Nueva Caledonia seguirá siendo colonia francesa

El domingo 4 de octubre último casi nace un nuevo país independiente en el orden internacional. Pero en un referéndum muy esperado los partidarios del colonialismo ganaron la partida electoral y Nueva Caledonia seguirá siendo “territorio de ultramar” de Francia. Por supuesto, que el estado y el sector empresarial minero contentos con este resultado. El níquel de Nueva Caledonia seguirá en sus manos.

El referéndum del 4 de octubre

Los votantes del archipiélago del Pacífico Sur de Nueva Caledonia rechazaron este domingo la separación de Francia después de casi 170 años de dominio colonial en un referéndum. Por un margen cerrado, los habitantes de esta región del sur del Pacífico, decidieron el domingo en un referéndum seguir siendo parte de Francia, tras lo cual el presidente galo Emmanuel Macron llamó a un diálogo tras un controvertido pasado colonial. El 53,3 % de los votantes estuvo a favor de seguir siendo parte de Francia, mientras que el 46,7% optó por la independencia, según los resultados electorales. En un discurso televisado desde París, Macron, muy contento por el final, calificó el resultado de la consulta de “una expresión de confianza en la República” la que apreció “con un profundo sentimiento de gratitud.”

El país de menos de 300.000 habitantes fue noticia para la diplomacia francesa. Aunque se le da la entidad llamada “Colectividad de Ultramar”, parece que esta colonia es de suma importancia para los galos. Se trató de un referéndum muy esperado. Hubo gran concurrencia a las urnas. Más del 85 % del electorado sufragó antes del cierre de los centros de votación, indicó el Ministerio de Territorios de Ultramar. Los diversos grupos independentistas estaban muy entusiasmados con un posible triunfo, aunque algunas diferencias políticas entre ellos no permitieron una campaña homogénea y eficaz. Pero la militancia de los llamados “leales” filofranceses (conocidos también como “caldoches”) fue más efectiva y logró su cometido.

Población de Nueva Caledonia participando del referéndum del 4 de octubre

El referéndum es parte de un proceso para reducir las tensiones entre la población originaria de los kanak y los “leales” colonialistas. Se logró un acuerdo de paz entre las facciones rivales en 1988 y una década después se forjó el Acuerdo de Noumea, que le dio a Nueva Caledonia poder político y más autonomía, además de estipular la realización de hasta tres referéndums sobre su futuro.

Hay que aclarar que hace dos años, el 56,4 % de la población en un referéndum similar votó en contra de la independencia. Existe la posibilidad de un tercer referéndum para 2022. Pero la lucha independentista de los grupos patriotas kanak sigue pese a estas derrotas. Y viene en aumento.

Población kanak defendiendo su legado cultural ancestral

Una historia colonial típica

Un poco de historia no viene nada mal. Los kanak se cree que son los descendientes de los antiguos pueblos lapita de la Polinesia (cultura que se desarrolló entre el 1600 a.C. y el 700 d.C.). Era una sociedad agroalfarera, organizada en sencillas aldeas con clanes liderados por jefes ligados por el parentesco. No se formaron grandes civilizaciones estatales, sino pequeñas “jefaturas aldeanas” con una baja intensidad de desigualdades sociales y económicas. A partir del siglo XI, se produce un intercambio continuo con pueblos polinesios, que se mezclaron con la población local, formando así la cultura de los kanak. Los europeos divisaron las islas a fines del siglo XVIII. El famoso explorador inglés James Cook y sus hombres llegaron en 1774 y la llamaron “New Caledonia”, en honor a las Tierras Altas de Escocia, a las cuales los romanos llamaban “Caledonia”. Balleneros británicos y estadounidenses se interesaron en Nueva Caledonia, y las tensiones por ella se incrementaron. Los kanak sufrieron este proceso de invasión, conquista y genocidio. Los europeos usaban alcohol y tabaco, entre otras cosas, para intercambiarlos por insumos. El contacto con los europeos trajo enfermedades, como la disentería, la gripe, la sífilis y la lepra. La población kanak empezó a ser diezmada. Unos 5000 kanak murieron entre 1810 y 1813, producto de esta invasión de los occidentales. Finalmente, en 1853 los franceses  se apoderaron de Nueva Caledonia.

Para entonces, los kanak de Nueva Caledonia, junto con los pueblos originarios de Vanuatu, Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón, vieron su población mermada debido a la práctica de la trata de esclavos. A los pueblos kanak se los destinaba a trabajar como esclavos en las plantaciones de azúcar en Fiyi y en el territorio australiano de Queensland. Este genocidio duró hasta principios del siglo XX. Los misioneros católicos y protestantes llegaron durante el siglo XIX. Estos tuvieron un profundo impacto en la cultura indígena. Insistieron en que los kanak debían usar ropas e introdujeron el críquet y el té. También erradicaron muchas de las costumbres y tradiciones locales. Los franceses logaron imponerse y apoyaron la cristianización de algunas gentes kanak “afrancesados”. Nueva Caledonia sirvió como colonia penal por cuatro décadas después de 1864. Desde entonces la convirtió en colonia de ultramar y luego en 1946 le dio el estatus de “territorio no autónomo”, reconocido por las Naciones Unidas (ONU). La mayoría de las comunidades kanak fueron marginadas y los descendientes de los colonos franceses se apoderaron de las tierras, instalaron sus empresas agroindustriales y conformaron la típica burocracia administrativa colonial. Toda una especie de apartheid oculto.

La lucha por la independencia kanak

Militantes independentistas kanak manifestando contra Francia en Nueva Caledonia

Las luchas independentistas no tardaron en llegar. Grupos patriotas antifranceses se fueron conformando entre los kanak, sobre todo estimulados por los vientos de descolonización en tiempos de guerra fría. Las luchas de los argelinos y hasta la Revolución Cubana fueron inspiraciones de los rebeldes anticolonialistas kanak. Uno de estos grupos, conformaron una guerrilla de orientación socialista, conocida como Frente de Liberación Kanak Socialista (FLNKS), liderada por el destacado dirigente independentista Jean Marie Tjibaou.

Los países del Movimiento de Países No Alineados apoyaron a los patriotas kanak y hasta los cubanos expresaron su apoyo desde el Caribe tan lejano al Pacífico Sur. Los franceses combatieron a los patriotas del FLNKS, mientras que otros grupos más moderados, como el Partido Laborista Kanak (PLK), pedían ayuda al Comité de Descolonización de la ONU. En 1885 la guerrilla se activó con todo y llamó a la insurrección general. Tjibaou y sus guerrilleros proclamaban la idea de fundar el “Estado Independiente de Kanaky”.

Los problemas culminaron en 1988 con una impactante toma de rehenes en Ouvéa. Esto llevó al otorgamiento de mayor autonomía con los Acuerdos de Matignon (1988). Los franceses pactaron una especie de tregua con los patriotas kanak, pero en 1989 es asesinado el líder Tjibaou, que se convirtió en un prócer independentista para los anticolonialistas. Las luchas siguieron, pero los franceses lograron derrotar a los patriotas kanak. Luego se llegó a un acuerdo en Numea (con otra tregua firmada en 1998).

El destacado dirigente independentista Jean Marie Tjibaou, líder histórico de los kanak

El níquel custodiado por el colonialismo francés

Francia y los “caldoches” lograron una vez más apartar a los kanak, que se dividieron en fracciones políticas tras las derrotas pasadas. Tanto París como las elites blancas “colches” de Nueva Caledonia defendieron con todo su más apreciado recurso económico: el níquel. La economía de la colonia se basa principalmente en la explotación minera del níquel, del que es el tercer productor mundial después de Rusia y Canadá. Se estima que posee el 25 % de las reservas mundiales. Los ingresos procedentes del turismo ocupan un sitio importante en la economía local, junto con los intercambios financieros con Francia. En el Pacífico Sur, Nueva Caledonia es la “perla de los franceses”. La moneda de curso legal es el Franco CFP.

Las revistas del establishment capitalista financiero enseñan que Nueva Caledonia tiene una de las mayores economías del Pacífico Sur, con un PIB de 9.890 millones de dólares estadounidenses. El PIB nominal per cápita es de 38.921 dólares yanquis. Es superior al de Nueva Zelanda, aunque existe una importante desigualdad en la distribución de los ingresos, y desequilibrios estructurales de larga data entre la Provincia Sur, económicamente dominante, y la Provincia Norte y las Islas de la Lealtad, menos desarrolladas y donde viven las poblaciones kanak. La moneda en uso en Nueva Caledonia es el franco CFP, que reemplazó al Franco de Nueva Caledonia.

El 44 % de la población de Nueva Caledonia es kanak. El 34 % es de origen francés. También hay un 2,5 % de población de origen indonesia, y 1,5 % de asiáticos venidos de China y Vietnam. Entre los kanak hay un 30 % de pobreza, y el desempleo en ellos llega al 20 %. Todo está bajo control de los “caldoches”, quienes lograron hacer alianzas con sectores “colaboracionistas” de la comunidad kanak, llamados “traidores” por los patriotas independentistas.

Jean Marie Tjibaou llamando a la lucha armada en el decenio de 1980 contra Francia

Nueva Caledonia y los intereses de las potencias

El referéndum del domingo 4 de octubre en Nueva Caledonia mantuvo en vilo no sólo a Francia, sino a Occidente. Las portadas de los diarios europeos y también de Estados Unidos le dieron un lugar a este suceso. Algunas gentes se enteraron de que existía Nueva Caledonia, mientras que otros estaban a la espera de un posible triunfo independentista y la eventual aparición de una nueva nación en el concierto de la ONU (el último país aceptado en ella fue Sudán del Sur, que logró su independencia el 9 de julio de 2011). Y, como era de esperarse, las potencias comenzaron a especular. Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda deseaban un triunfo de los colonialistas franceses. Lo mismo Washington. Su deseo se basaba en que si ganaban los independentistas se abría paso a los grupos más radicales antifranceses en Nueva Caledonia, temiendo que estos viraran su mirada hacia la República Popular China. De hecho, los patriotas hablaban de “independizar la economía kanak”, de “romper con la ligazón económica colonial con Francia” y “nacionalizar el níquel para el pueblo kanak”. Francia no quería perder el níquel de Nueva Caledonia y los conservadores colonialistas “caldoches” militaron en su campaña electoral que los anticolonialistas kanak querían entregar Nueva Caledonia a los chinos.

Macron con atuendos típicos de la cultura kanak en una de sus visitas a Nueva Caledonia

¿Final abierto?

Por los visto, no pudo nacer una nueva nación independiente en el concierto de la ONU. Nueva Caledonia seguirá siendo colonia de Francia. Los patriotas kanak no se quedarán quietos. Les falta unirse un poco más y dejar de lado algunas diferencias políticas entre ellos. Francia, para evitar sustos de referéndum, le dará “algo de autonomía a Nueva Caledonia” y tratará de cooptar un poco más a ciertas gentes kanak. También los “caldoches” deberán aflojar un poco con su nacionalismo galo casi antikanak, aunque odian a los patriotas que se declaran abiertamente antiimperialistas y socialistas. Algo está seguro. El níquel de Nueva Caledonia sigue manos francesas. París hará todo lo posible para que no se pierda.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

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