Agustín Arzac: “Lxs editorxs argentinxs debemos reunirnos, encontrarnos y visualizar con más claridad los orígenes del problema para emprender acciones conjuntas”

Presentación del libro de María Pía López en La Plata

Dialogamos con uno de los responsables de EME Editorial y parte de Malisia, distribuidora & estantería de libros y revistas, Agustín Arzac, quien nos comentó la situación que viven las editoriales argentinas en este contexto de ajuste y las posibles soluciones a las dificultades a las que se enfrentan.


¿Cuál es el desafío que tienen las editoriales en la Argentina teniendo en cuenta la situación económica actual y la falta de políticas para el sector cultural?

Los desafíos son varios. Principalmente, encontrar una solución a un problema concreto que tiene que ver con el aumento de los costos en la producción de los libros y la falta de ventas de los mismos. Me parece que a nivel general, el aparato productivo (en todas las ramas, en todos los sectores), está siendo exterminado. En sólo tres años y medio, éste gobierno está logrando índices espantosos en todas las ramas del sector productivo argentino. Y no tienen que ver estrictamente con una crisis global, sino que las medidas que han tomado,tanto en políticas cambiarias como en la desinversión y el desfavorecimiento de la producción nacional a partir de la apertura de las importaciones, son las principales causas de éste desastre.

Los libros no quedan exentos de todo esto; con la dificultad de que por no ser de artículos de primera necesidad, es de lo primero que las familias recortan. Y se ve reflejado en la estrepitosa caída en la producción y en las ventas: en 2018 se imprimieron 5.000.000 menos de ejemplares que en 2017 y hubo una caída del 15% en nuevas publicaciones.

Sin embargo, según el Informe de la Cámara Argentina del Libro, las editoriales pequeñas e independientes (que podríamos clasificar como Pymes) son las que pudieron mantener el número de nuevas publicaciones, editando 7 de cada 10 novedades, mientras que las grandes editoriales y grupos multinacionales fueron las primeras en retraerse, recortar. Claro, ellas nunca asumen riesgos, son los números y no las letras los que digitan su agenda de trabajo.

Los desafíos tienen que ver con entender todas éstas variables en colectivo.En principio, para  encontrar una voz propia potente y así buscar interlocutores válidosen el Estado para trabajar (algo que este gobierno no ofrece). Habrá que construir esa voz para que con un futuro gobierno en Argentina, podamos desarrollar una serie de políticas que favorezcan todo lo que tiene que ver con la educación y la cultura.

Un programa ya fue presentado en la Cámara de Diputados, y tiene que ver con la creación del Instituto del Libro (una política que está llevando adelante Daniel Filmus). Si las pequeñas y medianas editoriales, que significan el 70% de la producción de títulos en Argentina, no encabezan las reivindicaciones y o son las principales destinatarias de herramientas en éste Instituto, podríamos seguir sin encontrar soluciones. Veo un horizonte ahí, en principio, para salir del pozo y empezar a crear nuevas políticas y posibilidades para el sector.

Pero para eso, insisto, lxs editorxs argentinxs debemos reunirnos, encontrarnos, identificarnos en un colectivo para diferenciarnos de los grandes grupos económicos, y desde allí, visualizar con más claridad los orígenes del problemapara emprender acciones conjuntas.

¿Cuáles son los principales rasgos de esta propuesta que está trabajando Filmus?

La ley del Instituto Nacional del Libro comparte una plataforma (al menos en lo propositivo) como lo fue la Ley de la Música y el Instituto de la Música, que tienen que ver con organizar desde el estado un ente que pueda regentear y que pueda favorecer a través de créditos blandos, de subsidios, de recortes en las cargas impositivas. Una serie de medidas económicas concretas para facilitar la producción del libro argentino, la distribución de esos materiales en todo el territorio nacional de una manera más federativa, y contribuir a poder solucionar algunos problemas de los trabajadores en cada uno de los sectores, ya sea del sector gráfico, editorial, de los y las escritoras y las librerías que están pasando por un momento muy difícil.

Una de las medidas podría ser la exención del IVA. Por ley, en teoría, el libro en Argentina debería estar exento de éste impuesto, pero no sucede lo mismo con el papel, con las tintas y demás componentes, entonces es una cadena con pocos eslabones. La exención sólo lo tienen las librerías y el libro. Para hacer esto, no se necesita un Instituto del Libro. Se necesita  determinación política. El Instituto del Libro debería ampliar el horizonte de posibilidades en lo cultural.

Conocemos y hemos leído varios de los trabajos que vienen realizando desde la editorial. Comentabas las dificultades que se tienen, pero pese a ello vienen con varias ediciones y de títulos bastante renombrados en la colección Plan de Operaciones.

El trabajo no ha disminuido. Obviamente no le podemos poner todo el cuerpo que quisiéramos porque tenemos que realizar otras actividades extras para poder subsistir. Ninguno de los trabajadores de Malisia (sean de Club Hem, EME, Pixel) vivimos de los flacos ingresos de nuestras editoriales; lo llevamos de manera complementaria.

Pero es verdad que el trabajo en cada una de las editoriales sigue creciendo. Las publicaciones, por suerte, son cada vez mayores y de mejor calidad, también con autores más visibles y más reconocidos. Desde ese sentido estamos muy contentos.

En lo que va del año publicamos los libros de María Pía López (Apuntes para las militancias) y de Esteban Rodríguez Alzueta (Vecinocradia),ambos en la colección Plan de Operaciones, que es de ensayo político latinoamericano.No es poco para una editorial tan pequeña como EME.

Son textos importantes porque salen a discutir en una coyuntura política concreta, temas específicos. Pero que también abren discusiones hacia otros sectores. Es un pequeño aporte, un lazo que intentamos establecer entre los lectores y el mundo académico y político.La divulgación de análisis y teoría sobre ciertos temas que hoy por hoy son agenda y que es importante poder conocer, estudiar y discutir para ir transformando pequeñas situaciones sociales.

Estuvieron presentando el libro de María Pía López en La Plata ¿Cómo fue ese momento?

La presentación para nosotros era muy esperada porque el libro ya había sido presentado en varios lugares del país. María Pía López es una militante antes que nada, entonces se puso muy al hombro el hecho de llevar el libro a distintos lugares y presentarlo en muchísimos lugares, pero en La Plata todavía no se había presentado.

Por ello pensamos un escenario que muy lindo, porque se hizo en La Grieta, que es un espacio amigo, grande y cómodo, y donde siempre están atentos a generar contenidos culturales, con un gran trabajo también en el territorio.

La autora estuvo acompañadade dos personas muy especiales para nosotros. Por un lado estuvo Liliana Herrero, que además de ser una cantante popular, reconocidísima y de vasta trayectoria, es también una profesora de letras y compañera de Horacio González (imaginen la cantidad de discusiones que debe haber en esa casa). Además Liliana es amiga de Pía, así que la invitamos a que pueda hacer un comentario sobre lo que ella encontró en el libro y también sobre lo que ella vio en estos años de transformaciones y de avances del movimiento popular feminista de Argentina.

Por otro lado estuvo Daniela Camezzana que es una compañera de la facultad de periodismo, también cercana a estas temáticas pero también al estudio del cuerpo, la danza y el trabajo con crónicas periodísticas; conoce el pulso de las discusiones.

Fue una noche que difícilmente olvidemos. En lo personal, me revitalizó y me llenó de esperanza.

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