Araceli Mastellone: “Norma Pla me enseñó que -si la vida que vivimos no es digna, la dignidad está en luchar para cambiarla-”

Dialogamos con la ex responsable del PAMI a nivel nacional, provincial y municipal (en diferentes períodos), Araceli Mastellone, con quien analizamos la situación de les adultes mayores y las dificultades que están atravesando.


¿Cómo fue tu paso por el PAMI?

Asumí en enero del 2008 hasta el 2015 en la gestión del PAMI aquí en La Plata. Histórico porque nadie había durado tantos años. Desde marzo de 2015 me fui como coordinadora nacional. Previamente había compartido la intervención en la Patagonia (2014) y acá en La Plata tratando de transformar la realidad de los mayores.

Con una carga genética producto de participar de todas las luchas en los 90 junto a Norma Pla y los jubilados de Plaza Lavalle. Yo al PAMI lo conocía de afuera, de tirarle huevos y de ir a exigirle a Alderete lo que tenían que, precisamente, darle a los jubilados, porque eran épocas como esta donde están los derechos cada vez más vulnerados y la situación de los jubilados era caótica.

Hace una semana el CEPA sacó un informe sobre el endeudamiento con el ANSES por parte de los beneficiarios de la AUH y de las personas mayores ¿Cómo es la situación para les jubilades?

En este momento, en más de un hogar donde hay una persona mayor, la situación es más que crítica. Primero hay que señalar que cuando se habla de los ingresos o el valor de la canasta no es lo mismo la situación de un hogar donde hay una persona con discapacidad o una persona mayor. Porque entra el valor de la canasta de medicamentos, que en los hogares donde hay niñes, por ahí ese gasto no está, salvo situaciones ocasionales cuando hay una gripe o una eruptiva.

En nuestros mayores implica, en muchos de estos casos, la interrupción de medicamentos a patologías crónicas, con todas las consecuencias que eso conlleva: el deterioro, rápidamente, (no sólo desde lo emocional) de lo que significa para cada uno de nosotros poder hacer frente dignamente de los gastos que tenemos, con nuestro haber jubilatorio. Tener que elegir entre comer, pagar un medicamento, si prende o apagas la estufa.

Me comentaba una señora de 87 años que estaba temblando esperando la boleta del gas. Y eso que tiene tarifa reducida porque es una señora muy mayor (con la mínima), pero es engañosa la medición con la tarifa social. Además de la imposibilidad de controlar los gastos con los grandes fríos. Me decía que tampoco podía poner una bolsa de agua caliente por miedo a quemarse y tener otras consecuencias.

Se van generando una serie de hechos que hasta hace cuatro años atrás no eran un problema para los jubilados: las tarifas. Es más, los que tienen nietos y tenían algún ahorrito planificaban poder hacerles algún regalo, compartir algo con los nietos; los que no lo son, planificaban con los amigos algún viaje o alguna tarea recreativa como salir al cine ¿Cuánto hace que las personas mayores no pueden ir al cine pagándolo? Es inaccesible. No es que sólo tenemos derecho a estar enfermos y poder atender nuestra enfermedad. El derecho a la recreación, a la felicidad también es nuestro y no lo estamos pudiendo ejercer.

Según el titular del Sindicato Argentino de Bioquímicos y Farmacéuticos, Marcelo Peretta, la muerte por morbilidad (cuando por algún motivo el paciente deja de tomar la medicación) en personas mayores se incrementó del 1,7% al 3,4% y comentaba que era por no tener medicamentos para afrontar esos gastos.

Es así y en esto volvemos a lo anterior, va de la mano de la interrupción de un tratamiento, en ese deterioro la pérdida de autonomía funcional. Es integral. No es sólo el sentirte mal porque tu patología avanza más rápidamente, sino ese círculo donde -emocionalmente- no poder afrontar, el sentirte en un grado de dependencia desde lo económico y de lo funcional, acelera procesos que seguramente en otros contextos u otras circunstancias, seguramente serían distintos.


Siguiendo con esto, si bien se han conocido algunas noticias de que se redujo un 20% el poder adquisitivo de las personas mayores, cuando se ponen los remedios y la energía en el medio, esa pérdida en el poder adquisitivo llega al 54% ¿Cómo viven eso? ¿Cómo se lleva adelante?

Antes no fue magia, creo que en cada hogar están haciendo magia con esto. Esto es resiliencia. A la vez es dignidad, porque muchos de nuestros mayores en realidad están esperando ansiosos, en primera instancia el domingo 11 de agosto y después el 27 de octubre, para poder replantear esta situación que están viviendo.

Muchos se sienten arrepentidos. Seguramente votaron a este gobierno con expectativas, creyendo, pero fueron estafados. Ha sido una estafa social y en eso tienen que comprender primero la responsabilidad histórica que tenemos: que otros no escriban la historia por nosotros, debemos escribirla nosotros.

Los mayores de 70 no tienen obligación de votar, pero si tienen el derecho. Y eso es fundamental. Y en ese derecho entran todas estas cuestiones. Precisamente es recibir un haber jubilatorio y un poder adquisitivo no sólo para poder comprar el medicamento que tienen que tomar, sino para comprar la comida que quieran, poder compartir.

En estos momentos en muchos comedores, que muchos antes no estaban, van niños con sus abuelos o retiran las viandas. O, por ejemplo, el PAMI siempre tuvo el programa de Seguridad Alimentaria, que era un refuerzo del alimento. Ahora el bolsón del Pro Bienestar dejó de ser el suplemento o el complemento para pasar a ser la comida. Estamos hablando de que hasta 2015 se entregaban hasta 16 productos y ahora 8/9 productos, así que es complicada la situación.

Norma Pla me enseñó que “si la vida que vivimos no es digna, la dignidad está en luchar para cambiarla”. Ese es el desafío que tenemos. Cada uno desde la trinchera que puede: cuando vas al médico en la sala de espera. Paco Ibañez decía que la poesía era un arma cargada de futuro. Los mayores tienen mucha poesía para dar, que son todas armas cargadas de esperanza y de futuro.

Macri anunciando que de ganar iría «en la misma dirección pero más rápido»

Este gobierno ha declarado a dos sectores como víctimas o como enemigos predilectos son les trabajadores y les jubilades. Los principales objetivos que parece que implementarán si llegan a ganar son la Reforma Laboral y una nueva Reforma Previsional.

Creo que ahí nos unifica el de dónde venimos y hacia dónde vamos directamente todos los trabajadores. Ojalá que esto del jubileo sea una meta. Pelearla. Es fundamental que les compañeres trabajadores asuman la responsabilidad de la pelea, no sólo contra la Reforma Laboral, que puede ser el presente a corto plazo sino en el largo plazo la Reforma Previsional.

La reforma que se realizó el 17 de diciembre de 2017 nos cambió la vida a todos, esencialmente a los trabajadores. Aquellos que después de ese día comenzaban a ejercer su derecho a jubilarse, ya era en un piso totalmente inferior que el día anterior.

No sólo cambiaron la movilidad jubilatoria, la posibilidad de avanzar sobre los fondos de garantía de sustentabilidad y la sustentabilidad del sistema de seguridad social sino que era, precisamente, modificar a largo plazo. Ellos vinieron por todo. Es más ahora no tienen ningún descaro en decir (como dice Macri) que lo van a hacer más rápido. Lo mismo pero más rápido y le agregaría más doloroso y sin argumentos.

Creo que nos asiste a todos como sociedad, como comunidad, como una gloriosa nación que hemos sabido ser (y vamos a volver a ser) que tenemos muchos argumentos para pelearla. Tenemos la obligación de pelearla. Así como la educación libera, el trabajo dignifica. No es casual, educación, trabajo, salud… Todo eso se está poniendo en juego con la reforma laboral y la previsional. Cuando uno habla del derecho o el acceso al jubileo, no se habla de enfermedad, que es el lugar donde nos quieren colocar a los mayores. Hablo de salud, de manera integral. En ese sentido, debemos pelearla.

Me hace acordar a cuando algunos planteábamos lo que iba a pasar en estos cuatro años. A algunos nos sorprendió la rapidez en el retroceso y la vulneración de derechos que han realizado. No es campaña del miedo es verdad concretita, bruta. Nos quedamos cortos. Hay que decir, ojo muchachos, el que avisa no traiciona. Nos están avisando lo que van a hacer con nosotros.

En mi casa, de chiquita, me enseñaron que: 1) donde está la Sociedad Rural, vos tenés que estar en frente. Así que toda la solidaridad con todas las luchas que hacen a la soberanía alimentaria, todas las luchas que hacen a que en el hogar y en la mesa de cada familia podamos tener trabajadores, podamos tener personas mayores que accedan a sus derechos jubilatorios, podamos tener niñez felices que van a escuelas que no vuelan por los aires porque no tienen infraestructura necesaria para dar clases, que van con docentes que brindan lo mejor de ellos porque precisamente es más que digno y es reconocido el trabajo de formatearle la cabeza a nuestros pibes. Todas esas cosas con las que se están poniendo en juego. Y nos es con miedo, es con mucho coraje y lo tenemos. Lo hemos sabido demostrar a lo largo de nuestra historia, que como dijo San Martín: “Los argentinos no somos una empanada que se como con sólo abrir la boca”

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