando a la competencia francesa y británica” diseñada en los Acuerdos Sykes-Pico. África se explotaría para la reconstrucción de Europa, con una caída de la influencia de las metrópolis europeas, que tendrán que entrar de lleno, en la dinámica del proceso de descolonización, mientras que el sudeste asiático, cumpliría su función principal como fuente de materias primas para Japón y la Europa Occidental.
Destino Manifiesto y Sionismo
El nuevo orden mundial surgido tras la SGM y el desarrollo del imperialismo mostraría la realidad de una política exterior donde se deja de hablar de “objetivos vagos e irreales como los derechos humanos, el aumento de los niveles de vida y la democratización y más bien se trata directamente con conceptos de poder sin el estorbo de consignas idealistas sobre el altruismo y el beneficio mundial, si queremos mantener la disparidad que separa nuestra enorme riqueza de la pobreza de los demás”[5]. Un mundo donde la región del Asia occidental pasaría a tener, sobre todo a partir del año 1991un enorme campo de conflictos: la continuación de la colonización y ocupación de Palestina a manos del sionismo, política de máxima presión contra la República Islámica de Irán a partir del derrocamiento de la monarquía el año 1979. La posterior invasión estadounidense y sus aliados a Irak el año 2003. La actual guerra de agresión contra Siria a partir del año 2011 en el marco del llamado renacer islámico. La guerra de agresión a Yemen, a cargo de la monarquía saudí y una coalición de países, efectuada a partir de marzo del año 2015. Sumado todo ello a la instalación de un cinturón de bases militares, rodeando no sólo a Irán, sino también a la Federación Rusa y la ampliación de la OTAN hacia el este, como estrategia político-militar
A lo largo de la historia de los Estados Unidos se distingue esa búsqueda constante por tener un enemigo que permita alzar las banderas de su Destino manifiesto. Tras la independencia fue la amenaza europea y con ello la Doctrina Monroe, donde subyace su convencimiento que América erá para estados unidos, no para los americanos en su conjunto. Por ello resulta indudable, que la tan mencionada necesidad de armarse y rearmarse, con todo tipo de armamento, sea este convencional o nuclear sólo ha sido una justificación para el desarrollo del complejo militar industrial norteamericano, pues nunca el armamento producido, para teóricamente combatir y contener a la ex URSS, se utilizó contra ella sino que a través de guerras indirectas, con el uso en campo de sus respectivos aliados, que son los que en verdad entregaron su sangre en aquella confrontación.
Allman no cree en el pretendido Destino Manifiesto de los Estados Unidos, establecido en su forma más inmaculada por John Quincy Adams, como una especie de misticismo mesiánico que impulsa a los Estados Unidos a cometer una serie de atropellos no sólo a nivel de su política exterior, sino también a nivel de la política doméstica, como fue el caso de los caminos de “persecución irresponsable de McCarthy.” Existen claras incoherencias y contradicciones presente en la política exterior de Estados Unidos expresadas en tres hechos sustantivos; El Artículo X, El McCarthismo, y la Guerra de Corea.
Contradicciones que concluyen con la falsedad de esta práctica de Destino Manifiesto, que sólo esconde un actuar interesado en el desarrollo de sus capacidades industriales y económicas, más en que en valores preconizados a través de creencias y tradiciones de la cultura política clásica estadounidense[6]. La influencia de esa idea del Destino Manifiesto se expresa en ideologías como el sionismo, concretada tras el fin de la SGM, que encuentra su origen en países europeos, principalmente Gran Bretaña desde fines del siglo XIX. Una ideología que da sustento a la acción política de generar un territorio bajo el marco falsario de “un hogar nacional judío” lo que implica la implementación de políticas colonizadoras y de ocupación de la tierra palestina, que tiene como espejo a su padre putativo. Ambos regímenes, a su vez, violadores de los derechos humanos de los pueblos a los cuales agreden y violadores del derecho internacional.
Ambas entidades: imperialismo y sionismo, está dotadas de ideologías racistas y extremistas que difunden conceptos de superioridad racial, fomentando con ello el racismo y la xenofobia. La Resolución Nº 73/262 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, aprobada el 22 de diciembre del año 2018 efectuó un llamamiento mundial para la adopción de medidas concretas para la eliminación total del racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia y para la aplicación y el seguimiento generales de la Declaración y el Programa de Acción de Durban. Dicha Resolución proclamó que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, que todos tienen la capacidad potencial de contribuir de manera constructiva al desarrollo y el bienestar de sus sociedades y que “todas las doctrinas de superioridad racial son científicamente falsas, moralmente condenables, socialmente injustas y peligrosas, y deben rechazarse”.
La creencia en un Destino Manifiesto, trae aparejado para gobiernos como el de Estados Unidos e Israel el desprecio a todo control y sujeción a las organizaciones que se dado la comunidad internacional. Convencidos, que los deberes contraídos no le son aplicables. Para Estados Unidos y reafirmado por declaraciones de sus funcionarios de gobierno y el propio presidente Donald Trump, no existe posibilidad de aceptar ser enjuiciado por ninguna Corte Internacional, ninguna institución que los países se han dado como una manera de convenir el respeto a los derechos humanos, la relación pacífica entre las naciones y sobre todo aceptar la jurisdicción de organismos, que permitan sancionar aquellas conductas tipificadas como delitos internacionales. Estados Unidos y su conducta imperial considera que está más allá del bien y el mal.
Israel, por su parte, con relación a Palestina, desde el mismo año de nacimiento de la entidad sionista (14 de mayo del año 1948) ha violado todas las resoluciones de la ONU y superado todas las medidas tomadas en orden a hundir toda posibilidad de avanzar hacia la autodeterminación del pueblo palestino. Israel ha dedicado gran parte, de sus esfuerzos políticos y diplomáticos, a consolidar la supremacía sionista sobre una tierra ocupada, colonizada, donde prima el racismo y el crimen contra sus habitantes. Un sionismo, que ha pervertido la esencia misma del judaísmo, tergiversándolo y mutando la identidad religiosa de aquellos que profesan esta creencia.
Hago mía las palabras del Libertador Simón Bolívar cuando señaló, con evidente claridad, a principios del siglo XIX su interpretación del papel que pretendían jugar los políticos de Washington en el mundo y en especial en nuestro continente americano, al sostener en una carta dirigida al Coronel Patricio Campbell, fechada en Guayaquil el 5 de agosto del año 1829 “los Estados Unidos parecen destinados, por la providencia, a plagar el mundo de miserias y muerte en nombre de la libertad” en este caso, a través de su visión de un Destino Manifiesto , que se ha encargado de concretar sobre los huesos y la sangre de millones de seres humanos.
Mismas palabras que pueden ser dirigidas al sionismo: Una ideología destinada a dar sustento a la promoción y práctica del odio y el racismo, en nombre de mitos falsarios. No existen pueblos elegidos, ni superiores ni inferiores. No existen pueblos a los cuales alguna divinidad los haya señalado con un dedo de preferencia o los considere la niña de sus ojos y les entregue dadivosamente un territorio que no les pertenece. Todo aquel que propugne lo contrario es simplemente un criminal o un cómplice.
[1] Se pasó a denominar como macarthismo o caza de brujas a todas aquellas medidas gubernamentales que coartaban las libertades de los ciudadanos en favor de una supuesta seguridad nacional o preservación de unos valores determinados. En pleno contexto de Guerra Fría, tras finalizada la II Guerra Mundial y la expansión del comunismo por Europa y Asia, en Estados Unidos (EE.UU.) se gestaba un fuerte odio al comunismo, que fue llevado a su máxima expresión por el senador republicano, Joseph McCarthy. El primer pronunciamiento de McCarthy en el que mostraba sus planes para solapar todo índice de actividad comunista en EE.UU. fue el 9 de febrero de 1950, en el club de mujeres republicanas de la ciudad de Wheeling, en Virginia Oeste, donde advirtió tener una lista de 205 personas miembros del Partido Comunista que trabajaban dentro del Gobierno. [2] Allman T.D en su libro “Unmanifest destiny: Mayhem and illusion in American foreign policy–from the Monroe doctrine to Reagan’s war in El Salvador” (1984) [3] Kissinger Henry. Diplomacia. Ediciones B. Barcelona, España, 1996, Página 483-484 [4] Y sostenemos esto a pesar que el autor y su documento son alabados por Kisssinger, y la mayoría de los historiadores y estudiosos de las relaciones internacionales en los Estados Unidos. Sobre todo alabando ese supuesto espíritu profético del Artículo X, en que se vislumbraba el colapso definitivo del mundo socialista encabezado por la URSS. [5] Chomsky Noam ” El Nuevo Orden Mundial (y el viejo )”. Editorial Crítica. Barcelona, España, 1997 [6] A pesar de la valía de las críticas de Allman, en este campo reina por derecho propio Noam Chomsky, a quien recomiendo a la hora de definir críticas certeras y profundas respecto a la política exterior llevada a cabo por los Estados Unidos, desde el momento mismo de su independencia.
Pablo Jofré Leal
Periodista y escritor chileno. Analista internacional, Máster en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid. especialista en temas de Latinoamérica, Oriente Medio y el Magreb. Es colaborador de varias cadenas de noticias internacionales. Creador de revista digital www.politicaycultura.cl
Como se ha mencionado en anteriores artículos, la última década en Nuestra América se ha caracterizado por cambios significativos en las orientaciones de los gobiernos de muchos de los países de la región. Algunos a través de las urnas, otros mediante golpes de estado a gobiernos democráticamente electos. El escenario se complejizó por el aumento en las tenciones entre los EEUU y Rusia-China, que se comenzaron a reflejar en distintas partes del mundo, y como frutilla del postre, apareció la pandemia del COVID-19.
Tenciones en la frontera rusa, movimiento de tropas norteamericanas, colocación de escudos misilísticos en países de Europa del Este, tenciones en el mar de China, presiones de EEUU en Hong Kong, tensiones entre la India y China; una continua desestabilización de Medio Oriente producto de las políticas del ente Sionista, de la familia Saud, la explosión del puerto de Beirut, la continuidad de la guerra en Siria, etc etc etc.
La derecha en Nuestra América
En Nuestra América si bien los gobiernos de la derecha pro-imperio llegaron a apoderarse de los gobiernos de varios países, esos pueblos hermanos han venido dando categóricas luchas en las calles, exigiendo que se respeten sus derechos, mejores condiciones de vida, políticas públicas que les protejan. En definitiva exigen el fin del neoliberalismo.
Esa llamita que encendieran Chávez, Fidel, Kirchner, Lula, Correa, Evo y tates otres, no se extinguió pese a los intentos desenfrenados de una derecha vernácula por desaparecer toda expresión popular, progresista o revolucionaria del continente. A ello se sumaron las crecientes relaciones políticas, comerciales y estratégicas con países como Rusia y China, cosa que los gringos no toleraron, no toleran y no tolerarán; porque se creen amos y señores de estas tierras.
La región como escenario de disputa
Los presidentes de UNASUR y el grupo BRICS se reunieron en Brasilen 2014 (Foto: Con Nuestra América)
El sociólogo especializado en Relaciones Internacionales, Juan G. Tokatlian, sostuvo que seguramente “después de la pandemia se va a agudizar la rivalidad entre EEUU y China” en el continente. El analista enfatiza que “en la medida que se agudicen las tensiones, sin lugar a dudas, los campos de acción y los márgenes de maniobra se reducen”[1] para los países de la región.
En la misma línea, Tokatlian sostiene que la región ha perdido gravitación en la escena internacional y que cada vez es más vulnerable por lo que “puede terminar con una suerte de doble dependencia: de EEUU y de China, simultáneamente”. Si bien en parte se puede coincidir ¿Nuestra América corre el peligro de revivir lo que sucedió en áfrica durante la posguerra? Un escenario repleto de operaciones mediático-judiciales, con fogoneo mediático-corporativo para aumentar los enfrentamientos entre sectores que piensen diferente ¿Acaso ese discurso no viene cobrando cada vez más fuerza?
Cabe recordar que históricamente los EEUU se sirvieron de Nuestra América como plataforma para lanzarse al mundo como potencia hegemónica global. El control militar, las presiones económicas y diplomáticas, los bloqueos o la intervención directa han sido moneda corriente, producto de que el continente represente su reserva estratégica para sostenerse como uno de los jugadores a escala global.
Pasado reciente
Líderes se reunirán en Lima en 2012 (Foto: Diariouno.com.ar)
En el inicio del siglo XXI la región vivió un proceso político muy interesante con la llegada simultánea de gobiernos progresistas que construyeron políticas e instituciones, por fuera de la influencia norteamericana: UNASUR, CELAC, ALBA, Petrocaribe, entre muchas otras. Quizás una de las que más molestó a las administraciones norteamericanas haya sido el Consejo Sudamericano de Defensa, el cual pese a no haberse consolidado, comenzaba a hacerlo.
Frente a una región que se pensaba sin el consentimiento de EEUU y que estrechaba lazos y relaciones con potencias como Rusia y China, la reacción de país del norte no se hizo esperar. Podían mencionarse nuevamente algunas de esas reacciones: la reactivación de la IV Flota en 2008 (luego de que Lula diera a conocer que se habían encontrado grandes reservas de hidrocarburos en la plataforma marítima brasileña), el Golpes de Estado en Honduras en 2009, luego de que Mel Zelaya osara realizar un acuerdo en materia sanitaria con Cuba, en el Paraguay de Lugo en 2012, el golpe parlamentario en 2016 al Dilma Roussef en Brasil, donde seguramente todes recordarán a Bolsonaro argumentando su votación con una reivindicación a quien había sido el torturador de la ex mandataria; el golpe de estado a la vieja usanza en Bolivia, o los innumerables intentos por derrocar al gobierno del chavismo en Venezuela.
Nuestra América es la zona de repliegue de un imperio que día tras día pierda fuerza, aunque no deja de batallar para conservar su poder. Ante esta situación la administración norteamericana -en franco retroceso como potencia- está teniendo una actitud prepotente y cada vez más violenta, donde el uso de la coerción y el militarismo crecieron visiblemente. Miren sino el escenario de Colombia, de Brasil, de Bolivia, de Chile, de Ecuador… Incluso el de EEUU con un Trump pretendiendo sacar a los militares a las calles para reprimir a quienes se manifiestan contra el racismo y la brutalidad policial.
Pensar al imperio
El 25 de agosto sociólogo puertorriqueño Ramón Grosfoguel participó del Ciclo Internacional “Nuestra América en los Planes del Imperialismo”. En esa oportunidad planteó 8 tesis respecto del imperio norteamericano, su situación actual y lo que puede significar para la región. Además de coincidir en la pérdida de hegemonía norteamericana y de su repliegue hacia el continente, Grosfoguel señala que su decadencia “es una buena noticia para el mundo en el largo plazo pero una mala noticia en el corto plazo para América”[2].
Es por demás sabido que el magnate de peluquín puede osar intentar invadir Venezuela como estrategia de impacto para correr el eje de las discusiones hacia lo interno de la política norteamericana. Muches analistas hablan de la famosa “sorpresa de octubre”, un hecho político de impacto para poder torcer la balanza a último momento antes de las elecciones.
Los desafíos de Argentina y la región
Las FFAA no sólo tienen por finalidad resguardar la Soberanía Nacional, defender recursos naturales y objetivos estratégicos o garantizar la protección civil, el apoyo a la comunidad y la ayuda humanitaria (como está sucediendo en momentos de pandemia), sino también aportar a la estabilidad de la región.
El Jefe del Estado Mayor Conjunto de las FFAA, el General de Brigada Juan Martín Paleo, señaló en entrevista radiofónica que quieren “que las FFAA de Argentina sean un factor de estabilidad para el país”, revirtiendo el pasado reciente donde fueron precisamente lo opuesto. De igual modo remarcó que pretenden “que Argentina sea un factor de estabilidad de la región”[3].
En relación a esto último, se ha analizado en artículos anteriores que las desestabilizaciones hoy no pasan necesariamente por las FFAA, sino por las de seguridad. Recordemos las sublevaciones de policías en Ecuador, Bolivia, incluso Argentina. Además no puede pasarse por alto el rol de los medios masivos de comunicación, sectores del poder judicial putrefactos y otros factores que hacen a las estrategias imperiales para desestabilizar gobiernos.
El imperio está replegando hacia el continente y utiliza a una derecha continental cada vez más envalentonada y virulenta, que se anima a vociferar cosas que hace un tiempo hubiesen sido impensables. Ante este escenario los desafíos de los sectores progresistas de la región y de los pueblos del continente se vuelven cada vez más complejos.
Unasur integra áreas estratégicas de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Guayana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela. (Foto: Telesur)
Para finalizar, retomar algunas de las palabras del Ministro de Defensa, Agustín Rossi, quien remarcó en diferentes oportunidades que “la construcción de un sistema de defensa subregional, con interrelación con todos los países de América del Sur es un objetivo a conseguir”. Si bien este objetivo parece pretencioso y complejo en la situación actual, resulta evidente que una buena estrategia de Defensa Nacional es fundamental no sólo para la Argentina sino para la región.
Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.
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