Jugando para el equipo rival

Jugando para el equipo rival

TIEMPO DE LECTURA: 7 min.

POR MAIA CUBRIC MAIZ*

Un buen punto de partida para analizar no solo la imagen de Emanuel Ginóbili, ex basquetbolista, sino la de diferentes personalidades implicadas en actos repudiables, pero con grandes destrezas, suele ser la pregunta ineludible acerca de la separación entre la persona y “el logro” o “la obra”. Y como para disipar ciertos problemas desde el comienzo de este escrito, es pertinente aclarar que no están en duda ni el talento ni las victorias de Emanuel Ginóbili, que por cierto tuvo un impecable trayecto deportivo.

Sin embargo, quedarse solo en la admiración por el talento sin observar qué discursos plantean ciertas personalidades, es un tanto vacío. Más aún, cuando esos discursos son acompañados con acciones concretas. Es decir, ¿se puede ignorar la otra cara de la moneda (de la que “mágicamente” poco se habla), que muestra a un Ginóbili que hace años mantiene conflictos con comunidades de pueblos preexistentes porque se dice dueño de sus tierras? 

Y si les comento que el crack del básquet, además, encaró el proyecto caritativo Seamos Uno, que busca juntar fondos para ayudar a la gente “vulnerable”, ¿no pensarán que son dos caras opuestas de una misma moneda? Porque mientras promueve un discurso basado en la solidaridad (siempre caritativa, nunca colectiva), ignora que las comunidades de pueblos preexistentes también son seres humanos con derechos y las hostiga desde hace años con persecución y violencia.

A modo de síntesis, entonces, el repaso por esta historia no pretende desilusionar a nadie, pero sí hacer algunas preguntas que seguramente en muchos medios sean tapadas con medallas o noticias de fundaciones lindas y caritativas, que solo buscan ayudar por amor a la solidaridad. Lo que podría ser creíble sino existiesen los intereses que definitivamente están detrás del crack.


No se compra lo que no está en venta

Al costado del lago Correntoso y con vista al Nahuel Huapi y la cordillera de los Andes, están ubicadas las 22 parcelas en 87 hectáreas que se empeña en preservar Ginóbili. A pesar de que la mayoría de los medios de comunicación nombran a las tierras del lote 9 (que abarcan todo Villa La angostura) como un sector problemático, lo real es que ni las tierras ni las comunidades preexistentes tienen una connotación negativa. Como así tampoco sus exigencias, que no son descabelladas en lo que a la ley respecta. 

Para contextualizar, en primer lugar vale aclarar que las tierras hoy en disputa, hace siglos que son habitadas por las comunidades a las que el crack del básquet denuncia. En segundo lugar, y por si no se quisiese reconocer la ancestralidad de estas comunidades, las tierras del lote 9 fueron otorgadas por Julio Argentino Roca, en 1902, a las familias Paichil y Antriao, a cambio de que marcaran los límites de la cordillera, según consta en la documentación de la causa judicial. 

Más de cien años después Emanuel Ginóbili compró esa porción de suelo. La pregunta clave, entonces, es: ¿cómo Ginóbili compró tierras de dominio colectivo? Bueno, según las palabras textuales de su abogado, Jorge Mena, las comunidades “no existían con anterioridad”. Una respuesta bastante liviana y totalmente relacionada con la mirada civilizatoria, que en su momento describió a la Patagonia argentina como un “desierto”, cuando en realidad era tierra habitada por distintas comunidades.

Lo cierto es que desde 2004 en adelante, año en el que Ginóbili firmó la compra de esa porción de tierra, el clima en Villa La Angostura es de resistencia de las comunidades frente a la persecución constante. Sin ir más lejos, hace dos años el astro del básquet denunció a siete personas de la comunidad a quienes acusó de usurpación. Respecto a esto, Mena dijo: “Ellos manifestaron que la usurpaban porque Ginóbili estaba supuestamente violando la ley de Bosques con un emprendimiento; les aclaré que eran unos vecinos, no él. Solo autorizó el paso de las máquinas (…) Ellos argumentan que Ginóbili está llevando adelante un loteo con una empresa denominada Fideicomiso Lago Correntoso, pero Ginóbili no tiene nada que ver con ellos”.

Sin embargo, las declaraciones del equipo jurídico del crack faltaron a la verdad. Y para aclarar algunos puntos es importante traer la voz del abogado neuquino Virgilio Sánchez, que desmintió lo que el abogado del deportista había afirmado e indicó que “Ginóbili rompió el acuerdo al facilitar que el Fideicomiso Lago Correntoso ingresara con sus máquinas a hacer el estrago ambiental en el bosque nativo (…) porque además tiene un proyecto inmobiliario a través del fideicomiso Terrazas de Correntoso, que es de él”. 

Otros de los datos interesantes que Sánchez pone en la mesa, y que no es menor a la hora de analizar la situación, es el precio de las tierras y lo ilícito del trámite en cuestión: “Ginóbili le compró por 150 mil dólares las tierras al intendente de la dictadura, José Salamida, que a su vez se las había adquirido a un mapuche analfabeto, en la escritura está su dígito pulgar. Eso se llama lesión subjetiva, cuando se abusa de la inexperiencia de personas. Salamida iba con un escribano a los crianceros mapuches, les hacían apoyar el dedo para quedarse con las tierras”.

Por último, es importante mencionar que dicho fideicomiso tiene un acuerdo con el arquitecto Alberto Rossi, cuñado de Mauricio Macri, que es uno de los inversores. Lo que vuelve aún más contradictoria la escena porque detrás de sus discursos respetuosos y sin intereses, Rossi planea una urbanización y Ginóbili una empresa hotelera. ¿De verdad van a respetar al medio ambiente y a las comunidades preexistentes? Como mínimo genera dudas.

En la actualidad, los mapuches reclaman la propiedad comunitaria de la tierra que les pertenece, mientras que el abogado del deportista afirma que si se le retribuye una indemnización devolverá las tierras en disputa. Es importante dejar el ojo en esta problemática, porque a su vez se sigue presionando a las comunidades para poder realizar el famoso emprendimiento hotelero, que requiere atentar contra la naturaleza y asimismo contra las comunidades y su cosmovisión.


Una mano no lava a la otra

Como anunciaba en el principio, todo tiene dos caras y aunque parezca irónico, el mismo que persigue comunidades originarias e ignora sus derechos, es el encargado del proyecto Seamos Uno, que busca reunir fondos para ayudar a personas en situación de vulnerabilidad debido al contexto de pandemia.

Respecto a esta iniciativa, Ginóbili explicó: “Si bien al principio fui reticente, hice la cuenta del dinero que llevaban recaudado y era mucho. Empecé a preguntar y vi la transparencia y la eficiencia con la que trabajaban. Cada caja de mil pesos alimenta a una familia tipo durante una semana”. Al margen de que sería interesante proponerle a “Manu” que viviese él con mil pesos siete días, es importante recordar que se trata de la misma persona que en abril de este año dijo temer por la rebelión del proletariado debido al contexto crítico mundial. Entonces, a Ginóbili parecen conmoverle las injusticias, el hambre, pero a su vez darle miedo la reacción que les pobres puedan tener a causa de eso.

Ginóbili, entonces, quedó como encargado para armar el equipo de trabajo que pondría en marcha y visibilizaría este proyecto. Y convocó a les deportistas Gabriela Sabatini, Diego Schwartzman, Adolfo Cambiaso y Javier Mascherano; al actor Ricardo Darín, a la médica Laura Catena y al cantante Diego Torres. El integrante de la Generación Dorada explicó que eligió a estas personalidades porque transmiten credibilidad. En sus propias palabras, que desbordan un poco de meritocracia y liberalismo, Manu dijo: “Son trabajadores y todo lo que lograron lo hicieron con esfuerzo; son honestos, personas de las que no se duda”. 

Por último, porque podría extenderse mucho más este corto análisis sobre las contradicciones, intereses y desfases del gran ex basquetbolista, otras palabras interesantes que expresó cuando presentó Seamos Uno fueron las que hacían alusión a que “se trata de un proyecto antigrieta”. Es una afirmación que podría disparar varias discusiones, sin embargo lo interesante es pensar cómo todos estos discursos reafirman la histórica separación que se pretende hacer entre el deporte y la política que, de más está decir, está cargada de discursos liberales sobre construir solidaridad pero caritativa y sin partidismo.

Si existió, y existe una grieta en el deporte, es entre quienes pretenden adueñarse del mismo y construir su caminito personal desde el lugar de poder que puede significar, y entre quienes lo conciben como herramienta de transformación social de todes y para todes, que debe construir valores colectivos, que abracen y contengan a toda nuestra sociedad. Si esa es la grieta, sabemos de qué lado está don Manu.


* Hija del mar y la luna de la perla. Entiende que nada es porque sí y que por eso mismo todo 
se puede cambiar. Sueña con un mundo igualitario y confía en que la práctica es la mejor
manera de militar. Es amiga de la palabra en sus múltiples variantes, amante del arte y del
intercambio cultural.
Benetton y las comunidades mapuches: la persecución que nunca termina

Benetton y las comunidades mapuches: la persecución que nunca termina

TIEMPO DE LECTURA: 6 min.

POR AGUSTINA FLORES*

La Patagonia, región históricamente en disputa, es conocida por sus extensas tierras y sus poderosos “dueños” de papeles flojos. La “Conquista del Desierto”, realizada a finales del siglo XIX y comandada por Julio Argentino Roca, produjo el genocidio de las comunidades y su “apropiación” para convertirles en mano de obra. La campaña creada con el objetivo de extender las fronteras del Estado Nacional argentino -al igual que el mercado de materias primas- finalizó en 1885, para luego iniciarse el proceso de reparto y explotación de tierras.

Los territorios pasaron por varias manos empresariales durante más de cien años y nunca se realizó ningún procedimiento para rever las apropiaciones y la historia estructural de las tierras, cuyo origen es oscuro y sangriento.

Algunas de las pocas personas que poseen las tierras hoy son el dueño de todas las tierras de Lago Escondido, Joe Lewis; el creador de la CNN, Ted Turner; los dueños de Nestlé, los Suchard; el actor Sylvester Stallone; el inversionista húngaro, George Soros; y, hasta hace poco, el hijo de uno de los fundadores de PepsiCo, Ward Lay. Pero tal vez el mayor terrateniente de la región es Luciano Benetton.

Cuando el Estado argentino repartió las tierras, más de cincuenta compañías inglesas comenzaron a operar en el país, la mayoría de los terrenos fueron administrados por la Compañía de Tierras del Sud Argentino durante casi un siglo. En 1975, la firma argentina “Great Western” compra la compañía y, en 1991 Benetton se hace de las tierras hasta el día de hoy: entre esa fecha y 1997 acumuló 900.000 hectáreas.

Pero, ¿qué es Benetton?

Los orígenes de la textil italiana datan en el año 1965, cuando Luciano, Giuliana, Gilberto y Carlo conformaron la empresa familiar. Con tan solo 20 años, Luciano se convirtió en el presidente de la compañía. Personaje de gran renombre en Italia, pasó por la Formula 1 a través de la inversión en una escudería, y también hizo carrera política cuando fue senador por el Partido Republicano Italiano. Curiosamente su carrera terminó por una investigación por corrupción.

La compañía es conocida por ser una de las más explotadoras del mercado: han tercerizado la producción en países de mano de obra barata, como es el caso de Turquía, donde fue denunciada por explotación infantil. En 2013, en Bangladesh, una de sus fábricas se derrumbó provocando la muerte de 1.132 trabajadores y dejando 2.500 herides. Al comienzo la textil se negaba a pagar indemnizaciones, hasta que por la mala fama que estaban ganando, se vieron obligados a hacerlo.

Volviendo a nuestro país, otro personaje importante es Ronald McDonald, administrador general de Benetton; en otras palabras, el “virrey” de la empresa en las tierras patagónicas. Sus discursos siempre son polémicos: en ellos desconocen los derechos de las comunidades mapuches y se defiende el modelo de latifundios extensos. “No son ocho locos, detrás está la organización Resistencia Ancestral Mapuche”, comentó McDonald para el portal “El País”, además de remarcar que le gustaría que el Estado argentino fuera tan exigente como el chileno, que les aplica la ley antiterrorista.

Las tierras de la familia Benetton son terreno de constante polémica: allí desapareció Santiago Maldonado. El Estado argentino y la empresa llevan una relación muy fina en la que las fuerzas policiales son avaladas para ingresar al predio sin ningún pretexto.

Las comunidades mapuches comenzaron hace más de diez años la reconstrucción de sus hogares mediante la recuperación del territorio que les pertenece ancestralmente. Benetton rechaza el derecho de los pueblos originarios proclamado en la Constitución argentina, asegura que vinieron de Chile, y McDonald remata: “son tan inmigrantes como mi abuelo”, haciendo alusión a su familia escocesa. En contraparte, los mapuches no se consideran ni chilenos ni argentinos, por el hecho de que ambos Estados son construcciones históricas posteriores a la vida de estos pueblos.

El conflicto comenzó con la iniciación del proceso de recuperación de tierras de la familia Curiñanco en 2002. Sin embargo, las propiedades de la Compañía de Tierras del Sud argentino no tuvieron mensura legal hasta 2006, según lo aclarado por el abogado de la comunidad mapuche, Valtrini. Información verificable por las observaciones del departamento de legales del Ministerio de Agricultura. De todas formas, esto no detuvo a Mc Donald para denunciar a la familia Curiñanco de usurpación.

A lo largo de los años otras comunidades mapuches comenzaron los mismos procesos de recuperación terrenal: la comunidad Nehuentuain Inchiñ de Costa del Lepá, la Lof Resistencia Cushamen, la comunidad Santa Rosa Leleque, la Lof Kurache, entre otras.

Son muchos años de lucha donde el Estado solo dialoga con balas y represión. La mayoría de las comunidades han creado guardias en las entradas de sus predios para alertar ante cualquier ataque. Además, se les ha tildado constantemente de ser violentos y terroristas, discursos fuertemente acusadores y discriminadores, que solo buscan que la sociedad piense que existe un justificativo para reprimirles.

Este año el panorama parecía mejorar, o por lo menos tenía las intenciones de hacerlo. En febrero se firmó el convenio para la creación de una “Mesa de Resolución Alternativa de Conflictos Territoriales con los Pueblos Originarios”, para empezar a tomar acciones ante los reclamos que las comunidades realicen.

Una semana después, diferentes comunidades denunciaron que Benetton bloqueó caminos vecinales, de tal forma que se les dificultó el acceso a sus tierras, dejándoles encerrades y obligándoles a rodear grandes extensiones de terreno para poder acceder a la ruta. “Los de la estancia nos pusieron candados nuevos, nos cerraron los pasos. Nos persiguen con la Policía, como si fuéramos delincuentes”, sostuvo Matilde Jofré, la referenta de la comunidad. También se manifestó que las personas que habían quedado dentro de la comunidad se estaban quedando sin comida y sin nafta para los generadores de energía eléctrica. Ante esta situación se enviaron notas al Instituto de Asuntos Indígenas (INAI) y a la Dirección de Asuntos Indígenas de Chubut.

Este mes, luego de que se hiciera público un comunicado repudiando la represión a la Lof Lafken Winkul Mapu, la policía volvió a atentar contra la Lof Kurache. Según lo denunciado, policías de la provincia de Chubut irrumpieron el territorio de la comunidad -cercano a la localidad de El Maitén-. También se señaló que intentaron entrar en comunidades vecinas y se volvió a denunciar el bloqueo de las tranqueras que dificulta la libre circulación.

Las comunidades se encuentran aisladas, pero no por la cuarentena, sino por la marginalidad a la que se las lleva una y otra vez. Existen marcos legales que amparan las recuperaciones de territorios, sin embargo, cuando la legalidad baila por las finas tranqueras de la propiedad privada, ninguna ley parece tener efecto

El domingo pasado comenzó la celebración del Año Nuevo Mapuche, We Tripantu, y esperamos que lo festejen en paz. Lo mínimo que merecen las comunidades es respeto, y se podría arrancar por cumplir las leyes que las protegen y reivindican sus derechos.


* Hija de los vientos patagónicos. Compañera (in)esperada de 
la militancia para la liberación.
Entusiasta del puño y la letra. Lo personal es político, el periodismo también.

Fuentes:
https://elpais.com/especiales/2017/represion-mapuches-argentina/
https://latinta.com.ar/2017/08/imperio-benetton-dueno-patagonia/
https://www.ambito.com/informacion-general/chubut/benetton-bloqueo-un-camino-y-encerro-un-pueblo-mapuche-n5084106
https://kaosenlared.net/lucha-mapuche-comunidad-denuncia-irrupcion-de-la-policia-en-territorio-recuperado/
https://www.lavaca.org/notas/colores-desunidos-de-benetton-otra-vez-contra-los-pueblos-originarios-tranqueras-en-tiempos-de-cuarentena/

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