24 de marzo: Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia

24 de marzo: Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia

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Cientos de miles de rostros y voces colmaron este lunes la Plaza de Mayo para conmemorar el 49 aniversario del golpe militar del 24 de marzo de 1976 y decir que Nunca Más, es Nunca más. La multitudinaria marcha repudió el negacionismo del terrorismo de Estado que actualmente promueve el Gobierno nacional.

Este lunes 24 de marzo más de 400 mil personas colmaron la Plaza de Mayo para conmemorar el 49 aniversario del golpe militar de 1976, que dió inicio a la dictadura más sangrienta de nuestro país. Particularmente este año, la marcha por el Día de la Memoria, se tiñó al unísono de una muestra de rechazo total al negacionismo del terrorismo de Estado que promueve el Gobierno nacional orquestado por Javier Milei.

Las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo se hicieron presentes como todos los años y encabezaron la manifestación en la que participaron diferentes partidos políticos, sindicatos, movimientos sociales y ciudadanos. “No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos”, sostuvo la presidenta de Abuelas, Estela de Carlotto, sobre un escenario frente a la Casa Rosada.

ph: ShockArgentina
PH: Camila Gómez
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Desde el Multimedio Trinchera no olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos. Si tenes dudas sobre tu identidad o s sabes de alguien que podría ser hija o hijo de personas desaparecidas comunicate al 0800 222 266234 o www.abuelas.org.ar/dudas


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50 años de la Masacre de Trelew

50 años de la Masacre de Trelew

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Horacio Pietragalla Corti encabezó el el evento que reunió a familiares de las víctimas y dirigentes de organismos de DDHH para señalar la cárcel de Rawson como sitio de Memoria.

Como parte de los actos conmemorativos por los 50 años de la Masacre de Trelew, familiares de las víctimas, ex-presos políticos, dirigentes de organismos de derechos humanos y funcionarios nacionales participaron este domingo de la señalización de la Unidad Penal 6 de Rawson como sitio de memoria del terrorismo de Estado. La jornada estuvo cargada de emotividad y mensajes que reivindicaron “la lucha contra la impunidad” y las políticas de memoria, verdad y justicia.

El acto comenzó pasadas las 14 hs en la puerta del penal de Rawson y fue encabezado por el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Horacio Pietragalla Corti. El funcionario recordó el 50 aniversario de la Masacre de Trelew y que en ese penal, como parte del plan sistemático de violaciones a los derechos humanos que aplicó la última dictadura cívico-militar, también se cometieron delitos de lesa humanidad como “asesinatos, torturas, encarcelamientos injustos y torturas” .

El 15 de agosto de 1972 se llevó adelante un plan de fuga en la Unidad Penal 6 de Rawson en la que integrantes de las organizaciones político-militares que luchaban contra la dictadura de Alejandro Lanusse, y en la que sólo Mario Roberto Santucho (PRT-ERP), Marcos Osatinsky (FAR), Roberto Quieto (FAR), Enrique Gorriarán Merlo, Domingo Menna (del PRT-ERP) y Fernando Vaca Narvaja (Montoneros), junto con otros cuatro militantes, lograron escapar y tomar un avión en el aeropuerto de Trelew, que los llevó a Chile.

Otros 19 guerrilleros lograron llegar hasta la misma terminal aérea, pero serían recapturados y una semana después, el 22 de agosto de ese año, fusilados en la base naval Almirante Zar. Un crimen cometido por la dictadura de Lanusse que se conoció como la “Masacre de Trelew”. Tres militantes sobrevivieron a este hecho y serían testigos claves de lo ocurrido.

En diálogo con Radio Trinchera, Mario Santucho, sociólogo, director de la Revista Crisis e hijo de Mario Roberto Santucho, señaló: “Siempre hay que recordar y analizar que en la ‘Masacre de Trelew’, en la que compañeros y compañeras fueron fusilados por parte de la Marina, se puso el primer mojón de lo que sería la segunda dictadura militar y el terrorismo de Estado, a partir del ’76“.

Hay que entender que si hubo un fusilamiento es porque hubo un acto de rebeldía que puso nervioso a los militares y que fue una espectacular fuga colectiva de más de un centenar de compañeros y detenidos políticos. Pese a las adversidades, estar en una cárcel de máxima seguridad y enclavado en el desierto patagónico, ellos lograron con unidad organizar esa fuga, ya que eran tres organizaciones revolucionarias distintas“, agregó Santucho.

Además, resaltó que “de alguna forma representa y sintetiza lo que era esa generación, con una audacia tal que soñaba con transformar la sociedad de manera radical. Que además no solo lo pensaba sino que también lo plasmaba en organizaciones completas de miles de compañeros que tenían su programa, discurso y su política“.

Por otra parte, Santucho resaltó que “una de las emotivas charlas que se dio a lo largo del día fue sobre el largo proceso jurídico para poder destrabar la impunidad que había reinado en este caso desde el ´72, ya que este no había estado dentro del proceso de jurídico que supieron tener las acciones entre ´76 y el ´83. La impunidad había quedado consolidada y gracias al trabajo inteligente por parte de los organismos de DDHH, los abogados y el trabajo científico, lograron demostrar que había un fusilamiento y no un enfrentamiento como decía la versión oficial“.

Hay que destacar que ese proceso de lucha, memoria y justicia, emergió ni bien se impuso la derrota del movimiento revolucionario a manos de las fuerzas y las clases dominantes. Cuando todo parecía perdido, que parecía un reinado neoliberal sin matices, ahí aparecieron los movimientos de los organismos de DDHH que lograron con otros métodos de lucha dar vuelta ese intento de impunidad“, alegó el sociólogo.

En este sentido, Pietragalla Corti, reivindicó las políticas de memoria, verdad y justicia que se implementaron principalmente a partir del kirchnerismo y destacó el “compromiso” del expresidente Néstor Kirchner con los Derechos Humanos. Además, afirmó que “durante el neoliberalismo hubo Madres y Abuelas que se fueron con tristeza porque los retrocesos en materia de Derechos Humanos“, en alusión al período de gobierno de Mauricio Macri.

Además del señalamiento del penal de Rawson, se descubrió una placa en el acceso a la unidad carcelaria en homenaje a les abogades de los presos políticos que estuvieron detenidos en ese lugar durante los años ’60 y ’70. Al respecto, el viceministro de Justicia y Derechos Humanos, Juan Martín Mena, ponderó el rol de les abogades que defendieron a les detenides por la dictadura y trazó una línea con les letrades que hoy actúan en los juicios por delitos de Lesa Humanidad en favor de las víctimas.

Respecto al aniversario Santucho enfatizó: “Siento que este aniversario funciona -de cierta forma- como un recordatorio de blanco sobre negro, sobre decidir recuperar esa audacia y osadía de pensar una transformación radical y obviamente los movimientos de este estilo seguirán estando vivos. Tenemos el desafío enorme de poder recuperar ese espíritu de cambiarlo todo en unidad como en aquel episodio, en el que se hizo algo imposible, y no como se ve hoy que es una unidad para colgarse del travesaño y ser una especie de esclavos de las asociaciones de fuerzas“.

Familiares, organizaciones sociales y políticas se hicieron presentes en esta conmemoración a partir del mediodía, y con banderas, cánticos y pancartas manifestaban sus evocaciones por las víctimas de los fusilamientos de Trelew. Además de Pietragalla Corti y Mena, estuvieron presentes el ministro de Cultura, Tristán Bauer; el director de Derechos Humanos del Ministerio de Defensa, Eduardo Jozami; el legislador porteño Claudio Morresi y la referente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Taty Almeida; entre otras personalidades.

No nos han vencido, ni lo harán

No nos han vencido, ni lo harán

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Algunas reflexiones a propósito de las luchas por Memoria, Verdad y Justicia y los desafíos actuales de nuestro pueblo.

Desde que los medios de producción pasaron a manos de las nacientes burguesías, siempre han intentado construir un discurso hegemónico. Claro está que en un primer momento la lucha por imponer una idea era mucho, pero mucho, más pareja. Con el paso del tiempo, con el crecimiento de la concentración de la riqueza y con la creación y posterior concentración mediática, esa desigualdad ha sido cada vez más escandalosa.

La cosa se deformó a grado tal que desde hace varias décadas más del 90% de la información que se produce a nivel mundial es controlada por un puñado de agencias de noticias que cuentan al unísono una forma de comprender el mundo, una forma de narrar los hechos, una forma de generar sentidos comunes.

Aparecieron medios alternativos a ese relato abrumador, pero la lucha siempre fue en desventaja. No tienen la misma capacidad de reproducción, ni el mismo presupuesto. Ni siquiera el mismo trato ante “la ley”. Porque los poderes reales de este mundo también se encargaron de ello, de que la gran mayoría de les integrantes de los poderes judiciales respondan a sus intereses y que nuestros países tengan leyes que beneficien sus intereses.

Pero como dice el refrán: “La gente no come vidrio”. Y cuando el relato construido dista tanto de la realidad concreta y palpable que se vive en las calles, siempre se cuela la voz del pueblo. A veces comenzando con un pequeño acto simbólico, como caminar en círculos y dar vueltas en una plaza.

Habían pasado tres largos años, dos en pandemia, desde que el pueblo argentino había marchado por última vez a Plaza de Mayo alimentando su memoria, construyendo verdad y exigiendo justicia. Pero el día llegó. Decenas de miles de almas que se dieron cita para demostrarle a la derecha (no solo argentina) que los ideales de lucha de este pueblo están vivos y que no se dejarán avasallar por los discursos de odio, las mentiras, el uso político de tragedias o el relato de un mundo que no existe.

Y mucho de eso se lo debemos a ellas. A ellas que, desde el dolor, el sufrimiento y la indignación, nunca perdieron las esperanzas. A ellas que, con un gesto tan simple como caminar, nos marcaron el camino. A ellas debemos decirles “gracias por tanto y perdón por tan poco”.

Rodolfo Walsh decía que “un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante; y el que comprendiendo no actúa, tendrá un lugar en la antología del llanto, no en la historia viva de su tierra”. Y por eso lo asesinaron. Porque no podían doblegar su rebeldía y su lucha revolucionaria contra esos mismos poderes que hoy pretenden continuar el saqueo de lo que es nuestro. Un Walsh, que al igual que Masetti y tantísimos otres, dieron todo lo que tenían por transformar la realidad en las que les tocó vivir.

Pese a ser contra fáctico, une siempre se pregunta qué pensarían esos referentes revolucionarios de lo que sucede hoy. Qué pensarían o qué dirían sobre aquellos que -a nuestro entender- se convirtieron en meros mercenarios de la palabra, que repiten libretos armados y que buscan todas las formas posibles para deslegitimar las luchas de nuestro pueblo.

Sin miedo a equivocarnos, nos arriesgamos a decir que seguramente muches de ustedes estarán pensando o gritando las mismas frases -o muy similares. Y está bien que así sea. Pero qué hacemos con aquelles que se dicen apolíticos, qué hacemos con quienes no quieren, no pueden o no les interesa comprometerse a… Porque la solución de la derecha para borrar del mapa a quienes les enfrentan es simple: “miente, miente que algo quedará”; o lo que es peor: “hay que exterminarlo de la forma que sea”.

Mientras tanto el mundo sigue girando, se comienzan a vislumbrar cambios tectónicos y acá siguen discutiendo a quién le mide más la voluntad de verdad. Que pepito esto, que menganito aquello, que sultanita no habla, que bla… que bla… y que más bla… ¿Qué carajo les pasa? ¿No se dan cuenta que mientras se la miden una gran parte de nuestro pueblo se sigue cagando de hambre? ¿No se percataron que las elecciones están a la vuelta de la esquina y si la cosa no mejora nos van a llevar puestos? ¿Tan difícil es sentarse a tomar un café (o lo que les venga en ganas) y resolver las diferencias que tengan?

Como en toda lucha desigual, porque luchamos contra un monstruo de ocho cabezas, acá no sobra nadie. Faltan aún más voluntades. Falta un camino como ese que nos marcaron ellas. Falta despejar las dudas y ponerse de acuerdo no solo para sostener la unidad del campo popular, sino para avanzar con las luchas reales y concretas que tenemos por delante como pueblo.

El cipayaje está envalentonado, tiene a gran parte de las empresas de propaganda de su lado, tiene como aliados a los dueños de las redes sociales más utilizadas, tiene como proyecto el libreto armado desde Washington, tiene todo el financiamiento que se les ocurra (como el préstamo más grande que el FMI ha otorgado en su historia, que se lo fugaron). Las tienen casi todas a su favor. Lo único que queda de este lado del mostrador es la unidad y la voluntad popular.

Argentina tiene grandes desafíos. No solo el gobierno, el pueblo también los tiene. La situación actual da cuentas de que no basta con meter el voto cada dos años o movilizar en fechas conmemorativas. Hay que organizarse, hay que participar de la vida política de nuestro país, hay que renunciar a determinados privilegios y a horas de ocio para sumar ese grano de arena que entre los muchos harán la diferencia. Cada une encontrará el lugar y la forma. La indiferencia no es una opción cuando está en peligro el destino de las generaciones presentes y futuras.

Demostremos que ese hermoso cántico de cada 24 es verdad. Se lo debemos a ellas que nunca bajaron los brazos y siguieron luchando.

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

López: “A casi 16 años, en plena democracia, no sabemos que pasó”

López: “A casi 16 años, en plena democracia, no sabemos que pasó”

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En dialogó con el programa Doblan las Campanas, Rubén López, hijo de militante desaparecido en democracia, Jorge Julio López, detalló el estado de la causa que investiga la segunda desaparición forzada de su padre y la necesidad de seguir reclamando Memoria, Verdad y Justicia de cara a un nuevo 24 de marzo. 

Rubén López, hijo de Jorge Julio López, (desaparecido por segunda vez luego de declarar en una causa que investigaba el terrorismo de Estado), describió a su padre como “un militante que trabajó en una unidad básica de Los Hornos“. Al respecto resaltó que “por esa militancia fue secuestrado en la dictadura, detenido, desparecido, estuvo seis meses en la clandestinidad, después paso al PEM y en el año 79 lo liberaron“. 

Sobre la participación de su padre en los juicios de Lesa Humanidad llevados a cabo en democracia, Rubén López sostuvo que “en el 98′, con los Juicios por la Verdad, empezó a ‘activar’ más teniendo la esperanza de que las leyes de impunidad fueran revertidas para obtener lo que el quería junto a sus compañeros: justicia“. 

Sobre la segunda desaparición de su padre, López narró: “En el 2005 se eleva el juicio contra Miguel Etchecolatz; el 28 de junio declara; a raíz de eso, el 18 de septiembre vuelve a desparecer en el marco del juicio. Dos días antes de que se lea sentencia contra Etchecolatz“. Además, afirmó que luego de 16 años ni la justicia ni su familia pudieron determinar quienes fueron (y siguen siendo) participes de su segunda desaparición.

En relación al estado de la causa sostuvo que “no hay juicio, hay una investigación judicial por la segunda desaparición en el Juzgado Federal N° 3 a cargo del juez Kreplak y el la Fiscalía de Lesa Humanidad a cargo de Hernán Schapiro que siguen la investigación de ‘presunta desaparición forzada’, así es la caratula” y aclaró que lamentablemente no hay indicios para culpar a alguien.

En el 2014 en el juicio por el circuito Camps Etchecolatz esgrime un papel que decía ‘Julio López desparecido’, a raíz de eso intentamos que se hiciera una investigación pero nunca logramos que el fiscal Marcelo Molina nos diera respuesta

Rubén López

En relación a la importancia de que la causa avance López subrayó que “hoy a casi 16 años, en plena democracia, no sabemos que pasó. Lo que quisieron hacer con esta segunda desaparición es que mi viejo se desdijera para que el juicio se declare nulo“. Asimismo, afirmó que una desaparición forzada en democracia implica que un agente del Estado podría haber sido parte.

Ante una nueva conmemoración del 24 de marzo, López resaltó que “hay que seguir luchando, seguir contando, no solo para obtener justicia sino para que los mas jóvenes tengan las herramientas para poder prevenir que estas cosas pases. Lamentablemente siguieron sucediendo en democracia. Hay mucha violencia institucional. Todo esto que contamos es para que los mas jóvenes puedan luchar contra los discursos negacioncitas“.

Por ultimo señaló que su expectativa de cara a la marcha del próximo jueves 24 de marzo es “volver a caminar las calles, poder vernos y juntarnos otra vez“.

Desaparecidos, marcha del silencio y la memoria en disputa en Uruguay

Desaparecidos, marcha del silencio y la memoria en disputa en Uruguay

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El del presidente derechista Luis Lacalle Pou es el octavo período de gobierno posterior a la dictadura, y aún no se han empleado todos los recursos que la Constitución y las leyes permiten para realizar una búsqueda exhaustiva de esos documentos. todavía son pocas las condenas por terrorismo de Estado en relación con los procesamientos iniciados, que no abarcan ni de cerca todas las responsabilidades directas e indirectas.

Este año se eligió la consigna #MayomesdelaMemoria acompañada de la ya histórica Memoria, Verdad y Justicia. Los Familiares encabezaron una conferencia de prensa a las 19 horas en la Asociación de Prensa del Uruguay: el gobierno ya le había negado  la cadena nacional en 2020 y el colectivo optó enviar su mensaje por otras vías.

Los organizadores invitaron a todos y todas a conectarse a las plataformas de Madres y Familiares y Asociación de la Prensa Uruguaya, Radio Uruguay y sus repetidoras, TV Ciudad, entre otros medios, para ver el video con las fotos y nombres de los desaparecidos, “para que juntos/as, desde donde nos encontremos, a lo largo y ancho del país, y desde el exterior, gritemos muy fuerte ‘presente’ luego de cada nombre”.

La segunda Marcha del Silencio y la número 25 desde la primera en 1996, llegó cargada en un contexto donde aparecieron documentos hallados “por casualidad” en el Grupo de Artillería 5 de Montevideo y que ya fueron entregados a Fiscalía y a Familiares. “Se dieron a conocer papeles de muy escaso aporte, y se los envuelve en un despliegue publicitario digno de mejor causa. Como si este drama pudiera, como tantas otras cosas, reducirse a una competencia entre partidos por la opinión pública”, señalo Ladiaria.

La aparición de estos documentos, según el propio ministro de Defensa Javier García, fueron de forma casual y haciendo tareas de mantenimiento. El oficialista El País informó la semana pasada que dichos archivos de la dictadura incluyen documentos sobre el Movimiento de Liberación Nacional (MLN), y la desaparición y muerte de los legisladores Wilson Ferreira Aldunate, Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz.

«Hemos puesto arriba de la mesa información que por mucho tiempo se reclamó y no aparecía», indicó el responsable de la cartera. En esa misma línea el comandante en Jefe del Ejército, Gerardo Fregossi, dijo que la fuerza reitera su «compromiso de aportar información» sobre lo sucedido en dictadura. Una declaración diametralmente opuesta a la propia política del Ejército donde ha ocultado información, ha cubierto a sus camaradas en juicios militares donde se mancilla el honor de dicha institución por que un alto mando requerido por la justicia -Jorge “Pajarito” Silveira, condenado por 28 homicidios,- se dio a la fuga con una peluca. Silveira es solo un ejemplo de tantos casos.

Nilo Patiño, integrante de Madres y familiares de detenidos-desaparecidos y del Proyecto Cruzar, Sistema de información de archivos del pasado reciente, en entrevista con el Colectivo Periferia (1), declaró que “todos los documentos son bienvenidos” , pero añadió que es llamativo el estado en el que se encontraban los materiales (muy bien conservados).

Gerardo Bleier (2) realizó un recorrido de carácter civilizatorio, expresando que formaciones políticas como la ultraderechista Cabildo Abierto –integrante de la coalición multicolor de gobierno- que cobijan en su seno a torturadores y nostálgicos de la dictadura, surgen por el odio y como reacción de un capitalismo herido que no da respuestas a las crisis económicas que el propio sistema produce.

“Movidos por el odio” fue la frase que escogió el senador, ex comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y líder de Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos al referirse a Familiares. La frase fue lanzada cuando en el Parlamento se votaba el desafuero del senador cabildante.

Con esas cuatro palabras cruzó una barrera que nadie en el sistema político había cruzado. Más allá de que los distintos gobiernos desde el reinicio de la democracia han hecho poco y nada por la búsqueda de desaparecidos, el respeto a Familiares ha sido compartido por todo el espectro político.

Cabildo Abierto ha aparecido en la escena política para hacer un revisionismo histórico que cala en las raíces del Uruguay. Desde el prócer José Gervasio Artigas, pintándolo como ultra católico, prohispánico y capitalino, pasando por la memoria reciente sobre los hechos de la dictadura. Con la teoría de los dos demonios reversionada y pretendiendo mostrar al Ejército como salvador de la patria, y buscando en lo foráneo al enemigo y levantando barreras de nacionalismo-chovinista.

Las marchas continuarán mientras haga falta; que no hay resignación ni olvido. No es posible perdonar si no se sabe a quién ni por qué, si el perdón no se pide a título personal o institucional, señala Ladiaria.

Quienes éramos jóvenes cuando se realizó la primera marcha somos ya veteranos, y mucha gente veterana de entonces ya no está, pero cada año se suman jóvenes. Quedan pocas madres de desaparecidos, pero cada año hay personas nuevas asumiendo que “todos somos familiares”, y se ponen de verdad la camiseta, señala Marcelo Pereira.

La memoria sigue siendo un terreno en disputa. Un frente de batalla. Su sentido político, con P mayúscula, sigue siendo un campo contestado. La memoria, pilar de la identidad constitutiva de un pueblo, vuelve a sufrir los embates de una derecha cavernaria que marchan con botas al ritmo del redoble militar.

Artículo publicado originalmente en Periferia

Notas

1 – Entrevista a Nilo Patiño: https://www.youtube.com/watch?v=XoW3guqloGI&t=80s

2 – Entrevista a Gerardo Bleier: https://www.youtube.com/watch?v=oIv6kKfGnkc&t=182s

Nicolás Centurión
Nicolás Centurión

Como dice un rapero: «por amor y por vicio… se convirtió en mi oficio.» La palabra se milita. Junto café con palabras para subsistir en este paréntesis, desde la periferia.

La ronda que las vio nacer

La ronda que las vio nacer

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¿Cuál habrá sido la pionera? ¿Cuál, de todas ellas, la primera en levantar la voz y gritar que su hijx faltaba? ¿Cuántas lo estarían haciendo solas, encerradas en sus casas, sin tener a nadie a quien ir a pedirle respuestas? ¿En cuántas comisarías del país andarían otras, gritando que a su hijx se lo habían llevado, mientras tipos de traje contestaban muy tranquilos que “seguro ya iba a volver”, que andaría paseando por algún lado, que vaya a su casa y espere tranquila?

Dicen que fueron catorce la primera vez, catorce locas gritando que les faltaban sus hijxs. “Individualmente no vamos a conseguir nada. ¿Por qué no vamos todas a Plaza de mayo? Cuando vea que somos muchas, Jorge Videla tendrá que recibirnos”. Atrevida, Azucena Villaflor lanzó la propuesta y ninguna le dijo que no. ¿Cómo no iban a ir? Sus hijxs faltaban, y nadie les decía nada. 

No era momentos para gritos, y mucho menos para gritos como estos. Apenas un mes antes, el 24 de marzo, el más atrevido de todos, Rodolfo Walsh, quiso decir algunas cosas y escribió, desde la clandestinidad, una carta larga y punzante, diciendo lo que nadie quería escuchar. “Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror”. Valiente, certero, golpeaba al poder otra vez en donde más le dolía: haciendo circular la información. El terror, como él siempre ha dicho, se basa en la incomunicación.

Sin embargo, otra vez, no era momento para gritos como estos: Walsh desapareció el 25 de marzo, un día después de publicar su carta.

“¿Y si a nosotras nos pasa lo mismo?”, quizás preguntó alguna. Y si no se dijo en voz alta, por dentro todas lo pensaron. Pero sus hijxs faltaban, había poco que discutir.

Así que fueron catorce la primera vez. Era un jueves y hacía calor, y catorce mujeres interrumpieron con sus pañuelos en el medio de la plaza gritando que sus hijxs no estaban en sus casas. La policía las escuchó, y acudió a sus gritos: “Tienen que circular, señoras. No se pueden quedar acá reunidas. Si hacen eso, se van a tener que retirar”. Otra vez, no eran momentos para mucho grito.

Ninguna de las catorce se fue, y despacito, agarradas de la mano, empezaron a caminar alrededor de la pirámide de Mayo, gritando que sus hijxs faltaban, y pidiendo que alguien les dé una respuesta. Dicen que un jueves fue la primera, y un jueves, también, fue la segunda. Todos los jueves, desde aquel 30 de abril, las mujeres con sus pañuelos fueron a la plaza, y marcharon alrededor de la pirámide, y gritaron que sus hijxs faltaban, y que lxs responsables se tenían que hacer cargo.

Las respuestas no tardaron mucho en llegar: en diciembre, unos meses más tarde de la primera ronda, en el barrio de Sarandí, Azucena Villaflor fue secuestrada, y recluida en la ESMA. Solamente por gritar, y hacer preguntas que nadie pensaba responderle. Pero también, con el tiempo, y con la lucha, otras respuestas llegaron: juicios y castigos para los responsables, cárceles comunes y perpetuas para los genocidas, ciento treinta nietxs que recuperaron su identidad.

Las banderas de memoria, verdad y justicia son las que guían a toda la militancia en nuestro país, y han sido un faro para quienes luchan alrededor del mundo por la defensa de los derechos humanos. Las Madres de Plaza de Mayo le enseñaron a este país que nunca se deben bajar los brazos, y es su ejemplo el que nos guía también para pedir justicia por nuestres pibes caídes en Malvinas, por todes les que aun hoy sufren y son víctimas de fuerzas policiales que sostienen y perpetúan lógicas que ya deberían estar erradicadas.

El 30 de abril no debe ser un día más de nuestra historia. Fue aquel día cuando este grupo de mujeres salió a buscar a sus hijxs, sin ningún apoyo ni ninguna garantía; a reclamar bien fuerte que le devuelvan a sus hijxs desaparecidxs, con plena conciencia de que resistiendo aprendemos a combatir. Un grupo de mujeres que incansablemente, con el deseo y convicción de encontrar a sus hijxs, no dejaron jueves sin pisar la plaza, sin caminar alrededor de la Pirámide y pedir cualquier tipo de información del paradero de sus hijxs. Con el correr de los años, las madres se fueron organizando cada vez más y con el apoyo y acompañamiento de varios organismos de derechos humanos, su lucha, a pesar del dolor, la bronca y la esperanza, sigue firme y en pie.

El olvido y el perdón no son palabras que caractericen a las madres de plaza de mayo. Durante estos años, se han encargado de que eso no ocurra y de mantener viva la memoria de sus hijxs que luchaban por una patria más justa. Mujeres que quizás, hasta ese momento, se encontraban reacias a la militancia y la organización política, comprobaron que las luchas y las banderas que sus hijxs levantaban no podían quedar olvidados, y que una forma de pedir justicia por ellxs también, era que sus causas nunca queden enterradas.

Que sus causas no queden enterradas depende, también, de cada unx de nosotrxs. La mejor manera de reivindicar y defender a nuestras madres es seguir luchando y construyendo aquella patria soberana y justa, que nunca olvide a quienes la han entregado por chelines, que muchas veces siguen desfilando y pidiendo lugares en la política nacional. Seguir siendo críticxs en nuestro andar, revisando lógicas y dinámicas en nuestros espacios, organizándose desde la convicción y el amor, y nunca, pero nunca, abandonar la lucha. Y si algún día se nos ocurre hacerlo, miremos un rato a aquellas madres, que no descansaron un solo día hasta conseguir su merecida justicia.

Pedro Jalid
Pedro Jalid

Docente popular y Profesor en Letras de la FAHCE – UNLP. Colaborador de Revista Trinchera

Nayra Carabelli
Nayra Carabelli

Estudiante de Educación Física y militante convencida de que lo colectivo es el único camino para lograr los horizontes que anhelamos. Los DDHH como primera bandera desde que tengo uso de razón y así seguirá siendo.

Ruanda, entre el genocidio, la memoria y el covid-19

Ruanda, entre el genocidio, la memoria y el covid-19

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En tiempos de la pandemia, pocos casos se conocen de África Subsahariana. Quizá haya noticias como la muerte del presidente de Tanzania, quien ha negado al covid-19 en su país. O que surgió una nueva cepa contagiosa del covid-19 en Sudáfrica y que ha puesto en jaque a las estructuras sanitarias de algunos países. Pero de Ruanda nadie se esperaba que sea una de las naciones pobres en combatir con eficacia a la pandemia dentro de sus fronteras. Parece que Ruanda se destaca internacionalmente, incluso entre otras naciones africanas, como un ejemplo de gestión contra el covid-19, con 322 muertos y una población de 12,6 millones de habitantes.

Ruanda confirmó su primer caso de covid-19 el 13 de marzo de 2020 y, desde entonces, acumula alrededor de 24.000 casos, de los cuales 22.000 corresponden a pacientes recuperados y los 322 fallecidos ya mencionados. Frente a los 567 mil fallecidos que contabiliza por ejemplo Estados Unidos, los 371.000 de Brasil o las 212.000 víctimas mortales del covid-19 de México, Ruanda parece haber encontrado una alternativa para amortizar el impacto de la enfermedad que azota al mundo.

Se dice que Ruanda aplicó unas duras restricciones, con políticas de una cuarentena extensa en casi todo el año 2020, pero también fortaleciendo el sistema comunitario de salud. Hasta han usado “médicos robots” que atienden a pacientes de covid-19 en algunos sanatorios. Estos robots ayudan a medir varios signos vitales de los pacientes infectados, les sirven comida y limpian los hospitales.

Chan… Presidente de Ruanda Paula Kagame con Macri en Buenos Aires en la cumbre del G20 de 2018.

El país es gobernado por un ex señor de la guerra, el excéntrico Paul Kagame, uno de los fundadores de la guerrilla llamada Frente Patriótico del Pueblo de Ruanda en 1987.  Kagame visitó Argentina en el marco de la famosa Cumbre del G-20 de Buenos Aires, como representante de África, y fue recibido por Mauricio Macri. Desde 2003 Kagame se erigió como el “hombre fuerte” de África Subsahariana. Pero ha sido acusado de violador de derechos humanos y de ser un “dictador” en el marco de la lucha contra el covid-19. El enfoque de Ruanda de su estrategia pandémica ha atraído importantes críticas de grupos como Human Rights Watch, que han condenado las “tácticas autoritarias del gobierno para hacer cumplir las medidas de salud pública”.

Lo que hay que tener en cuenta es que Kagame pertenece a la etnia de los Tutsi, que siempre ha sido considerada como “rival” del pueblo Hutu. Pero a este ex señor de la guerra mucho no le agradó que sea atacado por Occidente. Mucho menos por Francia. El lunes 19 de abril pasado, mediante un informe, el gobierno de Kagame informó que Francia “tiene una responsabilidad importante” por permitir el genocidio de 1994 en Ruanda y han condenado que París aún se niegue a reconocer su participación en la tragedia. Este informe, encargado en 2017 por Kagame y realizado por el bufete de abogados Levy Firestone Muse —con sede en Washington— basa sus hallazgos en cientos de libros, procedimientos judiciales, investigaciones y esfuerzos periodísticos. Ruanda apunta el dedo acusador a los funcionarios franceses por armar, capacitar, equipar y proteger a los Hutu. Los franceses no prestaron atención al compromiso del régimen de el entonces presidente ruandés, Juvenal Habyariman con la deshumanización, la destrucción y la muerte de los Tutsis. Hace unas semanas, Francia publicó también una investigación en que la reconocía los fallos “abrumadores” por una actuación “ciega” del entonces presidente francés François Mitterrand respecto al genocidio ruandés.

Pero la historia del genocidio ruandés debe ser conocida en profundidad. Las “rivalidades étnicas” entre Hutu y Tutsi vienen de la época colonial, cuando desde fines del siglo XIX tanto Ruanda como Burundi se convirtieron en territorios belgas. Los Hutus son el grupo mayoritario, ya que el 90% de los ruandeses y el 85% de los burundeses son de este grupo. Culturalmente se trata de una división artificial, basada más en la clase social que en la etnicidad, dado que no hay diferencias lingüísticas o culturales entre los Hutus y los demás grupos étnicos de la zona, principalmente los Tutsis. Históricamente, sin embargo, había diferencias físicas, principalmente en la altura media. Los Hutus y los Tutsis comparten la mayoría la misma religión y lenguaje (la mayoría son católicos y de idioma bantú). Algunos estudiosos señalan también el importante papel que tienen los colonizadores belgas en crear la idea de una “raza Hutu” y una “raza Tutsi”.

Mapa de Ruanda

Si se nos permite hacer una historia antigua sobre estos pueblos, ayudará a comprender la actualidad. Los Hutus llegaron a la región de los Grandes Lagos de África alrededor del siglo I d.C., desplazando al grupo étnico de “pigmeos” llamados twa (en plural batwa). Los Hutus eran agricultores y dominaron la zona con una serie de pequeños reinos hasta el siglo XV. Se cree que a partir de esa época entraron los Tutsis en la zona desde Etiopía y conquistaron a los Hutus. La monarquía Tutsi sobrevivió hasta el fin de la era colonial en los años del decenio de 1950, usando y codificando los gobernantes belgas la división étnica para apoyar su dominio. Tras la caída de la monarquía Tutsi, la zona fue dividida en Ruanda y Burundi en el año de 1962, año de la independencia de ambas naciones. Los Tutsis, no obstante, permanecieron dominantes en Burundi mientras que los Hutus ganaron un cierto grado de control en Ruanda.

Y aquí sobrevino el caos. Desde 1962 hasta principios del decenio de 1990, se desató una cruenta guerra civil entre las elites Hutu y los campesinos empobrecidos Tutsi. Kagame entró en escena como el guerrillero Hutu luchaba para detener a las guerrillas campesinas Tutsi, que buscaban hacerse con el poder en Ruanda. Francia y Bélgica siempre apoyaron a la elite Hutu y vieron en Kagame un candidato para la estabilidad del pequeño país.

En octubre de 1990, el FPR irrumpió en Ruanda a exigir derechos para los Tusi frente a la invasión de Tutsi desde Burundi. Tres años más tarde, gracias a la crisis que azotaba al país, a la tensión con Burundi y gobiernos occidentales, además de la presión ejercida por el Fondo Monetario Internacional, el presidente Juvenal Habyarimana (que gobernada desde 1973 con apoyo francés) firmó los Acuerdos de Arusha (en Tanzania)​, dando fin a la guerra civil y creando un gobierno de transición compuesto por Hutus y Tutsis.

Escena del genocidio de 1994

Pero no fue así. En abril de 1994 el asesinato del general Habyarimana y el avance del FRP desencadenan una multitud de masacres en el país contra los Tutsis obligando a un desplazamiento masivo de personas hacia campos de refugiados situados en la frontera con los países vecinos, en especial el Zaire (hoy República Democrática del Congo). En agosto de 1995 tropas zaireñas intentan expulsar a estos desplazados a Ruanda. Catorce mil personas son devueltas a Ruanda, mientras que otras 150.000 se refugian en las montañas. Más de 800.000 personas fueron asesinadas y casi todas las mujeres que sobrevivieron al genocidio fueron violadas, además de que muchos de los 5000 niños nacidos fruto de esas violaciones fueron asesinados.

En 100 días, el 70 % de la población Tutsi de Ruanda fue exterminada y murieron muchos Hutus moderados que defendieron a sus vecinos o se negaron a dejar sus casas cuando se dio la orden de evacuación. En total, unas 800.000 personas de ambas etnias habrían sido asesinadas.

Kagame pateó el tablero y acusó a Francia. “Este informe complementa el de la Comisión Duclert (encargado por Francia) y profundiza en la revelación de la participación directa de los franceses en el período comprendido entre 1990 y 1994, así como en los años que siguieron al genocidio”, ha recalcado el canciller ruandés, Vincent Biruta. Parece que el Tutsi Kagame se quiere vengar por la ayuda que dio París al Hutu Habyarimana y a los exaltados Hutu que en 1994 engendraron uno de los genocidios de fines del siglo XX.

Kagame, en fin, no quiere que le arruinen su exitosa campaña contra el covid-19 y trata de alejar las acusaciones de violador de derechos humanos desde que es gobernante en 2003 en su Ruanda natal. Pero lo que no hay que olvidar que Kagame le abrió las puertas a China para la explotación de la riqueza mineral y forestal que hay en la pequeña Ruanda. Otro capítulo se abre.


Véase:
https://www.youtube.com/watch?v=lK4Zv6ThsWg
https://www.youtube.com/watch?v=pic_aDKT-GA
https://www.youtube.com/watch?v=UyzfTBIg7vA
https://www.youtube.com/watch?v=ok6XFjzr8tQ

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Siguen escribiendo, en Argentina y en Chile

Siguen escribiendo, en Argentina y en Chile

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

Compañeres detenides desaparecides ¡PRESENTES! 
Ahora y siempre, acá y en el hermano Pueblo Chileno. 

Chile, 16 de septiembre de 1973

El ruido de las botas golpeando contra las costillas quedó impreso en la retina y la memoria de quienes sobrevivieron para contarlo. Él sonreía, siempre sonreía. Los otros, los detractores de la patria, enfurecían. Y a cada sonrisa respondían con golpes. Se había encerrado en la Universidad Técnica del Estado. En total eran 600 estudiantes y por asamblea habían decidido cumplir con las órdenes de Allende.

No tenían fierros, pero sus mejores armas eran las convicciones e ideales, y les impulsaba la Unidad Popular. Los tiros y bombardeos resonaban por todo Santiago. Afuera, cientos de soldados gatillaban hasta vaciar los cargadores. El cañón estaba listo. Abrieron fuego en dirección al rectorado, entraron y se los llevaron.

A unos pocos kilómetros de allí, precisamente en el Estadio de Chile, les aprisionaron. A él lo reconocieron mientras caminaba entre la larga fila de detenides. Una voz de mando grita y los soldados lo entregan. Cayó tendido a los pies de El Príncipe, un oficial del ejército, después de recibir un culatazo. El joven era Víctor Jara, un emblema cultural y político en todo Chile. Debajo de los rulos, la sangre cubría su rostro.

El Príncipe no cesaba en despotricar el odio que le tenía. Lo golpeó hasta el cansancio, luego llamó a los soldados y les pidió que lo llevaran hacia uno de los corredores. Así lo hicieron, bajo la orden de matarlo ante el primer movimiento. En las horas posteriores fue expuesto como trofeo ante los principales generales de las Fuerzas Armadas.

El Golpe había iniciado hacía unos días; el proyecto socialista en Chile fue truncado por los intereses de unos pocos: la derecha chilena, un ejército traidor con Pinochet a la cabeza y Nixon dando órdenes desde la Casa Blanca. El pueblo resistió, pero las muertes, las desapariciones y las torturas se apoderaron de Chile.         

Entre un montículo de cuerpes acribillados, alguien reconoció el de Víctor Jara. Su vida, su obra y su muerte son el símbolo de uno de los periodos más violentos de Nuestra América, y no deja de ser historia reciente en Chile. 17 años de dictadura le siguieron. Hoy, el imperio sigue detrás y su rostro lleva el nombre de Sebastián Piñera. 

Argentina, 16 de septiembre de 1976

El golpe había sido en marzo, Videla estaba al frente. El Pueblo, organizado desde la clandestinidad le ponía el cuerpe a la persecución y la hostilidad, que eran moneda corriente. Todo el territorio argentino, principalmente las grandes urbes y capitales, estaba dominado por los ejecutores del Proceso de Reorganización Nacional. Desde el sector estudiantil, los sindicatos, y algunas instituciones que fueron intervenidas, hasta las principales fábricas o barriadas, la resistencia luchaba.

En ese momento y al igual que hoy, una de las principales demandas del sector estudiantil, muches de elles pertenecientes a la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), había sido un reclamo llevado adelante frente al Ministerio de Obras Publicas bonaerense en 1975, que pedía la implementación del boleto estudiantil.

Durante la madrugada del 16 de septiembre el Batallón 601 del Servicio de Inteligencia del Ejército a cargo de Ramón Camps y Miguel Etchecolatz, secuestró a diez estudiantes que habían participado del reclamo. Se los llevaron porque estaban organizades, lo dice la memoria. Fueron distribuides en distintos centros clandestinos, posteriormente torturades y en su mayoría desaparecides. Les sobrevivientes son testigos.

Las fechas no fueron enormes coincidencias: son las pruebas de las heridas que Nuestra América sufrió en un mismo periodo, bajo las mismas órdenes y el mismo plan de exterminio, del que fue y es responsable el imperialismo norteamericano y les detractores de la patria en cada uno de los países que sufrieron procesos dictatoriales guionados en la Escuela de Las Américas.

Hoy nos toca ver un lamentable acto en reivindicación del fascismo por las calles de nuestro país. Quienes dicen haber ganado las calles, las pisan con una bandera argentina en las manos y la cara de Videla y sus genocidas en el pecho. Sepan que nunca “ganarán” las calles, porque la libertad del Pueblo no está en juego. Lo que estamos viendo es la imagen residual de un discurso de odio, que intenta ganar adeptes. Por eso la Memoria, por eso la Verdad, por eso la Justicia. Nunca más.      

Jorgelina Urra
Jorgelina Urra

Para que las ideas no mueran hay que escribir, pero como el lenguaje es un universo lleno de palabras muertas y consejos de la RAE; prefiero hablar desde un léxico más revolucionarie.

La noche del apagón

La noche del apagón

TIEMPO DE LECTURA: 3 min.

Durante la década del 60, el Ejército Guerrillero del Pueblo conducido por Jorge Ricardo Masetti, se fortalecía en la yunga entre Bolivia y Argentina, mientras que en el norte del país hermano, el Che Guevara, descendía con sus hombres.

Ante este contexto, al poco tiempo de propiciar el Golpe de Estado, el 21 de agosto de 1966, Juan Carlos Onganía dispuso, a través del decreto-ley 16.926, el cierre forzado de 11 de los 27 ingenios azucareros existentes en Tucumán. El propósito era transferir gran parte de la producción azucarera a los ingenios en Salta y Jujuy, para comenzar a controlar militarmente la zona de frontera, donde conseguían gran adhesión los focos guerrilleros. El ganador de esta jugada fue Pedro Blaquier, dueño del Ingenio Ledesma.

Carlos Pedro Blaquier recibió a todos los trabajadores que migraron de Tucumán principalmente, pero también a los de los ingenios cercanos al Litoral Argentino. Además de la mano de obra barata, forzada al exilio de su tierra por el decreto, Blaquier recibió un gran apoyo económico por parte del Estado Nacional y una Ley que lo dejó por fuera de la restricción de cupos del azúcar. Estas son las razones por las que Ledesma  S.A.A.I. se convirtió en el mayor ingenio del país.

Para la década del 70 Ledesma controlaba la zona y la Provincia de Jujuy, la economía, la salud, los alimentos, la educación y la Gendarmería Nacional. Todo pasaba por los ojos y las órdenes de Blaquier.

Con la victoria del FREJULI y nuevamente las Organizaciones Armadas en la yunga, principalmente las FAP y el ERP; los obreros del ingenio Ledesma se organizaron ante tanto atropello y trabajo esclavo, y respaldados por la primavera camporista, se sindicalizaron con mayor fuerza.

Fueron años de lucha y resistencia para el pueblo de Jujuy, pero Blaquier no estaba dispuesto a perder su imperio creado a partir de la plata, las leyes y la dictadura de Onganía. Después de todo, en la Provincia y en toda la zona del Norte Grande Argentino seguía siendo uno de los hombres con mayor fuerza. La persecución a los trabajadores y la represión se volvió moneda corriente.

Con la llegada de la última dictadura cívico-eclesiástico-militar, los grupos económicos recuperaron nuevamente todo su poderío y en Jujuy, la semana del 20 al 27 de julio de 1976, se secuestró, torturó y desapareció a los trabajadores del Ingenio Ledesma.

En los Juicios contra Blaquier, (donde quedaría desvinculado por “falta de merito”, una vez más la impunidad reinante se hace presente) testigos afirmaron que la noche del Apagón, no se dio el 24 de marzo, porque fue el mismo empresario quien se tomó el tiempo con todo el cinismo del mundo, de hacer la lista de cada obrero para ser secuestrado.

En 2016 con la llegada de Mauricio Macri a la Presidencia, los grupos concentrados se regocijaron y pusieron a toda su maquinaria en marcha, para recuperar el poder. Como en 1976 Blaquier dio la orden, pero esta vez  la oscuridad cayó sobre la Tupac Amaru y Alto Comedero.

Hasta el día de hoy Milagro Sala sigue detenida, las piletas están agrietadas y el pueblo argentino consume en su mayoría, azúcar Ledesma.

Carlos Pedro Blaquier tiene una riqueza de US$ 830 millones y hoy debería pagar el impuesto a las grandes fortunas.


Felipe Bertola
Felipe Bertola

Cuando estaba en la panza, mi vieja me cantaba “Significado de Patria” para tranquilizarme. En la comunicación y organización popular encontré la clave para poder “ser la revancha de todxs aquellxs”. Como todo buen platense, sé lo que es ganar una Copa Libertadores.

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