Israel, una vez más genocida

Una vez más el régimen sionista de Israel agrediendo salvajemente al pueblo de Palestina. Y el mundo occidental calla ante las atrocidades de una nueva tragedia humanitaria en Gaza. La triste situación gira en torno a la ocupada ciudad de Al-Quds (Jerusalén), que es escenario de una escalada de tensiones. La muerte de niños y la decena de heridos en Palestina resultan ser otro capítulo de la macabra historia represiva del sionismo. Los movimientos de resistencia palestinos no se quedaron atrás y se defienden como pueden ante el poderoso Leviathán sionista.

La ciudad Santa de Jerusalén (Al-Quds) ha sido escenario de semanas de disturbios, en una nueva escalada de violencia en la cual fuerzas de seguridad israelíes deja centenares de heridos, y ataques sobre el pueblo palestino. Militantes palestinos se habían defendido y dispararon cohetes desde Gaza hacia Jerusalén. Hamas advirtió a Israel después de que cientos de palestinos resultaron heridos en enfrentamientos con la policía israelí en un lugar sagrado para los musulmanes en Jerusalén el lunes 10 de mayo. En respuesta, el sanguinario ejército israelí lanzó ataques aéreos contra la ya tan castigada Franja de Gaza.

Y el horror no se hizo esperar. Los funcionarios de salud palestinos en Gaza dijeron que 22 personas, incluidos nueve niños, habían muerto en los ataques. Por su parte, el ejército israelí dijo que al menos 15 miembros del grupo Hamas que gobierna Gaza estaban entre los muertos. La Media Luna Roja Palestina, un grupo humanitario, informó que más de 700 palestinos habían resultado heridos debido a los ataques de las fuerzas de seguridad israelíes en Jerusalén y en Cisjordania.

Pueblo palestino resistiendo en la zona de la Mezquita Al-Aqsa de Jerusalén.

Imágenes de represión sobre fieles musulmanes recorrieron las redes sociales, mientras los grandes medios casi ni informaban. Como era de esperarse, sólo se ponían del lado de batalla del sionismo. Las fuerzas israelíes provocaron heridas a al menos 178 palestinos en un asalto a la explanada de la Mezquita Al-Aqsa durante el rezo de la tarde en el último viernes del mes sagrado de Ramadán (mes de ayuno para los musulmanes), jornada en que se rememoraba el Día Mundial de Al-Quds. Desde las primeras horas de este lunes 10 de mayo, las tropas israelíes han vuelto a atacar a los fieles palestinos que se encontraban en la explanada de la Mezquita Al-Aqsa para mostrar su apoyo a los residentes de Sheij Yarrah, dejando heridos a cientos de ellos. Asimismo, Israel sigue con su  régimen de apartheid, ya que se niega a vacunar a los palestinos contra la COVID-19.

La mezquita Al Aqsa se sitúa en una explanada conocida para los musulmanes como Haram al Sharif, o el Noble Santuario, y por los judíos como el Monte del Templo. Para los musulmanes del mundo, la Ciudad Santa es motivo también de apoyo de solidaridad internacional para la causa palestina. En Jerusalén Oriental se asienta la “ciudad vieja”, donde se ubican algunos de los lugares religiosos más sagrados del mundo: la Cúpula de la Roca y la propia mezquita de Al Aqsa de los musulmanes, el Monte del Templo y el Muro de las Lamentaciones de la religión judía y el Santo Sepulcro de la religión cristiana.

El destino de Jerusalén Oriental está en el corazón del conflicto, y ambas partes reclaman su derecho sobre ella. Israel considera a toda la ciudad como su capital, aunque no es reconocida como tal por la mayor parte de la comunidad internacional, y los palestinos reclaman a Jerusalén Orientalcomo la futura capital de un futuro Estado independiente. Los sionistas, además, provocan al pueblo palestino con la llamada Marcha de la Bandera, que conmemora la captura de la parte oriental de Jerusalén por Israel en 1967, cuando, durante la Guerra de los Seis Días, se tomó el control efectivo de toda la ciudad. Cientos de jóvenes israelíes sionistas ondean banderas con la estrella del rey David y se abren paso a través de áreas musulmanas, cantando canciones patrióticas.

Fuerzas represivas del sionismo israelí preparadas para nuevos ataques contra el pueblo palestino.

El sanguinario primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, defendió la actuación represiva de sus esbirros policiales. “Esta es una batalla entre la tolerancia y la intolerancia, entre la violencia sin ley y el orden”, dijo. “Los elementos que quieren expropiar nuestros derechos nos obligan periódicamente a mantenernos firmes, como lo están haciendo los agentes de policía de Israel”. Por su parte, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmoud Abbas, condenó las acciones israelíes.

También condenaron estas acciones la República Islámica de Irán, la República Árabe Siria, el gobierno de Ansarolá del Yemen del Norte, el Hizbollah del Líbano, los movimientos shiíes de Irak, Bahréin, Nigeria, Egipto y Afganistán. Por el lado de América Latina, Cuba y Venezuela condenaron a Israel por las agresiones sobre los palestinos, mientras la ONU sólo pedía “llamar al diálogo”.

Gran parte de la última ola de violencia se debe a un esfuerzo legal de larga data por parte de grupos de colonos judíos para desalojar a varias familias palestinas de sus hogares en el cercano distrito de Sheij Yarrah, en Jerusalén Oriental. El fallo de un tribunal inferior este año que respaldaba el reclamo de los colonos desató la ira de los palestinos. El Tribunal Supremo de Israel debía celebrar una audiencia sobre el caso este lunes 10 de mayo pasado, pero la sesión se pospuso debido a los disturbios. Los negociadores del denominado “Cuarteto para Medio Oriente”, es decir, Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y la ONU, han expresado su profunda preocupación por la violencia, instando “a todas las partes a mostrar moderación”.

Con el pasar de las horas, los movimientos de resistencia nacional de Palestina respondieron a las agresiones de Israel. Las sirenas que advierten de la llegada de cohetes sonaron en Tel Aviv y en el centro de Israel la noche del martes 11 de mayo, mientras el movimiento HAMAS afirmó haber lanzado al menos 130 cohetes hacia territorio sionista. También se escucharon múltiples explosiones minutos después de que militantes de Gaza prometieran responder a un ataque aéreo israelí contra una torre residencial en el enclave palestino. Medios israelíes informaron que un edificio y un vehículo en el suburbio de Jolón, en el distrito de Tel Aviv, fueron alcanzados por proyectiles. También reportan que los ataques han dejado personas heridas y al menos 3 muertos.

La resistencia del pueblo palestino por su soberanía no se detiene.

Todo se puso muy espeso para el régimen sionista. Las autoridades israelíes también han anunciado la suspensión de vuelos en el Aeropuerto Internacional Ben Gurión de Tel Aviv. Múltiples cohetes lanzados desde la Franja de Gaza hacia la ciudad israelí de Ascalón fueron interceptados por el sistema de defensa de misiles Cúpula de Hierro, según anunciaron las Fuerzas de Defensa de Israel en su cuenta de Twitter. Los cohetes fueron interceptados con el sistema de defensa aérea Cúpula de Hierro, una de las orgullosas y macabras obras militares que tiene el poderoso ejército sionista.

Pero la situación no sólo se complejiza en Gaza. Hay regiones de Palestina ocupadas por el sionismo donde los ciudadanos árabes israelíes se levantan contra la agresión de Tel Aviv. Se supo el martes 12 de mayo pasado de la desesperación del alcalde de la ciudad judío-árabe de Lod, situada en el centro de Israel, que ha alertado del riesgo de “guerra civil” en la urbe, y ha pedido al primer ministro, Benjamín Netanyahu, que declare allí el estado de emergencia y despliegue a los militares, argumentando que la situación desborda a la Policía. “Esta es la noche de los cristales rotos en Lod”, ha advertido el alcalde de la urbe, Yair Revivo, en referencia al pogromo nazi contra los judíos alemanes en 1938, recoge Times of Israel.

Justo antes de la medianoche de ese martes, Netanyahu anunció que los batallones fronterizos de “Judea y Samaria”, término israelí para Cisjordania, serán redistribuidos “inmediatamente” para “restaurar la ley y el orden en Lod y en todas las partes del país”. Otros alcaldes también temen que haya una pueblada de palestinos en toda la región. Y se habla de hasta una “intifada árabe israelí” en toda Palestina ocupada. Pese a lo poderoso del ejército sionista, Netanyahu se puso nervioso. Y más amenazante también. Ha advertido este martes 11 de mayo en un discurso a la nación que los movimientos de HAMASy de la Yihad Islámica Palestina “pagarán un alto precio por su beligerancia”, tras los ataques lanzados contra el centro y sur de Israel. “Estamos en el apogeo de una campaña muy grave”, aseveró Netanyahu en declaraciones televisadas junto a su sanguinario ministro de Defensa, Benny Gantz. El ejército sionista ha alcanzado hasta ahora cientos de objetivos en la Franja de Gaza y seguirá efectuando redadas en el enclave, aseguró el primer ministro israelí, que prometió golpear “con más fuerza” a estos grupos. Netanyahu también ha pedido a los israelíes que acaten todas las instrucciones de seguridad emitidas por las autoridades.

Mapa de la Ciudad Vieja de Jerusalén.

La Yihad Islámica Palestina también se ha puesto firme. Las Brigadas de Al-Quds, rama militar del movimiento Yihad Islámica Palestina, han informado este miércoles 12 de mayo de nuevos ataques contra varias posiciones sionistas en el sur de los territorios ocupados palestinos, entre ellas Sderot, Tel Aviv, Ascalón y Beerseba, en respuesta a las recientes agresiones del régimen de Israel contra el pueblo oprimido de Palestina. “Cinco israelíes murieron por los ataques con cohetes y más de 200 resultaron heridos”, ha afirmado el portavoz del ejército israelí, Jonathan Conricus. Según el Canal 12 de la televisión israelí, en los últimos tres días, los grupos de resistencia palestina han disparado cerca de 1000 cohetes y misiles contra las ciudades israelíes en los territorios ocupados de Palestina. El martes 11 de mayo al menos 4 colonos murieron como resultado de un ataque con misiles de la resistencia palestina contra Ascalón.

Un tema relacionado con la situación palestina y Argentina es el comunicado de la cancillería del gobierno de Alberto Fernández. El gobierno argentino emitió un comunicado que cuestionó en primer lugar el “uso desproporcionado de la fuerza” que, a su juicio, desplegaron las fuerzas de defensa de Israel que enfrentan ataques desde la semana pasada y evitó expresar su condena al accionar de HAMAS. Esto generó el enojo de la embajada sionista de Israel en Buenos Aires el martes 11 de mayo. En su gira europea, Alberto Fernández no estuvo al margen de la situación. Luego de visitar Portugal y España, llegó a Francia y brindó allí declaraciones al respecto. “La posición de Argentina sobre el conflicto entre Israel y Palestina respeta la posición de Naciones Unidas”, dijo Alberto Fernández a Infobae antes de partir a un encuentro cerrado con representantes de empresa francesas que invierten en el país. “Nosotros leímos el comunicado de la ONU, y sobre su posición internacional escribimos la nuestra”, agregó.

Gobiernos derechistas de América Latina respaldaron a Israel, desde Brasil, Colombia, Ecuador, Uruguay, Chile, Honduras, Guatemala y Perú. México y Nicaragua mantuvieron un discurso cuasi neutral, pidiendo “moderación”. Cuba, Venezuela y San Vicente y las Granadinas repudiaron el accionar israelí sobre Gaza, culpando también al gobierno estadounidense de apoyar a Tel Aviv. Joseph Biden aún no se pronunció fuertemente, pero en el Pentágono ya declararon su apoyo a Israel. Pero dentro del imperio hubo manifestaciones. Cientos de personas se manifiestan frente al consulado de Israel en Nueva York para mostrar su apoyo al pueblo palestino ante la crueldad del régimen israelí. Una marcha multitudinaria a favor del pueblo palestino, así como pedir el fin de la violenta escalada de tensión iniciada entre israelíes y palestinos, comenzó el martes frente al consulado israelí en Nueva York, situado cerca de la sede central de la ONU, y después discurrió por la calle 42, una de las avenidas principales que atraviesan el distrito de Manhattan, de este a oeste. Los manifestantes portaban decenas de banderas de Palestina, así como el tradicional tocado palestino, la kufiya, símbolo de la identidad y la resistencia del pueblo palestino, mientras sujetaban carteles con mensajes que pedían a EE.UU. que se distancie del régimen de Israel. “Frenen toda la ayuda a Israel” o “Dejen de armar a Israel” fueron algunas de las insignias que podían leerse en las carteles durante la marcha, en la que además se exigió la liberación de Palestina con constantes gritos de “Free, free, Palestine” y “Palestine will be free”. Durante la protesta, se registró una intervención de la Policía de Nueva York para evitar enfrentamientos entre los manifestantes propalestinos y un grupo proisraelí que se acercó a la marcha con banderas del régimen de Tel Aviv, lo que desembocó en una tensa situación. La manifestación de Nueva York no fue la única concentración que se organizó en el territorio estadounidense, ya que otras similares en apoyo a Palestina se llevaron a cabo en diversas ciudades, entre ellas Washington D.C. (capital), Los Ángeles (California), y Mineápolis (Minnesota).

Muchas veces se presenta a este conflicto como algo milenario, de lucha entre dos grandes religiones monoteístas, el judaísmo y el Islam. Ambas son hijas del patriarca Abraham / Ibrahim, según las sagradas escrituras, y los profetas del judaísmo son reconocidos por el Islam. También se quiere presentar a Hamas y a diversos grupos de resistencia palestinos como “antisemitas”. Los palestinos son parte de la rama lingüística semítica, que está allí en Palestina desde hace 4000 años. De hecho, son herederos etnolinguísticos de los cananeos, de los amorreos, de los arameos y de los antiguos hebreos. El Islam llegó en el siglo VII y muchos pueblos semíticos de Palestina adoptaron la fe del profeta Muhammad. Otros grupos siguieron practicando la fe judaica y la fe cristiana, usando el lenguaje árabe en la vida cotidiana, pero conservando los antiguos lenguajes litúrgicos hebreos y arameos. La mayoría de los habitantes de Israel son descendientes de la inmigración europea central-oriental y también del Magreb, perteneciendo a entidades lingüísticas no del todo semíticas. En todo caso, hay un antisemitismo descarado por parte del régimen sionista de Israel sobre los palestinos. Pero más allá de las rivalidades religiosas y lingüísticas, los palestinos quieren sus tierras, quieren un Estado Nacional, quiere soberanía y que termine la represión del apartheid sionista que se vive desde 1948.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

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