Nuevos tambores de guerra en Afganistán

El atentado a Kabul parece darle un giro a la trama yanqui en Afganistán. El jueves 26 de agosto por la tarde, se registraron dos explosiones en la entrada del Aeropuerto Internacional de la ciudad capital afgana. El grupo terrorista Daesh se atribuyó la responsabilidad del ataque, que, hasta el momento, ha dejado 103 muertos y 150 heridos, según los informes. Biden salió a hablar y parece que los pretorianos imperiales regresarían a sus andanzas.

«Que aquellos que llevaron a cabo este ataque, así como cualquiera que desee [hacer] daño a América (EE.UU.), sepan esto: No perdonaremos. No olvidaremos. Los cazaremos y les haremos pagar», declaró durante un discurso desde la Casa Blanca el anciano presidente estadounidense.

Las críticas le llueven a Biden por sus actuaciones en Afganistán desde que los talibanes tomaron Kabul y fundaron de nuevo el Emirato Islámico. Hasta salió a hablar Donald Trump, diciendo que lo de la cuestión afgana no le sucedería a él.

El ataque en el aeropuerto de Kabul fue llevado a cabo por dos terroristas suicidas considerados del Daesh y que se conocen como ISIS-K (Estado Islámico de Khorasán).

Biden ordenó “desarrollar planes operativos para atacar los activos, el liderazgo y las instalaciones” del Estado Islámico. “Responderemos con fuerza y precisión cuando queramos, en el lugar que elijamos y de la manera de nuestra elección”, destacó.

Además, prometió aprobar un aumento del contingente militar de su país en Afganistán si es necesario. “He dotado al Ejército con todo lo necesario, si necesita fuerza adicional, se la otorgaré”, reiteró.

Así que los yanquis una vez más a las andanzas militares. Lo que se sospechaba: crear caos en Asia Central para volver a ver estos episodios trágicos. Y para que el mundo occidental y occidentalizado desinformado vea que el Islam es caos, atentados terroristas y muerte.

El ataque en el aeropuerto de Kabul fue llevado a cabo por dos terroristas suicidas considerados del Daesh deja mucho que sospechar. La prensa occidental lo llama “ISIS-K” y es el más extremo y violentode todos los grupos terroristas que se dicen islámicos y que operan en Afganistán. Fue creado en enero de 2015 en el apogeo del poder del Daesh en Irak y Siria, antes de que su autoproclamado califato fuera derrotado y desmantelado por una coalición liderada por Washington. Y aquí está lo peligroso. ¿Dónde atacará Estados Unidos para someter a ese “ISIS-K”?

Joseph Biden no sale del cuadro afgano y ahora promete enviar soldados yanquis si es necesario a Afganistán.

El grupo recluta tanto a afganos como pakistaníes, especialmente miembros desertores de los talibanes afganos que no ven su propia organización como “suficientemente extremista”. Fuentes de inteligencia han atribuido al grupo algunas de las peores atrocidades que han tenido lugar en Afganistán en los últimos años como ataques dirigidos a escuelas de niñas, hospitales e incluso una sala de maternidad donde, según informes, mataron a tiros a mujeres embarazadas y enfermeras. A diferencia de los talibanes, cuyo interés se limita a Afganistán, esta sucursal del Daesh o “ISIS-K” es parte de la red global del “Califato Islámico” que busca llevar a cabo ataques contra objetivos occidentales, internacionales y humanitarios donde sea que puedan alcanzarlos.

Este Daesh tiene su sede en la provincia oriental de Nangarhar en Afganistán, cerca de las rutas de tráfico de drogas y personas que entran y salen de Pakistán. En su momento de máximo poder, el grupo contaba con unos 3000 combatientes, pero ha sufrido bajas significativas en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad estadounidenses y afganas, y también con los talibanes. Tiene grandes diferencias con los talibanes, a los que acusa de abandonar la yihad y el campo de batalla a favor de un acuerdo de paz con Estados Unidos negociado en Doha, Catar.Existen fuertes vínculos entre “ISIS-K” y la llamada red Haqqani, que a su vez está estrechamente vinculada a los talibanes. Todo un barro.

Lugar de Afganistán donde se encuentra el Daesh local.

Los militantes del Daesh representan ahora un gran desafío de seguridad para el gobierno talibán entrante, una preocupación que dicen compartir las agencias de inteligencia occidentales. Pero todo está muy turbio. Estados Unidos, tras la toma del poder de los talibanes el pasado 15 de agosto, dijo que el peligro terrorista real estaba en Siria y no en Afganistán. El Daesh es mencionado. Y surge este atentado. La inestabilidad afgana sigue en ascenso.

Estados Unidos no dudó en anunciar que volvería a Afganistán, pero no descartemos un ataque (otro de los tantos) a Siria. Washington ya teme los acercamientos de los talibanes con China, Rusia e Irán. Se le puede salir de las manos. Sigue el triste final abierto en Afganistán. Biden se responsabilizó de todo, y ahí se puede coincidir de que es el imperio el que arma semejante tragedia para el pueblo afgano. Y desde hace cuatro décadas.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

¡Quiero suscribirme!
1
Más rápido y fácil
Hola
Si querés que te incluyamos en nuestras listas de difusión de publicaciones y promoción de entrevistas en vivo, envianos un mensaje para suscribirte y te llegará toda nuestra información.
¡Sumate a la Comunidad Trinchera!