Emmanuel Macrón ganó el balotaje y fue reelecto presidente de Francia

Emmanuel Macrón ganó el balotaje y fue reelecto presidente de Francia

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El mandatario galo se impuso con el 58% de los votos ante la candidata de ultra derecha, Marine Le Pen, quien aceptó la derrota pero no lo felicitó.

El presidente francés, Emanuel Macrón, aseguró su continuidad en el poder tras ganar -este domingo- la segunda vuelta de las elecciones generales. Se impuso con más de un 58% de los votos, a Marine Le Pen, cabeza del partido de ultra derecha.

La votación obtuvo una taza mayor de abstenciones y la ultra derecha sacó el porcentaje más alto en la historia pese a haber perdido. Este hecho le dio buenas sensaciones a Le Pen, quien aseguro que “los resultados muestran la tendencia que se viene no solo en Francia sino en Europa“.

Se estima que el porcentaje de gente que no fue a votar alcanza el 28% y es el más alto desde 1969 cuando la abstención llegó al 31%.

Luego de su victoria, el reelecto presidente sostuvo: “después de cinco años de transformación, de horas felices y difíciles (…) este 24 de abril de 2022, una mayoría ha tomado la decisión de confiar en mí. A partir de ahora, ya no soy el candidato de un grupo, sino el presidente de todos”. Los dichos fueron dirigidos principalmente a un amplio sector de la población muy disgustada con el mandatario en el último tiempo.

Por su parte, Marine Le Pen aseguró que “con más del 43% de los votos, el resultado de esta noche es en sí mismo una brillante victoria. Esta noche lanzamos la gran batalla electoral de las elecciones legislativas. Lideraré esta batalla, junto a Jordan Bardella, con todos aquellos que tuvieron la valentía de oponerse a Emmanuel Macron en la segunda vuelta. Con todos quienes tienen la nación clavada en el cuerpo

Francia y la crisis del Sahel occidental

Francia y la crisis del Sahel occidental

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Tras nueve años de presencia militar para luchar contra el “yihadismo”, Francia anunció el 17 de febrero último la retirada de sus tropas de Mali, una decisión que se preveía inminente ante la ruptura de relaciones entre París y la junta militar gobernante en el país africano. Antes, el 24 de enero pasado el ejército de Burkina Faso se ha hecho con el poder y derrocó al presidente del país, Roch Kaboré. ¿Pierde terreno Francia en el Sahel occidental?

El año 2022 empezó con todo en África. La región del Sahel occidental, en enero y en los albores de febrero ya tiene dos crisis. La del 24 de enero pasado fue la de un golpe militar en Burkina Faso, donde la guardia pretoriana del teniente coronel Paul-Henri Sandaogo Damiba puso fin al gobierno del alicaído Kaboré. Ahora, en este 17 de febrero pasado, Francia decide irse de Mali. La decisión fue plasmada en una declaración conjunta firmada por Francia, sus aliados europeos en la operación llamada Barkhane, Canadá y sus socios africanos en el Sahel y en el golfo de Guinea.

Tropas francesas en el Sahel africano.

“Ya no se dan las condiciones políticas, operativas y jurídicas para continuar de forma efectiva su actual compromiso militar en la lucha contra el terrorismo en Mali y, por tanto, hemos decidido iniciar la retirada coordinada”, declaró el gobierno de Emmanuel Macron.

El anuncio coincidió con una cumbre en Bruselas, capital del Reino de Bélgica y sede de líderes de la Unión Europea (UE), y la Unión Africana (UA), en esa ciudad europea, sobre una nueva relación con África, un continente rico en materias primas donde China, Rusia y Turquía también tienen sus intereses.

La idea llevaba varios meses barajándose ante el continuo deterioro de las relaciones entre Bamako y París, que también afectó a otros aliados europeos. Hay que recordar que Mali también fue protagonista de un golpismo en 2021. Pero debemos aclarar los tantos. En la noche del 24 de mayo de 2021 las Fuerzas Armadas de Malí capturaron al presidente Ba N’Daou,1 al primer ministro Moctar Ouane y al ministro de Defensa Souleymane Doucouré.​ Assimi Goita, el jefe de la junta que lideró el golpe de Estado de 2020, anunció que N’daw y Ouane fueron despojados de sus poderes y que se celebrarían nuevas elecciones en 2022. Es el tercer golpe de estado del país en diez años, después de los golpes militares de 2012 y 2020.

Mali y sus conflictos

Goita es el hombre fuerte del país decidió contratar a los paramilitares de la empresa rusa Wagner, acusada por Occidente de enviar “mercenarios” a países en conflicto con un modelo similar al usado años atrás por la estadounidense Blackwater. Los grupos “yihadistas” son facciones de los pueblos tuareg que buscan separarse de Mali. Este acercamiento a Rusia, sumado a la decisión Goita de quedarse en el poder al menos cinco años y no iniciar la prometida transición civil, provocó nuevos roces con Francia, pero también con socios europeos y la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedeao).

Goita expulsó en octubre de 2020 al representante de la Cedeao por imponer sanciones al poder castrense, mientras que las hostilidades con los militares llevaron a Dinamarca y Suecia a retirar sus tropas de la fuerza especial europea Takuba, puesta en marcha para reducir el despliegue francés. Ante el riesgo de dejar la vía libre a Moscú en Mali y descuidar una región clave para contener el “yihadismo” y la inmigración hacia Europa, los miembros de Takuba, Reino Unido y Estados Unidos lograron un consenso sobre cómo continuar en la zona.

París prometió coordinar su retirada con la misión de la ONU (Minusma) y la de la Unión Europea (EUTM) en Mali, que seguirán beneficiándose de un apoyo aéreo y médico francés.

Militares golpistas toman el poder en Burkina Faso en enero de 2022.

Pero Francia no se va ir del Sahel occidental y de África occidental. París prevé proponer sus servicios a los países del Golfo de Guinea, como Costa de Marfil, Togo, Benín o Ghana, para ayudarlos a frenar la propagación del “yihadismo”.

Los galos no pueden darse el lujo de irse del todo. Les surgió otro problema en Burkina Faso. El mandatario derrocado Kaboré se había enfrentado a un creciente descontento por su fracaso en detener una “insurgencia islamista”. El secretario general de la ONU, António Guterres, condenó el golpe y pidió a los militares que “garanticen la protección y la integridad física” de Kaboré. Desde 2015, el país ha estado luchando contra esa misteriosa “insurgencia islamista” asociada a Al Qaeda y el Daesh (que tiene sus grupos en gran parte de África subsahariana y saheliana) que se extendió desde el vecino Mali. Esto ha alimentado la ira de los militares y ha dañado la otrora importante industria turística. Francia teme que los pretorianos de Burkina Faso se unan a Mali y se hagan socios de Rusia o China.

Francia viene teniendo acciones flojas en sus ex colonias. Burkina Faso, una antigua colonia francesa, ha sufrido una inestabilidad crónica desde que obtuvo la independencia en 1960, incluidos varios golpes de Estado. El nombre del país, que significa “tierra de los hombres honestos”, fue elegido por el militar revolucionario Thomas Sankara, quien tomó el poder en 1983. Fue derrocado y asesinado en 1987. Mali también fue colonia de Francia y también se independizó en 1960. Luego vino un historial de militarismo y desestabilización. Francia ha generado fricciones para dominar en el siglo XXI con el invento de luchar contra el “mal yihadista”.

¿Francia pierde terreno neocolonial en África occidental y el Sahel ante rusos y chinos? No es un terreno fácil y los pretorianos antes entrenados por los galos neocolonialistas ahora parece que adoptaron un nacionalismo favorable a hacer negocios con Moscú y Pekín. Todo un clímax. Durante el último año, varias naciones africanas han sufrido golpes de Estado. Entre ellas han estado Chad, Guinea, Mali y Sudán. Excepto Sudán, todas esas naciones fueron colonias del ex Sudán francés en la era imperialista de fines del siglo XIX.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

En el mundo también pasaron cosas

En el mundo también pasaron cosas

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A mediados de septiembre, el presidente francés Emmanuel Macron se desayunaba que ya no vendería a Australia una docena de submarinos de producción gala dado que el país de los canguros había firmado un tratado de cooperación militar con sus socios británicos y norteamericanos.

Lejos de significar un enojo por la pérdida de una venta de más de 90 mil millones de dólares, este acontecimiento marcaba que Francia ya no era considerado un actor de relevancia en la estrategia de Estados Unidos.

El hecho es que la alianza anglosajona da cuenta de que Europa, casi en su conjunto, ya no es un actor de relevancia para la estrategia global del, hasta ahora, hegemón mundial. Y decimos casi porque solo Alemania está contemplada a priori como uno de los posibles países que se acoplen a la llamada alianza de espionaje “Cinco Ojos” (The Five Eyes). Una organización explícitamente llamada al espionaje masivo de las comunicaciones internacionales.

La nueva alianza entre Australia, Gran Bretaña y EEUU (AUKUS por sus siglas en inglés) está llamando a la contención de China en la región indopacífica. Europa pasa a un segundo plano y el grupo de países del grupo llamado Quad (EEUU y Gran Bretaña secundados por Australia, India y Japón) se eleva al podio ¿para preparar una futura guerra contra el gigante asiático?.

Más allá del malestar galo y las expresiones de solidaridad del bloque europeo, es claro que Bruselas quedó fuera de jugada. Creyeron que lamiendo la bota de Washington lograrían revertir la quebrantada relación luego del paso de Trump, pero lejos de que esto suceda, los gringos los dejaron pagando. Impusieron a la Unión Europea frenar los acuerdos comerciales con China y les pagaron bajándoles el precio.

Si se mira esta jugada desde un mapamundi, los países secundantes de la alianza Quad (Japón, Australia y la India) forman una especie de “V” que marca el triángulo de contención sobre el indopacífico, lugar estratégico al que EEUU parece direccionar muchos de sus cañones.

Si se continúa una línea imaginaria desde la India hasta Gran Bretaña, lo resultante es que gran parte del territorio oriental a ella parece la parte europea sacrificable para la estrategia de contención de los anglosajones. ¿Será por ello que tanto Francia como Borrell insistían en la necesidad de crear un ejército europeo propio? Pese a las declaraciones, ¿se animará el bloque a romper con Estados Unidos ante semejante burla?

Pero la traza de este bloque no solo está asociado a la UE. ¿Cuántos golpes de Estado hubo en los últimos meses en África? ¿Es mera casualidad que estos hechos se dieran luego de la retirada de EEUU de Afganistán y de estar dando muestras de no querer seguir entrampado en guerras eternas? ¿Serán la República Popular Democrática de Corea y Taiwán las fichas predilectas del nuevo bloque anglosajón?

Nuevamente mirando el mapa, esa línea paralela entre Australia, India y Gran Bretaña podría significar la intención de las potencias anglosajonas (sobre todo EEUU) de recuperar terreno en los continentes africano y nuestroamericano. Lo hemos analizado en otras oportunidades: tanto China como Rusia han comenzado a jugar cada vez más fuerte tanto en África como en Medio Oriente y en Nuestra América y el Caribe, y la supervivencia de EEUU como potencia global depende del control sobre todo de nuestro continente.

¿Será por ello que los gringos enviaron al títere Lacalle Pou y al hijo del secretario del dictador paraguayo Alfredo Stroessner a despotricar contra Cuba, Nicaragua y Venezuela a la VI Cumbre de la CELAC? Allí los norteamericanos también sufrieron algunos reveces: Nicolás Maduro participó presencialmente del encuentro en México pese a las presiones para que no lo hiciera, la declaración final del encuentro abogó directa o indirectamente por el fin del Bloqueo contra Cuba y las sanciones unilaterales a ésta, a Venezuela y a Nicaragua; además de contar con la participación de Xi Jimping por invitación de Andrés Manuel López Obrador.

Entre tanto, en la CELAC y en la ONU (porque aunque en Argentina no se haya hablado mucho del tema sucedieron ambas Cumbres) Venezuela continuó denunciando la guerra multidimensional que EEUU lleva adelante contra la nación bolivariana.

En cuanto a la CELAC, las novedades no solo estuvieron marcadas por el faltazo de Duque (que mientras tanto se juntaba con el mandamás del Comando Sur que visitó Colombia) y Bolsonaro, por los desplantes de Uruguay y Paraguay contra Cuba, Nicaragua y Venezuela, los reveces cubano y venezolano contra éstos, sino también por el intríngulis entre la Nicaragua Sandinista y el papelón argentino.

Nicaragua se despachó contra nuestro país, calificando al gobierno de Alberto Fernández como peón del imperialismo norteamericano, en tanto el ahora ex Canciller, Felipe Solá, se anotició en pleno viaje, en su escala en El Salvador, que ya no era el responsable de la Cancillería Argentina y, molesto por el hecho, decidió volverse.

Mientras tanto en la ONU, Alberto tiró una de cal y otra de arena: por un lado, volvió a ratificar el trabajo argentino contra el “terrorismo” (agenda gringa si las hay) al tiempo que hizo un llamado a la República Islámica de Irán para que coopere en el esclarecimiento de lo sucedido en la AMIA. Por el otro, se despachó contra el FMI al hablar de “deudicidio”, abriendo la puerta a que efectivamente se consolide una investigación sobre el escandaloso endeudamiento otorgado por la entidad durante la presidencia de Macri. Además, nuevamente instó a la ONU a que haga los esfuerzos necesario para que Gran Bretaña se vuelva a sentar a la mesa de debate respecto a la ocupación en Malvinas.

Claramente lo que el pueblo argentino se juega en las elecciones de noviembre no es solamente el partido doméstico, también está en juego el lugar que tenga nuestro país en las aspiraciones de integración regional y de reformulación de las relaciones internacionales, apostando por el multilateralismo y la solidaridad en detrimento de las aspiraciones norteamericanas de continuar siendo el mandamás del mundo.

En el cortísimo plazo, el gobierno argentino tiene el desafío histórico de recomponer la esperanza en un pueblo que hace algunas semanas le dijo con contundencia “por acá no”, al mismo tiempo que continúa las conversaciones con el FMI y reevalua sus orientaciones geopolíticas para poder aportar en la reconstitución de una Patria Grande unida, donde ningún país del continente lo vete calificándolo de peón del imperio.

A mediano y largo plazo, las discusiones se vuelven más complejas, y coincidiendo con los interrogantes planteados por el profesor en geopolítica Adolfo Koutoudjian, lo que Argentina debe evaluar es si efectivamente tiene una visión geopolítica concreta o si se van tapando parches a medida que aparecen los agujeros. El futuro de nuestro pueblo dependerá de hacia dónde vaya la respuesta.

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

Yibuti, el pequeño país africano codiciado por las potencias

Yibuti, el pequeño país africano codiciado por las potencias

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Yibuti, el pequeño estado africano oriental, de casi 950 mil habitantes, ha sido noticia dentro del concierto internacional en la disputa entre Estados Unidos y la República Popular China. No muchos medios en el mundo le prestaron atención, pero en Yibuti la rivalidad sino-estadounidense se da en un país de tan solo 21.783 kilómetros cuadrados.

El pasado 21 de abril Washington pegó el grito en el cielo. “La base naval de China en Yibuti, noreste de África, es ahora lo suficientemente grande como para albergar portaviones”, según el jefe del Comando África de EE.UU. (AFRICOM), el general Stephen Townsend, citado por el periódico militar estadounidense Stars and Stripes. Pekín abrió en el 2017 su base en Yibuti y desde entonces ha aumentado su presencia, operando a solo unos 11 kilómetros del Camp Lemonnier, el centro operativo del ejército estadounidense en el Cuerno de África Oriental.

Bases militares foráneas en Yibuti

Yibuti es de suma importancia estratégica pese a su pequeñez. Es que está ubicado en las costas del Mar Rojo y el Golfo de Adén, y ha albergado durante mucho tiempo a varios ejércitos extranjeros. Francia, Italia y Japón se encuentran entre los países con pequeños puestos de avanzada en esa nación africana. También los saudíes. Yibuti no tiene drama en seguir alquilando y ofreció también a neerlandenses, belgas, españoles y británicos a invertir en la construcción de bases militares.

Allí gobierna el excéntrico Ismail Omar Guelleh, que es el segundo presidente en la historia de Yibuti. Logró hacerse con el poder en 1999 y desde entonces es el hombre fuerte de la nación. Lo loco de todo esto es que nació en el sur de Etiopía, cerca de la zona del Ogadén, donde vive la etnina somalí de los Issas. Pero, además posee nacionalidad francesa y es un políglota, ya que habla el idioma galo, el somalí, el árabe, el ahmárico etíope e italiano.

China tiene muchos intereses en tener una base militar en Yibuti.

La biografía de Guelleh es una muestra de la historia reciente independentista de Yibuti. Desde tiempos inmemoriales, habitan los grupos étnicos, como los Issas, los Afars y los Gazza. Tiempo después llegaron los árabes desde el Yemen. El Islam se consolidó hacia el siglo XI y fue parte de diversos sultanatos musulmanes. También fue codiciado por los turcos otomanos, que en el siglo XIX rivalizaron con los intereses franceses, italianos y británicos por Yibuti. Desde 1859 los franceses lograron su poder y apoyaron a los reyezuelos nómadas musulmanes tanto de los Issas como de los Afars (rivales históricos) para establecer una factoría comercial, muy cerca del Golfo de Adén y del Egipto aliado a los británicos. En 1897 finalmente establecieron su colonia en Yibuti, a la que llamaron Somalilandia o Territorio Francés de los Afars y los Issas. Italianos y británicos se quedaron con el resto de la gran Somalia. Los turcos otomanos fueron desalojados.

El 27 de junio de 1977 Francia le otorga la independencia a Yibuti, bajo el liderazdo del somalí Issas Hassan Gouled Aptidon, un “afrancesado”, y tío de Guelleh. Pero Aptidon no era de Yibuti, sino que nació al norte de la Somalia británica en 1916 y cuando fue gobernante en el nuevo país de adopción estuvo presionado por el régimen de Siad Barré de la República Popular Democrática de Somalia. El extraño coronel marxista Barré quería anexionarse Yibuti, pero cuando en 1978 perdió la guerra del Ogadén contra la Etiopía del marxista Mengistu el Rojo (este apoyado por tropas cubanas y suryemeníes), las intenciones de quedarse con Yibuti se terminaron. Además, Francia custodió a su ex colonia. De hecho, tropas galas no se retiraron del todo.

El presidente Ismail Omar Guelleh con el mandatario chino Xi Jinping

Ahora, la cuestión es otra. Luego de ser país aliado a Occidente en la Guerra Fría, en estos tiempos se ha convertido en una especie de patio de alquiler para muchas bases militares extranjeras. Guelleh no se hace problemas con dejar que su país sea como una especie de garaje para bases militares foráneas.

Yibuti alberga bases militares de Francia, Italia, Estados Unidos, Japón y la inaugurada en julio de 2017 por Pekín. Arabia Saudí también está construyendo la que, como en el caso chino y nipón, será su única instalación militar permanente en el extranjero. Las tropas estadounidenses llegaron, a la que es su única base militar en África, tras el 11 de septiembre de 2001. El ex mandatario Barack Hussein Obama II renovó el acuerdo en su segundo mandato (2013-2017) a razón de 63 millones de dólares anuales. Localizada junto al aeropuerto principal del país, Camp Lemonnier tiene capacidad para alojar a 6000 marines y una nueva instalación para drones. El ejército francés, que nunca llegó a abandonar su excolonia, tiene en Yibuti su mayor base en el extranjero, con 1900 militares. Es que su proximidad a zonas de conflicto como el Sahel, Somalia o Yemen es otro de los motivos por los que la presencia extranjera es tan numerosa.

Guelleh junto al mandatario francés Emmanuel Macron

También hay presencia militar española en Yibuti, en el marco de la “Operación Atalanta”, lanzada por la Unión Europea en 2008 para luchar contra la “piratería somalí”, y actualmente comandada por el Reino de España. En la misión participan militares británicos, alemanes, belgas, holandeses o portugueses. En los últimos años, nuevas formas de cooperación entre distintos estados y organizaciones en materia de seguridad marítima se han estrenado en Yibuti con “buenos resultados”. La misión europea ha podido coexistir y cooperar con una lanzada por la OTAN en la región y con las labores de vigilancia ejercidas por las potencias militares con bases en el terreno.

Por su parte, los intereses de Pekín en Yibuti no se limitan al ámbito militar, sino que ha invertido miles de millones de dólares en financiar la construcción del puerto de Dolareh (adyacente a su base militar), un aeropuerto, una planta de licuefacción, gasoductos, oleoductos o la línea ferroviaria que ha conectado Yibuti (su capital homónima) con Etiopía, el segundo país más poblado del continente, que perdió su salida al mar tras la secesión de Eritrea en 1993. Más del 95% de las exportaciones e importaciones etíopes pasan por el puerto de Yibuti.

Guelleh y Barack Obama en la Casa Blanca, en 2014

Los saudíes no se quedaron atrás. Arabia Saudí acordó ya en 2016 la construcción de su primera base permanente en el extranjero. Los rebeldes shiítas Houthi del Yemen(acusados por Riad y Occidente de ser un “grupo terrorista” financiado por la República Islámica de Irán) , objetivo principal de la coalición liderada por Riad en su país vecino de la Península Arábiga, han logrado en varias ocasiones atacar a navíos saudíes y emiratíes mientras cruzaban frente el estrecho de 32 kilómetros que separa el sur de Yemen de Yibuti. En 2017-2018 se instaló el ejército saudí (el segundo del mundo que invierte más en armamento) en Yemen. Esto le dio la posibilidad de reducir significativamente el vuelo de sus aviones militares hasta sus objetivos en Yemen, al tiempo que podrá frenar el envío de armas a los rebeldes Houthi shiítas desde la costa somalí.

Ahora bien, para Guelleh, esta entrega de soberanía es negocio para su familia (elite tradicional de los Issas en el pequeño país) y los “comerciantes árabes” de Yibuti. Más de la mitad de los empleos de Yibuti están relacionados con el tráfico marítimo de mercancías, y los ingresos que generan el puerto y las bases militares extranjeras suman en torno al 80% del PIB. La gran burguesía yibuti de los Issas ha dejado afuera a los pastores Afars y Gazza, que engrosan las filas del proletariado local, empobrecido y marginado de la política local.

La etnia de los Afars de Yibuti, que es marginada por el clan somalí de los Issas, al cual pertenece el poderoso presidente Guelleh de Yibuti.

Guelleh y los Issas controlan al país como si fuesen un pequeño sultanato. La economía de esta familia se ha confundido con la del país y crece a buen ritmo. Pero no es capaz de redistribuir la riqueza ni reducir el desorbitante desempleo juvenil entre los Afars y los Gazza. Guelleh se alió con los “árabes afrancesados” y cumple su cuarto mandato. El caciquisimo de los Issas en Yibuti todavía permite controlar a un electorado tan minúsculo, y la oposición es silenciada y fragmentada constantemente. Con tanta presencia extranjera en el país, la estabilidad es lo único que importa en la comunidad internacional. Guelleh sabe que lo van a defender los yanquis, los chinos, los saudíes, etc. El negocio familiar está intacto y Yibuti parece ser la zona clave para controlar gran parte de la geopolítica mundial del siglo XXI.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Idriss Déby, el legado de un siervo occidental en Chad

Idriss Déby, el legado de un siervo occidental en Chad

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No todos los días se muere un presidente en un país. Pero África nos viene dando noticias del fallecimiento de viejos líderes. Ha pasado en Tanzania con el ex mandatario John Magufuli, quien falleció el pasado 17 de marzo y que se hizo famoso por ser un negador de la realidad del covid-19 en su nación. Fue sucedido por Samia Suluhu, quien era su vicepresidente, convirtiéndose en la primera mujer en comandar los destinos de Tanzania. Pero en la República del Chad las cosas son bien distintas. Murió un viejo líder filo-occidental, que había surgido de un golpe de Estado en 1990, tras derrocar a otro dictador, el genocida Hissene Habré (quien gobernó con mano de hierro entre 1982 y 1990).

Según las autoridades del Chad, Idriss Déby, el “dictador afrancesado”, murió en combate contra los rebeldes del norte nucleados en el Frente por la Alternancia y la Concordia en Chad (FACT, en sus siglas en francés), procedentes de Libia. Estos realizaron una incursión más en territorio nacional chadiano con la intención de derrocar a Déby.

La muerte de Déby se anunció después de que la Comisión Electoral Nacional Independiente (CENI) proclamase anoche los resultados provisionales de las elecciones presidenciales celebradas el pasado 11 de abril, que le dieron la victoria con el 79,32 % de los votos. La oposición civil no armada denunció fraude, pero quedaron impactados ante la muerte del dictador. Sobre todo porque los militares se hicieron con el poder, pero con otros Déby, es decir, con el hijo del dictador asesinado, Mahamat Idriss Déby Itno, de tan solo 38 años, y que era el jefe de la Guardia Nacional del Chad, el verdadero poder en el país. Esta guardia pretoriana de la familia Déby Itno, llamó a suspender todo republicanismo posible. Un “consejo militar de transición” se ha puesto en marcha, dirigido por el joven general Mahamat Idriss Déby, para los próximos 18 meses y se han disuelto la Constitución, el Gobierno y el Parlamento, según informaron medios locales.

La industria petrolera es la base de la economía para la dictados de los Déby Itno y los franceses.

Chad es un caos desde hace tiempo. Ya hay clima de guerra civil, en un país de casi más de 15 millones de habitantes, y con unas 200 etnias rivales entre sí. Los “árabes afrancesados” son los que dominan el país históricamente, grupo al cual pertenece la familia Déby Itno, pero que tienen su cuartel general en Yamena, la ciudad capital chadiana. El 13 de abril, el FACT aseguró controlar la provincia de Tibesti, en el extremo norte del país y el día 18 confirmaron que habían procedido a la “liberación” de la histórica provincia de Kanem, al oeste del país y fronteriza con Níger. Por su parte, el Ejército nacional desmintió los hechos y anunció que más de 300 rebeldes habían sido asesinados y más de 150 detenidos durante los combates en Kanem.

Los verdugos de los Déby Itno son grupos bereberes del norte que están emparentados con las etnias del sur de Libia y también con los conocidos Tuareg de la zona del Sahel. El FACT es un grupo político-militar chadiano compuesto por unos 3000 combatientes, principalmente por jóvenes de la etnia Gorane (la misma del ex dictador chadiano Hissene Habré). El FACT, que tiene sede en Libia, fue creado en abril de 2016 en Tanoua (extremo norte de Chad) durante una escisión de la Unión de Fuerzas para la Democracia y el Desarrollo (UFDD), liderada por Mahamat Nouri, opositor a los Déby Itno.

A todo este panorama crítico hay que sumarle lo del covid-19 en Chad. El país tiene casi 4700 casos. Se encuentra entre los países con menor tasa de enfermos confirmados del mundo. En este momento hay 169 personas fallecidas por coronavirus. Para interpretar estos datos, conviene saber que Chad, con 15.946.876 de habitantes, puede considerarse un país intermedio en cuanto a población.

Mapa de Chad 🇹🇩

La humanidad tiene en el Chad una remota y variada historia, como atestiguan los hallazgos de los huesos del Chadanthropus y el Sahelanthropus tchadensis, y las pinturas rupestres de las montañas septentrionales. Luego de formarse grupos pastoriles nómadas, también se fundaron sendas ciudades que vivían del comercio transahariano con los árabes musulmanes. Desde el 700 hasta el siglo XIX se fundaron reinos e imperios, siendo los más famosos los de Kanem-Bornu, Baguirmi y el de Wadai. Hacia fines del siglo XIX las potencias occidentales se disputaban el Chad, por la ruta comercial que conecta el Magreb con África Subsahariana septentrional. Finalmente, en abril del año 1900 los franceses se apoderaron del Chad y la convirtieron en colonia, favoreciendo a los “árabes afrancesados” (Zaghawa) y dejando de lado a los grupos históricos Sao, Sara, Tuareg del Norte y Gorane. Recién en 1914 los franceses pudieron controlar toda Chad al reprimir con dureza a los grupos anticoloniales nativos y con ayuda de los “árabes afrancesados”, que se convirtieron en una elite comercial poderosa.

El 11 de abril de 1960 los franceses le dieron la independencia a los chadianos, pero dándole poder a los aliados “árabes afrancesados”. Esto generó guerras civiles por doquier y las luchas interétnicas históricas entre Sao, Sara, Gorane y Tuareg del Norte. También estaban los Kanem y los Baguirmi, que buscaban derechos políticos. En 1982 tomó el poder Habré, representando a los pastoralistas Gorane, ganando terreno frente a los “árabes afrancesados”. Hasta 1990 Habré desató una persecución feroz contra toda etnia rival y, sobre todo, contra los “árabes afrancesados”, levantando banderas raciológicas que derivaron en un genocidio. Asesinatos masivos, desapariciones forzadas, torturas, campos de concentración, violaciones y esclavitud sexual fueron moneda corriente en el régimen de Habré.

Estados Unidos apoyó a Habré, mientras Francia no estaba del todo contenta con financiarlo del todo, ya que quería seguir teniendo a aliados a los “árabes afrancesados”. Para diciembre de 1980 Libia había ocupado exitosamente el norte de Chad para apoyar a los rebeldes Tuareg del Norte, y Mahatma Oueddei fue nombrado presidente. Buscando la reconciliación nacional, Oueddei nombró a Habré como Ministro de Defensa, no obstante, molesto por la influencia libia en Chad, este último consiguió apoyo de Estados Unidos para expulsar a las fuerzas libias de su país y derrocar a Oueddei en 1982.  París cambió de opinión, cuando en 1984-1985 grupos guerrilleros marxistas, apoyados por la Burkina Faso del Capitán Thomas Sankara, estaban a punto de tomar el poder en Chad. Washington y París unieron sus fuerzas para apoyar a Habré y financiaron sus fuerzas armadas para la lucha “anticomunista”. Habré tuvo vía libre para el genocidio y por ello le valió el apodo del “Pinochet africano”.  Se estima que durante su mandato más de 40.000 personas, principalmente marxistas, fueron masacradas y otros cientos de miles de disidentes torturados y asesinados.

Para 1983 las tropas libias habían sido expulsadas de Chad, a excepción de unos territorios al norte, donde los rebeldes Tuareg seguían activos, y tomando posiciones más islamistas yihadistas. Para 1987, los efectivos libios fueron expulsados de Chad y la guerra terminó. No obstante, su victoria significó el fin de la ayuda occidental, y la situación política de Habré se volvió frágil. Esto fue aprovechado por el grupo étnico Zaghawa, los “árabes afrancesados”, y el 1º de diciembre de 1990 Idriss Déby Itno, un general Zaghawa, lo depuso. Habré huyó a Senegal y Déby se proclamó presidente. Comenzaba una nueva dictadura.

Rebeldes del norte de Chad que combaten contra la dictadura de los Déby Itno.

Los negocios petroleros en Chad fueron vitales para el nuevo régimen. Corporaciones estadounidenses, francesas, neerlandesas y belgas invirtieron en la explotación de petróleo del oeste del país, cerca de Darfur, frontera con Sudán, y apoyaron a Idriss Déby Itno. Los “árabes afrancesados” dominaron la escena política y comercial  del país, generando nuevas rivalidades internas. La industria del algodón, famosa en el país por exportar a Occidente, quedó en manos de los Zaghawa y de la familia presidencial de Idriss Déby Itno.

En enero de 2013, Chad envió tropas al norte de Malí para participar en la “Operación Serval”.​ Idriss Déby luego describió lo que está sucediendo en el norte de Malí. Esta acción en Malí, o en la República Centroafricana y Nigeria contra Boko Haram, le valió a Idriss Déby un fuerte apoyo de Francia y Estados Unidos. En 2016 el Banco Mundial da un préstamo de 222 millones de dólares para un proyecto considerado polémico para bombear petróleo en Chad y enviarlo por tubería a Camerún. Mientras tanto, su régimen perseguía a opositores civiles y entabló una guerra sin cuartel contra los rebeldes del FACT.

Antes de su muerte, Déby se enfrentaba a un creciente descontento público por su gestión de la riqueza petrolífera de Chad y a la represión contra sus opositores. Sin embargo, en los resultados electorales anunciados el lunes 19 de abril último, Déby obtuvo el 79% de los votos. “Sé de antemano que voy a ganar, como he hecho en los últimos 30 años”, dijo el presidente antes de las elecciones.

Pero su muerte es un golpe para Francia, que consideraba a Déby como un importante aliado en la lucha contra el llamado “extremismo islámico” en África. De hecho, el país europeo había basado sus “operaciones antiterroristas” en el Sahel en la capital chadiana, Yamena.

Los franceses van a seguir apoyando a los Déby Itno, garantes de las riquezas petroleras para Occidente. Pero los grupos rebeldes del Norte no se rinden y están surgiendo nuevas facciones guerrilleras entre los Sao, los Sara y los Gorane, ya que no tienen derechos políticos posibles. Mucho menos ahora, con este “gobierno de transición” a manos de Mahatma Idriss Déby, conocido como el “Baby Doc” del Chad, o el “Carnicero de Yamena”.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

El recuerdo de Sankara

El recuerdo de Sankara

TIEMPO DE LECTURA: 10 min.

Poco conocido quizás para ciertas ortodoxias de las izquierdas occidentales, el Capitán Thomas Isidore Sankara fue todo un gran líder revolucionario marxista-leninista que intentó combatir al capitalismo imperialista desde su tierra natal, Burkina Fasso. Sankara nació un 21 de diciembre de 1949 en lo que en ese momento se llamaba Alto Volta, una colonia francesa.

Al terminar la escuela secundaria, comenzó a los 19 años una prolífica carrera militar, que estaría inextricablemente ligada a la política. Sus acercamientos con las ideas marxistas fueron un hito en su historia de vida. Pero admiraba las luchas del Tercer Mundo, las de su amada África y no dudó en estudiar sobre la Revolución Cubana de 1959 y las luchas patriotas de los argelinos que consiguieron la independencia en 1962.

Las luchas armadas de los patriotas marxistas de Angola, Cabo Verde, Guinea Bissau, Santo Tomé y Mozambique lo llenaban de esperanzas, ya que odiaba al viejo colonialismo portugués fascistoideo. Por supuesto, repudió al régimen racista del apartheid del sur de África y tomó como bandera las luchas de Nelson Mandela, Oliver Tambo, Steve Biko, Robert Mugabe, Desmond Tutu y Sam Nujoma.

En su patria natal no había muchos líderes locales que admirar. El colaboracionismo francés en Alto Volta era insoportable para un espíritu muy rebelde como el que tenía Sankara. Le quedaba a Sankara estudiar algo de la historia africana precolonial, alimentando su profundo rechazo contra el eurocentrismo y el racismo blanco de la “historia universal” que dejaba a África subsahariana marginada del todo.

Lo que era la colonia francesa de Alto Volta era una región situada entre los 10º y los 15º Norte dentro de la curva del gran río Níger y a más de 500 km de su principal salida al mar, el puerto de Abidjan, Costa de Marfil. Esta región tiene sólo dos ciudades importantes, Ouagaduodou y Bobo Dioulasso.

La historia precolonial comprende a la de los reinos mossi de Ouagadoudou, Yatenga y Gourma (700-1200). Tras resistir la expansión de los imperios de Mali y Songhay, hasta el siglo XVIII las poblaciones se vieron influenciadas por el Islam Sunna. Los misioneros cristianos de Europa Occidental instalaron sus colonias regionales e intentaron evangelizar a los pueblos mossi, diula y soso. Esta región fue anexada finalmente por los franceses a partir de 1890, ganándole a los británicos y alemanes. Gran parte del Alto Volta quedó en el llamado Sudán Francés hacia el 1900.

Estado de África Occidental que limita al noroeste con Malí, al noreste con Níger, al sur con Costa de Marfil, Ghana, Togo y Benín. Burkina Faso no posee acceso al mar. Su capital es Uagadugú.

El yugo colonial francés se mostró muy arbitrario, uniendo y desmembrando el territorio hasta 1946. El principal recurso del país era el excedente de mano de obra. En la Primera Guerra Mundial (1914-1918) se reclutaron muchos soldados, como peones de las plantaciones de Costa de Marfil y como trabajadores forzados de la colonia. Hacia 1950 surgieron algunos grupos nacionalistas, pero eran muy débiles. En 1957 se creó en el entonces Alto Volta un gobierno representativo que, en 1958, pasó a ser miembro de la llamada Unión Francesa Africana.

El 5 de agosto de 1960 Francia le otorga la independencia, bajo liderazgo de Maurice Yameogo, de la etnia mossi, que desempeñó como presidente hasta 1966. En ese año se produjo un golpe militar. En 1979 se retornó a un gobierno civil, cuando el antiguo jefe del gobierno militar golpista, el general Sangoulé Lamazina, se convirtió en presidente por votación popular.

Entre 1969 y 1979 el país de Sankara era un típico enclave neocolonial. De pequeño Sankara quería ser médico, era su vocación. Pero procedía de una familia pobre y la única forma de seguir estudiando era a través de la academia militar colonial. Entonces ya tenía en su pensamiento una base cristiana, y en algún momento pareció que su destino era el sacerdocio, porque la Iglesia en África intentaba incorporar a los alumnos más inteligentes. Finalmente se inclinó por el Ejército, pero esa impronta cristiana siempre formó parte de su ideología. De hecho, adoptó un cristianismo popular muy significativo.

Al terminar la primera instancia de los estudios, sus buenas calificaciones le permitieron seguir formándose como oficial del Ejército en Madagascar (ex colonia francesa), un país que entonces estaba muy convulsionado por revueltas populares en el decenio de 1960. Cuando regresó a Alto Volta, Sankara ya tenía un pensamiento consolidado y se había convencido de que era imperioso intervenir para transformar la realidad de su nación, que era una de las más pobres del planeta. Los mandos militares lo enviaron a la ciudad de Pô, donde comenzó su carrera militar y política. Primero, formando a los soldados que tenía a su cargo. Y segundo, trabajando con la población, ganándose el respeto y la admiración de los más pobres. En todos sus discursos estaba el antiimperialismo y el marxismo-leninismo.

Luego de estar prestando servicios en escaramuzas militares en Marruecos y Mali, Sankara hacia 1979 era todo un líder. Se declaró marxista-leninista y no ocultó su admiración hacia el Che Guevara y Fidel Castro. El 25 de noviembre de 1980, es derrocado el presidente Lamazina por el general Saye Zerbo, que encabeza el Comité Militar de Relanzamiento del Progreso Nacional (CMRPN). Sankara logra su primer cargo público en 1981. El nuevo gobierno, lo nombró secretario para la Información. Duró sólo seis meses en el puesto.

Sankara, al bien estilo Juan Domingo Perón, se convirtió en la voz de las masas obreras y rurales del país. Su nacionalismo marxista-leninista no era bien visto. Pero ya era muy popular en el país. En esos tiempos había formado, junto a Blais Compaoré y a otros miembros de las Fuerzas Armadas, la llamada Agrupación de Oficiales Comunistas. Fueron ellos los que dieron el siguiente golpe. El 7 de noviembre de 1982 derrocaron al gobierno de Zerbo y llevaron a la presidencia a Jean-Baptiste Ouédraogo. Sankara fue designado primer ministro en enero de 1983.

Sankara era el hombre fuerte del país. Por las presiones de Francia y de la facción de derecha de la coalición gobernante golpista, fue encarcelado. En ese momento se pusieron en marcha Compaoré y sus aliados, y Sankara terminó siendo liberado, con la ayuda de manifestaciones populares, al estilo también de Juan Domingo Perón. El crecimiento de popularidad de Sankara era ya un dolor de cabeza para Francia. Sankara al ser liberado dijo que admiraba al líder libio Muammar Ghadafi y dijo que quería refundar al país. No lo dudó. El 4 de agosto de 1983 Sankara y sus camaradas tomaron el Estado por las armas. Con sólo 33 años asumió la presidencia y así comenzó una verdadera historia revolucionaria.

El 4 de agosto de 1984 cambió el nombre de Alto Volta por el de Burkina Fasso, que significa “Patria de los hombres íntegros”, señal de que una de sus prioridades era la lucha contra la corrupción, pero también contra el capitalismo local. Empezó él mismo dando el ejemplo: se mantuvo el sueldo de capitán del Ejército, vendió todos los autos de lujo que estaban al servicio del Estado y adoptó como vehículo oficial al más barato del mercado, el Renault 5. Era un ser muy austero, disciplinado y humilde. Su guía era el Che.

Era ante todo un antiburócrata. Redujo los salarios de todos los funcionarios públicos, prohibió el uso de chóferes y obligó a sus ministros a viajar en clase turista. Se dice que hasta se negó a instalar aire acondicionado en el despacho presidencial. Para limitar el nepotismo, impidió a sus familiares acceder a cargos estatales.

En la VIIª Cumbre de Países No-Alineados, que se celebró en Nueva Delhi entre el 7 y el 12 de marzo de 1983, el joven capitán Thomas Sankara asistió en calidad de Primer Ministro del Alto Volta, y allí se encontró con Fidel Castro por primera vez. 

Sankara no dudó en integrar a su país al Movimiento de Países No Alineados. Apoyó a la Cuba socialista que tanto admiraba y se unió a Fidel Castro en la cruzada contra la deuda externa en 1984. Ambos líderes se hicieron grandes amigos. Con ayuda cubana y de la Unión Soviética, logró el fortalecimiento de la educación y la cultura. Logró que el índice de alfabetización pasara de 12 a 36% en un año (de 1984 a 1985), y que después siguiera subiendo gracias a las escuelas rurales que creó a lo largo del país. También avanzó muchísimo en salud. Creó comandos de vacunación que en pocos meses lograron cubrir a la totalidad de los niños burkineses contra enfermedades infecciosas que estaban causando mucho daño. Allí estaban los médicos cubanos ayudando.

Como si esto fuera mucho, Sankara era también un feminista africano. Fue el primero en abolir la ablación femenina. Le dio una fuerza muy especial a la celebración del 8 de marzo, como “día del mercado para los hombres”, a los que invitaba a hacer las compras. Incorporó a mujeres en todos los ámbitos de la administración pública. Estuvo a favor del aborto y alentó la formación de una Federación Nacional de Mujeres.

Sankara junto a la Federación Nacional de Mujeres de Burkina Fasso

Sankara también fue osado y encaró un programa socialista realmente anticapitalista. Lejos de ser un socialdemócrata débil, o un militar nacionalista a medias, fue por el marxismo-leninismo como modelo. Llevó a cabo una reforma agraria que redistribuyó la tierra, con reparto de abonos y de semillas a los campesinos, y la creación de pequeñas represas de agua.

Así consiguió que Burkina Fasso se convirtiera en uno de los pocos países de la región en adquirir la autosuficiencia en cereales, base de la alimentación popular. Luego confiscó empresas, nacionalizó tierras privadas, estatizó el comercio interno y exterior, repartió viviendas expropiadas a los ricos y creó “guardias civiles” para desmantelar a la vieja policía colonial.

Esta lucha anticapitalista lo llevó a enfrentarse con el sistema financiero internacional y con Francia, pero que aún conservaba una enorme influencia. El no pago a la deuda externa, que había sido contraída por los gobiernos anteriores, se convirtió en una de sus banderas. En su último gran discurso, que dio en septiembre de 1987 en el marco de la Asamblea General de la Unión Africana, defendió una vez más estas ideas y pidió no pagar la deuda externa en el mundo entero.

Los elementos contrarrevolucionarios no se fueron del todo a pesar de esta cruzada sankarista. Sankara lo sabía y creó “comités de defensa de la revolución”, que tenían el objetivo de controlar que sus medidas llegaran a todos los rincones del país, y de controlar a quienes se oponían al proyecto antiimperialista. Creó un sistema de sindicatos marxistas y trató de formar unas milicias populares para que reemplazaran al ejército tradicional.

Nunca faltaron los traidores. Si bien hasta el final mantuvo un importante apoyo popular, Sankara había abierto demasiados frentes dentro y fuera del país, y sus enemigos crecían en fuerza y en número. Su antiguo compañero de armas, Compaoré lo traicionó, lo derrocó y lo mandó a matar el 15 de octubre de 1987. Era un nuevo golpe de Estado en el país, pero esta vez destruyendo a la Revolución Sankarista.

El legado de Sankara aún persiste en el pueblo de Burkina Fasso

Ese fatídico 15 de octubre de 1987, un grupo armado ingresó en su despacho, mientras mantenía una reunión con los 12 integrantes del Consejo Nacional de la Revolución. Sankara, que en ese momento tenía 37 años, fue asesinado junto al resto de los asistentes. Lo mataron, pero sus ideas siguieron firmes. Por lo menos, aquí las recordamos:

“Para el imperialismo es más importante dominar culturalmente que militarmente. La dominación cultural es más flexible, la más eficaz, la menos costosa. Nuestra tarea consiste en descolonializar nuestra mentalidad”.

Estas palabras de Sankara son tan actuales que deben ser retomadas en nuestras luchas.

Homenaje al Che y a Sankara en 2017 en Burkina Fasso

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Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Nueva Caledonia seguirá siendo colonia francesa

Nueva Caledonia seguirá siendo colonia francesa

TIEMPO DE LECTURA: 9 min.

El referéndum del 4 de octubre

Los votantes del archipiélago del Pacífico Sur de Nueva Caledonia rechazaron este domingo la separación de Francia después de casi 170 años de dominio colonial en un referéndum. Por un margen cerrado, los habitantes de esta región del sur del Pacífico, decidieron el domingo en un referéndum seguir siendo parte de Francia, tras lo cual el presidente galo Emmanuel Macron llamó a un diálogo tras un controvertido pasado colonial. El 53,3 % de los votantes estuvo a favor de seguir siendo parte de Francia, mientras que el 46,7% optó por la independencia, según los resultados electorales. En un discurso televisado desde París, Macron, muy contento por el final, calificó el resultado de la consulta de “una expresión de confianza en la República” la que apreció “con un profundo sentimiento de gratitud.”

El país de menos de 300.000 habitantes fue noticia para la diplomacia francesa. Aunque se le da la entidad llamada “Colectividad de Ultramar”, parece que esta colonia es de suma importancia para los galos. Se trató de un referéndum muy esperado. Hubo gran concurrencia a las urnas. Más del 85 % del electorado sufragó antes del cierre de los centros de votación, indicó el Ministerio de Territorios de Ultramar. Los diversos grupos independentistas estaban muy entusiasmados con un posible triunfo, aunque algunas diferencias políticas entre ellos no permitieron una campaña homogénea y eficaz. Pero la militancia de los llamados “leales” filofranceses (conocidos también como “caldoches”) fue más efectiva y logró su cometido.

Población de Nueva Caledonia participando del referéndum del 4 de octubre

El referéndum es parte de un proceso para reducir las tensiones entre la población originaria de los kanak y los “leales” colonialistas. Se logró un acuerdo de paz entre las facciones rivales en 1988 y una década después se forjó el Acuerdo de Noumea, que le dio a Nueva Caledonia poder político y más autonomía, además de estipular la realización de hasta tres referéndums sobre su futuro.

Hay que aclarar que hace dos años, el 56,4 % de la población en un referéndum similar votó en contra de la independencia. Existe la posibilidad de un tercer referéndum para 2022. Pero la lucha independentista de los grupos patriotas kanak sigue pese a estas derrotas. Y viene en aumento.

Población kanak defendiendo su legado cultural ancestral

Una historia colonial típica

Un poco de historia no viene nada mal. Los kanak se cree que son los descendientes de los antiguos pueblos lapita de la Polinesia (cultura que se desarrolló entre el 1600 a.C. y el 700 d.C.). Era una sociedad agroalfarera, organizada en sencillas aldeas con clanes liderados por jefes ligados por el parentesco. No se formaron grandes civilizaciones estatales, sino pequeñas “jefaturas aldeanas” con una baja intensidad de desigualdades sociales y económicas. A partir del siglo XI, se produce un intercambio continuo con pueblos polinesios, que se mezclaron con la población local, formando así la cultura de los kanak. Los europeos divisaron las islas a fines del siglo XVIII. El famoso explorador inglés James Cook y sus hombres llegaron en 1774 y la llamaron “New Caledonia”, en honor a las Tierras Altas de Escocia, a las cuales los romanos llamaban “Caledonia”. Balleneros británicos y estadounidenses se interesaron en Nueva Caledonia, y las tensiones por ella se incrementaron. Los kanak sufrieron este proceso de invasión, conquista y genocidio. Los europeos usaban alcohol y tabaco, entre otras cosas, para intercambiarlos por insumos. El contacto con los europeos trajo enfermedades, como la disentería, la gripe, la sífilis y la lepra. La población kanak empezó a ser diezmada. Unos 5000 kanak murieron entre 1810 y 1813, producto de esta invasión de los occidentales. Finalmente, en 1853 los franceses  se apoderaron de Nueva Caledonia.

Para entonces, los kanak de Nueva Caledonia, junto con los pueblos originarios de Vanuatu, Papúa Nueva Guinea y las Islas Salomón, vieron su población mermada debido a la práctica de la trata de esclavos. A los pueblos kanak se los destinaba a trabajar como esclavos en las plantaciones de azúcar en Fiyi y en el territorio australiano de Queensland. Este genocidio duró hasta principios del siglo XX. Los misioneros católicos y protestantes llegaron durante el siglo XIX. Estos tuvieron un profundo impacto en la cultura indígena. Insistieron en que los kanak debían usar ropas e introdujeron el críquet y el té. También erradicaron muchas de las costumbres y tradiciones locales. Los franceses logaron imponerse y apoyaron la cristianización de algunas gentes kanak “afrancesados”. Nueva Caledonia sirvió como colonia penal por cuatro décadas después de 1864. Desde entonces la convirtió en colonia de ultramar y luego en 1946 le dio el estatus de “territorio no autónomo”, reconocido por las Naciones Unidas (ONU). La mayoría de las comunidades kanak fueron marginadas y los descendientes de los colonos franceses se apoderaron de las tierras, instalaron sus empresas agroindustriales y conformaron la típica burocracia administrativa colonial. Toda una especie de apartheid oculto.

La lucha por la independencia kanak

Militantes independentistas kanak manifestando contra Francia en Nueva Caledonia

Las luchas independentistas no tardaron en llegar. Grupos patriotas antifranceses se fueron conformando entre los kanak, sobre todo estimulados por los vientos de descolonización en tiempos de guerra fría. Las luchas de los argelinos y hasta la Revolución Cubana fueron inspiraciones de los rebeldes anticolonialistas kanak. Uno de estos grupos, conformaron una guerrilla de orientación socialista, conocida como Frente de Liberación Kanak Socialista (FLNKS), liderada por el destacado dirigente independentista Jean Marie Tjibaou.

Los países del Movimiento de Países No Alineados apoyaron a los patriotas kanak y hasta los cubanos expresaron su apoyo desde el Caribe tan lejano al Pacífico Sur. Los franceses combatieron a los patriotas del FLNKS, mientras que otros grupos más moderados, como el Partido Laborista Kanak (PLK), pedían ayuda al Comité de Descolonización de la ONU. En 1885 la guerrilla se activó con todo y llamó a la insurrección general. Tjibaou y sus guerrilleros proclamaban la idea de fundar el “Estado Independiente de Kanaky”.

Los problemas culminaron en 1988 con una impactante toma de rehenes en Ouvéa. Esto llevó al otorgamiento de mayor autonomía con los Acuerdos de Matignon (1988). Los franceses pactaron una especie de tregua con los patriotas kanak, pero en 1989 es asesinado el líder Tjibaou, que se convirtió en un prócer independentista para los anticolonialistas. Las luchas siguieron, pero los franceses lograron derrotar a los patriotas kanak. Luego se llegó a un acuerdo en Numea (con otra tregua firmada en 1998).

El destacado dirigente independentista Jean Marie Tjibaou, líder histórico de los kanak

El níquel custodiado por el colonialismo francés

Francia y los “caldoches” lograron una vez más apartar a los kanak, que se dividieron en fracciones políticas tras las derrotas pasadas. Tanto París como las elites blancas “colches” de Nueva Caledonia defendieron con todo su más apreciado recurso económico: el níquel. La economía de la colonia se basa principalmente en la explotación minera del níquel, del que es el tercer productor mundial después de Rusia y Canadá. Se estima que posee el 25 % de las reservas mundiales. Los ingresos procedentes del turismo ocupan un sitio importante en la economía local, junto con los intercambios financieros con Francia. En el Pacífico Sur, Nueva Caledonia es la “perla de los franceses”. La moneda de curso legal es el Franco CFP.

Las revistas del establishment capitalista financiero enseñan que Nueva Caledonia tiene una de las mayores economías del Pacífico Sur, con un PIB de 9.890 millones de dólares estadounidenses. El PIB nominal per cápita es de 38.921 dólares yanquis. Es superior al de Nueva Zelanda, aunque existe una importante desigualdad en la distribución de los ingresos, y desequilibrios estructurales de larga data entre la Provincia Sur, económicamente dominante, y la Provincia Norte y las Islas de la Lealtad, menos desarrolladas y donde viven las poblaciones kanak. La moneda en uso en Nueva Caledonia es el franco CFP, que reemplazó al Franco de Nueva Caledonia.

El 44 % de la población de Nueva Caledonia es kanak. El 34 % es de origen francés. También hay un 2,5 % de población de origen indonesia, y 1,5 % de asiáticos venidos de China y Vietnam. Entre los kanak hay un 30 % de pobreza, y el desempleo en ellos llega al 20 %. Todo está bajo control de los “caldoches”, quienes lograron hacer alianzas con sectores “colaboracionistas” de la comunidad kanak, llamados “traidores” por los patriotas independentistas.

Jean Marie Tjibaou llamando a la lucha armada en el decenio de 1980 contra Francia

Nueva Caledonia y los intereses de las potencias

El referéndum del domingo 4 de octubre en Nueva Caledonia mantuvo en vilo no sólo a Francia, sino a Occidente. Las portadas de los diarios europeos y también de Estados Unidos le dieron un lugar a este suceso. Algunas gentes se enteraron de que existía Nueva Caledonia, mientras que otros estaban a la espera de un posible triunfo independentista y la eventual aparición de una nueva nación en el concierto de la ONU (el último país aceptado en ella fue Sudán del Sur, que logró su independencia el 9 de julio de 2011). Y, como era de esperarse, las potencias comenzaron a especular. Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda deseaban un triunfo de los colonialistas franceses. Lo mismo Washington. Su deseo se basaba en que si ganaban los independentistas se abría paso a los grupos más radicales antifranceses en Nueva Caledonia, temiendo que estos viraran su mirada hacia la República Popular China. De hecho, los patriotas hablaban de “independizar la economía kanak”, de “romper con la ligazón económica colonial con Francia” y “nacionalizar el níquel para el pueblo kanak”. Francia no quería perder el níquel de Nueva Caledonia y los conservadores colonialistas “caldoches” militaron en su campaña electoral que los anticolonialistas kanak querían entregar Nueva Caledonia a los chinos.

Macron con atuendos típicos de la cultura kanak en una de sus visitas a Nueva Caledonia

¿Final abierto?

Por los visto, no pudo nacer una nueva nación independiente en el concierto de la ONU. Nueva Caledonia seguirá siendo colonia de Francia. Los patriotas kanak no se quedarán quietos. Les falta unirse un poco más y dejar de lado algunas diferencias políticas entre ellos. Francia, para evitar sustos de referéndum, le dará “algo de autonomía a Nueva Caledonia” y tratará de cooptar un poco más a ciertas gentes kanak. También los “caldoches” deberán aflojar un poco con su nacionalismo galo casi antikanak, aunque odian a los patriotas que se declaran abiertamente antiimperialistas y socialistas. Algo está seguro. El níquel de Nueva Caledonia sigue manos francesas. París hará todo lo posible para que no se pierda.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

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