Ningún esfuerzo será estéril en esta lucha

Ningún esfuerzo será estéril en esta lucha

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En muchas ocasiones se han analizado los movimientos de fichas en el tablero mundial. En infinidad de oportunidades se han escuchado relatos de uno y otro lado, justificando o denigrando lo acontecido. Lo concreto es que siempre quienes terminan padeciendo las consecuencias de la guerra son los pueblos donde ocurre.

Sobre el 11S

De más está analizar la ya voluptuosa cantidad de obras periodísticas, investigaciones y ensayos respecto de los acontecimientos de aquel 11 de septiembre de 2001. Un manto de sospecha nace con cada irregularidad o falta de veracidad en los relatos oficiales que explicaron aquella jornada.

¿Se sabía de antemano que podía pasar y no hicieron nada adrede? Si no sabían, ¿cómo una superpotencia militar como Estados Unidos no podía derribar esos aviones supuestamente secuestrados antes de que impactaran? ¿Cómo en menos de 24 horas ya sabían quiénes habían sido los perpetradores? ¿Cómo se explica la forma en la que se derrumbaron las dos torres del World Trade Center de New York? Y la lista continúa.

Sobre la “Guerra contra el Terrorismo”

Desde aquella jornada hasta la actualidad, lo único que sucedió es que EE. UU. y las potencias occidentales rejuntadas en la OTAN han hecho desastres. Primero en Afganistán, después en Irak y luego en Libia, Siria, Yemen, etc, etc, etc.

Una intervención que cambiaría el paradigma: ahora el enemigo no era algo tangible, alguien a quien se le conocía el rostro. Circunstancialmente podía tener un nombre u otro, una fisonomía u otra, pero cuando ese “terrorista” era abatido, aparecía otro que lo reemplazaba. Algunos señalamos desde aquel entonces que la guerra del imperio norteamericano y las potencias occidentales se había convertido en una guerra a perpetuidad contra los pueblos del mundo. Ya no importaba quién era o de dónde venía, si se oponía a los planes trazados por el imperio, era suficiente para ser automáticamente caracterizado por la prensa hegemónica como “terrorista”.

Según un informe del proyecto Cost of War de la Universidad de Brown, la “Guerra global contra el terrorismo” costó más de 8 billones de dólares (trillones según los norteamericanos). La espeluznante cifra que lleva un 8 y 18 ceros detrás (casi 18 veces el PBI anual argentino medido en dólares). Como si fuera poco, costó la vida de más de 900 mil personas, muchas de ellas civiles.

Las cifras son espeluznantes, pero más atroz es el cinismo y el negocio de la elite norteamericana y occidental que hizo cuantiosos negocios con estas guerras. Todo ese dinero fue a parar a las arcas de grandes corporaciones del Complejo Industria Militar (CIM) como lo señaló recientemente el sociólogo puertorriqueño Ramón Grosfoguel: “Más del 50% del presupuesto federal de los EEUU va al departamento de Defensa que luego subcontrata a estas compañías. EEUU es una economía de guerra. ¿Cómo haces para tener ganancias en el Complejo Industrial Americano? Si no hay guerra, te la inventas”.

Según el sociólogo y docente en la Universidad de Berkeley, estas corporaciones encontraron en el fisco norteamericano (y de la OTAN) “la gallina de los huevos de oro”. El estado imperial tiene una deuda de cerca de 30 trillones de dólares y una gran porción de ello es producto de su política de guerra a perpetuidad.

La retirada de Afganistán

Lo anterior da cuenta de que lo que está de fondo es perpetrar las guerras, porque lo importante para el CIM norteamericano y su lobby dentro del gobierno americano es seguir generando rentabilidad para sus empresas. Ahora quizás no con el ejército estadounidense en territorio afgano o iraquí, pero sí vendiéndoles armamento a unos y otros grupos. El negocio continúa.

Más allá de que algunes analistas lo hayan planteado como una derrota política del imperio norteamericano y de sus lacayos europeos, ¿realmente perdieron o se retiraron para que el trabajo sucio lo hagan otros mientras siguen sumando dólares a sus abultadas arcas? Tampoco puede desconocerse el dolor de cabeza que podrían significar los Talibanes para potencias emergentes como China e Irán (países fronterizos a Afganistán), o Rusia, país que militarmente resurgió como actor a escala global. De hecho, así lo afirmó el propio presidente norteamericano Joe Biden.

Aquí toman mayor relevancia los análisis del director del portal RedVoltaire, Thierry Meyssan, quien asegura que lo que está sucediendo es parte central de la estrategia trazada por Rumsfeld-Cebrowski según la cual EEUU no debe enfrentarse a potencias como Rusia y China, sino que por el contrario debe convertirlas en “clientes”. “‎Hay que ayudarlas a explotar los recursos de Afganistán, Irak, Libia, Siria y de muchos países más… ‎pero sólo bajo la protección del ejército de Estados Unidos”. Para el analista, el objetivo de Washington es “dominar al mundo desde las sombras y obtener el máximo de capitales”.

La repartija de Medio Oriente

Siguiendo con la línea argumental de Meyssan, las potencias globales se están distribuyendo Medio Oriente en una especie de pacto de Yalta II, donde Francia empieza a jugar un papel nuevamente de ocupante ilegal e ilegítimo en el Líbano, Irak pasa a convertirse en la figurita mediadora en la región (entre Arabia Saudí e Irán), y los EEUU y Rusia reparten fichas.

El problema es que mientras tanto las guerras continúan, el saqueo de esos países sigue intacto (o cambia de manos o de formas), y el sufrimiento y padecimiento de esos pueblos se sigue perpetrando. Hasta que el deseo de libertad de esos pueblos se termine imponiendo.

Cómo repercute el escenario descripto en Nuestra América

Se ha advertido en varias oportunidades que EEUU, para seguir siendo una potencia a nivel global, necesita del control de Nuestra América. Sin el control de lo que consideran su “patio trasero” le sería prácticamente imposible. Y precisamente la retirada de Medio Oriente puede significar una señal de que vuelven a enfocar sus cañones (pero potenciados) sobre nuestro continente.

Como dirían les chilenes, “arto” problema tendrán, porque en Nuestra América no solo los pueblos están demostrando niveles de cansancio espeluznantes sobre las políticas neoliberales, sino porque China y Rusia (fundamentalmente la primera) también comienzan pisar fuerte en estas tierras.

El objetivo sigue siendo el mismo en todos los casos: llevarse los bienes estratégicos de nuestros pueblos al menor costo posible para tener mayores niveles de rentabilidad en sus empresas y poder sostener los niveles de consumo y producción del norte global. Sea en África, en Medio Oriente, en Asia o en Nuestra América el objetivo es el saqueo y la rapiña.

La unidad continental es la única esperanza

Es por ello que el momento histórico que vivimos es crucial. La propuesta de Andrés Manuel López Obrador de sustituir a la OEA con la CELAC o algún otro órgano institucional regional no es ni más ni menos que soltarle la mano a un imperio que históricamente miró por encima del hombro al resto del continente, que saqueó a más no poder a cada país, que fomentó intervenciones militares y que presiona permanentemente mediante distintos mecanismos (como podrían ser las deudas externas).

Lo advirtió el ex vicepresidente boliviano Álvaro García Linera en un reciente artículo publicado: “Vivimos la articulación imprevista de cuatro crisis que se retroalimentan mutuamente: una crisis médica, una crisis económica, una crisis ambiental, y una crisis política. Una coyuntura de enorme perplejidad y angustia”.

Existen enormes desafíos para los pueblos y las fuerzas progresistas y/o revolucionarias del continente: hay que democratizar la política y la economía, luchar contra la explotación, desracializar y descolonizar las relaciones sociales y los vínculos entre los pueblos, despatriarcalizar nuestras sociedades, comprender que somos interdependientes del ambiente donde vivimos, y comprender que solo en unidad y con una mirada internacionalista, solidaria y colectiva podremos salir adelante.

Como diría ese gran compañero llamado John William Cooke: “Cuando culmine el proceso revolucionario argentino (podríamos agregarle “nuestroamericano”), se iluminará el aporte de cada episodio y ningún esfuerzo será en vano, ningún sacrificio estéril, y el éxito final redimirá todas las frustraciones”.

Nicolás Sampedro
Nicolás Sampedro

Prefiero escuchar antes que hablar. Ser esquemático y metódico en el trabajo me ha dado algún resultado. Intento encontrar y compartir ideas y conceptos que hagan pensar. Me irritan las injusticias, perder el tiempo y fallarle en algo a les demás.

Golpe de estado en Guinea-Conacri

Golpe de estado en Guinea-Conacri

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Localizada en el oeste de África, la República de Guinea, también conocida como Guinea-Conakri, es un país de mayoría musulmana con una población estimada en más de 11.600.000 habitantes y uno de los primeros en el continente en obtener la independencia del colonialismo europeo liderado por Ahmed Sekou Touré, el 2 de octubre de 1958. Su historial político abarca la era de Touré (quien gobernó desde 1958 a 1984, año de su muerte) y luego con una serie de gobiernos inestables y asonadas militares.

Un grupo de militares de Guinea arrestó el domingo 5 de septiembre al presidente Condé y anunció que disolvió el gobierno y el Congreso. También suspendieron la vigencia de la Constitución, en un hecho que fue celebrado en vastas zonas del país y condenado por las Naciones Unidas.

El jefe de Operaciones Especiales del Ejército, teniente coronel Mamady Dumbuya, se presentó como el máximo líder de este hecho. El sector golpista divulgó un video que supuestamente prueba el arresto de Condé, en el que el mandatario, de 83 años, aparece vestido con camisa y jeans, sentado en un sofá, y se niega a responder cuando le preguntan si fue maltratado.

Dumbuya anunció la creación de un “Comité Nacional de la Unión y el Desarrollo”, que asumiría el gobierno, con el objeto de redactar una nueva carta magna. Pero el Ministerio de Defensa del gobierno de Condé, en un comunicado sostuvo que las fuerzas leales al mandatario habían repelido al “grupo atacante” y frenado “la amenaza”.

En los últimos años se acusó a Condé de tomar un rumbo autoritario en el país.  En marzo de 2020 adoptó una nueva Constitución que fue motivo de numerosas protestas que fueron duramente reprimidas.

Foto: Frence24

Condé es un viejo dirigente político de Guinea. Ganó las elecciones presidenciales de 2010 con el 52,52% de los votos en segunda vuelta por delante de Cellou Dalein Diallo pese a que en la primera vuelta sólo había logrado el 18%.  Ya en la madrugada del 19 de julio de 2011 sufrió un intento de golpe de Estado: un comando fuertemente armado sitió la casa presidencial y la atacó mientras Condé dormía, siendo esta ofensiva rechazada por la Guardia Presidencial. El asalto, que se inició a las 3:10 a. m. (hora local) y se extendió por casi tres horas, afectó gravemente la estructura de la residencia, la que sufrió disparos de artillería y explosiones causadas por granadas y cohetes. Varias horas después ocurrió otro combate entre miembros del ejército y los atacantes en las cercanías del Palacio. Al menos un asaltante falleció durante los enfrentamientos y otro fue capturado.

Fue reelecto para un segundo mandato en las elecciones presidenciales de 2015 con el 57.85% de los votos, su intención de seguir en el poder ya había provocado un repunte de las tensiones que se remonta a 2019 y que se saldó con varios muertos, y para un tercer mandato en 2020 con el 59,49 % de votos frente a Diallo, que obtuvo oficialmente el 33,5 % de los votos aunque éste se autoproclamó vencedor de las elecciones el 19 de octubre. En varias ciudades se produjeron enfrentamientos entre la oposición y las fuerzas de seguridad por los resultados.

El 7 de noviembre de 2020 fue proclamado oficialmente por la Corte Constitucional presidente para un tercer mandato con 2.438.815 votos, es decir el 59,50 % superior a la mayoría absoluta, rechazando los recursos de sus adversarios.

Actualmente el país está compuesto por 24 grupos étnicos y el 78% de la población se divide entre los fulani, maninka y soussou, mientras que el 18% restante pertenecen a otros más pequeños. La etnia fulani comprende el 32% de la población y se encuentran principalmente en la región montañosa de Futa Yallon, en el centro del país; la segunda en importancia es la maninka, con el 30% y principalmente en el este, en la sabana de la parte superior de Guinea y la región de bosques. Finalmente, el grupo soussou abarca al 20% de la población, se radica en su mayoría en los alrededores de Conakri, la capital del país y el centro económico más importante, Forécariah, y Kindia. La población, predominantemente musulmana, en un 85%, también incluye un porcentaje significativo de cristianos católicos que habita el sur del país, y si bien el francés es la lengua más usada, cada grupo étnico tiene la suya.

Debido a su importante riqueza de minerales, diamantes, oro y aluminio, la economía del país depende de la extracción minera, así como de la agricultura, pero más del 60% de su población se encuentra por debajo del umbral de la pobreza.La fragilidad económica de Guinea amenaza la estabilidad de uno de los países asolados por la epidemia de ébola de 2014 junto a Liberia y Sierra Leona. Hoy, en medio de la pandemia del coronavirus, el país registró más de 29.000​ casos y 341 muertes por la enfermedad, y solo el 9,13% de la población recibió al menos una dosis de la vacuna.

Como era de esperarse, hay intereses franceses en Guinea. El país no escapa de los intereses galos nuevos en África. En pleno siglo XXI, la gama de situaciones  “turbulentas” atañen tanto para los países africanos del Sahel y el golfo de Guinea como para los intereses franceses en la zona subsahariana. Francia engendra dos escenarios posibles: un golpe de estado o un grupo rebelde campando por una excolonia. La misteriosa expansión del “yihadismo” por el Sahel es una constante, pero también encontramos la debilidad crónica de las estructuras estatales, pero no necesariamente más estables. Además, la piratería en el golfo de Guinea, los cada vez mayores flujos migratorios, de drogas y de armas, y el debilitamiento de los países del Magreb, genera una cobertura geográfica y política entre la zona mediterránea y la región subsahariana muy “balcanizada”. Francia se ha servido de esto para ir modificando su presencia en las excolonias en base a los intereses que estos nuevos escenarios le suscitaban a París. Cada “situación de crisis” en la que se miraba al ejército francés como único garante de la paz era una oportunidad geoestratégica para Francia. Y Guinea no es la excepción.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

La guerra olvidada de República Centroafricana

La guerra olvidada de República Centroafricana

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Como su nombre lo indica, este país está ubicado en el centro de África, posee casi 4 millones de habitantes y vive una tragedia que la prensa mundial no trata en los grandes portales. También allí hay conflicto tremendo y las mujeres viven un drama producto de las luchas entre grupos paramilitares tanto musulmanes como cristianos. Otra ex colonia francesa que vive ese fenómeno maldito conocido como “estado fallido”.

Los rebeldes del grupo Seleka, combatientes que se dicen musulmanes y pertenecen a la rama wahabita saudí, ubicados en el norte de República Centroafricana.

Mientras todos cubrían lo de Afganistán, nadie se percataba lo del conflicto centroafricano. Más de una treintena de ONG internacionales han expresado su “profunda preocupación” por la “crisis humanitaria” que sufre República Centroafricana y han reclamado una mayor movilización internacional, en la medida en que la comunidad humanitaria ha recibido menos de la mitad de los 444,8 millones de dólares requeridos para este año 2021. Ni las “fuerzas de paz” de las Naciones Unidas (ONU) estacionadas allí hacen nada, y solo se repliegan en Bangui, la capital, mientras los grupos Seleka y Antibalaka se disputan territorios, fomentando señores de la guerra para apropiarse de los yacimientos de diamantes, oro, gas natural y petróleo. Por supuesto, las multinacionales europeas están allí para pagar mercenarios de un lado y del otro.

Unos 2,8 millones de personas necesitan ayuda humanitaria, más de la mitad de la población, según la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de la ONU. Más de la mitad de los ciudadanos pasan hambre en un país en el que hay 1,4 millones de desplazados y refugiados, la cifra más alta desde el año 2014.

En el ámbito sanitario, la situación es igualmente alarmante, habida cuenta de que República Centroafricana tiene la peor tasa de mortalidad infantil de todo el mundo y figura entre los primeros en cuanto a mortalidad materna. La esperanza de vida es de apenas 53 años, también una de las peores del mundo, y en el último año se han detectado brotes de enfermedades prevenibles como el sarampión o la malaria. También está al alza la violencia sexual hacia las mujeres por los grupos Seleka y Antibalaka.

Los rebeldes que se dicen cristianos del Movimiento Antibalaka, ubicados en el sur de República Centroafricana, que han llevado una campaña antimusulmana en el país.

El 13 de agosto de 1960, la República Centroafricana se independizó de Francia. Con el apoyo de los franceses, David Dacko tomó el poder, estableciendo hacia 1962 un Estado de partido único.  El 31 de diciembre de 1965, Dacko fue derrocado por su primo, el general Jean-Bédel Bokassa, quien suspendió la constitución y disolvió la Asamblea Nacional. El 2 de marzo de 1972 se proclamó presidente vitalicio, mariscal el 19 de mayo de 1974, y en 1976 se convirtió al islam adoptando el nombre de Salah Eddine Ahmed Bokassa. En 1976 Bokassa cambió el nombre del país por Imperio Centroafricano y se autoproclamó emperador con el nombre de “Bokassa I” en una fastuosa ceremonia inspirada en la coronación de Napoleón. Sus constantes violaciones a los derechos humanos (matanza de estudiantes que protestaban contra la obligatoriedad de llevar uniforme), entre otros motivos, llevaron a Francia a organizar un golpe de estado en su contra. En la llamada Operación Barracuda, aprovechando que el emperador se hallaba de visita en Libia, las fuerzas francesas (paracaidistas) ocuparon los lugares estratégicos del país y establecieron en el poder al expresidente Dacko. Luego vino una era de inestabilidad política, nuevos golpes de estados y rebeliones militares.

La estabilidad recién llegó en 2012, con el mandatario Francois Bozizé, pero este fue derrocado en 2013. Los grupos musulmanes del norte llagaron a Bangui y tomaron la capital. Eran los Seleka, de ideología wahabita y muy anticristianos. Desde entonces, aparecen las facciones cristianas Antibalaka, que se apoderan del sur del país. En 2014 estalla la guerra civil entre ambos grupos. Hacia el año 2016 recién hay una tregua, cuando el presidente Faustine Tuderá logra calmar la situación, con ayuda de Francia. Pero esto duró poco, porque en 2019 empezó de nuevo la guerra civil crónica del país.

Diamantes, oro, gas natural, petróleo y bosques son las riquezas saqueadas por Occidente en República Centroafricana, mientras fomenta la guerra civil entre facciones.

Los Seleka son facciones guerrilleras de la parte musulmana sunna del norte del país, que reciben ayuda misteriosa de Chad y Sudán, países colindantes. En el sur, cerca de Bangui, están los guerrilleros del grupo Antibalaka, influenciados por el cristianismo evangélico conservador y muy islamófobo.

El país vive sumido en una grave crisis desde la ofensiva lanzada en diciembre de 2020 por de la Coalición Patriotas por el Cambio (CPC), que ha puesto en jaque de nuevo la estabilidad política y social, y aún arrastra los efectos del golpe de Estado de 2013.

A pesar de sus abundantes recursos minerales, tales como las reservas de uranio en Bakouma, petróleo en Vakaga, oro y diamantes, así como maderas, energía hidroeléctrica y tierras de cultivo, el país está fraccionado por donde se lo vea. Los señores de la guerra se sirven de la inestabilidad y venden la riqueza del país a los mejores pagadores occidentales. Francia se queda con las reservas de uranio, gas natural y petróleo. París solo tiene sus 3500 pretorianos estacionados para que el país siga balcanizado, porque así es más sencillo explotarlo. Por eso, no se olviden de República Centroafricana.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Uruguay Natural, del monocultivo a la contaminación industrial

Uruguay Natural, del monocultivo a la contaminación industrial

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Uruguay Natural era el slogan que utilizaba el centroizquierdista Frente Amplio para promocionar el país tanto al exterior como a la interna, para fomentar el turismo y rescatar sus virtudes. Pero, ¿hasta qué punto es tan natural Uruguay con los megaproyectos de las plantas de celulosa que comprometen la tierra y el agua por generaciones? ¿Hasta dónde el slogan tapó la realidad de cientos de miles de hectáreas exprimiendo la zona del Acuífero Guaraní?

Derechas y progresistas han sido indistinguibles en este aspecto y ya se está construyendo la tercera planta de celulosa en tierras orientales. Las protestas de organizaciones ambientalistas y vecinos afectados por estas siguen dando batalla.

Las papeleras del mundo

Uruguay fue visualizado –entre otros países del Tercer Mundo– como un productor potencialmente interesante de madera pulpable, y los gobiernos nacionales a partir de 1988 hasta la fecha sin distinción de signo político, siguieron al pie de la letra las recomendaciones de los organismos internacionales. 

Para los sucesivos ministros de Economía en particular para el centroizquierdista Danilo Astori los mil millones que invertía la trasnacional finesa Botnia en su momento significaba un crecimiento del 1.6 por ciento del PBI, pero sobre todo, (cito)“serán una buena señal para los inversores internacionales, a los cuales el gobierno aspira atraer para resolver la crisis económica del país”( Semanario Brecha “Visiones del Desarrollo” de Sergio Israel)

La realidad es que menos de la mitad del capital salió de Finlandia, ya que la mayor parte corresponde a la parte que se invirtió en maquinaria.

Un antiguo y nunca desmentido ranking elaborado por Naciones Unidas ubica la obtención de pasta de celulosa entre las cinco actividades industriales más contaminantes. Es decir, aquellas que liberan subproductos de alta persistencia en el ambiente (los organoclorados, principalmente) y potencialmente cancerígenos.

Tanto ENCE (de origen español) como Botnia (de origen finlandés) tienen –de forma directa o por la tecnología que utilizan– precarios antecedentes en esta materia. Hace algunos años el alcalde de Pontevedra habría recomendado a su par de la ciudad argebtina de Gualeguaychú que hiciera lo imposible por impedir la planta de ENCE en Fray Bentos, Río Negro. Y se presumía que sabía de lo que hablaba.

A Botnia –o a su tecnología– le atribuyen tanto la supuesta limpieza de la producción de celulosa en los alrededores de Helsinki como dos episodios tan confusos como lesivos para el ambiente. Uno, el de una planta instalada en Valdivia, Chile, donde organismos oficiales de Estados Unidos reclamaron el cese de su funcionamiento por haber destruido el santuario natural de río Cruces, donde de 6.000 cisnes apenas quedaron 300 agobiados por la contaminación liberada aguas arriba. 

La otra es la planta de Espíritu Santo, en Brasil, donde comparten la crítica por la contaminación fabril con las acusaciones de haber favorecido la pérdida de bosques nativos a favor de megaplantaciones de pinos y eucaliptos con horizonte de papel. 

Los expertos dicen que no sólo la liberación de ingentes cantidades de sustancias nocivas es motivo de contaminación. No obstante hay quienes sostienen que se trata de un nuevo episodio de la saga que confronta al medio ambiente con el progreso y que sólo se trata de controlar que no se contamine por encima de los valores permitidos (de contaminación).

Cuestión ésta que es más difícil explicar, sin recurrir a los clásicos y a cierto “setentismo”, ¿por qué la Unión Europea resolvió erradicar de su territorio la tecnología de producción de pasta de celulosa que persiste y se inaugura día a día por estos arrabales?

La tercera es la que vence

Empieza a levantarse el esqueleto de lo que será la tercera planta de celulosa en Uruguay; la segunda de la empresa finlandesa con 5.000 trabajadores en la obra, de lsop cuales casi 700 son extranjeros. 

Se prevé que el pico de contrataciones de la inversión en su totalidad sea en octubre, cuando se empleen 6.000 trabajadores y una inversión total de 3.000 millones de dólares. La empresa estima que, cuando la planta esté en pleno funcionamiento, se ocuparán unos 10.000 puestos de trabajo entre empleos directos, indirectos e inducidos. Esto son 4.000 más que el pico de empleo que se dará en octubre, durante el auge de la obra.

Desde UPM – UPM-Kymmene Corporation, empresa finlandesa dedicada a la fabricación de pulpa de celulosa, papel y madera-  señalan que el porcentaje de personal extranjero bajó en un 50% desde la instalación de Botnia, la primera planta, inaugurada en 2007. En aquel entonces los trabajadores foráneos rondaban los 1.400. 

El crecimiento de las plantas forestales, la plantación, la cosecha en 12 departamentos del país, demuestra el avance de la forestación a pasos agigantados y oculta su lado B: la extranjerización de la tierra y la falta de acceso para las familias rurales. El 64% de las tierras vendidas en los últimos 19 años era de uruguayos y casi la mitad pasó a manos de sociedades anónimas

Stora Enso con 308.000 hectáreas, es una empresa sueco-finesa que se dedica a la producción de pulpa de celulosa y papel, formada de la fusión de la compañía minera y forestal sueca Stora y la forestal finesa Enso-Gutzeit Oy. Tiene su sede en Helsinki, cuenta con aproximadamente 46.000 empleados y el Estado finlandés es su principal accionista. Tiene vínculos con Montes del Plata y UPM.

Forestal Oriental (UPM) con 115.709 hectáreas, y de ese mismo grupo figura la subsidiaria Uruwood con 115.000 hectáreas y Eufores, una empresa adquirida en 2009 por el joint venture conformado por Arauco y Stora Enso

UPM es socio suscriptor del think tank CERES del que fue director el ex canciller Ernesto Talvi. Los Otegui, una de las familias dueñas del Uruguay, poseen el 10% de la empresa UPM . Javier Otegui se dedica al sector forestal e Ignacio Otegui fue 23 años (el que más estuvo en el puesto) presidente de la Cámara Uruguaya de la Construcción.

Miguel Otegui fue diputado por el Partido Nacional y la familia aportó para la campaña de este partido con un millón de pesos como apunta Juan Geymonat en su artículo “Hay margen” en el semanario Brecha. El presidente de la República al ser consultado si iba a gravar a las grandes empresas como UPM, lo negó rotundamente. El favor está devuelto y el negocio queda en familia.

El pasado 20 de agosto, el presidente uruguayo Luis Lacalle Pou, recibió a los principales ejecutivos de UPM. Participaron del encuentro el presidente y CEO de UPM, Jussi Pesonen, el vicepresidente ejecutivo, Bernd Eikens, y el vicepresidente senior del Proyecto de Desarrollo de UPM en Uruguay, Petri Hakanen.

Ambientalistas y vecinos afectados por la instalación del tren de la empresa finlandesa UPM, presentaron el mes de agosto una denuncia a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados Americanos (OEA).

“Se basa en irregularidades cometidas por el Estado uruguayo y UPM para instalar la planta de celulosa eludiendo las garantías del debido proceso, alterando los procedimientos de autorización ambiental, desconociendo la Constitución y las leyes protectoras de derechos humanos y medio ambiente y los tratados internacionales respectivos que es signatario Uruguay”, versa el comunicado del Movimiento por un Uruguay Sustentable (Movus), una de las organizaciones que impulsó la denuncia.

En un mundo que fluye en la inseguridad general, encerrado entre las dinámicas despiadadas del capitalismo y el riesgo de nuevas derivas autoritarias, el hombre lucha para exorcizar miedos y dudas. En esta nueva fase del capitalismo no crece la interdependencia, sino que se agudiza y profundiza la dependencia de los países subdesarrollados.

En la era del neoliberalismo, los Estados caen bajo el control de élites superprivilegiadas, asociadas al capital financiero internacional, cuyos intereses se distancian cada vez más de los del conjunto de la nación.

Estas tesis plantean que no hay otra opción: lo único posible es funcionar dentro del sistema, para intentar mejorarlo; pero lo que objetivamente ocurre es que son asimiladas, aplican las políticas neoliberales y entran en contradicción con su pasado, sus programas y sus bases. Ese camino conduce a administrar o coadministrar la crisis del capital en beneficio de los capitalistas y a cargar con los costos que a ellos les corresponden. 

El capitalismo, en su fase neoliberal, demostró ser un sistema basado en el incremento sin límites de la desigualdad y la marginación, que beneficia exclusivamente a las trasnacionales y las élites locales a ellas asociadas. Hemos dejado de ser “nacional” para constituirse como una clase transnacional, y “la izquierda” fue olvidando la idea de clase y, en su versión socialdemócrata, se ha dedicado a gestionar el capitalismo.

Habrá que preguntarse, en el mar de la globalización, cuánta ecología le toca a la parte más desigual del mundo.

Artículo publicado originalmente en Periferia

Nicolás Centurión
Nicolás Centurión

Como dice un rapero: «por amor y por vicio… se convirtió en mi oficio.» La palabra se milita. Junto café con palabras para subsistir en este paréntesis, desde la periferia.

Eduardo Camín

Periodista uruguayo, acreditado en la ONU. en Ginebra. Analistas asociados al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

Sobre adoctrinamientos en las escuelas

Sobre adoctrinamientos en las escuelas

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La docente de historia de la Escuela Secundaria Técnica Nº2 “María Eva Duarte”, de la localidad bonaerense de Ciudad Evita, partido de La Matanza, fue víctima de las redes sociales y de la demonización de la derecha mediática. Se trata de Laura Radetich, a quien se puede ver gritando y defendiendo al gobierno de Alberto Fernández en medio de una clase de Historia y debatiendo fervorosamente con un estudiante que repetía consignas sacadas de TN.

La prensa derechista argentina no dudó en informar “que la docente intentó adoctrinar y exponer a un alumno en plena clase de historia por pensar diferente a ella sobre los gobiernos kirchneristas y de Mauricio Macri.” El video, grabado por uno de los chicos de cuarto año, se viralizó en redes sociales a partir del posteo de una periodista de Jujuy.

Luego de que se viralizaran las imágenes, referentes de la oposición denunciaron “el adoctrinamiento de alumnos en la provincia de Buenos Aires”. “Adoctrinamiento y maltrato. Se meten con los chicos, en las aulas. La locura es total. Da mucha bronca ver este video. Espero que el Gobierno de la Provincia tome urgente medidas contra esta persona que maltrata a los chicos y desprestigia a los docentes”, aseguró, por ejemplo, Diego Santilli.

La Dirección General de Cultura y Educación apartó a la docente, quien no perdió su trabajo. Se abrirá un sumario y se investigará la situación. Laura Virgina Radetich (de 59 años), es una mujer con una amplia experiencia en la docencia y una maestría en la Universidad de Salamanca en España. De acuerdo a sus registros previsionales, Radetich trabajó en el Congreso de la Nación, en la Universidad de Buenos Aires y en la Ciudad de Buenos Aires, donde renunció en 2012. Además de la escuela de Ciudad Evita, trabaja también en el Instituto Superior de Formación Docente y Técnica Nº46 “2 de Abril”, donde es jefa del área de Historia y Geografía y capacita a futuros docentes.

El joven estudiante fue entrevistado por TN, así como su familia. Los grandes medios de la derecha se hicieron eco y acusaron casi al kirchnerismo de ser una especie de quimera adoctrinadora en las escuelas, al estilo de los fascistas. Pero, ¿quiénes son realmente los adoctrinadores?

Nadie se percató de la noticia desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) del docente defensor del terrorismo de Estado. El Ministerio de Educación porteño volvió a designar como director de una escuela primaria de la Ciudad a un docente que había sido denunciado por hacer “apología del terrorismo de estado y de los crímenes de lesa humanidad de la dictadura” a través de las redes sociales. Sindicatos docentes y la comunidad educativa del distrito escolar en cuestión repudiaron la designación y convocaron a una marcha el 24 de agosto pasado.

Se trata de Gustavo Albonico, puesto al frente de la conducción de la Escuela N° 2 “Tomás Santa Coloma” (del Distrito Escolar 8), en Parque Chacabuco. En mayo, Albonico había sido designado para el mismo cargo en un establecimiento de Saavedra, pero el reclamo de los padres y docentes motivó la retractación de la medida. Sin embargo, solo tres meses después, las autoridades porteñas vuelven a poner al frente de una institución al docente que reivindica la dictadura militar, hace apología de la violencia, el racismo y el machismo.

Lo que sí se puede notar son varias cosas. Primero, la escuela, como hija del modernismo liberal capitalista occidental del siglo XIX, es un ámbito de reproducción de las clases dominantes del momento. En Argentina, el normalismo sarmientista y la historiografía mitrista son dos lanzas liberales que adoctrinan a las escuelas públicas desde fines del siglo XIX. Eso, sin contar, el adoctrinamiento cristianizante católico de vieja raigambre colonial hispánica en las escuelas privadas del rito romano papal.

En segundo, lugar, como dicen algunos pedagogos socializantes, como el francés Henry Giroux, la escuela puede ser ámbito de debate para poner en jaque a la hegemonía de las clases dominantes. Es decir, la escuela es parte de la lucha de clases, ya que los trabajadores de la educación pertenecen al mundo del asalariado proletarizado.La escuela puede ser el lugar de la resistencia a la clase dominante. La resistencia debe promover el pensamiento crítico y la acción reflexiva, así como estimular la lucha política colectiva ante el poder y el determinismo social, yendo más allá de lo inmediato, buscando develar lo que hay tras las escenas: su lógica oculta, que es el del adoctrinamiento capitalista derechista.

Pese a los cambios que se han dado en materia de derechos educativos inclusivos, el adoctrinamiento sarmientista, mitrista, liberal y cristianizante está presente. Todo aquel que se mueva de ello puede ser mal visto. La educación siempre juega un rol central –de forma visible o de forma velada– en cualquier proyecto ideológico. Para quien apuesta por transformar el mundo en un lugar más justo, solidario y democrático, la educación es clave; pero quien cree que para el buen funcionamiento social son fundamentales las lógicas del mercado también tiene su propio proyecto educativo. Todo esto, además, no pasa solo en el aula, sino que empapa toda la sociedad.

Lo que se ve es que la sociedad está siendo adoctrinada por los medios masivos de comunicación, todos afines al orden capitalista neoliberal, fomentando el individualismo, el sexismo, el racismo, el antiperonismo y una especie de “fascismo cool” que repercute entre algunos sectores de la juventud.

Un concepto que permite entender la importancia de lo invisible es lo que se llama “currículum oculto”: todo lo que se enseña en el aula y no se explicita en los currículums. “Hay cosas que se enseñan, pero de las que nunca se habla, y el mensaje real es invisible”, nos dice Giroux.

La docencia está en una encrucijada. Los axiomas macristas y antiperonistas están a la orden del día en los medios y las redes sociales. Al viejo adoctrinamiento tácito de la escuela sarmientista-mitrista, se le suma el adoctrinamiento neoliberal mediático es poderoso, intenso y casi inquisidor. Y ser rebelde antes esto es un acto de justicia social. La batalla es despareja, pero hay que darla.

Ilustración Aquiles Bona

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

Uruguay: De entreguismo, ¿independencia? y corrupción

Uruguay: De entreguismo, ¿independencia? y corrupción

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Talvi, Bartol y Uriarte: los tres ministros outsiders que salieron del  gabinete de Lacalle - Teledoce.com
Talvi, Bartol y Uriarte: tres ministros que salieron

El gabinete del gobierno de Lacalle Pou ha roto nuevamente un récord negativo: es el que más cambios ha tenido desde la reapertura democrática en 1984. Seis han sido los cambios ministeriales en menos de 18 meses. Si en su momento fueron movimientos para fortalecer su figura y rodearse de ministros leales, este último cambio ministerial ha minado la imagen del gobierno que ya reposa con menos del 50% de aprobación.

El primero de julio de 2020 sucedió la primera y única renuncia, hasta el momento, de un ministro: Ernesto Talvi del Partido Colorado y Ministro de Relaciones Exteriores en una misiva abandonó el cargo y a la vez la actividad política.

El primero de mayo Lacalle Pou anunció vía twitter la destitución del Ministro de Desarrollo Social, Pablo Bartol, otro outsider, hombre del Opus Dei, que no había participado de política partidaria pero siempre estuvo vinculado a los think tanks criollos.

El 22 de mayo falleció de un paro cardíaco el ex ministro del Interior Jorge Larrañaga. Fue sustituido por el entonces ministro de Transporte y Obras públicas, Luis Alberto Heber. Antes de mudarse de cartera fue el encargado de firmar el acuerdo con la multinacional belga Katoen Natie, a espaldas incluso de fuerzas dentro de la coalición gobernante, entregando el puerto de Montevideo hasta 2081.

Otro colorado tuvo que dimitir por orden de Lacalle Pou: Carlos María Uriarte fue sustituido por Fernando Mattos Moglia, sobrino de Carlos Mattos Moglia que fue Ministro de Agricultura en la dictadura y hombre de la Federación Rural.

De los seis movimientos ministeriales, tres tienen que ver con el Partido Colorado, segundo socio de la coalición por caudal de votos que no levanta cabeza desde las elecciones del 2004, donde registró su peor guarismo. Hubo cambios en Agricultura y Pesca, Turismo y Relaciones Exteriores. En este último ni siquiera pudieron sustituirlo con alguien de su propia fuerza política sino que Lacalle Pou colocó a alguien de su cercanía como es el canciller Fernando Bustillo.

Renuncia el ministro de Turismo de Uruguay por sospechas de corrupción

El pedido de renuncia a Germán Cardoso en Turismo está plagado de irregularidades en el manejo de fondos de la cosa pública, sospechas de corrupción y aprietes políticos.  Todo empezó con el propio Cardoso solicitando al Presidente que destituya a su director de turismo Pérez Banchero, quien a su vez denunció a Cardoso aduciendo que su renuncia viene a colación de las denuncias internas que él planteó.

Compras directas millonarias, algunas observadas, dispararon la salida del director de Turismo, que está dispuesto a ir al Parlamento. “En diciembre creía que podía ser desprolijidad, yo en julio pienso que puede haber otras cosas”, dijo Pérez Banchero.

El exfuncionario sostuvo que frenó una compra por 800.000 dólares a la agencia de publicidad Netcom en 2020, promovida por el ministro Cardoso, tuvo dudas con otra adquisición que observó el Tribunal de Cuentas y afirma que lo echaron cuando se opuso al avance de una tercera por 500.000 dólares. El ministerio contrató a una empresa con sede en Estonia, a la que es difícil pagarle por temas de lavado

Julio María Sanguinetti: “El coronavirus pone a prueba los valores de la sociedad” – el diario de Leuco

Cardoso tiene antecedentes en cuestiones teñidas de corrupción. Cuando fue secretario general del Partido Colorado explotó el caso de Cambio Nelson, nombre de la casa de cambios implicada en delitos en el año 2017. Francisco Sanabria, dueño del cambio era el hijo de Wilson Sanabria, caudillo colorado del departamento de  Maldonado, cuñado de Cardoso y a la vez su suplente en Diputados. Se investigó al Cambio Nelson y se descubrió que estaba implicado en lavado de dinero.

Sanabria financió toda la campaña con plata de dicha entidad financiera. En aquel momento se le exigió a Cardoso que renunciara a la secretaría general de su partido. Poco tiempo atrás, estuvo implicado en otro hecho reñido con la transparencia. Salieron a la luz varias llamadas que le realizara el Jefe de Policía de Maldonado para solicitarle favores personales para su familia o terceros allegados al ex ministro.

Cardoso volverá al Parlamento, supuestamente para limpiar su imagen. Lo que está claro es que ahora estará amparado en fueros mientras se inicia una comisión investigadora en su caso. El hecho curioso de este entuerto es que la renuncia del ministro fue anunciada en el hogar del expresidente Julio María Sanguinetti, Secretario General del Partido Colorado y el Viktor Frankenstein de la coalición gobernante.

Esto demuestra el peso del exmandatario dentro de la coalición, que compensa y mucho con el caudal electoral y el desempeño de su propia fuerza política.

Lacalle cruzó palabras de desacuerdo con el presidente de COFE en acto de Florida

El 25 de agosto se conmemora el Día de la Independencia en Uruguay. En un acto de poca independencia nacional; más bien de alineación a las directrices imperiales y de la derecha continental, Luis Lacalle Pou cesó los acuerdo del Ministerio de Desarrollo Social con el gobierno de Cuba y sus misiones de envío médicos. Este acto fue celebrado por la derechista y líder de Cuba Decide Rosa María Payá.

Payá compartió una foto de su visita a Lacalle Pou en su sede de campaña, a fines de enero de 2020. En diálogo con el diario El País -en aquella oportunidad-, había pedido que el mandatario no invitara a su asunción al presidente cubano Miguel Díaz Canel, así como a los mandatarios Nicolás Maduro y Daniel Ortega. Ninguno de los tres fueron invitados a la ceremonia del 1 de marzo de 2020.

Pero el 25 de agosto también se festejó con renovado brío el día del Comité de Base del Frente Amplio, donde militantes y dirigentes eludieron la pugna por la presidencia de la coalición de centroizquierda centrándose en “la pandemia neoliberal”, el referéndum para derogar la ley de urgente consideración (LUC) y la escandalosa entrega del puerto de Montevideo a una empresa belga.

El senador y dirigente sindical Óscar Andrade reconoció que de a poco en la dirigencia frenteamplista  fue calando la idea de que no era tan importante el trabajo en territorio, que alcanzaba con tener gobernantes electos, y señaló que con la recolección de firmas para el referendo se recuperó “el camino que nunca deberíamos haber abandonado: la militancia en territorio, la organización, pensar desde el pie”.

Y, como colofón, en otro acto de genuflexión, Uruguay acaba de firmar un acuerdo donde prácticamente le regala el puerto a una empresa multinacional belga por 60 años. Lusos, porteños, ingleses y españoles intentaron apoderarse de nuestro puerto y desarrollaron guerras sangrientas por él. Parece que bastaba solo con la firma de un decreto y un gobierno entreguista.

El presidente publicó un mensaje en twitter diciendo: «Independencia. Buscada, lograda, cuidada. Seguimos ese legado». Mientras ocurría el acto oficial por los 196 años de independencia oriental, manifestantes con pancartas le espetaban al primer mandatario: “vende patria” y un cántico fuerte sonaba en todo el acto: “que se vayan todos, que no quede ni uno solo”.

Nicolás Centurión
Nicolás Centurión

Como dice un rapero: «por amor y por vicio… se convirtió en mi oficio.» La palabra se milita. Junto café con palabras para subsistir en este paréntesis, desde la periferia.

Nuevos tambores de guerra en Afganistán

Nuevos tambores de guerra en Afganistán

TIEMPO DE LECTURA: 4 min.

“Que aquellos que llevaron a cabo este ataque, así como cualquiera que desee [hacer] daño a América (EE.UU.), sepan esto: No perdonaremos. No olvidaremos. Los cazaremos y les haremos pagar”, declaró durante un discurso desde la Casa Blanca el anciano presidente estadounidense.

Las críticas le llueven a Biden por sus actuaciones en Afganistán desde que los talibanes tomaron Kabul y fundaron de nuevo el Emirato Islámico. Hasta salió a hablar Donald Trump, diciendo que lo de la cuestión afgana no le sucedería a él.

El ataque en el aeropuerto de Kabul fue llevado a cabo por dos terroristas suicidas considerados del Daesh y que se conocen como ISIS-K (Estado Islámico de Khorasán).

Biden ordenó “desarrollar planes operativos para atacar los activos, el liderazgo y las instalaciones” del Estado Islámico. “Responderemos con fuerza y precisión cuando queramos, en el lugar que elijamos y de la manera de nuestra elección”, destacó.

Además, prometió aprobar un aumento del contingente militar de su país en Afganistán si es necesario. “He dotado al Ejército con todo lo necesario, si necesita fuerza adicional, se la otorgaré”, reiteró.

Así que los yanquis una vez más a las andanzas militares. Lo que se sospechaba: crear caos en Asia Central para volver a ver estos episodios trágicos. Y para que el mundo occidental y occidentalizado desinformado vea que el Islam es caos, atentados terroristas y muerte.

El ataque en el aeropuerto de Kabul fue llevado a cabo por dos terroristas suicidas considerados del Daesh deja mucho que sospechar. La prensa occidental lo llama “ISIS-K” y es el más extremo y violentode todos los grupos terroristas que se dicen islámicos y que operan en Afganistán. Fue creado en enero de 2015 en el apogeo del poder del Daesh en Irak y Siria, antes de que su autoproclamado califato fuera derrotado y desmantelado por una coalición liderada por Washington. Y aquí está lo peligroso. ¿Dónde atacará Estados Unidos para someter a ese “ISIS-K”?

Joseph Biden no sale del cuadro afgano y ahora promete enviar soldados yanquis si es necesario a Afganistán.

El grupo recluta tanto a afganos como pakistaníes, especialmente miembros desertores de los talibanes afganos que no ven su propia organización como “suficientemente extremista”. Fuentes de inteligencia han atribuido al grupo algunas de las peores atrocidades que han tenido lugar en Afganistán en los últimos años como ataques dirigidos a escuelas de niñas, hospitales e incluso una sala de maternidad donde, según informes, mataron a tiros a mujeres embarazadas y enfermeras. A diferencia de los talibanes, cuyo interés se limita a Afganistán, esta sucursal del Daesh o “ISIS-K” es parte de la red global del “Califato Islámico” que busca llevar a cabo ataques contra objetivos occidentales, internacionales y humanitarios donde sea que puedan alcanzarlos.

Este Daesh tiene su sede en la provincia oriental de Nangarhar en Afganistán, cerca de las rutas de tráfico de drogas y personas que entran y salen de Pakistán. En su momento de máximo poder, el grupo contaba con unos 3000 combatientes, pero ha sufrido bajas significativas en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad estadounidenses y afganas, y también con los talibanes. Tiene grandes diferencias con los talibanes, a los que acusa de abandonar la yihad y el campo de batalla a favor de un acuerdo de paz con Estados Unidos negociado en Doha, Catar.Existen fuertes vínculos entre “ISIS-K” y la llamada red Haqqani, que a su vez está estrechamente vinculada a los talibanes. Todo un barro.

Lugar de Afganistán donde se encuentra el Daesh local.

Los militantes del Daesh representan ahora un gran desafío de seguridad para el gobierno talibán entrante, una preocupación que dicen compartir las agencias de inteligencia occidentales. Pero todo está muy turbio. Estados Unidos, tras la toma del poder de los talibanes el pasado 15 de agosto, dijo que el peligro terrorista real estaba en Siria y no en Afganistán. El Daesh es mencionado. Y surge este atentado. La inestabilidad afgana sigue en ascenso.

Estados Unidos no dudó en anunciar que volvería a Afganistán, pero no descartemos un ataque (otro de los tantos) a Siria. Washington ya teme los acercamientos de los talibanes con China, Rusia e Irán. Se le puede salir de las manos. Sigue el triste final abierto en Afganistán. Biden se responsabilizó de todo, y ahí se puede coincidir de que es el imperio el que arma semejante tragedia para el pueblo afgano. Y desde hace cuatro décadas.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

El Reino: la realidad supera la ficción

El Reino: la realidad supera la ficción

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

El pasado 13 de agosto se llevó a cabo el estreno de una mega producción de la plataforma Netflix, situándose en Argentina y analizando temas, a priori, llamativos. La serie titulada “El Reino”, obra escrita por Claudia Piñeiro y dirigida por Marcelo Piñeyro, encarna la situación del pastor Emilio Vázquez Pena candidato a vicepresidente de la República Argentina, interpretado por Diego Peretti, que, tras la muerte de su compañero de fórmula a manos de un trabajador de su iglesia, suplanta su puesto para seguir por la carrera presidencial. 

Actores y actrices como Mercedes Morán, personalizando a la pastora Elena, o el “Chino” Darín como el abogado y mano derecha de la familia, entre otras figuras de la industria cinematográfica argentina, muestran una realidad poco visible de lo que ocurre puertas adentro de los conocidos templos de Dios.

A raíz del impacto que desencadenó la serie, los sectores más influyentes de la comunidad eclesiástica argentina reaccionaron de manera negativa, atacando e intentando censurar la difusión de esta, y alegando que la obra de ficción estigmatiza y deslegitima la fe de quienes creen en este tipo de instituciones.

Los ataques recibidos por parte de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (ACIERA) y los seguidores de la misma hacia la autora de la obra se encontraron con el repudio del elenco de la serie y de la Unión Argentina de Escritoras y Escritores, que concluyó en un comunicado por la red social Twitter: “Vivimos un tiempo atravesado por una reacción conservadora que pretende cercenar derechos, silenciar a quienes piensan distinto y atacar la creación artística confundiendo deliberadamente la realidad con la ficción”, y enfatizaron en el cierre:  “mucho más cuando el ataque va dirigido a una sola persona, cuyo trabajo se ve perjudicado por estas acciones de censura”.

Claudia Piñeiro / SILVINA FRYDLEWSKY

Intentar analizar los sucesos ocurridos como un hecho aislado por la repercusión de la obra, es una manera sesgada de enfrentar la realidad con la que vivimos. La historia se repite constantemente: sectores reaccionarios del clero oponiéndose a procesos sociales que constituyen un paradigma distinto a la hegemonía eclesiástica. 

Ampliaciones de derechos como el aborto, movimientos feministas y LGBTIQ+ o, en este caso, un producto que realiza una crítica a una indiscutible fisonomía de la iglesia conservadora incapaz de reinventarse, son algunas de las discusiones en boga en las cuales se posiciona firmemente en contra. 

La pregunta es por qué la escritora recibió todo tipo de ataques y el director de la misma no fue siquiera nombrado por dicho sector. Esto denota una clara misoginia a la hora de criticar y, a su vez, una doble vara que influye dependiendo en qué posición de privilegio se encuentra, en este caso, quien llevó a cabo los procesos de filmación. Claudia Piñeiro no solo fue criticada por ser mujer, sino por ser feminista o por posicionarse a favor de la legalización del aborto, lo cual es injustificable e intolerable en una sociedad donde todes tienen derecho a expresarse y opinar libremente sin perjudicar a otres. 

Un aspecto interesante de abordar es que, aunque cierta esencia de la serie está basada en hechos de la realidad y existan puntos de pensamiento en común, no deja de ser una ficción y debería tomarse como tal. Llama la atención, no obstante, el fervor con el que estos sectores expresan su descontento al “generalizar” en cuanto a temas referidos a abusos de poder o situaciones que son más comunes de lo que parecen. Al llevar el debate por este camino, se corre el foco del problema real que estamos abordando, que es que estos abusos existen, y que no solo deben dejar de suceder, sino que se debe penar y repudiar a quienes ejercen este tipo de prácticas.

La religión en la escena política

El bautismo de Bolsonaro en el río Jordán

No es extraño ver a los partidos de ultraderecha trabajar de la mano con los sectores evangélicos o cristianos más duros, y que, a su vez, gracias a estas instituciones, acceden al poder mediante los Value Votes, o votos de valor.

En Brasil, por ejemplo, durante las últimas elecciones de 2018, Jair Messias Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL), obtuvo más del 55% de los votos llegando a la presidencia contra el candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Fernando Haddad. Lo relevante es que un 22,2% de la población brasileña es practicante del cristianismo evangélico, teniendo lo dicho en cuenta, es fácil encontrar un hilo conductor con los hechos ocurridos en 2018. 

Pero el presidente del país vecino no es el único caso de esta magnitud, teniendo en cuenta cómo llegó al poder Donald Trump en Estados Unidos, el crecimiento acelerado del partido Vox en España o, si se quiere, el partido NOS en Argentina, habiendo dirigentes que justifican el intento de censura de la popular tira de Netflix.

Otro suceso relacionado al fanatismo religioso fue el del golpe de estado de 2019 a Evo Morales en Bolivia, donde Jeanine Añez se autoproclamó presidenta acompañada por los sectores más importantes del Evangelismo. Tal fue así que cuando asumió el poder levantó en sus manos “Los Cuatro Evangelios”, demostrando su desprecio hacia el Estado Plurinacional de Bolivia y los diferentes credos que lo integran.

Asunción de Jeanine Añez

Es imprescindible entender que “El Reino” no va en contra de la fe religiosa de los practicantes del evangelismo, sino que hace una crítica hacia las instituciones y el poder que estas tienen para influir y en cierto punto pujar en favor de sus intereses en la mayoría de los países, y más específicamente en Latinoamérica. 

Piñeiro afirma en una entrevista reciente que “eso no tiene nada que ver con los creyentes, tiene que ver en todo caso con las iglesias y con algunos personajes dentro de esas iglesias que hacen esos pactos”, en referencia a los ataques de los sectores del poder eclesiástico, y añade: “Porque claramente hay ciertos partidos, sobre todo partidos de extrema derecha, que comparten agenda en cuanto a derechos humanos, derechos de las mujeres, etcétera, con algunas partes del catolicismo, del evangelismo, muy conservadoras”.

El crecimiento de esta religión no solo está logrando desplazar al catolicismo, sino que crece a pasos agigantados. En países de Centroamérica como Honduras o Nicaragua los datos revelan que uno de cada dos habitantes practican el evangelismo, y en países como Costa Rica, si bien sigue existiendo una hegemonía del catolicismo, los creyentes del cristianismo evangélico duplicaron su porcentaje del 9% de la población al 21%, caso similar al argentino. 

Asimismo, gana espacios de poder en los gobiernos, adquiriendo bancas en los congresos y predicando sus valores que, a sus ojos, son los únicos válidos, como así también comprando espacios en medios de comunicación donde su alcance crece exponencialmente.

Para bien o para mal, estas cifras son, cuanto menos, interesantes, ya que, en gran parte, la eficacia de su avance se encuentra en un discurso profundamente carismático, con la capacidad de curar a sus fieles, pero también recaudando parte de sus ingresos. Esto va de la mano de la situación social en la que se encuentra una parte de la sociedad con menos recursos económicos o países en crisis, encontrando en este tipo de credos una especie de esperanza para sobrepasar los infortunios que deriva el contexto en el que habitan.

Es imprescindible recalcar que las críticas hechas se dirigen a las instituciones y los valores que profesan, el odio hacia las personas del colectivo LGBTIQ+ -llegando a los casos extremos de recomendar o ellos mismos realizar “terapias de conversión” sin ningún sustento psicológico, científico o neurológico-, las mujeres, más si son feministas o defienden sus propios derechos, y a los partidos o dirigentes políticos que no se identifican con la ultraderecha o los modelos económicos liberales a los cuales estas instituciones tanto adhieren. Estos motivos expresan el peligro de la fuerte expansión de estos fanatismos religiosos y sus valores reaccionarios.


Referencias:

https://www.eldiarioar.com/cultura/reino-controversia-misoginia-evangelicofobia_129_8237149.html

https://www.latinobarometro.org/latOnline.jsp

https://www.youtube.com/watch?v=bgSNItOFglk&t=9s

https://www.perfil.com/noticias/opinion/el-reino-una-mirada-evangelica-marcelo-figueroa.phtml


Nicolás Van der Wedden
Nicolás Van der Wedden

Políticamente correcto, con excepciones. No solo soy del interior, sino que mis vecinos son vacas. Rompo la norma del estudiante de ciencia política vueltero e inentendible. Mis convicciones son fuertes: la patria es el otro.

El rico pastel afgano

El rico pastel afgano

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

El conflicto afgano parece no tener un final. Los talibanes se consolidan en Kabul y zonas del sur del país (muy cerca de Pakistán e Irán) e imponen su emirato misógino. Grupos rebeldes surgen en otras regiones para tratar de detenerlos, pero nada indica que haya paz total. Los talibanes prometieron un “gobierno inclusivo” pese a reinstaurar la Sharía (Ley Islámica) y hasta han abierto lazos diplomáticos por China, Rusia y Catar. Estados Unidos no ve con buenos ojos estas osadas jugadas diplomáticas de los talibanes y busca reimponer su influencia histórica en el país de Asia Central.

Si bien Estados Unidos está con ese plan de “evacuación” de sus tropas en el país, busca también no romper del todo con los talibanes. Después de todo, fueron parte de su creación anticomunista en el decenio de 1980. En cuanto a la cifra total de yanquis evacuados, el Secretario de Estado Antony Blinken afirmó el miércoles 25 de agosto que han sacado a más de 82.000 personas desde el pasado 14 de agosto. Sobre lo que pueda pasar tras el 31 de agosto, fecha establecida para culminar la retirada, Blinken dijo que seguirán esforzándose para que cualquiera que quiera irse del país pueda hacerlo, y que esperan que los talibanes cumplan sus compromisos en ese sentido.

Pero lo más significativo que dijo fue:

“Adoptaremos una posición hacia cualquier gobierno talibán en Afganistán basándonos en una simple propuesta: nuestros intereses y si nos ayudan a promoverlos o no… Si relacionarnos con el gobierno fomenta los intereses duraderos que tenemos en la lucha contra el terrorismo, y sirve para tratar de ayudar al pueblo afgano que necesita asistencia humanitaria y para la protección de los derechos de todos los afganos —especialmente mujeres y niñas—, entonces lo haremos”.

Ya sabemos lo que sucede cuando emergen este tipo de declaraciones de los burócratas políticos del imperialismo. No sólo el temor de que los talibanes se acerquen a Rusia o a China es lo que mantiene en alerta a Estados Unidos, sino la gran riqueza mineral que tiene Afganistán.

Yendo a la geografía económica actualizada, Afganistán se asienta sobre depósitos con valor estimado de un billón de dólares o más, incluyendo lo que podrían ser las mayores reservas mundiales de litio, un componente crucial pero escaso de las baterías recargables y otras tecnologías vitales para combatir la crisis climática. El litio, ese “oro blanco”, parece ser la estrella del futuro en luchas geopolíticas de gran intensidad. ¿Se imaginan a los talibanes haciendo acuerdos de inversión y comerciales con Moscú y Pekín ante la mirada de Washington? Todo un problema. De hecho, Rusia ha dicho que no intervendrá en Afganistán, y lo mismo aclara China, fieles a sus actuales políticas de no intervencionismo centroasiático.

A China, por su parte, solo le interesa hacer negocios, como lo hace en varias partes de Asia, África y América Latina. De hecho, ya en 2008, en tiempos del presidente Hamid Karzai, China creó un consorcio que formó un contrato a 30 años para desarrollar la explotación de cobre, el mayor proyecto de extracción de minerales de la historia afgana.

Pero Afganistán puede ofrecer hierro, oro, uranio, zinc, plomo, carbón, petróleo, lapislázuli, esmeraldas y rubíes. Y no olvidemos las reservas de gas natural. Ya en 2017 se estimó que toda la riqueza mineral afgana, incluyendo los combustibles fósiles, tendría un valor de 3 billones de dólares. “Nuestro país podría ser más rico si le ayudan a explotar los minerales”, declaró el expresidente Hamid Karzai en 2010.

Los talibanes se afianzan en Kabul y buscan mantener vínculos con China para explotar los yacimientos minerales como el tan codiciado litio afgano.

La fama de los recursos naturales afganos viene de lejos. En el siglo XIX se realizaron las primeras exploraciones y en 1930 ya se habían registrado 571 yacimientos, lo que fue muy codiciado por Gran Bretaña y el antiguo imperio ruso zarista. Las tropas soviéticas en 1980-1986 también participaron en las investigaciones, descubriendo un tipo de cobre de calidad superior en Aynak.

Los años de guerra e inestabilidad han dificultado que los minerales y recursos se exploten y se gestionen de una manera apropiada. Además, algunos de los conflictos internos del país se han acentuado por este gran tesoro mineral, lo que convirtió a muchos grupos de muhayidines en “señores de la guerra” al estilo de los conflictos de los diamantes en África Occidental y Central.

Sin embargo, los problemas de seguridad y la falta de infraestructura han impedido que se extraigan de una forma correcta estos recursos. El futuro incierto que presenta el país desde la llegada de los talibanes al poder puede evitar que muchas empresas extranjeras inviertan en el país ante la falta de un marco legal y seguridad. No obstante, hay algunos países que aspiran a controlar los recursos afganos ahora que la OTAN ya no tiene presencia en el país. China juega un papel clave en este aspecto, ya que es el mayor inversionista extranjero en Afganistán.

China busca controlar los yacimientos todavía sin explotar, como los de litio y “tierras raras”, un paso que le supondría una gran ventaja en la competencia que mantiene con Estados Unidos y Europa. El gigante asiático ya produce el 40% del cobre mundial, casi el 60% de litio y más del 80% de las tierras raras, según datos de la Agencia Internacional de Energía (AIE).

Abdul Ghani Baradar, dirigente talibán, ha dado su visto bueno a las declaraciones de China, asegurando que espera que “juegue un papel importante en la futura reconstrucción y el desarrollo económico de Afganistán”.

Uno de los materiales más importantes que presenta Afganistán es el litio, material imprescindible para coches eléctricos, teléfonos móviles y ordenadores portátiles. De acuerdo con la AIE, China, la República Democrática del Congo y Australia representan el 75% de la producción mundial de litio y cobalto.

Pakistán, otro vecino de Afganistán, también podría comenzar a invertir en las minas del país. Islamabad, que ya estableció relaciones con los talibanes en 1996, ha mantenido lazos con los insurgentes.Durante estas dos últimas décadas, los talibanes han acudido en varias ocasiones a Pakistán a entrenarse militarmente o a recibir atención médica. Incluso se ha acusado al gobierno pakistaní de proporcional ayuda militar a los islamistas, aunque Islamabad lo niega.

Por otra parte, encontramos a Rusia, que podría buscar recuperar su influencia en Afganistán. Aunque Moscú considere a los talibanes como un grupo terrorista desde 2003, autoridades rusas han organizado conversaciones con el movimiento y con otras fuerzas de la oposición.

Ante este panorama, Estados Unidos y la Unión Europea tendrán que tomar una decisión en lo que respecta al potencial económico afgano. Occidente deberá elegir entre ver como otros países se reparten los valiosos recursos del país, o iniciar relaciones económicas con los talibanes, algo que sin duda causará críticas en la opinión pública y cuestionará su compromiso con los derechos humanos. Pero ya sabemos que, a Washington y Bruselas, mucho no les preocuparía pagar un “costo moral”. El litio es muy rico para perderlo. Y es por ellos que Blinken dijo lo que dijo sobre los talibanes el 25 de agosto, sorprendiendo a la prensa mundial. Lo cierto es que Afganistán se está convirtiendo en un pastel muy suculento para las potencias regionales y globales.

Mauricio Piñero
Mauricio Piñero

Cuentan las crónicas que nació como el hijo de nadie. Luchando por la Patria Grande, como Internacionalista y antiimperialista. Tripero de alma y cuerpo, siempre junto a la patriada barrial. La historia descolonizada es mi pasión como docente de la Escuela Pública y de los barrios. Las noticias sobre los pueblos que luchan como forma de viajar hacia una verdadera justicia social global.

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