TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

Autora platense, docente, traductora, amiga de Simone de Beauvoir y de Eva Perón ¿Fue Aurora Venturini todos estos personajes? ¿O es un personaje salido de su propia literatura?

Leila Guerriero inicia su perfil preguntando “¿Quién le teme a Aurora Venturini?” Y esa pregunta quedó resonando un rato en mi cabeza. 

Porque yo le temo. Y le temo bastante.

Nacida en la ciudad de La Plata en 1921, estudió en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Trabajó de asesora en el Instituto de Psicología y Reeducación del Menor, la leyenda cuenta que ahí se hizo íntima amiga de Eva Perón. Se recibió como profesora de Filosofía y traductora de Francés. Dedicó su vida a la traducción y a la docencia hasta que debió exiliarse en Francia debido a la mal llamada Revolución Libertadora. Ahí se codeó con autores como Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sartre. Desde 1942 en adelante escribió más de cuarenta novelas, entre ellas, las conocidas y galardonadas como como Las primas, Las amigas y El marido de mi madrastra. Y acá la pregunta se intensifica ¿Cuánto más necesitaba Aurora para ser reconocida? ¿Por qué la conocimos ya en los últimos años de su vida?

 Aurora Venturini fue descubierta cuando se postuló a un concurso del diario Página/12 a sus 85 años. El desconcierto del jurado fue total. La literatura de esta señora no tiene comparación con ningún otro género abordado en nuestra narrativa nacional. La obra que la llevó al reconocimiento internacional fue Las Primas. Venturini se embarca en la realidad de una familia de clase media baja en los tormentosos años 40. La protagonista, Yuna, excepcional futura artista, crece a medida que avanza la novela, que narra la disfuncionalidad que la rodea desde una honestidad y ternura atroz que sólo puede tenerse en la infancia. Narra sin comas y buscando significados en el diccionario por su dislalia, es decir, su dificultad para articular las palabras que le imposibilita expresarse con fluidez. Su hermana Betina, por otro lado, posee una discapacidad que le compromete no solo su capacidad motora sino que también intelectual. Sus primas, Carina y Petra, son definidas como deformes pero en distintos grados. Venturini escribe en primera persona siendo marginal a lo que se espera de la literatura. Parece que esta originalidad aborda familias que se corren de la norma pero ella afirma en muchas entrevistas “Las primas soy yo, en mi casa éramos todas retardadas. Y yo también”. No escribe sobre grupos familiares que tengan apariencias y conductas hegemónicas, describe  lo que todas las familias vivimos rompiendo el pacto de silencio del que la literatura muchas veces es cómplice. Ninguna familia es normal, y Venturini no lo disimula ni lo oculta. Las primas es arrasadora, tiene violaciones, descripciones escatológicas, violencia de tipos diversos. La descripción no quiere que empaticemos siempre con las protagonistas, por el contrario tiene momentos de una sinceridad abrumadora que me ha hecho frenar la lectura para respirar. Incluso en los momentos donde las primas muestran solidaridad y compañía siempre son momentos desoladores los que se abordan. Aurora es cruda, extrema y no teme al ser explicita. Venturini es fundamentalmente necesaria para hacernos preguntas, para cuestionarnos sobre qué leemos pero sobre todo de qué escribimos. 

Aurora fue muchas cosas pero la más polémica fue su amistad con María Eva Duarte de Perón. En Eva, Alfa y Omega aborda este mito donde relata incluso alguna comida en Puerta de Hierro junto al general.  Y acá entran una vez más los cuestionamientos ¿Es ficción? ¿Evita tomaba mates con Aurora? ¿Se decían chismes y se aconsejaban mutuamente? Nunca lo sabremos. Venturini desordena las pistas y nos confunde constantemente. Todo esto forma parte del juego y la mentira que nos plantea en su relato. Nos convence, nos engaña y nos asegura que todo lo que leemos fue verdad. Nos obliga de alguna forma a entrenarnos como lectores exponiéndonos a verdades ambivalentes y a escenarios que parecen de carácter mitológico. La apuesta lúdica de la autora nos pone a prueba como lectores y como conocedores de la historia de nuestro país. Vincula al lector con el relato y expresa su desconocimiento sobre los datos duros: “Si hubiera alguna inexactitud histórica, pido disculpas al paciente lector, porque no soy especializada en la materia sino novelista deseosa de salvar el recuerdo de La Abanderada de los Humildes” ¿Es verdad? ¿ El vínculo con la mismísima Evita es parte de la ficción? Eso no importa. Porque en el campo de la literatura todo es posible y Aurora tiene un objetivo aún más importante: hacer política. Escribir sobre la dama de la esperanza, como la nombran en la obra, viva y de manera íntima constituye un acto revelador sin precedentes. Hablar de peronismo, hablar de proscripción, hablar de la intimidad política del vínculo entre mujeres. 

 Aurora vivió en La Plata en el seno de una familia radical. Su afiliación al partido peronista le costó la expulsión de la casa por parte de su padre. Esta irreverencia se expresa también en su literatura. Por eso retomo el cuestionamiento inicial ¿Por qué conocimos tanto tiempo después a Aurora Venturini? La osadía de tocar temas que revelan verdades que muchos no quieren afrontar. La necesidad de hablar sobre peronismo en espacios y tiempos donde fue una calumnia. La necesidad urgente de hacer memoria desde la literatura y darle voz a quien nos coronó de gloria. Exponer la desigualdad y preguntarse lo que la literatura muchas veces ignora, tiene un precio.

Al final, muchos deberían temerle a Aurora Venturini.

Emilia Novo

Docente y comunicadora de la ciudad plateada, firme creyente de lo mágico del cotidiano. Para todos, todo.

2 Comments

  • […] Aurora Venturini trabajó junto a Eva Duarte en su fundación y la amó para siempre, fue peronista explícita y eso le retrasó los premios y el reconocimiento unos cincuenta años. Inevitablemente sube esta ficción al tren de la historia del peronismo y deja que se deslice suavemente con ese permanente fondo: la pugna de su familia por sostener los privilegios, el pánico a la expropiación de sus tierras por parte “del Dictador Perón” y los intentos de evitar la decadencia moral y material de la alta burguesía a la que pertenecía su linaje… […]

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