Los dueños de la pelota

Como si fuese una parodia la FIFA propone un partido solidario y designa a Mauricio Macri a organizarlo porque es el flamante presidente de su fundación desde 2019 ¿La FIFA y Macri son algo más que empresas-empresarios con intereses de lógica empresarial? La respuesta es obvia y es no.

Por Maia Cubric*

Como si fuese una parodia la FIFA propone un partido solidario y designa a Mauricio Macri a organizarlo porque es el flamante presidente de su fundación desde 2019 ¿La FIFA y Macri son algo más que empresas-empresarios con intereses de lógica empresarial? La respuesta es obvia y es no.


Yerba mala nunca muere

Mañana se cumplen 116 años de la creación de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), en Zúrich, Suiza. Y para caracterizar, o describir, al organismo que gobierna todas las federaciones de fútbol en el mundo, es necesario centrar el análisis para no divagar en las infinitas aristas que se pueden abordar. La importancia política-social-económica y el impacto global que genera el fútbol, puede ser un buen punto de partida.

La FIFA tiene actualmente como presidente a Giovanni Vincenzo Infantino, abogado italo-suizo, dato que puede servir para graficar los números que se manejan dentro de este ente organizativo, o cuanto menos, para visualizar cifras específicas: el presidente de la Federación, cuando asumió en 2016, pactó un salario de 1,53 millones de dólares para dicho año. A su vez, cuenta con un vehículo con chofer, con alojamientos pagados y con estipendios de 2,040 dólares mensuales, según ese contrato firmado.

Más allá de esos datos, que agregan componentes al análisis porque son cifras millonarias, el problema no es el dinero en sí mismo, sino cómo se obtiene y quiénes son les que se benefician. Para encuadrar estas lógicas de funcionamiento es clave mencionar como idea central que, claramente, la FIFA es un monopolio: organiza las Copas Mundiales de Fútbol; es parte del Comité Olímpico Internacional (COI) y de la Internacional Football Association Board (IFAB), que es la institución que se encarga de la modificación de las reglas del juego.

Para enmarcar su activo en la política y la economía mundial, un dato que ilustra su importancia, podría ser que la FIFA agrupa 211 asociaciones de distintos países, o federaciones de fútbol, lo que representa 17 países más que la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Entonces, el fútbol se organiza. El para qué es la pregunta.

En palabras de Eduardo Galeano, dichas en Fútbol Pasión, un programa que se emitía por la TV Pública en 2013: «La FIFA es el FMI del fútbol […] La monarquía más misteriosa del planeta». Estas afirmaciones del historiador dan cuenta de manera concreta, en lo mínimo, el negocio y la turbiedad que se esconde detrás del mundo del espectáculo deportivo, la publicidad y las competencias internacionales.

Hace un año, cuando Gianni Infantino se juntó con Donald Trump por la futura Copa del Mundo norteamericana, entre otras cosas, mencionó «El fútbol da alegría y esperanza para millones de personas en todo el mundo y genera 200 mil millones de dólares al año». Teniendo en cuenta que esa es la palabra oficial, y que cuando se trata de empresas hay que dudar de lo que se muestra y preguntarse por lo que no se ve, cuando hablamos de fútbol, entonces, hablamos de uno de los mayores factores económicos a nivel mundial; hablamos de ganancias millonarias, de negocios televisivos, de marcas de prestigio y reconocimiento histórico, de mucha plata y de mucho poder.

Macri siempre donde se puede lucrar

No es novedad que el ex presidente de la Nación, Mauricio Macri, siga invirtiendo en negocios de los que poco sabemos y mucho se benefician algunes. Ya desde la Casa Rosada, Macri fue marcando un camino concreto para el deporte que consistió en primer lugar en desarticular el Ministerio y regular todas las prácticas deportivas desde una Secretaría, que duró poco y fue desarticulada posteriormente para crear una Agencia.

Aunque pueda parecer redundante mencionarlo, es importante tener fresca la memoria, cuando hablamos del gobierno que re-vendió los derechos de televisación del deporte (Fútbol Para Todos), obligando a pagar una tarifa elevada a quienes quisieran acceder, a lo que parecía el privilegio de ver jugar a su equipo.

A su vez, en lo que al deporte respecta (porque medidas anti-derechos en las gestión macrista hubo miles), lo central es que Macri volvió a intentar impulsar las Sociedades Anónimas Deportivas (SADs), como camino directo a la mercantilización y privatización de los clubes, y asimismo del fútbol.

En noviembre de 2018, Mauricio Macri invitó al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, a la cumbre del G20. El fútbol entonces, o su organización reguladora, se sentó en la mesa con los líderes de las veinte economías más grandes del mundo. La FIFA, que es una de las multinacionales más grandes y poderosas que existen, demostró que el fútbol es parte de negocios millonarios de los que poco se habla o se prefieren ignorar. Lo cierto es que nunca antes había ocurrido algo así y es un buen punto para pensar la implicancia del deporte en la política mundial.

¡Oh casualidad! Al año siguiente, desde las oficinas de FIFA, Macri fue reconocido con el galardón Living Football que le fue otorgado por «su impulso a los valores de este deporte». El entonces Jefe de Estado recibió la distinción de manos de Gianni Infantino, en un acto en el que participó también el presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL), Alejandro Domínguez.

Pasando en limpio, un presidente que vacía el presupuesto del deporte, que promueve la privatización del mismo sacándole su carácter de derecho universal, es premiado por el órgano mayor del fútbol mundial. ¡Totalmente razonable!

En línea histórica, a fines de ese año, Alberto Fernández ganó las elecciones presidenciales y Macri duró dos meses sin ningún cargo u ocupación. El 28 de enero de 2020 fue designado como titular ejecutivo de la Fundación FIFA con el objetivo de «promover un cambio social positivo a partir del fútbol y de reconstruir infraestructuras deportivas dañadas alrededor del mundo».

Queda en evidencia que bajo una careta de solidaridad, los cambios tácticos dentro de las estructuras organizativas fueron, y son, siempre en pos de intereses empresariales, para los cuales el deporte es uno de los mayores ingresos económicos.

¿Y si hacemos un partidito solidario?

Este lunes, Mauricio Macri anunció que la Fundación FIFA, de la cual es titular, organizará un partido de fútbol con fines solidarios. Los fondos recaudados serían destinados a investigaciones para combatir la pandemia del COVID-19.

Macri expresó en el comunicado de la FIFA que «involucrará no sólo a la comunidad futbolística mundial, sino también a otras partes interesadas, desde organizaciones no gubernamentales hasta otras fundaciones, pasando por el sector privado y los gobiernos […] Nuestro objetivo es desarrollar y apoyar a una sociedad que pueda ofrecer un equilibro en cuanto a la prevención de este tipo de enfermedades y la vida futura, y al mismo tiempo, crear un entorno en el que la sostenibilidad pueda prosperar verdaderamente”.

En lo que al cómo y al cuándo respecta, el director general de la Fundación FIFA, el ex futbolista francés Youri Djorkaeff, declaró: «La Fundación FIFA anunciará a su debido tiempo más detalles de este evento único, incluidos el lugar, la fecha, los participantes y el formato […] Actualmente se están considerando varios escenarios y planes, todos en consonancia con la salud y otras directrices relevantes de los respectivos gobiernos y organismos internacionales».

Si bien, entonces, no hay fecha establecida ni información relevante respecto a dicho partido, después de este breve repaso histórico, queda más que claro que cuando las empresas multinacionales dicen solidaridad, significa compartir algunos porotos mientras engrosan sus bolsillos, en cualquier contexto y a costa de cualquier realidad social.

En palabras de Eduardo Galeano: «La historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber. A medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí […] El fútbol profesional condena lo que es inútil, y es inútil lo que no es rentable […] El juego se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, fútbol para mirar, y el espectáculo se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar sino para impedir que se juegue» (fragmento de El Fútbol a Sol y Sombra).

Habrá que esperar información respecto a la continuidad del mundo del deporte  y asimismo nunca olvidar el rol central del fútbol en el mapa mundial.

Los intereses existen en todos lados, por lo que resta visualizarlos para que no pasen desapercibidos y seguir disputándole a quienes se creen dueños de la bocha -que son los mismos que cortan el partido cuando se ofenden y se la llevan a su casa- que la pelota no se mancha y que no todo es plata cuando se trata de pasión.


* Periodista, conductora del programa La Marea (Radio Futura - FM 90.5), columnista del programa No Se Mancha (Radio Estación Sur – FM 91.7), colaboradora de Revista Trinchera y de Agencia Timón.

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