Occidente vive de genocidio en genocidio

Occidente vive de genocidio en genocidio

TIEMPO DE LECTURA: 8 min.

Este 12 de octubre se conmemoró, mas no “celebró”, el desembarco de Cristóbal Colon en la Isla de Guanahaní (hoy Bahamas). Sería el comienzo de la invasión europea sobre Nuestra América. Algo similar a lo que habían hecho en Al-Ándalus. Genocidios expansionistas similares a los que posteriormente realizarían los británicos en Norte América o Asia; o al que llevaron adelante las potencias europeas en África; y que desde 1948 llevan adelante los sionistas en Asia Occidental, fundamentalmente en Palestina.

La teoría decolonial que pensaron y promovieron grandes pensadores como Enrique Dussel, señala que es “la modernidad” (mas no sólo el capitalismo) el orden civilizatorio occidental que se impuso a nivel mundial, fundamentalmente desde la invasión a Abya Yala en 1492. Capitalismo como sistema de ordenamiento económico y de clases, patriarcado de la cristiandad como sistema de ordenamiento de género, el racismo como sistema de ordenamiento y dominación de Europa por sobre el resto, y el dualismo cartesiano como sistema de ordenamiento antropocéntrico en el que lo humano está escindido de lo “natural”.

Si bien esta definición es simplificada y a mero efecto descriptivo (Grosfoguel afirma que hay más de 15 formas de dominación que se entremezclan), nos sirve para comprender algunos elementos de las disputas intestinas que se están viviendo en la actualidad: Hoy la disputa global es civilizatoria. Son las civilizaciones históricamente oprimidas, ninguneadas, pisoteadas y subalternizadas, las que están disputando al Occidente Colectivo la forma en la que el mundo se ordena. Es el grito cada vez más aturdidor (para Occidente) de: ¡Ya basta!

Y posiblemente de aquí a que finalice el año, estemos en un tiempo bisagra en esta disputa, fundamentalmente porque hay dos hechos por demás significativos que pueden tercer el rumbo de la historia venidera: La cumbre de los BRICS en Kazán a finales de octubre y las elecciones presidenciales en los EEUU. Nada de lo que sucede en el mundo hoy está escindido de estos acontecimientos.

La guerra entre la OTAN y Rusia en Ucrania no es otra cosa que una disputa civilizatoria. Es Rusia plantando cara a Occidente, al igual que pasó en Siria en el año 2014. La diferencia es que es en territorio europeo, a la veda de sus fronteras. Espacio vital que no permitirá que termine de caer en las garras de la OTAN, pese a toda la narrativa propagandística y a la aparentemente última gira del comediante usurpador, quien realizó una visita a las principales potencias atlantistas, intentando vender a sus interlocutores su “Plan para la Victoria” o “Fórmula para la Paz”; algo que ya había realizado tanto con el republicano Donald Trump, como con los Demócratas, Biden y Harris.

Esta gira representa la muestra cabal de que Occidente y su payasito cómico perdieron la guerra y empiezan a preparar las condiciones para asumirlo sin asumirlo, al menos discursivamente. Ya en Europa casi nadie cree lo que dice el usurpador quien les ha succionado millones de millones para alimentar la corruptela neonazi, hoy reinante en Kiev.

Ejemplos de sus consecuencias hay de sobras, pero quizás el más concreto es la derrota de las distintas expresiones de la socialdemocracia europea (últimos ejemplos las de Alemania y Francia) a manos de lo que la prensa occidental llama “extremas derechas” o “extremas izquierdas”. Término anquilosado y arcaico que ya no alcanzan para explicar el mundo actual. Pueblos que ven cómo se deterioran sus condiciones de vida mientras sus gobiernos financian una guerra a pedido de los EEUU.

Se saben derrotados y mágicamente, mientras empiezan a reconocer su derrota, estalla la escalada reciente en Asia Occidental, con un sionismo potenciado por más de un año de genocidio ante la mirada cómplice de todo ese Occidente Colectivo. Un Bibi Netanyahu (que en realidad es de familia jázara y de apellido Mileikowsky), dispuesto a incendiar esa región bajo la premisa talmúdica de la construcción del Gran Israel.

Y ahí encontramos otro choque civilizatorio: Islam vs sionismo. Porque no confundamos, no es una disputa entre judíos y árabes, hay miles de judíos a lo largo y ancho del globo que denuncian las atrocidades que se están cometiendo en Gaza, Cisjordania o Beirut a manos del sionismo.

Un genocidio expansivo israelí que Alfredo Jalife señala como una estrategia de “Domicidio“: Borrar la identidad de un barrio, de los ciudadanos que la habitan. Literalmente es crear caos y eliminar o exfoliar el sentido de sociedad, de convivencia y pertenencia a una territorialidad. Precisamente por eso, los ataques sionistas son contra población civil y ya generaron el desplazamiento forzado de más de 1,5 millones de libaneses del sur de Beirut hacia Siria. El famoso “daño colateral” no existe, es lo que buscan: una limpieza étnica, lo cual viola flagrantemente las leyes internacionales. Leyes que nunca respetaron, incluso desde antes de 1948.

Aunque, para pesadilla del psicopatológico talmúdico, según el ex agente del MI6 y ex diplomático británico, Alastair Crooke, más del 90% militar de Hezbollah está intacto. Éste, además, no descarta la posibilidad de que esta organización del Eje de la Resistencia (en Asia Occidental) tenga misiles hipersónicos, que estarían guardando para el momento oportuno, algo que rompe con la propaganda anglo sionista de que “acabaron” con Hezbollah luego de asesinar a su Secretario General, Hassan Nasralla.

La pregunta que medio mundo se hizo esta semana fue ¿Cuál sería la respuesta israelí a la lluvia de misiles lanzados desde Irán como represalia por el asesinato de Nasrallah, Haniya y Nilforoushan? Misiles que dejaron en ridículo al supuestamente infranqueable sistema “Cúpula de Hierro”. Las bravatas vomitadas por el premier Netanyahu y su ministro de Defensa, Yoav Galant, al menos por ahora, quedaron en eso.

Pongamos sobre la mesa algunas diferencias que complejizan la lectura, pero aclaran el panorama: Irán reconoce el tratado de no proliferación de armas nucleares, Israel no; Irán reconoce y acepta la inspección de la Agencia de Energía Atómica, cuya sede está en Viena, Israel no. Israel no dice oficialmente cuantas bombas tienen, y si bien la prensa occidental dice que tiene 150, analistas y especialistas en la materia sostienen que tiene más de 500 bombas.

Mucho se especuló con un supuesto ataque a instalaciones nucleares o de hidrocarburos iraníes, lo cual para varios expertos en la materia sería prácticamente imposible. Bulletin of the Atomic Scientist (de EEUU) sostiene que estamos a milisegundos de un Armagedón (léase guerra nuclear). Sostienen que, si Israel ataca las instalaciones nucleares de Irán, difícilmente podría destruirlas y generaría lo opuesto: que Irán defina adquirir (comprar) o producir, efectivamente, bombas nucleares. Según afirman, para Israel, la única forma de evitar que Irán obtenga la bomba nuclear sería ocupando el país en forma indefinida, cosa que el sionismo no puede ni quiere hacer.

En este contexto al parecer Biden dijo a Netanyahu que si estuviese en sus zapatos también se privaría de atacar campos petroleros. Las monarquías del golfo habrían dicho a la administración norteamericana que no acompañarían tal cosa y que no permitirían el uso de sus espacios aéreos para que Israel ataque Irán.

https://x.com/RealPepeEscobar/status/1842219782625513858

Según el analista geopolítico brasileño, Pepe Escobar, de producirse un golpe a la infraestructura hidrocarburífera iraní -y la consecuente respuesta de Irán, pagando con la misma moneda- podría elevar el precio del barril de petróleo a 200/300 dólares, lo cual generaría un descalabro inflacionario global, cosa que EEUU no puede permitir que suceda a menos de un mes de las elecciones, ya que ese escenario sería el acabose para las aspiraciones demócratas.

Además, en caso de que Irán considere el ataque israelí como una “respuesta excesiva”, inmediatamente podría cerrar el Estrecho de Hormuz, el famos “Chek Point”, por donde circula un 20% de las exportaciones de petróleo del mundo, con lo cual la ecuación vuelve a ser de descalabro inflacionario global.

Sin embargo, un escenario represalia sobre el sistema nuclear o hidrocarburíefero iraní parece no ser una opción real. Por ese motivo, están promoviendo un cambio de régimen al intentar construir un Guaidó 2.0 iraní con el descendiente del Reza Pahlavi.

https://twitter.com/DOGDEGA/status/1844220197521309792

En este contexto y en el marco del Foro “Interconexión de los tiempos y las civilizaciones: base para la paz y el desarrollo”, el presidente ruso, Vladimir Putin, y su homólogo iraní, Masud Pezeshkián, mantuvieron una reunión bilateral en Asjabad, capital de Turkmenistán. Un claro mensaje de Putin a Occidente: Irán es una línea roja que nadie debería cruzar.

Como se puede observar, en EEUU tampoco conviene una escalada incontrolable en el conflicto entre el sionismo y sus vecinos, pese a que las administraciones norteamericanas siempre lod financiaron, acompañaron y respaldaron. Las consecuencias pueden ser devastadoras, sobre todo si se tiene en cuenta que Kámala Harris sigue cayendo en las encuestas en los famosos “swing states”.

Pese a ser la campaña que día a día sigue batiendo records de recaudación (la actual vice sobrepasó los 1.000 millones de dólares en donaciones en menos de 3 meses) recientemente se conoció un sondeo publicado por la Universidad Quinnipiac que muestra a la candidata demócrata detrás del republicano Donald Trump en Michigan (50 – 47%) y Wisconsin (48 – 46%). Esto da cuentas que por más dinero que pongas, la candidata del 3% lo tiene difícil.

Estamos a sólo diez días de la cumbre de Kazán, a 24 días de las elecciones en EEUU y a 80 días de la asunción de quien gane esa contienda y se convierta en el próximo mandatario norteamericano. En este contexto y sin que hayan aparecido las famosas “sorpresas de octubre” nada puede descartarse. Lo que es seguro es que, si se ven amenazados, no tienen límites.

Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

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Una historia de Palestina (parte III)

Una historia de Palestina (parte III)

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

La historia de Palestina nos conmueve por el conflicto actual y por el terrible genocidio que sigue perpetrando el régimen sionista de Israel sobre esa parte del llamado Medio Oriente. En Revista Trinchera queremos presentar a nuestros lectores una breve historia de Palestina en cuatro partes para poder comprenderla desde el punto de vista historiográfico, arqueológico, geopolítico y social.

La tercera parte de la historia de Palestina está referida a repasar muy brevemente la formación de la identidad nacional del pueblo palestino. Siempre ha habido una identidad árabe en esta pequeña región asiática, por lo menos desde los tiempos del imperio romano, cuando comunidades árabe-parlantes comenzaron a asentarse allí. Algunas se cristianizaron desde el II siglo d.C. Desde el 650 d.C., el islam fue adoptado por las comunidades locales palestinas, y con la llegada de árabes musulmanes ese fenómeno se intensificó. Había pequeñas comunidades judías (los mizraím), que hablaban dialectos árabes y arameos, en Palestina, que compartían lugares sagrados con las otras pequeñas comunidades cristianas (también árabe-parlantes). 

El carácter sagrado de su suelo para las tres grandes religiones monoteístas lejos de ser ajeno, fue fundamental para la definición del propio espacio palestino. La aparición del nacionalismo entre la población palestina no fue fácil. El núcleo de las tierras palestinas estaba en las tierras altas, menos desarrolladas económicamente que los núcleos de países vecinos, situados en zonas coste-ras o en llanuras del interior. Esta ubicación estaba en consonancia con una estructura social y política más tradicional. Grandes terratenientes se situaban en la cúspide social y lideraban redes integradas por notables de diferente rango que ejercían su autoridad sobre el conjunto de la población.

Había clanes árabes musulmanes que dominaban la escena en la Palestina bajo dominio otomano. Pero los Husseini y los Nashashibi, eran los más influyentes, gozando los primeros de una posición más sólida. Inicialmente no surgió un nacionalismo estrictamente palestino, sino proyectos que aspiraban a la unidad árabe o de la Gran Siria, ideas que solían entremezclarse y que rara vez se entendían como contrapuestas al imperio otomano. En 1880 solo algunos cristianos de Siria, Líbano y Palestina eran hostiles al imperio. Más en contacto con la cultura occidental, la minoría cristiana se sentía en condiciones de liderar la tarea modernizadora y en general, adoptó antes el nacionalismo, siendo la identificación religiosa sustituida por otra nacional.

Entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX, llegan las ideas nacionalistas a Palestina. Surge el arabismo o panarabismo, que es un nacionalismo cultural. En algunos de sus defensores encontramos lugares comunes de este nacionalismo, como la imagen de una nación que había permanecido aletargada y era despertada por los nacionalistas. En los meses anteriores a la Primera Guerra Mundial, ese nacionalismo árabe en Palestina se asoció al antisionismo europeo, que fomentaba la inmigración de comunidades judías a la Tierra Santa. Estudiantes palestinos de Al-Azhar, en El Cairo, fundaron la Sociedad de Resistencia a los Sionistas y la campaña antisionista de Filastin fue tan intensa que las autoridades otomanas suspendieron el periódico alegando que fomentaba tensiones interraciales. Filastin replicó que los sionistas no eran una raza, sino un grupo político, diferenciando entre sionistas y judíos, acusando a los primeros de romper la tradicional convivencia armónica con estos y de aspirar a controlar el país.

Los británicos hicieron promesas para después de la guerra a sus aliados árabes. El sistema de mandatos fue menos ventajoso para los palestinos que para otros árabes, ya que no consiguieron una suficiente capacidad de autogobierno y debieron enfrentarse a los colonizadores y al sionismo. Pero los diversos nacionalismos palestinos buscaban formas de identidad.  El árabe no fue un elemento integrador nacional en la misma medida que el hebreo. Por un lado, no era exclusivamente palestino, favoreciendo más bien una identificación árabe. Por otro, sus hablantes experimentaban un sentimiento de seguridad lingüística que no propició un uso ideologizado similar al del hebreo.

Entre 1920 y 1940 los nacionalismos árabes oscilaban entre el laicismo y el islamismo. El árabe, sin embargo, aglutinaba a judíos y cristianos nativos de Palestina, cuestión que fue aprovechada por elites políticas nacionalistas laicas musulmanas para crear un estado propio y en oposición al sionismo creciente. 

Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, Inglaterra prometió la independencia de las tierras árabes bajo el gobierno otomano, incluyendo Palestina, a cambio de apoyo contra Turquía que había entrado a la guerra del lado de Alemania del káiser Guillermo II. En 1916 Inglaterra y Francia firmaron el Acuerdo Sykes-Picot, y habían dividido la región árabe en zonas de influencia. Líbano y Siria fueron asignadas a Francia, Jordania e Iraq a Inglaterra y Palestina sería internacionalizada. En 1918 Lord Balfour, el Secretario de Relaciones Exteriores Británico, envió una carta al líder sionista Lord Rothschild, que más tarde se conoció como “La Declaración Balfour”. El citaba que Inglaterra iba a usar sus mejores medios para facilitar el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío. En ese tiempo la población de Palestina eran 700.000, de los cuales 574,000 eran musulmanes, 74.000 eran cristianos y 56.000 eran judíos.

En 1919 los palestinos realizaron su Primer Conferencia y expresaron su oposición a la “Declaración Balfour”. Al año siguiente, se realiza la Conferencia de San Remo que garantizó al “Mandato” de Inglaterra sobre Palestina. Dos años después Palestina estuvo efectivamente bajo la administración británica, y Sir Herbert Samuel, un declarado sionista, fue como el Primer Alto Comisionado de Inglaterra en Palestina. En 1922 el Consejo de la Liga de las Naciones expidió el “Mandato” sobre Palestina. El “Mandato” fue en favor del establecimiento de un hogar nacional para el pueblo judío. Pasando el tiempo, en 1936 los palestinos realizaron durante seis meses una huelga general en protesta por las continuas confiscaciones de tierra y la inmigración judía. En 1939 el gobierno británico publicó un nuevo “Papel Blanco” restringiendo la inmigración judía y ofreciendo independencia a Palestina dentro de 10 años. Este fue rechazado por los sionistas, quienes entonces organizaron grupos terroristas y lanzaron una campaña sangrienta contra los británicos y los palestinos. El objetivo era expulsar a ambos fuera de Palestina y allanar el camino para el establecimiento del estado sionista.

El horror nazi sobre la población judía europea y la Segunda Guerra Mundial llevó a los sionistas a intensificar la colonización sobre Palestina. Con el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945 se crean las Naciones Unidas y se dispuso que Palestina sea internacionalizada. Y en 1947 las Naciones Unidas aprobaron la partición bajo la cual los árabes palestinos, que sumaban el 70% de la población y poseían el 92% de la tierra, fueron reducidos al 43% del país (Resolución 181 de la ONU).


Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Una historia de Palestina (parte I)

Una historia de Palestina (parte I)

TIEMPO DE LECTURA: 8 min.

La historia de Palestina nos conmueve por el conflicto actual y por el terrible genocidio que sigue perpetrando el régimen sionista de Israel sobre esa parte del llamado Medio Oriente. En Revista Trinchera queremos presentar a nuestros lectores una breve historia de Palestina en cuatro partes para poder comprenderla desde el punto de vista historiográfico, arqueológico, geopolítico y social. 

La primera parte se centrará en la historia antigua de Palestina. Pero antes debemos ubicarnos geográficamente. Se trata de un territorio comprendido aproximadamente entre el Mar Mediterráneo y el valle del río Jordán (de oeste a este), y entre el río Litani y el Néguev, sin incluir el Sinaí (de norte a sur), y que forma parte del Medio Oriente o Asia occidental. Se cree que luego del 1200-1000 a.C., un pueblo llamado Peleset, quizá de origen indoeuropeo, se instaló a lo largo de la costa sur, convirtiéndose en los filisteos de la tradición bíblica, y dando nombre a la región de Palestina. En esta ubicación, los Peleset influyeron en la cultura semita local, pero también la asimilaron rápidamente. Durante los siglos XII y XI a.C., los Peleset penetraron aún más en el interior de Palestina y allí se enfrentaron tanto con los gobernantes semitas cananeos locales como con los semitas israelitas (o antiguos hebreos).

Hasta aquí ya dimos unas pistas sobre la etimología de la región y mencionamos a pueblos de larga tradición en la región. Lo cierto es que Palestina viene siendo poblada desde antiguo, quizá hace 1,5 millones de años, formándose distintas culturas de la antigua Edad de Piedra (o paleolítico). Hace más de 100.000 años llegaban las primeras bandas cazadoras-recolectoras de la especie Homo sapiens; pero también hay registros de la especie Homo neanderthalensis de hace unos 60.000-40.000 años. 

La especie Homo sapiens quedó como la única superviviente desde hace unos 30.000 años en Palestina. La región fue testigo de los primeros indicios de vida aldeana y agraria hace unos 12.000-7000 a.C. Se fundaron aldeas amuralladas como la antigua Jericó y se cultivaba trigo y cebada, mientras se domesticaban perros, ovejas y cabras. Hace unos 4000-3500 a.C., las gentes de Palestina empezaron a vivir en pequeños centros urbanos y usaba cobre. No se sabe el origen étnico concreto de estas poblaciones, pero hace unos 3000 años a.C., parece ser que hay registros de una llegada de pueblos de habla semita, que serán conocidos como “cananeos”. Cierta historiografía árabe ubica el lugar de origen de estos semitas en el sur de Arabia, en el Himyar, en el actual Yemen. Se cree que llegaron a Palestina entre el 3000 y el 2500 a.C., cuando se daba inicio a la Edad del Bronce en la región.

Entre el 3000 y el 750 a.C., las poblaciones semitas dominantes eran la de los cananeos, parientes de los fenicios y púnicos. Quizá fueron los autores del primer alfabeto conocido en la historia hace unos 1600-1400 años a.C. Entre el 1200 y el 750 a.C., surgen nuevos pueblos de origen semítico, como el de los israelitas (o antiguos hebreos), el de los edomistas, el de los amonitas, el de los moabitas y el de los arameos. Los ya mencionados Peleset o filisteos, de origen indoeuropeo, fueron asimilando la cultura semítica. De todos estos pueblos, los israelitas y los arameos fueron los más numerosos y los que fundaron reinos propios. 

Los antiguos hebreos, que serán conocidos como israelitas, aparecen por primera vez en fuentes históricas a finales del siglo XIII (c. 1207 a. C.), cuando la llamada “estela de Israel” del rey egipcio Merenptah los enumera entre otros lugares y pueblos del sur de Levante. La tradición bíblica de origen israelita bajo Josué describe la invasión desde el desierto y la conquista de comunidades existentes. Los estudiosos recientes arrojan considerables dudas a este respecto y prefieren ver una transformación social durante los siglos XIII-XI a.C., de los grupos que ya se encontraban en la zona. Las dos interpretaciones principales consideran la infiltración y la sedentarización de pastores que anteriormente habían existido en los márgenes de las comunidades agrícolas, o las revueltas campesinas contra las élites urbanas de la Edad del Bronce. Ambas visiones consideran las comunidades aldeanas dispersas en las zonas montañosas del sur del Levante a principios de la Edad del Hierro como respuesta a los trastornos políticos de finales de la Edad del Bronce Final. El conflicto entre filisteos y hebreos probablemente aceleró el desarrollo de la identidad étnica y la compleja organización política entre las tribus israelitas.

Los arameos, también semitas, habían existido en los márgenes del desierto sirio durante la Edad del Bronce Final. Estas personas ahora se infiltraron en la mayor parte de Siria. Elementos luvitas, originarios del sudeste de Anatolia y que hablaban una lengua indoeuropea, habían estado presentes en el extremo norte de Siria durante la Edad del Bronce Final. Esta población aumentó en número después del colapso del imperio hitita hacia el 1200-1178 a.C. Tanto los arameos como los luvitas se mezclaron con la población indígena para desarrollar una cultura a menudo llamada “sirio-hitita”.

Se discute mucho el proceso por el cual surgió una organización estatal urbana a partir de la estructura social tribal de la aldea del asentamiento israelita inicial. Los relatos recientes enfatizan los factores tecnológicos (herramientas agrícolas de hierro, terrazas, cisternas revestidas de cal), la expansión de la producción agrícola, el crecimiento de la población, la competencia social por la riqueza, la renovación de las relaciones comerciales regionales, el clientelismo político que trasciende a los grupos familiares y el surgimiento de organizaciones regionales. centros de culto. En el relato bíblico, la elección de Saúl como rey (militar) fue todavía un acto “democrático”, bajo la presión de la expansión filistea. David, descendiente de la “casa de Judá”, unió a Israel y Judá bajo su gobierno alrededor del año 1000 a.C., y luego expandió su reino hacia el sur de Siria y Transjordania. Jerusalén, antigua fortaleza jebusita, se convirtió en la capital y, con el traslado del “arca de la alianza”, en el centro religioso del estado.

Salomón, el sucesor de David, centró sus esfuerzos en la reforma administrativa y la reorganización militar. Dividió el reino en distritos cuyos límites seguían los de las antiguas divisiones tribales y las de las antiguas ciudades-estado cananeas independientes. La incorporación de estas ciudades-estado, ya iniciada bajo David, trajo una mayor prosperidad a la clase dominante en Israel y mejoró el nivel de vida material. Por otro lado, las masas de personas fueron sometidas a una explotación económica creciente y tuvieron que soportar el peso de la expansión militar y la defensa fronteriza. Salomón participó activamente en el comercio exterior, en parte en asociación con Hiram, rey de Tiro, y tuvo contactos comerciales con el sur de Arabia a lo largo del “camino del incienso” (de ahí la historia bíblica de la reina de Saba).

Después de la muerte de Salomón, el reino unido se dividió en dos entidades políticas: Israel y Judá. Cada uno de ellos estaba en guerra con sus vecinos arameos del norte; y la expansión imperial asiria amenazaba a ambos. Israel pasó a formar parte del imperio asirio en 721, cuando Sargón II tomó Samaria y deportó a muchas personas, reemplazándolas con nativos de Babilonia y Hamat. Judá se convirtió en cliente después de que las tropas del rey asirio Senaquerib derrotaran a las de Ezequías en el año 701 a.C. Ambos reinos hebreos estaban influencias por las ideologías religiosas de los vecinos arameos y cananeos. De acuerdo a la Biblia judeocristiana surgieron profetas como Elías, Eliseo, Amós, Isaías, Ezequiel y Jeremías que denunciaban la idolatría para fomentar al dios Yavé, que se convirtió en la deidad de los semitas hebreos, que en otros tiempos era conocido como El.

Un personaje importante fue el rey Josías de Judá. Según la Biblia judeocristiana, Josías instituyó reformas importantes. En su reinado se inició la recopilación y edición del libro bíblico Deuteronomio bajo el liderazgo religioso del profeta Jeremías.  La Biblia judeocristiana también relata que en tiempos del rey Josías de Judá la adoración a Yavé reforzó el monoteísmo hebreo en el siglo VII a.C. Parece ser que Josías se dio cuenta de la oportunidad que tenía de formalizar la sustitución de una dependencia y una fidelidad al señor terrenal ligada a un emperador de Mesopotamia, por una dependencia y una fidelidad al señor divino, Yavé.

En el año 612 a.C., la capital asiria, Nínive, fue conquistada por las tropas de Nabopolasar, rey de Babilonia. Josías aprovechó la debilidad asiria y reconquistó algunas zonas del norte de lo que era el reino de Israel. Tuvo una disputa con Egipto, que temía un fortalecimiento de Mesopotamia y quería precipitarse en ayuda de los asirios. En la primavera de 609 a.C., el faraón Necao II encabezó una importante fuerza para ayudar a los asirios. A la cabeza de un gran ejército, Necao tomó la ruta de la Vía Maris con el apoyo de su flota del Mediterráneo, pero al intentar cruzar por tierra encontró el paso del valle de Jezreel bloqueado por el ejército de Judá dirigido por Josías, aliado de Babilonia. En la batalla de Megido Josías murió en el año 609 a.C. Lo cierto es que el reino de Judá, sin embargo, resistió hasta que el imperio neobabilonio bajo las tropas del rey Nabucodonosor II destruyen Jerusalén y el templo en el año 586 a.C. Se produce la deportación de gran parte de la población de Judá a Babilonia, donde vivirán siete décadas. 

Hasta el año 539 a.C., Palestina estuvo bajo poder babilónico. Pero en ese año tropas persas aqueménidas al mando del rey Ciro II derrotan al imperio de Babilonia. El nuevo emperador del Asia occidental deja que los deportados de Judá regresen a Palestina y construyan un nuevo templo. La totalidad del reino de Babilonia fue anexionada como una sola satrapía. Más tarde, con Darío I, esa satrapía (demasiado grande y demasiado importante) fue dividida en dos, situándose la capital de la satrapía de Transeufratina en Damasco, donde residía un gobernador persa. Este territorio estaba además dividido en provincias, que probablemente fueran más numerosas en la costa, debido a la mayor densidad de los asentamientos (tenemos conspicuos restos de palacios persas en Sidón, Arwad y Biblos), mientras que las mesetas del interior de Palestina fueron confiadas al gobernador residente en Samaria. Pero los persas aqueménidas convirtieron a Palestina en provincia del nuevo imperio dominante.

Hasta aquí la historia antigua de Palestina. En la segunda parte abordaremos la etapa que va desde el 500 a.C., hasta la Primera Guerra Mundial de 1914-1918 de la era actual. 


Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Nunca pierdan la capacidad de asombro

Nunca pierdan la capacidad de asombro

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

Como docente universitario, una de las cosas que pido cada año a quienes les toca padecerme como profe, es que nunca pierdan la capacidad de asombro. Quizás ese pedido es una mera ilusión, una utopía de tantas que a uno le atrapan el corazón. Pero como buen testarudo cada año lo repito. Tan sólo con que haga mella en alguien de ese grupo circunstancial, las palabras no habrán sido en vano.

El asombro, no es otra cosa que la manifestación en el ánimo de algo que nos impresiona -para bien o para mal-; es algo que mueve las estanterías ya sea porque sorprende por lo inesperado o por su cualidad extraordinaria. Asombro puede causar un vuelco cinematográfico que no deja víctimas fatales, pero también puede generarlo un comentario inesperado de una persona que considerabas que nunca podría decir eso que dijo.

Lo cierto es que desde el sábado pasado no dejo de sorprenderme con la caterva de personas que se dicen periodistas y lo único que hacen es reproducir la propaganda basura que arroja a redes y medios el sionismo. La peor de todas, la fake que aseguraba que el grupo de liberación palestina Hamas había decapitado a bebés israelíes, hecho del que periodistas de distintos países solicitaron pruebas al ejército israelí, sin conseguir nada que lo sustente. Como esta mentira, miles y se reproducen con la velocidad con la que se multiplican las bacterias en la comida que dejamos fuera de la heladera.

No será en esta oportunidad que se desglose en estas líneas editoriales, el conflicto palestino israelí en su extensión, ya que con un par de datos alcanza para echar por tierra la intentona sionista de posicionarse como la víctima en un conflicto que lleva más de siete décadas y que los tiene como los opresores, invasores y agresores; no a los palestinos.

Desde 1988, con la Primera Intifada, más de 13 mil personas han muerto producto del conflicto entre palestinos e israelíes. Más del 85% de esa cifra son palestinos, sobre todo civiles y niñes. Y si agudizamos la mirada, de los más de seis mil palestinos muertos en los últimos 15 años, el 84% son personas que vivían en esa gran cárcel a cielo abierto llamada Franja de Gaza.

Otro dato impactante que hecha por borda el relato mentiroso del sionismo es que, desde aquel 29 de noviembre de 1947 en que la recién nacida ONU aprueba la resolución 181 que planteaba la partición de Palestina y la creación de dos estados (uno palestino y otro judío), los palestinos perdieron control de más del 85% de su territorio. Israel ha robado sistemáticamente porciones de la Palestina histórica mediante la construcción de cada vez más asentamientos colonos.

Cabe destacar que al momento de aquella histórica resolución la comunidad judía en esas tierras (la originaria de territorio palestino) era de sólo un tercio de la población total y controlaban un 7% del territorio. Este hecho motivo que hizo enfada a los árabes que vieron cómo la ONU entregaba más de la mitad de su tierra a una minoría. El historiador israelí Meir Margalit sostiene que “la decisión fue coherente y necesaria en ese momento porque había unos 250.000 refugiados judíos supervivientes del Holocausto, pero estuvo mal implementada porque trazó una frontera incoherente e indefendible, dejando grandes comunidades árabes en territorio israelí y a población judía de Galilea en suelo palestino”.

Datos como estos hay a mansalva, en distintos idiomas y con distintos niveles de complejidad en su explicación. De lo que se deduce que todo aquel que reproduce la basura propagandística del sionismo lo hace por ignorante, porque no respeta su profesión (en caso de ser comunicador) o porque es consciente y opera para ayudar a construir ese relato.

Estamos hablando de más de siete décadas de padecimientos del pueblo palestino a manos del Ente Sionista, más de siete décadas de ver cómo los roban, los persiguen, los hostigan, los torturan, los presionan y los asesinan ¿Y la víctima es Israel?

Ese pedido que cada año hago les estudiantes que pasan por las aulas de la facultad, ahora se lo hago a ustedes que están del otro lado escuchando estas líneas: nunca pierdan la capacidad de asombro. El día que ellos suceda, habremos perdido definitivamente nuestra humanidad.

¡Que viva Palestina libre!

Un video para sumar al análisis

Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

Palestina sigue resistiendo

Palestina sigue resistiendo

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Este sábado 7 de octubre el mundo se despertó con la noticia de que el HAMAS, junto a la Yihad Islámica Palestina, han atacado objetivos en el sur de Israel y que por primera vez desde 1948 los combatientes de la resistencia palestina se han infiltrado en territorio del Estado de Israel desde la Franja de Gaza. No faltaron los lacayos del imperialismo y del sionismo que brindaron su “solidaridad” hacia el Estado de Israel, mientras el premier sionista Benjamín Netanyahu expresó que “está en guerra”.

Los combatientes de HAMAS han emprendido la operación llamada “Tormenta de Al-Aqsa”, después de haber advertido al régimen sionista por sus crímenes. Ante la arremetida palestina, el ejército israelí ha declarado el “estado de alerta de guerra” y activado su sistema antimisiles “Cúpula de Hierro” (con ayuda de Estados Unidos) en un intento por enfrentar la lluvia de misiles de la Resistencia Palestina. HAMAS afirmó que 53 soldados y colonos israelíes han sido capturados por los combatientes palestinos tras infiltrarse por tierra, aire y mar en algunos asentamientos israelíes.

La prensa occidental y sionista presenta al Estado de Israel como la “víctima”. Pero la realidad es otra. En los últimos meses, el régimen sionista de Israel ha intensificado sus ataques contra pueblos y ciudades palestinas en todos los territorios ocupados, matando a decenas de palestinos y arrestando a muchos otros. Más de 200 palestinos han sido asesinados en lo que va de año 2023, y la mayoría de estas muertes se han registrado en Cisjordania. De igual forma, los colonos israelíes han aumentado los actos de profanación de las santidades palestinas, en particular la Mezquita Al-Aqsa, situada en Al-Quds (Jerusalén). Esto ocurre mientras el culto de los no musulmanes en el recinto de la Mezquita Al-Aqsa está prohibido, según un acuerdo entre el régimen israelí y el Gobierno jordano (el custodio oficial del lugar sagrado), tras la ocupación ilegal israelí del este de Al-Quds en 1967.

El mundo se puso en alerta. Estados Unidos y la Unión Europea se pusieron del lado de los sionistas. Siria, Irán, el Hizbollah, los grupos de los Hermanos Musulmanes, partidarios shiítas de Irak, Bahréin y Yemen, y diversos movimientos políticos revolucionarios del mundo apoyaron a la Resistencia Palestina. Arabia Saudí y Turquía pidieron un cese y que HAMAS e Israel se sienten a negociar.

Por su parte, el primer ministro israelí, Netanyahu, se encuentra en una difícil situación interna apoyado solo por su coalición de extrema derecha y ultraortodoxos, la más de derecha de la historia, pero enfrentando masivas movilizaciones en las principales ciudades de Israel contra su intento de modificar la justicia para sumar todo el poder detrás del Ejecutivo y coronar definitivamente un estado judío que expulse a la población árabe. Hace tan solo 10 días, al cumplirse 23 años de la intifada palestina, Israel bombardeó con drones, helicópteros y tanques distintos puestos de vigilancia y otras instalaciones palestinas en la Franja de Gaza al borde de la frontera.

Pero la Resistencia Palestina no se quedó atrás. Hubo lanzamiento de 150 cohetes hacia Tel Aviv en respuesta al bombardeo de la torre residencial es el mayor bombardeo en la historia de la Resistencia Palestina, superando el récord anterior de 130 cohetes en un solo bombardeo el 11 de mayo de 2021. En total, el movimiento palestino HAMAS ha anunciado el lanzamiento de más de 7000 cohetes contra los objetivos israelíes en los territorios ocupados. El canal catarí Al Jazeera, citando a un portavoz de HAMAS, ha anunciado del lanzamiento de más de 7000 cohetes desde la Franja de Gaza contra las posiciones del régimen israelí en los territorios ocupados.

El número de muertos por la gran operación militar palestina contra el régimen israelí ya supera los 250, según medios israelíes. El número de muertos por el ataque en múltiples frentes del HAMAS contra Israel se eleva a más de 250 y al menos 1500 heridos, muchas de ellos de gravedad, según recogen los medios israelíes. Se prevé que el número de muertos aumente. A su vez, el número de palestinos muertos en la Franja de Gaza, tras los ataques israelíes, ha llegado a 232, con más de 1700 heridos.

La respuesta de los sionistas será infernal. Los sionistas quieren borrar del mapa a los palestinos. Los imperialistas y sus seguidores se expresaron por Israel, pero nunca lo hacen cuando el sionismo asesina todos los días al pueblo palestino. Se viene una escalada militar tremenda contra el pueblo palestino, que no le queda otra que unirse y resistir. Los gobiernos filoyanquis del mundo que apoyan a Israel no condenan los permanentes asesinatos que comete el Estado dirigido por Netanyahu. Solo en 2023 fueron asesinados 204 palestinos, incluidos 37 menores. Bajo el régimen genocida de Netanyahu y la extrema derecha religiosa sionista, estos crímenes se han incrementado, no solo en los territorios ocupados de Gaza y Cisjordania, sino también contra los árabes que viven en el mismo Estado de Israel y son tratados como ciudadanos de segunda. Y es esta situación de opresión colonial que recrea una y otra vez la resistencia palestina desde hace más de siete décadas. Palestina arde y desde 1948 por la creación del sionismo, el perro guardián del imperialismo del Medio Oriente.

Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Régimen sionista israelí en crisis 

Régimen sionista israelí en crisis 

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Luego de días de masivas protestas y una feroz represión por parte de la policía, finalmente el genocida primer ministro Benjamín Netanyahu aplazó la polémica reforma judicial en Israel. En la Palestina ocupada por los sionistas, se vio una crisis interna política pocas veces vistas en el régimen invasor de Tel Aviv que preocupó a Estados Unidos y aliados en Oriente Medio.

El régimen sionista del primer ministro Netanyahu decidió aplazar la aprobación de la reforma al sistema judicial hasta finales de julio de este año. El partido político Otzma Yehudit publicó un comunicado, citado por la prensa local, según el cual el líder de esa facción y ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, acordó con el primer ministro Netanyahu postergar la aprobación de la reforma hasta la próxima sesión de verano boreal de la Knéset (Parlamento israelí).

Israel empezó este lunes 27 de marzo una serie de huelgas masivas que englobaron a diferentes sectores que expresan de esta forma su rechazo a los planes de Netanyahu de reformar radicalmente el sistema judicial. El jefe de la Federación General de Trabajadores de la Tierra de Israel, conocida como la Histadrut, Arnon Bar-David, anunció una “huelga histórica”. Los empleados del aeropuerto internacional Ben Gurión, el más grande del país, ya se declararon en huelga, por lo que no hay vuelos de salida. Los trabajadores de Salud también se sumaron a la huelga, mientras los equipos médicos solo trataron casos de emergencia. Tras la llamada de la Histadrut al paro generalizado, empresas y autoridades locales anunciaron que cerrarán a partir del 27 de marzo. En particular, las escuelas terminan las clases al mediodía, mientras que las guarderías permanecen cerradas. A la huelga también se han sumado grandes centros comerciales. La magnitud del descontento también halló eco en las misiones diplomáticas israelíes de todo el mundo que se solidarizaron con el paro general. Las instituciones de la Cancillería solo se limitarán a prestar servicios de emergencia.

Las tensiones ya se agudizaron el domingo 26 de marzo, luego de que Netanyahu destituyera al ministro de Defensa, Yoav Gallant, después de que mostrara su oposición a la reforma judicial. Un número creciente de reservistas, la base de las fuerzas armadas de Israel, ha mostrado su descontento negándose a reportarse para el servicio militar.

Antes de que se anunciara la tregua de Netanyahu, Isaac Herzog, presidente con funciones sobre todo protocolarias, le había pedido al primer ministro que frenase la legislación para calmar la situación de huelga total. También, la Casa Blanca en Estados Unidos había emitido un comunicado instando a las partes a buscar un consenso lo más pronto posible. Netanyahu se encuentra en una “encrucijada”: por un lado, le presionan la calle y la oposición, por el otro, las facciones de extrema derecha sionista de su coalición le piden “no rendirse ante la anarquía”.

La reforma judicial es la piedra angular de la política de la nueva coalición nacionalista-religiosa de Israel dirigida por Netanyahu que se formó en diciembre de 2022. El objetivo de las reformas es dar al gobierno una influencia decisiva sobre la elección de los jueces y limitar la capacidad de la Corte Suprema para fallar contra el Ejecutivo o anular la legislación. Según las propuestas, los políticos desempeñarían un papel dominante en la selección de jueces y permitirían que el Knesset anule los fallos de la Corte Suprema con una mayoría simple y elimine algunas leyes de la revisión judicial por completo.

Netanyahu defiende que la reforma está diseñada para limitar que los tribunales excedan sus poderes y que ésta fue votada por el público general en las últimas elecciones. Los críticos dicen que esto pone en peligro el sistema político de controles y equilibrios, ya que Israel no cuenta con una Constitución y tiene solo una cámara parlamentaria controlada por la coalición gobernante.

Netanyahu, quien ha dominado la política israelí en los últimos 20 años, se encuentra en el centro de esta polémica. A pesar de que enfrenta un juicio por cargos de soborno, fraude y abuso de confianza, que él niega, fue reelecto en noviembre de 2022 tras 18 meses en la oposición. Este es su sexto mandato como primer ministro y tiene ahora una mayoría en el Knesset encabezando un gobierno de coalición de partidos religiosos y de extrema derecha.

Los defensores del régimen sionista israelí han criticado a Netanyahu también porque puso en crisis total al sistema de invasión sobre la Palestina ocupada. El sionismo afronta un peligro mayor que ningún otro desde la guerra del Yom Kippur de 1973. Se trata de un peligro para la seguridad, un peligro diplomático, un peligro económico y el peligro de desmoronarse. Y eso es lo que le preocupa a Estados Unidos.


Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Randazzo, el sionista

Randazzo, el sionista

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El pasado 8 de junio el ex ministro del Interior y Transporte Florencio Randazzo dijo tras reunirse con la embajadora israelí Galit Ronen: “La Argentina y el Estado de Israel son países hermanos y como tales debemos pensar y trabajar por un futuro común”.

El encuentro tuvo lugar en el restaurante de cocina argentina e israelí contemporánea Fayer, ubicado en el barrio porteño de Palermo.

Luego de que Argentina ratificara su voto en la ONU en contra del gobierno de Benjamín Netanyahu, Randazzo decidió demostrar su disconformidad con la postura planteada por el gobierno del Frente de Todos.

Parece que Randazzo insiste en la provocación y buscará presentarse en las próximas elecciones de septiembre. Parecería ser el comienzo de su campaña, donde se movilizará por varios lugares para acompañar su postulación.

Randazzo apuesta a la división aún más, como hizo en el año 2017, enfrentando a Cristina Fernández de Kirchner. Además, pocos lo saben, él es un admirador del Estado de Israel, al cual considera un “estado moderno”.

El dirigente político sionista reapareció meses atrás con una declaración política, que impactó en el tablero político. A las charlas por Zoom con participación exclusiva de militantes y líderes que no están alineados ni con el Frente de Todos ni con Juntos por el Cambio, le sumó una serie de encuentros públicos con Roberto Lavagna, la presidenta del Partido Socialista, Mónica Fein, y referentes sociales, de la sociedad civil y del ámbito de la salud.

El objetivo es avanzar en la creación de una “coalición política” con mirada de largo y mediano plazo “para superar la grieta” y los antagonismos que protagonizan el macrismo y el kirchnerismo.

Con esta idea de “superar la grieta”, Randazzo se suma al barco de la confusión tendenciosa. Su admiración hacia el sionismo de por sí ya es lamentable. Tiene que recordar que Israel no es ningún país hermano, sino un régimen colonialista, genocida y títere del imperialismo. Además, Randazzo se enojó porque el Frente de Todos “votó a favor del grupo terrorista de Hamas en la ONU”. Randazzo no conoce nada de la historia de lucha del pueblo palestino ni del Hamas. Tampoco dice nada acerca de que el régimen sionista israelí vota junto a Estados Unidos y Gran Bretaña en contra de Argentina por el caso de las Malvinas, mientras el pueblo palestino siempre se mostró solidario con el pueblo argentino en el contencioso de las islas del Atlántico Sur.

Randazzo apuesta a tomar la agenda de la derecha. Parece que se viene nuevos Zoom con la derecha venezolana, con la derecha nicaragüense y por ahí con la sucia OEA. Randazzo, el sionista parece que quiere presentarse como la nueva derecha “antigrieta”. Sus pasos son osados. Pero no hay que perder su trayecto traidor.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

La fundación del Estado Sionista de Israel

La fundación del Estado Sionista de Israel

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El establecimiento de Israel como país sirve como cumplimiento de un viejo sueño del sionismo de fines del siglo XIX del “pueblo judío”, que se intensificó después del Holocausto de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, no se produce la creación del estado palestino y los vecinos árabes, que no reconocen a Israel, inician la lucha por la autodeterminación nacional de Palestina.

A fines del siglo XIX el nacionalismo romántico conservador también se metió en los intereses burgueses y elitistas de la amplia comunidad judía de Europa. En 1896 el húngaro Theodor Herzl escribió  Der Judenstaat, y lo publicó en Viena y Berlín. Buscaba una “tierra para la comunidad judía de la diáspora” y realizar el sueño del “estado judío” casi mesiánico. Según la tradición bíblica, Sión es uno de los nombres de Jerusalén, y para el antiguo profeta hebreo Isaías es el lugar donde el Mesías liberará al pueblo de Dios de la opresión. Un austríaco judío llamado Nathan Birnhaum, nacionalista ultraxenófobo y antimusulmán, ya había señalado en 1890 al sionismo como el término para llamar a la “autoemancipación” de los judíos. Su movimiento estudiantil llamado Kadima, ya proclamaba que en la Palestina bajo dominio turco otomano hay que fundar el Eretz Israel, es decir, un estado judío como quería Isaías. Pedro eso va en contra de las tradiciones religiosas mesiánicas y que no estaban de acuerdo con el sionismo, al cual veían secularizado, ateo y lejano a la Torá.

Los sionistas hicieron lobby en Gran Bretaña, el imperialismo del momento a fines del siglo XIX, para contrarrestar al imperio turco otomano. Se pensó en establecer un estado judío en Uganda, Madagascar, Argentina y Armenia, pero ganó fuerza la idea de fundar uno en la Palestina histórica. Vino la Primera Guerra Mundial y los turcos otomanos se derrumbaron. Los británicos apoyaron a los árabes nacionalistas antiotomanos en Arabia, Jordania e Irak, pero también a grupos palestinos. Pero llegaron los sionistas y en 1917 sacaron la Declaración Balfour, que le daba la razón con la creación del estado judío en la Palestina histórica. Luego de la Segunda Guerra Mundial se intensificó la inmigración judía desde Europa a la Palestina histórica y los árabes palestinos vieron como se estaban robando sus tierras ancestrales.

Cien mil inmigrantes israelíes llegaron en los siguientes años tras la Declaración de Balfour. Luego de la derrota de los turcos otomanos en la Primera Guerra Mundial (1914 – 1918), este documento fue respaldado por las potencias aliadas e incluido en 1922 por la Liga de las Naciones (organismo que antecedió a la ONU) en el “Mandato Británico sobre Palestina”. El 29 de noviembre de 1947, tras la Segunda Guerra Mundial, la Asamblea General de la recién establecida ONU adoptó la resolución 181, en la que aprueba el plan de división de Palestina en un estado palestino y otro israelí para más tardar el 1º de octubre de 1948. De esta forma se puso fin al “Mandato Británico”. Así era la sivisión de la ONU: El 55 por ciento del territorio para un Estado israelí y el 45 por ciento para un Estado árabe palestino, con la ciudad de Jerusalén (Al-Quds) bajo gestión internacional.

Resistencia y pueblada palestina contra Israel sionista.

Esta división era solo una recomendación y no era de cumplimiento obligatorio, pues nunca fue elevada al Consejo de Seguridad de la ONU, cuyas resoluciones son las únicas de carácter vinculante. Además, en ese momento la ONU estaba conformada por 57 países (actualmente tiene casi 200) y las naciones árabes no aceptaron el plan de partición. Tras el plan de división de la ONU, se desató la violencia contra el pueblo palestino y llegaron a ese territorio inmigrantes israelíes de todas partes del mundo, especialmente de Europa. Entre 1948 y 1949 se forzó el éxodo de 800.000 palestinos: 400.000 desalojados de la zona demarcada para el estado israelí y otros 400.000 expulsados de tierras arrebatas al Estado palestino. Más de 400 ciudades y pueblos fueron destruidos Israel entre 1948 y 1950. Además, arrebataron alrededor de 4.244.776 acres de tierra a los palestinos.

El ideal sionista mítico de un “país sin un pueblo para un pueblo sin país” no generó ningún tipo de “antisemitismo” y ni siquiera “antijudaismo” entre los árabes palestinos y los intereses de las naciones musulmanas que surgían luego de la caída del Imperio Otomano y la descolonización franco británica en el Oriente Medio. La idea de del sionismo de crear un estado judío con una supremacía y un gobierno judío en un lugar que ya había otra forma de organización y, más aún, otra población fue todo un proyecto nacionalista del tipo occidental colonial. El sionismo se basaba en una visión colonialista del mundo, en la que no importaban los derechos de los habitantes indígenas. La oposición de los árabes al sionismo no estaba basada en el antisemitismo, sino en un temor totalmente razonable al desposeimiento. Un temor a una historia construida, a una identidad nacionalista inventada y fabricada, a una gran distorsión del pasado.

Israel sigue siendo la víctima “histórica” principal de forma automática. ¿Por qué? Por la historia de un pueblo que forjó una fe y al cual se le prometió una tierra de la boca de un tal dios llamado Yahvé. Eso dicen los voceros del sionismo judío y hasta dirigentes occidentales realmente fundamentalistas que creen en el relato bíblico hebreo de la promesa de Yahvé a Abraham y a Moisés, o del apogeo del reino de David sobre las tierras palestinas y más allá… El mundo más o menos informado puede advertir que se trata de una de las tantas secuencias del horror étnico religioso que vive la región de Palestina. Allí el gran público, gracias a la visión del mediocentrismo universal, cree que existe una lucha milenaria entre judíos y musulmanes, entre dos religiones monoteístas que se disputan la Tierra Santa tanto para la Biblia como para el Corán.

En fin, un estado llamado Israel, que se presenta como la gran víctima, ofrecen un crudo panorama de guerra sin fin. La imagen distorsionada del conflicto palestino se confunde con varias concepciones polémicas y controvertidas que renacen en el vocabulario de los periódicos, artículos, ensayos y libros sobre el tema en cuestión. Nos referimos a las dramáticas reivindicaciones de “antisemitismo”, de la “judeofobia”, del Holocausto, y, por otra parte, a volver a examinar temas tan sensibles como el genocidio, el racismo y la segregación racial todavía presente en la mentalidad de muchas personas en la actualidad.

Los palestinos árabes cristianos siempre apoyando la causa nacional contra el sionismo.

Pero no debemos olvidar esta fecha del 15 de mayo de 1948 inició el éxodo forzado del pueblo palestino, como consecuencia de la creación del estado sionista de Israel. Cada año se recuerda el Día de la Nakba o de la catástrofe con protestas y marchas en Palestina y otras partes del mundo. Como señalamos antes, el sionismo de Israel expulsó a más de 800.000 palestinos de sus hogares, asesinó a 13.0000 y destruyó más de 500 aldeas y localidades. El 70 por ciento de los palestinos despojados de sus tierras se convirtieron en refugiados en otros países y el resto en desplazados internos.

Prohibido olvidar, porque actualmente, los más de 800.000 pasaron a ser más de cinco millones de refugiados palestinos a quienes se les impide retornar a sus tierras, de acuerdo a la ONU. De los 60 millones de refugiados en el mundo, los palestinos representan un 44 por ciento de la cifra. En la Franja de Gaza, viven 1,2 millones de refugiados palestinos, donde son víctimas de un bloqueo por tierra, mar y aire, por parte de Israel desde 2007, que ha dejado como consecuencia una grave crisis humanitaria. Los palestinos en Cisjordania son más de 750.000 y viven rodeados de muros, colonias y puestos militares israelíes. Sufren la continua apropiación de sus tierras, la demolición de sus hogares e infraestructuras, así como una restricción sistemática a su libertad de movimiento. Más de dos millones de refugiados palestinos viven en Jordania, donde cuentan con mayor seguridad que en otros países, gracias a las operaciones de la “Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Medio” (UNRWA, por su sigla en inglés). Otro medio millón vive en Siria. Aquí lograron derechos civiles, sociales y económicos desde su llegada en 1948, pero la guerra en este país, que inició en 2011, ha deteriorado su situación. Alrededor de 174.422 refugiados palestinos han huido a Líbano, según un censo realizado en 2017. En este país no tienen acceso a los servicios sociales púbicos.

Hoy, una vez más, el genocida estado de Israel sigue reprimiendo, repartiendo genocidio, y el Al Nakba continúa. Los pueblos del mundo deben solidarizarse con la causa palestina, porque también es una causa global contra la opresión imperialista.

Ilustración de portada: @diego.block

Israel, una vez más genocida

Israel, una vez más genocida

TIEMPO DE LECTURA: 11 min.

La ciudad Santa de Jerusalén (Al-Quds) ha sido escenario de semanas de disturbios, en una nueva escalada de violencia en la cual fuerzas de seguridad israelíes deja centenares de heridos, y ataques sobre el pueblo palestino. Militantes palestinos se habían defendido y dispararon cohetes desde Gaza hacia Jerusalén. Hamas advirtió a Israel después de que cientos de palestinos resultaron heridos en enfrentamientos con la policía israelí en un lugar sagrado para los musulmanes en Jerusalén el lunes 10 de mayo. En respuesta, el sanguinario ejército israelí lanzó ataques aéreos contra la ya tan castigada Franja de Gaza.

Y el horror no se hizo esperar. Los funcionarios de salud palestinos en Gaza dijeron que 22 personas, incluidos nueve niños, habían muerto en los ataques. Por su parte, el ejército israelí dijo que al menos 15 miembros del grupo Hamas que gobierna Gaza estaban entre los muertos. La Media Luna Roja Palestina, un grupo humanitario, informó que más de 700 palestinos habían resultado heridos debido a los ataques de las fuerzas de seguridad israelíes en Jerusalén y en Cisjordania.

Pueblo palestino resistiendo en la zona de la Mezquita Al-Aqsa de Jerusalén.

Imágenes de represión sobre fieles musulmanes recorrieron las redes sociales, mientras los grandes medios casi ni informaban. Como era de esperarse, sólo se ponían del lado de batalla del sionismo. Las fuerzas israelíes provocaron heridas a al menos 178 palestinos en un asalto a la explanada de la Mezquita Al-Aqsa durante el rezo de la tarde en el último viernes del mes sagrado de Ramadán (mes de ayuno para los musulmanes), jornada en que se rememoraba el Día Mundial de Al-Quds. Desde las primeras horas de este lunes 10 de mayo, las tropas israelíes han vuelto a atacar a los fieles palestinos que se encontraban en la explanada de la Mezquita Al-Aqsa para mostrar su apoyo a los residentes de Sheij Yarrah, dejando heridos a cientos de ellos. Asimismo, Israel sigue con su  régimen de apartheid, ya que se niega a vacunar a los palestinos contra la COVID-19.

La mezquita Al Aqsa se sitúa en una explanada conocida para los musulmanes como Haram al Sharif, o el Noble Santuario, y por los judíos como el Monte del Templo. Para los musulmanes del mundo, la Ciudad Santa es motivo también de apoyo de solidaridad internacional para la causa palestina. En Jerusalén Oriental se asienta la “ciudad vieja”, donde se ubican algunos de los lugares religiosos más sagrados del mundo: la Cúpula de la Roca y la propia mezquita de Al Aqsa de los musulmanes, el Monte del Templo y el Muro de las Lamentaciones de la religión judía y el Santo Sepulcro de la religión cristiana.

El destino de Jerusalén Oriental está en el corazón del conflicto, y ambas partes reclaman su derecho sobre ella. Israel considera a toda la ciudad como su capital, aunque no es reconocida como tal por la mayor parte de la comunidad internacional, y los palestinos reclaman a Jerusalén Orientalcomo la futura capital de un futuro Estado independiente. Los sionistas, además, provocan al pueblo palestino con la llamada Marcha de la Bandera, que conmemora la captura de la parte oriental de Jerusalén por Israel en 1967, cuando, durante la Guerra de los Seis Días, se tomó el control efectivo de toda la ciudad. Cientos de jóvenes israelíes sionistas ondean banderas con la estrella del rey David y se abren paso a través de áreas musulmanas, cantando canciones patrióticas.

Fuerzas represivas del sionismo israelí preparadas para nuevos ataques contra el pueblo palestino.

El sanguinario primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, defendió la actuación represiva de sus esbirros policiales. “Esta es una batalla entre la tolerancia y la intolerancia, entre la violencia sin ley y el orden”, dijo. “Los elementos que quieren expropiar nuestros derechos nos obligan periódicamente a mantenernos firmes, como lo están haciendo los agentes de policía de Israel”. Por su parte, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmoud Abbas, condenó las acciones israelíes.

También condenaron estas acciones la República Islámica de Irán, la República Árabe Siria, el gobierno de Ansarolá del Yemen del Norte, el Hizbollah del Líbano, los movimientos shiíes de Irak, Bahréin, Nigeria, Egipto y Afganistán. Por el lado de América Latina, Cuba y Venezuela condenaron a Israel por las agresiones sobre los palestinos, mientras la ONU sólo pedía “llamar al diálogo”.

Gran parte de la última ola de violencia se debe a un esfuerzo legal de larga data por parte de grupos de colonos judíos para desalojar a varias familias palestinas de sus hogares en el cercano distrito de Sheij Yarrah, en Jerusalén Oriental. El fallo de un tribunal inferior este año que respaldaba el reclamo de los colonos desató la ira de los palestinos. El Tribunal Supremo de Israel debía celebrar una audiencia sobre el caso este lunes 10 de mayo pasado, pero la sesión se pospuso debido a los disturbios. Los negociadores del denominado “Cuarteto para Medio Oriente”, es decir, Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y la ONU, han expresado su profunda preocupación por la violencia, instando “a todas las partes a mostrar moderación”.

Con el pasar de las horas, los movimientos de resistencia nacional de Palestina respondieron a las agresiones de Israel. Las sirenas que advierten de la llegada de cohetes sonaron en Tel Aviv y en el centro de Israel la noche del martes 11 de mayo, mientras el movimiento HAMAS afirmó haber lanzado al menos 130 cohetes hacia territorio sionista. También se escucharon múltiples explosiones minutos después de que militantes de Gaza prometieran responder a un ataque aéreo israelí contra una torre residencial en el enclave palestino. Medios israelíes informaron que un edificio y un vehículo en el suburbio de Jolón, en el distrito de Tel Aviv, fueron alcanzados por proyectiles. También reportan que los ataques han dejado personas heridas y al menos 3 muertos.

La resistencia del pueblo palestino por su soberanía no se detiene.

Todo se puso muy espeso para el régimen sionista. Las autoridades israelíes también han anunciado la suspensión de vuelos en el Aeropuerto Internacional Ben Gurión de Tel Aviv. Múltiples cohetes lanzados desde la Franja de Gaza hacia la ciudad israelí de Ascalón fueron interceptados por el sistema de defensa de misiles Cúpula de Hierro, según anunciaron las Fuerzas de Defensa de Israel en su cuenta de Twitter. Los cohetes fueron interceptados con el sistema de defensa aérea Cúpula de Hierro, una de las orgullosas y macabras obras militares que tiene el poderoso ejército sionista.

Pero la situación no sólo se complejiza en Gaza. Hay regiones de Palestina ocupadas por el sionismo donde los ciudadanos árabes israelíes se levantan contra la agresión de Tel Aviv. Se supo el martes 12 de mayo pasado de la desesperación del alcalde de la ciudad judío-árabe de Lod, situada en el centro de Israel, que ha alertado del riesgo de “guerra civil” en la urbe, y ha pedido al primer ministro, Benjamín Netanyahu, que declare allí el estado de emergencia y despliegue a los militares, argumentando que la situación desborda a la Policía. “Esta es la noche de los cristales rotos en Lod”, ha advertido el alcalde de la urbe, Yair Revivo, en referencia al pogromo nazi contra los judíos alemanes en 1938, recoge Times of Israel.

Justo antes de la medianoche de ese martes, Netanyahu anunció que los batallones fronterizos de “Judea y Samaria”, término israelí para Cisjordania, serán redistribuidos “inmediatamente” para “restaurar la ley y el orden en Lod y en todas las partes del país”. Otros alcaldes también temen que haya una pueblada de palestinos en toda la región. Y se habla de hasta una “intifada árabe israelí” en toda Palestina ocupada. Pese a lo poderoso del ejército sionista, Netanyahu se puso nervioso. Y más amenazante también. Ha advertido este martes 11 de mayo en un discurso a la nación que los movimientos de HAMASy de la Yihad Islámica Palestina “pagarán un alto precio por su beligerancia”, tras los ataques lanzados contra el centro y sur de Israel. “Estamos en el apogeo de una campaña muy grave”, aseveró Netanyahu en declaraciones televisadas junto a su sanguinario ministro de Defensa, Benny Gantz. El ejército sionista ha alcanzado hasta ahora cientos de objetivos en la Franja de Gaza y seguirá efectuando redadas en el enclave, aseguró el primer ministro israelí, que prometió golpear “con más fuerza” a estos grupos. Netanyahu también ha pedido a los israelíes que acaten todas las instrucciones de seguridad emitidas por las autoridades.

Mapa de la Ciudad Vieja de Jerusalén.

La Yihad Islámica Palestina también se ha puesto firme. Las Brigadas de Al-Quds, rama militar del movimiento Yihad Islámica Palestina, han informado este miércoles 12 de mayo de nuevos ataques contra varias posiciones sionistas en el sur de los territorios ocupados palestinos, entre ellas Sderot, Tel Aviv, Ascalón y Beerseba, en respuesta a las recientes agresiones del régimen de Israel contra el pueblo oprimido de Palestina. “Cinco israelíes murieron por los ataques con cohetes y más de 200 resultaron heridos”, ha afirmado el portavoz del ejército israelí, Jonathan Conricus. Según el Canal 12 de la televisión israelí, en los últimos tres días, los grupos de resistencia palestina han disparado cerca de 1000 cohetes y misiles contra las ciudades israelíes en los territorios ocupados de Palestina. El martes 11 de mayo al menos 4 colonos murieron como resultado de un ataque con misiles de la resistencia palestina contra Ascalón.

Un tema relacionado con la situación palestina y Argentina es el comunicado de la cancillería del gobierno de Alberto Fernández. El gobierno argentino emitió un comunicado que cuestionó en primer lugar el “uso desproporcionado de la fuerza” que, a su juicio, desplegaron las fuerzas de defensa de Israel que enfrentan ataques desde la semana pasada y evitó expresar su condena al accionar de HAMAS. Esto generó el enojo de la embajada sionista de Israel en Buenos Aires el martes 11 de mayo. En su gira europea, Alberto Fernández no estuvo al margen de la situación. Luego de visitar Portugal y España, llegó a Francia y brindó allí declaraciones al respecto. “La posición de Argentina sobre el conflicto entre Israel y Palestina respeta la posición de Naciones Unidas”, dijo Alberto Fernández a Infobae antes de partir a un encuentro cerrado con representantes de empresa francesas que invierten en el país. “Nosotros leímos el comunicado de la ONU, y sobre su posición internacional escribimos la nuestra”, agregó.

Gobiernos derechistas de América Latina respaldaron a Israel, desde Brasil, Colombia, Ecuador, Uruguay, Chile, Honduras, Guatemala y Perú. México y Nicaragua mantuvieron un discurso cuasi neutral, pidiendo “moderación”. Cuba, Venezuela y San Vicente y las Granadinas repudiaron el accionar israelí sobre Gaza, culpando también al gobierno estadounidense de apoyar a Tel Aviv. Joseph Biden aún no se pronunció fuertemente, pero en el Pentágono ya declararon su apoyo a Israel. Pero dentro del imperio hubo manifestaciones. Cientos de personas se manifiestan frente al consulado de Israel en Nueva York para mostrar su apoyo al pueblo palestino ante la crueldad del régimen israelí. Una marcha multitudinaria a favor del pueblo palestino, así como pedir el fin de la violenta escalada de tensión iniciada entre israelíes y palestinos, comenzó el martes frente al consulado israelí en Nueva York, situado cerca de la sede central de la ONU, y después discurrió por la calle 42, una de las avenidas principales que atraviesan el distrito de Manhattan, de este a oeste. Los manifestantes portaban decenas de banderas de Palestina, así como el tradicional tocado palestino, la kufiya, símbolo de la identidad y la resistencia del pueblo palestino, mientras sujetaban carteles con mensajes que pedían a EE.UU. que se distancie del régimen de Israel. “Frenen toda la ayuda a Israel” o “Dejen de armar a Israel” fueron algunas de las insignias que podían leerse en las carteles durante la marcha, en la que además se exigió la liberación de Palestina con constantes gritos de “Free, free, Palestine” y “Palestine will be free”. Durante la protesta, se registró una intervención de la Policía de Nueva York para evitar enfrentamientos entre los manifestantes propalestinos y un grupo proisraelí que se acercó a la marcha con banderas del régimen de Tel Aviv, lo que desembocó en una tensa situación. La manifestación de Nueva York no fue la única concentración que se organizó en el territorio estadounidense, ya que otras similares en apoyo a Palestina se llevaron a cabo en diversas ciudades, entre ellas Washington D.C. (capital), Los Ángeles (California), y Mineápolis (Minnesota).

Muchas veces se presenta a este conflicto como algo milenario, de lucha entre dos grandes religiones monoteístas, el judaísmo y el Islam. Ambas son hijas del patriarca Abraham / Ibrahim, según las sagradas escrituras, y los profetas del judaísmo son reconocidos por el Islam. También se quiere presentar a Hamas y a diversos grupos de resistencia palestinos como “antisemitas”. Los palestinos son parte de la rama lingüística semítica, que está allí en Palestina desde hace 4000 años. De hecho, son herederos etnolinguísticos de los cananeos, de los amorreos, de los arameos y de los antiguos hebreos. El Islam llegó en el siglo VII y muchos pueblos semíticos de Palestina adoptaron la fe del profeta Muhammad. Otros grupos siguieron practicando la fe judaica y la fe cristiana, usando el lenguaje árabe en la vida cotidiana, pero conservando los antiguos lenguajes litúrgicos hebreos y arameos. La mayoría de los habitantes de Israel son descendientes de la inmigración europea central-oriental y también del Magreb, perteneciendo a entidades lingüísticas no del todo semíticas. En todo caso, hay un antisemitismo descarado por parte del régimen sionista de Israel sobre los palestinos. Pero más allá de las rivalidades religiosas y lingüísticas, los palestinos quieren sus tierras, quieren un Estado Nacional, quiere soberanía y que termine la represión del apartheid sionista que se vive desde 1948.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

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