El final es en donde partí

El final es en donde partí

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

Como se ha analizando en reiteradas oportunidades, las condiciones actuales del sistema capitalista, se recrudecieron luego de la llegada del COVID 19 que puso patas arriba al mundo. Pero a no equivocarse, este ya era un mundo caótico que estaba al borde del colapso por las inmensas desigualdades generadas por un sistema que excluye, hambrea y asesina.

Occidente ya estaba en franco retroceso ante el avance de potencias emergentes como Rusia o China y ya las más altas esferas del poder económico global (occidental) habían comenzado a hablar del gran reseteo mundial.

La pandemia del COVID 19 agravó el escenario y hoy de lo que algunes analistan habla es del cuello de botella que se generó por las bajas y altas en distintos productos y por los quiebres en las cadenas de suministros. Los grandes aumentos: alimentos e insumos para su producción, y combustibles. El gran faltante: los contenedores atascados en los puertos de EEUU que no vuelven a China (la gran fábrica del mundo).

La crisis global de suministros ha golpeado particularmente a EEUU. Un país que ya venía arrastrando una fuerte crisis producto del mal manejo de la pandemia y el debilitamiento de las relaciones con sus socios occidentales durante la administración Trump, por la olla a presión que significa la disputa interna en ese país y por años de fogonear la globalización y la consiguiente relocalización de sus empresas en países con “menor costo de mano de obra”.

Como si fuera poco, a esto debe sumarse la consolidación de Rusia y China como un bloque emergente que disputa el tablero mundial y la hegemonía de EEUU en alianza con otras fuerzas occidentales. Tal como lo señala el analista Pepe Escoba, la consolidación del bloque euroasiático con instituciones como la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) o la Iniciativa de la Franja y la Ruta (en sus múltiples niveles), hacen casi imposible que la potencia del norte pueda revertir su caída en picada.

La pérdida de hegemonía a nivel global de los EEUU viene de la mano con la consolidación de China como el mayor socio comercial con gran parte del mundo, incluida Nuestra América. Así lo retrata en su último artículo el analista mexicano Alfredo Jalife (EEUU pierde Latinoamérica ante China por su pésimo manejo migratorio y su falta de inversiones), quien resalta que “en tan solo 20 años, el comercio chino con la región se incrementó de 12.000 millones a 315.000 millones. ¡26 veces más!

Si se analiza el área claves de este momento histórico (las telecomunicaciones) se puede observar que el desarrollo Chino en el sector aventaja por décadas al hegemón del norte. Al respecto el economista Alfredo Zaiat señala que “entre 2015 y 2020, empresas privadas y estatales (chinas) invirtieron alrededor de 74.850 millones de dólares en la región”.

Pero, cual bestia herida, los EEUU han dado continuidad a diversas modificaciones de su estrategia global. Saben que China es su mayor disputa y hacia allí apuntaron algunos de sus cañones, por eso el acuerdo AUKUS y sus intenciones de controlar el indo-pacífico, dejando a Europa expuesta al ridículo. Al mismo tiempo, su paranoia no les permite confiar en casi nadie y por ello la posible ampliación de la alianza “Cinco Ojos” que se dedica a espiar las telecomunicaciones de todo el mundo.

En todos los escenarios a lo largo y ancho del mapa, lo que EEUU despliega es una Guerra Híbrida, pese a que sus medios de propaganda se esfuercen para hacernos creer que quienes ejercen el terrorismo o trabajan deslealmente son potencias no occidentales que disputan el lugar de poder que otrora ocupara Washington.

Particularmente en nuestra región EEUU sabe que no puede seguir perdiendo terreno ante sus competidores, ni puede permitirse un revivir del proyecto de unidad continental que se viviera durante la primera parte del siglo XXI. Es por ello que utiliza herramientas archi conocidas como las ONG`s, las medidas coercitivas unilaterales (como sanciones o bloqueos), la difusión de mentiras mediáticas y a través de redes sociales e incluso el endeudamiento planificado de los países con organismos multilaterales de crédito (como el FMI o el BM) para acorralar y ahorcar a nuestros pueblos.

En medio de estas movidas en el tablero, estallan escándalos globales como los Pandora Papers que ponen al descubierto los entramados de corrupción de representantes de la derecha regional como Lasso, Piñera, Duque o Macri, pero que también deja en evidencia a muchos empresarios y sus prestigiosas compañías, a artistas, escritores (como Vargas Llosa) deportistas y ex funcionarios.

Y como no podía ser de otra manera, la reacción de la derecha continental es la de siempre: mentir o desviar el tema con algún chivo expiatorio. Lo hizo Lasso decretando el estado de excepción en todo el territorio ecuatoriano, lo hizo Piñera volviendo al conflicto con el pueblo Mapuche, lo hizo Duque (entre otras cosas) con la detención de Rodrigo Granda (ex comandante de las FARC y firmante de los Acuerdos de Paz).

Como lo hemos señalado en reiteradas oportunidades, es fundamental que los pueblos de Nuestra América y el mundo comprendamos que lo que sucede en cada uno de nuestros países está íntimamente relacionado con lo que sucede fuera de nuestras fronteras. Conocer los estrechos vínculos entre las oligarquías y los poderes locales y los poderes foráneos nos permitirá tener una mirada más compleja y amplia de la realidad que nos toca vivir.

El mundo es cada vez más caótico, los sectores de poder buscan permanentemente invertir los hechos y responsabilizar a los sectores populares y a sus gobiernos a través de los medios y las campañas en redes. La única medicina contra este cáncer es la conciencia colectiva y ésta se adquiere con discusión, con formación, con organización y luchando por construir un mundo más justo.

El dominio norteamericano sobre nuestro continente históricamente se sostuvo a través de la fuerza, de la guerra, de las invasiones, de los golpes de Estado o de ahorcarnos con deudas impagables contraídas por los sectores reaccionarios de nuestros países (sean civiles o militares). Y cuando algunes sostenemos que el imperio le declaró la guerra a perpetuidad a los pueblos no es otra cosa que señalar que la guerra es la política por otros medios y viceversa. En definitiva, como dice la canción, el final es en donde partí.

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

El rompecabezas de Sudán

El rompecabezas de Sudán

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

Desde que en 2019 cayó el régimen militar del otrora poderoso Omar Al Bashir en Sudán (en el poder desde 1989). Un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional se quiso llevar a cabo a costa de un ajuste fiscal terrible que tenía que pagar el pueblo sudanés. Las masas salieron a las calles y pusieron en jaque al régimen. Los camaradas de Al Bashir tomaron el poder para neutralizar al poderoso Partido Comunista Sudanés (PCS) y para que nada se desmadre. Pero quedó la chispa latente. Abadelfatah Al Burham tomó el poder y prometió elecciones y un gobierno civil para 2020. Llegó la pandemia y todo se suspendió. Pero quedó el primer ministro civil Abdallah Hamdok, quien negocia con fuerzas políticas de todo tipo para fundar un gobierno no militarizado. Difícil en este contexto.

Pero otra vez Al Burham dio muestras de poder. El golpe de Estado liderado por él el lunes 25 de octubre supuso la detención del primer ministro de Sudán, si bien regresó a su domicilio en la noche del martes. Otros funcionarios se encuentran aún retenidos por los golpistas, mientras manifestantes han salido a las calles y los militares reprimen las protestas violentamente. Este golpe sigue a otro intento que se llevó a cabo a mediados de septiembre pasado, según apuntaron las autoridades de transición, a cargo de un grupo de oficiales de las Fuerzas Armadas supuestamente vinculados con Al Bashir.

Las autoridades de transición fueron instauradas tras un acuerdo entre la junta militar anterior, surgida tras el golpe de Estado de 2019, y diversas organizaciones civiles y formaciones políticas opositoras. Este gobierno inició una batería de reformas sociales y económicas y alcanzó un acuerdo de paz con importantes grupos rebeldes de Darfur y otras zonas del país. Todo bajo la fuerza estadista de Hamdok.

Las cosas se le complicaron a los militares. El presidente del Grupo del Banco Mundial, David Malpass, ha anunciado este miércoles 27 de octubre que ha suspendido los desembolsos de todas sus operaciones en Sudán y ha dejado de tramitar cualquier nueva operación debido al golpe de Al Burham contra Hamdok.

De hecho, Malpass mantuvo encuentros con Hamdok, y el propio Al Burhan para “hablar de la transformación económica y social del país”. “Escuché un claro compromiso de todas las partes para trabajar juntos hacia un futuro más próspero para el pueblo sudanés tras 30 años de gobierno autoritario y desvinculación de la comunidad internacional”, ha recordado.

Abdelfatah Al Burham, el hombre fuerte del Ejército en Sudán y el señalado golpista

En este sentido, ha destacado que el Banco Mundial ha sido un “estrecho” colaborador de Sudán, trabajando junto a otros socios para establecer el Programa de Apoyo a la Familia de Sudán y apoyar el despliegue de la vacunación contra la COVID-19 en el país. Como ha añadido, Sudán se había embarcado en un “ambicioso” paquete de reformas económicas que allanó el camino para que el país se “liberase de los atrasos y pudiese optar al alivio de la deuda en el marco de la iniciativa para los Países Pobres Muy Endeudados (PPME)”.

La cuestión fue en aumento cuando los países del llamado grupo “Amigos de Sudán” reclamaron la libertad de Hamdok y la restitución de la constitucionalidad.  Representantes de la Unión Europea, Estados Unidos, Reino Unido y Naciones Unidas, visitaron al depuesto Hamdok para comprobar su estado de salud.

Hamdok se encuentra en “buen estado de salud”, como pudieron comprobar los enviados al reunirse con él en su domicilio en la capital sudanesa, Jartum. Así lo confirmó la Misión Integrada de Asistencia para la Transición de Naciones Unidas en Sudán (UNITAMS) a través de su perfil de Twitter, donde precisó que en la cita también participaron representantes de Francia, Alemania y Noruega.También Estados Unidos suspendió la ayuda financiera a Sudán y pidió el restablecimiento del gobierno.

Israel ha logrado que el régimen de Al Burham normalice relaciones diplomáticas, lo que causó indignación en la población sudanesa, de amplia mayoría musulmana sunna.

El impacto llegó a la Unión Africana (UA). Sudán fue despojada de su membresía en un gesto que pegó duro en el seno del régimen de Al Burham. Moussa Faki Mahamat, presidente de la Comisión de la UA, a su vez, instó a “la reanudación inmediata de las consultas cívico-militares en el marco de una declaración política y un decreto constitucional”.

Sudán, de más de 40 millones de habitantes, y que perdió territorio en 2011, al fundarse la joven República de Sudán del Sur, con sede capital en Juba, y en clima de guerra civil, es un rompecabezas. Pero hay intereses muy fuertes. Tanto Israel como Arabia Saudí desestabilizaron a Sudán para atraerlo hacia un frente pro normalización con el sionismo de Tel Aviv. Las masas salieron a las calles en casi todo el año 2021 para pedir que Al Burham no sea el nuevo aliado del sionismo israelí. Además, se lo ve como un pelele del expansionismo saudita en el Cuerno de África Oriental (contra Eritrea, aliada a China) y en Yemen (combatiendo contra los Huthi, asociados al shiísmo filo-iraní).

Abdallah Hamdok, el primer ministro sudanés derroacado el lunes 25 de octubre y enfrentado con los militares al mando de Al Burham.

Sudán esté en una zona muy convulsionada que ya tiene sus dramas. Posible guerra civil en Etiopía (por el caso del Tigray, en el norte del país, que busca la autonomía total), nuevas guerras facciosas en Somalia y Sudán del Sur. Los yacimientos de petróleo, gas natural y agua dulce son los más codiciados en estos conflictos. Todas las potencias quieren meter sus narices en tierras sudanesas. Y los golpismos están a la vista. ¿Se viene una balcanización sudanesa? ¿Una más como en 2004-2005 con el caso Darfur? ¿O como en el 2011 con el caso de Sudán del Sur? ¿O se quiere evitar el crecimiento de las fuerzas comunistas locales? Todo un rompecabezas.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

“Furia Urgente” del imperio sobre Granada

“Furia Urgente” del imperio sobre Granada

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

Pequeño país insular del Caribe y con un poco más de 100 000 habitantes, fue primero colonia francesa (1650-1783) y finalmente los británicos se apoderaron de Granada para convertirla en una “Colonia de la Corona” en 1877. Más del 80 % de la población granadina es descendiente de los esclavos africanos traídos por los colonizadores europeos para trabajar en los cultivos de las ricas especias como la nuez moscada. Los británicos accedieron otorgarle la independencia a Granada el 7 de febrero de 1974 bajo auspicio de la Commonwealth y confiaron el poder a Eric Gairy, maestro de escuela y uno de los referentes del supuestamente progresista Partido Laborista Unido de Granada.

Gairy era el hombre de Londres indicado para detener el avance de las fuerzas políticas independentistas más radicales dentro del seno de su partido. En 1958 logró entrar en la escena política local de Granada como “ministro principal de la colonia” y en 1967 cosechó un triunfo electoral para convertirse en Primer Ministro. Patrocinado por los británicos y luego avalado por Washington, Gairy se convertiría en un buen anticomunista y en el garante de las clases adineradas de Granada que hacían jugosos negocios con Occidente. Pero Gairy también se convertiría en un odioso tirano y con fama de “loco”. Mientras emprendía una represión terrible contra las fuerzas opositoras, Gairy quería convencer a las Naciones Unidas de que se considere de interés mundial el estudio de los OVNIS.

La resistencia al régimen de Gairy se hizo fuerte cuando las fuerzas políticas progresistas y radicales se unieron en 1973. El Movimiento para las Asambleas del Pueblo, bajo liderazgo de Maurice Bishop, y la fuerza política denominada “Jewel” (en castellano, Joya, y cuyas siglas vienen de Joint Endeavourfor Welfare, Education and Liberation, que significan Voluntad Unida para el Bienestar, la Educación y la Liberación), del dirigente Unison Whiteman, se unieron en la coalición que bautizaron como el Movimiento de la Nueva Joya. Este nuevo movimiento pronto unificó a fuerzas políticas más radicales como los comunistas locales al mando de Bernard Coard. También el movimiento obrero granadino se sumó a esa coalición y llevó adelante duras batallas contras el gobierno de Gairy.

Maurice Bishop, máximo líder de la Revolución de Granada de 1979, junto a Fidel Castro de Cuba y Daniel Ortega de Nicaragua.

Finalmente, Gairy y su dictadura neocolonial cayeron el 13 de marzo de 1979. Sin derramamiento de sangre, y aprovechando que Gairy se encontraba fuera del país, el Movimiento de la Nueva Joya tomó el poder en Saints George, la capital de Granada, y Bishop se convertiría en Primer Ministro de la isla. Comenzaba la revolución granadina, pero también la preocupación de Washington por la instalación de un nuevo régimen que no dudaba en acercarse a Cuba. En esos tiempos gobernaba el demócrata James Carter en la Casa Blanca, quien había apoyado siempre a Gairy contras los “terroristas marxistas” de la Nueva Joya.

La revolución estaba dispuesta a desmantelar el obsoleto estado neocolonial y a tener más soberanía ante Estados Unidos y Gran Bretaña (aún Granada pertenecía a la Commonwealth). Se abolieron la antigua Constitución y órganos comprometidos con el anterior régimen y se crearon la Asamblea Popular de Consulta, con amplia representación y participación de todas las capas sociales de la nación, salvo quienes venían apoyando a Gairy y en general la burguesía local ligada a Londres y Washington. Se declaró un “Estado obrero campesino” y pronto el nuevo poder se acercó a Cuba, al Movimiento de los Países No Alineados y a la Unión Soviética y el bloque comunista de Europa del Este. Por otra parte, en un esfuerzo por diversificar la economía, dependiente de la exportación de la nuez moscada, Bishop y sus consejeros trataron de fortalecer la infraestructura del país –mediante el mejoramiento de las carreteras y las técnicas de cultivo- y también explorar nuevos métodos de mercado y embalaje. Se cuadriplicaron las inversiones del sector público y hacia 1982 creció el empleo y la producción se elevó un 5,5 %.

Washington acusaba al gobierno de Bishop de militarizar el país con la fundación delas milicias obreras, que, con ayuda cubana, se estaban formando para evitar el regreso de Gairy y su gente. En 1981 llega a la Casa Blanca el republicano Ronald Reagan con un programa fuertemente anticomunista y no dudó en hacerle la “guerra sucia” a la revolución granadina (como así también a los revolucionarios sandinistas de Nicaragua). La disputa provino por la construcción de un aeropuerto internacional para promover el turismo con el aporte de obreros cubanos, lo que motivó la protesta de Washington. La administración Reagan pronto acusó al gobierno revolucionario granadino de construir un aeropuerto para que lo utilizaran los soviéticos, lo que representaba una seria amenaza militar para Estados Unidos en el Caribe. Washington intentó disuadir a sus aliados de Europa Occidental para sancionar a Granada, pero la acusación no se hizo eco y la construcción del aeropuerto empezó a realizarse con inversión británica. Se contrató para la construcción de las instalaciones a la empresa británica Plessey Airports. A su vez comenzaron a llegar instructores militares cubanos y soviéticos y gran cantidad de armas que convirtieron a Granada en el ejército más fuerte del Caribe oriental. 

La alianza de Granada con Cuba generó una visceral oposición de Washington y consiguientes sanciones económicas. Para evitar un aislamiento internacional el grupo de Bishop decidió establecer un acuerdo con Estados Unidos.  De hecho el líder de la revolución mantuvo una entrevista personal con Reagan, que generó malestar entre los comunistas dirigidos por Bernard y Phyllis Coard, quienes acusaban de traición a Bishop. Apoyado por la Unión Soviética, Bernard Coard, viceprimer ministro de Granada, y su facción arrebataron el poder a Bishop el 19 de octubre de 1983. Sobrevino el caos y las fuerzas de Coard posteriormente encarcelan a Bishop quien es liberado por la gente. Días posteriores Bishop y varios de sus colaboradores y seguidores son fusilados en extrañas circunstancias en un patio interior de Fort Rupert.

Marine yanqui sometiendo a un miliciano granadino de la Revolución.


Se formó entonces un Consejo Militar para gobernar el país, y con el objetivo de reducir la violencia se decretó un toque de queda de cuatro días, durante el cual, si alguien era visto por las calles, sería inmediatamente ejecutado. El Gobernador General de Granada, Paul Scoon, fue sometido a arresto domiciliario.

Toda esta situación de divisiones internas entre los revolucionarios granadinos fue aprovechada por Estados Unidos para intervenir militarmente sobre la isla. La Organización de Estados del Caribe Oriental (OECS)pidió ayuda a Estados Unidos, Barbados y Jamaica para derrocar al régimen de Coard. El Pentágono veía al nuevo dirigente granadino como un prosoviético de línea dura y la inestabilidad política general en un país cerca de sus propias fronteras como una seria amenaza. También la presencia de estudiantes de medicina estadounidense en la Universidad de Saint George de Granada, y el cuidado de su integridad física, fueron las razones para la acción militar. Finalmente, esta se produjo el 25 de octubre de 1983. Se desplegó una fuerza de 300 hombres integrada por Antigua y Barbuda, Barbados, Dominica, Jamaica, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, mientras que Estados Unidos envió 7355 hombres al mando del almirante Joseph Metcalf  III (comandante de la 2da Flota del Atlántico) y el general Schwarzkopf. Hacia principios de diciembre de 1983 la revolución granadina fue derrotada por la invasión estadounidense denominada “Operación Furia Urgente”.

Estados Unidos ejerció su poder  de policía en Granada hasta junio de 1985. En diciembre de 1984 se permitió llevar a cabo elecciones y la victoria recayó ese año en un elemento moderado, conocido como el Partido Nacional. Luego de la invasión estadounidense el país ingresaría en una transición lenta pero penosa hacia la economía de mercado durante la segunda mitad del decenio de 1980 y a principios del decenio de 1990. Los ingresos de exportación descendieron a causa de las plagas en las cosechas y la caída en los precios mundiales de la nuez moscada. El desempleo aumentaría un 40 %, y el número de personas por debajo de la línea de la pobreza incluso se duplicó. Granada empezaba a vivir bajo el limbo neoliberal.

En la actualidad Granada trata de acercarse a proyectos integradores y simétricos como PETROCARIBE y el ALBA, aunque falta mucho para trabajar en ese sentido. Aún las fuerzas políticas pro estadounidenses y pro británicas en Granada siguen moldeando el modelo neoliberal en la isla. Lo cierto es que allí, en la isla del viento del Caribe oriental, hubo una revolución social de dimensiones populares que impactaron en la región. Quizá no sea tan “famosa” como la Revolución Cubana, el proceso chileno o la Revolución Sandinista de Nicaragua, pero si fue una revolución nacional, popular y antiimperialista que retó al capitalismo en tiempos tensos de guerra fría. Lamentablemente su final se produjo a través de una cobarde invasión norteamericana  en nombre de la “paz”, la “democracia” y la “libertad”.

Ver también:

La chispa taiwanesa

La chispa taiwanesa

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

Taiwán, esa isla de poco más de 25 millones de habitantes, icono del capitalismo liberal de los “Tigres Asiáticos”, está en el ojo de la tormenta. Ubicada en el Mar Meridional Chino, parece que se torna una colonia de facto de Estados Unidos frente a la República Popular China (RPC). Y hace tiempo que la fuerza naval estadounidense viene metiendo las narices en aguas cercanas a la RPC, para defender a la República de China, nombre oficial que posee Taiwán desde 1949. La realidad territorial actual ha hecho que en las últimas décadas este nombre haya caído en desuso, y por lo tanto la República de China, también conocida como China Taipéi en grandes eventos deportivos, recibe habitualmente la denominación de Taiwán, mientras que el nombre de China se aplica por lo general a la RPC.

Si la anterior administración yanqui de Donald Trump era muy antichina, la del actual mandatario demócrata Joe Biden parece que sigue esa línea. Sobre el espacio aéreo de Taiwán hay que meterle lupa a la expresa declaración del viejo Biden sobre “defenderla militarmente”. Toda una demostración de que el conflicto con la RPC no estará, como era de prever, limitado al campo comercial.

Taiwán fue habitada por lo menos desde hace unos 150.000 años por seres humanos. Los primeros Homo sapiens se cree que llegaron hace unos 20.000 años, cuando la isla estaba unida a la China continental en la última Era del Hielo del Pleistoceno Tardío. Hace unos 10.000 años  las aguas subieron tras el deshielo del Holoceno Temprano y Taiwán se convirtió en isla. Los humanos se aislaron de los habitantes de China y crearon una interesante cultura originaria conocida como “formosana” por los etnólogos. Hace unos 4000 años a.C., llegaron poblaciones de lenguas austronesias, que fueron poblando la isla y creando las primeras aldeas agrarias. Hasta el siglo X d.C, el imperio chino no tuvo interés en la isla. Hubo contactos desde el 900, pero no mucho más. Piratas chinos bordeaban la isla, pero no fundaban asentamientos. Fue en 1550 que llegaron los marinos portugueses y se quedaron un tiempo con la isla, a la que llamaron “Formosa”, es decir, “Hermosa Isla”. También llegaron colonos españoles, que fundaron asentamientos al norte de Taiwán. Los neerlandeses llegaron y asentados primero en el sur, expulsaron a los españoles y, entre 1624 y 1662, lograron el control de amplias zonas costeras, desde donde mantenían contactos comerciales con China y Japón. Los neerlandeses a su vez serían expulsados por el ejército de 25.000 hombres de Zheng Chenggong (más conocido en Occidente como Koxinga), un antiguo pirata a las órdenes de la dinastía Ming (1368-1644), que organizó la primera oleada de colonos chinos en la isla, desplazando gradualmente hacia el interior a los pueblos originarios de Taiwán. En 1683 a la dinastía manchú Qing (1644-1912)se quedó con toda Taiwán. Desde entonces, hasta 1949 fue provincia china.

Taiwán es el protegido del imperialismo estadounidense desde 1949.

En 1895, tras la Primera Guerra Sino-japonesa, la China Qing fue obligada por el Tratado de Shimonoseki a ceder Taiwán a Japón a perpetuidad. Durante 50 años, los japoneses propiciaron un enorme desarrollo de Taiwán en todos los ámbitos, si bien a costa de imponer un estricto monopolio de todos los productos, y de reprimir militarmente cualquier resistencia. Tras la derrota japonesa en la Segunda Guerra Mundial de 1939-1945​ la isla volvió a ser territorio chino, convirtiéndose en provincia de la República de China en 1946. El ejército del partido nacionalista Kuomintang, que dominaba las instituciones de la República, ocuparía la isla con el apoyo de Estados Unidos. Su líder era el anticomunista Chiang Kai Chek. En 1949, tras ser derrotado en la guerra civil por los comunistas de Mao Tse Tung, se retiró a Taiwán atrayendo consigo a unos dos millones de chinos del continente. Se fundará así la República de China, con capital en Taipéi. En 1950 Cheik fue nombrado presidente de Taiwán y se quedó en el poder hasta el año de su muerte en 1975, estableciendo una férrea dictadura capitalista liberal en la isla con apoyo de Washington.

La RPC considera “rebelde” a Taiwán y siempre mantuvo estado de alerta para recuperarla. En 1971 la RPC y Estados Unidos se amigan y Taiwán queda afuera de las Naciones Unidas (ONU). Pero Washington sigue apoyando a Taiwán en su independencia pese al acercamiento chino. En 1976 muere Mao y los dirigentes del Partido Comunista se hacen más “reformistas”. Desde la década de 1980, con las reformas del “socialismo de mercado”, China se abre al capitalismo. Pero sigue reclamando por Taiwán desde la ONU, ya que logró su asiento en el organismo supranacional.  La “isla rebelde” constituye no solamente un reclamo histórico sino también un objetivo político en la lucha por el poder dentro de la cúpula de la potencia asiática. En el año 2022 vence el segundo mandato de Xi Jinping e intentará, en el Vigésimo Congreso General del Partido Comunista, vulnerar el principio, impuesto por Deng Xiao Ping, de una sola reelección. Por ello en sus discursos abandonó el “un País, dos sistemas” y lo reemplazó por “Una sola China”. Toda una declaración.

Las fuerzas militares de la RPC realizan grandes ejercicios muy cerca de la isla y cientos de aviones de guerra vulneran el espacio aéreo, mientras la presidenta de la República de Taiwán, TsaiIng Wen, reclama ayuda al Pentágono quien le vende armamento, entrena sus tropas y desplaza fuerzas navales de magnitud a la zona. Wen está en el cargo desde 2016, pertenece al Partido Socialdemócrata local, y ha levantado el nacionalismo taiwanés pidiendo ayuda a Washington.

La “progresista” Tsai Ing-Wen fue reelecta presidenta de Taiwán en 2020 y está en el cargo desde 2016, apoyada por Estados Unidos.

La escalada entre ambas Pekín y Washington en la era Biden tuvo un hito central, hace poco más de un mes, en los acuerdos entre Estados Unidos, Australia y Gran Bretaña (AUKUS). Por ese pacto que incluye “cooperación en tecnologías avanzadas de defensa, inteligencia artificial, sistemas submarinos y vigilancia de larga distancia” se provee a Australia de un escudo de defensa múltiple para neutralizar el expansionismo de China en el Indo Pacifico.La negociación tripartita incluye la venta a Camberra de submarinos nucleares.Con estas naves de guerra el patrullaje del Mar de la China Meridional, incluyendo Taiwán, está asegurado e implica una respuesta a la incursión de submarinos chinos en “las cercanías” de Australia.El Ministerio de Relaciones Exteriores chino replicó con dureza: “Los socios de AUKUS deben abandonar su mentalidad de Guerra Fría (…) o se acabarán perjudicando a sí mismos.” Lo mismo le dijo a Taiwán y a Estados Unidos hace poco.

El conflicto no es ideológico sino por poder militar en zonas de influencia. A la RPC no le gusta que Washington está tan cerca de sus aguas. Y lo hará notar. La chispa taiwanesa resulta peligrosa y los riesgos aumentan. La diplomacia china sabe jugar. Alienta a sus aliados regionales como la República Popular Democrática de Corea (RPDC) a molestar al Tío Sam en la Península de Corea, y sigue alentando acuerdos con Rusia, Irán, Afganistán y los estados ex repúblicas soviéticas de Asia Central. Taiwán en el ojo de un juego de ajedrez que resulta desafiante. Veremos qué tipo de chispa será.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

En el mundo también pasaron cosas

En el mundo también pasaron cosas

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

A mediados de septiembre, el presidente francés Emmanuel Macron se desayunaba que ya no vendería a Australia una docena de submarinos de producción gala dado que el país de los canguros había firmado un tratado de cooperación militar con sus socios británicos y norteamericanos.

Lejos de significar un enojo por la pérdida de una venta de más de 90 mil millones de dólares, este acontecimiento marcaba que Francia ya no era considerado un actor de relevancia en la estrategia de Estados Unidos.

El hecho es que la alianza anglosajona da cuenta de que Europa, casi en su conjunto, ya no es un actor de relevancia para la estrategia global del, hasta ahora, hegemón mundial. Y decimos casi porque solo Alemania está contemplada a priori como uno de los posibles países que se acoplen a la llamada alianza de espionaje “Cinco Ojos” (The Five Eyes). Una organización explícitamente llamada al espionaje masivo de las comunicaciones internacionales.

La nueva alianza entre Australia, Gran Bretaña y EEUU (AUKUS por sus siglas en inglés) está llamando a la contención de China en la región indopacífica. Europa pasa a un segundo plano y el grupo de países del grupo llamado Quad (EEUU y Gran Bretaña secundados por Australia, India y Japón) se eleva al podio ¿para preparar una futura guerra contra el gigante asiático?.

Más allá del malestar galo y las expresiones de solidaridad del bloque europeo, es claro que Bruselas quedó fuera de jugada. Creyeron que lamiendo la bota de Washington lograrían revertir la quebrantada relación luego del paso de Trump, pero lejos de que esto suceda, los gringos los dejaron pagando. Impusieron a la Unión Europea frenar los acuerdos comerciales con China y les pagaron bajándoles el precio.

Si se mira esta jugada desde un mapamundi, los países secundantes de la alianza Quad (Japón, Australia y la India) forman una especie de “V” que marca el triángulo de contención sobre el indopacífico, lugar estratégico al que EEUU parece direccionar muchos de sus cañones.

Si se continúa una línea imaginaria desde la India hasta Gran Bretaña, lo resultante es que gran parte del territorio oriental a ella parece la parte europea sacrificable para la estrategia de contención de los anglosajones. ¿Será por ello que tanto Francia como Borrell insistían en la necesidad de crear un ejército europeo propio? Pese a las declaraciones, ¿se animará el bloque a romper con Estados Unidos ante semejante burla?

Pero la traza de este bloque no solo está asociado a la UE. ¿Cuántos golpes de Estado hubo en los últimos meses en África? ¿Es mera casualidad que estos hechos se dieran luego de la retirada de EEUU de Afganistán y de estar dando muestras de no querer seguir entrampado en guerras eternas? ¿Serán la República Popular Democrática de Corea y Taiwán las fichas predilectas del nuevo bloque anglosajón?

Nuevamente mirando el mapa, esa línea paralela entre Australia, India y Gran Bretaña podría significar la intención de las potencias anglosajonas (sobre todo EEUU) de recuperar terreno en los continentes africano y nuestroamericano. Lo hemos analizado en otras oportunidades: tanto China como Rusia han comenzado a jugar cada vez más fuerte tanto en África como en Medio Oriente y en Nuestra América y el Caribe, y la supervivencia de EEUU como potencia global depende del control sobre todo de nuestro continente.

¿Será por ello que los gringos enviaron al títere Lacalle Pou y al hijo del secretario del dictador paraguayo Alfredo Stroessner a despotricar contra Cuba, Nicaragua y Venezuela a la VI Cumbre de la CELAC? Allí los norteamericanos también sufrieron algunos reveces: Nicolás Maduro participó presencialmente del encuentro en México pese a las presiones para que no lo hiciera, la declaración final del encuentro abogó directa o indirectamente por el fin del Bloqueo contra Cuba y las sanciones unilaterales a ésta, a Venezuela y a Nicaragua; además de contar con la participación de Xi Jimping por invitación de Andrés Manuel López Obrador.

Entre tanto, en la CELAC y en la ONU (porque aunque en Argentina no se haya hablado mucho del tema sucedieron ambas Cumbres) Venezuela continuó denunciando la guerra multidimensional que EEUU lleva adelante contra la nación bolivariana.

En cuanto a la CELAC, las novedades no solo estuvieron marcadas por el faltazo de Duque (que mientras tanto se juntaba con el mandamás del Comando Sur que visitó Colombia) y Bolsonaro, por los desplantes de Uruguay y Paraguay contra Cuba, Nicaragua y Venezuela, los reveces cubano y venezolano contra éstos, sino también por el intríngulis entre la Nicaragua Sandinista y el papelón argentino.

Nicaragua se despachó contra nuestro país, calificando al gobierno de Alberto Fernández como peón del imperialismo norteamericano, en tanto el ahora ex Canciller, Felipe Solá, se anotició en pleno viaje, en su escala en El Salvador, que ya no era el responsable de la Cancillería Argentina y, molesto por el hecho, decidió volverse.

Mientras tanto en la ONU, Alberto tiró una de cal y otra de arena: por un lado, volvió a ratificar el trabajo argentino contra el “terrorismo” (agenda gringa si las hay) al tiempo que hizo un llamado a la República Islámica de Irán para que coopere en el esclarecimiento de lo sucedido en la AMIA. Por el otro, se despachó contra el FMI al hablar de “deudicidio”, abriendo la puerta a que efectivamente se consolide una investigación sobre el escandaloso endeudamiento otorgado por la entidad durante la presidencia de Macri. Además, nuevamente instó a la ONU a que haga los esfuerzos necesario para que Gran Bretaña se vuelva a sentar a la mesa de debate respecto a la ocupación en Malvinas.

Claramente lo que el pueblo argentino se juega en las elecciones de noviembre no es solamente el partido doméstico, también está en juego el lugar que tenga nuestro país en las aspiraciones de integración regional y de reformulación de las relaciones internacionales, apostando por el multilateralismo y la solidaridad en detrimento de las aspiraciones norteamericanas de continuar siendo el mandamás del mundo.

En el cortísimo plazo, el gobierno argentino tiene el desafío histórico de recomponer la esperanza en un pueblo que hace algunas semanas le dijo con contundencia “por acá no”, al mismo tiempo que continúa las conversaciones con el FMI y reevalua sus orientaciones geopolíticas para poder aportar en la reconstitución de una Patria Grande unida, donde ningún país del continente lo vete calificándolo de peón del imperio.

A mediano y largo plazo, las discusiones se vuelven más complejas, y coincidiendo con los interrogantes planteados por el profesor en geopolítica Adolfo Koutoudjian, lo que Argentina debe evaluar es si efectivamente tiene una visión geopolítica concreta o si se van tapando parches a medida que aparecen los agujeros. El futuro de nuestro pueblo dependerá de hacia dónde vaya la respuesta.

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

Luis “Lacayo” Pou, el fusible provocador de la Casa Blanca

Luis “Lacayo” Pou, el fusible provocador de la Casa Blanca

TIEMPO DE LECTURA: 5 min.

El raid de Lacalle Pou se inició en la Expo Prado. Allí lo esperaban los directivos de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), el embajador de Israel y varios dirigentes y militantes del Partido Nacional. Se mostró complaciente con el sector agropecuario, sector en el que su partido es bastión y que, además, gobierna 15 de 19 departamentos.

Durante la VI Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), Lacalle Pou confrontó con Cuba, Venezuela y Nicaragua al afirmar que en estos países no se respetaban los derechos humanos. La puesta en escena de Lacalle Pou logró su cometido: ser tendencia en redes sociales, aparecer en varios medios de comunicación latinoamericanos y mundiales, y enviar un mensaje claro a los Estados Unidos, “estoy con ustedes”.

A su coro se sumo Mario Abdo, presidente de Paraguay, que justamente estuvo reunido con Lacalle Pou y el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) el estdaodunidense Claver-Carone días antes de la cumbre. A su vez, el cabecilla del BID declaró que “Uruguay es uno de los laboratorios de reinversión para América Latina”:

¿Sorprenden las declaraciones de Lacalle Pou en la CELAC? Para nada. En su asunción como presidente, Lacalle no invitó a los mandatarios de los países a los que confrontó en la CELAC y cada vez que puede dice que Cuba y Venezuela son una dictadura.

La jugada de Lacalle demuestra tres cosas. Primero, lo deja en evidencia por la planificación de su disputa, incluso citando un fragmento de la canción de la gusanera de Miami “Patria y vida”.

Luis Lacalle Pou en Twitter: “Con Mario Vargas Llosa e @IvanDuque en Buenos Aires durante la conferencia de la FIL… “

La segunda, le puede volver como búmeran. Uruguay no se caracteriza por ser un país con grandes tragedias ni violaciones a los derechos humanos como sucedieron en las manifestaciones de Chile y Colombia, pero bastó con abrir las puertas de la cárcel para descubrir que a un presidario lo tuvieron secuestrado dentro de la misma por casi 50 días y los resultados son escalofriantes, al estilo de campo de concentración.

La tercera, demuestra la hipocresía y la doble vara con la que se maneja Lacalle Pou. Silencio ante lo que ocurre en China porque es nuestro primer socio comercial y lleva una gran relación con Iván Duque de Colombia y con Mario Abdo de Paraguay, quienes, obviamente, no se caracterizan por ser paladines de los derechos humanos y la democracia.

EN MEMES: Las redes rebautizan como LACAYO al presidente de Uruguay | Cuba  Si
EN MEMES: Las redes rebautizan como LACAYO al presidente de Uruguay | Cuba Si

Este miércoles 22 dio su discurso en la 76ª Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU). Desde Cancillería se afirmó que “el discurso es un gran secreto del Presidente” y desde el diario oficialista El País, que “las palabras del Presidente no iban a pasar desapercibidas.”

Bueno, todo lo contrario. Fue un discurso anodino, sin ningún tipo de profundidad y que pasará a la historia sin pena ni gloria. Volvió a reiterar lo de los derechos humanos sin nombrar a ningún país en específico, pero se entiende que va en la tónica de confrontación contra Venezuela, Cuba y Nicaragua.

¿Quizá también se refería a Israel por sus ataques a Palestina, a Arabia Saudita, a Qatar por su vejación a los trabajadores que están construyendo los estadios para el Mundial de Fútbol de 2022, al magnicidio de Haití o solo a los gobiernos que no le son afines ideológicamente?

CEO de la B’nai B’rith tras encuentro con Lacalle en NY: “Fue una excelente reunión” – Información – 20/09/2021 – EL PAÍS Uruguay

Se reunió con el CEO de la organización judía B’nai B’rith, Dan Mariaschin, quien comentó desde Nueva York a El País, que la reunión con el presidente Lacalle Pou “fue excelente”. “Cubrimos varios temas en los que compartimos interés, incluida la situación en el Medio Oriente. Hablamos de votar en las Naciones Unidas sobre temas relacionados con los problemas de Oriente Medio”, comentó, agregando que compartieron la preocupación por las amenazas del terrorismo a nivel mundial, pero también especialmente en América Latina.

Tras la reunión con Mariaschin, Lacalle Pou, comunicó personalmente al embajador israelí en Montevideo, Yoed Magen, que el país no asistirá a la conferencia de Naciones Unidas, conocida como Durban IV. La primera conferencia de Durban, celebrada del 31 de agosto al 8 de septiembre de 2001, estuvo marcada por profundas divisiones sobre los temas del antisemitismo, el colonialismo y la esclavitud y Estados Unidos y varios países europeos siguieron los pasos de Israel, no participando de ella. Uruguay será el primer país de la región que no asistirá.

La agenda del presidente continuó con una reunión con el enviado especial de Estados Unidos para el cambio climático, John Kerry y luego una bilateral con el presidente de Colombia, Iván Duque, con quien tiene una relación personal desde hace largo tiempo.

Además de estas reuniones, en Nueva York Lacalle se reunió con directivos de 30 fondos de inversión “para vender a Uruguay” (Lacalle Pou dixit), como si el país fuera un producto.

El camino de Lacalle Pou es claro: dinamitar el Mercosur, plantear pleitos en la CELAC y defender a la OEA, alinearse con los gobiernos afines al Departamento de Estado de EEUU y, a la interna, liberalizar a Uruguay a través de Tratados de Libre Comercio (TLC), desmantelar el Estado, quizá de manera no tan brutal como otrora lo hiciera su padre Luis Alberto Lacalle Herrera.

Artículo publicado originalmente en Periferia

Nicolás Centurión
Nicolás Centurión

Como dice un rapero: «por amor y por vicio… se convirtió en mi oficio.» La palabra se milita. Junto café con palabras para subsistir en este paréntesis, desde la periferia.

Ningún esfuerzo será estéril en esta lucha

Ningún esfuerzo será estéril en esta lucha

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

En muchas ocasiones se han analizado los movimientos de fichas en el tablero mundial. En infinidad de oportunidades se han escuchado relatos de uno y otro lado, justificando o denigrando lo acontecido. Lo concreto es que siempre quienes terminan padeciendo las consecuencias de la guerra son los pueblos donde ocurre.

Sobre el 11S

De más está analizar la ya voluptuosa cantidad de obras periodísticas, investigaciones y ensayos respecto de los acontecimientos de aquel 11 de septiembre de 2001. Un manto de sospecha nace con cada irregularidad o falta de veracidad en los relatos oficiales que explicaron aquella jornada.

¿Se sabía de antemano que podía pasar y no hicieron nada adrede? Si no sabían, ¿cómo una superpotencia militar como Estados Unidos no podía derribar esos aviones supuestamente secuestrados antes de que impactaran? ¿Cómo en menos de 24 horas ya sabían quiénes habían sido los perpetradores? ¿Cómo se explica la forma en la que se derrumbaron las dos torres del World Trade Center de New York? Y la lista continúa.

Sobre la “Guerra contra el Terrorismo”

Desde aquella jornada hasta la actualidad, lo único que sucedió es que EE. UU. y las potencias occidentales rejuntadas en la OTAN han hecho desastres. Primero en Afganistán, después en Irak y luego en Libia, Siria, Yemen, etc, etc, etc.

Una intervención que cambiaría el paradigma: ahora el enemigo no era algo tangible, alguien a quien se le conocía el rostro. Circunstancialmente podía tener un nombre u otro, una fisonomía u otra, pero cuando ese “terrorista” era abatido, aparecía otro que lo reemplazaba. Algunos señalamos desde aquel entonces que la guerra del imperio norteamericano y las potencias occidentales se había convertido en una guerra a perpetuidad contra los pueblos del mundo. Ya no importaba quién era o de dónde venía, si se oponía a los planes trazados por el imperio, era suficiente para ser automáticamente caracterizado por la prensa hegemónica como “terrorista”.

Según un informe del proyecto Cost of War de la Universidad de Brown, la “Guerra global contra el terrorismo” costó más de 8 billones de dólares (trillones según los norteamericanos). La espeluznante cifra que lleva un 8 y 18 ceros detrás (casi 18 veces el PBI anual argentino medido en dólares). Como si fuera poco, costó la vida de más de 900 mil personas, muchas de ellas civiles.

Las cifras son espeluznantes, pero más atroz es el cinismo y el negocio de la elite norteamericana y occidental que hizo cuantiosos negocios con estas guerras. Todo ese dinero fue a parar a las arcas de grandes corporaciones del Complejo Industria Militar (CIM) como lo señaló recientemente el sociólogo puertorriqueño Ramón Grosfoguel: “Más del 50% del presupuesto federal de los EEUU va al departamento de Defensa que luego subcontrata a estas compañías. EEUU es una economía de guerra. ¿Cómo haces para tener ganancias en el Complejo Industrial Americano? Si no hay guerra, te la inventas”.

Según el sociólogo y docente en la Universidad de Berkeley, estas corporaciones encontraron en el fisco norteamericano (y de la OTAN) “la gallina de los huevos de oro”. El estado imperial tiene una deuda de cerca de 30 trillones de dólares y una gran porción de ello es producto de su política de guerra a perpetuidad.

La retirada de Afganistán

Lo anterior da cuenta de que lo que está de fondo es perpetrar las guerras, porque lo importante para el CIM norteamericano y su lobby dentro del gobierno americano es seguir generando rentabilidad para sus empresas. Ahora quizás no con el ejército estadounidense en territorio afgano o iraquí, pero sí vendiéndoles armamento a unos y otros grupos. El negocio continúa.

Más allá de que algunes analistas lo hayan planteado como una derrota política del imperio norteamericano y de sus lacayos europeos, ¿realmente perdieron o se retiraron para que el trabajo sucio lo hagan otros mientras siguen sumando dólares a sus abultadas arcas? Tampoco puede desconocerse el dolor de cabeza que podrían significar los Talibanes para potencias emergentes como China e Irán (países fronterizos a Afganistán), o Rusia, país que militarmente resurgió como actor a escala global. De hecho, así lo afirmó el propio presidente norteamericano Joe Biden.

Aquí toman mayor relevancia los análisis del director del portal RedVoltaire, Thierry Meyssan, quien asegura que lo que está sucediendo es parte central de la estrategia trazada por Rumsfeld-Cebrowski según la cual EEUU no debe enfrentarse a potencias como Rusia y China, sino que por el contrario debe convertirlas en “clientes”. “‎Hay que ayudarlas a explotar los recursos de Afganistán, Irak, Libia, Siria y de muchos países más… ‎pero sólo bajo la protección del ejército de Estados Unidos”. Para el analista, el objetivo de Washington es “dominar al mundo desde las sombras y obtener el máximo de capitales”.

La repartija de Medio Oriente

Siguiendo con la línea argumental de Meyssan, las potencias globales se están distribuyendo Medio Oriente en una especie de pacto de Yalta II, donde Francia empieza a jugar un papel nuevamente de ocupante ilegal e ilegítimo en el Líbano, Irak pasa a convertirse en la figurita mediadora en la región (entre Arabia Saudí e Irán), y los EEUU y Rusia reparten fichas.

El problema es que mientras tanto las guerras continúan, el saqueo de esos países sigue intacto (o cambia de manos o de formas), y el sufrimiento y padecimiento de esos pueblos se sigue perpetrando. Hasta que el deseo de libertad de esos pueblos se termine imponiendo.

Cómo repercute el escenario descripto en Nuestra América

Se ha advertido en varias oportunidades que EEUU, para seguir siendo una potencia a nivel global, necesita del control de Nuestra América. Sin el control de lo que consideran su “patio trasero” le sería prácticamente imposible. Y precisamente la retirada de Medio Oriente puede significar una señal de que vuelven a enfocar sus cañones (pero potenciados) sobre nuestro continente.

Como dirían les chilenes, “arto” problema tendrán, porque en Nuestra América no solo los pueblos están demostrando niveles de cansancio espeluznantes sobre las políticas neoliberales, sino porque China y Rusia (fundamentalmente la primera) también comienzan pisar fuerte en estas tierras.

El objetivo sigue siendo el mismo en todos los casos: llevarse los bienes estratégicos de nuestros pueblos al menor costo posible para tener mayores niveles de rentabilidad en sus empresas y poder sostener los niveles de consumo y producción del norte global. Sea en África, en Medio Oriente, en Asia o en Nuestra América el objetivo es el saqueo y la rapiña.

La unidad continental es la única esperanza

Es por ello que el momento histórico que vivimos es crucial. La propuesta de Andrés Manuel López Obrador de sustituir a la OEA con la CELAC o algún otro órgano institucional regional no es ni más ni menos que soltarle la mano a un imperio que históricamente miró por encima del hombro al resto del continente, que saqueó a más no poder a cada país, que fomentó intervenciones militares y que presiona permanentemente mediante distintos mecanismos (como podrían ser las deudas externas).

Lo advirtió el ex vicepresidente boliviano Álvaro García Linera en un reciente artículo publicado: “Vivimos la articulación imprevista de cuatro crisis que se retroalimentan mutuamente: una crisis médica, una crisis económica, una crisis ambiental, y una crisis política. Una coyuntura de enorme perplejidad y angustia”.

Existen enormes desafíos para los pueblos y las fuerzas progresistas y/o revolucionarias del continente: hay que democratizar la política y la economía, luchar contra la explotación, desracializar y descolonizar las relaciones sociales y los vínculos entre los pueblos, despatriarcalizar nuestras sociedades, comprender que somos interdependientes del ambiente donde vivimos, y comprender que solo en unidad y con una mirada internacionalista, solidaria y colectiva podremos salir adelante.

Como diría ese gran compañero llamado John William Cooke: “Cuando culmine el proceso revolucionario argentino (podríamos agregarle “nuestroamericano”), se iluminará el aporte de cada episodio y ningún esfuerzo será en vano, ningún sacrificio estéril, y el éxito final redimirá todas las frustraciones”.

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

Nuevos tambores de guerra en Afganistán

Nuevos tambores de guerra en Afganistán

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

“Que aquellos que llevaron a cabo este ataque, así como cualquiera que desee [hacer] daño a América (EE.UU.), sepan esto: No perdonaremos. No olvidaremos. Los cazaremos y les haremos pagar”, declaró durante un discurso desde la Casa Blanca el anciano presidente estadounidense.

Las críticas le llueven a Biden por sus actuaciones en Afganistán desde que los talibanes tomaron Kabul y fundaron de nuevo el Emirato Islámico. Hasta salió a hablar Donald Trump, diciendo que lo de la cuestión afgana no le sucedería a él.

El ataque en el aeropuerto de Kabul fue llevado a cabo por dos terroristas suicidas considerados del Daesh y que se conocen como ISIS-K (Estado Islámico de Khorasán).

Biden ordenó “desarrollar planes operativos para atacar los activos, el liderazgo y las instalaciones” del Estado Islámico. “Responderemos con fuerza y precisión cuando queramos, en el lugar que elijamos y de la manera de nuestra elección”, destacó.

Además, prometió aprobar un aumento del contingente militar de su país en Afganistán si es necesario. “He dotado al Ejército con todo lo necesario, si necesita fuerza adicional, se la otorgaré”, reiteró.

Así que los yanquis una vez más a las andanzas militares. Lo que se sospechaba: crear caos en Asia Central para volver a ver estos episodios trágicos. Y para que el mundo occidental y occidentalizado desinformado vea que el Islam es caos, atentados terroristas y muerte.

El ataque en el aeropuerto de Kabul fue llevado a cabo por dos terroristas suicidas considerados del Daesh deja mucho que sospechar. La prensa occidental lo llama “ISIS-K” y es el más extremo y violentode todos los grupos terroristas que se dicen islámicos y que operan en Afganistán. Fue creado en enero de 2015 en el apogeo del poder del Daesh en Irak y Siria, antes de que su autoproclamado califato fuera derrotado y desmantelado por una coalición liderada por Washington. Y aquí está lo peligroso. ¿Dónde atacará Estados Unidos para someter a ese “ISIS-K”?

Joseph Biden no sale del cuadro afgano y ahora promete enviar soldados yanquis si es necesario a Afganistán.

El grupo recluta tanto a afganos como pakistaníes, especialmente miembros desertores de los talibanes afganos que no ven su propia organización como “suficientemente extremista”. Fuentes de inteligencia han atribuido al grupo algunas de las peores atrocidades que han tenido lugar en Afganistán en los últimos años como ataques dirigidos a escuelas de niñas, hospitales e incluso una sala de maternidad donde, según informes, mataron a tiros a mujeres embarazadas y enfermeras. A diferencia de los talibanes, cuyo interés se limita a Afganistán, esta sucursal del Daesh o “ISIS-K” es parte de la red global del “Califato Islámico” que busca llevar a cabo ataques contra objetivos occidentales, internacionales y humanitarios donde sea que puedan alcanzarlos.

Este Daesh tiene su sede en la provincia oriental de Nangarhar en Afganistán, cerca de las rutas de tráfico de drogas y personas que entran y salen de Pakistán. En su momento de máximo poder, el grupo contaba con unos 3000 combatientes, pero ha sufrido bajas significativas en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad estadounidenses y afganas, y también con los talibanes. Tiene grandes diferencias con los talibanes, a los que acusa de abandonar la yihad y el campo de batalla a favor de un acuerdo de paz con Estados Unidos negociado en Doha, Catar.Existen fuertes vínculos entre “ISIS-K” y la llamada red Haqqani, que a su vez está estrechamente vinculada a los talibanes. Todo un barro.

Lugar de Afganistán donde se encuentra el Daesh local.

Los militantes del Daesh representan ahora un gran desafío de seguridad para el gobierno talibán entrante, una preocupación que dicen compartir las agencias de inteligencia occidentales. Pero todo está muy turbio. Estados Unidos, tras la toma del poder de los talibanes el pasado 15 de agosto, dijo que el peligro terrorista real estaba en Siria y no en Afganistán. El Daesh es mencionado. Y surge este atentado. La inestabilidad afgana sigue en ascenso.

Estados Unidos no dudó en anunciar que volvería a Afganistán, pero no descartemos un ataque (otro de los tantos) a Siria. Washington ya teme los acercamientos de los talibanes con China, Rusia e Irán. Se le puede salir de las manos. Sigue el triste final abierto en Afganistán. Biden se responsabilizó de todo, y ahí se puede coincidir de que es el imperio el que arma semejante tragedia para el pueblo afgano. Y desde hace cuatro décadas.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

El rico pastel afgano

El rico pastel afgano

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

El conflicto afgano parece no tener un final. Los talibanes se consolidan en Kabul y zonas del sur del país (muy cerca de Pakistán e Irán) e imponen su emirato misógino. Grupos rebeldes surgen en otras regiones para tratar de detenerlos, pero nada indica que haya paz total. Los talibanes prometieron un “gobierno inclusivo” pese a reinstaurar la Sharía (Ley Islámica) y hasta han abierto lazos diplomáticos por China, Rusia y Catar. Estados Unidos no ve con buenos ojos estas osadas jugadas diplomáticas de los talibanes y busca reimponer su influencia histórica en el país de Asia Central.

Si bien Estados Unidos está con ese plan de “evacuación” de sus tropas en el país, busca también no romper del todo con los talibanes. Después de todo, fueron parte de su creación anticomunista en el decenio de 1980. En cuanto a la cifra total de yanquis evacuados, el Secretario de Estado Antony Blinken afirmó el miércoles 25 de agosto que han sacado a más de 82.000 personas desde el pasado 14 de agosto. Sobre lo que pueda pasar tras el 31 de agosto, fecha establecida para culminar la retirada, Blinken dijo que seguirán esforzándose para que cualquiera que quiera irse del país pueda hacerlo, y que esperan que los talibanes cumplan sus compromisos en ese sentido.

Pero lo más significativo que dijo fue:

“Adoptaremos una posición hacia cualquier gobierno talibán en Afganistán basándonos en una simple propuesta: nuestros intereses y si nos ayudan a promoverlos o no… Si relacionarnos con el gobierno fomenta los intereses duraderos que tenemos en la lucha contra el terrorismo, y sirve para tratar de ayudar al pueblo afgano que necesita asistencia humanitaria y para la protección de los derechos de todos los afganos —especialmente mujeres y niñas—, entonces lo haremos”.

Ya sabemos lo que sucede cuando emergen este tipo de declaraciones de los burócratas políticos del imperialismo. No sólo el temor de que los talibanes se acerquen a Rusia o a China es lo que mantiene en alerta a Estados Unidos, sino la gran riqueza mineral que tiene Afganistán.

Yendo a la geografía económica actualizada, Afganistán se asienta sobre depósitos con valor estimado de un billón de dólares o más, incluyendo lo que podrían ser las mayores reservas mundiales de litio, un componente crucial pero escaso de las baterías recargables y otras tecnologías vitales para combatir la crisis climática. El litio, ese “oro blanco”, parece ser la estrella del futuro en luchas geopolíticas de gran intensidad. ¿Se imaginan a los talibanes haciendo acuerdos de inversión y comerciales con Moscú y Pekín ante la mirada de Washington? Todo un problema. De hecho, Rusia ha dicho que no intervendrá en Afganistán, y lo mismo aclara China, fieles a sus actuales políticas de no intervencionismo centroasiático.

A China, por su parte, solo le interesa hacer negocios, como lo hace en varias partes de Asia, África y América Latina. De hecho, ya en 2008, en tiempos del presidente Hamid Karzai, China creó un consorcio que formó un contrato a 30 años para desarrollar la explotación de cobre, el mayor proyecto de extracción de minerales de la historia afgana.

Pero Afganistán puede ofrecer hierro, oro, uranio, zinc, plomo, carbón, petróleo, lapislázuli, esmeraldas y rubíes. Y no olvidemos las reservas de gas natural. Ya en 2017 se estimó que toda la riqueza mineral afgana, incluyendo los combustibles fósiles, tendría un valor de 3 billones de dólares. “Nuestro país podría ser más rico si le ayudan a explotar los minerales”, declaró el expresidente Hamid Karzai en 2010.

Los talibanes se afianzan en Kabul y buscan mantener vínculos con China para explotar los yacimientos minerales como el tan codiciado litio afgano.

La fama de los recursos naturales afganos viene de lejos. En el siglo XIX se realizaron las primeras exploraciones y en 1930 ya se habían registrado 571 yacimientos, lo que fue muy codiciado por Gran Bretaña y el antiguo imperio ruso zarista. Las tropas soviéticas en 1980-1986 también participaron en las investigaciones, descubriendo un tipo de cobre de calidad superior en Aynak.

Los años de guerra e inestabilidad han dificultado que los minerales y recursos se exploten y se gestionen de una manera apropiada. Además, algunos de los conflictos internos del país se han acentuado por este gran tesoro mineral, lo que convirtió a muchos grupos de muhayidines en “señores de la guerra” al estilo de los conflictos de los diamantes en África Occidental y Central.

Sin embargo, los problemas de seguridad y la falta de infraestructura han impedido que se extraigan de una forma correcta estos recursos. El futuro incierto que presenta el país desde la llegada de los talibanes al poder puede evitar que muchas empresas extranjeras inviertan en el país ante la falta de un marco legal y seguridad. No obstante, hay algunos países que aspiran a controlar los recursos afganos ahora que la OTAN ya no tiene presencia en el país. China juega un papel clave en este aspecto, ya que es el mayor inversionista extranjero en Afganistán.

China busca controlar los yacimientos todavía sin explotar, como los de litio y “tierras raras”, un paso que le supondría una gran ventaja en la competencia que mantiene con Estados Unidos y Europa. El gigante asiático ya produce el 40% del cobre mundial, casi el 60% de litio y más del 80% de las tierras raras, según datos de la Agencia Internacional de Energía (AIE).

Abdul Ghani Baradar, dirigente talibán, ha dado su visto bueno a las declaraciones de China, asegurando que espera que “juegue un papel importante en la futura reconstrucción y el desarrollo económico de Afganistán”.

Uno de los materiales más importantes que presenta Afganistán es el litio, material imprescindible para coches eléctricos, teléfonos móviles y ordenadores portátiles. De acuerdo con la AIE, China, la República Democrática del Congo y Australia representan el 75% de la producción mundial de litio y cobalto.

Pakistán, otro vecino de Afganistán, también podría comenzar a invertir en las minas del país. Islamabad, que ya estableció relaciones con los talibanes en 1996, ha mantenido lazos con los insurgentes.Durante estas dos últimas décadas, los talibanes han acudido en varias ocasiones a Pakistán a entrenarse militarmente o a recibir atención médica. Incluso se ha acusado al gobierno pakistaní de proporcional ayuda militar a los islamistas, aunque Islamabad lo niega.

Por otra parte, encontramos a Rusia, que podría buscar recuperar su influencia en Afganistán. Aunque Moscú considere a los talibanes como un grupo terrorista desde 2003, autoridades rusas han organizado conversaciones con el movimiento y con otras fuerzas de la oposición.

Ante este panorama, Estados Unidos y la Unión Europea tendrán que tomar una decisión en lo que respecta al potencial económico afgano. Occidente deberá elegir entre ver como otros países se reparten los valiosos recursos del país, o iniciar relaciones económicas con los talibanes, algo que sin duda causará críticas en la opinión pública y cuestionará su compromiso con los derechos humanos. Pero ya sabemos que, a Washington y Bruselas, mucho no les preocuparía pagar un “costo moral”. El litio es muy rico para perderlo. Y es por ellos que Blinken dijo lo que dijo sobre los talibanes el 25 de agosto, sorprendiendo a la prensa mundial. Lo cierto es que Afganistán se está convirtiendo en un pastel muy suculento para las potencias regionales y globales.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

1