El rompecabezas de Sudán

Sudán es testigo de un clima político incierto. El golpe de Estado liderado por Al Burhan el lunes 25 de octubre pasado supuso la detención del primer ministro de Sudán, si bien regresó a su domicilio en la noche del otro día. Otros funcionarios aún están retenidos por los golpistas, mientras manifestantes han salido a las calles y los militares reprimen las protestas violentamente.

Desde que en 2019 cayó el régimen militar del otrora poderoso Omar Al Bashir en Sudán (en el poder desde 1989). Un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional se quiso llevar a cabo a costa de un ajuste fiscal terrible que tenía que pagar el pueblo sudanés. Las masas salieron a las calles y pusieron en jaque al régimen. Los camaradas de Al Bashir tomaron el poder para neutralizar al poderoso Partido Comunista Sudanés (PCS) y para que nada se desmadre. Pero quedó la chispa latente. Abadelfatah Al Burham tomó el poder y prometió elecciones y un gobierno civil para 2020. Llegó la pandemia y todo se suspendió. Pero quedó el primer ministro civil Abdallah Hamdok, quien negocia con fuerzas políticas de todo tipo para fundar un gobierno no militarizado. Difícil en este contexto.

Pero otra vez Al Burham dio muestras de poder. El golpe de Estado liderado por él el lunes 25 de octubre supuso la detención del primer ministro de Sudán, si bien regresó a su domicilio en la noche del martes. Otros funcionarios se encuentran aún retenidos por los golpistas, mientras manifestantes han salido a las calles y los militares reprimen las protestas violentamente. Este golpe sigue a otro intento que se llevó a cabo a mediados de septiembre pasado, según apuntaron las autoridades de transición, a cargo de un grupo de oficiales de las Fuerzas Armadas supuestamente vinculados con Al Bashir.

Las autoridades de transición fueron instauradas tras un acuerdo entre la junta militar anterior, surgida tras el golpe de Estado de 2019, y diversas organizaciones civiles y formaciones políticas opositoras. Este gobierno inició una batería de reformas sociales y económicas y alcanzó un acuerdo de paz con importantes grupos rebeldes de Darfur y otras zonas del país. Todo bajo la fuerza estadista de Hamdok.

Las cosas se le complicaron a los militares. El presidente del Grupo del Banco Mundial, David Malpass, ha anunciado este miércoles 27 de octubre que ha suspendido los desembolsos de todas sus operaciones en Sudán y ha dejado de tramitar cualquier nueva operación debido al golpe de Al Burham contra Hamdok.

De hecho, Malpass mantuvo encuentros con Hamdok, y el propio Al Burhan para “hablar de la transformación económica y social del país”. “Escuché un claro compromiso de todas las partes para trabajar juntos hacia un futuro más próspero para el pueblo sudanés tras 30 años de gobierno autoritario y desvinculación de la comunidad internacional”, ha recordado.

Abdelfatah Al Burham, el hombre fuerte del Ejército en Sudán y el señalado golpista

En este sentido, ha destacado que el Banco Mundial ha sido un “estrecho” colaborador de Sudán, trabajando junto a otros socios para establecer el Programa de Apoyo a la Familia de Sudán y apoyar el despliegue de la vacunación contra la COVID-19 en el país. Como ha añadido, Sudán se había embarcado en un “ambicioso” paquete de reformas económicas que allanó el camino para que el país se “liberase de los atrasos y pudiese optar al alivio de la deuda en el marco de la iniciativa para los Países Pobres Muy Endeudados (PPME)”.

La cuestión fue en aumento cuando los países del llamado grupo “Amigos de Sudán” reclamaron la libertad de Hamdok y la restitución de la constitucionalidad.  Representantes de la Unión Europea, Estados Unidos, Reino Unido y Naciones Unidas, visitaron al depuesto Hamdok para comprobar su estado de salud.

Hamdok se encuentra en “buen estado de salud”, como pudieron comprobar los enviados al reunirse con él en su domicilio en la capital sudanesa, Jartum. Así lo confirmó la Misión Integrada de Asistencia para la Transición de Naciones Unidas en Sudán (UNITAMS) a través de su perfil de Twitter, donde precisó que en la cita también participaron representantes de Francia, Alemania y Noruega.También Estados Unidos suspendió la ayuda financiera a Sudán y pidió el restablecimiento del gobierno.

Israel ha logrado que el régimen de Al Burham normalice relaciones diplomáticas, lo que causó indignación en la población sudanesa, de amplia mayoría musulmana sunna.

El impacto llegó a la Unión Africana (UA). Sudán fue despojada de su membresía en un gesto que pegó duro en el seno del régimen de Al Burham. Moussa Faki Mahamat, presidente de la Comisión de la UA, a su vez, instó a “la reanudación inmediata de las consultas cívico-militares en el marco de una declaración política y un decreto constitucional”.

Sudán, de más de 40 millones de habitantes, y que perdió territorio en 2011, al fundarse la joven República de Sudán del Sur, con sede capital en Juba, y en clima de guerra civil, es un rompecabezas. Pero hay intereses muy fuertes. Tanto Israel como Arabia Saudí desestabilizaron a Sudán para atraerlo hacia un frente pro normalización con el sionismo de Tel Aviv. Las masas salieron a las calles en casi todo el año 2021 para pedir que Al Burham no sea el nuevo aliado del sionismo israelí. Además, se lo ve como un pelele del expansionismo saudita en el Cuerno de África Oriental (contra Eritrea, aliada a China) y en Yemen (combatiendo contra los Huthi, asociados al shiísmo filo-iraní).

Abdallah Hamdok, el primer ministro sudanés derroacado el lunes 25 de octubre y enfrentado con los militares al mando de Al Burham.

Sudán esté en una zona muy convulsionada que ya tiene sus dramas. Posible guerra civil en Etiopía (por el caso del Tigray, en el norte del país, que busca la autonomía total), nuevas guerras facciosas en Somalia y Sudán del Sur. Los yacimientos de petróleo, gas natural y agua dulce son los más codiciados en estos conflictos. Todas las potencias quieren meter sus narices en tierras sudanesas. Y los golpismos están a la vista. ¿Se viene una balcanización sudanesa? ¿Una más como en 2004-2005 con el caso Darfur? ¿O como en el 2011 con el caso de Sudán del Sur? ¿O se quiere evitar el crecimiento de las fuerzas comunistas locales? Todo un rompecabezas.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

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