Histórica respuesta del deporte ante la crisis social que atraviesa Estados Unidos

El ataque a Jacob Blake por parte de dos policías estadounidenses volvió a poner al deporte como un símbolo de la lucha contra el racismo.

En los últimos meses, el deporte se ha levantado y ha sido una trinchera para disputar y visibilizar la situación social que atraviesa Estados Unidos. La NBA, la MLS, y la WNBA, entre otras organizaciones, frenaron la pelota para hacerse escuchar.

La rabia y frustración se hicieron ver el lunes de la semana pasada en la burbuja de Orlando luego del escalofriante ataque al afroamericano Jacob Blake por dos policías del estado de Wisconsin mientras entraba a su camioneta. Sus tres hijos se encontraban en el asiento trasero. Ante ello los deportistas de diferentes disciplinas decidieron frenar la actividad y dar voz a lo que sucedía en la calles del país norteamericano.

Basquetbolistas en la burbuja

Los que llevaron la bandera y tomaron fuertes medidas fueron jugadores de la NBA: empezó con los Milwaukee Bucks, quienes se negaron a jugar el último miércoles de agosto el quinto partido en primera ronda ante los Magic. Esto decantó en la suspensión de la jornada sumado a que los jugadores evaluaron en ese momento cancelar el resto de la temporada.

El acuerdo realizado el miércoles y el jueves pasado para no jugar los playoffs fue dado de baja el viernes, y pese a durar dos días, el parate tuvo una repercusión muy grande e hizo eco en los demás deportes del país yanqui.

Uno de los causantes de la reactivación del básquet fue Michael Jordan: logró revertir el clima tenso que había dentro del parque de Disney World y a través del diálogo inclinó el pensamiento de varios jugadores por la opción de continuar con la temporada; hasta ese momento, un núcleo duro de basquetbolistas pensaban concretamente en cancelar la actividad para dar un fuerte mensaje a todo el país en contra de la violencia racial por parte de la policía.

Asimismo, Chris Paul y Andre Iguodala, presidente y vicepresidente primero de la Asociación de Jugadores (NBPA), lideraron la conversación del jueves con el mítico 23 (Jordan), y resaltaron las implicaciones que hubiese tenido negarse a terminar la temporada, que se reanudó el 30 de julio tras la suspensión por el coronavirus y debería concluir en octubre.

Algo que sin dudas tuvo peso en la reanudación es que durante los próximos días los basquetbolistas podrían comenzar a recibir visitas, algo que no quieren echar por la borda, tras el sacrificio de aislarse durante casi dos meses sin ver a sus seres querides.

Por otro lado la directora ejecutiva de la NBPA, Michele Roberts, les detalló las consecuencias económicas que tendría para ellos la cancelación total de la temporada. Además de los salarios perdidos por los partidos cancelados, se suma que la NBA podría aplicar la cláusula de “fuerza mayor” para extinguir el actual convenio laboral con los jugadores y negociar después a la baja, algo que tendría un gran impacto en la economía de aquellos basquetbolistas que cobran menos o recién empiezan.

En números reales la casa mayor de basket de EEUU podría perder alrededor de 1.000 millones de dólares por el impacto del Covid-19 pese a haber invertido unos 150 millones de dólares en crear la llamada “burbuja sanitaria” en el predio de Disney con tal de que siga el show.

A eso se le suma que Donald Trump, actual presidente de ese país, criticó a los jugadores de la NBA: «No sé mucho sobre la protesta de la NBA. Sé que sus índices de audiencia han sido muy malos porque creo que la gente está un poco cansada de la NBA». Además, insistió desde Washington: «Se han convertido en una organización política, y eso no es bueno para el deporte ni para el país».

Estos dichos resuenan por lo visto en estos últimos meses: muches jugadores de la NBA y la WNBA cada vez más comprometides con las causas sociales y profundizando sus esfuerzos por lograr el cambio. LeBron James, quien se ha cruzado ya varias veces con Trump, se sumó a otros profesionales para crear la iniciativa More Than a Vote, que protege los derechos electorales y defiende el sufragio de los ciudadanos afroamericanos. Steph Curry en cambio se prestó como una de las caras visibles y apoyo a Joe Biden, el candidato demócrata para las próximas elecciones.

Asimismo, las mujeres también se alzaron y se concentraron en trabajar para terminar con la desigualdad pese a no contar con los focos que tienen los hombres. La plantilla al completo de las Atlanta Dream mostró su apoyo público al rival de Kelly Loeffler en su carrera al senado; y lo llamativo de esta historia es que Loeffler es, precisamente, una de las propietarias de la franquicia de Atlanta, que unos días antes había criticado el movimiento Black Lives Matter y el activismo político en el deporte por ir en contra de sus políticas.

A lo anteriormente mencionado se le suma que la liga de basquetbol femenina (WNBA) canceló toda su programación y las jugadoras salieron a la cancha de juego con camisetas que llevaban dibujados siete disparos de bala haciendo alusión al mismo número de tiros que recibió en su espalda Jacob Blake.

Por el momento, les jugadores han acordado seguir jugando los playoffs. Sin embargo, no han dudado en avisar de que si se vuelve a repetir aquello que realmente importa y no se sigue trabajando en el caso, darán la temporada por terminada inmediatamente.

Esta no es la primera vez que les basquetbolistas protestan y frenan la competencia: tenemos que remontarnos a más de cincuenta años atrás para encontrar un precedente de esta magnitud en el que los jugadores se levantaron ante el poder. En ese caso fue contra la propia liga, un órdago de los trabajadores contra los dueños, buscando el reconocimiento de algunos derechos básicos y fundamentales.

La NBPA se fundó en 1954 pero no fue hasta una década después que la Junta de Gobernadores, integrada por todos los dueños de las franquicias, reconoció a la misma como el sindicato oficial de todos los jugadores.

En la temporada 1963-1964 varios jugadores hicieron llegar sus preocupaciones y peticiones a los propietarios: una lista de aquello que consideraban mejorable e indispensable: pensiones, seguros médicos y mejoras salariales. Pese a que los dueños dieron el visto bueno, jamás hicieron nada por mejorar las condiciones de los jugadores.

Por aquel entonces estas condiciones eran realmente detestables: les basquetbolistas viajaban en vuelos comerciales, tenían sueldos miserables; y por eso decidieron que era el momento de cambiar las cosas. La siguiente campaña contaría con el primer All-Star Game televisado de la historia, una oportunidad perfecta para luchar por su causa: decidieron no presentarse hasta que todas la peticiones mencionadas hayan sido firmadas.

Les basquetbolistas tanto de de la NBA como la WNBA están jugando un rol importante y hasta el momento sus movimientos son coordinados y ordenados; por lo que la sociedad y les aficionades saben que cuentan con una comunidad de jugadores comprometides con la lucha social, la defensa de la igualdad y con el empeño en erradicar el racismo de su país. 

Además, trabajadores dentro de la NBA se declararon en huelga tras las protestas de jugadores en los playoffs: un total de 100 funcionarios de la oficina central de la entidad, en la ciudad de Nueva York, frenaron su actividad como muestra de apoyo a lo realizado por les deportistas tanto de la NBA como WNBA para presionar por justicia social en el país. 

Más allá del básquet

Ante el actuar de les basquetbolistas, las Grandes Ligas de Béisbol suspendieron 3 de los 15 partidos del 26 de agosto, y en la liga de fútbol norteamericano -MLS- cinco de seis partidos no fueron disputados. Además, el jueves pasado tres equipos de la liga de football americano -NFL- cancelaron sus entrenamientos a dos semanas del inicio de la temporada.

En el tenis, la japonesa Naomi Osaka anunció su retiro de las semifinales del torneo de Cincinnati, disputado en Nueva York la semana previa al inicio del Abierto de Estados Unidos. Al respecto, destacó: «No espero que pase nada drástico porque yo no juegue, pero si puedo hacer que empiece una conversación en un deporte mayoritariamente blanco, lo considero un paso en la buena dirección».

Asimismo, el torneo de Cincinnati, en el que compite Novak Djokovic, decretó una jornada de pausa el jueves en apoyo al movimiento por la igualdad racial. Esto habría hecho que Osaka se incline por jugar las semifinales el viernes contra la belga Elise Martins; la nipona de 22 años, aclaró que dio marcha atrás en su decisión pero no en sus palabras.

Llamó la atención que el Hockey -NHL- no cancelara ningún partido en esos días de lucha. A su vez, la liga de fútbol americano, una de las competiciones más conservadoras que hay en Estados Unidos, tampoco se unió a las protestas y recibió numerosas críticas por parte de los colegas.

Pese a lo mencionado en el párrafo anterior, vale quedarse con que la mayoría de les deportistas claramente visibilizan, desde su lugar, la terrible realidad que vive Estados Unidos en el aspecto social, y la desdicha de Trump de querer invisibilizar lo que atañe al país. 

El deporte estadounidense ha encontrado esta manera para expresarse en contra del racismo y de la brutalidad policial en una histórica respuesta. «Los cambios no se producen solo hablando, requieren acción y es necesario que suceda ahora», remarcó LeBron James, quien también señaló que «depende de nosotros marcar las diferencias juntos». Es necesario un giro social, que solo puede venir de un cambio en la política, que hoy flaquea por el levantamiento de les deportistas. 

Eduard Paz
Eduard Paz

Proveniente del sur, me instalé en la ciudad. Fiel pensante que la política y el deporte van de la mano. Siempre me vas a tener al servicio de la comunicación
del pueblo y su deporte.

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