No hay que cambiar un gobierno, hay que cambiar un sistema

No hay que cambiar un gobierno, hay que cambiar un sistema

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Por Nicolás Sampedro*

Si bien en el último tiempo no les fue tan redituable, ha sido moneda corriente la utilización de la situación de Venezuela por parte de los gobiernos cipayos para deslegitimar a los procesos populares de las últimas dos décadas.

El posicionamiento de los medios de comunicación hegemónicos y sus repetidores (conscientes o no) al respecto ha buscado generar en el pueblo una asociación directa de la palabra “Venezuela” con el caso, la pobreza, la represión, el autoritarismo e incluso con el término dictadura.

La frase “Vamos camino a ser Venezuela[1] se repitió hasta el hartazgo en casi todos los canales de televisión, en gran parte de las radios, en casi todos los periódicos de alcance nacional y en las discusiones en redes sociales. A decir verdad la situación actual Argentina -bajo el gobierno de Cambiemos-, muy por el contrario a lo que se intenta que crea nuestro pueblo, es incluso peor.

Lo primero que habría que señalar, es el hecho de que las calificadoras de riesgo y los organismos internacionales como el FMI, el Banco Mundial, la OEA u otros son instrumentos del capital concentrado para legitimar o deslegitimar a gobiernos según su afinidad. Motivo por el cual, lo que digan estas instituciones debe caracterizarse como de quién viene, cosa que los medios de comunicación precisamente ocultan por responder a sus mismos intereses.

En segundo lugar, la gran diferencia entre ambos procesos se caracteriza por el rol que cumple el Estado en la defensa de los intereses de las grandes mayorías y del interés nacional, por sobre el de las corporaciones, los poderes financieros internacionales y el imperio norteamericano.

Mientras en Argentina Macri causa una crisis colosal, asegura los negocios de sus amigotes, se subordina a los designios gringos y colabora en el experimento del FMI, en Venezuela Maduro defiende a su pueblo de la voracidad imperial, realiza ayudas muy significativas a les más necesitades e impulsa la construcción de un mundo multipolar que se base en el respeto y la cooperación entre los pueblos.

Mientras Macri es ayudado por su jefe del norte para que la Argentina vuelva a estar atada de pies y manos de los organismos internacionales y de acreedores privados que sólo buscan rapiñar, Maduro se enfrenta al imperio y busca vías alternativas en asociación estratégica con Rusia, China, Irán para intentar sortear el bloqueo criminal impuesto por Donald Trump y sus aliados. La disputa de fondo es la misma: saquear y rapiñar los bienes comunes o recursos naturales de nuestras naciones y pueblos.

El 21 de agosto del año pasado en un artículo titulado “Todavía estamos a tiempo[2] retomábamos las palabras del Dr. de Estado en Economía, Jorge Beinstein, quien en su último libro analizaba el carácter de la familia Macri y el componente mafioso de la lumpenburguesía parasitaria y de la oligarquía argentina que llegó al gobierno a finales de 2015.

En ese artículo señalábamos la necesidad de asumir la responsabilidad histórica que teníamos como pueblo, para generar las condiciones subjetivas que entierren el experimento oligárquico que en ese entonces ya estaba llevando hacia el abismo a nuestro país.

Sólo dos semanas después, publicábamos otro artículo de opinión titulado “El shock room argentino”[3]. En esa oportunidad retomábamos las investigaciones de la periodista canadiense Naomi Klein y cómo los poderes globales han utilizado desde los años 60 en adelante la política de shock para implementar reformas neoliberales ante crisis de diversa índole a lo largo y ancho del planeta. En Argentina el ejemplo más concreto sería la dictadura cívico-eclesiástico-militar.

Lo acontecido durante este año reafirma lo que se pronosticaba en aquel entonces: un gobierno compuesto por una mafia que sólo buscaba hacer suculentos negocios con las estructuras del Estado a su favor; un sistema internacional permisivo con estos experimentos, con un Trump presionando para que el FMI haga el préstamo más grande de su historia (incluso salteándose sus propias reglas) para sostener al jardinero Mauricio, fiel siervo lacayo del imperio; y un pueblo que en algún momento reaccionaría por más shock que intentaran imprimir.

El pueblo argentino demostró madurez política y verdaderos deseos de vivir en paz, no por ello dejó de luchar en cada lugar donde le fuese necesario. Ya sea en las calles con enormes movilizaciones, en la discusión de los sindicatos en la defensa de los derechos de les trabajadores, o en las urnas, con la aplastante derrota electoral al experimento oligarca argentino.

Ahora bien, la montaña rusa en la que ha entrado Argentina luego de las PASO, no sólo representa un gran riesgo, sino un gran desafío para nuestro pueblo. Las presiones internacionales, de los grupos concentrados de poder, de los medios de comunicación e incluso del derrotado oficialismo, para con Alberto Fernández no han cesado desde entonces.

Desde todos los lados posibles se pretende acorralar al candidato de Todes para que continúe en la línea trazada por Trump y los grupos de poder financieros internacionales y seguida al pié de la letra por Macri.

El desafío para el pueblo argentino no sólo será abrazar a les Fernández y llevarlos en octubre a un triunfo aún más contundente, sino condicionarles para que muchas de las cosas que están mal y aportaron a que se genere el desastre actual no se vuelva a repetir.

Si se las analiza fríamente, las situaciones de crisis no son ni buenas ni malas. Son una oportunidad para transformar lo existente en algo nuevo. Como relata Naomi Klein en su libro “Decir no, no basta”, ésta lógica de shock la han implementado desde hace décadas el imperio y los grupos concentrados de poder para imponer medidas neoliberales que los favorezcan.

Ahora le toca al pueblo imponer sus condiciones en detrimento de los ganadores de siempre. Hay que darse una profunda reflexión sobre la matriz productiva, sobre la forma matriz impositiva, sobre el ordenamiento jurídico y constitucional. Hay que parar de desangrar al pueblo y que la exuberante deuda que contrajeron que la paguen ellos. Expropiarles hasta la última pertenencia si hace falta, pero que no se salgan con la suya y salgan libres de culpa y cargo.

Luego de la crisis del 2001 una de las cosas que se analizaban era que la madurez política del movimiento popular organizado argentino no había logrado ser parte del nuevo gobierno que había surgido. Las condiciones actuales son mucho más favorables para que lo que surja en diciembre cuando asuma el próximo gobierno nacional y popular, cambie de raíz las lógicas de funcionamiento y que nunca más sea el pueblo quien pague las consecuencias de lo que hace un grupúsculo minoritario y enriquecido.

Esos cambios profundos no sólo son una necesidad histórica para que haya felicidad y prosperidad con justicia social en nuestro pueblo, es una necesidad humana, si pretendemos seguir existiendo como especie. No hay que cambiar un gobierno, hay que cambiar un sistema.


* Periodista especializado en temas internacionales, conductor del programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio UNLP), productor del programa Columna Vertebral (Radio Estación Sur - FM 91.7), columnista del programa La Marea (Radio Futura – FM 90.5) editor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.

Bibliografía:
[1] https://actualidad.rt.com/actualidad/308995-mauricio-macri-venezuela-destino-evitado
[2] https://revistatrinchera.com/2018/09/21/todavia-estamos-a-tiempo/
[3] https://revistatrinchera.com/2018/10/07/el-shock-room-argentino/

Bastones largos y patas cortas

Bastones largos y patas cortas

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

Por Sol Castillo*

El 29 de julio se cumplieron 53 años de la Noche de los Bastones Largos y como todo acontecimiento histórico, este trágico suceso sigue siendo fundamental para comprender los proyectos educativos que se encuentran en pugna y que responden ni más ni menos que a disputas de proyectos de país antagónicos.

***

A partir del Decreto Nº 29.337 de Supresión de Aranceles Universitarios[1], firmado por el presidente Juan Domingo Perón en 1949, las universidades nacionales pasaron a ser gratuitas, abriendo las puertas a aquellos sectores que veían como irreal acceder a la educación superior. Convertirla en un derecho universal, implicó un gran aumento de las matrículas. La concepción democratizadora de la enseñanza, puede marcarse como un punto de partida clave para situar lo que se llamó la “Época de Oro” de las Universidades.

Más tarde, el golpe del ‘55 autodenominado “Revolución Libertadora”, dio comienzo a la proscripción del peronismo y en diciembre de ese año dictó el Decreto-Ley 6.403 de “Organización de las Universidades Nacionales“[2]. Éste abrió las puertas para la creación de universidades privadas con la potestad de otorgar títulos de igual validez que las públicas. La disposición generó una gran resistencia en amplios sectores de la sociedad.

El movimiento estudiantil se encontraba marcado por el espíritu heredado de la Reforma Universitaria del año 1918, y por la fuerte concepción adquirida a partir de la Ley 1.420 que concibió a la educación de forma pública, gratuita y laica en nuestro país.

La confrontación que giró en torno a la enseñanza Laica o Libre, alcanzó grandes dimensiones pero no fue hasta el año 1958, con la asunción de Arturo Frondizi, que se reglamentó el artículo Nº 28: “La iniciativa privada puede crear universidades libres que estarán capacitadas para expedir diplomas y títulos habilitantes siempre que se sometan a las condiciones expuestas por una reglamentación que se dictará oportunamente”. Pese a tratarse en ese momento de instituciones confesionales, esta legislación también funcionó de amparo a todas aquellas universidades de marcada matriz mercantil y empresarial.

Las universidades resistieron el convulsionado contexto y atravesaron un proceso de modernización con la formación de centros de investigación, la renovación de planes de enseñanza, la creación de las carreras de Psicología y Sociología, la fundación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y el Instituto de Cálculo -pionero en computación con la máquina “Clementina”-, el nacimiento de EUDEBA[3], la editorial de la UBA que llegó a editar casi 12 millones de libros a precios populares.

La coyuntura mundial estaba atravesada por la Guerra Fría. Fueron años donde diversas experiencias de luchas por la liberación, resultaron triunfantes haciendo frente a proyectos colonizadores e imperialistas. Los grandes poderes económicos comenzaron a ver peligrar sus planes de sometimiento para esta región y desde de los EEUU se volvieron a digitar planes injerencistas con el objetivo de agotar cualquier posibilidad de otra “Cuba”.

En nuestro país, con Illia llegando a la presidencia con el 25% de los votos y el peronismo aún proscripto, se dan grandes manifestaciones callejeras que tuvieron como protagonistas -principalmente- a sectores obreros y estudiantiles, profundamente interpelados por los ideales revolucionarios.

El clima de confrontación con las fuerzas represivas del Estado alcanzó niveles más altos con la llegada de Onganía al poder mediante un golpe (junio de 1966). Éste ordenó inmediatamente la disolución del Congreso y de la Corte Suprema de Justicia, intervino las provincias y empezó una despiadada persecución a toda forma de organización política que fuese sospechosa de ser una “amenaza roja”. En este sentido, las universidades y los elevados grados de organización y movilización estudiantil, eran un blanco a atacar para “neutralizar la infiltración marxista y erradicar la acción del comunismo”. En línea con la Doctrina de Seguridad Nacional impulsada por Washington para Nuestra América, buscaron eliminar a ese enemigo interno que construyeron.

El Ministerio de Educación pasó a ser una Secretaría dependiente del Ministerio del Interior y a partir del Decreto-Ley 16.912 se puso fin a la autonomía universitaria y se convocó a rectores y decanos a ser interventores del gobierno. Varios renunciaron, otros pocos acataron la orden. En las facultades de la UBA donde se intentaron organizar medidas de fuerza para mostrar el rechazo, el gobierno de facto ordenó el ingreso de la Policía Federal. En Filosofía y Letras, Arquitectura y en la facultad de Ciencias Exactas y Naturales, descargaron sus palos y gases lacrimógenos contra estudiantes y profesores, y se encargaron de destruir laboratorios y bibliotecas. La represión terminó con 400 detenidxs.

Este episodio dejó profundas consecuencias para la educación argentina y para el desarrollo del país. Las universidades públicas fueron vaciadas: alrededor de 1.500 investigadores y docentes fueron despedidxs o renunciaron a sus cargos. Cientxs de ellxs se exiliaron. El proyecto de una Universidad como usina de pensamiento crítico y al servicio del pueblo, fue brutalmente interrumpido.

La Memoria no se acalla a fuerza de palos

El plan detrás de “La Noche de los Bastones Largos” parece ser re-editado, esta vez de la mano de la Alianza Cambiemos. A veces recurriendo a su brazo represor como sucedió en la Jujuy de Gerardo Morales (UCR)[4], o asestando golpes a maestrxs que se manifestaban en defensa de la escuela pública y un salario digno[5], por nombrar sólo algunos.

En general, la educación pública -en todos sus niveles- ha sido blanco de ataque. Frases manifestadas por el presidente Mauricio Macri como “¿qué es esto de universidades por todos lados? Basta de esta locura” o “los que tienen que caer en la escuela pública”; o la de la gobernadora María Eugenia Vidal que dijo que “nadie que nace en la pobreza llega a la universidad”; o el reciente y lamentable discurso en defensa del Servicio Cívico Voluntario de la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, en el que afirmó que “Gendarmería es la institución más valorada, mucho más que la educación pública”. Una clara expresión de cómo conciben este derecho de millones de argentinxs.

Cabría preguntarnos cómo piensa el futuro, un gobierno que retira al Estado como garante de los derechos fundamentales del pueblo argentino; que subsume sus políticas a los lineamientos del FMI; que aboga por un modelo agroexportador y por ende desindustrializado, donde no hay lugar para investigadorxs ni científicxs; que concibe a la educación como un negocio; que ofrece a lxs jóvenes instruirse con la Gendarmería o lxs empuja a un mercado laboral profundamente precarizado; que responde con represión en las calles cuando se denuncian sus atropellos.

Ejercitar la memoria es una de las principales herramientas para reconocer en el presente quiénes son los continuadores de un proyecto que se encuentra en las antípodas de las conquistas heredadas por generaciones que defendieron el derecho a una educación pública, gratuita, de calidad, y una ciencia soberana, en vistas a forjar una Universidad verdaderamente popular.


* Comunicadora social, columnista del programa La Marea (Radio Futura – FM 90.5), editora de Revista Trinchera y colaboradora de Agencia Timón.

Bibliografía:
[1] http://gratuidaduniversitaria.cin.edu.ar/attachments/article/15/decreto%2029337-1949.pdf
[2] http://www.coneau.gob.ar/archivos/567.pdf
[3] http://zonda.sanjuan.edu.ar:8081/wikipedia_es_all_novid_2018-04/A/EUDEBA.html
[4] http://www.infonews.com/nota/307105/bastones-largos-en-jujuy-la-policia-entro
[5] https://www.pagina12.com.ar/30838-represion-para-impedir-otra-carpa-blanca

Araceli Mastellone: “Norma Pla me enseñó que -si la vida que vivimos no es digna, la dignidad está en luchar para cambiarla-”

Araceli Mastellone: “Norma Pla me enseñó que -si la vida que vivimos no es digna, la dignidad está en luchar para cambiarla-”

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Dialogamos con la ex responsable del PAMI a nivel nacional, provincial y municipal (en diferentes períodos), Araceli Mastellone, con quien analizamos la situación de les adultes mayores y las dificultades que están atravesando.


¿Cómo fue tu paso por el PAMI?

Asumí en enero del 2008 hasta el 2015 en la gestión del PAMI aquí en La Plata. Histórico porque nadie había durado tantos años. Desde marzo de 2015 me fui como coordinadora nacional. Previamente había compartido la intervención en la Patagonia (2014) y acá en La Plata tratando de transformar la realidad de los mayores.

Con una carga genética producto de participar de todas las luchas en los 90 junto a Norma Pla y los jubilados de Plaza Lavalle. Yo al PAMI lo conocía de afuera, de tirarle huevos y de ir a exigirle a Alderete lo que tenían que, precisamente, darle a los jubilados, porque eran épocas como esta donde están los derechos cada vez más vulnerados y la situación de los jubilados era caótica.

Hace una semana el CEPA sacó un informe sobre el endeudamiento con el ANSES por parte de los beneficiarios de la AUH y de las personas mayores ¿Cómo es la situación para les jubilades?

En este momento, en más de un hogar donde hay una persona mayor, la situación es más que crítica. Primero hay que señalar que cuando se habla de los ingresos o el valor de la canasta no es lo mismo la situación de un hogar donde hay una persona con discapacidad o una persona mayor. Porque entra el valor de la canasta de medicamentos, que en los hogares donde hay niñes, por ahí ese gasto no está, salvo situaciones ocasionales cuando hay una gripe o una eruptiva.

En nuestros mayores implica, en muchos de estos casos, la interrupción de medicamentos a patologías crónicas, con todas las consecuencias que eso conlleva: el deterioro, rápidamente, (no sólo desde lo emocional) de lo que significa para cada uno de nosotros poder hacer frente dignamente de los gastos que tenemos, con nuestro haber jubilatorio. Tener que elegir entre comer, pagar un medicamento, si prende o apagas la estufa.

Me comentaba una señora de 87 años que estaba temblando esperando la boleta del gas. Y eso que tiene tarifa reducida porque es una señora muy mayor (con la mínima), pero es engañosa la medición con la tarifa social. Además de la imposibilidad de controlar los gastos con los grandes fríos. Me decía que tampoco podía poner una bolsa de agua caliente por miedo a quemarse y tener otras consecuencias.

Se van generando una serie de hechos que hasta hace cuatro años atrás no eran un problema para los jubilados: las tarifas. Es más, los que tienen nietos y tenían algún ahorrito planificaban poder hacerles algún regalo, compartir algo con los nietos; los que no lo son, planificaban con los amigos algún viaje o alguna tarea recreativa como salir al cine ¿Cuánto hace que las personas mayores no pueden ir al cine pagándolo? Es inaccesible. No es que sólo tenemos derecho a estar enfermos y poder atender nuestra enfermedad. El derecho a la recreación, a la felicidad también es nuestro y no lo estamos pudiendo ejercer.

Según el titular del Sindicato Argentino de Bioquímicos y Farmacéuticos, Marcelo Peretta, la muerte por morbilidad (cuando por algún motivo el paciente deja de tomar la medicación) en personas mayores se incrementó del 1,7% al 3,4% y comentaba que era por no tener medicamentos para afrontar esos gastos.

Es así y en esto volvemos a lo anterior, va de la mano de la interrupción de un tratamiento, en ese deterioro la pérdida de autonomía funcional. Es integral. No es sólo el sentirte mal porque tu patología avanza más rápidamente, sino ese círculo donde -emocionalmente- no poder afrontar, el sentirte en un grado de dependencia desde lo económico y de lo funcional, acelera procesos que seguramente en otros contextos u otras circunstancias, seguramente serían distintos.


Siguiendo con esto, si bien se han conocido algunas noticias de que se redujo un 20% el poder adquisitivo de las personas mayores, cuando se ponen los remedios y la energía en el medio, esa pérdida en el poder adquisitivo llega al 54% ¿Cómo viven eso? ¿Cómo se lleva adelante?

Antes no fue magia, creo que en cada hogar están haciendo magia con esto. Esto es resiliencia. A la vez es dignidad, porque muchos de nuestros mayores en realidad están esperando ansiosos, en primera instancia el domingo 11 de agosto y después el 27 de octubre, para poder replantear esta situación que están viviendo.

Muchos se sienten arrepentidos. Seguramente votaron a este gobierno con expectativas, creyendo, pero fueron estafados. Ha sido una estafa social y en eso tienen que comprender primero la responsabilidad histórica que tenemos: que otros no escriban la historia por nosotros, debemos escribirla nosotros.

Los mayores de 70 no tienen obligación de votar, pero si tienen el derecho. Y eso es fundamental. Y en ese derecho entran todas estas cuestiones. Precisamente es recibir un haber jubilatorio y un poder adquisitivo no sólo para poder comprar el medicamento que tienen que tomar, sino para comprar la comida que quieran, poder compartir.

En estos momentos en muchos comedores, que muchos antes no estaban, van niños con sus abuelos o retiran las viandas. O, por ejemplo, el PAMI siempre tuvo el programa de Seguridad Alimentaria, que era un refuerzo del alimento. Ahora el bolsón del Pro Bienestar dejó de ser el suplemento o el complemento para pasar a ser la comida. Estamos hablando de que hasta 2015 se entregaban hasta 16 productos y ahora 8/9 productos, así que es complicada la situación.

Norma Pla me enseñó que “si la vida que vivimos no es digna, la dignidad está en luchar para cambiarla”. Ese es el desafío que tenemos. Cada uno desde la trinchera que puede: cuando vas al médico en la sala de espera. Paco Ibañez decía que la poesía era un arma cargada de futuro. Los mayores tienen mucha poesía para dar, que son todas armas cargadas de esperanza y de futuro.

Macri anunciando que de ganar iría “en la misma dirección pero más rápido”

Este gobierno ha declarado a dos sectores como víctimas o como enemigos predilectos son les trabajadores y les jubilades. Los principales objetivos que parece que implementarán si llegan a ganar son la Reforma Laboral y una nueva Reforma Previsional.

Creo que ahí nos unifica el de dónde venimos y hacia dónde vamos directamente todos los trabajadores. Ojalá que esto del jubileo sea una meta. Pelearla. Es fundamental que les compañeres trabajadores asuman la responsabilidad de la pelea, no sólo contra la Reforma Laboral, que puede ser el presente a corto plazo sino en el largo plazo la Reforma Previsional.

La reforma que se realizó el 17 de diciembre de 2017 nos cambió la vida a todos, esencialmente a los trabajadores. Aquellos que después de ese día comenzaban a ejercer su derecho a jubilarse, ya era en un piso totalmente inferior que el día anterior.

No sólo cambiaron la movilidad jubilatoria, la posibilidad de avanzar sobre los fondos de garantía de sustentabilidad y la sustentabilidad del sistema de seguridad social sino que era, precisamente, modificar a largo plazo. Ellos vinieron por todo. Es más ahora no tienen ningún descaro en decir (como dice Macri) que lo van a hacer más rápido. Lo mismo pero más rápido y le agregaría más doloroso y sin argumentos.

Creo que nos asiste a todos como sociedad, como comunidad, como una gloriosa nación que hemos sabido ser (y vamos a volver a ser) que tenemos muchos argumentos para pelearla. Tenemos la obligación de pelearla. Así como la educación libera, el trabajo dignifica. No es casual, educación, trabajo, salud… Todo eso se está poniendo en juego con la reforma laboral y la previsional. Cuando uno habla del derecho o el acceso al jubileo, no se habla de enfermedad, que es el lugar donde nos quieren colocar a los mayores. Hablo de salud, de manera integral. En ese sentido, debemos pelearla.

Me hace acordar a cuando algunos planteábamos lo que iba a pasar en estos cuatro años. A algunos nos sorprendió la rapidez en el retroceso y la vulneración de derechos que han realizado. No es campaña del miedo es verdad concretita, bruta. Nos quedamos cortos. Hay que decir, ojo muchachos, el que avisa no traiciona. Nos están avisando lo que van a hacer con nosotros.

En mi casa, de chiquita, me enseñaron que: 1) donde está la Sociedad Rural, vos tenés que estar en frente. Así que toda la solidaridad con todas las luchas que hacen a la soberanía alimentaria, todas las luchas que hacen a que en el hogar y en la mesa de cada familia podamos tener trabajadores, podamos tener personas mayores que accedan a sus derechos jubilatorios, podamos tener niñez felices que van a escuelas que no vuelan por los aires porque no tienen infraestructura necesaria para dar clases, que van con docentes que brindan lo mejor de ellos porque precisamente es más que digno y es reconocido el trabajo de formatearle la cabeza a nuestros pibes. Todas esas cosas con las que se están poniendo en juego. Y nos es con miedo, es con mucho coraje y lo tenemos. Lo hemos sabido demostrar a lo largo de nuestra historia, que como dijo San Martín: “Los argentinos no somos una empanada que se como con sólo abrir la boca”

Héctor Recalde: “Los jueces no tienen que representar al Poder Ejecutivo Nacional, esa es la verdad desnuca de Macri”

Héctor Recalde: “Los jueces no tienen que representar al Poder Ejecutivo Nacional, esa es la verdad desnuca de Macri”

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Héctor Recalde, Abogado Laboralista

Dialogamos con el abogado laboralista y ex jefe de bloque de diputados por el FPV-PJ, Héctor Recalde,  para analizar las políticas laborales del macrismo, la sumisión a las políticas del FMI y los desafíos de la fórmula Fernández-Fernández en caso de salir victoriosos.


En principio ¿cómo estás viendo las intenciones del gobierno de avanzar con la Reforma Laboral?

Es una intención permanente, buscando vías oblicuas porque las lineales son más difíciles. La forma lineal sería el parlamento de la nación, pero si el Poder Ejecutivo manda un proyecto con la reforma laboral sería el parlamento el que la tendría que tratar. Se ve que no tienen plafón político y ese es el miedo que tengo, porque hay antecedentes.

No sería aventurado pensar que lo omita. Si el presidente nombró por decreto a dos miembros para integrar la Corte Suprema de justicia de la Nación, por qué no un decreto para “reglamentar” la ley de contrato de trabajo, introduciendo la flexibilización laboral. Ante todo esto, como decía el General Perón, hay que estar “atento y vigilante”.

Se está dando una situación que es que están presionando mucho, sobre todo a los sindicatos de ramas que no están en su mejor momento (a los que les pega más la crisis), para avanzar en determinadas cuestiones, que tienen que ver con un articulado posible de la ley, pero avanzar de hecho.

Si es cierto, es la precarización laboral de facto, que se está dando. También están intentando introducir algunas de estas modalidades flexibilizadoras en la discusión de los Convenios Colectivos de Trabajo.

Quiero advertir que un Convenio Colectivo de Trabajo no podría degradar los derechos hoy vigentes. Eso no sólo va a generar inseguridad jurídica sino reclamos judiciales. El trabajador no tiene por qué tolerar que le arrebaten derechos adquiridos.

Ahí se dan dos situaciones complejas: Una es la situación general del fuero laboral al cual están agrediendo en su totalidad.

El Fuero Laboral está siendo atacado por el Presidente de forma manifiesta. Macri dijo que “necesitamos jueces que nos representen”. Los jueces no tienen que representar al Poder Ejecutivo Nacional, esa es la verdad desnuca de Macri.

Nosotros tenemos que oponernos frente a esto con la Constitución Nacional en la mano. Enrique Arias Gibert, Héctor Rodríguez Brunengo, fueron jueces de la cámara de la Capital Federal que fueron atacados por este gobierno. Ahora, también los abogados laboralistas sufrimos el embate. Todo el fuero laboral lo ha sufrido.

Bueno, a los abogados laboralistas los acusó de ser parte de una “asociación ilícita” que dirigís vos.

Si, la verdad que me da risa. Justamente lo dice un presidente que asumió el poder ejecutivo estando procesado. La verdad es que a veces pienso que “el ladrón piensa que todos son de su condición”.

Es muy difícil, sobre todo viviendo en democracia. Quienes padecimos dictaduras y no nos agachamos, vimos mucho menos (ataque) que ahora que se supone que rige el estado de derecho.

Estoy convencido que el parlamento no va a dictar una ley y si el ejecutivo se anima a hacer algo por decreto, evidentemente va a ser inconstitucional y haremos los reclamos judiciales pertinentes.

Héctor y con respecto a este nuevo convenio colectivo con la empresa Mercado Libre ¿Tiene mucho que ver…?

Eso es una barbaridad. Es un convenio que no entiendo cómo la secretaría de trabajo pudo haberlo homologado, porque son todas condiciones flexibilizadoras y retrógradas. Es un “mercado libre y trabajadores presos” ¿no?

Una de las cosas que llama mucho la atención es que retoma el banco de horas y la disponibilidad con que el empleador puede manejar a gusto y piacere el banco de horas del trabajador…

Eso no sólo termina con la limitación de la jornada de trabajo, sino con la dignidad del trabajador ¿Cómo es posible que se piense que un trabajador está esclavizado al horario que le exige alternativamente, a piacere, el empleador? ¿Cómo dispone para regular su tiempo libre en actividades culturales, religiosas, deportivas, emocionales? Es decir, está todo el día a disposición del empleador, que una semana le podemos dar a este, a la siguiente a otro. Afrenta no solamente los derechos positivos vigentes sino los derechos humanos del trabajador.

En este marco en el que el G7 está pensando ponerle impuestos a las empresas que prestan servicios digitales, acá se está favoreciendo el sistema de trabajo por plataformas e incluso se lo piensa poner por fuera de lo que son los convenios…

Hubo un fallo muy interesante en la Juzgado del Trabajo, creo que es el caso Rojas, de la Doctora Vulcano, que es jueza del juzgado Nº 40 de trabajo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde es muy meduloso el fallo y demuestra la improcedencia de pensar que el empleador puede hacer cualquier cosa con los trabajadores de plataforma. Hay que levantar esos fallos para que los puedan seguir otros jueces.

Del peronismo recibimos como uno de sus legados al sindicato por rama y hay sectores del sindicalismo que están planteando terminar con esa forma, argumentando que tiene que haber mayor libertad sindical ¿Qué opinás?

Creo que eso son voces del ayer. La discusión sobre el modelo sindical pertenece a otra época. Hoy en día es al revés: vemos como las CTA´s están planteando una posible unificación con la CGT. Nadie quiere dejar sin efecto el principio general que es el sindicato por actividad. Además la ley lo consagra.

Creo que una de las cosas difíciles que le ha tocado a este gobierno es la ley de asociaciones sindicales de los trabajadores. Es más, te puedo asegurar que durante mi mandato como diputado nacional tenía algunas cosas que podía haber mejorado, pero por prudencia preferí no tocar para evitar que surja alguna cosa rara en la discusión.

Por supuesto que es perfectible, pero es una ley que garantiza libertad sindical y la democracia sindical interna que es lo importante.

Las comisiones internas, como modelo, para que incluso haya representaciones que tengan que ver con las situaciones concretas de cada lugar.

Pero además la ley va más allá en la protección. El artículo 47 protege a todo trabajador. Va a proteger al activista sindical. Empieza diciendo “Todo trabajador merece la protección,  tutela de esta ley”. Aunque parezca mentira preexistía a la ley De La Rúa (Ley Banelco), es una ley antidiscriminatoria. Esto los laboralistas lo utilizamos antes de la sanción de la ley sindical como una defensa cuando había persecución contra un activista sindical. El artículo 47 de la Ley 23.559 es muy claro en este sentido.

Foto: Infobae

Héctor y respecto de la fórmula Fernández-Fernández, y en caso de que se recupere el gobierno ¿Cuáles son las proyecciones que se pueden llegar a hacer respecto los trabajadores, de la defensa de los sindicatos?

Creo que con el cambio de políticas, que sería con la fórmula Fernández-Fernández y que va a reactivar el mercado interno, obviamente va a haber mayor ocupación, mayor empleo. Comenzamos a cumplir con lo virtuoso con las primeras medidas que tome el gobierno. No va a hacer falta tocar ninguna ley, basta con que el nuevo gobierno aplique las leyes vigentes.

Por supuesto que más adelante uno puede plantear otras cosas, pero ahora con mucha prudencia porque hay que evitar cualquier cosa que pueda restarle votos a la fórmula. Avancemos con prudencia, en el camino indicado pero con prudencia.

EL SHOCK ROOM ARGENTINO

EL SHOCK ROOM ARGENTINO

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Por Nicolás Sampedro*

El martes de esta semana, el exjuez Carlos Rozanski declaró en el programa de Gustavo Sylvestre, que en la historia democrática no hay antecedentes de un momento judicial como este, donde hay gente presa por fotocopias. Lo cual lo llevó a decir que actualmente “no hay vigencia del estado de derecho

Rozanski continua su alegato sosteniendo que nada de lo que lleva adelante el modelo que encabeza Mauricio Macri, se podría sostener sin la complicidad del aparato judicial y los medios de comunicación.

En artículos anteriores se han arrojado algunos elementos y algunas características del momento histórico, de quienes nos gobiernan y de cómo llegaron al control del Estado, por los cuales -efectivamente- puede afirmarse que no hay estado de derecho en Argentina.

La oligarquía mafiosa argentina llega al poder luego de una clara operación en un marco de Guerra de 4ta Generación: La denuncia de Nisman por el memorándum de entendimiento con Irán (el manifiesto político), la muerte del Fisca (el mártir), el escenario callejero (la marcha del 18F) y la proyección política (la conformación de Cambiemos).

Está claro que esta operación no es propia de la mente brillante de algunos de los que hoy están en la función pública, ni mucho menos. La Operación Nisman tuvo repercusiones a escala global y respondía a intereses concretos en la disputa geopolítica de los EEUU y su cambio de posición respecto al país persa. Un viraje, además, en un momento de decadencia del imperio, que lejos de ser más benévolo (como ha sucedido históricamente), se vuelve más bestial.

Nada es casual, ni un error, ni nada que se le parezca. La mafiocracia financierista y oligarca que nos gobierna vino a hacer lo que está haciendo: a hacer ese viraje geopolítico hacia EEUU (para que recuperen su influencia sobre la región); vino a debilitar el mercado interno para que las grandes corporaciones multinacionales puedan, a posteriori, comprar por migajas la capacidad instalada ociosa que dejará el gobierno; vino a implantar al Fondo Monetario Internacional para que el pueblo argentino pague parte de la crisis internacional; vino a entregar nuestras Malvinas a los piratas británicos, a entregar la cordillera a la Barrick Gold, a entregar el litio del norte, a entregar el petróleo patagónico, a entregar el agua del Acuífero Guaraní. Esa es su finalidad, no otra.

En lo concreto, el experimento mafioso que vive Argentina, lejos de ser perdurable en el tiempo, tiene crecientes problemas para sostenerse. Incluso para llegar a las elecciones de 2019 con cierta tranquilidad. Las cuentas no cierran para gran parte de la población y el gobierno parece no estar dispuesto siquiera a juntarse a charlar con los opositores a charlar. Ni hablar de cambiar su matriz económica.

El nuevo acuerdo con el FMI y los posibles incrementos futuros que adelantaba Verbitsky esta semana, sólo tienen por objetivo calmar las aguas hasta después de la cumbre del G20 que se sesionará en Buenos Aires en noviembre. No es casual que en los últimos meses hayan pasado por nuestro país, tres altos cargos de las Fuerzas Armadas de los EEUU: el secretario de Defensa, general James Mattis; el jefe del Comando Sur, almirante Kurt Tidd, y el jefe del Estado Mayor del Ejército, general Mark Milley.

Los poderes reales a escala planetaria, de los cuales gran parte hacen lobbie en EEUU, han venido aplicando desde los años 70, una política de shock ante situaciones de crisis. Hechos analizados por la periodista canadiense Naomi Klein en “La Doctrina del Shock” y recientemente en su último libro “Decir no, no basta”, donde analiza la llegada al poder de Donald Trump y su accionar desde entonces.

Maquiavelo aconsejaba al príncipe que “las injurias deben perpetrarse todas a la vez, a fin de que sintiéndolas menos ofendan menos”. Klein analiza cómo se implementaron las políticas neoliberales de Milton Fridman y sus Chicago Boys tras el golpe en Chile y las demás dictaduras en Nuestra América durante los 70; tras la invasión a Irak de 2003; tras el tsunami que arrasó Asia en 2004; tras el paso de Katrina por el propio EEUU en 2005. Estas mismas políticas fueron aplicadas tras los golpes a Mel Zelaya en Honduras (2009), a Fernando Lugo en Paraguay (2012), a Dilma Rousseff en Brasil (2016), y tras la llegada de Mauricio Macri en Argentina y Lenin Moreno en Ecuador. La cola del diablo siempre estuvo presente.

El reciente twitt del presidente argentino, citando dos frases del libro “Mi lucha” de Adolf Hitler, sumado a los halagos al genocida alemán del asesor estrella, Durán Barba, dan cuenta del costado fascista que se suma a la larga lista de hechos bochornosos descriptos, pero que dan cuenta de las dimensiones de lo que enfrenta el pueblo argentino: un grupo de mafiosos en el poder, que van como perros falderos tras las políticas diseñadas por Trump, Netanyahu y el FMI, y que están dispuestos a obedecer a sus amos, por más que ello implique el asesinato en masa ya sea mediante políticas de hambre o la represión ante el creciente descontento social.

El momento histórico requiere de cabeza fría, de mucha serenidad y de paciencia, lo cual no significa no luchar sino todo lo contrario. Hay que seguir organizándose, cuidarnos les unes a les otres, hermanarnos y solidarizarnos con cada agredide, pero fundamentalmente nunca dejar de luchar. La disputa contra este modelo hay que darla en todos los planos y el objetivo que persiguen estas líneas editoriales intenta realizar su aporte en ese camino. Las cartas están echadas sobre la mesa… Salir del shock room es tarea de todes…


* Periodista especializado en temas internacionales, conductor del programa Marcha de Gigantes (AM 1390 Radio UNLP), productor del programa Columna Vertebral (Radio Estación Sur - FM 91.7), columnista del programa La Marea (Radio Futura – FM 90.5) editor de Revista Trinchera y colaborador de Agencia Timón.
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