Relatos de una noche invencible

Relatos de una noche invencible

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

El octavo álbum de estudio de Mi Amigo Invencible cumplió un año y lo festejaron en Comunidad Ferroviaria junto a tres grandes bandas de la escena indie-rock argentina: Telescopios, Isla Mujeres e Isla de Caras.

Sábado 26 de agosto, la Comunidad Ferroviaria transforma su cotidiano para darle lugar a su lado más ocioso. Es que en la Comunidad todos los días se abren las puertas a sus trabajadores y trabajadoras, quienes, además de llevar adelante el trabajo cooperativo de cada día, hacen posible los increíbles encuentros culturales.

El pasado sábado el galpón cultural vistió sus paredes grafiteadas de show. Desde las nueve de la noche subieron al escenario cuatro grandes bandas del ya consolidado indie-rock argentino: Mi Amigo Invencible, Isla Mujeres, Telescopios e Isla de Caras. Quienes dieron vida a esta fecha para celebrar el año de lanzamiento del octavo álbum de Mi Amigo Invencible, “Isla de oro”.

Desde temprano las bandas y los lugareños de la Comunidad estuvieron armando la escena nocturna para recibir a más de 700 personas.

Curiosxs por el espacio donde estaba sucediendo la fiesta, lxs artistxs expresaron: “Está mortal poder venir hoy en este contexto, en este lugar, que representa un montón para La Plata y para la movida cultural de la ciudad”. Impactados por un detalle particular de la Comunidad, mencionaron: “Recién entré, estaba el afiche del 2001 (impactante)… Es una ñapi, este es un espacio que hay que cuidar, son espacios de resistencia, de contracultura también”.

Acercándose la hora de inicio, tímido, con curiosidad y confundido por su larga entrada, fue llegando el público a los históricos galpones que componen la Comunidad. Las ansias solo eran motivadas por los muros de ladrillo, que ayer supieron ser hogar de las máquinas del progreso, y que no condicen con que detrás de ellos los espere un recital.

Los recién llegados venían de todas partes: San Telmo, Quilmes, Berisso, Rosario, Misiones… Buscadores de papel de liar[1] , desconocidos que invierten en confianza. “Nos conocimos en la estación, venimos de CABA”, aseguró un grupo de espectadores a C.A.P.T.O; los unía el encuentro musical. En diálogo con Mi Amigo Invencible, enfatizando la importancia del encuentro, mencionaron: “Hay muchas almas castigadas por el día a día. Sobre todo almas, mentes, corazones, me incluyo, y en el arte encuentro un refugio y una sanación única”.

El arte es sanación y también es trabajo; es por eso que dentro del trabajo cultural, el sueño de muchxs se hace realidad: La economía y el trabajo, se logran guiar por lo recreativo, por lo erógeno, por la ternura. Y, en conjunto, compartir el trabajo, el arte, y crear esos espacios de ocio que hoy son un cable a tierra entre tanto caos.

Pasadas las 21 horas, Telescopios calentó los motores del público. La banda oriunda de Córdoba ayudó a dar pie a bailes tímidos, preparándose para lo que se venía: looks disímiles que se mimetizaban en la danza, cantos melancólicos, calor humano y muchas ganas de encontrarse. “Nada puede salir mal salvo que nos olvidemos de tocar bien los temas nuevos”, aseguraron entre risas los integrantes del conjunto a C.A.P.T.O.

El line-up representó una de las líneas que priman en el escenario musical y la emocionalidad social actual: la melancolía, lo sensual y la ternura, pero también la bronca representada en melodías pop que invitan a sacar la angustia con baile.

Isla Mujeres tomó la posta de la noche subiendo el ritmo, con reminiscencias corporales, el público les recibió a puro pogo y sonoridad. Constitución abrió una caja de sorpresas y fue recibido por primera vez: “Es el lado más pop de lo que estamos haciendo. Es intenso comparado a lo anterior pero creemos, conviven muy bien”, contaron a C.A.P.T.O.

La banda había anticipado montar un show jugando con el “azar del momento” y así fue. Cumplieron a rajatabla lo dicho horas antes, cerrando con la potencia de un atisbo punk que le dejó el terreno allanado a Mi Amigo Invencible, la espera era total.

Una de las espectadoras observó un detalle que suele percibirse en la escena actual: “Las tres bandas tienen algo de punk pero también de trance… En un momento explotan, y en otro están en un mood chill. Casi psicodélico”. Destellos de lo punk, en un contexto donde el arte es refugio, expresión y descompresión.

No fue sólo una de las espectadoras quien sentía esa vibra más rabiosa, el público hizo temblar el piso de cemento. Hacía frío… Pero quedó atrás. Euforia era lo único que se escurría entre tantos cuerpos pogueando, entre tanto coro.

Cerró “Isla” y el momento que congregaba a todxs allí estaba por llegar. “Coma, beba y regocíjese, será su última oportunidad” se repite en un pequeño loop por los parlantes, hasta que la base musical, como de ensueño, lo contrasta, pasando de lo siniestro a una melodía soleada. Mi amigo invencible la “descosió”, con una lista de casi 20 temas hizo bailar, saltar y hasta un mosh tomó escena. Queda una imagen precisa: la de un Príncipe arrojándose al público para ser devuelto al escenario. Predilección popular.

La barrera escenario/público fue totalmente descontracturada por Mariano (voz), quien como una suerte de equilibrista se mantenía flotando entre la valla y el escenario, queriendo ser uno mas del pogo. Mi amigo regaló a su público no sólo un gran show, sino que hizo partícipes una vez más a las bandas amigas, pero en conjunto en el escenario. Fue con las canciones colaborativas del EP “¡Tierra a la vista!”, donde las Islas y los Telescopios se fusionaron para dejar la noche coronada.

“Hasta que las velas ardan” es una gran frase, una gran promesa, esta fecha la hizo realidad; las velas que decoraban el lugar consumieron su fuego y el paraíso se transformó en artificial. Así en ojos confundidos por las luces estroboscópicas, persistía una convocatoria en mil tonos vocales “¿Y si bailamos un rato más?”.

No había relojes. Las horas corrieron rápido, pero por suerte, las anécdotas pesan más.

El teatro es compartirnos

El teatro es compartirnos

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El viernes 4 de agosto tuvo lugar en la ciudad de La Plata, la novena edición de la Noche de los Teatros luego de tres años sin suceder. 

La Noche de los Teatros es un evento encabezado por la Asociación de Teatristas del Plata (ATEPLA), con la finalidad de difundir el trabajo llevado a cabo por teatristas independientes y trabajadores de la cultura. Este evento contó con 17 salas independientes que abrieron sus puertas de forma gratuita para invitar al público a conocer el trabajo llevado a cabo todos los años por quienes componen la movida de teatros independientes en La Plata.

“El espíritu de la noche de los teatros es la gratuidad y abrir los espacios a todes, es un momento donde las salas y los equipos nos abrimos a la comunidad para compartir lo que trabajamos. Cada sala es una cantidad enorme de trabajo”, comentó a C.A.P.T.O, Leo Ringer, secretario de ATEPLA.

La Noche de los Teatros no solo es una oportunidad de difusión, sino que es el resultado de un trabajo a puro pulmón. Las salas independientes no cuentan con la morfología de una obra de teatro tradicional, muchas de estas salas son espacios como casonas antiguas o locales no pensados como teatros, llevando al espectador una propuesta atípica de la cual formar parte. Las salas fueron puestas a disposición por los mismos teatristas, ante la necesidad de crear espacios físicos donde realizar la tarea teatral; sin un apoyo como lo tienen los teatros tradicionales. Sino que se abre a nuevas experiencias donde la obra se adapta al espacio, generando también una esencia que diferencia al teatro independiente del resto.

El INDEC informa, a través del análisis de la Cuenta Satélite de Cultura, que en la serie 2019-2021 el consumo intermedio de Artes Escénicas, fue en detrimento durante la pandemia, significando de principal relevancia volver a llegar al público.

El teatro funciona con su público, y el público necesita a los teatros

“El teatro es compartir” mencionaba Daniel Gismondi, presidente de ATEPLA. Es un espacio de intercambio y de reflejo entre el espectador y la tarea teatral. Es un lugar donde prima el encuentro con une otre, donde las subjetividades y experiencias personales se encuentran para potenciarse y retroalimentarse.

El teatro independiente, por no contar con un esquema tradicional donde, por ejemplo, el escenario puede ser hasta la tribuna, permite un intercambio entre espectador y artista que potencia la experiencia. Logrando interpelar desde el contacto y reflexionar en conjunto en momentos previos y posteriores a la obra.

El mismo sale a buscar su público así como se reinventa y trabaja día a día para poder seguir ganando piso en la escena cultural, siendo la Ley Provincial del Teatro Independiente una conquista ejemplar motorizada por les propies teatristas. Vivenciar las obras independientes permite al espectador ser parte de una búsqueda interpersonal que convierte lo recreativo en una parada político/cultural, abonando al trabajo de cientos de trabajadores cuyo fin último es llegar a ese público y celebrar el convivio.

Como seres sociales, el teatro independiente nos invita a reflejarnos y encontrarnos al tiempo que compartimos. Apostar a estas propuestas no tiene perdedores, es un momento íntimo donde el ocio y lo introspectivo se cruzan para permitirnos y permitir ser.

Autorretrato y ficción: Una muestra fotográfica por el Colectivo Prisma

Autorretrato y ficción: Una muestra fotográfica por el Colectivo Prisma

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“El autorretrato me ayudó a gustar de mí misma. A entender cuáles son los momentos en que yo me siento cómoda fotografiándome y la ficción es un plus que se le suma. Un tono fantástico, kitsch o lo que sea”. Expresó Leticia Organizadora del evento.

CAPTO tuvo el agrado de presenciar “Autoficción”, una propuesta por el Colectivo Prisma, organización fotográfica y audiovisual dirigida por Leticia, quien precisó detalles sobre la idea de congregarnos en el espacio Compás para poder reflexionar sobre la función transversal de la imagen contemporánea: aquella que varía entre el autorretrato y la ficción, entre la realidad y la simulación.

Autorretrato y ficción” se titula la tercera exposición fotográfica del Colectivo Prisma que hace más de siete años está activa en La Plata y de manera online en periodo de pandemia. “La gente manda sus fotos, pueden ser de archivo o crearlas para la exposición”, comentó Leticia. Se realizaron muestras colectivas anteriores, que en un principio eran sin temática, pero que en esta oportunidad el proyecto si definió una línea. Aun así la dinámica de mandar una foto, sin ningún tipo de tapujo es parte de la insignia Prisma, dado que la idea era que cualquier persona pudiera exponer y así incluir a gente que no fuese fotógrafo profesional. 

Esta postura busca el fortalecimiento de la propia identidad y de la libre expresión como derecho humano: “Siempre me sentí un poco excluida, en realidad, no tan así, pero me hacía ruido el tema del esnobismo y el mainstream platense, que se les de lugar a las mismas personas durante años”, declaró Leticia. Y agregó: “Entonces la idea justamente es que las personas que nunca se imaginaron exponer en una muestra tengan esa posibilidad”.

“Cualquiera puede exponer sus imágenes, porque tienen que ver con la vida de cada uno, lo que nos atraviesa todos los días y con la representación de uno”, determinó Leticia.

Después con el tiempo el proyecto se fue afinando, arrimándose más a lo que tenía que ver con la curaduría y la centralidad de una temática que permita profundizar conceptos.

Dentro de las instalaciones de Compás ubicado en la calle 39 al 410, se dio la muestra fotográfica que incluía a les artistas @gala_alg_ ; @lelitmoon; @mcgg52; @malnez_; @mar_sio_; @pira_ph_ (en Instagram).

La disposición de las obras tuvo una peculiar insignia distintiva: no figuraban los nombres de les artistas explícitamente, sino que mediante un QR (Código de respuesta rápida) se accedía a esa información. Desde CAPTO nos llamó la atención qué hacen las personas que no disponen de un dispositivo móvil, cómo queda entendida la obra sin autor. Tras esas incógnitas flotando, cada quien entonces se apropiaría de las imágenes, el arte sería de todes, ni siquiera del artista. Pero entonces Leticia nos dio vuelta todo: “Tengo 33 años y me gusta mucho recuperar costumbres o formas de relacionarnos antiguas. Ponele que vos estás mirando una foto y el QR no funciona, bueno preguntá de quién es la foto, investigá, porque si a vos realmente te interesa algo vos vas a ir por eso. La realidad es que cuando a alguien le importa algo, lo busca. Tenemos tanta facilidad y acceso a todo ahora que un poco se pierde ese deseo en las cosas”.

El autorretrato tiene como cualidades cuatro principios básicos que el autor Barthes en su libro La cámara lúcida entiende como: “Ante el objetivo soy a la vez: aquel que creo ser, aquel que quisiera que crean, aquel que el fotógrafo cree que soy y aquel de quien se sirve para exhibir su arte”. Por ende, la fotografía del autorretrato tiene la cualidad de sumir al sujeto en devenir objeto, una percepción que arrima al ser vivo a la microexperiencia de la muerte. Dado que la percepción de la imagen esta enmarcada en lo azaroso de la subjetividad, el ser fotografiado se entrega al gesto del fotógrafo que lo embalsama y no solo eso, al de la sociedad que lo revive de múltiples maneras alojando sentidos. Es decir, una pérdida de control de la representación, Barthes dice: “Me he convertido en Todo-Imagen, es decir, en la Muerte en persona; los otros- el Otro- me despojan de mí mismo, hacen de mí, ferozmente, un objeto, me tienen a su merced.  

Entonces, imaginemos la interacción que media hoy nuestros vínculos a través de las redes sociales, donde nos disponemos como objetos de deseo a nuestros pares, mediante el post y las historias para que nos vean, nos valoricen con su like, nos acepten.  Y si bien hay una naturalización de este lenguaje digital, los modos en los que elegimos mostrarnos hablan de otras urgencias a las que estamos expuestos y que modifican nuestras percepciones hacia la propia identidad. Una estética mutable, que es intervenida gracias a las nuevas tecnologías como el Photoshop y los filtros para satisfacer nuestras aspiraciones de “lo bello”.

“La ficción te llena por momentos, es un placer inmediato. Porque el like, ponele, cuando subís una historia o una nude, da un placer inmediato si vos estás medio bajón. Es un subidón de serotonina que está buenísimo. Pero en cierto punto la pose o lo artificio, no te llena, aunque sigue siendo parte de lo que uno quiere mostrar a los demás y quizás una manera, como es mediante un filtro de Instagram, no sé me parece válido. Pero al mismo tiempo, también es como uno vive las cosas y cómo concebís tu identidad. Entonces es una dualidad que yo todavía no puedo desentramar. Pero de la que soy parte”.

En nuestros tiempos de sobreinformación hay un anhelo por la distinción, la individualidad que florece en el afán caprichoso que median las nuevas técnicas de producción: gracias a ellas elegimos cómo posamos, tapamos, resaltamos, intervenimos. Y tampoco es una selección libre, si no que se sortean bajo los cánones de lo aceptable socialmente. No da lo mismo, aunque así se quiera sentir. Algunos artículos interesantes donde se profundiza la temática son “La búsqueda de la belleza” de Ethic y “El siglo XXI, la era del todo vale, busca sus cánones de belleza” de La Vanguardia.

Volviendo a las técnicas de producción, parece coherente traer un análisis de la obra del fotógrafo Pedro Meyer, donde Nekane Parejo y Agustín Gómez Gómez de la Universidad de Málaga, Facultad de Ciencias de la Comunicación, Departamento de Comunicación Audiovisual, publicaron para el medio Scielo e hicieron un análisis del fotógrafo donde destacaron como habita lo análogo y lo digital en la imagen. Tanto en “Paseo Santo” (1991/1992, México) y “Crisis emocional”( 1990/1993, Texas, Estados Unidos), estás imágenes de la realidad son intervenidas digitalmente: “Aquí no hay una constante unificadora, no hay fijeza, no hay una coherencia absoluta. Lo que permanece constante es la realidad fotográfica de las partes componentes, pero la verosimilitud del todo es abandonada, y con ese abandono también renunciamos a la verdad fotográfica tradicional y entramos a un universo en donde la barrera entre realidad y mito se hace más permeable y transparente”. 

Esta apreciación nos permite pensar que si los objetos y paisajes intervenidos predisponen una singular y metafórica respuesta interpretativa, el mensaje de la imagen, entonces en función al apartado del flyer que dice “un penetrante y profundo auto-análisis y una auto contemplación que otorgan inmortalidad”, será que a lo que respecta el autorretrato de personas, se abren múltiples aristas de representación bajo el halo de hacernos a nosotres mismes con la gama de herramientas que plantean las nuevas tecnologías. Una simulación elegida, que compete a una sociedad dotada y deseosa de transformarse.  Como expresa Donna Haraway en Manifiesto para cyborgs: “Por qué nuestros cuerpos deberían terminar en la piel”.

Este desafío se refleja en las imágenes intervenidas, una búsqueda por la originalidad potenciada por las herramientas digitales y que nos predisponen a pensar nuevos mundos de entendimiento. De hecho, algo muy interesante que decía la organizadora y fotógrafa @leticiamoon es que “fotos no me saca nadie, me encanta poder elegir, la mirada, la luz, etc; mostrar el universo de cada uno”.  Entonces podríamos pensar que las nuevas tecnologías democratizan esa exploración creativa de la identidad, no solo como herramientas exclusivas a los artistas, sino al alcance de nuestros dispositivos móviles. Pero también desafían nuestros ingenios y la concepción de lo real, en la comparativa y la contemplación vigilada permanentemente por les usuaries que navegan los flujos informáticos y quieran ir contra del ritmo que estipulan las redes sociales.


Fuentes:
Libro La cámara lúcida de Barthes
https://www.lavanguardia.com/magazine/belleza/20230601/8996324/canones-belleza-siglo-xxi.html
https://ethic.es/2023/05/la-busqueda-de-la-belleza/
https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-12762021000200049

Colectivizando La Plata

Colectivizando La Plata

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En esta fecha muy importante, 28 de Junio, Día Internacional del Orgullo LGBTQI+, marcaremos cómo se fueron formando espacios de debate y construcción en base a la obtención de derechos en el campo de la diversidad local. A puro trabajo colectivo y autogestivo. Movilizados por la idea de apostar una realidad menos destructiva.

En lo que va del transcurso del año en la ciudad de La Plata han ocurrido varios actos de violencia, discriminación y odio orientados hacia al colectivo LGBTQI+.

Ante un panorama complejo, las disidencias encuentran las formas de tejer nuevas redes, para luego generar fuerzas y apostar a una transformación social. Poniéndole un freno al que anda por libre albedrío, anteponiendo el interés propio a cuerpos ajenos.

El lunes 3 de abril la Municipalidad de La Plata dio a conocer su proyecto sobre la “reubicación” de la denominada Zona Roja de la ciudad a la Avenida 122, desde 52 hasta 55. Este lugar se lo considera como triple frontera, donde se mezcla la jurisdicción de La Plata con Ensenada y Berisso. A la que históricamente se la representa como tierra de nadie.

Ante el código represivo del intendente Julio Garro, organizaciones travestis, trans, de la diversidad sexo genérica, políticas, sociales, estudiantiles y gremiales en asamblea abierta, decidieron movilizarse en las calles.

“Falsas promesas, en ningún momento se puso sobre la mesa las discusiones y las problemáticas que acercamos las personas travestis y trans de la ciudad“, expresó ante el megáfono Galaxia, activista y referenta de Marea Rosa, encabezando la columna que movilizó hacia la Municipalidad el 20 de abril. “Trabajo sexual es trabajo, negarlo es violencia. La prohibición nunca fue la solución, basta de perseguir y criminalizar a trabajadoras sexuales”, agregó.

Video de la marcha contra la reubicación de la zona roja.

Desde marzo, cada mes, el Desconche Espacio organiza un encuentro cultural llamado Pop Up. En la vereda de la intersección de las calles 2 y 42, proponen romper los límites de las ferias tradicionales, en búsqueda de capitalizar el arte donde feriantes, musiques, artistas visuales, tatuadores y performers se juntan a colectivizar y difundir las propuestas de trabajo y distintas disciplinas artísticas de manera autogestiva, segura y con cupo completo de disidencias.

“El objetivo siempre fue que es posible vivir del arte, no es imposible. Hay mucha gente no binaria trans que está buscando sus espacios. Vengan al Pop Up. Nos terminamos juntando el trolerío”, dice Jul, organizadora.

Video entrevista a Jul, organizadora del Pop Up

El 17 de mayo, Día Internacional contra la Homofobia, la Bifobia y la Transfobia, en las calles 7 y 47 se lleva adelante una Runway (intervención artística) organizada por la comunidad Ballroom La Plata como método de protesta frente al acto de transodio y violencia física que recibió Glenda por parte de vendedores de dólares.

“Me quejo de la violencia que se ejerce sobre mi identidad. Me quejo y grito porque tres hombres me insultaron, me increparon, me golpearon y me amenazaron. Todo en frente de la cara de la gente un miércoles a las 11 del mediodía en el centro de la ciudad de La Plata”, explica Glenda en la Runway.

Video del descargo de Glenda en la Runway

En la primera semana de junio tuvo lugar en la ciudad, la novena edición del Festival de Cine sobre Géneros y Diversidad: Espacio Queer.

“En Espacio Queer no solamente pensamos y debatimos estas temáticas relacionadas con el cine LGBTQI+, sino que nos encontramos y en ese encontrarse, como cuando unx se encuentra en las calles o en las marchas, es un espacio más donde se genera resistencia relacionada a este avance de la derecha. Nos damos cuenta de que no estamos tan solxs cuando vemos una sala llena”, cuenta Antonella Larocca, programadora de Espacio Queer.

Video de la 9na edición de Espacio Queer

Existen varios grupos sociales de artistas, militantes y personas autoconvocadas que se organizan para dar respuesta a estos sucesos. Se pone en debate que los espacios seguros creados por y para las disidencias no son suficientes como único método de transformación social. Ya que, en las calles, donde se reproduce el sistema, se siguen multiplicando los crímenes de odio.

En estos tiempos en los que el ser humano se ve constantemente bombardeado, por una infinidad de estímulos externos, encasillado a una compleja individualidad, estos grupos sociales piensan la forma estratégica de interpelar a la sociedad utilizando el arte como método de protesta, ocupando los espacios públicos y obligando, a través de varias expresiones artísticas, a ser parte de este sufrimiento que es ir en contra de lo preestablecido. Tratando de ser lo que realmente sienten que quieren ser.

Espacio Queer: Relatarnos a nosotres mismes

Espacio Queer: Relatarnos a nosotres mismes

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En la primer semana de junio, el mes del orgullo, tuvo lugar en la ciudad de La Plata, la 9na edición del Festival de Cine sobre Géneros y Diversidad: Espacio Queer.

En palabras de una de sus programadoras, Antonella Larocca, Espacio Queer (E.Q.) comenzó en 2009 como un espacio de cine debate entre un grupo muy pequeño de personas sobre temáticas LGBTIQ+. Un lugar de encuentro para quienes gustaban conocer cine enfocado en la identidad y la sexualidad.

Es así que tuvo inicio la necesidad de, no solo encontrarse a debatir, sino también de poder conocer producciones propias y ajenas en un ambiente que comenzaba a ganar terreno en la discusión social. Algunos encuentros después, el equipo de E.Q. dio inicio a un ciclo de Festivales Autogestivos donde diferentes realizadores pueden contar con un espacio de exhibición en nuestra ciudad.

Espacio Queer se construyó en medio de conquistas sobre los discursos que comenzaron a formular los feminismos al día de hoy. Y en una ciudad que desde el mismo año es gobernada por la derecha de Julio Garro, que poco le interesa construir políticas que abonen a promover derechos sociales.

La representatividad del colectivo LGBTIQ+ en el cine abona muchísimo a la construcción de las identidades y a generar espacios libres y gratuitos con mirada crítica, lo cual es más que celebrable, incluso hoy día cuando parece que todo ya está discutido.

Este año, el festival tuvo sede en el ya clásico, Cine Select del Pasaje Dardo Rocha y contó con actividades especiales en el Centro de Arte de la UNLP, en el Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano y en la Fábrica Cultural “En Eso Estamos”.

Lejos de ser un mero espacio cinematográfico, Espacio Queer brinda una propuesta que amplía la interacción y el debate, propone el encuentro acompañado de intervenciones musicales y ferias de comerciantes independientes. Durante el mismo se incluyó una competencia internacional de largometrajes y nacional e internacional de dos cortometrajes “que se enfocan en diversos tópicos y realidades de las identidades disidentes”.

Espacio Queer busca saltarse de los estereotipos en los relatos sobre el colectivo LGBTIQ+, saliendo de la mirada mercantilista y comercial de la etiqueta; buscando la reflexión hacia la construcción de una identidad libre y sin normativas.

Las producciones seleccionadas por el Espacio, intentan salir de la postura de la víctima de ser disidencia, sino que buscan jugar con diferentes géneros como la comedia, o donde se celebre la identidad queer fuera del drama. Por ejemplo, este año la sección “Retrato en llamas” se abocó a la representación de las identidades lésbicas, corrida de la construcción fetichista y patriarcal que se realiza en distintas producciones culturales, “nos interesa que esas representaciones sean en primera persona, que las personas parte del colectivo puedan hablar por sí mismas”, agregó Antonella sobre la temática.

Habitar sobre lo habitado, repensar lo que consumimos y cómo representamos nuestro goce y deseo a través de consumos culturales es parte de la identidad de Espacio Queer. Además del cine, en el espacio se pudo participar de un taller titulado “Porno, quiero revolcarme con vos”. En el mismo se debatió sobre un consumo muchas veces silencioso, que existe y necesita ser debatido, que tiene que ver sobre la representación audiovisual sobre nuestros placeres, la pornografía.

El Festival contó también con la muestra fotográfica “Derecho a ser un monstruo” de Kenny Lemes, con una propuesta conceptual cuasi poética donde “En un mundo apocalíptico como éste es de saber que de las sombras saldrán los monstruos, los marginados, los desplazados, los silenciados; y que suavemente, con indetenible delicadeza, ocuparán los espacios que les fueron negados durante el mandato de los capaces y los instruidos y los fértiles y los merecedores”, describía un fragmento de la presentación de la muestra.

Espacio Queer es un lugar seguro dentro de nuestra ciudad donde prima el encuentro. Hoy, generar lugares de recreación y debate es resistencia. Estar juntes pensando y repensando cómo nos narramos es semillero de nuevas y futuras discusiones pero también de demostrar que por más que avancen discursos individualistas, somos seres que crecen y se forman en conjunto.

Concurrir a estos espacios nos hace ser conscientes que no estamos solos, solas y soles, que las discusiones las construimos en estos lugares, reivindicando el derecho a divertirse pero también a encontrarnos y mostrarnos en colectivo.

Retrato de “Apología”, un espacio abierto a la libre experimentación

Retrato de “Apología”, un espacio abierto a la libre experimentación

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Movimientos, inquietudes y transformaciones de la fuerza artística por les jóvenes ante la coyuntura país.

Sobre la fábrica C.I.T.A ubicada en 115 y 62, se organizó un ciclo de intervenciones interactivas y multidisciplinarias nombrado “Apología”. Esta propuesta artística se realizó el 29 de abril y fue planificada autogestivamente por jóvenes artistas que residen en La Plata. A puertas abiertas, el proyecto brindó la producción de fotografía en vivo, introduciendo el formato jam (improvisación) de sintetizador de dibujos proyectados en visuales, presentación live set de música por jam sintetizadores y destacándose en cada instancia creativa la performance.

Circular e intervenir son más que consignas dentro de la propuesta del arte performático, más bien “abraza la intención de que puedan borrarse los límites entre espectador / creador, buscando que todo aquel que vaya pueda ser partícipe desde un lugar activo, sea metiendo mano o por el recorrido en sí planteado de las diferentes situaciones sucediendo en simultáneo”, comentó Catalina Elemento, fotógrafa y organizadora del proyecto.

Entre penumbras y juegos de luces artificiales, una atmósfera de extrañeza decora el predio industrial; para entrar se tenía que atravesar una cortina de bolsas plásticas transparentes que eran reflejadas por una luz verde flúor.  El cuerpo avanza bajo la luz que encandila y la mente entre confusa y expectante ante una revelación en sí, se funde con la música de sintetizadores excitante. Fede Pocci (Amarhac) musicalizó parte del evento y caracterizó como “una necesidad latente de romper con todo lo que se nos enseñó como correcto” al clima del encuentro. Su trabajo como creador visual 3D y productor musical, encuentra en la hibridación de texturas una caracterización propia de la hiperactividad y trituradora postmoderna propia del arte en la era digital.

Su trabajo se basa en el desarrollo de un ecosistema utópico post-humano, en el que la invitación de la mixtura tiene como idea “poder sentirlos en el cuerpo, casi que puedas tocarlos con la imaginación”, comentaba Amarhac a lo que personalmente adjudica desde la música a romper con lo académicamente correcto.

La simultaneidad de disciplinas no es casual, más allá de la exploración creativa que esta permite al entrelazarlas, aquí socavan los indicios de lo que para Gilles Lipovetsky en su libro La era del vacío refiere al modernismo y su tendencia a la ruptura de la escena representativa: el vínculo entre la obra y el espectador.  

Ya no se trata de la mera contemplación estética y la interpretación razonada, sino ahondar en las sensaciones, la simultaneidad, la inmediatez y el impacto. En el Proyecto Apología está presente la interacción participativa, regida por un proceso de personalización, concepto que Gilles adopta a su perspectiva crítica en cuanto a la definición del posmodernismo y, por ende, al reconocimiento de un sistema que funciona gracias a la flexible categorización de opciones a la carta que constantemente estamos eligiendo.

No obstante, la herencia modernista no es solo narcisismo democratizado (el relativismo de que cualquiera puede expresarse y es validado), sino que los espacios de comunicación que el arte propone, no solo defiende lo que es une ante otres, sino que apela a la búsqueda de la autenticidad en las conciencias liberadas de las convenciones sociales y entregadas a una realidad cambiante, dividida y contingente. 

La falta de límites es la potencia más eximida que establece Apología como espacio abierto a la libre expresión. Se le invita al espectador a sobrepasar los límites del “yo” no solo cuando contempla, sino cuando intervine y crea sentidos. Deja en la obra parte de su esencia.

En la exposición aparece lo que el filósofo posmoderno Lyotard entiende como juegos del lenguaje, ya que se busca el quiebre con las grandes verdades y se propone deconstruir el sentido desde lo micro, intrapersonal y receptivo, surge una necesidad de crear alternativas de ser y hacer. “Es hermoso y desafiante buscar pista dentro de contextos experimentales y dialogar con el público el cual también tiene que permitirse una apertura a la experiencia de la no forma dentro de la forma”, comentaba Amarhac con respecto a la propuesta del proyecto donde la performance vislumbraba lo maravilloso del diálogo entre sonido y cuerpo, y que puede alcanzar lo que él entiende como “una suerte de comunicación no verbal e intuitiva entre quienes la ejecutan“.

La gente acompañó el set con una danza dislocada, como si la invitación de un sonido tan particular por lo disruptivo, incómodo y a la vez excitante, invitara a expandir la divergencia de las formas. Al punto de librarse de modismos personales, alejarse del qué dirán y tomar al error como gema que hace brillar lo más real y fresco que puede haber.

El hecho de abrir las puertas para que el público sea parte del proceso de producción y crear nuevas alternativas discursivas en torno a lo que nos pasa, habla de una perspectiva integral que prioriza con urgencia compartir. Catalina Elemento mencionó que “se había dado algo genuino y con la invitación a sentirnos parte de algo por igual”, y esa percepción habla de las inquietudes que les jóvenes persiguen atravesades por una coyuntura de crisis económica, ambiental, de fragmentación social y política, que acrecienta cada vez más la sensación de un futuro incierto.

Además, teniendo en cuenta que la derecha extrema viene presionando con eliminar este tipo de espacios gratuitos y al declive de las propuestas de carácter cultural, ya que prioriza el entretenimiento pago resguardado para una elite de consumo. Así se oculta el potencial de este tipo de espacios de discusión de nuestro tiempo, donde todes tenemos derecho a participar.

De hecho, la palabra apología según la Rae, es un discurso en defensa de algo o alguien, y justamente lo que aquí estaba en juego es la reivindicación entre une misme y les otres mediante el arte. Un “acá estoy y resisto” ante lo caótico y divergente que muchas veces excede a cada une. En tiempos de nichos aislados de consumo individualistas, esta propuesta aparece como herramienta de redescubrimiento y con la capacidad de posibilitar en el ocio el encuentro para divertirse y, por qué no, reflexionar.

La estética conceptual juega un papel muy importante en la performance, se intenta representar una idea de forma teatral, invitando al público a reflexionar: la foto producción en vivo es acompañada por una teatralización que consistió en la dramatización de una situación de “fiesta de cumpleaños” por seis personajes que encarnaban arquetipos diferenciales. Nahuel Vogel uno de los performers, refirió que para generar una interrupción, por ejemplo, en la calle, se usa la imaginación para configurar otro tiempo en un espacio. “Tiempo determinado por conductas sociales específicas”, agregó y además, concibió a la performance como una herramienta de disrupción muy potente. De hecho, desde los años 60 el movimiento Fluxus, con artistas como Yoko Ono, Joseph Beuys o John Cage, eran partícipes de esta puesta performativa donde el arte se introduce en la cotidianidad, con producciones de manera interdisciplinaria, que desafiaban el status quo político social, cuestionaban el rol de la mujer en sociedad y hablaban de muchos temas tabúes como el voyerismo de lo porno.

Vogel hizo un señalamiento al costo de su planificación y proyección, argumentando que, para poder sostener estos espacios en el tiempo, se necesita financiamiento: “No quería dejar de decirlo, son las condiciones materiales las que producen el under, les artistas independientes, y debería haber un pedazo de la torta para este tipo de movimientos y experiencias que habilitan otro tiempo”.


Por María José Grillo (@Humancristal)


Fuentes:

*La condición de la posmodernidad. Investigación sobre los orígenes del cambio cultural 1990 por David Harvey. Pag. 136 “Los cambios en lo que imaginamos, pensamos, planeamos y racionalizamos tendrán necesariamente consecuencias materiales. SoIo en estas términos muy amplias de unión de la mímesis con la intervención estética puede entenderse el amplio espectro del posmodernismo.”

*La era del vacío 1980 por Gilles Lipovetsky, especialmente apartados “Modernismo y cultura abierta” pag.116  y “Consumo y hedonismo: hacia la sociedad posmoderna” pag.126 

*Fluxus (Arte hoy) 2016 por Iñaki Estella

C.A.P.T.O

C.A.P.T.O

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Por una Cultura Abierta y Popular para Tiempos de Ocio

Hace tiempo que nuestros consumos y nuestra cultura son timbeados por un par de abuelitos entrajados, el ocio ha sido reducido como el sesgo de una sociedad que incita al consumo como equivalente de diversión. Como si divertirse, encontrarse, representarse no fuera una necesidad humana.

Muchas veces se entiende a los momentos de ocio como un acceso posible solo para aquelles que dispongan del tiempo y dinero, cuando tener un momento de distensión y escape es un derecho de todes.  

Desde C.A.P.T.O buscamos destruir esta noción, entendiendo al ocio como herramienta de transformación y estímulo donde las personas reflexionan sobre sus realidades y vivencias en el encuentro con un otre.

No podemos pensarnos por fuera de la vorágine social enmarcada en una “libertad” que busca masticarnos y escupirnos en una masa inconsciente y acrítica.

Criticamos y buscamos destruir el sentido convencional del ocio recreativo, porque lo que está en juego es la identidad bajo este territorio en disputa.

Porque entendemos que el ocio es escape pero también reflexión, espejo y síntoma de una sociedad que nos quiere atomizados. Entendemos que el ocio construye comunidades divergentes que logran potenciar la resistencia, la creatividad y la identidad en un contexto donde representarnos se vuelve cada vez más difícil.

Nos situamos en la ciudad de La Plata, un lugar sumamente rico en lo cultural pero gobernado por la derecha de Garro, quien instrumentó el Código de (In)Convivencia que persigue, entre muchas cosas, el derecho a habitar la calle como territorio popular, de trabajo y, también, de ocio.

Esta política nos motoriza a visibilizar las condiciones en la que les artistas impulsan su trabajo, desplegando alternativas ante el desafío de este contexto adverso que los/nos expulsa.

Como anexo del Multimedio Trinchera, buscamos dar una cobertura transmedia sobre los distintos sucesos culturales en nuestra ciudad, desde un compromiso político y social por acompañar las diferentes apuestas culturales. Realizaremos crónicas informativas, análisis de opinión, coberturas fotográficas y otras yerbas, inspiradas en la movida epicentro de malevos y semilleros del arte.

Invitamos a desentramar con nosotres ¿Qué representan estos proyectos para nuestra comunidad? ¿Cómo se accede? ¿Quiénes participan y desde qué improntas? ¿Qué se gesta en estos espacios compartidos que buscamos para divertirnos?

Siempre al servicio de la comunidad artística, donde de manera conjunta analizaremos los proyectos y obras a modo de visibilizar la noción del arte como herramienta política por la soberanía del pueblo.

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