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Tras la creación de medidas especiales para favorecer las liquidaciones de la soja, otros sectores productivos piden que se instrumenten prevenciones similares para las economías territoriales.   

El Gobierno finalmente anunció la creación de medidas especiales para favorecer las liquidaciones de soja. De esta manera, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) difundió la novedad del “dólar soja”, un instrumento cuya eficacia ya fue puesta en duda por ciertos sectores productivos. Además, a este nuevo accionar, se suma el pedido de un tipo de cambio para las exportaciones de las economías regionales.

Al respecto, Revista Trinchera dialogó con el ministro de Producción de Río Negro, Carlos Banacloy, que vio con buenos ojos la posibilidad de que el equipo económico del Gobierno instrumente una medida similar para las economías regionales, especialmente para el sector frutícola, ya que la pera y la manzana son los símbolos de la actividad económica del Alto Valle de la provincia, y el motor del empleo en las ciudades más importantes del norte patagónico.

En este sentido, el funcionario señaló: “Es una medida muy acertada, entiendo que el Gobierno lo que necesita son divisas, y que en ese contexto las economías regionales no mueven la aguja”. Sin embargo, remarcó: “Indudablemente se deberá incluir a este tipo de actividades. No pueden quedar afuera, y mucho más con el valor agregado que generan”.

Es necesario que una medida de estas características pueda bajarse al territorio y que tenga sentido al productor. En este sentido, Banacloy resaltó: “Muchas veces las medidas surgen de lugares que no tienen la territorialidad suficiente y terminan por beneficiar a lo mejor a un sector muy puntual o muy bancarizado o algún sector que de cierta forma concentra determinadas exportaciones, y no tienen el beneficio real y directo hacia el productor. Con lo cual entendemos que tienen que ser medidas sencillas, sin tanta burocracia”.

En la producción frutícola de Río Negro, una caja de fruta no sale sin valor agregado: se cosecha primero y va al frío, y hoy el frío paga entre cinco y siete pesos por kilo de fruta al mes. Eso se traslada directamente al costo de fruta al comercializar de septiembre a octubre y se acumulan los 5 meses de frío que ya ha tenido cada kilo.

De esta manera, el funcionario remarcó que la forma en la que puede llegar a ayudar una medida de ese carácter “está en el derrame económico que genera en lo que sigue de la temporada y lo que resta del semestre: a nosotros nos queda mucha fruta por comercializar que va a hacer exportada en el próximo semestre, más las exportaciones que todavía están pendientes de la temporada anterior”. “Gran parte de esas liquidaciones van a estar al tipo de cambio y el productor recibe una cuota aparte mensual para poder seguir haciendo su trabajo cultural, pero con el atraso del tipo de cambio, cada vez esa cuota va a ser más insignificante en función a los costos”, apuntó.

“Hoy tenemos una inflación muy importante a nivel nacional en pesos pero también tenemos una inflación en dólares, estamos viendo que desde principio de año hay tractores que en dólares aumentaron más de un 15%. Necesitamos que acompañe el ingreso, hoy lo que nos resta para cobrar significa un derrame de más de 7 mil millones de pesos en el sector y eso ayudaría a cubrir mucho los costos fijos que tiene el productor de cara a la próxima temporada”, agregó el ministro.

Uno de los ejemplos a los que apuntó el funcionario tiene que ver con el sector frutícola y las negociaciones paritarias, ya que se trata de una actividad que tiene cuatro negociaciones al año. Al respecto, agregó: “Todos los sectores que tienen que discutir una paritaria, con gran valor agregado en el territorio, que tienen que si o si afrontar permanentemente costos internos más altos, ya sea en los fletes, el frío, la energía, la caja o cartón e incluso el vidrio, sufren el corrimiento de precios y el proceso inflacionario. El producto no acompaña dicho proceso porque primero no hay bolsillo que lo pague y segundo porque la realidad indica que también con el tipo de cambio anclado por cada kilo de fruta comercializado en el comercio exterior, hoy está recibiendo lo mismo que a principio de año”.

Por otra parte, el funcionario habló del dólar turista, y del extranjero tiene la posibilidad de liquidar su divisa a un tipo de cambio diferencial, y mencionó: “Eso es muy injusto pensando en que un productor local, que viene haciendo todo el esfuerzo, que genera trabajo y riqueza, no puede tener ni siquiera ese mismo tipo de cambio que tiene a lo mejor un brasileño o un uruguayo que viene a disfrutar de sus vacaciones”.

Finalmente, explicó que el “poder de compra” que le queda al productor frutícola en Río Negro es cada vez menor y la misma suerte corre la actividad vitivinícola fundamentalmente en Cuyo, pero también los limones en Tucumán y la yerba mate en Corrientes y Misiones, y en esa relación las economías regionales vienen con pérdidas. En este sentido Banacloy concluyó: “Hay que ver cómo se acerca el tipo de cambio oficial y el blue, que también me parece que es un tipo de cambio mentiroso que lo único que manifiesta es la incertidumbre”.

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